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ITINERARIO En 1997 ingresé a la estancia de desarrollo y bienestar infantil no. 23 del ISSSTE, donde estuvieron todas mis hermanas. No recuerdo mucho de esa etapa de mi vida, ni a mis maestras y menos sus nombres, solo recuerdo a una de ellas que cuando hacíamos mucho relajo llegaba al salón y chiflaba muy fuerte, era entonces cuando todos nos callábamos. En el año 2000 comencé mi etapa de primaria en la Escuela Profa. Ma. Soledad Fernández Bañuelos. En 1ero tuve una maestra que nunca me gustó su forma de ser, era muy gritona y no sentía que tuviera los conocimientos necesarios. En 2° estuve con una maestra la cual es muy estricta, demasiado como para tratar con niños de 7-8 años, en realidad le tenía mucho miedo aunque no era una niña problemática ni un poco. En 3º un profesor estuvo a cargo de mi salón, este maestro no era muy viejo, pero tampoco era joven, lo que pienso yo interfería en su correcto desarrollo como docente, solía dormirse a veces, y cada que tenía la oportunidad, nos dejaba salir a recreo doble. En 4º también estuve con un profesor, el si era joven, pero su técnica no era muy innovadora, nos ponía a hacer cuestionarios siempre, de cualquier cosa, todo el tiempo, todo el día. En 5º me toco la mejor maestra de la primaria, me encantaban sus clases y su forma de ser tan paciente, amigable, y dispuesta a la enseñanza. En 6º de primaria estaba muy emocionada porque me tocaría con mi maestra de 5º, pero a mi maestra de 1º se le ocurrió pedir con mucha insistencia mi grupo de 6º, por lo que volví a cursar otro año con ella. Fue otro año de estrés porque se la pasaba regañando a algunos, lo que era muy estresante. Como toda niña, quería seguir mis estudios con mis amigas de primaria, pero mis papas no me querían meter a ninguna de las escuelas a las que se irían, ya que o estaban muy lejos o no les parecían de un buen nivel educativo. Al final, en el 2006 por decisión de mis papas entre al Colegio del Centro. Tuve maestros muy buenos en las materias de biología, matemáticas, geografía y química, pero mis maestros de computación y educación física eran realmente una broma. Creían que tenían un conocimiento enorme, siendo que nos ponían las mismas actividades en todas las clases, y mi otra maestra de educación física ni siquiera se paraba por la escuela. En el 2009 ingresé a la preparatoria 4 de la UAZ, donde todas las clases eran sumamente catedráticos, un sistema al que yo no estoy acostumbrada para nada, solo recuerdo conocimientos de mi primer semestre en la materia de humanidades, donde la maestra nos hacía reflexionar realmente, pero la mayoría de mi salón no la quiso por lo mismo de que a ellos no les parecía agradable pensar, y en 2º semestre nos cambiaron a un profesor el cual todo el semestre trato de leer el mismo capítulo de un libro. En el 2010 regresé al Colegio del Centro, donde curse a partir de 3er semestre a 6º semestre. Los maestros son muy buenos, tienen la capacidad para enseñar muchísimas cosas y con buenos métodos, lo único que no me gusta es el programa que lleva la escuela, no permite mucho el avance de aprendizajes. Mi maestra favorita fue la que estuvo a cargo de Anatomía, ciencias de la salud y bioquímica. Aunque era un poco seria, se ganó el amor de todos los integrantes de mi salón gracias a la paciencia que nos tenía. Los temas para aprender no eran muy sencillos, por lo


