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DESPENALIZACIÓN DE LA DROGA, UNA MOVIDA PELIGROSA Ya hace tiempo se viene debatiendo de en diferentes esferas nacionales e internacionales la legalización de algunas drogas, y como en toda controversia, hay argumentos a favor, por parte de sus defensores; y en contra, por parte de los detractores. Los os que favorecen la iniciativa argumentan principalmente: principalmente que la legalización pondría fin al negocio del narcotráfico; reduciría dramáticamente el precio de las drogas, drogas acabaría con esta nefasta alianza del narcotráfico arcotráfico y el poder político; se dejarían de malgastar miles de millones de dólares en el combate de las drogas, drogas, recursos que serían destinados a combatir a los verdaderos criminales; criminales y la legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. Dicen, con razón, que el e uso de la cafeína, alcohol y tabaco, que son drogas domesticadas en la cultura occidental, son mucho más peligrosas eligrosas para la salud pública; pública por ejemplo: ell tabaco es una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar nunca el mundo. Mata a casi 6 millones de personas al año, es decir, cada ada seis segundos aproximadamente muere una persona a causa del tabaco, cifra que podría elevarse a más de ocho millones een 2030. Mientas que las sobredosis de drogas ilegales matan 100.000 o 150.000 personas solamente. Los críticos defienden ienden su postura argumentando, argumentando que todo odo negocio lícito importante origina un mercado negro tan importante o más (petróleo, armas, obras de arte, metales preciosos, tabaco...) La legalización no supondría la desaparición de los actuales capos


productores: éstos pueden organizarse en oligopolio como oferentes legales. Sus medios económicos se lo permiten y presionan a favor de la legalización, bajarían los precios, pero éstos se compensarían con un mayor volumen de venta-consumo. Además la posibilidad de acuerdo internacional en este sentido es remota. La posición en contra, de la comunidad internacional, está recogida en la "Convención de las Naciones Unidas contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas", suscrita en Viena el 20 de diciembre de 1988. Dos voces calificadas han dado su opinión, Antonio Mazzitelli, representante regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, dice: “La legalización de las drogas no resuelve el problema del consumo ni la disminución de la violencia” y agrega: “La lucha contra el consumo de drogas es a largo plazo, con inversiones continuas en materia de prevención, no sólo en el consumo de drogas sino de todas las adicciones, con el fortalecimiento de los servicios de rehabilitación” Y por otra parte Viena Hamid Ghodse, presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, declaró: “La legalización no es una opción” y argumenta: “Si nos fijamos en drogas legales como el tabaco y el alcohol, no solo matan cada año entre 10 y 15 veces más que las drogas ilícitas, sino que también el delito relacionado con el tráfico de tabaco y de alcohol no ha desaparecido, y de hecho es una gran parte de la actividad criminal” “Sin embargo, hacer las paces con el tabaco durante los últimos 300 años no ha tenido éxito; hacer la paz con el alcohol por los últimos milenios no ha tenido éxito. Por ello no entra en cuestión aplicar soluciones simples a problemas complejos” Y llega a la conclusión que “Un tema muy complejo, como el narcotráfico, no puede tener una solución sencilla” Por todo lo anterior, se recomienda tener cautela, precaución y prudencia; además los gobiernos deben tener en cuenta la opinión


de sus mandantes; opinión, por ejemplo de las madres que temen que sus niños anhelen ser mayores de edad para drogarse libre y tranquilamente, porque es normal y legal. En el supuesto que las drogas se despenalicen, los científicos especulan, así: Los criminalistas exponen que los crímenes, las violaciones y los robos se incrementarían, y como siempre los gobiernos atacarán el problema por los frutos y no por la raíz, con mano dura, aumentando el presupuesto a la fuerza pública, y aumentando las penas. Los sociólogos analizan que el fenómeno probable podría ser como el facebook, es decir, está de moda y todos lo quieren, especialmente los jóvenes, aumentando así el porcentaje actual de consumidores, hasta en un 30% más, cifra alarmante, teniendo en cuenta que solo el 5% de la población es consumidora. Los politólogos dicen que en este supuesto las Asambleas y Senados debatirán sobre imponer más restricciones, que serian imaginarias; y trataran de subir más los impuestos a estos productos, lo que encarecería de nuevo las drogas. Los economistas, proveen un aumento en las ganancias de las empresas publicitarias y medios de comunicación, y bromean imaginándose un comercial que dé a entender que “es posible sentirse como en el cielo, estando en la tierra.” aunque aseguran que las farmacéuticas verán mermados sus ingresos en el rubro de medicamentos anti estrés y tranquilizantes. La buena noticia es que las probabilidades de que esto ocurra a medio plazo es mínimo, ya que a pesar de la liberalización y la crisis en valores por la que atravesamos, hay una conciencia mayoritaria que no está de acuerdo con estos planteamientos, lo cual es positivo; y mientras esta tendencia se mantenga será difícil que se cristalicen estos objetivos de la despenalización de las drogas, aunque debemos estar vigilantes para evitar sorpresas desagradables.


DESPENALIZACIÓN DE LA DROGA, UNA MOVIDA PELIGROSA