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LOS MONJES Y LA CULTURA Por: Ángel David Arias Correa Nadie podría creer que los monjes, por el estilo de vida que llevaban, pudieran contribuir tanto a la educación, formación intelectual y cultural de Europa. Sin embargo, basta sumergirnos un poco en la historia para darnos cuenta de la gran influencia que estos hombres tuvieron en la formación y expansión de la cultura medieval. Uno de los pioneros en inculcar la importancia del estudio en la vida de los monjes fue San Benito, quien le dio vida feliz a aquella frase “Ora et labora”, pues entendió que para orar y trabajar de una mejor manera, se necesitaba una adecuada preparación, surgiéndole de ahí la urgencia de estudiar y prepararse. Los monjes que inicialmente se marginaron de la cultura, poco a poco se convirtieron no solo en evangelizadores, sino también en maestros y educadores de la Europa medieval. San Basilio es el primero en tener un acercamiento evidente con el mundo de las letras y la cultura, fue el fundador de la primera escuela monástica en la que recibía a niños, convirtiéndola así en un semillero de cultura y civilización.


San Agustín, de igual manera es otro de los grandes impulsores de la cultura, él se preguntaba ¿Por qué a los cristianos les va a estar prohibido tomar los tesoros de la cultura antigua? -Refiriéndose a los autores clásicos griegos y latinos-. Agustín, junto con sus monjes impulsores del conocimiento de su época, está bastante lejos de la piadosa ignorancia que caracterizó a los monjes solitarios de los desiertos, pasando así de una vida contemplativa y sumida en el Dios de la fe a ciegas, a una vida de fe compartida, apostólica y de la que se puede dar razón. Estos primeros monjes, progresivamente pasaron del mero diálogo con la cultura a la creación de cultura, convirtiéndose así muchos de ellos en verdaderas lumbreras, hombres sabios que transmitían sus conocimientos a través de diversos medios. San Jerónimo es otro de los grandes monjes, este hombre supo compaginar el ascetismo corporal con la ascesis del estudio, sacando también de él un provecho que podía ser compartido con los demás. No obstante la preocupación de estos monjes por el estudio de Dios y de la literatura que estaba “a favor” de la Iglesia, estos hombre de estudio también acudían a la lectura de autores profanos, incluso de aquellos que arremetían y contrariaban a la doctrina proclamada por la Iglesia. Esta actitud profesionalizante seguramente les dio las herramientas mínimamente necesarias para fundamentar su fe. Desde los albores del año 1000 hasta el siglo XII, ser clérigo era sinónimo de ser hombre de Iglesia y a la vez hombre culto. Los monasterios medievales alojaban a monjes que no buscaban la cultura por sí misma, sino con la única finalidad de glorificar a Dios. “El hombre no cultiva su inteligencia por el mero placer de su realización personal, sino para comprender la Palabra de Dios”. Bajo esta actitud, “los monjes no eran cultos para discutir de cultura sino para contemplar el misterio de Dios”, para comprender si acaso un poco los misterios divinos, para gozar de ellos y poder explicarlos a os hermanos. Los tesoros de la vida cristiana, alojados en la Biblia, el oficio litúrgico, los textos devocionales y las obras de los santos Padres, fueron custodiados, estudiados y meditados por los monjes del medievo, a través de la lectura espiritual. Este interés por la cultura abarcó principalmente campos como la literatura, la teología, la filosofía, las letras y el humanismo; sin embargo, alcanzó también territorios del saber como la arquitectura, la pintura, la escultura, y las bellas artes en general. Algunos otros nombres que resaltarán dentro de este inesperado salto hacia la cultivación de la mente son: San Isidoro, Leandro de Sevilla, Casiano, Cesáreo de Arlés, Fausto de Riez, Vicente de Lerins, Teodoro de Tarso, Benito Biscop Baducing, Beda el venerable, Escoto Eriúgena, Alcuino, Casiodoro... Los aportes de los monjes del medievo al mundo, en materia de cultura, fueron la puerta de entrada para la sociedad pensante, para la divulgación del estudio, de la cultivación de la mente, para la difusión del saber, ¡Vaya sorpresa para quienes han pensado que la Iglesia siempre ha estado en contra del desarrollo de la humanidad!

Bibliografía Álvarez, J.; Historia de la Vida Religiosa I; ITVR Ediciones Claretianas; Madrid; 1996 .

Los monjes y la Cultura  

A continuación se hace un esbozo general acerca de la influencia que los monjes del medievo tuvieron en el desarrollo cultural de la epoca....

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