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No.3 No. REVISTA DE TEOLOGÍA CATÓLICA: ABBA CIBERMEGAZINE

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Editorial Queridos ueridos Hermanos: Dios nos da el regalo maravilloso de llegar a un año más de vida en donde quizás pasamos por este dos mil ocho con muchos Revista ABBA tropezones ezones y cometiendo un sinfín de errores que Año I, No. 3 nos hacen perder pisada y darnos cuenta de cuan Nov - Diciembre, 08. humanos somos. En lo personal, este año dos mil Revista Bimestral. ocho significó un gran giro en mi vida en donde después de pisar hasta el fondo, escuché a Dios y le Dirección Editorial: di el sí a seguirlo uirlo y a trabajar en la construcción de su Miguel Ángel García Calderón, estudiante de la reino. Buscamos ser, como dijo el Papa en primer Lic. en Ciencias Religiosas, discurso, sólo unos pequeños y humildes trabajadores en la gran viña del Señor pero es UNIVA. increíble el como Dios se place de los elementos más NIHIL OBSTAT E IMPRIMÁinsignificantes y diminutos utos para hacer obras grandes. TUR: Ilmo. Mons. Ramiro Dios trabaja desde lo más pequeño, y eso lo que Valdés Sánchez. Vicario buscamos en ABBA, que desde lo pequeño y General Arq. de Guadalajara. 28 de noviembre, diminuto de la revista, logremos llegar, con el favor 2008. de Dios y bajo la protección de su madre, a tantas personas necesiten de fortalecerr la fe y la esperanza Distribución: ante todos los ataques que recibimos en nuestras Teresa Calderón Martínez creencias. Colaboran: Fernando González D. Chyntia Abigail Chávez Moisés Morales H.

© 2008, AMB. El contenido de la revista puede ser utilizado sin fines de lucro siempre y cuando se utilice con propósitos doctrinales y mencionando la fuente de la información.

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Un saludo enorme a todos nuestros lectores que a través de Internet nos leen en los diferentes países de habla hispana, como España, Argentina, Chile y los E.U. Que Dios noss impulse a vivir este dos mil nueve de manera diferente fortalecidos con Nuestro Señor que nacerá en el Belén de los corazones que quieran recibirle. EL EDITOR.


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por Miguel Ángel García Calderón

El doce de septiembre pasado S.S. Benedicto XVI invitó desde la Catedral de Notre Dame en París, Francia a que todos veneremos la Cruz aunque ello traiga consigo “escarnio e incluso persecución". "Muchos de ustedes ––dijo el Papa– llevan colgada en el cuello lo una cadena con una Cruz. También yo llevo una pero no es un adorno ni una joya, es el precioso símbolo de nuestra fe, el signo visible y material de lo que nos vincula a Cristo. Para nosotros, cristianos, la Cruz es símbolo de la sabiduría de Dios y de su amor infinito revelado en el don redentor de Cristo muerto y resucitado para la vida del mundo aclaró el Papa Papa- pero también el testigo mudo de los padecimientos de los hombres y, al mismo tiempo, la expresión única y preciosa de todas sus esperanzas". “San Pablo sacó la conclusión de que la Cruz manifiesta la ley fundamental del amor, la fórmula perfecta de la vida verdadera. Que este descubrimiento nos aliente a respetar y venerar la Cruz. Sé que venerarla lleva consigo el escarnio e incluso la persecución, persec porque pone en peligro en cierta medida la seguridad humana, pero manifiesta, también y sobre todo, la gracia de Dios y confirma

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la salvación. Ojalá que la profundización en el misterio de la Cruz nos permita descubrir la llamada a servir a Cristo”. Ojalá que esta reflexión del Papa nos haga ver que el uso del crucifijo no es un “amuleto” de suerte sino la manera con la cual se fortalece nuestra esperanza como creyentes.

