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ELCAMI NO MENOSTRANSI TADO


Publicado en 2014 por Keep Calm Editions © Keep Calm Editions 2014 Todos los derechos reservados. ISBN Concepto: Carla SanchezArmas Diseño: Andrés Pascoe Rippey


Luciano Pascoe Rippey


El camino menos transitado

El camino menos transitado

LUCIANO

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The Road Not Taken TWO roads diverged in a yellow wood, And sorry I could not travel both And be one traveler, long I stood And looked down one as far as I could To where it bent in the undergrowth; Then took the other, as just as fair, And having perhaps the better claim, Because it was grassy and wanted wear; Though as for that the passing there Had worn them really about the same,

Luciano Pascoe Rippey

And both that morning equally lay In leaves no step had trodden black. Oh, I kept the first for another day! Yet knowing how way leads on to way, I doubted if I should ever come back. I shall be telling this with a sigh Somewhere ages and ages hence: Two roads diverged in a wood, and I— I took the one less traveled by, And that has made all the difference. - Robert Frost


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El camino menos transitado


Introducción

Por Carla SánchezArmas

Luciano Pascoe Rippey

Andrés Pascoe es el hermano que elegí en la vida y tenemos una larga lista de temas que a ambos nos fascina compartir y debatir, desde la cocina hasta la pornografía (si, la pornografía). Pero la pasión que siempre nos une para hacer cosas increíbles se llama Luciano Nicanor Pascoe Rippey. Hacerlo feliz es una de nuestras mayores alegrías y por eso siempre nos aliamos para darle sorpresas a la altura del profundo amor que ambos le tenemos. Así nace la idea de este libro. Quisimos hacer este libro para homenajearte, para que todas las personas que te queremos tenga-

mos la oportunidad de contarte la versión de nuestra historia contigo, la versión de Luciano a través de los ojos que te miran y te disfrutan, pero sobre todo, para que sepas cuán querido eres. Tratamos de juntar historias de personas que te conocen en cada uno de tus mundos, los de la infancia, los de la familia, los de la vida política, los del futbol americano, los del estudiante, los del profesionista. En tu 40 aniversario, quisimos darte un regalo que puedas atesorar: un compendio de amor y recuerdos. Guárdalo como testi-

monio de tu vida a través de la mirada de quienes te rodeamos. Descubrimos un patrón en todos los testimonios, una línea que cruza las narrativas de este libro: has dejado marca en tod@s. Sorprendes, motivas, desconciertas, emocionas, enamoras. Luciano, esto es para decirte cuánto te queremos. Que lo tengas por escrito. Que no lo olvides nunca, ni en la noche más oscura. Gracias a tod@s l@s que participaron en la creación de este libro.


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Cosas que necesitan saber de Luciano Nicanor Pascoe Rippey Con información de Carla Rippey

I. Se llama por dos mártires Luciano Cruz (14 de julio de 194414 de agosto de 1971):

Luciano Pascoe Rippey

“Su nombre se multiplicó como forma de homenaje personal, es impresionante la cantidad de Lucianos que existen por él… Las pergoleras de Santiago tenían la tradición de lanzar pétalos de flores al paso de aquellos dignos de homenajear, cuando el cortejo de Luciano pasó hacia el cementerio general ellas le rindieron su homenaje de esta forma, mientras el pueblo, que lo acompañó hasta su última morada, lo hacía gritando ¡¡Luciano, Guevara, el pueblo se prepara!!” -El Flaco Roberto (Mirista)

“Fue la etapa de las acciones armadas de nuestra organización… asaltamos innumerables bancos en aquel tiempo, expropiamos el dinero a quienes lo habían robado a los trabajadores para ponerlo al servicio de la defensa de los intereses de los obreros y campesinos; allí estaba siempre Luciano, disfrazado de bombero, de capitán de ejército, de cargador de la Vega o de lo que fuera; decenas de veces arriesgó su vida… Luciano Cruz, a los 27 años, al morir, no tenía nada de su propiedad, salvo sus ideas, su valor, su nobleza y su inmensa decisión de seguir adelante.” - Miguel Enríquez, Discurso fúnebre de Luciano Cruz 16 de agosto de 1971


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Nicanor Gómez

Luciano Pascoe Rippey

Uno de los ejemplares de la Contestación que el presbítero publicaba dió a la excomunión en contra del Sr. Obispo liberal Nicanor F. Gómez, y la lectura del escrito junto con la del Nuevo Testamento que adquiere en la Semana Santa de 1872, lo llevan a separarse de la Iglesia católica y hacer causa común en Capulhuac con “algunas personas consideradas herejes porque cantaban himnos y leían la Biblia y otros libros que atacaban a la religión católica romana”. Nicanor Gómez abre su casa para realizar en ella cultos protestantes. Además de congregarse la célula se organiza para difundir sus creencias. A partir de agosto de 1872 Santiago Pascoe distribuye biblias y materiales evangelísticos en Toluca. De

manera formal Pascoe, su familia y algunos convertidos, inician reuniones de carácter evangélico el domingo 23 de febrero de 1873. Por la mañana tiene a su cargo la predicación el pastor Francisco Aguilar. En la noche tal actividad le corresponde a Pascoe, y se reporta que hubo mayor asistencia y unas cuantas vidrieras fueron quebradas [por los antagonistas al grupo]. En pocas semanas la asistencia llegaba a unas cien personas, habiendo como veinticinco miembros y cuarenta candidatos. Almoloya del Río, el 26 de octubre de 1884: Trescientos católicos rodearon el templo en que se hallaban cuarenta evangélicos, a quienes atacaron con machetes, armas de fuego y piedras. Como muchos, Nicanor Gómez logra salir y se introduce en “la casa del

presidente municipal Mariano Castro” con la esperanza de encontrar protección. En lugar de ello “la hija del presidente, Tomasa Castro, aunque vio que [Nicanor] tenía un balazo en la cara y estando caído por falta de fuerzas, tomó una viga y lo golpeó con ella en la cara partiéndole los labios y deshaciéndole la boca.” Nicanor “por ocho días luchó entre la vida y la muerte”. Manuel Zavaleta informa sobre el deceso: “En Capulhuac, ayer [2 de noviembre] a las ocho de la noche, pasó a mejor vida el ministro cristiano Dn. Nicanor Gómez. Mártir por la causa del Evangelio de N. S. Jesucristo, y víctima del fanatismo católico romano. Oremos a nuestro amoroso Padre, por su afligida familia, y por los que le mataron”. -Carlos Martínez García


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II. Los primeros dos años y medio de su vida fue gran amigo de Roberto Bolaño

Luciano Pascoe Rippey

Apareció en “Los detectivos salvajes” como Davie, el hijo de la pintora Catalina O’Hara y en la siguiente narrativa de una carta de Bolaño a sus papás en 1977: “¿Cómo está el bello niño Luciano y el bello, supongo, niño Andrés? Algún día, cuando yo sea muy viejo y espere sentado en un cruce de caminos que alguien me dé un autostop para Benares, la ciudad que levita entre dos ríos en la India, llegará caminando desde el oeste un larguirucho rubio y se sentará conmigo a esperar siquiera un atardecer maravilloso como un tapiz; ambos nos leeremos poemas de héroes de nuestro tiempo (yo de Mario Santiago, él

de quién sabe quién), también nos contaremos chistes, haremos fuego para calentar agua y beber té, dormiremos mirando las estrellas de la India, que son como una película revolucionaria, romántica y eterna, y al final nos dormiremos soñando mutuamente (es decir soñando el uno para el otro) que estamos en un edificio de México Motor City, y que él tiene dos años y sólo dice pato y que yo tengo 23 y sólo digo poesía, y que el resto de nuestro lenguaje se compone solamente de gruñidos: de amor, de ira, de hambre, de ternura. ¿Bonita historia, no?” - Roberto Bolaño


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III: Nació el 23 de junio de 1974

IV. Es Cáncer Tigre

V. Nació en la semana del Cúspide de Magia (junio 17 a 23)

“June 23 individuals yearn to make the world a beautiful place, and with this idealized vision blazing beacon like before them…they employ their dual skills of intellectual clarity and deep intuition in attempting to realize their vision, and are as practical as they are sensitive and loving.”

“The Cancer Tiger is a mighty creative figure. New ideas and exotic places, people and pursuits attract him. Just when he appears settled and secure, bam!

“There is a dynamic that those born under this combination possess that is ethereal at best and highly attractive. Those who are of the Air and Water elemental complement each other very well so should be no surprise that the combination of these two signs are as easy and nurturing as this is. As you delve deeper, you see that there is a constant struggle underneath it all.

Luciano Pascoe Rippey

“June 23 natives may have a complex family background.”

He’s off to new and more hair-raising adventures. Praise brings out the best in this subject and should not be rationed in his regard…it will urge the Cancer /Tiger on to bigger and better breakthroughs and conquests… If you love a Cancer/Tiger, look up to him. Admiration and respect are what turn them on. The Cancerr/ Tiger needs to shine. He’s not a show-off though. He’s really quite discreet. But he likes to be viewed from his best angle.”

Though this combination is compassionate and devoted, there is an internal struggle of logic and emotion. While a Gemini/Cancer has logic that is sound, their emotions can be their undoing… People of this sign are like the parents you might have wished you had. It should be no surprise that this combination keeps close to their families.”


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Luciano Pascoe Rippey

Nos conocimos militando, compartiendo sueños de país, proyectos de nación, un largo paquete de ideales que nos llevarían a tod@s a un lugar repleto de libertades y garantías.

Pero nuestra verdadera historia comenzó cuando Luciano me atrapó en uno de esos abrazos únicos que sólo él sabe dar… y nunca más nos separamos.

Primero fuimos aliados políticos, construíamos acuerdos y redactábamos largos documentos. Yo trataba de grillarlo, él fingía que yo lo hacía de maravilla, pero nunca lo pude grillar, sólo convencer con la fuerza de mis ideas.

Nuestra historia ha pasado por todo, nacimientos y muertes, triunfos y derrotas, ganancias y pérdidas (unas muy dolorosas), amores y desamores, abundancia y carencia, pero sobre todo ha pasado por la risa, horas de risa, días con tanta risa que duele la panza. Hacerte reír también es besarte mi amor.

Luego de ser aliados políticos fuimos grandes amigos, los mejores amigos: pasábamos horas contándonos divertidas anécdotas (las suyas siempre mejores que las mías), reíamos, hablábamos por horas de esos sueños, tejíamos nuevos sueños, los anotábamos en libretas que después llevaríamos a las sesiones del Comité Ejecutivo y nos mirábamos con la satisfacción de haber avanzado nuestra agenda en complicidad.

Luciano y yo tenemos secretos, un lenguaje propio y un paquete de historias que sólo nosotros comprendemos, es un regalo de la vida poder compartirlo todo con él. Él es mi mejor amigo, mi cómplice, mi compañero, mi aliado y una de las personas que más admiro en el mundo.

Amor mío, mi testimonio cierra con un profundo agradecimiento. Uno hondo y sentido. Un agradecimiento por todo lo vivido y todo lo aprendido. Es un deleite y un privilegio ser tu compañera de vida. Tu presencia es un calor que recorre el alma, que ilumina el corazón, que allana caminos y que abraza despacio, suave, amorosamente. Tu amor se siente en todos lados, me aprieta el cuerpo y me quita el aliento. Tu ejemplo lo llevo en la mirada y lo comparto con nuestros hijos. Gracias por todo, pero sobre todo, por enseñarme que el mundo es mejor si lo descubrimos juntos, que nuestro hogar y nuestra familia es el mejor refugio, que los amigos deben estar siempre pegaditos al alma y que los mejores besos saben a cerveza. Jtmtp. - Carla SánchezArmas


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Luciano Pascoe Rippey

Una de las cosas que más me gustan de papá es cuánto me respeta, no importa lo que diga o lo que pase, yo sé que siempre puedo decirle lo que siento y mis problemas.

Se interesa en mis intereses, que básicamente son los videojuegos e incluso paga con dinero de verdad para que yo pueda divertirme jugándolos.

Me encanta cuando hace bromas y cuando juega con nosotros a las luchas. A pesar de que tiene mucho trabajo encuentra tiempo para ayudarme con la escuela.

Cuando sea grande quiero ser igual de paciente y trabajador que papi y darle a mi familia tanto amor como el que él nos da.

Disfruto mucho compartir el futbol americano con él y admiro la disciplina con la que siempre nos lleva a los entrenamientos. Cuando necesito aprender a cachar y a taclear siempre se toma el tiempo para enseñarme.

Papi, deseo que sigas teniendo éxito y que nunca cambies. Te amo, -Tu hijo Amadeo


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Papi, Te quiero y te admiro porque trabajas para que nosotros estemos bien y aún así pasas tiempo con nosotros y todos nos divertimos. También te admiro porque eres bromista y buena persona, sabes con quién bromear y con quién no, y nos das cariño siempre.

Luciano Pascoe Rippey

Casi todos los días tienes tiempo de estar con nosotros y eso ¡me encanta! Disfruto mucho que compartas ideas conmigo sobre diferentes te-

mas y que además seas una de las pocas personas que platica tanto conmigo, creo que coincidimos en muchas ideas. Siento que eres relajado a pesar de que tienes muchos cargos encima. Somos muy parecidos, lo cual me encanta porque compartir una vida contigo es de las cosas más bonitas que me ha pasado. Te quiero, - Nico


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El corazón es elástico (Mientras llega Santiago Pascoe)

el

texto

de

Luciano Pascoe Rippey

Santiago fue nuestro primer hijo, disfrutamos de nuestro embarazo con amor, dedicación, mucha emoción, horas de terapia (para darle a nuestros niños todas las certezas de amor que necesitaban) y, por supuesto, también gozamos de toneladas de literatura para saber qué esperar mientras estábamos esperando. Pero Luciano ya sabía lo que estábamos esperando, siempre lo supo. Yo giraba en espirales de euforia y alegría, él siempre sereno, él siempre empoderado y sabio en su paternidad. El corazón es elástico, nos decía. Es importante que no teman a la llegada de nuevos amores, bajaba

su tono de voz y nos acariciaba con su dulce y azul mirada.

los que ya nos amábamos y teníamos un lugar.

Todos tenemos un lugar en esta familia y nadie se moverá de él más que para abrazar a otro. El corazón no es un pastel que reparte pedazos a personas, el corazón es elástico, como un globo, tú le vas echando gente y simplemente crece y crece, todos caben, todos tienen un lugar especial. El corazón crece, se hace grande, se hace mejor en cuanto más personas llegan. Santiago llegará a hacer más grande nuestro corazón y por eso nos hará mejor personas, porque sabremos amar más.

Recibimos a Santiago un domingo a las 4:04 de la mañana, me gusta pensar en la coincidencia con nuestra fecha de boda: 4/04. Pasamos 30 horas de trabajo de parto y él estuvo siempre diligente haciéndome masajes en la espalda y llevando la cuenta en nuestra app de contracciones. Cuando Santiago llegó Luciano me daba la mano, coordinaba a doctores y enfermeras para que sacaran fotos y pusieran el soundtrack que amorosamente preparó para ese día especial. Luciano fue el primero en abrazarlo—quienes conocen a Luciano saben que él da los mejores abrazos—y antes de dármelo me dijo: A new star is born.

Mimos, besos y palabras de amor tejieron la cuna de nuestro hijo Santiago y así nos preparamos todos para la llegada de un nuevo integrante, todos los que ya estábamos en casa,

- Carla SanchézArmas


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¡Es lo Máximo! (Mientras llega el Maximiliano Pascoe)

texto

de

Con nuestro segundo embarazo llegó una de las pruebas más difíciles de mi vida: estar en cama pues la vida de nuestro hijito peligraba.

Luciano Pascoe Rippey

El primer fin de semana teníamos la agenda llena de eventos de amigos queridos. Debes ir mi amor, yo te espero en casa, le dije. Mira Carla, respondió, ese hijo que llevas ahí también es mío y si no puedo acompañarte entre semana, lo menos que puedo hacer es pasar mis fines de semana con ustedes. Así transcurrió el resto del embarazo, un día tras otro luchando, él presente todos los días. Luciano en las noches me ayudaba a dormir contándome historias de cómo era Maximiliano. Es un guerrero me decía, pero es un guerrero de calma y paz, es tenaz y brillante,

el pegamento que nos mantendrá unidos por siempre, ya lo he visto, es muy especial, espera a que lo conozcas, estoy seguro que va a tocar muchas vidas. Es lo máximo, le dije, ya sé vamos a ponerle Max! Maximiliano me gusta más, respondió. El día que nació Maximiliano Luciano estaba dedicado a darme amor, a darme paz y a asegurarme que nadie iba a morir (yo le había escrito una carta por si yo moría). A media noche se intensificaron las contracciones con furia, llevábamos una hora de trabajo de parto cuando llegó Santiago a la recámara, nosotros en medio de esos rituales raros que te enseñan en los cursos de parto humanizado. Santiago requirió de una explicación y prontamente se sumó al ritual. Ahí estábamos Luciano, Santiago y yo a la una de la mañana abrazados, haciendo giros de cadera y sonidos raros para pasar las contracciones.

