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RED DE MENTIRAS


RED DE MENTIRAS

Título: Red de Mentiras Todos los derechos reservados. ©2013, Paola Begazzo. © De la imagen de cubierta: Francine Valbuena © Corrección: Andrea Valenzuela Primera edición: 2013

©Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada en un sistema de recuperación o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónica, mecánica, fotocopia, grabación o cualquier otro sin la atribución completa


RED DE MENTIRAS

—Se un caballero Justin, paga tú. Admite que es tu turno—dije frunciendo el ceño, cosa que hacía cuando estaba irritada. —Soy un caballero, —viré mis ojos, haciendo que una carcajada se escapara de sus labios, — pero estoy seguro que la última vez pagué yo—reclamó nuevamente. El repartidor de pizzas se quedó en la puerta, observando nuestra pelea en silencio. —Justin, hablo en serio, paga de una buena vez —me puse en medio de la pantalla de televisión evitando que vea el partido de los Lakers. Movió su cabeza, tratando de ver por los costados. Al ver que no iba a ganar, lanzó un fuerte suspiró.


RED DE MENTIRAS —De acuerdo, de acuerdo. Tú ganas, ¿vale? ¿Cuánto es?—preguntó levantándose del sofá dirigiéndose a la puerta principal de nuestro departamento. —15 dólares —indicó el repartidor entregándole la caja cuadrada de la pizza. Justin metió la mano a su bolsillo y sacó un billete de veinte dólares, el repartidor se apuró y le entregó el cambio para después bajar las escaleras corriendo. Lo habíamos espantado, como a la mayoría de repartidores que venían. Justin cerró la puerta, dejó la pizza en la mesa del comedor y se volvió a lanzar en el sofá. —Listo, pagué. Ahora quiero ver mi partido—me moví del televisor sin antes dar un largo suspiro. Me dirigí a la cocina, abrí la caja de la pizza, tomé dos trozos de esta, y las coloqué en un plato de la despensa. Abrí la nevera, y saque dos latas de Coca-Cola. Dejé una en la encimera, y la otra la deje en mi mano, con la mano libre tome el plato y salí hacia la sala. Coloqué el plato, y la soda en la mesa de centro de la sala, donde Justin estaba viendo el partido. —Gracias, Bubbles —dijo con una sonrisa de oreja a oreja.


RED DE MENTIRAS Solo le viré los ojos. Me iba a dirigir a la cocina pero una mano detuvo mi marcha. Volteé y Justin me miró con cara de perrito triste. Oh no Dios, no iba a funcionar esta vez. Seria dura con él, sin importarme que sea mi mejor amigo desde los cinco años. —Vamos Bubbles, no estés enojada. ¿Me disculpas? — preguntó sin soltar mi brazo. —No, suéltame Justin. —No hasta que me disculpes. —Te disculpo —dije de mala gana. —Eso no cuenta—dijo y me jaló del brazo haciendo que me sentara encima de sus piernas. —Sabes que pasara, si no me perdonas. —No lo sé, pero sé que te daré un fuerte golpe si no me sueltas. —dije sin dejar de moverme en ningún segundo. —Pagaré yo la siguiente vez, ¿contenta? —Aun no—canté como una niña de dos años. — ¿Las siguientes dos veces? —preguntó con mala cara. —Que sean tres —dije y me levante del sofá sin antes darle un beso en su mejilla.


RED DE MENTIRAS Me escapé de sus brazos, dejando a Justin con una sonrisa, pude ver cómo le dio una mordida a su pizza. Tomé la lata de soda, y recogí una rebanada de pizza. Me dirigí a la sala, deje la pizza y la soda al costado del ordenador. Me senté en la silla enfrente del escritorio, introduje la contraseña del ordenador. Tenía mucho trabajo que terminar hoy, el ensayo de historia principalmente. A pesar de que Justin se la pasaba de fiesta todas las noches, su promedio era jodidamente perfecto, él estaba en el cuadro de honor mientras yo me esforzaba por aprobar los cursos. —Verte trabajando me da tanto sueño —dijo Justin, fingiendo lo que era un muy malo bostezo, podía sentir su respiración en mi espalda. —Por lo menos trabajo, ¿cierto? —tecleé rápidamente los últimos detalles, de la primera página, tan triste como suene eso. —Deja eso un segundo, antes no te perdías un solo partido de los Lakers —paso su brazo por mi hombro. —Tengo que terminar esto —dije ignorándolo. —Te lo pedí a las buenas… ahora a las malas —dijo y jalo de la silla, y en menos de un segundo me levantó en su espalda.


RED DE MENTIRAS —Justin Bieber, bájame en este mismo instante, o tú vas a conocer mi lado malo, bájame —golpee su espalda pero, parecía que no le hacía ningún daño. —Créeme ya lo conozco, pequeña freak —se burló entre risas. —Te he dicho que no me llames así —no paré de darle golpes con mis puños en su espalda, pero el no hizo nada. Justin era una montaña comparado conmigo, no tenía ninguna oportunidad, ni con las mejores de las suertes. Me lanzó en el sofá oscuro, la enorme pantalla de televisión estaba encendida. Justin se sentó a mi lado, me tomó por la cintura y me puso encima de sus piernas. Era increíble cómo podía disculparse un segundo y al otro estar ahí, enojándome de nuevo. —Saca ese ceño fruncido Heather, no se te ve nada sexy. —comentó sin despegar su mirada de la pantalla, pero sus sonrisa torcida seguía bien marcada en sus labios. — ¿Y quién dice que estoy intentando ser sexy — renegué, el solo se rió. — Eres una jodida empollona, ¿Tanto te preocupas por tus calificaciones? —preguntó sin dejar de burlarse.


RED DE MENTIRAS —Primero, claro que me preocupo por mis calificaciones, dependo de ellas. Segundo, yo no soy la que tiene el promedio perfecto, ―empollón‖—hice el efecto de ―comillas‖ con mis dedos. —Se llama tener una buena memoria. —O, se llama hacer que las de primer año hagan tus obligaciones. Su pequeño club de fans estaba atento en cualquier cosa que necesitara. Capaces de hacer cualquier cosa por él, con tal de tener su atención por lo menos unos segundos. ¿Patético? Absolutamente. —Tal vez sea un poco de ambas —rodé mis ojos e intente escapar de sus brazos, pero era imposible, era Justin Bieber, el mariscal de campo. —Comienzo a pensar que te gusta estar sobre mis piernas, Heather. —Ya quisieras Bieber, ni en los más bonitos de tus sueños. Libérame. Ahora —ordené pero solo hice que se vuelva a reír. —Olvida lo que dije, si te ves sexy cuando frunces el ceño. Arrugas tu nariz cuando te molestas. —Yo no… —Ahora la estas arrugando—sonrió de oreja a oreja.


RED DE MENTIRAS —Me vengare Bieber, puedes estar seguro de eso.

Justin La música de este club apestaba, lo único bueno que había bueno en el ambiente, eran las chicas dispersas por todo el lugar con diminutas faldas y unos tops que no dejaban nada para la imaginación. Una rubia pasó por enfrente de mí, las rubias no estaban en la cima de mis preferencias, pero esta estaba como los infiernos. Su cuerpo era de encanto, y su top plateado se adhería a su cuerpo perfectamente dejando ver sus tetas y culo de encanto, y ni que hablar de esa falda que marcaba sus hermosas curvas. —Hey —dije acercándome a la rubia. —Hola —en su rostro apareció una sonrisa. Horrible sonrisa, buena no había ninguna chica que tenga el paquete completo. No tenía ganas de ser muy estricto esta noche.


RED DE MENTIRAS — ¿Quieres un trago? —pregunté posando mi mano en su cintura. —Estaría perfecto. Le hice una señal al barman y este asintió con la cabeza. Había venido tantas veces aquí, que el barman sabía mi nombre, y sabía el trago que tenía que servirme en cada momento. Lo más probable es que en este momento nos traiga, varios shots de vodka. El vodka es delicioso, incluso sabe mejor antes de irse a acostar. Y no hablo de dormir, si me entienden. Regrese mi mirada a la rubia, mi plan tenía que avanzar. Tenía que llevarla a la cama ahora. Tenía tantas ganas de devorar esos labios rojos en este mismo instante. —Aquí tienes Bieber —dijo el barman dejando la bebida en la barra. —El encargado de la puerta ha dejado pasar a una chica morena y baja, dice que te conoce. Nos dio tu nombre, Justin Bieber. — Espera, ¿Justin? ¿Eres Justin Bieber? —preguntó mirándome con cara de disgusto y alejo su cuerpo del mío. —Sí, ¿has oído hablar de mí, nena? —traté de acercarme nuevamente a ella. —Sí, mi mejor amiga. ¿Ana? ¿La recuerdas? Follaste con ella y la dejaste tirada, ella te llamo cuando pensó que


RED DE MENTIRAS estaba embarazada pero tú no atendías ninguna de sus llamadas. Oh no, estará el momento en el que tenía que escapar. ¿Dónde estaban mis amigos cuando los necesitaba? Mierda, esto se podía poner feo. Una enojada mejor amiga no era a lo que me quería enfrentar ahora. Melanie estaba cerca de la barra, estaba con Carrie, su estúpida mejor amiga. Cuanto la odiaba, digo ¿para qué Melanie necesitaba una mejor amiga si ya me tenía a mí? Y además la muy perra siempre la hacía sentir inferior, con cada uno de sus comentarios. Capture su mirada, y ella me vio. Articulé con los labios un ―Ayuda‖. Ella se rió para después articular lo que pude leer como ―Venganza‖. Mierda, ¿Justo ahora se le ocurría ser así de ruda? ¿Tenía otra salvación? No, estaba jodido a ver que paso con la embarazada. —Hola mi amor —Melanie paso su brazo por mi cintura atrayendo su cuerpo al mío. — ¿Eres su novia? —preguntó la rubia mirándola de pies a cabeza. —Sí, ¿tú quién eres ?—dijo ella mirándola con cara fea, mi mejor amiga sí que sabía actuar.


RED DE MENTIRAS —Katherine, la mejor amiga de la chica que tu novio dejo tirada. ¿Sabes? Él fue un completo patán con ella. Yo que tú me cuidaría. —Ah sí, Que bonita historia. ¿Por qué no se lo cuentas a otra? —Es la verdad, perra. — ¿Me vas a venir a llamar perra a mí? —Melanie miró su vestuario para después reírse. —La única que esta vestida como para regalarse a los hombres eres tú. Aleja tus garras de mi hombre, gata. O me encargare de hacerlo con mis propias manos. ¿Te conté que estuve en prisión? —Está bien, me voy. No voy a gastar mi tiempo… en ustedes —la rubia se perdió entre la multitud de personas que había alrededor. Yo hubiera hecho lo mismo. Mel podría convertirse en un verdadero monstruo cuando se enojaba, a pesar de su pequeño tamaño. La mire y espere su reacción. Pasaron segundos y ella estallo en risas, la imite pero cuando lo hice ella se calló. — ¿Qué pasa? —pregunté abrazándola. —Te odio. De verdad me gustaría ver cómo te hubieras liberado de esta. Hasta tuve que decirle a la pobre que


RED DE MENTIRAS estuve en prisión, cuando lo único malo que he hecho, ha sido usar mandar un mensaje en medio de una clase. —Por eso eres mi mejor amiga —dije con una enorme sonrisa abrazándola más fuerte aun. —Blah Blah Blah, ¿Ahora no me dices ―Pequeña Freak‖, no? —Tranquila Pequeña Freak —bese su frente a lo que ella se estremeció. —Debes dejar de hacerle eso a las chicas, eso detener una noche de sexo para después tirarlas como basura. No es lindo. Pero yo no soy nadie para criticarte. —levantó ambas manos en el aire. — ¿Por qué demonios has venido aquí con Carrie? — pregunté tratando de cambiar de tema. Hablar de mi vida sexual con ella, era un poco extraño. —Porque es mi mejor amiga. —Mejor amiga no se le dice a la perra que te critica siempre. —La sigues odiando. —Afirmó ella mirándome a los ojos. —A ella tampoco le caes muy bien, después de que la obligaste a comer tierra en primaria, bueno ya sabes.


RED DE MENTIRAS —Sabes porque la hice comer tierra, ella te dijo que eras fea, que eras gorda, que tus ojos eran feos. Y que eras familia del monstruo del Lago Ness. Después en recreo fui hacia donde estaba ella, y la amarre a la puerta del patio. Y le dije que la soltaría si comía tierra. No me arrepiento de nada. —Si aún lo recuerdo. Bueno supongo que creo que si no es ella no es nadie. —No necesitas a una mejor amiga, Bubbles. — ¿Bubbles? ¿Te importaría darme una lista de todos los apodos que me dices? Me gustaría seleccionar los que me gustan. —comentó. —Eso nunca va a pasar. —no la solté en ningún momento, el barman estaba preguntándose en este momento si ella era algo mío. Abrazar a las chicas no era lo que precisamente hacía en público. —Sí necesito una mejor amiga, Justin. Ya sabes debo socializar con alguien que no seas tú. —Bubbles, tú me tienes a mí y yo te tengo a ti. No necesitamos nada más.


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Melanie.

—Enserio Melanie, ¿Qué pensaste cuando compraste esa falda? Parece vomito de perro acumulado. Era la novena vez que Carrie criticaba la falda con la que había venido hoy a la escuela. Tenía que admitir que Justin tenía razón, Carrie criticaba cada cosa que yo hacía, usaba o decía. Hasta lo que yo pensaba, todo estaba mal para ella. Desearía que Justin pudiera volver obligarla a comer tierra, aunque esta vez obtendría una sanción más grande que quedarse sin recreo. —A mí me gusta— Justin apareció enfrente mi casillero, miró mal a Carrie, quien rodó sus ojos apenas la vio. — Deberías fijarte primero en tu patético vestuario antes que el de ella.


RED DE MENTIRAS ¿Patético vestuario? Carrie tenía puesto una falda con estampados de colores fuertes y un top jean que dejaba algo de piel al descubierto, y los tacones plateados que llevaba eran de infarto. Algo que yo jamás podría manejar. —Bubbles, ¿Podemos hablar? ¿A solas?—preguntó mirando a Carrie. —Sí claro, ¿vamos a la cafetería? —O tal vez alguien se puede ir—su mirada fría seguía fija en Carrie. —Nos vemos después Melanie, de todas maneras tengo clase ahora—Carrie desapareció por los pasillos de la preparatoria, una sonrisa triunfadora apareció en los labios de Justin. —A veces alguien tiene que enseñarle a las perras cómo comportarse—dijo tomando el libro que tenía en mis manos. —Gracias, enserio necesitaba liberarme de ella. —De nada, Bubbles. Ahora sí. Tengo noticias. Quería decirte que mi familia está en la ciudad. Por lo menos mi Madre y mis hermanos. Mi padre... sigue enojado conmigo y se niega a hablarme cosa que haré yo también.


RED DE MENTIRAS —Justin es tu papá… —No quiero hablar de ese tema aquí, Bubbles. Los gemelos irán a cenar al departamento hoy, tal vez te podría lucir con tus talentos culinarios. — ¿Y tu madre?—pregunté curiosa. —Ella quiere cenar conmigo más tarde, solos. Ya sabes lo que me espera. Solo espero que no vuelva a intentar tener la charla de ―Quiero nietos pronto‖—se estremeció haciéndome reír. —Me parece bien. Entonces después de la escuela tendremos que ir al supermercado. —Está bien, nos vemos Bubbles. Y avísame si la perra te vuelve a molestar—Justin desapareció con una sonrisa por los pasillos de la preparatoria. ❁❁❁

El timbre de salida sonó y me apresure en guardar todos mis libros en mi casillero. Tenía que apresurarme si quería cocinar la lasaña casera de mi familia, la única receta que había logrado aprender. O mejor dicho, la única que me había enseñado mi madre. Corrí por los pasillos hasta llegar al campo de deporte de la preparatoria. No había nadie.


RED DE MENTIRAS —Hola Melanie—saludó Parker Hollowiss, uno de los amigos de Justin y compañero de futbol. Traía su casco de protección en sus manos. —Hola Parker. ¿Recién ha empezado?—pregunté tratando de mirarlo a los ojos, su enorme estatura me lo impedía. —Sí, al entrenador le ha dado sus locuras. Se enteró que algunos del equipo estuvieron fumando el fin de semana. Entrenamiento de castigo, estaremos aquí unas dos horas más. —Mierda. ¿Le podrías decir a Justin que yo iré avanzando? —Claro, adiós Melanie. Salí del campo atlético y llegue al enorme estacionamiento. Demonios. Había olvidado que había venido con Justin. Regresé al campo de futbol, pero esta vez entre al sótano, donde se encontraban los vestidores. Estaba a punto de hacer la cosa más valiente que haría en toda mi vida, pero si me quedaba hasta el final la cena no estaría lista. Abrí la puerta de los vestidores, y me encontré con los gritos de chicos. Apestaba a hombre.


