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ANDRÉS CHACÓN URREGO

OQUEDAD


De su brillo todavĂ­a se cuentan historias.

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DESTINO Quiero incendiar todos los altares Incinerar los ídolos, quemar creencias Quiero, incluso, hacer cenizas esa devoción Que me arrodilla a ti. DÍAS DE 1990 La mañana dibuja un gris, Un gris que todo hombre lleva consigo Y ellos dos quedan tendidos en el mismo suelo La misma sangre, el mismo asesino Miran el cielo que aproxima lluvia Soñando con el mismo país en paz Vaya utopía, vaya ensoñación Sepultada por el insaciable manto negro. Y cierran sus ojos suavemente Sus manos hielan, héroes de familia son ahora 3


Y llega la prensa Y el ruido de la injusticia en los estrados Y los buitres amaestrados por la historia Rodean sus cuerpos sin identificar.

ESTĂ?O Todos caminamos hacia el mismo crepĂşsculo Todos, sin distingo, conducimos nuestros cuerpos Hacia el final de la tarde. Pero solo algunos se dan cuenta de las hojas secas Que aparecen al lado de ese camino Amortiguando sus pasos.

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NO HAY ÍTACA, ODISEO ¿Para qué esperas, Odiseo, volver a una Ítaca paradisiaca? Para qué quieres dejar de luchar Atravesar mares, secar tormentas Para qué abdicar a sumergirte entre sirenas O a gozar de las fiestas de los faunos Para qué quieres dejar de lado tu fortaleza como hombre Demostrar ser el mejor lanzador de flechas más Víctima de dardos silenciosos Ítaca ya es una comarca en llamas Penélope te dejó, ya no te espera y es la soberana de un cíclope Telémaco es ahora cazador de estrellas y seductor de mujeres Mejor vuelve por Circe 5


Que llorando te espera Para que le consueles entre vino y entre sรกbanas de seda Mejor vuelve por tus soldados Que no quieren ser mรกs marranos de una insulsa guerra Sino ser hombres de bien Mejor vuelve que en Troya envidian tu astucia ยกOh el mar venturoso espera tu regreso! Los maderos de Calipso para una nueva barca No hay รtaca, no existe ya Solo queda el elogio por tus actos. Lo mejor de toda esta vorรกgine es el esfuerzo de la lucha No la victoria.

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ALIMENTAR A LOS PÁJAROS Desde hoy ejerzo un oficio más digno Alimento a los pájaros que llegan a mi jardín Y me agradecen más un mendrugo de harina Que mil actos humanos. Bellas gaviotas, Ya me reconocen y me extrañan Me aconsejan y acompañan Me festejan y me halagan Bellos colibríes hoy libres revolotean, Un concierto de colores, la sinfónica de la tierra, Y los gavilanes que descienden por mi agua Pese a que ahora hay ríos resecos No necesito nada más para ser feliz Que ver como aletean y festejan que el sol ya no se escapa. 7


Prefiero su compañía sincera y fiel Incondicional y osada, pues no soy pájaro, ¡qué más quisiera yo! Y ellos vendrán a festejar en mi memoria Y ellos harán un canto que resuene Aún en el lecho Aún en el otoño de la vida. AZUL Yo seré esa brisa que te golpea la espalda Cuando te encuentres divisando el horizonte Esa brisa por la que te inquietes Y preguntes… ¿Hacia dónde fue? ¿De dónde vino?

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LA MARCHA EN SILENCIO La más grande revolución No es la de las armas No es la explosión, el motín o la agonía No es tampoco la sangre que reivindique El injusto orden natural al que condenados estamos La más grade revolución Es la de marchar juntos Vestidos de blanco En silencio Y en memoria de los héroes anónimos: el agricultor, el maestro, el indio El soldado raso, hombre digno sometido al peso del tirano El enfermo, a la espera de un día puro sin dolor. Somos nosotros las antorchas de un mundo a tientas. 9


QUINTO PAILÓN Quinto pailón del hades De los infiernos, Destinados a los lujuriosos, Lascivos, insinuantes, sinuosos Eróticos, esotéricos, místicos, seductores Como yo, Que me deleito entre tus labios Imaginándome que navego entre su rojo y su rosa, Desnudo, entretenido, emocionado, Mientras muerdes la manzana … Cayendo en tentación Mientras me das la espalda Y me siento tu fiel siervo Que te masajeo y te complazco Mientras tú sí asciendes al cielo. Tú sí que asciendes. 10


REVOLUCIONARIOS (EPIGRAMA) El girasol puede ser aplastado, O arrancado de raíz, Pero sus esporas viajan más rápido Entre los vientos de odio. DESEO Ya no quiero ser el que aparezca en el libro de historia No quiero que mi lomo sea de cobre, ni ser recordado Como el nombre de una escuela, palacio o cárcel Ya no quiero que me sobren pretendientes, fieles devotos, groupies No quiero signos de admiración, Ni de exclamación en los periódicos, Quiero sentarme y mirar al cielo Soplando el diente de león Y componerle himnos al sol. 11


