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Gozar un solo minuto de vida inicial Busco un paĂ­s inocente

(G.Ungaretti)

Titulo: Zaragoza

Dark

de Andrea Massucco

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Prólogo Martinez, ese día como el anterior, no fue al trabajo. No era su costumbre faltar aunque tuviera fiebre. Su mujer había muerto. Quería estar solo, si tener nadie que le diera consejos, pero tenía ganas de hablar de su mujer. Se imaginó de escribirle una carta. Una de las tantas que le había escrito cuando eran novios. -“Tú siempre has estado conmigo, has estado conmigo también cuando te arroparon los tuyos y tú no te dabas cuenta de nada o nosotros pensábamos que no te dabas cuenta de nuestra presencia. Has estado conmigo hasta tu último aliento. Ese último mes has estado siempre conmigo. Deja que te diga lo que siempre he pensado. Hay cosa que te he dicho ya otras veces, hay cosa que te digo solo ahora. Raras veces pasa que lo esencial esté delante de ti. A mi me ocurrió que lo he tenido cerca de mi quince breves años. La cara, el color de la piel, los ojos, la pecas, las manos, el sonido de la voz, estaban conmigo todas las horas del día. "Eduardo", mi nombre resonaba de un cuarto al otro. Era un encanto percibir tu presencia. Llegar a casa, después del trabajo, y verte tender los paños en la terraza, quedarme un rato a mirarte y, cuando descubrías mi presencia, tu sonrisa que iluminaba la cara y era nutrición para mi corazón. "Lo esencial

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se había hecho carne en mi casa". Reconocer los pasos que se acercaban, presencia discreta y vital para mi alma. Las lagrimas de ahora no colman el vacío de la ausencia de tu voz y de tu presencia, no colman la finura de tu piel, no colman la sonrisa abierta, sincera y leve, resplandeciente. ¿Con qué llenaré tu ausencia? Tú estás conmigo todos los días, pero estás ausente, no me llamas desde la cocina, no me llamas del dormitorio! La noche. Por la noche duermo en una cama enorme sin el cálido abrazo de tu presencia. ¿Quien llenará ese vacío? ¿Quien quitará ese frío? Cuando te vi por primera vez, literalmente, mi corazón sobresaltó. No sabía nada de ti, ni conocía todavía tu nombre. A partir de entonces y de los días que siguieron mi vida cambió. No es una manera de decir, mi vida cambió. Cambió mi modo de ir al trabajo, cambió mi manera de considerar mis colegas, cambió mi manera de pensar a las mujeres, cambiaron las relaciones con mis amigos, cambió mi actitud hacia la política. Todo lo que me rodeaba adquiría un significado nuevo. Alguien ha dicho más o menos:"al interior de un grande amor todo está contenido en el" ... yo lo experimenté. Recuerdo todavía como ibas vestida aquel día y que bañador llevabas, cuando por la tarde estuvimos a la playa y que pizza tomaste por la noche. Un día estupendo.” ¿Te acuerdas te los viajes a tu tierra? ¿Y tus viajes? - Iba a visitarte con la esperanza que te enamoraras de mi. En realidad nos enamoramos. Nos enamoramos de una forma

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que duró toda la vida. Duró en los momentos buenos y en la enfermedad, y sigue durando cada vez que descubro tu ser en alguna expresión de nuestros hijos. Sí, sigues estando a mi lado. Era el día de mi cumpleaños del 2008. No sé por cual casualidad estaba en casa y tú fuera a por algún recado. Acababa de sentarme en el sofá para mirar la tele en toda tranquilidad de ánimo. Suena el teléfono. El medico de cabecera, eran la 16, y me dice que tienes los análisis de sangre muy malos, haría falta ingresarte. Ese día también, cambió mi vida. No las relaciones entre nosotros. Después de meses de hospital, soledad, tensión, miedo, nos dijeron que se trataba de un cáncer en una mala posición. Enseguida me sentí mareado, incapaz de razonar. Me parecía de vivir en un sueño. Todo eso no me ocurría a mi. Y por supuesto a mi dulce e indefensa mujer. Me asaltaron un montón de porqué. No sabía dar respuesta alguna. Entonces me entró la desesperación y empecé a maldecir a Dios. Ha sido muy fácil maldecir. El silencio de Dios es espantoso, a veces! No hay porque y no hay respuesta. Tampoco los santos me contestaban. Y más, y más caía en el odio a la vida, más odiaba a mi mismo. Silencio espantoso! Poco a poco, con la tu ayuda, parece raro pero fuiste tu a darme animo, un cura, que considero mi padre, empecé a asimilar el drama. No del todo. No se puede vivir en el dolor sin esperanza, se puede sí, si hay esperanza. En mi tardaba la esperanza. A veces la podía tocar y enseguida desparecía. Durante todo tu calvario de pruebas, visitas, ilusiones,

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operaciones, has tenido miedo sí, pero nunca te he oído maldecir. Al contrario me reñías a mi que maldecía a Dios y a todos los santos del cielo. Tu esperanza sin remordimientos ha sido mi salvamento, no me ha quitado el dolor, me ha dado la posibilidad de cogerte de la mano sin miedos ocultos. Se han esfumado los odios, no han desaparecido. -El cáncer empezó a trabajar sin parar. Trasformó tu el cuerpo, te "chupó" todo lo posible. Carne, piel, órganos, no te quitó la esperanza y la fuerza, inesperada por mi, de poder seguir adelante. Pensando siempre en mi y en tus hijos. A veces me decías: "no quiero morir, quiero ver crecer a mis hijos. ¿Tu piensas que podré hacerlo?" Mi corazón era en una grande pena y las contestaciones no podían ser claras o de gran ayuda para ti, de todas maneras no hacía falta responder, te dabas perfectamente cuenta de tu situación. Intentabas pedir ayuda desesperadamente. Sólo el cáncer puede "consumir" a una persona tan lenta e inexorablemente. Has estado más de un mes sin conocimiento. Ayer a la cuatro de la tarde te fuiste a lado de Dios. Estaban tus hermanas. ¿Te acuerdas cuantos SMS me enviabas desde el hospital? Algunos eran en clave, lo que te gustaba más era: TQM (te quiero mucho)”

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Uno El ruso era un hombre todavía joven, era de estatura normal con el pelo corto castaño y en la cara unas marcas como si hubiera tenido viruela, siempre bien vestido, con su indefectible camisa blanca , en invierno solía vestir una americana de piel fina de color negro y un abrigo negro con solapa de piel que, a menudo, llevaba echado a los hombros. El ultimo encuentro que tuvieron los dos fue en el aeropuerto de Moscú mientras Valls estaba esperando el vuelo de regreso a casa. “Antes que te vayas me gustaría darte unos detalles más para solucionar el asunto pendiente que tenemos tú e yo” dijo Borzov en un castellano muy contaminado por su idioma. Valls esbozó una sonrisa intentando de esconder el temblor causado por el escalofrío que le atravesó todo el cuerpo. Había aprendido a su coste que tenía que desconfiar de ese hombre. Había trepado la escala social gracias al curso impuesto en Rusia por el nuevo zar Putin, tenia la misma edad del político y la misma cara falsa. “La empresa, con participación de capital italiano, de la que te hablé, hace unos meses, tiene sede en Barcelona, y su trabajo

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principal es la investigación y la redacción de proyectos en el campo aeronáutico. Es una empresa vulnerable” dijo Borzov. Seguramente a Valls se le estaba subiendo la temperatura, pero no pudo hacer otra cosa que escuchar. “Por mis informaciones sé que tienen un proyecto de un nuevo helicóptero muy potente y silencioso. Estos documentos serian nuestra salvación para poder contratar con fuerza con la empresa Rus Concrete y evitar de pagar los diez millones que piden y que tu aceptaste firmando el contrato preliminar para la entrega de los terrenos” con leve sonrisa divertida, continuó “¿Es así amigo Valls, verdad?” A Valls no le hizo gracia que por segunda vez usase la palabra “nuestro”, porqué el riesgo era todo de su parte y si las cosas iban mal, sería él que pagaría el precio más alto. “Que propones” dijo con sequedad Valls “Yo no te propongo nada, te doy consejos. Es mi trabajo. Mi consejo es que si esos documentos pasaran de mano.....” otra mueca de sonrisa “Si tu no quieres que se publiquen esas feas fotos con algunos menores, sería mejor que siguieras mis consejos” “Sabes perfectamente que fue una equivocación y que estaba borracho. Es un chantaje lo que estas haciendo y además el riesgo es todo mio. Si no se hubiera puesto en medio la

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política …....”, contestó Valls con energía y dejando la frase sin acabar.. El ruso evitó de subrayar la cuestión política, prefería intentar de forzar personalmente sobre el abogado. “Qué palabras usas amigo mio! Se podría pensar que se trataría de un chantaje si no fuera que tu también ganarías mucho con esta operación, entonces mejor seria llamarla negocio. Porcentajes del noventa por ciento, a corto plazo, del capital invertido, es la promesa. La intención tuya y mía es de cobrar estos ingresos. Cada uno hace lo suyo, yo meto informaciones y tu actúas. ¿Somos socios, verdad amigo Valls? ” El ruso hizo una pausa y cambió la expresión del rostro como un animal que se prepara a atacar su presa, tenso, serio, algo preocupado y evitó la ironía habitual. “Abogado Valls, tienes que saber que no tengo ningún interés a chantajearte, a mi me interesa invertir dinero y, por supuesto, ganarlo. Que te quede claro, y que sepas que estoy decidido a todo.” “Si todo se encaja bien podría ser una solución lo de los proyectos. Ya la red ha sido lanzada. Me espero que los policías piquen al anzuelo.” dijo Valls más animado y pensó sin decirlo al Ruso: “si todo funciona me quito dos problemas, la maldita inversión y las fotos pornográficas que me arruinarían del todo”.

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“Muy bien amigo Valls. Te escribiré por correo seguro los detalles y te proporcionaré las personas adecuadas”. Se saludaron fríamente sin decir otra palabra.

Dos El viaje en tren desde Barcelona se prolongaba demasiado. Solo en el compartimiento, no estaba pensando en nada de concreto. Estaba en esa situación expectante en que se encuentra uno cuando no tiene bien claros los objetivos o simplemente por el cansancio. El paisaje seguía corriendo lento. Campos bien trazados de color verde y de color marrón. De vez en cuando alguna casucha derrotada y algún árbol, testigo del antiguo esplendor de la llanura. Las colinas se movían lentas, onduladas como el mar, salpicadas de arbustos negros, que le daban el aspecto de un enorme animal dormido, hasta divisar la figura del toro, dejado allí por negligencias de publicitarios perezosos, convertido en billete de visita de España para los turistas. Estaba repasando mentalmente lo que hubiera dicho en el encuentro que lo esperaba por la noche, sobre todo estaba preocupado por su capacidad de expresarse bien en español. Ni tampoco sabía quien sería su interlocutor. El jefe le había dicho: "tienes que estar en la cafetería del Boston a las diez de la noche, te contactarán"... Esto había sido todo ...... Nunca tuvo la oportunidad de estar en Zaragoza. Ha siempre

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pensado a ella como una ciudad de provincia, de poco interés, construida en medio del desierto aragonés. Lo único que sabía de Zaragoza, a parte de la Basílica del Pilar conocida en todo el mundo, era una especie de manera de decir, osea que los aragoneses tienen fama de ser tercos. La afirmación, leyenda metropolitana, lo acercaba a sus habitantes, porqué decían igual, en Italia, de los genoveses y el era él era de Génova. Los españoles como los italianos, considerados en general, son gente muy acogedora y, de todas formas, si hubiera un “campeonato europeo de tozudez” lo ganarían, sin duda, los genoveses. Zaragoza: No hay otro sitio igual en España, en cuanto a mujeres hermosas. Era un frase que había oído, hace tiempo, en un bar de las Ramblas de Barcelona. Era un representantes de zapatos que lo contaba a un amigo añadiendo particulares picantes. Landini se dejó llevar por esos recuerdos de bar y la sensación que le había entrado en la cabeza e intentaba pensar en las palabras escuchadas. No era fácil, a lo mejor él habría exagerado en el recuerdo. Alguien decía: “Es suficiente un paseo por el centro para darse cuenta de que hay muchas mujeres atractivas que saben vestir y tienen una caminata elegante que da alegría.” Él que recordaba pensaba tal vez a sus paseos que hizo, probablemente de cuando era más joven. Landini pensaba también él que era intrigante intercambiar las miradas con las mujeres que pasaban y dejaban una suave

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estela de olor, distinto entre cuarentonas, mayores y chicas, en este juego había algo siempre que lo dejaba sin aliento. En la mayoría de los casos pasan y van, no es posible entrar en comunicación con ellas y tampoco es posible parar esa sensación de alegría que se te pega encima. Son como un aliento de viento impalpable, que te refresca la cara y desaparece. Continuaba el discurso del bar: “Seguramente habrá alguien que gozará de sus presencia, no solo momentánea, habrá alguien que podrá hablar con ellas, que podrá tocarlas, que podrá estar en silencio mirándolas, que podrá oír sus pasos, que podrá verlas con otros vestidos.” Landini se imaginaba su respuesta: “Es una idea como otra, decía. ¿Habrá alegría? Sí, supongo que sí. Junto con la tristeza, junto con la duda, junto con el peso del día. Pero que alegría tener a tu lado una mujer guapa!” Al bar, cuando desayunas, con a lado una desconocida guapa, que ni te mira, el desayuno es mejor. Esa que se toma su croisant sin ni mirarte de reojo, un sorbo de cortado y nada, el cuello no se mueve, lo tiene como clavado en una dirección fija que no es la tuya. Pero tu desayuno te sabe mejor y tu saldrás más contento.” Seguía él del bar: -“¿A veces me pregunto qué pensarán las mujeres guapas? Landini sonreía entre si, porqué se daba cuenta que era una pregunta inútil. Piensan como todas las mujeres. Habría querido decir. La tentativa de idealizar la mujer guapa o, mejor dicho, lo que intentan todos los hombres es destinada a

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fracasar. Para hacerse una idea hace falta escucharlas, notar el timbre de la voz, pensar en las palabras que dicen y como las dicen. Hay que fijarse en la postura que adoptan cuando hablan, los gestos que hacen para subrayar lo que dicen. La fascinación no es solo el físico, es una unidad indivisible entre "corazón" y belleza.” Cuando ya estaba en el hotel y tenía todavía en la cabeza el placer del sueño a ojos abiertos, intentó volver a la realidad pensando en el motivo de su viaje que, en efecto, probablemente tendría que enfrentarse a un asunto que no sería nada fácil. En la empresa de investigación y proyectos de aeronáutica militar, donde trabajaba como jefe de la seguridad, descubrieron un caso de "perdida de noticias", o sea alguien había robado algunos proyectos y los había pasado a la competencia. Hoy en día se hablaría de un caso de "insider trading". Los controles al interior habían aclarado que la primera etapa del trayecto de las patentes había sido España. No se sabe donde esté la documentación, pero el contacto afirma que hace falta pasar por Zaragoza. “Puerta de la logística” de Europa occidental, decía el informe. Ojeando los papeles que explicaban lo detalles técnicos de un helicóptero muy potente y silencioso, se dio cuenta de que el asunto era importante y que sobre todo había en campo un verdadero montón de dinero. Y también la implicación inevitable de intereses de estados extranjeros que serían no propiamente humanitarios. Era pronto, tenía todavía tiempo antes de ir a la cita y se

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relajó otra vez dejando espacio a otro recuerdo, como si fuera un “dejà vu”. Se acordó de una temporada que pasó en casa de amigos en Jaca, en los Pirineos, donde, por la noche le costaba dormirse, era verano y estaba con la ventana abierta de su cuarto, a pesar de estar en montaña. Lo ruidos de la calle le parecían familiares, dejaba que sus pensamientos fluyeran sin obligarse a pensar algo especifico, simplemente escuchaba la calle y casi le parecía de estar en su casa de Génova. Y pensaba, intentando de lograr ese bendito estado de sopor que sería el antesala al sueño de quien no puede dormir: - “los ruidos de los coche son iguales en todo el mundo. En la calle donde se vive adquieren un matiz especifico, peculiar. Será porque algunos son repetitivos, la Harley que se para siempre a eso de la una de la noche, las carcajadas de los clientes de la Taberna, sobre todo viernes y sábado. El griterío de la gente que pasa para ir al otro tramo de la calle. Uno se acostumbra, los ruidos son como los olores, como las paredes de los edificios de enfrente, como lo arboles raquíticos a los que no llega la luz. En medio de estos ruidos hay algo todavía más peculiar. Algo que reconforta. Algo que hace pensar que todas las calles son iguales.” -Una noche, esperando que le envolviera el sueño y relajado escuchaba lo que subía de la calle, en el duermevela los sonidos son aun más indistintos, se oyen las charlas de los jóvenes que pasan, se pueden distinguir las chicas y las

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mujeres. Bien, hubo un instante y no solo una vez, en que le pareció de oír el timbre claro de una mujer con el mismo sonido de alguien que vive a más de 1200 kilómetros de aquí, un sonido de su pueblo, que oía desde pequeño. Le parecía de estar en su antigua cama con los ruidos de la plazoleta debajo de casa. Es una sensación rara, tan lejos, tan cerca. Tan desconocidos, tan iguales. Es posible que España sea un país que encanta! Estaba tumbado en una butaca de lujo de su habitación en el Hotel Boston, seguía saboreando esas agradables sensaciones por sus antiguos recuerdos, cuando decidió en serio de meterse en el motivo de su visita. - “Yo soy un asesor militar, ex coronel de los paracaidistas, y no un investigador con lazos internacionales. ¿Porqué me han mandado a mi?” Después de un largo descanso, la duda seguía persiguiéndolo a su pesar. No pudo darse una respuesta conciliadora, por lo tanto se dijo que descubriría, paso a paso lo que no encajaba. Cuando era activo en el ejercito, las ordenes no se discutían. La tarea primaria era sobrevivir y actuar las ordenes, sin demasiadas preguntas. Por fin se fue hacia la cita tanto esperada. Bajó a la reception a ver si hubiese algún recado para él. Nada. Después de un vistazo al salón sin demasiado interés se acodó a la barra y pidió un café con hielo. - “Me va a poner nervioso, esperaré un rato y luego, si no viene nadie, me iré a dar un paseo. Por aquí hay sitios donde se come muy bien y hay grande vitalidad nocturna, por lo que

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me han dicho.” Como en todas las cafeterías de hotel, había poca gente, y entre los pocos intentaba descubrir su interlocutor. A su lado, a unos metros, un joven ejecutivo con traje gris impecable se estaba tomando un bocadillo largo y fino con una caña, demasiado intento a alimentarse, “no es mi contacto.” Se dijo. Una pareja mayor paseaba desganada en el salón, con la tendencia del hombre a arrastrar su mujer hacia la barra, cuando lo logró entendió claramente, un vaso de whiskys sin hielo y la mujer le puso cara de riña. Nada de contacto. Un señor sesentón bien acomodado en un sillón leía un periódico económico con la paginas de un color rosa sucio. Parecía medio adormecido o demasiado interesado a lo que leía, porque se demoraba mucho en la misma página. Ni muestra de echarle un vistazo. Empezaba a sentirse fastidiado, las once y nada. Entonces como tenía un poco de hambre quiso imitar al joven ejecutivo y encargó el bocadillo fino. Muy bueno con un jamón fantástico, el barman le dijo que es de Teruel. De repente notó alguien en su campo visual que dice: -"¿Coronel Landini, Andrea Landini?" Se vuelve y se queda con medio bocadillo en la boca como si fuera una flauta. Una mujer que le dejó estupefacto, vestida de negro, morena, pelo corto, alta, con un escote discreto que resaltaba su piel clara, se quedó como paralizado unos segundos, la mujer le decía: - "Laura Vicente Arubia", "pues encantado", quitándose la flauta de la boca. -"Soy la encargada de la AER.SA, para ayudarte a solucionar

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esta situación incomoda para todos". Esta ya me tutea e incluso habla de solucionar el caso. El ataque de machismo se le va menguando, pensando en sus palabras, tan seguras y directas.” No estoy acostumbrado. El arranque ha sido demasiado rápido.” pensó entre si Enseguida toma ella el mando de las operaciones, a lo mejor porque ella lo sentía su deber por ser el huésped, pensó Landini.. -"Vayámonos a otro sitio, donde podremos hablar con tranquilidad, aquí esto es un desierto". Sin decir palabra salieron y cruzaron algo parecido a un puente para luego recorrer una leve bajada donde había bares uno tras otro con terrazas llenas de gente, eligió un bar largo y estrecho que terminaba en una pequeña sala de baile, supuso, porque había chicas bailando entre ellas al compás de la música. -"El ambiente se va animando mucho más tarde, pero nosotros no estamos aquí de juerga, tranquilizate" le dijo llamando al barman con una mueca que parecía una sonrisa. La minifalda de Laura no le permitía de concentrarse en lo que le estaba diciendo. Ella se dio cuenta y no se inmutó. El coronel estaba ya fantaseando en una noche "brava" donde habría podido satisfacer todos sus deseos de macho latino. -"Si quieres seguir así, te llevo a un sitio donde puedes encontrar mujeres fáciles y nos vemos mañana". “¿Como pudo leer mis pensamientos?” Se quedó avergonzado y se puso en una actitud más profesional, intentando bajar el calor que tenía en la cabeza,

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con una tónica helada. Laura le pasó algunos informes originales de una agencia de investigación, copias de notas de la Guardia Civil. No quería imaginar como se los había procurados. -"El asunto es grave, para nosotros y para vosotros, hay que actuar enseguida". Le preguntó: -"¿tienes alguna idea por donde comenzar?" Como respuesta se encogió de hombros y no dijo nada. Un poco molesto por la falta de conversación y por la frialdad de Laura, empezó a mirarse alrededor. Seguían bailando las chicas desganadas entre ellas, otros estaban sentados en mesitas con sus bebidas delante, una chica guapa, con pantalones gris, bien ceñidos, hablaba con el barman y no se podía entender si esperaba a alguien o pertenecía a la fauna del local para atraer hombres inocentes. De repente tuvo como un escalofrío cuando, en una mesilla un poco escondida, a lado de la entrada, reconoció al ejecutivo del Boston, con el mismo aire de no interesarse de nada, tampoco de la chica monumental que, sentada a su mesa, enseñaba las piernas hasta el ingle. Cogió a Laura del brazo y le hizo señas de marcharse de allí. Ella soltó el brazo y se encaminó hacia la salida, con paso firme. Landini se fijó en la hermosura de la mujer. -"¿Pero, qué te pasa?" Se encaminaron en una bajada, pasando delante del Fox y del Cielo, y casi corriendo en León XIII y a la primera a derechas. Francisco Vitoria, recorriendo todo un tramo. Pararon en el bar de la esquina, Saint Germain. Se sentaron a una mesa del

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interior pidiendo cualquier cosa. Dos cortados y agua. Estuvieron un buen rato en silencio. “Lastima no poder fumar.” Esperaba que fuera ella que empezara a hablar, pero no había manera, su mirada fija hacia el exterior no daba ninguna oportunidad. -"No estoy aquí para que me persigan nada más poner el pie en la ciudad, tienes que explicarme que pinto yo y quien es el chulo que viene a por nosotros!!!" Lo miró levantando y bajando los ojos y luego clavandolos en los suyos y dijo: -"¿De que coño me estas hablando? ¿Me has arrastrado hasta aquí y pretendes que te cuente qué?" -"Escucha, en el Boston, mientras te esperaba, había un tío vestido de gris, casi a mi lado, y me lo encuentro en el Puticlub donde me has llevado. No creo en las coincidencias, de modo que, por favor, dime que está pasando, ¿quien es el tío ese?" sin darse cuenta le apretó el brazo y al contacto con su piel fina y suave lo retiró antes que lo hiciera ella. De repente, Laura se levantó y se fue, desapareció en la noche. Después de un momento de sorpresa intentó seguirla pero en seguida se dio cuenta que era imposible, porque el bar donde estaban, hace esquina con cuatro distintas calles y le resultó imposible elegir una.