RED DE MENTIRAS —Wuow, ¿Te perdiste muñeca?—gritó un chico que estaba por las duchas. —Hey Bieber, tu chica nos vino hacer compañía—gritó otro desde las bancas. —Tal vez te gustaría hacerme compañía a mí, nena. —Cierra tu maldita boca, Logan. —Justin apareció con una sonrisa en sus labios. Esto le parecía divertido. —Así que colándote en los vestidores de hombres ¿no? Que mal, Bubbles. —se rio para después tomar el casco del suelo. —Cierra tu boca, y dame las llaves de tu auto. — ¿Qué? No te daré las llaves de Holly. Seguía pensando que era patético que un auto tenga nombre. Cada vez que se lo decía a Justin, él venía con la historia de que ―Holly‖ era mucho más que un simple auto y bla bla bla. —Justin, si no voy al supermercado la cena no estará lista. — ¿Prometes no hacerle daño? —Lo juro—dije extendiendo mi mano.


RED DE MENTIRAS Justin camino hacia su casillero y de este saco las llaves, para después ponerlas en mi mano. —Gracias por hacer esto, Bubbles—Justin me abrazó, todo su cuerpo sudoroso estaba encima de mí. —Suéltame en este instante Bieber, o te juro que conseguiré una buena ralladura para tu auto—le amenacé y el inmediatamente me soltó. —Adiós—dije y deposite un beso en su mejilla para después salir del vestidor de hombres. ❁❁❁

Estacione a Holly enfrente del edifico de nuestro departamento. Tome las bolsas del supermercado, y entre al lobby. Subí a nuestro piso por el ascensor, cuando ya estuve adentro deje las bolsas en la cocina. Até mi cabello en una cola alta, y lave mis manos. Guarde el helado y la soda en el refrigerador. Saque la pasta y la remoje en agua. Abrí el sobre de la pomarola para esparcirla en la fuente de vidrio. Pasó una hora entera y la fuente de Lasaña ya estaba en el horno. La puerta se abrió un Justin sudoroso entro al departamento. —Estoy en casa, Bubbles—gritó desde la sala.


RED DE MENTIRAS —Estoy aquí. —Eso huele delicioso—dijo dejando su bolso de entrenamiento en el suelo. —Ve a darte una ducha, yo colocare la mesa. —dije abriendo los cajones de la repisa de madera. Justin cerró la puerta de su habitación, mientras yo sacaba los vasos de la repisa. Los coloque en la fina mesa negra que teníamos, con un largo mantel blanco cubriéndola. El temporizador del horno sonó, saque cuidadosamente la fuente y la deje descansando en la encimera. Entre corriendo a mi habitación, y busque en los cajones lo más decente que tenía. Me decidí por el vestido de verano rojo sin mangas que colgaba en mi ropero. Saque las sandalias blancas que combinaban con este. El timbre de la casa sonó, solté la cola de mi cabello y pase el cepillo apresuradamente. Abrí la puerta de mi habitación y Salí corriendo para abrir la puerta del departamento. Los gemelos estaban enfrente de mí con una sonrisa. —Hey Melanie, ¿Cómo estás? Te ves hermosa—dijo Jake besando mi mejilla.


RED DE MENTIRAS —Hola Jake, bien ¿Y tú? —Bien, ¿Qué huele tan delicioso? —Mi lasaña, ya verás. —respondí orgullosa. —Hola Melanie, Jake tiene razón, realmente te ves hermosa—dijo Jack haciendo que me sonrojara. Cuando tenía 10 años había tenido un enamoramiento de niños con él, siempre me había gustado Jack. Tan patético y estúpido como suene. — ¿Están tratando de quitarme a mi chica, novatos?—un Justin perfumado apareció en la puerta con una sonrisa. —Hola hermano—dijo Jake dándole un abrazo de hombres. —Hola Just-bi. —dijo Jack entre risas. — ¿Siguen llamándolo así?—pregunte con una sonrisa. —Siempre. —Justin pasando su brazo por encima de mis hombros. —Pasen chicos. Entre a la cocina, mientras ellos se sentaban en la mesa. Repartí una porción de lasaña en cada uno de los platos, Justin apareció en la cocina tarareando una canción.


RED DE MENTIRAS —Te ayudo, Bubbles—dijo tomando dos platos de la encimera. —Gracias Justin. Dejamos los platos en cada uno de los lugares, Justin se sentó en la cabecera de la mesa. Me senté a su lado izquierdo, al lado de Jack. Todos comenzaron a comer, en el mismo instante que todos estábamos sentados. —Hmm…esto esta delicioso Melanie. –dijo Jake. —Gracias—respondí con una sonrisa, no era la primera vez que alguien me decía eso sobre mi lasaña. En todos los cumpleaños de Justin, el único regalo que me pedía era que le preparara para cenar una enorme fuente de Lasaña. —Eres muy afortunado Justin, Melanie cocina delicioso. Aparte de que es una mujer hermosa, es inteligente, cocina. Es el paquete completo. Tienes suerte de que sea tu novia. —dijo Jack dándole un sorbo a su vaso de Coca-Cola. Casi escupo la soda que tenía en la boca, ¿Qué mierda acababa de decir Jack? ¿Novia de Justin? ¿En un universo paralelo? ¿De dónde demonios había venido esa idea? Justin y yo éramos muy diferentes, era como comparar el agua con el aceite.


RED DE MENTIRAS Mire a Justin, pero el solo sonrió de oreja a oreja. Algo me decía que él sabía de esto. —Yo no…—comencé pero fui interrumpida por Justin. —Sí lo sé, ella es muy linda—dijo sin dejar de mirarme. El resto de la cena me la pase pensando en estas tres palabras: ―Justin‖ ―Novia‖ ―Melanie‖. Recién me percaté de que los gemelos se iban, cuando ambos se levantaron de la mesa. Justin y yo los acompañamos hasta la puerta. —Gracias por la cena de hoy Mel, Jake y yo sabemos que te has esforzado mucho. Nos vemos después—Jack me dio un suave beso en mi mejilla. —Sí, y suponemos que lo único que hizo Justin fue sentarse en la mesa—dijo Jake entre risas. —Suponen bien, gemelos. Los veré después. Cuídense. —se despidió Justin. —Adiós Just-bi. Justin cerró la puerta mientras yo me tire en el sofá. Mi mente aún seguía confusa. Las palabras de Jack seguían sin tener mucho sentido. —Melanie...


RED DE MENTIRAS — ¿Por qué demonios tu hermano piensa que soy tu novia?—pregunté técnicamente gritando. —Es una larga historia—dijo Justin sonriendo. —Que bien, porque tengo mucho tiempo. Más te vale que sea una confusión Bieber, porque yo… Yo no le encuentro ningún sentido a esto. —Justin se sentó a mi lado. —Ayer hable con mi madre, ella… y me vino de nuevo con el mismo tema de siempre. De que ya era hora de que conociera a una nueva chica. Que tenga una nueva novia, alguien decente que pueda presentarle a la familia. Y sabes que me estoy cansado de oír la misma basura de mi familia. Así que… le dije a mi Madre que eras mi novia. De cualquier otra persona me lo habría imaginado. Pero no de él, no de mi Justin. Mi única familia, la única persona que de verdad confiaba y que creía ciegamente. Él me estaba usando como una mentira, una mentira hacia su familia. Se supone que debería estar enojada, no dolida. Díganme dramática, o lo que quieran, pero esto era una mentira a la que no iba a entrar. —Vamos Mel, dime algo. Insúltame, eso ayudaría mucho.


RED DE MENTIRAS Me levante del sofá, y me fui corriendo hacia mi habitación, la puerta estaría en estos momentos cerrados si no hubiera sido por el pie de Justin en medio. —Lárgate Justin, vete enserio. —No me voy a ir y tú me conoces mejor que nadie. Y realmente lo hacía. Él era la persona más terca en el mundo. Solté la manija de la puerta y me tire en mi cama, cubriendo mi cara con la almohada rosa. — ¿Tan malo es la idea de salir conmigo? ¿Aunque sea de mentira?—preguntó Justin recostándose a mi lado pasando su brazo por mi cintura. —Justin, quiero estar sola. —No, no te dejare sola. Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Siempre he estado ahí para ti, Melanie. —Wuow eso es nuevo. —comente sorprendida. — ¿Qué cosa?—pregunto él entre risas. —Que me hayas llamado por mi nombre más de una vez seguida. —Tranquila Bubbles.


RED DE MENTIRAS —No todo es eterno, lamentablemente. — ¿Por qué te pusiste así Melanie? Yo realmente pensaba que ibas a reaccionar de otra forma no sé, un golpe vendría más con la Bubbles que yo conozco. —Sé cómo terminara esta historia Justin, y me niego a participar en ella. No lo sé, consíguete a una de esas chicas que mueren por ti. Yo no quiero a entrar a este juego. —Eres absolutamente la reina del drama. — ¿Cómo le puedes ver el lado gracioso a esto?— pregunté confundida. —Mel, te estoy pidiendo que finjas ser mi novia, no que te cases conmigo—dijo con una sonrisa. —Sí sé que me has pedido, y lo he visto en libros, películas, y miles de cosas más. Muchas no terminan en un final feliz, ¿sabes por que? Porque dicen: ―Nada de sentimientos‖. Pero uno de los dos termina enamorándose, y todo se arruina. Y uno de los dos termina viviendo solo, como un solterón o solterona viviendo con gatos. Justin yo no podría vivir con gatos, ¡Soy alérgica! Justin estallo en risas, y enredo sus piernas sobre las mías. ¿Enserio pensaba que esto tenía una lado cómico?


RED DE MENTIRAS Tal vez estaba exagerando, pero yo de verdad no quería perderlo, no a la única persona que tenía. —Justin, tu eres todo lo que yo tengo. Tú eres mi familia. Eres lo única persona que de verdad confió y amo. Eres la única persona que conoce cada uno de mis defectos, y aún sigue conmigo. —Yo no quiero arruinar esto. —Yo tampoco, Bubbles. Si te pierdo a ti… yo no sé qué haría. Te prometo que no joderemos esto, solo fingiremos enfrente de mi familia. Cada vez que veamos a los gemelos en la preparatoria… — ¿Los gemelos? ¿Van a estudiar aquí?—pregunté. —Mi Papá se fue a un congreso de médicos en Europa, mi Mamá no quiere sentirse sola y han venido al departamento que tienen aquí, hasta que él regrese. —Justin, prométeme que seguiremos siendo amigos, y que nada de esto arruinará nuestra amistad. —Lo juro—dijo con una sonrisa enorme. —Bien. — ¿Lo harás? Eres la mejor amiga del mundo—dijo abrazándome


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La campana sonó y los estudiantes se desesperaban por llegar a sus clases a tiempo. Me apresure en llegar a mi siguiente clase. Mis cuadernos y libros cayeron al suelo, un tipo corriendo me había botado los libros. Idiota, pensé. Unas manos me ayudaron a recoger los libros que estaban desparramados por el suelo, esa pulsera la había visto en algún lado. Levante mi vista para encontrarme con los ojos de Jack. —Lo siento Mel, es mi primer día. Y no tengo idea de donde mierda está el salón de Algebra. —De frente a la derecha—dije con una sonrisa— Tranquilo cuando eres lindo, el primer día se hace muy sencillo. —Jack rió.


RED DE MENTIRAS — ¿Acabas de decirme que soy lindo?—preguntó sonriendo. —Será mejor que te apresures si quieres llegar temprano—dije dándole un leve empujón. —Nos vemos después. —grito mientras corría por los pasillos. ❁❁❁

Dos fuentes rojas cayeron encima de la mesa en la que yo me encontraba almorzando, deje de apuntar en el cuaderno de Biología que tenía para levantar la mirada, y encontrarme con los ojos de los Gemelos Bieber. — ¿Acostumbras almorzar sola?—preguntó Jack con una sonrisa. — ¿Justin no almuerza contigo?—preguntó esta vez Jake mientras abría el envase de su sándwich. —El…acostumbra almorzar con sus amigos, el equipo de fútbol. Ya saben—respondí guardando los cuadernos en mi bolso. — ¿Y te deja aquí sola? Justin realmente es un estúpido. —se rió Jake.


RED DE MENTIRAS —Vivimos juntos, creo que necesitamos tiempo a solas, ya saben—dije tratando de sonar convincente. No me acostumbraba a mentir, nunca me gusto hacerlo. —Igual, son novios. Si tu fueras mi novia, te amarraría a mí, hay mucho…—comenzó Jack pero una bandeja roja golpeando la mesa hizo que se detuviera. —Pero tú no eres su novio—masculló Justin enojado. — ¿Qué mierda tienes? Yo solo estoy bromeando, ¿Por qué te enojas?—preguntó Jack frunciendo el ceño. — ¿Por qué te metes donde no te importa? —Porque soy tu jodido hermano. — ¿Y qué mierda significa eso Jack? Que hayas estado jodidamente enamorado de Melanie toda tu vida no te da derecho a que te metas en esto. Jack se levantó de la mesa, dejando su fuente en la mesa. Dejó el comedor, mientras todo el comedor nos observaba, Justin se levantó y se fue de la misma manera que Jack. —Iré hablar con Justin. —dije tomando mi bolso de la mesa.


RED DE MENTIRAS Salí del comedor y vi a Justin a lo lejos, estaba pateando fuertemente los casilleros que estaban enfrente de él. —Justin, ¿Podemos hablar?—pregunté cuando llegue a su lado. — ¿De qué? ¿Tú también Melanie? ¿Tú también piensas que puedes meterte en mi vida y manejarla como te da la regalada gana? ¿Tú también piensas decirme que está bien para mí y que no? Pues puedes irte bien a la mierda con tu jodida familia y con la mía. —Si eso quieres, Justin. —dije y me aleje, pero solo di dos pasos largos cuando las manos de Justin me detuvieron. —Espera, Bubbles. Yo…yo no quería descargarme contigo. Eres la persona que menos debería haberle lanzado toda esa mierda. No te enojes, sé que tienes una razón enorme pero entiéndeme. Sabes que aún no manejo muy bien mi ira, y…sé que no es excusa pero perdóname. —Justin has hecho un espectáculo en el comedor, te has descargado con tu hermano. —Lose, mi padre me llamo en la mañana, y tuvimos una discusión muy fuerte, él sigue con la mierda de que sea médico y yo… más el drama de mi mamá. Estoy cansado, Bubbles. Quiero vivir tranquilo…


RED DE MENTIRAS Pase mis brazos por la espalda de Justin, le di lo que el más necesitaba en este momento, un abrazo. Él estaba tratando de ser fuerte, tratando de no llorar y comportarse con un verdadero ―hombre‖. Justin era muy frío, el odiaba expresar sus sentimientos. —Está bien, Just. Mírame—dije buscando su mirada— Siempre hemos estado juntos en esto, tú siempre me has cuidado cuando más te necesitaba. Eres mi única familia, te lo repito todos los días. —Es solo que… estoy cansado de esta mierda. Yo sé que tú siempre vas a estar aquí para mí, por eso me odie en el mismo momento en que me di cuenta de toda esa basura que te había lanzado. —No te preocupes. Tu sabes que me tienes—dije entrelazando mis dedos con los de él. Justin me abrazo, elevándome del suelo por varios centímetros. Todos creían que Justin tenía la vida perfecta, cuan equivocados estaban.

❁❁❁


RED DE MENTIRAS La pizza estaba sobre la mesa de centro de la sala, saque dos latas de Coca-Cola del refrigerador. Lancé una lata, y Justin la atrapo en el aire. Nos recostamos en el sofá, y descansé mi cabeza en sus piernas. Justin no se había quejado esta vez para pagar la pizza, como lo hacía normalmente. — ¿Qué quieres ver?—me preguntó mientras tomaba los discos que estaban en el sofá. —Una película romántica—bromeé, sabiendo que Justin jamás aceptaría ver una película de ese tipo. —Está bien—dijo Justin levantándose del sofá y acercándose al televisor. —Okey es suficiente. ¿Qué estás haciendo?—pregunté confundida. —Poniendo la película, Bubbles. No tiene nada raro. — dijo riéndose. —No, me refiero. Te estas portando bien si así lo llamamos, toda la tarde. ¿Qué pasa? —Supongo que es…yo pensé que después de lo que te dije, tu no me perdonarías. Te dije palabras que desearía nunca haberte dicho. Bubbles, yo realmente pensé que te iba a perder. Y si tú me dejas, yo no sé qué haría Bubbles…


RED DE MENTIRAS —Yo nunca te dejaría Justin. — ¿A pesar de lo idiota que pueda ser a veces? — ¿A veces? —Bueno, ¿siempre? —Sí, a pesar de lo idiota que seas, nunca te dejaría. — ¿Lo prometes?—preguntó. —Lo prometo. Justin.

