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RAQUEL HERRANZ TOVAR LIDIA JIMÉNEZ TAMAMES ESTER LÓPEZ ALMANSA CRISTINA NEGUERUELA MARTÍNEZ PIEDAD OCAMPO CASTILLO ARANCHA RONDA LEÓN


Índice Pág. 1. Antecedentes (Lidia)………………………………

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2. Causas (Raquel)………………………………….

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3. Desarrollo de la rebelión (Piedad y Ester)………

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4. Personajes (Cristina)………………………………

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5. Consecuencias (Arancha)………………………..

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6. Mapas……………………………………………….

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7. Bibliografía………………………………………….

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1. Antecedentes Con la conquista de Granada por los reyes católicos, se establece la pragmática de los Reyes Católicos, por la cual los musulmanes podrán mantener su religión, serán juzgados según sus leyes, pagarán los mismos tributos que pagaban antes y que los reyes sólo pondrán de gobernantes gentes que les respeten. Estas condiciones resultaban muy buenas para los vencidos, quizá porque todavía regía la idea de convivencia amistosa con el moro, puesto que así llevaban muchos años. De esta manera se había hecho en otras ciudades conquistadas. No obstante, si bien en otras ciudades se habían cumplido, en Granada no se cumplirían. La razón de esto se ha estimado que puede deberse a que la situación ahora es distinta al estar toda la península en manos cristianas, y ya no temer represalias ni incursiones. Al rendirse Boabdil, recibió una buena parte de las Alpujarras y allí se estableció él y buena parte de sus súbditos. Pero en 1493, sólo un año después, tuvo que vender todos sus bienes y marchar hacia África por la presión que recibía. La ciudad de Granada tardo un tiempo en prescindir en su gobierno de musulmanes pues su labor resultaba esencial. En 1498 la ciudad de Granada se divide en dos, hecho bastante importante. Una parte habitada por cristianos y otra por moros, el albaicín, en donde se les dio casas a cambio de abandonar las que tenían en otras zonas. Vivir como mudéjares, resultaba aceptable para los granadinos, así como para las dos autoridades establecidas, Don Íñigo López

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de Mendoza, primer alcaide y Fray Hernando de Talavera, su arzobispo. No obstante en una visita realizada por los reyes Católicos a Granada, observan mucho ambiente moro, por lo que deciden encomendar al Cardenal Cisneros la tarea de la conversión, a, así en 1499 inició las conversiones en masa y obligadas. Como consecuencia de esto muchos se marcharon, otros des sublevaron y fueron vencidos. Con estas conversiones se dio una situación muy peculiar, pues así entraban en el catolicismo pero no cumpliendo como tal convirtiéndose así en herejes. En el reino de Granada fueron entrando viejos cristianos que se sentían hostiles contra los moros y las diferencias se iban haciendo más patentes a lo largo de los años. Sobre las diferencias destacaban:

 La religiosa, pues

habían recibido el bautismo pero no

practicaban.  Diferencia idiomática. Poseían un idioma distinto y cuando hablaban romance lo pronunciaban de una manera especial y lo escribían con caracteres propios.  La diferencia en costumbres. Tanto en el traje, como en la alimentación, las prácticas de higiene, ritos y fiestas así como el trato social.  Poseían rasgos físicos y antropológicos.

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No solamente eran estás diferencias la que creaban esta dicotomía, pues estas no se contemplaban por igual en toda la población. Para la nobleza, la cual había recibido prebendas en la conquista de Granada, veían en los moros buenos trabajadores y sobrios, que dejándoles practicar su religión, no ofrecían problemas, todo lo contrario, surgieron los dichos: “quien tiene moro, tiene oro”, o “a más moros, más ganancia”. En los villanos e hidalgos, en cambio, se fue despertando rencor, debido a que se veían con menor capacidad de ahorro. En la época de Felipe II, además se unieron el sector burocrático del que se hizo gobernar este emperador. Con la sublevación de 1501, los Reyes Católicos se desentendieron de lo dicho en las capitulaciones. Los bautismos en masa aumentaron. Con doña Juana, en 1508, se establecieron 6 años para que abandonasen el traje típico. En 1526 Carlos I, decide pasar el verano en Granada. Allí recibe a varios descendientes de moros, ante el cual explican los agravios que estaban sufriendo. El rey decide investigar esto, para lo cual nombra unos visitadores que informaran al rey. Carlos I a partir de esto establece unas leyes, en las que se establece que los moros no pueden hablar su lengua, se prohíbe el traje, las ceremonias cerradas, deberán realizarse en iglesias bajo el culto cristiano, así como usar nombres moros. A esto se añadía que el tribunal de la inquisición se establece en Granada.