En el hospital Luciano no dejaba de pedirme que lo mirara a los ojos mientras me acariciaba el cabello. Yo tenía miedo y él me daba consuelo una y otra vez. Todo va a salir bien mi amor, me repetía. Un pujido y llegó Max sin emitir sonido alguno. Apreté con fuerza la mano de Luciano que miraba con total entrega la escena, giro su hermosa cara y en sus ojos llorosos pude ver su alegría, tu hijo está perfecto, me dijo. Nos abrazamos y lloramos y en el fondo nos acompañó Max llorando por fin. Cortó el cordón, como lo ha hecho con todos sus hijitos, lo tomó y lo trajo a mis brazos, nos besamos, nos abrazamos y me dijo: Te dije que todo iba a salir bien, ¡nuestro hijo es lo máximo! - Carla SanchézArmas


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De los peligros de arrojar la cultura a tus hijos y viceversa

Luciano Pascoe Rippey

En algún momento de los años viviendo en Xalapa, que mis hijos identifican como la más concentrada y destilada época de su infancia, algún espíritu inspirado de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana, donde yo trabajaba, decidió organizar un cine-club. Como vivíamos a media cuadra de la escuela y se me hacía interesante introducir a mis hijos (de unos ¿9 y 7 años?) a los clásicos del cine, bajamos la calle una noche para ver “El Ángel Azul” que yo también iba a ver por primera vez.

Hora y media más tarde, mientras pasaban los créditos y cuando los demás maestros y amigos empezaron a desfilar hacia la salida del salón de cine improvisado, después de atestiguar el lento y humillante paso del protagonista de su existencia como un respetado profesor a una criatura rota y despreciada, muriéndo de angustia en su antiguo escritorio, mi hijo mayor Luciano se paró, se volteó hacia mí y me gritó casi en llanto “¿Qué clase de madre lleva a sus hijos a ver a una película tan triste?!!!!” Ejem... preguntas que arden…. - Carla Rippey


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Nuestra familia tenía un ritual establecido desde 1983: todos los domingos yo escribía un artículo para El Universal, para publicarse el lunes, y Mari y yo subíamos los tres hijos -Luciano, Andrés y Adrián- al carro para llevarlo al periódico. Era la época de la máquina de escribir. Luego apareció el fax, y podía escribir el artículo en casa y enviarlo por esa máquina indescifrable. La vida se simplificó, y desaparecieron los viajes domingueros en carro al periódico. Después aparecieron las primeras “home computers” y compramos una Hewlett-Packard, esas de pantalla verde y letras negras. Era, en realidad, una máquina de escribir glorificada, con memoria para archivar los textos y la opción de corregir el texto en pantalla. Era nuestra primera incursión en el mundo de la electrónica y la computación. Cuál fue mi sorpresa cuando, un día, encontré a Luciano, con 12 años a cuestas, desarmando la computadora. La había abierto y, con sorpren-

dente proeza y bastante desparpajo, estaba ocupado reorganizando las piezas interiores de la máquina. Me horroricé. “Luciano (siempre le digo Luciano cuando estoy molesto con él), ¿qué haces? ¡Estas destruyendo la computadora!” Me miró con un dejo de frialdad: “Papá, estoy incrementando la memoria de la computadora”. Y era cierto. Para mí el enigma era saber dónde había aprendido a abrir computadoras y, con audacia y sin temor, a intercambiar sus entrañas. En realidad, hasta el día de hoy no lo sé con certeza, pero esa fue apenas una primera incursión en el mundo de la computación. Cuando tenía 17 años fue contratado por la UNAM para dar clases de cómputo a profesores y alumnos. Ese mundo apenas se abría, pero él ya lo había conquistado. Esa impronta de conquistar mundos lo sigue acompañando. Abrió, para sí, el mundo del fútbol americano, aun cuando no era, ni es, del

agrado de su padre. Es un creador de mundos: el del trabajo, el familiar, el de las amistades, el del deporte. Esos universos que, como su habilidad para desarmar y volver a armar la computadora, le plantean retos, nuevas metas e imposibles que deben ser domados. Está siempre dispuesto a enfrentar nuevos horizontes, con fuerza, inteligencia y cariño. Es rudo y cariñoso, al mismo tiempo. No pretende ser un intelectual, pero entiende las cosas hondamente. No teme a una hoja en blanco: sabe sentarse y llenar la hoja de ideas, propuestas, observaciones, humor. Ésta última característica, la de saber escribir, por cierto, lo distingue de una porción grande de sus colegas. ¿Dónde lo habrá aprendido? Padre e hijo compartimos una gran, y vivificante, intimidad política, intelectual y emocional. Y sé que así seguirá por siempre. - Ricardo Pascoe Pierce


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Ese primer encuentro fue la gestación de una relación preciosa, nos quisimos mucho, muchísimo, toda su infancia. Su adolescencia requirió de soltar amarras, derribar certezas y abrirse a nuevos horizontes. Ensayó sus grandes batallas con quienes él sabía le teníamos un amor incondicional.

Luciano Pascoe Rippey

El frente de nuestra relación fue dinamitado en diversos puntos y reparado, hay grietas que hoy dan cuenta de grandes debates, y confieso ante todos ustedes, que sí lo amo profundamente ¡pase lo que pase! La demanda que ese niño le formulaba a la vida era: ¡rétame, quiero saber cuánto es lo que aguanto! y además exploraba sin piedad la resistencia de todos. Para mí fue una tarea cotidiana, cuidar los vínculos entre los tres

hermanos, para lo cual era indispensable descifrar la necesidad de Luciano de llevar todo hasta sus límites. Pero cuando Luciano entró en su pre-adolescencia se potenció su capacidad de retar al mundo, entonces sí fue agotador. Así las cosas, y para que tuviera un nuevo escenario, acordé con el veterinario de la esquina que Luciano trabajaría ahí dos horas cada tarde, haciendo “lo que fuera”, como desinfectar la mesa de acero inoxidable con alcohol antes de que llegara el siguiente paciente. Y yo le daba al veterinario $50.00, mismos que Luciano recibía de manos del doctor, como salario semanal. Luciano regresaba a la casa cada tarde feliz, lleno de anécdotas sobre: guajolotes deprimidos o pericos con el pico fracturado, marranos, perros y gatos pero sobre todo, orgulloso de haber ganado dinero con su esfuerzo. A partir de

entonces Luciano no ha dejado de trabajar y el deleite de hacerlo lo conserva y lo ha acrecentado. Ahora que ya está viejo, (jajaja 40) puedo decirles que sigue siendo hermoso y sigue siendo un retador. Como padre nos ha deslumbrado a todos, por la consistencia de su deseo de estar presente y garantizar la libertad del espíritu de sus hijos (hasta donde el fútbol americano lo permita, claro). Como mi hijo, tengo el orgullo de decirlo, Luciano es mi amigo entrañable, espléndido, un conversador profundo que desentraña personalidades y dinámicas, aspirando a no enfrentar batallas inútiles, y seguimos riéndonos, como desde niño, siempre que estamos juntos. - María, La Madrastra Asesina


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Chano y yo somos medios hermanos, en verdad nos sentidos hermanos, pero él y Andrés siempre tuvieron una casa más. Ellos pasaban los fines de semana en casa de su jefa. Me acuerdo muy bien de percibir sus 7 años de ventaja con admiración: tenía novia, sabía manejar, tenía muchos amigos, y sobre todo recuerdo de un día. Él estaba tomando un año entre la prepa y la universidad y lo regañaron mis jefes porque se despertaba muy tarde. Una vez que la discusión estaba calientita Chan les devolvió las llaves del coche y la tarjeta que usaba y se fue de la casa diciendo algo como: puedo solo. Yo tenía 10 años así que me parecía de una adultez impenetrable toda esa secuencia. Lo interesante es que, ahora que va a cumplir 40, lo sigo viendo como alguien muy adulto, alguien que dice

puedo solo, pero ahora lo dice con sus cuatro niños. Supongo que cada uno asume un lugar en el mundo, cada uno sabe más o menos quién le toco ser. Es como si no tuviéramos tanto poder de decisión sobre nosotros mismos, como si nos asignaran un territorio o una casilla. Digámosle carácter, personalidad, signo, tono, o la chingada madre, cada uno tiene una forma. Recuerdo con claridad otra anécdota que presenta la forma de Luciano. O quizá debería decir: tu forma Chan, porque me estás leyendo tú ¿o no? Fuimos a Uruguay juntos, a conocer a la familia de Soledad. Fue la primera vez que pasaba Navidad lejos de mis jefes, y año nuevo también. Eso igual no parecía importante porque la estábamos pasando bastante bien: Andrés y yo sobrevivimos, en Buenos Aires, a un ataque de la

hinchada de Boca Juniors -yo no estaba al tanto de que traer una camiseta de la bandera Británica era estímulo de violencia callejera; los tres fuimos a un matadero de vacas a las 5am y presenciamos una masacre industrial; andábamos de borrachos risa y risa. Pero lo que más recuerdo es el día de Navidad que yo me emborraché y me puse emotivo. Extrañaba a mi mamá y a mi papá, y Chano se acerco y me abrazo largo. Lloré sabroso, así, sin tapujos. Eso es lindo de ti Chan, que eres cálido, serás burlón y medio pesadito, pero eres una persona con mucho corazón, con harto amor. Se agradece tener a un hermano así. Te quiero bro, montones. Happy forties! - Adrián Pascoe García


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Íbamos a ser superhéroes. En un debate – jamás dirimido, según yo – de quién era Batman y quién Robín, íbamos a tener todas las aventuras, salvar a todos los desvalidos, y acabar con todos los malos.

la mayor parte del tiempo me descubro paseando por los recuerdos más sencillos, más habituales. Hacer un castillo de madera juntos; jugar almohadazos; andar en bicicleta por la Roma.

Pienso en eso cuando escucho las historias épicas de nuestra infancia, aquellas que sobreviven en la memoria de nuestros amigos y familiares; aquellas en las que casi me ahogo y me salvaste, aquellas grandes y peligrosas que llegamos a vivir.

Los recuerdos de las noches con miedo, juntos, escudriñando el silencio de las sombras; los momentos solitarios y un poco desamparados que nos tocó vivir; los momento de estar acompañados y divertirnos sin parar. Haciendo programas de radio, juntando azotadores, paseando con Abdul, actuando videos.

Son las historias que contamos y que a la gente le divierten. Sin embargo,

Esos momentos son el material con la que tejemos nuestra historia y nuestra complicidad inalterable, nuestra amistad única. Es con esa delicada cotidianeidad con la que se fabrica nuestro vínculo y se mantiene fuerte en la distancia y el tiempo. Pienso en nosotros y veo que sí tuvimos las aventuras. Veo en la humidad de nuestros logros, en la pureza de nuestros afectos y en la protección de nuestros amores, la convicción de que logramos, hermano mío, ser héroes. - Andrés Pascoe Rippey


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Hablar de Luciano es hablarle a un reducto muy íntimo y personal de Andrés. Conocer de Luciano es conocer a esa otra mitad que habita en el corazón de Andrés. Espacio protegido que defiende como tigre o tal vez dragón… Sin lugar para sentimentalismos cursis, sí para silencios, pudor y el dolor-amor de la distancia.

Luciano Pascoe Rippey

Dicen de Luciano que tiene carácter. Dicen de Luciano que es generoso y peleonero.Dicen de Luciano que es sensible y sentimental.

sus hijos. De sobre si Rebeca le tiene tanto o más miedo que Luciano a la oscuridad. De sí Emiliano es deportista como Luciano o cualquier otra cosa. Creo firmemente que los hermanos son irremplazables. Creo firmemente que nadie te conoce mejor que quien te vio crecer, llorar, sonreír, pelear, debatir, elegir, caminar, acompañar.

Andrés no me dijo mucho sobre Luciano, cuidando de este amor hasta en su descripción. Andrés sí me habló de Luciano y Xalapa, Luciano y el deporte, Luciano y sus sueños, Luciano y sus pesadillas, Luciano y los fantasmas, Luciano y la política, Luciano y sus peleas, Luciano y sus amores.

Hasta que conocí a Luciano. Hasta que supe que existía a miles de kilómetros de distancia de Chile, en el DF, un alma que correspondía con total pasión el amor incondicional de Andrés. Hasta que conocí a Luciano y su pasión por Andrés. Luciano y sus análisis sobre la vida de Andrés. Luciano y su ternura por Andrés. Luciano y sus enojos por Andrés. Luciano y su protección hacia Andrés.

Y hasta hoy, de manera casi inevitable, me habla de Luciano al hablar de

En este bellísimo aniversario, elegí hablar de Luciano según Andres.

Quizás por la intensidad y la incondicionalidad de ese amor, sentí que merece quedar en el firmamento de la posteridad. Finalmente, solo podría hablar con propiedad del espacio que ocupa Luciano en la vida de quien ocupa intensísimamente mi corazón y el alma de mis dos otras almas, Lady Rebeca Miranda y mi rey Emiliano. Cursi, sé, pero tan real. Y sí, eventualmente lo confirmé. Luciano tiene carácter, es generoso, triste, sentimental, feroz y feliz a la vez. Pero para mí es mucho más que todo eso. Para mí, Luciano es una luz que siempre está encendida. Es la posibilidad de México. Es el cable a tierra en ese otro mundo. Es quien cuida desde la distancia y en silencio de ese reducto muy privado, intenso y vital, fundamental a mi equilibrio vital. No lo escribí antes, y tal vez debería decírtelo más: te quiero y extraño. - Patricia Morales


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Luciano Pascoe Rippey

Cuando éramos niños, a veces teníamos la fortuna de pasar un sábado de caos familiar. Los adultos comían, bebían y a veces nos arropaban con historias fantásticas. De vez en cuando, Ricardo nos narraba la vida, la muerte y la continua existencia de la señora Turman. No sé si Luciano creía todo lo que escuchaba (finalmente, él vivía en esa casa llena de secretos, rincones, rechinidos, tesoros y sorpresas). A mí me daba pánico helado pensar en encontrarme a la fantasma. Yo le decía la fantasma, no la señora Turman. Uno de esos sábados de pánico en los que yo intentaba nunca tener que ir al baño para no cruzar un espacio vacío de seres vivos y entrar a otro

a solas, decidimos en equipo Andrés (quien era detective y espía honorario), Luciano (quien era dueño de los secretos de Star Wars) y yo, ir a ver el árbol “famoso” de la fantasma. Me llevaron caminando a dar la vuelta a la manzana. Me enseñaron el árbol, que se veía igual a todos los demás sembrados junto a la gris y polvorienta banqueta. Y no sé si fue ese mismo día u otro de asueto y familia en el que nos armamos de valor y de espadas para explorar la casa. Cargábamos “light sabers” y otro arsenal de tecnología secreta (por aquello de si los seres no vivos nos atacaran y tuviésemos que defendernos) y caminábamos despacio, callados, mirando siempre antes de

dar la vuelta a un armario o una esquina, antes de cruzar las puertas. Recorrimos el espacio amplio y vacío de la otra ala de la casa. Este era un espacio prohibido, desconocido, de grandes ecos y altas vigas de madera. La duela estaba un poco suelta y en un paso se liberó el sonido clásico de la edad del piso, que tal vez Luciano reconoció pero que para mí fue nuevo y que dejó para siempre un sabor de aventura, de terror, de confianza y hermandad entre nosotros. Aunque corrí en pánico, corrí con mis primos. Y desde entonces quisiera siempre correr con ellos. Luciano, te quiero. Nos llegaron los cuarenta. Han sido buenos. - Aline García Rubio


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Luciano, definitivamente eres un hombre excepcional. Desde niño has caminado con paso firme, convirtiéndote por merito propio en el maravilloso ser humano que hoy eres.

Luciano Pascoe Rippey

Un ser humano que trabaja duro todos los días, y cuyo trabajo no ha sido en balde, pues hoy eres un hombre exitoso, lleno de proyectos, ambiciones y anhelos. Una pareja comprometida y siempre apasionada, llena de ilusión ante un futuro lleno de promesa. Un padre amoroso, que jamás desiste, y que para los suyos es una energía alentadoras, y siempre presente para consolar y compartir cada obstáculo, triunfo, alegría.

Y para el resto, que somos lo suficientemente afortunados de cruzarnos en tu camino, eres un amigo, siempre incondicional, y siempre solidario. Que grandiosa oportunidad me dio el destino al conocerte y al compartir contigo a mi amor más grande que es tu mujer, te admiro y agradezco profundamente el apoyo y cariño incondicional que has tenido siempre conmigo y con cada miembro de mi familia. Sé que te espera un mundo lleno de posibilidades, y de corazón te deseo siempre el mayor de los éxitos en todos los aspectos de tu vida que te hacen ser ese hombre excepcional. - Karen SanchezArmas


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

Si veo a Luciano con un vaso de whisky me digo “qué tipo con clase”, porque así se las gasta Luciano. Si veo a Luciano dirigiéndose hacia a mí con dos vasos de whisky, me digo “ya valió madres”, para exclamar “¡a mis brazos!” mientras lo libero del peso de uno de ellos. Conozco a Luciano desde hace 20 años, y siempre ha sido la mejor compañía. Les puedo decir que las mejores fies tas en este tiempo, las que más recuerdo y las que quisiera revivir, las pasé en compañía de Luciano. A veces había más gente en esas fiestas; a veces sólo éramos él y yo. Algunos llegamos a los 40 para preguntarnos qué fue de ese joven que sabía cómo divertirse. Luciano llega a los 40, ve a ese joven, y lo conside-

ra un pobre novato. Pero, la verdad, eso lo sabe cualquiera que se haya tomado una copa con Luciano.

ficamos con el término liderazgo. Pero eso lo sabe cualquiera que haya trabajado con él.