que empleaba un sistema bastante efectivo en el que empleaba elementos visuales, auditivos, etc., para que todos pudiéramos aprender. Entré al bachillerato de biológicas porque siempre me han gustado los temas relacionados con la salud, pero en realidad no sabía que estudiar. Decidí presentar examen para la facultad de Medicina Humana, y el 1 de junio del 2012 al ver los resultados y saber que había quedado y en la primera mitad de los aceptados, se creó en mí una emoción que en ese momento me hizo creer que era lo que realmente quería. Al ingresar a la carrera, en primer semestre se me hizo que era una pérdida de tiempo, ya que los maestros que me asignaron no eran para nada competentes y se notaba que solo iban para recibir un sueldo, fue muy fácil. Desde octubre hasta el término de ese semestre me quería salir, pero por lo que todo el mundo decía, que si pasabas los primeros 2 semestres ya estabas preparado para el resto de la carrera, decidí quedarme. En 2º semestre mi idea cambió, las materias asignadas me gustaban mucho, estaba convencida de que esos conocimientos si me servirían para la carrera, a diferencia de los de 1er semestre, que fueron pérdida de tiempo. A pesar de que no eran los temas más fáciles, incluso es considerado de los semestres más difíciles, me gustaban mucho los conocimientos que adquiríamos, no importaba que no me los aprendiera. Un día, platicando con una de mis mejores amigas recorriendo los pasillos de la escuela, me platicó una conversación que tuvo con su mamá, en la que le dijo: “Ale, te veo muy cansada desde que empezó el semestre, me preocupa que medicina en realidad no te guste, que solo estés ahí porque te sientes comprometida. Debes tener en cuenta que es tu futuro, que es de lo que vas a vivir, y la vida se tiene que llevar con cosas que te gustan y te apasionan, y en este momento veo más que te estresa. Ten en cuenta que es lo que harás el resto de tu vida y con ello cargarás hasta tu muerte.” me comentó que a ella no le estaba gustando el semestre, que si quería seguir en la carrera pero que la unidad le parecía bastante pesada. Yo le comenté que a mi si me estaba gustando, que incluso me hubiese gustado en ese entonces prepararme para dar tutorías de los temas que más entendía. El comentario de su mamá me llamó mucho la atención, pero mi amiga siguió desahogándose conmigo. Me empezó a contar todas las razones por las que le gustaba la carrera, y eran muy buenos argumentos, entonces comprendí que yo no tenía una vocación. Ese semestre me estaba gustando porque estaba entendiendo algunos temas, a diferencia de primer semestre donde no aprendí relativamente nada. A partir de ahí pase varias semanas pensando ¿Es realmente lo que quiero? ¿Me gustaría pasar toda mi vida haciendo esto? ¿Por qué me gusta? Mis respuestas eran no, no y no tengo la menor idea. Aunque para la última tenía una falsa idea de “gustar” por lo anteriormente mencionado, no era más que satisfacción de entender algunos temas. Así continúe varias semanas, sin tomar alguna decisión, solo buscando alguna respuesta. Nunca la encontré. En un puente en Mayo del 2013, tuve todo el día para pensar bien las cosas, y fue cuando decidí buscar una buena opción para hacer algo que me gustara, y que me agradaría hacer el resto de mi vida. Analizando cada carrera ninguna me llamaba la atención, pero al empezar a analizar las carreras de mis hermanas me llamo mucho la atención la docencia. Al igual que en una experiencia que está incluida en el libro “mi primera experiencia docente”, me di cuenta que fuera lo que fuera a estudiar, me gustaría compartir mis conocimientos en un aula. Mi hermana mayor es educadora, y aunque varias veces la acompañe a eventos, escuelas, etc., nunca me percate de lo agradable que me parecía. Entonces, en ese puente, decidí hablar con ella y me brindó todo el apoyo de su parte. Mi miedo era decirles a mis papas, porque a pesar de que en mi


opinión personal cualquier oficio, carrera o profesión es buena y exitosa, muchas personas tienen la idea de que medicina es lo mejor y menosprecian todo lo externo. Pero me lleve una gran sorpresa al ver que mis papas me apoyaban completamente, no estaban de acuerdo en que cursara una carrera que no me gustara y no me llenara, aunque no estaban muy seguros de si mi decisión era momentánea. Ahora mi temor era perder un año, ya que no sabía cuándo eran las preinscripciones, examen, y demás. El mismo día de mi decisión comencé a investigar y afortunadamente estaba a tiempo de realizar el examen, que sin dudar solicite la ficha. Presente el examen y afortunadamente fui aceptada en la BENMAC. Actualmente llevo casi 2 meses en la licenciatura en educación preescolar y me encanta. Nunca creí que una carrera que no planee conscientemente toda mi vida fuera a provocarme tanta emoción. Otra de las carreras que también me apasionan es la gastronomía, mis papas anteriormente no me apoyaban con esta idea, pero ahora están convencidos de que si es algo que siempre me ha gustado podré desarrollarlo dentro de mi área laboral. Entonces, actualmente estudio de lunes a viernes LEP, y los fines de semana gastronomía. Ciertamente me provocan repulsión los comentarios que hacen algunas personas sobre mi decisión, por el dejar la medicina por algo tan “simple”, por estudiar dos carreras que no tienen que ver la una con la otra, pero inmediatamente me siento afortunada por poder querer tanto 2 cosas tan distintas a la vez, oportunidad que no tienen todos. Si de algo estoy segura es que nunca cambiaría la decisión que tomé.