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Apoyados en la Summa Teológica de Santo Tomás. por Miguel Ángel García Calderón

TERCERA LECCIÓN

--LA FE-En los números anteriores veíamos las pruebas para “comprobar” la existencia de Dios, analizábamos que toda la perfección del cosmos y de todo lo que existe no puede ser obra de algo casual, sino, la consecuencia de una planeación de un Ser Superior que organiza y da orden a todo el universo. Si analizamos al hombre con un poco de frialdad descubriremos que todo ser humano tiende siempre hacia Dios. Es parte de nuestra naturaleza… pero ¿por qué?, pues porque somos creación de Dios, y Él ha puesto en nosotros un tipo de “imán” que hace atraernos hacia nuestro Creador. El que tengamos ése imán no hace que toda la humanidad vaya siempre a Dios, y eso es por una razón muy simple: Dios no se nos impone sino que quiere ser elegido libremente; se “da” por medio de una declaración de amor (por ejemplo, morir por nosotros) pero Él espera una respuesta personal y libre. El “imán” que nos colocó es sólo como

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un medio de ayuda para poder ir fácilmente hacia Él, pero también nos da la opción de poder “apagar” esa tendencia y decirle no. El respeta algo que nos dio desde el primer instante de la creación: nuestra libertad, libertad para decidir hacer el bien o el mal, y libertad para escogerlo o rechazarlo. Muy cierto es la imagen en donde vemos a Jesús detrás de una puerta tocando, lo “curioso” de esa puerta es que no tiene chapa para abrirla del lado en donde está nuestro Señor sino, sólo por dentro. Esa es una forma de representar el cómo Dios toca la puerta de nuestro corazón, esperando que le abramos libremente. Para poder acercarnos a nuestro Creador necesitamos algo fundamental, que es la fe. Ésta es la que nos adhiere a Él, sólo podremos estar unidos con Dios en la medida que busquemos la gracia y pidamos humildemente que nuestra fe crezca y se haga sólida porque aún cuando profesamos un credo en la Iglesia, nuestra fe se ve limitada en muchas ocasiones a personas o búsquedas muy simples en las cuales depositamos nuestra confianza y no en la infinitud de Dios. La fe, dice el diccionario, es la firme y absoluta convicción de que algo es verdad, y esto es un punto algo complicado en muchos de nosotros porque el “creer” absoluta y

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firmemente en Dios es difícil, aún para los que se han acercado un “poco más” a Dios. Eso es fácil de explicar, nuestra mente humana, limitada por ser creada es incapaz de comprender plenamente a una mentalidad infinita, increada y superior en mucho más aspectos, por eso es que cuando buscamos “embonar” la razón con la fe las ideas no se comprenden del todo y es porque nuestra razón jamás podrá comprender a Dios, ya que su razón así como su justicia no se entiende plenamente con los limitados conceptos humanos que tenemos de esas palabras. La fe, por otro lado, es "confiar" en aquella fuerza interior que nos permite someternos a las situaciones más adversas en nombre de Dios. Nosotros no nos tenemos que centrar, en nuestro haber religioso, en querer comprender a Dios sino, el aprender y pedirle a nuestro Creador que nos de la inteligencia necesaria para depositar toda nuestra confianza en Él sin comprenderlo, sino, por amor, responder a su amor incondicionalmente depositándonos plenamente en Él-porque Él es verás y no puede engañarse ni engañarnos. Si releemos el párrafo anterior, suena muy bonito el ideal religioso el cual tenemos que tener, pero ¿cómo conseguirlo?. La fe se nos da, si bien, como gracia de Dios pero la sola fe como don divino no nos hará partícipes de esa confianza plena en nuestro Señor, ¿qué lo hará?. Dios nos invita, todo los días, a pedirle, y no sólo bienes

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materiales o temporales, sino, a que los dones que nos ha regalado luchemos, día a día, pidiéndole en una oración constante, se hagan más fuertes y logren ser sólidos para afrontar las pruebas que nos vienen. Es válido decir: “Jesús, creo en ti pero aumenta mi fe” ya que como gracia, para darse, tiene que ser “pedida” sin descanso pues de esa manera lograremos fortalecerla, y al pedirla con humildad, permitimos que el Espíritu Santo nos auxilie para que el don que Dios nos regala vea frutos en una confianza más plena en Él. Al buscar y querernos acercar, es inminente que tendremos dudas ya que Satanás no quiere que nos permitamos el “lujo” de la gracia de depositarnos plenamente en Dios, pero cuando éstas vengan [las dudas], pidamos aún más sin cesar ya que, nuestro Padre nos da lo que pedimos, si somos constantes, siempre y cuando sea para nuestro bien, como el don de la fe.