Tres Sin dificultad encontró la vía para regresar al Boston. Pero no le daba las ganas de entrar enseguida en el hotel y se encaminó despacio en una calle muy ancha donde ponía el

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nombre de Cesáreo Alierta. Su pensamiento iba a Laura. Una aparición que lo había dejado de piedra y ahora casi no podía recordar su cara, simplemente una idea confusa de su belleza. Ya no le importaba, la consideraba como un producto hispánico que alguien le había proporcionado como aliciente. Cuanto más avanzaba en esa calle anónima, bordeada de edificios altos e insignificantes y la briza de la noche le acariciaba la cara, no le importaba para nada de Laura, era ya un recuerdo. Se sentía molesto por no haberla afectado al momento del encuentro: “ ni siquiera me dio un beso, a la costumbre española, al encontrarnos.” Le entró también la duda,” ¿y si no fuese española? Un encuentro infructuoso.” De repente se dio un manotazo en la frente, no tenía los informes que la mujer le había enseñado en el bar. Vaya contacto y responsable de la seguridad! Volvió sobre sus pasos, apresurándose hacia el Boston. Nada más entrar el conserje le entregó un sobre de parte de Laura, eran los papeles que iba buscando. "Chica rara!" pensó en el ascensor que le llevaba a su habitación. Al día siguiente se puso en contacto con su jefe para comentarle brevemente lo acontecido. Nunca se le habría ocurrido pensar lo que le dijo con voz preocupada: "Laura ha desaparecido!". Cómo era posible! ¿Qué tenía que ver ella con el robo de proyectos aeronáuticos? ¿Qué papel estaba desempeñando en el asunto? ¿Pero porqué raptarla? En realidad le habían dicho "desaparecida" y no raptada. Cosa que no podía excluir el rapto ni el asesinato. No quería creer en la segunda hipótesis.

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Después de una noche pasada agitado, entró en la cafetería decidido a hacerse un plan para clarificarse las ideas e intentar de averiguar lo de la desaparición de Laura. No hizo falta. Con suma preocupación del director, estaba esperándole el comisario Eduardo Martinez Franco, de la brigada criminal. Un hombre cerca de los cincuenta, delgado, con un traje bien cortado y sin corbata, con el pelo que empezaba a sentir el paso de los años. No era el policía que te esperas y que lo reconocerías en cualquier sitio. Tenía un trato seguro y le invitó a sentarse. Le dijo, en manera directa, como saben hacerlo los españoles: -"Qué sabe de Nuria Llorenc Villalba, la mujer desaparecida. ¿Me resulta que pasó algunas horas con usted, anoche?", Landini intentó parecer confundido, y dijo con poca convicción, -“una funcionaria de la AER.SA que me está ayudando a aclarar el significado de algunos papeles, proyectos de partes aeronáuticas”. -“Escucha Landini, coronel Landini, creo que haga falta que colabores conmigo si quieres ayudar a tu amiga y solucionar el asunto de la desaparición de los proyectos.” -“Primero no es amiga miá, segundo no hay ninguna desaparición de documentos.” Le dijo disimulando su molestia. - “Coronel lo sabemos todo. Hace meses que estamos trabajando para descubrir una red de terroristas o supuestos terroristas que hacen comercio de proyectos para la construcción de armas”. Exageró un poco Martinez, en

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realidad tenía muy poca cosa al respecto -“Bueno, Martinez, conocí a Laura o Nuria que sea, ayer por la noche, porque tenía que pasarme algunos documentos relacionados con la desaparición de nuestros proyectos. Sé que es una funcionaria de la agencia aeronáutica AER.SA, estuvimos un rato en un pub, donde me ha llevado, hasta que no me di cuenta que estábamos perseguidos por alguien. Nos fuimos rápido, para que el tío perdiera nuestras huellas. Nos quedamos un ratito en el bar Saint Germain que está en una calle del centro y casi sin hablar; Laura Nuria se despidió casi corriendo, dejándome como un tonto a mirar la silla vacía. Esto ha sido mi encuentro con su Nuria”. Antes de hablar el comisario se lo pensó un rato, y dijo: -“Landini, te has metido en una situación bastante complicada sin saber prácticamente nada. O has infravalorado el asunto o eres un ingenuo, cosa que no creo, o posiblemente tus jefes te enviaron aquí como un caballo de Troya”. Evidentemente, se veía que tenía la cara un poco pálida, porque Martinez le preguntó si quería tomar algo, -“Si un whisky con hielo, gracias”. Luego dijo: -”Te pasaré algunas informaciones con el trato que si encontraras algo por tu cuenta, tendrás que avisarme sin mover nada y sin hacer tonterías.” -“El tío que os siguió, como tú dices, es un inspector mio, un buen policía con el vicio de vestir elegante. No podía permitirme que tú y ella hicierais malos encuentros sin que yo lo supiera”....

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-“Nuria no es una funcionaria de la AER.SA, sino una investigadora privada, muy buena, que trabaja por la mejor agencia de Madrid. Experta en informática, cultura clásica, ingeniero. Nunca supe explicarme porque una cabeza como Nuria se haya metido en una agencia de investigación, donde la mayoría de los asuntos se refieren a cuestiones de cama o de adolescentes ricos hartos de sus padres ricos.” Martinez movió la cabeza de un lado a otro con desaprobación. “¿En la policía hubiera tenido mucha más satisfacciones?” le contestó Landini, por decir algo, -“Eso está muy claro. Una vez lo intenté, somos muy buen amigos, pero no hubo manera, ella dice que quiere su libertad de maniobra en todo, no quiere lazos de cualquier tipo.” -“¿Y que ayuda puedo darte si es que alguien la ha raptado porque en el otro caso, creo que lo vais a comprobar pronto?” Martinez se rasgó suavemente la barbilla: -” tendrías que continuar tu búsqueda de los proyectos como si no hubiese ocurrido nada, te daría una agente para disimular, si hace falta, la desaparición de Nuria, de manera que recuperarías, digamos, la ayudante perdida.” -“Y por supuesto tu sabrías a cada momento como estoy moviéndome.” - “Por supuesto.” Dijo con una sonrisa que contagió al coronel. -“trato hecho” dijo Martinez.

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-"Tendrás que ir mañana al bar Saint Germain, me parece que lo conoces ya, te enviaré digamos la sustituta de Nuria".

Cuatro El bar Saint Germain, por la mañana sobre las once, tenía el aspecto de siempre. Un grupo de clientes en la terraza a lado de la entrada, uno con camisa blanca, otro con camisa azul, otro con camisa a cuadros oscuros y una chica guapa con una minifalda que le impedía de taparse los muslos. Era el comité de recibimiento que estaba desayunando con cortados y churros, y siempre estaban en una conversación. Al interior, a la derecha, una señora mayor, pero todavía deseable, con el periódico ojeandolo y, de vez en cuando, llevándose a los labios su cortadito. En el centro, sentada a una mesa, una chica guapa que tendría que haber salido de casa con un batín fino, por las ganas del desayuno, porque se sujetaba la prenda sobre el pecho, y dejaba más que entrever una pierna desnuda, con su inevitable cortado y croisant. A la barra los de siempre, desayunadores rápidos. A Landini le habría sido suficiente, para poder tomar algo con gusto, la presencia del comité en la entrada y de la chica del batín en la espera de su nueva colaboradora, cuando vio al fondo, a lado de la ventana MJ solita tomándose un café. No lo pudo creer. MJ es una mujer guapa, no es joven, pero tampoco tanto mayor como para ser invisible. Pelo negro, ojos vivos y un pecho generoso. Era todo lo que veía, mirándola sentada a su mesita y una sonrisa acogedora. Se sentó a su lado encargando un café

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solo. En ese mismo instante se dio cuenta de estar a lado de una mujer totalmente distinta a la que conoció antaño. El maquillaje demasiado cargado que no escondía del todo las arrugas a lado de los ojos y sobre todo la sonrisa como apagada. Enseguida tuvo la certeza de su cambio en el momento en que empezó a hablar: -"He conocido a cien personas como tu y, ¿sabes cuanto han entrado en mi cama?" Y él con la boca abierta estaba por decir, “entro, vengo a encontrar la persona que tendrá que trabajar conmigo y me sueltas cosas parecidas.” No le dio tiempo. -"Solo cinco, entonces no te hagas ilusiones, tu no sabes nada de mi". Landini se quedó sin palabras. Era mucho tiempo que no se encontraban y casi se había olvidado de que, hace tiempo, tenía un débil para ella. No sabía que decir en absoluto. Esa mujer lo desanimaba. Tenía una capacidad asombrosa de sorprender, dejando a las personas como un niño avergonzado y tímido. Casi se le iba a estropear las ganas de tomar algo, cuando soltó una risa satisfecha y dándole una palmadita sobre la mano, -"Tu te crees todo, no sabes resistir a la mirada de una mujer, no estás todavía en condiciones de encontrarte con mujeres"...Eres demasiado bambino"... Esto del bambino lo estaba fastidiando no poco. Se bebió el café con desgana y para ayudarse volvió la cabeza donde estaba la chica de la pierna desnuda, pero ya se había levantado, se volvió hacia la señora del periódico, por lo

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menos estaba ella, vestida de claro, sentada perfectamente en el taburete. MJ se había levantado, ahora la veía en todo su aspecto de bailarina cansada. Con su sonrisa irónica, le dio otro toque con la mano al hombro y le dijo: -"verás que todo saldrá bien, chao bambino". -"Espera un momento, tenemos que hablar de nuestro nuevo trabajo, Martinez ha sido claro". -"Yo, a solas, no puedo moverme". - "no te preocupes, haremos lo que haga falta, ahora que has visto quien es tu nueva asistenta, recupérate del susto y luego hablamos". -"¿como me pondré en contacto contigo?" le dijo, mientras ella estaba ya casi fuera del bar, - "te llamaré yo". Y se fue.

Cinco El día era estupendo, aprovechó para dar un paseo y meter orden en las cosas que le habían ocurrido esos días. Salió del Boston decidido a caminar, recorrió parte de camino de Las Torres hasta Damas, para llegar delante del Corte Ingles, inmutable con el paso de los años. Decidió seguir hacia la plaza Paraíso pasando a lado de Ibercaja. Se paró bastante rato a ver la destrucción de la plaza por las obras del tranvía, tanto que rodeándola se dio cuenta mejor de lo que estaban haciendo y se percató que también Independencia estaba destrozada. Un cartel ponía que las obras durarían dieciocho meses, una verdadera lastima. Por fin puso pié en la Gran Vía

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La parte inicial del Paseo es ancha, luminosa, te deja respirar. A esta hora de la mañana el sol filtraba a través de las casas y de los árboles. El azul del cielo era intenso. Los colores de las tiendas a cada lado hacían corona a todo el paseo hasta el Parque Grande. En el carril, para las bicicletas, pasaban rápido, estudiantes, deportistas o personas que tenían prisa para llegar donde sea. Todo el mundo iba de prisa. Las mujeres ondeantes a su manera y con gracia, los hombres con paso seguro. Una pareja de ancianos se cogía del brazo. El tranvía estaba parado en la espera de pasajeros.. Se quedó bastante rato a lado del andén de salida para recuperar sus recuerdos y admirar la nueva maquina del trasporte urbano, inventada por un alcalde bastante querido.”En realidad a mi no me disgusta la idea de este tipo de transporte.” La maquina es bonita y su presencia no estropea el paisaje de las calles.” Una vez en marcha hacia su destino se deslizó entre los arboles con una curva a la derecha y se cruzó con el otro de vuelta. “ No me molesta para nada, mejor seguramente que esos horribles autobuses ruidosos y gravosos.” Eran diez minutos que estaba paseando sin poder recuperar completamente los acontecimientos que le habían ocurrido cuando en ese instante le llamaron al móvil: -"soy Martinez, lo siento, pero tienes que venir en comisaría, hemos encontrado el cuerpo de MJ, la han asesinado en su apartamento, estrangulada. Te daré más detalles cuando estés aquí." Colgó enseguida, no ha podido preguntarle nada, puesto que

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tuviera algo que decir, tanto ha sido el estupor que, por un momento, lo ha dejado imposibilitado de mover un paso. Decidió ir andando, total la distancia entre la Gran Vía y la Comisaría no era mucha y si hubiese tenido que tomar un taxi, le habría costado igual de tiempo a causa de las obras del tranvía. En el paseo Pamplona la gente transitaba como siempre sin saber nada del drama que leería al día siguiente en el periódico, lastimando a la pobre chica y maldiciendo a los asesinos, pero sobre todo se preguntaría del porque de un asesinato en la tranquila Zaragoza. Entró en el despacho de Martinez bastante acalorado por el largo paseo y con una sensación de angustia pensando a la pobre MJ. Pensando también en si mismo, involucrado de repente en una cuestión de asesinato que no estaba en sus planes cuando aceptó de ocuparse de ese maldito asunto. Lo que le daba rabia era haberlo infravalorado como si se tratara de desempeñar un trámite administrativo y de no haber sido más decidido en el encuentro con MJ, “si no la hubiese dejado marcharse y me hubiese explicado las cosas que sabía o a las que estaba trabajando, a lo mejor, ahora estaría viva.” Era algo que afectaba su orgullo profesional. Nada más poner el pie en el despacho de Martinez un bloque de papeles volaron al aire y el pobre agente que se los había traído tuvo que agacharse a recogerlos en silencio, mientras el Comisario seguía maldiciendo a todo el mundo. Le gritó como si fueran sordos: -"entra Landini y buscate una silla. No hay ni una silla en esta jodida comisaría",

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y levantándose, con un pie fuera de la puerta, gritó más fuerte aún: -" Lafuente, trae una maldita silla". -"Querido Landini, la situación es muy difícil y tengo un presentimiento que no es nada bueno" sacó una jaquetilla de cigarrillos y se encendió uno a pesar de que estaba prohibido. -"Matar de esta forma a un policía es increíble." expulsó nerviosamente al aire el humo y apagó enseguida la colilla. -"La han estrangulado y, estamos casi seguros, que la hayan violado" Se quedó petrificado, no le salió ni una palabra en ese momento y le pareció notar una emoción en la mirada de Martinez que enseguida borró de su cara con un fuerte puñetazo en la mesa, de donde cayeron al suelo bolígrafos y lápices que con un puntapié, con acierto casual, lanzó una a destrozarse contra la pared. -"Lo siento Landini, tenía que desahogarme,.... En el piso está todo removido. Seguramente buscaban algo". Se atrevió a intentar de intervenir Landini: -"Siento decírtelo ahora, pero no creo que esto tenga algo que ver con el asunto de la desaparición de los documentos. Me estoy liando, no puedo pensar, no logro entender lo que está pasando "en esta tranquila ciudad". Se dio cuenta que subrayó tranquila con excesiva ironía que no pegaba en ese momento. Martinez no le hizo caso: -"Creo en ningún misterio Landini, tengo que atenerme a los hechos.

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Si quieres que te hable abiertamente, creo que tu problema, los de los proyectos y el secuestro de Nuria, están unidos. Si no fuera así caería cada lógica. Esos hechos aislados carecerían de sentido. " “Te repito, Martinez, ¿qué hago yo? A este punto me vuelvo a Barcelona, no creo que tengáis tiempo de dedicarme." -"Mira, me fío mucho de mis sensaciones, aunque mis jefes se piensan que estudie por la noche planes científicos con la ayuda de ordenadores, el posible desarrollo de mis investigaciones. Diría que podrías ayudarme, tu experiencia me valdría bien. Podrías echarnos una mano también con lo de Nuria, en este momento o como siempre no tengo muchos hombres a disposición. Si estás de acuerdo te haré preparar un permiso provisional como asesor de la policía de Zaragoza, para poder trabajar juntos y lo más importante que ninguno pueda meterte pega en tus investigaciones. ¿Qué te parece?" Landini hizo una larga pausa como si estuviese meditando. En realidad el asunto le intrigaba y le molestaba regresar enseguida sin haber conseguido nada. Habría sido una cobardía y aceptó. Martinez quiso ir directamente al grano porqué sabia que Landini pasó una temporada con ella: -"¿Cómo era MJ cuando la conociste? ¿Crees que se esconda algo en su pasado que pueda darnos una pista?. En este momento no tenemos nada.” Se pasó la mano en la frente como para intentar de recordar, en efecto habían pasado más de dos años desde cuando la vio la ultima vez.

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-”Estaba participando a un mitin organizado por el departamento de policía de Barcelona, hace unos años. Era un congreso de calificación que daba un certificado de: “criminal profiling advanced”. Había también una información sobre las sectas religiosas. -"Quiere decir que la conociste antes que muriera su marido, si han pasado varios años. Y que persona era, como era su actitud hacía su trabajo, ¿te habló de algún caso que seguía personalmente?". -”El curso duró una semana y, puedo asegurarte, que han sido unos días muy agradables. Durante las clases era una persona muy interesada, apuntaba muchas cosas, hacía preguntas, quería ir al fondo de los temas tratados. O sea muy era seria, por lo que he podido comprobar. Después del curso, se solía salir y, casi enseguida, dejamos el grupo para salir los dos juntos. Los demás las aburrían, decía, se portan como estudiantes de liceo. Los dos íbamos al cine, a veces a tomar algo o simplemente a pasear. Era una compañía muy agradable, hablábamos de todo, de sus ilusiones en el trabajo, de su marido que me parece era un ingeniero. Me parecía muy enamorada. Me habló también de algunos proyectos que tenía. Recuerdo que me dijo que habían heredado un terreno en Vallvidrera y allí habría sido el sitio ideal por una pequeña casa donde ir a vivir. Como te digo una persona guapa, agradable, no te daba ninguna oportunidad de ligar, me parecía una persona cuadrada que no quería rollos. No me habló nunca de las investigaciones que estaba siguiendo y yo ni se lo pregunté.

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-"¿Sabes en que trabajaba ahora? Porque, después de la muerte del marido, hubo una temporada en que quería dimitir y, después de tantas súplicas de mi parte y del mismo jefe, decidió quedarse en el cuerpo y trasladarse definitivamente a Zaragoza. Una mujer totalmente distinta de la que me cuentas tu. Tenía el encargo de investigar sobre la redes sociales de contactos para singles, después de dos denuncias de violación por medio de miembros de esas "comunidades", ¿se dice así?" Puede ser que haya encontrado algo. Sus relaciones que me enviaba eran siempre indefinidas, dejaba entender de seguir una pista pero nunca puso noticias concretas. -"Creo que la pobre no supo tragar lo de su marido que, según ella, lo asesinaron, aunque la versión oficial ha sido accidente en el trabajo, se cayó de un andamio. Creo que se haya ido un poco fuera de la cabeza. Me han contado que con esto de las "redes sociales de encuentros" se ha tirado algunos, bastantes digamos, de los personajes que navegan en ese mar de solteras amargadas y de fingidas honestas y de hombres malos que aprovechan de la situación. Últimamente se portaba como si fuera una "escort". como decís vosotros en Italia, se vestía bien, a la moda, un maquillaje cargado y hablaba como si fuera ajena al cuerpo de la policía." -"Cuando la encontré en ocasión de la sustitución de Nuria, me pareció de estar con otra persona distinta a la que conocí en Barcelona. Me hizo unas preguntas raras y la vi demasiado sonriente y huidiza. Sí, me sorprendió. Y ahora mismo me acuerdo de un particular, en el curso ese, participó a las clases

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de "las sectas religiosas", no fui, no me interesaba. Una noche, paseando, intentó meterme en ese discurso de sectas y magia, pero como vio que desviaba el tema porque eran cosas muy lejos de mi sensibilidad, cortó y no me habló más de ello." -"¿Tú crees que tenemos que buscar en este ambiente? ¿Las sectas, digo, y los adictos a las redes sociales?" -"Pues no lo sé, pero esta es una pequeña pista, algo que en cierta forma une el pasado de MJ con el presente. No lo podemos dejar pasar en balde"

Seis Martinez, por la mañana temprano, convocó los dos inspectores para dar nuevo impulso a las investigaciones, mientras tanto estaba controlando los informes médicos y de la científica que no añadieron nada de nuevo a la idea que ya tenía sobre el homicidio. -“Bueno, ahora hay que meterse en marcha. Tu Morales contacta todas las asociaciones: religiosas, para religiosas que encuentres, por si en sus filas tienen algún loco suelto. Tu Suelves ven conmigo al piso de MJ a ver si encontramos alguna pista y me meterás a desnudo su ordenador, de acuerdo!”. Es un piso pequeño en la calle Conde de Aranda. De la pobre mujer queda solo el rastro dejado por una tiza blanca, en el suelo delante de la cama, de la que tenía que ser la posición de MJ cuando la vieron los de la científica.. La linea

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irregular destinada a ser borrada, recordaba a Martinez los antiguos juegos de su niñez, en los que se empeñaban sobre todo las chicas. Le dio una grande tristeza pensar a MJ cuando era niña, con sus ingenuidades y fragilidades que la vida borra inevitablemente. También tener que buscar en un sitio donde vivía una persona conocida y querida, donde todo estaba metido arriba y abajo, le daba una amarga sensación de violación. Los dos policías fisgaron por todas partes. En el pequeño escritorio no encontraron otra cosa que papeles blancos, recortes de periódico y de revista, ordenados aparentemente sin un sentido lógico, artículos de política, fotos de revistas de corazones, parecían recortes hechos para pasar el tiempo. Encontraron sí varias cajetillas de cigarrillos y por fin algo que pudiera interesar, un teléfono móvil. -“Toma Suelves, mira si le sacas algo” y lanza el móvil al inspector que, para que no le cayera al suelo, da un salto a su derecha, intentando de cogerlo al vuelo; pierde el equilibrio, choca contra la mesilla de noche y con el hombro va a dar en una pequeña benditera colgada de la pared. Podría ser de un cierto valor, porque cuando Suelves recogió unos trozos del suelo, con la cara más inocente del mundo, le parecían de cerámica, blanca con dibujos azules. “Que c..... haces” empezó Martinez, y continuó: “no ha caído solo porcelana, me ha parecido de oír algo metálico.....” los dos se pusieron a buscar entre los rastros en el suelo, luego Suelves se agachó para mirar debajo de la cama y encontró

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una pequeña llave de color amarillo. Probablemente estaba colgada detrás de la benditera. “¿Y esta qué es?” dijo Suelves enseñándola al comisario. “¿Una llave. Según tu parecer, ¿qué falta en este cuarto?” “Pues, sin duda un ordenador, me esperaba encontrarlo aquí” “A no ser que la falta o la desaparición no sea el motivo del homicidio, junto con el hecho que seguramente ella reaccionó a la agresión” “Podría ser también el hecho que no lo hayan encontrado o no hayan hallado lo que buscaban, a lo mejor ella no tenía solo uno” dijo Suelves con convicción. “¿Y esa llave es la de un deposito donde guardaría su ordenador? Sí, podría ser, aunque cada vez que tenía que usarlo, debía ir a buscarlo vete a saber donde!” “Creo que tengas razón . Hay que buscar a que sirve esa llave y controlar el contenido que encierra.” Landini se imaginaba que Martinez no regresaría tan pronto de la reunión con el jefe y decidió de irse, total eran ya las ocho y media. Le retumbaba en la cabeza lo que había oído decir a una niña de ocho años con alegría: “al mundo somos solos”… posiblemente repetía algo escuchado en la tele o que había leído hace poco, pero esa frase se le clavó, dicha por una niña sin darse cuenta, le apareció en toda su verdad elemental.

