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De la rivera a orillas del

“…aquí canto la última canción, aquí nació de verdá. En Medellín n alegen…” (Aire de tango, Manuel Mejía Vallejo, pág.

“…la Cali del pasado, desde San Fernando, pasando por la Alame Obrero. Son lugares donde confluyen la vieja guardia del tango y la nu más apasionados por el tango instrumental que por aquellos con letras cantina. Gracias a ellos el tatuaje hecho con fuego del tango sigue en la ciudad…” (El tango en Cali a través de la vida de “El tosco”, And Hurtado)


del Plata rio Cauca

nació Gardel, no me . 177)

eda, hasta el barrio ueva. Estos últimos s que se asocian con a piel medular de esta drés Ricardo Castro


Leonardo Mejía, en su publicación El tango en Colombia: señales dispersas y sospechas, afirma que la historia del tango en Colombia “es un tema lleno de conjeturas en el que la literatura también se aventura”. No se tiene claridad de la fecha en la que el tango arribó por estas tierras; solo se sabe que aquí se muere por el tango, aquí tiene sus lugares de culto, aquí se siente como algo propio. De las cosas que se saben sobre la llegada de los primeros tangos, es que entraron paradójicamente por el norte, debido a que los artistas grababan en Estados Unidos: “…las empresas devolvían a su país de origen los discos, que para el caso de Colombia, era por un lado el pasillo o bambuco y en la otra cara como golosina un tango…” El tango nació sólo como música; la letra no tenía importancia alguna. Fue con Gardel que el tango se hizo canción y adquirió su fama a nivel mundial, pero aquí no era muy conocido porque Odeón, la marca para la que grababa, no mandaba sus discos por Colombia. En la década de 1910, algunos colombianos dieron su cuota al tango, el dueto Willis y Escobar viajó a Argentina y se encontró con varios grupos colombianos; algunos de ellos eran Los Antioqueños, Conjunto Bogotá, Lira Payanesa. En esta época surgieron tangos más colombianos, “tangos apasillados o abambucados”. Algunos de los grandes cantantes del tango, como Gardel y Magaldi, grabaron varias canciones colombianas. El primero grabó


“porque el tango puede ser de las pocas cosas que nos junta y nos hace iguales en la transitoria ensoñación de la noche” (El tango en Colombia: señales dispersas y sospechas, Leonardo Alba Mejia)

un pasillo, cuatro bambucos y un tango, llamado El brujo con la letra del poeta y escritor bogotano Eduardo Carrasquilla Mallarino; el segundo grabó dos bambucos y un vals. El origen de la pasión por el tango se puede identificar en el hecho de que la llegada de inmigrantes del campo a la ciudad de Medellín, en la década del 20, se asemeja a los procesos migratorios que tuvieron lugar en Argentina, con la llegada de españoles, italianos, entre otros, que dieron al tango su forma única, empezando por su leguaje construido a partir de la fusión de términos italianos con español. Por ese sentimiento de nostalgia compartido, los colombianos se identificaban con esta música; en ella se reflejaban “las mismas emociones, las mismas tragedias, los mismos fenómenos sociales” Cuando en Medellín se dejaron de escuchar tangos en vitrolas, se prefería el tango en vivo y se empezaron a traer cantantes y a formar otros. En esta ciudad hasta el día de hoy existe una tradición del tango más como canción, que como danza. La razón principal es que los bailarines se acostumbraron a la fama que les trajo la muerte de Gardel, “se descuidaron un poco en el aprendizaje y lo que paso fue que no evolucionaron mucho, sino que entre más se evolucionaba el tango, ellos mas se quedaban” comenta Byron Torres, bailarín de la compañía Tango Vivo y tres veces campeón nacional, oriundo de la ciudad de Medellín, aunque sus títulos los ha ganado representando a la ciudad de Cali. Existe la creencia de que los primeros tangos eran tangos prosti-


