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EDITORIAL: Nuestro Colegio cumple años.

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resulta así, inevitable e insoslayable, recordar y afirmar lo que constituye el elan de este nuestro querido centro educativo, v a l e d e c i r, i m p a r t i r docencia sobre la base de una cosmovisión bíblica en valores cristianos que emergen de la palabra de Dios y asociado a una educación nueva de calidad, alejada de toda discriminación, intolerancia e inmersa en nuestra cultura donde el amor a nuestro Creador, al prójimo y la autodisciplina s e a n e n s e ñ a s indesligables. Esta fue la visión del Dr. Mackay, insigne misionero y docente, que hasta hoy se mantiene y que en ocasiones como esta nos permite renovar la No es por ende, una fecha sempiterna promesa de más como otras desprovistas cuidarla con gran firmeza de contenido trascendental y y humildad porque labran l hecho histórico nos informa que el día 13 de Junio de 1917 recibe el Dr. John A. Mackay, de parte de las autoridades educativas de entonces, la confirmación como Director del Colegio Anglo Peruano; razón por la cual dicha fecha se ha constituido en el punto de referencia de justa y necesaria celebración. Se puede agregar, además, que fue la culminación de los esfuerzos y desvelos para darle forma a una obra cuyos antecedentes se remontan varios años atrás cuando un joven escocés siente el llamado para realizar una acción evangelizadora encarnada a través de la educación, escogiendo para el efecto a nuestro país.

día a día la imagen de esta institución prestigiosa. Si a los 25 años de haberse fundado el colegio cambió de nombre por decisión gubernamental, el actual de San Andrés sigue indicando sus orígenes y la relación fraterna y de gratitud con la Iglesia Libre de Escocia. Muchos misioneros y profesores fueron auspiciados por la mencionada iglesia y que durante largos años se encargaron con esmero y dedicación a la formación de miles de niños y jóvenes, quienes ahora devuelven esa entrega con el más noble recuerdo y agradecimiento. Como virtual testimonio de esa relación, la bandera escocesa siempre flameará en nuestro recinto. Así también, es oportuno expresar gratitud y reconocimiento a todos los profesores nacionales que desde su fundación dejaron una impronta imborrable en el colegio y en la sociedad peruana contribuyendo con su excepcional calidad y que le dieron fama a esta casa de estudios, estableciendo una avanzada pedagogía sobre todo en la relación docente-alumno que es distintivo único y

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nuestro. Estamento invalorable de nuestra gran familia lo constituyen los exalumnos que después de egresados siguen expresando en sus vidas y actividades personales el sello de los valores y principios que imprimió en sus mentes y corazones su alma mater. Las diferentes promociones se reencontrarán y abrazarán el 13 de Junio y los que estén lejos elevarán sus rostros al cielo y en oración silenciosa saludarán a su colegio en una mezcla de recuerdo y nostalgia. Finalmente, a cuatro años del centenario, a manera de epítome y a nombre de la comunidad Sanandresina damos gracias a Dios por su fidelidad recordando este pasaje bíblico: 1 Samuel 7:12….y la llamó Ebenezer, “El Señor no ha dejado de ayudarnos”. En Cristo nuestro Señor. Jesús Guzmán Gallardo Headmaster