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Solo la esperanza en un encuentro da la posibilidad de seguir adelante. Un encuentro nuevo que deje reconciliarse con el mundo, consigo mismo. También delante de la muerte somos expectantes. Y es lo mismo, lo que puede dar paz, es un encuentro que alivie ese terrible pensamiento. Algo que convierta la idea del abismo. Ya, expectantes. Ese alguien o algo hay que reconocerlo o dejar que nos encuentre, una búsqueda sin demasiado miedo. Vendrá un día, sin ruido, sin que te percates y te abrazará, no hará falta decir palabras, cada uno sabrá y dirá: es el encuentro. Estamos solos en el mundo. La desconfianza es la base de nuestras relaciones. Pesadillas, miedos y vergüenza se apoderan del corazón. La realidad enseña toda la mentira que hay entre hombres y mujeres. Más la edad avanza tanto peor es la desconfianza, la mentira, la distracción. El tiempo que pasa lleva consigo un olvido presumido que impide el recuerdo del pasado y el impulso hacia el futuro. Le parecía de estar en un juego continuo, donde las reglas son: no descubrirse, mentir, sonreír, hablar de cosas inútiles. Nada malo en todo esto. Pero es cansante, agotador. Si se trata de la actividad principal en las relaciones. Cuanto sería liberador hablar directa y abiertamente! Poco importa. Se decía, casi con rabia ”No soy completamente chiflado. Simplemente registro sensaciones que me pertenecen, que son una parte de mi ser. Afortunadamente no todos los días son así, pero dentro de mi vive esta parte gris.”

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Forzando su orgullo, tuvo la fuerza de llamar a Martinez: -“Martinez, que tal, soy Landini, ¿te apetece desayunar conmigo? ¿Estás ya en el centro?, pues muy bien, ¿nos vemos delante de la Trufa? Vale, hasta pronto” En el bar, el momento del movimiento más intenso había terminado, el frenesí del desayuno, de las mujeres a la barra con la cara dormida, era un recuerdo. Quedaba un grupo de personas, sentadas a una mesa, todavía desayunando y probablemente hablando de trabajo, un señor encima de varios papeles y libros, ocupando dos mesas, que subrayaba las lineas con dos rotuladores, con a lado los restos de su desayuno. Dos personas en los taburetes de la barra conversando y riendo con las camareras. Era el momento en que ellas podían relajarse un poquito del atender a los clientes con amabilidad y simpatía. El policía y Landini se sentaron a una mesa, a lado de la pared para estar más tranquilos y ambos pidieron cortado, dobladillo a la plancha y agua.. Después de saborear los dobladillos, Landini dijo: - “estoy preocupado de como se han metido las cosas, no será el caso de pedir ayuda, ¿qué opinas? Ademas vienen a complicarme la vida los sueños, he soñado con MJ”. Y esta noche ha sido como si hubiera visto una vida distinta de la que conocía hace poco” Landini le resumió los pensamientos que lo habían abrumado, buscando algún consuelo en el ya amigo policía -“Bueno no te asustarás de los sueños y de los malos pensamientos con todo lo que has visto tú en tu vida de

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militar!” -“Seguro que no, pero influyen, me meten nervioso y, si quieres que te lo diga, veo que tú también estás inquieto, lo veo por tu mirada” -“Sí, estoy muy nervioso y no tan solo por el trabajo, tengo mi mujer muy enferma y no puedo hacer nada” -“Lo siento” dijo Landini. -“Si eres un amigo, no me pidas nada más” Landini le hizo señas que sí con la cabeza, pero poco convencido. -“Te digo una cosa de mi” contestó Martinez, - “Esta ciudad, las fiestas, las mujeres, son ideas como otras. Lo que me interesa a mi, es que en un hecho que me toca esté escondida una promesa. Una promesa que sea esperanza que mi vida cambie. Que cambie radicalmente”. Hizo una larga pausa para beber un buen trago de agua. -“Este deseo de cambio, la promesa del cambio te la puede dar solo una persona. Mi mujer representa todo esto. ” Otra pausa. “Mi mujer está muy enferma .... morirá pronto!” Landini no supo que decir, intentó tocarle la mano que Martinez retrajo. - “también el trabajo me da algo parecido”. Tendremos tiempo de hablar de ello te lo aseguro, ahora es el momento de concentrarse en las investigaciones. Tenemos que dejar de un lado nuestras situaciones personales, no es fácil pero hay que intentarlo. Te lo agradezco que estés aquí para echarme una mano en este momento. Merece la pena luchar por algo bueno”

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“Te lo agradezco yo a ti. Tu no sabes cuanto me ayuda tu actitud y lo que acabas de decir sobre tu mujer. Me gustaría poder hacer algo mas” -“Lo estas haciendo, lo estamos haciendo. Ahora tengo que irme, nos veremos pronto” Landini quiso pagar él la consumación y se quedó un rato más en el bar. Tomó otro cortado y se puso a fantasear sobre Martinez. “Pues, cabezudo lo es de verdad o no quiere que nadie entre en su vida privada. Ya veremos que pasará” Landini se quedó allí pensando en las palabras de Martinez y empezó a rondarle en la cabeza una pregunta: ¿Merece la pena luchar? Intentó darse una respuesta: “Sí, merece la pena. Creo que no haya otra forma más humana de interpretar la vida que fluye dentro de nosotros. Ningún optimismo idiota como el de algún político o más aún el de la publicidad. La vida que mueve nuestros actos a partir del desayuno, la vida de cada día, con su carga de cansancio, de aburrimiento, de dudas, de desmoralizaciones, de dolores, hasta que nos acostamos, merece la pena. Este tiempo que se nos desliza encima, de minutos, horas, días, años, resulta ser el ámbito donde transitamos. Donde, muy a menudo, no somos libres de actuar como quisiéramos, por las influencias de fuerzas que superan las nuestras. A veces no podemos actuar en base a una nuestra idea sino, casi, obligados a seguir las emociones del momento indicadas por quienes fabrican ideas por interés. Las dudas agobian y entra ganas de pensar que sea una lucha desesperada, sin posibilidad de ganar, sí,

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muchas veces es así, no se puede ganar. Pero como la evidencia que la única vida que se mueve, que actúa, es esta, es la que cada uno tiene, merece la pena intentar de que alguien no la viva por nosotros. Que sea fácil o difícil, no importa. Creo que todo el mundo se la arregla como puede. El significado de la vida es mucho más complejo que cualquier discurso y al mismo tiempo tan fácil de entender que haría falta copiar de los niños para cumplirlo en su totalidad. 'Los que saben hacerse pequeños son personas geniales.' Luchar, para ellos, no es algo extraordinario, es algo que pertenece a su naturaleza, como una camisa que se viste. Sí, merece la pena aprender” . Ya estaba fuera del bar cuando se decía estas últimas palabras y se puso en camino hacia su hotel, con el alma menos pesada.

Siete Nuria estaba acurrucada en un sofá, con el pelo maltrecho, las medias rasgadas y con una mano esposada a un pómulo del mismo sofá. No dejaba de mirar a su alrededor y sobre todo a los movimientos del gordo. Sus carceleros eran tres que de vez en cuando, se alternaban. El más gordo de los tres era violento y peligroso, según la idea que se había hecho. Bebía mucho y parecía que los otros dos le tenían miedo porque no se atrevían a contrariarlo. El tío llevaba colgada del cinturón una navaja que a cada momento sacaba para pasársela entre las manos como si fuera un juguete y a veces se divertía a quitar largas tiras de madera de la mesa en que comían, que partía con la facilidad de una cuchilla de afeitar. Tenía un cuello

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como un toro, brazos enormes con encima una camiseta de mangas cortas que parecía siempre de una medida menos de la que le servia. Pero a pesar de su gordura se movía esbelto, con energía y siempre se sentaba a horcajadas en las sillas en una postura que se parecía a un luchador de sumo listo para el ataque, con su barriga prominente y los muslos enormes. Estaban en un cuarto de definición difícil, alguien había vivido allí pero sin cuidarse de las paredes que eran de un gris sucio, las cortinas, de tela pesada, no dejaban pasar la luz y los muebles de baja calidad. La mesa del cuarto de estar y la cocina se habían convertido en un basurero, con plásticos y restos de comida. Nuria intentaba de escuchar e identificar los ruidos que filtraban desde fuera para tratar de localizar el piso. Entre si decía: "si oigo ruidos de la calle, quiere decir que no me han llevado al campo, estoy en la ciudad, pero donde, ¿en que barrio?". Pensando en todo esto, con los ojos cerrados y echada como si estuviese durmiendo, con la mano izquierda que le quedaba libre, intentaba sacar una varita de hierro de su cinturón. No le resultaba fácil, porque le dolían los dedos y no podía trabajar en manera continua para no herirse, pero notaba que poco a poco la varita se movía y se estaba desencajando. En momentos de relativa tranquilidad, cuando sus carceleros dormitaban o comían, dejaba que su pensamientos corrieran libres. El pensamiento dominante era el recuerdo de su padre durante su infancia y cuanto lo había querido. Los juegos que podía hacer con él, las visita al parque cuando aprendió en ir

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en bicicleta. Sus recuerdos no seguían una lógica temporal, era como si brotasen de su cerebro por sus propia voluntad. Era una sensación tan agradable que no esperaba otro momento de poder adormitarse y dejar espacio a esas imágenes del pasado. Su padre había sido la persona más importante de su vida, porqué su madre la perdió a los once años conservando de ella el cariño y la tristeza procurada por su enfermedad. A menudo pensaba como hubiera sido su vida con su presencia pero sin llegar a conseguir ninguna idea tranquilizadora y como respuesta se decía que era demasiado pequeña cuando falleció, decidiendo de borrar el recuerdo porqué demasiado amargo. Al contrario iba muy atrás en tiempo pensando a las veces en que su padre le permitía de dormir con él. La alegría y la seguridad que le daba su presencia le duraba hasta ahora. También cuando le enseñaba el uso del ordenador, sin reñirle si no entendía algo, “esto pasa a todo el mundo cuando se está al comienzo, cuando se tiene que trabajar o jugar con algo nuevo, no te preocupes”, era la frase que la tranquilizaba y que se repetía cuando, ya mayor, estudiaba a la universidad. “No tienes que fijarte en los demás tú eres única” o también otra “¿Ves todas las personas que pasan ahora? Pues a cada uno ha pasado algo parecido” palabras sencillas que no siempre le resolvían los problemas pero eran su punto de partida para volver a empezar y no perder su equilibrio. La vida no se puede vivir dos veces, sino a ella le habría gustado decirle muchas más cosas de las que le había dicho, aunque tenia la certidumbre que su padre sabia

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cuanto lo había querido. Una lagrima dulce le resbaló en la mejilla, no quiso quitársela para retener un poquito más la ternura del recuerdo. De repente sin un motivo el gordo se volvió hacia Nuria y le dijo: -"Maldita puta, tienes que respetarme de otra manera no verás el día de mañana". Luego, sin decir otra palabra, se puso a cortar con fuerza trocitos de madera que caían al suelo como flechas. Ese día el gordo estaba nervioso, había bebido y no paraba de menear su navaja. En el cuarto se había quedado solo otro compañero que, con las piernas entrecruzadas, estaba leyendo una página de deporte, donde destacaba: "El Real Zaragoza por fin", estaba leyendo con gusto y parecía que estuviese rezando porque se oían la palabras como hacen los niños que empiezan a leer. Era un chico de veinticinco y tantos años de tez morena, el pelo muy corto y negro, con los labios prominentes, la cara con pocas señales de barba, que le daban un aspecto de niño enfadado sin poder esconder sus rasgos de chico. Seguía con su sonsonete y el gordo ya le había echado varias miradas nerviosas cómo para decirle que se callara, meneando con intensidad su navaja, cuando de repente, con rabia le dijo: - "o terminas el rosario o te clavo ese papel en la boca, colombiano de mierda", enseñándole el largo cuchillo.

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El chico se paró en seco y tras un breve silencio subrayado por su mirada fija en los ojos del gordo, dijo: -"si lo repites te mato", el gordo soltó en una carcajada desdeñosa volviendo la cabeza a su izquierda para acentuar su menosprecio: En ese mismo instante el chico se lanzó encima del gordo que no esperaba tanta furia y le cayó la navaja, se enredaron uno con el otro en el suelo chocando en la mesa, gritando y blasfemando, el chico tuvo a su alcance la navaja que con rapidez la clavó en el muslo derecho del gordo que soltó un aullido como un lobo y con un esfuerzo tremendo intentó arrastrarse hacia la cocina, mientras el chico le cogía por un pié para que no se moviera. Nuria, sin pensar, sacó del todo la varita del cinturón y la puso en la cerradura de las esposas, en unos segundos hicieron, click. Tuvo el valor de no olvidarse su bolso y se lanzó hacia la puerta inesperadamente abierta, dio un vistazo fuera. con cuidado, no había nadie, se volvió a mirar los dos que ya habían alcanzado la cocina de donde llegaba un ruido de platos rotos. Todo esto ocurrió en unos segundos, se puso a bajar las escaleras con cuidado, porque sabía que de un momento a otro hubiera podido llegar el tercer hombre y, en efecto nada más bajar el ultimo peldaño oyó un ruido de llaves en el portal, tuvo apenas el tiempo de esconderse en la sombra formada por la escalera y la entrada al patio interior. El tercer hombre, oyendo ruido de los pisos de arriba, enfocó la escalera dos peldaños a la vez sin pensar al portal y Nuria se echó literalmente a la calle, descalza, corriendo cuanto podía en una calle estrecha, con coches aparcados al lado derecho y

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cubos verdes de basura, dio una vuelta a la derecha y a la izquierda, tan rápido que casi chocó contra tres negros, apoyados en un portal, que se asustaron y dieron un salto los tres como si fuera un baile. Otros cincuenta metros con la garganta que le escocía por el esfuerzo, para llegar en una grande plaza desconocida que la hizo parar en seco. Estaba resoplando, se dobló para recuperar el aliento, miró alrededor por si alguien la perseguía, nadie afortunadamente, en frente tenía una grande escrita en una pared, "supermercado AL CAMPO", más allá el rotulo iluminado de "Mac Donalds'", sí, este sitio me suena, sí, que me suena, buscó el nombre de la plaza, sí, Utrillas, estoy en la plaza Utrillas y allí en frente tiene que estar Miguel Servet. Otra vez corriendo. No tuvo que esperar, paró un taxi y se tumbó en el asiento trasero. el taxista pensó que estuviese borracha y le dijo -"vaya juerga!", Nuria sin inmutarse, estaba recobrando su sangre fría, le dijo -"vamos al parque de la Aljafería", -”pues bien, pero está lejos mujer", le dijo el taxista simplemente como comentario y pensando si la mujer pudiera pagar -"no se preocupe, tengo que rebajar la resaca, y no corra".... Recorrieron Miguel Servet y se enfilaron en el corazón de la ciudad hacia el oeste, de vez en cuando Nuria se incorporaba en el asiento para echar un vistazo atrás por si alguien la perseguía, nadie. Después de diez minutos, cuando están delante del castillo de la Aljafería, dice al chófer que ha

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cambiado de idea, mejor regresar e ir hacia el Coso y que se pare, donde pueda, en la plaza de España. Al pagar el taxista, Nuria se dio cuenta que era la una y media de la noche. Las personas en la calle ni le hacían caso y ella tampoco se fijaba en lo que pasaba a su alrededor, solo sentía un gran escozor a los pies y no veía el momento en que pudiese relajarse y tomar un baño caliente. Por fin llegó a un palacio enfrente de la calle Alfonso, dio un vistazo entorno y entró, subió en ascensor hasta el último piso delante de una puerta donde había un cartel: "se alquila", lo quitó y entró. Por fin, se dijo. Antes de encender la luz, bajó todas las cortinas de tela oscura de manera que no filtrase nada al exterior. El apartamento era grande y por lo visto Nuria, ya lo había utilizado otras veces, porque antes de desnudarse, comprobó si hubiera algo de comida en el frigorífico, aprovechó para beber media botella de agua, y si estaban en su sitio sus ordenadores portátiles, mecánicamente abrió también el armario lleno de su ropa. Ahora podría descansar. Se deslizó suavemente en la bañera llena de espuma y se tapó la cara con una toalla húmeda. Intentó relajarse pero todavía estaba tensa y sus pensamientos fluían como fotos en una cámara, como imágenes sin sentido, el gordo con su navaja, los dos que la empujan dentro de un coche, los manotazos que le dieron, el sofá al que estuvo atada, la plaza Utrillas, el taxi, Landini, Martinez. Poco a poco le entró un sopor que le sugirió de echarse en la cama y tal cómo estaba, con el albornoz puesto se echó. El sueño se apoderó de ella. No fue un sueño

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profundo, tuvo muchos sobresaltos y siguió con sus pensamientos como fotogramas, pero pudo descansar y recobrar fuerza hasta las diez de la mañana.

Ocho El móvil que estaba todavía encendido, se reveló fuente de muchos códigos interesantes. Suelves pudo abrir los contactos sin problemas. Se dio cuenta que no había nombres y números, sino en vez del nombre, códigos descriptivos de las personas: conde, mariposa, abogsucio, verde, Teruel, doctreinta, glenn, bebida, y así hasta llegar a cuarenta y nueve nombre-códigos con su número de móvil. Martinez observó: -”seguramente sus contactos de la red de singles, habrá que controlarlos uno por uno. Con mucho cuidado, pero quiero saber todo de ellos, quienes son, que hacen, que comen, con quien se ven, que relación tenían con MJ y como la conocieron. Cuando estaremos de vuelta a mi despacho empezaremos enseguida y me gustaría hacer una copia para no correr el riesgo de perderlos.” De vuelta a la comisaría, Martinez encarga a Lafuente para que le ponga en una hoja de papel todos los nombres y los números del móvil de MJ y empieza con las llamadas. También Suelves le ayuda.

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A las primeras llamadas responde el contestador automático o la grabación de que “el usuario no está disponible”. Suelves llama a Solitario19, sin esperar mucho le contestan: -”Diga!”, “Soy el inspector Suelves de la policía de Zaragoza”.. -“Me lo esperaba” dice el otro, - “como que se lo esperaba, el qué” - “Inspector, no soy tonto y leo los periódicos, esa colega vuestra muerta estrangulada, dicen que estaba indagando sobre los usuarios de los social network para singles y cuando vi la foto entera, me di cuenta que la conocía” -“Cómo que la conocía, ¿quiere decir que se encontró con ella?” -“Pues claro y si no que hago en ese medio de contactos con mujeres! No estoy allí simplemente para chatear.” -“Bueno, si le parece bien, ¿me gustaría hablar con usted, señor ….?”. -“Nada de nombres al teléfono inspector, soy un hombre libre que puede hacer lo que le da la gana, pero si quiere hablarme, podríamos vernos esta tarde a eso de las nueve en el Cuarto Espacio, en la plaza de España, antes se llamaba Gambrinus”. Martinez llama al código abogsucio. Después de larga espera contesta una voz de mujer: -“Dígame, bufete Legal Valls”, en cuanto Martinez le dijo que era de la policía, la mujer se puso casi a balbucear: -”Perdón....es que este es un móvil privado...no habría tenido que contestar....pensaba que era...no lo sé.” -“Dígame donde está el despacho que quiero hablar con el abogado”.

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-“No está, está de viaje al exterior, por trabajo”. - “ ¿Y donde se encuentra?” - “Creo que esté en Rusia, pero tendría que preguntarlo a su secretaria”. -“Pues está la secretaria” - “Sí está aquí” -“Dígale que dentro de media hora estaré allí”. -“Suelves, explicame, en pocas palabras como funcionan estos sitios de encuentros para singles”. -“Pues, no tengo conocimiento directo, pero tengo varios amigos que están inscritos desde hace tiempo y dicen que....” Martinez lo interrumpió: - ”Suelves al grano”. -“Hay muchos comisario y....”, - “Y tu elige solo algunos, quiero saber como funcionan, qué se logra, hacen reuniones, se reúnen en locales, hacen actividades juntos, excursiones...” -“Como le estaba diciendo hay de varios tipo, pero los que funcionan mejor porque son más discretos, son esos donde hay un contacto directo y personal entre hombre y mujer. Cada uno se registra, pagando, en esos sitios con la descripción de como es y de lo que quiere, puede poner fotos, bajo un apodo que no revele enseguida su identidad. De allí uno pide al otro, si le gusta, de poder chatear, puede enviar email y obviamente enviar números de teléfonos, e-mail privada y si las cosas funcionan, las personas se encuentran personalmente. El objetivo es el encuentro, luego los dos manejan la situación como les antoja.”

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- “O sea es una especie de agencia matrimonial”,dijo sonriendo Martinez, - “No solo eso, hay gente muy variada y a veces muy rara, solteronas calientes, personas que quieren pasar el rato, personas que buscan novio, personas que en vez de hacer el trabajo en la calle, se hacen publicidad allí. Personas que hacen de tramite a otras. Van muy de moda las rusas”. - “Entonces, a ver si entiendo bien. Si se encuentran personas honradas, todo puede acabar bien pero si se presenta algún delincuente es difícil reconocerlo antes del encuentro, ¿es así?” -“Sí, digamos que es más o menos como dice usted comisario. Hace falta añadir que hay algunos que son muy serios y seguros en la fase de recogida y publicación de los datos personales, o sea cada miembro no puede publicar barbaridades o propuestas directas, en algunos hay la posibilidad de denunciar a un miembro a los administradores del sitio, pero, claro, que uno puede camuflar su identidad y su manera de decir las cosas. Los problemas pueden ocurrir en el contacto directo, es aquí donde hay el riesgo y se juega la libertad de cada uno. También en las relaciones digamos tradicionales las personas corren los mismos riesgos, siempre depende de la elección que se hace ”. -“ Muy bien Suelves. ¿Cuando tienes que encontrar el señor del Cuarto Espacio?”. -“Sobre la nueve comisario”. -“Pues entonces ven conmigo que vamos a conocer la secretaria del abogado Valls”.

