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Perspectiva del cine colombiano. Desde lo estético, la producción, la distribución y la taquilla.

Autor:

Pedro Andrés Ortega Mossos

Resumen El cine colombiano actualmente se encuentra en un periodo interesante para reflexionar, en cuanto a la cantidad de películas que se han realizado en los últimos 10 años, el tipo de las misma y la recepción dentro de los espectadores en las salas de cine. Este hecho suscita una reflexión sobre lo que podría recibir el nombre de Cine Colombiano, y el análisis que se teje tras esto para crear una identidad audiovisual en Colombia.

Palabras Clave Cine, Colombia, géneros, directores, fotografía, cinematografía, sala.

Abstract Colombian film is currently in an interesting period for reflection, as to the number of films that have been made in the last 10 years, the kind and reception within the spectators in the theaters. This raises a reflection on what might be called Colombian Film, and analysis after it is woven to create a visual identity in Colombia.

Key words Movie, Colombia, genre, directors, photographie, room, cinematographie.


Realidad del cine colombiano hoy En cuanto, al ir a cine, el publico en general se queja de la calidad del cine colombiano. Continuamente se refiere a este como aburrido y mono temático, haciendo alusión a que las únicas historias que encuentra en la pantalla grande son las de violencia, prostitutas o narco-cultura. ¿Acaso es esto cierto? Al revisar el listado de las películas colombianas del 2007 al 2001, se puede encontrar una opinión contrariada al respecto.

2007 La boda del gringo Bluff Satanás Esto huele mal Buscando a Miguel Apocalipsur El sueño del paraíso El Corazón La ministra inmoral Un tigre de papel Juana tenía el pelo de oro Muertos de susto

Tas Salini Felipe Martínez Andi Baiz Jorge Alí Triana Juan Fischer Javier Mejía Carlos Palau Diego García Moreno Celmira Zuluaga Luis Ospina Pacho Bottía Harold Trompetero 2008 Catálogo Muertos de susto Harold Trompetero Paraíso Travel Simón Brand Entre sábanas Gustavo Nieto Roa Perro come perro Carlos Moreno Polvo de ángel Oscar A. Blancarte El ángel del acordeón María Camila Lizarazo Yo soy otro Oscar Campo La milagrosa Rafa Lara Antonio Dorado, Te amo, Ana Elisa Róbinson Díaz Los actores del conflicto Lisandro Duque PVC 1 Spiros Stathoulopoulos Nochebuena Camila Loboguerrero Helena Jaime César Espinoza Ni te cases ni te embarques Ricardo Coral 2009 Catálogo Ni te cases ni te Ricardo Coral embarques El Man, el super héroe nacional Harold Trompetero Riverside Harold Trompetero El arriero Guillermo Calle

2007 2007 2007 2007 2007 2007 2007 2007 2007 2008 2007 2007 2007 2008 2008 2008 2008 2008 2008 2008 2008 2008 2008 2008 2008 2008 2008 2009 2009 2009


Los viajes del viento La pasión de Gabriel Humo en tus ojos El cielo Amar a morir La sangre y la lluvia Pecados de mi padre In Fraganti

