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mano a la boca y exhalando el humo lentamente. Consideré que no había necesidad de pasar por el mal trago de una detención al uso; directamente me paré ante él y busqué sus ojos. -¿Me da dos minutos para recoger mis cosas? -le pregunté descolocándole. -Cómo no -farfulló arrojando la colilla al suelo. Me acompañó a mi apartamento y esperó en la salita mientras preparaba mi equipaje en el que, naturalmente, incluí el tarro de ojos. Luego me entregué aproximando mis muñecas hacia él a la espera de que me colocara las esposas. En comisaría me interrogaron una y otra vez tratando de desentrañar las claves de mi, según ellos, excéntrico comportamiento. Ni siquiera contándoles cómo me convertí en coleccionista de bolas acertaron a comprender. Yo creo que cualquiera habría hecho lo mismo en una situación similar. Cuando mi madre perdió la vista, no me resignaba a prescindir de la luz y el brillo de ternura que destacaban en su mirada. Un día, sentado en el banco de un parque lamentándome por los acontecimientos, cruzó ante mí una muchacha con unos ojos que me resultaron familiares. No sé si fue la obsesión que había provocado en mí la repentina ceguera de mi madre, el caso es que me vi impulsado a robarle la mirada a la joven con la esperanza de que los médicos lograran reimplantarla. Al llegar a casa supe por el llanto de mi padre que ya no se podía hacer nada. Llevo seis meses sin poder ampliar mi colección. En este centro de salud mental en el que me alojo las posibilidades de agregar un par de canicas más al tarro de compota son más bien escasas. He visto algún que otro candidato a formar parte de mis donantes, aquí lo que sobran son miradas. Incluso la del periodista que vino a entrevistarme ayer podría servirme. Pero no tengo mi caja de herramientas. No deseo hacer más excepciones. El rigor y el perfeccionismo son las claves en este trabajo que

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Juegos de artificio. 20 relatos inflamables  

20 historias independientes en las que se cruzan el drama y la comedia, con protagonistas imperfectos que sufren, dudan, aman, mienten, te e...

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