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tenía nada que ver con la "participación gubernamental", contrariamente a lo que afirma Cesar M. Lorenzo en su libro "Los anarquistas españoles y el poder" [31]. De hecho, Durruti ha evolucionado entre aquel periodo y 1936. ¿Quién podría decir cual hubiera sido su orientación si la muerte no le hubiese alcanzado tan pronto? Sólo se sabe que quería movilizar todas las energías para vencer al fascismo y que había expresado su indignación y su desprecio frente a la indiferencia o la cobardía de la retaguardia. Una declaración hecha poco antes de su muerte (reproducida en el n°3 del Amigo del Pueblo, pág.4) condena las "intrigas, las luchas intestinas", pide "a los dirigentes que sean sinceros", afirma que "si esta guerra se prolonga mucho, hay que empezar por organizar la economía de Cataluña" y que "es necesaria una movilización efectiva de todos los trabajadores de la retaguardia". Emite reservas sobre la necesidad de la militarización y afirma que en el frente hay una disciplina eficaz [32]. No está seguro que hubiera seguido hasta sus más extremas consecuencias las opciones de los militantes que van a encontrarse en 1937 en una oposición radical a las cúpulas de la CNT y de la FAI. Se puede entender, sin embargo, que estos militantes le hayan elegido como símbolo de una lucha áspera y sin concesiones. La primera página del n°1 del Amigo del Pueblo es reveladora. Es una página en colores rojo y negro que sólo contiene una proclamación y unos eslóganes que enmarcan una representación de Durruti llevando la bandera rojinegra. He aquí el texto de la proclamación cuyo tono se sitúa plenamente en la vena de ese lirismo revolucionario inseparable del anarquismo español: "Unos colores matizan la epopeya ibérica. Una bandera encarnó el despertar de las jornadas de julio. Envuelto en los pliegues de la enseña rojinegra surgió nuestro proletariado a la superficie hipánica con ansias de emancipación absoluta. Un hombre floreció en aquellas sublimes jornadas. Buenaventura Durruti tomó raigambre humana en el corazón de las multitudes. Luchó por los trabajadores. Murió por ellos. Su pasado inmortal está ceñido a esta bandera rojinegra que flameó gallardamente en los albores de Julio majestuoso. De su ataúd la tomamos al descargarlo de nuestros hombros. Con ella en alto, caeremos o venceremos. No hay términos medios: o vencer, o caer." En el pie de la página, con letras bastante gruesas, se lee: "¿No somos provocadores? ¿Somos los mismos de siempre? Durruti es nuestro guía! Su bandera es la nuestra! ¡Nadie nos la arrebatará! ¡Es nuestra! ¡Viva la FAI! ¡Viva la CNT!"

La insistencia para ligarse al recuerdo de Durruti (al mismo tiempo que para responder a la acusación de "provocadores" o de "irresponsables") es evidente en todos los números siguientes. ¿Se puede hablar aquí de culto a la personalidad? ¿El Amigo del Pueblo contesta a nuestra interrogación? El n°2 del periódico está más bien dedicado a Francisco Ascaso, y ciertamente los dos

El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  

Por George Fontenis

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