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NOVIEMBRE 2011

revista de debate político

FUNDACIÓN

COLOSIO

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s a Valdé r i e r o M Humberto o ña Niet e P e u q Enri s eltrone B o i b a Manlio F z odrígue R z e n í art Antonia M riola Carlos Ar as ina Vied d e M e Jorg on l Straff i r r e c e Rodolfo B va illanue V e u q o R Humberto o aballer C s e r o l Romeo F gas ous Var j a L a t Rober


revista de debate polĂ­tico

www.fundacioncolosio.org


revista de debate político

HUMBERTO MOREIRA VALDÉS Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI

CRISTINA DÍAZ SALAZAR Secretaria General del Comité Ejecutivo Nacional del PRI

FUNDACIÓN COLOSIO A.C. MARCO ANTONIO BERNAL GUTIÉRREZ Presidente

GUILLERMO DELOYA COBIÁN Secretario General

CARLOS ALBERTO ROMÁN MARÍN Tesorero

OSCAR PIMENTEL GONZÁLEZ Vicepresidente

SAMUEL AGUILAR SOLÍS Vicepresidente

VICENTE GUTIERREZ CAMPOSECO

Vicepresidente de Asuntos Empresariales EDITORIAL OSCAR PIMENTEL GONZÁLEZ Editor ELBA DEBERNARDI Editora de Arte VERÓNICA ORTIZ BEATRÍZ RAMÍREZ FUENTES MARGARITA SOLANO ABADÍA STEPHANY CISNEROS VILLARÁN Corrección COSME ÁLVAREZ Apoyo Editorial Plataforma revista trimestral, noviembre de 2011 Fundación Colosio A.C. Julio Verne núm. 51, Col. Polanco Deleg. Miguel Hidalgo, México D.F., C.P. 11560 Teléfonos: 01(55) 5282-1085 y 5282-3303 e-mail: plataforma@fundacioncolosio.net Número de Certificado de Reserva: en trámite Número de certificado de licitud de título: en trámite Número de certificado de licitud de contenido: en trámite ISSN: En trámite Imprenta: PROMODEL Diseño S.A de C.V. Juárez núm. 18-A, Col. Tlacopac San Ángel, Deleg. Álvaro Obregón, C.P. 01040, México. D.F. Distribución: Fundación Colosio A.C., Julio Verne núm. 51, Col. Polanco Deleg. Miguel Hidalgo, México D.F., C.P. 11560 Teléfonos: 01(55) 5282-1085 y 5282-3303 El tiraje de este número de Plataforma es de 5,000 ejemplares Marzo de 2011. México, D.F. El material de este número puede reproducirse siempre y cuando se cite fuente y autor. Los artículos firmados son de la exclusiva responsabilidad de los autores y no representan necesariamente la opinión de la Fundación Colosio A.C. Autorización como correspondencia de Segunda Clase, publicación periódica, registro núm. en trámite, características en trámite, del Servicio Postal Mexicano

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Contenido

04 Carta editorial El PRI de cara al futuro Marco Antonio Bernal

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¿Lección aprendida? Jorge Medina Viedas

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Humberto Moreira Valdés

PRI: Comprometidos con la democracia y el futuro

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Agenda para el crecimiento

El PRI en busca del modelo perdido

Humberto Roque Villanueva

Enrique Peña Nieto

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Construyamos el triunfo del PRI

40 El PRI y su responsabilidad hacia el futuro Rodolfo Becerril Straffon

Un partido competitivo, responsable y representativo

56

Romeo Flores Caballero

Manlio Fabio Beltrones Rivera

El Retorno del Ave Fénix: ocaso y renovación de partidos de gobierno Antonia Martínez Rodríguez

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Sentido del Poder: idea y acción Carlos Arriola

INTERNACIONAL 67

Una agenda internacional de consenso Roberta Lajous Vargas

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CARTA EDITORIAL

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espués de gobernar durante siete décadas en el siglo XX como la organización política que impulsó la construcción del Estado mexicano surgido de las luchas revolucionarias, y de ser un activo promotor de la democracia, el PRI se encontró ante una situación inédita con los resultados electorales que le fueron desfavorables en el año 2000 y que abrieron paso a la alternancia política. Muchos mexicanos, incluso los propios priistas, pensamos que podía ser el inicio de una verdadera transición democrática y de una nueva etapa de transformaciones en el desarrollo del país. Muy pronto, la ausencia de una política de largo alcance para imprimir un nuevo rumbo a la nación se impuso como una realidad que no han logrado superar los gobiernos panistas en los últimos diez años. Su propósito de mantenerse en el poder no les ha permitido establecer los acuerdos indispensables con las demás fuerzas políticas para impulsar las reformas que son necesarias en México desde finales del siglo pasado, tanto en la arquitectura del Estado y sus instituciones, como en la economía y el propio tejido social. En las condiciones de una mayor pluralidad política, una sociedad más participativa y demandante, partidos fortalecidos y un gobierno dividido, sin mayoría del PAN en el Congreso, se ha pretendido gobernar de la misma manera y con las mismas instituciones e instrumentos que fueron característicos del régimen de partido único. Ello explica en gran medida que hoy nos encontremos en la crisis más profunda y compleja que hayamos conocido en más de setenta años. El PRI ha tenido que procesar situaciones adversas, atribuibles a su desgaste en el gobierno, y asumir las consecuencias de sus derrotas electorales. Recorrió una “larga travesía en el desierto”, en la que afloraron contradicciones, errores, desviaciones y confrontaciones internas, momentos de debilidad y hasta impulsos para retornar al

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pasado. Finalmente, el partido ha logrado avanzar en la configuración de una nueva vida interna, más participativa y de decisiones consensuadas, así como en redefinir los términos de su inserción en la sociedad, para afianzar su identidad con base en los intereses de los ciudadanos, principal referente de su quehacer político. Hoy, el PRI es el partido con el mayor número de militantes, simpatizantes y de organizaciones afiliadas, con la más amplia estructura territorial y sectorial en todo el país, con la mayor cantidad de regidores, presidentes municipales, diputados locales, gobernadores, diputados federales y una determinante presencia en el Senado. Hoy, el PRI es la organización política con la cual se identifica la mayoría de los mexicanos. Gracias a lo anterior, durante los últimos años, y a la par de una desastrosa administración de los gobiernos del PAN, se han generado condiciones favorables para que el Partido recupere la Presidencia de la República en 2012. El PRI tiene ante sí una doble responsabilidad, cuyo cumplimiento será determinante de su futuro. Por una parte, acreditar su compromiso con la democracia mediante un activo respaldo a las iniciativas que permitan mejorar el régimen de partidos y una mayor preeminencia de la ciudadanía en el sistema político; y por otra parte, ser capaz de presentar una plataforma electoral que responda a los graves problemas que vivimos, y, además, que ofrezca certeza en el rumbo a seguir para el desarrollo del país. Históricamente, el Partido está obligado a utilizar el gran capital político acumulado durante el periodo de la alternancia a favor de las transformaciones que son necesarias. Hoy menos que nunca puede dejar que la nostalgia por el régimen de partido único o la demanda generalizada de eficacia en el gobierno, sean motivos para detener los procesos políticos de cambio que, por lo demás, ya cuentan con un amplio consenso de la sociedad. La ciudadanía demanda una nueva visión política, propuestas de gobierno diferentes, austeridad, ideas alentadoras, y cercanía de los políticos con la gente; sobre todo, 2011 I PLATAFORMA : 5


compromisos claros y medibles con una mayor responsabilidad en el desempeño del gobierno, con la transparencia y con la rendición de cuentas. La incertidumbre y la irritación social que provoca la falta de resultados de quienes gobiernan deben ser un llamado de atención y un estímulo para impulsar la transformación del PRI. El PRI debe mirar hacia adelante. El PRI debe retomar el papel que desempeñó en el siglo XX como la organización que fue capaz de impulsar la modernización de México, de sentar las bases de la democracia y de un sistema político que hoy toca renovar hacia la consolidación de un andamiaje funcional que sirva para edificar un nuevo desarrollo de la nación. Además de un compromiso explícito con la democracia, el PRI deberá presentar una propuesta electoral que avale su experiencia y su capacidad para conducir el poder público, sujeto a los fines del progreso y el bienestar de los mexicanos y que justifique cabalmente su vocación de gobierno. La jornada electoral de 2012 debe ser una contienda de ideas y de proyectos sobre el futuro del país; una confrontación política que trascienda el ámbito personal y anecdótico de las campañas de proselitismo electoral y aborde los temas sustantivos de nuestra nueva realidad nacional. Por lo anterior, la dirigencia del Partido promovió lo que se aprecia ya como el primer consenso significativo rumbo al 2012: elaborar y consensuar la plataforma electoral antes de elegir al candidato del PRI a la Presidencia de la República. En esta magna tarea ha estado comprometido el trabajo de la Fundación Colosio durante los últimos meses. Se ha realizado un amplio proceso de consulta al interior del Partido y con la sociedad mexicana en todo el territorio nacional, con un criterio plural y mediante foros de debate, convocatorias a través de la Internet y las redes sociales, y reuniones de consulta con expertos, organizaciones sociales, cámaras empresariales, instituciones académicas, sindicatos y ciudadanos en general. Después de una serie de foros regionales, centrados en los temas fundamentales de la agenda del país, el PRI 6 : PLATAFORMA I 2011


contará con un Programa para México. Plataforma Electoral 2012-2018. Esta Plataforma incluirá nuestras propuestas para darle un rumbo moderno y con certeza al desarrollo de México; contendrá las ideas de cómo transformar las instituciones del Estado, garantizar seguridad y justicia, y mejorar la gobernabilidad democrática; también propondrá estrategias realistas para impulsar el crecimiento de la economía, lograr una mayor equidad y mejorar la calidad de vida; enfrentar el reto ambiental, y cómo replantear nuestra presencia en el mundo global y, en consecuencia, la política exterior del gobierno. No obstante nuestra fortaleza política, el trabajo para formular las propuestas de un Programa para México y la calidad indudable de los militantes que pueden llegar a ser candidatos, el trayecto hacia 2012 no está exento de obstáculos y dificultades. Pensar lo contrario sería simplemente ingenuidad o franca ignorancia de la compleja trama de fuerzas políticas e intereses que estarán en juego en la próxima contienda electoral. No habrá más factores que sean determinantes en el triunfo del Partido que nuestro propio esfuerzo: el compromiso con las causas fundamentales de los mexicanos, la unidad interna, la estrategia política, la organización y la tarea de nuestros candidatos. Por experiencia tenemos claro que uno de los desafíos más importantes y determinantes en los resultados electorales es preservar la unidad de los priistas. La unidad ya no puede derivarse de una disciplina impuesta verticalmente o de una actitud dócil de falsa institucionalidad. La unidad, en un partido comprometido con la democracia, debe ser resultado de un acto de continua reflexión política, del debate de las ideas, de la autocrítica sensata, de la negociación y de la construcción de consensos, que permitan alinear los proyectos de la militancia y de los sectores y organizaciones con los objetivos estratégicos del Partido. No puede haber contradicción entre las partes y el todo sin el riesgo inminente de fracaso. La unidad en la participación y en la democracia nos compromete. Por 2011 I PLATAFORMA : 7


ello la importancia de que se conciba la vida interna del PRI como el ámbito primordial en el cual se procesen los consensos que reafirmen nuestra identidad con las causas ciudadanas y que nos permitan avanzar en el terreno electoral. Además de garantizar la unidad, los priistas tenemos que contar con una estrategia política acertada, que respalde los consensos, para hacer frente a nuestros adversarios y posicionarnos como la mejor alternativa para el 2012. Una estrategia que identifique con claridad las dificultades con las cuales nos vamos a enfrentar, que reconozca la realidad política, económica y social en que se encuentran las entidades del país, así como nuestras ventajas y fortalezas para lograr el triunfo. La lógica del gobierno panista de conservar el poder a toda costa, y su obstinada postura de evitar que el PRI recupere la presidencia, serán sin duda los obstáculos de mayor magnitud con los que nos enfrentaremos. Por eso es crucial que el Partido fortalezca su organización, consolide su base social y opere bajo las directrices de un plan electoral. Es hora de conjuntar nuestra fuerza, de reunir y organizar a nuestra militancia, y de comprometer a quienes simpatizan con nosotros en los objetivos políticos y electorales de 2012. Quienes serán nuestros candidatos, deberán cumplir no solamente con los requisitos formales que señala nuestro marco estatutario, sino acreditar también su compromiso político con el país, con las aspiraciones de cambio de los mexicanos y con las propuestas electorales del propio Partido. El triunfo electoral en 2012 debe ser una construcción. La edificación colectiva de una propuesta electoral, de una estrategia política, de una organización, de una visión y una nueva práctica política de nuestros candidatos. El tercer número de Plataforma lleva el título general de El PRI de cara al futuro debido a la preocupación de nuestra militancia y por una expectativa natural de la ciu8 : PLATAFORMA I 2011


dadanía respecto del futuro: de la vida interna del Partido, sus estrategias, sus procedimientos para elegir a los candidatos y, sobre todo, su visión de la realidad nacional y sus propuestas para México. En este número se incluye un discurso del Presidente del Comité Ejecutivo Nacional ante el Consejo Político del Partido, colaboraciones de distinguidos militantes que han manifestado su interés por ser candidatos el próximo año, así como de reconocidos políticos e intelectuales que aceptaron participar en este valioso ejercicio de debate político. A todos ellos les extendemos nuestro agradecimiento por su participación. De cara al futuro, el PRI enfrenta el reto de afianzar su presencia como un partido moderno y competitivo, con nuevas ideas y propuestas claras para gobernar, capaz de sacar al país de la crisis en que se encuentra y de construir un rumbo de certezas para el desarrollo de México. Es la hora de acreditar su vocación de cambio, de afianzar su identidad con las preocupaciones y aspiraciones de los mexicanos, y de reafirmar su compromiso con una práctica renovada de la política a favor de la nación.

Marco A. Bernal Gutiérrez

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Construyamos el triunfo del PRI Humberto Moreira Valdés

Discurso del Presidente del CEN del PRI ante el Consejo Político del Partido Revolucionario Institucional.

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ace apenas unos días, el 3 de julio pasado, obtuvimos los priistas grandes victorias para nuestro partido. En Hidalgo logramos, además del triunfo en la capital, ser el partido que ganó en la mayor cantidad de municipios. En Nayarit, nuestro candidato, Roberto Sandoval, será el próximo gobernador del estado con un resultado significativamente mayor que en la última elección de gobernador y logrando la mayor votación histórica. En Coahuila, el compañero Rubén Moreira es ya el gobernador electo, la votación que alcanzó supera las metas que establecimos y rebasa por mucho los resultados que logró el anterior gobernador. 61.45% de los electores sufragaron por nuestro candidato, por Rubén, hoy por hoy, la opción con la mayor votación en la historia de Coahuila. En el Estado de México, Eruviel Ávila ganó la mayor votación histórica, más de 3 millones de votos. 62 10 : PLATAFORMA I 2011

por ciento de los electores del Estado de México votaron por el PRI, votaron por nuestro amigo Eruviel, quien piensa en grande y quien le ha dado un grande, un muy grande resultado electoral a nuestro partido. Quiero agradecer y reconocer a todo el priismo. A todas las compañeras y compañeros que fueron solidarios con las elecciones del 3 de julio. Reconocer el gran respaldo de la CTM, a don Joaquín Gamboa, muchas gracias, don Joaquín, por su apoyo y su solidaridad. La dedicación de la CNC, su notable entrega a esas campañas con la que se hizo presente. Muchas gracias a Gerardo Sánchez, líder nacional de la CNC. La gestión y organización de la CNOP, a nuestro amigo Emilio Gamboa, muchas gracias. Agradecer a nuestro compañero, a nuestro amigo Isaías González y a todos los compañeros de la CROC por su gran contribución. De manera especial, quiero agradecer a nuestro


compañero y amigo Joel Ayala, la firmeza de su convicción priista, su apoyo fue parte de estos triunfos. Todos los compañeros del Movimiento Territorial, muchas gracias, de manera especial a Carlos Flores Rico. A todas las mujeres priistas; a todas nuestras compañeras, al ONMPRI. Muchas gracias, de manera particular a Lourdes Quiñones. En estas elecciones hubo una gran participación de los jóvenes. Quiero agradecerles porque fueron un factor fundamental para los extraordinarios resultados. Muchas gracias a Canek Vázquez por su gran apoyo. Los senadores y senadoras, encabezados por nuestro amigo Manlio Fabio Beltrones, gracias por todo el apoyo a esas campañas. De igual forma, agradezco a nuestras diputadas y diputados federales que dedicaron su tiempo y esfuerzo al logro de estos resultados. Gracias a Paco Rojas por su apoyo y a todas las compañeras y compañeros diputados federales. Quiero agradecer de manera especial a todas las organizaciones adherentes, agradecerle a los sindicatos, de manera particular a Víctor Flores, y a las agrupaciones, que se sumaron a diversas tareas para lograr los resultados que hoy en día nos llenan de orgullo. Quiero aprovechar, compañeras y compañeros consejeros, para agradecer a todos los ciudadanos que nos dieron su confianza, que nos dieron su voto el 3 de julio, y para reconocer aquí, en este Consejo Político, aquí en el Comité Ejecutivo Nacional a todas y a todos los activistas; a los promoto-

res y promotoras del voto; a los presidentes de seccional; a los representantes de casilla; a los representantes generales; en suma, a todos quienes lograron estos admirables resultados. El día de hoy entregamos y presentamos buenas cuentas en la parte financiera. Quiero reconocer que logramos estos resultados gracias a una política de austeridad y a una política de saneamiento financiero que inició el anterior Comité Ejecutivo Nacional. Felicito de igual forma a Beatriz Paredes por este esfuerzo y continuamos con este trabajo.

Llegaron estos triunfos

Debemos tener claro que estos triunfos son, en parte, porque nuestros adversarios hacen campaña pensando en vencer al PRI, mientras que el PRI hace campaña mirando por la grandeza de México. Nuestros adversarios hacen cuanto está a su alcance, hacen todo lo que esté a su alcance para que le vaya mal al PRI. Los priistas trabajamos y hacemos todo lo que está a nuestro alcance para que le vaya bien a México. Ganamos porque los electores ven en el PRI no el pretérito que obsesiona a algunos, sino el partido competitivo que edifica en el presente y para el futuro. Ante las descalificaciones y la calumnia, la ciudadanía votó por las propuestas de nuestro partido, los electores nos dieron su confianza por los hechos y realizaciones del PRI. Se votó por un reencuentro con el PRI sobre bases buenas, esto surge 2011 I PLATAFORMA : 11


Humberto Moreira Valdés

del aprendizaje de nuestro partido, que entendió a lo largo de estos 11 años el precio de habernos alejado de la gente, al mismo tiempo que con trabajo y resultados la ciudadanía ha podido constatar la experiencia y la nueva actitud del PRI y de los priistas.

ta adversaria y falaz de nuestras diferencias, cuando ellos no han entendido que el PRI no solamente es una sólida organización política, sino una coalición social plural y esperanzada que encarna un proyecto de nación para ésta y las generaciones que sigan. La articulación de este proLa democracia mexicana es obra nuestra, factura yecto deberá ser reflejo fiel de y hechura de los gobiernos emanados de nuestro las exigencias y los genuinos intereses de todos los mexicapartido, una democracia construida codo a codo nos, de todos sin excepción. Es con la ciudadanía. un objetivo que debemos acometer con rigor y orden en las El PRI ha sabido ganar con la semanas y meses por venir. fuerza de los resultados del gobierno, La dirigencia nacional del Partidel gobierno de nuestra compañera do que me honro, junto con nuestra y nuestros compañeros gobernadoquerida compañera Cristina Díaz, res, del espíritu de servicio, del diáloen encabezar, llega a este tramo ringo, de la inclusión y el establecimiendiendo –debo decirlo con toda clarito de condiciones que la ciudadanía, dad– buenas cuentas electorales. que no se equivoca, ha sabido valorar; Con autocrítica, receptividad y senahora desde los estados y los munitido de responsabilidad del mandato cipios, desde los Congresos tenemos que el priismo nos ha conferido, enque construir una senda de superacausaremos el proceso de formulación ción de retos que acredite la legitimide nuestra oferta al electorado mexidad de la aspiración priista de ganar cano en 2012, y los procesos internos la elección presidencial en 2012. de selección y postulación de candidaLo estamos haciendo y lo vamos turas, cuidando en todo momento que a lograr. esa plataforma y esas candidaturas inEntra el PRI hoy a una etapa decluyan las respuestas concretas. cisiva de su historia, no cabe la autoLas respuestas concretas para la complacencia y no basta prever y ansuperación del rezago social, para ticipar que la elección presidencial que la discriminación de género la se va a ganar en julio de 2012. erradiquemos de nuestro diccionario La Presidencia de la República la y se alcance la equidad efectiva, para alcanzaremos no por la inercia de los que el abandono no sea sinónimo de acontecimientos, sino con el trabajo, la los años para las generaciones de conducta responsable y el desarrollo la tercera edad, para la adecuada de múltiples tareas que hay que realiy eficaz inserción de México en el zar y que no admiten demora, mucho mundo, para que los jóvenes no sólo menos podemos prestarnos a la puessepan, sino vivan a diario un pre12 : PLATAFORMA I 2011


Construyamos el triunfo del PRI

sente y un futuro de prosperidad en cuya construcción ellos sean parte. Para que el equilibrio entre regiones y estados sea fuente del sentir de la unidad nacional y no un factor de desigualdad social. Para que defendamos la edificación democrática que hizo laboriosa y progresivamente el PRI a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. No nos equivoquemos, la democracia mexicana es obra nuestra, factura y hechura de los gobiernos emanados de nuestro partido, una democracia construida codo a codo con la ciudadanía. En los procesos electorales, otros partidos sólo buscan posiciones en el aparato institucional, en el PRI buscamos ganar elecciones para ofrecer soluciones a los grandes problemas de México. Tenemos por delante meses de reflexión y deliberación de conciliación de puntos de vista en la competencia interna y de perspectivas diferentes pero no enfrentadas. Cuidaremos con firmeza y apertura la marcha de nuestros trabajos y garantizaremos que todas las voces que tengan algo que decir sean escuchadas y que todos los balances necesarios para la estabilidad del partido se preserven y sean respetados. En el PRI de esta hora, que quede muy claro, ya no caben las rupturas, es el momento de un nuevo entendimiento entre nosotros. Un entendimiento cordial, animoso, participativo e incluyente, sólo así vamos a probarle a la ciudadanía la confiabilidad, la fuerza, la legitimidad y la

limpieza de una organización en la que no hay y no habrá lugar para la deslealtad. Sólo México, todo dicho en mayúsculas, es nuestra agenda. No tengo duda de que la mayor parte del país tiene depositada su esperanza en nosotros. Es así porque aspiran a que sean profesionales del servicio público quienes los gobiernen. Quienes los gobiernen y quienes los orienten, quienes diseñen y apliquen las políticas públicas, quienes entiendan qué es aquello, qué es lo que busca, qué es lo que anhela la gente. Oficio y cercanía, compromiso social y respeto a la política como valores democráticos y civilizatorios. Vamos, compañeras y compañeros consejeros, vamos a emprender esta parte nueva del camino. Vamos juntos a construir la unidad del triunfo del PRI. Vamos unidos y juntos a construir el nuevo rumbo que anhelamos todos los mexicanos.

