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aconsejando a los navieros ingleses que no acudiesen al puerto de Bilbao con sus barcos42." El artículo denuncia las retribuciones y los sueldos enormes atribuidos al presidente de la República Manuel Azaña, a Companys, a los magistrados, a los diputados del Parlamento que se reúnen una vez al mes; denuncia a la alta burocracia que envía a sus representantes a París a darse la buena vida, los beneficios de los enchufados, de los nuevos ricos; denuncia el "crecido número de taxis que [en Barcelona] sirven, en muchísimas ocasiones, para pasear a crápulas y a mujeres de la vida", denuncia a "nuestros burócratas, los nuevos ricos de la actual situación, [que] van a tomar café en coche, [que] pasean a sus familiares en coche [....] mientras que las caravanas de víveres para Madrid han tenido que detenerse en repetidas ocasiones por falta de gasolina" y "mientras nuestros camaradas de Guadalajara no han podido destrozar al ejército italiano por falta de esencia". El artículo prosigue: "acudid a los cafés y a los restaurants de postín y veréis a la fulana que acicalada como en épocas de fausto capitalista, comparte con el amante la mesa del restaurant. Este espectáculo lo contemplaréis también en los cabarets y en los dancings. [....] Esta gentuza nos sabotea en el restaurant consumiendo lo que el trabajador no puede comer por no tener dinero para ello y lo que falta en Madrid y en los campos de batalla."

Este artículo muestra de una forma viva que se necesita socializar la riqueza del país poniéndolo todo en común al servicio de la lucha y concluye, de esta manera, que no se puede disociar la guerra de la revolución. En todos los números del Amigo del Pueblo la cuestión es planteada, bajo una forma evidente o bien a propósito de otros problemas como hemos visto, por ejemplo, con la escalada contrarrevolucionaria. Mencionaremos únicamente un gran artículo, en página 2 del n°6, del 12 de agosto del 37, que, igualmente titulado "La Guerra y la Revolución", vuelve a desarrollar lo que fue puesto en evidencia en números anteriores. Pero sólo extraeremos algunas expresiones que nos parecen significativas. El artículo opone la consigna de "guerra" con la que "los dirigentes marxistas, que de marxistas no tienen nada, engañan al pueblo", y la consigna de "guerra y revolución", la única que pueda movilizar a las fuerzas obreras y que supone: "Revolución en la política. Revolución en el ejército. Revolución en la economía". Se trata pues del conjunto del programa revolucionario, pero también del peligroso problema de la defensa de la Revolución, del ejército revolucionario, del pueblo en armas. La militarización La lucha armada de los milicianos en el transcurso de las primeras semanas no ha planteado problemas teóricos pues ha sido la expresión de una autodefensa obrera, el combate de destacamientos revolucionarios, una forma de acción del pueblo en armas. Es con la necesidad de una sólida coordinación de las acciones de guerra, bajo la presión de las necesidades de avituallamiento, de armamento, de gestión de efectivos importantes, que se ha planteado el problema de la militarización. Hay que decir que este término, de conotación burguesa, ha sido impuesto por los sectores que deseaban el restablecimiento del tipo de funcionamiento de un ejército clásico. Los Amigos de Durruti no han escamoteado las dificultades planteadas por la búsqueda de una solución que tenga en cuenta a la vez las necesidades de una lucha armada moderna de gran envergadura y del mantenimiento del carácter revolucionario del combate.

El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  

Por George Fontenis

El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  

Por George Fontenis

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