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SEMINARIO DIOCESANO DEL SAGRADO CORAZÓN

INSTITUTO DE FILOSOFÍA

LA RELIGIÓN DESDE LA RAZÓN EN IMMANUEL KANT, COMO BASE DE LA MORALIDAD HUMANA Trabajo de Investigación

JOSÉ ÁNGEL GRIMALDO PUENTE

SALTILLO, COAH., MÉXICO; 2011

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A mis amigos Diego, Micke y Kike. A mi familia.

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Índice Introducción……………………………………………………………..

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CAPÍTULO I: Vida y Obra de Immanuel Kant………………………... 7 1.1 Datos Generales de su Pensamiento……………………………… 7 1.2 Vista panorámica de sus obras más importantes…………………. 13 1.3 Contexto Socio-Cultural de Kant………………………………… 15 CAPÍTULO II: La propuesta kantiana de la Religión………………….. 2.1 Concepto de Religión en Kant……………………………………. 2.2 Implicaciones de la Religión en Kant…………………………….. 2.2.1 La Religión Natural de la Razón……………………………... 2.2.1.1 El Mal……………………………………………………. 2.2.1.2 El Cristianismo…………………………………………… 2.2.1.3 La Iglesia…………………………………………………. 2.2.2 La Moralidad de los actos humanos………………………….. 2.2.2.1 La Libertad……………………………………………….. 2.2.2.2 La Voluntad……………………………………………….

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CAPÍTULO III: Crítica a la Postura de Kant sobre la Religión y la Moralidad……………………………………………………………….. 3.1 La Religión……………………………………………………….. 3.1.1 El Mal………………………………………………………… 3.1.2 El Cultismo religioso…………………………………………. 3.2 La Ética y la Moralidad…………………………………………... 3.2.1 La Libertad…………………………………………………… 3.2.2 La Voluntad…………………………………………………..

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Conclusión……………………………………………………………… 41 Bibliografía…………………………………………………………….. 45 * Anexo: Protocolo de Investigación………………………………….. 46

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Introducción El presente trabajo de investigación pretende hacer un análisis y una crítica de la situación actual de la moralidad humana, tomando como base el pensamiento de uno de los más grandes pensadores del siglo XVIII: Immanuel Kant. Actualmente se vive en una sociedad marcada por la inseguridad y violencia, lo que lleva a que el hombre se cuestione: ¿es posible que el ser humano no tenga conciencia del daño que se hace a la sociedad? ¿Qué no se supone que la moralidad es la que regula este tipo de situaciones? Ante estas y muchas otras cuestionantes, el hombre parece estar en un callejón sin salida, pidiendo justicia y clamando libertad. Es por ello que esta investigación aborda el comportamiento moral humano desde una perspectiva que las personas han ido perdiendo: la religión. Para Kant, esta dimensión humana es una de las principales,

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necesaria para que el hombre regule su comportamiento y busque el bienestar individual y colectivo. De esta manera se hace este análisis de la propuesta kantiana de la religión, confrontándola con lo que dice la Ética actual al respecto. El tema del comportamiento humano es una realidad que nos atañe a todos los seres humanos, debido a la ola de violencia que se está fraguando en nuestra sociedad. En este sentido, por medio de este escrito se pretende hacer conciencia sobre el actuar humano, de tal modo toda la humanidad se comprometa a hacer algo por frenar esta situación, en lugar de quedar como simples espectadores, y peor aún, simplemente señalar a las autoridades como responsables. Si realmente se pretende hacer un cambio, es necesario empezar a trabajar en primera persona.

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CAPÍTULO I: Vida y Obra de Immanuel Kant 1.1 Datos Generales de su Vida y Pensamiento Cronológicamente, la vida de Kant se desarrolla en la segunda mitad del siglo XVIII (1724-1804), pero su pensamiento es considerado por los filósofos como el parte aguas entre la eterna lucha del empirismo y el racionalismo de la Edad Moderna y el Idealismo que se gesta en los inicios de la Era Contemporánea. Del mismo modo, su pensamiento da un nuevo enfoque en el planteamiento de la temática filosófica de su tiempo, marcando, al mismo tiempo, la pauta a seguir de varios de sus sucesores en los años siguientes1. Kant propone una nueva era en la manera de plantear el conocimiento, con nuevos enfoques y nuevas maneras de reflexión, de tal manera que, en nuestros días, muchas de las ideologías y maneras de pensar sean consecuencia del espíritu kantiano que se desarrolló a inicios del siglo XIX. Sin embargo, aunque su pensamiento sea considerado como original y 1

Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de la Filosofía. Tomo IV. BAC, Madrid, España, 1991, p. 4

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novedoso, hay que tomar en cuenta que las doctrinas predecesoras fueron las que le abrieron paso en la gestación de su pensamiento, ya que sin estos aportes, Kant no hubiera podido empezar a razonar a cerca de su nuevo sistema: En general, el pensamiento de Kant se sitúa en la encrucijada de los dos grandes caminos, el racionalismo y el empirismo, que determinaron durante más de un siglo la marcha del pensamiento europeo. Kant intentará superar el callejón sin salida en el que abocaron estas dos tendencias, en el fondo irreconciliables. Este esfuerzo por salir del atolladero dará lugar precisamente a su nueva postura crítica2.

De esta manera, las dos teorías, que, por separado, parecen muy distintas una de la otra, parecen ser reconciliadas y sintetizadas en el naciente idealismo kantiano, como un nuevo sistema de pensamiento que trate de explicar cómo se da el conocimiento humano, su objeto y su método, de tal manera que se dé una explicación lógica de toda la realidad que rodea al ser humano. Su vida estuvo marcada por varios rasgos que marcaron la línea de su pensamiento. El primer rasgo significativo, es el hecho de que prácticamente no salió de las fronteras de su ciudad natal (Könisberg), marcándolo como una persona enigmática, misteriosa, y sobre todo, muy exacta en su decir y obrar. Durante ocho años (1732-1740) estudió en el 2

Eusibi COLOMER. El Pensamiento alemán de Kant a Heidegger. Tomo I. Herder, Barcelona, España 1980, p. 26.

