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XX. Madonna del Prato La Madonna del Prado o Virgen con niño y San Juanito es una obra del artista renacentista Rafael de Sanzio (1483-1516). Rafael de Urbino (el sobrenombre de Sanzio procede de su buen carácter y por haber nacido y muerto en Viernes Santo) se constituye como una de las figuras clave del Cincuento italiano; como otros humanistas de su tiempo el artista fue prolífero en varios campos, destacando sobretodo sus intervenciones artísticas en los ámbitos de la pintura y la arquitectura. Paulatinamente se puede observar una gran evolución en su producción incorporando las innovaciones de otros artistas con las suyas propias. 471px-Belvedere_madonna En el campo pictórico Rafael representa la asimilación de las formas clasicistas conjugadas con una paleta cromática armoniosa y bien trabajada, composiciones estructurales sencillas y equilibradas y sobretodo una gran carga emotiva que se desprende de cada uno de sus óleos La Madonna del Prado fue realizada para la Capilla de los Novicios situada en la Iglesia de San Marcos, Florencia en torno a 1506; el artista que trabajó en distintos lugares de Italia según los encargos que iba recibiendo, pasó un periodo de cuatro años en Florencia-entre 1504 y 1508donde realizaría esta obra. La técnica utilizada es mixta, óleo y temple sobre una base de madera, con unas dimensiones de 113 x 88 cm. En esta ocasión el artista nos presenta un tema amable y muy reproducido a lo largo del XVI: la Virgen María aparece cuidando pacientemente al Niño Jesús mientras éste juega apaciblemente con su primo San Juan Bautista.

María aparece ataviada con el típico vestido rafaelesco rojo y manto azul mientras los niños los hacen prácticamente desnudos. San Juan lleva un pequeño paño anudado al torso y sosteniendo un bastón de tipo crucífero se arrodilla a los pies de Jesús que lo mira tiernamente. La escena se lleva a cabo en un entorno natural abierto en el que aparece en primer término diversa vegetación y al fondo una laguna y elementos arquitectónicos. Rafael presenta una composición triangular muy estudiada: la cabeza de la Virgen se presenta como el vértice del triángulo y en la base, a la izquierda, se encuentran jugando los dos pequeños mientras que la zona de la derecha es ocupada por la pierna de la Virgen sirviendo de contrarresto a la composición. Este tipo de composiciones triangulares nos hablan de la influencia que el artista pudo recibir de Leonardo da Vinci, además podemos ver en la obra otros elementos que también son típicos de Da Vinci como el sfumato en el paisaje del fondo. En cuanto a la paleta de colores destaca la contraposición de gamas cálidas utilizadas en primer término sobre las figuras y la gama fría del paisaje del fondo. La luz es artificial, procedente de un foco exterior situado a la izquierda de la composición y que incide en los personajes. A través de la conjunción de luz y color el artista ha trabajado sobremanera las calidades táctiles de los distintos materiales y las encarnaciones de los personajes. Lee todo en: Madonna del Prado, Rafael. 87

Obras del Quiquecento  

Galería de las 20 obras más representativas del Quinquecento Italiano

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