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Nueve Tardan un poco más de lo convenido a causa de las obras del tranvía. En la zona de plaza Paraíso se crea muy a menudo un atasco. Después de haber soltado un rosario de palabrotas hacia el alcalde, Martinez encuentra, afortunadamente, un aparcamiento casi a lado del despacho del abogado, en una bocacalle de Plaza de los Sitios. En la placa dorada a lado de un portal de un palacio blanco y bonito ponía: “Abogado Valls & Asociados - Un despacho de lujo, la antesala tiene muebles tallados, incluso el revistero. - “Si esta es el antesala, ¿qué nos espera en el cuarto del abogado? Tendremos que quitarnos los zapatos.” Dice sonriendo Martinez, mirando a Suelves que se toma un bon bon puesto en una cajita en la mesa, llena de todos tipos envueltos en papel dorado, elegante y antigua, quizás. Después de unos minutos de espera llega la secretaria, una cincuentona muy guapa y elegante. Pantalones gris, chaqueta clara y una fina bufanda al cuello dejada suelta de un lado, su rostro redondo y maquillado con suavidad y la leve sonrisa les da una acogida muy agradable, -“Pasen por favor, vamos al cuarto del abogado”. Martinez no se había equivocado. Una mesa enorme de despacho de un color casi negro y la librería en tres lados del cuarto, alta casi hasta el techo, las sillas con respaldo alto y el asiento de piel, al lado derecho una mesa de reunión bastante ancha con tres sillas a cada lado y un sillón a la cabecera. Sin una simetría evidente, algunos huecos anchos de la librería

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estaban tapados con madera labrada. Los sonidos adquirían un timbre particular, casi amortiguados por la gran cantidad de madera. La secretaria les indicó la mesa de reuniones y ella, correctamente, eligió la silla dejando libre el sillón que tenía que ser el que usaba el abogado. - “Si puedo serle útil comisario, me llamo Blanca Lopez Sanz...”. - “Pues, nada de importante, queríamos hablar con el abogado por un consejo, pero como no está,... a propósito, ¿cuando vuelve?”. -“Creo dentro de unos días, ha ido por trabajo en Rusia, usted sabrá que nos ocupamos sobre todo de sociedades que tienen negocios en el exterior. El abogado Valls y su equipo se ocupan de asesorar a las empresas y a los ejecutivos por lo que necesiten para obrar correctamente en el país donde se han instalado.” -“¿Podemos tener una lista de vuestros clientes? Bueno, por su cara, veo que tendremos que pedirlo al abogado cuando vuelva”. -“Sí, es así, señor comisario” -“Y la chica que nos contestó, ¿qué hace aquí?” -“Rosa está aprendiendo, es la hija de un primo del abogado y todavía no es muy formal, en efecto no abría tenido que contestar de ese móvil, porque es privado, es del abogado, cómo ella se siente de la familia... todavía no ha entendido que está en un bufete muy en vista en la ciudad. Pero es joven, supongo que aprenderá”.

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-“Es cierto aprenderá. Ni ese teléfono podemos ver, sí por supuesto lo pediremos al abogado; no la vamos a molestar más señora Blanca, ha sido muy amable y de grande ayuda, sobre todo recibiéndonos enseguida”. “No hay de que comisario”. Mientras los acompañaba a la puerta, le pareció a Martinez, de ver salir un rayo de los ojos de Blanca hacia Rosa, pero siempre con su inefable sonrisa a los dos policías.

Diez A las nueve en punto Suelves entra en el Cuarto Espacio y localiza enseguida Solitario19 sentado en la esquina a lado del escaparate. -“Buenas tardes, inspector Suelves, Luis Arubia Redondo, siéntese inspector, ¿toma algo?”. Por lo visto Arubia estaba ya al segundo bourbon, el inspector prefirió una caña. Era un señor cerca de los cincuenta o algo más, bien vestido, deportivo con una cazadora marrón, pelo gris con la frente alta, una persona muy agradable físicamente. -“¿Entonces, qué quiere inspector? ¿Si navego en los social networks para solteros? Pues sí, estoy inscrito en varios, es algo contra la ley.” -“No en absoluto” dijo Suelves, -“a mi me interesa saber si usted hubo contactos con la asesinada, MJ”. -“Si que tuve contactos, una mujer extraordinaria; casi me enamoraba de como hablaba, de su manera de poner las

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preguntas, de dar las respuestas, era un placer y una diversión”. -“Me refiero si tuvo contactos físicos, o sea si quedó con ella”. -“Si se puede decir quedar, lo de acompañarla por todo el Paseo de Independencia, entonces quedé con ella, dos veces”. -“Y durante estos paseos, comentaste algo, ¿le habló de algo que la inquietaba o charlaste de otras cosas?” -“Bueno el recorrido es corto, no es que hayamos entablado un discurso, frases de mutuo conocimientos. Pero la segunda vez que la vi, me dejó un poco maravillado, porqué sacó un tema que entendí poco. Me habló de su capacidad de conocer a una persona simplemente mirando un dibujo que la persona hiciera y luego de la importancia de la psicología e incluso de la magia. Eso a mi me decepcionó un poco.” -“¿No le habló de alguna persona en concreto?” -“No le hice mucho caso porqué me quedé pensando a lo del dibujo, pero algo dijo. Habló de un tío malo que durante una chat quería que se quitase la camiseta.” -“¿esto es todo lo que recuerda?”. -“sí, diría que sí”. -“¿no tuviste otros encuentros?”. -“no solo charlas por ordenador y algún mensaje por el móvil, alguna llamada telefónica. Digamos que se había vuelto como mi confesor, le confiaba mis ilusiones y ella me ayudaba a convivir con ellas.” Arubia puso la cara seria y dijo: -“¿A quien puede ser útil una confesión? A nadie en absoluto.

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Pues a ella le importaba. Siempre en mi vida he pagado los errores. Nadie me ha hecho descuentos.” Suelves escuchaba sin intervenir, porque en realidad solitario19 no quería respuestas. Con un gesto de la mano indicó a la camarera que se había acabado su ayuda y pidió más bourbon. -“Escucha bien lo que te voy a decir, que esto no lo encontraras en tus libros. Ni con las ilusiones se puede fallar. Sobre todo con ellas.” A Suelves le resultaba difícil de entender la afirmación, no sabía aplicarla a ninguna experiencia vivida, supuso que le estaba contando como se portaba con MJ, pero se sentía molesto y estaba casi por abandonar la mesa. En ese instante Arubia le agarró por el brazo con una fuerza que le hizo daño. -“Escucha, no te vayas. ¿Has tenido alguna vez una decepción de amor?” -”pues si”, le dijo. -“De esto estamos hablando, qué creías, ¿que habláramos de política? No, mi joven amigo, el motor del mundo no es la política ni tampoco la economía o la que llaman historia. El motor, el corazón del mundo es el amor. Y la historia, que pasa con la historia, la historia del mundo relata cuentos de amor.” A este punto Suelves empezaba a preocuparse porque temía que el discurso hubiera entrado en una pendiente sin fin y su mano tan cerca de su brazo lo molestaba aun más. -“Se trata también de cuentos de odio, de asesinatos, de

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venganzas pero todo por culpa del amor. Por culpa de un amor perdido. Por culpa de un amor equivocado. …….. Tu eres demasiado joven, no puedes entender todo, pero, escucha, vendrá un día en que te acordarás de mi, de mis palabras que te parecen sin sentido” …. -”Pero señor Arubia, esto que me cuenta, ¿tiene que ver con la muerte de mi colega?” -“Tu colega, como la llamas, sabía escuchar, conocía a los hombres, con muchos habría podido hacer lo que quisiera, tenía la capacidad de entrar en su corazón. Ella provocaba para que uno se apoyara en ella. ¿No es raro esto? Era como una madre, se portaba igual que una madre, daba consejos, sabía hablar del amor”. Se le humedecían los ojos diciendo estas cosas, igual también por culpa del bourbon. -“¿Escuchas música? ¿Qué tipo de música? Ya sé, ya sé, no hace falta que me contestes. “Te hago una pregunta, hablando de amor, pensando al amor, ¿qué música pondrías de fondo?” -“Pues no sé, una canción romántica, un bolero.” -“Eres un ingenuo, eres un juguetón, la música más adecuada sería el Réquiem de Mozart.” Sacó del bolsillo un ipod y le entregó una parte del auricular. -“Escucha, es la ira de Dios, pero en los violines no hay violencia, y el coro no está gritando te está acompañando con gracia, con cariño, el intercambio entre hombres y mujeres cantando ahora alto ahora suave, esto es hablar de amor. Y las invocaciones en voz baja que van subiendo y bajando y

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subiendo otra vez, ¿no son una imagen del amor?” En realidad ese hombre, desconocido, estaba asombrando positivamente a Suelves, la música no tenía nada que ver con la muerte, era una música celestial. -“Hay otra más adecuada aún, siempre de Mozart, pero todavía no estás preparado para escucharla. Hace falta tener un corazón fuerte y no tener nada que esconder para gozar de ella.” Suelves empezaba a enfadarse con si mismo, porque le parecía que a mandar era él, era él que hacía la preguntas y con desgana, para acabar, le preguntó de que música se tratara. -“Concerto per Clarinetto e Orchestra K622" …. contestó, echando el ultimo sorbo de bourbon, se levantó, bien firme sobre las piernas y los ojos brillantes. Un brillo triste, cansado, algo enfermizo. Se acercó al policía, le puso una mano encima del hombro y le dijo: -“gracias amigo por escucharme, espero que puedas sacar algo útil para tu investigación y recuerda, es el amor que mueve el mundo, y tu colega, como la llamas tu, hubo un momento en su vida que conoció el amor, luego la vida la cambió.…. Adiós.” Sentado en su silla, Suelves, se quedó un rato pensativo y vio salir a la calle a Solitario19 con paso seguro, se paró un momento para encenderse un cigarrillo, una mirada detenida hacia Plaza Paraíso y se encaminó en dirección contraria.

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A pesar de que no haya dormido bien se siente en forma con ganas de tomar algo, pero levantándose de la cama nota dolor en los riñones y haciendo un examen más completo, también en los pies y en las piernas donde tiene varios cardenales. “Desinfectaré las heridas después del desayuno”, piensa entre si Nuria. Se prepara tres tostadas que recubre con mermelada de naranja amarga, un zumo de pomelo rosa, de esos de botella y una gran taza de café soluble caliente. Terminadas las tres tostadas que se comió lamiéndose los dedos, el zumo todo de un trago y el café, tenía todavía hambre, entonces se prepara un bocadillo con pan de molde y queso fundido con otro vaso de zumo. Está más tranquila y puede pensar en las heridas. Pero, ahora que se ha puesto en movimiento y ha desayunado no le duelen como antes; a parte los pies por la larga carrera en la calle, por lo tanto los desinfecta con un trozo de algodón y se pone zapatillas de tela muy suaves.. Luego se sienta a su escritorio y enciende los dos ordenadores, mientras uno va descargando el correo, en el otro busca la dirección de Landini y su numero de móvil. Está dudando si llamarlo o enviarle un mensaje, decide por la segunda y le escribe su dirección para que vaya a por ella cuanto antes. Una vez enviado el mensaje apaga enseguida su móvil. Antes de que Landini llegue al piso de Nuria pasa media hora. -“Qué tal estás, cuanto me alegro, estábamos muy preocupados Martinez y yo. ¿Qué te ha pasado? ¿Porque no has llamado antes? ¿Martinez lo sabe que estás aquí? ¿Quien ha sido que te ha raptado? ¿Te han tratado bien?..Anda, por

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Dios, cuanto me alegro de verte”.. Nuria no puede hacer otra cosa que reír, delante del río de palabras de Landini, parecía realmente preocupado y su actitud le daba alegría. Lo pone al día de todo lo que le ha pasado. El rapto, su prisión en el barrio Las Fuentes, los tres carceleros y su huida. -“Pero, aquí que haces, hay que avisar Martinez, no puedes seguir estando en este piso.” -“No te preocupes este piso está seguro, es mío, lo heredé de mi padre, entre otras cosas, figura que estoy buscando de alquilarlo, pero las condiciones que he puesto son tan altas que nadie se atreve ni a verlo, además está en una agencia de mi confianza que ni moverían un paso sin avisarme. Entonces tranquilo este es un sitio seguro.” -“Pero tienes que contactar a Martinez para que te saque de aquí y que averigüe todo el asunto del rapto. -”No quiero ponerme en contacto con ese aragonés cabezudo, es capaz de estropear todo lo que he encontrado en este jodido asunto”. -“Pues, entonces cuéntame y luego decidiremos juntos”. - “Te he llamado adrede, para que me eches una mano y me des tu consejo profesional”. Nuria le contó con todos lo detalles de la investigación que hicieron en su agencia, que probablemente estaba relacionada con su secuestro. -“Por medio de un abogado, del bufete Valls de Madrid, muy importante, tuvimos el encargo, aparentemente sencillo, más bien de rutina en nuestro negocio, de averiguar las amistades

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de una mujer, casada con un empresario importante de Madrid.” Sacó de su escritorio una libreta negra para controlar sus apuntes. -“La mujer se veía con un hombre más joven que ella. Se reunían dos veces por semana. No siempre se acostaban juntos. A menudo iban de paseo o al parque o de compras, iban a comer juntos y parecían una pareja. Nosotros llegamos a la conclusión de que estaban enamorados. Después de quince días de investigación dimos por concluido el trabajo, no había otra cosa. Entregamos las fotos y nuestra relación y todos en paz. Pero a mi me intrigaba esa mujer que tenía todo lo que quería y se iba, a escondidas de su marido, con un hombre del que estaba enamorada. Entonces a mi se me antojó la idea de conocer más a fondo al marido. Quería saber el porque la mujer lo traicionaba a escondidas, cuando hoy en día, hay medios para quitarse la angustia de una relación secreta. Resultó que el marido es un hombre muy poderoso, un hombre de negocios importante. Se llama Alfonso Hinojo Puyo. Tiene la manos en las más importantes empresas de nuestro País. ¿Quieres un sumario?”. -“Pues claro” dijo Landini admirado por la claridad de Nuria y otra vez por su hermosura, el pelo recogido resaltaba la finura de su rostro y la falta de maquillaje le daba un aire atractivo, cálido,

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deseable. Nuria notó la mirada de Landini. Ni se inquietó ni la molestó, casi lo agradecía que la mirara de esa forma. -“Pues este Hinojo está en el consejo de administración del Banco Santander, tiene una cuota importante en Mercadona, en Petronor, consejo de administración de Orange, cuotas en BP Oil, en Cepsa, y para terminar hay rumor de una escalda a El Mundo.” -“Vaya parado, has sacado del río a un pez gordo”. -“Y esto no es todo. Con la ayuda de un amigo mio experto en informática, pinchamos el ordenador de Hinojo o de su secretaria, lo tiene siempre encendido pero parece que él es un hombre que no se fía mucho de la tecnología”. -“Utilizaste un hacker, esto es contra la ley, meterse en la privacidad de las personas.” -“Landini, utilicé un experto de informática. ¿No quieres saber que descubrí? Si estoy contra la ley, ¿voy a borrar todo?”. -“Venga, Nuria, era simplemente una constatación, no te he dicho de borrar todo”. -“Bueno, le pinchamos su ordenador e hicimos una copia de su disco duro en un ambiente clouds reservado, o sea cada cosa que pasaba en su ordenador, se copiaba en nuestro ambiente como en un espejo. Tenemos una e-mail procedente de un tío de nombre Abdullah, residente en Irán, donde se habla de terrenos anchos, con la intención de invertir mucho dinero, se habla de rascacielos, centros comerciales, aeropuerto.” -“Joder, ¿ piensas de haber dado con nuestro hombre?”. -“Es posible. Pero hay mucho mas. Y también muchas dudas que te diré. No se habla directamente de tráfico de armas.

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Este Abdullah dice que le interesa todo lo que se pueda comprar con dolares o con oro! Habla de un helicóptero, pero subraya que le gustan más las cosas bien ancladas al suelo ” dijo irónicamente “Todo esta confusión no me convence del todo. Hemos hecho una investigación muy a fondo, no está claro si realmente la email viene de Irán, o sea, podría ser que la hayan encryptado de una manera como para que creyéramos que viene de Irán, pero en realidad podría haber sido escrita en cualquier sitio de Europa. Además de las decenas y decenas de e-mail que copiamos, hay solo esta que es sospechosa. El señor Abdullah, por lo visto, conoce bien a Hinojo, parece más un hombre del Qatar o de esos estados árabes que no saben donde meter el dinero. La pregunta es, ¿porqué estas informaciones nos llegan de Europa y no, por ejemplo de China o de Vietnam? Y más aún, ¿porqué Abdullah escribe mucho de negocios con Hinojo y solo en una e-mail se deja escapar lo de las armas?.” seguía Nuria insistiendo sobre los correos de Hinojo -”Esto que quiere decir” intervino Landini. -”Que un terrorista o supuesto tal, para sus comunicaciones tiene lineas privilegiadas, más seguras y económicamente más baratas” -”Eso es, históricamente no se fían de nuestros países y en este caso Abdullah, ¿cambiaría todo lo que le han enseñado, a partir del odio a los americanos y a los Europeos? Y en una sola comunicación, en una sola e-mail, se habla de armas,

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entiendes, es ilógico! No me suena, pero lo averiguaremos” -”Con tu asesor, claro” -”Hablando todavía de Hinojo, hemos estado buscando también hechos de los comienzos de su carrera y hay algo que no encaja, que no me suena, relacionado con este asunto.” -“¿De que se trata, piensas de haber dado con el hombre equivocado?” -“No, sí, es eso. Lo de las armas no me convencen con un hombre parecido, por su historia personal” -“No entiendo, Nuria” -“Te daré más detalles, a ver si coincides conmigo. Ha empezado en los años setenta, en Huesca, con una empresa de distribución de gas, esos años era un negocio rico, llegó a tener una red de venta también en Galicia. Mientras tanto se dedicaba a construcciones de edificios, Málaga, Ibiza, Mallorca, que le dieron grande disponibilidad de dinero. El salto de nivel en el campo empresarial lo tuvo a partir de una amistad. ¿Te acuerdas del crack de esa empresa italiana la Sandalat? Ha sido un crack mundial. Bien, nuestro hombre, años atrás cuando el presidente de Sandalat era alguien a quien imitar, hizo amistad con él y su actividad cambió. Se trasladó aquí en Zaragoza, instalándose en un piso de Casa Juncosa, luego pasó a Madrid. Aquí en Zaragoza el ambiente empresarial no lo aceptó porque lo consideraban un ignorante, un arriesgado, un fanfarrón. Estuvo aquí tres años. Luego en la capital, su éxito no paró. Gracias sobre todo a otras relaciones de amistad con la casa del marqués de Urquijo, voy un poco rápido, para llegar al grano, se casó con

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la mujer esa, que controlamos, y que pertenece a la casa del Marqués, muy religioso, que veía un gran porvenir en este hombre. El marqués es definido “hombre de alta moralidad, amante de la tradición española”, con todas las consecuencias, prohibición de divorcio, dedicación a la familia y al trabajo, añado yo, es su religión. Pero lo que poco me convence es la conexión de nuestro asunto con la historia personal de este hombre. Dicho por los que lo han conocido en Huesca y luego en Zaragoza, se trata de un personaje sucio, un guarro, en las relaciones con la gente y sobre todo con las mujeres. Alguien dice que es un adicto del sexo o más bien un enfermo de sexo. Tengo historias que son increíbles. También hay que añadir que nunca ha tenido problemas con la ley, siempre ha preferido pagar que meterse contra la ley. Un ejemplo importante. Tenía una empresa, abierta por una especulación inmobiliaria, que decidió cerrar. Prefirió pagar todos los proveedores, los bancos y los dependientes, en lugar de pasar por la declaración de quiebra. Todo esto va a honor suyo porqué con la declaración de quiebra se habría ahorrado un montón de dinero” -“¿Es cierto lo que me estás diciendo?” Dijo Landini. -“Soy una profesional y no hablo si no tengo la certidumbre de lo que digo” -“Pues, no era para meter en duda lo que me estás diciendo, es que estoy un poco asombrado. Un hombre tan en vista que se meta con porquerías. De todas formas me estás hablando de sus comienzos de carrera, puede ser que con los años haya

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cambiado” -“Te hablo de un hombre que tiene muchas contradicciones. Un personaje que se puede atacar. Pero, según mi parecer, no tiene nada que ver con las armas. Alguien está intentando de que nuestra atención vaya en la dirección de Hinojo, obligándonos a centrarnos sobre los vicios de este tío. Porqué saben perfectamente que estas personas no cambian, si no se curan no cambian, y con los años que pasan cada vez peor. A lo mejor no está enfermo, es su manera de pensar, su carácter. Hay un ejemplo sobre lo que digo que aclara muchas cosas. Tú tendrías que saberlo muy bien.” Landini se puso con los ojos abiertos e hizo un ademán como para decir, -“¿quien yo?” -“Todo el mundo conoce las historias de sexo del ex presidente del gobierno italiano. Las noticias han estado meses y meses en los periódicos de todo el mundo, y a ti ni se te ha ocurrido de sacar su nombre porque, en el fondo, lo justificas.” Otra vez la cara de interrogante de Landini que hizo reír a Nuria. -“Tu ex presidente está satisfecho de lo que hizo, se luce de como es, y la gran parte de los hombres lo considera un macho de verdad, casi con envidia. Además es el hombre más rico de Italia, empresario, o sea un ídolo para mucha gente.” -“Sí, en realidad tienes razón. Ahora que has sacado el tema, no lo justifico, todo lo contrario, un poco nos hemos acostumbrados, sí, eso sí, pero te digo que me ha hartado este

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señor, porque cada vez que voy al exterior él es la primera broma que me gastan.” -“Dejamos este tío verde, ¿qué más sobre Hinojo?” -“Simplemente algunos detalles. Me han contado, con experiencia directa, que agobiaba a sus empleadas con el tema del sexo y como, a menudo, tenía que ir a visitar muchas empresas con las que tenía relaciones, hacía lo mismo allí donde iba, o sea, lo intentaba con cualquier mujer que le apeteciera. Y claro, a menudo muchas caían, sobre todo con la ilusión de su dinero, de su poder”. -“No sé que decir, habrá que averiguar los movimientos de sus hombres de confianza, si descartas a Hinojo”. dijo Landini. -“Hay otra cosa importante. Parece que su participación en algunas grandes firmas, sea vinculada al heredero del marqués de Urquijo”. -“Me quieres decir, ¿que no está en plena posesión de las cuotas?”. Le preguntó Landini. -“Sí, eso digo, hasta que viva el marqués. Pero a Hinojo parece importarle un bledo, o sea goza de la total confianza del marqués.. Actúa como si el propietario fuera él y me parece muy ilógico que se dedique a algo ilegal, tan grave y poco rentable para sus empresas, que si descubierto, derrumbaría su “imperio”. La e-mail que hemos detectado en su ordenador, no encaja con la personalidad de este hombre. Hinojo, prácticamente, no usa ordenadores, solo lo usa su secretaria, usa agendas, pequeños papeles y el móvil, eso sí, varios móviles, es un

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empresario que actúa a la antigua. Si quieres que te diga mi sensación, creo que con los documentos desaparecidos, el tráfico de armas, nos hayan echado un farol. Creo que quiera o quieren encubrir algo” -“Lo de la e-mail lo has repetido tantas veces como si te hubiera fastidiado encontrarla” -“Claro, es demasiado ilógico” “¿Estás convencida? “ “Todavía no tengo pruebas, pero mi pensamiento, que es más de una sensación, es eso. Pondré en marcha mi “asesor” informático, porque creo que podremos sacar algo de allí. Seguramente hará falta seguir o controlar a sus colaboradores, creo que el hombre más importante sea el abogado Valls”. -“Nuria, el asunto lo veo muy peligroso, no puedes seguir a solas,” -“¿Bueno, estás tu, me ayudarás?”. Le contestó con una sonrisa Nuria -“Sí, por supuesto, pero esto, creo que sea demasiado para nosotros, tenemos que avisar a Martinez, es preciso Nuria” Ella hizo una mueca de desaprobación. -“Quiero tener mi autonomía, con ellos no es posible trabajar y...” “Y te digo más” añadió Nuria como si le hubiera ocurrido la idea en ese momento “Es Valls nuestro hombre, porqué no puedo creer a Hinojo raptando personas. Mi secuestro no tiene sentido si lo