Y no todo lo que tengo que decir de él son tragos (“dragos”), fiestas y risas. También hicimos cosas serias. En 2003 Luciano me invitó a colaborar con él en el Partido México Posible (y “por me invitó a colaborar” entiéndase “me rescató del abismo del desempleo”). Fue increíble y recuerdo esos meses con mucho cariño. Formábamos un pequeño grupo al que Luciano le pedía tareas imposibles. Y rápido. Y bien hechas.

He visto a Luciano como amigo en ocasiones bastante incómodas. La primera fue por ahí de 97 o 98, cuando me dijo que la estaba cagando. Como tenía razón y yo lo sabía, me encabroné y le exigí que no se metiera así en mis asuntos. La segunda vez fue unos 10 años después. Fue para volverme a decir que la estaba cagando. Como tenía razón y yo lo sabía, se lo agradecí. Luciano supo que en ciertas ocasiones, intervenir es un derecho y un deber, y hay que hacerlo aunque sea desagradable. Y eso sólo un amigo lo sabe.

Podía hacer eso no tanto porque todos éramos amigos, como por una mezcla de energía, autoridad y certeza que más o menos identi-

- Rodrigo Salazar Elena


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A Chano lo conocí alguna tarde de 1992, mientras estudiaba yo la prepa y él se reía de nosotros, “los retrofuturos”, o contaba la inolvidable anécdota de Andrés y el whisky

dó la campaña en línea que Lucho coordinaba. En el año 2000, cuando se llamaba Puma, nos esperanzamos juntos y nos llegó la primera gran derrota.

Las luchas en que nos hemos acompañado han sido épicas y en ninguna hemos vacilado, a pesar de haber estado tan cerca del precipicio.

En ese momento nadie pensaba que alguno llegaría a la edad de 40, pues los 20 se veían como la primera escala en el camino hacia la riqueza y el éxito; ambos, por supuesto, llegarían simplemente porque los merecíamos.

Un par de años después, recién llegado a un nuevo proyecto, Luc me invitó a acompañarlo y su capacidad de compartir ideales habría convencido hasta al más escéptico, ese era yo.

Siempre me ha parecido admirable su capacidad para reír y hacer reír; para mirar hacia delante e invitar a volar; para reconstruirse y volver a soñar.

Esa fue intensa pero no tanto como la siguiente, a la que arribamos con las heridas de la derrota anterior y Luciano con la experiencia de haber probado la victoria. Fue tan dura esa derrota que ambos hemos dejado el campo; hoy nos encontramos en otro, también juntos, mucho más divertido.

Chano, Lucho, Puma, Luc, Luciano o cualquiera que sea su nombre, tiene todo mi amor y respeto, es mi amigo y es mi hermano; no dudaría blandir armas a su lado, que con él las batallas son siempre mejores que el desenlace.

Luciano Pascoe Rippey

Tampoco imaginamos que llegaríamos a compartir tantas batallas él y yo juntos. La primera fue en el ’94, cuando una noche salimos a pegar propaganda; en el ’97 mi versión “Ecoloco” ron-

- Gustavo Ramírez


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Siempre que alguien hace referencia a Luciano Pascoe, me viene inevitablemente a la mente su risa, porque yo con Luciano me he reído mucho.

Luciano Pascoe Rippey

Nos conocimos en los pasillos de Tv Azteca, nos involucramos en una conversación que ni nos pertenecía, empezamos a “grillar” y surgió nuestra primera carcajada en común. La primera de muchas que nos esperaban… Luciano y yo no coincidimos en algunos gustos, sobre todo en los políticos, pero así como en gustos se rompen géneros y en ideologías se rompen madres, con Luciano siempre me ha sido muy fácil coincidir en dónde termina la lógica y dónde comienza el absurdo. Por eso la ironía y la carcajada es lo que termina imperando en todos nuestros encuentros.

Lo admiro por su inteligencia, por su análisis agudo y convencido, por su sensatez y hasta por su abrazo siempre entrañable. Lo celebro por la familia hermosa que ha formado, porque decidió compartir su vida con una mujer inteligente y divertida, que lo reta y lo cuestiona. Considero a Luciano mi amigo, porque siempre encuentro en su mirada esa complicidad que se cruza entre pocas miradas y no muchas veces en la vida. Dicen que los años no vienen solos, pero sí pueden venir vacíos. Afortunadamente estos primeros 40 años de Luciano han venido llenos de un poco de todo. ¡Deseo con el corazón que así siga siendo por el resto de su vida! - Mónica Garza


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Luciano Pascoe Rippey

No hay duda que mereces y haces honor al nombre que escogieron tus padres para ti. Luciano significa “el que resplandece”, “el que brilla” y eso es lo que has hecho en tu vida: resplandecer y brillar. De paso, nos has hecho el gran favor de iluminarnos a los que tenemos la suerte de ser tus amigos porque si a algo le has dado importancia es a tus afectos. Lo demás, tu generosidad, tu alegría y tu compromiso junto con tus respingos, tus enredos y tus ocurrencias son simplemente los placeres de conocerte. Los que te queremos te queremos así, sin más pero sin menos atributos que éstos. - Ma. Amparo Casar


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Mi primer acercamiento con Luciano fue en una convención de Proyecto 40 en Los Cabos. En la primera cena del viaje nos empezó a platicar a un grupo de amigos, sin tapujos, algunas anécdotas de su juventud rebelde y divertida, y en ese momento me di cuenta que era una persona transparente, sencilla, muy mal hablado, simpático e inteligente. Ese día consideré que la gran expectativa de la llegada del nuevo integrante a la familia 40 había sido, sin duda, una gran decisión por parte de nuestro jefe, con el paso del tiempo he confirmado que Luciano además de ser un gran profesionista es un buen amigo en quien puedes confiar y apoyarte, que le entiende y aplica la palabra lealtad. - Constanza Romero


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En 1996 llegó a las instalaciones de Crónica un muchacho rubio, lampiño, que traía puesto un suéter café cuyas mangas le quedaban unos diez centímetros largas. Era el hijo mayor de Ricardo Pascoe, de nombre Luciano, y me dijo que quería trabajar en algo que nosotros sin duda necesitábamos: en el área de cómputo. Acababa de nacer el diario y no teníamos edición en internet. Le pregunté a Luciano si podía hacer la versión electrónica del diario, cuanto antes, y dijo que sí. Lo puse a trabajar con el ingeniero Rubén Paz, jefe de sistemas de Crónica, y a los pocos días ya estábamos en la red. No nos habíamos equivocado. Acertamos los dos. Pero el acierto fue doble, porque Luciano hizo mucho más que eso.

Pudo ganarse el respeto y el aprecio de los ingenieros y periodistas mayores que él, desafectos y desconfiados de las nuevas tecnologías que él de alguna manera representaba, y muy pronto se convirtió en elemento esencial del periódico por su capacidad de unir y crear buen ambiente a su alrededor. Luciano jamás llegó con una intriga contra nadie ni a pedir algo para él. Me llamaba la atención su capacidad para relacionarse y hacer amistad con personas tan diferentes y hasta antagónicas, como las que conviven en un periódico. Francisco Báez, el subdirector general que rompió varias puertas a patadas porque así era su carácter, siempre me habló bien de Luciano. Lo mismo que el eficaz y hosco gerente

general, Rubén Valdespino, quien una vez me hizo un comentario que no le había oído sobre nadie: “ese muchacho es de primera”. Por sus virtudes naturales, Luciano era útil para todo. Si había que negociar con la empresa que nos subía a internet, Luciano era el adecuado. O si era necesario calmar a Báez por alguna falla técnica en la operación del diario, Luciano lo hacía. A comer tacos con los trabajadores de la rotativa en los talleres de Atzcapotzalco, vente Luciano, no faltes. Apreciado por todos, eficaz donde se le pusiera, es el recuerdo que tengo de ese muchacho que, en efecto, resultó ser de primera. - Pablo Hiriart Le Bert


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Luciano Pascoe Rippey

Luciano es una de esas personas con las que de pronto te topas y, a saber por qué, terminas siendo su amigo. No piensas igual, no ves las cosas del mismo modo, no importa, él sabe escuchar y encontrar lo que tengamos en común. Ahora que cumple cuarenta años es deseable que llegue a la edad que representa. Quizá el trabajo, la política interna de locura en cualquiera de los ámbitos de la izquierda mexicana, la vida porril a la que inevitablemente te dirigen tantos años de futbol americano, laborar en una televisora, o el simple em-

peño en tratar de entender este desconcertante país, han hecho que Luciano llegue bastante madreado a sus cuarenta. Es momento de decirle que no se preocupe porque a partir de ahora todo será, inevitablemente, peor. No me queda más que mandarle un abrazo y desearle lo mejor a través de estas letras y que siga como va en el camino, porque no darse importancia ni andar de pendejo solemne son de las cosas que hacen sencilla la vida. Y él lo sabe hacer. Felicidades. - Juan Ignacio Zavala


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Me da mucha satisfacción decir que fui amigo de Luciano –o al menos, lo fue para mí- antes de que nos cruzáramos por chamba en Proyecto 40.

Luciano Pascoe Rippey

Él y Carla han sido, desde que los conozco, una pareja llena de buena vibra, de sonrisas, de cariños. Gente con la que uno disfrutar compartir. Cómplices en muchos y muy buenos momentos, compañeros de charlas y borracheras, amigos entrañables. Y bueno, hasta testigos de algunos de los momentos más felices de mi vida, como mi boda. Pero como estas líneas no son para Carla, sino para Luciano -aunque ella sea la autora intelectual de esta magnífica idea-, me centraré en decir que hay pocas personas con la calidad y la calidez del hoy cumpleañero. Un amigo, siempre

dispuesto a escuchar, a dar un consejos (que sean buenos sus consejos es otra cosa…), una palabra y un gesto de cariño y amistad. Discusiones y debates hemos tenido muchos, en la chamba y fuera de ella. Los mejores han sido en alguna sobremesa. Luciano es un tipo congruente, “derecho” y admirable en muchos sentidos. Cariñoso y cuidadoso de sus amigos, en todo momento; amoroso con su familia, siempre. Feliz cumpleaños a un gran ser humano y consecuente con las raíces y tradiciones holandesas de Saskia, felicidades también a todos quienes lo queremos, por tenerlo en nuestras vidas. - Manuel López San Martín


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No recuerdo exactamente cuándo, pero sé que conocí a Luciano en alguna de esas reuniones que se hacían para impulsar la candidatura de Patricia Mercado.

Luciano Pascoe Rippey

Hay que decir que teníamos, creo que todavía tenemos, esa inevitable tendencia a apostar por causas dignas pero casi siempre perdidas. A su padre, a Ricardo (hablando de simpatizantes de causas políticas perdidas) lo conocía de bastante tiempo atrás. Pero años después me enteré que acababa de comenzar a trabajar con mi amigo Melgar en el 40. Sin embargo, la primera noticia seria que tuve sobre el desempeño de Luciano fue durante una de las muchas fi-

estas que hacíamos antes de que el 40 se convirtiera en un canal serio. Una amiga, no sé si mojigata o envidiosa, nos vino a contar a mí y a Bibiana, que estamos fraguando ver como comenzar una nueva vida, que Luciano, “el nuevo colaborador de Melgar”, se estaba fajando descaradamente a una güera detrás de una cortina. Claro, la güera resultó ser, para incredulidad de quienes nunca se han fajado a su esposa, Carla. El chisme perdió todo interés. Con el tiempo, pude descubrir que además de identificarme con su tipo de relación con Carlita, con Luciano me unían vivencias, historias, geografías, personajes, una forma de entender el mundo, la gente y la vida que van mucho más allá que

una ideología o un pasado político. Se trata simplemente de entender todo eso como parte de algo mayor y al mismo tiempo más íntimo, de pasar por la vida con convicciones, con menos ataduras y sin que importe demasiado, por lo menos para uno, lo políticamente correcto. Se trata de apostar por las causas y las personas, por buscar querer y ser querido, aunque la vida nos encuentre fajando (afortunadamente con la persona correcta) detrás de una cortina o apoyando campañas imposibles. ¡Felicidades querido amigo! - Jorge Fernández Menéndez


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Te conocí hace ya algunos años cuando junto con tu Partido promovías la legalización de la marihuana. Me pareció una idea progresista para un País como México, los argumentos eran válidos, pero no lograste convencerme.

Luciano Pascoe Rippey

Te reencontré en tu presentación como Director de Proyecto 40 en Los Cabos, donde dejaste huella como ser sensible y abierto. Hemos no coincidido en ideología, pero ambos desde nuestras trincheras damos la batalla por lo que creemos.

El Luciano: auténtico, entusiasta, enemigo de los dogmas, luchador de causas y que nunca llega tarde cuando un amigo lo necesita, se convirtió en mi consejero y apoyo incondicional. Te deseo que sigas cosechando éxitos y que la vida te de todas las oportunidades. Los Kabbalistas creemos que es conectándose con la luz de las personas como se puede ir lejos y es así como se siembra una verdadera amistad. - Adriana Sarur


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Luciano Pascoe Rippey

Familia no es solo con la que naces sino la que con voluntad escoges. Hoy es tu día, con tu familia, con tus amigos y con tus conocidos, así diferenciamos nosotros, tú nos ves como tus hermanos, ¡que hermosa manera de vivir! Tengo un gran recuerdo de ti, habían pasado solo algunos meses desde que salía yo con Victoria y me saludaste de beso, por la cara que debí haber hecho me dijiste “A la gente que quiero y que me importa, YO (con tu dedo en alto) la saludo de beso”. Muchas felicidades por esa capacidad de querer al prójimo; te hace único. Quisiera decir que te conozco perfecto, la realidad es que han sido

pocos los años que me han tocado vivir cerca de ti. Me encanta, por otro lado, poder decir que he conocido un poco de las múltiples caras de Luciano: el político, padre, novio/esposo, adolescente-fiestero empedernido (tus palabras), yerno-hijo-hermano y el que se que menos te gusta “el ejecutivo”; camaleónico tal vez, pero en cada una de esas facetas has sido tan auténtico que no dejas de ser Luciano. Gracias por dejarme ver tu vida desde tantos ángulos, definitivamente me has abierto los ojos.

es el día de Luciano Pascoe. Te desearía muchísimos más años de vida pero sería injusto ya que con esa pasión por vivir, eventualmente te merecerás descansar.

Hoy tendremos que quedarnos en lo tradicional, los deseos al cumpleañero, porque eso sí, hoy

- Mauricio Treviño

Te desearía amor, pero ya te lo dije, sobra en tu vida. Te desearía dinero, pero ¿para qué? Sí te deseo una cosa, y es que nunca dejes de tener esa ternura en el corazón, es tu virtud, es tu capacidad de distinguir a los que están cerca y dejarlos entrar en tu vida.


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Luciano Pascoe Rippey

Cuentan que los mejores jefes no son los que te suben el sueldo, los que te regañan en privado o te felicitan en púbico, aunque eso es bueno, como no; pero en particular yo creo que los mejores jefes son quienes aun y con el tiempo, a pesar de que ya dejaron de ser tus superiores, los sigues considerando no solo jefes, sino líderes, maestros, asesores, se convierten en tu sensei, en donde buscas una opinión o rumbo cuando tu barco está a la deriva.

Quien te trata con respeto y descubre en ti las mejores cualidades para hacerte crecer. La palabra jefe se convierte en sinónimo de amigo y eso en la vida es un milagro que hay que atesorar. Las buenas personas son las que hacen y se conducen honorablemente en sus actos, voz y pensamiento, y eso es justo lo que hace mi estimado Luciano. - Hannia Novell


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Luciano Pascoe Rippey

Güero querido, desde la primera vez que te vi me caíste muy bien, luego te traté y me di cuenta que eres un ser humano extraordinario, inteligente, simpático, luchador y con un gran don de gente, a pesar de que hace años que no nos vemos en persona, recuerdo nuestras pláticas y vivencias tratando de hacer algo para colaborar a tener un mejor país. No he dejado de seguir tus pasos. Gracias a Facebook he vivido contigo tu boda, el nacimiento de tus hijos, tus viajes y de vez en cuando leo tus interesantes artículos, me da gusto darme

cuenta que llegas a tus 40 años, pleno, feliz, aparentando 30 y rodeado de una familia maravillosa, Una gran esposa y tus preciosos niños. Espero y la vida nos de la oportunidad de volver a coincidir, pero por lo pronto sigues en mi corazón y en mis recuerdos y estoy seguro que aún veré muchos éxitos más porque eres de los que no se dan por vencidos y siempre van adelante, acá en la comarca lagunera, siempre tendrán un amigo tú, Carla y tus hijos, muchas felicidades, te quiero. - Alfredo Kuri Iza


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El tipo, de tamaño normal, pero ojos, pelo y barba de vikingo se me acercó, como si me hubiera conocido de toda la vida. Natural, simpático y coloquial me besó.

- Hola, querido.

Sí, me besó.

La conversación comenzó a fluir y fue tejiendo, hilvanada y deshilvanadamente, anécdotas, historias, afectos comunes, trincheras opuestas y una gigantesca lista de cosas comunes que, habitualmente, son poco comunes.

Luciano Pascoe Rippey

Uno no debiera tener problemas en ser besado por otro hombre, especialmente si viene del Cono Sur en donde los amigos se besan con naturalidad (tantos años viviendo en el hemisferio Norte me hicieron olvidar esa costumbre). El vikingo de ojos sinceros me besó y usó, con desenfado el participio pasado del verbo “querer”, como adjetivo. ¿O sustantivo?