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2. Causas

Las causas de la rebelión son variadas y han de ser estudiadas en su conjunto para explicar que la guerra fue la solución final al conflicto. Durante la década anterior a la revolución se habían deteriorado las relaciones entre moriscos y cristianos, esto coincidió con un desfavorable periodo económico. Se alternaron años de buenas y malas cosechas durante el decenio iniciado en 1560, estos efectos hicieron mella en la población. Las dificultades de subsistencia empeoraron las relaciones entre los dos grupos ya que se acrecentó la presión del grupo dominante sobre los moriscos. Otro factor que influyó en la desestabilización de las relaciones

fue

la

presencia

de

los

corsarios

berberiscos

procedentes del norte de África., muy conveniente para los moriscos. Estos piratas aumentaron sus saqueos (se creyó que por su vinculación con los moriscos de Granada). En 1566 dos moriscos emigrados al norte de África guiaron a un grupo de piratas berberiscos que desembarcaron en el Cabo de Gata y saquearon las poblaciones de Lucainena y Tabernas, en esta última hicieron prisioneros a los cristianos viejos . Los moriscos que habitaban en esta población aprovecharon para embarcar con los piratas rumbo a Áfricas. En la sierra, los monfíes (bandoleros moriscos del interior) seguían hostigando a los cristianos viejos. Estos bandoleros eran considerados la última resistencia musulmana al dominio cristiano.

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Por otro lado, los mudéjares (musulmán que podía vivir entre los cristianos sin cambiar de religión a cambio de un tributo) que se habían convertido a la fe cristiana (para no pagar tributos) nunca llegaron a asimilarla. Sus costumbres, ropa, lengua, comida continuaban siendo musulmanas y sus prácticas religiosas no fueron alteradas por la evangelización cristiana. Por todo esto las autoridades cristianas celebraron un sínodo en Granada en 1565 donde se acordaron durísimas propuestas con el fin de cambiar las costumbres moriscas. Esta represión se vio acrecentada por la promulgación de la Pragmática Sanción de 1567. También conocida como antimorisca, esta pragmática fue un edicto real concebido por el Inquisidor general Diego de Espinosa y el rey Felipe II. El día de año nuevo de 1567 Pedro de Leza, presidente de la Real Chancillería de Granada, lo proclamó y comenzó a hacerlo cumplir. El propósito de la pragmática era que los moriscos abandonasen su modo de vida y sus costumbres, para convertirse en españoles católicos de hecho. Los moriscos tenían la obligación de aprender castellano, en un plazo de 3 años, después del cual sería un crimen hablar, leer o escribir en árabe, también se les

prohibió el uso de los baños

(donde realizaban abluciones, purificaciones por medio del agua). De hecho se retiraron los baños de la Alhambra. La resistencia a la pragmática desencadenó la Rebelión de las Alpujarras.

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Aunque el detonante final del estallido fue la presión económica sobre los moriscos. Se introdujo seda procedente de Murcia a precios más bajos pues los gravámenes aquí eran menores. La seda era la principal actividad económica de los moriscos con lo que la situación de los moriscos se hizo más precaria. Además los moriscos debían pagar mayores impuestos que los cristianos, en concreto el impuesto sobre la farda del mar, que servía para la defensa del reino y la construcción de edificios y que recaía exclusivamente en los moriscos, aparte se les exigían contribuciones de carácter extraordinario. Por último entre los años 1559 y 1568 tuvo lugar la mayor injusticia contra los moriscos. El doctor Santiago, oidor de la Chancillería de Valladolid, exigió a los moriscos la presentación de los títulos de propiedad de la época nazarí. Muchos de ellos no pudieron presentarlos por lo que fueron sancionados con multas y sus bienes confiscados, en la mayoría de los casos, estas propiedades pasaron a manos de los cristianos. Todo esto hizo que la ruptura entre cristianos y moriscos fuera inevitable. Desde el lado cristiano se comienzan los preparativos para la expulsión de los moriscos del Reino de Granada, aunque aún debieron aguardar dos años porque el 24 de diciembre los moriscos se levantaron en armas.