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consideras bien, a no ser que quisiesen eliminarme en cuanto suponen que sepa muchas cosas. Es posible que se hayan dado cuenta que MJ sabía muchas más cosas que yo. La mataron. Ya veremos. Te digo también que si no hubiera huido, después de unos días me habrían dejado marcharme. -“Escucha Nuria, Martinez es un hombre inteligente y verás que estará de acuerdo, lo único que tendremos que hacer sería informarlo de los avances de la investigación. Hay que informarlo Nuria, hay demasiado en juego y no quiero que te pase otra vez, o algo peor de lo que ya te ha ocurrido”. Nuria se puso a sonreír agradecida por la actitud de protección de Landini. “Si tenemos que controlar a Valls. En este caso sí que nos servirá tu “asesor” dijo Landini con convicción, cosa que le gustó mucho a Nuria. -“Iremos a Martinez, pero si hace el cabezudo lo planto enseguida, y sabes que hablo en serio.” Landini se acordó como en foto el momento en que Nuria/Laura lo dejó a solas, sin decir una palabra, en el bar Saint Germain y pensó, “esta vez no te dejaré escapar, amiga mía”. -“Antes que salgamos, tienes que hacerme un favor, mientras tanto me arreglo. Vete a Llongeras, en Pedro María Ric, y pides por Jenny, es una amiga mía, dile que necesito una peluca rubia, porque no quiero salir a la calle así, por si alguien

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de los malditos que me han secuestrado no me hayan perseguido. Te espero aquí dentro de una hora.” Landini se fue y en taxi llegó a lado del Cortes Inglés. Bajó en el cruce con Damas con la intención de ir directamente a Llongeras, pero quiso tomar un café y entró en el Estoril. Detrás de la barra dos camareras y un joven con perilla, rigurosamente vestidos de negro. La más joven con pantalones, como usan las mujeres ahora, muy ceñidos a las piernas y una camiseta negra, esa también adherente que resaltaba sus formas. Un placer tomar un café allí. Nada más salir del bar cruzó la calle para pararse un momento a ver los escaparates y para poder fumar tranquilo sin andar. Se paró delante de una tienda de zapatos sin tener el menor interés de comprar, cuando un reflejo en el cristal lo hizo volver. Su mirada se fijó en un hombre, en la acera de enfrente, bastante robusto, plantado delante de la puerta del bar, le parecía que le recordase algo pero no se le ocurrió nada y continuó hacia Pedro María Ric a por su recado. Después de un rato en la peluquería salió y le pareció entrever otra vez el mismo hombre de antes que se iba hacia Ignacio de Loyola. Estuvo a punto de seguirlo, pero se dijo, ¿para qué? A lo mejor se trataba simplemente de su imaginación después del cuento de Nuria. Decidió de volver al piso de Nuria andando. Otra vez, como la aparición de un relámpago, divisó al tío gordo de antes a la altura del Corte Inglés de Independencia. “Ahora son tres las veces que lo veo, no puede ser una casualidad” se dijo. El distaba unos cincuenta metros, se puso a correr

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haciéndole señales con una mano y gritándole algo. Enseguida el tipo se puso a retroceder y, con una agilidad inesperada, a correr hacia el Coso, Landini detrás, pero nada más llegar a la esquina pudo ver que el hombre entraba en un BMW azul que arrancó a toda velocidad.

Doce Con la peluca puesta, Nuria había cambiado de aspecto. Vestida de negro, falda y americana, una camisa blanca y las medias oscuras, se parecía más a una señora casada que a la deportiva conocida anteriormente por Landini en el hotel Boston, tenía un aspecto más serio y parecía más mayor, pero siempre muy atractiva. No entraron enseguida en el despacho de Martinez porque estaba ocupado con la firma de varios papeles, y a escuchar la relación de Morales sobre la asociaciones, entonces Landini contó a Nuria lo del perseguimiento. Ella le dijo que, según ella, era uno de sus carceleros y que afortunadamente no había localizado su escondite. “Tenemos que darnos prisa, porque no tardaran en descubrir algo” le dijo Landini preocupado, entrando en el despacho. -”Señor comisario, por lo que he comprobado, creo que no sacaremos nada de concreto con esos grupos.” -”¿Has visitado a muchas?” sin levantar la cabeza seguía siempre firmando con desgana. -”Primero he ido a las parroquias más importantes, los Agustinos, santa Engracia, la parroquia esa que está en el

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paseo Pamplona, la del Carmen, nada de nada. Después de otras visitas a parroquias menores, fui al Pilar, estuve también allí, donde llegó un delegado del obispo que me dijo claramente que si no teníamos pruebas claras, de pararnos de molestar a los curas y a los feligreses que se dedican con amor a este trabajo. Amenazó de llamar al alcalde y a nuestro jefe. Me extraña que usted no haya recibido todavía quejas” -”Quiere decir que el delegado del Obispo que ha hablado contigo es un hombre inteligente” -”¿En que sentido señor comisario?” -”Morales, en todos los sentidos, todavía no ha llamado a nadie, confiando en que también nosotros somos inteligentes y habríamos parado la investigación sobre las parroquias. ¿Y las demás asociaciones?” -”Aquí en Zaragoza no hay muchas. Asociaciones de yoga, unos budistas que abren su sede en verano. No he encontrado nada. Me he puesto también en contacto con un amigo del departamento antidroga, pero nada”. -”Está bien Morales, nos concentraremos más en las asociaciones de solteros. En Zaragoza hay dos, vete a hacerle una visita y luego me cuentas”. -”¿Tengo que ir ahora señor comisario?” -”No, te duchas, te das un paseo, te vas a tomar algo y cuando, bien limpio e perfumado.... ahora Morales, no me saques de quicio, pide un contacto ahora” Morales salió del despacho corriendo. Martinez casi ni levantaba la vista, hizo señas a Landini de sentarse y cuando se percató que estaba en compañía, se

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incorporó enseñando su mejor sonrisa hacia la mujer. Antes que pudiera poner en acto todo su arte de ligón, Landini lo interrumpió en su preparación de don Juan, -“Es Nuria, Martinez”. La desilusión fue tanta que el comisario se sentó otra vez, con lo hombros bajos y las manos encima de la mesa, se puso a farfullar algo que no se entendió y se volvió hacia Landini para pedir ayuda. Después de un buen rato de asombro, el comisario recuperó su sangre fría, -“¿qué coño está pasando, vaya broma, queréis explicarme?” Le contaron en detalle todo lo ocurrido, el secuestro, la fuga de Nuria y todo lo que ella había averiguado con la ayuda de la agencia, incluso la investigación sobre la mujer de Hinojo, la curiosidad de Nuria que la llevó a descubrir algo cerca del mismo Hinojo, incluso que tenían el plan de ponerse los dos en la investigación del caso. Y que consideraban todo esto el motivo desencadenante del secuestro de Nuria -“Tu has dicho abogado Valls de Madrid, ¿cómo se llama?” preguntó Martinez -“Julio Valls Olivan” dijo Nuria, -“Es el mismo, tiene también un despacho, aquí, en el centro y tenemos una leve conexión con el caso del asesinato de MJ”. -“todo este asunto se está enredando en una manera preocupante, sí, podría ser una buena idea dividir las fuerzas.” Nada más sabido que el abogado Valls estaba también en Zaragoza, Nuria dio un leve puntapié a Landini que se volvió a mirarla y ella tenía los ojos clavados en Martinez. Y dijo: “¿Sí?”

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Con su mejor mirada hacia el policía dejando sorprendido a Landini que esbozó también él una sonrisa. Martinez, mirando unos segundos a los dos, continuó: “Os pido dos cosas: uno, que sea personalmente informado a cada paso de vuestra investigación, no me apetecería perder el puesto, dos: que no corráis riesgos inútiles. Si hace falta, nosotros estamos en condiciones de echaros la ayuda necesaria. Espero que hayáis entendido, sobre todo tu Nuria, lo sé que no te soy muy simpático, pero con los personajes en juego que se portan de esta manera, la situación podría ser muy peligrosa.” Al salir del despacho de Martinez, Nuria pidió a Landini, que se trasladara del Boston a su piso, para poder trabajar juntos y para protegerse mejor. Landini aceptó con alegría su propuesta, porque sensata y sin doble sentido. Se sintió alagado por la idea, Nuria empezaba a tener confianza en el. Entonces antes de despedirse para ir a recoger su ropa, la invitó a tomar algo de almuerzo por la zona del tubo. A Nuria le gustó la invitación y se fueron de tapeo como dos buenos amigos. El aperitivo fue dos pinchos de champiñones a la plancha con gambas y un vaso de vino tinto. Landini habría tomado más pero se reservó para la siguiente tapa. Nuria estaba relajada y hablaba con tranquilidad de la organización del trabajo que tendrían que hacer. ”Hay que descubrir lo que realmente están tramando. Creo que la persona sea el abogado Valls.” -“Ten en cuenta que habrá que aclarar la cuestión de tu secuestro, el porque y

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quien lo ha mandado y quien lo ha puesto en acto. Creo que, sea quien sea él que maniobra los hilos de este maldito juego, tenga un apoyo aquí en Zaragoza.” -“Ya lo veremos” . -“¿ahora sabes lo que nos espera? Un buen pulpo a la gallega.” Nuria se puso a reír y se fueron del brazo a por el pulpo. Luego, satisfechos de tapeo, se despidieron para volverse a encontrar en el piso de Nuria.

Trece Martinez estaba jugueteando con la pequeña llave encontrada en el cuarto de MJ. Hizo algunas llamadas a ferreterías sin éxito, hasta que encontró una especializada en duplicados. Es una tienda bastante moderna de la calle María Lostal. Prefirió ir de persona que dar demasiadas explicaciones por teléfono. Le atendió una mujer bastante guapa que, por el acento, tenía que ser de origen del Europa del este. Muy amablemente le explicó que ya no se fabricaban modelos de ese tipo y continuó con otros detalles que al comisario le interesaban poco. No quiso cortar la explicación de la mujer porqué le gustaba su manera de hablar. Finalmente le preguntó si sabía donde seguían utilizándolas y le contestó que no lo sabía con certidumbre. Seguramente se encontrarían muchas en casas privadas. Pero le dijo a Martinez: “Supongo que usted busca algún sitio público donde haya un depósito; si tuviera que buscarla yo, iría a la antigua estación

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del Portillo.” Se quedó un rato pensativa como si dudara de algo. “La zona del Portillo la están reformando, entonces iría al aeropuerto”. “Mujer inteligente.” se dijo el comisario. La saludó y se fue hacia el aeropuerto Una vez llegado a lado de la estación Delicias, empezó a relajarse recorriendo la carretera nacional N-125 e hizo el recorrido bastante despacio. Su cabeza no iba a los problemas del trabajo, sino a lo que veía pasar a su alrededor. Verde a su derecha por los cultivos pobres con los escasos árboles y a izquierda un terreno casi totalmente desértico a la espera del cemento reparador, tal vez. Va en busca del responsable de los equipajes y lo encuentra enseguida porqué el aeropuerto, cuando no hay salidas o llegadas de aviones, es un desierto peor que los terrenos que tiene alrededor. Entrar en esa enorme sala larga, alta y vacía, donde reina el silencio más completo es una lastima. El señor Juan le confirma enseguida que la llave del comisario es una parecida a las que usan ellos en el deposito para los dependientes. “¿No recuerda si vino a pedirle un deposito una mujer, creo hace unos meses?”

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“Como no. Sí que lo recuerdo, vino mi amiga MJ. A propósito, he leído que la han matado. Una verdadera desgracia. La conocía desde hace años, conocí también a su marido. Una pareja bonita.” “Perdone señor Juan, pero cuando supo de su muerte, ¿porqué no se puso en contacto con nosotros sabiendo que tenía algo en deposito de ella?” “Lo pensé comisario pero luego me dije que a lo mejor se trataría de algo personal y que habría sido mejor esperar una petición oficial o de la familia.” “Yo no tengo ninguna petición oficial, pero me gustaría echar un vistazo al contenido del deposito” “Venga conmigo” Fueron escalera abajo a lado de la estructura, casi siempre vacía, del aeropuerto, recorrieron un largo pasillo para llegar a un sótano que seguramente utilizaban como vestuario y almacén. “Aquí están” dijo Juan enseñando, por lo menos, unos veinte armarios metálicos empotrados. De color gris metalizado, algunos estaban abiertos y casi todos con herrumbre. Necesitaban de una buena mano de pintura. El que correspondía al de MJ, según un cuaderno que Juan consultó sacándolo de su deposito, era el número 11 H. Lo abrieron y encontraron un ordenador iMac portátil.

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“Este me lo llevo. Le haré un recibo por si alguien lo va a reclamar” “Está bien, me parece razonable.” Durante el regreso a la ciudad, Martinez ce concentró sobre el hallazgo. Este ordenador es el que buscaban los asesinos de MJ. A ella le robaron uno que no contenía lo que buscaban. No hay motivo suficiente para matarla. MJ seguramente reaccionó como si se tratara del “original”, discutieron, pelearon y la mataron. Creo que haya ido así. Tengo que averiguar cuanto antes el contenido de este maldito. Un especialista, ¿quien ....? Lo tengo, “El hijo de Dyango” . Julián Ferrer Luján. Solo los amigos íntimos podían llamarlo con el apodo. Hacía mucho que Martinez no lo veía, además había sido siempre un tipo que no le gustaba mucho merodear por la ciudad. Se conocieron antes que él se casara, gracias a una consulta de informática que hizo en aquel tiempo para la policía. Luego pudo descubrir la tantas facetas de la personalidad de Julián. Impresionante, un optimista nacido. Era muy divertido pasar el rato con el, era un as hablando por paradojas o imitando los tarugos del campo o los catalanes. Genial cuando se le antojaba repetir el mando de los militares: “firmes” con ruidos y sonidos que representaban perfectamente la situación. Le salían un montón de anécdotas de Julián, algunos curiosos, otros serios. No existían problemas a los que no quisiera enfrentarse. Una de sus especialidades era la informática, no había sistema operativo que le resistiese. Después de la necesaria búsqueda en

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Internet para localizarlo, afortunadamente tenía un hueco para el día siguiente. Le remitió el ordenador y respondió a Martinez que habría buscado todo lo que hubiera de anormal en ese iMac, puesto que el comisario no supo decirle con exactitud lo que le hacía falta. Si todo iba bien le llamaría en unos días.

Catorce Nuria y Landini decidieron ir a visitar al mentor de Hinojo con la intención de mover un poco las aguas entorno a estos personajes que preferían trabajar en las sombras. Nuria en particular no tenia una alta opinión de los empresarios, sobre todo los famosos, porque le parecía que sus capitalismo era demasiado familiar y no se abría a lo nuevo que proponía la economía mundial. Pequeños, orgullosos, desconfiados entre ellos, siempre relacionados con el gobierno, del color que fuera, les parecían enanos comparados a los americanos a los de India y de China. Los dos quisieron entrevistar al gran marqués para ver su manera de reaccionar delante de un posible problema de su protegido o mejor dicho de su aliado. El marqués de Urquijo los recibió en un apartamento del centro de Madrid a lado del museo del Prado. Hizo honor a cuantos los consideraban un hombre sencillo, recibiéndolos en un piso no de lujo pero muy bien amueblado y con un sólo mayordomo a su servicio. El despacho tenía todo lo esencial, el escritorio de madera labrada con una lámpara verde encima y las paredes llenas de

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libros encuadernados todos de la misma forma y divididos por categoría. Una alfombra cubría casi por entero el pavimento de mármol y daba más intimidad al ambiente, . Nuria y Landini, acompañados por el mayordomo, hombre de edad indefinida entre cincuenta y sesenta, como se ven en las estampas antiguas, en traje negro y corbata negra que resaltaban en manera inquietante el pelo, totalmente blanco, se sentaron en dos sillones delante del escritorio y tuvieron que esperar. Después de quince minutos, Landini, en voz baja, como si estuviera en una iglesia dijo: -”Se habrá olvidado de nosotros, los ricos tienen siempre algo de extravagancia.” A los treinta minutos de espera, entró el dueño de casa. No era como se lo esperaban. Un hombre pequeño, más bien regordete, con un traje marrón sin abrochar, el pelo en desorden, ojos claros que no dejaban adivinar donde se fijaba su mirada. Les invitó a tomar algo, que los dos rechazaron, mientras tanto entró el mayordomo con una botella y un vaso de Porto ya lleno. El marqués explicó: -”Este es uno de los pequeños vicios que me concedo, estoy convencido que antes que os vayáis me haréis compañía con este estupendo Porto añejo.” Nuria se puso más erguida en su sillón y le dijo: -”Cómo quiere que le llamemos, señor marqués, o....” Con su sonrisa abierta contestó: -”Esto no, me llamo Emiliano Martín de la Sierra, y de la Sierra

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es más que suficiente.” Se presentaron ellos también, aunque estaban convencidos que el marqués sabía todo de ellos, conforme a su grande capacidad de hombre de negocios que quería enterarse de todo todo, siempre, de las personas con quienes tenía que enfrentarse. -”nosotros estamos aquí por ….....” empezó Nuria que quería ir al grano, pero el marqués le hizo una seña con la mano como para decirle que esperara. -”tengo mucha simpatía para los jóvenes que saben moverse en la vida, en el trabajo, en los estudios, que sepan caminar por sus piernas sin la ayuda de nadie. El mundo ha cambiado y España con el. ¿Saben que es lo que me interesa más en estos cambios?” saboreando su vaso de Porto -”No sabría decir,” dijo Landini, y enseguida añadió:”¿La tradición?” El marqués le hizo una señal con el dedo echándole esa mirada vacía con sus ojos azules demasiado claros. -”La falta de tradición, coronel. Dicen que soy anticuado, pero yo añoro la tradición. España se ha perdido por no mantener las tradiciones que la han hecho poderosa. Fíjense que estoy hablando de España como nación, no me refiero al agregado político que es algo postizo sin posibilidad de cambio. Miren lo que están diciendo en esta campaña electoral. Nada absolutamente nada. Palabras, quejas, mutuas acusaciones. Nadie quejándose ha construido nada. España espera un cambio que no llegará. Estos la están engañando una vez más.”

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-”Los empresarios, según su parecer, ¿han mantenido lo que usted llama tradición?” dijo Nuria -”Los mejores sí, y han progresado beneficiando a España, la tropa se ha uniformado, ha pensado que los políticos habrían podido ser útiles y han subido al carro, contribuyendo a la decadencia de nuestra nación. Pronto, probablemente, usaran otro carro, pero siempre se dedicarán a recoger las migas.” -”Usted marqués..” lo hizo adrede Nuria a llamarlo con el título de honor, “habla de tradición sin decir a que tradición se refiere, me parece que hable cómo un político”. Landini no quiso ni mirarla, pero se fijó en la cara del marques que, por un segundo parpadeó acusando el golpe. -”Se lo digo en pocos segundos, pero el discurso nos llevaría muy lejos y no tengo todo este tiempo, sobre todo en mi casa delante de dos desconocidos que vienen a indagar no sé qué.” Lo dijo fríamente, sin intentar de herir a Nuria, estaba demasiado acostumbrado a que cada palabra que decía era como el evangelio. -”España siempre ha sido católica y es a partir de allí que se centra la tradición de la que hablo yo, todo lo demás depende de ella. Si habláramos de la tradición de los toros, no podríamos prescindir de la tradición primaria. Mire lo que han hecho los ateos de Cataluña! Y que más, el divorcio, el aborto, los homosexuales y sus matrimonios. Poco a poco han debilitado a la nación, al hombre común. De allí todos los males. El hombre anónimo que sigue viviendo y trabajando, que quiere tener una familia, ha de ser guiado, ha de ser

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conducido para que pueda seguir y tener ilusiones en este mundo que a mi no me gusta. No es posible mandar y conducir, aconsejar simplemente en un momento extraordinarios como podría serlo una campaña electoral. Y digo que tampoco la televisión es o puede ser el maestro para centenares de millares de personas que no piensan en otra cosa que sobrevivir a este mundo idiota y muy a menudo al peso de cada día. Solo las tradiciones, bien utilizadas y fomentadas pueden entregar paz y si hace falta resignación.” -”¿Por lo visto no tiene en mucha consideración a los políticos?” dijo Landini. -”No es precisamente eso, hay algunos que merecen la pena que estén en el Congreso. Lo que para mi es difícil de entender es la incompetencia de muchos. No sé porque los aguantamos. Contestándole con un lugar común, diría que son un mal necesario, el problema es que hay demasiados malos en nuestro congreso.” se puso a reír satisfecho por su juego de palabras. -”Sobre la política, tengo pocas ideas, creo en el trabajo, la competencia, la capacidad de componer peleas, pero me doy cuenta que, para tener alguien con estas características, haría falta elegirlo en el grupo de los mejores empresarios de España.” otra risita complacida. “Y les diré mas, para compensar un poco la báscula sociológica de la vida, el pueblo, las personas que no pueden decidir el porvenir de España, en esta democracia imperfecta, confían demasiado en los políticos y poco en si mismos, esperan

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demasiado en los cambios que puedan venir de los políticos. Tendrían que esperar menos y “pelear” más, como dice un lema de esta campaña, por las cosas que les interesan de verdad sin la mediación de los políticos y con esta actitud, puede ser, que cambiarían los hábitos de estos canta mañanas.” Pero ahora veo que os voy a cansar, por lo tanto estoy seguro que vais a aceptar un vaso de Porto, ¿verdad?” No lo podían rechazar, por lo menos para interrumpir el discurso que se estaba haciendo realmente molesto y, porque querían comprobar si merecía la pena. Después del primer sorbo, Nuria se dijo.”Merecía la pena” -”Don de la Sierra,” empezó Landini -”le pedimos disculpa por molestarle en su casa, pero quisiéramos su opinión que podría facilitar nuestra investigación. -”estáis aquí para preguntarme algo sobre Alfonso Hinojo” -”la verdad que sí, nosotros pensamos que esté involucrado en algo que no es propiamente a lo que tendría que dedicarse un empresario de su posición.” -”es un hombre que lo he metido yo en el mundo de los grandes negocios. Será difícil que pueda creer a cualquier rumor sobre él. Le he dado mi confianza y, hasta ahora, él me ha dado las respuestas que me esperaba. Os digo más, si no tenéis algo concreto mejor sería que no hubieseis venido. Y también sería una buena idea que no me hablasteis de algo a partir de ahora que pueda fastidiar a Hinojo sin pruebas. Lo digo por vuestro bien.”