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Collegium Fridericianum, donde adquirió una sólida base formativa en cuanto a humanidades se refiere. En 1740 ingresa a la Universidad, donde estudia teología, filosofía, ciencias naturales y matemáticas, donde se destacó por su actitud crítica. Después de la universidad, se dedicó por nueve años a ser preceptor particular, y a su regreso en 1755, obtiene el título de doctor en filosofía por la disertación De igne. En este mismo año inicia su carrera como docente en la Universidad, empezando como maestro auxiliar, puesto en el cual permaneció durante quince años, impartiendo de 16 a 20 lecciones semanales, debido a la precaria situación económica en la que vivía. Todas estas horas de enseñanza en diversas materias le sirvieron para poder componer diversos trabajos y ensayos que utilizaba en sus clases, así como diversos escritos que publicó por su propia cuenta, los cuales dejan en claro el crecimiento y maduración de su pensamiento3. Las principales influencias que Kant recibió en su vida intelectiva se fueron dando de manera paulatina. Se encontró con el racionalismo dogmático de Leibniz y Wolff, y con las ciencias físicas de Newton. También leyó varios escritos de los empiristas Locke y Hume. De la misma 3

Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 8-9.

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manera, la ideología de Rousseau sobre la conciencia moral fueron la base y la inspiración de lo que más adelante sería la ética kantiana, teniendo como principales postulados las ideas liberales de la autonomía y la libertad del hombre4. De manera general, el pensamiento de Kant puede resumirse como el planteamiento de la pregunta de la metafísica como ciencia, la cual solamente se puede responder por medio de la «razón pura», la cual manifiesta que la razón por sí sola se ocupa de sí misma, lo que equivaldría a tratar la realidad desde los límites de la mera razón. Por otra parte, Kant hace una distinción clara y precisa de los conceptos de a priori y a posteriori, poniendo como base la experiencia sensitiva y la comparación entre lo que se percibe y lo que se razona5. Toda esta línea de pensamiento se encuentra plasmada principalmente en su triada crítica: Crítica de la razón pura, Crítica de la razón práctica y Crítica del juicio, donde de manera general aborda los elementos del conocimiento, sus procesos y resultados, llegando a tres grades conclusiones: los procesos de la experiencia (fenómenos) y su reflexión en el pensamiento competen a las ciencias experimentales, ya que su campo de 4 5

Cf. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 9. Cf. Ibíd., p. 13.

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acción compete al área empírica, a datos medibles y cuantificables. Por otro lado, las nociones principales de la filosofía (hombre, mundo y Dios) no pueden ser estudiadas desde los fenómenos, ya que el intelecto humano es incapaz de percibir fenómenos que abarquen la totalidad de estas realidades, con lo que Kant concluye que estos temas no se pueden abordar desde las ciencias experimentales, sino desde el ámbito metafísico. La publicación de su triada crítica le trajo fama y prestigio, y a partir de allí fue considerado como un gran pensador y filósofo, convirtiéndolo en el catedrático más asediado por los alumnos de la Universidad de Könisberg, dándole la oportunidad de convertirse en titular de la cátedra de filosofía. Esto también contribuyó a que sus ideas fueran cada vez más plasmando el tesón de su voluntad, hecho que lo había marcado desde la infancia, con una marcada insistencia en sus ideas, llegando muchas veces a la terquedad misma. Esto le serviría después para defender las contradicciones suscitadas en contra de su sistema de pensamiento6 En cuanto al carácter literario de sus obras, éstas son consideradas como difusas, oscuras y difíciles, ya que resulta, en cierto sentido, complicada su comprensión en un primer acercamiento. En sus obras Kant 6

Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 13-14.

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no se preocupa en dar un mensaje explícito para quien lee, sino que su objetivo es plasmar su pensamiento tal y como él lo concibe, de tal manera que su lectura resulta un tanto complicada para la persona que no conoce el contexto y el proceso de redacción de sus obras. De hecho, el mismo se dio cuenta de esta situación cuando sacó su primera crítica, con lo cual concluyó que era una obra ininteligible para su tiempo, cosa en la que tuvo razón, ya que la obra fue valorada, estudiada y entendida varios años después7. Los últimos años de su vida los pasó lleno de satisfacciones, ya que con las ganancias obtenidas por la publicación de sus obras, fue capaz de comprar su casa propia, donde tenía reuniones con sus amigos. De hecho, sus relaciones interpersonales no fueron del todo buenas a lo largo de su vida, ya que mantenía distancia con sus familiares, incluso con los más cercanos, sin dejar de atenderlos. Al morir (1804), hereda sus bienes a sus parientes pobres8. 1.2 Visión Panorámica de sus Obras Principales

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Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 12. Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de..., p.12.

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El pensamiento de Kant es uno de los que están muy bien delimitados en sus obras, debido a que su pensamiento está dividido en dos actitudes filosóficas: el pre-crítico y el crítico, tomando como base la triada crítica. El periodo pre-crítico se caracteriza por una etapa inicial, donde se abordan temas de las ciencias naturales, llegando hasta 1760, para posteriormente cimentar los inicios de sus trabajos filosóficos. Dentro de la primera etapa destacan: Pensamientos sobre el verdadero valor de las fuerzas vivas (1747), donde se examinan las pruebas que Leibniz propone es este campo, y atribuye a cada cuerpo una fuerza independiente de su extensión; la obra principal Historia general de la naturaleza y teoría del cielo (1775) describe la formación del sistema cósmico y sus componentes y relaciones, teniendo como base las leyes de la física mecánica newtoniana, y reconociendo las huellas de un Ser superior o Creador. Además publico varios ensayos sobre el sentido y estudio de la Tierra y la geografía9. En la segunda etapa de este periodo señala el inicio del pensamiento filosófico de Kant. La falsa sutileza de las cuatro figuras silogísticas (1762) critica la lógica aristotélica, afirmando que ésta debe aclarar las cosas, no 9

Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p.13-14.

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complicarlas. En 1763 publica El único fundamento posible de una demostración de la existencia de Dios, donde señala a la metafísica como un abismo sin fondo, diciendo que no existe una prueba exacta de una existencia absoluta. No es hasta en 1770, con su Disertación, donde da muestras claras de los principios de lo que sería su filosofía crítica10. El conocido como periodo crítico sucede después de 10 años de silencio por parte de Kant (1771-1781), tiempo durante el cual se especula estuvo preparando la primera de sus tres críticas. En 1781 se publica la Crítica de la Razón Pura, donde se habla de la naturaleza del conocimiento, en cuanto a la pura capacidad intelectual humana. Siete años después se publica la Crítica de la Razón práctica, mientras que a los dos años sale a la luz la Crítica del Juicio, donde se tratan de abordar los problemas fundamentales de los juicios y sentimientos, dejando ver la estética y teología kantianas. Algunas otras obras fueron: La religión dentro de los límites de la mera razón de 1793, donde habla sobre la temática de la religión, sus puntos positivos y negativos, desde una óptica moral-religiosa; Metafísica de las costumbres de 1797; y la Antropología desde el punto de vista pragmático de 179811. 10 11

Cfr. Ibíd., p. 15-16. Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 18-20.