bularios, algo heredado de Argentina donde esta música convivía en dos espacios sumamente diferentes: los cafés donde solo se escuchaba y los burdeles donde se bailaba. Conforme el tango fue ascendiendo en la escala social se podían ver parejas de hombres bailando en las esquinas, porque no era muy conocida la forma de bailar entre las mujeres. A partir de 1950, debido al florecimiento de la industria fonográfica en Colombia, los artistas extranjeros venían a grabar aquí; entre ellos están: “Alberto Gomez (…) Agustin Irusta (…) Andres Falgas, Alberto Podestá, Juan Carlos Godoy, Oscar Larroca quienes vinieron con Alfredo de Angelis; por aparte y en diferentes épocas también nos visitaron: Carlos Dante, Héctor Palacios, Libertad Lamarque, Mercedes Simone, y otros que aquí estuvieron y hasta dejaron sus huesos: Carlos Gardel, Raúl Iriarte, Armando Moreno y Pepe Aguirre…” A la muerte de Gardel en Medellín se le ha atribuido el hecho de que esta ciudad sea mundialmente conocida, pues como dice Juan Pablo Meneses, periodista del Clarín, “…Se podrá discutir que Gardel nació en Uruguay, Argentina o Francia. Lo que nadie discute es que murió en Colombia. Y, para muchos, morir debe ser más determinante que nacer...” . Pero esta muerte no solo marcó el destino de Medellín, sino también el de Cali, en palabras de Andrés Castro: “siempre se evoca que El Morocho del Abasto murió Medellín, pero se ha olvidado que ese 24 de junio de 1935, el avión que en átomos voló y con fuego esparció el mito


“…tal vez uno tenga penas en ciertos momentos, pero el tango trae las suyas y no las presta pa’ que las gocemos con ese modo del tango, sufriéndolas…”

de Gardel por toda Colombia, se dirigía para la entonces ciudad cándida de Cali” Al ser Cali la ciudad que se quedó sin escuchar a El Mudo, se mantuvo permeada por un ambiente de tango que solo cedió hasta los 60’s con la llegada de la salsa; pero que, como han demostrado los triunfos obtenidos por parejas caleñas a nivel mundial, nunca abandonará esta ciudad donde parece ser que los bailes son la forma más común de expresarse. Alejandra Sánchez, directora artística de la compañía de danza Tango Vivo, una caleña que ha dedicado su vida al baile, en especial al tango, considera que “El caleño es muy buen bailarín y baila de todo”. Uno de los personajes más destacados en la prehistoria del tango en Colombia es Oscar Victoria, “el tosco”, inventor del tangosalsa; este hombre de 78 años que ha dedicado más de la mitad de su vida al baile dice que gracias al cine se entusiasmó con el tango, que tantas glorias le dio en los setentas. Para la historia del tango danza en Cali, el hecho de llevar el tango al cine fue la fuente principal de información a la hora de aprender a bailar. Los primeros “bailadores” aprendieron de las películas. Por esta razón los bailarines de esta ciudad coinciden que “el tango en Cali nació como tango escenario”, como afirmó Lina María Valencia, fundadora de la escuela y compañía de danza Tango Vivo. Dentro del tango danza existen dos maneras de bailarlo: está el tango salón, el tango más social, que exige una comunicación por medio de códigos que la pareja debe entender para improvisar; y el tango escenario, ejecutado generalmente


por los profesionales; se trata básicamente de una coreografía preparada para ser presentada en un show. La vieja guardia del tango en Cali, según Alejandra Sánchez, se puede dividir en dos, a pesar de que todos tenían en común el hecho de haberse enamorado empíricamente del baile y ejecutarlo sin técnica. Los primeros, donde podemos ubicar a Oscar “el tosco”, eran los salseros que se interesaron por otros ritmos como el tango o el bolero; era un tango con un estilo muy característico y arraigado. La otra corriente era más estilizada, más clásica, y trabajaban mucho con la expresión, tampoco tenían mucho conocimiento de los pasos netamente tangueros pero revivían los sentimientos de estos tangos tristes y sensuales. Entre estos podemos encontrar a Wilmar y Maite, conocidos en Cali por haber empezado con un lugar donde se presentaban exhibiciones llamado “El viejo rincón”, un espacio donde se combinaban los conceptos de restaurante y show, como es común en Buenos Aires. Más o menos por la misma época surgieron en Cali varias escuelas de danza; entre ellas estaban Yira y Piazzolla. Marta Mejía, fundadora de la Escuela Piazzolla, al cabo de varios años de existencia de su escuela viaja a Argentina, y a su llegada comienza a promover el cambio de los formatos empíricos a algo más técnico; esa nueva información inicio lo que sería una revolución en el tango danza de esta ciudad. Varios años después, esta escuela se trasladó para Bogotá, mientras que aquí Fabio Agudelo, el dueño de la escuela Yira, seguía con la metodología de antaño.


