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músculos que están dentro del globo ocular, conocidos como músculos intrínsecos. Los hallazgos de diversas investigaciones, (Parks, 2000) han demostrado que cada globo ocular tiene seis músculos extraoculares, los cuales, facilitan el posicionamiento de la línea de mirada en cualquier dirección deseada (dentro de los límites anatomofisiológicos). Estos seis músculos estriados, que controlan el movimiento de los ojos, son: por un lado cuatro músculos rectos (superior, inferior, externo e interno), que giran los ojos respecto a los ejes vertical y transversal, y por otro lado dos músculos oblicuos (superior e inferior) que son los responsables de realizar este giro, pero oblicuamente (Miller,et.al, 1990). Según las investigaciones de Leighton, (2003) están constituidos por fibras (estriadas o biestriadas) de distinta longitud, que están situadas, en su mayoría, en forma paralela a la dirección de los músculos y se encuentran unidas, entre sí, mediante tejido conectivo fibroso. La relación de estos músculos con las fibras nerviosas y las musculares es mayor que en los otros músculos estriados del cuerpo, porque el espesor de las fibras varía de 3 a 50mm pudiendo agruparse funcionalmente en rápidas o lentas (Clark y Demer, 2002). Las rápidas, (las más gruesas), son, probablemente, las responsables de los movimientos rápidos de los ojos, especialmente, los sacádicos. En la investigación se ha tratado de reflejar los movimientos oculares y las habilidades visuales importantes en el desarrollo del aprendizaje de la lectura y su implicación en el Sistema Nervioso Central. Se ha establecido una

clasificación de estos movimientos que se producen durante el proceso de decodificación y su relación con los procesos de conversión del grafema al fonema. El control oculomotor es necesario para leer con eficacia desde el principio (Martín Lobo, 2007), por lo que el lector principiante necesita atender a los detalles internos de las palabras, lo cual requiere un control oculomotor preciso. Para utilizar el análisis fonético resulta necesario, una inspección secuencial exacta de las palabras y el control oculomotor que está relacionado con la capacidad de mantener la atención. Durante la lectura, los ojos dividen el texto en ‘PAQUETES” que son unidos por el cerebro en una experiencia visual espacio- temporal continua (Broadbent, 1985). Los ojos realizan principalmente tres tipos de movimientos oculares durante la lectura: pausas de fijación, movimientos sacádicos y movimientos de regresión (Vellutino y Scanlon, 1982). Para Mitchell, (1982) además de estos movimientos, se realizan pequeños ajustes vergenciales conforme los ojos se desplazan de una línea a otra o cuando se aleja y acerca el texto al niño-lector y para mantener una fijación precisa actúan los movimientos de seguimiento juntamente con los sacádicos. Los movimientos inevitables de cabeza y de cuerpo deben ser compensados con reflejos oculares vestibuares y además los sistemas acomodativos deben focalizar correctamente la visión próxima si se producen cambios de distancia en el texto. Pausas de fijación. Según los estudios de Rayner, (1975); Rayner y Mc Conkie 1976), las fijaciones constituyen el 90% del tiempo total de la lectura. Diversos estudios han

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