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Investigación Política y de Negocios

Sobre el Nacionalismo Juan José Garrido Koechlin

Deseo agradecer la colaboración especial de Carlos Adrianzen Cabrera y de Luis García-Corrochano Moyano por sus aportes, comentarios y críticas que enriquecieron enormemente el presente artículo. Asimismo, la asistencia de Yesenia Alvarez Temoche en la revisión y diagramación del texto.


Sobre el Nacionalismo Autor: Juan José Garrido Koechlin Este artículo ocasional es una publicación del Instituto Acción. Av. Ricardo Palma 836 - Miraflores Telf.: 7058020 www.institutoaccion.com Cuadro portada: s/n Juan José Garrido Koechlin-2001

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº: 2006-3267

Lima - Perú Mayo 2006


Indice Pag.

Sobre el Nacionalismo

05

Un poco de Historia

09

La pobreza en el Perú

13

El Modelo Nacionalista

17

¿Qué debemos hacer?

21

Conclusiones

25


Sobre el Nacionalismo Juan José Garrido Koechlin, Abril del 2006 Diversos analistas refieren últimamente que el nacionalismo1 -representado por la candidatura del comandante Humala- es una tendencia o corriente novedosa. Una tendencia estructurada sobre la disputa izquierda-derecha y que -por ello- sería una opción viable y una alternativa al modelo prevaleciente -supuestamente neoliberalque -ellos concluyen- no funciona. Así las cosas, la autarquía económica, la intervención del estado en la producción y redistribución, la restricción de las libertades individuales y una educación militarista, entre otras acciones verticales de política, convertirían a un país subdesarrollado, polarizado entre ricos y pobres, en uno nacionalista y desarrollado2. Quisiera partir por el inicio. O lo que debería ser el inicio del planteamiento nacionalista3. Según la propuesta, existen 48% de pobres en un país donde unos pocos se llevan grandes cantidades de dinero4; éstos “ricos” son personas de ascendencia europea que, tal como lo hicieran los españoles hace casi quinientos años5, explotan a los “cobrizos6” e imponen un sistema que los oprime, esclaviza y denigra, incluso religiosamente. Así, el modelo económico planteado, donde empresas extranjeras explotan los recursos naturales para llevárselos al extranjero, dejando a los pobres con sueldos miserables y faltos de recursos, está empobreciendo cada vez más a los peruanos; para ellos entonces, es necesaria una revolución y los nacionalistas -que dicen no ser de izquierda o socialistas- serían los depositarios y ejecutores de tal cambio. Pretendemos -en este documento- disipar las confusiones a las que nos desea llevar la propuesta nacionalista, desnudándola e identificándola como socialismo, de la misma cepa que ha empobrecido, y estancado a los peruanos. Los nacionalistas pretenden atribuirse una ideología original y hasta mágica, por lo que es necesario desmenuzar la propuesta y contrariarla con la realidad.

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Para ello y sintetizando, existen tres propuestas por responder y aclarar. La primera, es que la ideología del partido en mención es nacionalista como ellos atribuyen y que -adicionalmente- es socialista en su núcleo. La segunda, es revertir la falacia propalada por la izquierda local que afirma que los niveles de pobreza han ido en aumento y que los empresarios son nuevamente culpables de ello. La tercera, es demostrar que el modelo socialista-nacionalista -que afirman es el adecuado para solucionar el problema- empobrecerá nuevamente a más peruanos. Por todo ello, resulta necesario -si se trata de encontrar una solución- atender y aclarar desapasionadamente ambas premisas. Empecemos entonces por donde deberíamos empezar. Carl Menger, en su Principios de Economía Política (1871), aborda su primer capítulo con una sentencia muy específica y necesaria para el presente estudio: Todo esta sujeto a la Ley de Causa y Efecto. Aunque es clara, quiero enfocar ciertos puntos que se desprenden de ello y de la función axiomática de la acción humana referidos a lo que veremos a continuación. En primer lugar, partir por entender y aceptar que el hombre actúa y que al actuar -intencional, consciente y racionalmentedemuestra sus preferencias y valoraciones subjetivas. Así, podemos estudiar los efectos y tratar de inferir las causas (empirismo) o podemos partir por entender los principios de la acción humana (causa) y deducir los efectos de los mismos7.

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En principio, el nacionalismo encuentra como causante de la miseria y pobreza a un grupo reducido de explotadores que pretenden, apropiándose de los recursos naturales y el trabajo dedicado de pocos "cobrizos", aumentar sus riquezas a costas del Perú. Por ello, sería necesaria una revolución de las masas cobrizas, en la cual ellas las masas- se constituyan a través del estado como fuerza económica y política imperante, desarrollando con ello el mercado interno y erradicando asimismo la pobreza imperante en el Perú. En pocas palabras, ellos ven el efecto -la pobreza- como uno determinado por el racismo, la explotación, un estado débil y corrupto, y la falta -claro está- de amor a la patria y a los recursos de la misma. Hagamos un paréntesis y volvamos a Menger. ¿Cuáles serían las causas reales de la pobreza en el Perú? La pobreza es esencialmente la