REFLEXIONES EN TORNO A UNA HISTORIA El Editorial del número 3 de la revista "Leader" (Órgano del Colegio Anglo-Peruano, hoy Colegio San Andrés), de fecha noviembre-diciembre de 1926, empieza como sigue: " Finalizando ya la jornada escolar de 1926 surge el natural deseo de hacer el balance de la labor realizada durante la década de vida del Colegio AngloPeruano. El 13 de junio de 1917 el doctor John A. Mackay, con la colaboración de su esposa, ambos graduados de la Universidad de Aberdeen, sobre la base de la Escuela "Diego Thomson", que había dirigido la señora Sofía Baca, fundaba la Escuela Anglo-Peruana. Se tenía el propósito de que existiera en Lima 'una institución que expresara el espíritu e ideales de las enseñanzas británicas'. En la Escuela Anglo-Peruana se iba a ensayar la aplicación de los métodos educacionales británicos adaptados al espíritu y las necesidades de la juventud nacional.” Sigue el artículo señalando los modestos comienzos, tanto en cuanto a la infraestructura de que se disponía como del número de alumnos: Un pequeño local en la calle de Granados, 30 alumnos. (de cuatro grados de Primaria), y cuatro profesores en total. El crecimiento se produjo en poco tiempo, de modo que ya en 1919 la pequeña escuelita de Primaria se había transformado en un colegio de instrucción primaria y media, funcionando en una casa de la calle Corcovado, con siete profesores y doscientos setenta y un alumnos. En solo dos años se había producido un incremento notable en su alumnado. En 1926, cuando se escribió el mencionado Editorial, ya ubicado el Colegio en la Plaza Francia (en el edificio que hasta hace poco tiempo, fue, después la Librería Studium), contaba con un total de 359 alumnos y 15 docentes. Es evidente que los progresos fueron sensibles y halagadores. En 1924, funcionando el colegio en su amplio local de Plaza Francia, se le fusionó el Instituto Norteamericano. Para ello tuvo que suprimirse la sección de niñas, dándose inicio a una tradición que continuó durante largos años: Los niños de la familia al Anglo Peruano, hoy San Andrés; las niñas a “Lima High School”, hoy María Alvarado. El crecimiento del plantel fue inobjetable y sus continuos éxitos en la tarea educativa le granjearon la simpatía y la confianza de los padres de familia y del público en general, de modo que en uno de sus informes a la Entidad Promotora del Colegio, el Dr. Mackay escribió: " No es de exagerar afirmar que en la víspera del inicio del cuarto año escolar nuestro colegio es considerado en Lima como uno de los mejores en la ciudad. Algunos van más allá y dicen que es el mejor. Por lo menos ésa es la reputación que disfrutamos, y nos permite contar entre nuestros alumnos a hijos de profesores universitarios, de Ministros de Estados, de diplomáticos extranjeros, y de distinguidos profesionales."

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En 1926, por iniciativa del Dr. W. Stanley Rycroft y con la colaboración del Dr. Alberto Arca Parró, a la sazón profesor del Anglo, se funda "Leader", órgano del Colegio Anglo-Peruano, que aspiraba ser el "vocero de la orientación educacional, capaz de unificar el esfuerzo de profesores y alumnos en la formación de una corriente de reinterpretación de los principios fundamentales de la enseñanza", como se afirma en el editorial de su primer número. En 1930, se realizó el traslado al local que actualmente ocupa, en la Av. Du Petit Thouars 179, cuya inauguración fue un verdadero acontecimiento. El Presidente de la República, el Sr. Augusto B. Leguía, honró con su presencia la ceremonia. En el año 1942, dándose cumplimiento al mandato del Ministerio de Educación Pública, se cambió el nombre de "Anglo-Peruano por el de "San Andrés", con el que se le conoce en la actualidad. En los últimos años se han implementado cambios que han afectado de manera considerable la vida institucional de nuestro colegio. Algunos tienen que ver con la infraestructura, que ha experimentado desde 1994 una verdadera revolución. No obstante en cierto sentido el más significativo ha sido el retorno a la condición original de colegio mixto, también desde 1994. Después de muchas décadas el colegio se complace en presentar promociones mixtas de alumnos. Nuestra primera promoción de mujeres y hombres concluyó sus estudios en el 2004. Por las aulas del Colegio han pasado, bien en calidad de alumnos, o de profesores, o de ambos, distinguidos e ilustres personajes tanto peruanos, como extranjeros. Aparte de los ya mencionados John A. Mackay, Stanley Rycroft y Alberto Arca Parró, nombres como Neil Mackay, Herbert Money, Raúl Porras Barrenechea, Guillermo Leguía, Víctor Raúl Haya de la Torre, Alfredo Salazar Southwell, Washington Delgado, Eduardo Lindley, Gustavo Mohme, Sandro Mariátegui. Luis Alberto Sánchez, y muchos otros que harían una lista demasiado extensa, han sido parte de la comunidad "Sanandresina”. Desde su fundación, el Colegio ha estado bajo los auspicios de la Junta de Misiones de la Iglesia Libre de Escocia. Su misión se desprende, por lo tanto, de la misión de la Entidad Promotora: Presentar, y aplicar, en cualquiera sea la tarea que emprende una perspectiva bíblica acerca del mundo; con todas las consecuencias que ello acarrea. Alcanzó el renombre de ser uno de los mejores colegios limeños y de prestar sus servicios a un costo relativamente bajo. He usado el adjetivo "limeño" y no las palabras "de Lima" con plena intención. Desde su fundación se quiso que el Colegio estuviera profundamente identificado con el Perú, la nación que lo acogía, y a la que pretendía servir. Es así que, aún cuando ello hubiera sido posible, no se quiso que fuera un colegio en el que se enseñaba en Inglés, sí un colegio en el que se enseñara la lengua inglesa, y a un buen nivel; pero un colegio que serviría al pueblo del Perú en su lengua materna. Escuchemos las palabras del Dr. Mackay en este sentido: “ Hasta aquí la política de las instituciones educativas protestantes en América del Sur ha tenido dos características distintivas: Primero, el uso del Inglés como medio principal de instrucción y segundo, la imposición de programas de estudio extranjeros. El Colegio de la Iglesia Libre de Escocia en Lima, tiene la distensión de ser la primera institución misionera protestante en América del Sur que rompe con esa tradición. Ha sido nuestra política desde el inicio, al tiempo que damos una encarecida atención a una instrucción sistemática del inglés, dar