Humberto Moreira Valdés Presidente del Partido Revolucionario Institucional.

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PRI: comprometidos con la democracia y el futuro Enrique Peña Nieto El Partido auspició y promovió con responsabilidad, la apertura y democratización del sistema político y sus instituciones.

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l México contemporáneo, con sus transformaciones políticas, económicas y sociales, no puede explicarse sin el Partido Revolucionario Institucional. Hoy, como ayer, el compromiso de nuestro partido es con la democracia, con el futuro y con las mejores causas de la sociedad. El Partido ha sido un eje fundamental de la política en cada etapa del México moderno. El PRI es un motor para las instituciones y procesos fundamentales del Estado. Mientras estuvo en el poder presidencial, el PRI dio estabilidad al régimen político. Así fue porque permitió la cohesión entre actores políticos distintos. La relación histórica entre el Partido y la Presidencia es –sin duda– compleja y controversial. Sin embargo, junto con el tejido de organizaciones sociales que se agruparon en el PRI, esta relación explica el largo periodo de tranquili14 : PLATAFORMA I 2011

dad que gozó el México del siglo XX. Este sistema de legitimación permitió la paz social y, consecuentemente, el desarrollo nacional. Asimismo, impulsó un régimen económico que dio respuestas eficaces a las demandas sociales. En efecto, el Estado logró avanzar en los objetivos sociales del régimen posrevolucionario gracias a la prosperidad económica que fomentaba. Sin embargo, ese régimen económico estatista se debilitó durante los años 80. La inestabilidad financiera y el desplome de precios de las materias primas, lo hicieron finalmente insostenible. Como resultado, se impulsaron reformas estructurales, cuyo plazo de maduración impidió responder –de manera inmediata– a las nuevas demandas sociales. Este proceso, combinado con una efectiva estrategia de comunicación


que promocionaba “el cambio”, finalmente culminó en la derrota del PRI. La razón es que nuevas reformas electorales –impulsadas por el propio Partido– habían permitido la consolidación de otras fuerzas políticas, mismas que capitalizaron el desgaste de décadas de gobierno, en procesos electorales más competitivos. Fue así como organizaciones distintas al PRI comenzaron su ascenso al poder en el ámbito local y más tarde en el nacional. El Partido no se opuso a las nuevas circunstancias. Lejos de tentaciones autoritarias, el PRI auspició y promovió –con absoluta responsabilidad– la apertura y democratización del sistema político y sus instituciones. Ese tránsito culminó en la alternancia electoral y la derrota de nuestro Partido en el 2000. A pesar de ser un momento difícil para los priistas, siempre acatamos la voluntad ciudadana expresada en las urnas. En efecto, en México –como en muy pocos países–, la democracia llegó antes que la propia alternancia, sin sobresaltos, de manera pacífica. Sin embargo, tras los resultados adversos en las urnas, el Partido pasó por una progresiva etapa de reflexión. El PRI aprendió lecciones muy valiosas. Consiguió identificar las razones de la derrota electoral y definió con mejor perspectiva el tipo de acciones que se debían emprender. Quiero insistir: el PRI siempre apoyó a la democracia; concibió, acordó y aprobó las reformas constitucionales que fundamentan el sistema electoral actual, así como el moderno régimen de partidos.

Al parejo del sistema político, el PRI devino en una organización más democrática y cercana a la ciudadanía. El PRI cambió y evolucionó para bien. Transitó de ser un partido hegemónico, a ser un partido predominante en un sistema abierto, y finalmente, a ser la mejor opción en el sistema de pluralismo que hoy tenemos. Estoy convencido que en la democracia se pierde y se gana. Pero nadie pierde y gana de una vez y para siempre. Ese principio fundamental lo ha asimilado a toda cabalidad el Partido.

En México, como en muy pocos países, la democracia llegó antes que la propia alternancia, sin sobresaltos, de manera pacífica. Por ello, habiendo asumido sus derrotas electorales de 2000 y 2006, hoy el PRI promueve que todas las fuerzas políticas reafirmen su lealtad hacia las instituciones del sistema democrático que hemos construido entre todos los mexicanos. Es así, gracias a la autoridad moral derivada de su compromiso con México, con el Estado de Derecho; con nuestra Constitución y con nuestro régimen democrático. Que no haya duda: el Partido abrió brecha a la alternancia. Más tarde –en 2006–, al poner a las instituciones por encima de cualquier interés, el PRI preservó las bases de la gobernabilidad y la legitimidad. Así lo hemos hecho, porque antes que políticos, los priistas somos mexicanos comprometidos con México, con su paz y democracia. Hoy, el Partido es una institución 2011 I PLATAFORMA : 15


Enrique Peña Nieto

viva que condensa una gran experiencia política, que privilegia la gobernabilidad y la eficacia para resolver problemas. Desafortunadamente, estas características parecen ausentes en quienes ejercen el poder público a nivel federal. De seguir así, será difícil retomar una senda de desarrollo que sirva a la sociedad. El PRI tiene una visión plural del futuro. Así lo demuestra la diversidad de su militancia que –más allá de cualquier diferencia– permanece unida por el bien del partido y de México. Esta capacidad de cohesión es hoy muy necesaria en el país. Por eso, los priistas sabemos que nuestro partido tiene una gran responsabilidad para que México cuente con un mejor futuro. El PRI sigue vigente, porque sin negar su pasado, ni los claroscuros de la etapa en la que dirigió al país, asume de manera abierta su compromiso con la democracia y la obtención de resultados para sus representados. El PRI no busca reeditar el pasado; esto sería ingenuo y poco realista. No es así como se obtiene el apoyo de los ciudadanos. Por el contrario, para ganar la confianza pública, se necesita escuchar a los mexicanos para conformar un proyecto de futuro viable y electoralmente competitivo. El PRI entiende los vientos de cambio. Sabe que no se puede atender las exigencias de los mexicanos con las instituciones o prácticas del pasado. Si bien el PRI valora y se enorgullece de su legado institucional, a su interior se respiran nuevos aires renovadores, alejados de los dogmas ideológicos. 16 : PLATAFORMA I 2011

Los priistas reconocen la importancia de escuchar a los ciudadanos, de estar siempre abiertos a las voces críticas de la sociedad, de respetar a los opositores porque es con ellos con quienes hay que buscar acuerdos en beneficio de todos. El PRI tiene claro que el país debe y puede recuperar el rumbo. Las elecciones de 2012 son una oportunidad extraordinaria para demostrar que con el PRI sí es posible construir juntos un mejor futuro para México.

Enrique Peña Nieto Ex Gobernador del Estado de México.


Un partido competitivo, responsable y representativo Manlio Fabio Beltrones Debemos asegurarnos de que los mediocres se vayan y no regresen; así como discutir un programa que ponga orden y dé rumbo al país.

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rente a la expectativa de la mayoría de la población de un triunfo electoral de nuestro partido en la próxima elección presidencial de 2012, estamos obligados a decir a la sociedad a dónde queremos conducir el país, demostrar que hemos aprendido la lección que nos deja más de un decenio de ser oposición nacional y consolidarnos como una organización política competitiva y representativa de dicha mayoría social. La experiencia nos demuestra que no hay triunfos anticipados ni inevitables, a pesar de lo que puedan señalar las encuestas, y por ello tenemos que comunicar –escuchar y explicar- para qué queremos ganar la elección presidencial y cómo vamos a lograr que las cosas cambien en el país. Esta debe ser la base para ganar la confianza y el voto de la gente, porque de otra manera estaríamos enviando el mensaje a la ciudadanía

de que el PRI no ha entendido la lección y regresa a las viejas fórmulas y prácticas políticas, tal como otros partidos han querido presentarnos. Se equivocan quienes piensan que en el PRI no existe vocación de cambio. Durante los últimos 34 años México experimentó un prolongado proceso de democratización en sus instituciones políticas. El establecimiento de elecciones libres y justas permitió que en el año 2000 un partido diferente al PRI llegara a la Presidencia de la República. La alternancia en gobiernos estatales, municipales y partidos que ganan y pierden es una realidad. Se puede afirmar que hoy tenemos certidumbre en los procedimientos electorales e incertidumbre en los resultados de las elecciones. El PRI fue impulsor y partícipe de una serie de reformas electorales que fueron dando paso a un régimen más plural 2011 I PLATAFORMA : 17


Manlio Fabio Beltrones

y competitivo. Es difícil entender la historia político-electoral sin el PRI. Como tampoco es explicable la alternancia sin la actitud democrática del PRI. Sin embargo, la alternancia en México ha ocasionado que el PRI experimente dificultades en anteponer la cohesión colectiva a las ambiciones individuales o de grupo y, por lo general, cuando se habla de unidad ésta se entiende como punto de partida y no como punto de llegada. Se habla de unidad como una precondición sin entender que la unidad, como fuerza elemental de nuestro partido, debe ser construida e impulsada por medio de la inclusión, el debate democrático, el acuerdo y, sobre todo, el diseño de un proyecto común que sea capaz de unir voluntades. Entendamos que la sociedad está harta de expectativas de cambio incumplidas y de nuevos nombres con imágenes y colores que han traído inseguridad, pobreza y desempleo. El país ha perdido el rumbo, así lo ratifican las encuestas de opinión. Hay un desencanto de la mayoría con la alternancia política del año 2000 y con la democracia como régimen de gobierno; debemos tener esto muy presente si queremos ganar y mantener la confianza de la ciudadanía. Si bien puede sostenerse que la credibilidad de la democracia está a la baja a nivel global y que, igualmente, esto se expresa en un descenso en la participación política de la ciudadanía y en lo que algunos denominan una crisis de representación de los partidos, en nuestro país estas 18 : PLATAFORMA I 2011

tendencias podrían exacerbarse en el contexto de un desempleo masivo, temor ante la inseguridad, la pobreza de la mayoría y una profunda desigualdad en el ingreso.

El primer paso implica fortalecer al partido como una organización moderna, compeitiva y representativa. Al ser el país con la peor distribución en el ingreso entre los países de la OCDE, con el mayor número de secuestros en América Latina y una franja de siete millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, no se puede sostener que somos inmunes a las movilizaciones ciudadanas que han sacudido recientemente a algunos países y, menos aún, que retomar los métodos del pasado pueda garantizarnos la salida del atolladero en que nos encontramos. Debemos empezar por asegurarnos de que los mediocres se vayan y de que no regresen; discutir en forma interna y de cara a la sociedad el programa que ponga orden y dé rumbo al país, y acordar después el método de elección interna que nos permita elegir al mejor candidato para instrumentar desde el gobierno nuestro programa y conducir la recuperación del país. El primer paso implica fortalecer a nuestro partido como una organización moderna, competitiva y representativa de la pluralidad y de una mayoría social. Debemos consolidar la estructura territorial y sectorial del partido a lo largo del país y asegurar su capacidad para formar cuadros


Un partido competitivo, responsable y representativo

que expresen las demandas sociales; afianzar el liderazgo nacional del partido y sus vínculos con las estructuras de dirección en las entidades federativas y los gobiernos estatales y municipales de la mayoría del país, donde el PRI ejerce el poder, y con mayor razón en el resto de las entidades; asimismo, vigorizar la representación parlamentaria del partido a nivel federal y estatal, en sus funciones legislativas y de escrutinio de las políticas públicas, y reforzar el trabajo de análisis, discusión y proposición que lleva a cabo la red nacional que integra la Fundación Colosio. Conjuntar los elementos anteriores (la estructura, el liderazgo, la representación parlamentaria y el brazo ideológico) nos ha permitido lograr la recuperación del partido en las elecciones intermedias de 2009 y en los procesos locales recientes, lo que ha sido la base para consolidar la organización partidista, definir programas electorales y de gobierno y elegir a los mejores candidatos. Con esta tríada de recursos estratégicos, en 2009 conseguimos que se fuera la mayoría mediocre de la Cámara de Diputados y recuperamos o consolidamos el dominio priista a nivel local. Cabe recordar que cuando el PRI perdió la presidencia de la República en el año 2000, se pensaba que era un partido que se iba a desintegrar. Fue un duro golpe que sirvió para reconocer que teníamos que cambiar nuestras formas y métodos, primero para subsistir como partido, y luego para fortalecernos y volver a ser una opción de gobierno.

A diferencia del PRI que perdió en el año 2000, ahora somos un partido sin liderazgo vertical y poder centralizado, con corrientes internas que debaten y en donde la democracia interna se ha consolidado. Tenemos un partido más complejo y plural, con equilibrios y contrapesos y en el cual las decisiones se toman con el diálogo y el acuerdo de las fuerzas del partido que se expresan a través de las diferentes instancias: el Comité Ejecutivo Nacional, los gobernadores, los sectores, los diputados y senadores, los presidentes municipales y las organizaciones adherentes. El segundo paso que debemos emprender es concretar en un programa la discusión que actualmente tenemos al interior del partido sobre el rumbo que proponemos a la sociedad para salir de la mediocridad y construir un horizonte de crecimiento con justicia, seguridad y empleo.

En 2009 conseguimos que se fuera la mayoría mediocre de la Cámara de Diputados y recuperamos el dominio priista a nivel local. Debemos mirar hacia el futuro y analizar cuáles son los grandes cambios que se observan a nivel internacional y nacional, porque hemos vivido un conjunto de mutaciones que exigen nuevos instrumentos, métodos y políticas de gobierno. Tenemos un sistema político que fue exitoso en su momento, pero quedó rezagado y hoy impide la construcción de acuerdos y la toma de decisiones. Fue un régimen de gobierno 2011 I PLATAFORMA : 19


Manlio Fabio Beltrones

diseñado para un país homogéneo, en donde un solo partido obtenía niveles muy altos de votación y el Presidente de la República contaba con una mayoría absoluta en el Congreso y amplios poderes meta-constitucionales. Eso se acabó. La tarea pendiente es modernizar y restaurar la funcionalidad del sistema presidencial, para concluir la transición política y consolidar el régimen democrático. No se trata de experimentar con un régimen distinto, como pudiera ser el parlamentario, sino de proveer a la presidencia de los instrumentos necesarios para dialogar con el Congreso, resolver problemas y colaborar en forma institucional como establece la Constitución. Se ha avanzado en la aprobación de importantes reformas electorales en la presente legislatura, pero consideramos que falta mucho por cambiar si queremos un gobierno eficiente y transparente. La participación ciudadana es fundamental en este planteamiento y por eso las candidaturas ciudadanas, el referéndum y la iniciativa ciudadana son parte de los cambios que impulsamos con la reforma política aprobada por el Senado y que está por ser dictaminada en la colegisladora. El objetivo es construir un régimen más democrático y plural, en donde sería posible establecer gobiernos compartidos, con dos o más fuerzas que aseguren el respaldo legislativo a las prioridades del gobierno federal. Así funciona la democracia en el mundo democrático contemporáneo, así se tejen las coa20 : PLATAFORMA I 2011

liciones de gobierno y así se gobierna por consenso y en la pluralidad. Por eso presentaremos una iniciativa de ley que permitirá construir gobiernos de coalición que faciliten los acuerdos y aseguren mayorías, respetando la representación plural y con el objeto de impulsar las reformas y su concreción en políticas públicas. Debemos consolidar una nueva gobernabilidad basada en las capacidades de la pluralidad política y social del país, en el que la calidad de las decisiones públicas esté fundada en las responsabilidades compartidas y un gobierno interactivo basado en procesos de comunicación abiertos a la colaboración y la cooperación entre el sector público, privado y social; sin un actor central que imponga su voluntad en forma unilateral y vertical, pero con mandatos de autoridad claramente establecidos y sujetos a la transparencia y la rendición de cuentas. En el PRI sabemos que sin reformas nadie podrá gobernar. Porque estaríamos dirigiendo un país del siglo XXI con un régimen de inicios del siglo XX. No se trata nada más de ganar, con una actitud pragmática pero sin contenido, sino de tener posibilidades de gobernar para hacer que las cosas cambien y dejar atrás la mediocridad. Una vez acordado el programa que defina cómo modificar y mejorar las cosas y cómo adaptarnos a los grandes cambios de nuestro tiempo, tendremos la capacidad de generar un sólido sentido de unidad y dirección al interior de nuestro partido, unidos


Un partido competitivo, responsable y representativo

en torno al mandato de la sociedad, que estamos consultando para elaborar nuestro programa electoral y ganar su confianza y su voto. Lo anterior dará paso a que, en seguida, acordemos un método de elección interna equitativo y transparente que permita establecer condiciones de competencia entre los aspirantes a la candidatura presidencial. De estos será seleccionado el idóneo para vencer con base en nuestro programa electoral, la estructura del partido y las cualidades éticas y profesionales para instrumentar el proyecto de gobierno que corrija el rumbo del país. Propongo avanzar por esta ruta que tiene la virtud de generar confianza a la sociedad, dar sentido político y programático a la unidad de nuestro partido y hacerlo más representativo y competitivo en las elecciones generales de 2012.

Manlio Fabio Beltrones Coordinador Parlamentario del PRI en el Senado de la República.

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El retorno del Ave Fénix: ocaso y renovación de partidos de gobierno Antonia Martínez Rodríguez Los partidos hegemónicos o dominantes, deberán diseñar estrategias para recobrar el rol perdido

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o siempre es fácil para los partidos que han ejercido el gobierno durante largos periodos de tiempo, cuando han sido desalojados del poder, promover los cambios políticos y organizativos que puedan devolverles la confianza de los ciudadanos. Actualmente, en América Latina organizaciones que han sido dominantes o hegemónicas en sus respectivos sistemas políticos como el PRI en México, la Concertación chilena, el Partido Colorado en Paraguay o en Uruguay, han de diseñar estrategias para recobrar el rol perdido y reestructurar nuevamente la competencia política alentando una dinámica más favorable para sus intereses. Otros partidos que fueron asimismo dominantes, después de importantes procesos de cambio interno, tanto de discurso como de liderazgo, experimentados en su etapa de oposición, han logrado recuperar el favor popular, como el Partido Republicano

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en Estados Unidos en 2000, el Partido Justicialista en Argentina en 2003, el APRA en Perú en 2006, el PSOE en España en 2004 o el Partido Conservador Británico en 2010. En este breve ensayo intentaremos analizar estas transformaciones y las estrategias tanto exitosas como fallidas de estos partidos por volver a recuperar la hegemonía perdida. Indudablemente, el desgaste del partido en el gobierno puede ser un factor que acelere la recuperación del poder por parte de anteriores partidos dominantes, como en el caso del Partido Justicialista en Argentina tras la crisis de 2001 y la debacle del gobierno radical, o por la pérdida de prestigio del Presidente en ejercicio por el aumento del desempleo y las acusaciones de corrupción como en el caso de Taiwan en 2008, un ejemplo distante que presenta sorprendentes analogías con la evolución política en México. Es evidente que la combinación de la pérdida de eficacia y la pérdida de


legitimidad de los gobernantes siempre acelera el regreso al poder de los grupos en la oposición. Sin embargo, en muchas ocasiones, los partidos dominantes de antaño experimentan una larga “travesía por el desierto”, ya que como solía decir el incombustible político democristiano Giulio Andreotti, el poder desgasta especialmente al que no lo tiene. En estos casos una audaz política de reforma interna, de transición ordenada en el liderazgo del partido, de renovación del discurso y del mensaje partidista es lo más aconsejable.