incapacidad de generar ingresos que permitan satisfacer las necesidades básicas. Es decir, la falta de ingresos que cubran las necesidades de alimentación, educación, salud, vestimenta, vivienda y seguridad básica. Ello, por supuesto, puede ser revertido con ingresos provenientes del empleo, subsidios, donaciones o cualquier otra forma que implique la recolección de los mismos destinados a la satisfacción de dichas necesidades elementales y básicas. Si la pobreza es el efecto, entonces la causa son las políticas que llevan a los países hacia ella. De manera inversa, podemos decir lo mismo: si existiesen políticas de desarrollo, se eliminaría la pobreza. Veamos cuales son las principales determinantes de crecimiento económico según la evidencia global. En primer lugar, tenemos a la teoría de la institucionalidad (el Nóbel Douglass North (1990) como principal exponente de dicha corriente, seguido por Greif, La Porta, Glaeser y otros). Para los institucionalistas, la calidad de las mismas -refrendada en su base jurídica, nivel de intervencionismo, nivel de protección de la propiedad y otros- responden al menos el 30% del crecimiento de un país. Así, un desarrollo de la calidad de las instituciones aploma la intención de inversión y el consiguiente desarrollo económico. En segundo lugar, se encuentra la teoría de los PTF o Productividad Total de los Factores y que se refiere a la medida de la efectividad total del esfuerzo combinado de todos los inputs en la producción de determinado producto -capital humano (productividad laboral), capital físico (infraestructura), tecnología, innovación, investigación y desarrollo, entre otros. Los PTF responden al menos 50% del crecimiento económico observado en diversos países por Solow, Barro, Grossman y otros8. Empero, ¿cuáles serían las restricciones al desarrollo en el caso peruano? ¿Es acaso la baja calidad institucional y el pobre desarrollo de los PTF? ¿O serían razones geográficas como plantean Sachs o Barro? ¿Religiosas o infortunios? Si aprovechamos las propuestas más serias sobre crecimiento -institucionalidad y PTF-, ¿cuáles serían las causas para que dichas variables tengan una performance tan negativa en nuestro país?

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La izquierda, en base a su concepción marxista, atribuye dicho déficit al afán del capitalismo por obtener cada vez más riqueza, explotando a los hombres y a nuestros recursos naturales en dicho propósito. Así lo han dicho y así se lo han creído los peruanos. Por ello, en un reciente estudio, 65% de los encuestados responden -a la pregunta: ¿por qué cree que los ricos son ricos?- que sería la explotación de los pobres, cuando el 10% cree que se debe a su mayor esfuerzo y trabajo. Si hacemos un análisis desprendido de factores ideológicos, sólo sobre las oportunidades de inversión y desarrollo en el Perú, encontraremos riqueza y abundancia extrema de recursos naturales, no entendiéndose así, porqué contamos con tanta pobreza en nuestro país: el mar más rico del mundo (primer exportador de harina de pescado mundial); valles fértiles a lo largo de más de 2000 Km. de costa; una minería envidiable (primer productor de Oro, Zinc, Plomo, Estaño, Bismuto y Telurio en Latinoamérica; así como segundo productor de Cobre, Plata, Molibdeno y Selenio en la región9); riquezas y patrimonios turísticos envidiables (Machu Picchu, Nazca y cientos de culturas ricas en historia); una biodiversidad y ecología que se encuentran dentro de las diez más importantes del mundo; abundante riqueza floral y forestal y muchas otras más que hacen del Perú un país de abundancia natural casi insuperable. La pregunta entonces es latente: ¿Por qué existe pobreza en un país con tantos recursos naturales?10

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Los nacionalistas creen que la pobreza se debe al rol histórico de la opresión de un raza hacia otra -es, en ese sentido, un planteamiento filosófico del historicismo marxista, al igual que el resto de la prédica. Pienso que ello no es así. Parto, entonces, a desarrollar porqué vivimos a una candidatura como la del comandante Humala hoy y -muy probablemente- viviremos a otro similar en futuras elecciones. Es necesario por ello, entender que la posibilidad de caer en un sistema similar de totalitarismo y estatismo es latente en un país donde la mentira de la izquierda prevalece en la discusión política local.


Un poco de Historia. El Perú, desde el término del primer mandato de Prado (1945), ha permanecido atado a un modelo de corte socialista en mayor o menor grado. Las razones de ello son, evidentemente, que quienes nos han gobernado se identificaron ideológicamente con dicha tendencia, hoy probadamente equivocada y empobrecedora. Si deseamos satisfacer la necesidad de discernir si el modelo ejecutado durante dicho periodo fue o no socialista, podemos realizar un breve ejercicio de investigación. A fin de no equivocar la definición exacta del modelo, es imprescindible referirse al opúsculo de Marx y Engels (1848), donde plantean diez puntos básicos de todo gobierno que deseara perseguir dicho sistema11. En español lato, esta propuesta implicaría lo siguiente: 1ª. Expropiación de la propiedad del suelo y empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado. (Esto se consigue tanto con nacionalizaciones, como con inflación, como con arbitrariedad tributaria). 2ª. Fuerte impuesto progresivo. (Por ejemplo, con una regla tributaria que haga pagar más a los que más tienen). 3ª. Abolición de los derechos de herencia. (Esto también se consigue con algo de inflación y debilitamiento del marco legal de los derechos de propiedad). 4ª. Confiscación de la propiedad de todos los emigrados y sediciosos. (Existen innumerables ejemplos de muy populares expropiaciones nacionalistas). 5ª. Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y monopolio exclusivo. (Aquí los ejemplos son ilimitados, y para muestra basta con enfocar el lamentable caso del Banco de la Nación). 6ª. Centralización en manos del Estado de todos los medios de transporte. (El chauvinismo de algunos esconde algo más que simples resistencias a lo extranjero).

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7ª. Multiplicación de las empresas fabriles pertenecientes al Estado y de los instrumentos de producción, roturación de las tierras incultas y mejora de las cultivadas, según un plan general. (Los casos de Petroperú, TANS, SIMA Perú, Banco de la Nación, y otros nos eximen de mayores comentarios). 8ª. O b l i g a c i ó n d e t r a b a j a r p a r a t o d o s ; organización de ejércitos industriales, particularmente para la agricultura. (Este punto parece no tener mayor aplicabilidad en el Perú). 9ª. Combinación de la agricultura y la industria; medidas encaminadas a hacer desaparecer gradualmente la diferencia entre la ciudad y el campo. (Nuestro pasado está repleto de dichos ejercicios). 10ª. Educación pública y gratuita de todos los niños; abolición del trabajo de éstos en las fábricas tal como se practica hoy; régimen de educación combinado con la producción material, etc. (idem).