Y, acto seguido, sin mediar espacio alguno vino el abrazo y el beso fraternal.

Ese día, ese preciso día, descubrí que ese vikingo de sonrisa franca, manos cálidas y adverbios encantadores, iba a estar adherido a mi cariño y a mi amor fraternal, para toda la vida. - Roberto Gaudelli


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Luciano Pascoe Rippey

Ya no me acuerdo cómo era internet en 1997, pero era algo muy distinto a lo que hoy vivimos. Ese año, desde mi departamento de la Nápoles, entré a la página de campaña de Cuauhtémoc Cárdenas y me enfrasqué en interminables discusiones con el resto de los visitantes. De pronto, descubrí que uno de los administradores del sitio era Luciano Pascoe Rippey. En torno a Luciano y Andrés, su hermano, formamos en esos días una pandilla de insoportables izquierdosos decididos a defender la candidatura del ingeniero a punta de insultos (fuimos los primeros trolls del ciberespacio en México), pero también con sofisticados argumentos marxistas, trotskistas y creo que hasta magonistas. La cosa es que Luciano y Andrés quisieron correr el riesgo de conocer a algunos de los miembros de la comunidad de la página de campaña, así que nos invitaron a unos cuantos a la

hermosa casona de Mixcoac. Fue Luciano quien me abrió la puerta. Sólo hizo una pregunta: ¿Flavia? (ése era mi nickname en el mundo virtual). Y yo me reí de manera afirmativa. Su sonrisa encantadora y sus ojos penetrantes me conquistaron inmediatamente, y cuando me abrazo y me besó en la mejilla supe que estaba ante un espíritu de avasalladora ternura, ante un ser que desarma con su dulzura y que rinde al corazón más inflexible. Al final de la tarde, me quedé entre los íntimos y Luciano nos invitó a jugar Risk, el juego que consiste en adueñarse del mundo. Era viernes de quincena, así que pasé primero al cajero automático para cobrar mis pesos. ¡Sorpresa! Por error, me habían depositado el doble de mi sueldo, así que esa noche yo invité la segunda tanda de botellas y botanas: Johnny Walker, Subrowka, Appleton State…

Después de la borrachera, Luis David Cortés me llevó a la Nápoles. La mujer con la que entonces vivía estaba dormida, pero entre sueños tuvo la capacidad de hacerme una pregunta difícil de responder: -¿Esto va a pasar todos los viernes? -No, cómo crees. Apenas gane Cuauhtémoc, todo vuelve a la normalidad. -¿Qué? -Que el Partido nos necesita casi de tiempo completo. -¿Estuviste con Ricardo Pascoe hasta estas horas? -No, él se fue a dormir a las nueve de la noche. -¡Son las cinco de la madrugada, Agus! -Es muy difícil despedirse de los Pascoe, muy difícil. - Agustín Aguilar


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Conocí a Luciano en el 2007 cuando hacía el noticiero matutino del 40. El horario de la mañana era una pesadilla. Pero eso sí, siempre tenía preparada su sección y la daba con esa agilidad mental que es característica de mi querido amigo.

Luciano Pascoe Rippey

Pasaron dos años. Nos volvimos a ver en la convención del 40 en Los Cabos. En ese entonces se nos dijo a todos los que trabajamos ahí que Luis Armando, nuestro director, iba a hacer su campaña de senador y que se quedaría un director adjunto. “¿Y quién es el nuevo director?”, preguntamos todos, “es Luciano Pascoe”. Después de estar acostumbrados a Melgar, que se esmera todos los días en lucir impecable y es-

tar al grito de la moda, aparece nuestro nuevo director, como es Luciano, alivianado, con los pelos parados, chanclas de pata de gallo e intercalando la palabra “verga” con cada frase. Empezó a contar sus anécdotas de adolescencia y nos tenía entretenidísimos a todos. En cuanto regresamos a México, empezamos a trabajar de verdad con Luciano. Mi primera cita con él fue para planear la cobertura de la elección presidencial. Claro y conciso, repartió obligaciones a cada uno de nosotros. Conocía muy bien qué esperar de ese día, ya que había vivido una campaña presidencial él mismo. Trabajar con Luciano, que entiende perfectamente bien el

tema político, pero también las necesidades de los medios, fue una delicia. Ahora que ya no está directamente en proyecto 40 hace falta. En lo personal, Luciano y Carla son siempre esperados en las reuniones de la casa. Hacen la diferencia en cada lugar a donde asisten. Sin duda son de mis personas favoritas. Siempre tienen el comentario inteligente y agudo, además de que son muy divertidos. Es una fortuna tenerlos de amigos. Felicidades, Luciano, por tus primeros 40 años de vida. - Bibiana Belsasso


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Luciano Pascoe Rippey

A lo mejor no somos las personas más cercanas ni nos vemos tan seguido como quisiéramos, pero compartir los “sh sh sh sh sh” (léase con tono de una ‘mentada’) cuando vamos a cenar a cualquier lado y la gente nos intenta callar… o haber leído en su boda (después de que voló la hoja de la lectura)… Inventar juegos polémicos en Chihuahua como el “¿Qué hijo te cae mejor?” hasta quedarte dormido en unos tacos de Cuernavaca (again en Chihuaha)… recitar o más bien cantar muy sentimentalmente “Por eso y muchas cosas más… (todos) Ven a mi casa esta Navidad”…

Poder compartir en tiempo real los nacimientos de Santi y Max (vía whatsapp) y ver como la familia sigue creciendo… en fin… ha sido, en lo personal, increíble. Lo único que me gustaría decirte es que sigas siendo tú. Siempre tan auténtico, fiel a tus sueños y ambicioso con la vida. Te quiero y esto apenas comienza…. A disfrutar la vida que sólo es una. Felices 40 y los que vengan.... - Ximena Sanchez Armas


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Luciano Pascoe Rippey

El 14 de diciembre de 2008, día de la final del futbol mexicano, se realizaba en Expo Reforma de la calle Morelos el primer Consejo Nacional del PRD bajo el liderazgo de Jesús Ortega, recientemente reconocido como presidente tras un largo conflicto electoral. En frente, en el Café La Habana, se encontraba el núcleo dirigente del Partido Social Demócrata: Jorge Carlos Díaz Cuervo, Alberto Begné y Luciano Pascoe. No era casual la coincidencia. Se había venido trabajando la posibilidad de establecer una alianza electoral para las elecciones del 2009 y debía ser votada por la asamblea perredista. Coincidencias programáticas entre “chuchos” y socialdemócratas que significaron, entre otras cosas, la agenda de derechos y libertades que dio un brillante sello progresista al DF, la hacían

deseable; y de su concreción dependía en mucho la posibilidad del PSD de conservar su registro. Con optimismo fui a acompañar a mis amigos y ahí, con televisiones en todas partes, era inevitable ver lo que parecía un campeonato fácil para el Toluca, pues jugaba en casa y había derrotado 2-0 al Cruz Azul en el juego de ida. Seguramente hubiera estado menos tiempo en el Café si no fuera porque los cementeros sorprendieron en el segundo tiempo y con diez hombres empataron el partido y lo llevaron hasta los penaltis. El Consejo Nacional del sol azteca optó por buscar atenuar la polarización interna y, en una esperanza que resultó vana, tratar de mantener en la órbita perredista a Andrés Manuel López Obrador, quien acabó apoyando a los candidatos del PT y del entonces Partido Convergencia en el 2009. Eso

significó cerrar la posibilidad de alianzas para esa elección y que, quienes habíamos trabajado para que se diera con los socialdemócratas, quedáramos políticamente muy mal con quienes en los hechos habían sido aliados leales. No pudimos cumplir la palabra y dejamos en una situación muy comprometida al PSD. Mientras tanto, Hernán Cristante, enorme portero del Toluca, frustraba la épica cementera atajando el penal decisivo. El Cruz Azul se quedó, para variar, con el subcampeonato; pero a diferencia de lo que ocurriría años más tarde, cuando prácticamente le regaló el título al América, en aquella ocasión hizo lo que tenía que hacer y se quedó muy cerca de lograr su objetivo. Así sucedió con Luciano y el Partido Social Demócrata. Quienes nos equivocamos fuimos otros… - Fernando Belaunzarán


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No sabes el gusto que me da que te hayas incorporado al equipo de comunicación estratégica del Grupo. A pesar de tus ideas “liberales” y de tener una esposa comunista, que extraño en mi equipo de trabajo, me caes muy bien, algo raro para un cubano exiliado de Castro. Muchas felicidades, tu éxito sólo comienza.

Luciano Pascoe Rippey

- Luis Echarte

Un gusto que estemos colaborando en trabajos complementarios. Solo que para el próximo desayuno de trabajo me voy bien equipado porque seguro será a la intemperie y se ve que vienen fuertes las lluvias. - Bruno Rangel


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Luciano Pascoe Rippey

We called him “Chano”, and communicated a lot with sign language while he and his brother ran around exploring everything and talking rapid fire Spanish which none of us ignorant English speakers could follow. Over the years and the trips we grew very fond of Luciano as well as his brother, though he was a terrible tease as we found out when he began to learn English. He soon got past the initial vocabulary of “dammit” and “do you want a spanking?!!” from early English lessons with mom, and became quite eloquent. Every time we saw him we marveled at how much more English he knew, and how little Spanish we had acquired! Of course he and Andres and Carla were great inspirations for our children, two of whom became fairly fluent Spanish speakers in college, and now use it in their jobs.

Over the years we were always interested in hearing of the latest adventures of the brothers. Luciano (since this is about him, after all), was quite involved in politics, following in his father’s footsteps, and having a great flair for the gift of gab in front of a camera. He is also the sort of person who seems to get along with everyone (if he chooses to) and so made many friends wherever he went. Basically a generous person, he always likes to do something for others, and is devoted to his kids and wife Carla. We are happy for his current success at the Grupo Salinas, which seems to be perfect for his many talents. Being a blond, blue eyed Mexican has not always been easy for him, as he has shared with us, but he has made a place for himself, and is well respected.

In addition, the US family has always been dear to his heart and he has made a great effort to spend time with us and bring his family to meet us all, and he and Carla have always been there for us in a family loss. They have also welcomed us and treated us royally when we were able to visit Mexico and enjoy time together there. His love and support are a great comfort to us all, and we look forward to his visits. He has also been very generous with the family in time of tragedy and contributed financially “behind the scenes” in ways that were much appreciated but not publically known. We love him dearly and look forward to our times together, but no amount of distance will matter as we are always family and joined in the bonds of love. We all love you Luciano!! - Tía Krissa


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Luciano Pascoe Rippey

Como dice un autor desconocido “No tienes 40 sino dieciocho con 22 años de experiencia”... y la experiencia nos brinda la sabiduría para reinventarnos, para ser multifacéticos. Tal como tú lo haces, de jugador de futbol americano, a experto en computadoras, a político, periodista y a ejecutivo de grandes compañías. Pero lo más importante es lo que mejor sabes hacer, divertirte, ser encantador y gozar de la vida, disfrutar de la familia y ser tan espléndido como para tener cuatro hijos, ser un buen Papá y un buen marido. Los 40 son para festejarse en grande, es cuando nos acercamos idealmente a la mitad

de la vida y nos sirven para reflexionar si estamos haciendo aquello o si nos estamos convirtiendo en eso que queríamos llegar a ser. Lo bueno es que como dice otro autor desconocido… “las estadísticas muestran que las personas que tienen la mayoría de cumpleaños, viven más tiempo”. Así que dejando de lado las citas, espero que te pases un extraordinariamente feliz cumpleaños, que recibas con alegría la visita al proctólogo propia de la edad, pero sobre todo que sigas siendo muy, muy feliz. - Alejandro García Rubio


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Francamente, te odié.

Luciano Pascoe Rippey

Era la fiesta de inicio de campaña en un bar en el centro. Patricia y tú llegaron juntos. Yo estaba en una mesa con Carlos Martínez de la Torre y Antonio Villalba, probablemente. Me acerqué a Patricia en mi plan de Secretario Particular a preguntarle qué quería de tomar. Tequila, dijo. Tú interviniste y ordenaste que le sirvieran whiskey o vodka, no lo recuerdo bien. Yo te discutí: “ella pidió tequila, no whiskey (o lo que sea)”. Volteaste a verme con ternura, me hiciste una caricia en la cara y me espetaste un: “mi vidaaaa”. Te odié.

A partir de ahí fue fácil quererte. Quererte es realmente fácil, lo sabes y aprovechas bien. Y qué bueno. Conocerte poco a poco, fue quererte mucho a mucho. Lo mismo cuando me incitabas al contraataque aquel día en que despedíamos a Andrés y él, Marco y Gustavo se divertían a mis costillas y las de Pamela, que viéndote discutir de tú a tú con aquellos que se sentían “la Academia en operaciones” en las juntas del Comité Ejecutivo. Pero si algo me enseñaste, si algo me diste, fue el valor para ser papá. Y para ser un papá amoroso.

Siempre me sorprendió verte dando besos y abrazando a tus hijos. Tu recuerdo, además de admiración, me provocaba calma en aquella confusión de papá primerizo, cuando la angustia me dominaba al cargar a mi Matías recién nacido. Si, lo admito, el deseo de ser un poco como tú, en esa faceta de padre, me ayudó a construir un mejor individuo para Matías, Paula y Victoria. Por eso, cuando les hablo de su tío Luciano, ese “tío” es pleno y sin ataduras, porque si algo has hecho bien, es ayudarle a esos a niños míos a tener un mejor padre. Salud por eso. - Gabriel Pérez Osorio


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Luciano Pascoe Rippey

En casa de mi tía, en Paysandú, hay una pequeña terraza en la que se cuelga la ropa al sol. Es un espacio mínimo encima del lavadero, surcado de alambres que amenazan cortarle el pescuezo a quien exagere el metro setenta. Varias veces lo vi a Luciano subir la escalerita empinada y refugiarse allí con un vaso de whisky. En Uruguay, más que en otros lugares del mundo, el whisky amplifica todas las virtudes y los defectos de las personas. Así que en una charla amplificada, sentado en la terracita, muy probablemente en la madrugada de un primero de enero (muchos hijos y años atrás) y obviamente bastante borracho, conocí realmente a Luciano. No recuerdo si hablamos sobre lo inagotable del amor o alguna pendejada del tipo,

pero ahí estaba Luciano, con su completa incapacidad para evitar la empatía, hablando de su vida con un pariente lejano al que acababa de conocer. Después, toparme con Andrés y Adrián puedo adjudicarlo al poder transitivo que desata mi bella prima Soledad, que generó una migración anual que nos hizo a todos hermanos, y tocó las principales ciudades del Rio de la Plata en años de rebeliones populares, picos inflacionarios y asados de achuras. Luciano tiene la capacidad de los magos de intervenir en la vida de las personas con pequeños gestos y palabras mágicas. Cuando nos vimos después de diciembre de 2001

en Buenos Aires, le señalé las esquinas donde hubo barricadas, cuando en la ciudad había olor a humo y no teníamos presidente. Creo que disimuló su horror ante mi entusiasmo, y fue paciente cuando le conté de las asambleas barriales, de nuestra pequeña comuna de París sin globos aerostáticos. La paciencia, en este caso, fue una forma de amor. Dicen que Trotsky dijo que si los anarquistas no existiesen, habría que inventarlos. Un anarquista podría afirmar entonces que si no tuviéramos un Luciano Pascoe Rippey, tendríamos que hacernos uno, pero igualito a como es, sin inventar nada. - Marcel Gonnet


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El camino menos transitado


Alma de viejo en cuerpo treintañero. Mexicogringo con look escandinavo. Whiskero e inmejorable conversador. Hermenéutico y de hábil redacción. Grillo, doble rojillo, encantador. Y poseedor del nombre de mi segundo hijo. Con todo el cariño y seguridad de que te vienen los mejores años.

Luciano Pascoe Rippey

—Gustavo Guzmán Favela


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“La vida es un chispazo de luz en medio de dos espacios negros, el nacer y el morir”. Esta frase de Nietzsche me llega a la cabeza al saber que un amigo, de nombre Luciano, toca el puerto de sus primeros cuarenta años.

Luciano Pascoe Rippey

Quiero decir que antes de conocerlo, de saber cómo era su personalidad y su forma de relacionarse, yo ya sabía de él porque siempre he disfrutado y admirado el trabajo de Carla Rippey, y esa cercanía que provoca el reconocer el talento en los otros ya había creado un puente que habíamos cruzado sin saber, el uno del otro. Con el camino solo de las profesiones, se llegan a cruzar otros

inicios de vida, y en uno de estos lugares, tuve el placer de saber quién puede ser Luciano Pascoe. Hombre joven, que pone a disposición de los otros la generosidad, la palabra fácil y sencilla que provoca que uno esté de acuerdo en no estar de acuerdo, y una naturalidad en el establecer simpatías. Donde pude comprobar que su inteligencia era cierta, fue cuando lo escuché hablar sobre su familia. Uno abandona la primera, para tratar a golpe de alegrías y tristezas formar la propia. Su narrativa era acompañada de sonrisas, y el amor por su esposa e hijos se lograba sentir en la transparencia de una plática simple y trivial, sobre las vicisitudes familiares.