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A lo largo de todas estas obras kantianas se puede apreciar una notable evolución tanto de su pensamiento como de su capacidad de reflexión. Si bien es cierto que sus primeras obras eran de índole físico-experimental, todas en su conjunto demuestran la capacidad intelectiva de Kant, su actitud crítica, y su gran talento para responder a cuestiones profundas, tales como el ser de las cosas, el proceso del conocimiento. 1.3 Contexto Socio-Cultural de Kant Immanuel Kant es un hombre del siglo XVIII (muere en 1804, apenas iniciado el XIX). Como tal, su filosofía responde a los grandes cambios políticos y sociales de su época: el pensamiento ilustrado. Se sitúa cronológicamente la Ilustración en el siglo que va desde la revolución inglesa (1688) a la revolución francesa (1789), el siglo XVIII12. El s. XVIII es un siglo de recuperación económica y explosión demográfica, época de grandes transformaciones que se aceleran sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo. Políticamente, es el siglo del Absolutismo: los reyes son omnipotentes, a excepción de la monarquía parlamentaria británica, instaurada tras la revolución de Cronwell

que

terminó con el sistema medieval, y la posterior restauración monárquica de 12

Cfr. Eusibi COLOMER. El Pensamiento alemán…, p. 23.

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Carlos, estableciendo la monarquía parlamentaria. En Alemania, las guerras de religión de los siglos XVI y XVII habían fraccionado el imperio en más de 300 estados, retornando a una organización social característica del feudalismo medieval: una economía rural izada y una gran burocracia estatal fiel al príncipe. Tras la paz de Wesfalia, algunos príncipes inician la restauración. Federico Guillermo I crea las bases del posterior desarrollo económico y político prusiano siguiendo un modelo absolutista al servicio de la clase señorial13. Sin embargo

la burguesía se opone ya a la monarquía absoluta.

Ostenta ya el poder económico y aspira a alcanzar el poder político monopolizado por la nobleza.

Así, si la estructura social, dividida en

estamentos, comienza siendo feudal, poco a poco la burguesía, dominante de la actividad comercial, irá ejerciendo mayor presión. Será la burguesía la que asuma el protagonismo en este siglo, que se enfrenta al sistema político-social establecido, aspiran a destruir el denominado «Antiguo Régimen» sintetizado en el absolutismo y los privilegios de la nobleza y clero, elabora una cultura nueva: la Ilustración14.

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Cfr. Ibíd., p. 24-27. Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 7-13.

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La economía sigue siendo fundamentalmente agrícola, pero se produce en ella una revolución como consecuencia de los avances técnicos. En Ciencia, es el siglo del desarrollo de la mecánica clásica de Newton, aunque muchos filósofos, como Kant, salvan el espíritu (alma) de esa visión mecánica de lo físico. Durante ese período hay un clima mental compartido por autores con pensamientos diferentes. Ese clima implica el triunfo de nuevos ideales frente a los antiguos. Culminará con la revolución francesa, norteamericana y la revolución industrial. Se consolidará el capitalismo y se producirá el ascenso social y político de la burguesía, implantando un nuevo modelo cultural15.

De esta manera, el ambiente cultural de Kant permitirá entender su pensamiento y los temas abordados en sus obras. Esta vista panorámica da entender las influencias y fuentes del autor. Se podrá tener una visión más objetiva de los conceptos kantianos de religión y moralidad si se comprende su vida y su entorno cultural.

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Cfr. Ibídem.

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Capítulo II: La Propuesta kantiana de la Religión. Ya que se ha analizado de manera rápida y sistemática la vida, obras y entorno social de Immanuel Kant, es preciso adentrarse al punto central de la investigación: la religión y la moral de este pensador. 2.1. Concepto de Religión en Kant. Para poder comprender el concepto kantiano de la religión es necesario tomar en cuenta algunos antecedentes de su pensamiento filosófico. Kant es considerado como el padre del idealismo, el cual postula que lo que conocemos son sólo las ideas; de esta manera, el conocimiento en Kant se sitúa en un más allá, donde sólo podemos conocer por medio de la razón 16. Esta razón es concebida como una realidad apriórica17. 16

Cfr. Eusibi COLOMER. El Pensamiento alemán de Kant a Heidegger. Tomo I. Herder. Barcelona, España 1986, p. 38. 17 La razón está antes de la experiencia y es el constitutivo esencial del hombre y de todo lo humano. Kant es el culmen de la ilustración, porque pone a la razón como principio fundante de todo, pero hace nacer al idealismo, porque la razón está como un elemento apriórico y anterior a todo lo conocido. Sin la razón no hay contacto con la realidad, y no puede aprenderse. Kant aplica la razón a todos los temas, en este sentido, Kant ama la grande dignidad humana que se expresa en la racionalidad, es un humanista, porque

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De esta manera, podemos hace un análisis del concepto de religión en Kant. La religión es una necesidad en el hombre, por la cual se salvaguarda el orden ético y moral de la sociedad. Sin embargo, Kant hace un gran énfasis en que, para construir un sistema racional puro sobre la religión, sobre todo de la religión cristiana, es necesaria una auténtica libertad para el filósofo de poder juzgar. De esta manera, la religión es producto de la razón práctica, la cual se funda en postulados que propone la ley moral. La moral conduce necesariamente a la religión y se eleva a la idea de un legislador todopoderoso de la humanidad al mostrar que el fin último de la creación es también, como bien supremo, objeto y fin del obrar moral, no como motivo determinante, sino como simple consecuencia18.

De este modo, la moral es el principio fundante de la regulación del obrar humano, mientras que la religión es una simple variante consecuente de esta moralidad, vista de la misma manera, pero con la diferencia de poseer un ser trascendente que regula el bien moral. La realidad objetiva de la religión no se centra en los ritualismos y sus manifestaciones externas, sino en el verdadero trasfondo moral que encierra, de tal manera que ayude a la regulación del obrar humano, en miras a un ambiente más benéfico para el mismo. exalta la razón del hombre como fundamento de todo. No hay nada humano que no tenga que ver con la razón. El hombre, todo lo que toca, lo toca por la razón (José Ángel GRIMALDO PUENTE, Apuntes de Historia de la Filosofía Moderna, Instituto de Filosofía “Luis Guizar Barragán”, ad usum privatum, pro manuscripto, Saltillo, Coah., México, 2010, p. 4). 18 Teófilo URDANOZ, Historia de la Filosofía. Tomo IV. BAC. Madrid, España 1991, p. 97-98.

