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Vino nuevo Nuevo mundo

¿odres viejos?

[haz espacio] Hemos empezado un año cargado de, seguramente, propuestas de mejora en nuestra vida, en nuestro modo de actuar y también de ser cristianos en medio del mundo. Un año en el que queremos "renovar" nuestra vida y nuestra fe… Pero no todo es sencillo. "Nacer de nuevo" implica una conversión total, sin olvidar nuestra historia pero siendo conscientes del camino que tenemos por delante. Y en todo ese proceso necesitaremos de Aquel que se ha hecho NOVEDAD para nuestras vidas. Año nuevo, sí, pero ¿vida nueva?


Canto

“Nada nos separará (tris) del amor de Dios”

[espacio de la oración] “Te necesito”, Thomas Merton 1. Enséñame cómo se va a ese país que está más allá de toda palabra y de todo nombre. Enséñame a orar a este lado de la frontera, aquí donde se encuentran estos bosques. 2. Necesito que tú me guíes. Necesito que tú muevas mi corazón. Necesito que mi alma se purifique por medio de tu oración. 3. Necesito que robustezcas mi voluntad. Necesito que salves y transformes el mundo. Te necesito a ti para todos cuantos sufren, para todos cuantos padecen prisión, peligro o tribulación.

4. Te necesito para todos cuantos han enloquecido. Necesito que tus manos sanadoras no dejen de actuar en mi vida. Necesito que hagas de mí, como hiciste de tu Hijo, un sanador, un consolador, un salvador. 5. Necesito que des nombre a los muertos. Necesito que ayudes a los moribundos a cruzar el río. Te necesito para mí, tanto si vivo como si muero. Es preciso. Amén.

[espacio de la Palabra] Mateo 11, 2-11

En aquel tiempo los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús. -Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no? Jesús les contestó: -¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. www.espaciodeespacio.blogspot.com

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Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres, y se pierden el vino y odres; a vino nuevo, odres nuevos.

Tiempos de cambios o cambio de tiempo

Vivimos en un cambio de tiempo. No es ya que en nuestra época se estén dando cambios rápidos a los que nos cuesta más o menos adaptarnos. Estamos en un auténtico cambio de tiempo. Un tiempo nuevo donde las categorías sociales y de relación se han modificado, donde el concepto que teníamos del mundo se ha ampliado y donde la concepción del hombre y sus posibilidades y fragilidades es totalmente diferente a la que había hasta hace unas décadas. Nuestro tiempo hoy es un vino nuevo.

Vino nuevo… ¿y nuestros odres?

Los odres eran recipientes, normalmente hechos de cuero, en los que se almacenaba el vino para su conservación y maduración. El proceso de maduración que tenía lugar en ellos hacía que la piel de los que estaban hechos se modificara, cambiara, al ser elástica. Se podría decir que los odres tenían una cierta capacidad de adaptación que, evidentemente, no era infinita. Esto hacía que un odre ya usado no sirviera para el vino nuevo. Su capacidad de adaptación era limitada… a vino nuevo, eran necesarios odres nuevos.

Flexibles, moldeables, ¿maleables?

Traduzcamos parte del texto a nuestra realidad de cambio de tiempo. Sí es verdad que tenemos que ser flexibles en aquello que podemos ser flexibles. Nuestro mirar al mundo, como cristianos, www.espaciodeespacio.blogspot.com

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tiene que ser siempre desde las categorías que inundan el evangelio: ternura, misericordia, comprensión, empatía, crítica constructiva, denuncia, creatividad. Es ahí donde entra en juego nuestra capacidad de “flexibilidad” y adaptación, pero sin perder nuestra esencia. Nuestros odres no tienen que olvidar lo que son y para qué están: para hacer madurar en ellos el vino de un tiempo nuevo. Por eso es importante que no se confunda flexibilidad, moldeabilidad con maleabilidad: no es adaptación por adaptación ni “acoplarnos” a una realidad impuesta, sino capacidad de maduración con un mundo que pide que nuestra presencia como cristianos aporte un “plus” de reflexión. Cualquier adaptación no sirve: sólo aquella que tiene como centro a Dios y es capaz de aportar esa mirada de Dios al mundo. ¿Cómo miras al mundo? ¿Eres capaz de observar los “nuevos tiempos” desde las categorías que Dios nos delinea en su Palabra? ¿Eres flexible, tienes capacidad de empatía y comprensión con estas nuevas realidades? ¿Sientes que Dios te llama a hacer madurar y reflexionar tu contexto vital, tus “escenarios” donde tiene lugar tu vida? ¿Cómo lo haces? ¿Tienes miedo?

[espacio del corazón] Presenta tu vida a Dios junto con tu reflexión y oración. Canto:

Ven y descánsate, ven y descánsate en Dios, en Dios (bis). Y deja que Dios sea Dios (bis). Tú sólo adórale (bis). Oración: Padrenuestro

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Vino nuevo, odres viejos