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provocando la disolución del comité de milicias. De tal modo, se había superado la situación del doble poder. La lucha en contra de los "incontrolables" se volverá más intensa, y la necesidad de una fuerte disciplina se reafirmaba. La frase ambigua de Durruti "podemos renunciar a todo excepto a la victoria" fue utilizada como velo para la operación, volviendola una advertencia hacia la contrarrevolución, mientras al mismo tiempo, Durruti declaraba a la prensa de Madrid: "Nosotros, por otra parte, realizamos la guerra y la revolución al mismo tiempo". ¿Cómo habían podido llegar a esto la CNT y la FAI? ¿Cómo obtuvieron los comités dirigentes mandatos para tan fundamentales cambios? ¿Habían sido tratados realmente los problemas planteados por la guerra y por la revolución? Los documentos de la época guardan silencio. Nada es tratado en profundidad, el análisis había sido reemplazado por los discursos y las declaraciones. Si bien en el movimiento anarquista internacional la discusión estaba viva, e incluso candente12, aparentemente en España había solo resignación. El nacimiento de una oposición En realidad, la situación era más compleja que como aparece. Se deben tomar en cuenta dos importantes factores objetivos: por una parte muchos militantes se hallaban en el frente, estaban en guerra y los problemas políticos no estaban entre los temas más importantes de su agenda, ya que estaban luchando en condiciones particularmente difíciles y con armamentos que eran frecuentemente peores que deficiente. Por otra parte, muchos camaradas en la retaguardia avanzaban concientemente en sus asuntos: las socializaciones y colectivizaciones se realizaban a toda máquina. Las milicias populares y las patrullas populares aparecían, al menos parcialmente, como embriones de un poder realmente popular, anti-burgués. Ambas agrupaciones serían sorprendidas por la evolución de los eventos. Pese al cada vez más duro reposicionamiento del poder gubernamental, la eliminación de los cuerpos populares o los intentos de establecer un poder dual, se podían apreciar fuerzas opuestas a las políticas del cuerpo de oficiales y luchas por la mantención de la base de un poder obrero. En el frente, las milicias mantenían viva la resistencia a la militarización, y los avances en materia de socialización y colectivización, se mantenían pese a las decisiones tomadas por el gobierno. A su vez, en el frente puramente político, la resistencia pese a tod aparecía. Muchas veces fue acallada, oculta por los discursos de los líderes, a veces estaba viva y clara en las asambleas, y era especialmente visible en la prensa: Ruta, el órgano de las Juventudes Libertarias catalanas, que se volvería un periódico de oposición hacia fines de la guerra, la revista Acracia de Lérida, el diario Nosotros de Valencia, apoyado por la "Columa de Hierro". Una debilidad que no fue superada sino hasta la primavera de 1937 por los Amigos de Durruti, fue que tal oposición permaneció al nivel del purismo ácrata, más que al nivel del necesario análisis de los problemas de fondo. Otra debilidad fue la dispersión, la falta de cohesión y de coordinación. La oposición no se configuró desde una tendencia que luchara por expresar su voz en la prensa confederal. Y este aislamiento fue tal que muchos militantes, especialmente aquellos en el frente, ni siquiera sabían de la existencia de una oposición.

El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  
El Mensaje Revolucionario de Los Amigos de Durruti  

Por George Fontenis

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