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Es así como en Kant, la religión no es un problema principal, sino como una consecuencia esquematizada y ritualizada de la moralidad natural del hombre. Esta religión es la necesidad explícita que el hombre posee de tener un regulador o legislador universal más allá de sus expectativas y límites. Por otra parte, Kant hace una clara interpretación de lo que él llama “la religión de la razón pura” tomando como base a la religión revelada. Este pensador considera estas dos realidades como dos círculos concéntricos, en el que el más rígido de ellos es el de la razón pura. El trabajo de Kant en este tema es el de conciliar estas dos realidades, de tal manera de que trata de reducir la revelación a sus conceptos morales, para determinar su concordancia con la religión de la razón pura19. En síntesis, en la concepción moralizante de la religión de Kant, se ve a la religión como una simple consecuencia moral en el ser humano, la cual se simboliza como la lucha de dos fuerzas internas del hombre: lo bueno y lo malo. Kant en ningún momento hace un juicio sobre la bondad o maldad de la religión, en general o en específico, sino que simplemente la toma 19

Para Kant, todo cuanto hagamos y actuemos tiene que estar basado en un pensamiento lógico y racional, de tal modo que incluso de la religión haga un análisis completo y profundo, tomando como base la postura del cristianismo. Kant es un hombre idealista por naturaleza, por lo cual, como veremos más adelante, todo lo relacionado con la religión tiene que estar relacionado con los conceptos de esta postura filosófica (Cfr. Teófilo URDANOZ. Historia de…, p. 98).

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como una herramienta que le ayudará a explicar algunos temas de la moral, de los cuales si hace un cierto análisis20. 2.2 Implicaciones de la Religión en Kant. Ya que hemos visto y analizado el concepto kantiano de la religión, para tener una mejor comprensión de ella, es necesario hacer un análisis de las implicaciones que tiene este concepto: la razón y la moralidad. 2.2.1 La Religión Natural de la Razón. 2.2.1.1 El Mal. En la obra “La Religión desde los límites de la mera razón”, Kant inicia hablando del mal, abordándolo desde su existencia en la naturaleza y en su forma radical. Primeramente hace la aclaración de que el mal es natural en el hombre, ya que esta característica tendría que ser necesaria y universal (sin confundirse con los instintos, ya que no son ni buenos ni malos)21. De esta manera, la naturaleza no puede ser calificada como buena o mala dentro de los estándares de la ley moral, recordando que la naturaleza en el hombre es un principio subjetivo de la libertad. El afirmar que el 20 21

Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 98. Cfr. Eusibi COLOMER, El Pensamiento…, p. 30.

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hombre es malo por naturaleza es caer en un determinismo que deja fuera la libertad humana. Kant también habla del origen del mal y la propensión del hombre hacia él22. 2.2.1.2 El Cristianismo. Kant hace una reflexión filosófica del Cristianismo y sus dogmas, ya que la religión revelada constituye la base de la moralidad humana, y en ella se contienen de manera magistral las implicaciones del bien y del mal: los dogmas cristianos están en el contexto de lo que Kant llama la lucha del principio bueno con el malo por la dominación del hombre, la cual se deriva del mal radical. Todo esto está paralelo a su teoría de la religión moral. Es así que el hombre, en este contexto de lucha interna, tiene la obligación de restablecer en él la disposición primitiva del bien que posee, tanto a nivel legal como en el moral; esto se conoce en el cristianismo como la conversión. Todo ello tiene como fundamento a un primer principio bueno, en el cual el hombre se regenera y se hace una «creatura nueva» (como dice 22

Se aclara que el hombre posee una disposición natural hacia el bien, entendida como búsqueda de perfección (en distintos niveles). Pero también tiene una propensión natural al mal, debido a la subjetividad de la libertad antes mencionada; todo esto como inherente universal en el hombre. La propensión al mal es el principio formal de todo acto malo, y no puede ser atribuida a la sensibilidad: es una consecuencia de la fuerza de la obligación de la ley moral y la afectación de los motivos sensibles. Esta propensión natural es lo que Kant llama mal radical. En cuanto al origen primero del mal no se puede situar en la realidad temporal, ya que eso nos remite otra causa; el hombre es un ser que cae en el mal sólo porque se deja seducir, no siendo en el fondo pervertido, sino con capacidad de mejorar (símbolo bien estructurado en la doctrina bíblica del pecado original) (Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 99100).

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el Evangelio), de tal suerte que este primer principio bueno posee al hombre, no determinándolo, sino como una orientación o guía en su proceso de elección cuando ejerce su libertad23. Por consecuencia, el hombre posee un ideal personificado de este primer principio, que se ve claramente en la persona del Cristo histórico, como el ideal de una humanidad agradable a Dios, debido a su perfección moral24. Es por esto que Kant afirma que es deber moral de todos los hombres la elevación hacia ese ideal propuesto, de tal modo que el hombre se hace consciente de que la perfección absoluta no se encuentra en sí mismo, y por esto se da el evento conocido como la encarnación25. Esta idea de la encarnación y redención del género humano, Kant la analiza de manera objetiva, encontrando su realidad objetiva como una idea que se encuentra en la razón moral del hombre. La realidad fenoménica (en la realidad) de la existencia de Cristo, Kant la cataloga como la de un

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Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de la…, p. 101. La perfección moral representada en el Cristo histórico se explica en el hecho de que Jesús es el ejemplo que la humanidad toma, ya que consiste no sólo en el cumplimiento de los deberes humanos (el bien, debido a la doctrina que impartía), sino que entra en juego la disposición de soportar el sufrimiento por el bien de los demás. De tal manera, la humanidad moralmente perfecta es la idea de la misma humanidad (Cfr. Ibídem.). 25 Al no encontrarse la perfección absoluta en el hombre de manera innata, Kant interpreta el evento de la encarnación como un “rebajamiento” del Hijo de Dios, con el fin de redimir a la humanidad perdida, hecho que se hizo patente en lo que se conoce como la pasión, muerte y resurrección de Jesús. No se incluye esta información en el cuerpo del trabajo, ya que es indagar en temas doctrinales y, sobre todo, teológicos en cuestión de la salvación ofrecida por Cristo (Cfr. Ibíd., p. 101-102). 24

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hombre que ofreció su vida por defender su doctrina, y obedeció a lo que él consideraba como voluntad de Dios. Aunque le parece incomprensible el admitir su origen sobrenatural, deja en claro que esta posibilidad no es imposible. Sintetizando todo esto, la idea de la encarnación y redención son figuras ideales26. 2.2.1.3 La Iglesia. Otro tema importante en la dialéctica religiosa de Kant es cuando aborda la cuestión de la Iglesia como institución. Para esto, parte del supuesto de que el ser humano sufre a lo largo de su vida ataques constantes del ya mencionado mal radical. Para ello el hombre debe procurar su protección de su libertad contra esos ataques y la victoria del bien según las leyes de la virtud27. La garantía del respeto de la libertad del hombre y el triunfo del bien moral no los puede dar una organización jurídico-civil, sino una asociación ético-civil, lo que conocemos ordinariamente como Iglesia, traducida por Kant como el pueblo de Dios gobernado por las leyes morales, no 26

Kant aborda los temas de encarnación y redención como simples conceptos ideales, los cuales han sido elaborados e interpretados por el hombre mismo. El ser humano ve en Cristo el hombre ideal, por el cual tiene la sensación de que Dios está cercano y preocupado por su pueblo. De esta manera, el tema es abordado de manera muy superficial, sin ahondar en detalles doctrinales ni teológicos (Cfr. Eusibi COLOMER, El Pensamiento…, p. 32). 27 Cfr. Eusibi COLOMER, El Pensamiento…, p. 33.