Por todo esto, y fríamente, podemos concluir que de los diez puntos adscritos, al menos ocho (1, 2, 4, 5, 6, 7, 9, y 10) se han dado en mayor o menor grado durante dicho lapso de tiempo y algunos -no pocosperduran hasta el día de hoy. Nótese asimismo que a pesar de ser esto así, los nacionalistas y los izquierdistas locales venden que la actual política económica sería neo liberal y que la salida para nuestro país implicaría completar plenamente los diez puntos del Manifiesto Comunista.

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Así que, para asegurar que la proposición -que el Perú vive una propensión socialista- es verdadera, analicemos la contraparte; es decir, el modelo capitalista. A fin de ser estrictos con una visión del mismo, nos debemos remontar al tratado del economista escocés Adam Smith (1776) sobre la riqueza de las naciones12. En dicha obra, el economista propone un modelo de capitalismo al más puro estilo del liberalismo clásico, donde se propugnan al menos 4 elementos esenciales:


1ª. Libre Mercado; es decir, la interacción de ofertantes y demandantes libre de la intervención del estado. 2ª. Apertura comercial (anulación de los aranceles y diseminación de los acuerdos comerciales). 3ª. Respeto irrestricto a la libertad individual. 4ª. Impuestos bajos, los más bajos posibles.

De las cuatro propuestas otorgadas por Smith, ninguna de ellas se practica articuladamente en el Perú: el estado interviene permanentemente en los acuerdos de compradores y vendedores (el ejemplo más palpable es el mercado laboral); aún mantenemos una tendencia proteccionista gracias a ciertos empresarios mercantilistas y a los grupos de izquierda (la última batalla en contra del TLC con la primera potencia mundial me exime de mayores comentarios); la libertad individual se encuentra permanentemente jaqueada, tanto la de opinión como la de movimiento (la inseguridad ciudadana es una secuela de dicho irrespeto); y los impuestos son excesivamente altos (si revisamos el Índice de Miseria Tributaria publicado por Forbes13, encontraremos al Perú -con 103 puntos- por encima Corea del Sur, Australia, EE.UU. (Chicago) y muchos otros países desarrollados; es decir, vivimos una miseria impositiva mayor a la de dichos países). Es, por ende, inevitable aceptar que es desde el primer gobierno de Prado (1945) que la política peruana cursa los primeros signos de mercantilismo como antesala al socialismo, salvo en pequeños episodios que veremos a continuación. Al finalizar el gobierno de Prado, asume Bustamante y Rivero, quien emprende reformas económicas del tipo intervencionista, controlando las tasas de interés y algunos precios de bienes anteriormente libres. Así, empezamos a vislumbrar los primeros pasos hacia la tendencia Europea y Latinoamericana dirigida a socializar la economía e inflar el estado. Bustamante y Rivero es depuesto por Odría (1948), quien a su vez es “elegido” en unas elecciones poco transparentes -como único candidato- hasta 1956, donde triunfa por segunda vez Prado (19561962). Un triunvirato militarista, que junta a Lindley y Pérez Godoy entrega la presidencia en elecciones a Belaunde en 1963. Durante dicho periodo, igualmente la intervención del estado fue mayúscula,

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expropiándose incluso lo que hoy constituye el Banco de la Nación (sus dueños eran los Bancos Popular, Wiese y otros). Belaunde es depuesto por la Junta Militar, presidida por el dictador general Velasco Alvarado, quien gobierna desde 1968 hasta 1975 y cuyos desastres son por todos conocidos; luego, otro golpe militar (Morales Bermúdez) y el regreso de Belaunde en 1980, donde empieza otra etapa democrática, pero intervencionista y estatista. En 1985, asume García Pérez, con prácticas similares pero de mayor irresponsabilidad fiscal. Fujimori asume su primer mandato democrático en 1990, donde se aplican por cuatro años medidas de corte liberal, las cuales se revierten por la intención de perpetuarse en el poder. Con su caída, en el 2001, nace una vez más la democracia de la mano de Toledo, con quien llegamos a la fecha. En resumen, en los últimos 61 años (1945-2006), se han aplicado 11 años de un modelo medianamente liberal, donde se ha permitido al mercado desarrollarse libremente, donde se han aplicado medidas de apertura comercial y donde el respeto a las libertades individuales se han mantenido mayormente intactas. Por el otro lado, han sido 50 años de intervencionismo, mercantilismo, estatismo y coacción de la libertad en mayor o menor grado: expropiaciones, controles de precios, del tipo de cambio, progresividad tributaria extensa y otras características típicas de cualquier modelo socialista. Empero, durante los 61 años, las instituciones peruanas han sufrido la degradación permanente, agrandándose el estado año a año, sin ningún proyecto de reforma serio y consecuente. Así las cosas, hoy nos encontramos en una situación donde la propiedad no cuenta con seguridad plena, donde los impuestos son europeos mientras recibimos servicios africanos, donde el estado interviene permanentemente generando confusión y distorsión y donde -casualmente- los empresarios han preferido hacer más mercantilismo que capitalismo. 12

El pobre nivel de desarrollo institucional y de las variables que intervienen en los PTF se debe justamente a las medidas adoptadas durante dicho periodo, dejando así a un estado enorme, ineficiente y oneroso. Ello, implica necesariamente la imposición de impuestos y de mayores restricciones a la posibilidad de desarrollar dichas variables, lo cual convierte un problema mayúsculo en uno casi permanente.