Una narración puede iniciar por un momento cualquiera, pero uno adivina el punto de partida; en él, eso siempre será la disposición, el amor por los suyos y la mirada de inteligencia al abordar sus deberes. Conocerlo ha sido un placer, espero que sus próximos 40 años sean un digno cierre de tan buena apertura. Y apenas está empezando, solo le pido que recuerde las ideas de un Rabino, que dijo que “por muchas páginas que lea el estudioso, nunca debe olvidar que no ha alcanzado aun la mismísima primera página”. Felicidad para la familia y Luciano, y mucha salud. - Raúl Quintanilla y Ángela Fuste


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El camino menos transitado


Luciano, I’m sure many people will eloquently point out your many wonderful qualities. Such as your kind and generous spirit and your concern for the needs of others. But I would like to focus on just one of your gifts and that is your ability to truly console people with your heartfelt hugs and kisses. It is a powerful gift you have, please know that it is truly appreciated!!!

Luciano Pascoe Rippey

- Christopher


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El camino menos transitado


He estado mirando la misma hoja en blanco desde hace 10 minutos. Creo que no se cómo empezar a escribir algo para ti.

La mamá que me dejaste compartir. You know her, she’s just… well, she. (Carla, I love you. No importa cuando leas esto.)

Y es que eres muchas cosas en mi vida, tantas que 300 palabras no alcanzan a expresar, pero, oh boy, I am going to try.

También (claro que años después cuando pude comprenderlo, pero sucedió) me enseñaste que las cosas se obtienen a base de esfuerzos y de compromiso.

Luciano Pascoe Rippey

No recuerdo muy bien cómo te conocí. Ni que cara hice, que pensé, o que dije. Probablemente pensé “Y éste wey, ¿qué?”, sin saber que te convertirías en algo extremadamente importante en mi vida. Para empezar, me ayudaste a traducir a idioma “4 años” varias cosas en mi vida. Y por cosas no sólo me refiero a libros Inglés-Español, sino también a la Rippey…

Que las cosas no llegan de un día a otro, y si en verdad las quieres, you gotta go find them. Pero creo que lo más importante que me has enseñado, ha sido a darme cuenta que el amor existe. Se escucha muy cursi y de hueva, lo sé… Pero así es. Por ti, por la hermosa mujer por dentro y por fuera que

tienes a tu lado y sobre todo, por la familia que construyen, es que lo sé: el amor y los finales felices SÍ existen. A base de esfuerzos, de compromisos y de luchar por ello todos los días. Gracias por no ser mi hermano de sangre. Prefiero que lo seas de corazón. Y una vida no alcanza para seguir aprendiéndote cosas. Felices 40, Luciano. Te quiero infinitamente. (Y papá seguro también.) - Frida Patiño


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Luciano tiene mi edad y es hijo de Carla, una dibujante que admiro desde que conocí su obra en la prepa. A ella me la encontré un par de años después en la Universidad. Por razones astrológicas que desconocía -y que ella me explicó-, y por empatía profesional, de volada nos hicimos muy buenos amigos.

Luciano Pascoe Rippey

Un día Carla me invitó a un asado en la azotea de su casa y ahí conocí a su hijo Luciano y a su hermano Andrés. Ambos generosos, alivianados y de charla amena e inteligente. De volada nos hicimos amigos. He estado buscando alguna foto de esa tarde, pero fue hace muchos años, de cuando no existían los teléfonos con cámara incluida.

Después coincidimos varias veces en Lilit, y estoy seguro que ahí sí nos tomamos una foto en compañía de mi socio Falcón, que resultó que también era su amigo, pero entre tanto Terabyte tampoco he encontrado alguna que refleje el gusto que me da encontrármelo. Razón por la cual he decidido mandarle de volada un dibujo para que lo acompañe en este libro de sus primeras cuarenta vueltas al sol. ¡Los mejores deseos para este nuevo ciclo Luciano! Los años pasan de volada, pero bueno, dicen que los 40’s son igual que los 30’s...pero con más presupuesto. Abrazo juerte. - Fernando Llanos


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

Luciano, Chano, sinónimo de alegría y de bienestar, de pasarla bien, de disfrutar, de encontrar los caminos al éxito.

un OXOO con “Tirito” y todo, y tambien como llegar a casa sin tenis despues de toparte con un gandayita de barrio.

de su Luz, disfrutas que sean tuyos y tú de ellos, son una amalgama de alegría y juego, enseñándoles de pasadita de que se trata la vida.

Adulto desde niño, y ahora adulto siempre niño, la belleza está en tu bolsillo, el día que la olvidas, la gente te lo recuerda, con miradas, con atenciones o con piropos, hasta se dice que Seuz anda por las calles.

Conces de las ventajas de ser Güerito y “Gringo” y las ventajas de ser tan Mexicano como el Chile y tambien conoces de cómo combinarlas para desconcerar, o por el contrario como reunirlas para tener ventaja.

Orgullosa tu mujer va de tu brazo, y tú de ella, presumiendo la buena pareja que hacen, que forman y conforman, se les ve felices.

Irónico e inteligente, al tiempo que eres compañero y guía de tus hermanos también eres juez y verdugo, para perdonar la vida en el último momento con un: “Que dijiste guey, este Güerito ya me chingó, pues no, para que veas que hay respeto y amor, pendejo…”.

Buen hijo, valiente y crítico, con el permiso que te da la experiencia, te sabes enojar y eres congruente con tu enfado, también sabes perdonar y haces lo propio, eres generoso y discreto de tu nobleza, eso está debajo de tu armadura de caballero.

Robin Hood de los primos, sabes cuanto cuesta un six en

Padre, que padre el padre, eres a toda madre, orgulloso de tus hijos, como el rey de su corona, como el sol

Y llegó Chano a los medios, te imagino con las magas del saco subidas y los puños de la camisa doblados, agitando el indice para hacer la proxima recomendación “Esto nos llevará al Éxito y le dará en la madre a ya saben quien” Te felicto cariñosamente ahora que llegas a los 40. - Sergio García


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Luciano Pascoe Rippey

Spending time with Luciano is always a treat. He is sure to make you laugh so hard that you feel like you’ve just done 20 sit ups and may even talk you into enjoying outlandish exotic things like ant eggs with toasted crickets. Either way, it’s sure to be entertaining. As one of the English speaking cousins, I was truly inspired by Luciano and Andres to learn Spanish.” What could they be saying”, I wondered?. Of course once I understood them, I sometimes wish I hadn’t! As the years have gone by, I’ve watched Luciano become a man of true gravity and I enjoy understanding

his “Spanish voice”. A voice he has employed to better his local, national and global communities and through these efforts he has built a successful, serious career. Ok, Ash is now asking if I’m writing a bio, but what I most want to say is how special it is that even as Luciano has grown more involved in his larger community that he has not lost contact with his Omaha family and is a warm and loving presence in our lives. We love you Chano! - Lia Parker


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El camino menos transitado


Los abuelos Pascoe, Juan y Dorothy, estaban llegando de La Paz, Bolivia al aeropuerto de la ciudad de México para gozar de las vacaciones que las Naciones Unidas nos proporcionaba cada dos años, con el propósito de ayudarnos a mantener nuestro contacto e interés en nuestro país. El hijo Ricardo y su esposa Carla Rippey fueron a recibirnos.

Luciano Pascoe Rippey

Carla estaba cargando un bultito, y al enseñárnoslo, vimos a un bebé cuyas facciones todavía no podían identificarse como pertenecientes a Pascoe o a Rippey. ¿Y éste quién es? le pegunté a Carla. Ella contestó, con su característica sonrisa: “Pues tu nieto”. Y fue allí y donde empezamos a conocer, precisamente, a nuestro primer nieto. No me acuerdo si para entonces ya habían encogido su nombre. Pero con el pasar del tiempo, el nombre Luciano empezó a oírse más y más en el medio de la familia y los amigos cer-

canos, siempre hablando de sus éxitos medidos a la talla de su edad en ciertos momentos. Pateando una pelota de futbol en la placita cercana a su casa en San Pedro de los Pinos, en parte como miembro del equipo de futbol americano de la UNAM, en su participación muy activa y bien reconocida en un partido político en México (entre paréntesis, cuya ideología sensata, liberal y, siempre en favor de un México mejor, dentro del cual, si yo hubiera estado viviendo en México en aquel entonces, yo hubiera querido participar). Pasaban los años y Dorothy y Juan, entonces viviendo en Tucson, Arizona, tuvieron el gran placer de contar con la presencia de Luciano, su papá y sus hermanos, en la celebración que tuvimos en esa ciudad de nuestro 50 aniversario de casamiento. Se puede decir que en retribución, los dos abuelos viajaron de Tucson a la ciudad de México en dos diversas ocasiones para celebrar alegremente los dos casamientos de Luciano con una tras otra fantástica jovencita.

Desde entonces, ya como jefe de familia (ya nos ha dado cuatro deliciosos biznietos) siempre nos ha recibido muy cariñosamente en nuestras visitas a la ciudad de México, insistiendo, junto con su esposa, en que, si decidiéramos regresar para vivir en esta ciudad, siempre se nos haría parte de su grupo familiar y se nos ayudaría a instalarnos e iniciar una vida diferente pero feliz en esta ciudad. Dorothy yo estudiamos consideradamente la insistencia de Luciano y su papá Ricardo en que viniéramos a México para convivir con familia (toda vez que en Tucson, donde la hemos pasado muy bien durante 28 años, nos encontrábamos lejos de familiares). El 2 de junio 2012 llegamos al DF, y durante tres o cuatro meses vivimos en el estupendo apartamento del nieto Adrián, construido en la propiedad que desde 1960 fue el hogar familiar establecido en Mixcoac.


Se adquirió la propiedad bajo el concepto de que sería de la familia Pascoe y hemos hecho arreglos para recibir todas y cada visita de miembros de la

familia cuando les sea posible viajar a Tacámbaro, (cinco horas de viaje desde el DF.). Especialmente, esperamos que Luciano y su familia nos visite, toda vez que sus hijos siempre han gozado estar aquí y haberse hecho amigos de los muchachitos vecinos del pueblo cercano, Las Joyas Bajas. En los últimos años, los familiares cercanos y, de seguro, sus amigos, estamos orgullosos de Luciano, al tomar en cuenta los diversos, magníficos puestos que ha logrado. El último, como alto funcionario de uno de los grupos financieros de México más importantes, nos ha llevado a decir:

“Luciano ya la hizo....”. Y lo decimos, orgullosos de ser sus abuelos. Y no podemos olvidar que, desde nuestra llegada al DF, Luciano ha insistido en que consideremos su casa con nuestra casa, para que Dorothy y yo podamos estar en el DF y con facilidad atender los asuntos que tengamos en nuestras manos, como los muchos estudios, entrevistas y atenciones médicas que hemos logrado capturar para ella. - El viejito Juan

El camino menos transitado

Pero hace un año nos cambiamos al Rancho Pino Solo, cercano al pueblo de Tacámbaro, Michoacán, donde el hijo Dennis ha reconstruido una casa hacienda que data del los años mil seiscientos y pico en la cual se nos ha dado un espacio (casi se puede decir...) de gran elegancia, donde muy cómodamente gozamos de una amplia recámara y de una sala familiar-biblioteca, donde mucho gozamos de los muebles traídos de Tucson.

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Luciano Pascoe Rippey

Querido Luciano, hoy me encuentro con la difícil tarea de elegir algunas memorias de nuestras andadas y tratar ponerlas en palabras. Si no he elegido las más relevantes por lo menos he buscado algunas que ya sea, me han arrancando una carcajada, devuelto una sonrisa o por lo menos me han sacado un lágrima nostálgica. Si tuviera que poner una marca en el tiempo sobre donde nació mi afecto por ti; diría que fue aquel día en el campo 2 de ciudad universitaria, donde en un pase cruzado me mostraste, de forma involuntaria, mucho más que las puras suelas de de tus zapatos. Con ese golpe me enseñaste a un Luciano lleno de virtudes. Virtudes que con el tiempo aprendí serian algunas de las cosas que te caracterizan, y que me provocan esta profunda admiración que te tengo. Sólo tú podrías pasar de estar en una posición horizontal a una vertical en un mili segundo reflexionando en el trayecto y con un sonrisa en la boca (aun cuando se que te estaban doliendo hasta las puntas de los pelos). Para mí, esto sería una muestra de tu capacidad de sobresalir en lo adverso, de tu determinación y de tu astucia.

Hay analogías ahí, que nos unen más allá de lo común y lo corriente pequeñas idiosincrasias presentes en nuestras familias y en otros aspectos de la vida que quizá no son tan evidentes, difíciles de explicar. Expresiones como: zanorias, pediodicos, maranos y los cafés cagados, que tienen para ti como para mí un trasfondo que va más allá de la simple aberración fonética. Me encanta recordar historias como las de la pecera y el piso lleno de agua, la famosa inundación en el departamento de la Cantera. Las noches de parranda en el cantabar y otros tugurios que nos convertirían, entre otras cosas; en diestros faquires capases de regurgitar papas a la Francesa enteras por las fosas nasales. Los entrañables amaneceres en Pie de la Cuesta. Las batallas contra los moscos de San Blas que nos devoraban imbatibles. Como recuerdo los Mojitos y Daiquiris que nos tomamos homenajeando a Hemingway y al Che en la Habana. Tengo vividos recuerdos de cómo cruzamos nadando la laguna de Tacámbaro. Las reuniones CGHeras en Leonardo y nuestra entrada con Cárdenas a la UNAM durante la huelga. Las charlas en o rumbo a

las casas de las Águilas, el Ajusco, la Cantera, en las calles de Culiacán, Tepic, Copilco y la Condesa. Los asados en el Desierto de los Leones. El nacimiento de Amadeo y tus correos anunciando la llegada de Nicolas, Santiago y Max.

Como estas, tengo tantas muchas

más, memorias, recuerdos de momentos y lugares así como muertes y nacimientos que he pasado contigo. Escribir esto ha sido para mí un gran ejercicio que me ha levitado en una espiral de emociones y reflexiones. Me encanta la idea escribirte una nota para decirte lo mucho te quiero. Luciano, mi querido hermano cuando pienso en ti; siento este profundo sentido de afecto. Es como si un carboncito se encendiera en algún lugar ahí en mis adentros, produciendo un calorcito que me da aliento y me mantiene contento. Es por esto que procuro pensarte mucho en estos tiempos.

(love always)

- Yusen


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El camino menos transitado


La primera vez que te vi me dijeron “él es Chanito”; un niño hermosamente rubio con ojos muy azules y las pestañas casi transparentes. Me enternecí al verte a ti junto con Andrés que era aún más pequeño, pero de una belleza imposible. He sido siempre muy niñera y mientras fuiste pequeño fue lindo; disfrute al verte correr, jugar, hablar...

Luciano Pascoe Rippey

Pero al llegar la adolescencia te temía: tenías un sentido del humor muy inteligente y puntilloso. Me acuerdo de verlos metidos en la tina llena de juguetes imaginando, ha-

ciendo ruidos y moviéndolos para darles vida, sin percatarse de lo bello y deslumbrante que eran sus colores. Recuerdo siempre estaban los dos como hermanos que compartían el vaivén de las casa y de los movimientos de sus vidas. Luz me hablaba y me decía “¿vienes?..... ¡Están los niños aquí!”. Y la acompañaba a bañarlos, a darles la merienda, comida o lo que tocara; ella secaba a uno y yo al otro y los vestíamos. Era un momento de compartir la hermandad de los cuatro.

Dos mujeres jóvenes tratando de hacerla de mamá y dos niños hermosos jugando en el fondo del mar con tiburones y peces. Hoy ya no te tengo miedo, ya que después trabaje en mi psicoanálisis el bullying familiar. Para mi mirada, Chanito querido, eres un ser amoroso, juguetón, responsable, lindo y cariñoso padre. Y eso es para mí de los valores más grandes que hay. Te quiero mucho. - Kitty.


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A mi brother Chano lo conozco desde hace 4 años, todavía recuerdo cuando empezamos a llevar a los niños a CU.

Luciano Pascoe Rippey

No teníamos ni idea de que estábamos haciendo ahí, en las gradas empezamos a platicar, viendo a nuestros hijos que no tenían ni idea de football, nos daba risa, con el curso de la temporada empezamos a hacer una bonita amistad familiar, a ver como crecían los hijos hasta llegar a la final, muy emocionante, recordando cuando jugábamos este precioso deporte. Quiero decir que es un excelente ser humano y un gran amigo. Recibe un fuerte abrazo. - Arturo Cabrera


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Luciano Pascoe Rippey

Un amigo entrañable de suave trato y punzante gambeta. Siempre hemos atesorado su mirada cariñosa y franca. Gatillo fácil para la diatriba, pero siempre cauto de no quemar naves con sus interlocutores. Tejedor de argumentos y liberal un poco cursi (algo nomás). El rencor y la vendetta no le hayan aún el lado B. Reconstruye, acepta y enfila con disciplina las baterías. Melómano disperso, sufre el maleficio aleatorio que nos dejó Steve Jobs. Rolas que salen disparadas en el peor momento y para la audiencia equivocada. Claro, los que varamos en la tempestad tecnológica nos reconocemos pirata del mismo mar. Pero nunca naufrago de nada.