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3. Desarrollo de la revolución Desde 1487 a 1491 no hubo año en el que no cayera alguna población importante del reino de granada en manos cristianas. Las guerras fueron caballerescas en unos aspectos y bárbaras en otros.

Tras la caída de Málaga, Baza y Almería la situación de Granada se hizo insostenible. La ciudad fatigada de largas luchas civiles, empobrecida, superpoblada a causa de los refugios y evacuados que de continuo llegaban a ella, hubo de rendirse.

En el año 1492 Granada se rinde ante el asedio de las tropas castellanas, y Boabdil se ve obligado a negociar la rendición firmando las Capitulaciones, pero a pesar de lo pactado, la convivencia entre musulmanes y cristianos resultaba realmente difícil. Los musulmanes, una vez convertidos al cristianismo, pasan a ser denominados cristianos nuevos o moriscos.

El 1 de enero de 1567 se promulga una pragmática contra los moriscos que les obliga a adoptar la apariencia y conciencia cristiana. La situación se hace insostenible y el 24 de diciembre de 1568 proclaman a Fernando de Valor como rey, con el nombre de Abenhumeya; comienza así la guerra de La Alpujarra.

La noche del 24 al 25 fue una noche muy dramática. La Alpujarra donde estaban los moriscos más violentos fue la primera tierra levantada casi a la paz se sublevaron los habitantes del valle de Lecrin, Almuñécar, Guadix… La rebelión comenzó en un núcleo

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montañoso central y de allí fue extendiéndose a otros más marginales.

En la revolución se martirizo y tormento a los cristianos que no rezaban su fe, destruyeron lugares sagrados al culto e hicieron parodias y burlas de lo los ritos y creencias de los católicos. Apenas quedo sacerdotes, sacristán o fraile de la Alpujarra y tierras vecinas libre de terribles crueldades.

Los lugares de culto fueron incendiados y saquearos de modo sistemático. El intento de restaurar en todos los aspectos la civilización mora era donde los moriscos pusieron más ilusión. En poblaciones como Ugijar volvieron a elevar la mezquita. En esta época proclamaron rey a Abenhumaya.

El levantamiento morisco se inició el 24 de diciembre, y el 17 de enero ya hay noticias de enfrentamientos en las cercanías de Cástaras y Nieles entre los moriscos y las tropas castellanas mandadas por el Marqués de Modéjar. Las tropas castellanas parten de Pitres, camino de Jubiles, bajo un recio temporal de agua y nieve, y en el camino, hacen huir hacia la sierra a los moriscos los cuales tienen numerosas bajas entre sus mujeres e hijos debido al terrible frío del mes de enero. A pesar de las inclemencias del tiempo, los moriscos llegan a Jubiles dejando en el castillo 500 hombres mayores e impedidos, así como numerosas mujeres, pero las tropas cristianas del Marqués de Modéjar sacan a los moriscos del castillo y los trasladan a la iglesia y a la plaza de Juviles donde quedan retenidos.

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La rebelión continúa, y a partir del mes de enero de 1570 las tropas mandadas por don Juan de Austria avanzan sin tregua e inclinan la guerra hacia la victoria castellana. En el mes de abril, unos meses antes del fin de la guerra, las tropas avanzaban hacia Juviles por la loma de Campuzano, frente a Pórtugos, manteniendo duros enfrentamientos con los rebeldes moriscos. La guerra continuaba asolando la Alpujarra.

En el mes de septiembre de 1570, la guerra se termina, y tan solo quedan algunos reductos de moriscos rebeldes que se esconden en cuevas, y que son eliminados sin contemplaciones.