— ¿Saldrás?—preguntó Melanie mientras tomaba con su mano un puñado de palomitas de maíz. —Sí, no me esperes despierto mi amor—bromeé mientras me colocaba mi gorro. —Que gracioso. —dijo sin dejar de mirar la pantalla. —Bubbles, ¿no quieres venir conmigo? Ser una adolescente normal que sale a fiestas un viernes por la noche. —dije cuando me senté en el sofá, a su lado.


RED DE MENTIRAS —Si ser una ―adolescente normal‖ significa tener sexo todos los viernes por la noche con chicos que probablemente ni siquiera recuerden su propio nombre, pues no. No quiero. Me reí para después depositar un beso en su mejilla. Su inocencia era una de las cosas que tanto amaba de ella. Su cabello oscuro se encontraba despeinado, atado a una simple cola de caballo. Y solo traía puesto unos pantalones de casa, con una camiseta que dejaba ver un poco de piel. Mientras otras chicas se arreglaban cada vez que me veían, ella era diferente. Tal vez sea porque nos conocemos de toda la vida, pero si fuera así, Melanie haría eso con los otros chicos, pero ella no lo hacía. La mayoría de chicos de la preparatoria se quedaban mirándola cuando ella caminaba por los pasillos de la escuela, miradas de las cuales ella no se percataba. Recuerdo el primer día que se le ocurrió la idea de ir con falda a la escuela, ese día me dedique a asesinar a miles de idiotas y resistirme de no partirle la cara a los que se quedaban viendo sus piernas, desnudándola con sus ojos. — ¿Qué me miras?—preguntó lanzándome una almohada en la cara.


RED DE MENTIRAS —Nada—respondí tomando mis llaves. —No manejes ebrio, no chicas aquí Justin, por favor recuérdalo. —Tratare. —Hablo enserio—gritó apagando el televisor. —Tranquila Bubbles, hasta mañana. Que descanses. — dije saliendo del departamento. Bajé hasta la primera planta, el estacionamiento del departamento había pocos autos. Hoy no iría en auto, llegue hasta mi moto y puse la llave en el contacto para encenderla. El hermoso rugido del motor sonó. Aceleré a todo para salir por las calles de la ciudad de Nueva York.

Melanie.

El sonido de la puerta me obligo a dejar el libro en mí la encimera de la cocina, corrí hasta llegar a la puerta principal del departamento. Abrí la puerta para encontrarme con Jack.


RED DE MENTIRAS —Hola Jack, Justin no está aquí. Ha salido—dije sonriendo. —Sí suponía eso, por eso este era el mejor momento para venir aquí. Ayer olvidé mi teléfono móvil aquí y mi gorra. ¿Las has visto?—preguntó. —No, pero podemos buscarlas—dije abriendo la puerta más aun para permitirle la entrada. Jack entro al departamento, mientras yo cerraba la puerta de entrada. No recuerdo haber visto ningún teléfono hoy en la mañana, no tenía la menor idea de donde se podría encontrar el de Jack. —Aquí está mi gorra—dijo tomando una gorra roja que se encontraba enterrada por el sofá de la sala. —Ahora solo falta el teléfono—dije moviendo los cojines de los sofás, esperando encontrarme con su teléfono. El iPhone blanco estaba enterrado entre los cojines gigantes del sofá, saque el teléfono y la pantalla se encendió automáticamente. Una foto mía con Jack cuando éramos niños apareció en la pantalla. Un rubor apareció en mis mejillas.


RED DE MENTIRAS —Ouh, lo encontraste—dijo Jack quitándomelo de las manos, si yo estaba roja, el color de sus mejillas estaba ardiendo. —Nunca había visto esa foto—comenté mientras me recostaba en el sofá. —Mamá la tenía guardada, la escanee y la guarde en mi memoria. Sabes que mi Mamá te quiere como si fueras su hija, por eso esta tan contenta de que estés con Justin, ella piensa que de alguna manera lo vas a ayudar. — ¿Sigues enojado con él? —Se descargó conmigo sin ninguna razón, claro que estoy cabreado con él. —Supongo que es cosa de hermanos. — ¿Enserio no recuerdas cuando nos tomamos esta foto?—preguntó curioso. —No. —respondí sinceramente. La mamá de Justin, amaba las fotos siempre paraba tomando fotos de cualquier momento que pasaba. Esa era la razón por la que tenía miles fotos de Justin y yo de niños.


RED DE MENTIRAS —Justin se molestó contigo cuando se enteró que te tomaste una foto conmigo. Dijo que lo estabas cambiando por mí, tú lo tratabas de convencer que no era verdad. Digamos que Justin era muy posesivo cuando se trataba de ti. —Creo que ya lo recuerdo. —Es más, el no dejaba que Jake y yo juguemos contigo, nos decía que tú eras su mejor amiga no la de nosotros. Bueno eso fue hasta los 10 años que nos dejó dirigirte la palabra sin que se enojara con nosotros. Me reí al recordar al Justin pequeño, el no dejaba que hablara con sus hermanos, nunca dejo que Jack Y Jake se acercaran mucho a mí. —Eres una chica increíble Mel, siempre tratando de ayudar a los demás con una sonrisa en el rostro. Eres hermosa a tu manera, porque no necesitas capas de maquillaje, solo eres tú misma. Una de las razones por las que me enoje con Justin fue porque dijo algo que era verdad. Tú me gustabas, desde que éramos niños, siempre creía que tú nunca me veías y que solo tenías ojos para mi hermano. Mi corazón se encogió, cuando era niña siempre pensaba que Jack solo me veía como una hermana más. Estaba a punto de confesarle que había sentido lo mismo por él, pero dos cosas me detuvieron. La primera, era una


RED DE MENTIRAS cobarde. La segunda, yo estaba ―saliendo‖ con Justin, no le podía decir que a mí me gustaba si estaba ―saliendo‖ con su hermano. —Hablando de Justin, ¿A dónde salió?—preguntó curiosamente. —A una fiesta, creo. — ¿Y tú? Simplemente te deja aquí. —No, el me preguntó si quería ir y yo no soy realmente fanática de las fiestas. —Su relación es muy rara, ¿Se los han dicho? —Siempre—dije dando un largo suspiro. Justin.

Abrí la puerta cuidadosamente evitando hacer ruido alguno, a diferencia de la pelirroja que entro al departamento riéndose escandalosamente. La jale de la cintura atrapando sus labios, haciendo que se silenciaria, cerré la puerta con el pie. Empujé a la pelirroja hacia el sofá, haciendo que los dos cayéramos en él. Sus manos bajaron por mi abdomen,


RED DE MENTIRAS mientras yo me encargaba de hacer mi trabajo. Retiré su top, tirándolo al suelo mientras me sumergía en su pecho. — ¿Seguro que no lo esperaras? No tarda en venir— escuche la voz de Melanie. —No, es muy tarde. Ya hablare con el mañana, fue lindo compartir este rato contigo. Podemos salir mañana, ¿verdad? Si tú quieres, claro. ¿Ese era Jack? ¿Qué hacia mi hermano a estas horas en nuestro departamento? La puerta de la habitación de ella se abrió, la expresión del rostro de Jack era increíble. Mierda. Me levanté del sofá, a pesar de los gemidos de la pelirroja. Recogí su top del suelo y se lo avente. —Es hora de que te vayas—dije enojado. La pelirroja se apresuró poniéndose el top, y en menos de un minuto salió por la puerta del departamento. — ¿Qué demonios haces aquí?—pregunté enojado. — ¿Qué hacías tú con una chica aquí Justin? ¿Cómo puedes…? Melanie vive contigo, la estabas engañando en su cara.


RED DE MENTIRAS Oh demonios. Había olvidado la mentira que le había dicho a toda mi familia, estaba completamente jodido. Melanie no dijo nada, se me quedo viendo fijamente esperando que respondiera. Pasaron varios minutos en los cuales ninguno de los tres hablo. —Mmm… ¿Jake? Es hora de que te vayas a casa—dijo Melanie hablando finalmente. —Está bien—respondió dándose vuelta para mirarla a los ojos. —Llámame si necesitas algo, si necesitas donde quedarte, o lo que quieras. —Ella no necesita donde quedarse, Jack. Mueve tu jodido culo de aquí—dije fulminándolo con la mirada. Jack tomo su gorra del sofá, y abrió la puerta para después retirarse. Ella se fue a la cocina, la seguí hasta allá, ella saco un vaso del estante de madera para servirse un vaso de agua. La tomo toda en menos de 10 segundos, enjuago el vaso, y me miró fijamente. —No sé qué me molesta más, que no me hayas escuchado sobre lo de ―No chicas aquí‖, o que haya quedado como ―La cornuda‖ enfrente de tu hermano. —Lo siento, Bubbles. Yo…


RED DE MENTIRAS —No inventes ninguna excusa, podemos decirle a tu familia que… yo decidimos quedar como amigos y fin de la mentira. —Mi madre seguiría molestando, diciéndome de porque deje irte, que eras una chica buena que… —Esto no se trata solo de ti Justin, desde que me metiste a esa mentira, yo también estoy enrollada en eso. Estoy cansada, me iré a dormir. Espero que te hayas divertido esta noche. —Parece que tu si te divertiste, ¿Qué hacía Jack aquí?— pregunté enojado. —Su teléfono se le quedo aquí ayer, vino a buscarlo. — dijo entrando a su habitación. — ¿Bubbles? — ¿Qué quieres Justin? —Sé que esto no ayuda en nada, pero mi mamá nos invitó a tomar desayuno mañana. Melanie cerró la puerta de su habitación de un fuerte portazo


RED DE MENTIRAS Melanie.

—Bubbles, sé que estas muy enojada conmigo, y que probablemente no quieras ni verme, pero te necesito para esto. Abre por favor, podemos hablar y arreglar esto como siempre lo hacemos. Por favor. Me cubrí la cara con la almohada blanca que había caído al suelo, no quería escucharlo. Sabía que si lo hacía, me rendiría y terminaría perdonándolo, como siempre lo hacía. Pero no esta vez, tendría que ser fuerte y fría si quería ganar. Estar enojada con Justin, sería lo más difícil que tendría que hacer. —Vamos Bubbles, sé que me estas escuchando. Ambos sabemos que al final me vas a perdonar y fin de la historia. A pesar de él estaba del otro lado de la puerta, pude saber que estaba sonriendo. Maldito idiota. Así que él pensaba que él siempre iba a ganar, pues estaba cantando victoria muy temprano. Iría a ver a Pattie, la mamá de Justin, pero no pensaba cruzar palabra con Justin.


RED DE MENTIRAS Salí de la cama, y me metí al baño de mi habitación. Me di una ducha rápida, para después colocarme unos jeans, con una camisa sin mangas de color azul. Use los tacones que Carrie me había prestado para la última fiesta a la que habíamos ido. Cepille mi cabello despacio, preparándome mentalmente para enfrentarme a Justin allí afuera. Cuando estuve lista, abrí la puerta, Justin que estaba recostado en ella cayó al suelo, se levantó mientras se reía. Él ya estaba listo para salir, raro de él porque siempre que salía de fiesta al día siguiente se despertaba tarde. Justin se levantó del suelo, y me sonrió con la sonrisa que acostumbraba a darle a todo su ―club de fans de primer año‖. — ¿Nos vamos?—preguntó. —Con permiso—dije apartándolo de mi camino para llegar a la cocina, tome un vaso de la encimera y me serví un vaso con agua. — ¿Estas molesta aun?—preguntó extrañado. No le respondí. Por supuesto, Melanie siempre tenía que perdonar cada vez que Justin se lo pidiese, pero no esta vez a Justin le costaría más que un sacrificio de ver una película romántica para que lo perdone.


RED DE MENTIRAS —Bubbles, deja lo enojada vamos. Sé que me quieres perdonar—dijo empujando levemente del hombro. —No me toques, Justin. —Me queje apartándome aún más de él. —Iré a ver a Pattie, no pienses que es porque te ayudare a ti. Solo quiero ver a Pattie y visitar a los gemelos, nada más que eso. Tome las llaves de la encimera, y baje las escaleras del departamento tan rápido como me permitían estos tacones. Sí, tal vez fueron una muy mala idea. Llegue hasta el estacionamiento del edificio cinco segundos antes que Justin. Ambos estábamos enfrente de Holly. — ¿Puedo conducir?—pregunté secamente, me moría por escuchar la respuesta de Justin. Él nunca me dejaba conducir su auto, al menos que sea un asunto de vida o muerte como la cena con sus hermanos. Justin amaba a su auto, un BMW deportivo de último modelo. —Claro—respondió con una mueca. Tal vez podría sacarle provecho a esta situación.


RED DE MENTIRAS

—Melanie, no puedo creer que seas tú. Mira cuanto has crecido—dijo Pattie envolviéndome en sus brazos. —Pattie, te he extrañado mucho. —dije sin soltarla. La familia de Justin había sido mi familia desde que tengo memoria. Mi familia, no había sido una buena familia. La primera vez que vi a mi Padre darle un golpe a Mamá, fue cuando tenía 8 años. Sabía que eso no era amor, de ninguna manera. Recuerdo haberle contado a Justin, Justin dijo que su Mamá podía ayudar a la mía. Pattie hablo con mi madre, y ella negó todo. Dijo que éramos la familia perfecta, que tal vez yo me había confundido. Que su esposo era incapaz de pegarle. Ella lo defendía a él, a pesar de como la maltrataba. Un día, Papá llego molesto del trabajo, Mamá no había preparado la cena. Papá comenzó a gritar, y que yo haya


RED DE MENTIRAS roto un jarrón de flores solo lo hizo enojar más, se acercó a mí y me levanto del suelo con mucha fuerza, y me golpeo. Tenía solo 11 años, cuando mi propio Padre me pego. Corrí hasta la casa de Justin, él me dijo que nunca más él me iba a tocar, que él me iba a cuidar. La familia de Justin se mudaba a Atlanta, Justin me llevo con él. Mis padres nunca se enteraron de eso, y creo que fue lo que más dolió. Que mi madre no se haya dado cuenta de que me haya desparecido. Después de eso, viví con los Bieber en Atlanta hasta que tuvimos 17. Justin tuvo una fuerte pelea con su Padre, la carrera de medicina era lo que él quería para su hijo, pero Justin no quería. Justin me preguntó si quería huir con él, solo los dos. Yo acepte. Y aquí estamos ahora. —Yo también pequeña, sabes que eres como una hija para mí. La hija que siempre quise tener. Por eso me alegra tanto que este saliendo con mi hijo, él es un chico bueno. Solo necesita estar con la chica indicada, y esa eres tú. Me estremecí, odiaba mentirle. Ella era la persona que me había dado un hogar donde vivir, una familia a la que me podía unir. Me dolía hacerlo, ella no se merecía esto, y menos de mi parte. —Tengo mucha suerte, ¿verdad?—preguntó Justin pasando su mano despacio esperando mi reacción.


RED DE MENTIRAS —Demasiada diría yo—dijo Jack mientras bajaba las escaleras. Justin gruño silenciosamente. Era increíble como la relación con su hermano había cambiado, hace dos días estaban riéndose, y ahora se lanzaban miradas asesinas. —Iré a terminar de preparar el desayuno, diviértanse— dijo Pattie. —Yo la ayudo—dije, realmente quería evitar una conversación con Jack o con Justin. —De ninguna manera, yo los llamare cuando todo esté listo—dijo mientras entraba a la cocina. —Así que están aquí. Juntos. —Jack rompió el silencio. —Melanie, estas aquí. No sabes que tengo que mostrarte—dijo Jake mientras bajaba las escaleras corriendo. —Cállate, Jake—dijeron Justin y Jack casi al mismo tiempo. — ¿Qué tienen? Están en su mes o algo por el estilo, ¿niñas?—dijo Jake riéndose. —Voy contigo—dije alcanzándolo en el primer escalón de las escaleras.


RED DE MENTIRAS —Melanie, tenemos que hablar—dijo Justin sosteniendo mi mano. —Será después. ¿Vamos Jake?—dije con una sonrisa de oreja a oreja. —Vamos—dijo subiendo las escaleras corriendo, mientras yo lo seguía. ❁❁❁

—Te debo una enorme—dije recostándome en su cama azul de su habitación. —Lose, te salve de una grande—dijo riéndose mientras encendió la pantalla del televisor. Jake abrió el cajón de su cómoda, para sacar dos mandos de Wii. Me lanzo uno el cual atrape en el aire. —Entonces…dime. ¿Qué se siente tener a mis dos hermanos echando baba por ti? — ¿Qué? A mí no me gusta Justin. Antes de que pudiera detenerme las palabras ya habían salido de mi boca. Genial, la acababa de joder más de lo que ya estaba.