1. RENOVACIÓN DE ESTRUCTURAS Y LIDERAZGO

En primer lugar, parece incuestionable que la renovación de estructuras y de liderazgos partidistas es una condición inexcusable para la recuperación del gobierno. Varias derrotas electorales consecutivas suelen tener el efecto inevitable de propiciar un cambio organizativo e ideológico, y también en el nivel del liderazgo, impulsado por los propios partidarios, tanto en el nivel de la élite como de las bases de apoyo y los grupos de interés que respaldan a la formación política. Este proceso se suele desarrollar a pesar de la reticencia o renuencia de ciertas élites que forman parte del núcleo político del partido a cambiar; una “vieja guardia” o grupo que, como señala Dick Morris, suele preferir la “pureza” al triunfo, prefieren mantener las esencias ideológicas antes que “traicionar” el ideario del partido y conciben toda crítica o au-

tocrítica interna como una amenaza a la unidad del grupo.1 Cuando la etapa en la oposición se prolonga demasiado, la aparición de movimientos renovadores en cualquier organización política es ineludible: el Partido Demócrata había perdido sucesivamente en 1980, 1984 y 1988 y tras 12 años fuera del gobierno recuperó el poder gracias a la candidatura de los “nuevos demócratas”, representados por Bill Clinton; el Partido Laborista había sido derrotado reiteradamente en 1979, 1983, 1987 y 1992, y solo retornó a Downing Street 18 años después gracias al “nuevo laborismo” liderado por Tony Blair; el Partido Conservador Español, Alianza Popular, después de ser derrotado en las elecciones de 1982, 1986 y 1989, comenzó un proceso de cambio de liderazgo generacional, con la emergencia de José María Aznar, y de refundación de la propia identidad e ideario de la organización, que condujo incluso a un cambio de marca (de Alianza Popular a Partido Popular) para finalmente acceder al gobierno en 1996, después de haber estado próximo a conseguirlo en las elecciones previas de 1993. De estos procesos de reforma partidaria podemos concluir que, cuando los reformistas profundizaron en plataformas de pureza y esencialismo ideológico, fue más lenta y prolongada la recuperación de sus apoyos electorales: bajo la fuerte influencia de los sectores más radicales y de los sindi1. Dick Morris (2003), Power Plays: Win or Lose. How History’s Great Political Leaders Play the Game, Nueva York, Harper Collins, pp. 197-248.

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Antonia Martínez Rodríguez

catos de trabajadores, los laboristas británicos en los años 80 optaron por líderes izquierdistas como Michael Foot, lo que les llevó a perder por más de 15% de los votos y a la propia ruptura del partido, cuando algunos destacados dirigentes moderados, como Roy Jenkins o David Owen, formaron el Partido Social Demócrata.

Los partidos dominantes de antaño experimentan una larga “travesía por el desierto”, ya que el poder desgasta. Tras una larga etapa en la oposición, los modernizadores del laborismo consiguieron modificar paulatinamente tanto el sistema de elección de dirigentes como los estatutos del partido y recuperar el gobierno bajo el nuevo liderazgo de Tony Blair. No obstante, es necesario precisar que estos procesos de reforma partidaria en algunos casos fueron duros y difíciles, e incluso en el caso del partido laborista la reforma interna, que debilitó el poder sindical, fagocitó a dos tibios líderes reformistas, como Neil Kinnock y John Smith, porque no fueron capaces de impulsar una nueva identidad basada en valores y principios renovados, sino que se limitaron a realizar los cambios a través de leves ajustes tras cada derrota electoral. Blair, más hábil que sus predecesores reformistas, utilizó una notable estrategia de apaciguamiento del ala izquierdista de su partido, ofreciéndoles algunas concesiones tácticas a sus adversarios internos y dejándoles un cierto espacio en el contexto de 24 : PLATAFORMA I 2011

una nueva, y desfavorable para ellos, distribución del poder.2 Es importante reseñar que la unidad del partido ha de prevalecer ante los votantes, pese a estos procesos de reestructuración interna, ya que una plataforma electoral contestada por sectores y grupos importantes es un hándicap insalvable, como en el ejemplo de la candidatura de Madrazo en las elecciones presidenciales de 2006.3 Una renovación del liderazgo del partido con dirigentes pertenecientes a una generación diferente es la estrategia complementaria a la reforma interna del partido. Un buen ejemplo es el liderazgo de Rodríguez Zapatero o de David Cameron para recuperar el rol predominante de sus partidos en España y Gran Bretaña. Tras perder el gobierno en 1996, en España el PSOE procedió a un cambio en su liderazgo pero renovando su confianza en un dirigente de la vieja guardia, Joaquín Almunia, quien las siguientes elecciones giró a la izquierda estableciendo una alianza electoral con Izquierda Unida, lo que le hizo sufrir la más severa derrota en las urnas de los socialistas desde la transición a la democracia y permitió al Partido Popular obtener 2. Un relate intern sober los parallelisms y semejanzas de lass Campinas de Clinton y Blair pureed encontrarse en Greenberg, S. B. (2009), Dispatches from the War Room: In the Trenches with Five Extraordinary Leaders, Nueva York, St. Martin’s Press. 3. Para una discusión más exhaustiva de las elecciones presidenciales mexicanas de 2000 y 2006, véase Garrido, A.; A. Martinez y F. Parra (2011), Accountability, Democracia y Reforma Política en México, México, Siglo XXI, pp. 89-108. Véase también los estudios compilados por Domínguez, J.; Ch. Lawson y A. Moreno, eds. (2009), Consolidating Mexico’s Democracy: The 2006 Presidential Campaign in Comparative Perspective, Baltimore, The Johns Hopkins University Press.


El retorno del Ave Fénix: ocaso y renovación de partidos de gobierno

una mayoría absoluta por vez primera en su historia. Lo mismo sucedió en el Partido Conservador Británico con dirigentes procedentes de los anteriores gobiernos conservadores, como William Hague o Michael Howard, que no tuvieron opción frente al nuevo liderazgo de Blair. Este tipo de líderes experimentados de la vieja guardia deben mantener su espacio pero en una segunda línea (como el caso de los ministros socialistas Solbes o Rubalcaba que acompañaron a Zapatero en sus distintos gobiernos pero diluidos entre un grupo de líderes renovadores), y cuando no se trate de dirigentes que hayan sido demasiado prominentes en el pasado o que sean identificados por la opinión pública con anteriores sucesos perjudiciales para la imagen del partido (como los dirigentes populares Acebes y Zaplana, que acabaron dejando sus funciones como portavoces para renovar la imagen del Partido Popular en la oposición).

2. BRANDING Y POSICIONAMIENTO: NUEVO DISCURSO Y MENSAJE

La modernización y reforma de los partidos en la oposición también supone, inevitablemente, modificar su posicionamiento si quieren recuperar la hegemonía perdida. El objetivo del “posicionamiento” (positioning), un término procedente de la literatura sobre marketing y los estudios empresariales, es ocupar un espacio preferente en la mente de los clientes o electores actuales y potenciales.

Posicionamiento es “diferenciación” e implica representar una idea diferenciadora como partido o como candidato en la mente del votante y supone básicamente: (a) disponer de una idea simple o concepto que nos diferencie de la competencia; (b) tener el producto que haga real y creíble esa idea o concepto; y (c) diseñar el programa para hacer conscientes a los votantes actuales y potenciales de esta diferencia. Obviamente, esa diferenciación puede llamarse “nuevos demócratas”, “nuevos laboristas”, “tercera vía”, “conservadurismo compasivo”, etc. Karl Rove, el arquitecto de los triunfos electorales de George Bush, ha señalado que una campaña ganadora debe articularse alrededor de grandes ideas que definan la idiosincrasia y la filosofía del candidato: “una campaña necesita estar centrada sobre un gran tema que esté a su vez compuesto de grandes ideas que capturen el apoyo y la imaginación de los votantes”.4 Obama se posicionó gracias al tema del cambio, Bush desarrolló la idea de conservadurismo compasivo. Por tanto, seleccionar cuidadosamente el mensaje de un partido o candidato es el elemento primordial de su campaña. Para desarrollar esta idea diferenciadora o una cierta “ventaja competitiva”, los partidos o candidatos deben escoger, además de un mensaje central para sus campañas, qué temas desean enfatizar como ejes prioritarios de su propuesta política, 4. Para la planificación de la estrategia de campaña de Bush, véase Rove, K. (2010), Courage and Consequence: My Life as a Conservative in the Fight, Nueva York, Threshold.

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Antonia Martínez Rodríguez

ya sean temas generales (diffuse issues) o más precisos (clear-cut issues). Los candidatos deben darse a conocer a sus votantes por medio de temas, ya que únicamente la imagen de un candidato atractivo no es suficiente. Esencialmente, los candidatos han de escoger entre los temas transversales (valence issues), que no generan división en el electorado, ya que los ciudadanos comparten sus preferencias en torno a ellos, o elegir los temas posicionales o distributivos (position issues), que se sitúan en el ámbito de las disputas ideológicas y, por tanto, dividen y, a veces, polarizan la propia opinión de los votantes.� Ejemplos típicos de temas transversales son el énfasis en la competencia y capacidad de los candidatos partidistas para promover objetivos compartidos por todos los ciudadanos como el desarrollo o el crecimiento económico o controlar la seguridad ciudadana en la región, su capacidad de liderazgo, su defensa de la región, etcétera. Ejemplos de temas posicionales e ideológicos son las políticas de reforma fiscal y de progresividad de los impuestos, el empleo y la cobertura del desempleo, las pensiones, la despenalización del aborto, la cobertura universal o no de la sanidad pública y la mayor o menor intervención de los poderes públicos en este ámbito, la educación compensatoria y el carácter público o privado de la enseñanza, entre otros. En la política moderna se ha producido un paulatino aumento de la importancia de los temas posicionales en las campañas y en algunos paí26 : PLATAFORMA I 2011

ses como Colombia o México, temas transversales como la lucha contra la delincuencia y la seguridad nacional se han transformado en esenciales en detrimento de las tradicionales divisiones ideológicas. En Estados Unidos, la ventaja de los republicanos en los temas de seguridad nacional y el atractivo de George Bush en cuanto a su capacidad de liderazgo firme contra la amenaza terrorista, son un buen ejemplo de la importancia de estas cuestiones en las campañas electorales actuales. Pero por todas partes, en la medida que los partidos han ido convergiendo hacia posiciones ideológicas relativamente similares, los temas transversales como disponer o no de un liderazgo fuerte, de líderes competentes y capaces, la honestidad de los políticos frente a la corrupción o la unidad del partido frente a las divisiones y fracturas internas, se han transformado en ejes centrales de la nueva política democrática. La relevancia de estos asuntos puede incluso emerger ya avanzada la campaña electoral. Por ejemplo, en España, el nuevo dirigente socialista Rodríguez Zapatero se benefició en las elecciones de 2004 con un tema transversal que surgió en los últimos días de la campaña, como consecuencia del atentado terrorista que tuvo lugar el 11 de marzo de 2004 en Madrid y la deficiente gestión de dicha crisis por el partido en el gobierno, que atribuyó inicialmente a ETA la autoría del mismo. Como señalaron entonces los portavoces socialistas, los votantes exi-


El retorno del Ave Fénix: ocaso y renovación de partidos de gobierno

gen gobiernos “que no les mientan”. En esta tesitura y ante las confusas declaraciones de los ministros del partido gubernamental, este tema transversal propició la movilización de un importante grupo de votantes a favor del PSOE, lo que decantó unos comicios que las encuestas pronosticaban de nuevo adversos para los socialistas. Asimismo, los partidos en la oposición han de tener en cuenta que el desgaste electoral del gobierno es consecuencia de una cierta debilidad en temas transversales, por lo que resulta previsible que se inclinen por enfatizar temas posicionales o distributivos: en España en 1993, y más aún en 1996, Felipe González estaba muy erosionado en su liderazgo por los casos de corrupción, por lo que orientó su campaña hacia los temas ideológicos clásicos de la izquierda como la educación, la sanidad, y las pensiones; Tony Blair, luego de enfatizar temas transversales en las elecciones de 2001, con su credibilidad muy debilitada en la campaña de 2005 debido a la guerra de Irak, giró hacia temas posicionales como la educación y la sanidad, característicos de los laboristas; igualmente, Lula en 2006, asediado por los escándalos, tuvo que orientarse hacia temas posicionales e ideológicos de sus políticas de protección social contra la pobreza y a favor de la educación. Ante esta previsible estrategia de los partidos y dirigentes en el gobierno, los partidos que desean recuperar el poder, además de afianzar el dominio en los temas transversales,

pueden desarrollar una estrategia complementaria: apoderarse de los temas posicionales de los adversarios, una estrategia que Bill Clinton y Dick Morris llamaron “triangulación”. Se trata de adoptar o incorporar temas de los partidos o candidatos rivales, moviéndose hacia el centro del espectro y ensayando una síntesis de posiciones, soluciones y propuestas, sin dejar de atender los temas o problemas políticos que son más tradicionales o característicos de su propia agenda. Con este movimiento lateral, se consigue desplazar de su eje a los adversarios debilitando su identificación con ciertas cuestiones, lo que posibilita la expansión de la base electoral y la ampliación del alcance del partido. Tony Blair utilizó una retórica de los valores y de defensa de la familia, característica de los conservadores, y reconstruyó la agenda laborista, apropiándose de gran parte de los temas clásicos conservadores desde su propia perspectiva: la lucha contra el crimen y el delito, la reforma del estado de bienestar, los impuestos, el equilibrio entre regulación y desregulación para la gestión de la economía de libre mercado, la regulación sindical, etc. David Cameron, más de una década después, reconstruyó la agenda conservadora: era reacio a enfatizar los clásicos temas de la seguridad, los impuestos y la inmigración, y se inclinó a abordar temas estratégicos de los laboristas como la sanidad pública, el ecologismo y la lucha contra la pobreza, logrando revertir la dete2011 I PLATAFORMA : 27


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riorada imagen de Nasty Party de los conservadores británicos. George W. Bush reconstruyó la agenda republicana y recuperó la posición de predominio que su partido había mantenido desde la postguerra: puso hincapié sobre el desarrollo de una política inclusiva desde lo que llamó “conservadurismo compasivo”, apeló al voto hispano y usó como idea diferenciadora su prioridad sobre la educación y la incorporación a los programas de lucha contra la pobreza a la sociedad civil y a las iglesias, dos tradicionales temas “demócratas”; para equilibrar este movimiento, mantuvo la posición republicana en temas como la reducción de impuestos, el aumento del gasto en defensa o el aborto. Por último, un partido que desea recuperar el gobierno debe mantener la iniciativa en todo momento, enfatizando los temas de campaña y sus propuestas más destacadas, pero también prestando atención al lenguaje para no utilizar marcos de significado que favorezcan a sus adversarios. Según explica George Lakoff, no se debe pensar desde la perspectiva del adversario: no hay que argumentar usando las expresiones de los oponentes, que suelen estar cargadas de sesgo y significado. En segundo lugar, debe ofrecer un relato coherente, storytelling, no una letanía de propuestas. A este respecto, James Carville, el consultor demócrata, explicaba el contraste entre la campaña de reelección de Bush y la campaña demócrata del aspirante John Kerry, señalando que mientras “ellos [los republicanos] cuentan 28 : PLATAFORMA I 2011

una historia, nosotros recitamos una letanía”: “¿Por qué les cuesta tanto a los demócratas ganar las elecciones? porque recitan una letanía previsible: “creo en el derecho de la mujer a elegir su vida. Creo que un buen sistema escolar es esencial para lo que somos. Estoy a favor de un salario mínimo.” bla, bla, bla… John Kerry recitó su letanía durante la campaña mientras Bush decía: “era un alcohólico y me salvó el poder de Jesús y me salvé el 11 de septiembre y los voy a proteger de los terroristas de Teherán y de los homosexuales de Hollywood”. “Los demócratas tienen tendencia a recitar una letanía, antes que desarrollar un relato coherente. Estoy de acuerdo con muchos elementos de esta letanía. Pero recitándola no vamos a ganar.”5 ¿Y cómo se convirtió la marca Obama en el ejemplo de branding político más exitoso de la historia? detrás de la marca “Obama”, de la marca “Lula”, de la marca “K” (Kirchner) o de la marca “Uribe” siempre hubo un relato coherente: el relato que debe ofrecer todo partido que aspire a ser un partido dominante, un partido de gobierno.

Antonia Martínez Rodríguez Profesora de Ciencia Política y de la Administración, investigadora de la Universidad de Murcia. 5. “James Carville dissecting the Dems,” Newsweek, 30 de octubre de 2006. El énfasis de Carville en el storytelling y la construcción de un relato para desarrollar campañas electorales exitosas puede verse en Carville, J. y P. Begala (2003), Buck Up, Suck Up... and Come Back When You Foul Up: 12 Winning Secrets from the War Room, Nueva York, Simon & Schuster, pp. 108-109.


Sentido del poder: idea y acción Carlos Arriola

Hoy, se desconoce el rumbo y prevalece la inseguridad e inestabilidad económica.

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n gran teólogo católico, Romano Guardini, escribió que “en la capacidad de hacer uso del poder, en la soberanía que de él resulta, reside la semejanza natural del hombre con Dios”.1 El poder sólo adquiere sentido, añade el autor, por la decisión de quien lo utiliza, ya que está regido por la libertad de quien asume la responsabilidad. Cuando el hombre no ejerce su voluntad, cuando actúa irresponsablemente por ignorancia o cobardía, “se produce una mezcla de rutinas, de impulsiones incoherentes, de agitación irreflexiva que desembocan en el caos”.2 Para que el poder adquiera un sentido positivo, creador, se requiere del conocimiento, de la idea que se transforma en acto para influir en el curso de la historia. En otro contexto cultural, ajeno por completo al de Guardini, el de la

1. Romano Guardini, El poder, p. 27, Buenos Aires, Ediciones Troquel, 1959. Existen ediciones contemporáneas en España. 2. Idem, p. 18.

Grecia clásica, Pericles expresaba “estudiamos con exactitud los negocios públicos, no considerando las palabras daño para la acción, sino mayor daño el no enterarse previamente (de los negocios públicos) antes de poner en obra lo que es preciso, pues tenemos (los atenienses) en alto grado ser los más audaces y reflexionar además sobre lo que emprendemos, a diferencia de otros a quienes la ignorancia les da osadía y la reflexión demora”.3 Con 25 siglos de diferencia, el intelectual y el político coinciden en la necesidad de reflexionar para actuar y actuar reflexionando, como diría Reyes Heroles. Esta exigencia perenne para el hombre de Estado se torna más imperiosa en épocas como la actual, en la que se privilegia la imagen sobre la idea, la forma sobre el contenido y la promesa fácil (e irrealizable) sobre el análisis de la dura realidad. 3. Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso, Libro II, párrafo 41. Subrayados añadidos.