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por: Moisés Morales, desde Tabasco

La palabra Eucaristía proviene del griego: ΕΕuχαριστία (eucha-ristia) istia) y significa: "acción de gracias". Éste es un milagro que Jesús quiso realizar para continuar su presencia corporal después de ascender a los cielos, transformando real y verdaderamente el Pan y en Vino en su Cuerpo y Sangre. «(Jesús) (Jesús) Tomó luego pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: “Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced esto en recuerdo mío”. De igual modo, después de cenar, tomó la copa y dijo: “Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que se derrama por vosotros”.». [Lc, 22, 19 19-20]. La Eucaristía es llamada de muchas maneras, como: Cena Pascual, Cena del Señor, Santa Misa, Santo Sacrificio del Altar; aunque en general es el Memorial de la Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

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Al decir que es un “Memorial”, aaseguramos seguramos que esto no es un solo recuerdo de la última cena pascual de Jesús, sino es un rito que actualiza la acción salvadora de Dios. La celebración se realiza, de tal modo, que sumerge a los participantes en la misma atmosfera de liberación y de salvac salvación ión realizadas por Dios, haciendo nuevamente presente el misterio de la salvación (Pasión y Resurrección de N.S.) Este sacrificio realizado por Cristo es nuevamente repetido varias veces por mandato suyo y a través, únicamente, de los sacerdotes ordenados en la Iglesia Católica. En el corazón de la celebración de la Eucaristía se encuentran el pan y el vino que, por las palabras de Cristo y por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Fiel a la orden del Señor, la Iglesia continua haciendo, en memoria de Él, hasta su retorno glorioso, lo que Él hizo la víspera de su pasión. Al convertirse misteriosamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, los signos del pan y del vino siguen significando la bondad de la creaci creación. ón. La Iglesia ve en el gesto de Melquisedec, rey y sacerdote (que ofreció pan y vino según nos narra el libro del Génesis, capítulo 14, versículo 18), un anuncio de la ofrenda eucarística.

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por: Miguel Ángel García Calderón, estudiante de la Lic. en Ciencias Religiosas, UNIVA.

Descubre el origen de la Fiesta de Navidad

Quizá en estas fechas nos puedan llegar a tocar a nuestras puertas, como es su costumbre, los Testigos de Jehová mostrándonos el último ejemplar de su revista “¡Despertad!” (diciembre, 2008) queriéndonos mostrar, con argumentos bíblicos “contundentes” que Jesús no nació el 25 de diciembre y que entonces la Iglesia Católica aceptó prácticas paganas, cosa que va “en contra” de lo que nos manda Dios, según su sección: “El punto de vista bíblico”. Pues bien, les invitamos a no cerrarles las puertas, y sí a decirles con bases firmes el por qué y cómo celebramos el natalicio de Jesús en diciembre. Empecemos diciendo que NADIE sabe exactamente, ya que no existen evidencias claras, cuál es la fecha en la que nació Jesús, aunque sí sabemos que es muy probable que no haya nacido en el mes de diciembre, por los pocos datos que se revelan sobre su 11


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nacimiento en los Evangelios que nos narran sucesos que no serían posibles que sucedieran en invierno, como el que los pastores estaban “pastoreando” a la intemperie, cosa nada probable porque a lo que se conoce de tradiciones judías, los pastores pasaban el invierno en cuevas o lugares parecidos para protegerse del frío extremoso. ¿Cuál es el origen de la celebración? Iniciemos explicando un poco de historia de antiguas costumbres. Desde mucho tiempo antes de que naciera Nuestro Señor los pueblos de la antigüedad celebraban el veinticinco de diciembre como el Natalis Invicti, que quiere decir: “Nacimiento del Sol invicto”, con el que participaban en el solsticio de invierno (fenómeno astrológico en los que el sol alcanza su máxima posición [hay dos en el año]), ya que, como muchos sabemos, las religiones antiguas hacían “dioses” a los astros y a casi todo lo que existe en el mundo. Se puede considerar a los Babilónicos como los primeros practicantes de dicha “festividad” desde el 2600 antes de Cristo, aproximadamente. De acuerdo a esas creencias, el sol moría el veinticuatro de diciembre (que es el día más corto del año) por eso, el día siguiente, se celebraba el “nacimiento” venciendo la obscuridad. ¿Por qué entonces celebramos los Católicos el nacimiento de Jesús en una fecha con antecedentes “paganos”? Esta es casi una pregunta obligada para todos los 12