Un buen ejemplo del hombre-familia, como esos músicos que traen instrumentos por todos lados, Luciano se abre y te invita a ser parte de un hogar, con o sin asador de por medio. No sabemos si en sus épocas mozas fue ala cerrada o QB pero lo hemos elegido como nuestro wingman. Sobre todo cuando descubrimos que fue el mismo ortopedista, el mítico Dr. Lozano, quien le curó una rodilla años antes de reponerle a Julio un tendón de Aquiles. Un puma de cepa y un elegante universitario, ¡40 goyas querido amigo! Besos

- Ale y Julio Juárez


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El artista del abrazo Mi amigo Luciano es un artista del abrazo. De las muchas cualidades que le he descubierto en los años que tenemos de amistad, ninguna se compara con su calidez. Es un hombre de sonrisa fácil y franca, con una capacidad notable para proveer comodidad. Eso de la comodidad no es cualquier cosa.

Luciano Pascoe Rippey

Hace algunos años, durante un periodo particularmente complicado de mi vida, un analista me recomendó que me rodeara sólo de aquellos que entendieran - en el sentido más profundo de este verbo- mi desventura. “Para reponerte tienes que sentirte cómodo”, me aconsejó. Mi recuperación tomó poco, pero habría tardado mucho menos si hubiera yo tenido la suerte de contar con Luciano entonces. Lo conocí algunos meses después y no tarde en

aquilatar su presencia en mi vida. Es uno de esos pocos amigos que son indispensables en la crisis y en la gloria. Hemos platicado incontables ocasiones sobre este o aquella dificultad: las nuestras, las del país, las de los amigos. Luciano siempre tiene un ángulo esclarecedor, un punto de vista que ilumina. Pero lo más entrañable han sido aquellas tardes en las que, generalmente acompañados de un buen vino y del enorme Peter Bauer, nos reunimos simplemente a celebrar la amistad. Ahora, que vivo lejos, extraño esas tardes. Me sumo, a la distancia, a la celebración de su cumpleaños. Y le mando uno de esos abrazos fuertes y cálidos que él reparte mejor que nadie. - León Krauze


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Luciano Pascoe Rippey

A mi querido cuñado que hoy llega al cuarto piso, me gustaría decirle que lo admiro profundamente; su capacidad de evolucionar, adaptarse, crecer y aprender de lo bueno y de lo malo de la vida hacen que sea un sabio joven.

Luciano es capaz de cacharte si estas triste o desesperado o compartir tus logros con altas dosis de alegría. En Luciano siempre he encontrado consejo, consuelo, comparsa y generosidad para seguir escribiendo en mi librito de vida.

Un maestro en resiliencia que todos queremos cerca para que nos ayude a encontrar la lección en cualquier sinsabor con el que tropecemos o que nos acompañe a celebrar todo lo bueno que alcancemos.

Feliz cumpleaños cuñis querido, soy muy afortunada de tenerte tan cerquita de mi corazón. - Cristina


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Me acuerdo que una vez fuimos al cumple de mi hermana a un lugar llamado “Felina”. Comenzamos a beber y a platicar muy padre, nos reímos mucho y empezamos a netear, ¡fue de las primeras veces que teníamos una plática tan abierta y transparente! ¡Y así eres tú! ¡Una persona increíble!

Luciano Pascoe Rippey

Tan natural, tan carismático... gracias por siempre abrirme las puertas de tu casa y más importante por el cariño. Ese día me hiciste ver

que una relación se trabaja para que pueda dar frutos, has sido una personita que ha logrado cuanto ha querido a lado de la mujer que ama, formando una familia hermosa. Este día que es tan importante para ti, disfrútalo al máximo, así como vives tu vida, llena de amor, de felicidad, de triunfos y éxitos. ¡Te quiero mucho! - Andrea Arochi


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

Conocí a Luciano en algún momento de 2008 en un restaurante de la Condesa. Todavía fumaba y usaba una larga cola de caballo. Comenzaban apenas las primeras conspiraciones para la formación de un partido socialdemócrata. No me cayó lo más de bien. Pasó tiempo antes de verlo nuevamente ya avanzada la conspiración. Me cayó mejor. En algún momento de nuestra relación decidió comenzar a saludarme de beso, como lo hacen sólo, al menos conmigo, los amigos cercanos. En aquellos tiempos no usaba barba completa, así que el beso no supuso mayor irritación que lo inconsulto de la conducta.

Con el beso, Luciano marcó unilateralmente una cercanía que para mí no tenía pero que honró a cabalidad. Dentro de nuestro proyecto, más allá de política, “El Pasco” se convirtió en uno de los mejores amigos.

esas personas brillantes; no por su inteligencia, que sin duda le haría también merecer ese adjetivo, sino porque es un ser que brilla, que tiene luz y que la transmite hasta sin proponérselo a quien lo tiene cerca.

Y digo de “los” y no de “mis”, porque “El Pasco” ofrece su amistad así, a quien la quiera tomar, cuando la quiera tomar y en los términos que la quiera tomar. Quien así lo hace, encuentra un amigo que tiene en su código ético el viejo cliché de “quitarse la camisa”.

A más de un lustro del inopinado beso de “El Pasco” y en las postrimerías de su cuarto piso, me queda claro que no podría saludarlo de ninguna forma distinta, pues raro sería dar un simple apretón de manos a un hermano.

Solidario, ocurrente, alegre, reventado, seductor, conversador, consejero desinteresado, Luciano es una de

¡Felices cuarenta hermano y que sean muchos más! -David Razú


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El camino menos transitado


Es un gran privilegio y honor el contar con tu amistad, eres una excelente persona con grandes valores y una esencia especial, con una trayectoria profesional importante, siempre rodeándote de arte y política, con una bella familia, bendecido por el gran amor de tus cuatro hijos: Amadeo, Nicolás, Santiago y Max.

Luciano Pascoe Rippey

Nos sentimos afortunados, querido amigo, por haberte encontrado en una de nuestras grandes pasiones que es el football americano, en el que hemos coincidido se encuentran a los verdaderos hermanos. Gracias porque siempre estás para escucharnos y brindarnos tu apoyo incondicional, con una palabra o un gesto que nos da fuerza para seguir adelante.

Siéntete afortunado de estar rodeado de gente que te ama y que te quiere porque eres un ser original, tu léxico tan florido y hasta la forma de como tomas tu cerveza, jajaja. Te quiero amigo. Gracias por esos momentos de compartir en tu casa con tu linda familia que la sentimos como la nuestra. Oompa es feliz por tener la amistad de tus hijos y de como lo han acogido. En tu libro de la vida te esperan muchos capítulos más por escribir dejando huella en cada persona que te rodea. Esperando que esta amistad perdure y que siempre este latente. Que dios te brinde muchos años más… - Alex, Sol, Oompa y Erick


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

Nuestro vínculo es relativamente nuevo; sin embargo, el tiempo que pasó desde que intercambiamos algunas palabras por primera vez, desde nuestra etapa de convivencia laboral y hasta ahora, es también con una de las etapas de mayor aprendizaje en mi vida. Ahora sé que muchas de tus características entre las que destacan tu ímpetu, determinación y carisma, desarrollaron en mi persona cualidades que aún conservo y que seguramente me acompañaran toda la vida. Con un enorme agradecimiento, te mando un abrazo y te deseo lo mejor en tu día Luciano. ¡Feliz cumpleaños! - Pedro Arnulfo Hernández


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Luciano Pascoe Rippey

Uno de los mejores momentos que me has regalado, es que llegaras a formar parte de esta familia. Jamás terminarán de sorprenderme todas las cosas maravillosas que nos regalas, y uno de esos maravillosos detalles que has tenido conmigo es el obsequiarme aquel hermoso viaje a Chile, donde más allá de algo material me dejo conocer el gran ser humano que eres y el amor tan grande que le tienes a mi hija, al final lo más importante para

una madre. También gracias por las sonrisas que me regalan mis nietos -hablo de los cuatro - y el cariño con el que me tratas. Podría acaparar el libro completo y no es suficiente para expresar mi agradecimiento y admiración. ¿Te he dicho qué te amo? ¡Pues te amo! Tu suegra. - Keny


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Luciano Pascoe Rippey

Carla me dijo un día, muy en su tradición guerrera y su convicción de no generar prejuicios ni acomodar estereotipos, que le molestaba profundamente que a su marido lo compararan con todos los güeros que aparecen en vídeos o fotografías. Él no es así. Es especial. Y, saben qué, yo le concedía la razón. Le decía que sí era especial. Me lo encontré militando en un partido de izquierda razonable, como nos gustaba decirle. Me lo encontré tratando de lograr el registro de una alternativa política, con sus dificultades y sus virtudes. Y, en ese ambiente difícil y complicado de intereses, amistades cruzadas, amores en la militancia, que son igualmente pasionales, y lealtades que se construyen de una u otra manera, él parecía intocable. Cierto de lo que pensaba y de lo que hacía. Mi relación con él comenzó, como se dice en la política, tratando de convencerlo de que era importante hacer una masa crítica que propusiera caminos ingeniosos y alternativos

para no caer en los aburridos clichés de la izquierda mexicana. Él las tenía todas. ¿Convencerlo? Acabó mostrándome con su juventud, su inteligencia profunda y su impulso que él ya tenía una buena parte de las respuestas. Pasado el tiempo, nuestra experiencia en la política en ese partido resultó mal. Todos, los de nuestro lado y los del otro, hicimos lo necesario para que las cosas no resultaran favorables para conservar el registro y para construir una alternativa de izquierda razonable. Seguramente, porque no lo éramos. Y, en esas circunstancias, se conocen a los amigos y se respetan sus decisiones. Se aprecian los triunfos y nos lamemos las heridas mutuamente, hasta que cada quien toma su camino y se reconstruye a fuerza de golpes que la vida da de una u otra manera. Mi mujer, Leticia, con su sabia opinión, me decía: Luciano si sabe hacer amigos. Lo he comprobado pasado el tiempo. He conocido a sus cercanos y a su padre y he experimentado la suerte

de compartir ese espacio de relación, también, con un hombre que, siendo de tantos lugares, es más mexicano que muchos que conozco. Dicho esto, pareciera que la solicitud de escribir este texto obliga a hacer un panegírico de Luciano en su cumpleaños, pero la verdad es que no se me antoja. Las cosas que me unen a él y a su maravillosa mujer e hijos, anidan en un lugar especial. Se encuentran en la solidaridad, la generosidad y la honestidad. En la experiencia de compartir cosas pequeñas y trascendentales. En el asombro de las noches interminables de anécdotas e historias compartidas y en el descubrimiento de ser padres, que por razones generacionales me han tocado primero. Luego pienso en este texto. Me maravilla que se escriba estando Luciano vivito y coleando, cuando todavía habrá de leerlo, porque cuando murió mi padre, le hicimos un libro que le escribieron sus amigos y nunca pudo verlo. Los homenajes póstumos a los que


Digo todo esto, al final, por una razón que nos une y que no puedo pasar por alto. Luciano, cada vez que nos vemos, menos de las que me gustaría, me abraza y me da un beso en la mejilla con una frase: “¿Cómo estás, bro?”. Y, yo digo con gusto, que es mi hermano para lo bueno y lo malo. Para los momentos en los que hemos estado pobres o solventes. Para compartir un vino, la construcción de su casa o para emprender un proyecto que nos deje una nueva experiencia. Para mí, Luciano ha sido una experiencia y la certeza de que lo que uno cultiva florece. Recorrer el camino con un ser humano así, gratifica y da esperanza. Sólo eso, nada más, pero nada menos, también. Felicidades... bro. - Miguel González Compeán

El camino menos transitado

somos tan afectos los mexicanos. Así que celebro a Carla por regalarle una opinión de sus amigos y celebro que a sus breves años se sumen un cúmulo de palabras para homenajearlo.

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Luciano Pascoe Rippey

Así a “bote pronto”, sin preámbulos, ni “aguas van”, se acercó y me dijo en la parrilla del arranque de la campaña: “yo voy a estar en tu corriente”. La sala estaba llena de los prominentes dirigentes del partido, pero nadie frunció ni una ceja con lo que se podría haber leído como un amago de conspiración, bastante común por cierto entre las tribus políticas de nuevo y viejo cuño. Todo mundo lo había podido escuchar en la pequeña sala de juntas en la que cabía casi todo el partido, pero eso no alteró el ánimo inflamado de futuro de la junta. Por un momento sentí un meteoro de simpatizantes, movilizaciones de

afiliados y adhesiones creciendo a mis espaldas, atraídos por la agenda audaz, estridente y periférica con la que México Posible planeaba abrir el ostión de los grandes partidos. Como casi todos en ese momento, Luciano parecía esperar que en cualquier momento entrara a través del tiro de la puerta de las oficinas de Coyoacán una masa de materia fluida que se movería de ese modo hasta elevarnos por encima del obstáculo del terrenal registro, energizados con el voto de las mujeres, gays y jóvenes.

suerte político-electoral del partido. Hablaba de otra clase de corriente que no tiene impedimento ni estorbo para su uso efectivo, y que navega más bien el curso de los sentimientos espontáneos y genuinos.

Pero ese movimiento de traslación que se podía presentir en sus palabras poco tenía que ver con la

- José Buendía

Al día siguiente de las elecciones, el flujo de cargas de la campaña se extinguía sin registro, pero había dejado una llana, usual y cumplida amistad, que corre desde entonces con el corriente trascurrir de las semanas y los años. Felicidades Lucky.


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El camino menos transitado


La verdad creo que poco recuerdo de cuando te conocí. De chavitos me ahogaste un pollo, jugabas Dungeons and Dragons mientras yo jugaba futbol; no sé si fue tu primer borrachera pero sin duda yo me puse contigo la primera en el Celebration y luego fuimos a casa de Luis Montes en la Roma, destruyendo por completo la sala y la alberca.

Luciano Pascoe Rippey

Por más que me querías endilgar algunas susodichas afortunadamente no me dejaba. Fuimos los primeros que manejamos en la escuela aunque no sabíamos estacionarnos. Llevábamos a todos a la Marquesa o al Ajusco a jugar un tocho muy particular.

Huatulco sigue siendo insuperable, tomando sin cesar toda la noche, pero eso sí, muy chingones parados muy temprano como espectros jugando volibol en la playa. Me gusta que lo qué nos une no tiene que ver trabajo, ni dinero, sino simplemente juntarnos a debatir sobre el parche del Roger o los pantalones a media chichi del Quique. La vejez te queda, aunque entras a los 40 viéndote como de 50, es bueno que no tengas la figura que tenías a los 30, una entre mezcla de panza de orco y barba de enano.

Te admiro por la vida rica en experiencias que has llevado. Por la familia que tienes, por la carrera mulfacética que has construido sin desviarte de los principios de justicia que te han caracterizado, por verme con cariño cuando nos juntamos, por estar presente en mis momentos más importantes. Te deseo otros cuarenta con los misma intensidad con la que has vivido estos que acaban que pasar. Te quiero aunque le vayas a los Delfines, solo te lo perdono por nuestros Pumas. - Leopoldo Espinoza


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Luciano Pascoe Rippey

Querido Luciano: llegaste a ésta casa a enseñarnos que la familia también es la que se escoge y está más allá de la sangre, porque eres y serás mi primo siempre. Eres ejemplo de cómo uno puede renovarse y reconstruirse, que nada está escrito y que hay que aventarse y aferrarse a aquello en lo que uno cree. Admiro tu arrojo y la pasión con la que te entregas a tus convicciones, el maravilloso sentido del humor con el que enfrentas la vida y que hace un deleite tu compañía. Tienes una familia preciosa porque has sido audaz y amoroso para construirla más allá de los modelos. Te quiero mucho, mucho. Felices 40 y hasta los 120. - Ana García


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“Hermandad”, en la segunda acepción del diccionario, es “Amistad íntima, unión de voluntades”. Octavio Paz dice en su poema Hermandad: Soy hombre: duro poco Y es enorme la noche. Pero miro hacia arriba: Las estrellas escriben Sin entender compreendo: También soy escritura Y en este mismo instante Alguien me deletrea.

Luciano Pascoe Rippey

Eso es lo que te propongo que conservemos mi gran Luciano. - Javier Zarco


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Luciano Pascoe Rippey

No sé la fecha exacta, pero era como finales del 2012 o principios del 2013 cuando me citó en un restaurante de La Condesa un amigo para presentarme a unas persona con las que iniciaríamos un proyecto—uno más—para la creación de un partido político. Cuando llegué—caminando con muletas debido a una fractura en la pierna derecha—estaban en una mesa cinco personas, entre las cuales se encontraba Luciano. Vestía pantalones de mezclilla, una camisa blanca y destacaba su larga cabellera peinada en una cola de caballo. Tuvimos un intercambio de puntos de vista sobre la composición del proyecto de partido, el dio argumentos para su creación—con muchas palabras altisonantes, como lo caracteriza—y destacó que me quedé con una grata impresión de la citada mesa ya que vi talento, visión, vocación y compromiso. Es así como te conocí, Luciano. Como podrás observar tenemos cuando menos 10 años de conocer-

nos, tiempo en el que hemos podido observar cómo a través de los años te has convertido en la gran persona que hoy eres. Eso quiere decir que cuando te conocí tendrías 30— si no es que 29 años—lo que nos ha permitido compartir muchos sucesos y transformaciones personales en nuestras vidas y es aquí donde trataré de seducir con la tinta de mi corazón este testimonio. Cuando te conocí eras un joven arropado de vivencias, expectativas y deseos de algo, en ese algo estaba tu país, tus ideales, tu familia, tus amigos, tus principios, siempre muy definidos, pero un tanto desordenados por las circunstancias por la que estabas atravesando, pero lo que más claro tenías eran los caminos y el andar en ellos, cosa que me provoco una gran admiración. Nos convertimos en muy buenos amigos, nos presentamos amigos los cuales ahora son de ambos, conocimos otros juntos, transitamos el difícil y complicado registro del

PSD, en el cual muchas personas incluyendo amigos y familiares se quedaron en el camino, compartimos el éxito del registro de PSD así como la tristeza de ver truncado un maravilloso proyecto político viviendo su liquidación. Iniciamos proyectos conjuntos y en todo ese tiempo se vino fortaleciendo nuestra amistad y cariño el cual se convirtió en un lazo familiar. Y es aquí mi querido cheel (cheel palabra maya que significa güero), en donde no encuentro medición alguna para expresarte todo lo que significas en mi vida y lo orgulloso que me siento de ser parte de tu vida y familia. Por todo me voy a permitir utilizar expresiones muy tuyas que ahora hare mías: Abróchense los cinturones que ahí te voy, Luciano (del Latín que significa brillante, luminoso) no podrían haber encontrado tus padres mejor nombre para describirte en el futuro.


