Page 35

Se formarán Comités de Batallón por delegados de Compañía, de División por los de Regimiento y Comité del mando único del frente aragonés por delegados de las Divisiones. Teniendo esta garantía de representación desde el mando único del Estado Mayor del frente aragonés hasta la Compañía, las órdenes para realizar operaciones no podrán ser discutidas. Se constituyen tribunales para fallar las faltas de transgresión a la disciplina, si son leves en el seno de la Compañía y si fueren graves en la División. Dichos tribunales estarán compuestos por los delegados políticos. El grado de sanción de dichas faltas se establecerá por normas de la más elevada justicia, aminorando siempre su extrema gravedad." Este texto, incluso si contiene imprecisiones, puede ser considerado como un esfuerzo serio para conciliar los imperativos de la lucha armada coordinada y el rechazo tanto del formalismo militar como de un supuesto apoliticismo. En realidad, se acerca de las tesis de Camillo Berneri sobre la militarización45, y en el n °8, el último número que será publicado, del 21 de septiembre del 37, un gran recuadro en cuarta página46, titulado "Un Ejército Confederal", insiste sobre la necesidad de un ejército orientado políticamente: "El ejército revolucionario es la propia revolución en armas. Sus componentes son los propios revolucionarios que lucharon a brazo partido por ella en los primeros instantes. Por ser el lugar más combativo de la revolución, ha de ser siempre fiel a las esencias revolucionarias. Cuando el espíritu revolucionario desaparece del ejército, este se convierte en un instrumento bélico de carácter profesional que a la postre traiciona a la propia revolución. La historia nos brinda el caso del ejército francés creado por la Convención. La mezcla de voluntarios y de tropas de línea no yuguló la revolución mientras prevaleció el espíritu de los sans-culotte. Pero a medida que fue imponiéndose el espíritu profesional, las jerarquías y las ambiciones de los jefes, aquel ejército que luchaba por extender los derechos del hombre allende las fronteras pasó a ser el juguete de un general afortunado y batallador. En la URSS ha ocurrido exactamente lo mismo. Aquellos aguerridos soldados que en los arrabales de Petrogrado mantuvieron en vilo al mundo entero, son tan sólo un recuerdo. El espíritu revolucionario de los primeros días se ha trocado en un neto profesionalismo que sirve tan sólo a los designios de Stalin. La duración y la intensidad de la guerra, obligan a grandes movilizaciones de hombres. Pero se ha de tener en cuenta que nunca se esfume el origen de nuestro ejército. Fue en julio, en Atarazanas, en el Paralelo, en la calle de San Pablo en donde hombres descamisados, demacrados y trémulos de rabia se batían como verdaderos soldados de la revolución. La CNT había de tener su ejército. Aquel entusiasmo de los primeros instantes hubiera permitido crear un ejército nuestro y así hubiésemos evitado que las esencias de julio fuesen desnaturalizadas. Las disposiciones que se han dado desde Valencia, prohibiendo la propaganda en las filas del ejército son un mito. A los soldados de la revolución hay que hablarles de la

El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  
El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  

Por George Fontenis

Advertisement