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católicos al conocer el “trasfondo” de la celebración de navidad, y en éste punto es donde muchos de nuestros hermanos separados nos confunden y nos hacen titubear. Aquí la explicación: La Iglesia, en sus primeros siglos de existencia, buscaba acoger a los paganos en la fe de Cristo y es por eso que en vez de reprimir las antiguas celebraciones de esos pueblos, los absorbía dándoles el sentido pleno Cristo-céntrico que tienen actualmente. Ojo, no “cedía” ni aceptaba todos, sólo acogía las prácticas en las cuales se podía encontrar “escondido” a Cristo entre los ritos paganos. El papa Julio I a mediados del siglo IV fue quien instituyó que la Iglesia celebrara el natalicio de Nuestro Señor el 25 de diciembre. San Jerónimo, siglos más tarde, nos explica los motivos por los cuales la Iglesia adoptó esta fecha: “Hasta aquél día [25 de diciembre] crecen las tinieblas y desde aquél día disminuye el error y viene la verdad. Hoy (25 de diciembre) nace Nuestro Sol de Justicia”. También San Máximo de Turín nos afirma: “Es cierto y tiene razón en este día el nacimiento de Cristo popularmente dicho el nuevo sol […] Con gusto aceptamos este modo de hablar porque con el nacimiento del Salvador resplandece no sólo la salvación del género humano, sino también la luz del sol”. Vemos entonces que la celebración de la fiesta de la Navidad surge como resultado del abrazo del cristianismo a las personas de origen pagano, pretendiendo con esto eliminar la adoración al rey sol muy

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establecida en la sociedad de ese momento sustituyéndola por la adoración al verdadero y único Rey, y es en éste espíritu que se nos invita a vivir la festividad de Navidad. ES SÓLO UN “SUCESO”. Los Testigos de Jehová (TJ), a pesar de esta explicación sobre el por qué celebramos los Cristianos la Navidad, querrán decirnos que estamos “mal”, y eso lo fundamentarán en su revista “¡Despertad!” del mes de diciembre (2008), en la sección que les comentaba al principio del artículo, nos abrirán la revista y nos situarán en la pagina once en el subtítulo “Cómo honrar a Cristo” , que dice textualmente: “El nacimiento de Jesús es, desde luego, un importantísimo suceso en el relato bíblico. Subrayé algo que considero fundamental que tengamos en cuenta en el choque de nuestras doctrinas. Para los TJ el nacimiento de Cristo es sólo un “suceso importantísimo” y no el inicio de la Redención de la Humanidad. Es cierto que Nuestra Salvación se dio en el momento de la Crucifixión de Jesucristo en la cruz, pero, sin su nacimiento, nada de eso hubiera sucedido, por lo que si no hubiera nacido Jesús, no hubiésemos sido salvados. Es por eso que para nosotros, los verdaderos cristianos, la celebración del nacimiento de Jesús, nuestro Sol, es una manera de recordar que gracias a su natalicio todo lo demás fue posible. ¿CÓMO VIVIR LA NAVIDAD? Es triste ver, si buscamos la palabra “Navidad” en algún buscador de imágenes en internet que es muy raro encontrar alguna de Jesús, y nos hayamos más bien rostros de “Santa Claus”, de “pinitos

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de Navidad”, esferas, etc., y eso que Navidad es una contracción de la palabra natividad, que significa “nacimiento”. Así es que, una fiesta que la Iglesia adoptó y le dio un giro plenamente Cristiano, nosotros, actualmente hemos destrozado eso haciendo cada vez más a la Navidad no sólo la fiesta de algún dios babilónico sino la celebración en la cual ignoramos a nuestro Salvador y cedemos al consumismo y a otro tipo de costumbres para nada Cristianas. La invención de “Santa Claus” (ó Papa Noel) ha venido a lo largo de los siglos desde la muerte del gran Obispo San Nicolás, quien en las festividades decembrinas regalaba juguetes a los niños de su localidad (en Mira, Licia), tras su muerte se convirtió en una leyenda urbana que fue pasando de generación en generación. De San Nicolás le inventaron el nombre de “papá Noel” [Noel, es palabra francesa, deriva del latín: Natalis natal, nacimiento, navidad] que significa, tristemente: padre de la Navidad… ¿en qué lugar hemos puesto a Cristo cediendo su trono a una leyenda que tiene el nombre de “padre” de la Navidad? Coca-Cola, en 1931, sacó una campaña publicitaria en donde tomó a la leyenda sobre “Santa Claus” y lo vistió de sus colores corporativos. Con ésta campaña el singular personaje alcanzó las dimensiones que tiene actualmente, llegando, tristemente, a ocupar el puesto central de las festividades