RED DE MENTIRAS —Lo sabía, lo sabía. No había manera de que Justin tenga novia. Digo nunca ha tenido una. Solo tiene sus ―noches de sexo‖ pero nada más que eso. Opino que él le tiene miedo al compromiso. Era imposible que él tuviera una novia, y menos que esa chica sea tu. —Uh…Gracias por insultarme ¡eh!—dije tirándole una almohada en la cara. —En realidad el insulto era para Justin, amo a mi hermano. Pero siendo sincero eres mucho para él. —Gracias Jake—dije sonriéndole. —De nada, Sunny. Jake, cuando éramos niños me había llamado ―Sunny‖ después que en una actuación, en jardín de niños. Salí disfrazada de sol. Después de eso quede bautizada por él, como Sunny. —Me pregunto si alguien en esta familia no me tiene ningún apodo preparado. —Oh, creo que no. Hasta Jack tiene uno para ti—dijo riéndose — ¿Qué? ¿De qué hablas? Jack me llama por mi nombre siempre—dije curiosa.


RED DE MENTIRAS —Ya sabes, en sus sueños comienza con lo de: ―Te amo, Mel, te amo bebé. Eres hermos… —Cállate—dije volviendo a lanzarle una almohada a la cara. —Mejor empezamos a jugar ahora.—dijo sin parar de reír. —¿Listo para que te aplaste el trasero? —No tienes idea, Sunny.—dijo encendiendo la consola. Justin

En todos los años de nuestra amistad con Melanie, después de una pelea ella nunca había reaccionado así. La rutina era que ella me perdonaba después de cada estupidez que hacía o decía, y eran muchas. Pero esta vez era diferente, nunca había conocido a la fría Melanie, y admito que dolió. Dolió que prefiera irse con mi hermano que quedarse conmigo, podía escuchar sus risas desde el otro lado de la puerta, tenía ganas de entrar y obligarla a que hable conmigo, pero eso solo la enojaría más.


RED DE MENTIRAS —Chicos, el desayuno está listo—gritó mi Mamá desde el piso inferior. Jack y yo nos levantamos del suelo al mismo tiempo. Habíamos estado ahí viendo el partido de los Lakers sin decir una palabra alguna. Toque la puerta de la habitación de Jake, podía escuchar los gritos de Melanie, ella se estaba divirtiendo, sin mí. —Jake, Mamá dice que el desayuno está listo—dije tocando la puerta al mismo tiempo. —Ahí vamos—respondió desde el otro lado. Paso exactamente un minuto, y la puerta de la habitación se abrió. Ambos salieron al mismo tiempo, y con eso me refiero a que Jake salió de la habitación, cargando a Melanie en su espalda. ¿Quién demonios se creía para sostenerla así? Ambos bajaron las escaleras corriendo, Jack y yo los seguimos con el paso más lento. Al llegar a la mesa del comedor, Melanie se encontraba sentada al lado de Jake. Me senté a su otro lado antes de que Jack se me adelantara. Mamá entro a la cocina con un recipiente lleno de panqueques. —Huele delicioso, como siempre.—comentó Melanie haciendo que mi madre sonriera.


RED DE MENTIRAS —Extrañaba ver a los Sunny—Panqueques—dijo Jake mientras tomaba de la mesa el jarabe de maple. Cuando éramos niños, Jake amaba observar como Melanie preparaba sus panqueques, siempre terminaban como una obra de arte. Ella sabía exactamente que colocarla para que subieran delicioso. —¿Sigues llamándola Sunny?—preguntó Jack con una sonrisa. —Sí, es el mejor apodo del mundo.—respondió él. —El apodo ―Sunny‖ apesta, Jake—me burle de él tomando la crema de chantilly. —A mí me gusta—dijo Melanie mirándome fijamente. Mierda, odiaba a esta Melanie. Quería a mi mejor amiga de vuelta, quería a mi Bubbles de vuelta. —¿Cuándo comenzaron a salir?—pregunto mi Mamá provocando que ella se tensara. —Hace unas semanas—respondí sin poder mirarla a los ojos. —No saben cuan feliz estoy feliz de que estén juntos, de niños se veían tan lindos juntos, todos pensaban que de grandes estarían juntos, pensaban bien.


RED DE MENTIRAS Melanie solo sonrió, me odiaba a mí mismo en este momento. ¿Cómo pude haberla metido en esto? Este era mi problema, no el suyo. —¿Y Justin sigue siendo igual de celoso de cuando era niño, Melanie?—preguntó mi Mamá, ella levanto la vista para verla. —¿Justin era celoso?—preguntó confundida. —Solo contigo cariño, recuerdo como no dejaba que los gemelos se te acercaran. Él te protegía mucho. —Parece que Justin sigue siendo celoso, estaba que se moría de celos cuando Jake y Melanie estaban jugando Wii en la habitación de Jake—dijo Jack riéndose. —¿Eso es cierto?—preguntó Melanie mirándome. —Sí, ya sabes no me gusta compartir lo que es mío—dije tomando su mano sobre la mesa. Dos podían jugar este juego, Jack. —¿Recuerdan cuando Jack soñaba que Melanie era su novia? ¿Lo recuerdas, Jake? Solíamos reírnos toda la noche.


RED DE MENTIRAS Jack se sonrojo, y alejo su mirada de Melanie. Ya sabes lo que dicen, Jack. Nunca juegues con el jugador. —Justin estás haciendo sentir a Jack y a Melanie incomodos.—me dijo mi Madre. —¿Te estoy haciendo sentir incomoda, bebé?—le pregunté a Melanie quien solo me sonrió con la sonrisa más falsa que le había visto. —Claro que no, bebé—dijo apretando fuerte mi mano, demasiado. —Sabes que no me gustaría incomodarte, y menos a mi hermano. Melanie volvió a sonreír con la misma sonrisa para después pisarme el pie por debajo de la mesa. Joder. Sí que sabía golpear. Terminamos de comer, y mi Madre no pudo convencer a Melanie de que no necesitaba ayuda. Recogió todo lo de la mesa, hasta que esta quedo vacía. Tomó su bolso del mueble, y lo colgó sobre su hombro. —¿Ya se van?—preguntó mi Madre entrando a la sala. —Sí, tengo muchas tareas por termina, lo siento mucho.—se disculpó Melanie educadamente.


RED DE MENTIRAS —Ow, desearía que se queden más tiempo. Pero ustedes dos tienen que prometer que volverán pronto. —Lo prometemos, Mamá. Ahora tenemos que irnos— dije tomando la mano de Melanie. —Antes de que se vayan, saben que amo las fotos. Y no me perdonaría si no tomo una de ustedes dos como…pareja. Ya saben. Tengo la cámara por aquí— camino hasta la repisa que estaba cerca para abrir el primer cajón, saco su cámara profesional. —Solo una, Mamá.—dije pasando mi mano por la cintura de Melanie. —No, tengo miles de fotos así de ustedes. Quiero una de ustedes como pareja. Ya saben, un beso. Los ojos de Melanie saltaron, y me volvió a ver. Acerque su cuerpo al mío, y con la otra mano, la pase por su rostro acercándolo más al mío. Vamos Justin, has hecho esto con miles de chicas. No es tan difícil. Es un simple beso, después de eso a Jack que le quedaría claro que mi mejor amiga no siente nada por él. Melanie Tomo una respiración profunda, la última que tomo hasta que capture sus labios. Melanie.


RED DE MENTIRAS Abrí el refrigerador para sacar la botella de jugo de naranja , tome uno de los vasos de la despensa y serví jugo en ella. Le di un largo sorbo, cuando la puerta de la habitación de Justin se abrió. Un olor a perfume de hombre invadió la habitación. Justin entró a la cocina, y saco el envase de la mantequilla de maní del refrigerador. Se encargó de sacar dos rebanadas de pan, le unto la mantequilla de maní para después guardar las dos rebanadas en una bolsa de almuerzo. Tomo la bolsa y la guardo en su mochila. Colgó la mochila sobre su hombro, y se encamino a la sala. La puerta principal se abrió para después cerrarse. Así había sido la última semana, la misma rutina. A diferencia de antes, cuando las mañanas estaban llenas de risas, conversaciones, y cuando Justin aun me llevaba a la escuela. Ahora solo decía que tenía que llegar temprano a la escuela para el entrenamiento y se iba. Deje el vaso en el fregadero, y tome mi bolso del sofá. Ahora que Justin no me llevaba a la escuela, tenía un largo camino para la escuela y poco tiempo. Tomar el bus no estaba en mis preferencias, es más odiaba tomarlo. Pero ahora era mi única opción. Este es el momento en el cual me arrepiento de no haber aprendido a montar bicicleta.


RED DE MENTIRAS Salí del departamento y llegué a la parada de autobús. Había personas que nunca había visto en la escuela, ni siquiera sabía que estudiaban ahí. Cuando el autobús llego, me apresure en sentarme en uno de los asientos de adelante. Saque mi iPod de la maleta y me conecte los auriculares. Era una manera de desconectarse. ¿Si había intentado hablar con Justin? Sí. Pero todas las veces que lo hacia el me daba respuestas en monosílabos. O simplemente hacia como si nunca me hubiera escuchado. ¿Cuándo dio un giro esta situación? En la casa de su familia, la que estaba enojada era yo, no él. Pero después de eso, él se volvió frío. Y no me volvió a dirigir la palabra.

❁❁❁

Biología apestaba, realmente lo hacía. La única clase que compartía con Justin. Acostumbrábamos a sentarnos juntos, pero no sabía que iba a pasar esta semana. Después de su maratón de ―Ignorar a Melanie‖, no sabía que se lo podría cruzar por su cabeza. Justin entro al salón, como siempre un minuto antes de que suene en la campana. Sus pupilas se clavaron en las mías por cinco segundos, Justin sonrió y comenzó a


RED DE MENTIRAS caminar hacia donde yo estaba. Pero no se detuvo en nuestra mesa de laboratorio, paso de frente para sentarse al lado de Kendra Bullock, dos carpetas atrás que la mía. Al diablo con Justin, pensé. Justo en ese mismo momento, una carpeta roja choco contra la mesa de mármol. Voltee para ver de quien se trataba, para encontrarme con unos ojos oscuros. El chico tenía el cabello corto, y era igual de oscuro que sus ojos. Su piel era no era común de los chicos de aquí, era más bronceada. Un bronceado natural. Típico de los chicos de Arizona, de donde veníamos Justin y yo. Al instante reconocí esos ojos. —¿Me extrañaste, Loxy?—preguntó burlonamente mientras pasaba su mano despeinando su oscuro cabello. —¿Qué demonios haces en Nueva York, Tyler?— pregunté confundida. —Bueno ya sabes, supe que me extrañarías mucho, aquí. Sola. —Hablo enserio. —Mi familia se mudó aquí, a mi Papá lo trasladaron a NY. ¿Contenta? —¿Kendall está aquí?—pregunté entusiasmada.


RED DE MENTIRAS —Sí, ¿Qué parte de que toda mi familia está aquí no entendiste? —Había olvidado lo idiota que eras. —Por eso te enamoraste de mi—dijo frunciendo los labios, pasando su brazo por encima de mis hombros. Tyler y yo habíamos salido exactamente un mes, un mes hasta que me entere que era el peor patán del mundo. Las cosas entre nosotros se arruinaron, y mi amistad entre Kendall, su hermana también se fue distanciando. Kendall había sido la única verdadera amiga mujer que había conseguido, habían veces que salíamos los tres con Justin. Eso fue hasta que mi relación con Tyler acabo, y Justin y yo nos mudamos. —¿Qué no estemos sentando juntos significa que seremos compañeros el resto del año, Loxy?—preguntó mirándome a los ojos. —Lamentablemente, sí.—dije dando un largo suspiro— Deja de llamarme Loxy, ¿vale? —Antes amabas que te llamara así. —Sí, hasta que toque tierra y me di cuenta que eras un patán de primera.


RED DE MENTIRAS Tyler rió, apretándome más a su cuerpo, y sin querer inhale su perfume, aun olía a Arizona, nuestro hogar. Tyler debe saber de mis padres, después de abandonar Arizona, no había sabido nada de ellos. Tal vez era hora de conectarme nuevamente. —¿Tienes planes para el almuerzo?—pregunté haciendo que se riera. —Tengo una agenda llena, pero puedo hacer espacio, solo por ti—dijo tomando mi mentón levemente. Rodé los ojos, y me aleje de él. El profesor entro al aula, y encendió el equipo de audiovisuales. Veríamos una película de los estados o de lo que sea. Genial. Me quedaría dormida. Tyler jalo mi asiento, haciendo que esté más cerca de él. Sería un completo infierno si me sentaría con él el resto del año. Desearía haber visto la reacción de Justin cuando vio a Tyler. Tyler odiaba a Justin, y Justin odiaba a Tyler. Su rivalidad comenzó en cuarto año. Ninguno de los dos nunca quería hablar de eso, Justin se enojó cuando supo que estaba saliendo con Tyler. Y cuando termine con él, faltaba que Justin haga una fiesta para celebrar. Mi emoción por volver a ver a Kendall, era enorme. Adiós Carrie. La verdad es que ya no necesitaba a alguien que me critique todo el tiempo. Ahora tenía a


RED DE MENTIRAS Kendall, mi única mejor amiga mujer. Los minutos hasta la hora del almuerzo, se hacían eternos. ❁❁❁

—No puedo creer que eres tú—Kendall enredo sus brazos alrededor de mi cuello, ella había crecido mucho. —Dímelo a mí. Sabía que eras alta, cuando nos fuimos de Arizona me llevabas media cabeza. Pero mírate, ahora podría ser una completa—dije haciendo que Kendall se riera. —Sí, nunca fuiste la más alta. Pero si la más bonita. —¿Enserio? ¿Te has visto en un espejo?—pregunté abrazándola aún más fuerte. —Te he extrañado demasiado. Todos en Arizona lo han hecho.—Kendall me libero de sus brazos. —Ow, que tierno. ¿Un abrazo grupal?—se burló Tyler con los brazos abiertos. —Cierra tu maldita boca, Tyler.—dijo Kendall riéndose. —Olvidaba lo idiota que era tu hermano—dije dando un largo suspiro.


RED DE MENTIRAS —Shh.—dijo colocando su dedo índice encima de sus labios— No quiero que sepan que es mi hermano. Tyler y yo reímos a coro, él pasó su brazo por encima de mis hombros. Eso se le estaba haciendo costumbre. —Hey Tyler, suéltala. Los demás están pensando que es tu novia o algo por el estilo. Y ya sabes, tu aspecto de chico rudo no ayudara a que se le acerquen los chicos. —Eso es bueno—dijo Tyler sin dejar de sonreír. ❁❁❁

Cuando entramos al comedor todas las miradas estaban sobre los alumnos nuevos. A ninguno de los les parecía incomodar un poco de atención. Las chicas de primer año, hoy no estaban alrededor de la mesa de Justin. Ellas hoy estaban adorando a Tyler mientras el compraba su almuerzo. Al igual que Kendall, los chicos la devoraban con la mirada. En el momento en el que nos sentamos en una mesa, los tres juntos, las de primer año me fulminaron con la mirada, estaba acostumbrada a recibir esas miradas gracias a Justin, ¿Ahora también las recibiría por Tyler? Mierda.


RED DE MENTIRAS —Entonces…¿Se pueden ir?—preguntó Kendall haciendo que las de primer año, o ―Las groupies‖ como suelen llamarlas, le dedicaran una de sus miradas. Todas se alejaron. —Sí, Tyler. Mañana te sentaras solo, y con todo tu club de fans—comento Kendall antes de darle una mordida a su sándwich. —Y Melanie, dinos. ¿Cómo los trato Nueva York a ti y a Justin?—preguntó ella. —Hablando del idiota, ¿Dónde está?—preguntó Tyler fastidiado. —Debe estar en la mesa de los populares—dije rodando mis ojos. —¿Tyler? ¿Kendall?—preguntó Jake dejando su fuente del almuerzo sobre nuestra mesa. —Hey Jake, mira cómo has cambiado. Estas muy sexy— dijo Kendall dándole un beso en su mejilla. —Hey bro. ¿Cómo has estado?—preguntó Tyler. —Hola chicos—dijo Jack sentándose al lado de Kendall.


RED DE MENTIRAS —Hola Jack, tu estas igual de sexy que tu hermano—dijo Kendall riéndose.—Es oficial, Melanie. Estamos sentadas con los chicos más sexys de toda la escuela. —¿Estas bromeando? Todas las chicas de la escuela nos están matando con la mirada. —¿Sí?—preguntó Tyler frunciendo el ceño—Vamos a darles otra razón para que te quieran matar, Loxy. Tyler estrecho su cuerpo al mío, y beso la cien de mi cabeza. Para después dar una larga carcajada. —Sí, que divertido Tyler. La campana sonó y los alumnos comenzaron a dispersarse. Le di una mordida rápida a la manzana verde que había comprado. —Nos vemos después, chicos—dijo Jake abandonando la mesa. —Digo lo mismo, no quiero llegar tarde a Literatura Inglesa—dijo Kendall tomando su bolso—Tenemos mucho de qué hablar Melanie. —Nos vemos a la salida—dije y Kendall solo me guiño un ojo para después salir del comedor.


