Page 1

Twitter: @PazParaAnimales

EL PERIÓDICO ANIMALISTA

Email: animalistasporlapaz@gmail.com

COLOMBIA - SEPTIEMBRE 2016

Oso de anteojos u oso andino. Foto: Luis Padilla

PAZ Y NATURALEZA

———————————————————————— Por: Fundación Amigos del Planeta ———————————————————————— La paz que los colombianos se disponen a reconquistar, así sea parcialmente, es un bien y un derecho que va más allá de las personas mismas. Tiene un sentido integral e integrador a fin de que la armonía no se quebrante; armonía entre los seres humanos y entre estos y su entorno.

Por eso, clamamos porque la voluntad de paz de los colombianos de corte humanista y universal, se extienda a la totalidad de la vida de la naturaleza. Que el ser humano se ponga en paz con ella: resarciendo los múltiples daños que le ha causado durante miles de años con pretextos de progreso y desarrollo, por causa de ambiciones económicas desmedidas y por cuenta de intereses políticos que devienen en guerra y exterminio. Con la paz, las entrañas de llanuras, cordilleras o valles colombia-

nos, merecen la cicatrización de las heridas causadas por la minería voraz y la extracción del petróleo, que además contamina el aire del campo y las ciudades. Con la paz, las selvas de la llanura y la montaña se salvarán de las motosierras que descuajan los bosques y eliminan del aire el oxígeno que necesita la vida. Con la paz, nuestros mares y nuestros ríos y lagunas, recuperarán el estado natural de pureza necesaria para que subsista y regrese la flora y la fauna maravillosa de sus cauces, playas y entornos; sus explotadores

humanos deben repararlos con el compromiso de la no repetición. El hombre tiene una deuda con las especies silvestres en peligro de extinción: osos de anteojos, caimanes, peces, aves, primates y el jaguar de nuestras selvas, exigen paz, preservación y el arrepentimiento de los humanos que a lo largo y ancho de la geografía colombiana, le han causado tanto daño a la naturaleza. Esa es la otra parte de la paz que todos debemos buscar y que la vida diversa y generosa espera del único animal pensante de la tierra.


2 — EL PERIÓDICO ANIMALISTA

COLOMBIA - SEPTIEMBRE 2016 a sus crías en nidos destrozados: los animales. Reconciliarnos entonces con la naturaleza y con los animales resulta indispensable para que esta paz, que ya se ha iniciado, represente y sea la total reivindicación de los derechos de la vida; reconciliarnos con los animales y sus hábitats constituye el camino que nos permitirá aceptar la diferencia y, en ella, encontrarnos.

“Reconciliarnos con los animales y sus hábitats constituye el camino que nos permitirá aceptar la diferencia”

Volver a un mismo corazón ———————————————————————— Por: Camila Manzanares Méndez ———————————————————————— La oportunidad magna de empezar a escribir una historia sin balas y sin sangre compromete, por supuesto, a reflexionar sobre el valor de la vida, la vida en todas sus dimensiones y expresiones.

El histórico acuerdo de paz entre el grupo guerrillero FARCEP y el Estado colombiano abre múltiples caminos, que, entre otras cosas, nos permitirán entender la vida como una unidad y pactar con ella su cuidado. Se hace necesario visibilizar a los silenciados, a quienes tuvieron miedo y no hallaron

adónde escapar; a los mutilados, a quienes encontraron destrozados sus hogares y nada para alimentarse. La paz también es volver los ojos hacia quienes entrenaron para la guerra y fueron apartados de sus seres queridos: invisibles habitantes de la naturaleza, que encontraron los ríos intoxicados y con sangre, y

¡Esta es la verdadera reparación que transformará de fondo las relaciones sociales! Etimológicamente, reconciliación puede traducirse como “volver a poner de acuerdo”. Y acordar es “tener un mismo corazón”. Es responsabilidad nuestra volver a tener un mismo corazón con la vida frente a la presente posibilidad de escribir otra historia en nuestro país. ¡Paz con los animales, Paz con la naturaleza, Paz en las calles!


COLOMBIA - SEPTIEMBRE 2016

EL PERIÓDICO ANIMALISTA — 3

Las HeroRats han logrado la destrucción de 13,294 minas antipersonas en Mozambique.