Como hijo: eres extraordinario, siempre vigilante de tus padres, con gran amor para ellos y soporte emocional siempre presente. Como hermano: entregado, incondicional, confidente, cómplice, compañero.

Como amigo: hermano de la vida. Como padre: maestro, compañero, amigo, protector, confidente, cómplice, paciente, tierno, filósofo, guerrero y sobre todo amoroso, muy amoroso. Como esposo: ese tema le corresponde a esa súper mujer que te acompaña y que llena tu vida. Como ser humano: es la composición de las cualidades arriba descritas, adicionándole trabajador, inteligente, sensible, visionario, líder, en suma eres un gran, gran ser humano.

Así es, mi querido Luciano, ahora me voy a permitir utilizar un expresión Yucateca por todo lo anterior: no es cultivo (se utiliza para adular a las personas), es puro, puro reconocimiento a estos más de 10 años que la vida nos puso en el mismo camino. Con todo mi amor. - Carlos SanchezArmas Alvelais

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Y desde mi óptica le faltaría agregar muchos más conceptos que difícilmente se encontrarían en un nombre propio, pero si en una personas como tú, ahora utilizare otra expresión muy tuya para continuar, tzananaaaaaaaaaaaa.

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Luciano Pascoe es mi familia, y lo sé porque tiene la cantidad exacta de intensidad, gusto por la bebida, gusto por la fiesta y una capacidad para hablar fuerte que sin duda construye un lazo más grande que la sangre. Digamos que es como un hermano grande, hoy un año más grande. Hace poco tuve la oportunidad de recibir una de sus “monedas de sabiduría” junto con un par de cervezas, y mas allá del tema termonuclear -como diría él- fue un lindo momento para disfrutarlo, para disfrutarnos.

Luciano Pascoe Rippey

Pascoe, te deseo más, todavía más, de lo que tienes que te hace rico. - Victoria SanchezArmas


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Luciano Pascoe Rippey

Hermano, como nos decimos, no es sólo una expresión de políticos comunes en este caso es una expresión que para mi refleja un gran encuentro de vida, de esos escasos que se dan y donde se comparten valores, ideas, pasión y sobre todo un gran sentido de la amistad.

damos todos los días con esa espontaneidad verbal y de ideas que acuñas de manera muy, muy particular.

Recuerdo al Luciano del partido, al comentarista, hoy se extraña al Luciano de tiempo completo en el canal y sobre todo hoy vivo esa gran amistad que nos

Con todo mi cariño y respeto de siempre,

Bienvenido al cuarto piso hermanó, que no te pegue la crisis de los 40 tan duro, ve cómo me ha traído de fregado a mí, jajaja...

- Luis Armando Melgar


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Luciano Pascoe Rippey

Luciano - Happy 40th! You won’t normally hear this from me without the help of some libation so I thought you might as well have it in a book you can flip to for years to come... I have to say I am lucky and blessed to have someone like you in my life.

I wish you nothing but wonderful years ahead and you can always count on me to talk to during the good and the bad...

You are caring, a great listener and give truly honest advice... the kind of advice that walks the thin line of either using a white-glove or broom stick when slapping sense into someone.

Why don’t you ever see a hippopotamus hiding in tress? - Because they’re really good at it.

Your style of honesty is unique and comes from your genuine heart mixing the good and the ridiculousness in all of us.

Let me honor you with a joke that I learnt in Africa and holds the true meaning of life:

Happy BDay Bro. - Daniel Catlla P.S. If you didn’t laugh at my little joke I will leave you with my favorite quote. “Luciano, you disgust me”.


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Mi historia con Luciano es una historia que, más que humorística, busca destacar la calidez humana de mi cuñado.

Luciano Pascoe Rippey

Tengo muchas historias que contar y la realidad es que no terminaría nunca. Mi gran ilusión es ser madre y ese amor lo he enfocado en mis sobrinos a los cuales adoro. Este pasado 10 de mayo lo primero que recibí abriendo los ojos fue un arreglo de flores por parte de Luciano, el cual el detalle me hizo muy feliz y por supuesto lloré cual Magdalena. Cuñado gracias por fijarte en eso pequeños detalles que te hacen una gran persona y me alimentan el alma. ¡Te amo! - Cecilia Fernández


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Mi querido Lucious, te conozco desde hace 6 aĂąos y durante este tiempo he coleccionado todo tipo de recuerdos y momentos maravillosos contigo. Gracias por siempre mostrar amor y generosidad. Pero sobre todo, gracias por permitirme ser testigo de tu evoluciĂłn y crecimiento. Con cariĂąo,

Luciano Pascoe Rippey

- Ale Arochi


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Luciano Pascoe Rippey

Siendo estudiantes de sociología de la UNAM, varios colegas organizamos un intercambio de paletas por monedas en el centro de Coyoacán para recaudar fondos, y presentarnos al Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Sociología, Argentina 1996 o 1997. Recuerdo bien a Luciano liderando las reuniones previas a tal evento y proponiendo temas a presentar en el ELES. Lo recuerdo también discutiendo al calor de una cerveza en el centro de Tlaxcala, sobre la importancia de las políticas públicas para jóvenes en este país.

Y es que a Luciano no sólo me une haber compartido aula mientras estudiábamos sociología en la FCP y S. Me une también la convicción de hacer de este país un lugar más amigable, justo y democrático. Me unen las fiestas infantiles en donde invariablemente nos reconocemos como colegas universitarios, como compañeros de aprendizaje y como seres convencidos de la necesidad de trabajar, desde cualquier trinchera, por mejorar este país. - Claudia Loredo


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Luciano Pascoe Rippey

La amistad es alegría, disfrute y complicidad. Puede durar toda una vida, o solo una tarde. Es caprichosa pues brota donde y cuando quiere, también se evapora al menor descuido. Su salud depende del cuidado y atención que se le preste, su calidad, de la intensidad de los momentos que acompaña. Con Luciano he vivido momentos de mucha alegría. Su elocuencia e histrionismo, aunados a su capacidad de reír de todo y de todos, empezando por él mismo, son rasgos de una personalidad que debiera patentar. Quienes están cerca de él, Carla, sus padres, hermanos e hijos, viven bajo la influencia de esa actitud de

vida que inyecta optimismo y buena vibra. Sus amigos y amigas disfrutamos ser contagiados de vez en vez; ser también influenciados por esa filosofía de vida que nada enjuicia y todo considera. Sin embargo, fue la vivencia de momentos amargos, el angustiante silencio de la derrota y la orfandad de sus secuelas, lo que puso a prueba nuestra amistad. La coincidencia en valores y principios éticos nos permitió superar, con la frente en alto, el doloroso e intenso sepelio de un sueño. Ya pasaron algunos años de aquella experiencia y, como sucede con las

cosas buenas de la vida, el tiempo ha elevado la calidad de esta amistad. Él no bebe uvas fermentadas, pero sí, y con saludable frecuencia, destilados de malta de cebada, así que sabe apreciar el poderoso efecto que genera el tranquilo reposo de caldos que, como la amistad, evolucionan y se enriquecen. Por ello, celebro que apenas llegue a los 40, pues significa que tenemos muchos años más para abonar a la profundidad y calidad de nuestra amistad. - Jorge Díaz Cuervo


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Luciano Pascoe Rippey

Cuando lo conocí me vino a la cabeza la imagen de Eric el Rojo, ese vikingo que algunos han querido suponer que descubrió América mucho antes que Cristóbal Colón. Güero, de barba colorada y ojos sinceros, Luciano es un mexicano que desciende de la rama Quetzalcóatl. No había entonces alcanzado los 30 años y por tanto se las daba de muy joven. Sin embargo, este vikingo– mexicano debe andar por su última reencarnación. Nació sabio, sobre todo para comprender la naturaleza humana. He encontrado pocas personas que sean más rápidas para radiografiar a un semejante. Entiende fácilmente por donde van las preocupaciones,

los intereses, los descalabros y los dolores del otro. Acaso por eso se hizo militante de izquierda y permaneció hasta la necedad en ese costado de la política mexicana. Haciendo memoria cabría ser mal pensado y suponer también que ese recorrido tuvo como principal objetivo encontrarse con su compañera de vida, Carla. Luciano Pascoe posee un talento extraordinario para hacer sentir que la vida es cosa buena. A sus amigos suele regalarnos solidaridad y escucha. Cuando pasa tiempo sin que lo vea, me viene la sensación de que me hace falta un tequila juntos. Extraño entonces cuando militábamos en aventuras etéreas.

Al menos ahí podía conjurarse el extrañamiento. Luciano es amistad de juventud que con el tiempo consolidó en sentimiento maduro. Me veo envejeciendo entre conversa y conversa con él. Charlas que van del pasado y cruzan frente a nuestro presente trayendo algo de nostalgia y también ganas de nueva aventura. Con Eric el Rojo no podría ser de otra manera. La amistad con Luciano tiene algo de barco y también de puerto lejano. Dan ganas de recorrer juntos más vida y más afecto. Me honra ser compañero de ruta de este señor de las barbas coloradas. - Ricardo Raphael


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El camino menos transitado


No hace mucho que te conozco, pero mi afecto va mucho más allá de ese breve lapso. Te deseo con mucho cariño que celebres a plenitud tus 40 añotes, que en el caso de los hombres, es el inicio de la verdadera juventud. Dobles felicitaciones, por tener una mujer que organiza el afecto que todos te tenemos.

Luciano Pascoe Rippey

- José Antonio Padilla Longoria

Hay muchas cosas que uno le agradece a la vida. Una de ellas es el privilegio de encontrarse en el camino a gente cuya amistad estamos ciertos que va a perdurar. Es el caso del güerito Pascoe, a quien le deseo larga vida y muchos éxitos. Va un abrazo fuerte, fraterno y sincero. - Eduardo del Río


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El camino menos transitado


Arcadio Hidalgo, Gilberto y Luciano. Navidad de 1979. La SEP ya había aceptado al GMB para las giras artísticas; Juan pidió licencia en el Instituto Anglo-Mexicano de Cultura por seis semanas. Durante esta segunda estancia de don Arcadio en la casa, se le aceptó a él también: cubrirían sus viáticos, pero no nos pagarían más.

Luciano Pascoe Rippey

- Juan Nicanor Pascoe


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El camino menos transitado


Luciano y Andrés en el Taller Martín Pescador. 1980. Los vasos de plástico detrás del archivero, indican que se preparaba una presentación de algún libro: probablemente seis plaquettes: Tres poemas de Francisco Hinojosa, Cronología de José María Espinasa, Alquimia de la luz, de Francisco Segovia, Sol de casa, de Ricardo Maldonado y Catulinarias y sáficas de Raúl Renán.

Luciano Pascoe Rippey

- Juan Nicanor Pascoe


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Luciano Pascoe Rippey

Mi querido Luciano, en tu cumpleaños me gustaría decirte lo mucho que admiro tu trayectoria como padre, esposo, hijo, cuñado y amigo. En este corto tiempo que llevo de conocerte, has alcanzado un lugar muy especial en mi corazón, te considero un hermano, hay mucho que aprender de ti y seguir tus ejemplos. Estoy seguro que hay mucho más potencial por delante y vienen muchos éxitos más en tu carrera. Eres un excelente ser humano lleno de talento, amor y sobre todo gratitud ante la vida. Es un privilegio formar parte de tu entorno familiar. Te quiero y admiro. - Eduardo Herce


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Luciano Pascoe Rippey

Recuerdo bien la primera vez que tuve una conversación con Luciano. Fue frente a unas cámaras de televisión. Años después, ya hermanos, bromeamos siempre con cariño sobre ese pequeño debate, el primero de muchos. ¿Quién lo ganó? Me parece evidente: lo ganamos ambos porque somos hermanos. Pensando en este güerito tan querido por tanta gente, no me parece tan sorpresivo haberlo querido yo tanto, tan rápido y sin razón aparente. Simplemente nos hicimos amigos, nos quisimos y pronto en

lugar de saludarnos nos dispusimos a darnos de besos en las barbas. Luciano es desde hace más tiempo del que valga la pena hacer cuentas, mi hermano del alma. Compañero de proyectos. Cómplice en sueños. Amigo entrañable a la hora de construir momentos memorables. Socio de vida. Confidente y apoyo en los peores momentos. Referente de continuidad, fuerza, reinvención, buen humor, vitalidad. Envidiable ejemplo de capacidad de amar. A Luciano no le gusta el vino, aunque si lo obligan toma Château

Palmer. Prefiere siempre el single malt, ése que hemos disfrutado juntos trayendo y probando y vaciando botellas. Siempre que miro una botella de Glenmorangie 18 Extremely Rare me acuerdo de él, de cómo le brillan los ojos cuando te habla de sus hijos, de su Carla, de sus pasiones verdaderas. Eres mi hermanito güerito y en eso sabes lo que va. Mi corazón que te has ganado y que siempre estará contigo. Felices cuarenta. - Peter Bauer


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Luciano Pascoe Rippey

Luciano: el guerrero de las mejores causas

profundo de quienes hemos sido privilegiados con su amistad.

Mi querido Luciano tiene muchas razones para llegar feliz a sus cuarenta, con muchas más satisfacciones y logros que reveses y tropiezos, pero sobre todo rodeado de los grandes amores y afectos que ha sabido construir y cuidar como ninguna otra cosa en su vida.

Lo mismo en los intrincados caminos de la política, tantas veces agrestes e ingratos, aunque al mismo tiempo llenos de retos y realizaciones reconfortantes, que en los terrenos tersos de los convivios familiares, con el disfrute infinito de compartir los juegos y las faenas cotidianas con nuestros hijos, mi amistad con Luciano ha sido y seguirá siendo de las mejores cosas de mi vida.

Carla y sus hijos son, sin duda, la mejor y más grande hazaña de su espíritu alegre y cálido, a la vez comprometido y desparpajado, arrojado y sereno, siempre generoso. Pero tiene también el amor inmenso e incondicional de sus padres y hermanos, entrañables como él, así como el cariño

Construir, disfrutar y mantener una amistad sometida a prueba en los diferentes frentes y momentos de los trayectos vitales, sólo es posible cuando se conjugan la simpatía

y el cariño, la confianza y la lealtad, los ideales y la acción, el trabajo y la familia, pero sobre todo la capacidad de asumir, expresar y discutir las diferencias con la firmeza de las convicciones y la madurez de los valores de la diversidad. Nuestra amistad lo ha conseguido. Los cuarenta tienen, en esta época, un significado singular. Suelen ahora marcar la mitad de una vida. Luciano, no sin heridas de guerra, cierra magníficamente un ciclo y, como buen guerrero de las mejores causas, emprenderá bien armado de amor, inteligencia y alegría las mil y un batallas que le esperan. - Alberto Begné Guerra


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Para mí es un placer poder aprender de ti todos los días, admiro muchísimo tu calidad humana, tu manera de enfrentar las adversidades, el trato que tienes con toda la gente y tu sentido del humor. Agradezco siempre tu apoyo y tus consejos. Soy afortunada de tenerte cerca. ¡Te adoro!

Luciano Pascoe Rippey

- Tatiana Castañón


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

Se dice que un “personaje” es una persona sobresaliente cuyo carisma y rasgos físicos, actitudinales e intelectuales lo convierten en un estereotipo memorable y en ocasiones inolvidable. En nuestra circunstancia cotidiana hay muchas personas que son intrascendentes o simplemente pasan desapercibidas y sólo excepcionalmente aparecen personajes… pues bien, debo decir que Luciano Pascoe es uno de ellos. Creo que Luciano era personaje desde pequeño, lo fue seguramente en su juventud y lo es ahora que llega a un punto significativo de su trayecto: sus tempranos cuarenta años. Él está destinado a seguir siendo personaje toda su vida. Cómo no iba a serlo si su padre y su madre también han sido personajes; si su formación se ha dado en esce-

narios que integran lo muy local y lo cosmopolita; si su pensamiento e ideología se han forjado en la dialéctica de los extremos; si su temperamento lo ha llevado a ser un provocador inteligente y crítico mordaz de dogmas, convencionalismos y creencias pero siempre con respeto y gran sentido del humor; si su personalidad a sabido conciliar la informalidad y el desparpajo con calidez , seriedad profesional y lucidez en sus razonamientos.

ta de personaje inolvidable. Un personaje sin complicaciones, afortunado y feliz.

A todos estos atributos deben sumarse otras cualidades o virtudes que todos le conocemos: él ha sabido ser buen hijo, buen padre, buen hermano, buen esposo, buen amigo y buen compañero de trabajo.