La Pobreza en el Perú. Se repite que la pobreza14 es un problema del modelo liberal y que la globalización y la libertad económica fomentan el aumento de la misma. Nada es más lejano de la realidad, ni podría ser más falso. Resulta abrumadora la evidencia mundial que sustenta y soporta que la globalización -entendida como el proceso de integración de los mercados internacionales- ha reducido la pobreza en niveles nunca antes percibidos y que el trayecto fluye hacia la convergencia en un mundo con menos pobres cada día. Sin embargo, cabe reconocerse que el beneficio de la globalización ha sido desigual. Los países que han optado por cerrarse y por el ostracismo económico han crecido mucho menos que los países que han optado por globalizarse. De hecho, la evidencia global contrasta que los países pobres -que han optado por la apertura- son los que más han crecido. Así, cuando los socialistas -usando su nuevo disfraz de antiglobalizadores- destacan que la globalización ha profundizado la desigualdad, no nos dicen que quienes se han quedado atrás son aquellas naciones que han optado por cerrase, inflar su peso regulatorio, e imponer los intereses de minorías mercantilistas sobre el bien común15. En 1820, hace tan sólo 185 años -el hombre vive sedentariamente hace casi 12,000 años, así que 185 no es un espacio de tiempo importante en términos relativos-, aproximadamente el 85% de la población mundial vivía en situación de extrema pobreza. En 1870, con la Revolución Industrial, la extrema pobreza16 empieza a reducirse a velocidades sin precedentes: en 1910 se encontraba en 65% y cae a 55% hacia 1950. Luego, viene una era de enorme desarrollo y donde el crecimiento mundial reduce la pobreza con mayor dinamismo: en 1970 se encontraba en 35% y ya en 1999 sólo contaban 23%17. La reducción de la extrema pobreza a nivel mundial es tan evidente, que incluso el ex-economista del Banco Mundial, Surjit Balla -en su libro “Imagine there´s no Country” (2002)- concluye que la pobreza es incluso menor al 15%, superándose así la meta de las Naciones Unidas18. Ello, por supuesto, no es fruto del azar o de la providencia: el PBI per capita global ha crecido de $6.31 en 1950 a $17.71 en el 2000,

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siendo los últimos veinte años (2.7% promedio durante 1980-2000) más enriquecedores que los previos veinte años (2.5% promedio durante 1960-1980). Es decir, la globalización, proceso que ha acontecido mayoritariamente en los últimos veinte años, han sido los mejores años de toda la historia económica mundial, contando incluso con las severas crisis económicas vividas en dicho lapso (Crisis Asiática, la caída del NASDAQ, y otras). En el Perú, sin embargo, la pobreza ha ido aumentando, contrariamente a la tendencia mundial. En 1961 -antes del golpe militar del velascato-, contábamos 22.7% de pobres19; hacia 1970 ya contábamos con 50%, y desde allí, la tendencia ha sido casi lineal y constante, como se puede apreciar en el gráfico adjunto.

PBI per cápita Vs. Índice de Pobreza (1970-2004) 1,500

60

1,400

55

1,300 50

1,200

45

1,100 1,000

40

900

35

800 30

700

25

600 500

20 1970

1980

1985

1991

1994

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004

www.inei.gob.pe / Instituto Acción

PBI per cápita

14

Pobreza

Resultaría relevante destacar que han existido en los últimos treinta y cinco años tres etapas de reducción de pobreza claramente identificables: al término del velascato, a los inicios del gobierno de Fujimori y durante el gobierno de Toledo. Si analizamos las políticas impuestas durante los episodios mencionados, lo que encontraremos es una práctica de relativa desintervención y de una cierta mayor apertura económica frente al modelo anterior:


Belaunde, manteniendo el aparato intervencionista de la dictadura, realizó ciertas acciones de liberalización -mayormente políticasfrente a las de Velasco; en forma mucho más clara, Fujimori implementa inicialmente un cambio de rumbo frente al estatismo de García Pérez; finalmente, Toledo -gracias al ATPDEA y a una coyuntura externa excepcional- profundiza la apertura comercial de la nación frente a los últimos cinco años de Fujimori20. Adicionalmente, podemos revisar las recientes tendencias a nivel nacional. Declaraciones del Jefe del INEI contrastan que en lo que va de la administración Toledo, la pobreza se habría reducido de 54% a 48% a nivel nacional; es decir, una reducción de 6% en cinco años -en términos relativos, es una reducción del 11%. El PBI, por otro lado, se habría incrementado en dicho lapso en 22.3%21, evidenciando una relación inversa entre ambas variables. Adicionalmente, si revisamos la reducción a nivel nacional de la pobreza y la contrastamos con lo ocurrido a nivel de los Gobiernos Regionales, es innegable admitir que los más favorecidos de dicho desarrollo han sido los más pobres, ubicados al interior del Perú, no -como se nos ha engañado recurrentemente- las elites urbanas. En esta dirección, y si enfocamos esta evolución en los términos de la discusión cotidiana (sobre si “chorrea” o no22), encontramos que una sencilla estimación logarítmica de la elasticidad porcentaje de la población por debajo de la línea de pobreza y PBI por habitante en soles constantes, nos da un -0.16. Una asociación negativa clara, aunque, dada su baja elasticidad, sugiere que existen otros factores que implicarían una ulterior reducción de la pobreza. Sobre este punto, caben dos interpretaciones. La primera, evidenciaría que -ceteris paribus- requerimos generar altos índices de crecimiento para aliviar pequeños porcentajes de pobreza, lo cual implica la necesaria perseverancia por quienes nos gobiernan de perpetuar y profundizar el modelo adoptado. La segunda, descubre las limitaciones de un esquema que incrementa su apertura comercial, inflando el aparato y la arbitrariedad estatal y no consolidando reformas de mercado. Cabe así preguntarse cuan

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mayor hubiera sido la reducción de la pobreza en un contexto de mercado, el cual -por naturaleza- es mucho más inclusivo.