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Carlos Arriola

Se dirá, y no pasa de ser un lugar común, que los tiempos cambian, que los medios de comunicación han revolucionado la naturaleza de los mensajes y que los votantes sólo se interesan por sus beneficios más inmediatos. Todo ello siempre ha ocurrido y los medios para transmitir mensajes se transformaron continuamente a lo largo del siglo XX. Lo que no ha cambiado es la naturaleza humana y mientras ello no ocurra, “las cosas pasarán de la misma manera o en forma semejante”. (Tucídides) Por supuesto que deben aprovecharse al máximo las posibilidades que brinda la revolución mediática y que debe ofrecerse al elector solucionar sus problemas más inmediatos, pero todo ello debe responder a una visión de conjunto que vaya más allá de un sexenio. Hay que hablar de la circunstancia histórica, de la coyuntura económica y de la relación entre las fuerzas políticas y los diversos (y a menudo contradictorios) intereses de la sociedad. Sólo esta visión de conjunto permitirá, por una parte, la transmisión de un mensaje, en cualquiera de sus múltiples formas, que proporcione al elector una idea clara, en forma sintética, de un sólido proyecto de gobierno. Por otra, en caso de ganar las elecciones, el equipo en el poder compartirá una percepción política fundamental que le facilitará abocarse, de inmediato, a enfrentar los problemas y no, como ha sido el caso en la última década, dar lugar a ocurrencias e improvisaciones costosas que sólo agravan los problemas. 30 : PLATAFORMA I 2011

Más de alguno recordará que Reyes Heroles en 1975, en ese entonces presidente del CEN del PRI propuso, sin éxito, la fórmula “Primero el programa, después el hombre”. Ya en aquel entonces, la propuesta despertó suspicacias acerca de la intención de favorecer a un aspirante, a lo que Reyes Heroles respondió “es preciso ocuparnos simultáneamente de las cosas y de los hombres, de los problemas y de las ideas”. Asimismo descartó que el plan básico del partido buscara “aprisionar” al futuro presidente de la República, ya que el partido debía limitarse a exponer “los criterios esenciales” y el plan de gobierno sólo podría elaborarlo la futura administración. (Discurso del 12 de junio de 1975) Al margen de estas consideraciones, que siguen siendo válidas, existen otras razones de mayor peso que es necesario considerar. Se mencionarán cinco que parecen básicas. En 1975, la existencia de dos polos ideológicos (Estados Unidos y la Unión Soviética) favorecía “la Tercera vía” que en México el propio Reyes Heroles definió como “no exclusivamente capitalista”. En más de un sentido puede sostenerse que la Revolución mexicana inauguró este camino en 1917, sin que aún se diera la confrontación y mucho menos la llamada guerra fría. A pesar de que el modelo de sustitución de importaciones daba signos de agotamiento, mencionados por varios sociólogos y economistas latinoamericanos (Celso Furtado, Fernando Henrique Cardoso y Helio


Sentido del poder: idea y acción

Jaguaribe, entre otros), a nivel popular no había dudas ni incertidumbres acerca del camino a seguir. Hoy, en cambio, se desconoce el rumbo y prevalece la inseguridad e inestabilidad económica, así como la impotencia de muchos gobiernos, incluyendo a las grandes potencias, para imponer reglas a los mercados o simplemente para establecer regulaciones prudenciales. El deterioro del medio ambiente o la concentración del ingreso son otros tantos temas que los gobiernos ni siquiera abordan con decisión. La caída de los regímenes que se reclamaban del marxismo constituyó para los países socialistas una oportunidad y para los capitalistas un drama que no siempre ha sido percibido y mucho menos aceptado; sin la amenaza del comunismo, las fuerzas del mercado se han desbocado arrasando con todos aquellos eslóganes de “economía social de mercado”, “capitalismo con rostro humano” y tantos otros de moda en los años de la guerra fría. La reflexión del aristócrata Solón (siglo VII antes de nuestra era) después de haber sido el mediador del conflicto entre el pueblo y la oligarquía sigue siendo válida: “El problema de la riqueza es que no tiene medida ni límite.” Los pretextos siempre han sobrado y hoy se justifica la concentración del ingreso en países, regiones e individuos con base en la globalización, la competencia internacional o la productividad. Para los países que habían seguido la Tercera vía, la caída del socialismo fue una tragedia. La relación de

fuerzas internaciones como locales se modificó profundamente y los equilibrios alcanzados entre los intereses de los diferentes grupos sociales se alteraron radicalmente. Aún no concluyen los efectos de la crisis y tampoco ha surgido un Keynes que trace un camino claro. Estas consideraciones, apenas esbozadas, exigen del partido una amplia reflexión que deberá constituir el eje del programa básico. Si algo demandarán los electores el próximo año será la definición de un rumbo claro, no las promesas generales, ni el “cómo” hacerlo en que tanto insisten los comentaristas y los comunicadores. Además, en caso de triunfar en las elecciones, ni el partido ni el gobierno pueden decepcionar a la sociedad y comportarse erráticamente como ha ocurrido en los últimos años. En segundo lugar, conviene preguntarse acerca del papel que deberá asumir el Estado. Y aquí se encuentra una razón más en favor del Programa. La caída del socialismo también afectó el papel asignado al Estado y como es sabido, en la segunda mitad de la década de 1990, desde el gobierno se privilegió al mercado y, sistemáticamente, se debilitó el papel que el presidente Cárdenas había asignado al Estado en sus 14 puntos: “Árbitro y regulador de la vida social”; ya no se diga algo del mandato constitucional sobre la rectoría económica. Las frivolidades foxistas erosionaron aún más la autoridad estatal, y la duda acerca de la legitimidad de origen del actual gobierno y el haber 2011 I PLATAFORMA : 31


Carlos Arriola

hecho de la lucha contra el crimen organizado su eje, ha desdibujado la naturaleza y el papel del Estado, así como su fortaleza. Aquellos que desconocen a una autoridad no la obedecen y los que la desafían abiertamente exhiben su debilidad, ya que una batalla no ganada es una derrota para cualquier gobierno. La debilidad del Estado tampoco es ajena a la ignorancia o incapacidad de sus funcionarios. Basta con ver la sucesión de secretarios de Estado, la dificultad de muchos de ellos para, al menos, decir algo coherente y congruente. En tercer lugar, la elaboración de un Programa básico contribuirá a mejorar la imagen del partido ante los electores. Aunque el desprestigio de los políticos es tan antiguo como la democracia (basta leer las comedias de Aristófanes), el capitalismo triunfante de los años 90 vio un molesto estorbo en los políticos, en los partidos, el Congreso y otras instituciones en las que se expresaba el pluralismo de juicios y opiniones. En México, el tema de la revocación del mandato fue planteado, por vez primera, en un documento preparado y publicado por la Coparmex y la Concanaco, al igual que la reelección inmediata de los legisladores y otras medidas que facilitarían la sumisión de la política a la economía.4 Con el triunfo de Fox en el 2000, la Coparmex arreció sus embates contra el Congreso, ya que “no dejaba 4. Véase Coparmex-Concanaco Servytur, Propuestas del Sector Privado, México, mayo de 1988, s.p.i. Un resumen de este texto lo publiqué con el título de “El proyecto ‘modernizador’ de la nueva derecha” en Examen.

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gobernar” al Presidente. También alrededor del cambio de siglo se impulsaron las campañas de exaltación de la sociedad civil que fue invitada por Fox a elaborar el Plan de Gobierno, a luchar contra la delincuencia y otras múltiples tareas.

El ciudadano se hace, no nace, y sus valores, juicios y comportamientos se forjan en el hogar y en la escuela, en la calle y en el trabajo. Más aún, Fox creó una “Coordinación para la Alianza Ciudadana” que encomendó a uno de sus más cercanos colaboradores, Rodolfo Elizondo, quien había sido mencionado como posible secretario de Gobernación. Elizondo expresamente dijo que el presidente quería que México transitara de una democracia representativa a otra “participativa y deliberativa”. Sobra comentar el fracaso de la idea y de la coordinación ciudadana. El “espontaneísmo” de las manifestaciones de la sociedad civil es más admirable que productivo, si estos movimientos no se transforman en organizaciones políticas permanentes. En 1929 Gómez Morín advirtió a Vasconcelos del carácter efímero de los entusiasmos espontáneos. En las sociedades de masa, la democracia no puede existir sin la representación y ésta sólo puede organizarse mediante instituciones políticas representativas, o sea, los partidos. Sin embargo, no es fácil que los liderazgos surgidos en circunstancias particulares acepten fácilmente dedicarse a la actividad política que, en numerosos casos, les resulta


Sentido del poder: idea y acción

ajena, cuando no repulsiva a su temperamento o intereses, ya que hay de todo: unos son o han sido empresarios, otros poetas, y hay respetables amas de casa que han realizado labores valientes y admirables. No obstante, el respeto que merecen estos movimientos no borra el hecho de que fomentan una actitud anti política, por lo que es indispensable demostrar que no se lucha para ganar “el poder por el poder mismo”, sino en función de construir un proyecto de país. Una cuarta razón para abocarse de inmediato a la elaboración de un Programa, es el análisis de la relación de fuerzas entre los actores sociales. Por una parte hay que estudiar el debilitamiento del movimiento obrero, otrora poderoso, debido a circunstancias tanto endógenas como exógenas. Entre las primeras habrá que considerar la debilidad de algunos liderazgos que dejan sin interlocutor válido a numerosos sindicatos, así como los factores exógenos: la innovación tecnológica; la globalización e incorporación de millones de trabajadores al mercado laboral, lo que ha deprimido los salarios y somete, en muchos casos, a los sindicatos a un chantaje de las empresas que amenazan con abandonar las instalaciones y abrir una nueva factoría en otro país que ha “flexibilizado” las condiciones laborales. Ello ocurre en países avanzados en los que, además, se han modificado las condiciones de jubilación, el monto de las pensiones, etcétera. De igual importancia resulta estudiar la situación de los movimientos campesinos, la distribución de

los fondos destinados a promover la competitividad de los productores a fin de que se destine una mayor proporción a los más necesitados. El estudio sobre la formación de cooperativas y otras formas asociativas de producción, comercialización o exportación merece una definición clara en la plataforma electoral. Y qué decir acerca de los mal llamados “poderes fácticos” (todo poder es un hecho, sería más preciso hablar de poderes informales) cuyo peso se hace sentir todos los días, ya que han llenado el vacío de poder en los espacios abandonados por el Estado. Finalmente, hay otra buena razón que obliga a definiciones claras: a diferencia de hace 35 años, el PRI se encuentra en la oposición y enfrenta una mayor competencia electoral (aunque las últimas elecciones hayan mostrado la fuerza del partido), ya que la cultura política del país ha cambiado y hay una ciudadanía más atenta. Hace tres décadas y media la oposición más significativa se encontraba a la derecha del partido, una derecha que aún se identificaba, en el imaginario popular, con el hacendado, con los patrones de Cananea y Río Blanco, con los cristeros y la Iglesia. Ahora la oposición más significativa tendrá lugar desde el flanco izquierdo, dado el desgaste del partido en el poder, y los temas sociales se plantearán con mayor vigor que los relacionados con la democracia y los derechos humanos que prevalecieron en las últimas décadas del siglo XX. Otro cambio significativo que abo2011 I PLATAFORMA : 33


Carlos Arriola

na en favor de un programa que una es el de las lealtades políticas. El hecho de haber sido partido hegemónico y de haber contado con el arbitraje del presidente de la República mantuvo la unidad y la disciplina. Hoy asistimos a lo que los españoles, con un neologismo, califican de “transfuguismo”. La deslealtad, en muchos casos, muestra ausencia de convicciones y esta falta de principios y programas. Hay que reconocer que en la segunda mitad del siglo pasado la inercia “revolucionaria” y el pragmatismo desdibujaron las fronteras ideológicas, sin olvidar las corrientes internacionales que hablaban del fin de las ideologías. Después de la caída del socialismo, algunos lo pensaron como la puntilla a la ideología. Ésta, sin embargo, ha renacido con otros nombres, el fundamentalismo, por ejemplo, ya que el ser humano requiere tanto de un conjunto de ideas, de principios y de juicios para orientarse, como de motivaciones para actuar. El “espontaneísmo” de los “Indignados” y de otros movimientos similares son un claro síntoma de un sordo descontento que se manifiesta un tanto anárquicamente. Al malestar social hay que darle cauce, con razones y acciones. Esto implica “volver a la política” que permite “dar una expresión a las diferencias entre los humanos a través de la representación y con ayuda de ésta generar una legalidad y una legitimidad”, como lo ha señalado Rafael Segovia. Nunca estará por demás insistir en la necesidad de la educación cívica 34 : PLATAFORMA I 2011

permanente de niños, jóvenes y adultos, a fin de alcanzar niveles superiores de cultura política, ya que esta determina la calidad de una democracia. El ciudadano se hace, no nace, y sus valores, juicios y comportamientos se forjan en el hogar y en la escuela, en la calle y en el trabajo, en la iglesia y en las organizaciones sociales y políticas, y más aún, por los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías. Esta multiplicación de actores, algunos educadores y preceptores, otros censores y críticos, debería, en principio, favorecer un mayor aprecio por el pluralismo y la democracia, así como permitir un mayor discernimiento. Sin embargo, no siempre ocurre y, por el contrario, se cae en la confusión que se traduce en la indiferencia, el rechazo o la condena generalizada, sin matices ni distingos, de la actividad política. En ocasiones pareciera que se olvida la condición humana y se exigieran pautas angelicales. Ciertamente, los responsables de la conducción del país deben guardar una conducta decorosa y no pueden asumir actitudes ni comportamientos que se permiten o toleran al común de los mortales, ya que el poder les confiere otra condición, al igual que a los ministros de los cultos religiosos, o a los maestros. La educación o la deseducación cívica es responsabilidad tanto del gobierno como de los actores sociales que deben tener en cuenta, como lo ha reiterado Rafael Segovia, que en una sociedad democrática la política


Sentido del poder: idea y acción

no tiene sustituto, y cuando se prescinde de ella se cae en el autoritarismo o el totalitarismo. Igualmente gobierno y sociedad no deben olvidar que la idea democrática trajo aparejada la idea de igualdad jurídica, de derechos y, sobre todo, la igualdad social, misma si ésta es una exigencia ideal. Aunque la igualdad total es irrealizable, no lo es la disminución de las desigualdades, ya que en condiciones de concentración monstruosa del ingreso en países, regiones e individuos y de pauperización creciente es difícil creer en la democracia y confiar en la política. Nota. El número de autores que se ha ocupado del poder es enorme y la elección de Guardini se debió a que pone énfasis en su sometimiento a una idea, a un proyecto para transformar la realidad, mientras que otros autores lo ven como delegación divina y muchos sólo consideran la sujeción al derecho.

Carlos Arriola Escritor.

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¿Lección aprendida? Jorge Medina Viedas En el PRI han dominado la arrogancia y las formas con las que gobernó en el pasado: un partido vertical, inmovilista y autoritario; sin capacidad para la autocrítica.

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emostrado que no era un partido invencible, 12 años después de haber entregado el poder al Partido de Acción Nacional, el PRI parece estar en condiciones objetivas de regresar a la presidencia de la República. Ante esta hipótesis de probable concreción en el cercano 2012, una cuestión que importa a muchos ciudadanos de México es no saber exactamente con quiénes y para qué volvería el PRI a gobernar México, cuando en el imaginario social aún perviven algunas repulsivas acciones de sus gobiernos y de políticos priistas que no dejaron buenos recuerdos entre los ciudadanos que gobernaron. Así es. En especial el periodo de 1964 a 2000 ha sido juzgado con severidad por los hechos sangrientos de 1968 y 1971, por las crisis que lastimaron los bolsillos de las familias mexicanas y por corrupción de los gobiernos de Echeverría, José López Portillo y Carlos Salinas. Fue la etapa del agotamiento del PRI y del sistema presidencialista, del

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debilitamiento del modelo económico nacionalista de sustitución de importaciones, y la emergencia del modelo neoliberal que, con sus matices modernizadores, dio lugar a nuevas demandas políticas de una sociedad civil emergente; surgió un votante más proclive a las reglas de una política de Estado que privilegiaba la apertura económica y el mercado, al mismo tiempo que expresaba su hartazgo contra el PRI y el gobierno que la impulsaba. Fue la etapa de los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y de Mario Ruíz Massieu, de la euforia democratizadora en el mundo, de las acusaciones de fraude electoral contra el sistema, de la caída del socialismo en los países del este de Europa y de la emergencia de una nueva sociedad civil educada ya en el anti priismo. Durante 1986-87 se produjo el proceso de ruptura interna más grave de la historia del PRI, expresión evidente de una crisis política, ideológica y de conducción, que concluyó con su derrota electoral en el año 2000. Los medios y las instancias acadé-


micas han dado las más diversas explicaciones sobre las causas que provocaron el rechazo de la sociedad al Partido y sobre la consecuente derrota en el año 2000, pero no se saben (al menos no se han hecho públicas) las reflexiones oficiales que el propio PRI hizo acerca de los sucesos de aquel año. Una lacónica y atrevida explicación, que hasta ahora se conoce de los cuadros medios priistas, acompaña al optimista y triunfalista argumento de que el PRI que recuperará el poder presidencial “aprendió la lección”. Como si nada hubiera pasado, se recurre al lenguaje críptico, por lo que resulta difícil saber cuál es la materia de aprendizaje y cuáles fueron los métodos pedagógicos empleados en la lección, más aún quiénes la impartieron.

ASIGNATURAS PENDIENTES

De cualquier modo, hay un grado mínimo de tácita culpabilidad reconocida en tal aseveración, lo cual significa que, por infranqueables que sean a la autocrítica, reconocen la mella producida en sus estructuras y en el ánimo y la decisión de sus votantes; sus errores y sus deficiencias. Aunque es verdad que, desde el gobierno de Felipe Calderón, desde los partidos opositores y algunos medios de comunicación se alienta y promueve con fines electorales la recuperación al presente de la leyenda negra del PRI como sinónimo de corrupción y crimen. En el propio Partido hay una evidente resistencia a dejar en claro que esos tiempos, hechos y personajes no volverán.

No se demuestra la “lección aprendida”. No se resta ni se suma correctamente. El lenguaje oficial del PRI es confuso, difuso y regresivo. El priista de hoy puede ser que esté hecho en el rencor y en el olvido; me preocupa que en la ignorancia y en la ansiedad de querer volver al poder a toda costa. 11 años son muchos. Su pragmatismo es oportunismo. Lo demuestra cuando se alía con la iglesia para promover leyes contra el aborto, y lo hicieron en los estados del país al estilo del Tea Party republicano. Hoy el laicismo en sus filas es sólo de los herejes priistas del pasado, a quienes se les moteja con propósitos ofensivos de echeverristas. Hay priistas que tomaron el poder del PRI y en sus estados, y es una franja grande de dirigentes que se asumen como la “nueva generación”. Tiene cabida decir que “la más despreciable forma de solidaridad es la generacional” (Christopher Hitchens). No tienen memoria ni respeto por la historia. Ni por la del país ni por la de su partido. Pero hay diferencias, no obstante: el pudor de las generaciones precedentes los hace distintos. Los priistas de nuevo cuño, para decirlo de otra manera, muchos de ellos son los que tomaron puestos de mando en los momentos de la perplejidad y el pasmo de la derrota en 2000. Ocuparon los cargos de dirección en los estados, cuando todo era confusión y desbandada. Como los comercios a punto de quiebra, al calor de la retirada, recibieron un partido histórico en barata. En los lugares donde se asentaron no floreció un nuevo PRI. 2011 I PLATAFORMA : 37


Jorge Medina Viedas

Sin pasos previos por el piso democrático, los gobernantes priistas volvieron al camino del pasado antidemocrático. Sin presidente de la República priista, imaginaron un mundo mejor. No es del todo mentira que en un estado del norte del país, cuando Francisco Labastida perdió las elecciones presidenciales, el gobernador priista… festejó la derrota priista. Era el síntoma de una actitud que derivaría en cinismo y en el oportunismo disfrazado de pragmatismo. El pensamiento priista de la década fuera del poder dejó atrás todo contacto con el pasado progresista del PRI. Este era un disfraz, tal vez, pero servía para que el neoliberalismo no acabara de destrozar el Estado de la Revolución mexicana, nuestro precario Etat providence, que dio lugar al establecimiento de reglas y prestaciones a favor de los trabajadores y políticas compensatorias disminuidas, por cierto, por la crisis fiscal del Estado. El PRI de los modernos, cómodamente instalado en una actitud de oposición mansa y ladina, dejó pasar la secuela de deconstrucción de la educación pública (iniciada con Miguel de la Madrid) y la reiteración sin matices de la política económica, asfixiadora de las reivindicaciones de los sectores populares. El PRI no ha hecho lo suficiente, desde su condición de mayoría opositora, por la recuperación del Estado; pese a lo que se diga y se haga en su contra, sigue siendo el único ente político capaz de reivindicar y sostener los derechos a la salud, al transporte barato, a la educación gratuita. No deja 38 : PLATAFORMA I 2011

de ser absurdo que haya sido el gobierno panista quien extendió el seguro popular a los mexicanos y no el PRI ni sus legisladores, como tampoco se conocen gobiernos locales priistas restituyendo políticas de bienestar serias a favor de las clases populares.

ALIANZAS ESPURIAS

El objetivo exclusivo de la obtención de resultados electorales favorables y la oquedad ideológica permiten que el PRI celebre alianzas que no son sino malabarismos tácticos sin escrúpulos, las cuales en otros partidos se califican de espurias. No hay lección aprendida ni hablamos de un partido moderno cuando se establecen alianzas con el partido de Elba Esther Gordillo, quien como nadie encarna el corporativismo y las formas más impúdicas de hacer política en México, y todo lo contrario a la idea de cambio y de ética política. Jesús Reyes Heroles, siendo presidente del partido, invitaba a confiar en la fuerza de la política, en aquella “que exige ver la acción política como misión, como empresa en el verdadero sentido de la palabra que es más, mucho más, que operación o negocio”. No es esta la clase de política que se practica en las alianzas del PRI. En nombre de un supuesto pragmatismo se traicionan los principios y se comete un fraude moral con los ciudadanos. Es evidencia, además, que el PRI no ha sufrido ninguna transformación y reviven las condiciones que lo llevaron a la derrota en 2000. La razón del hartazgo en su contra no es fruto de la retórica opositora ni de algunos medios sin escrúpulos. Les


¿Lección aprendida?

dieron contenido y forma políticos priistas que abusaron del poder, que se enriquecieron ilegalmente con los recursos públicos, que reprimieron a la disidencia, que toleraron a los particulares corruptos y dejaron crecer la desigualdad, la pobreza, la impunidad y la corrupción. El PRI de ahora no ha cerrado del todo las puertas a estos políticos cuyo desprestigio público delata la vigencia del viejo PRI, del partido autoritario, cerrado y derechista que perdió las elecciones frente a Fox. Varios gobernadores y legisladores lo delataron: en su ejercicio reprodujeron las viejas formas de control político del viejo partido y recurrieron al dedazo y a la imposición, y en no pocos casos al fraude electoral. El amiguismo y el dinero determinaron candidaturas en estos años recientes. ¿Esta es la fuerza de la política, reclamada por Reyes Heroles? No, la fuerza de los negocios, la conversión de los PRIs locales como franquicias adquiridas por grupos de interés.

¿EL VIEJO PRI ESTÁ DE VUELTA?

