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F A FÚTBOL AMERICANO JUEGO Y PASIÓN UROLOKI


FÚTBOL AMERICANO,

LA PASIÓN CONVER


Fútbol americano, un deporte poco practicado en España pero que parece ir ganando adeptos. El equipo barcelonés Uroloki, subcampeón de Cataluña, vive en primera persona las alegrías y emociones que proporciona su juego. Todos aseguran formar una gran familia nacida en el seno del campo de entreno.

UN JUEGO DIFERENTE

RTIDA EN DEPORTE


“Un deporte de mente en el que el físico juega un 60%”

P

arecía cosa de locos al principio, una burrada de juego en la que los más grandes del equipo arrollaban a los corredores que hacían del balón un anexo de su cuerpo. Los jugadores salían al terreno de juego como gladiadores, ansiosos de recibir a sus contrincantes defendiendo sus posiciones con uñas y dientes. El fútbol americano ha pasado a convertirse en la parte más importante de la vida de algunos jugadores del Uroloki un equipo barcelonés fiel reflejo de un sentimiento de no rendición. Un grupo de jóvenes de una media de 22 años que han luchado durante toda la temporada para alzarse con el segundo puesto en la liga catalana. “Uno de los deportes más duros”, definido así por David – el quarterback del equipo – se encuentra en una situación minoritaria en este país, un deporte que parece no echar el vuelo. Fueron más de 111 millones de personas las que disfrutaron de la Superbowl este 2014 pero sin embargo en España pocas personas son las que se decantan por el fútbol americano.


El deporte mayoritario en Estados Unidos, Canadá o México no lo es tanto en España, donde los equipos de Futbol Americano son muy escasos y no se conoce a ninguno que juegue a nivel profesional. Sin embargo, y a pesar de ser un deporte tan poco popular, muchos jóvenes catalanes se decantan por esta opción desde pequeños y algunos otros desde más mayores. Los que deciden dedicar parte de su vida a él observan cómo traspasa la línea de juego y cómo se forma entre sus jugadores una hermandad, un sentimiento de equipo. A Óscar, uno de los receptores de Uroloki, el fútbol le aporta “libertad, salir de la rutina, amistades y sobre todo una familia”. Cuando se piensa en fútbol americano, se hace imaginando tipos gordos y recios que parecen ser garantía de una defensa infranqueable. Pues nada más allá de la realidad, ya que más de la mitad de los jugadores de fútbol americano podrían considerarse obesos. Estos mastodontes que parecen osos de peluche fuera del campo, se transforman en máquinas de placaje

en el terreno de juego que no dejan avanzar al rival. Para Alexander, defensa de Uroloki, “un buen equipo se basa en su defensa. Si tienes una buena defensa puedes llegar más lejos que teniendo un buen ataque”. Siempre se ha dicho en el fútbol americano, que los ataques ganan partidos pero que las defensas ganan campeonatos. Es increíble observar cómo los delgados y fibrosos runningback, que parecen lagartijas escurridizas, consiguen en ocasiones esquivar a los grandes linieros defensa que van impedirles el paso. Como si de tesoros hablasen, jugadores y entrenador, trazan jugadas para conseguir el oro: las yardas que les aproximan a la meta. Una meta que se aleja y se acerca y que es la única posibilidad de sumar puntos al marcador. A pesar de lo caótico que pudiera parecer en un principio, a medida que avanza el partido el juego va tomando forma. Los jugadores ya no parecen un grupo de gladiadores furiosos y sedientos por la gloria y la ovación final del público. Ahora son un engranaje


de defensa y ataque, una máquina formada tanto por cuerpos delgados como rollizos que crean una armonía infalible que parecía pasar desapercibida al principio. Un deporte, sin duda, particular y especial que hace de la estrategia un sistema de juego. Para quienes no lo conozcan puede parecer casi una batalla de pura fuerza bruta, pero dista mucho de serlo. La estrategia se cuela junto a los jugadores que deben esquivar al equipo contrario para poder llegar al touchdown, o al menos, frenar su avance. Las partidas conforman el juego mientras los intentos de ganar yardas se van desvaneciendo en el campo. Cada equipo tiene 4 oportunidades de avanzar hacía la línea de meta pero parece una ardua tarea cuando rivales se anclan al suelo como un muro de contención. Unos hombres de metro ochenta y espaldas que doblan las de cualquier humano no consiguen achantar ni a los cubby ni a los runningbac, los más canijos del equipo.

Al finalizar el partido, los jugadores vuelven a su posición y a formar líneas. Es gracioso ver con qué parsimonia vuelven a la línea de juego esos recios jugadores que hacía tan sólo un momento placaban al equipo contrario como si no hubiera mañana. Entre los equipos catalanes parece vivirse más intensamente el fútbol americano, un deporte muy minoritario al que aman y que les hace sentir vivos dentro del campo. Un juego que aporta a los chavales “disciplina, experiencias o sensaciones“, como nos cuenta Alexander, y que sale del campo. Odair, línea de Uroloki” cree que el fútbol americano “forma parte de un estilo de vida a nivel familia, puede ser que en el campo nos matemos pero cuando acaba el partido empieza el tercer tiempo, el de echar unas cervezas”. Los jugadores de Uroloki son tan sólo una pequeña representación de este apasionante deporte que parece estar en auge en España y que crea un ambiente familiar como ninguno otro.


Fotorreportaje Final FA