LOS SOLDADOS AJENOS Una breve mirada al uso de animales en las guerras del mundo ———————————————————————— Por: Jorge Marulanda ———————————————————————— El homo sapiens sapiens, nosotros, hemos usado a los animales y demás reinos naturales para conseguir diferentes objetivos, los cuales en algunas ocasiones no son tan sapiens como quisiéramos que fuesen. Uno de los actos que demuestra nuestra errada sabiduría es la guerra, donde la muerte y su guadaña afilada se han deleitado con la sangre de millones de especies sin importar el número de cromosomas que tenga. Uno de los datos más antiguos del uso de animales en guerras fueron los elefantes de Aníbal. En el siglo III a.C. el general cartaginense Aníbal, considerado como uno de los más grandes estrategas militares, cruzó Los Alpes sobre enormes elefantes con el fin de llegar hasta Italia en la llamada segunda guerra Púnica, lo que poco se dice es que estos paquidermos murieron luchando una guerra ajena a sus propios intereses. Mucho más reciente es el caso de Wotjek, un oso pardo adoptado por militares polacos durante la Se-

gunda Guerra Mundial. La madre del pequeño oso había sido cazada, por lo cual, los soldados decidieron adoptarlo y enlistarlo en la guerra. Éste ayudaba cargando armamento

“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.” Mahatma Gandhi y municiones. Años después Wotjek, moriría en 1963 encerrado en un zoológico de Edimburgo. No fue suficiente que peleara en un conflicto ajeno, sino que además murió como un prisionero de guerra, irónicamente, cautivo por el bando por el cual luchó. Otro caso notable en la segunda guerra mundial fue el uso de

perros antitanques por parte de los soviéticos, en donde el “mejor amigo del hombre” era entrenado para ser usado como una bomba para explotar bajo los tanques enemigos en busca de supuesta comida. Fueron millones de vidas no humanas que fallecieron a causa de las guerras, tan solo en la I Guerra Mundial murieron nueve millones de animales entre perros, caballos y aves únicamente. Por otra parte, es de actual interés el uso de ratas gigantes africanas o como son llamadas, las HeroRats, implementadas para el desminado en África, principalmente. Estas HeroRats han logrado la destrucción de 13,294 minas antipersonas solo en Mozambique , que por cierto, a partir de septiembre de 2015 fue declarado país libre de minas. Según APOPO, la ONG que realiza dichas actividades con estos animales, ninguna rata muere en el proceso, pues no tienen el peso suficiente para activar las minas, además, cuentan con áreas de juego, incluso se “pensionan” cuando ya no están aptas para trabajar y semanalmente tienen chequeos de

salud ; lo que puede generar un debate bioético interesante con respecto al uso de animales, pues no deja de ser una guerra ajena para otras especies. Actualmente Colombia está en una transición hacia la culminación de una guerra de más de 50 años, donde las víctimas no han sido solo humanas sino que ha afectado a otros seres como por ejemplo: el burro bomba de Sucre , los animales y el medio ambiente perjudicados por el derramamiento de 14,000 barriles de crudo en Putumayo , las 70 vacas fusiladas por pertenecer a una familia del Cesar y los múltiples casos de maltrato animal al interior del ejército como el perro asesinado por soldados de Pitalito por mencionar algunos. En conclusión, sin guerra se espera que los animales dejen de ser soldados o víctimas de un conflicto ajeno a su naturaleza. La paz no debe distinguir cromosomas así como la guerra no lo ha hecho a la hora de usar otros seres. Todos somos animales y merecemos vivir en paz con nuestro entorno.