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entendidas como legalidad en actos, sino como legalidad interna. Todo esto es considerado como la Iglesia Invisible28. Sin embargo, la debilidad humana impide que se funde, como también la llama Kant, la “República Moral”, ya que no existe un hombre puramente moral, lo que trae como consecuencia el cultismo y/o servicio religioso hacia Dios basado en prescripciones externas que se piensa vienen directamente de Dios. Es así como se estructura la Iglesia Visible, fundada en la revelación transmitida por la tradición y las Escrituras, ya que por la mera razón no se pueden comprender las verdades divinas. Todo esto es lo que origina lo que llama la Religión Cultual, lo que lo lleva a hacer una distinción entre una verdadera y una falsa religión29. Como Kant sólo ve las implicaciones morales de la religión, resulta inoportuna e innecesaria toda la cuestión cultual, como una manera de hacer a las personas supersticiosas e idólatras, enajenándolas del mundo real, lo que lleva a sólo ver los ideales sin una metodología específica.

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Los conceptos de Iglesia Invisible e Iglesia Visible son utilizados por Kant como una manera de distinguir lo que él considera como esencial y superfluo en la religión. Se mencionará a continuación cuáles son los factores que, según Kant, la religión aporta (buenos y malos) a la moralidad del hombre (Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p.102). 29 Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 102.

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Ya con todo este análisis Kant llega a la conclusión de que la religión natural de la razón es toda aquella religión en cuanto promueva el desarrollo de la persona humana, y lo ayude en el ejercicio bueno, recto y pleno de su moralidad. Si la religión no cumple con esta norma, será tomada como simple idolatría enfermiza que encadena al hombre30. 2.2.2 La Moralidad de Kant. Kant entiende la grandeza del hombre marcada por la razón y por la libertad. Su ética busca salvaguardar y defender lo dos elementos, lo cual expone en su Crítica de la Razón Práctica. No acepta la heteronomía, lo cual se traduce como el seguir la ley que otros imponen, ni la teonomía, considerada como el cumplimiento de la ley de Dios. El obrar del hombre debe regirse por la autonomía, ya que es la única que salvaguarda su libertad. Ésta es entendida no como libre albedrío, sino como capacidad humana de autodeterminación. Por lo tanto, la libertad es la capacidad humana de auto perfección, todo entendido desde la inteligencia y la voluntad.

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Conviene puntualizar dos cosas. Primeramente, aunque Kant parte de la religión cristiana, nunca se emite un juicio sobre ella; sólo se toma como base para poder hacer su tratado de la Religión Natural de la Razón. Tampoco, al hablar de la religión en general, se hace un juicio sobre su bondad o maldad (Cf. Eusibi COLOMER, El pensamiento.., p. 35).

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Kant propone una ética del deber, que parece contradecir la misma libertad y la autonomía ética, pero sostiene que esa autonomía por la inteligencia le dice a la voluntad qué hacer, ilumina a la voluntad por la razón, justificando la autonomía al ejercicio de la voluntad que buscará siempre el bien, y por lo mismo la perfección. Elegir aquello que me hace mejor y hace mejor a los demás31. 2.2.2.1 La Libertad. La moral kantiana no se apoya en principios teóricos, sino en realidades de facto, a las que él llama hechos morales. Para que el hombre sea verdaderamente moral, es necesaria la autoconciencia de su libertad, debido a su condición de ser racional. Como se vio en el capítulo anterior, las ideas de Dios, la eternidad, la salvación, etc., sólo se quedan en el plano de la razón, sin tener fenómenos empíricos de ellas. Sin embargo, lo que les da la realidad objetiva es el uso moral de la razón humana; la posibilidad de estas ideas queda demostrada en cuanto que el hombre posee libertad real, por la cual el hombre es capaz de hacer un discernimiento y decidir qué es lo que mejor le conviene32. 31

Cfr. José Ángel GRIMALDO PUENTE, Apuntes de Historia…, p. 5. Cfr. Immanuel KANT, Crítica de la Razón Práctica (Traducción de E. Miñana y Villagarza y Manuel García Morente), Sígueme 3ª ed., Salamanca, 1997, p. 16-18. 32

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«Hay una razón pura práctica y (por lo tanto) […] una facultad práctica»33. Esta facultad práctica es lo que se conoce como la libertad, por lo cual el hombre posee autonomía en su ser y en su obrar, y tiene la capacidad, como se mencionó anteriormente, de discernir. En la ética kantiana, la libertad es un concepto que está fuertemente aunado a lo que es la voluntad34. Es por ello que Kant afirma que para que el hombre sea dueño de sus actos y actúe conforme a la ley moral, es necesario que exista la autoconciencia de que se es libre. Una persona sin libertad no es capaz de ejercer sus actos conforme a la ley moral. La libertad es una de las mayores facultades humanas, una de las más indispensables para su vivir y actuar. Es así que Kant concibe en el plano moral a la libertad como aquella facultad de la razón práctica, que está unida a la voluntad, por las cuales el hombre es capaz de hacer uso correcto de sus actos conforme a la ley moral. Sin ellas el ser humano estaría simplemente como un ente más en el universo. Estas dos capacidades son las que distinguen al hombre de los demás seres existentes en la realidad, fundamentados principalmente35. 33

Ibíd., p. 16. Aunque son dos realidades distintas, Kant en su segunda obra crítica, las hace ver que son una unidad concatenada necesariamente para que el hombre sea autónomo en su obrar. El ejercicio pleno de la libertad humana se encuentra en la facultad volitiva (Cfr. Ibíd., p. 19). 35 Cfr. Immanuel KANT, Crítica…, p.19. 34

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2.2.2.2 La Voluntad Ya que en Kant la razón es la que regula y establece todo el ser, quehacer y conocimiento en el hombre, ésta a su vez añade a la voluntad una cierta regulación y cierto orden36. La voluntad por sí sola, aunque si es una capacidad de decidir, siempre elegirá lo que mejor le plazca y convenga al individuo, sin importar las implicaciones morales de los actos que se hagan. Es como la voluntad, separada de la libertad cayera en un libertinaje. Es por ello que la voluntad está determinada por la razón, por el cual se le adiciona un elemento apriórico. Este elemento Kant lo denomina como el imperativo categórico, de tal forma que la voluntad queda determinada al margen de todo contenido material, para convertirse en un juicio sintético apriórico, como un juicio universal, fruto de la razón que se impone a la voluntad independientemente de cualquier bien externo. Este principio es universal y se aplica a cualquier situación y es fruto directo de la razón37.