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Nuria y Landini se quedaron sorprendidos. Fue Nuria que tuvo la reacción correcta: -”¿Marques, si dentro de diez días le entregamos las pruebas de lo que le hemos anunciado?.” Sin inmutarse y sin demostrar la menor molestia hacia los dos visitantes les dijo de la Sierra, -”Vosotros estáis hablando con un hombre de negocios y no con un hombre de un partido político. Estaré dispuesto a escucharos.” Se levantó de su sillón de piel indicando que la visita había terminado y como por magia apareció el mayordomo que los acompaño a la salida. Caminaron un buen rato en silencio, solo cuando fueron a la altura de la plaza principal del Museo, Nuria le dijo a Landini: -”La máquina está en marcha esperemos que no se rompa. Después de esta conversación estoy más convencida aún que tenemos que buscar en los colaboradores de Hinojo. Pero quiero también que salgan a la luz las porquerías de este tío.” Landini como toda respuesta le dio un apretón de hombros y le dijo: -”Saldrá todo bien”. “Tendremos que luchar. Por medio de mi agencia he sabido que Hinojo tiene un negocio importante en Zaragoza. Al oeste de la ciudad ha construido una zona residencial entera, llamada “Mariposa” y de vez en cuando va él mismo a atender a los clientes, por lo visto, si sobre todo son mujeres.” A este punto Landini se da enseguida cuenta del plan de Nuria:

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“Está claro, tu quieres ir a “comprar” un apartamento en la Mariposa”, “No te pensaba tan listo,” le dijo sonriendo Nuria “Y tu me acompañarás como si fueras mi compañero” “Pero ….” intentó decir algo Landini “Fíate, es más creíble la presencia de un hombre con una mujer. No quiero que sospeche algo. Cuando estemos allí, tu con una escusa cualquiera me dejarás un rato a solas con él, para que pueda averiguar el cerdo que es. Creo que no se dejará escapar la ocasión de intentarlo conmigo”.

Quince Martinez se fue al encuentro con Ferrer. Estaba impaciente de conocer los datos descubiertos y no podía esperar que le enviase el paquete a la comisaría y además le gustaba poder encontrar a un antiguo amigo. Delante del portal, como estaba abierto, entró y subió hasta el cuarto piso. No tocó enseguida el timbre, porque maravillado por una música dulce y el canto de una aria italiana, de la que pudo entender: Te o nessuna o mai più ormai per me come il sole sei tu lontan da te è morir d'amor perché sei tu che mi hai rubato il cuor.

Tú o ninguna o jamas ahora y para mi como el sol eres tú lejos de ti es morir de amor porqué eres tú que me robaste

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el corazón

Que música bonita. Julián siempre ha sido un amante de la música y un cantante de calidad. Tocó el timbre, la canción se interrumpió enseguida. Martinez se extrañó de tan repentino cierre del tocadiscos o lo que fuera. Le entró una duda escalofriante. Ferrer abrió la puerta y lo acogió con los brazos abiertos, como era su costumbre. Mientras se saludaban con un abrazo, Martinez le dijo: “No me digas que eras tú cantando, hace poco!” “¿Quien pensabas que fuera, Luciano Pavarotti? Jajajajajaj” Ferrer, literalmente, lo dejó estupefacto. “Me doy cuenta que eres como el vino. Un gran cantante Julián” “Vamos directamente al grano” dijo Ferrer invitando Martinez a sentarse en su pequeño despacho, donde emergían de un montón de papeles y de revistas, dos pantallas y los relativos ordenadores, de los cuales uno estaba abierto y encendido, con a lado varios elementos informáticos trabajando. En la mesa de trabajo de Ferrer quedaba un espacio reducido por la presencia de otro ordenador portátil. En alto, a la izquierda, encima de dos estantes, dos grandes cajas para la música, Martinez, siguiendo los cables, no logró encontrar el aparato principal.

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“Este ordenador lo han utilizado poco, ha estado encendido tan solo dos días. Lo que puedo decirte con certidumbre es que ha sido objeto de ataque o de accesos del exterior. Y cualquier persona que haya sido, le ha ido mal. Toma mis consideraciones como una hipótesis.” “Ese ataque que puede haber producido en ese ordenador, ¿para que la propietaria lo escondiera y los autores del acceso, supongo, hayan matado para recuperar el PC?” “Creo que haya pasado esto: los autores o los actores, llamémolos así, querían utilizar un PC como base para conectarse con otro o con otros. Se han equivocado, aunque no se percataron enseguida, se equivocaron de IP, por lo tanto enviaron una e-mail a tu iMac, permitiendo que se grabase, procedente de un tipo que se hacía llamar Abdullah. Cuando se dieron cuenta del error, intentaron un GetDataBack en el iMac que no lograron porqué tuvieron la desdicha de que el usuario del iMac estuviese conectado y pudo leer parte de la e-mail e impedir que borrasen todo. El usuario pudo leer y grabar parte de la e-mail. Analizando el mensaje puedo decirte que procede de Europa, nada oriente o de 'arábic'. Luego de daré el texto, se habla de grandes inversiones en Zaragoza y, los actores, no descartarían comprar armas. En resumida cuenta se trata de esto.” Martinez muy atento como si fuera un estudiante, casi le pareció que Ferrer lastimase la presencia del usuario, osea MJ, cuando hicieron el ataque a su iMac. Seguramente se trataba simplemente de una sensación. 1

Nada de científico, se trata de consideraciones que no tienen nada que ver con la realidad técnica.

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“Solo una cosa Julian. ¿Porqué has decidido de llamarlos actores y no autores, una simple broma? “No del todo, esa mail ha dado demasiadas vueltas por ser autentica, creo que los autores han querido hacer un poco de teatro” “gracias Julián, me has dado una indicación fundamental. Espero que podamos vernos más a menudo” “Quedamos en contacto” Ferrer hizo el gesto del teléfono llevándose la mano a la oreja. Pero Martinez sabía que no era así. Una vez llegado a la comisaría entregó el iMac a Suelves, tras haberle explicado lo que había encontrado Ferrer. El encargo era de sacar todo lo que pudiera interesar de la actividad de MJ: los contactos, e-mail que pudiesen relacionarse a Valls o a las personas de la red de solteros.

Dieciséis Después del “grande” marqués no podían evitar de enfrentarse con su discípulo. Fueron a encontrarlo en el ambiente más favorable para él, donde más que todo, le recordaba los comienzos de su carrera, entre los olores a cemento y a barniz, junto a toda la fascinación que podía sentir delante de una obra que tocaba con mano, algo concreto que lo alejara un poco de los asuntos financieros.

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La urbanización la Mariposa se encuentra justo detrás del Restaurante el Cachirulo a lado de la autovía de Logroño. El impacto urbanístico no estropea el paisaje aunque se trate de un conjunto de casas muy amplio y en algunas zonas han reconstruido las antiguas torres aragonesas con un éxito muy bonito. Muchas zonas de verde con arboles frondosos que tapan gran parte del impacto del cemento. Una enorme piscina publica para la urbanización y cada casa independiente tiene una de tamaño más pequeño con prado bastante amplio cercados de setos. Nada más llegar al centro de la urbanización a su encuentro va una mujer que los invita a entrar en una antesala de la planta baja de una construcción y una vez aclarado que estaban interesados a la compra de un piso, la mujer que se presentó como una secretaria del señor Hinojo, les dijo que si querían tratar directamente con él tendrían que esperar una media hora y mientras tanto, si lo querían, podrían darse una vuelta por la urbanización. Es lo que hicieron, cogidos del brazo merodearon como si realmente estuviesen interesados. Le afectó a Landini que la mayoría de las casas eran independientes con piscina y rodeadas de verde. Pasada la media hora volvieron y en la plaza lucía un mercedes deportivo ultimo modelo de color gris claro. “Ahora va a empezar la actuación” dijo Nuria con un poco de emoción Pasaron casi enseguida en el despacho de Hinojo. Estaba con los pies encima de la mesa y hablando con el móvil. Les hizo

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señas que se sentaran y no se incomodó de bajar enseguida sus pies, los quitó cuando acabó la conversación. Nuria se presentó como Isabel Montalban y Landini, el marido, Antonio Sanz. Hinojo tenía una americana color canela y una corbata bastante a tono. Un hombre pasados los sesenta, la frente surcada por varias arrugas y la piel de la cara bien cuidada, un poco floja sin casi señas de barba, pequeño o de estatura un poco menos de la media, por lo que se podía entrever estando sentado. Nada guapo pero con una movilidad en las manos y en los ojos típicos de un hombre muy activo. Fue Nuria que le explicó lo que querían. Un piso importante con piscina, desde luego el garaje independiente. “Nosotros no queremos ser agobiantes, pero a mi me gustaría entrar un poco en los detalles de los materiales, porque quiero que nuestros huéspedes estén a gusto cuando vengan a visitarme:” dijo Nuria con tranquilidad “Mire señora Isabel yo no suelo meterme en negocios que no controle personalmente y puedo decirle de todos lo detalles que quiera. No hay problema todo es de alta calidad” Sonó un móvil de los tres que había alineado en su mesa: “Sí, Hinojo” dijo en voz muy baja Estaba escuchando con mucha atención, moviendo una Mont Blanc encima de una hoja de papel.

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“Bueno he entendido, no, no escuche usted” aumentando el timbre de la voz “Si me llama por estas necedades, le he dicho que escuche, si me llama por esto quiere decir que algo no funciona en su manera de trabajar. Yo quiero gente que me resuelvan problemas. Lo que claro está es que usted se ha equivocado. Sí, sí, se perfectamente lo que digo, no importa, hable con mi secretaria mañana, de acuerdo, pues bien. Hasta luego” Personaje cortante pensó Nuria mientras Hinojo se disculpaba por la interrupción. “decíamos de los materiales” y en ese momento Landini se puso de pié y dijo que la dueña era su mujer y que el se habría ido a dar un paseo. Hinojo no le hizo ni caso y apuntó algo en el papel que tenía delante. “Lo que a mi me interesa sería lo de tener mármol negro y blanco en el suelo del cuarto de estar y mármol en los baños” “Mire, aquí la costumbre es el pavimento de madera, pero para usted se puede ver” Otra llamada al móvil, esta vez era un Iphone, “Sí, Hinojo” con el mismo timbre de voz de antes, pero por el interlocutor o por lo que le acababa de decirle el otro, hizo un movimiento raro, lo de arreglar su postura en la silla con un saltito nervioso y su boca se le encerró como una fisura.

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Escuchó largo rato, echando una mirada de vez en cuando a Nuria y al papel en la mesa, luego soltó en voz alta. “Abogado párese, se lo he ya dicho otra vez” hablaba como si estuviese deletreando “Hinojo no se mete en estos tipo de asuntos,” Nuria se dijo, ahora habla en tercera persona “No, no, ni hablar, ni un duro abogado. Me extraña que un hombre como usted no lo sepa “No, se está equivocando abogado, usted trabaja para mi, soy yo quien le paga.” “¿Qué hemos hecho? Me habla de amistad. Otra vez equivocado, Hinojo no tiene amigos, no, no, usted no ha entendido. Bueno tengo personas, adiós” “Perdone, estaba diciendo que para usted podría hacer algo. Pero se está haciendo tarde, ¿que le parece si non vemos esta noche al hotel Palafox, tomamos algo y hablamos del asunto?” “Pero, no sé, mi marido” se justificó Nuria “He ya entendido ustedes tenéis una relación abierta y yo también podría entrar y a lo mejor el precio del piso puede menguar, ¿qué me dice?” habló en voz baja pero clara con una sonrisa de complicidad, muy seguro de si mismo “Pues le digo que la saludo señor.” Nuria se levantó y se fue.

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Landini estaba esperándola en una esquina de la plazoleta. Nuria no habló durante quince minutos, hasta la Puerta del Carmen estuvo callada y Landini ni se atrevía a romper el silencio porque entendía el mal rato que seguramente había pasado. “Quieres tomar algo” le dijo Landini “Sí, no, aparca por favor, quiero un poco de aire fresco”. Se fueron al Paseo Sagasta y poco a poco Nuria se recuperó. “Es un verdadero cerdo. Solo con dos palabras ha ido directamente a lo que quería él” “¿Te puso las manos encima, intentó tocarte?” “Los hombres, los hombres. No se trata de tocar, se trata de percibir el menosprecio que personas así tienen hacia las mujeres, es sentirse un objeto, sentir la suciedad que se te acerca.” “Ya está, sentémonos que te cuento”. Se sentaron en un banco y Nuria le contó todo lo ocurrido. En realidad muy poco, pero suficiente para ella. Dijo a Landini de tener una grabación, no solo de su conversación sino de dos llamadas que le hicieron. Una Muy interesante con un abogado. Insistió Nuria: “Un hombre asqueroso también con sus colaboradores, ha habido un momento que le dijo a ese abogado, Hinojo no tiene amistades. ¿Te das cuenta? A parte que hablaba en

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tercera persona, y ya me da de pensar, no tiene amigos le dijo, o sea que.....” A este punto Landini le cogió la mano con ternura y le dijo: “Ya ha terminado Nuria, tranquila” y ella con una sonrisa apoyó la cabeza en su hombro, Se quedaron así un buen rato sin decir palabra. “Vamos a casa” le dijo Nuria. En cuanto llegaron al apartamento se sentaron en la cocina y se prepararon un bocadillo con queso y jamón de york con coca cola. Y bien a gusto se lo tomaron. Landini se levantó y le dijo: “Pues yo me quedaré en el sofá, que descanses” Nuria, sin decir una palabra, le tomó de la mano y lo condujo a su cuarto.

Diecisiete Después de unos días que daban a Suelves como desaparecido, lo vieron llegar con su carpeta habitual y se encerró en su despacho sin decir palabra.

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Martinez preguntó al sustituto de Lafuente si había visto al inspector Suelves, le contestó que hacían horas que estaba en su despacho. Martinez abrió la puerta y dijo: “¿Puedo entrar?” “Primero cuéntame como ha ido con los solteros”, le dijo Martinez sentándose delante del escritorio de Suelves. “Nada señor comisario. En Zaragoza hay dos grupos, y mi opinión es que, los dos, son asociaciones bastante cerradas. Bueno, en uno, el más antiguo, el que tiene más numero de miembros, una pequeña organización existe. He hablado con una mujer que se ocupa de las actividades culturales; organizan las vacaciones, los fines de semanas, actividades en que se reúnen y cosas por el estilo para que se encuentren los solteros. Pero, el equipo directivo, los contactos que tienen con los miembros o usuarios son muy superficiales. Igual o peor en el otro, donde hay una organización menor y cada socio propone iniciativas o debates, foros o reuniones en algún bar. Ambos tienen un sitio web, por medio del cual comunican todas las actividades. Los socios con los que he hablado me han dicho que nunca han recibido quejas o noticias de personas que se hayan portado mal durante las actividades organizadas. Luego el mismo refrán, que se trata de grupos donde la discreción es fundamental. Resultado, nada de nada.” “Me lo imaginaba,” dijo Martinez, pero teníamos que hacerlo.

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“Le digo lo del ordenador de MJ”, dijo enseguida Suelves, para recuperarse del aburrimiento de los grupos de solteros. “Venga, pero no me hables de cuestiones técnicas” le dijo el comisario “Todavía no he terminado de controlar todos los ficheros, pero hay cosas interesantes en la e-mail y sobre todo una lista con nombres en clave y en claro de personas que ha encontrado.” “Está el abogado Valls”, lo interrumpió Martinez “Está y no está..” dijo Suelves con satisfacción, haciendo esperar al comisario “Te pones a jugar o me estás tomado el pelo” le dijo Martinez, acercándose a la mesa “¿Quiere, señor comisario, que un personaje del calibre de Valls se meta en busca de mujeres por medio de esos network?”. “Yo no quiero nada y no sé nada, estoy esperando a que el señor, iluminado, Suelves me haga el favor de darme un rayo de su luz”, dijo irónico Martinez “No se enfade, quería decir que el abogado está nombrado indirectamente”, contestó el inspector “¿Me lo dices directamente lo que está en ese maldito ordenador?” le apremió Martinez

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“Bueno, MJ tuvo una relación con un joven abogado que, por lo visto, había estado trabajando una temporada en el bufete de Valls...” Y Martinez, suspirando, le dijo “Muy bien, Suelves, ¿te costaba tanto decirlo enseguida?” “En principio pensé que el código abogsucio identificara a Valls, en realidad es este joven que como cuenta MJ, no iba de acuerdo con Valls y le contó cosas de su jefe. Aunque él también tendría que ser bastante chulo. Había sido él que, en una video llamada, había pedido a MJ de quitarse la camiseta” “ah”, contestó Martinez “Se vé que un poco le gustaba a MJ este abogado, Soriano de apellido, porqué han salido varias veces y ella anotaba las conversaciones más interesantes. Resumiendo dice de Valls que es un hombre poderoso con amistades importantes, sin escrúpulos, ama rodearse de mujeres guapas”, lo interrumpe Martinez “Hasta ahora, de nuevo e interesante nada, Suelves” “Tiene razón, pero este Soriano parece que haya oído hablar de muchas chicas, incluso menores, que a veces las reúnen en una gran villa con piscina en los alrededores de Manresa. A estas reuniones, digamos, participan vip de Barcelona, gente del espectáculo y empresarios.

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Al final de las notas, pone con puntos de suspensión, trata, tráfico, subraya también relaciones de negocios con un ruso que, por lo visto, hacía chantajes a Valls.” “Ahora, sí que me has impresionado.” Martinez se lo dijo como cumplido, “Pero el caso ahora se complica. Hace falta pararse un poco.” “Creo haga falta ir a conocer al abogado Valls, me encargaré yo”

Dieciocho Entró en el despacho de Martinez el joven sustituto de Lafuente: “Señor comisario hay el señor Soriano que dice de tener una cita con usted” “que pase” dijo Martinez sin levantar la cabeza de su mesa. “Siéntese por favor” Un joven alto y guapo se presentó al comisario. Lo miró un rato sin decir palabra. Pelo rizado y los rasgos de la cara bien marcados, lo labios grandes pero proporcionados, ojos marrones profundos, todo en un cuerpo de atleta. Parecía un poco molesto delante del policía.

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“¿Donde trabaja señor Soriano?” empezó Martinez “Soy asesor en una empresa en las afueras de la ciudad” “¿Pero usted no es abogado, no se dedica a la profesión?” insistió Martinez “Pues sí, soy abogado, pero se me ha ocurrido una oportunidad, después del periodo de aprendizaje, y no la he dejado caer. La profesión de abogado es muy dura a los comienzos y si uno no parte de un bufete importante.....” contestó el otro como si estuviera delante de un profesor. “Me han dicho que trabajó en el bufete del abogado Valls, ¿porqué no continuó?” El joven abogado se lo pensó un poco antes de contestar mientras Martinez le miraba directamente a la cara sin ninguna malicia; “Pues, se ve que el abogado no me necesitaba, tiene ya varios socios y a mi no me interesaba esa actividad” Tampoco a Martinez le interesaban mucho las relaciones del joven con el bufete de Valls. “Sabemos que usted ha conocido a MJ, la policía asesinada, ¿qué relaciones tenia con ella?” “No tengo ninguna dificultad a decirle que eramos amigos y, por mi parte, algo mas”

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Se interrumpió pensando que Martinez le iba a preguntar algo, pero el comisario seguía en su mutismo como si no tuviese gana de seguir la conversación, entonces Soriano añadió: “La conocí, por casualidad, en Internet y me encantó su manera de hablar, su deseo de sorprender el interlocutor. Al poco tiempo empezamos a vernos. Podría decirle que sentía algo por ella, más que una amistad. Pero ella no me correspondía del todo, me dejaba siempre como suspenso, cuando pensaba que se hubiese acercado a mi.” Ni una palabra de parte de Martinez que ahora había empezado a garabatear una hoja de papel ya llena de dibujos sin sentido. “No sabia que era un policía y un día, para que se acercara más a mi, le conté de mi trabajo, de algunos problemas que tenia. Ella me escuchaba sin intentar de darme consejos y me gustaba su actitud. No me pedía nada en cambio yo sí que le pedía. Nos acostamos unas cuantas veces y ya está” Por fin Martinez quiso salir de su silencio y preguntó: “¿Qué clase de problemas tuvo con Valls?” “Un día, mientras estaba en su despacho, él tuvo que salir de repente y dejó abierto su ordenador personal. Me acerqué por simple curiosidad. Estaba abierto sobre una e-mail que procedía de Rusia. Cuando vi el contenido quise abrir otras y, por el poco tiempo que tuve a disposición, me di cuenta de

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que se trataba de una relación peligrosa con un Ruso, un tal Borzov que amenazaba al abogado. Luego tuve que dejarlo porqué entró la secretaria que me fulminó con los ojos. A partir de allí mi trabajo en ese bufete empezó a sobrar.” “¿Valls no habló nunca de lo que usted vio en su ordenador?” “No, nunca. Después de una semana me hizo entender que seria buena cosa que terminara de trabajar en su bufete y todo terminó con tranquilidad” “¿Porqué no se presentó cuando supo que MJ había muerto asesinada y que era policía?” “Me pareció que contarle la relación que tenia con esa mujer no seria de mucha importancia y ademas me esperaba que un día u otro fuera usted que me hubiera llamado.” “Ya, le agradezco su sinceridad, abogado Soriano, si la necesito lo llamaré” concluyo Martinez. Soriano, levantándose y tendiéndole la mano dijo: “Gracia a usted comisario, estoy a su disposición. Lo he sentido mucho por MJ”.