La pregunta es obligada: ¿éste es el PRI que regresará a Los Pinos y estos sus representantes políticos? No es deseable pero tampoco es improbable. La atmósfera política, que en la década de los 90 revelaba el deseo social de que se fuera el PRI, es hoy casi la misma para su regreso. Pero fundar buena parte de las expectativas de regresar a la presidencia en los errores de sus adversarios, principalmente, y no en sus propuestas o en figuras solventes ética y políticamente, no ofrece seguridad de victoria. Puede pro-

vocarle más riesgos en una elección donde la democracia es incipiente. El Partido caería en un error muy grave si cree que su regreso está asegurado. Demasiado rápido las preferencias electorales pasan de un partido a otro, de un candidato a otro. Expuestos a la operación del poder o del dinero, a la manipulación de los programas federales en los estados, como ha ocurrido en varios procesos, a las campañas negras, el PRI no debería de aportar más elementos de su propia cosecha a las estrategias en su contra. Hasta hoy, en el PRI han dominado la arrogancia y las formas con las que gobernó en el pasado: un partido vertical, inmovilista (de quietistas, decía Reyes Heroles) y autoritario; sin capacidad para la autocrítica, como alguna vez lo demandó sin respuesta Beatriz Paredes Rangel. El PRI, si quiere ganar la elección, debe darse tiempo para construir una fuerza de identidad diferente a la del pasado, portadora de un proyecto de nación alterno al que, en las últimas décadas, ha dado a los mexicanos inseguridad, desempleo, corrupción y desigualdad, sin olvidar que cada uno de estos fenómenos formaron parte del catálogo de motivos por los cuales salieron de Los Pinos.

Jorge Medina Viedas Periodista. Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa .

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El PRI y su responsabilidad hacia el futuro Rodolfo Becerril Straffon

En la etapa siguiente, en vez de debilitar nuestras instituciones hay que fortalecerlas y crear las nuevas que el momento exige. LOS PARTIDOS EN EL BANQUILLO

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o de ahora sino desde hace muchos años, los partidos políticos tienen una mala imagen en la opinión pública. Sin embargo, en los tiempos que corren, esta nunca había sido tan negativa. El fortalecimiento de los llamados poderes fácticos, la ineficacia de los gobiernos para atender las demandas ciudadanas y la complejidad que experimenta la democracia representativa para alcanzar consensos en la toma de decisiones legislativas, hoy marcada por la pluralidad de opciones, están en la raíz de los cuestionamientos de los cuales son objeto políticos y sus organizaciones partidarias. Se pone en duda su actuación como engranes indispensables de la democracia y su trabajo despierta muy pocos elogios. Ya no pasan inadvertidas sus limitaciones ni las nuevas dificultades que el juego democrático entraña para los partidos en una democracia muy competitiva. 40 : PLATAFORMA I 2011

La crítica más importante que se ha formulado a los partidos políticos es su tendencia a la exclusión: son finalmente organizaciones diseñadas con el propósito explícito de obtener el poder. Y para cumplir ese propósito, en consecuencia, esas organizaciones, se dice, están dispuestas a sacrificar los ideales más caros de la participación democrática. La importancia que los partidos le otorgan a sus propios intereses, a su propio deseo de conservar el mando político por encima de los intereses más amplios de los ciudadanos constituye, de hecho, el argumento más fuerte que se ha empleado por los críticos: la distancia que tiende a separar a los líderes de los partidos políticos del resto de los ciudadanos. Empecemos pues por reconocer que hay una crisis de la representación política; que los partidos tienen formas organizativas añejas; que no pocas veces hay una disociación entre la teoría que se profesa en los


estatutos y documentos de los partidos y la práctica; que se está pulverizando la energía social; que los ciudadanos están buscando otras alternativas para encauzar su participación política; que en todos los órganos intermedios de representación e interlocución con la autoridad se están produciendo divisiones y que muchas organizaciones paralelas están surgiendo al calor de esta crisis de representación dificultando y erosionando la interlocución. No obstante, los partidos políticos siguen siendo la mejor forma para conducir los múltiples intereses, aspiraciones y expectativas de la sociedad hacia el gobierno. Para conservar ese rol, los partidos deben adecuarse a las circunstancias que ha generado una sociedad plural, la cual, por esa misma razón, no se siente representada por los ejecutivos o los legisladores que emanan de las filas partidarias. El PRI no está exento de esas críticas. Y así como en otros momentos de la historia de México ha sabido transformarse y adecuarse a nuevas circunstancias, en esta etapa de la vida nacional y sobre todo pensando en el futuro, debe igualmente emprender nuevos vuelos1. Durante muchos años constituimos un partido hegemónico; hemos dejado de serlo2. La lucha por el poder la compartimos con otras organizaciones. En esa lucha, en los últimos años, hemos logrado triunfos inobjetables pero también hemos tenido tropiezos y yerros. Los cambios que hemos experimentado en nuestra vida orgánica y el haber recuperado señas de identidad al definirnos como

una organización social-demócrata no han sido suficientes para lograr la modernización que los nuevos tiempos requieren.

EL PRI COMO OPOSICIÓN Y COMO GOBIERNO

De cara al futuro, el PRI tiene que tomar en cuenta los cambios que están ocurriendo en el contexto mundial, en el país que las administraciones panistas heredarán, y el hecho de que, como todo parece indicarlo, habremos de recuperar el poder presidencial y muy probablemente también una mayoría en las cámaras del Congreso que incluso puede ser absoluta. Este último hecho entraña una mayor responsabilidad. Estábamos aprendiendo a ser oposición y en muy poco tiempo ya estamos nuevamente en la antesala del poder. Hicimos mucho para lograrlo; en lo esencial, salvo casos que confirman la regla, después de haber perdido dos elecciones presidenciales, hemos contendido unidos en comicios estatales y lo hicimos en la renovación de la Cámara de Diputados en 2009 haciendo, además, gala de un comportamiento solidario de los priistas de todo el país. Mal haríamos en creer que ese solo factor ha sido la razón de nuestros triunfos. La actuación del gobierno y el comportamiento de los partidos de la otra acera también han contribuido al momento en que nos encontramos. Como quiera que sea, las tendencias apuntan a que en breve gobernemos al país desde el Ejecutivo federal. No podríamos, y 2011 I PLATAFORMA : 41


Rodolfo Becerril Straffon

no debemos repetir la misma conducta partidista de cuando éramos gobierno. No se trata de reeditar el pasado sino valorar adecuadamente el presente y definir los nuevos retos que nos esperan. Como gobierno, durante más de 70 años fuimos capaces de expresar y de poner en operación una voluntad colectiva y acciones comunes a la mayoría de los mexicanos. El recuento de todos esos años se consigna en múltiples publicaciones y análisis3. Ese tiempo no estuvo ajeno a contradicciones. Al haber dejado de expresar las demandas de los grupos mayoritarios, al habernos desligado de una visión nacional del desarrollo, fuimos perdiendo simpatizantes y base social. Nuestra fuerza disminuyó.

las contradicciones que debilitaron nuestra identidad. En los documentos del partido, por ejemplo, se consignaba la defensa del agrarismo, del ejido, del sindicalismo, se criticaba la inversión extranjera, se profesaba la educación laica. Muchas de las reformas que todavía con el PRI en la Presidencia se efectuaron, quizás necesarias e inevitables, no empataban con el catálogo de identidades. Se decía una cosa y se hacía otra. La falta de una identidad sólida y una ideología borrosa provocó la fuga de algunos políticos. Otras organizaciones políticas empezarían a tener presencia y triunfos. El pluralismo hizo su aparición. La reforma de 1977 marcó un parte aguas con el nacimiento de un sistema de partidos que aceleró Combatimos inicitivas ajenas al interés nacional, la pluralidad política, la cual en gran medida fijamos la agenda nacional, recu- tomó más velocidad en 1988 peramos nuestra capacidad de iniciativa, nos opu- con el acicate de la crisis y el cambio estructural, logrando simos a la privatización de Pemex. una expresión diferente en la Ya entrada la década de los 80, el conformación de la Cámara de Dipudesarrollo del país genera una sotados. En los siguientes años, en lo ciedad más informada, se amplía económico, el proceso globalizador la importancia del sector servicios, se acentuó. México fue abandonanaumenta el papel protagónico de los do poco las medidas proteccionistas medios de comunicación, se expany abrió su economía a la compede el sector empresarial y el crecitencia externa; fluyó más inversión miento de la inversión extranjera, y extranjera y se acentuó el proceso poco a poco, al internacionalizarse la privatizador, al tiempo que se reseconomía, se va abandonando la intringía o casi anulaba el papel del tervención del Estado e imponiendo Estado en la vida económica. la lógica de mercado. A ese proceso Como correlato a esa tendencia no le acompañan la privatización del hubo suficientes reformas sociales sector paraestatal y la reducción de que amortiguaran la modernización la inversión pública en varias áreas. del país. La baja tasa de crecimienY, como partido, no fueron pocas to de la economía mexicana entre 42 : PLATAFORMA I 2011


El PRI y su responsabilidad hacia el futuro

1982 y 2000 (2.4%) fue muy inferior a la observada en décadas previas. El vínculo entre economía y política se hizo evidente. El descontento popular, entre otros factores, tuvo su reflejo en los resultados electorales. Como oposición, aprendimos paulatinamente a cuestionar al Ejecutivo; argumentamos con inteligencia las incongruencias y las falacias del primer gobierno de la alternancia. Descubrimos el desconocimiento del nuevo gobierno del entramado institucional acumulado históricamente por la sociedad mexicana y detectamos el cinismo con el que recibía sueldos estratosféricos. Le dimos estabilidad al país al permitir la toma de protesta del Presidente del segundo turno de la alternancia, combatimos iniciativas ajenas al interés nacional, en gran medida fijamos la agenda nacional, recuperamos nuestra capacidad de iniciativa, nos opusimos a la privatización de Pemex, propusimos proyectos acordes con nuestra plataforma electoral como una reforma fiscal con sentido diferente a la del Ejecutivo o una reforma de la Banca de Desarrollo.

EL TIEMPO QUE VIENE

La transición política continúa. El régimen plural se sigue consolidando. Se fortalecen y tienen una mayor autonomía los poderes Legislativo y Judicial y hay cambios en la distribución del poder político. Las facultades meta constitucionales del Ejecutivo se mermaron y la disputa entre poderes aumentó. También la disputa entre partidos. Algunos

la presentan como un obstáculo a la democratización del país, cuando en realidad es parte de ella. Los últimos presidentes han pretendido desprestigiar al PRI y han acosado al Congreso, especialmente a nuestras bancadas, acusándolas de obstruccionistas y de que no permiten que el gobierno gobierne. Esa actitud debilita las funciones representativas del Congreso. Sin duda un aspecto que aligeraría los conflictos y los permanentes enfrentamientos entre los gobiernos y los congresos sería la mecánica que permita formar mayorías y darle mayor gobernabilidad al Legislativo. Los analistas políticos consideran que tal circunstancia se puede superar, pero existen diversas opiniones de cómo lograrlo. Trátese de la segunda vuelta, la cláusula de gobernabilidad o la búsqueda de coaliciones de gobierno, lo cierto es que no hay por el momento el consenso requerido. Nuestra actuación en los años que vienen tendrá que ser diferente. Si como creemos tendremos el gobierno federal, nuestro comportamiento no puede ser igual a cuando fuimos gobierno. Ni siquiera en los estados que llegáramos a perder o que continúen en manos de los adversarios, nuestro comportamiento puede ser igual. Como opositores nos corresponderá ser una oposición leal, es decir, una oposición racional a todo aquello que dañe el desarrollo del país o lesione el interés común. Como partido en el gobierno nos corresponderá dar soporte y apoyo a las políticas gubernamentales, y aglu2011 I PLATAFORMA : 43


Rodolfo Becerril Straffon

tinar a diversos segmentos sociales, representando genuinamente sus aspiraciones ante el diseño de las políticas públicas y el ejercicio del poder. Todo eso se puede hacer sin abyecciones, con dignidad, utilizando medios diversos y sobre todo con una clara conformación ideológica. Para ello necesitamos tener una carta de navegación segura con el objetivo de detectar desviaciones y corregirlas para no perder legitimidad. Como en la física, el producto de la masa por la aceleración, es una fuerza. La ambición de un partido moderno es la de convertirse en un acelerador de una masa disponible.4 Hay partidos sin masa o masas disponibles a la espera de quien las transforme en fuerza. Un partido de cualquier signo no tiene existencia real sino está ligado al mismo tiempo a la sociedad en su conjunto para expresar sus demandas y el apoyo de diferentes categorías y clases sociales, y ligado al aparato político, gobierno y Congreso, para asumirlo, controlarlo o eventualmente cambiarlo Ciertamente, el primer puente que une a la representación política con la participación de los ciudadanos en los asuntos comunes es el voto. Sin elecciones, simplemente no habría democracia. Podría haber representación pero ésta no respondería a la voluntad libre e igual de los ciudadanos. No sería una representación soberana, en el sentido moderno que esta palabra ha adoptado. Y ciertamente, también, en las democracias modernas los ciudadanos suelen votar por los candidatos 44 : PLATAFORMA I 2011

que les proponen los partidos políticos. Son ellos los que cumplen el papel de intermediarios entre la voluntad de los electores y la formación del gobierno. Sin embargo, la democracia no se agota en las elecciones: continúa después a través de otras formas concretas de participación ciudadana, que sólo atañen tangencialmente a los partidos políticos. Después de las elecciones, los partidos han de convertirse en gobierno, en asunto de todos y, en consecuencia, han de someterse a los otros controles ciudadanos que también exige la democracia. A partir de esas consideraciones es que tenemos que visualizar al PRI de cara al futuro y los cambios que debe hacer tanto al exterior como en su interior.

EL CAMBIO HACIA EL EXTERIOR

Es indudable que necesitamos un gobierno eficaz, con políticas claras que atiendan las prioridades nacionales adecuadamente, acompañado por un partido que le respalde con inteligencia. Como partido histórico hemos tenido enormes responsabilidades: la más importante evitar el desmoronamiento de la vida pública e institucional del país. Ahora nos corresponde evitar el desmoronamiento moral y la recuperación de una ética pública. Al interior de nuestras filas debemos preservar todo aquello que integre lazos, historia y el saber que tenemos un destino común a pesar de nuestras diferencias en las que en un pasado reciente nos perdimos, en vez de sumar nuestras coincidencias.


El PRI y su responsabilidad hacia el futuro

Se dice que hemos sobre diagnosticado nuestro país. A lo mejor sí. Lo que hace falta es un bloque de poder que haga realidad las propuestas que derivan de esos diagnósticos. Por la brevedad de esta contribución no habré de referirme a las políticas públicas en materia económica o social que en mi opinión hacen falta. Pienso más bien en la perspectiva de partido político. Como parte de una sociedad política muy compleja, influida cada vez más por acontecimientos externos tenemos que ser capaces de magnetizar el campo social, para lo cual es necesario consolidar nuestra fuerza política y mantener nuestra base social. De ahí que el partido tenga que resolver tres problemas: en primer lugar, identificar la base social o las bases a la cuales se habrá de dirigir prioritariamente para expresar sus demandas y así obtener su apoyo; en segundo lugar, tiene que encontrar el punto de aplicación de esa fuerza para evitar su dispersión y cumplirle con un trabajo exigible; finalmente, definir el catálogo de acciones que efectuará junto con la fuerza que él movilice. Para todo lo anterior hay que re-elaborar el discurso social-demócrata en una visión mexicana que afortunadamente reconcilia nuestra tradición liberal con nuestra tradicional consigna de justicia social. Antes de lograr el poder tenemos que saber para qué queremos el triunfo y qué políticas tenemos la intención de adoptar. Esa certidumbre es indispensable para generar confianza entre los gobernados.

Es necesario estructurar al Estado con profesionistas cuyo acceso al gobierno no tenga que ver con la inútil disputa entre técnicos y operadores que siempre se presenta. Ambos son indispensables. Hay que saber con claridad lo que tiene que hacerse, con quiénes hacerse, en qué tiempo y para quiénes. El Programa para México que la Fundación Colosio impulsa y que servirá de base para la integración de la plataforma electoral es fundamental para saber qué queremos al ganar. Los planes deben ser pensados y articulados desde el inicio de manera clara y comprometida. Sin embargo, es indispensable saber que no se puede o más bien no se debe llegar con un discurso y gobernar con otro. Tenemos que erradicar esa práctica de decirle al votante lo que quiere oír. Tampoco es aceptable, en una nueva ética pública, prometer más de lo que se pueda cumplir. Un discurso mentiroso, de mero marketing, al final es de descrédito; el discurso es la antesala de la acción y si no es creíble deja flancos como desconfianzas en su cumplimiento. La construcción de un discurso es en realidad la construcción de un gobierno. El PRI en el gobierno debe saber con quiénes gobernar. La fidelidad debe darse en función de ideas, proyectos o visiones que favorezcan el fortalecimiento del Estado y no en función de compromisos con sectores o familias. Es también indispensable que el PRI de cara al futuro sea consciente de la historia, que no pierda su noción pero no la utilice para manipular. No 2011 I PLATAFORMA : 45


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hace falta justificarnos en el pasado. Si es necesario superar limitaciones culturales, históricas, sociales o atavismos que dañan, es necesario decirlo para tener éxito. A veces al gobernar hay que tomar medidas impopulares con ciertos sectores. Tomemos riesgos para no contemporizar con los intereses existentes. El PRI debe tener la capacidad de distanciarse de la seducción de la popularidad y más bien hacer lo que deba hacerse. Eso redituará más a la larga. Finalmente, y a partir de los objetivos que se adopten, debemos revisar el andamiaje institucional del país, sobre la base de que este es el cimiento de lo que podamos construir. En la etapa siguiente, en vez de debilitar nuestras instituciones hay que fortalecerlas y crear las nuevas que el momento exige.

LOS CAMBIOS HACIA EL INTERIOR No podemos contentarnos con ser solo una maquinaria electoral. En los tiempos que corren se ha desarrollado una industria electoral y aparecen empresas de todo tipo que manejan elecciones e incluso dejando de lado a los mismos partidos y candidatos. Sin dejar de reconocer su efectividad, no podemos dejarnos subyugar o cooptar por esa tendencia que a la larga se paga caro. Vemos con frecuencia en las entidades federativas que quienes aspiran a encabezar gobiernos o cargos de representación despliegan acciones mediáticas muchas veces contratadas, o realizan movilizaciones artificiales para aparecer posicionados en las encuestas y obtener 46 : PLATAFORMA I 2011

la decisión de los directivos del partido. Con ese desempeño no parece haber diferencias con los candidatos de otras agrupaciones. Se desdibuja nuestra identidad. La encuesta y los medios modernos deben ser sólo un instrumento de valoración pero no deben de sustituir otros mecanismos de partido para elegir dirigentes o candidatos. La capacidad, el reconocimiento profesional, la militancia y la sujeción a los principios del partido, el expediente de vida, y el compromiso, deben ser parte de los criterios a utilizar. Así como en la sociedad, al interior de nuestro partido existe una enorme pluralidad de opiniones y perspectivas. No pocas veces existen diferendos entre militancia y dirigentes sobre temas nodales. Por su historia, el PRI no actuó debidamente en el campo del debate político, función esencial en un partido. Nuestros cuadros y legisladores ya se han involucrado en esa función desde que pasamos a la oposición, no obstante es necesario habilitarnos aún más. Un mal desempeño en ese campo no sólo tiene saldos desfavorables en lo electoral sino que incluso vulnera nuestra credibilidad. La recuperación del debate como una de las vías de la política exige que se recupere la función ideológica: hay que reelaborar y reformular el acervo doctrinario, desechar lo que ya no es operante y acoger los nuevos aportes. El reivindicar nuestro legado doctrinario no supone impulsar proyectos dogmáticos, simplistas o excluyentes. Eso que lo hagan otros, quienes se en-


El PRI y su responsabilidad hacia el futuro

cierran en sistemas de pensamiento o visiones totales cuya dinámica empuja hacia la simplificación extrema de la realidad y promueven polarizaciones extremas. Nuestra definición ideológica no debe ser fachada ni una coartada sin significado concreto. Las estructuras organizativas no dan cabida a muchas de las fuerzas que militan en nuestra organización. La proliferación de organizaciones adherentes es un ejemplo de ello. Sin descuidar los sectores hay quien ha sugerido que debemos ser cada vez más un partido de causas para tener mayor sentido de pertenencia y atraer a nuevos simpatizantes. La identidad emerge de las banderas y no sólo de los abanderados. Tenemos que poner el reloj ideológico a la altura de las novedades sociales que están presionando nuestra actuación. Debemos erradicar la práctica de impulsar a candidatos sin militancia y carrera partidista. También es necesario dejar de lado los procesos internos cuando nuestro padrón es deficiente o inexistente. En su defecto, debemos terminar y después actualizar permanentemente nuestro padrón. En las entidades se ha abusado de las encuestas que muchas veces favorecen a quien tiene dinero para “posicionarse”. El PRI debe promover una Ley de Partidos que ayude a regular mejor nuestra vida interna y los términos de las contiendas. Las condiciones de operación del partido han cambiado. Ciertos hábitos se enraizaron demasiado en nuestro partido. Los integrantes de las organizaciones gremiales que antes nos

apoyaban corporativamente tienen la libertad de elegir a qué agrupación política se integran. En la llamada era cibernética y digital de hoy, el discurso político ha cambiado y en él la mercadotecnia desempeña un papel preponderante. Debemos tener presente la existencia de una sociedad cada vez más apartidista; investigar qué nuevos derechos no están plenamente reconocidos o garantizados, qué nuevos espacios participativos pueden abrirse y fomentarlos porque la participación aparece ya no como una alternativa, sino como una necesidad, como una exigencia de la ciudadanía. El vínculo intergeneracional tiene que profundizarse. No debe haber conflicto entre jóvenes y mayores. A veces al aludirlo o suponerlo se distrae la atención sobre temas de mayor importancia. El partido son todas sus partes y toda su gente y no debemos enfrascarnos en discusiones distractoras. Lo que requerimos no son caras nuevas o viejas sino caras limpias. En fin, el PRI de cara al futuro no debe aislarse de la sociedad pero de ella tiene que elegir prioridades de atención. De las muchas maneras de definir la democracia, digamos que es “el estado de derecho”, entonces la corrupción y la impunidad que caracteriza a la vida pública mexicana nos hace anti democráticos. De ahí que tengamos a ambas que minimizarlas. Igualmente la desigualdad que en varios frentes experimentamos debe reducirse. La vida orgánica del partido con sus reglamentos y documentos debe 2011 I PLATAFORMA : 47


Rodolfo Becerril Straffon

respetarse a pie juntillas y el partido debe contribuir primero a la formulación de programas de gobierno que estimulen la economía, generen empleo y prohíjen justicia social. Al mismo tiempo debe encontrar mecanismos que impidan el incumplimiento y el desvío de los objetivos para evitar el desconcierto, la confusión y finalmente el desencanto.