Sobre cómo "chorrea” Relación entre Tamaño del PBI por habitante y porcentaje de la población debajo de la línea de pobreza, periodo 1970-2004 1.76 1.74 1.72

y = -0.1558Ln(x) + 2.7512 2 R = 0.3788

1.7 1.68 1.66 1.64 1.62 1.6 1.58 1.56 400

600

800

1,000

1,200

1,400

1,600

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Log de Pobreza

Logarítmica (Log de Pobreza)

Por otro lado, y siguiendo los ejemplos de desarrollo y reducción de la pobreza en el Perú, se nos ha repetido -incansablemente- que la pobreza no se ha reducido, y que los ricos son hoy en día más ricos, y que los pobres son -a su vez-más pobres. Esta proposición es falsa e inconsistente con la realidad. Lo cierto es que durante los últimos cuatro años, la pobreza se ha reducido en 21 de las 25 regiones que conforman nuestro territorio, con ejemplos asombrosos como el de Ica (donde la pobreza se ha reducido de 46.7% en el 2001 a 29.2% en el 2004), Tumbes (44.4% en el 2001 frente al 21.6% en el 2004) y el de Madre de Dios (de 48.7% (2001) a 20.4% (2004); una reducción de 28.3% en tan sólo 3 años! 16

En resumen, es evidente la clara relación entre las políticas intervencionistas y estatistas de Velasco, García Pérez, Fujimori (segundo gobierno) y el aumento de la pobreza; como es directamente relacionada la disminución de la pobreza en los episodios de mayor apertura comercial.


El Modelo Nacionalista. Los adeptos del Partido Nacionalista, liderado por el comandante Humala, se han adjudicado el nombre de la ideología del nacionalismo, por lo cual es importante entender las raíces y la historia detrás de tan absurda teoría. El nacionalismo nace a fines del siglo XIX, bajo la batuta de Maurice Barrès, y se desarrolla como una filosofía determinista, donde el individuo pierde su legitimidad como tal para convertirse en parte del “sostén colectivo”. Esencialmente, el nacionalismo es definido por Barrès como una defensa del organismo nacional; es decir, pretende defender la toba nacional en base a una construcción ideológica. Afirmando no ser de izquierda, ni de derecha, lo real es que en su desarrollo filosófico y en su contexto pragmático es claramente una ideología de corte social. Barrès, en evidente contradicción con otros propulsores del nacionalismo, dice “el nacionalismo engendra socialismo”. Así, si bien trataron de no demostrar una concepción marxista del término, finalmente sus propuestas engendraron movimientos de carácter totalitario en su actuar y comunal en su práctica económica. Otro exponente del nacionalismo, José A. Primo de Rivera, extiende la concepción del nacionalismo como ideología palmariamente estatista. Primo de Rivera considera a la nación como estado-dependiente; es decir, que las masas requieren necesariamente de un estado-guía. Ello, evidentemente, se contrapone con la naturaleza humana, la cual requiere de libertad de acción a fin de poder alcanzar la satisfacción objetiva de sus necesidades. Si el individuo es galvanizado en un todo social, es imposible el desarrollo elemental del mismo, ya que sus necesidades no son determinantes en el actuar colectivo. En la praxis, el nacionalismo -identificado claramente con las dictaduras de Hitler y Mussolini- se convirtió en una ideología racista, donde el carácter individual del hombre es superpuesto por la nación y donde el devenir histórico responde a la ley de la raza. Es preciso aclarar que si bien Hitler reafirmaba a la raza aria, la doctrina es de aplicación a otras razas similarmente (Ploncard, 197123).

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Adicionalmente, es necesario redundar en el carácter socialista del nacionalismo hitleriano. En su “Mein Kampf”24, Hitler se autodenomina anti-comunista, y sin embargo, el carácter económicopolítico de su mandato era de corte social, por cuanto las industrias y empresas respondían a las necesidades del pueblo antes que a la de los empresarios. De igual manera, proclamaba: “…igual también la doctrina de la sangre y la raza, sostenida por el movimiento nacionalsocialista, provocará una transformación de nuestros conocimientos…” De diversas formas y en diferentes medios, los nacionalistas locales nos han tratado de convencer que su propuesta no es socialismo, comunismo o fascismo. Sin embargo, es claro -de la lectura de sus documentos, declaraciones públicas y manifestaciones en entrevistas- que dicha propuesta no difiere en un ápice del socialismo que nos ha gobernado durante las últimas décadas (salvo, de nuevo, de aquellos pequeños episodios de relativa apertura). El nacionalismo local, con una clara concepción indigenista, militarista y socialista, es otra faceta del totalitarismo e intervencionismo con la desdicha adicional del agregado racismo indigenista -proclamado por sus líderes intelectuales- que pretende remontar un eugenismo25 anacrónico. Es -por ello- un movimiento predominantemente racista, que propugna a la raza “cobriza” como aquella oprimida y victimada desde el siglo XVI, por lo que patrocina su retorno al poder a través de las armas y la violencia26.

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En cuanto a la identificación socialista, es posible determinar que, en primer lugar, las referencias ideológicas de quienes personifican al nacionalismo local son personajes claramente socialistas: Mariategui, Haya de la Torre, Valcárcel y Mayer, entre otros. Podremos no compartir sus creencias y opciones, pero no podemos ni se debe- negar su tradición socialista y comunista (el caso de Velasco, por ejemplo). Es decir, ideológicamente, el nacionalismo es socialismo. En segundo lugar, las personas que rodean al nacionalismo, sin discutir sobre sus beneficios o limitaciones morales, son reconocidas figuras de la izquierda tradicional y del socialismo marxista peruano:


la familia Humala en pleno, partiendo por el patriarca Isaac; Félix Jiménez, Gonzalo García Núñez, Daniel Abugattás, Kurt Burneo, Carlos Tapia y tantos otros que hacen concluyente dicha realidad. Así, los nacionalistas son -casualmente- socialistas. En tercer lugar y en cuanto a sus propuestas, encontramos variopintas formas de socialismo enmascaradas en una prédica moderna -pero errática y abstrusa- de democracia e inclusión. Empero, en la página 5 desnudan sus deseos palmariamente: “Tres medidas son necesarias para este objetivo: la primera, asegurar el carácter público de los bienes comunes a todos los peruanos (hidrocarburos, gas, agua, espacio aéreo y marítimo, biodiversidad, etc.); segunda, un estado que regule, gestione y asegure que se provea de los servicios sociales básicos a todos y a todas...”