RED DE MENTIRAS —Nos vemos, Loxy.—dijo Tyler dándome un sonoro beso en mi mejilla, para después levantarse de la mesa y alejarse. —¿Podemos hablar?—preguntó Jack cuando estábamos solos. —Tiene que ser rápido, tengo Filosofía en exactamente…8 minutos—dije mientras tomaba mi bolso. —No sé lo que esté pasando entre mi hermano y tú, y enserio quiero que ustedes se arreglen. Fui un completo egoísta cuando te dije eso, porque tú eres la medicina perfecta para Justin. Él te necesita. Y supongo que lo que yo siento, como me dijo Jake, es solo lo que fue un amor de niños. —Jack, yo no sé qué decir—dije confundida. —No digas nada—dijo sonriendo de oreja a oreja— ¿Amigos? ¿Cómo si nada hubiera pasado? —Somos como hermanos, Jack—dije abrazándolo.


RED DE MENTIRAS

Había pasado toda la tarde con Kendall, su familia me invito a cenar y terminamos juntas los deberes de las clases que compartíamos que solo eran un par. Hablamos de todo, menos del asunto de mis padres. No fui lo suficientemente valiente como para hablar de eso con ella, me rompería. Y yo no quería. Esto necesitaba hablarlo con Tyler, quien se había quedado hasta tarde en la escuela haciendo una audición para el equipo de fútbol. Llegue a la entrada del edificio de nuestro departamento, subí las escaleras con la mayor lentitud posible. No quería llegar ahí y encontrarme con Justin, pero tenía varios deberes que terminar. Y bueno, obviando la parte de que yo vivía ahí. Saque las llaves de mi bolsillo, y abrí la puerta. Un Justin preocupado estaba en la sala, sosteniendo las llaves de su auto en sus manos. Cerré la puerta y deje mi bolso en el sofá. Me dirigí a la cocina y saque un vaso de agua. Lo tome lo más rápido que pude.


RED DE MENTIRAS —Estaba a punto de salir a buscarte. Me preocupe—dijo Justin apoyado en la encimera. —¿Necesito decirte cada vez que salgo?—pregunté uniendo mis cejas. —Eso hacías—dijo fastidiado. —Cierto—dije dejando el vaso en el fregadero.—Pensé que ya no te importaba, así que obvie esa parte, supongo. —¿Dónde estabas?—preguntó curioso. —En la casa de Kendall, sus padres me invitaron a cenar.—dije mientras caminaba hasta mi habitación. —¿Puedes comportarte como una persona madura? Esa fue la gota que rebalso el vaso. —¿Tú me dices eso? ¿Tu? Él que se ha comportado como un niño toda la semana, él que me ha estado ignorando toda la semana. Él que ha inventado excusas para no llevarme a la escuela. ¿Sabes? Si tanto te molesto, dímelo. Si estas harto de mí, dímelo. Si no quería llevarme a la escuela, tenías que habérmelo dicho. Si ya no quieres que seamos amigos, solo tenías que decirlo. Yo trate de solucionar esto, pero tú y tu trabajo de evitarme fueron perfectos. Me hiciste sentir una


RED DE MENTIRAS mierda hoy en Biología. Si ya no quieres que viva contigo, puedo conseguirme un lugar. Tengo dinero ahorrado y podría… —Deja eso. No quiero que te vayas Melanie, es lo que menos quiero. No me molestas, y tampoco estoy harto de ti. Fui un completo idiota, debí haberte llevado a la escuela y no haberte dejado que te vayas en ese autobús, sabiendo que los odias. Siento mucho lo de Biología, y siento haberte hecho sentir así. Eres la última persona a la que quiero lastimar, Bubbles. —Tengo varios deberes que hacer, Justin… —Déjame terminar. Melanie enserio lo siento. ¿Me puedes perdonar?—preguntó. —Está bien, Justin. Solo, no lo vuelvas hacer. —Yo…sabes que no separo las cosas, que no controlo mi ira y por eso todo lo malogro, pero no quiero arruinar esto, Bubbles. No te quiero perder. Si te pierdo a ti, lo pierdo todo. Pase mis brazos por su espalda, uniéndome a él en un abrazo. Odiaba estar enojada con Justin, era como cuando te molestas con tus padres, al principio sientes ira pero después te sientes mal. Justin era lo único que tenía, y lo único que realmente quería. Cuando alguien se vuelve tu todo, ese es el momento en que tienes que asustarte.


RED DE MENTIRAS Porque sabes que darías todo por ese alguien, que recorrerías mar, cielo y tierra por ese alguien. A pesar de lo que diga o haga. ❁❁❁

—Entonces… ¿Viste que Tyler y Kendall están en Nueva York?—pregunté mientras Justin le daba un mordisco al trozo de su pizza. —Sí.—respondió secamente—Vi a Tyler en las prácticas para el equipo de futbol. El entrenador cree que tiene potencial para ser uno de los titulares, para mí no es nada del otro mundo. —¿Te sientes amenazado Justin?—pregunté riéndome. —¿Yo? Nunca. Tyler no es nada contra mí. Te vi en Biología con él, te vi en el almuerzo con él. ¿Dónde más te vi con él? —En ningún otro lado. —Tú y él… —No—grité haciendo que Justin se riera.


RED DE MENTIRAS —Qué bueno. Porque no estoy dispuesto a perder a mi mejor amiga, y menos compartirla. Eres solo mía, Bubbles. —Siempre tan posesivo, Bieber—dije dándole un leve empujón. Justin enredo sus brazos alrededor de mi cuerpo, los dos estábamos en el sofá de la sala. Todo había vuelto a ser como antes, tenía a mi mejor amigo de vuelta. Tenía todo lo que necesitaba, pero yo misma sabía que había un hueco que completar dentro de mí. No había sabido de mis padres desde que me fui de Arizona, y soy sincera, no los extrañaba. Pero necesitaba saber que había pasado con ellos. Aún tenía un sentimiento de rencor adentro mío, yo aún no perdonaría a mi Padre por haber sido un abusivo. Aun no perdonaba a mi Madre, por defenderlo, por no hacer nada por nosotras. —¿En qué piensas, Bubbles?—preguntó Justin pasando su mano por mi rostro suavemente. —Nada. Solo…mañana necesito hablar con Tyler. —¿Qué tienes que hablar con él?—preguntó estrechándome más a su cuerpo.


RED DE MENTIRAS —Sobre mis padres—Justin se tensó en el mismo momento en que los mencione. —¿Segura que quieres buscar ahí? Melanie no sabes con que te puede encontrar. Es mejor… —Sí, estoy segura Justin. Necesito terminar con eso de una vez. —Sabes que te apoyare en todo, Bubbles. En todo.—dijo y beso suavemente mi cien. ❁❁❁

—Tyler.—dije haciendo que las de primer año me volvieran a fulminar con la mirada. Tyler había llegado a la escuela ayer, y al parecer ya tenía un club de fans. —Lo siento chicas, la función termino.—dijo Tyler pasando su brazo por encima de mis hombros. Las chicas comenzaron a dispersarse, para al final dejarnos a los dos solos. Tyler sonrió de oreja a oreja. Sí, definitivamente él amaba este tipo de atención. —¿Qué pasa Loxy? —Necesito preguntarte algo. A solas. Sin las miradas de toda la escuela sobre nosotros.


RED DE MENTIRAS —Podemos hacer algo con eso—dijo tomando mi mano, Tyler abrió la puerta del aula de Literatura, dejándome entrar. Cerró la puerta a sus espaldas. —Eso definitivamente hará que hablen más cabeza de chorlito—dije apoyándome en una de las carpetas de madera. Tyler rio, cruzó sus brazos mientras se sentaba en la carpeta del profesor. —Necesito preguntarte sobre mis Padres. Tyler levantó su mirada, encontrándose con mis ojos. Todos en nuestra ciudad se habían enterado del caso de mi familia, eso había causado que cada vez que iba por la calle todos me miraran con un rostro de compasión y de pena. —Yo…yo quisiera responderte, Melanie. Pero cuando ustedes se fueron de Arizona, mi familia solo estuvo ahí por alrededor de un mes. Luego nos mudamos a Ohio. La última vez que vi a tus padres fue la última vez que fui al supermercado. Tu Mamá estaba comprado comida para la cena, ella… Tyler se detuvo mirándome apenado. —Dime Tyler. Ya no soy la más la niña pequeña.


RED DE MENTIRAS —Ella traía unos lentes oscuros, de casualidad choque con ella haciendo que sus lentes caigan al suelo. Ella tenía el rostro...destruido. Tenía golpes por todo el rostro y... ¿enserio quieres escuchar esto? —Lo necesito. —Sus brazos estaban llenos de moretones, ella se veía muy delgada. Un oficial se acercó, y le preguntó si quería que la acompañase a la comisaria. Ella dijo que estaba bien, que se había caído accidentalmente de las escaleras. —¿Por qué siempre tenía que defenderlo? ¿Por qué nunca hizo nada? ¿Por qué se quedó en el infierno? Yo le dije que los padres de Justin podían ayudarnos, yo…quería salvarla. Fue mi culpa, debí haberle insistido más…no dejarla sola. —Nada de esto es tu culpa Melanie—dijo Tyler acercándose más. Paso sus brazos por mi espalda abrazándome. Mi rostro estaba en su pecho, pero no me sentía mejor. El abrazo de Tyler no había ayudado en nada. —Necesito…necesito estar sola—dije soltándome para abrir la puerta y salir del salón. Solo di cinco pasos cuando la mirada de Justin se cruzó con la mía. Y fue


RED DE MENTIRAS inevitable. Las lágrimas comenzaron a correr por mis ojos. Justin llego hasta donde yo estaba corriendo, estrechó su cuerpo al mío. Ahora si me sentía segura, en sus brazos que se siempre me consolaban cuando algo malo pasaba, había sido así desde que tenía cinco años. Y Justin había jurado que sería así hasta el resto de nuestros días. —¿Qué le dijiste, pedazo de mierda?—masculló Justin enojado. —Le dije lo que ella me pidió, ¿Qué problema tienes?— preguntó de vuelta Tyler. —Tú, ese es mi jodido problema.—dijo Justin. —¿Pueden hablar de eso en un lugar privado?—escuché la voz de Kendall al frente de nosotros.—Toda la escuela nos está mirando. —Ella tiene razón—dije separándome de Justin y sí, era cierto todos los ojos de la escuela estaban fijos en nosotros. —Melanie yo…—empezó Tyler pero fue interrumpido. —No le digas nada, cierra tu maldita boca antes que descargué toda mi mierda en ti—le advirtió Justin.


RED DE MENTIRAS —Dejen de lanzarse amenazas, su odio de niños, arréglenlo después. Melanie es lo importante ahora.— Kendall me miraba fijamente. —Bubbles, ¿Quieres que hablemos de esto a solas?— preguntó Justin tomando suavemente mi mano. Si quisiera hablar con alguien en este momento seria Justin, pero no, no quería hablar con nadie. Quería estar sola, quería pensar y lo quería hacer sola. Mire a Justin a los ojos y negué con la cabeza. Kendall fulminó con la mirada a su hermano, quien le rodó los ojos y se alejó con ella. Justin sostuvo mi mano firmemente, e hizo que levantara mi mirada. —Bubbles podemos saltarnos el primer periodo, si quieres. —Eso haré. Pero sola. Quiero…quiero pensar. Y estar sola, un tiempo. Nos vemos—dije y solté mi mano. Los estudiantes comenzaron a entrar a sus aulas, pero yo no. Salí al estacionamiento de la escuela y llegue a la entrada de esta, que daba en la Avenida Hutton. Comencé a caminar por las calles solitarias, debido a la hora en la mañana de un martes. El cielo se encontraba taponeado por espesas masas de nubes, llovería. Era lo más seguro. Pero no me importaba en este momento si contaba o no contaba con un paraguas. Las gotas de lluvia no eran


RED DE MENTIRAS nada comparado a lo que estaba pasando dentro de mí en este momento.

Justin.

Su cabello estaba húmedo debido a la lluvia que caía sobre él, y aun así seguía lacio y caía como una cascada por su espalda. Finas gotas estaban debajo de sus ojos, podían ser simplemente las gotas de lluvia que había caído en su rostro, pero yo sabía que no. Eran sus lágrimas las que estaban corriendo por sus mejillas. —Entonces…¿Hasta cuándo estarás bajo la lluvia? ¿Hasta que tengas un resfriado?—pregunté sentándome a su lado en la acera en medio de la calle. —¿Qué haces aquí Justin?—preguntó con la mirada perdida.


RED DE MENTIRAS —Acompañando a mi mejor amiga, ¿lo recuerdas no? Juntos en las buenas y en las malas. Aunque tú no me quieras aquí, yo te seguiré adonde tu vayas. —Necesito verla, Justin. Yo…quiero verla con mis propios ojos. —Esa puede ser una mala idea Melanie, a veces podemos descubrir cosas que no debemos. —No, no es una idea. Es algo que voy hacer. Quieras o no acompañarme, Justin. Iré a Arizona. —¿Puedes dejarlo para fin de mes? Vamos a entrar a exámenes en finales—inventé como excusa, lo que menos quería es que ella se acercara a metros de Arizona. —Te voy a extrañar cuando me vaya—dijo apoyando su cabeza sobre mi hombro. —No te vas a librar fácilmente de mí, Bubbles. Iré contigo. —Eso puede ser una mala idea—dijo frunciendo el ceño. —―No, no es una idea. Es algo que voy hacer‖—dije haciendo una voz chillona haciendo que ella me diera un fuerte golpe en el brazo.


RED DE MENTIRAS —Yo no hablo así—se quejó. —Puedes llorar conmigo, Bubbles. No tienes que estar sola para hacerlo—dije tomando su mano que estaba apoyada en el suelo.—Me tienes a mí, ¿lo sabes? —Sí, gracias Justin.—dijo abrazándome. Tenía que mantenerla lejos de Arizona, inventar cualquier excusa a final de mes y prolongar nuestra visita. Lo que menos quería es que se encontrara con su pasado, era algo que la iba a hacer sufrir. Y juré cuidarla el resto de nuestras vidas. Melanie.

—Justin, abre la puerta. Están tocando—grité desde mi habitación, colocándome la primera camiseta que encontré. Pude escuchar como la puerta se abrió. Solté mi cabello, dejando la pequeña liga encima de la cómoda. Tenía varios cursos en los cuales tenía que ponerme al día, faltar a clases ya no era tan divertido ahora. —Bubbles te buscan—gritó Justin desde afuera.


RED DE MENTIRAS Salí a la sala y me encontré con una guerra de miradas entre Justin y Tyler, ambos seguían con su odio de niños. Odio que ni Kendall, ni yo nunca pudiéramos entender. Tyler me miró, y una sonrisa se mostró en su rostro. —Hola Loxy—dijo acercándose. —Hola Tyler, ¿Qué haces aquí?—pregunté confundida, no me esperaba su visita. —Quería ver como estabas. —Bueno ya la viste, ahora te puedes ir—dijo Justin burlonamente. —Justin—dije haciendo que se riera. —¿Qué? Él sabe que no es bienvenido aquí.—se excusó levantando levemente sus hombros. —No te preocupes, Loxy. Algunas personas les faltan neuronas.—dijo Tyler. —¿Cómo a ti?—preguntó Justin fulminándolo con la mirada. —Ya basta, chicos.—dije poniéndome en medio de ellos, haciendo que se separaran.


RED DE MENTIRAS —Kendall dijo que irías a Arizona. ¿Es verdad?— preguntó Tyler. —Sí, necesito revisar algunas cosas. —¿Puedo ir contigo? Yo también tengo…algunos asuntos en Arizona. —¿Cómo cuales, Tyler?—preguntó Justin. —Metete en tus asuntos, Bieber. —Bubbles es mi asunto. MIO ¿entiendes? Yo iré con ella, no necesitamos a más compañeros de viaje. —¿Cuándo iras a Arizona?—preguntó Tyler ignorando a Justin. —A fin de mes, Justin dice que es lo mejor por los exámenes finales. —Tengo que admitir que por primera vez uso su cerebro, ¿No Bieber?—Tyler se rió, una sonrisa irónica apareció en el rostro de Justin. —También puedo usar mi cuerpo para botarte a patadas—le respondió. —¿A si es como recibes a tus invitados?—preguntó Tyler.