Luciano: Muchas felicidades por tus cuarenta, que vivas muchos años más con salud, el cariño de tu familia y el afecto de tus amigos, que el éxito bien merecido te sonría y que la luz del personaje que eres siga iluminando siempre.

Luciano sobresale, llena espacios y deja siempre su impron-

- José Natividad González Paras

Mi esposa Cristina y yo tuvimos la suerte de conocerle hace apenas pocos años y de compartir con él y con Carla ilusiones y proyectos de vida en el plano vocacional y familiar. Nos sentimos orgullosos de estar en la lista de sus amigos y de contar con su amistad que deseamos se fortalezca y perdure.


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El camino menos transitado


Luciano es de esas personas que en nuestra vida de “adultos/profesionales”, me resuena con un pasado común, esa banda del sur de la ciudad, esos colegios, esos reventones que nuestro mundo actual ni se imagina… Así que Lu representa para mi empatía y pasado, nostalgias de vida. Además de eso, Luciano representa la buena onda de la vida, siempre con una sonrisa en la cara y con esa cosa (bien escasa) de: ¿en qué te ayudo?, y siempre con el “como si”. Adoro a Luciano y a Carla, y a esos cuatro hermosos.

Luciano Pascoe Rippey

Felicidades amigo. - Mariana Cordera


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

De mis mejores recuerdos, hace años, sería por ahí de 1996, Luciano y yo apenas nos empezábamos a conocer. El salía de una ruptura amorosa, yo de otra. A él se le ocurrió irnos juntos a Michoacán, a casa del Tío Juan. Saliendo de la UNAM hicimos bolsos y nos fuimos. El viaje en carretera fue hermoso, ayudado por el paisaje michoacano que nunca deja de sorprender, nos conocimos más y nos empezamos a gustar de una forma mucho más cómplice. En alguna medida y en retrospectiva, ese viaje sentó bases de cómo

nos relacionaríamos en el futuro: él siempre tratando de controlar y yo hablando demasiado. Sus tíos allá, sus primos, el gusto y el orgullo que se le salía por los ojos al compartir las historias y desventuras de esos dos personajes entrañables. Michoacán siempre fue una parte de Luciano que disfruté y compartí. Mucha complicidad y muchas carcajadas en una lengua madre muy de ellos, la ironía y el alcohol en un inglés masticado con michoacano.

La foto en mi memoria: la casa de Juan, en la madrugada, olor a frijoles y tortilla, buen whisky en la mano, hermosos libros artesanales, sabor a tinta, maravillosa platica, Juan pregunta, “¿Pero, ustedes son amantes?”. No – contestamos. Son novios o algo- insiste. No – contestamos. “Van a ser”, dice Juan con un poco de intuición y mucho de sentencia. - Soledad Labaca


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

Entre lo blanco y lo negro. Justo ahí—donde nadie logra encontrarse. Puedes hallar a Luciano. A veces bebiendo un Mcallan. Otras sólo mirando. Alumbra: entre lo blanco y lo negro es la diferencia. Su ausencia hereda una aburrida escala de grises. - Roberto Trad

Yo siempre me baso en la filosofía popular. Si “20 años no es nada”, como dice el tango y la “vida comienza a los 40”, entonces: ¡Bienvenido a la vida! Que sea dichosa y aún más productiva y fértil de la mano de Carla, de tus hermosos hijos y de todas las personas que te valoramos y queremos. - Katia D’Artigues


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

Con Luciano, he gozado desde hace unos 27 años de ese placer de la amistad que se encuentra siempre fragmentada por los tiempos, las distancias y por la demandante y gozosa vida en los medios de información, pero que hace que cada encuentro sea una fiesta, cada abrazo más intenso y cada despedida siempre breve. Se trata de encuentros, charlas, complicidades e intercambios que se han repetido a lo largo de casi tres décadas, desde el primer encuentro en la UNAM, durante los debates y movilizaciones del Consejo Estudiantil Universitario, en los ya lejanos años de 1986 y 1987, cuando junto

con toda una generación vencimos juntos el miedo que dejó el trauma de la represión de octubre de 1968 y salimos a tomar a las aulas y las calles, hasta cuando tuvimos la oportunidad de compartir visiones en Proyecto 40 o La Crónica.

Pero no sólo eso, ante los peores escenarios Luciano sabe cuando hay que buscar otros caminos, le pone a los problemas la mejor cara y con una sonrisota convoca a no dejar que las cuitas nos invadan echando mano de un desplante lúdico.

La mejor parte de ir compartiendo con Luciano estos trayectos del viaje ha sido esa forma en la que encuentra cómo hacer que todos a su alrededor se sientan cómodos, en confianza, con la libertad y la certeza que por grandes que puedan ser las diferencias siempre existe la posibilidad de encontrar una coincidencia (o varias) para poder seguir adelante.

Luciano cumple 40 años y ha mantenido el mismo ánimo que le conozco desde la época de la universidad, lo cual sin duda ya es un logro, pero que en realidad creo que no debe haberle costado mucho trabajo. - Néstor Ojeda


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El camino menos transitado


Yo, Ana Paula, por aquello del “¿eh?”... somos ambos sordos, pero buena onda. Y con todo y todo, nos entendemos.

Pero las porras del equipo Pascoe-SánchezArmas-Martínez-Ordorica tienen que lograr un cambio. Y si no, de menos las risas tomando burbujas, whisky y/o una copa de buen tinto (Hundred Acre, como le gusta a Carla).

Y yo, Federico, por el fanatismo a los Delfines. ¿Quién se encierra en un bar de mala muerte en Las Vegas a ver y a apoyar a este, nuestro equipo, mientras la vida en aquella ciudad que nunca duerme, avanza? Por cierto... ¿sabes cuál es la diferencia entre los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Delfines de Miami? Que la más reciente foto del Super Bowl del equipo de los Patriotas no es en blanco y negro.

No importa que cumplas 40 años. La edad es un número. Bien lo sabes. Tú que en apenas éstas cuatro décadas has pasado por tanto: ser el único güerito de la escuela pública; ser el fundador del partido con el nombre más largo en la historia de México (Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina de México); conocer a tu amigaza Ana Paula en un debate convocado por Televisa para hablar del PRD

Luciano Pascoe Rippey

Querido Luciano, nadie te entiende como nosotros. Punto.

junto con otros dos ‘güeritos’ en pantalla; padre de cuatro niñazos (ya puedes ir pensando en tu propio equipo de americano); esposo de una enorme persona como lo es Carla...y ahora trabajar para TV Azteca. Esto último costará trabajo aceptarlo. Pero todos tenemos defectos. Luciano querido, muchas felicidades. Esperamos poder seguir compartiendo contigo tantas experiencias tan divertidas. Reír es alimento para el alma y cuando estamos contigo, risas nunca faltan. Abrazos, - Federico Martínez y Ana Paula Ordorica


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El camino menos transitado


Tengo la fortuna de haber conocido hace tiempo a la familia Pascoe. Me refiero a la familia antes de escribir de Luciano porque creo que hablar de ella dice mucho de quien es Luciano.

Luciano Pascoe Rippey

Todo empezó por una medición para estimar el capital político de Ricardo Pascoe, su padre. La idea era valorar su potencial para competir en una elección local en la Ciudad de México. El proyecto se desarrollo de manera normal y convencional, como cualquier otro, hasta el momento de la presentación de resultados. Ese día me dijo mucho de quienes son los Pascoe y de donde viene Luciano. Nos reunimos en el Suntory de la Del Valle (lugar favorito donde se encuentra la cava de los Pascoe). Mi primera sorpresa es que la familia en pleno asistió a la reunión: Ricardo y su pareja, Luciano y Andrés. Me di cuenta de la trascendencia de la reunión y de la forma en que se toman decisiones en esa familia.

Aunque los resultados eran sobre uno de sus integrantes, la decisión de cómo proceder a partir de ellos era comunal. Eran una tribu. Primero agradecí en pensamiento la invitación, la confianza y la posibilidad de dejarme entrar a su tribu. Luego sin darme cuenta y por un minuto mientras analizábamos la información me hicieron sentir parte de su comunidad, un sentimiento muy inusual en una presentación de resultados. Con el tiempo me di cuenta que es una sensación que se tiene siempre que se convive con los Pascoe o cualquiera de sus integrantes. Así empezó mi relación con una familia que por fortuna me he cruzado en múltiples ocasiones, sobre todo con Ricardo y Luciano (por razones geográficas Andrés no ha estado tan presente, pero creo que habría sido igual). He tenido la fortuna de tenerlos cerca en lo laboral y en lo social, cuando Ricardo estaba en la Miguel Hidalgo, pero sobre todo con Luciano en Estrategia

Total, en Proyecto 40 y ahora en su más reciente responsabilidad, Grupo Salinas. Luciano tiene muchas cualidades como todos sabemos, pero hay algunas que pocos tenemos la fortuna de atestiguar porque sólo se revelan con el paso del tiempo y las casualidades de la vida. Es una fortuna conocer lo talentoso que es en lo laboral, lo fraterno en lo personal y lo amoroso en lo familiar. En está última parte tengo en mi acervo curricular haber sido profesor de Carla hace años en la Ibero. Por ello, desde el momento que pasaron a ser pareja, intuí el maravilloso mundo que ambos crearían en el momento en el que ella se sumara a la familia. En pocas palabras en sus 40 creo que Luciano celebra por más de uno, por él y por su tribu, en la que unos a veces de manera intermitente alcanzamos a incluirnos. - Francisco Abundis


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El camino menos transitado


¡Qué rápido se pasa esto! No puedo creer que ya van a ser 6 años que empezamos ese (¿gran?) proyecto, pero sobre todo no puedo creer que ya cumplas 40… ¡Estás bien ruco!

Luciano Pascoe Rippey

Pero bueno, nada mejor que aprovechar la ocasión para recordar tantos y tan buenos momentos que hemos pasado: desde interminables reuniones en lugares hermosos como Ciudad Victoria, conocer los bares de Zacatecas o emprender batallas campales internas. Gracias por abrirme las puertas a tu familia. Ha sido un gran placer conocer y convivir con tus hijos desde que corrían por toda la oficina, o las

largas y divertidas cenas que hemos compartido Carla, Lu, tú y yo. Puedo decirte con alegría y orgullo que he aprendido mucho de ti, no sólo en lo profesional, también en lo personal. Las pláticas, los debates y las discusiones variadas—que por cierto casi siempre he ganado, muchas de ellas con la ayuda de Carla—han sido momentos increíbles. Ahora que cumples 40, te agradezco por dejarme ser tu socio, amigo y hermano. ¡¡Estoy seguro que nos queda mucho por hacer y compartir!! Te mando un gran abrazo hermanito. - Guillo Lerdo de Tejada


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

Luciano nunca conoció el verbo ‘escatimar’ en lo que a sus amigos se refiere. No sabe dar poco, no sabe limitar el amor que siente y da por sus amigos. Es capaz de ir al infierno por ti, rescatarte, sacarte del estado de desesperación y regresarte a la normalidad. Y lo hace sin condiciones, sin pedir nada a cambio, sin pensar en lo que le puede pasar en el trayecto. Pero con su lucidez intelectual sin límites, te habla con la verdad, como únicamente él sabe hacerlo. Saca sus mejores argumentos, racionales y emocionales para ayudarte a ver

la verdad sin la neblina que causa ser el afectado en una crisis. Tiene golpes certeros de brillantez, una pluma privilegiada (sólo existe un puñado de gente en este país con esa virtud inigualable). Pero si no fuera por ese corazón enorme que lo hace ser quien es, que lo baja del olimpo de los sabios, sería sólo un gran asesor. Porque es esa rara combinación de principios, moral, inteligencia, experiencia y esa extraordinaria capacidad de dar amor a los demás sin condiciones, lo que lo hace ser el único ser excepcional Luciano.

Quienes hemos atravesado el infierno y visto la luz de nuevo, gracias a seres humanos como Luciano, podemos saber la importancia de esa combinación extraña que entraña su amistad. Y por eso, por miles de cosas más (que no caben en 300 palabras), por su ayuda generosa pero lúcida y asertiva, es que nuestro Chano hermoso merece una vida llena de luz y felicidad, rodeado siempre, estamos todos seguros, del amor de todos los que formamos parte de su vida. Gracias, totales. - Alejandra Sota


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El camino menos transitado


Pavarotti, como cariñosamente le llamo, me ha sorprendido porque a pesar de su lenguaje—que no tengo la menor idea dónde lo adquirió, ni dónde lo ha perfeccionado—he tenido oportunidad de compartir grandes momentos con él.

Luciano Pascoe Rippey

Recuerdo especialmente un viaje a Mérida, donde quedé sorprendido del gran respeto que le tiene a su suegro (mi gran amigo) y a todos sus amigos ahí presentes, con quienes tuvo muchos detalles. Créanme que me encantaría que pudiera repe-

tirse esa gran aventura, aunque yo era el mayor de edad de todos los asistentes, me parece que no los hice quedar mal. A mi gran amigo Luciano, que siempre esta cuando se le necesita, le deseo en este aniversario que goce de salud, ya que cuando esta falta es un desmadre vivir con achaques. Tu amigo que te quiere, - Miguel A Mateos


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

LPascoe ya era un personaje en la Universidad Nacional y en el PRD local cuando lo conocí. Había oído hablar de él. Mis amigos pumas me lo referían. En 1996 yo dirigía el programa México, Cultura y Democracia de Radio UNAM y participaba en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, invitado por Heriberto Galindo, para hacerme cargo de la Coordinación Nacional de Desarrollo Político del ICADEP. En ese entonces, un grupo de jóvenes discutíamos sobre el impacto de internet en las elecciones. Era un tema novedoso y estratégico, así que decidí explorar ese mundo. Revisé las primeras páginas electrónicas de los partidos y entré a los primeros “chats” de discusión, que fueron semilla de las actuales redes sociales. Con el sobrenombre de MAULO me inscribí en el WBS.MexicanChat y

empecé a conversar por las noches con un amplio grupo de internautas mexicanos, a la vez que, de cuando en cuando, subía imágenes y hacía comentarios políticos en favor de mi partido, el PRI. Cacé debates con LPascoe que después sabría era Luciano, quien se convertiría en responsable de la página electrónica de Cuauhtémoc Cárdenas. La amistad fue creciendo y a los debates públicos en el chat, siguieron mensajes privados, donde LPascoe me pedía que les hablara de él a mis amigas virtuales: “diles que soy güerito, buena persona e inteligente”. Después de un año lo invité a que, junto con Enrique Caballero, asistieran al programa de radio. Ahí

los conocí en persona. Descubrí, de inmediato, la ironía, inteligencia y buen trato de ambos. Luego de la charla radiofónica fuimos a comer a una cantina y fue el primero de múltiples encuentros con Luciano, acompañados por una cerveza, para continuar discutiendo y a la vez fortaleciendo nuestra amistad. Era viernes y aquella fiesta, como diría Ernest Heminway, aún la continuamos. Por eso nos tratamos de “hermanos”. Diez años después conocí a la güerita Carla SánchezArmas, pero esa es otra historia que ella y Luciano construyeron juntos. Me sobran anécdotas, pero se me acabó el espacio. Saludos reformistas y un gran abrazo. Felices 40, Luciano. - Mauricio López


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El camino menos transitado


Well, it seems that several of my family members have already outdone all the clever little stories about Luciano that have been milling about in my head, so I will not attempt to match their thoughtful, beautiful words. All I will say instead is: Even though you are getting old, cuz, I will still love you. And I will still cherish every moment I get with you from now until forever.

Luciano Pascoe Rippey

Love, - Kristen


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El camino menos transitado


Luciano Pascoe Rippey

Llegaba a casa de Ricardo y Carla a las seis de la mañana allá en San Pedro de Los Pinos.

veces ganaba él, a veces yo. Así nos preparábamos para el día que comenzaba.

Ricardo era Secretario General del SITUAM y Carla era una artista grabadora intensa y embarazada. Yo era maestro de pintura en el Edron College en San Angel Inn. A las 5:45 salía de Leonardo de Vinci 101 en bici con rumbo a casa de Ricardo. Cada mañana jugábamos squash en unas canchas a pocas cuadras de allí. Eran juegos veloces, extenuantes y muy divertidos. A

Una mañana, Ricardo dijo muy emocionado que era papá de un hijo. Luciano había nacido la noche anterior. Iba de salida con cosas para traer a su esposa e hijo a casa. Me fui a Mixcoac sin el juego acostumbrado pero exaltado e inmensamente orgulloso que había nacido el primogénito de la familia Pascoe Rippey. - Dionisio Pascoe


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Luciano Pascoe Rippey


Bonus track: Poema de Roberto Bola単o inspirado en Luciano


1974.Anunc i ode lnac i mi e nt ode Luc i anoNi c ano rPas c o eRi ppe y. Sei mpr i mi óe nTi po sFut ur a, Re gi na4D,t i e ndaques i guee n mano sdel ami s maf ami l i a, l o squee nc o nt r ar o nmipr i me r a pr e ns aWas hi ngt o ne n1973,e n To l uc a;pe r oyanoi mpr i me ns i no queve nde nar t í c ul o spar auno f i c i o e nví asdee xt i nc i ó n:l asar t e sgr áf i c as . Elanunc i ol l e vabaungr abadoe n c o br edeCar l aRi ppe y,pe r os eha pe r di do . -JuanNi canorPas coe

Luciano  
Luciano  

Primera Version

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