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NAVE CENTRAL En el interior, por detrás de la fachada, puede observarse un gran fresco que representa a “Heliodoro expulsado del Templo de Jerusalén”, de Francesco Solimena (1657-1747), que se inspira en el episodio bíblico narrado en el II Libro de los Macabeos, cap. III. Los frescos de la bóveda, en la parte de la nave comprendida entre la puerta y la cúpula, son de Belisario Corenzio (1560-1630) y de Paolo De Matteis (1662- 1728), con escenas bíblicas e historias de Santos que exaltan el Nombre de Jesús. Sobre los cuatro pilares que sostienen la cúpula se encuentran los frescos de los cuatro Evangelistas, obra de Giovanni Lanfranco (1582-1647). La cúpula actual no es la original, proyectada con gran solemnidad por Paolo Valeriano, porque se derrumbó en el terremoto de 1688. En la segunda mitad de la bóveda, hasta el ábside, los frescos son de Massimo Stanzione (15851656), y representan escenas de la vida de la Virgen María. 34

Detalle interior de la Cúpula de la Iglesia del Gesú en Roma, Italia. EL ÁBSIDE El ábside y el altar mayor fueron concebidos como un himno de alabanza a la Eucaristía y a la Virgen María. El diseño del ábside es de Cosimo Fanzago (1591-1678), modificado por Gian Lorenzo Bernini (1598-1680), con seis grandes columnas monolíticas, en el centro de las cuales se alza la gran estatua de la Inmaculada, situada sobre un gran bloque de mármol sostenido por un grupo de ángeles. La estatua es de Antonio Busciolano (1823-1871). Del mismo escultor son las estatuas laterales de los Apóstoles Pedro y Pablo. El altar mayor es fruto del trabajo de varios artistas napolitanos, sobre una inspiración de P. Giuseppe Grossi, y fue erigido en 1857. Para aquella época costó una suma notable, por sus materiales: mármoles raros, bronces dorados y piedras preciosas.

Obras del Quiquecento  

Galería de las 20 obras más representativas del Quinquecento Italiano