Es decir, más intervención y más estado. Más de ese proyecto que ha convertido al Perú en un ejemplo de burocracia institucionalizada y que costará en pocos años lo suficiente para que sea imposible mantenerlo. Incluso con mayores impuestos, sería altamente improbable reducir la brecha fiscal a la que dicho modelo se dirigiría. En el párrafo descrito, la estatización o nacionalización están claramente sobredichos; empero, representantes del Partido Nacionalista han negado dicha posibilidad. Sin embargo, en la página 41 del texto, leemos textualmente: “La nacionalización de las actividades energéticas plantea: ...”

Los nacionalistas se han apresurado a desmentir la posibilidad de estatización, afirmando que la nacionalización a la que hacen referencia implica una “renegociación” de los contratos con el estado. A fin de no discutir estérilmente sobre la etimología de la palabra “nacionalización”, me referiré a la encontrada en el Diccionario de la Real Academia Española27. En dicho diccionario, la

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palabra “nacionalización” dice textualmente: acción y efecto de nacionalizar. En la búsqueda de la palabra “nacionalizar”, encontramos lo siguiente: 1. Naturalizar en un país personas o cosas de otro. 2. Hacer que pasen a manos de nacionales de un país bienes o títulos de la deuda del estado o de empresas particulares que se hallaban en poder de extranjeros. 3. Hacer que pasen a depender del gobierno de la nación propiedades industriales o servicios explotados por particulares.

Como vemos, los conceptos y funciones de la expropiación se disfrazan de nacionalismo; empero, el modelo sigue siendo el mismo. Es imprescindible, a estas alturas, acotar que si existiese una variable predictora de empobrecimiento y generación de escasez, es sin duda aquella de la propiedad comunal. Por ello, es necesario tener muy presente los costos asociados a la expropiación y a la utilización comunal de la propiedad -sin entrar a discutir el carácter inmoral de la expropiación, que de por sí sólo invalida cualquier acción de ese tipo. Un ejemplo claro de dicha práctica y las consecuencias de su uso podemos encontrarlo en el trabajo de Thomas Di Lorenzo (2004) “Como el Capitalismo salvó a América”, donde se narra el arribo de los primeros emigrantes ingleses a las costas americanas. Los primeros colonos llegaron a lo que hoy sería la región de Virginia, EE.UU., en Mayo de 1607. Durante los primeros seis meses, 66 de los 104 que habían llegado fallecieron de hambruna debido a la miseria absoluta en la que se encontraron. Si bien las tierras eran ricas y fértiles, no lograron producir adecuadamente aquello necesario para satisfacer las necesidades alimenticias básicas. 20

Más tarde, en 1620, llegaron al estado de Massachussets 101 personas, en el famoso barco Mayflower. Al igual que los primeros colonos, antes de los primeros meses la hambruna y la desolación mataron a casi la mitad de ellos, de una manera similar a la ocurrida en Virginia. Una vez más, la riqueza de las tierras no sirvió para producir lo mínimo indispensable.


El principal inversionista de los colonos en Londres, Thomas Weston, viajó en ese entonces a Norte América, a estudiar los incidentes que ocurrían al otro lado del Atlántico. La causa principal de dicha hambruna se remontó, según Weston, a la propiedad y el uso comunal de la misma. Rápidamente, se lotizaron los terrenos y se privatizaron, logrando para 1650 que todos los campos y granjas fuesen propiedades de carácter privado. La escasez pronto se convirtió en abundancia y el comercio -basado en el intercambio libre de la sobreproducción- velozmente convirtió a las colonias en luminiscentes centros de desarrollo; con ello, llegó el progreso y la necesidad de exportar los productos que ahora- abundaban. La realidad vivida por dichos colonos no difiere de lo acontecido en Atenas en tiempos de Pisistratos -quién gobernó alrededor del año 600 a.c. y quién implementó una serie de reformas en cuanto a la propiedad y los impuestos que revolucionó la economía de dicha aldea, convirtiéndola en el imperio que luego conoceríamos28; en Suecia -donde en 1860, poco antes de la Revolución Industrial, se realizaron reformas de corte liberal que incluyeron la reducción de los impuestos, la apertura comercial y la liberación de la economía, desterrando con ello la pobreza que se encontraba en aquella época en 85%29- y los recientes ejemplos de Taiwán, Vietnam, Estonia y otros países que han aplicado el modelo en mención.

¿Qué debemos hacer? El nacionalismo no es, como nos quieren hacer creer, un movimiento social grandioso y consecuente. Es, electoralmente hablando, el mismo sector de personas que -viviendo en absoluta y extrema pobrezase encuentran insatisfechos de los políticos, la demagogia, el populismo y toda aquella forma de política que poco o nada ha traído consigo para ese bolsón que suma hoy 48% de la población. En ese sentido, no eligen nacionalismo, sino cambio -sin entender, muy probablemente, cambio de qué. La izquierda peruana y diversas organizaciones políticas, sindicalistas y sociales, han vendido una idea que ha sido comprada mayoritariamente. Y aunque es falso el discurso, ha calado en la mente de los peruanos; así, incluso empresarios se quejan del

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“chorreo”, no existiendo mejor prueba de su existencia que lo visto en Ica, Tumbes, o Madre de Dios, lugares donde el capitalismo -incluso con el peso muerto del estado- ha creado riqueza donde antes existía tierra y desolación. El Perú requiere de un cambio, ello es indudable. Empero, el cambio debe ser hacia el modelo que repetidamente ha funcionado en la historia económica global y del que -cuando ha sido utilizado en el Perútambién podemos dar fe de resultados. La receta no es complicada, ni requiere de mayor magia; sólo requiere de tiempo y consecuencia en su implementación. En primer lugar, es necesario partir por una reforma general del estado, buscando convertir a éste en un conjunto de instituciones eficientes, libres de corrupción y que impliquen el menor gasto posible. El miniarquismo de Ayn Rand -donde el estado sólo vela por la seguridad externa, la seguridad interna y la administración de justiciadebiera ser un objetivo de largo plazo. Menos estado significa menos impuestos; menos impuestos significa mayor capacidad de ahorro, de consumo y de inversión; ergo, no es necesario a la larga el rol subsidiador del estado en salud, educación, vivienda y todo aquello que hoy pretende albergar la burocracia.

