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JIMENEZ M. Y PERALES F., Aprendices de maestros, la construcción de si 2007 En nuestra sociedad no sólo está cambiando lo que se aprende, sino también la forma en que se aprende, pues han surgido otras demandas de aprendizaje (sobre todo las relacionadas con las nuevas tecnologías), que son continuas, variadas y complejas; exigen diferentes estrategias de aprendizaje; y afectan tanto a los aprendices como a los maestros. Estas demandas son “consecuencia también del flujo de la información constante y diversa a la que estamos sometidos” (Pág. 42), una información que no buscamos, sino que nos llega masivamente, por ejemplo a través de Internet. Por eso, necesitamos estrategias de aprendizaje nuevas que nos permitan poner un cierto orden. La fragmentación de la información está unida a la descentralización del conocimiento, que tiene su origen en la pérdida progresiva del control de la iglesia sobre el mismo y al impulso que el Renacimiento supuso para el saber científico. El realismo se ha abandonado, como forma cultural de conocimiento. La ciencia no es una colección de hechos, sino un sistema de teorías, es decir, de interpretaciones de la realidad. No

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ninguna faceta de la vida. No se puede conocer nada directamente, sino a través de los ojos del observador. No hay instituciones, como la iglesia en la Edad Media, que digan lo que es verdad y lo que no; que detenten un saber absoluto. El conocimiento se ha descentralizado. Se trata, en opinión de Pozo Municio, de dirigir el aprendizaje en la escuela no tanto a reproducir o repetir saberes que son parciales, sin ponerlos en duda, como a interpretar su parcialidad, a comprender ese conocimiento, dudando de él. Comprender, analizar críticamente, reflexionar sobre lo que hacemos y creemos, ese es el camino.


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