36

Cfr. José Ángel GRIMALDO PUENTE, Apuntes de…, p. 5. Los juicios sintéticos a priori son la razón que, como primeros principios, garantizan que todas las proposiciones sean verdaderas. (Juicios: sintéticos son los que dicen algo nuevo y los analíticos son los tautológicos, que repiten lo mismo; a priori son los que son independientes de los sentidos y a posteriori son a partir de la experiencia sensible). Las ciencias deben estar fundamentadas en juicios sintéticos a priori, los cuales son los conocidos como primeros principios de la realidad (Cfr. Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 78). 37

29


Este elemento que la razón proporciona a la voluntad lleva el nombre de imperativo categórico, debido a que es una orden dictada por la razón a la voluntad con toda autoridad38. De este imperativo categórico existen varias formulaciones; las principales son: «obra de tal manera que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, a la vez como principio de una legislación universal»39, traducido como la necesidad en la moralidad de que en el proceso volitivo del individuo se tenga en cuenta que los actos particulares son buenos en cuanto pueden aplicarse de manera universal; y «obra de tal suerte, que trates siempre a la humanidad, ya en tu persona, ya en la de los demás, no como un medio, siempre como un fin» 40, entendido como el principio de clásico de que el fin no justifica los medios Kant sostiene que la moralidad humana está garantizada por un Dios que le ha dado al hombre la libertad, que lo llama a la inmortalidad, justificada por el mismo ejercicio de la moralidad, en la que la autoconciencia se ve dispuesta a obrar libremente recibiendo como premio

38

Cfr. Ibíd., p. 82-83. Ibíd., p. 82. 40 Teófilo URDANOZ, Historia de…, p. 83. 39

30


la inmortalidad. Kant pone la divinidad, la trascendencia del universo finito y la autoconciencia como garantes de la moralidad41. De este modo, las implicaciones de la religión kantiana, no sólo se refieren al modo particular del fenómeno religioso de una realidad trascendente, sino que hablan de un proceso integral de religión y moral, y lo que esta última conlleva: la libertad y la voluntad humana.

CAPÍTULO III: Crítica a la Postura de Kant sobre la Religión y la Moralidad

41

Cfr. Eusibi COLOMER, El pensamiento…, p. 46.

31


En el capítulo anterior se definieron las principales implicaciones morales y religiosas del pensamiento de Immanuel Kant. En este apartado se pretende dar una explicación breve y panorámica de lo que son la religión y la moral desde el punto de vista filosófico. 3.1 La Religión Desde su estudio filosófico, la religión se define como un sistema de creencias por el cual el hombre se siente comunicado con una realidad trascendente. Sin embargo, esta reflexión filosófica supone la demostración de la existencia de ese Ser Absoluto, ya que si no existiese, el hombre caería en una superstición sin fundamento. En este rubro, la demostración más clara y convincente es la de Tomás de Aquino42. Además, es oportuno precisar que no todos los sistemas de creencias en un ser trascendente superior pueden ser consideradas como religión. Este término es empleado como la búsqueda del hombre hacia Dios. Hay otro tipo de creencias en las que se postula que Dios es el que sale al encuentro

42

Tomás de Aquino propone las cinco vías para llegar al conocimiento de Dios. Estas vías se basan principalmente en el principio de causalidad en una vía cosmológica: todo lo que existe se debe a una causa, y esa causa debe tener una causa. El siguiente raciocinio consiste en que estas causas no pueden extenderse hasta el infinito, sino que debe haber una causa eficiente que sustenta toda la realidad (Cfr. Juan de SAHAGÚN LUCAS, Interpretación del Hecho Religioso. Sígueme, Salamanca, España, 1982, p. 12).

32


del hombre, como es el caso del Cristianismo. En este sentido se le llama revelación43. Kant hasta este punto no difiere en este tipo de interpretación de la religión. De hecho, no es el punto central de su estudio. Como ya se había mencionado, la concepción del fenómeno religioso en Kant se basa principalmente en si visión como consecuencia de la moralidad humana; podría decirse que es un agregado más a la ley moral natural presente en el ser humano. Es así que el concepto kantiano de la religión lo más importante es la racionalidad, dejando fuera elementos muy importantes.

3.1.1 El mal La crítica filosófica y personal más fuerte al teísmo nace del llamado «problema del mal». Al teísmo se le plantea un problema intelectual considerable al afirmar la existencia de un Dios con potestad, sabiduría y bondad ilimitadas, frente a un mundo reconocidamente plagado de dolor

43

Aunque no entra del todo este tema en el cuerpo del trabajo, se me hace oportuno hacer la aclaración de esta diferencia, ya que constituye un elemento importante para poder comprender el fenómeno religioso (Cfr. Ibíd., p.15).

33


moral y físico. En una versión simple el problema del mal genera un obstáculo permanente para conciliar el concepto tradicional de Dios con la existencia de tales males. Si Dios es la suma bondad y una sabiduría y poder ilimitados, la ontología del mal sería contradictoria44. Pero el mal existe, en la forma de dolor inmerecido realizado por el hombre y la naturaleza. Dado todo esto, o Dios tiene poder, bondad y sabiduría limitadas, o no existe; es decir, es incapaz de eliminar el mal o está poco dispuesto a ello, o bien no sabe de su existencia o de soluciones para eso. El problema del mal presupone que Dios no tiene ninguna razón para permitir el mal, que compense los efectos negativos del mismo. Las respuestas teístas tradicionales, o teodiceas, se han centrado en este supuesto. Al crear seres libres, Dios necesitaba permitir la posibilidad del mal, y un mundo con los seres libres es superior a un mundo de autómatas45. Immanuel Kant, en este sentido, habla del mal, no como un permiso de parte de Dios, sino como una tendencia natural en el hombre. Esta tendencia es la que permite que el ser humano, con una concepción errada de la libertad, y sin una voluntad guiada por la razón, se guie por meros instintos

44 45

Cfr. Josef SCHMITZ, Filosofía de la Religión, Herder, Barcelona, España, 1983, p. 24. Cfr. Josef SCHMITZ, Filosofía de la Religión, p. 24.