Anette Laura de la Fuente González 03 de octubre de 2013


AUTOBIOGRAFIA Mi historia comienza cuando mis papas decidieron unir sus vidas un 25 de noviembre de 1983. Mi papá, Miguel Ángel de la Fuente Magallanes, y mi mamá, Ma. De Lourdes González Anguiano se conocieron en el municipio de Sain Alto, Zacatecas. Después de 2 años de matrimonio, comenzaron a ampliar la familia con mi hermana mayor Alba Lucero (maestra), Amalia de Lourdes (diseñadora gráfica y estudiante de nutrición) y Adriana Lizette (estudiante de medicina humana). El 27 de marzo de 1994 llegue a este mundo, en un domingo de ramos. Cuando mis hermanas me conocieron no dudaron en ponerme un apodo, ese fue “gorda Carola” por una novela infantil que veían. Ese apodo me confundió cuando pequeña, y decía que me llamaba Carola a todo aquel que se me pusiera en frente. También me llamaban pelusa por mi cabello rebelde. En esa etapa de mi vida solo viajaba a visitar a mis abuelos. En 1997 ingresé a la estancia de desarrollo y bienestar infantil no. 23 del ISSSTE, donde estuvieron todas mis hermanas. No recuerdo mucho de esa etapa de mi vida, ni a mis maestras y menos sus nombres, solo recuerdo a una de ellas que cuando hacíamos mucho relajo llegaba al salón y chiflaba muy fuerte, era entonces cuando todos nos callábamos. Mi hora favorita era cuando salía, y no es que no me gustara la escuela, de hecho me encantaba estar ahí, pero era muy divertido el trayecto de la escuela a mi casa porque mi papá me cantaba canciones y me contaba muchos cuentos, y en ocasiones me compraba un helado afuera del kínder. En el año 2000 comencé mi etapa de primaria en la Escuela Profa. Ma. Soledad Fernández Bañuelos. En 1ero tuve una maestra que nunca me gustó su forma de ser, era muy gritona y no sentía que tuviera los conocimientos necesarios. En 2° estuve con una maestra la cual es muy estricta, demasiado como para tratar con niños de 7-8 años, en realidad le tenía mucho miedo aunque no era una niña problemática ni un poco. En 3º un profesor estuvo a cargo de mi salón, este maestro no era muy viejo, pero tampoco era joven, lo que pienso yo interfería en su correcto desarrollo como docente, solía dormirse a veces, y cada que tenía la oportunidad, nos dejaba salir a recreo doble. En 4º también estuve con un profesor, el si era joven, pero su técnica no era muy innovadora, nos ponía a hacer cuestionarios siempre, de cualquier cosa, todo el tiempo, todo el día. En 5º me toco la mejor maestra de la primaria, me encantaban sus clases y su forma de ser tan paciente, amigable, y dispuesta a la enseñanza. En 6º de primaria estaba muy emocionada porque me tocaría con mi maestra de 5º, pero a mi maestra de 1º se le ocurrió pedir con mucha insistencia mi grupo de 6º, por lo que volví a cursar otro año con ella. Fue otro año de estrés porque se la pasaba regañando a algunos, lo que era muy estresante. En esta etapa conocí lo que era perder a un ser querido, cuando en 4º de primaria falleció mi abuelo paterno después de una embolia y estar 3 meses en cama. También en 6º falleció mi abuelo materno tras varios años de tratamiento de cáncer pulmonar. El lado agradable, fuera de la escuela, fue que mi papa nos llevó a conocer muchos lugares de la república, tal como lo hizo mi abuelo con él. Conocí 1/3 de la república mexicana, lo que me llevo a interesarme por conocer más lugares, mi papá nos organizaba un tipo de recorrido turístico con los lugares que él conoce y esos viajes los sigo