“El mundial del tango en Argentina lo ganaron los colombianos, y el resultado reafirma una tesis que va creciendo de a poco dentro del mundo tanguero: Después de Argentina, el país del tango es Colombia.”

Los bailarines se nutrían de algunos argentinos radicados en Cali, que transmitían información aunque todavía de manera incompleta. Otras influencias fuertes eran los bailarines de otras ciudades como Medellín y Manizales, entre ellos Edwin Chica, fundador de la escuela Tango Vivo, que como pocos había viajado a Argentina. Con esta generación de bailarines comienza la nueva guardia, para todos fue un trabajo lento en el que debieron desaprender para volver a aprender las nociones más básicas, mejorar su precario contacto con el tango salón y fortalecer la técnica en la ejecución del tango escenario. En esta generación nacieron los profesionales que han traído para nuestro país los galardones más preciados de este género, como el primer lugar en el IV Campeonato Mundial de Baile de Tango en el 2006, en la categoría de tango escenario de Carlos Paredes y Diana Giraldo. O como las parejas de Tango Vivo, todas residentes permanentes de la ciudad de Cali, que tienen acumulado una gran cantidad de títulos como campeones nacionales. La compañía de danza Tango Vivo nació en Cali, fue una invención de Lina María Valencia y Edwin Chica; es la escuela más reconocida en el país y es la encargada de representar a Colombia en las cumbres del tango, además de organizar la Eliminatoria Colombiana al Mundial de Tango, que antes se realizaba en la ciudad de Medellín. Está conformada por cuatro parejas; ellas son del Valle y ellos son paisas, entre todos han logrado los últimos cinco años sumar 10 títulos nacionales y una cantidad im-


portante de finales en el mayor certamen de este ritmo, el Mundial de Baile de Tango. Estos bailarines se han convertido también en maestros para los todos los que se enamoran de este lenguaje que es la danza, en especial del tango. Además alientan a sus alumnos asistir a todos los eventos que incluyan tango en la ciudad, en especial a las milongas que se realizan en la ciudad; por ejemplo en el Parque Alameda los días jueves, donde los establecimientos generalmente cuentan con una presentación de media noche, de los mismos bailarines y maestros. En estos establecimientos se respira Aire de tango pero no de los que describe Manuel Mejía Vallejo cuando decía que “el tango es una cosa de hombres solos y abandonados”; aquí se pueden ver desde los más jóvenes, aunque no inexpertos, hasta los mayores, interpretar tangos y dejar que los sentimientos afloren en la pista de baile. Pero para Lina María Valencia los espacios que existen son los mismos que hace 5 años, “de hecho todavía ponen tangos en la viejotecas (…) Se necesita un espacio acá en Cali aparte de los que hay”. Sin embargo reconoce los esfuerzos de las escuelas que hay en la ciudad por promover espacios de “practicas”, donde se dispone de un gran salón para bailar entre alumnos, profesores y otras personas interesadas en el tango, que pueden no ser parte de la escuela.


“…La primera vez que escuché tangos fue en el barrio Guayaquil de Medellín, antiguo templo de la música sureña, hoy arrasado por la modernidad (…) Entonces comprendí que la bella ciudad de Buenos Aires comienza en Medellín”

Si lugar a dudas, dentro de las facultades del caleño está su inmensa capacidad de apropiarse de cosas ajenas y darle su sabor característico, más aun cuando se trata de la danza. Los sonidos cadentes del tango han calado en corazones que adoran la danza y que encuentran en ella una manera de expresarse, de sentir y bailar sentimientos que a todos nos son comunes. Como en muchas ciudades y pueblos de nuestra geografía, existe en Cali una cultura que sólo se hace visible adentrándose en el mundo del 2X4, esta música sureña que le canta a todo. El creciente fenómeno de jóvenes que se acercan a esta música, será el impulso final para que Cali se termine de posicionar como la ciudad del tango en Colombia. Serán muchos los obstáculos a vencer, debido a que las demás ciudades colombianas tienen muy buenos exponentes en el tango-danza; pero como ya está demostrado, el caleño siempre se destaca en la exportación de talentos para la danza, y los profesionales residentes en esta tierra tienen el deber y la capacidad para formar nuevos talentos.


De las riveras del plata a orillas del rio cauca