Tras la derrota, los moriscos son expulsados del Reino de Granada, dispersados por el territorio de Castilla, y confiscadas todas sus propiedades. La Alpujarra quedó desolada y desierta, los árboles talados, las tierras y acequias abandonadas, y algunos pueblos deshabitados para siempre. Ante el despoblamiento

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producido, la corona decidió repoblar el Reino de Granada con personas venidas desde diferentes puntos del Reino de Castilla, para ello se dictaron una serie de disposiciones legales y documentos como son los Libros de Población en los cuales se registran los bienes confiscados a los moriscos y el traspaso de esas propiedades a los repobladores castellanos, así como el alojamiento del término, las condiciones de la población y el memorial de pobladores, entre otros documentos.

El 9 de abril de 1609 se tomó la decisión de expulsar a los moriscos definitivamente de la península.

Se decidió empezar por Valencia, donde la población morisca era mayor y los preparativos fueron llevados en el más estricto secreto. Desde comienzos de septiembre, tercios llegados de Italia tomaron posiciones en el norte y sur del reino de Valencia y el 22 de ese mes el virrey ordenó la publicación del decreto. La aristocracia valenciana se reunió con representantes del gobierno para protestar por la expulsión, pues ésta supondría una disminución de sus ingresos. La población morisca se le permitió llevarse todo aquello que pudiesen, pero sus casas y terrenos pasarían a manos de sus señores, con pena de muerte en caso de quema o destrucción.

A partir del 30 de septiembre fueron llevados a los puertos, donde como ofensa última fueron obligados a pagar el pasaje. Los primeros moriscos fueron transportados al norte de África, donde en ocasiones fueron atacados por la población de los países receptores. Esto causó temores en la población morisca restante en Valencia, y el 20 de octubre se produjo una rebelión morisca contra

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la expulsión. Los rebeldes fueron reducidos en noviembre y se terminó con la expulsión de los últimos moriscos valencianos. A principios de 1610 se realizó la expulsión de los moriscos aragoneses y en septiembre la de los moriscos catalanes.

La

expulsión

de

los

moriscos de Castilla era una tarea más dura, puesto

que

estaban

mucho más dispersos tras

haber

sido

repartidos en 1571 por el reino después de la rebelión

de

Alpujarras.

Debido

las a

esto, a la población morisca se le dio una primera opción de salida voluntaria del país, donde podían llevarse sus posesiones más valiosas y todo aquello que pudieran vender. Así, en Castilla la expulsión duró tres años (de 1611 a 1614) e incluso algunos consiguieron evadir la expulsión y permanecieron en España.

La deportación de los moriscos granadinos se realizó en columnas de 1.500 a 2.000 personas, como media, la expedición recorría un poco más de 4 leguas al día, y para evitar que los más fuertes escapasen, se les ataba con esposas.

La Rebelión Morisca de 1.568 había sido habitada por Tartessos, los íberos, los cartagineses, los romanos, los visigodos y en un periodo más largo los árabes

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4. Personajes

más

importantes

de

la

rebelión de los moriscos  Pedro de Deza: fue presidente de la Audiencia de Granada. En 1567 proclama la Pragmática bajo orden de Felipe II. El edicto limita las libertades religiosas, lingüísticas y culturales de la población morisca. Esto provoca una rebelión de los moriscos de las Alpujarras que Juan de Austria reduce militarmente.

 Felipe II: fue llamado El Prudente. Nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527 y falleció en San Lorenzo de El Escorial el 13 de septiembre de 1598. Fue Rey de España

desde el 15 de

enero de 1556 hasta su muerte, de Nápoles y Sicilia desde 1554 y de Portugal y los Algarves (como Felipe I) desde 1580, realizando una ansiada unión dinástica con Portugal, que duró 60 años. Fue asimismo Rey de Inglaterra, por su matrimonio con María I, entre 1554 y 1558. Además fue el rey en el tiempo de la Rebelión de las Alpujarras.

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 Jorge de Baeza y Francisco Núñez Muley: fueron los representantes

de

los

moriscos.

Defendieron que

las

tradiciones perseguidas por el edicto no eran incompatibles con la doctrina cristiana y que el comercio, principal actividad económica de la población morisca después de la agricultura, se podía ver afectado, con la consiguiente disminución de ingresos reales.

