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NUEVE: MINUTOS COMO GLACIARES

Quince minutos después, o tal vez un poco más, salí de esa habitación con los ojos secos. Había sido la primera vez que había estado solo desde el inicio de aquella terrible experiencia. Había querido mantenerme fuerte para sostener a Sonja; un esposo fuerte que sostiene a su esposa. La encontré en la sala de espera, usando lo poco que le quedaba de batería a su teléfono para llamar a amigos y parientes. La abracé y la contuve mientras derramaba sus lágrimas sobre mi camisa, hasta que ésta se me quedó pegada al pecho. Usé la poca batería que me quedaba para llamar a Terri, mi secretaria, quien pondría en marcha una cadena de oración en la iglesia. Mi llamada no era una formalidad: estaba desesperado por las plegarias; desesperado porque otros creyentes golpearan las puertas del cielo y suplicaran por la vida de nuestro hijo. Se supone que los pastores deben ser pilares imperturbables de la fe, ¿no? Pues, en ese momento, mi fe pendía de un hilo hecho jirones que se deshilachaba rápidamente. Pensé en los momentos en los que la Biblia dice que Dios respondió las plegarias, no de los enfermos o moribundos, sino de los amigos de los enfermos o moribundos. Como el caso del paralítico, por ejemplo. Fue cuando Jesús vio la fe de los amigos del paralítico que le dijo: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».1 En ese momento, necesitaba servirme de la fe y de la fortaleza de otros creyentes. Después de cortar la llamada con Terri, Sonja y yo nos sentamos juntos a orar, con temor de tener esperanzas y con temor de no tenerlas. El tiempo pasaba lentamente. Los minutos avanzaban a la velocidad de los glaciares. Entre conversaciones apagadas y sin importancia, la sala de espera estaba cargada de un silencio elocuente. Noventa minutos más tarde, una enfermera vestida con un uniforme púrpura y una mascarilla quirúrgica colgando del cuello entró en la sala de espera. «¿Está aquí el padre de Colton?» Su tono de voz y el hecho de que fuera una enfermera y no el doctor O’Holleran www.DecidaTriunfar.net

El cielo es real  
El cielo es real  
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