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Lorena recorría nerviosa de un lado a otro el pequeño camerino. “Última función”, susurraba como para creérselo ella misma.


Laura, una mujer mayor que ha pasado su vida moviendo su cuerpo con gracia y sensualidad entre gritos de sus admiradores y el olor del licor y el cigarrillo que cada noche invade el lugar donde ahora se encuentra recordando sus mĂĄs brillantes presentaciones. el mismo lugar que esas huellas que solo el tiempo sabe dejar. Sale a hacer su Ăşltima rutina sin pensar que al


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