 Fernando de Córdoba y Válor: fue el líder de los moriscos en la rebelión de la Guerra de la Alpujarra (1568-1571), conocido también por su nombre cristiano Fernando de Válor. Abén humeya, o más correctamente Ibnumayya, nació en el pueblo

granadino

de

Válor, en el corazón de Las Alpujarras en 1520, era

miembro

de

una

destacada familia morisca convertida al cristianismo tras

la

conquista

de

Granada en 1492, nacido cristiano como Fernando de Córdoba y Válor llegó a ser

incluso

caballero

veinticuatro de la Granada cristiana, también este linaje ilustre que se decía descendía de los Omeyas, dinastía de los califas andalusíes, fue la que propició que pese a no ser apoyado por todas las facciones, su tío Ben Saguar lograra que fuese proclamado rey de

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Córdoba y Granada el 24 de Diciembre de 1568 (en el pueblo de Cadiar o en el de Béznar según autores), abjurando del cristianismo para recuperar la religión islámica de sus mayores y el patronímico de Abénhumeya.

Farax Aben Farax: fue uno de los seguidores de Fernando de Córdoba y Valor, fue nombrado alguacil mayor del rey.

 Aben Aboo: fue primo de Fernando de Córdoba y Valor, además cuando este murió en el 1569, ocupo su puesto de rey.

 Marqués de Modéjar: fue Capitán General de Granada, pero fue destituido por el rey.

 Don Juan de Austria: es hermano de Felipe II nombrándole Capitán General de Granada. Fue quien comandó un ejército regular traído

de

Italia

y

del

levante

español, que sustituyó a la milicia local y que consiguió sofocar la revuelta en 1571.

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Garcilaso de la Vega: fue quien peleo contra los moriscos. Nació en Cuzco, Virreinato del Perú el 12 de abril de 1539 y falleció en Córdoba, España, el 23 de abril de 1616.Fue un escritor e historiador peruano y español.

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5. Consecuencias A NIVEL NACIONAL

Consecuencias económicas y demográficas: Las consecuencias fueron principalmente económicas y demográficas, pues se dio un vacío poblacional que tardó tiempo en recuperarse y este mismo vacío ocasionó que faltara mano de obra para las tareas que los moriscos realizaban. Se dio una cierta repoblación, pero no se ocupó todos los lugares inmediatamente. De hecho hay autores que consideran que las consecuencias de la expulsión fueron uno de los elementos que dieron pie a la decadencia española del S. XVII. A pesar de esto y tal como expresa el historiador Vicente Atard, en su libro: “El florecimiento, derrota, agotamiento, decadencia de España en el siglo XVII”: “En la famosa consulta de 1619, el Consejo de Castilla no hace figurar la expulsión de los moriscos entre las causas de zozobra económica. Y concluye afirmando que la expulsión de los moriscos no arruinó los campos de arroz de Valencia, la industria azucarera granadina, los viñedos españoles ni los sistemas de irrigación artificial”. Los principales afectados fueron los reinos de Aragón y Valencia. La incidencia en las economías de estos reinos, afectó a la economía del país. De manera que sin entrar en la polémica de si esto fue lo que ocasionó la decadencia económica de este siglo, hay que admitir que si que afectó profundamente. Uno de los principales problemas que se ocasionó, como ya se tratará en las consecuencias específicas de Valencia fue el de los censos, pues

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muchas tierras estaban hipotecadas y se dio la imposibilidad de pagar las hipotecas al faltar mano de obra que produjera bienes para los propietarios. Esto produjo la ruina de los señores y también de los acreedores. La repoblación se dio de manera muy lenta. Existe una amplia documentación de la época en la que se expresa este problema.

En Aragón, destaca la problemática económica ya que la demográfica ya será tratada en el apartado correspondiente. La gran oferta de terrenos y la poca demanda, ocasionó la caída de precios de las propiedades territoriales, tal y como queda manifestado en un documento de la época: “Con la yda desta gente (moriscos) todas las posesiones y casas han baxado de precio, pero de las más no se hallará ninguno porque no aurá quien als compre por aver sobradas tierras sin dueños y poca gente y menos dinero…porque se an vendido muchas posesiones por la quinta parte de lo que valían”. La situación se complicó con el decreto del arzobispo de Zaragoza, del 20 de junio de 1610, según el cual“se ordenaba que pagaran el diezmo de todos los frutos las tierras de moriscos que hasta la fecha habían estado exentas del mismo”. Esto se dio porque la Iglesia también se vio afectada y especialmente la Inquisición de Aragón y Valencia, las cuales reclamaron indemnizaciones que se pagaron con los bienes confiscados a los moriscos.