34


y obre de manera errónea. Para este filósofo alemán, el mal sólo puede ser erradicado por el uso correcto de la razón humana. En este sentido, puede decirse que estas dos posturas se complementan, donde se ve la parte de Dios y la respuesta del hombre. Si bien es cierto que el mal no es una realidad intrínseca en el ser humano, esta realidad se da en el hombre como un impulso interno, no a hacer el mal, sino a buscar el bien propio sin importar circunstancias, medios o acciones para lograrlo. En ningún ser humano está presente la idea de tender hacia el mal como tal.

3.1.2 El Cultismo Religioso Desde el punto de vista filosófico, el culto en la religión supone una expresión material de la creencia que el ser humano tiene en una Causa Eficiente Primera. Este tipo de manifestaciones contienen una doble interpretación. De esta manera, si la persona tiene una sana concepción de la religión, el cultismo se convierte en una auténtica manifestación externa de su creer 35


y el pensamiento que tiene de Dios. Por otro lado, este cultismo, sin una verdadera formación intelectual del fenómeno religioso, resulta en consecuencia una idolatría o un simple sentimentalismo46. Kant tiene, en este rubro, una concepción negativa. Para él es mejor deshacerse de todo ritualismo, y dejar a la razón actuar en la voluntad humana. En este sentido, Kant no se preocupa por la formación intelectual y/o espiritual del individuo religioso, por lo que sólo se queda con la parte negativa del culto. Es necesario dejar en claro que se haga un énfasis en la doble connotación de la religiosidad popular; ésta no es un aspecto positivo o negativo en sí misma, sino que la bondad o la maldad se la participa el ser humano en sus actos. 3.2 La Ética y la Moralidad47 Los actos humanos son todos aquellos actos que incluyen un movimiento de la voluntad humana, en búsqueda de un fin propio. Todos los actos humanos pueden catalogarse como buenos o malos 48, cuyos 46

Juan de SAHAGÚN LUCAS, Interpretación del…, p. 26. Este apartado es analizado desde la Ética, rama de la filosofía que estudia la moralidad de los actos humanos, y su repercusión en los demás hombres. 48 El determinar la bondad y maldad de un acto humano depende principalmente de sus tres elementos constitutivos: el objeto, las circunstancias y la finalidad. Para que un acto sea bueno, estos tres elementos deben ser buenos; basta que un elemento sea malo para que el acto en sí sea malo. También se distinguen diferentes tipos de bien y mal en los actos, dependiendo de la categoría o grado en el ser que afecten (Cfr. Ricardo SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética General y Aplicada. Ed. Minos. México, 1997, p. 69). 47

36


estándares son determinados por la ética. Los actos humanos se caracterizan por dos elementos fundamentales: la libertad y la voluntad. 3.2.1 La Libertad La libertad es la capacidad del ser humano de obrar o no obrar, de hacer una cosa o de hacer otra, por lo que es responsable de sus actos. El uso pleno y correcto de la libertad humana está siempre acompañado de la responsabilidad49. Al igual que Kant, en la ética no se entiende la libertad sin el uso consciente de la voluntad. Se es libre de obrar según lo dicta la voluntad. Sin embargo, ninguna se determina a partir de la otra: al ser facultades humanas, aunque si de trabajo colectivo, cada una posee una realidad distinta, y por lo tanto, una armonía colectiva50. 3.2.2 La Voluntad Es en este punto donde se hace un énfasis y una crítica un poco más extensa del sistema ético-religioso de Kant, ya que es donde se encuentran las principales discrepancias con los postulados de la filosofía moral.

49 50

Cfr. Ibíd., p. 21. Cfr. Ricardo SADA FERNÁNDEZ, Curso de…, p. 21.

37


Como se dijo antes, para Kant la voluntad actúa de manera correcta cuando está determinada por la razón a través del imperativo categórico. Es decir, concibe la voluntariedad del hombre, no como una elección, sino como una determinación de la razón. Y, en este sentido, aunque postula que la voluntad siempre va a acompañada de la libertad, por esta determinación ésta última queda anulada. La voluntad es entendida como el consentimiento que lleva al hombre a querer realizar un acto previamente conocido, con un fin determinado. En este consentimiento, si está presente el entendimiento, no como una determinación a siempre obrar bien, sino como un elemento que hace posible el discernimiento en el obrar humano51. De esta manera, la concepción kantiana de la voluntad posee algunos elementos un tanto diferentes a los de la ética, lo que hace un tanto incomprensible su postura. Por lo demás, la postura ética de Kant es una de las más acertadas y centradas del siglo XIX. Su sistema ético, aunque está basado sólo en la razón, proporciona al hombre las ideas claras sobre lo que

51

Todo acto de la voluntad está precedido por la advertencia, por la cual el intelecto capta y percibe la acción a realizar y sus posibles efectos. Es aquí cuando se inicia el proceso de discernimiento de la voluntad (Cfr. Ricardo SADA FERNÁNDEZ, Curso de…, p. 62-63).

38


es la ley moral natural, y cómo funciona como fundamento de todo comportamiento acorde con la moralidad humana. Por todo esto, la propuesta de kantiana posee muchos elementos positivos que nos ayudan a comprender a la religión no como una realidad separada de la vida humana, sino como parte integral del actuar humano. Por ello, la religión sí es un medio eficaz para encausar los actos hacia una recta y buena intención.

Conclusión. Después de hacer el análisis de la postura de I. Kant en cuanto el tema de la religión y la moralidad, y hacer un análisis de las posturas filosóficas actuales sobre estos temas, es necesario hacer unas cuantas especificaciones sobre la situación actual de estas realidades.

39


La gente de la postmodernidad, en cuanto el asunto de la religión, ha asumido diferentes posturas. Por un lado, en la mayoría de las personas se presenta la actitud de un marcado ateísmo y, en algunos casos, la simple indiferencia ante el fenómeno religioso. Esta actitud se debe ante todo por el creciente desarrollo del materialismo y el placer inmediato, haciendo que el hombre sólo busque los bienes próximos sin una tendencia a la trascendencia. Por otra parte, tanto el desencanto que trajo el incumplimiento de las promesas de la modernidad, tales como el desarrollo de la razón humana y la ciencia y técnica, así como la desilusión que generan las instituciones religiosas, traen por consecuencia que el ser humano intente el volver a la búsqueda de sus orígenes y principios. Tal búsqueda muchas veces se realiza de manera errónea, por medios poco eficientes y que sólo buscan la pacificación momentánea e instantánea. Cabe recalcar que en la mayoría de los seres humanos todavía son consideradas personas de religión. Sin embargo, las dos posturas antes mencionadas deben tener un lugar importante dentro de los sistemas de pensamiento, políticos y de la sociedad en general, debido a que estas tendencias van en aumento, revelando un diagnóstico de una comunidad 40