HECHICERA Enamoró y hurtó los sentimientos nobles de los nobles Los guardó en una cajita musical Al vasallo lo dejó amarrado de la pata de la cama Besó con pasión a los caballeros de la mesa redonda Redonda dejó la mesa, En el baile real, el monarca cayó bajo su encanto Su baile de odalisca puso a dudar a las doncellas ¿Les gustó?, a ellas preguntó con seductora voz Mientras todos hablaban de ella Incineró el pueblo con su fuego Y salió caminando rumbo al río, con una despreciable risa, A depositar los sentimientos que llevaba en la cajita musical ¿Para qué ella los querría? 12


Viaja sola a otro pueblo aledaño El alguacil la está recibiendo Se hace pasar por cónsul (del averno).

SÓCRATES Te di la luz, Le di la iluminación a tus hijos Creé un mundo allende la cotidianidad Ahora me ofreces cicuta como ambrosía, Ahora me señalas, sociedad, sociedad hipócrita, Me señalas como delincuente, como abominable Sociedad de falsedad ¡cómo te aborrezco! Ahora muero como preso, Como mártir flagelado, Mientras premias como héroes

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A quienes sacian su sed con sangre inocente.

DESÁRMAME Desármame, quítame del medio Quítame los guantes de boxeo, sácame del ring, Enséñame a ser hombre de verdad, No por fuerte No por rudo, Sino por tener el valor de esperar y entender. Desármame, bésame en medio de esta tarde Tarde caótica, bajo lluvias azules Donde todos cuentan dinero Y otros cuentan las horas para salir de la rutina

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Desármame, enséñame a sonreír como pequeño Tráeme flores, chocolates, tráeme una promesa Para saber que vendrás cada noche A libertarme de mis cárceles. INCENDIARIO Que suene el Palenque Que suene el tambor, Que las luciérnagas acompañen a nuestros ejércitos, Que suene la tierra, No puede el invasor No puede nunca contra el nativo La princesa toma la espada, El príncipe el remo, Se sumergen bajo el agua de los siglos, Regresarán, regresarán a instaurar el reino verdadero 15


De justicia y tradición Los ríos de sangre algún día mutarán En ríos de pureza y plenitud, Al caer los faraones Mi pueblo esperanzado Guiado bajo las estrellas silenciosas De la oscura noche Que pronto acabará. SUNDARBANS De qué sirve haber sido rey, De toda la Bengala y de todo el Bangladesh De qué sirve haber sido endiosado En tardes de seducción, en noches de perdición De qué me sirve ser el mejor guerrero, El de la espada más dura, el más temido o El más adorado,

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De qué sirven las coronas, de qué el oro Y el poder, De qué sirve tantos placeres satisfechos Si es que los sueños ya no están. Salvo uno, uno me falta, Volver a la tierra, volver al manglar Habitar entre tigres, humedecer en la lluvia Que el sol cueza mis carencias, que ya aquí no sea monarca Ni primero, ni alteza, ni señoría, ni doctor, ni iluminado, Sino un habitante más de la selva, Pasajero hambriento, Temporal, vacío, inhóspito… como las praderas cuyas mejores flores se deshojan A la espera de un amanecer.

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SANGRE QUE VA Y VUELVE Sangre que va y que vuelve El indígena valeroso que se arrojó entre el fuego Sin miedo a la muerte y sin miedo al olvido El mismo que resucitó en nombre de Comunero En Guanentá y Socorro, un grito libertario Molina, Alcantuz, Gaitán, Ortiz Perdieron su vida y sus manos, pero ganaron su gloria ¡Manuela, Manuela, valerosa Manuela! Abajo el rey, abajo los impuestos, abajo la represión Sangre que va y que vuelve, Acallados volvieron a resurgir en la estación del tren bajo el cielo del caribe Masacres sobrevinieron entre ríos de dolor que no han parado de llorar Sangre que va y que vuelve, Que vuelve a mutar y a trasmutar 18


Indígena devengo y no lo niego La selva trepida y ruge en mi corazón, mi cabello largo se confunde con la noche Y sigo guerrero de frente, Y sigue mi flecha encendida, Dispuesta a arrojarse contra el blanco de la injusticia Dándole la libertad a esta tribu que no ha parado de clamar Por la verdad Sangre que va y que vuelve, Hermanos y hermanas, la sangre indígena Comunera, obrera, santificada, sacrosanta La sangre humilde, la sangre de justicia, la sangre de minorías ignoradas La sangre de los ancestros, la sangre de las tierras despojadas. La sangre de un campo sin fantasmas, de una lluvia de abundancia La sangre de las voces acalladas, la sangre del deseo de nacer Y no de morir 19