Ciro Guerra Luis Alberto Restrepo Mauricio Cataño Alessandro Basile Fernando Lebrija Jorge Navas Nicolás Entel Juan Camilo Pinzón 2010 Catálogo In Fraganti Juan Camilo Pinzón El Vuelco del Cangrejo Oscar Ruíz Navia Chance Abner Benaim Del Amor y Otros Demonios Hilda Hidalgo Contracorriente Javier Fuentes León Retratos en un Mar de Mentiras Carlos Gaviria García José Luís Rugeles Sin Tetas no hay Paraíso Gustavo Bolívar La Sociedad del Semáforo Rubén Mendoza Rabia Sebastián Cordero El Paseo Harold Trompetero 2011 Catálogo el Paseo Harold Trompetero El Jefe Jaime Escallón Buraglia Los colores de la montaña Carlos César Arbeláez Lecciones para un beso Juan Pablo Bustamante En coma Juan David Restrepo Karen Llora en un bus Gabriel Rojas Vera Locos Harold Trompetero Carlos Fernández de Cuarenta Soto Todos tus muertos Carlos Moreno Con amor y sin amor David Serrano Saluda al diablo de mi parte Juan Felipe Orozco La vida era en serio Mónica Borda Jairo Carrillo y Oscar Pequeñas voces Andrade Poker Juan Sebastián Valencia El Páramo Jaime Osorio Márquez Postales colombianas Ricardo Coral-Dorado Silencio en el paraíso Colbert García Mamá tómate la sopa Mario Rivero Ferreira El escritor de telenovelas Felipe Dothée

2009 2009 2009 2009 2009 2009 2009 2009 2009 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011 2011

Fuente: Proimagenes Colombia. Al revisar el listado anterior la opinión contraria aparece de inmediato, si bien la violencia continúa permeándo nuestras narraciones también se puede tener en cuenta que la narración busca tomar otras historias para establecer allí su dramaturgia. Historias románticas, de personajes marginados, de


simples víctimas ocasionales de situaciones, de desamor, dramas de adolescencia, etc. Parece una gran variedad de historias y de aventuras que podrían envolver al espectador promedio colombiano. En general el espectador se queja y los realizadores colombianos no encuentran la respuesta para este espectador, del que debemos tener en cuenta su cultura audiovisual proviene principalmente de observar televisión. En general el ambiente que ronda en cuanto al cine colombiano afirma una falla por parte de los realizadores hacia el espectador. Pero este cine del que se habla ¿Qué otra finalidad tiene distinta a llegar hacia el espectador? En cuanto a esto se puede encontrar una vía distinta para la que se realizan películas y son los festivales, allí se premia a lo mejor del séptimo arte y podemos encontrar 10 festivales alrededor del mundo que cuentan con la categoría de clase A. Este cine que se enfoca a llegar a festivales adquiere un gran valor al momento de construcción de una identidad y estilo nacional cinematográfico. Pero en ocasiones los festivales pueden convertirse en una excusa para olvidar al publico y básicamente para quienes están hechas las películas. Como fue publicado en el mes de octubre en un artículo (acá va la cita), a manera de critica se daban una serie de tips para que una película entre a un festival clase A. El artículo entro con fuerza en la sociedad del cine y genera gran controversia y criticas. El cine colombiano antes del 2003 era un verdadero acto e fe, o así se concebía dentro de los amantes y realizadores del mismo. No existía ninguna tipo de apoyo estatal y iniciar un proyecto de este tipo generaba valores astronómicos que difícilmente eran recuperados al aparecer en una sala de cine. El promedio por año de películas estrenadas era inferior a una. En el 2003 surgió la iniciativa, que ya existía en muchos de los países latinoamericanos, para forma un fondo de fomento cinematográfico, donde entregan una gran cantidad de dinero a diversos proyecto de distinto formato y genero. Este fondo impulsado por el ministerio de cultura creo una entidad de carácter mixto a la cual llamaron Proimagenes en movimiento, esta entidad es la encargada de entregar los estímulos a través de convocatorias y entregas directas. Esto ha permitido que desde su creación sean más de 100 películas realizadas en Colombia, en su mayoría con equipo colombiano y de diversas características, lo que ha permitido realizar una búsqueda en la identidad del cine nacional. ¿Pero que tan efectiva ha resultado esta búsqueda? En un foro realizado en Medellín en noviembre de 2007, Felipe Montoya, un joven realizador de documentales y programas de televisión, en una pregunta que hizo a quienes se encontraban en el panel, creo un gran ruido en tres palabras, provocando silencio por un momento en el auditorio: Nuevo Cine colombiano. Más que la reunión de estas tres palabras, lógicamente previsible por los nombres que han tomado los cines de todo el mundo en una época hambrienta de etiquetas, llamando la atención con la ironía y desconfianza con que eran pronunciadas. Con esa ironía y desconfianza, Montoya quería hacerse al margen de un hipotético Nuevo Cine colombiano vendido como imagen promocional por los medios de comunicación y la industria del entretenimiento. (Pedro Adrian Zuluaga, s. f.) Pero este Nuevo Cine Nacional del que hablo Felipe es acaso algo que se acerca a la realidad o simplemente es una invención del mercado para crear controversia y ofrecer algo falso al publico que con ansias espera ver surgir la identidad del cine colombiano. Pero como inicia la historia de tan accidentado medio de entretención o forma de arte. El siguiente resumen de un pagina de internet permite hacernos idea de como nace todo. “La historia del cine en Colombia inicia en 1897 cuando se registra la llegada del cinematógrafo al país. Solo dos años antes, el aparato de los Hermanos Lumière habría hecho su legendaria aparición pública en París y con la reciente euforia ocasionada alrededor del mundo por la aparición del invento, muchos camarógrafos extranjeros se volcaron con sus cámaras en busca de nuevos paisajes por