RED DE MENTIRAS —Solo a ti, siéntete especial. —Okey, ya basta. ¿Por qué se odian tanto? El mismo problema desde que éramos niños, ninguno de los dos nunca quiso decir su ―problema‖. Justin y Tyler intercambiaron miradas, ignorando mi pregunta. La razón de su ―problema‖ nadie la sabía, ese asunto estaba únicamente entre ellos dos. Y ninguno de los dos parecía dispuesto a hablar de ello. ❁❁❁

—Entonces…todo la escuela dicen que Justin y tú son novios, pero tú me dijiste que no lo son. Los gemelos me dijeron que tú y Justin son novios, pero tú sigues diciéndome que no. No entiendo nada. Kendall pasó sus manos por su larga cabellera, alisándola con sus manos. Tome el gloss rojo de labios de su cartera de maquillaje y me apliqué algo en los labios. Fruncí los labios tratando que el gloss se asintiera. —Te queda bien es color—Kendall tomo los enormes zapatos de tacón de su armario. El tamaño del tacón,


RED DE MENTIRAS podría ser comparado con una montaña. Nada de lo que yo me atrevería a usar, no con el uso de mi razón. —¿Te vas poner esos?—pregunté recostándome en su cama. —No—respondió sonriente.—Tú lo vas a hacer. Kendall me extendió los zapatos. Oh no. Claro que no, nunca usaría uno de esos. Simplemente por el hecho de que si lo hiciera me iría de cara contra el suelo. Observe a las armas asesinas que Kendall aun sostenía en sus manos. No, ni pensarlo. Eso jamás pasaría. —Sigue soñando—dije riéndome. —Melanie, tienes unas piernas largas y hermosas. No entiendo porque no las luces. Vamos a salir esta noche, y mi meta es que hagas que más de un chico se quede babeando por ti. —¿Ah?—pregunté horrorizada— Claro que no. Vamos a salir porque es tu primer viernes aquí, esa es la única razón. —No no—canturreó.— Te aseguro que esta noche, va a ser tuya. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS No sabía cómo lo había hecho, pero lo había logrado. Mi cabello estaba lacio, más lacio de lo normal, cayendo hasta la altura de mi cintura. Llevaba puesto una falda negra, que con las justas me cubría mi trasero, y un top morado eléctrico demasiado apretado, esto era incómodo. Y sí, tenía a las armas asesinas en mis pies. Mire mi reflejo por última vez en el espejo retrovisor del auto de Kendall. Ya no había marcha atrás, era entrar y ser valiente o huir como una niña a mi departamento. Vendría bien una noche de diversión. Y parecía que la noche no iba a ser tan mala, después de que pude caminar sin caerme todo el camino hasta el auto. —¿Lista, chica sexy?—pregunto Kendall sonriendo. —¿Hay otra opción? —No, no la hay. Vamos. Bajamos del auto y entramos al club ―Weffbag‖. Este club se había convertido en uno de los más populares en la ciudad, y eso me constaba debido a la cantidad de personas por las que ahora teníamos que pasar. Cuando al fin estuvimos dentro, el número de personas aumento. Las personas en la pista de baile, bailaban al ritmo de Flor ida.


RED DE MENTIRAS —Parece que mi plan está funcionando—dijo Kendall en mi oído para que pudiera escuchar. Sí me había dado cuenta de ese detalle, podía sentir la mirada de los hombres sobre mí. Y por un lado era asqueroso, pero por otro te hacía sentir una mujer de verdad. Kendall sonrió de oreja a oreja, oh a ella si le divertía esto. —¿Qué hacen chicas tan lindas solas?—se acercó un par de rubios a donde nos encontrábamos nosotros. Su acento inglés era notable. —No hay buena compañía esta noche—coqueteó Kendall, mientras jugaba con su cabello. —Pues ya llegamos nosotros. Soy Matt, y él es mi amigo Darren. ¿Las podemos robar por un rato, a tu amiga y a ti? —Será a ella, porque a su amiga me la llevo yo. Justin me arrastro cerca de la barra, pude ver la mueca de molestia en el rostro de Kendall. Justin se quitó su chaqueta y me la ato por la cintura, cubriendo más que el vestido. ¿Qué demonios había sido eso? —¿Qué te pasa?—pregunté dándole un leve empujón.


RED DE MENTIRAS —¿Qué te pasa a ti? ¿Por qué vienes aquí con una mini falda y un top tan… ya sabes a qué me refiero. —Así vienen las chicas normales a los clubs.—me excusé. —Sí, pero tú eres diferente a ellas, Bubbles. Odio a Kendall en este mismo instante por esto. ¿Sabes cuantos hombres están viendo tu trasero en este momento?—me sonrojé ante su comentario. —¿Y que si quiero que me miren Justin? ¿Que si quiero una noche de sexo como las que tú tienes? —No te dejaría tener una, te arrastraría hasta nuestro departamento. Tú vales más que una noche de sexo rápido, Bubbles. Eres más que todas las capas de maquillaje que tienes encima. No te permitiría que te hagas eso. —Solo quiero divertirme. Besar a un chico lindo en el cuarto de baño con los gritos de las personas. Quiero ser una adolescente normal. —Diviértete conmigo. Si hubiera traído algo en la boca, sé que lo hubiera escupido directamente. Debe haber sido el sonido de la música, y por esa razón no había entendido bien las


RED DE MENTIRAS palabras de Justin. Era la única teoría razonable que encontraba. —¿Perdón?—pregunté frunciendo el ceño. —Diviértete conmigo—repitió. —¿Estas ebrio?—pregunté confundida. —No, Bubbles. Ya somos novios falsos, ¿no? Deberíamos practicar los besos. —Okey, ahora si confirmo que estas ebrio. —Solo he tomado como 10 shots de vodka, nada más. —Oh eso explica todo—dije apoyándome de la barra. —Quiero divertirme contigo, Bubbles—dijo Justin tomando mi mano acercándome más a su cuerpo. —Nos arrepentiremos de esto mañana.—lamenté pero de segundo a otro, los labios de Justin ya estaban sobre los míos. Mis manos se enredaron entre su caballera rubia cobriza, mientras sus manos bajaban a la altura de mis caderas. Justin me elevo en el aire, haciendo que me sentara en la barra. Enrede mis piernas en su cintura, al mismo tiempo en el que los besos de Justin comenzaron a bajar por mi


RED DE MENTIRAS cuello, permitiéndome tomar un aire. Hacía calor aquí, demasiado. Sus labios volvieron a tomar los míos, produciendo que me estremeciera. —Te aseguro que no.—murmuró entre besos. Justin

—¡Consíganse una habitación!—exclamó un hombre desconocido en la barra tirándonos algo de licor en el cuerpo. Estaba a punto de tirarme encima de él, e iniciar una buena pelea. Pero las manos de Melanie me detuvieron. —No vale la pena—dijo en mi oído, haciendo que mis labios ser curvaran en una sonrisa. Sus labios, joder. Quería volver a besarlos ahora. —Ven, conozco un lugar.—dije tomando su mano y comenzando a caminar hacia el mismo lugar de siempre. Un viejo armario de conserje nos recibió, cerré la puerta cuando ambos estuvimos adentro. Demonios, ¿en que había pensado? No iba a hacerle esto a ella, seguía sin saber cómo me había atrevido a llevarla al mismo lugar al que llevo a todas las chicas con las que follo.


RED DE MENTIRAS —Te llevare con Kendall.—dije abriendo la puerta del armario, cuando volteé a verla, la sonrisa había desaparecido de sus labios. —No soy lo suficientemente buena ¡eh!—bromeó aunque su rostro estaba muy serio. ¿Ella enserio pensaba eso? Ella acababa de calentarme, estaba completamente duro y solo nos habíamos besado. Dios sabe que hubiera pasado si hubiéramos llegado hasta el otro nivel. No podía permitir que ella pensara eso. No podría dormir tranquilo si lo hacía. —¿Lo suficientemente buena? Bubbles, eres más que buena. Aunque parece que no tienes la menor idea de ello. Por eso quiero detener esto…tú mereces algo más, a alguien mejor. No a un tipo que va de chica en chica. No a una sesión de besos en el armario de un conserje abandonado.


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— ¿Te besaste con Melanie? —Cierra tu maldita boca, Max. Mejor publícalo en el periódico escolar. Aunque no creo que nadie lea esa basura—me quejé mientras me quitaba la camiseta roja que traía puesta. —Joder, Bieber. Digo… ustedes parecen hermanos. Y los hermanos no se besan, niño travieso—dijo dándome un empujón. —Deja de reírte, Max—recogí el liviano casco de protección del suelo. —Es que te has ganado el premio mayor, hermano. Melanie es una de las chicas más calientes de la preparatoria, la única razón por la que los chicos del equipo de futbol no están detrás de ella, es por tu culpa. —Ella quería divertirse y yo…estaba ebrio.


RED DE MENTIRAS —¿Vas a poner al licor como excusa? Yo tampoco me hubiera molestado en ofrecerme como voluntario. —Deja de pensar en ella de esa manera, idiota—dije dándole un golpe en el brazo. —Es algo inevitable, ella podría ser fácilmente el platónico de toda la escuela. Max se rió escandalosamente, haciendo que la atención del equipo entero se centrara en nosotros. Maldito idiota, el no entendía el significado de conversación privada, o bueno esa muy obvio. —¿Qué pasa, Max? Parece que te vas a morir de la risa— preguntó Leo con la mirada de todo el equipo. —Justin beso a Melanie... Le di un buen golpe en el estómago, haciendo que se quedara sin aire y no pudiera terminar su oración. Eso me pasaba por haberle contado a la persona más ―discreta‖ de todo el equipo. Pero necesitaba decírselo a alguien, había tenido eso todo el fin de semana en mi cabeza. Los gritos de los chicos comenzaron a coro, puse los ojos en blanco y me coloque el uniforme de fútbol. Por primera vez en la vida, quería ir a correr esas vueltas de calentamiento.


RED DE MENTIRAS Melanie. —Necesitamos hablar—dijo Kendall arrastrándome fuera del pasillo inundado de estudiantes, llevándome al aula de Física. —¿Qué pasa?—pregunté divertida. —¿Paso algo entre Justin y tú en el club?—preguntó provocando con un rojo se apoderara de mis mejillas. —¿Por qué? Digo, ¿Cómo lo sabes?—pregunté nerviosa. —Toda la escuela está hablando de eso Melanie, todos están diciendo que Justin por fin logro anotar. Que solo es cuestión de tiempo para que te lleve a su cama. ¿Le dijiste a alguien? Porque es obvio que a tu mejor amiga no. —No, solo lo sabía Justin y yo. Pero él sería incapaz de… —No hay otra opción Melanie, o tú vas y le enseñas a Justin que es ser un verdadero hombre, o lo hago yo. Toda la maldita escuela está hablando de ti. No me gusta… —Lo haré yo—dije tratando de entender lo que estaba pasando.


RED DE MENTIRAS —Sé que para ti, él es todo pero acaba de ser un completo imbécil. —Lo se. ❁❁❁

Los jugadores de fútbol, salieron del campo, una pequeña parte se quedó en el campo conversando con el entrenador. Tomé una larga respiración, y me encaminé hacia donde estaba Justin. ¿Cómo él había podido hacer esto? Cualquiera cosa, hubiera dolido menos que esto. Había sido otra aventura más que contar con sus amigos, una idiota más en su lista. Fui una completa idiota en haber aceptado esa mierda. Pero él me iba a escuchar, o sí que lo iba a hacer. —Justin—dije y todo el equipo volteo a verme. Los gritos comenzaron, Justin sonrió de oreja a oreja y se acercó hasta donde yo estaba. Sacudió su cabello, haciendo que las gotas de agua que colgaban, se cayeran. —¿Qué pasa, Bubbles?—preguntó sin dejar de sonreír.


RED DE MENTIRAS Levante mi mano y le di una cachetada en su mejilla derecha, al instante Justin puso su mano en su mejilla. —¿Qué demonios fue eso?—preguntó enojado. Toda la escuela estaba en el campo, las animadoras habían parado su entrenamiento y nos estaban observando. Y algunos estudiantes miraban desde las gradas, sin hablar del equipo de fútbol que era nuestro primer público. —¿Crees que soy una más de tu lista? —No te entiendo nada, Melanie. —Ah yo te lo explico, Bieber. No hay problema. Me besas, y después se lo cuentas a todo tus amigos , ¿Qué crees que soy? ¿Una chica más de tú lista? ¿Qué número de chica soy? ¿Tal vez la numero cien? Jamás pensé que harías esto, Justin. Tengo muchas más cosas que decirte, pero no lo haré aquí. No enfrente de todos ellos. Me di vuelta, y Justin me tomo del brazo. —Suéltame—ordené pero él no movió ni un hueso. —No—negó rápidamente. —Que me sueltes, Bieber.


RED DE MENTIRAS —No quiero—volvió a repetir. —Te ha dicho que la sueltes, ¿No has oído?—preguntó Tyler poniéndose enfrente de Justin. Justin libero mi brazo, dejándome ir. No pensaba hacer un espectáculo para toda la escuela. Tenía mejores cosas que hacer. Pero de algo estaba segura en este momento, estaba en boca de todos. ❁❁❁

Los gritos de Mamá se escuchaban por toda la casa, me escondí en mi armario—mi único escondite durante los últimos años. Tenía miedo, y no tenía a nadie para cuidarme o defenderme. Podía escuchar los pasos pesados de mi padre, subiendo las escaleras. Abrió la puerta de mi habitación de un solo golpe. —¿Dónde está tu puta?—gritó pero no obtuvo respuesta. Estoy segura que no respire por el lapso del tiempo que él estuvo aquí, hasta que cerró la puerta fuertemente. Tenía que hacer algo, algo por Mami. Salí de la habitación tan silenciosamente como pude. Llegué hasta las escaleras, me escondí detrás del marco de la columna, ocultándome. Y la vi, ella estaba apoyando todo su peso sobre la pared, para no caerse. Su rostro estaba terriblemente


RED DE MENTIRAS golpeado. Las lágrimas caían por encima de ellos, pero ella no hacía nada para huir, como si se rindiera. Me vio, y su rostro reflejo una expresión de horror, pude ver como articuló con los labios un: “Vete”. No quería irme, no quería dejarla a ella aquí sola. No podría. Ella era Mami. Papá la encontró y golpeo su hermoso rostro nuevamente, como si quisiera deshacerse de ella. Y no pude verla más. Corrí a mi habitación, encerrándome nuevamente.

— ¿Qué pasa Melanie? Está bien, fue solo un mal sueño. Está bien, respira—Tyler pasó suavemente sus manos, por mi desordenado cabello en medio de la noche. Mis respiraciones comenzaron a tranquilizarse, solo había sido un mal sueño. O mejor dicho, un mal recuerdo. Yo pensaba que habían desparecido, pero seguían aquí. Y ahora habían regresado. Tyler estrecho su cuerpo al mío, abrazándome. Después de la pelea con Justin, Kendall me había ofrecido dormir en su casa hoy. Sus padres habían salido de viaje por su aniversario y ella estaba sola con su hermano. A mitad de la noche, salí de su habitación. Kendall era de esas personas que no pueden compartir su cama, debido a sus patadas rutinarias. Dormí en el sofá de la sala, y aquí estaba. Siendo consolado por Tyler.


RED DE MENTIRAS —¿Quieres hablar de ello?—preguntó sin soltarme. —No.—respondí tratando de respirar normalmente.— Siento haberte despertado, Tyler. ¿Crees que desperté a Kendall? —Dudo que se despierte con un terremoto—dijo haciendo que me riera.—Había olvidado lo hermosa que era tu risa. Tyler me liberó de sus brazos, su oscuro pelo se encontraba despeinado. Y había olvidado el hecho de que él se encontraba sin camiseta, lo único que traía puesto eran unos pantalones de pijama sueltas que los traía a la cadera. Era ilegal, que alguien se viera así a medianoche. —¿Te gusta lo que ves?—bromeó con su típica sonrisa torcida.—Te dejaré dormir, Loxy. Mañana tenemos escuela. Tyler se levantó del sofá, y un sentimiento de horror me atravesó. No quería volver a dormir, cosa que haría si me quedaba sola. Esos recuerdos me habían atormentado durante mucho tiempo, no quería volver con ellos. —Tyler—dije haciendo que se girara.—Me arrepentiré de esto mañana, pero…¿Puedo dormir contigo? Tyler se rió haciendo que me sonrojara de pies a cabeza, la oscuridad de la sala estuvo a mi favor esta vez.


RED DE MENTIRAS —Eso no tienes que pedirlo, Loxy. Vamos.—dijo haciendo una seña con su cabeza. Me levanté del sofá y alcancé a Tyler hasta su habitación. Nada del otro mundo, la típica habitación de chico en tonos azules. Su cama se veía muy cómoda comparada con el duro sofá de la sala. Tyler se tiró en la cama, golpe suavemente el lado vacío de la cama. Me recosté a su lado, evitando chocar con su torso desnudo. Pero no paso mucho tiempo hasta que Tyler pasó sus manos por mi cintura, atrayendo su cuerpo al mío. Linda forma para no dormir. ❁❁❁

—Entonces…¿Quién me quiere explicar lo que está pasando?—preguntó Kendall mientras subíamos al auto de Tyler. —¿A qué te refieres?—preguntó Tyler poniendo al llave en el contacto. —Que los encontré muy cómodos durmiendo abrazados. ¿Y bien? —No te importa, Kendall.—respondió Tyler de mala gana.


RED DE MENTIRAS —Solo quiero estar enterada cuando los dos comiencen a salir, espero que esta vez no lo arruines, idiota—dijo Kendall dándole un golpe en su cabeza haciendo que me riera.