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Diecinueve Nuria abre su ordenador y se conecta a la red tras lanzar el programa de navegación anónima Pro Back y a messenger con el programa de encryptación a la dirección: jellyfish@hotmail.com, envía simplemente el mensaje ##31@@ y deja colgado el aparato. Después de diez minutos empieza a formarse en su ordenador el icono animado de un pescador con caña. “¿Hola Jelly, que tal estás?” “No me falta pescado, si a eso te refieres, por lo demás mi tensión hace lo que quiere. ¿Y tu, hay novedades?” “Necesito de tu ayuda. Hay que pinchar un ordenador y posiblemente el móvil de un abogado” “Si el pez utiliza wi-fi con el ordenador, no hay problema, para el móvil es un poco más complicado, pero se puede hacer, los datos pasan en el aire y se trata de detectarlos. Si creo que no haya problemas.” “Sabía que puedo contar contigo. Pero el problema es que se trata de una pesca urgente” “Anda, Nuria, no puedes pedirme la urgencia, Tu sabes que estoy muy agobiado y mi tensión no me permite de trabajar tanto”

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“Bueno Jelly, si bajaras unos veinte kilos no tendrías problemas de tensión” “Eso es lo que dice el medico. Te llamaré en cuanto tenga todo. Te lo comunicaré con este medio. Adiós” Nuria quería decirle algo más pero Jelly Fish había ya desaparecido de su pantalla. Estoy segura que ya ha empezado a estudiar lo que le he dicho, pensó entre si. Nuria, a eso de las doce de la noche, abrió el buzón de su correo electrónico y encontró un enlace con el dibujo de un pez, lo abrió: “Aquí Peqe tienes el enlace de lo que me has pedido. Sobre el IP del tío Abdullah tengo que averiguar algunas cositas más, pero te lo doy casi por seguro, la origen del mensaje es el mismo ordenador que tu tienes delante con el usuario Blanca. Las conversaciones del móvil las encuentras en la carpeta en860. A causa de tu urgencia, de momento puedes solo leer, pero dentro de unos días te daré la posibilidad de modificar lo que lees el ordenador. Adiós Peqe”. Landini acababa de regresar de Barcelona donde tuvo que ir, llamado por su jefe. Eran las once de la noche cuando salía del aparcamiento y llegado a plaza de España pensó si tomar algo de beber o ir directamente al piso de Nuria, vaciló un poco pero optó por ir a casa, total estaba a dos pasos del edificio. Entrado en el portal vio el ascensor parado, no le dio

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importancia, pensó en la molestia de subir cinco pisos. Llegado a la planta, le pareció de oír ruido en el apartamento de Nuria, “no es normal” se dijo. Automáticamente busco la funda de la pistola pero no la tenía, la había dejado en el armario del cuarto. Subió los últimos peldaños de la escalera muy despacio, advirtiendo que aumentaban sus pulsaciones, sobre todo porque estaba pensando en Nuria. La puerta estaba entreabierta, no se veía luz, tan solo los reflejos de una antorcha que enseguida se pararon. No sabía si entrar corriendo para llegar enseguida a lado del sofá donde dormía, debajo de el había escondido un bate de baseball por precaución o si tenía que bajar e ir a llamar a Martinez o sus colegas. En unos segundos consideró la segunda hipótesis que descartó porque los policías habrían tardado demasiado para salvar a Nuria. Puesto que no fuera ya tarde dio una patada a la puerta y se lanzó en el suelo del pasillo y se impulsó a dar una voltereta para alcanzar el cuarto de estar. Con todo el ruido que hizo con estos movimientos, parado a lado del sofá y con la mano en el bate, le extrañó el silencio que sentía a su alrededor. Están todavía aquí, pensó, ¿y Nuria? ¿Qué le habrán hecho? Se agachó listo para golpear, pero no veía nada. Estando allí a oscuras notó que poco a poco los perfiles de los muebles, el marco de la puerta del dormitorio y del pasillo se le hacían visibles, fue entonces cuando vio una sombra en el comedor que se movió como un parpadeo. Se acercó con cautela con el bate levantado. Si está allí lo voy a coger, pensó. Una luz intensa y un disparo, algo le dio en la base de bate y un fuerte golpe a su hombro izquierdo que lo

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hizo caer al suelo. Estaba inconsciente o casi, en ese mismo instante una persona se le acercó y le dio una patada en el estomago y se retorció por el dolor. No pudo oír nada más, posiblemente se desmayó. Se despertó tumbado en el sofá con a su lado Nuria y Martinez. Estaban tan inmóviles de pies mirándolo que no sabía si estaba soñando o si estaba muerto o qué otra cosa le estaba pasando. Fue Martinez que rompió el silencio: “Te ha ido bien coronel, la bala en el hombro izquierdo te ha rozado simplemente porque ha sido desviada por el bate”, Landini le echó un vistazo a los dos trozos que tenía en mano el policía, “Y la patada que te han dado, por lo visto, no ha procurado daños evidentes, así ha dicho el medico. Por fin tuvo la fuerza de decir algo: “¿Nuria que haces aquí?” “¿Esta es mi casa, te has olvidado cariño?” “Pues yo pensaba que ….” y se interrumpió. Nuria un poco emocionada no supo que decir. Intervino Martinez “Pensabas que Nuria estuviera en el apartamento y has querido averiguar si podías actuar aún como un paracaidista. Afortunadamente no estaba”

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“Creo que ha venido el momento que me vaya. Veo que estás recuperando. Que descanséis. Os espero pronto en mi despacho”. Cuando Martinez cerró la puerta detrás de él, Nuria se arrodilló a lado de Landini y lo besó con ternura en las mejillas y él le puso el brazo derecho en la nuca apretándola a su cara. Le cayeron unas lagrimas dulces que mojaron el pelo de su querido. Durmieron los dos una noche agitada. Tan solo sobre las cinco de la madrugada Landini pudo relajarse y dormir hasta cuando, a las ocho, Nuria le trajo el desayuno y notó el aroma a café difundirse agradablemente en el cuarto. Desayunaron con gusto, sobre todo porque estaban juntos. Empezaba a nacer algo entre los dos! Cada uno, a su manera, percibía esa sensación de bienestar cuando estaban juntos y hacían algo en común. El desayuno adquiría matices diferentes, no se trataba simplemente de alimentarse para empezar bien el día, era algo que correspondía a la intimidad más profunda de sus seres. Los acontecimientos del día anterior habían alimentado esa intimidad, se daban cuenta que algo estaba ocurriendo entre ellos y se intercambiaban miradas de complicidad que les daban sosiego. Habrían querido que durara horas ese momento. Landini, sobre todo, se daba cuenta que, su humor negro, que lo había envuelto a partir del asesinato de MJ y del secuestro de Nuria, había dejado espacio a una alegría que le era difícil disimular y casi, tenía vergüenza de haber tenido esos pensamientos negros. El

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encuentro con Nuria había renovado su manera de ver las cosas, quizás con menos ensoñación, pero la presencia a su lado de una persona querida le abría nuevas perspectivas hacia el futuro. “¿Qué estaban buscando? ¿Ha desaparecido algo?” dijo Landini echando una mirada al vendaje que tenía al hombro izquierdo que no le impedía la movilidad del brazo todavía dolorido. “Han robado mis ordenadores. ¿Me pregunto porqué? No estoy convencida del todo que su objetivo fuera el robo. Además esos ordenadores no les servirán de nada, porque en cuanto quieran entrar con códigos equivocados, se borrará todo el disco.” “No tiene sentido la manera como se mueven esto tíos” dijo Landini “Lo único que puedo entender es que todo esto siga siendo parte del plan para que creemos que están metidos en la cuestión de las armas. Mi secuestro y esto son parte del mismo plan. Creo que tendremos que apremiarlos mas, para que sepan que nuestra pista no son las armas y hagan algún movimiento equivocado” “Según lo que tenemos ahora, yo también estoy convencido de lo que dices” confirmó Landini “Sus tentativas de despistar las investigaciones ha fracasado, cosa que no saben todavía, en el momento en que Martinez

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encontró una conexión entre Valls y MJ” dijo Nuria y a continuación, “Si la investigación la hubiesen tomado los del anti terrorismo, todo habría ido a un camino diferente, policías internacionales, americanos, israelíes, y posibles olvido de la actividad que quieren encubrir” “Sabemos también que la e-mail de ese Abdullah es un falso. Sabemos que hay la tentativa de meter en medio un empresario muy importante como Hinojo” “Mi convencimiento es que estamos delante de una cuestión mucho más sencilla, aunque muy importante para quien la ha tramado” “Creo que tendrá que ayudarnos Martinez y además es imprescindible que pongan bajo vigilancia este piso, no quiero que pasen otras cosas” Nuria le cogió la mano y se la llevó a su mejilla.

Veinte Mas que un chalet es una mansión suntuosa reformada a partir de una torre de campo. Dejaron la torre originaria al centro con dos alas añadidas. La fachada toda en piedra de un color casi marrón. La entrada es protegida por una grande reja en hierro labrado que permite el acceso a un jardín rodeado de arboles frondosos. En el lado derecho por una senda se entra a la parte trasera donde el

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jardín se hace más amplio y bonito con flores y plantas de todo tipo y al centro una grande piscina con aparato de calefacción del agua y cobertura automática. Un pasillo la conecta directamente a la mansión. Hay tres personas fijas para el cuidado de la casa y del jardín que aumentan hasta una decena cuando hay huéspedes y fiestas. El salón enorme permite momentos de descanso y de intimidad por medio de arcos que crean, a su alrededor, la formación de cuartos pequeños. La escalera del interior, para el piso de arriba, es de piedra y madera, desemboca en un largo pasillo que conecta las tres partes de la casa y los doce dormitorios. En el chalet “La mariquita” era día de fiesta. Nuria había puesto en marcha a dos fotógrafos de la agencia de investigación. No tuvo una idea muy original porque cerca de la entrada había un grupo considerable de personas con cámara de video, flash y todos “los atrezos”. Estaba prohibido ir al interior entonces se contentaron con fotografiar como hacían lo demás colegas. No encontraron grandes novedades, estaban los personajes de siempre. Chicas con muchas esperanza y poca prenda encima, periodistas de segunda y algunos conocidos por su presencia en la tele, chicas muy guapas que esperaban aparecer en las revistas, algunos empresarios y por supuesto el abogado Valls, el ruso Borzov con tres guarda espaldas. Hinojo no se hizo ver. Todo se acabó en media hora, al final puertas cerradas y todos a casa. Una vez de vuelta a Zaragoza y revelado todo el material, los dos se quedaron en casa de Nuria, ya no hacía falta ocultar el

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apartamento, para comentar lo que habían visto y las fotos que habían sacado. -”Me parece que no haya ninguna novedad. Chicas en busca de un puesto de trabajo, periodistas, actores de segunda, algún empresario.” dijo Nuria decepcionada. “Lo único que es una novedad es este señor con guarda espaldas, allí decían que se trata de un empresario ruso, se llama Borzov. Pero nadie ha sabido decir de que se ocupa”. Dijo uno de los fotógrafos. “Yo esta la conozco”, dijo el otro deteniéndose a mirar la foto de una chica muy guapa que desentonaba con las demás. Iba vestida elegante con un traje gris, pelo castaño largo, tacones no muy altos, “Es una periodista de una emisora privada de Barcelona, radio y tv. Me extraña que esté allí. Por lo que sé yo está bien metida en su trabajo” “Vete a saber, querrá dar el salto y pasar a alguna emisora de nivel nacional. Sería importante localizarla y hablar con ella, por si estuviese de acuerdo de contarnos lo que pasa en esas fiestas o reuniones. ¿Te encargas tu Moncho? Muy bien. Si no quiere venir aquí intenta de sacarle todo lo que puedas sobre los encuentros a la “Mariquita”. Nuria aprovechó para conectarse otra vez con Jelly Fish para que restableciera el enlace en su ordenador con la copia del disco y del móvil de Valls.

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Landini intentaba ponerse en contacto con Martinez sin éxito, en el despacho no estaba y su móvil resultaba desconectado.

Veintiuno Se puso en marcha con un BMW gris y recorrió a alta velocidad la autovía del Ebro. En quince minutos paró en la inmediación de la urbanización Torreblanca de Utebo. Bajó de su coche para subir a otro que lo estaba esperando, un BMW azul. El coche se puso en las callejuelas del centro para llegar a la Cafetería Nobelty. Tres hombres acompañaban al abogado, sin decir palabra, el gordo, el chico y el tercer hombre. Valls vestía una americana de terciopelo color marrón y pantalones de pana color verdoso, botas de campaña también verdes. Parecía un cazador o un buscador de setas. Lo único que desentonaba en su atuendo era una gran sortija de platino al anular derecho, la figura de Valls tenía poco de campo. Bastante alto, bronceado, con la barba a una medida controlada en toda la cara, pelo gris corto cuidado por un buen peluquero, seguramente dos veces al mes. Llevaba puestas gafas de sol de marca, de un color amarillo claro. Entraron los cuatro en la cafetería y se sentaron a una mesa. Valls, sin quitarse las gafas y mirando directamente al gordo, dijo:“Creo que un equipo como vosotros se pueda encontrar solo en las películas de cómics. Tú me prometiste que le ibas a dar un susto a esa fulana y no que la dejaras escapar como un

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idiota. Porque, porque, vais a reñir entre los dos” y con el dedo indicó al chico que bajó la mirada “No quiero hablar del homicidio, se resolverá cuando será el momento” “Si no salgo de esta situación la vais a pagar cara también vosotros, os lo aseguro” “Admito que lo de la otra noche en casa de la mujer ha sido una casualidad, pero, a partir de ahora, no admito errores. Así que ahora tenéis que desaparecer de la ciudad por algún tiempo y lo mejor es que vayáis a la villa de Manresa. Por lo menos allí espero que no hagáis daño. Luego tenéis que hacer todo lo que digo sin cambiar una jota” Otra vez sin decir palabra lo acompañaron a su coche, durante el breve recorrido Valls les dijo: “Si os necesito os llamaré y que no os ocurra de poneros en contacto conmigo por cualquier motivo. A partir de ahora, para vosotros, nunca he existido.” Los tres, o porqué estaban demasiado asustados o bien porqué no lograban pensar en otra manera de salir de la situación, asintieron sin decir una palabra. Desde Utebo se fue directamente a la ciudad y a su bufete, pasando por una escalera secundaria. Entrado en el despacho, su secretaria con el plan del día y le anunció que en la antesala lo esperaba un tal Borzov, “un ruso” dijo en voz

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baja “ha dicho que tiene un asunto urgente y que usted está al corriente”. Al oír el nombre de Borzov, el abogado Valls dio señas de inquietud y su cara, de bronceada que era, se puso de un color casi amarillo. “Dile al ruso que pase” Valls se levantó y fue a su encuentro. “Que tal abogado, como estás, te veo muy bien” dijo Borzov con un marcado acento ruso que se notaba especialmente al pronunciar la “o”, a parte de su español inseguro “Muy bien, amigo mío, me alegro de verte” dijo Valls con una sonrisa demasiado falsa. “¿Quieres un chupito de tu vodka preferida? “A la vodka nunca se puede decir que no.” Valls de un minibar, escondido por los libros, sacó una botella donde en la etiqueta ponía Vodka Chase. Mientras la servía en dos vasos pequeños de cristal, “No entenderé nunca porqué a un ruso le guste una vodka inglesa” Borzov se puso a sonreír y dijo, después de tomarse de golpe un primer trago “Es la mejor. Es una de las ventajas del comercio global, además yo busco siempre lo mejor.” y añadió no sin ironía “Tu también me parece que buscas cosas buenas, veo tu rolex, las gafas, la americana, cosas de gran clase y eres un hombre

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muy exigente en cuanto a chicas, verdad” y soltó una carcajada. Valls se tragó su vodka sin decir palabra. “Tú sabes bien Valls porque estoy aquí en este despacho tan bonito” y acarició la mesa “no podemos esperar más, amigo mío, nos debes, en dolares americanos, tanto como diez millones de euros. ¿Tú has ya entendido verdad? Eres un hombre inteligente que ha hecho algunas cosas que le han ido mal. Pero las deudas hay que pagarlas. ¿Digo bien amigo Valls?” El abogado escuchaba con molestia y su cara ahora tenía algo parecido al pálido. Intentó recuperar la situación, “Porque tú y tus amigos no venís algunos días a nuestra villa de Manresa, te relajarías en buena compañía femenina y luego, hablaríamos del asunto con más tranquilidad” Borzov meneó la cabeza y mostró una sonrisa poco aliviadora y con calma le dijo: “Valls, tu crédito se ha agotado y tú lo sabes, como sabes que la villa de Manresa no es tuya. Pregunta al propietario si no puedes pagar. ¿El no paga verdad? Es un duro. Pues nosotros podemos ser muy duros, puedo concederte un mes” “sabes perfectamente que un mes es muy poco, me estáis arruinando” “Tienes que ser más optimista. Si estás en buenas relaciones con Hinojo, puede ser que él te ayude con los terrenos

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bloqueados. A nosotros interesan mucho más las inversiones y lo que se podría hacer en esos terrenos, si fueran libres.” “C'est la vie” dijo incorporándose “Entonces nos vemos a Manresa. Y no te olvides de Hinojo, tiene buenas relaciones con la política” Antes de salir del despacho Borzov se paró y con su sonrisa irónica dijo al abogado: “Se me olvidaba una cosa, no se te ocurra ir al exterior, te causarías muchas molestias” El ruso se fue hacia la puerta dejando petrificado al abogado que parecía pegado a su sillón. Después de varios minutos, le dio como un sobresalto y casi no se enteró de la presencia de la secretaria. Tuvo que llamarlo dos veces, porque estaba concentrado en el ruso: “Mi querido Borzov, todavía no me conoces. Ya veremos como terminará entre tú e yo”. Valls no siempre había sido así, cuando era un joven pero ya conocido abogado creía en la ley y en el derecho. Para él eran las columnas de la sociedad, solo por ellas había la posibilidad de que las empresas se desarrollasen al servicio de la comunidad y el seguimiento de las reglas podía permitir de colaborar a un mundo más solidario. Un mundo donde merecía la pena luchar por la igualdad y enfrentarse al poder del dinero.

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Seria difícil explicar el cambio de actitud de Valls refiriéndose a un único acontecimiento ocurrido en su vida si no se considera el desmesurado orgullo que lo poseía. A veces, su debilidad psicológica lo hacía pensar que un pequeño fracaso personal habría podido corroer todo el castillo que se había construido. Lo que pasó en su vida, de notable para él, pero algo común en las personas, fue el rechazo de parte de una mujer de la que estaba enamorado. La anormalidad ha sido en su respuesta, o sea él no quiso una sola vez intentar de reconquistarla o de luchar por ella. Se encerró en su mundo profesional molido por su orgullo herido. Desde entonces parece que el abogado cambió su manera de considerar la vida. Se puso a trabajar como un loco, pensando que por medio de sus capacidades habría logrado dinero y fama. Sus nuevos dioses. Él sería el mejor en su profesión y todo el mundo tendría que reconocerlo.

Veintidós En plena madurez física y profesional, se podría decir, hijo de un abogado importante ha sabido desarrollar su actividad en manera admirable y con gran éxito, un bufete de los más acreditados en Madrid y por supuesto en Zaragoza, su ciudad natal. Años de intensa actividad dedicados a la profesión lo han visto a lado de muchos empresarios con intereses en América de Sur, en Alemania, en Italia y Francia. Todo iba con viento favorable.

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Los problemas empezaron desde cuando quiso hacer él mismo el empresario. Tuvo unos clientes importantes en Rusia y con la nueva frontera económica abierta a ese inmenso país, llegaron las primeras desilusiones. Todas estas informaciones Nuria las sacó en parte de Internet y en parte hurgando en el ordenador del abogado. A su historial sobre Valls pudo añadir mas, porque encontró también varias e-mail con el empresario ruso Valentín Borzov que le abrió finalmente una visión clara sobre todo lo acontecido. “Aquí tenemos las e-mail más interesantes. Voy a intentar de ordenarlas por fecha” dijo Nuria procurando de liberar la mesa y pasando las hojas a Landini. “Ya a partir del 2006 empiezan las relaciones con Borzov. Esto aclara todo. Borzov hace un chantaje a Valls, amenazándolo de revelar algunos acontecimientos ocurridos en Rusia el año anterior. Le dice que si no entra en una empresa rusa que hace proyectos y construcción de componentes para la aeronáutica, revelaría todo. Son las únicas palabras que conocemos sobre el asunto. Landini le dijo: “tendría que ser muy grave a lo que se referían los rusos si persuadieron a Valls a cometer las tonterías que hizo.” Nuria continuó:

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“En el 2007 y 2008 hay simplemente contactos normales y mediaciones de Borzov con empresas asesoradas por Valls. El año clave es el 2009. En esta es Borzov que pide a Valls que adelante los tramites con la empresa. Una empresa conectada con el estado Ruso, como las más importantes del país. A continuación Borzov le asegura que todo está funcionando bien y que el contrato lo firmarían a comienzos del 2010.” Landini hojeando los papeles que le pasa Nuria, le pregunta: “No entiendo como un hombre tan poderoso en su profesión haya podido meterse en una situación tan complicada y sin sentido,” “Creo que a la base esté la codicia y el miedo a un gran escándalo, si sigues leyendo las comunicaciones del amigo ruso, te darás cuenta que promete de ganar el ochenta, noventa por ciento de la inversión a corto plazo.“ A este punto Nuria se paró y se puso a pensar con la mirada perdida hacia la débil luz que filtraba de la ventana. Landini no se enteró enseguida de la actitud de la mujer, porque seguía leyendo las hojas que le había pasado. Finalmente, le dijo: ”¿que te pasa, has encontrado algo más?” “No, pero te digo que no me convence. Estoy leyendo noticias demasiado claras, demasiado lógicas.” “Sigo sin entender” contestó Landini

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“Esto es como leer un libro. Después del contrato, Valls comunicó al ruso que ya tenía los planes del helicóptero silencioso y le pide que lo proponga a la empresa rusa. Borzov le hizo entender, fingiendo no saber nada del asunto, que había obrado de una manera excelente para entrar en la empresa con mucha fuerza y sin pagar los diez millones previstos por el contrato y él le hubiera entregado los documentos que tanto habían asustado al abogado. Lo malo para Valls fue que la contestación de parte de los rusos que no les importaba un bledo de su helicóptero llegó a finales del 2010, cuando estaba totalmente vinculado a la empresa y a Borzov. Probablemente esto ha sido un golpe muy duro por nuestro abogado. Digo yo, se ha dejado coger por el pánico, ha pedido el préstamo a Borzov y luego ha ido a Hinojo” “El verdadero problema de Valls no viene de Rusia sino de Zaragoza.” “me estás liando”, dice Landini. “Escucha y no hagas el tonto” le dijo con cariño “Valls era procurador de varias empresas de Zaragoza que tenían el encargo de vender los terrenos ubicados a lado del aeropuerto, así lo habían concordado . Se habla de cifras enormes, sesenta mil hectáreas en cinco años con posibilidad de subir.... Es increíble ….” “Qué es increíble” dice Landini que había renunciado a ordenar papeles.

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“Hay un plan detallado de todos los barrios de la ciudad, las Juntas Vecinales con todas las previsiones hasta el 2018. Análisis de la estructura demográfica, densidad, división por grupos de edad, osea un plan preciso. Pero, por lo visto, el ayuntamiento ha puesto un freno y parece que el plan esté bloqueado. Claro está que a Valls le dé un ataque. Esto lo digo yo, es probable que haya ya recibido adelantos de comisiones importantes, asegurando a los rusos que todo iba viento en popa.” “Ahora entiendo porqué ha ido a buscar ayuda a Hinojo, se trataba de terrenos y grandes inversiones inmobiliarias. “Y cuando Hinojo le ha rechazado de entrar en sociedad con él, nuestro defensor de la ley ha intentado desacreditar al empresario madrileño.” añadió Landini, y Nuria le contestó: “Valls se veía perdido, hizo todo lo posible para retrasar el pago pero los rusos no dejaron la presa. Sabemos que el mismo Borzov vino a encontrarse con el abogado aquí en Zaragoza o si no se vieron en su bufete, seguramente se vieron en el chalet de Manresa” “El ruso se inventó lo de las armas o se puso de acuerdo con el abogado, no lo descartaría, y maquinaron lo de involucrar a Hinojo, por medio de la falsa e-mail de Abdullah” “Hay que esperarse otras tonterías por parte de Valls si está en esta condición.”