descubrir, de esta forma se conoce que algunos incursionaron en territorio colombiano aquel año donde se realizaron exhibiciones inicialmente en Colón, que por entonces pertenecía a Colombia; de allí pasó a Barranquilla, luego a Bucaramanga para llegar más tarde a la capital Bogotá donde en agosto de ese mismo año fue presentado en sociedad en el Teatro Municipal, que estaba localizado en la carrera 8 y fue posteriormente demolido” («Cine de Colombia», 2013) Quienes trajeron el cinematógrafo fueron los hermanos Domenico, quienes empezaron a realizar películas y a exhibirlas. En este momento el cine no se vio como un arte sino en cambio era visto como un boudeville, termino francés usado para llamar a las ferias de variedades, en pocos años se abrieron varias productoras y le exhibición poco a poco fue masificandose. En los 30 llego Cine Colombia, una empresa fundada por norteamericanos y compro todas las productoras Colombianas que pudo. Las que no vendieron llegaron a la quiebra, algo mínimo logro sobrevivir y por esto resultaron fundamentales, reflexionando por primera vez en la necesidad de una identidad cinematográfica a nivel de nación, lo que buscaría el significado de una cine colombiano. La más representativa de estas productoras fue la de los hermanos Acevedo, quienes luchando contra el principal exhibidor en el país que lleno el mercado de películas mexicanas y norteamericanas, lograron mantenerse por un tiempo prudencial. Teniendo en cuenta la gestión de los Acevedo y su deseo por mantener realización cinematográfica en Colombia, se dio impulso a que después de los 50's nuevos realizadores expresaran sus inquietudes cinematográficas a través del celuloide. Algunos de ellos extranjeros pero en general se busco un Cine Colombiano. “La falta de oportunidades comerciales y apoyo estatal no impidió que en los años 1950 se ensayaran distintos modelos de producción. Quizás el más interesante fue el cortometraje surrealista La langosta azul (1954), producido por un grupo de artistas de la costa Atlántica entre quienes se contaban Gabriel García Márquez y Enrique Grau. Aunque estos artistas no siguieron trabajando en el medio cinematográfico, García Márquez continuaría colaborando más adelante en varios proyectos como guionista. Otro de los artistas que intentarían infructuosamente lograr desarrollar una carrera cinematográfica en el país fue el escritor Fernando Vallejo, quien durante la década de 1980 intentó realizar producciones cinematográficas que no solo no lograron apoyo estatal sino que fueron censuradas. A pesar de que Vallejo intentaba retratar en sus películas la problemática de la violencia nacional, tuvo que realizarlas en México.”(«Cine de Colombia», 2013) Muchos países alrededor del mundo encontraron la misma crisis respecto a la competencia contra el cine norteamericano. Entendiendo el valor cultural que tiene lo cinematográfico en cuanto la construcción de identidad de un país y la necesidad del cine para construir una historia del mismo. Por esto el 28 de julio de 1978 por medio del decreto 1924 nace la Compañía de Fomento Cinematográfico FOCINE para administrar el Fondo de Fomento Cinematográfico que había sido creado un año antes. Focine era una entidad adscrita al Ministerio de Comunicaciones que permitió que en aproximadamente 10 años se realizaran con apoyo estatal 29 largometrajes y un buen número de cortometrajes y documentales, sin embargo las dificultades administrativas malograron la iniciativa y Focine tuvo que ser liquidada en el año de 1993. Dentro de este periodo se destacaron las producciones de Carlos Mayolo, por su aporte a la renovación