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Así mismo, es necesario relanzar el programa de privatizaciones estancado durante el régimen toledista, justamente por la presión de los grupos de izquierda que hoy pretenden volver a gobernar. Las privatizaciones, bien estructuradas económicamente y realizadas de manera transparente, proveen de beneficios puntuales y evidentes. En primer lugar, permiten reducir el déficit fiscal, debido a los ingresos provenientes de las ventas realizadas. En segundo lugar, reenfoca al estado en sus quehaceres reales, tales como la defensa y seguridad, administración de justicia y supervisión de ciertos factores sociales. Finalmente, las privatizaciones promueven la actividad empresarial, ya que permite la competencia sin el carácter desleal con el que cuenta la presencia del estado30. En segundo lugar, es necesario permitir la libertad de intercambio y de comercio, soberana de la intervención del estado, a fin de que quienes intercambian participen de acuerdo a sus necesidades


insatisfechas y la valorización individual subjetiva de los bienes que las satisfagan. La intervención del estado sólo altera la valoración de los bienes y servicios; al intervenir, el estado sobrevalora o desvalora aquello que el mercado permite valorar adecuadamente. De igual manera, la apertura comercial permite a los consumidores recibir mejores productos y mejores precios; asimismo, es necesario desterrar la intervención del estado en patrocinio de pocos mercantilistas -léase proteccionismo- el cual sólo beneficia a algunos en detrimento de muchos. En tercer lugar, es ineludible entender el rol de las instituciones -que, de darse la reforma del estado, serán más fáciles de ordenar. Calidad institucional es, como hemos visto, el principal predictor de crecimiento, dado que los inversionistas juzgan positivamente la seguridad de participar en mercados bien constituidos. Así, una adecuada reforma del estado puede prolongarse en la adecuada formación de instituciones que garanticen la libre contratación, los acuerdos comerciales y demás arreglos económicos entre partes. El sistema aludido es, por supuesto, el sistema capitalista. Sobre el mismo, es importante recalcar que difiere moral y técnicamente del mercantilismo -donde en la etimología moderna implica la coacción de empresarios con el estado en la búsqueda de generar negocios y rentas. El capitalismo, ante todo, es un sistema moral, basado en la libertad de opción de los individuos hacia la consecución de sus objetivos personales. Dicho modelo -por ende- no es ni pro-empresa, ni proindividuo; es pro-mercado (donde individuos y empresas logran acuerdos beneficiosos para ambos). Como característica principal, el capitalismo es un sistema social que se basa en la propiedad privada31. Sin embargo, el sistema implica y abarca muchas más variables y elementos. Los más importantes, qué duda cabe, son la división del trabajo, la cooperación social y el libre intercambio. Asimismo, promueve el intercambio entre naciones, la paz y orden mundial y la innovación. Es decir, es un sistema donde se promueve permanentemente la mejora en la calidad de vida de las personas -frente a la búsqueda de la equidad, como plantea el socialismo.

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La pregunta podría devenir en ¿cómo podemos afirmar -sin dudasque el sistema funciona? Pues, la respuesta es muy sencilla: porque el sistema se basa en la acción racional, individual y natural de cada ser humano. El hombre, al actuar, busca -axiomáticamente- pasar de un estado de menor satisfacción a uno de mayor satisfacción. Así, el capitalismo facilita que los elementos propios de la naturaleza humana (la búsqueda por satisfacer sus necesidades, el uso de sus talentos individuales en dicha exploración y otros) funcionen armónicamente, permitiendo el desarrollo individual y, así, el colectivo.

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Conclusiones En este breve artículo hemos enfocado un movimiento político de apariencia novedosa, pero que implica -en su conjunto- más del mismo socialismo totalitario y dictatorial que nos ha gobernado y empobrecido consistentemente a lo largo de los últimos sesenta años. El nacionalismo que profesa el comandante Humala no es ni novedoso, ni innovador; es, en resumidas cuentas, más de ese trasnochado estatismo, pero con un agravante. Se desee o no se desee reconocerlo, el fanatismo de su estructura política y su retórica demuestra una relación más cercana al socialismo castrista y chavista que al modelo europeo -implementado en la región por Chile y que implica altas dosis de institucionalidad integradas en un programa redistributivo. Es por lo tanto un movimiento particularmente nocivo. Destruye no sólo al aparato económico, sino que -al más puro estilo chavista- medra políticamente de exacerbar la pobreza para consolidarse en el poder con las clásicas recetas redistributivas del populismo latinoamericano. Esto, que aparenta ser hoy sólo una desviación casual, es el peligro al que nos enfrentamos los peruanos. En lenguaje coloquial, puede ser sólo la punta del iceberg de una etapa de totalitarismo de plazo indeterminado. La izquierda peruana, hoy -como en la época del dictador Velascodisfrazada de nacionalista, ha vendido -durante décadas, pero insistentemente en los últimos años- que el desarrollo evidenciado en los datos económicos no ha generado bienestar horizontalmente. Para ello, culpan a un modelo neoliberal, técnicamente inexistente. Lo cierto es que, si bien se ha dinamizado la economía -particularmente, en los últimos cinco años- el auge aludido sería más un producto de factores externos, que de un modelo económico específico. Así, la izquierda, al propugnar dicha falacia, ha convertido al peruano en un estado-dependiente. Los peruanos anhelan la salida cómoda y fácil del estado salvador, sin madurar -como bien hizo el economista francés F. Bastiat- que no se puede vivir del estado porque es el estado quien vive de nosotros.