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“Si piensas en mi, no creo, el piso está bajo control y supongo que después del encuentro con Borzov, he terminado de ser su blanco. Le he servido para que todo el mundo pensara en un asunto de terrorismo y esto se acabó. El problema de Valls son los diez millones que tiene que pagar.” después de una breve pausa y mirando a Landini, lo vio pensativo, le dijo: “Antes que lo digas tu, ahora es el momento de ir a Martinez y contarle todo lo que sabemos, porque todas estas informaciones, en un juicio, no valen nada, yo sería más culpable que él porque he violado su privacidad.” En ese mismo momento sonó el móvil de Nuria: “Es Moncho, el fotógrafo. ¿Has sabido algo de la chica de Barcelona sobre las fiestas de Manresa? Donde estás. Te esperamos aquí, yo y Landini, hasta luego”. En una media hora Moncho llegó y se sentó en el sofá a lado de Landini. Empezó diciendo que no había sido fácil convencerla a contar como eran las “reuniones” de Manresa, pero con el trato de que ella no figurara en ninguna manera, se convenció. “Ella había ido varias veces invitada por un periodista que conocía el ambiente y quiso ir porque pensaba de encontrar personas útiles por su carrera sin hacer caso a lo que le contó el amigo. Pudo darse cuenta, después de la primera vez que todo era verdad” “¿Todo verdad que quiere decir?” dijo Landini impaciente

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“El ambiente era para complacer a Hinojo y a sus huéspedes ilustrados, bajo todos los puntos de vista. Sexo, bailes, cama, juegos en la piscina desnudos” Landini se puso a sonreír, cosa que no le gustó mucho a Nuria, “Ya te lo he dicho una vez tu los justificas a estos guarros que se aprovechan de chicas inocentes que van allí con la quimera de trabajar. Se esperan algo, no lo hacen como trabajo. Y estos ricos se piensan dueños de todos. Es una pena.” y Landini, “No te enfades. No justifico a nadie. La cuestión es complicada. Las personas que van a esas fiestas, lo deciden ellos de ir, si hubiera menores seria distinto, ademas ¿que le harían a estos tíos si se supiera públicamente “el tema” de las reuniones?, “Me dijo mi amiga que no está segura del todo pero juraría que ha visto también chicas menores de edad” dijo Moncho “La cuestión cambia poco y no lo digo con cinismo, si no hay denuncias por parte de alguien, la cosa se queda allí” “No puede ser, de alguna forma hay que llamar la atención de la opinión publica. Estos personajes se presentan como los salvadores de la patria y en realidad son hombres de dudosa moralidad, por decir un eufemismo”. Dijo Nuria enfadada. “La veo como una lucha contra los molinos pero si quieres emprenderla estaré a tu lado” dijo Landini con convicción.

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Veintitrés Seguía haciendo un tiempo estupendo. El cielo azul totalmente despejado esparcía una luz clara y brillante que permitía ver los perfiles de los palacios bien definidos y los colores nítidos. Los arboles todavía cargados de hojas de un color verde amarillo proyectaban sus sombras en la acera. La temperatura fresca aumentaba el placer de pasear. Landini y Nuria decidieron ir andando al despacho de Martinez envueltos en la luz especial del cálido otoño y con la sensación, cada vez más intensa, de estar el uno al lado de la otra, de gozar de sus propia presencia junto con la idea que, los dos, habrían podido hacer cualquier cosa, que habrían podido ir a cualquier sitio sin que nadie pudiera perturbarlos. Durante el recorrido por Independencia se echaban unas miradas y sonreían para avalorar lo que sentían. El despacho de Martinez estaba lleno de gente que se daban apretones de manos y se saludaban delante del comisario con cara sombría. “Hemos solucionado lo del asesinato de MJ. Han sido dos chiflados, ya conocidos de la policía. Un informador nuestro nos ha facilitado los nombres. Los dos se han portado como corderitos. Han admitido sus responsabilidades sin pestañear, como si un homicidio y la violación fueran un delito de trafico.” dijo Martinez, con la cara más negra que nunca. Mientras tanto los colegas empezaban a vaciar el despacho.

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“Para mi es todo un gran teatro. Detrás de estos desgraciados hay personas que les dan miedo o con posibilidades de aliviarles la cárcel, con el acuerdo que no digan nada. En nuestro mundo perfecto, los poderosos se burlan de la ley.” “La pobre MJ nos deja con varios años de trabajo contra estos sinvergüenzas, apuntes con pistas confundidas de sus investigaciones que, aunque no haya resuelto nada, le han permitido de acercarse a la verdad. Parece poca cosa, pero para ella ha sido todo.” “Creo que haya más que una pista.” contestó enseguida Nuria Le contaron con detalle todo lo que habían descubierto por el ordenador de Valls incluso sus hipótesis. “Todo esto es sorprendente!” dijo Martinez frotándose la cara “No tenemos nada en mano y no podemos perseguirlos. Lo nuestro se basa sobre una investigación que no valdría nada en un tribunal” “Habrá que presionar a Valls para que nos diga la verdad. Le presentaré la pruebas que tenemos, aunque no sean admitidas en juicio, se trata de hechos a los que tendrá que reaccionar” Convinieron los tres que no había otra cosa que hacer, un poco decepcionados. Fue Martinez que rompió el largo silencio que se había apoderado del despacho:

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“Hemos tenido que enfrentarnos con personajes que viven en un mundo a parte, un mundo en un nivel diferente al que vivimos nosotros. No he dicho mejor, he dicho diferente.” se apresuró a decir antes que intervinieran los dos “Estoy de acuerdo con Landini que será muy difícil perseguirlos por las “fiestas” con chicas. En mano tenemos tan solo lo del secuestro y el robo, delitos graves, por supuesto, pero con un buen abogado no harán ni un día de cárcel”. “¿Quieres decir que ha sido un trabajo inútil?” dijo Nuria “Inútil no. Hemos. Sobre todo vosotros, habéis destapado una alcantarilla en este mundo de ricachones que creen que nadie pueda afectarlos. Estoy pensando que en el momento en que se han dado cuenta que alguien los controlaba, han hecho cuadrado y han puesto en marcha las defensas.” dijo Martinez “O sea que piensas que los dos, Hinojo y el Marqués, hayan querido ayudar a Valls por el temor que saliera algo peligroso para ellos de sus negocios!” le contestó Nuria “Creo que no haya ninguna otra consideración más coherente. “ “Gracias a Nuria y a MJ, por su parte, hemos podido llegar a estos tíos, sin sus investigaciones e intuiciones no lo habríamos logrado tan fácilmente.”

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Nuria puso una sonrisa entre complacida y dudosa, en definitiva poco contenta.

Veinticuatro Después de coger cita con la secretaria, Martinez se presenta al bufete del abogado Valls. Tenía la sensación de empezar una visita inútil porqué conocía la capacidad profesional de Valls pero no podía evitar el encuentro, sabiendo todo lo que le habían comunicado Nuria y Landini. El problema seria como sacar a Valls de su amparo teniendo a mano noticias robadas. El abogado lo acogió fríamente diciéndole que tenia mucho trabajo. “No le hago perder su precioso tiempo:” contestó con ironía Martinez “pero mis investigaciones me llevan a usted y es mi obligación averiguarlas. Pero si no tiene tiempo le daré una cita en la comisaria” e hizo señas de incorporarse para marcharse, pero Valls, con una sonrisa, se disculpó y le invitó a quedarse. “¿Ha conocido a la policía asesinada?” dijo Martinez con tono seco “Simplemente por los periódicos” “¿Un tal de nombre Borzov le dice algo?”

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Al oír el nombre del ruso, Valls no se inmutó, pero su rigidez en la silla aumentó y apretó los labios en manera innatural. Movimiento que no pasó desapercibido por Martinez. “Es un hombre de negocios. He tenido relaciones con él, es un buen conocedor del mercado ruso y de vez en cuando me asesora algún asunto” contestó secamente el abogado “¿La empresa Rus Concrete está entre sus clientes internacionales?” Esta vez el golpe, Valls, lo acusó, pero como es una persona acostumbrada a las relaciones más difíciles, lo disimuló bien con un simple rubor en las mejillas y unos apretones de mandíbulas “Sí, son nuestros clientes desde hace unos años, buenos clientes, aunque me obligan a hacer varios viajes a Moscú durante el año” dijo sonriendo “Entiendo” dijo Martinez con desgana “Hay unos rumores que dicen que algún empresario español está interesado en entrar en esa empresa. ¿Por pura curiosidad, usted sabe algo?” inquirió Martinez “Mire comisario, en este ambiente conozco muchas cosas y ademas no sé nada. No se si me entiende. Este es un ambiente que se nutre de rumores. Una noticia de un periódico, la declaración de un ministro, pueden influir sobre las cotizaciones en la bolsa. Pero hay que moverse con mucho

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cuidado si uno no quiere quemarse. Yo soy un abogado, soy un elemento colateral a los negocios que manejan los empresarios. Muy a menudo, en mi trabajo, me encuentro con acuerdos ya completados por las dos partes, o sea me toca partir del final para llegar al principio de un contrato y esto no es nada fácil. Se lo aseguro comisario. No sé si me entiende!” dijo Valls “Comprendo perfectamente abogado, tiene que ser muy duro su trabajo.” Valls no quiso captar la ironía y Martines le había dicho de haber entendido, pero lo único que había sacado en limpio de la respuesta del abogado, era que no había querido contestar. A Martinez le importaba poco. Pero comprendió claramente que el abogado estaba metido hasta el cuello, confirmando involuntariamente los datos de Nuria. Pero quiso fastidiar una vez más al gran abogado que había trasformado el color de su cara de rojizo a un blanco amarillo. “Una ultima pregunta y la dejo a su trabajo: ¿conoce a uno que se hace llamar Abdullah, posiblemente un iraní? ” Otro apretón de mandíbulas de Valls, casi a Martinez le pareció oír el crujir de los dientes, mas fue solo una sensación. “No tenemos clientes en lo países árabes, por lo tanto, para mi es simplemente un nombre. Ahora si me permite comisario....” “Ha sido muy amable a recibirme en su despacho en pleno trabajo” subrayó irónicamente Martinez

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“Se lo agradezco y creo que no la molestaré más” le tendió la mano. La de Valls era sudorosa que casi le dio ganas de limpiarse, pero aguantó hasta fuera del palacio para frotársela con un pañuelo de papel que tiró enseguida.

Veinticinco “La policía se lo sabe todo” se repetía el abogado. Valls habría preferido desaparecer de golpe, se sentía acorralado sin posibilidad de salida. Presentía que su mundo dorado, donde había vivido hasta ahora, estaba por derrumbarse. Se daba cuenta que si no encontraba el dinero para pagar a los rusos estaría arruinado y también su imagen de profesional capaz encajaría un duro golpe. Veía perdidos años de trabajo y se sentía traicionado por el ambiente donde siempre había luchado, los empresarios que ahora lo dejaban solo. Todo esto lo veía como una injusticia que él no merecía. Ni se le asomaba a la cabeza que hubiera sido él el verdugo de si mismo. Pensaba que había actuado según las circunstancias a las que tuvo que enfrentarse. Siempre había tenido poca consideración por el mundo empresarial, hombres simplemente capaces de meter dinero en negocios seguros y si no lograban el objetivo iban a llorar delante de estado. Los consideraba como si estuviesen a un nivel más bajo del suyo y su entrada en ese mundo habría aportado prestigio. No consideraba que él hubiese fallado. A complicarle más la vida estaba lo de tener en mano los proyectos del helicóptero que se habían transformado en una

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nueva amenaza contra él. Aunque la valoración de si mismo era incondicionada, en este momento vacilaba. Pensaba que, algunos empresarios, bancos incluidos, tendrían que ser solidarios con él por todos los servicios que había hecho, él no se había echado atrás cuando le proponían que arreglase negocios sucios. Nunca pensó traicionarlos y ahora era el momento de demostrarle su fuerza, su capacidad de unidad. Era el asesor de un “mundo” donde la cosa más importante era el dinero y habría podido contar historias impresionantes sobre los negocios de muchos clientes. Valls no se calmaba, se daba cuenta de estar al borde de una crisis de nervios. “Y si fuera a chantajear a alguien con la amenaza de revelar...., no, no es la solución. Los bancos no me admiten el crédito. No sabia como salir del engaño en que se había metido. Su cabeza estaba llena de serias preocupaciones, temía también en serio por su vida. Estaba dispuesto a todo, pero quiso aferrarse a una posibilidad positiva de salida de aquel abismo. Pensó con fuerza y convicción que lo único sería Hinojo. “Si quiere me soluciona el problema en unos días. No puede abandonarme” Con estos pensamientos malos y positivos a la vez, contradictorios, llenos de esperanza, al mismo tiempo espantosos, porque representaban su ultima opción, antes de decidir el rumbo definitivo de su vida, decidió ir otra vez a hablar con Hinojo, abandonando su grande orgullo que lo había llevado al borde del desastre.

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Comunicó a su secretaria que averiguara cuando estuviera en la urbanización La Mariposa. Tuvo suerte, a media tarde pudo meterse en camino para intentar de solucionar sus problemas. No tenia mucha confianza o mejor dicho, confiaba toda su vida en ese encuentro. Se puso en el coche con la cabeza aturdida, condujo despacio como si yendo lentamente atrasara su condena o pudiera gozar un poquito más la idea de que Hinojo aceptara. Aparcó en la plazoleta central de la urbanización e Hinojo estaba en un lado hablando con dos hombres que de vez en cuando echaban risitas, a lo mejor para complacer al dueño, pensó Valls. Hinojo lo vio y le hizo una señal con la mano que podía entenderse como un saludo o que lo esperara allí. Hinojo se liberó pronto de sus huéspedes y fue al encuentro con Valls. Se saludaron calurosamente e Hinojo le dijo a Valls: “Venga abogado que echamos un paseo juntos, tengo que averiguar un trabajo” Se fueron hacia el lado derecho de la plaza donde había varios arcos y se pararon a lado de una pared que perdía el color, Hinojo pasó la mano encima al estuco que se caía y dijo: “Hay que controlar todo. Supongo que le pasará también a usted en su trabajo, si no controlas es un desastre”. Valls asintió con poca ganas de seguir el discurso.

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“¿Le gusta la urbanización abogado?” Valls no dijo ni una palabra y pensó si le estaba tomando el pelo. “Entramos abogado, sé porque está aquí” Valls, impresionado lo siguió. “Usted ha hecho muchos errores y ahora piensa que se los voy a solucionar. ¿Usted ha pensado bien antes de venir?” Valls, antes de hablar, respiró hondo y luego en voz baja dijo: “Supongo que haya sido un gran error venir aquí, después de todo usted está acostumbrado a ganar y no a perder dinero. Esta era mi ultima tentativa. A partir de ahora pase lo que pase” Y se incorporó para despedirse. Hinojo le dijo: “Siéntese abogado, todavía non he terminado.” Hizo una larga pausa como si estuviese buscando una idea, en realidad tenia bien claro su objetivo. “Tengo la intención de solucionar su asunto pendiente. Usted, repito, a pesar de sus muchos errores, puede ser útil. Pero escuche mis condiciones, antes de hablar” Valls creía que se iba a desmayar de un momento a otro, tanto que Hinojo sacó de un armario a lado de su escritorio una botella de agua y de Porto. Valls se tomó un vaso de agua de un trago. “Usted ha hecho un error tras otro. Primero no se le ha ocurrido avisarme de su operación y luego ha venido a pedirme que interviniera cuando estaba en apuros, un error

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de perspectiva o falta de confianza muy grave de parte de usted. Ha pensado que yo estoy aquí a invertir dinero como jugando a la quiniela y su orgullo le ha impedido ver la diferencia entre la preparación de contratos con la conclusión de negocios rentables”. Valls no podía todavía pronunciar palabra por la emoción que lo había cogido. “Intentó culparme a mi de un reato muy grave, trafico de armas. Se puso a tratar con Borzov sin conocer a fondo los objetivos de ese tiburón y el error gravisimo de meterse fuera de la ley con el robo de los planes de un helicóptero. Esto ha sido genial, y no contento armó un secuestro. Había ido totalmente fuera de cabeza. ¿Usted pensaba de estar en América al tiempo de los gangsters? El mundo de los negocios es feroz, los errores se pagan con graves perdidas de dinero y de credibilidad y incluso con la cárcel. ¿Todo esto porqué? La promesa de ganar mucho dinero en manera rápida. Cuando se trata de ganar, desconfíe enseguida si le prometen algo superior a lo normal. Hace días que estoy intentando de comprender su manera de obrar y todavía no lo he logrado. Lo único que se me ocurre es pensar en un momento de locura.” Hinojo hizo una breve pausa para detenerse a observar el abogado que se parecía a un niño sorprendido a hacer algo malo y se le escapó una sonrisa de conmiseración. Y continuó: “Será buena cosa que usted también lo recuerde cuando sea el momento. Pero tendremos otra oportunidad de hablar de esto.”

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Valls se daba cuenta de estar delante de un Hinojo casi del todo desconocido, por su manera de hablar y su actitud de “salvador”. Lo había siempre considerado un ignorante, una persona sin escrúpulos. “No piense que haga esto porqué soy bueno, lo soy a mi manera, pero aquí veo la posibilidad de invertir y ganar, también el hecho que no puedo permitirme de perderle como abogado. Aunque, si hoy no se hubiera presentado, su carrera habría terminado del todo” “Yo... no sé que decir”, logró decir Valls. “De momento no hace falta que hable. Escuche, que es la cosa mejor. Borzov le hizo una trampa porque sabia de su orgullo y de su codicia. El plan es este, muy sencillo, compro su contrato, claro no a diez sino a nueve y setecientos, algo tiene que pagar usted, y luego trato yo con Borzov. A mi no me interesa esa empresa, pero quiero, por medio del ruso entrar en el mercado de los coches y me interesan los terrenos de Zaragoza. De los diez millones que pondré en el mercado ruso tampoco me importa en cuantas manos pasaran, lo que sí me importa es que alcance mi objetivo. ¿Que le parece abogado?” Valls no sabia si llorar o darle la mano o levantarse de pié, total quedó sentado como una momia. “La segunda parte del trato es que usted vaya cuanto antes a la policía y entregue los documentos robados. La justicia hará su curso, la condenaran, pero será poca cosa. Queda también

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lo del secuestro, pero supongo que sabrá arreglárselo sin problemas. A este punto usted no hará ningún día de cárcel y habrá recuperado su honorabilidad, su profesión y desaparecerá como empresario. ¿Técnicamente es así verdad?” El homicidio de la policía supongo que haya sido culpa de un violador, de un ladrón, no quiero pensar que usted esté involucrado en ese asunto. Si no es como digo yo, tome sus iniciativas, yo puedo llegar hasta donde le he dicho. Valls hizo señas que sí. “Mañana iré a su bufete para regularizar todo lo que hemos dicho. Ahora tengo que irme, nos vemos mañana. Diré a mi secretaria que usted se queda aquí otra media hora”. A Valls le hizo falta ese tiempo para intentar de recuperarse. Su vida iba hacia un rumbo distinto de lo que había imaginado hace menos de unas horas, podía continuar a esperar, a vivir sin el agobio del miedo a la cárcel y sobre todo con el pensamiento de acabar con su vida. Hinojo le había dado una clase de vida sorprendente. Todo lo peor que pensaba de él se había ido abajo y sabia también que no habría otra ocasión en su vida y decidió hacer punto por punto todo lo que Hinojo le había dicho.

Veintiseis Martinez con el peso casi insoportable del estado de su mujer, se presentó al bufete del abogado Valls, previa cita con la secretaria que al entrar, lo saludó amablemente y lo hizo

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pasar directamente al despacho del abogado. A Martinez le pareció demasiado acogedor el clima, tuvo una sensación extraña. También el abogado Valls se levantó de su sillón para ir a su encuentro y estrecharle la mano calurosamente. El hecho confirmó la sensación anterior. El abogado le invitó a sentarse invitándolo a tomar algo alcohólico que Martinez rechazó con cordialidad. Había un raro contraste entre la cara sonriente del Abogado y la de Martinez, triste y gris. El policía casi no sabía como empezar la conversación. Lo ayudó Valls: “Aquí estoy comisario, a disposición de la ley.” Martinez todavía no se había percatado de lo que estaba pasando en ese despacho y poco a poco se dio cuenta, en cuanto Valls empezó a explicarle su intención. Enseño a Martinez tres grandes dossier encima de la mesa de reuniones: ” Son los proyectos que usted está buscando” y dijo que quería asumirse todas las responsabilidades de su robo y también del secuestro de Nuria. “He pasado malos momentos que me han empujado a cometer despropósitos muy graves. Creo que sufrí una temporada de profunda depresión. No sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Cada paso que daba era una equivocación, hasta el punto que temía que hiciera algo contra mi persona”.

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“¿Como es que no se le ocurrió antes, al comienzo de esta historia, llamarnos a ver si hubiéramos podido ayudarle?” dijo secamente Martinez. “No sé que decir comisario. Creo que haya sido mi enfermedad” “¿Y ahora se está curando?” otra vez frío Martinez “Sí, cada semana estoy atendido por un psiquiatra, ha sido él que me ha abierto los ojos y que me aconsejó de contar todo a la policía” “Ya, lo imagino” dijo Martinez “El homicidio de la policía no estaba en sus planes, ha sido algo que se le ha ido de mano, ha perdido el control! “ “No sé de que me está hablando. Hay un montón de violadores sueltos que haría falta encarcelar. Tenga en cuenta que todavía no me he recuperado del todo. Lo siento de no poder ayudarle más” “Sí, lo comprendo, serán los jueces que decidirán.” “Pues, abogado Valls, mi conversación con usted termina aquí. No le arresto porqué se ha entregado voluntariamente. Le ruego que mañana se presente, cuanto antes a la comisaría para las formalidades y por supuesto que no abandone la ciudad” dijo Martinez levantándose “Se lo agradezco” contestó Valls

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“La vida es muy rara” dijo Martinez, pero no supo si lo oyera el abogado, porqué habló en voz baja con un pié ya fuera de despacho. Martinez salió del palacio casi corriendo para ir a su casa a atender a su mujer.

Epílogo Nuria decide de escribir al Marqués de Urquijo una nota sobre los últimos acontecimientos y porque le había prometido de comunicarle su avance en las investigaciones: d. de la Sierra, en nuestro encuentro de Madrid, le prometí entregarle las pruebas de los asuntos sucios en que estaba metido el señor Hinojo. Me equivocaba, en parte. Es inútil que entre en los detalles porque usted lo sabe todo y estoy segura que usted tuvo un papel activo en el acuerdo entre Valls e Hinojo. ¿Todo es bueno lo que termina bien, verdad marqués? ¿Cual es la diferencia entre los políticos, tan menospreciados, y usted? Ninguna. ¿Tan solo la oportunidad es el elemento de distinción? No, no es eso. La única diferencia es el dinero, vosotros, grandes empresarios, tenéis un poder real y pensáis que podéis actuar a vuestro antojo, incluso ir contra la ley. Sois vosotros que la determináis, según los intereses del momento, las necesidades. Las consecuencias para los demás no os interesan, lo importante es que quede a salvo vuestro mundo. Con un sentido del honor solamente referido a

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vosotros. Las “fiestas” de Manresa son simplemente un efecto colateral de poca importancia. El estrés al que, algunos de vosotros, están sometidos, justifica un poco de distracción. Como ve, señor, ninguna prueba concreta. Pero en nuestro mundo, lo dudo en el vuestro, existe una responsabilidad moral y usted lo crea o no, existe también una solidaridad en las acciones que se cumplen. Usted traiga las consecuencias y aplíquelo a todas esas palabras, que me echó encima, sobre la tradición española. Por mi parte he terminado y me alegro de no pertenecer a su mundo y tampoco a su entorno. Orgullo de mi parte nada, simplemente el deso de estar cerca del español común. Los mejores saludos.

El abogado Valls no llegó nunca a la comisaría a presentar su confesión, porque la mañana siguiente al coloquio con Martinez, lo encontraron muerto en la calle delante de su bufete, atropellado por un coche. Ningún testigo, nadie ha visto nada. Se está investigando. El único que hizo una confesión fue Martinez.

Al poco tiempo Nuria y Landini se casaron y siguen trabajando juntos en la agencia de investigación de Nuria.

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Hinojo sigue cazando un negocio tras otro, condenado a ganar dinero. El marqu茅s de Urquijo nunca contest贸 a la carta de Nuria. Junio, 2013, Zaragoza

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