de la estética y el lenguaje visual del cine nacional así como las comedias de Gustavo Nieto Roa que a pesar de ser consideradas por la crítica como películas de pocas pretensiones artísticas lograban importantes ingresos en taquilla al adaptar la fórmula del cine mexicano que apelaba a los elementos populares. (Hernando Martínez, s.f.) Durante este periodo el cine fue posible a precios altos para sus directores y productores, donde el fondo creado por Focine no entregeba un estimulo libre sino que funcionaba como un préstamo, el cual la mayoría de veces los productores y directores tenian que cubrir completamente con una recuperación en taquilla inexistente. Muchos perdieron sus bienes raices y automotores pagando el préstamo del fondo. Durante el periodo del cierre de Focine y la creación del siguiente fondo pasaron 10 años. Durante estos años no se vieron más de un docena de películas colombianas circular por las salas de cine del país. A continuación la cita que hace Proimagenes sobre su razón de ser. En 1997 nace Proimagenes Colombia, el actual fondo para desarrollo cinematográfico en Colombia, quien logra empezar a sacar películas a las a partir del 2003. El Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica "PROIMAGENES COLOMBIA" es una entidad sin ánimo de lucro, enmarcada en el régimen de las actividades de ciencia y tecnología y de las entidades privadas, e integrada por entidades públicas y privadas según el ,mandato de la ley 397 de 1997, ley General de Cultura. PROIMAGENES COLOMBIA busca consolidar y solidificar el sector cinematográfico colombiano, convirtiéndose en un escenario privilegiado para la concertación de políticas públicas y sectoriales, y para la articulación de reglas del juego que concreten e impulsen la industria cinematográfica del país PROIMAGENES COLOMBIA administra el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico - FDC del que usted encontrará toda la información en esta página. A partir de un amplio catálogo de películas, PROIMAGENES COLOMBIA se ha convertido en el mediador por excelencia de la filmografía colombiana en mercados internacionales y nacionales. Además promueve el intercambio de tecnologías y recursos humanos, actividades de investigación, formación y coordinador de encuentros, muestras y festivales relacionados con el cine.Desde 2006. con la autorización de su junta directiva, desarrolla todas las gestiones para operar en Colombia una Comisión Fílmica (Film Commission) que sirva como un medio de intermediación y facilitación que ponga en contacto a todos los sectores cinematográficos, turístico y otros necesarios con todas aquellas personas que estén interesadas en coproducir con el país o filmar en el. («Qué es Proimagenes? | Proimagenes Colombia», s. f.) Junto a lo que seria el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC), aparece la iniciativa privada de Caracol Tv, para producir cine estrenando habitualmente una pelicula los 25 de diciembre de cada año desde hace un poco más 10 años, Dago Garcia Producciones, es la empresa que encuentra rentabilidad en el negocio cinematográfico y los seguirá haciendo por unos cuantos años más, hasta que aumente la alfabetización audiovisual en el país y los programas de formación de públicos. En cuanto a la posición del sector especializado y la critica cinematográfica en cuanto a la producción de Dago Garcia, expresa que no tiene ningún valor cinematográfico y en cambio de construir identidad