6 — EL PERIÓDICO ANIMALISTA

COLOMBIA - SEPTIEMBRE 2016

——————————————————————— Por: Roberto Sáenz

——————————————————————— De los aspectos mas relevantes y menos publicitados de los Acuerdos de La Habana es el relativo a lo benéfico que será para la vida y el bienestar de los animales el fin de la guerra. Será imposible establecer cual ha sido el sacrificio que las otras especies animales, además de la humana, han aportado a esta absurda guerra que felizmente está a punto de terminar. En cada bombardeo en la selva, que arrasa miles de metros cuadrados de vegetación exótica, cientos de aves de diferentes variedades morían o perdían sus nidos. Monos, osos, jaguares, dantas, en fin, toda la fauna que vive en la espesura de nuestra frondosa selva, perdieron su hábitat de manera súbita y en algunos casos irremediable. Algo parecido sucedió en las tomas de pueblos o caseríos. Los animales de compañía o de corral vivieron el ametrallamiento indiscriminado y terminaban muertos o deambulando apabullados sin ninguna posibilidad de encontrar refugio o atención. Es común el testimonio de familias desplazadas que narran con tristeza como, además de sus enseres y en ocasiones sus propios familiares, los animales de compañía quedaron abandonados en la huida de la guerra. El envenenamiento de ríos, quebradas e incluso de tierras, resultado de los fenómenos asociados al conflicto como la siembra y tratamiento de cultivos ilícitos, de la minería en diferentes escalas, de la utilización de abrevaderos como armas de guerra, exterminaron millones de peces y produjeron resultados desastrosos para la vida en todas sus manifestaciones. La utilización de animales en atentados terroristas o la instalación de minas antipersonal que cobraron la vida de animales de pastoreo o carga fueron reflejo de la degradación del conflicto en su expresión mas cruel. Es decir, en la espiral de la guerra varios miles de animales fueron arrancados de su entorno, abandonados o asesinados brutalmente en medio de bombardeos, ametrallamientos, atentados, o fueron víctimas del tráfico ilegal de especies gestado al amparo de guerra.

Acción de animalistas por la paz. Bogotá, 04.09.2016.

Los Acuerdos de Paz y los animales Este infierno está a punto de terminar, por lo menos en su faceta mas brutal, cuando culmine por fin el conflicto armado. El cese de fuegos y hostilidades ya marcó un

“En cada bombardeo en la selva cientos de aves de diferentes variedades morían” punto de quiebre, que poco a poco restituye también a los animales la tranquilidad necesaria para retornar a sus entornos naturales y recomponer su vida. Pero se requiere consolidar los Acuerdos de Paz,

pues estos permiten abordar la protección animal como componente clave del proceso de reconciliación con la naturaleza y los animales, empezando por la restauración de las condiciones mínimas para la normalización de la coexistencia de todas las especies. Las políticas públicas que de los Acuerdos se desprenden, permitirán dar un salto de calidad en la atención de los múltiples formas en que se expresa el maltrato animal en campos y ciudades de Colombia. La redacción final, en especial en lo atinente a la protección de la biodiversidad y la promoción de una cultura de respeto por la naturaleza (contenida en el Acuerdo sobre Reforma Rural Integral) y en lo referente a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) dan amplio

margen para fortalecer en todo el territorio nacional políticas públicas que favorezcan el bienestar de los animales. Será una importante tarea de toda la sociedad, en especial de los animalistas, hacer que la letra de lo acordado llegue a buen término y se complemente con los ulteriores desarrollos que tengan lugar en cada territorio. La ratificación del apoyo a la firma de los Acuerdos de Paz será otro aporte que los colombianos damos al planeta, en la búsqueda de una vida civilizada y armónica con todos los seres vivos. Por ello, votar SÍ en el plebiscito será la demostración cabal de nuestro compromiso con la causa animalista y la ratificación del profundo respeto por todas las formas de vida que debe guiar el futuro de Colombia.


COLOMBIA - SEPTIEMBRE 2016 ———————————————————————— Por: Carlos A. Crespo C. Activista antiespecista. Psicólogo. Candidato a magíster en Bioética. Resistencia Natural (REN), Red Internacional Antitauromaquia. resistencia.natural@gmail.com ———————————————————————— No cabe duda de que Colombia debe apoyar el referendo para refrendar los acuerdos producto de la negociación entre el gobierno y las FARC EP. Nada más obvio, luego de que el mayor porcentaje de población en este país hemos vivido en medio de la guerra toda nuestra vida y no hemos podido vivir sin conflicto. El mensaje más claro es que estamos mejor sin esa guerra que con ella y muchos somos conscientes de que toda negociación involucra perder un poco. No se pudo por la vía de las armas, luego de tanta destrucción y muerte, pero por fortuna sí por la vía del diálogo. También sabemos que aún falta la negociación con el ELN y la lucha contra las BACRIM, pero el que se dio en La Habana fue un paso gigante en el camino de la desmilitarización. Corría el año 1984 y estaba haciendo segundo de bachillerato en el ITIP del barrio Fátima en Bogotá. El frente Ricardo Franco de las FARC EP se tomó el colegio. La retoma por parte de las fuerzas públicas fue demencial. Balas sobre nuestras cabezas, estudiantes y profesores usados como escudos, insultos y amenazas mientras iban cercando a los guerrilleros, observar nuestro primer