haciendo año con año. Cuando estaba a punto de salir de primaria, la 2ª de mis hermanas comenzó a tener una relación con su actual novio, es como mi hermano y toda mi familia lo quiere mucho. Como toda niña, quería seguir mis estudios con mis amigas de primaria, pero mis papas no me querían meter a ninguna de las escuelas a las que se irían, ya que o estaban muy lejos o no les parecían de un buen nivel educativo. Al final, en el 2006 por decisión de mis papas entre al Colegio del Centro. Tuve maestros muy buenos en las materias de biología, matemáticas, geografía y química, pero mis maestros de computación y educación física eran realmente una broma. Creían que tenían un conocimiento enorme, siendo que nos ponían las mismas actividades en todas las clases, y mi otra maestra de educación física ni siquiera se paraba por la escuela. Aquí conocí a muy grandes amigos, que son verdaderos amigos y siguen conmigo. Pase momentos muy divertidos cuando la maestra de educación física y artística no asistía a clases. También fui a conciertos de muchos de mis grupos favoritos. En el 2009 ingresé a la preparatoria 4 de la UAZ, donde todas las clases eran sumamente catedráticos, un sistema al que yo no estoy acostumbrada para nada, solo recuerdo conocimientos de mi primer semestre en la materia de humanidades, donde la maestra nos hacía reflexionar realmente, pero la mayoría de mi salón no la quiso por lo mismo de que a ellos no les parecía agradable pensar, y en 2º semestre nos cambiaron a un profesor el cual todo el semestre trato de leer el mismo capítulo de un libro. Ingrese a esta escuela con una de mis mejores amigas, y yo lo decidí por que seguir en el colegio se me hacía mucho gasto, aparte de que prepa 4 está cercana a mi casa, y podía venirme sola. La verdad me divertí mucho, pero ese fue el problema, por divertirme descuide totalmente mis estudios, era una libertad excesiva. Mi mamá expresaba su descontento con mi estancia en esa escuela, y de tanto hablarlo, decidieron cambiarme de escuela, aunque yo también estuve de acuerdo. En el 2010 regresé al Colegio del Centro, donde curse a partir de 3er semestre a 6º semestre. Los maestros son muy buenos, tienen la capacidad para enseñar muchísimas cosas y con buenos métodos, lo único que no me gusta es el programa que lleva la escuela, no permite mucho el avance de aprendizajes. Mi maestra favorita fue la que estuvo a cargo de Anatomía, ciencias de la salud y bioquímica. Aunque era un poco seria, se ganó el amor de todos los integrantes de mi salón gracias a la paciencia que nos tenía. Los temas para aprender no eran muy sencillos, por lo que empleaba un sistema bastante efectivo en el que empleaba elementos visuales, auditivos, etc., para que todos pudiéramos aprender. Cuando entré, pedí estar en un salón donde estaba una de mis mejores amigas, y fue de las mejores decisiones de mi vida. Gracias a ello conocí a otras 2 grandes personas que también se han vuelto mis mejores amigas, a pesar de que las conozco menos de 4 años son personas que ocupan un enorme lugar en mi ser. Al principio el ambiente era un poco incómodo, porque al regresar comencé a juntarme con mis amigos de secundaria, pero sus nuevos amigos no estaban acostumbrados a mí, hasta que todo se tranquilizó y todos fuimos un gran equipo. Realice un viaje a Aguascalientes, donde competí en futbol, fue muy divertido porque estuvimos ahí 2 días donde pude convivir más con mis amigos.