logra lo contrario y genera una mala experiencia del espectador, a pesar de tener los récord en taquilla de los últimos años, superados únicamente por la Estrategia del Caracol en los 90. En los escritos del critico Pedro Adrián Zuluaga se puede observar esta posición. “En la nueva Calle 26 de Bogotá, muy cerca del Cementerio Central y la Ciudad Universitaria, se puede ver un enorme mural con Jaime Garzón, y una contundente declaración: "País de mierda" . Lo que sorprende no es el rostro un poco adolorido de Garzón, cuyo recuerdo es con frecuencia exorcizado -y utilizado- por los medios, ni que alguien haya escrito lo que todos hemos sentido y experimentado alguna vez: que este es el peor moridero del mundo, la patria más infame e inicua. Es el hecho de que la figura de un humorista se asocie al desacuerdo y la contradicción, y no al consenso. Sorprende porque buena parte del humor colombiano de los últimos años -y notoriamente aquel cuyo vehículo ha sido el cine- es puro envilecimiento, distracción masiva que nos permite vanagloriarnos de que aquí, incluso lo peor, nos lo tomamos con gracia.” (Pedro Adrian Zuluaga, s. f.) No hay que dudar de que ese lugar común tiene unos usos políticos, y que además, la realidad contradice el supuesto: lo que hay es un país crispado, donde todos estallamos no en desafueros de gracia sino en proverbiales arranques de violencia, que casi nunca guardan proporción con los hechos. Pues bien, De rolling por Colombia (que se estrena este viernes) juega con ideas aún más peligrosas y de incierta interpretación. Por ejemplo, que no queremos escuchar la verdad sino una fantasía que no nos lastime el ego, que la verdad no existe, que los hechos carecen de importancia y son puro "relato". En suma, la posmodernidad y el relativismo aterrizaron, de bruces, en el humor colombiano. Para llevar adelante esta premisa, la película de Harold Trompetero no se detiene ante nada, con el convencimiento de que su propia mediocridad e inverosimilitud, al fin y al cabo, hacen parte de lo que se quiere decir; son precisamente "el mensaje". Sin ninguna base realista, el exitoso director de comedias que es Trompetero, entra a saco en uno de los eventos que definieron lo nacional y ayudaron a crear un relato artificial del país (de mierda) que hoy somos: la vuelta a Colombia. Y a eso le suma la evocación de un fenómeno de comunicación que conectó pueblos y regiones mucho antes que cualquier otro medio : la radio. (Pedro Adrian Zuluaga, s. f.) A pesar de aciertos y criticas una cosa es cierta en Colombia: se ha logrado hacer cine. Este cine que se ha hecho ha llegado a distintos lugares: salas de cine nacionales y extranjeras; festivales alrededor del mundo; la pantalla chica; dvd; etc. Pero en ocasiones el dilema no radica simplemente en hacer sino en que sucede con lo que se hace, si construye nación y si alimenta culturalmente a un país, preceptos que se encuentran establecidos en la ley de cine. En el departamento del Valle, provenientes de las universidad estatal y de la carrera de comunicación social, han aparecido un grupo de nuevos realizadores que han logrado hacer dos películas y van por la tercera. Son el grupo de la productora Contravia, a la que incluso el festival de Cannes, el más importante en el mundo, le ha puesto los ojos invitando a sus directores. En la década de 1960, Marta Traba resaltaba la capacidad del cine -un arte hasta ese momento en vía de legitimación en el país- para revelar al paisaje y al hombre colombianos, con un realismo más directo que el de cualquier otra disciplina artística. Lo que la gran crítica argentina veía en ciernes a través de trabajos pioneros como los de Francisco Norden, que se movían entre lo turístico y lo institucional, es