Rodolfo Becerril Straffon Economista de la UNAM. Presidente de la Liga de Economistas Revolucionarios de Morelos y consultor sobre temas culturales de la OEA y la UNESCO.

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El PRI y su responsabilidad hacia el futuro

NOTAS 1. El PRI también tuvo un perfil relacionado con el contexto económico y con una circunstancia histórica específica. La fundación en 1929 del Partido Nacional Revolucionario, PNR, obedeció a la necesidad de contrarrestar la pulverización política con un marcado ingrediente regional mediante la integración nacional de las fuerzas políticas. Igualmente buscaba encauzar la lucha por el poder y permitir los relevos ordenados. La creación del Partido de la Revolución Mexicana, PRM, en 1938 tuvo como propósito articular los estratos sociales organizados. Se convirtió en el brazo del presidencialismo. La sujeción del partido al presidente se acompañó de políticas intervencionistas de estado y reformas sociales que proporcionaron cohesión a las nuevas organizaciones. Con la creación del PRI en 1946 se inicia la etapa industrial del país. Se abandona la lucha de clases y se pone el acento en las instituciones. 2. Se nos acusó de ser un partido de Estado y autoritario. Aunque no lo fuimos en sentido estricto, se tuvo un comportamiento que así podía interpretarse. Ya esa discusión no tiene mucho sentido. En la etapa de la democracia en que estamos, el PRI ya no es hegemónico y cae perfectamente dentro de la clasificación de partidos competitivos. De cualquier forma recordemos lo que la ciencia política establece en torno a las tipologías de los partidos asociadas al sistema de gobierno. En una de las clasificaciones más conocidas se habla de sistemas de partido único, bipartidistas y multipartidistas. Aunque hay excepciones, en general, los tipos de sistemas de partidos determinan el sistema político; un sistema de partido único, por ejemplo, corresponde a un estado totalitario o autoritario. Otras clasificaciones dividen a los partidos en competitivos y no competitivos con varias subdivisiones. Sartori, el famoso politólogo italiano, nos habla de sistemas de partido único (Albania y la Unión Soviética hasta 1989); partido hegemónico (México hasta 1988); partido predominante (Japón y Suecia hasta antes de la crisis del Partido Liberal Democrático Japonés y del Partido Socialdemócrata Sueco); bipartidismo (los Estados Unidos y el Reino Unido); pluralismo moderado (Alemania y los Países Bajos); pluralismo polarizado (Italia, hasta antes de su más reciente reforma electoral), y atomización (Malasia). Para no enredarnos con una disquisición académica, baste decir que el sistema de partidos está en íntima relación con la naturaleza y las características del sistema político. Los partidos forman parte de un gran conjunto de instituciones y elementos que conforman un régimen político, en el que las distintas partes se influyen recíprocamente. Las leyes electorales tienen relación directa con el sistema de partidos, y el tipo de régimen político por ejemplo, si es presidencial o parlamentario. 3. Véase entre otros. Luis Ángeles “El desarrollo de México 1930-2000: el PRI en el gobierno” editado por la Fundación Colosio, AC. Abril 2003 4. François Borella. Les partis Politiques. Editions du Seuil. France, 1973

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Agenda para el crecimiento Humberto Roque Villanueva Dentro de las políticas públicas económicas, una de las más importantes, sin duda, es la fiscal.

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ara un partido como el PRI crear instituciones y fortalecer la acción del Estado es prioridad de gobernabilidad, por eso, cuando se piensa en favorecer las pautas del crecimiento económico, se busca, consecuentemente, un enfoque institucional. La experiencia histórica de México nos confirma la necesidad de disponer de un Estado fuerte. El mismo Francis Fukuyama a pesar de ser más famoso por su referencia al fin de las ideologías, que supondría la superioridad de un modelo económico donde los mercados tendrían un papel casi hegemónico, en realidad es partidario de que el conjunto de medidas que caracterizan a una sociedad en evolución deben partir de la existencia de un Estado fuerte. Debe quedar claro que a su presencia, hay que sumar la fortaleza del régimen de derecho. Si la condición para que el Estado sea fuerte estriba en tener un sistema político estable

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y funcional, la garantía del cumplimiento de las normas jurídicas en una sociedad definirá el ritmo y la calidad del desarrollo. A nivel internacional, tanto como nacional, se expresa con mayor énfasis la preocupación por este último tema. Así, se señala que: “un sistema de derecho confiable y objetivo es aquél en donde además de claridad en las reglas hay un pleno acatamiento de sus normas, un pleno respeto a la propiedad y a la independencia, imparcialidad y eficiencia de sus Cortes. Un país con un sistema de derecho que carezca de estos elementos genera costos de transacción más elevados tanto para los individuos como para las empresas que lleven o deseen llevar a cabo una actividad económica”. Esta afirmación del Instituto Mexicano de Competitividad encuentra un correlato internacional interesante en declaraciones que hiciera Milton Friedman, con motivo de la transición de los países socialistas a una


economía de mercado y que fueran comentadas por Fukuyama: “Milton apuntaba que, 10 años antes, él habría aconsejado tres cosas a los países que vivían una transición del socialismo: privatizar, privatizar y privatizar. Pero me equivoqué –añadió–. Seguramente el estado de derecho sea más importante que la privatización.” Por lo que se refiere a un sistema político estable y funcional, pocos advirtieron que con la pérdida de la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados en 1997 por parte del Partido Revolucionario Institucional, habría que empezar a diseñar un nuevo esquema político que normara de mejor manera las relaciones entre los poderes Ejecutivo y Legislativo. Siendo la pluralidad política una cualidad democrática a la que no debemos renunciar, ha quedado pendiente el mecanismo institucional mediante el cual la pluralidad se traduzca en acuerdos y disposiciones de carácter general que beneficien a la sociedad. La exploración de ideas y conceptos que pudieran estabilizar el régimen político en las nuevas condiciones ha girado en torno a la manera de construir mayorías estables en el poder legislativo. De esta manera, diversas corrientes se han pronunciado sobre temas como la segunda vuelta electoral, la reelección sucesiva de legisladores, la iniciativa preferente y otras más. Por su parte, están los que sostienen que la forma de garantizar mayorías estables, está en modificar la cláusula de gobernabilidad para facilitar la creación de esa mayoría. Finalmente, hay quienes piensan que la

solución es evolucionar a un régimen parlamentario o semiparlamentario. El proceso político mexicano en su fase electoral ha resultado ser muy dinámico. Por tanto, resulta difícil evaluar las opciones escuetamente señaladas. Sin embargo, valdría la pena considerar que en lo que se refiere a introducir elementos de un régimen parlamentario o semiparlamentario, habría que proceder con mucha cautela y de manera gradual. Por ejemplo, no cabe duda que un área como la Secretaría de Gobernación podría ser muy útil para conciliar una agenda legislativa moderna, siempre y cuando la persona que estuviera a cargo de dicha Secretaría, tuviera el aval de una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Otra dependencia del Ejecutivo Federal que ha provocado conflictos entre el gobierno y las fuerzas políticas es la Procuraduría General de la República, amén de los pobres resultados obtenidos en la satisfacción de una garantía fundamental como debe ser la seguridad pública. En este caso, se puede advertir que la participación del Senado en su ratificación debe evolucionar a un mecanismo que comprometa de mejor manera la necesaria autonomía del órgano procurador de justicia. Dentro de las políticas públicas propiamente económicas, una de las más importantes, sin duda, es la fiscal. En el aspecto recaudatorio ésta ha tenido una historia muy compleja y nunca satisfactoriamente concluida. A nuestro juicio, el problema no estriba en encontrar las fórmulas técnicas más idóneas para la captación tribu2011 I PLATAFORMA : 51


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taria, sino la aceptación de dichas fórmulas a partir de un consenso virtual en lo que se refiere a la sociedad y una mayoría calificada en lo que se refiere a su aprobación legislativa. En lo que se refiere al ejercicio del presupuesto y al diseño de la política de deuda pública, evidentemente también tendrán que prevalecer criterios cercanos al consenso. De hecho, es más importante para la sociedad saber en qué se va a gastar o invertir su dinero, que la forma en que ha de ser recaudada, sin menospreciar en ello que hay que evitar injusticias y desproporciones en su captación. En síntesis, la política fiscal debe partir de una sociedad bien informada que tenga la garantía de que la parte de sus ingresos -la cual va a las arcas públicas- va a ser empleada de manera honesta y eficaz. Del mismo modo, está claramente establecido que el origen de la tributación debe estar lo más cercano al lugar en donde se ha de sentir el beneficio. Probablemente, esta sea una de las fórmulas idóneas para garantizar un mejor equilibrio fiscal entre federación, estados y municipios. Existe un punto donde se cruzan los intereses políticos y los económicos que pueden abrir un área de convergencia entre la estabilización del modelo político y, por ejemplo, la necesidad de una política fiscal de Estado. Cada vez más los intereses fiscales de la Federación y la hacienda pública de los estados encuentran puntos de coincidencia al grado que esto ha facilitado la aprobación del paquete fiscal anual por parte del Poder Legislativo. No sería difícil que en un renovado 52 : PLATAFORMA I 2011

federalismo en coordinación con un Ejecutivo, consciente de la pluralidad política y con un Poder Legislativo solidario, encontremos los espacios adecuados para las políticas públicas que convengan a la nación. A propósito de las finanzas públicas, es oportuno recordar la grave distorsión que se ha presentado entre el gasto corriente y el de inversión en materia presupuestal. Al respecto, es fundamental el dato que nos da la Auditoría Superior de la Federación en relación con los 719 mil 53 millones de pesos de ingresos adicionales que se obtuvieron entre 2001 y 2006: la mitad de estos recursos se dedicó al gasto corriente. No puede haber ninguna justificación a semejante despropósito, a partir del hecho de que ya estaban calculados con suficiencia los gastos presupuestales correspondientes que –en relación con el 2006– implican una diferencia de un billón de pesos con respecto al presupuesto ejercido en el 2000. A mayor abundamiento el gasto corriente entre 2000 y 2007 ha pasado de 13% a 15.1% del PIB y el presupuesto de 2011 es tres veces el de2000. Revertir esta tendencia no será fácil, pero no hacerlo implicará la cancelación de los niveles de inversión que requiere el país para su desarrollo, al menos por parte del sector público, porque la inversión, tanto en los modelos de fundamento keynesiano como en la práctica, constituyen una de las principales variables explicativas del crecimiento económico. Desde la creación del dinero fiduciario, no ha habido tema más relevan-


Agenda para el crecimiento

te en las sociedades económicamente organizadas que el del crédito. De hecho, moneda y crédito son materias que se analizan juntas y que deben desembocar en una misma política que garantice el financiamiento a las actividades productivas, sin provocar peligrosas presiones inflacionarias. De las experiencias en esta materia, destaca la extraordinaria coordinación entre la Secretaría de Hacienda y el Banco de México en la etapa del desarrollo estabilizador.

Es más importante para la sociedad saber en qué se va a gastar o invetir su dinero, que la forma en que ha de ser recaudada, evitando desproporciones. A partir de esta experiencia habrá que revisar, particularmente en esta circunstancia, el papel de la banca de desarrollo, buscando aquellas medidas de fomento que favorezcan el crédito a la pequeña y mediana empresa. Es notorio que el financiamiento otorgado por los bancos de desarrollo ha venido a la baja, de tal manera que si en 2003 era de 86 mil 10 millones de pesos, para 2006 era de tan solo 51 mil 888 millones, esto sin descontar el efecto inflacionario. Si a esto agregamos que el financiamiento al sector privado no financiero se concentra en el crédito a las familias, ya sea para consumo o para vivienda, apreciaremos de mejor manera el hueco que se presenta en el impulso a la inversión productiva. Al respecto, hay que señalar que en el periodo 2001-2008, el crédito doméstico al sector privado representa tan solo 18% del PIB.

El proceso de industrialización en México ha sido el principal factor explicativo del crecimiento en el país. La historia y las estadísticas económicas confirman, por ejemplo, el valor de haber apoyado la creación de la industria automotriz y de la industria maquiladora de exportación. Sin ellas, el déficit de la balanza comercial sería inmanejable y nuestro papel exportador resultaría menos que mediocre. Este tema nos conduce a revisar sin apasionamientos lo que se conoce como política industrial en México y en países desarrollados como Estados Unidos. Para el caso de Estados Unidos, es pertinente destacar que la mayoría de los integrantes de su Congreso están vinculados a distintos grupos de interés económico. Esta realidad nos conduce a la evidente circunstancia de que en este país parte de la política industrial la hace el Congreso. Los ejemplos históricos son consistentes, basta recordar que en el programa de la Defensa están contenidos elementos fundamentales de una política industrial para impulsar sectores específicos. Conviene precisar, por ejemplo, que el gran desarrollo de la industria aeronáutica estadounidense está vinculado, sin duda alguna, al fenómeno del crecimiento de la aviación durante la Segunda Guerra Mundial; de igual manera, los grandes ejercicios en materia de computación, donde Estados Unidos es país líder, se relacionan mucho con las aplicaciones durante la conquista del espacio. Cualquier lectura que se haga sobre la realidad política y el peso del Con2011 I PLATAFORMA : 53


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greso en Estados Unidos, llevará a la misma conclusión: es ahí donde se hace la política industrial en el sentido amplio que describe Klein. No solamente entendiendo por esta, aquellos temas relacionados con el desarrollo de una empresa o de un conjunto de empresas o de un renglón industrial, sino con todas las actividades económicas, incluyendo las de carácter infraestructural. La política industrial mexicana, particularmente de los años 40 a los 80, se apoyó en la estrategia de sustitución de importaciones que, a su vez, se basaba fundamentalmente en medidas arancelarias y de control de importaciones; nadie estaría pensando en regresar a esas características ya inviables en una economía abierta. Sin embargo, sería un error desperdiciar el resto de los instrumentos de una sana política industrial que incluye temas como el financiamiento, la tecnología, la capacitación y si no una planeación formal, sí el diálogo entre los sectores público y privado, para encontrar las mejores fórmulas que favorezcan la productividad del sector manufacturero y, desde luego, la productividad general de la economía mexicana. Estamos conscientes de que en México, y en otras partes del mundo, la política industrial se puede prestar a excesos y a corrupción. Por eso es oportuno destacar el punto de vista de Fukuyama, quien señala: “en manos de una burocracia tecnocrática, competente y no corrupta, la política industrial puede aplicarse con eficacia para contrarrestar las insuficiencias de la información en los mercados de capi54 : PLATAFORMA I 2011

tal subdesarrollados”. No sólo son las fallas de la información asimétrica lo que debe motivar una política industrial; en esencia, las diferencias en la productividad nacional con respecto al mundo desarrollado son un poderoso aliciente para insistir en este tipo de políticas. Todos los elementos que hemos venido citando deben conducir a mejorar el desempeño económico en México. Hacer estimaciones sobre la tasa de crecimiento de la economía mexicana siempre será riesgoso. Sin embargo, podríamos intentar algunas estimaciones a partir de la configuración clara de un modelo de crecimiento que no está basado ya en la sustitución de importaciones. Crisis del 95 de por medio, la economía creció de 1989 al año 2000 a una tasa promedio de 3.7%; de 2001 a 2010 esta tasa descendió 2 puntos, quedando en un promedio de 1.7%. Por supuesto que ninguno de los dos promedios es satisfactorio para las necesidades de México. Sin embargo, no pueden dejar de notarse las diferencias entre ambos periodos, a pesar de estar insertos ambos en una misma política de economía abierta. En consecuencia, procede establecer como una hipótesis cuantitativa, que el crecimiento inercial de la economía mexicana no debe ser menor a 3.5%. Cuando no se alcanza esta cifra es preciso reconocer la existencia de factores limitantes ligados a políticas económicas específicas como las sugeridas por Klein, puesto que las de orden meramente macroeconómico parecen permanecer bajo control.


Agenda para el crecimiento

Siendo el propósito de una sana política económica obtener mejores tasas de crecimiento que las meramente inerciales, y que el desarrollo industrial, particularmente el manufacturero, el cual se encuentra en la raíz del proceso de crecimiento, debemos revisar cuáles son los elementos más favorables al fomento industrial, buscando la sinergia con el resto de los sectores de la economía. De los elementos considerados, seguramente el crédito al sector productivo podría tener en el corto y mediano plazos, un papel suficiente como para estimar un crecimiento adicional en el PIB de entre 1 y 2%. Desde luego, no se trata de incrementar los volúmenes crediticios de manera indiscriminada. Debemos tener presentes los resultados de un incremento al consumo de las familias que no ha repercutido saludablemente en la economía nacional. Por ello, junto con la política crediticia de apoyo a la producción nacional, deben de actuar conjuntamente otros elementos fundamentales como la inversión pública y privada. Reiteramos que la inversión pública debe recibir un nuevo aliento que restablezca el equilibrio presupuestal entre el gasto corriente y el de inversión. El efecto en este cambio sería, a no dudar, favorable en una proporción importante para el crecimiento económico. Otro tanto podemos señalar con las medidas necesarias para favorecer a la inversión privada. En síntesis, el PRI tiene una agenda prioritaria en torno al crecimiento económico que habrá de poner a con-

sideración de electores y actores económicos, con la mirada puesta en los objetivos sociales que históricamente ha defendido.

Humberto Roque Villanueva Político mexicano del PRI, originario de Coahuila. Fue presidente del Partido y precandidato a la Presidencia de la República en 1999.

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Romeo Flores Caballero

El PRI en busca del modelo perdido Romeo Flores Caballero Análisis de la evolución del Partido que triunfó y perdió el rumbo.

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l PRI perdió el rumbo a partir de la década 1980-1990. No estaba preparado para asimilar la receta neoliberal que se le imponía desde el gobierno. El cambio significaba desplazar la intervención del Estado en la economía por la economía de mercado. La rápida transición, simbolizada por la privatización del patrimonio nacional y la aceptación de las bases del llamado Consenso de Washington, dejó al país desconcertado, sin rumbo y huérfano de ideología. El cambio para adelgazar al Estado lo dejó anoréxico; desde entonces, el gobierno y el PRI buscan el modelo perdido. ¿Cómo se llegó a esta situación? Clío suele ser buena consejera y puede darnos luz. Este escrito pretende analizar esa evolución. Está dividido en cinco partes: la primera comprende la formación del sistema y los gobiernos de izquierda que surgieron de la Constitución de 1917: Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas. La segunda cubre las primeras inclinaciones del modelo

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hacia la derecha con Ávila Camacho, Alemán y la corrección ubicada en el centro de Ruiz Cortínez. La tercera cubre los gobiernos de izquierda: López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo. La cuarta, los gobiernos neoliberales: tres de los cinco presidentes del PRI y dos del PAN con el PRI en la oposición y, por último, algunas reflexiones finales. De acuerdo con Erick Hobsbawm, el siglo XX comenzó en 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial y terminó con la derrota de la Unión Soviética, con la caída del Muro de Berlín, en 1989. Esto es: el triunfo del capitalismo, encabezado por Estados Unidos, y la derrota del socialismo, con sede en la URSS. El capitalismo y el socialismo como opuestos binarios, desdibujados por el tiempo, que todavía nos acompañan. El siglo XX mexicano comenzó con la caída de Porfirio Díaz, o el comienzo de la Revolución, en 1910, y terminó en 1982, con la derrota del


El PRI en busca del modelo perdido

último gobierno de la Revolución y el surgimiento de regímenes neoliberales subordinados al Consenso de Washington. El PRI, por su parte, nació el 5 de enero de 1929 y terminó en 1982: comenzó en la izquierda, terminó en la derecha. La experiencia de estos 72 años definió las características del sistema político sobre el que se estructuró, se consolidó y se institucionalizó el régimen y los gobiernos que tenían como referencia a la Revolución Mexicana. Un modelo que, con movimientos pendulares, transitaría por la amplia y diversa geometría política mexicana, cuyos gobiernos pasarían, sin razonarlo, de la justicia social al bien común.