“Estamos mejor sin esa guerra que con ella y toda negociación involucra perder un poco” muerto en directo y una extensa requisa que parece produjo unos cuantos desaparecidos. Me quedó claro que en la guerra no hay buenos o malos y que es siempre el pueblo el pagano, entre dos y luego entre tres frentes. Me quedó claro que la guerra es un negocio del que se benefician muchos y de ahí la resistencia al cambio. Mucho tiempo después, cuando tuve oportunidad de trabajar con desmovilizados y con población desplazada, también comprendí que todos tienen razones, así no

EL PERIÓDICO ANIMALISTA — 7

POR UNA PAZ NO ESPECISTA

sean las que consideremos válidas. Esa fue mi vivencia personal de la guerra, por lo menos hasta las amenazas paramilitares por mi activismo animalista. Muchas personas solo tienen conciencia de una lejana guerra que les relatan los periódicos y noticieros. Hay una utopía llamada Paz y no es la que se firmó en La Habana. Esa utopía la vamos construyendo como sociedad, en los territorios, en nuestros círculos de funcionamiento más íntimo, pareja, familia, trabajo, tiempo libre, relaciones con uno mismo, los demás y la naturaleza. Es un sueño que no conocemos, porque más allá de la guerra, tenemos nuestros propios conflictos a resolver, entre ellas nuestras incongruencias de pueblo dicharachero y bipolar, que resiste muchas arbitrariedades con la cabeza gacha pero que es reactivo frente a la otredad con la altanería más violenta. Ese es ejemplo del lado de la sociedad civil con mucho que cambiar. Por otro lado, está el gobierno de la diversidad oligarca, donde todos invariablemente han prometido paz, pero nadie cumple, incluyendo el actual. Porque en La Habana se firmó el fin de un conflicto y eso es lo que apoyaremos, no una palabra manoseada por los gobiernos llamada Paz y su significado de sumisión y

desigualdad. Por ello, el nuestro no es un apoyo cándido. No somos ingenuos para pensar que toda nuestra realidad cambiará mágicamente. Me pregunto ¿en ausencia de guerrilla, a quien le echará ahora la culpa el gobierno de la falta de justicia

“Reconocer la necesidad de la construcción de una paz que involucre a todos los seres vivos sintientes” social y ambiental? Ahora sí tendrá que respondernos muchas preguntas hasta ahora con respuestas erradas, como por qué aún no vivimos la vida que queremos vivir, desarrollando todas nuestras capacidades para una vida plena, rica y libre. Tendrá que responder por qué emitió un Código de policía represivo que nada tiene que ver con la perspectiva del posconflicto, por qué se piensa mantener el gasto militar en detrimento de lo social o por qué se empeña en destruir la naturaleza en

pos de una concepción errada de desarrollo. Tendrá que responder por qué no incluyó a los animales no humanos en el marco de los acuerdos de la Habana, a pesar de contar con dos comunicados del movimiento animalista solicitándoselo (2012 y 2016). En esto también tienen toda responsabilidad las FARC EP. Como movimiento social colombiano, el animalismo ha querido introducir ante ustedes su postura de que la construcción de la paz, debe incluir cambios amplios en la forma en que son concebidos y tratados los demás animales y que conlleva a una idea de una paz integral, una paz sin especismo, que puede ser posible en un país que se encamine en acciones reales (legislativas, culturales, bioéticas y políticas) por la eliminación de la esclavitud animal. La pregunta de la sociedad civil por una vida plena, rica y libre, desarrollando nuestras capacidades e instintos, también deben ser respondida para los animales, seres sintientes como nosotros, con intereses y capacidades a desarrollar que deben ser respetadas más allá del arbitrio humano. Recuerdo entonces apartes de las solicitudes de sectores del movimiento animalista en las mencionadas cartas a las partes de la Habana: • Memoria histórica de la explotación de los animales el conflicto armado. • Reconocimiento de los animales como víctimas del conflicto armando y garantía de no repetición. • Restauración y/o protección de los ecosistemas afectados por el conflicto armado, así como de los territorios que la guerrilla despejará, declarando donde sea lugar, territorios de paz libres de humanos para los animales. • Incorporación de reflexiones sobre los derechos animales entre los miembros de las fuerzas participantes en el conflicto armado y los humanos víctimas de este. • Construcción e implementación de alternativas productivas para la reincorporación de ex combatientes que no impliquen el uso de animales. • Reconocimiento de los animales como fines en sí mismos, seres sintientes y con intereses y por lo tanto, parte de la comunidad moral y de derechos. • Reconocer la necesidad de la construcción de una paz que involucre a todos los seres vivos sintientes, una paz no especista.