En el 2011 entré al bachillerato de biológicas porque siempre me han gustado los temas relacionados con la salud, pero en realidad no sabía que estudiar. Como muchos de los que entramos a ese bachillerato no nos hablábamos demasiado, comenzamos a tratar de conocernos mas, y descubrí que son grandes personas que se seguirán conmigo el resto de mi vida. Fue aquí donde comencé otra gran amistad con una niña que ya conocía desde secundaria, pero nunca nos habíamos hablado mucho. Decidí presentar examen para la facultad de Medicina Humana, y el 1 de junio del 2012 al ver los resultados y saber que había quedado y en la primera mitad de los aceptados, se creó en mí una emoción que en ese momento me hizo creer que era lo que realmente quería. A pesar de que estaba muy emocionada en ese tiempo, cuando fue el viaje de generación mis ánimos bajaron por completo, ya que yo tenía permiso de ir, y justo el día de partir me dijeron que no iría por los huracanes, fue el peor pretexto que han usado. Entonces ese tiempo que mis amigos de la escuela se fueron, yo salí con mis amigos que estaban aquí, y a pesar que me la pase de lujo con mis amigos, el viaje será una experiencia totalmente perdida. Al ingresar a la carrera, en primer semestre se me hizo que era una pérdida de tiempo, ya que los maestros que me asignaron no eran para nada competentes y se notaba que solo iban para recibir un sueldo, fue muy fácil. Desde octubre hasta el término de ese semestre me quería salir, pero por lo que todo el mundo decía, que si pasabas los primeros 2 semestres ya estabas preparado para el resto de la carrera, decidí quedarme. En 2º semestre mi idea cambió, las materias asignadas me gustaban mucho, estaba convencida de que esos conocimientos si me servirían para la carrera, a diferencia de los de 1er semestre, que fueron pérdida de tiempo. A pesar de que no eran los temas más fáciles, incluso es considerado de los semestres más difíciles, me gustaban mucho los conocimientos que adquiríamos, no importaba que no me los aprendiera. Un día, platicando con una de mis mejores amigas recorriendo los pasillos de la escuela, me platicó una conversación que tuvo con su mamá, en la que le dijo: “Ale, te veo muy cansada desde que empezó el semestre, me preocupa que medicina en realidad no te guste, que solo estés ahí porque te sientes comprometida. Debes tener en cuenta que es tu futuro, que es de lo que vas a vivir, y la vida se tiene que llevar con cosas que te gustan y te apasionan, y en este momento veo más que te estresa. Ten en cuenta que es lo que harás el resto de tu vida y con ello cargarás hasta tu muerte.” me comentó que a ella no le estaba gustando el semestre, que si quería seguir en la carrera pero que la unidad le parecía bastante pesada. Yo le comenté que a mi si me estaba gustando, que incluso me hubiese gustado en ese entonces prepararme para dar tutorías de los temas que más entendía. El comentario de su mamá me llamó mucho la atención, pero mi amiga siguió desahogándose conmigo. Me empezó a contar todas las razones por las que le gustaba la carrera, y eran muy buenos argumentos, entonces comprendí que yo no tenía una vocación. Ese semestre me estaba gustando porque estaba entendiendo algunos temas, a diferencia de primer semestre donde no aprendí relativamente nada. A partir de ahí pase varias semanas pensando ¿Es realmente lo que quiero? ¿Me gustaría pasar toda mi vida haciendo esto? ¿Por qué me gusta? Mis respuestas eran no, no y no tengo la menor idea. Aunque para la última tenía una falsa idea de “gustar” por lo anteriormente mencionado, no era más que satisfacción de entender algunos temas. Así continúe varias semanas, sin tomar alguna decisión, solo buscando alguna respuesta. Nunca la encontré. En un puente en Mayo del 2013, tuve todo el día para pensar bien las cosas, y fue cuando decidí buscar una buena opción para hacer algo que me gustara, y que me agradaría


hacer el resto de mi vida. Analizando cada carrera ninguna me llamaba la atención, pero al empezar a analizar las carreras de mis hermanas me llamo mucho la atención la docencia. Al igual que en una experiencia que está incluida en el libro “mi primera experiencia docente”, me di cuenta que fuera lo que fuera a estudiar, me gustaría compartir mis conocimientos en un aula. Mi hermana mayor es educadora, y aunque varias veces la acompañe a eventos, escuelas, etc., nunca me percate de lo agradable que me parecía. Entonces, en ese puente, decidí hablar con ella y me brindó todo el apoyo de su parte. Mi miedo era decirles a mis papas, porque a pesar de que en mi opinión personal cualquier oficio, carrera o profesión es buena y exitosa, muchas personas tienen la idea de que medicina es lo mejor y menosprecian todo lo externo. Pero me lleve una gran sorpresa al ver que mis papas me apoyaban completamente, no estaban de acuerdo en que cursara una carrera que no me gustara y no me llenara, aunque no estaban muy seguros de si mi decisión era momentánea. Ahora mi temor era perder un año, ya que no sabía cuándo eran las preinscripciones, examen, y demás. El mismo día de mi decisión comencé a investigar y afortunadamente estaba a tiempo de realizar el examen, que sin dudar solicite la ficha. Presente el examen y afortunadamente fui aceptada en la BENMAC. Actualmente llevo casi 2 meses en la licenciatura en educación preescolar y me encanta. Nunca creí que una carrera que no planee conscientemente toda mi vida fuera a provocarme tanta emoción. Otra de las carreras que también me apasionan es la gastronomía, mis papas anteriormente no me apoyaban con esta idea, pero ahora están convencidos de que si es algo que siempre me ha gustado podré desarrollarlo dentro de mi área laboral. Entonces, actualmente estudio de lunes a viernes LEP, y los fines de semana gastronomía. Ciertamente me provocan repulsión los comentarios que hacen algunas personas sobre mi decisión, por el dejar la medicina por algo tan “simple”, por estudiar dos carreras que no tienen que ver la una con la otra, pero inmediatamente me siento afortunada por poder querer tanto 2 cosas tan distintas a la vez, oportunidad que no tienen todos. Si de algo estoy segura es que nunca cambiaría la decisión que tomé.

Anette Laura de la Fuente González 03 de octubre de 2013


Itinerario y autobiografia