Page 46

No iba a desaprovechar la visita y dejar de asistir a las salas de cine de arte, por lo que muy cerca de ahí tuve mi primer encuentro con una de ellas. Se trataba del Cine Arte Alameda, un par de salas distribuidas de forma muy peculiar. A la sala dos, donde ingresé a ver Poesía Sin Fin, de Alejandro Jodorowsky, únicamente se accede a través de un puente colgante y su interior, muy pequeño, asemeja más a un bunker que a una sala de cine y que además cuenta con cafetería y espacio para otras expresiones artísticas como la danza aérea con telas.

45

Durante mi recorrido por las calles de Santiago me topé con un par de chicos disfrazados del Xenomorfo y del Depredador, con los que no dudé en retratarme ya que se encontraba en vísperas de su estreno la cinta Alien Covenant. Por debajo de la Plaza de La Ciudadanía, en el sótano del Palacio de La Moneda, encontré la Cineteca Nacional, y calles más abajo, por el Paseo Bulnes, el Cine Arte Normandie, bellísimos espacios en donde la agenda no me permitió regresar para poder presenciar en ellos alguna película, cosas de horarios.

Cinéfagos - Número 28  

Julio - Agosto

Advertisement