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Y fue también, desde sus orígenes una de las metas del Colegio lo que en determinado momento se constituyó, en cierto modo, en una dificultad: Ser una institución verdaderamente sin fines de lucro, con la vocación de servicio. Ciertamente, que siendo un colegio particular, para el cual se quiso siempre que fuera autosuficiente, debía tener costo; pero son, a éste respecto, significativas las palabras del fundador del Colegio escribiendo, en 1918, a los miembros de la Junta de Misiones en Escocia, preocupados por el hecho de que un servicio educativo brindado por la misión tuviera un costo (siendo que en Escocia el Estado proveía, y provee, una educación de buena calidad): " He enfatizado ya, en frecuentes ocasiones, que la gente de Lima está acostumbrada a tener que pagar por una buena educación para sus hijos... Una de las objeciones que se hacen a nuestro colegio es que el costo es demasiado bajo para que se piense que puede tener algún valor. Así que para este año hemos incrementado un poco las pensiones, asegurando un buen descuento para quienes no puedan pagar el total del costo."   Son más de 80 años de historia a lo largo de los cuales el Colegio no se ha apartado de los ideales y los objetivos que determinaron su fundación.

Queremos, en la tarea de la educación, formar una juventud responsable, de profunda convicción cristiana, lo cual redunda en una sólida formación moral, y una participación positiva en la vida nacional. He mencionado aquí los cuatro aspectos que queremos enfatizar y desarrollar en nuestro Colegio. Son esos los aspectos que buscamos plantar y afianzar en nuestros alumnos; a quienes, dicho sea de paso, no se obliga a asumir posición religiosa, sino que se respetan profundamente sus creencias, aunque por supuesto, tienen que confrontarlas con la enseñanza que reciben. Mal haríamos desde nuestra tradición que surgió precisamente de la protesta en demanda del respeto de la libertad de conciencia, imponer nuestro pensamiento en otros. Las palabras del Dr. Luis Alberto Sánchez, testigo excepcional de los primeros años de vida del Colegio, que con ocasión del septuagésimo aniversario del Colegio San Andrés, dirigió a la Asamblea en junio de 1987, reflejan la actitud que siempre se han percibido, espero existirá en el Colegio (se refiere el Dr. Sánchez a la defensa que hizo de su tesis en San Marcos John Mackay para la obtención del grado de Doctor):  " Unamuno, en la Tesis de Mackay, aparece en toda vitalidad enorme, realmente absorbente y al mismo tiempo en su gran inquietud, en sus contradicciones trascendentales, que son precisamente la esencia del pensamiento Unamuniano. Mackay nos dio con eso una lección de plena tolerancia espiritual y enseguida empezó su tarea de fundar el Colegio.”

El primero de los cuatro elementos a los que he hecho referencia es responsabilidad. La educación debe ser, por encima de todo formación, y si es formación se esforzará, necesariamente, en forjar personas responsables. Los contenidos, las técnicas, las metas específicas de los programas educativos cambian. Las circunstancias y las tendencias de la sociedad, y hasta las exigencias del mercado, hacen que ésos varíen. Pero la formación en responsabilidad no debe cambiar. Se debe educar para formar hombres y mujeres que asuman su responsabilidad, ante Dios y ante sus semejantes, en los diferentes estamentos de la sociedad: la familia, el trabajo, las relaciones políticas, etc.

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Por último, la educación debe ser comunicación de una vocación de participación ciudadana consecuente. Como dijo el poeta inglés John Donne: " No man is an island, entire of itselt; every man is a piece of the continent, a part of the main. If a clod be washed away by the sea, Europe is the less, as well as if a promontory were, as well as if a manor of thy friend's or of thine own were: any man's death diminishes me, because I am involved in mankind, and therefore never send to know for whom the bell tolls; it tolls for thee."   (" Ningún hombre es una isla en sí mismo; todo ser humano es una parte del continente, una parte del todo ( .. ) la muerte de cualquier ser humano me afecta, porque estoy involucrado con la humanidad, por lo tanto, nunca envíes preguntar por quién doblan las campanas; porque las campanas doblan por ti.")