8 — EL PERIÓDICO ANIMALISTA

COLOMBIA - SEPTIEMBRE 2016 a su vida pasa inadvertido, los animales siguen siendo víctimas invisibles, ¿acaso todas las formas de vida no deben representar el mismo valor?. ¿Cómo reconciliarnos?, ¿cómo transformar un lugar de guerra a uno de paz?, la paz también consiste en mi acto cotidiano, en reconocer las otras especies, en enaltecer el valor de todas las formas de vida, en reconocer a los animales como se-

“La violencia, muerte y destrucción también afecta a los animales, pero por el valor dado a su vida pasa inadvertido”

LAS VÍCTIMAS INVISIBLES DE LA GUERRA

————————————————————————— Por Diana Mildred Ladino Gama Comunicadora social, periodista, especialista en gobierno y gestión pública, activista por la protección y bienestar animal por más de diez años, fundadora de la Red de protección animal de Rafael Uribe y de la Fundación Narices Frías con Derechos. ————————————————————————— Inicia en Colombia un nuevo proceso de paz y las esperanzas florecen, pues son muchos los años esperando el fin de un conflicto armado que se evidencia más en las zonas rurales que en las urbanas. Sin embargo es importante dar una mirada de cómo el contexto de conflicto armado ha afectado a los animales y como será en el postconflicto, pues se deben deconstruir los imaginarios donde se considera al ser humano como una especie superior, olvidando las otras formas de vida que también habitan el planeta y la responsabilidad que tenemos los seres humanos por la condición racional de propender en favor de las otras especies. Seguramente en este punto le puede surgir la pregunta ¿qué tiene que ver la paz con los animales?, la vinculación de los animales a la

guerra ha sido evidente, utilizándolos como armas y botín; olvidando los impactos que los animales reciben; el tipo de atención que ofrece el Estado, la invasión de su hábitat como escenarios de guerra; además no se puede desconocer y olvidar la relación entre la crueldad hacia los animales y la violencia contra los humanos. Se ha demostrado que la

“la vinculación de los animales a la guerra ha sido evidente, utilizándolos como armas y botín” persona que maltrata a una animal es más cercano de hacer daño a los seres humanos, como es el caso de los asesinos en serie, quienes inician torturando y asesinando animales; demostrando que la violencia con los animales se exacerba luego con los humanos. En la historia de las guerras los animales han sido víctimas y en lo

más de 50 años de conflicto armado en Colombia no ha sido la excepción o como olvidar actos de tanta crueldad como Inmolar a un perro para atacar un puesto de Policía en el sur del país, o utilizar caballos y burros como animales bomba. La violencia, muerte y destrucción también afecta a los animales, pero por el valor dado

res vivos y sintientes, en reconocer nuestra responsabilidad como humanos para preservar la vida. El conflicto armado no sólo ha producido muertes de combatientes y civiles, las consecuencias del conflicto han sido múltiples y complejas pasando por la afectación del ambiente, la naturaleza y la crueldad con los animales, es por esto que se debe entender la construcción de paz como un escenario diverso y dinámico donde se vislumbre que el escenario del conflicto es mucho más profundo de lo que se cree, los animales han sido víctimas del conflicto y por eso decimos SÍ A LA PAZ CON LOS ANIMALES.

Periódico #SíALaPazConLosAnimales  
Periódico #SíALaPazConLosAnimales  

En el conflicto armado los animales han sido usados para transportar explosivos, como detectores de minas, como armas de ataque y se han com...

Advertisement