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La manera en que trabajaba consistía en que Miguel Ángel pintaba a tamaño real las figuras en cartones. Luego estos mismos eran agujereados por las líneas del dibujo. Luego tomaba los cartones y los pegaba a la bóveda para que a través de sus agujeros los ayudantes soplaban carboncillo. El carboncillo de esta manera quedaba adherido al techo y así servía como marcas de dibujo para que el artista comenzase a pintar. Sin embargo, ya a fines de 1509 la mayor parte de los ayudantes florentinos abandonaron los andamios de la Sixtina y Miguel Angel se vió obligado a terminar la imponente obra prácticamente solo. Solamente se quedo con un aprendiz para las partes secundarias, osea, para las molduras arquitectónicas, los tondos y los amorcillos de los tronos de los Profetas. Aun me parece maravilloso el esfuerzo físico que este artista tuvo que hacer para terminar esta obra y la cual aun sigue causando estupefacción. Se dice que tuvo que pasar tantas horas con la cabeza mirando hacia el techo que después de

un tiempo solo podía ver si es que mantenía la cabeza hacia atrás en esa misma posición. De qué tratan estos frescos de la Capilla Sixtina? Aqui podemos observar en la parte central, un conjunto de nueve pinturas que muestran escenas del Génesis: La Creación, La Relación de Dios con la Humanidad y La Caída del Hombre. El libro de Génesis describe la creación del primer ser humano de dos maneras: “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… y creo Dios al hombre a su imagen” ( 1, 26 y 27 ). “ Formo , pues, Jehova Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida: y fue el hombre en alma viviente” ( 2, 7 ) Las nueve escenas de la bóveda juntas ilustran el primero de los tres periodos en que la iglesia decidió la historia del mundo: los otros dos se encuentran en otra parte de la capilla. 47

Obras del Quiquecento  

Galería de las 20 obras más representativas del Quinquecento Italiano

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