Una verdadera formación, que sea responsable, de profundas convicciones, y de sólida moral, desembocará necesariamente en una participación ciudadana consecuente. Una participación con vocación de servicio, no de servirse. Vienen de nuevo al caso, para ir concluyendo estos pensamientos, las palabras del Dr. Sánchez en el discurso antes aludido: " Yo quiero rendir homenaje a este Colegio porque enseño a ser tolerantes, enseñó conducta sobre todo, por sobre todas las cosas, más que dogmas, más que enseñanza de ilustración fue una enseñanza de conducta, de costumbres, y eso me parece que es fundamental. Por eso, los alumnos del Anglo- Peruano, hoy San Andrés, con las excepciones naturales, por regla general han sido siempre conductores de enseñanzas luminosas y firmes en el sentido de la ética, la moral… Quiero decirles a ustedes, los alumnos del San Andrés que tienen una tradición que defender. .. Este Colegio ha sido siempre un colegio de... modestia, de trabajo, de humildad orgullosa, de creencias firmes, de enseñanza, de conducta, y resumo todo en esa palabra, que es actualmente a lo que conduce la educación. Conducir es precisamente '”ducir”; es decir guiar y esto es fundamentalmente en todo ejercicio de pedagogía.”

Hoy, mirando, hacía atrás afirmar, junto al testimonio de muchos otros, que gracias a Dios, durante más de ocho décadas el Colegio San Andrés ha brindado ese tipo de educación. Y espero que, por la gracia de Dios seguiremos educando desde esa perspectiva; siguiendo el camino que a Dios le parece derecho, cuyo fin es camino de vida. Seguiremos analizando la vida actual y la historia a la luz de las Sagradas Escrituras, porque sabemos que en ellas encontramos la base sólida, no solamente para la religión y la ética, sino también para la tarea académica. Porque como hace ya muchos años expresó Salomón, el rey filósofo y poeta de Israel, y encontramos en el libro de los Proverbios: El Temor de Dios es el Principio de la sabiduría. Esta ha sido, es, y será el lema del colegio San Andrés (antes Anglo-Peruano). Marcos Florirt, junio 2002

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Fotos de Recuerdo: Un Colegio lleno de historia

Los primeros alumnos. Año 1923.

Profesores del Anglo Peruano: entre ellos Raúl Porras Barrenechea y Herbert Money.

Algunos profesores del Anglo Peruano. Entre ellos Dr. John Mackay y Victor Raúl Haya de la Torre.

Las tradicionales asambleas por los años 30.

Cuerpos Directivos, Administrativos y Profesores en el año 1963.

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SAN ANDRÉS

Fotos de Recuerdo: Un Colegio lleno de historia

Pasadizo del colegio por los años 30

Un auditorio lleno de historia.

Cuerpo de docentes del Colegio San Andrés 1961.

Albert Einstein, Victor Raúl Haya de la torre y John A. Mackay en Princeton 1948.

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COLEGIO

HIMNO DEL COLEGIO SAN ANDRÉS Letra de José Escalante S. Música: Dr. Ulises De la Flor

Del Maestro, el divino Evangelio,

1955

del Colegio, la noble enseñanza,

CORO

han de ser nuestro firme sostén,

Adelante, estudiantes del “Anglo”,

en las luchas que forjan el alma,

a buscar la Verdad presurosos,

y que dan corazones sedientos

que con ella, seguro, obtendremos

de la luz, la Virtud y la Paz.

la gloriosa Victoria, sin par.

En la clase, atentos muchachos, aprendamos las sabias lecciones, pues las horas fugaces se van;

ESTROFAS

con amor y respeto al Maestro, El Eterno a su imagen nos hizo

que a guiarnos consagra su vida,

con sublimes principios que dicen,

con paciencia, entusiasmo y tesón.

que sus sendas debemos seguir; con temor de valientes cristianos

En el campo del juego, invencibles,

y el poder que se adquiere en lo alto,

valerosos, con frentes serenas,

por sus leyes conviene vivir.

atacad con limpieza en la lid, aunque nuestro no sea el triunfo

A la Patria servir prometemos,

nuestro lema es el ser caballeros,

con justicia, con fe y con celo,

ya que esto también es vencer.

hasta verla en su historia triunfar con laureles de honra y de gloria, sin cambiar el honor por ofensas ni las manchas del mundo tocar.

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Boletín especial  

Por el 96° Aniversario del Colegio San Andrés.

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