De los moriscos se recaudó gran cantidad de dinero que se utilizó no solo para las indemnizaciones citadas sino para las arcas reales y de los correspondientes reinos.

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En Cataluña al haber menor población morisca, tuvo menor implicación económica. El terrateniente más perjudicado fue precisamente el virrey de Aragón, el marqués de Aytona. La necesidad de repoblación hizo que hubiera una serie de corrientes migratorias de cristianos viejos de un reino a otro o dentro de un reino de una parte a otra, dejando sus tierras de origen vacías, no acabando con el problema. Cataluña fue repoblada con franceses.

“La política seguida por la Corona a raíz de la expulsión estuvo encaminada, a favorecer en lo posible a la nobleza latifundista en perjuicio de sus acreedores censalistas. La ruina experimentada por éstos contribuyó de modo decisivo al grave descenso del peso específico de Aragón y Valencia en el concierto de la monarquía hispánica, y en consecuencia, a acentuar el papel hegemónico de Castilla”. El historiador Braudle expresa aquí otra problemática destacada entre las consecuencias.

De manera que esto redunda en un aspecto que se trató anteriormente, el cual trataba de que el edicto había sido apoyado por los burgueses porque desfavorecía a los aristócratas. A pesar de esto, como se ve en la cita de Braudel, los burgueses se vieron fuertemente afectados.

Consecuencias sociales: La distribución en los reinos de los moriscos era diversa. Se hablaba, tal y como señala el historiador Boronat, que mientras que

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en Aragón y Valencia los moriscos eran vasallos y cultivadores de los latifundios señoriales, en el resto de España, andaban“libres y sueltos”. En este sentido también hay que tener las implicaciones sociales que tuvo el elemento demográfico en la sociedad española, que se vio ahora con unos espacios vacíos difíciles de rellenar. Desde luego la tragedia de esta población fue enorme pues se les privaba de su casa, del lugar donde habían nacido, de su forma de vida y se les obligaba a marcharse de forma tan rápida que no tenían tiempo de planificar a penas nada y además, no podían llevar casi nada de los que poseían. De manera que se veían sin medios, llevados a un destino incierto. Por otro lado se dieron grandes abusos en el proceso de expulsión por parte de los cristianos viejos, los cuales les asaltaron, robaron y asesinaron. Esto mismo también lo hicieron los soldados que supuestamente estaban encargados de velar por su seguridad. Sin embargo hubo excepciones como la del duque de Maqueda, que acompañó a sus vasallos dejándolos en Orán. Otros moriscos que partieron en buques, fueron presa de la maldad de los patrones que les robaron y asesinaron.

EN VALENCIA

El historiador Halpherin Dongui distingue una serie de etapas en la problemática morisca de Valencia: a) “conversión y evangelización

(1520-1570)”,

en

la

que

se

destaca

las

consecuencias a raíz de las Germanías, que fue “ un conflicto social entre la burguesía y el artesanado urbano y la aristocracia latifundista, apoyada por los moriscos” B) “represión y predicación (…) a partir del alzamiento granadino de 1568 y la paulatina

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destrucción de las estructuras moriscas por la Inquisición”, C) “la expulsión” y D) “Valencia sin moriscos” y con las consecuencias en la economía valenciana..

Juan Reglá señala los factores fundamentales en los que tuvo la mayor repercusión la expulsión de los moriscos: a) la demografía y la repoblación, b)la producción agrícola, c)la concentración parcelaria, d) la inflación del vellón y e) la ruina de las clases medias, (en la que se trata el problema de los censales que fue la causa fundamental).

