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revolución, de ideas. Para sostener la dureza de las campañas, y para saltar de las trincheras en busca del enemigo, chapoteando el terreno cuajado de metralla, es preciso sentir con honda pasión un ideal, una honda convicción revolucionaria. Los camaradas de la CNT que derramamos nuestra sangre en los campos de Aragón hemos de mantener incolumes nuestros santos propósitos de redención social. Y para esto se han de apretar las filas de las columnas confederales. En julio hubiésemos creado un ejército confederal. En Mayo también. Ahora hagamos cuanto podamos para que el ejército de la revolución y garantía de la misma sean las divisiones de la CNT." Estos textos están resumidos, como veremos más adelante, en las proposiciones de programa presentadas por Los Amigos de Durruti. Pero nos queda por examinar, antes de tratar esta cuestión fundamental del programa, un aspecto esencial del esfuerzo teórico realizado por Los Amigos de Durruti: las relaciones de los revolucionarios con la pequeña burguesía. La pequeña burguesía y la revolución Se ha podido notar en múltiples ocasiones en todo lo que precede, que el problema de las relaciones con la pequeña burguesía y con sus representantes políticos estaba constantemente presente en las preocupaciones de Los Amigos de Durruti. Nos ha parecido indispensable, sin embargo, recoger los principales pasajes de un artículo publicado en página 3 del n°4 sobre esta cuestión, titulado "La pequeña burguesía y la revolución". Después de haber indicado que los partidos "llamados marxistas" y que "de marxistas sólo tienen el nombre", como el PSUC, son en realidad los defensores de la pequeña burguesía mientras dicen ser representantes del proletariado, el autor (el artículo está firmado por un tal Atarca) deplora que "las organizaciones de tipo netamente proletario", "de un puro y abnegado historial obrero-revolucionario", adopten igualmente con respecto a la pequeña burguesía posiciones ambiguas. El artículo prosigue así: "La pequeña burguesía, lastre social de ayer y de hoy, como lo será de todos los tiempos, tiene que ser suprimida en absoluto, no tan sólo de la dirección política, sino también de la administración autónoma que aún conserva, gracias a la benevolencia de nuestras organizaciones, en el concierto económico. Esta clase - cuyo egoísmo es causa directa de todas las calamidades de orden social sabe perfectamente que, de triunfar la revolución - que en este caso no puede ser más que proletaria - sus privilegios y otras franquicias quedarían automáticamente suprimidos. Y en el caso concreto que en la hora atual nos asiste, no ignora que el fascio indígena y de más allá de las fronteras le da toda clase de garantías para conservar sus posiciones y prerrogativas. Esto quiere decir, concretamente, que la pequeña burguesía está más cerca de Franco que de la República y, mucho menos, de la revolución. [....] La pequeña burguesía es un peligro, en todos los órdenes, para el avance de la revolución y, si no sabemos utilizar oportunamente sus medios de ataque y defensa, se corre el riesgo de que gracias a sus actividades reaccionarias, ahogue en germen la obra

El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  

Por George Fontenis

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