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santuario, donde comenzaba a reunirse la familia del difunto para el «servicio floral». Antes de mudarnos a Imperial, no había oído hablar de esto, pero ahora me parece una buena idea. Los familiares del difunto se reúnen frente a los asistentes, y el director del funeral va señalando las plantas, coronas y arreglos florales mientras explica quién los envió y lee en voz alta los mensajes de condolencias que puedan acompañarlos (por ejemplo: «La familia Smith envía estas hermosas azaleas púrpuras junto con sus condolencias»). Se supone que el pastor esté presente durante el servicio floral. Eché un vistazo dentro del santuario, y mi mirada se cruzó con la del director del funeral, que me hizo una seña para indicarme que estaban listos para comenzar. Me di la vuelta para tomar de las manos a Colton y Cassie, y Colton señaló el ataúd. —¿Qué es eso, papi? Intenté una explicación sencilla: —Ese es el ataúd. El hombre que falleció está ahí dentro. De pronto, el rostro de Colton se frunció nuevamente con gran preocupación. Se golpeó los muslos con los puños, señaló el ataúd con un dedo y, casi gritando, dijo: —¡¿Tenía a Jesús ese hombre?! Sonja abrió los ojos de par en par y ambos miramos las puertas del santuario, aterrorizados de que la familia del difunto oyera a nuestro hijo. —¡Debía tenerlo en el corazón! ¡Debía tenerlo en el corazón! —continuó Colton—. ¡Si no tenía a Jesús en el corazón, no podrá ir al cielo! Sonja tomó a Colton de los hombros e intentó acallarlo, pero era imposible sosegarlo. Al borde del llanto, se retorcía en los brazos de Sonja y gritaba: —¡Tenía que conocer a Jesús, papá! Sonja lo alejó del santuario dándole empujoncitos en dirección a la puerta principal de la iglesia. Cassie los seguía. A través de las puertas de vidrio, yo veía a Sonja afuera, agachada, hablando con Cassie y Colton. Finalmente, Cassie tomó a su atribulado hermano de la mano y comenzó a recorrer el callejón que los llevaría a casa. No sabía qué pensar. ¿De dónde le venía esta repentina preocupación sobre si un extraño era salvo, sobre si «tenía a Jesús en el corazón», tal como lo había expresado? Lo único que sabía era esto: Colton se encontraba en esa edad en la que, cuando se le ocurría algo, simplemente lo expresaba. Como esa vez que lo llevé a un restaurante en Madrid, Nebraska: entró un muchacho con cabello muy largo y www.DecidaTriunfar.net

El cielo es real  
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