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Lo concreto es que -sin volver a discutir sobre el modelo implantado- el desarrollo y dinamismo demostrado durante los últimos cinco años ha sido beneficioso para los peruanos, tanto para los más pobres como para los más ricos. Es cierto, igualmente, que el modelo actual -toledista- básicamente implicó inflar lo estatal y aprovechar los recursos y reformas parciales dejadas por el fujimorismo. Este modelo no nos tiene porqué llevar muy lejos. Resulta fundamental, por ello, profundizarlo manteniendo aquello que se ha venido haciendo correctamente a fin de erradicar la pobreza de nuestra realidad, como lo han hecho incontables ejemplos de países -hoydesarrollados.

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Algunos autores refieren que en realidad el nacionalismo al que hace mención el comandante Humala sería en realidad etno-nacionalismo, difiriendo éste último del primero en la concepción racial del cobrizo y la militarización de sus acciones. Por lo mismo, y de acuerdo a lo entendido por Barrès y otros, llamaremos al movimiento simplemente por su ideología primaria y a la que ellos mismo aluden: Nacionalismo. 2 Ver: www.partidonacionalistaperuano.com/docs/La_Gran_Transformacion.pdf 3 Como explicaremos posteriormente, el nacionalismo representado por el comandante Humala no difiere en mayor grado del Nacionalismo propuesto por Barrès, Bourget o Maurras. Ver: Ploncard (1971) “Doctrinas del Nacionalismo” 4 Declaraciones públicas del Jefe del INEI, Sr. Farid Matuk en base al Censo realizado en el 2005. 5 La ortodoxia histórica peruana destaca que el proceso de conquista en realidad describe un proceso de violenta expropiación en el cual el habitante nativo perdió todo a costas del conquistador español; sin embargo, a la fecha, no existe ningún análisis costo-beneficio conocido que permita concluir que esto no es un mito. 6 Definición textual de la familia Humala, deliberada en distintas oportunidades, medios, y espacios. 7 Metodológicamente, es preferible lo segundo a lo primero; empero y por razones de espacio y neutralidad hacia el planteamiento nacionalista, trabajemos de manera mixta. Así, partiremos por algunos efectos y desarrollaremos probables causas y viceversa. 8 Ver: Helpman (2004) “The Mystery of Economic Growth”. Belknap Harvard 9 Ver: http://www.minem.gob.pe/archivos/dgm/inversiones/ peruminero/conten03.asp 10 Recientes investigaciones relatan que no existe relación positiva entre recursos naturales y alto crecimiento. Algunos estudios señalan que incluso, en algunas naciones, el tener una alta dotación de recursos naturales se ha asociado con políticas que conllevan bajo crecimiento (Ver: Gylfason, 2000) 11 Ver: Marx y Engels (1848) “Manifiesto del Partido Comunista”.

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Ver: Smith (1776) “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”. 13 Ver: http://www.forbes.com/home/global/2005/0523/024chart.html 14 Pobres, en definición del Banco Mundial, son personas que viven o subsisten con menos de $2 por día. Extremamente pobres son aquellos que subsisten con menos de $1.08 al día. 15 Ver: David Dollar (2002); Surjit Balla (2002); y Bhagwati (2004). 16 Extrema pobreza utilizando la medida del Banco Mundial ($1.08 al día). Ver: Norberg (2003) “Globalización y los Pobres”, Fundación para la Libertad. 17 Ver: Norberg (2003) “Globalización y los pobres”. 18 El Banco Mundial, en su lucha contra la pobreza, propuso como meta mundial reducir la misma a menos del 15% antes del 2015. 19 Webb (1961) “Políticas gubernamentales y distribución del ingreso en el Perú 1961-1971”. 20 Ver: The Heritage Foundation (www.heritage.org) 21 Ver: www.inei.gob.pe 22 El término “chorreo” si bien es confuso, se utiliza coloquialmente para describir cómo los beneficios de una determinada coyuntura se han distribuido en una determinada población. En este ejercicio, nosotros nos preguntamos si ha habido una relación nítida entre el crecimiento del PBI y la reducción de la población por debajo de la línea de pobreza. 23 Ver: Ploncard d'Assac (1971) “Doctrinas del Nacionalismo”. Ediciones Acervo. 24 A. Hitler (1925) “Mi Lucha” 25 Doctrina que se basa en la mejora cualitativa y biológica “natural” de la población. 26 Ver: http://mnp.pe.tripod.com/precisioneshistdoc.htm y http://foster.20megsfree.com/469.htm 27 Ver: www.rae.es 28 Ver: PBS “The Greeks” en www.pbs.org 29 Ver: Norberg (2003) 30 Ver: Edwards (2005) “Downsizing the Federal Government”. 31 Ver: Ayn Rand (1962) “Capitalism”


Sobre el autor: Juan José Garrido Koechlin, nacido en 1972, es Director Ejecutivo del think tank Instituto Acción, en Lima, Perú. Se graduó en Economía en St. Edward´s University (USA) en 1995, donde posteriormente realizó su primer MBA en el 2000. Luego, continuó sus estudios doctorales, recibiendo su Diploma de Estudios Avanzados (DEA) de ESADE (España) en el 2004, y un posterior Executive MBA de la Université du Québec à Montreal (Canadá) en el 2006. Actualmente es candidato a Doctor en Ciencias Administrativas en ESADE (España) y candidato a Doctor en Economía en ESEADE (Argentina). Es profesor de Economía Austriaca en la Universidad de Ciencias Aplicadas (UPC) y de Gerencia en la Escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola (EPG USIL). Adicionalmente, es columnista y colaborador en diversos diarios y revistas.

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