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hombres son inseparables en la admiración que les dedican nuestros camaradas españoles, como fueron inseparables en el curso de los acontecimientos que han marcado su vida. Pero el n°3, bajo el título "Imitemos al heroe del pueblo", declara en página 2: .... "No olvidamos nuestra condición de iconoclastas. Pero Buenaventura Durruti, escarnecido hoy en los hombres que audazmente falsean sus afanes e inquietudes, hubiese despreciado y combatido rudamente, sin lirismos ni oportunismos, a esas máquinas traga-gasolina que están permitiendo la pérdida de la revolución de JULIO [....]. [Hay que] comprender que imitar a Durruti, no es vacilar y claudicar. Es reflexionar sobre la experiencia del movimiento de julio y ante su análisis decidirnos a que la contrarrevolución no logre triunfar sobre nuestra interpretación de la responsabilidad.".... El n°5 plantea la cuestión en un plano más general pero el artículo, publicado en la página 4, bajo la rúbrica "Ideas" y titulado "Ni idolos, ni arbitrariedades", es manifiestamente una tribuna libre, que se interesa por los Amigos de Durruti desde el exterior. Este artículo toma por una parte la defensa de los Amigos de Durruti (la agrupación es designada como "institución anarquista creada al calor de la aureola que un caudillo extinto dejó tras su muerte"), apoya la legitimidad de su lucha "contra el centralismo tradicional de todo gobierno y forma de Estado" y contra "el centralismo incongruente y poco edificativo de los llamados anarquistas que han "decretado"" la expulsión de los Amigos de Durruti de la organización obrera. Pero, por otra parte, el autor (Albores) declara: "Somos contrarios a toda clase de idolatría o cultos personales", y, hablando de Durruti, "la gloria de héroe la consiguió por su gallardía espartana y por su nobleza de carácter y de sentimientos; no por sus ideas. En cuanto a idealidad acrisolada se refiere, otros hijos del pueblo que pertenecen a la masa anónima y no son considerados como símbolos, quizas estuvieran por encima de nuestro héroe." El número siguiente (n°6, del 12 de agosto 37) retorna sobre la cuestión, en primera página, bajo el título "Los Caudillos". Pero el caudillismo que es denunciado es el de los partidos y el que reina en las altas esféras de la CNT y de la FAI, el caudillismo de aquellos que son fabricados por la prensa y en las tribunas. En lo que respecta a los "héroes", es otra cosa: "¿No hemos dicho un sinnúmero de veces que es el pueblo quien ha de escoger a sus hombres y si el pueblo quiere concederles una estima superior a la que concede al resto, es él quien ha de determinarlo? Lo que no puede aceptarse es que se quieran forjar caudillos con cartabón y tiralíneas. Un caudillo cayó a los pies de Madrid. Buenaventura Durruti consiguió la estima del alma popular porque cumplió tal como quería el pueblo que se procediese. [....] Buenaventura Durruti fue un caudillo. Pero no lo consiguió por mera coba. Se lo ganó a través de su vida, en la calle y en los campos de batalla, mientras que los otros aspirantes a caudillos alternaban en los halls de los grandes hoteles con elegantes turistas." ¡Esto es todo lo que podemos conseguir a modo de autocrítica! De hecho, la cuestión no

El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  

Por George Fontenis

El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  

Por George Fontenis

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