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1 Humberto Zolezzi Carbajal. Presidente de la Fundación Colosio en Matamoros. Regidor del Ayuntamiento de Matamoros.

5. Por una política exterior con rumbo. Ponencia: Atención humanitaria al migrante. “La migración es tan antigua que se pierde entre la bruma de la historia”. Esta frase parece que resume el origen de los movimientos migratorios de la humanidad. Si la migración es todo aquel desplazamiento de un lugar a otro cambiando de residencia habitual, entonces migrar es moverse, cambiar, buscar nuevos horizontes y sobre todo, perseguir el sueño de estar mejor que en el lugar de origen. Si aceptamos que la migración en tan vieja como la misma humanidad, entonces el movimiento migratorio debiera ser atendido por la institución gubernamental. En las actuales condiciones de fuertes asimetrías económicas entre los Estados Unidos y América Latina, la búsqueda de mejores condiciones de vida por parte de los latinoamericanos se vuelve un fuerte dolor de cabeza para los gobiernos. Es importante reconocer, que la migración provoca, entre otras muchas cosas: gasto público, corrupción, poco ingreso, abuso de la autoridad, tráfico de personas, homicidios y poca satisfacción para los involucrados en este movimiento. Las políticas públicas del gobierno de los Estados Unidos se endurecen contra el migrante ilegal. En varios estados de la unión americana, ya es un delito pasarse para allá sin la documentación debida. En estas entidades, se castiga a quien contrata y a quien es contratado en un trabajo. Sin duda que estas políticas provocan mayores abusos que se reflejan en menos ingresos para el migrante ilegal. La sombra y los rincones, se tornan en su residencia habitual. Por esa razón, cada día se observa mayor inversión para impedir que los ciudadanos centro y sur americanos entren a ese país. Los mexicanos no son la excepción. Desde hace pocos años, se construye una barda de metal tubular entre los dos países. La similitud con el muro de Berlín de mitad del siglo pasado es una inferencia obligada para entender la nueva pared que separa a ambas naciones. En los discursos de las visitas de Estado, se proyecta la unidad indisoluble entre las dos naciones, pero en la práctica no es así. Solo que los europeos ya la derribaron, es decir, ya no existe. Solo permanece para indicar una etapa infamante de la historia pasada. Acá, de este lado, se sigue levantando. Sigue su rumbo y construcción, sin que el gobierno mexicano proceda a revisar su modelo


2 económico, cuya falla de origen y destino, provoca la disimilitud oprobiosa entre ambos países. Hay que reconocerlo aunque duela; no hay dualidad ni semejanza. Ellos son los ricos, y nosotros los pobres y mientras exista esa condición, la migración hacia allá no se va a detener. La aceptación de estos enunciados nos debe conducir primero, a la formulación, luego a la implementación de políticas públicas de Estado, para mitigar el sufrimiento de los migrantes. Cuando digo mitigar, quiero decir paliar, disminuir, hacer menos desastroso el pesar de los migrantes en su periplo para buscar mejores condiciones de vida. Todos sabemos que los migrantes son vejados, abusados de sus derechos elementales y en ocasiones, tratados como algo menos que seres humanos y que la capacidad de la autoridad reglamentaria, para meter orden es poco menos que nula. Sin una política pública absorbida por el Estado Mexicano para atenuar el dolor de los migrantes, las entidades federativas se ven obligadas a atender este flagelo social. Estamos ante un problema que nace en el sur del continente americano y permea a través de centro América hasta radicalizarse en el México septentrional que es donde hace crisis. Ante la insolvencia presupuestal de los gobiernos municipales, los migrantes que son deportados por la autoridad migratoria de los Estados Unidos de América, no cuentan con instituciones ni con personal que los oriente desde el punto de vista federal. Aunque recientemente, se han abierto casas del migrante en algunos municipios de la frontera norte de México para atenderlos, sabemos que son insuficientes. Es una realidad que el Instituto Nacional de Migración dependiente de la Secretaría de Gobernación del gobierno federal, tiene un descredito vergonzoso y no se constituye en una alternativa de atención para los deportados. De ahí que se propone que el Gobierno Federal asuma su responsabilidad y funde una institución nacional para el trato digno al migrante. Al margen de las casas que ya existen, la institución propuesta debe estudiar el problema, analizar su origen, promover la participación intergubernamental entre países para que se logre una política integral hacia el movimiento migratorio. Es importante la creación de un fondo internacional para la atención a los migrantes y dar seguimiento al perfil de los deportados y atenderlos con dignidad. En síntesis, se plantea que el gobierno mexicano focalice su atención al este problema y que no lo derive a los municipios del norte de México. Se propone se adopte una visión humana y humanista para quienes buscan mejorar sus condiciones de vida, a la que tienen derecho y que debemos reconocer, los actuales gobiernos de América Latina, no lo pueden dar.


HUMBERTO ZOLEZZI CARBAJAL - POR UNA PÓLÍTICA EXTERIOR CON RUMBO