marcada por el hedonismo y el individualismo, olvidándose de la visión de solidaridad y ayuda mutua. De igual manera, en el ámbito moral, el ser humano posee distintas maneras de ver la realidad y las interacciones entre los individuos. Aunque existe de manera intrínseca en el hombre una ley natural que lo conduce hacia el bien, en la sociedad moderna existen diferentes maneras de concebir la moralidad humana. Por un lado, se nota una marcada individualidad, lo que hace que la moralidad pase a segundo término. Es decir, las consecuencias de mis actos tienen importancia en cuanto traigan a la persona un beneficio egoísta e individual. Todo esto debido a la ya mencionada cultura del placer inmediato y la ley del mínimo esfuerzo. Aparte, un gran número de personas se ve inclinado, como una manera de regular la moralidad de la sociedad, hacia el legalismo exagerado. Si bien es cierto que las leyes determinan y ayudan a regular el comportamiento de los individuos, el fundar la moralidad humana sólo en el legalismo quita a cada individuo su responsabilidad personal.

41


Es así, que la postura de Kant, al mencionar a la religión como un fundamento importante de la moralidad humana. Independientemente del dios al que se venere, muchos de los mandatos, estatutos y normas religiosas son un claro ejemplo de la representación de la ley natural humana. En cuanto a la crítica del ritualismo, Kant sólo propone la parte negativa de éste. Este aspecto de la religión no es bueno ni malo en sí mismo, sino que se adquiere conforme a la visión personal de cada individuo religioso. El cultismo es bueno en cuanto es una plena y auténtica expresión de lo que se cree, y no pasa a convertirse en simples ritualismos huecos y/o mero sentimentalismo e idolatría. Para que todas estas conclusiones se lleven a cabo de fatcto, es necesario

que

las

autoridades

o

encargados

de

las

diferentes

denominaciones religiosas hagan un trabajo incansable por la formación de sus fieles, para que la religión sea vista no como una realidad aparte, sino como una parte integral del ser humano. Si este objetivo se cumple, la visión negativa que se tiene actualmente de la religión, puede ser erradicada, no con sermones y palabras inútiles,

42


sino con hechos y actos concretos que ayuden a tener una sociedad mejor. De esta manera, si vemos en la religión como una manera de garantizar una sociedad más justa, a través de la moralidad.

Bibliografía  COLOMER, Eusibi. El Pensamiento alemán de Kant a Heidegger. Tomo I. Ed. Herder. Barcelona, España. 1986.  KANT Immanuel, Crítica de la Razón Práctica (Traducción de E. Miñana y Villagarza y Manuel García Morente), Sígueme 3ª ed., Salamanca, 1997.

43


 SADA FERNÁNDEZ, Ricardo, Curso de Ética General y Aplicada. Ed. Minos. México, 1997.  SAHAGÚN LUCAS, Juan de, Interpretación del Hecho Religioso. Ed. Sígueme. Salamanca, España, 1982.  SCHMITZ, Josef, Filosofía de la Religión. Ed. Herder. Barcelona, España, 1983.  URDANOZ, Teófilo, Historia de la Filosofía, Tomo IV, Ed. BAC. Madrid, España, 1991.

* Anexo: Protocolo de Investigación Título La Religión desde la Razón en Immanuel Kant, como base de la moralidad humana. Planteamiento del problema ¿De qué manera influye la religión en el comportamiento del ser humano?

44


Justificación Desde tiempos remotos el hombre se ha preguntado qué es lo mejor para su persona, y a qué está llamado en su existencia. Una herramienta sumamente importante para poder responder estas cuestionantes ha sido, y seguirá siendo, la religión, como una propuesta de un fin último del ser humano, y un regulador de sus actos, enfocándonos en este trabajo en este último aspecto. La religión ha acompañado durante siglos al género humano, como respuesta a una búsqueda de una realidad trascendente en el ser humano, donde se busca el primer principio y el fin último de su existencia. De la misma manera, la religión ha servido como un regulador del comportamiento humano, buscando, no la restricción de la libertad humana, sino el encontrar el bien, tanto en la realización personal como en la comunitaria. A lo largo de la historia, la religión y la filosofía han estado en un constante devenir, en cuanto su complementariedad y su explicación de una sobre la otra, yendo desde el extremo de la fanatización de la religión, hasta la exaltación exagerada de la razón autosuficiente. Para la filosofía la

45


religión es una realidad compleja, por la cual el hombre explica el fundamento de la existencia de las cosas y su fin último, siendo el único ser capaz de experimentarla, debido a que es el que posee una realidad espiritual. Kant entiende a la religión como una necesidad para salvaguardar el orden ético y moral. En su obra La religión dentro de los límites de la mera razón, pretende demostrar que una religión auténtica es aquella que no vaya en contra la religión natural de la razón, y ayude al desenvolvimiento ético y racional del hombre, más que una religiosidad basada en ritos y gestos: todos los hombres pueden agradar a Dios, cumpliendo su responsabilidad ética, las demás acciones religiosas serán ritos engañosos y cultos espurios a Dios. En este sentido, la religión es un regulador de la vida moral del hombre, ya que la moralidad es la consideración del actuar humano, en cuanto a su bondad o maldad, recordando que en su naturaleza, el hombre posee una cierta noción de lo bueno o lo malo. En la época actual, donde se vive un subjetivismo, es importante reconsiderar a la religión como un elemento sumamente importante en el

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orden ético de la sociedad, dejando a un lado los prejuicios del cientificismo, y ver que grandes pensadores en la historia han considerado esta realidad como un complemento en el actuar de la sociedad. Objetivo General Presentar y descubrir de manera sistemática cuáles y de qué tipo son las influencias de la religión en la vida moral del ser humano, determinando las positivas y negativas, tomando como base el pensamiento de Imanuel Kant, haciendo una vista panorámica de su tiempo y aplicándolo a la realidad actual. Objetivos Específicos • Conocer el contexto histórico, social y cultural de la persona de Kant, para comprender su visión de la religión. • Analizar minuciosamente la propuesta kantiana de la religión, además de sus pros y sus contras. • Hacer una comparación entre la moralidad en la religión propuesta por Kant, y las posturas actuales en cuanto a religión y moralidad. Metodología

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Este trabajo se realizará básicamente como una investigación de carácter documental, en un primer momento. Posteriormente, se hará un análisis sobre la investigación y un comparativo entre la propuesta kantiana y los postulados de la ética, con el objetivo de presentar una herramienta provechosa al problema de la moralidad de los actos humanos.

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La Religión desde la Razón en Immanuel Kant, como base de la Moralidad Humana  

Trabajo de investigación filosófica

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