El PRI ha estado presente en todas las transformaciones de la vida nacional y ha encabezado los movimientos del cambio y renovación política. En este proceso se fue desarrollando una simbiosis patológica entre el PRI y el gobierno, que terminó por subordinarlo al gobierno en turno. En el camino, el sistema y el PRI sufrieron inexplicables mutaciones y desdibujaron su ideología, perdieron el rumbo, el respeto de sus militantes y la fuerza necesaria para exigir el cumplimiento de los fundamentos de la Constitución de 1917 y de la Revolución, con mayúscula, que definían la responsabilidad del Estado y los derechos sociales de los mexicanos, contenidos, entre otros, en los artículos 3, 27, 123 y 130. En este proceso, el PRI perdió el rumbo. Y, desde entonces, anda en busca del modelo perdido.

La Revolución Mexicana propició que el nuevo Estado se convirtiera en el principal agente de las transformaciones económicas y sociales del México contemporáneo. El Partido Revolucionario Institucional, a su vez, se consolidaría como el agente de modernización y cambio del sistema político. El PRI ha estado presente en todas las transformaciones de la vida nacional y ha encabezado los movimientos de cambio y renovación política. Ha sido, y es desde 1929, pieza fundamental del sistema político mexicano. La construcción del sistema tuvo como marco de referencia a la Constitución de 1917. Desde entonces, el gobierno y el partido transitarían la amplia y diversa geometría política mexicana de derecha, centro o izquierda. Pasarían de la unidad revolucionaria a la unidad nacional, y de la organización de masas a la institucionalización de la política. Del gobierno de militares, personalidades y caudillos al de civiles; y de abogados a políticos, economistas y tecnócratas. Del nacionalismo al internacionalismo, de la substitución de importaciones al “desarrollo estabilizador” y al “milagro mexicano”; del proteccionismo al libre comercio del Estado. La primera etapa de la construcción del sistema político mexicano cubre los años de 1917 a 1940. Corresponde a los gobiernos de Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. En esta etapa se cumplió la hazaña de desarrollar principios y crear instituciones adecuadas para responder a 2011 I PLATAFORMA : 57


Romeo Flores Caballero

las demandas de obreros, campesinos y empresarios. Era necesario organizar al gobierno para organizar a la sociedad. Con ellos, se integraron los tres Poderes, se conciliaron las fracciones y grupos revolucionarios con sus ideales en la Constitución de 1917; se definió la ideología del sistema político; la independencia de México; y, frente a Estados Unidos, el derecho de la Nación sobre el subsuelo. Obregón y Calles lograron imponer y consolidar el gobierno frente a sus contrarios. En el gobierno de Obregón se crearon, entre otros organismos, la Secretaría de Educación Pública y con ello la educación pública, laica y gratuita; el Banco de México, El Banco Nacional y de la Reforma Agraria; se reorganizó y reformó la administración pública y la financiera; se inició la reforma agraria y el reparto de tierras; se fortaleció el sindicalismo; se reorganizó al ejército; se mejoró el sistema de recaudación de impuestos y se cumplieron, en síntesis, los principios de la lucha armada y los principios de la Constitución de 1917. Estos gobiernos consolidarían al Estado Mexicano y sus gobiernos; derrotarían a los generales contrarios a la imposición-elección de Calles para la Presidencia; avasallarían a Vasconcelos y eliminarían a los anti reeleccionistas, así como a grupos reaccionarios, incluyendo a miembros de la jerarquía católica y los cristeros. Obregón fue asesinado cuando Calles, desde la presidencia, apoyaba su reelección. En esas circunstancias mantendría el control del gobierno y organizaría el sistema político junto 58 : PLATAFORMA I 2011

con los obreros, campesinos, clases medias, los políticos y los revolucionarios para terminar el desorden causado por más de 200 partidos políticos locales, regionales y nacionales agrupándolos en uno solo: el Partido Nacional Revolucionario (PNR). El presidente Calles, junto con Emilio Portes Gil, concedería la autonomía universitaria convirtiéndose en estadista al decidir que había llegado el momento para que México transitara de un régimen de personalidades y de caudillos a otro de instituciones. El PNR coordinó la elección de Lázaro Cárdenas con base en su plataforma política y el cumplimiento del Plan Sexenal. Su objetivo: el mejoramiento económico y social de la población. El Presidente electo estaba obligado a cumplirla y el PNR a reclamar sus desviaciones. La reforma del Artículo Tercero creaba la educación socialista y “científica” para diferenciarla del socialismo utópico y del socialismo cristiano y creó dentro de la SEP el Instituto de Orientación Socialista, la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio. Inició la organización institucional de la sociedad con los sectores público y privado. En este proceso cubrió tanto los aspectos políticos como los económicos y administrativos. Trató de despersonalizar la política y eliminar la influencia del general Calles, obligándolo a salir del país, aunque de él tomara las bases del fortalecimiento de las instituciones. Encabezó un gobierno de izquierda. Consolidó el Poder Ejecutivo. Transformó el PNR en el Partido de la Re-


El PRI en busca del modelo perdido

volución Mexicana (PRM) con sus sectores obrero, campesino y popular, basado en la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) y agregó el sector militar. Completó la organización de masas. Avanzó notablemente en el reparto de tierra. Creó la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio, el Banco Nacional de Crédito Ejidal, el Banco Nacional de Comercio Exterior y la Nacional Financiera. Fundó el Politécnico Nacional, las Universidad Obrera y la CTM. Consolidó la independencia económica al consumar la expropiación petrolera en 1938. Defendió la intervención del Estado como rector de la economía. Encontró serias resistencias internas de parte de los grandes empresarios, grupos conservadores y prelados de la iglesia; y externas de los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra. Reconoció al gobierno republicano de España y abrió las puertas del país a los refugiados. La sucesión de Cárdenas no fue fácil; se daba en el momento en que Estados Unidos intensificaba su participación en la Segunda Guerra Mundial y necesitaba la solidaridad de México. Políticos, revolucionarios, grupos de presión y de poder se enfrenaron al dilema de intensificar las reformas cardenistas o atenuarlas. La decisión fue girar a la derecha. El general Manuel Ávila Camacho no inquietaría a nuestros vecinos y calmaría a los conservadores. Pero dividiría al ejército. El nombramiento de Cárdenas como secretario de la Defensa calmaría los ánimos de los generales inconformes.

La segunda etapa se iniciaba en 1940 y terminaría en 1958. Los dos primeros, Ávila Camacho y Miguel Alemán, señalan el viraje a la derecha aunque no abandonaron la intervención del Estado y el sistema de economía mixta que se estaba conformando. El primero inició su gobierno con un llamado a la unidad. Logró que todos los ex presidentes asistieran a su toma de posesión. Por primera vez se vieron juntos a Calles y a Cárdenas después de su distanciamiento y del exilio. Diseñó un gobierno que calificó como “economía de transición.” Consistía en armonizar a los factores de producción otorgando un papel protagónico a las Cámaras empresariales. La Canacintra, Concanaco, Concamin y el Centro Patronal se convertirían en órganos de consulta sobre política y diseño de política económica del gobierno. Estados Unidos necesitaba el apoyo de México y los industriales respondieron creando miles de empresas en apoyo a las demandas de la economía de guerra que enfrentaban nuestros vecinos. La creación del Centro Patronal y el Pacto de Unidad Obrera para la defensa del país sellaban el compromiso que exigía el momento histórico. En ese sexenio, a partir de 1943, la economía mexicana entraba a la bonanza del ritmo de crecimiento de la economía mundial. Se iniciaban los tiempos del “milagro mexicano” o el “desarrollo estabilizador” que duraría, más o menos hasta 1973, con crecimientos anuales de 7% o más. Para fortalecer los planes de gobierno se crearon los Bancos del Pequeño Co2011 I PLATAFORMA : 59


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mercio y de Crédito Urbano así como el Fondo de Fomento a la Industria. La Nacional Financiera se transformó en Banco Oficial de Desarrollo y se integró la Confederación Nacional de la Industria de Transformación y el Banco de Fomento Cooperativo. Esto propició el regreso de capitales y el aumento de la inversión extranjera. Se creó el Seguro Social y la CNOP. Se reformó el Artículo Tercero y se facultó al Presidente para cambiar o anular la propiedad de la tierra, con lo que se relajaba el Artículo 27. Además, alteró la observancia del Artículo 130 y el laicismo oficial al declararse “creyente.” Sin embargo, mejoró las relaciones con la jerarquía religiosa, al tiempo que permitía el nepotismo, la corrupción y la impunidad. Para terminar su sexenio y transformar, en plena campaña alemanista, al PRM en el PRI actual. Miguel Alemán inicio la etapa de los regímenes de civiles del país. México presentaba características de una sociedad moderna y urbana. El Presidente mantuvo la intervención del Estado. Aumentó a más de 100 el número de empresas hasta convertirlas en un elemento fundamental para la economía del país. Su diversidad y proyección abarcaba las áreas de finanzas, energéticos, comunicaciones y transportes, fomento industrial, cinematografía e infraestructura social. El desarrollo industrial y la economía de México dependían de la demanda consecuente con la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea. Sin embargo, al terminar las guerras 60 : PLATAFORMA I 2011

y entrar en la etapa de la Guerra Fría, el país padecería una seria desestabilidad económica y un grave desequilibrio del poder adquisitivo de la población. Disminuyó la demanda internacional de materias primas y de productos manufacturados. Disminuyó el consumo interno y se avecinaba una grave crisis económica que obligó a devaluar el peso de $4.85 a $8.65 por dólar, utilizar las reservas del Banco de México y disminuir el circulante. En 1946 se otorgó el voto a las mujeres en las elecciones municipales. Antecedente del voto femenino que se concedería en 1953. La corrupción y la impunidad crecieron notablemente. Los excesos llevaron a la desconfianza de la administración y el desprestigio de la política y de los políticos así como la institucionalización del dedazo como método de elección de los candidatos. A esta época corresponde el ensayo del maestro Cosío Villegas sobre la idea de la muerte de la Revolución Mexicana. El Gesticulador de Rodolfo Usigli sería un buen ejemplo del desorden y relajamiento social y político que se vivía en México. Don Adolfo Ruiz Cortinez, hombre probo, respetado y eficaz administrador se colocó al centro de la geometría política e intentaría corregir las desviaciones, los excesos y la corrupción. Fortaleció la unidad nacional, neutralizó la disidencia de Miguel Henríquez Guzmán, decidió sanear la administración pública, promovió la Ley de Responsabilidades y la Ley de Estímulos a funcionarios


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y empleados federales, restringió el gasto público e intentó recuperar la confianza en el sistema político. Enfocó la economía con la marcha al mar y la promoción el desarrollo agrícola e industrial, fomentó la inversión pública y privada, creó el Fondo de Garantía para La Pequeña y Mediana Industria, integró el Complejo Industrial de Ciudad Sahagún, creó el Instituto Nacional de la Vivienda, el Centro Médico Nacional y la Comisión Nacional de Energía Nuclear. Trató de mantener la estabilidad de precios, equilibrar la balanza comercial, apoyar la producción, aumentar los incentivos fiscales y otorgar créditos a la industria. Sin embargo, no pudo evitar la concentración de la riqueza en pocas manos. El costo de la vida se elevó y disminuyó el poder adquisitivo. La fuga de capitales ocasionó la devaluación del peso de $8.65 a $12.50 por dólar y creció la inestabilidad social y política con los conflictos de los sindicatos de electricistas, cinematografistas, ferrocarrileros y el magisterio. Logró corregir una buena parte de los conflictos que heredó y entregó el gobierno a los regímenes de centro izquierda. Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo inician la cuarta etapa. Los cuatro abogados, cada uno con su estilo personal de gobernar, fortalecieron la rectoría del Estado; modernizaron la administración pública, integraron gobiernos progresistas; crearon empresas para favorecer a obreros, campesinos y empresarios; consolidaron el nacionalismo revolu-

cionario, promovieron la distribución del ingreso; trataron de evitar la concentración de la riqueza; defendieron la justicia social; incrementaron la creación de empresas del Estado, superando a más de mil las dependencias federales, organismos descentralizados y empresas de participación estatal, con sus reformas a la Secretaría de Hacienda y creación de la Secretarías de la Presidencia, Patrimonio, Programación y Presupuesto con respectiva Ley para el Control. Las empresas del Estado se convirtieron en factores eficaces del desarrollo nacional y de la independencia económica; continuaron la reforma laboral y agraria. Fortalecieron Pemex y CFE; la Nacional Financiera y el Banco Nacional de Comercio Exterior; Somex, Fovisste, Fideurbe, e Infonavit y consolidaron el ISSSTE y el IMSS. Los gobiernos continuaron con las reformas agraria y obrera incrementando el reparto de tierras y creando instituciones para la protección de los trabajadores como la Procuraduría del Trabajador en materia de salario y consumo y la Procuraduría Federal en Defensa del Trabajo. La reforma educativa intensificó la educación pública, laica y gratuita; el Plan de Once Años y los Libros de Texto Gratuito. Continuó con la Universidad Autónoma Metropolitana, los Tecnológicos Regionales y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, así como con los Conalep. La explosión demográfica obligó al gobierno a promover políticas sociales, se atendió la movilidad social, económica y política. Las nuevas ge2011 I PLATAFORMA : 61


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neraciones se incorporaron al servicio público, se superaron los conflictos obreros y campesinos, especialmente de ferrocarrileros, electricistas, cinematografistas, médicos y residentes, del magisterio y los movimientos estudiantiles. Se sometieron las guerrillas urbanas y campesinas. El Estado no dudó en reprimirlos cuando sintió amenazada su autoridad y las instituciones, la estabilidad política, la paz social y la “magnificencia de la Presidencia”. Todos se intentaron negociar. No todos tuvieron el esperado resultado feliz. Hubo encarcelados, acusados del delito de disolución social y algunos exiliados. También se promovieron la reforma política con los diputados de partido, la edad para votar a los jóvenes de 18 años, la reforma electoral con el Cofipe. Aumentó el número de diputados a 500 y el de senadores a 128. Los partidos e ideologías tuvieron voz y voto y estuvieron representados en el Congreso de la Unión. Los presidentes defendieron los principios constitucionales de política exterior: la independencia, la soberanía, los principios de no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de los conflictos. Reconocieron a la Revolución Cubana y a Fidel Castro y se opusieron a la expulsión de Cuba de la OEA. Rompieron relaciones con Pinochet y defendieron a Chile y a Salvador Allende, la organización de los países No Alineados, la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados y el Sistema Económico Latinoamericano (SELA). Mantu62 : PLATAFORMA I 2011

vieron las relaciones con el régimen cubano y abrieron las puertas a los países del mundo. Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz mantuvieron los niveles de la deuda externa bajo control, no superaron los cuatro mil millones de dólares y aprovecharon las ventajas del desarrollo estabilizador que terminaría en los inicios del gobierno del Presidente Echeverría. Éste y López Portillo padecieron las consecuencias de la Guerra Fría y el enfrentamiento y la competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética. La disminución de la actividad económica en el mundo y la desigualdad entre los países desarrollados del Norte y subdesarrollados del Sur (el Diálogo Norte Sur). La ausencia de inversiones del sector privado nacional y extranjero, el exceso de liquidez, el mundo en busca de inversiones fáciles o en préstamos a bajas tasas de interés y los descubrimientos de nuevas zonas petrolíferas facilitaron los accesos a la deuda externa, el primero ascendió a 19 mil millones de dólares y el segundo a 80 mil millones de dólares. El gobierno del presidente López Portillo, el último de los regímenes de la Revolución mexicana, entendió la lealtad de los banqueros y la realidad de sus sueños de administrar la bonanza petrolera. Terminó con serios desajustes ocasionados por el incremento de las tasas de interés de la deuda externa y la baja de los precios a los productos de exportación. El país se quedó sin los ingresos necesarios y aumentó el gasto público.


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Había un déficit en cuenta corriente por 12 mil millones de dólares. Para resolver la crisis modificó la política cambiaria, convirtió los depósitos en moneda extranjera, nacionalizó la banca, creó un fondo nacional de solidaridad y modificó la estructura del Banco de México. Por el momento se logró frenar la fuga de capitales pero no la crisis estructural. Al disminuir las reservas internacionales del Banco de México, el gobierno se retiró del mercado cambiario en 1981. El problema no se resolvió: bajó el ritmo de la producción, aumentó el déficit de la balanza de pagos, creció la fuga de capitales, disminuyeron los ingresos y aumentó el desempleo. Hasta ahora, el PRI, el gobierno y el Estado respondían, bien o mal, a los ideales de los revolucionarios y los principios de la Constitución de 1917. En este tiempo se cumplió la hazaña de ofrecer educación, alimentación, salud y vivienda a una población que creció de 15 a 100 millones de habitantes, se mantuvo la paz y se modernizó la política. Defendió la soberanía y la independencia. Era el Partido, el gobierno y el Estado de la justicia social, intervenía en la economía para crear instituciones sociales a favor de obreros, campesinos y empresarios desde su organización sindical, y el reparto agrario hasta el Seguro Social, desarrolló las instituciones y las estructuras económicas, administrativas y políticas por las que transitaría nuestro país en su historia. Era el partido y el gobierno del pleno empleo, de la justicia social y John M. Keynes era su ideólogo.

La quinta etapa se inicia a partir de 1982 con la incorporación de los gobiernos neoliberales: tres del PRI, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, hasta el 2000; y dos abanderados como candidatos a la presidencia en la oposición de los gobiernos panistas; Francisco Labastida Ochoa y Roberto Madrazo Pintado. En esta etapa comienzan a tener sentido las predicciones de Richard Lansing, ex secretario de Estado de Estados Unidos, dirigidas al periodista J.C. Hearst: “México es un país extraordinariamente fácil de dominar, porque basta con controlar a un solo hombre, el Presidente…”. Y agregaba: “debemos abrirle a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto del liderazgo de Estados Unidos”. Además, pronosticaba, “esos jóvenes se adueñarán de la Presidencia, sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.” Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo encabezaron la etapa neoliberal y el viraje a la derecha. El primero realizó un gran esfuerzo por superar una de las crisis más dramáticas de la historia. Se convirtió en un Presidente de transición. Aunque asegurara a los mexicanos que nacionalismo y revolución eran conceptos inseparables. Anunció el Programa de Reordenación Económica, la reestruc2011 I PLATAFORMA : 63


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turación de la banca y la elaboración e instrumentación del Plan Nacional de Desarrollo. Inició el viraje hacia el neoliberalismo al iniciar una reprivatización parcial de la banca y abrió las áreas prioritarias a la participación de los sectores privado y público. Reformó y adicionó la Constitución y el Plan Nacional de Desarrollo. Devaluó la moneda y deslizó el peso, algunos bancos se convirtieron en sociedades nacionales de crédito y otros se fusionaron. Para 1985 se intensificó la venta, liquidación, fusión o transferencia de 236 empresas del Estado. Y se enfrentaron las graves consecuencias humanas, económicas y sociales del sismo de 1985. Se otorgaron mayores facultades a los municipios y “La Legislación de la Crisis” aprobó conformar la Cámara de Diputados con 500 representantes: 300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional y un nuevo Código Federal Electoral. Sin embargo, el Presidente insistía que “debían moderarse los excesos liberales que se habían dado en el pasado sin llegar a modelos intervencionistas”. El PRI entraría en crisis. Pagaba la culpa social económica y política de gobiernos ineficientes. Había voces que pedían el cambio de ideología, siglas y colores. El prestigio internacional de México era seriamente cuestionado. Una nueva generación llegaba al gobierno que parecía cumplir las premisas del ex secretario Lansing. De tal manera que no resultó extraño que adoptara el Consenso de Washington para cambiar el rumbo del sistema político mexicano. 64 : PLATAFORMA I 2011

Los presidentes Salinas y Zedillo definieron el cambio a la derecha. Ambos economistas y tecnócratas. Uno del Politécnico y otro de la UNAM. Ambos neoliberales se formaron en universidades prestigiadas de Estados Unidos: Harvard y Yale. La elección del primero fue seriamente cuestionada, la del segundo inesperada, paso inadvertida y no llegó a convencer. Aceptaron terminar la intervención del Estado en la economía, abrir el país a la economía de mercado, eliminar los requisitos para la inversión extranjera y relajar los delitos de cuello blanco. Adelgazaron al Estado hasta la bulimia, privatizaron el patrimonio nacional y con ellas las empresas del Estado. Las exigencias del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se cumplían. Para ellos, modernizar significaba olvidar el pasado y globalizar la economía que sólo beneficiaría a los países más desarrollados. Para principios de la década de 1990 se borró la reforma agraria y se reformaron las relaciones del Estado con las iglesias. Se privatizaron la mayoría de las empresas más importantes encabezadas por Telmex. Sobrevivieron Pemex y CFE. La corrupción se convirtió en estructural y creció a niveles jamás vistos. Se intensificaron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio que terminaron de prisa y con problemas. Con todo, la crisis económica aumentaba con la inflación y la fuga de capitales, se eliminaron los tres ceros y los desequilibrios financieros aumentaban. La deuda superó los 140 mil millones