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Justin

Era un día de mierda, comenzando por todos lados. Melanie no había venido al departamento, y la había estado esperando toda la noche para hablar con ella. Pero no se apareció. Odiaba a los estúpidos que murmuraban, cada vez que caminaba por los pasillos. —Hola Justin, sigue en plan lo de hoy ¿verdad?—Megan Cabot se puso en medio de mi camino. —Paso, tengo cosas que hacer—dije evitándola. Como si tener sexo con una puta, fuera lo que más me importara ahora. Literatura era la primera clase de Melanie hoy, y planeaba hablar con ella de toda la mierda que estaba pasando. Llegué al aula, pero el profesor ya estaba adentro y su clase ya había iniciado. Demonios. Tendría que esperar hasta el almuerzo.


RED DE MENTIRAS Regresé para llegar al campo, entre a los vestidores y la única persona que estaba ahí era con la que menos quería hablar. Tyler. —Necesito preguntarte algo—dijo seriamente. —Haz una cita en mi agenda, esta semana estoy ocupado—dije evitándolo. —No importa lo que te esté pasando, idiota. Esto es sobre Melanie. —¿Qué hay con ella?—pregunté mirándolo a los ojos. —Ella…¿tiene pesadillas normalmente? Las tenía. Antes. Cuando recién nos fuimos de Arizona, pero se habían detenido. Y no habían vuelto hace mucho. Ella solía despertarse a mitad de la noche, llorando o gritando. Y yo siempre estaba ahí para consolarla y tranquilizarla. —¿Por qué?—pregunté sin despegar mi mirada de él. —Ayer pasó la noche en nuestro departamento. Ella…se despertó a mitad de la noche gritando y llorando. Yo la consolé, hasta que se tranquilizó. Pero tuvo que pasar el resto de la noche conmigo. Me dolió verla así. Por eso te pregunto.


RED DE MENTIRAS Iba a lanzar toda mi mierda encima de Tyler en este momento, yo iba a… Él la había consolado. Él la había tranquilizado en medio de la noche, cuando las pesadillas habían regresado. Él había dormido a su lado, él no yo. Iba a solucionar esto, cueste lo que cueste. Melanie.

Cerré mi taquilla de un fuerte golpe, había tenido suficiente de la escuela por siglos. Lo único que quería en este momento era regresar a casa y dar una larga siesta. No había podido dormir el resto de la noche, con miedo a que las pesadillas regresaran. Y aquí estaba yo, podría jurar que estaba caminando dormida. —Hola Melanie—saludo Carrie con una sonrisa. —Hola Carrie, ¿Qué ha sido de ti? —Nada interesante, me fui unos días fuera de la ciudad y regreso y me cuentan que te acostaste finalmente con Justin. Esto es digno de un aplauso, digo ¿no creíste realmente que Justin estaba a tu lado solo por tu amistad no? —Carrie mejor cierra tu boca—mascullé.


RED DE MENTIRAS —Pienso lo mismo—dijo Justin fulminándola con la mirada. —Oh, aquí está la parejita más popular de la escuela— dijo Carrie fingiendo emoción. —Lo de actriz no te queda nada bien, vete—dije haciendo que se vaya finalmente. —Melanie...—empezó Justin. —¿Qué quieres?—lo interrumpí. —¿Podemos hablar?—preguntó. Podía ver que estaba nervioso, él nunca estaba nervioso. —Tengo clase—dije evitando su mirada. —Estamos en la hora del almuerzo. Touche. Guarde los libros en mi bolso, y me volteé a verlo a los ojos. No me había dado cuenta de lo mucho que lo extrañaba. Pero él lo había arruinado todo. Y ahora quería hablar. —Hablemos—dije sin soltar su mirada. —Gracias, espera un segundo.—Justin se volteó y miro a todas las personas que estaban en el pasillo.— ¿No tienen algo mejor que hacer? Listo, vamos.


RED DE MENTIRAS Justin tomo mi mano, obligándome caminar fuera de la escuela hasta llegar al estacionamiento. —Dímelo—dije cruzando mis brazos alrededor de mi cintura. —Yo nunca diría eso de ti, Bubbles. Nunca. —¿Entonces? Los únicos que sabíamos que nos besamos esa noche, fuimos tú y yo. Yo no dije nada. ¿Quién queda? Ah sí. Tú. —Necesitaba hablarlo con alguien, lo comenté con Max. Pero después, el equipo completo se enteró. Sé que no debí haber abierto mi boca, y si quieres puedo convencer a cada persona de la escuela que esa noche no tuvimos nada. Sabes que lo haría. Por ti. —Eres un idiota—dije dándole un leve golpe en su abdomen. —Es el momento en que dices…‖Pero eres MI idiota‖. —No, me quedo con el ―Eres un idiota‖.—dije abrazándolo. —Entonces…¿regresas conmigo? A nuestro departamento.


RED DE MENTIRAS —Sí, supongo que Kendall me odiara pero, sí. —Te extrañe mucho. —No te creo—dije sonriendo. —¿Regresaron las pesadillas?—preguntó seriamente. Demonios. Tyler le había dicho, espero que no le haya contado la historia completa. Pero eso no importaba ahora, no realmente. —Sí—respondí. —Sabes que estaré ahí para ti. —¿Aunque te despierte a medianoche? —Aunque me despiertes a medianoche—dije estrechándome fuertemente a sus brazos. ❁❁❁

—Entonces…tú y Bieber se reconciliaron—afirmó Tyler mientras se sentaba a mi lado en la mesa del comedor. —Sí supongo, ¿Por qué?—pregunté antes de darle una mordida a la rebanada de pizza que tenía.


RED DE MENTIRAS —Nada. Kendall te dijo que haríamos una fiesta, ¿verdad? —Dijo algo sobre eso. Kendall estaba realmente emocionada por esta fiesta, se la había pasado hablado de ello todo el tiempo que habíamos estado juntas, hasta que llego el viernes, la fiesta sería el sábado. Y estaba segura que toda persona popular en la escuela estaba invitada. —¿Irás?—preguntó encontrándose con mi mirada. —¿No quieres que vaya?—pregunté. —No, quiero decir. Quiero que vayas. Va a ser divertido. —Sí, Kendall se está esforzando realmente con esto. —Es de lo único que ha hablado todos los días—Tyler se rió haciendo que sonriera. —Hola Ty, ¿podemos hablar?—preguntó Juliana Judert coquetamente detrás de él. —Estoy ocupado—respondió Tyler sin despegar su mirada de la mía. —Pensé que podíamos ir a detrás del campo antes de clases—insistió Juliana.


RED DE MENTIRAS Todo el mundo sabía para que iban los chicos detrás del campo, era el único lugar libre de maestros. Las parejas tenían sus sesiones de besos calientes, sin la interrupción de ningún maestro. Juliana se quedó mirando a Tyler, ningún chico la rechazaba y eso la hizo enojar. Dio un fuerte bufido, se dio la vuelta y se fue de nuestra mesa. —¿Qué fue eso?—pregunté tomando un sorbo de la botella de agua. —¿Qué cosa?—preguntó confundido. —No conozco a nadie, que haya rechazado a Juliana. Ahora debe estar odiándote. Digo se te acaba de ofrecer en bandeja de plata. —Las fáciles no son mi tipo. Las chicas como tú son mi tipo, eres una chica difícil que no le gusta que los chicos tomen el control. Eres hermosa, terca pero hermosa. Mis mejillas se volvieron color rojo carmesí, de eso estaba segura. Tyler hacia eso muy a menudo. Él se rió, claro. Él sabía que lo que acababa de decir me había sonrojado de pies a cabeza. —Nos vemos en Biología, Loxy. ¿Seguimos siendo compañeros, recuerdas? Por el resto del año—dijo Tyler


RED DE MENTIRAS levantándose de la mesa sin antes darme un sonoro beso en mi mejilla. ❁❁❁

Llegue a Biología temprano, por suerte. El Señor Berti no era de esos profesores que toleraban las tardanzas. La mayoría de estudiantes ya estaban en el salón esperando al profesor. No había pista ni de Justin, ni de Tyler. Dejé mi bolso encima de la fría mesa de mármol. Y me senté al lado derecha, que daba a la ventana. Poco después entro Tyler, con una sonrisa de oreja a oreja. Dejo su carpeta en el asiento vacío a mi lado, para después sentarse. Justin entro al aula y se quedó mirándome. Llegó hasta nuestra mesa y miró fijamente a Tyler. —Estas en mi asiento—masculló Justin. —No lo creo—respondió Tyler sin dejar de mirarlo.—Yo estaba aquí el primer día, tú estabas ahí.—Tyler señalo el asiento vacío al lado de Kendra. Justin podría lanzarse en este momento encima de Tyler, y darle los golpes que se había estado aguantando toda la mesa, cosa que estaban esperando todos los estudiantes. Pero no. Solo me miro, con una mirada de arrepentimiento. Como si él sintiera que tenga que


RED DE MENTIRAS sentarme con Tyler. Siguió su camino hasta donde estaba Kendra. ❁❁❁

—Mueve tu lindo culo, Melanie. Iremos de compras— Kendall me arrastro fuera de la escuela hasta llegar al estacionamiento. —¿Es necesario? Podemos usar cualquier cosa que tengamos en nuestro armario. —¿Cualquier cosa? Claro que no. Además no tengo nada de ropa. —¿Me estas jodiendo? Tu armario va a explotar de toda la ropa que tienes dentro—dijo Tyler alcanzándonos. —¿Vendrás?—pregunté. —Pues mi hermana me está obligando—dijo haciendo una mueca. —Necesitamos quien cargue nuestras bolsas, vamos. —¿Mel?—Justin me llamo acercándose a nosotros. —Hola Justin, yo bien, ¿y tú?—bromeó Kendall sonriendo.


RED DE MENTIRAS —Lo siento, Kend. ¿Cómo estás?—saludó Justin. —Bien, me llevare a tu chica toda la noche. —¿A dónde van?—preguntó Justin curioso. —De compras—respondí haciendo una mueca. —Odias ir de compras—dijo mirándome fijamente. —Por eso la estoy obligando, ¿quieres venir?—preguntó Kendall. Por nada del mundo, Justin vendría con nosotros. Por varios factores. Uno, el odiaba ir a muchas tiendas. Dos, el odiaba a Tyler. Tres, no se otra razón. —Claro—dijo pasando sus brazo por encima de mis hombros. —¿Qué? ¿Estas mal de la cabeza?—pregunté extrañada. —Solo quiero pasar tiempo contigo, Bubbles. —Pues entonces, vamos. Tenemos una larga tarde.— Kendall dio pequeños saltitos de la emoción. —No sabes en lo que te has metido—dije riéndome.


RED DE MENTIRAS

Justin

—Oh, vamos Kendall ya hemos visto esa tienda como tres veces—dijo Tyler. Era la primera vez que estaba de acuerdo con él, había sido la tarde más larga de toda mi vida. Estaba seguro que habían sido más de tres veces, las veces que habíamos entrado ya a esa tienda. —Te lo dije—dijo Melanie con una sonrisa de oreja a oreja, aunque ella no se veía muy feliz tampoco. Pasé mi brazo por su cintura, atrayendo su pequeño cuerpo al mío. Ella realmente era perfecta, odiaba venir de compras. Ella era más sencilla, veía lo que quería, y elegía rápidamente, No se quedaba horas viendo los mostradores.


RED DE MENTIRAS —Estoy segura que esta es la indicada—dijo Kendall entrando a otra boutique. La seguimos, y Kendall se fue a buscar entre los percheros de ropa. Solté a Melanie de mi agarre y siguió a Kendall. Tengo que admitir, que prefería que pase tiempo que con la víbora de Carrie. Kendall por poco no gritaba cuando le dio el vestido plateado a Melanie. Ella solo rodó sus ojos y se fue a los vestidores. Kendall siguió buscando. Pasaron minutos y Melanie salió del vestidor. Demonios. Se veía realmente caliente con ese vestido, sexy era una palabra corta con lo que se veía. El pequeño vestido plateado se adhería perfectamente a cada una de sus curvas, con la espalda descubierta dejando mucho a la imaginación. Tyler estaba mirándola de la misma forma que yo. Idiota. ¿Quién se creía? —Ríete de mí y me asegurare de que no duermas bien— dijo Melanie mirándome. ¿Reírme de ella? Se veía hermosa. Demonios. Me había puesto duro. Sus piernas largas parecían infinitas. Estaba seguro de que toda la tienda la estaba viendo. —Ese es el indicado—dijo Kendall acercándose a ella.


RED DE MENTIRAS —¿Tú crees?—dijo Melanie examinando su reflejo en el espejo. —Sí, ve a cambiarte. Los chicos están comenzando a babear. Melanie Se rió y se metió a los vestidores con una sonrisa hermosa en sus labios. ❁❁❁

—Te dije que te arrepentirías, conozco a Kendall.—dijo ella cuando ya estuvimos dentro de nuestro departamento. Habíamos recorrido tres tiendas más, hasta que encontramos el vestido de Kendall. Y otras tres más hasta que encontramos el par de zapatos para cada una. Estaba seguro que ir de compras con Kendall, era más agotador que un entrenamiento de fútbol. —La próxima vez te escuchare—dije tirándome en el sofá de la sala. —Kendall se está volviendo loca con todos los preparativos. —¿Qué quieres cenar?—pregunté sacando el teléfono de mi bolsillo.


RED DE MENTIRAS —Cualquier cosa, no importa. Justin, ¿puedo preguntarte algo? —Dímelo—dije buscando en la agenda el número de un restaurante de comida rápida. —¿Qué opinas de Tyler? Levanté mi mirada y me encontré con la suya, ella estaba seria. Creo que yo era la persona menos indicada para hablar sobre Tyler por obvias razones. Pero me molestaba la idea de que Melanie lo estaba comenzando a ver como algo más, nuevamente. —¿Por qué?—pregunté curioso. —Él ha cambiado desde Arizona. Bueno eso es obvio, ya no somos más los mismos chicos de 13 años. —Tú… a ti…¿te gusta? —¿Tyler? No. No creo. —Ustedes ya han intentado algo, y no quedó muy bien. —Sí pero era diferente, a los 13 años creo que fue la edad menos indicada para tener novia. Los chicos no piensan en eso. No realmente.


RED DE MENTIRAS —¿Podemos hablar de otra cosa? Odio hablar acerca del tipo—confesé marcando el número en mi teléfono. —Te extrañe, Bieber—dijo haciendo que sonriera. —Yo también me extrañaría, Bubbles. Soy muy… —Eres perfecto arruinando momentos especiales, ¿te lo han dicho?—dijo enojada, arrugando su nariz. —Solo bromeo, Bubbles. Te extrañe como el infierno, no es lo mismo aquí sin ti.—estiré mi brazos y atrape el de ella, acercándola a mí. —No sé qué harías sin mi.—dijo tratando de imitar mi voz. —Creo que deberíamos dejar de hacer eso. A ti no se te da nada bien las imitaciones.—ella me dio un fuerte golpe en el abdomen, haciendo que me riera aún más fuerte. ❁❁❁

Había pasado toda la mañana sin ver a Melanie, después de que salí a la práctica de futbol en la mañana, a la hora que regrese a casa me encontré con una nota que decía que se había ido con Kendall a ayudarla con los preparativos para la fiesta, y que no regresaría a casa.


RED DE MENTIRAS Ordené una pizza para el almuerzo, la cual comí solo. Esto era muy aburrido sin ella, este departamento se veía muy vacío sin la hermosa melodía de su risa. Ella había despertado en la madrugada, sus gritos hicieron que me despertara. Me quede con ella hasta que pudo conseguir el sueño. Las pesadillas habían regresado, y según ella, ahora eran peores. Después de haber pasado la tarde más larga de mi vida, llegó la noche. Le di una chequeada al reloj de mi iPhone, eran las 11 de la noche. Me metí a la ducha, para después vestirme con unos jeans y una camisa a cuadros. Me puse mis supras negras, y despeine mi cabello húmedo. Recogí las llaves del auto y del departamento y salí del departamento. Cuando llegué al departamento de los McLock, la música se escuchaba desde varias cuadras atrás. Sería una fiesta que daría de que hablar. Estacione a Holly en un lugar seguro, para evitar que lo arañe un ebrio conductor. Llegué hasta el departamento, el cual rebosaba de personas. Hasta el balcón estaba hasta el tope. —Hey Bieber—Jannete pasó sus manos por mi espalda enredándome con ella. —Hola Jannete—dije sin mirarla, a la única persona que quería ver en este momento era a Melanie.