Recorra hoy nuestras arterias. SENSORIAL Anaconda, sube por mi espalda y muérdeme, Ahórcame con pasión, cántame al oído Anaconda lígame, escúpeme, absórbeme, Lentamente degústame, huéleme, chúpame, Finalmente, cómeme, suave, inolvidablemente, Tú, anaconda de dos pies. SOPOR En el letargo de mi cuerpo adormecido No soy más que un espectador Del recuerdo de aquella mañana de primavera Cuando tus ojos convergieron por los míos

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Tu cuerpo sobre mi pecho se bifurcaba, hierba sobre roble Madero de mi cruz, La luz que iluminó tus serranías, debilidad de lo que queda de mi alma Tu cuello, mar por el que navegaban las lenguas del silencio Tu boca, entrada directo al cielo infinito de venturas, Y tus pies a los que descendí con mi total devoción El tiempo se esfuma siempre que te marchas, Como el agua se evapora, como el humo que se espanta, Seremos los mismos, el mismo cuarto, las mismas cartas, Una cuenta en regresivo para envejecer, para volver y alcanzarte Un día menos a la espera del conocimiento, ¿O del amor?

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TRINAR COMO EL PÁJARO Madre, quiero trinar como el pájaro Que resuena mientras duermo Y que al asomarse por la ventana de madera Ya ha partido Así como la huella de la vida, Que resuena cuando el vuelo se levanta Padre, quiero trinar un bello canto, Bella sinfonía sin orquesta Que levanta a los que duermen E ilusiona a los que sueñan Y cantar sin miedo a la lluvia ni al frío Y cantar sin miedo al eclipse Adorar a las montañas con mi canto Surcar los cielos sin temor a la soledad

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Que tú, rey sol de las cinco, ardas en mis alas Y reflejes en mí Tu sacra magnificencia Madre, quiero trinar fuerte Padre, quiero que mi canto se siga escuchando Entre los bosques Así ya no vuele Así ya no busque de comer Así ya no more sobre los árboles Eso quiero, padre y madre Que el canto se escuche siempre Así el pájaro ya no esté. FRAGMENTARIO Mi cuerpo intacto, El sol sigue alumbrando, no se cumplieron las predicciones El mar brama, brama a lo lejos 23


Tengo la vida, tengo los días completos y las noches a plenitud Y tengo, así mismo, la carencia de tu voz. LAKE A Francisco de Asís. Cuando el hombre ha dejado de buscar las antorchas Y se ha convertido en fuego mismo Es el momento indicado de partir. ¿A dónde te marchas? Dónde reposará tu espíritu más que en a la orilla del lago Respirando la inmensidad de lo creado Divisando la espesura de la neblina que recubre el ayer, Y anhelando volver a la tierra que nos soporta.

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EL POEMA El poema no reside en la palabra Ni se queda absorto Ni duerme ni transita entre los verbos El poema no es el amor, Ni el astillar de la piel cuando se quiere con el alma, El poema no es el firmamento a punto de desgajar Una tormenta de olvidos, El poema es el lugar solitario Donde resuenan todos los ecos posibles. HIC ET NUNC Como la luna es conquistada, Palpada y abandonada por el hombre AsĂ­ la poesĂ­a espera cada noche que la seduzcan Sobre el bosque 25


El mismo bosque donde el amor me entrega a tu justicia con el beso de Judas, El traidor Bosque donde mi plegaria no alcanza Pues aquel sufrir es devenir. Sobreviene el destino. Y bien, santiguarme ante tu catedral A pesar de creer en otras santas.

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HAIKÚS

REFLEJO El sol resplandece Sobre las tejas donde la lluvia descendió El nuevo día, la nueva vida. ODIO Aquella tarde de agosto, el ventisquero Se llevó la ropa y las flores de la primavera Presagiando, así, una tormenta de tristeza.

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ENJOY Pasajero de la vida No amarres tu cuerpo a un solo corazón Disfruta de todos los placeres, no hay mañana.

ORQUÍDEA No importa que fenezcas en verano El agua que te dio la gloria ahora te silencia Pero brillaste entre el jardín.

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LA ESTRELLA Pasó fugaz entre fuego, Apenas algunos reconocieron su nombre, De su brillo todavía se cuentan historias.

LA SELVA QUE ARDE La madera todo dio al hombre El agua alimentó a sus hijos Ahora solo le devolvemos el egoísmo.

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ANDRÉS CHACÓN URREGO. DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS.

IMAGEN: PINTURA AL ÓLEO – CLAUDIA TREMBLAY

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Lo mejor de toda esta vorรกgine es el esfuerzo de la lucha No la victoria.

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