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de dólares. La privatización benefició a un grupo de inversionistas y empresarios favoritos del gobierno y algunos extranjeros asociados con mexicanos. La gran mayoría terminó en fracaso para la mayoría con el beneficio para una minoría nacional y extranjera. El PRI también entró en un proceso de modernización neoliberal. Se intentó cambiar a la CNOP por UNE y se crearon comités de solidaridad junto con los seccionales creando confusión y desorden. Se intentó fincar el liberalismo social. Y la confusión crecía entre los militantes y los ciudadanos, más con el reconocimiento de triunfos electorales inexistentes de la oposición proliferando las “concertacesiones” en todos los niveles de gobierno. Junto a ello la imposición de candidatos sin militancia partidista, tecnócratas, empresarios, cimarrones, conservadores y activistas de izquierda. La inestabilidad política y social se incrementó con el surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y la fuga de capitales terminó por agudizar la crisis financiera. El desconcierto y la frustración social se agudizó aún más con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato a la Presidencia y, posteriormente, con el de José Francisco Ruiz Massieu y el Cardenal Posadas Ocampo. Zedillo se inauguró con el “Error de Diciembre.” Era un inexperto en asuntos políticos. Desconocía el sistema político en que se formó y sólo conocía en teoría el neoliberal que deseaba administrar. Los inversionistas perdieron confianza en un

peso sobrevalorado que pronto perdería 40% frente al dólar y, con ello, la quiebra de empresas y el aumento del desempleo. La inflación se salió de control. Los costos políticos los pagaría el PRI; la apertura económica y las privatizaciones las pagaría la sociedad en general. El Presidente logró convencer a su homólogo Bill Clinton de apoyar la crisis con un préstamo de 50 mil millones de dólares. Comprometiéndose, a espaldas del Congreso, el cumplimiento de los principios del Consenso de Washington, especialmente la aprobación del IVA, incluyendo medicinas y alimentos, continuar la privatización de las empresas del Estado incluidas Pemex y CFE, asegurar la alternancia, que significaba derrotar al PRI, y dejar en garantía los ingresos de Pemex por 10 años. En la crisis, el Estado intervino en la economía para proteger a empresarios y banqueros. Después de haber administrado el Ficorca, para favorecer a industriales, crearía el IPAB y el Fobaproa para proteger a los banqueros y protegiendo a los ahorradores. También creó el Procapte para facilitar el acceso y aumentar el volumen de capital extranjero en nuestro sistema bancario. Padeció la masacre de Acteal en Chiapas y la de Aguas Blancas en Guerrero y, en política, estableció la “sana distancia” con el PRI, cuyos presidentes no duraban un año. Los nombraba y los cambiaba al más puro estilo autoritario. Demasiados cambios para ser un instituto político respetado. Aunque la división del PRI comenzara desde la creación de 2011 I PLATAFORMA : 65


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la Corriente Renovadora, Zedillo la intensificó. Preparó la alternancia el último año de su gobierno. Además del menosprecio al priismo, se realizaron acciones concretas que no cumplió deliberadamente y que irritaban a la sociedad como: no resolver la huelga de la UNAM, no regularizar los autos identificados como “chocolates”, no conceder los fondos de Procampo, desviar los fondos de las Cajas de Ahorro y crear el IPAB y el Fobaproa para favorecer a la clase dominante, suspender la inversión de fondos para desarrollo social y obstaculizar los trabajos de gestión social del PRI. La apertura política de Zedillo permitió el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas en el D.F. y que el PRI perdiera la mayoría en la Cámara de Diputados. Cambió la ideología del Estado, del gobierno y del PRI, para intervenir en favor de obreros, campesinos y empresarios creando desde las instituciones financieras, industriales y sociales como el Banco de México, Pemex y el IMSS. Un Estado que buscaba la justicia social y el pleno empleo cuyo ideólogo era John M. Keynes por otra en el que el Estado, el gobierno y el PRI promovían la intervención del Estado pero no en favor de obreros y campesinos sino creando instituciones en favor de empresarios y banqueros, como el IPAB y el Fobaproa, y privatizando el patrimonio nacional donde su objetivo es el bien común y su ideólogo Milton Freedman. En estas circunstancias no debe extrañar que el PRI haya perdido el rumbo y las elecciones de sus dos úl66 : PLATAFORMA I 2011

timos candidatos a la Presidencia de la República: Francisco Labastida y Roberto Madrazo.

Romeo Flores Caballero Catedrático e historiador.


internacional

Una agenda internacional de consenso Roberta Lajous Vargas ¿Quiere México una presencia y una influencia mundial?

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os tiempos electorales anuncian el inicio del análisis y reflexión, entre otros temas, de la agenda internacional de México en los años por venir. El objetivo será buscar un consenso, lo más amplio posible, para proponer una política exterior que satisfaga las aspiraciones del mayor número de mexicanos a raíz de los enormes cambios internacionales del siglo XXI. En un mundo globalizado, los términos de la inserción de México en la economía mundial determinarán, en gran medida, el bienestar de los mexicanos. Para que esa inserción sea exitosa, requiere de una política interna que haga de México un país más competitivo y de una política exterior que responda de manera acorde. Bajo cualquier contabilidad, México se encuentra entre las 15 economías más grandes del mundo, aunque no hace muchos años la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nos

calificó como la décima y, en consecuencia, fijó la cuota anual de membrecía a pagar. Si aspiramos a crecer a un ritmo más acelerado, para abatir los márgenes de pobreza y desigualdad, debemos de aspirar a cumplir con la responsabilidades que se derivan de estar en el grupo de países con mayor peso económico en lo que resta del siglo XXI. Por ello, la primera gran pregunta que nos debemos hacer es si México quiere una presencia y una influencia mundial. Y en torno a esa pregunta, surgen otras: ¿quiere México tener un peso político que apoye la diversificación de su comercio y las fuentes de inversión?, ¿existe el consenso para asumir las decisiones que fortalezcan su personalidad internacional?, ¿existe la disposición para ampliar su representación diplomática en todos los continentes?, ¿queremos tener propuestas constructivas en los foros mundiales y regionales?, ¿vamos 2011 I PLATAFORMA : 67


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a asumir todos los compromisos que tenemos con la Organización de las Naciones Unidas? y ¿vamos a buscar ocupar más posiciones de liderazgo en los distintos órganos que gobiernan los foros multilaterales? Bernardo Sepúlveda, José Ángel Gurría y Alicia Bárcena ocupan importantes posiciones en la Corte Internacional de Justicia, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de la ONU, pero tenemos recursos humanos de primer nivel para ampliar la lista a los más altos niveles, y en los intermedios también, de las organizaciones mundiales y regionales. México tiene una tradición de participación en la construcción de las principales instituciones internacionales vigentes en nuestros días y en el desarrollo del derecho internacional contemporáneo. Los principios que orientan nuestra política exterior están consagrados en el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, incluyendo la más reciente modificación que incorporó el respeto a los derechos humanos en su más amplia consideración.1 La expresión de estos principios es aceptada de manera unánime por las fuerzas políticas representadas en el Senado de la República, lo cual supone el consenso de la orientación bási1. En junio de 2011 fue promulgada una amplia reforma constitucional para incluir como norma los pactos internacionales sobre derechos humanos que incluyó una modificación al Art. 89 que define los objetivos de la política exterior.

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ca de nuestro quehacer internacional. Los principios son los mismos pero el contexto internacional cambia, por lo tanto se requiere de una estrategia decidida para darle a México un liderazgo mundial. Tal vez ha llegado el momento de definir una política exterior de Estado con continuidad a la proyección internacional de nuestros intereses, pero ello será resultado de un ejercicio democrático de amplia participación.

LA COYUNTURA ACTUAL

Los ataques terroristas a las ciudades de Nueva York y Washington D.C. en 2001 y posteriormente a las de Madrid en 2004 y Londres en 2005 han centrado, en gran medida, la agenda internacional en el tema de seguridad y lucha contra el terrorismo internacional. Estados Unidos ha incrementado su gasto militar de manera notable en los últimos años y ha extendido su presencia de combate militar, con el apoyo de sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a Irak, Afganistán y, de manera reciente, a Libia y otros países del Medio Oriente. Mientras Estados Unidos, la primera potencia mundial incuestionable, concentra su atención en regiones lejanas, de manera inesperada México y Canadá hemos sufrido las repercusiones de una mayor vigilancia a lo largo de las amplias fronteras que ambos países compartimos con nuestro principal socio comercial. Para México, la situación se ha complicado por la difícil lucha contra el tráfico de drogas que genera el con-


Una agenda internacional de consenso

sumo de sustancias ilícitas en Estados Unidos. A la ya de por sí cargada agenda bilateral se ha venido a sumar el tema de la violencia en la frontera y diversas zonas del país, consecuencia del redituable negocio que resulta de introducir sustancias prohibidas producidas en México y en otras regiones y del trasiego de armas de alto poder procedentes de Estados Unidos para coadyuvar en el tráfico ilícito de drogas, personas y dinero. Ante esta nueva coyuntura cobra especial relevancia el futuro de la estrategia a seguir en la cooperación bilateral de lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Si bien Estados Unidos acepta una responsabilidad compartida para enfrentar el problema del tráfico de drogas, resulta urgente obtener mejores resultados no sólo en la lucha contra el crimen organizado que controla el tráfico de todo tipo de ilícitos, sino para brindar una mayor seguridad a la población de ambos lados de la frontera, en particular a la mexicana que sufre de manera más aguda las consecuencias de las actividades del crimen organizado que incursiona en delitos paralelos como extorsiones y secuestros. La elección de nuevos gobiernos en México y Estados Unidos, durante 2012 permitirá la revisión de estrategias vigentes para diseñar la coordinación futura, en busca de resultados que hasta ahora dejan mucho que desear para ambos países. La reciente reunión interparlamentaria entre México y Estados Unidos, que tuvo lugar en Washing-

ton el pasado mes de junio, indicó el amplio consenso entre las principales fuerzas políticas de ambos países para cooperar en la lucha contra el narcotráfico y sus ramificaciones. Existe la voluntad política para hacerlo, pero habrán de precisarse las directrices y tácticas a seguir por los respectivos poderes ejecutivos dentro de su propio territorio y en la cooperación bilateral. La importancia de la relación bilateral y la inminencia de atender los problemas de seguridad y lucha contra el narcotráfico no son razón para dejar que la agenda internacional de México se limite por ello. Debemos atender la seguridad y el comercio para obtener el máximo provecho del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero la acción de México no se debe acotar por ello. Por el contrario, entre más decidida y eficaz sea la estrategia en el ámbito bilateral y trilateral, para incluir a Canadá, más posibilidades de acción se tendrá en el regional y en el mundial. Si México es visto en el mundo como un país abrumado por la lucha contra el narcotráfico es difícil que tenga influencia en otras regiones o en otros temas de la agenda global.

UNA AGENDA PARA LA DISCUSIÓN

1. El combate al tráfico de drogas debe estar respaldado por la comunidad internacional en su conjunto y debe beneficiarse de las experiencias en otras partes del mundo. Es el momento de revisar los compromisos adquiridos por los miembros de la ONU durante 2011 I PLATAFORMA : 69


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la Cumbre Mundial de las Drogas que tuvo lugar en Nueva York en 1998 a iniciativa de México. Es momento de revisar las estrategias que han tenido éxito y las que han fracasado; de evaluar el resultado de los compromisos adquiridos entonces para reducir la producción, el tránsito y el consumo de drogas, pero ahora de manera paralela a los esfuerzos en la lucha internacional contra el crimen trasnacional organizado. 2. El enfoque de lucha contra las drogas debe tener una estrategia regional. La producción, tráfico y consumo de drogas en México están íntimamente ligados también a los de Centroamérica y el Caribe, por lo cual la estrategia de combate debe tener un énfasis regional. Las medidas tomadas por México tienen repercusión en los países con los que tenemos una frontera terrestre o marítima. El éxito en un país puede causar más que un dolor de cabeza para el vecino y a la larga traer consecuencias aun peores para las instituciones políticas y de seguridad pública de la nación que las originó. Los ciudadanos de cada país son los que padecen el flagelo del crimen organizado y son los jóvenes cuyas oportunidades de vida están siendo limitadas por la falta de crecimiento económico, resultado en gran medida por la inseguridad. 3. Al igual que el combate al tráfico de drogas y al crimen trasnacional organizado, la migración debe verse con un enfoque regional. Para México, lo que ocurre en la frontera sur está ligado con la frontera norte. 70 : PLATAFORMA I 2011

No podemos ignorar el drama que viven miles de migrantes centroamericanos que atraviesan el territorio de México y que sufren la agresión del crimen organizado. Se trata de la violación a los derechos humanos de los migrantes mexicanos y de América Central dentro del propio territorio de México y del de Estados Unidos. Habrá que analizar las fuerzas del mercado laboral y sus consecuencias a través de las fronteras regionales. Para ello habrá que fortalecer el diálogo con los países de América Central y los mecanismos para impulsar el desarrollo regional. A 20 años del establecimiento del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, urge buscar propuestas innovadoras para impulsar el desarrollo regional. 4. Alrededor de 10 millones de mexicanos viven en el exterior. Cerca de una décima parte de la población de México reside en Estados Unidos. Es posible que cinco millones carezcan de documentos migratorios. Pero la cifra puede ser mayor. El gobierno de México tiene una larga tradición de protección consular para dar atención y documentación a estos millones de connacionales, pero los servicios tienen que ampliarse, modernizarse y ser más eficaces para responder a sus necesidades. Necesitamos idear nuevas formas administrativas para atender sus demandas. Pero también, dentro del más amplio respeto a la legislación interna de Estados Unidos, buscar acuerdos que faciliten el tránsito de los trabajadores para satisfacer las demandas del mercado laboral. México


Una agenda internacional de consenso

ha empezado a hacerlo en la frontera sur, al otorgar un mayor número de visas temporales y facilitar la expedición de documentación para evitar abusos laborales. 5. La diversificación de nuestras relaciones exteriores ha sido una preocupación de los sucesivos gobiernos de México desde el siglo XIX. Pese a todos los esfuerzos, el comercio y la inversión se sigue concentrando en nuestro principal socio comercial: Estados Unidos. Razón de más para seguir insistiendo en la necesidad de fortalecer nuestra representación diplomática en otras partes del mundo con el objetivo de buscar socios estratégicos que nos abran nuevos mercados, fuentes de inversión y tecnologías. En América Latina y el Caribe hay grandes oportunidades para el crecimiento de las empresas mexicanas en mercados que le son más familiares y que han dado buena acogida a productos mexicanos. México es parte de América Latina y el Caribe y por esa razón debe asegurar su participación en todos los foros regionales. Sin embargo, avanza la consolidación de instituciones exclusivamente sudamericanas que todavía no incluyen la participación de México. Debemos insistir en que las alianzas estratégicas con nuestros principales socios en la región apoyen nuestra incorporación a todos los esquemas de la región a la que pertenecemos. Resulta apremiante considerar un acercamiento con Brasil, país que es visto en el resto del mundo como líder en la región y entre las economías

emergentes más dinámicas junto con China, India, Rusia y Sudáfrica en el grupo de los BRIC, en el cual llama la atención la ausencia de México. 6. México ha logrado un significativo encuentro con la Unión Europea (UE) desde la firma de un acuerdo de libre comercio con esa región en 1988, que constituye hoy el mercado más grande del mundo. Conforme se amplía la membresía de la Unión, crece el número de países con los cuales México desarrolla una relación a través de los mecanismos de diálogo político y cooperación económica que dicho acuerdo instituyó. También hemos establecido una presencia en el grupo de países miembros del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) que tiene gran potencial hacia el futuro. Apenas cubrimos la representación diplomática en los países miembros de la UE y la APEC, muchas veces con embajadas concurrentes, pero no tenemos una representación satisfactoria en el continente africano y Asia Central, donde existen amplias oportunidades para diversificar nuestras relaciones económicas y afirmar nuestra presencia política y cultural. Los recortes presupuestales han sacrificado embajadas y representaciones que había costado mucho trabajo abrir, con la consecuente impresión negativa, para los países que recibieron con beneplácito nuestra presencia, de que realmente no estaba en el interés de México profundizar la relación. El fortalecimiento de la presencia internacional de México requiere importantes decisiones presupues2011 I PLATAFORMA : 71


Roberta Lajous Vargas

tales para ampliar y sostener la red de embajadas y oficinas promotoras del comercio y la inversión en todo el mundo. Por ello, la ampliación de la representación internacional de nuestro país requiere de un liderazgo a largo plazo del poder ejecutivo y, también, del legislativo. 7. México tiene una larga tradición de participación en los foros multilaterales. Conforme crece la necesidad de una mayor cooperación internacional en temas tan urgentes como el cambio climático o el desarme mundial, la nación tiene que refrendar su compromiso con el seguimiento de toda la agenda global que cada día será más amplia para asegurar la supervivencia del planeta. Una presencia activa en los foros mundiales y regionales requiere formar más y mejores especialistas y negociadores para cubrir la cada día más compleja negociación internacional. Desde hace años existen esfuerzos para llevar a cabo una reforma de Organización de las Naciones Unidas que refleje la nueva estructura de poder mundial. Existen foros paralelos informales que han venido a suplir las deficiencias de la propia organización mundial, especialmente en el campo económico. México ha estado presente en todos ellos. Sin embargo, su ausencia en las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz de la ONU ha restado legitimidad a nuestro reclamo para tener mayor presencia e influencia mundial. Si hemos de participar en el Consejo de Seguridad de 72 : PLATAFORMA I 2011

la ONU con mayor frecuencia, para estar involucrados en las grandes decisiones que afectan al mundo, tenemos que romper con viejos esquemas que han limitado nuestro papel internacional. 8. México es un país con una gran cultura que proyectar al mundo. En Estados Unidos y Canadá la emigración se ha encargado de llevar nuestro idioma y nuestra cultura hacia regiones cada vez más distantes. En América Latina y el Caribe tenemos, sin lugar a duda, una presencia privilegiada desde hace décadas gracias a la identidad que une y a nuestra significativa industria cultural. Pero hay mucho más que hacer para proyectar la cultura mexicana al mundo entero y con ello, entre otras consecuencias, favorecer las corrientes de turismo hacia el país. 9. La posibilidad de fortalecer la cooperación internacional de México se ha enriquecido por la aprobación de legislación reciente. Sin embargo, no se han montado los mecanismos institucionales ni se han asignado los recursos presupuestales para dar forma a la posibilidad de recibir y otorgar mayor cooperación, con lo cual se podría fortalecer de manera mucho más eficaz la proyección internacional de nuestro país. La integración de una institución para cumplir ese propósito resulta prioritaria y requiere de una discusión para determinar sus alcances. 10. Ningún país del mundo puede tener una política exterior ni una presencia internacional significativa sin un servicio exterior competente y


Una agenda internacional de consenso

comprometido. El número de plazas que tiene el servicio exterior no se ha ampliado de acuerdo con las necesidades que requiere una vigorosa presencia internacional de México. A pesar de que a través de los años ha mejorado mucho la selección, formación y condiciones de trabajo de sus miembros, falta mucho por hacer para poder ofrecer una carrera bien remunerada, con estímulos y certidumbre para quienes deciden optar por formar parte de un servicio civil cuyo ascenso se determine por mérito. El servicio exterior mexicano es hoy en día motivo de orgullo nacional por los logros que ha alcanzado, pero requiere ampliarse y fortalecerse si ha de alcanzar grandes retos.

Roberta Lajous Vargas Embajadora de México e investigadora de El Colegio de México.

2011 I PLATAFORMA : 73


74 : PLATAFORMA I 2011


F U N DAC I Ó N C O L O S I O A .C . FILIALES Aguascalientes

Alfredo Femat Flores

Baja California

Hugo Abel Castro

Baja California Sur

Héctor Lamas Noyola

Campeche

Alejandrina Moreno Barona

Chiapas

Armando Cortés Rueda

Chihuahua

Marcelo González Tachiquín

Coahuila

Enrique Martínez y Morales

Colima

Ernesto Pasarín Tapia

Distrito Federal

Mauricio López Velázquez

Durango

Jorge Iván Domínguez

Guanajuato

Guillermo Ruíz de Teresa

Guerrero

Mario Montalvo Zaldivar

Hidalgo Jalisco

Benjamín Rico Moreno Héctor Padilla Gutiérrez

Estado de México

Heberto Barrera Velázquez

Michoacán

Alfonso Rescala Cárdenas

Morelos

Rodolfo Becerril Straffon

Nayarit

Francisco Alberto Rivera Domínguez

Nuevo León Oaxaca

Andrés Avelino Soriano Montes

Puebla

Héctor Sulaiman Safi

Héctor Gutiérrez de la Garza

Querétaro

Antonio Mejía Lira

Quintana Roo

Sara Esther Muza Simón

San Luis Potosí

Luz Elena Castillo Govez

Sinaloa

José Guadalupe Robles Hernández

Sonora

Miguel Ernesto Pompa Corella

Tabasco

Esther Alicia Dagtug Lutzow

Tamaulipas

Homar Zamorano Ayala

Tlaxcala

Salvador Domínguez Sánchez

Veracruz

Fernando Sánchez García

Yucatán

Leticia Mendoza Alcocer

Zacatecas

Raúl Flores Muro

2011 I PLATAFORMA : 75


Esta edición consta de 5,000 ejemplares y se terminó de imprimir en octubre de 2011 en los talleres de Promodel Diseño S.A. de C.V. Juárez núm. 18-A, Col. Tlacopac San Ángel, Álvaro Obregón, cp. 01040, México. D.F. México.


C RA RIEL P P L E IRP LE A E D A EDC R CA RACA A L A C TURO U F A ORUT F U T I U Humberto Moreira Valdés Enrique Peña Nieto

Manlio Fabio Beltrones

Antonia Martínez Rodríguez Carlos Arriola

Jorge Medina Viedas

Rodolfo Becerril Straffon

Humberto Roque Villanueva Romeo Flores Caballero Roberta Lajous Vargas

03

EL DE CA A

Revista Plataforma  

Tercera edicion de la revista plataforma

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