probable que apenas ahora se esté dando a cabalidad. Y lo están logrando unos trabajos que se instalan en los márgenes de la representación tradicional, en un extrarradio nacional, lejos de los grandes centros del poder. La Sirga, la opera prima del director caleño William Vega, conforma junto con Porfirio, de Alejandro Landes, y El vuelco del cangrejo, de Óscar Ruiz Navia, un grupo de películas que abren una vía realmente renovadora tanto en contenidos como en lenguaje fílmico dentro de un cine colombiano mayoritariamente embelesado en su propia mediocridad. A estos largometrajes de ficción se podrían unir unos cuantos documentales: Corta, de Felipe Guerrero, Nacer y Bagatela, de Jorge Caballero, La Hortúa de Andrés Chaves. Sé que estas etiquetas son odiosas, pero me atrevo a decir que estas películas representan una tendencia, un nuevo cine colombiano que tiene la capacidad de entablar un diálogo intenso con la realidad que toma como referente, pero que son antes que cualquier cosa cine, trabajo sobre la forma y el lenguaje; todos y cada uno de estos títulos evidencian altísimos niveles de autoconciencia artística. Comparando a Colombia con otras potencias latinoamericanas como son: Argentina, Brasil y Mexico. Encontramos un gran falencia incluso al momento de pensarnos a nosotros mismos, una frase que se repite constantemente cada vez que se generan espacios de discusión es: ¿Por qué los directores se embelesan una y otra vez con lo mediocre de su cine? Otros países han tenido una producción mayor de escritos y por lo tanto han logrado darle un lugar distinto a la reflexión de su propio cine, como es el caso de Brasil. “El Nuevo Cine Latinoamericano no constituyó un corpus homogéneo de propuestas cinematográficas. Se trató más bien de una pluralidad de proyectos que obedecían a la especificad nacional en la que se generaban y que coincidían en algunas preocupaciones estéticas, pero sobre todo, en un proyecto político de descolonización y reforzamiento de luchas populares. Ana M. López señala que en esa confluencia surgió la unidad y significación del movimiento: ''It is precisely as a movement that stresses a particular set of nationalist positions and that articulates these positions across a terrain much broader than the national sphere that the New Latin American Cinema acquires its revolutionary cultural significance" (104). Esta preocupación que trasciende las fronteras de lo nacional podría aproximarnos nuevamente a Dogma 95, pero lo que caracteriza dicho impulso servirá también para establecer diferencias. Baste recordar que ya hace varios años Julianne Burton abordó el nuevo cine en términos de un discurso de resistencia, donde la metáfora de la cámara como un fusil fue explícitamente apropiada por un movimiento de cine-guerrilla: “La cámara es un arma que dispara veinticuatro cuadros por segundo”, fue el famoso lema de Octavio Getino y Fernando Solanas (Burton cit. 1978, 49). Es en esta dimensión política donde se inserta la propuesta realista del nuevo cine y la apuesta por un “cine imperfecto” que trasciende las fronteras nacionales; asimismo, es aquí donde surge la distancia frente al realismo y la denudez del proyecto transnacional de Dogma 95.”(«Luis Duno Gottberg: Un nuevo Dogma, viejas reminiscencias: Dogma 95 y el cine latinoamericano (“Fuckland” y “Residencia”)- no 36 Espéculo (UCM)», s. f.) Lo anterior es solo un pequeño ejemplo de la reflexión que han hecho un critico y analista brasileño sobre el cine latinoamericano. Pero así como en los países mencionados superan la producción cinematográfica, también se supera allí la producción de texto que tiene como punto común la reflexión del mismo. En cuanto al camino que le falta recorrer al cine colombiano todavía es bastante, faltan creación tanto


en la creación como en lo practico y realizar la reflexión necesario en torno a lo creado, para así poder crear un cine solido y que se sostenga en competencia frente a cines extranjeros.

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Perspectiva del cine colombiano. Desde lo estético, la producción, la distribución y la taquilla.