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de las “familias cristianas”. ¿Por qué nos permitimos prostituir la fiesta del nacimiento de Nuestro Señor? CONCLUSIÓN La Iglesia nos invita a vivir el tiempo de adviento (de espera al nacimiento de Jesús) de una manera Cristiana, y no comercial o secularizada [ignorando a Dios]. Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo en la tierra irrumpe las tinieblas del pecado en el mundo y al demonio, mostrándonos así, el verdadero camino a seguir. Con la luz de Jesús se nos muestra nuestra verdadera existencia [de hijos de Dios] y Cristo renueva nuestra naturaleza caída por el pecado, dándonos la dignidad de hijos de nuestro Abba [Padre] del cielo. En navidad TENEMOS que celebrar esa presencia renovadora de Cristo, que ha venido al mundo a salvarnos. ¿Quieres ser un pagano frente a Jesús o buscar vivir plenamente la navidad como la Iglesia nos invita a vivirla?

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por: Fernando González, desde Michoacán (México)

[PARTE II] … “Si conocieras el amor que Dios te tiene, si conocieras lo que Él te quiere regalar”; éstas son las primeras palabras que la Hermana Glenda interpreta en su primer disco [A solas con Dios] en donde se nos hace una invitación maravillosa a dejarnos seducir por el amor de Dios, que te dice: “Siente mi amor y no mendigues otros amores, que ellos te fallan, mientras que el amor que siento por ti, como mi hijo, nunca te fallará”. Glenda en la canción “Tu Padre está en lo secreto” nos hace una hermosa invitación: cuando quieras orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta que tu Abba (Papito) que está en lo secreto te espera”, con esto nos expresa la importancia y el significado del momento íntimo del encuentro a solas con Jesús. En su nuevo disco, “¡Me amó y se entregó por mí!”, Glenda recorre, en trece temas, un precioso andar por las Cartas Paulinas que te logran hacer profundizar de una manera fantástica los principales temas de las cartas del Apóstol de los Gentiles, logrando orar con ellas de una manera única.

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por: Cynthia Abigail Chávez, desde Monterrey (México)

Las múltiples experiencias religiosas (religiones) que existen forman parte te de los variados caminos por los que la humanidad busca incesantemente llegar al encuentro con Dios. Existen muchas ideas acerca de lo que significa espiritualidad, por eso conviene que veamos que significa para dar así, inicio a esta nueva sección. Entendemos endemos por espiritualidad la experiencia de Dios que se revela por Jesucristo, experiencia que es obra del Espíritu y que transforma y desencadena un nuevo proceso en nuestras vidas; es decir, espiritualidad es: la relación que tenemos con Jesús. Podemos entonces decir, que cualquier manera de relacionarse con Dios distinta a la que Jesús nos enseñó, o bien es falsa, o bien no nos llevará a la plenitud de la vida de relación con Dios aunque ésta puede matizarse de distintas maneras según la misión concreta que Dios nos va encomendando (sacerdocio, vida laica, etc.) Ahora bien, hemos dicho que el crecimiento de la espiritualidad es el encuentro con Jesús pero antes de ver las características de nuestra espiritualidad conviene hacernos una pregunta: ¿Hemos realmente almente tenido un encuentro con Jesús?

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“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor. Y entonces les diré: Jamás los conocí, apártense de mí” [ver Evangelio de San Mateo, capítulo 7, versículos 22 y 23]. Estas personas creían conocer a Jesús, pero en realidad no lo conocían ¿No nos sucederá lo a nosotros lo mismo? Por ello, es necesario cuestionarnos acerca de nuestra relación con Jesús, es decir, ver si nuestra espiritualidad es auténtica y si corresponde a la misión a la que hemos sido llamados, o no, para entonces dar el siguiente “paso” …. [continuará]

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Cibermegazine ABBA #3  

Versión electrónica del número tres de la revista de teología ABBA

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