La demografía y la repoblación: Valencia perdió del 20 al 25 % de su población. La distribución de los sectores de la población era tal y como señala Juan Reglá en su ensayo: los cristianos viejos ocupaban las ciudades, los moriscos en estas eran una minoría y estaban confinados a los suburbios. La industria y el comercio permanecieron en mano de los cristianos viejos. Los moriscos se encontraban en las tierras de secano, a excepción de Castellón. Escaseaban en los lugares de realengo y en los de señorío eclesiástico, mientras que abundaban en tierras de señorío laico.

La repoblación fue lenta y hasta la mitad del s. XVIII, Valencia no volvió a tener la misma población que en 1609. La recuperación económica de la periferia peninsular se dio a partir de 1680, coincidiendo con la llegada de oro brasileño. Las incidencias en la

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demografía tuvieron posteriores consecuencias en la historia de Valencia y de España.

Problemas económicos: -El problema de los censales y ruina de las clases medias: La existencia de los censos o hipotecas, con lo que la tierra pasaba de ser a un elemento especulativo, que fueron utilizadas por muchas aljamas y tierras de señorío, que pagaban gracias a la mano de obra barata de los moriscos. Cuando se produjo la expulsión se les hizo imposible pagar las hipotecas y esto no solo supuso la ruina para los señores sino también para los propios acreedores, que eran en su mayoría de clase media como resultado de la falta de repoblación. Ante esto, se dio una política que favorecía a la aristocracia, perjudicando a los acreedores al reducir las pensiones de censales. De manera que esto tuvo como consecuencia “la polarización social entre una minoría de privilegiados y una masa de humildes, característica de la sociedad española del barroco”. (Reglá -La expulsión-).

Para dar solución al menor rendimiento económico de las tierras , se publicó una pragmática en la que se exhortaba a los propietarios a sembrar las tierras y en caso de que esto no fuera posible que las cedieran a otros para que las trabajase o incluso a los propios acreedores. Sin embargo, esto fue difícil de cumplir. Otro problema fue el derivado de que la situación de los moriscos como trabajadores era muy degradante y al querer establecer unas

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condiciones de trabajo parecidas a los repobladores, se produjo un enfrentamiento entre estos y los señores.

Otra consecuencia que se produjo fue la “quiebra bancaria” por la falta de ingresos y por la conjunción de las otras consecuencias citadas. Ante esta situación una de las medidas fue la petición de Felipe II, a través del embajador de España en Roma al Papa, que durante diez años, los eclesiásticos contribuyeses a las nuevas sisas impuestas en el reino de Valencia. Otra solución fue la reducción de los censos, que como ya se ha dicho desfavoreció a los acreedores. El problema de los censales continuó estando presente largo tiempo.

-La producción agrícola: El elemento agrícola fue el mayor perjudicado pues la ocupación de la mayoría de los moriscos era en la agricultura, como campesino y vasallos de la aristocracia latifundista. Los cultivos más importantes del país eran los de caña de azúcar, de arroz y del trigo. Desplazados la vid y el olivo, el cultivo del azúcar fue fundamental hasta que como consecuencia de la expulsión de los moriscos y a la competencia con los azúcares de otros mercados dejó de ser rentable y a mediados del s. XVIII fue sustituida por la morera y la sericultura, que luego serían sustituidos por la naranja valenciana. Los musulmanes fueron los introductores de la irrigación en Valencia.

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Otros sectores que estuvieron afectados fueron algunas actividades industriales y mercantiles del reino de Valencia, destacando la industria del calzado.

-La concentración parcelaria: Se produjo una expansión latifundista como resultado de la depresión económica en la que los pequeños propietarios se vieron obligados a vender sus propiedades y también por la repoblación insuficiente que implicaron una concentración parcelaria en las comarcas del interior y del Mediodía del reino de Valencia.

-La inflación del vellón: “En los años subsiguientes a la expulsión de los moriscos, la ceca de Valencia acuñó grandes cantidades de vellón”. Este problema que planta Mateu y Llopis, generó una situación parecida a la de las tierras pues había mucha oferta y poca demanda. En este sentido los historiadores señalan otro problema: el de la existencia de una moneda falsa, que agravaba las consecuencias económicas de la expulsión.

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6. Mapas

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7. Bibliografía “Los moriscos en el Reino de Granada” Julio Caro Baroja. www.la_alpujarra.org www.aldearural.com www.huescar.org www.wikipedia.es

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historia