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Lo que es más, la oposición se entrampó en el chantaje (?) de la unidad antifascista, por la necesidad de ocultar sus desacuerdos ante el enemigo. Los comités cupulares no cesaron de utilizar muñequeo, como rápidas convocatorias a plenos para las cuales las asambleas de masas no tenían tiempo para prepararse, o agendas incompletas que les permitían proponer temas de importancia, sin anuncio, a último minuto13. Finalmente, el culto al líder, el poder carismático de quien toma las decisiones, jugó su rol en las organizaciones libertarias, como en todas las organizaciones. Para resumir, bajo la careta de de las frases mágicas, federalismo y autonomía, los líderes se aferraban al poder en la CNT y en la FAI. Debemos esperar hasta que el gobierno y las fuerzas que lo apoyaban se fueran en violenta ofensiva en contra de los sectores revolucionarios para ver, por fin, emerger una oposición que intentó abordar los problemas fundamentales, "los Amigos de Durruti". Hasta entonces, por cierto se veían reacciones razonables, pero eran improvisadas y carecían de contenido político. Como a mediados de Octubre del ´36, cuando la "Columna de Hierro" de la CNT-FAI abandonó el frente de Teruel para realizar una breve incursión en la retaguardia. Su intención era denunciar el parasitismo y las fuerzas represivas, demandar el desarme y disolución de la guardia civil, el envío de las tropas armadas al servicio del Estado al frente, la destrucción de los archivos y registros institucionales, y el requisamiento de fondos y metales preciosos para la compra de armamento, etc. Esta incursión de "limpieza" en la retaguardia vio mucha sangre derramada durante las batallas con las fuerzas de la represión. La Columna de Hierro publicó un manifiesto explicando su preocupación porque los combatientes fueran traicionados por la retaguardia y expresaban con claridad su alternativa política: "luchamos por hacer de la Revolución Social una realidad". Cualquiera sea la visión que uno tenga respecto a los aspectos aventureristas o inconsecuentes sobre este asunto, uno no puede sino verse tocado por el sentimiento de los miembros de las milicias de que no serían juguetes de institutciones de gobierno o de partidos burgueses, de que no serían "remodelados" por las políticas elevadas de los gobernantes, por su voluntad de luchar, en las condiciones que lo hicieron, no por una república, sino por la revolución. Pronto veremos más reacciones de este tipo. La represión aumenta Es precisamente desde el momento en que la CNT-FAI participa del gobierno, que a la represión se le da rienda suelta. Es cierto que la participación fue vista como un retroceso por los militantes, inclusive por aquellos que la apoyaban, y como un signo de debilidad ante sus adversarios, extremadamente felices de ver a la principal fuerza revolucionaria enredada entre leyes y decretos, y envuelta en la "solidaridad" gubernamental. El gobierno central dejó a la amenazada ciudad de Madrid y retrocedió a Valencia. Madrid fue entonces gobernada por una junta de defensa delegada, de la cual el presidente, General Miaja, tenía como primer deber el reemplazo de los ¿puntos de inspección y vigías? de las milicias por unidades de seguridad y guardias de asalto. Hubo encontrones, y activistas de la CNT aparecieron asesinados. La represión tomaba un carácter insidioso. El Banco de España, poseía un vasto tesoro

El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  

Por George Fontenis

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