RED DE MENTIRAS —¿Bailamos?—dijo acercando su cuerpo al mío—O podemos ir a la parte de atrás, ya sabes a lo que me refiero—susurró en mi oído. —Paso—dije esquivándola. Y ahí fue cuando la vi, ella estaba sonriendo dejando ver su perfecta dentadura. Sus labios rosados se veían resaltados por el lápiz labial del mismo color, sus mejillas estaban de un tono rosa que la hacía ver hermosamente tierna. Su cabello estaba lacio, más de lo normal, y le llegaba más debajo de la cintura, pero lo tenía a un lado dejando a la vista su hermosa espalda descubierta por la abertura del vestido plateado. Sus largas piernas se veían infinitas. —Hey Bubbles—dije cuando llegué hasta ella pasando mis manos por su espalda. —Hey Justin, ¿me extrañaste?—pregunto levantando su labio inferior haciendo puchero. Mierda. Si ella seguía haciendo eso, la iba a besar. Ahora. —Como no tienes idea—dije con una sonrisa. Recién me percaté de que ella estaba con un chico cuando me encontré con la mirada incomoda de él. Estaba seguro que él no estaba en nuestra escuela,


RED DE MENTIRAS cualquier chico que me conoce no se acercaría a mi mejor amiga, no con esas intenciones. —Justin, él es Jackson. Lo acabo de conocer, va al Doyer. Lo que me faltaba, ―El Doyer‖ era el colegio más caro de toda la ciudad, padres de sueldos normales no mandaban a sus hijos a esa escuela. Tal vez mi familia tenga dinero, mucho, pero no lo suficiente para esa escuela. No si quiero que mis otros dos hermanos, estudien también. —Un placer—dijo extendiendo su brazo, el cual solo me quede observando. —Justin, él te está saludando.—dijo Melanie dándome un leve empujón. —Lo se—dije mirándola a los ojos. —Hola chicos, ¿se están divirtiendo?—preguntó Kendall demasiado ―alegre‖ mientras bailaba al ritmo de la música. —¿Cómo terminaste invitando a alguien del ―Doyer‖, Kendall?—pregunté. —No lo se, solo dije que pasaran la voz, que esta sería una fiesta grande, y ya ves. Vete a buscar a tu próxima víctima, Bieber y deja a mi mejor amiga en paz.


RED DE MENTIRAS Kendall se alejó, siguiendo a un chico que pasaba. Esta sería una larga noche, había venido con mi auto, razón para no emborracharme. Se lo había prometido a Melanie, y las promesas nunca se rompen. —Hola bebé—Victoria posó sus manos en mis caderas. —Hola Victoria—dije dándome vuelta, y posando mi manos en su trasero. —Me han dicho que rechazaste a Jannete, y a mí me gustan los desafíos. ¿Quieres jugar un rato? Oh, claro que me gustaría jugar. La elevé en el aire, ella enredo sus piernas en mis caderas y me la lleve a la parte de atrás del departamento, donde solo había oscuridad. Melanie.

—¿Él siempre es así?—preguntó Jackson tratando de llamar mi atención, la cual se encontraba perdida en la zona oscura detrás del departamento. —No la mayoría de veces, pero en ocasiones se esfuerza por ser un patán. No es nada contra ti, tranquilo.


RED DE MENTIRAS —Gracias a dios. ¿Él es tu… —Amigo, mi mejor amigo. —Ah sí que… ¿un amigo celoso? Si quiero invitarte a un cita, ¿tendré que preguntárselo al? —Oh. No. Claro que no. —Entonces, eso hace las cosas más fáciles—dije posando su mano en mi muslo. —Mueve tus sucias manos de ahí, o te parto la cara.— Tyler amenazó y el chico retiró su mano rápidamente. —¿Otro mejor amigo?—preguntó irritado. —No idiota, pero puede ser otro tipo con la cara partida si no te largas. Jackson se alejó, perdiéndose entre las personas de la pista de baile. Tyler seguía con la mirada fija en el mismo lugar, y yo seguía sin entender nada de lo que acababa de pasar. —¿Qué demonios… —No preguntes—fueron las únicas palabras que dijo, antes de perderse nuevamente en el tumulto de personas.


RED DE MENTIRAS ❁❁❁

—¿Por qué no te estas divirtiendo, Heather?—Kendall paso su brazo por encima de mis hombres, y con su otro brazo sostenía un vaso con un líquido de color naranja. —Me estoy divirtiendo—dije tratando de alcanzar su vaso, ella ya había tenido suficiente de alcohol. —No, estas mintiendo. Miles de chicos te han pedido para bailar, pero no, tú los rechazas. Kendall tenía razón, cada chico que se acercaba a mí, le ponía cualquier excusa o simplemente les decía que no quería bailar ahora. Estaba realmente cansada, había pasado toda la mañana fuera con Kendall, comprando todo para la fiesta. —Te desafío, al siguiente chico que te pida bailar. Le aceptas—dijo sonriendo. —No creo…—empecé creando cualquier excusa, pero fui interrumpida. —¿Quieres bailar?—volteé para ver de quien se trataba, Tyler sonreía de oreja a oreja sin despegar su mirada de mí.


RED DE MENTIRAS —Sí, sí quiere. Más te vale aprovechar esta oportunidad, idiota. O te sacaré los ojos en la noche. Kendall desapareció de mi lado, increíblemente saltando con los altísimos zapatos de tacón que tenía puesto. —¿Entonces?—dijo Tyler despeinando su oscura cabellera. —Está bien—dije y él extendió su mano. Entrelacé mis dedos con los suyos hasta que llegamos a la pista de baile. Justo cuando encontramos un lugar en la pista de baile llena de personas, el ritmo de la música cambio. La música electrónica, fue remplazada por una canción lenta. Tyler pasó sus manos por mi cintura, y yo entrelacé mis dedos en su cuello, una sonrisa se formó en sus labios. —Debe ser obra de mi hermana—se excusó. —Es lo más probable. Desde que Kendall y Tyler habían llegado a Nueva York, Kendall trataba de convencerme de que regresara con su hermano. Quería que su mejor amiga formará parte de su familia, ella había dicho que quería que su hermano esté con una chica que valga la pena.


RED DE MENTIRAS Sus manos se sintieron tan bien en mi cintura, pero no quería estar ahí. No realmente. Más que lindo, esto era incómodo. —Creo que te debo una explicación—Tyler rompió el silencio. —Creo que sí. —Simplemente, no iba a permitir que ese idiota se aprovechara de ti. Necesitaba protegerte. —¿Por qué todo el mundo cree que necesito protección? —Kendall tiene razón—Tyler cambio de tema, dejándome sin entender nada. —¿Ah? —Al dejarte ir fui un idiota. —Las cosas no funcionaron con nosotros, Tyler. —Pero pudieron haberlo hecho. Una de sus manos, abandono mi cintura, y paso suavemente por mi mejilla. Sus labios formaron lo que era una hermosa sonrisa de oreja a oreja. —Eres hermosa.


RED DE MENTIRAS Estaba segura que me había puesto roja en este mismo segundo, demonios. Mataría a Kendall por haberme metido en esto. —¿Dónde está el Tyler que le gusta hacerme enfadar?— pregunté y el solo sonrió. —Oh, el sigue aquí nena. La canción parecía eterna, eso también puede haber sido obra de Kendall. Tyler no era feo, y era más que lindo. Pero después del romance que tuvimos cuando fuimos niños, no sentía nada por él. Ya no sentía más esas mariposas de un primer amor, cada vez que lo veía. Yo lo había superado. —¿Puedo?—preguntó Justin posando su mano en mi espalda. Pude oír como Tyler gruñó en un susurro, y me libero de sus brazos para después mezclarse entre el tumulto de personas. Justin pasó sus fuertes brazos por mi cintura, ¿algún día terminarían las canciones lentas? —¿Por qué estabas bailando con Tyler, Bubbles?— preguntó Justin llevándome al ritmo de la música.


RED DE MENTIRAS —¿Por qué estabas teniendo sexo en medio de una fiesta, Justin?—le respondí haciendo que se riera.—Te aburriste del sexo, y vienes conmigo ¡eh! —Claro que no. —Por supuesto que no, estas huyendo de una de tus ―chicas‖, ¿verdad? —¿Qué? No. Claro que no. —¿Dónde está?—pregunté buscando entre el montón de personas que había en el departamento. —No está mirando, a la izquierda. Si las miradas mataran, ya hubiera sido asesinado por la mirada de una hermosa y esbelta pelirroja. Le sonreí, pero no hubo ni una señal de sonrisa en sus labios. Ella me odiaba, definitivamente. —Es bonita—dije encontrándome con los ojos de Justin. —Claro que sí, ¿crees que me acuesto con chicas feas? —No, creo que te acuestas con chicas fáciles. —Buen punto. Pero nos hemos salido del tema, ¿Por qué bailabas con Tyler?


RED DE MENTIRAS —Porque no había bailado con nadie en toda la noche. Tyler me lo pidió y listo, nada más. Fin del tema. —Si tú lo dices…—dijo acercándome más a él.


RED DE MENTIRAS

Justin estaba tirado en la sala, durmiendo. Todos los sábados dormía hasta más tarde del mediodía, y recién había amanecido hace un par de horas. Y este era el lado bueno de ser madrugadora. Justin no había tomado en toda la noche, como me lo prometió. Mi teléfono sonó, haciendo que me sobresaltara. Atendí rápidamente antes de que el tono de llamada despertara a Justin. —Hey Heather, ¿Qué estás haciendo?—preguntó Jake desde el otro lado de línea. —Hola Jake, despertándome. ¿Y tú? —Aburrido. Jack hizo unos amigos anoche, y bueno se ha ido a la playa. ¿Adivina qué? No me invito. Extraño cuando nos tomaban como paquete completo, ya sabes éramos los dos o nada.


RED DE MENTIRAS —Sí, aún recuerdo eso.—dije recordando cuando Jake y Jack eran niños. Si invitaban a una fiesta a Jake, Jack lo acompañaba. Y si invitaban a Jack, Jake lo seguía. Supongo que es una de las condiciones de ser gemelos. —¿Quieres hacer algo? Porque estoy jodidamente aburrido. —¿Qué tienes en mente?—pregunte tirándome nuevamente en la cama. —Cine, películas de terror. —Creo que los cines no abrirán hasta la tarde, genio. —¿Quieres venir a la casa? Hacer cualquier cosa. —Está bien, ¿me compraras dulces? —Está bien, pero ven rápido antes de que me envejezca. —Nos vemos—dije y corte la línea. Me di una ducha, cuando acabe busque en mi armario y me puse unos shorts jeans cortos, con una camiseta sin mangas de color fosforescente. Me coloque las Vans negras, y metí mi teléfono y las llaves dentro de un


RED DE MENTIRAS pequeño bolso. Escribí rápidamente en un pos—it una nota para Justin. ―Estoy con Jake, nos vemos‖—la colgué de la nevera para después salir del departamento. En las escaleras una señora alta me saludo, probablemente una vecina. Llegue a la primera planta y Salí del edificio. Ahora el problema mayor, encontrar un taxi. ❁❁❁

—Oh llegaste a tiempo, recién acabo de llegar a la etapa de adulto maduro—dijo Jake sarcásticamente cuando abrió la puerta. —Cuando aprendas a tomar un taxi en esta ciudad, hablamos—dije depositando un suave beso en su mejilla. Jake se rió, y cerró la puerta a sus espaldas. —¿Y Pattie?—pregunté. —Ha salido con…Oh mierda lo olvida por completo, espérame aquí un segundo—dijo y subió las escaleras corriendo.


RED DE MENTIRAS Espere alrededor de un minuto entero, cuando Jake bajo con la sonrisa de niño en navidad mientras bajaba la escaleras nuevamente. —¿Qué es tan emocionante?—pregunté curiosa. —Mira—dijo enseñándome un afiche. —¿Un comic?¿Es enserio?¿Por eso subiste corriendo? —Los primeros números salen hoy, lo había olvidado. Tenemos que ir al centro comercial ahora mismo. —¿Qué hay de nuestro día divertido? —¿De qué hablas? Nos vamos a divertir mucho. —Seguro—dije con una sonrisa falsa. ❁❁❁

—Conduce más despacio Jake, es un estúpido comic— dije mirando por la ventana. —Tu nunca lo entenderías Melanie, no eres un chico. —Por suerte—mascullé con una sonrisa. Y de repente, todo sucedió demasiado rápido. El auto rojo impacto contra el auto de Jake, por el lado del


RED DE MENTIRAS copiloto. Dando directamente hacia el lado donde estaba yo. Se me hacía difícil respirar, como si todo el oxígeno que tenía adentro hubiera sido absorbido. —Mierda, Melanie. ¿Me oyes? ¿Estás bien?—preguntó Jake, una gota de sangre corrió por su frente. Pero no podía responderle, las palabras no salían de mi boca. De repente se hacía muy difícil mantener los ojos abiertos, mis párpados pesaban demasiado. Pero aún seguía viendo el rostro de Jake, estaba preocupado. Podría apostar que estaba más que preocupado. —Melanie, ya viene la ayuda. Por favor no cierres los ojos, por favor. Una lagrima corrió por su mejilla, y me corazón sufrió un apretón. No quería cerrarlo, pero parecía ser algo inevitable de repente. Todo se volvió oscuridad dentro de mí.

Justin


RED DE MENTIRAS A pesar de que no había tomado ni una sola gota de alcohol, seguía con ganas de regresar a la cama. Después de que la luz de sol haya interrumpido mis sueños, fui obligado a levantarme para buscar algo de beber. Serví algo de agua en un vaso, y me lo tome todo de un solo trago. Un pos—it adherido a la nevera llamo mi atención. Me acerque hasta la nevera para leer. ―Estaré con Jack, nos vemos‖ Bubbles no estaba en casa, algo que hacía más difícil mantenerme despierto el resto del día. La mayoría de veces después de que regresaba tarde de una fiesta o salida, ella encendía música a todo volumen en los parlantes. Si viniera de otra persona que no fuera ella, probablemente me lanzaría encima de esa persona para dejarlo sin caminar días enteros. Pero era mi Bubbles, mi chica. Mi teléfono sonó, alejándome de todos mis pensamientos. Atendí rápidamente. Era Jake. —¿Robándote a mi Bubbles, Jake?—pregunté con una sonrisa en los labios. —Justin tienes que venir al hospital, ahora—su voz se escuchaba entrecortada, él estaba llorando.


RED DE MENTIRAS —¿Qué paso, Jake?—el miedo recorrió mi cuerpo. —Lo siento mucho, Justin. No vi el auto, y nos embistió en menos de un segundo. De verdad lo siento—lloro en el teléfono. Mi Bubbles, no. No. No. Esto no podía estar pasando, sería muy injusto. Sería demasiado injusto que la vida me arrebatara a la única persona que yo tenía. A la única persona que realmente se preocupaba por mí, aquella que me había soportado en mis perores momentos. No podían arrebatármela. —¿Cómo esta ella, Jake? Contéstame—grité mientras me ponía los pantalones. —Ella está en observación ahora mismo, estoy con Jack. Necesitas venir aquí, Justin. —Estaré ahí en cinco, en menos tiempo si puedo. Tiene que tranquilizarte Jake, nada de esto es tu culpa. Colgué la llamada, tome las llaves de mi auto. Baje las escaleras corriendo, llegue hasta el estacionamiento y entre el auto. Tratando de concentrarme en la pista, pero mi mente estaba en otro lado. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS —¿Ha venido un doctor?—pregunté cuando vi a Jack y Jake en las sillas del hospital. —No—respondió Jack. Jake tenía la mirada perdida en algún punto de la sala de espera. Levanto la mirada y se encontró con mis ojos. —Lo siento tanto, Justin. Si algo le llega a pasar yo… —Jake nada de esto es tu culpa, entiéndelo. Y no le va a pasar nada a Melanie, ella es fuerte, muy fuerte. Va a estar bien, yo lo se. —Ella estaba despierta cuando la vi, se veía tan… —Jake creo que deberías ir a casa—dije mirando a Jack. —Es lo que le he estado tratando de convencer—dijo Jack. —No me voy a mover de aquí, ¿vale? Necesito café Jake se levantó de las silla y salió de la sala de espera. Me deje caer en una de las sillas, al lado de Jack. —¿De verdad piensas que ella va estar bien?—preguntó directamente.


RED DE MENTIRAS —Eso espero, realmente eso quiero. —No necesitas tratar de ser fuerte, Justin. Jake ya no está aquí. Puedes llorar, hermano. —No puedo imaginarme vivir sin ella, Jack. Ella es todo lo que yo tengo, no puedo perderla.—un nudo se formó en mi garganta queriendo liberarse— Mi mundo es ella, la necesito a ella para respirar. Y pensar que la puedo perder en este momento, a mi Bubbles, me rompe el corazón. Ella no se merece todo por lo que está pasando, es una gran chica. Pensando en los demás antes de ella. Siendo tan inocente y dulce de una linda manera. —Está bien, Justin. Ella es fuerte, como tú dijiste. Va a estar bien, ya lo veras.


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El problema era que habían pasado 4 días, y ella no mejoraba. Había entrado en un estado de coma. Los doctores decían que podía despertar en cualquier momento, así como no podía volver a despertar nunca. Jake venia todos los días después de la escuela, al igual que toda mi familia. Había visto a Kendall llorar en frente de ella, incluso Tyler y yo no nos peleamos cuando nos vimos. Como si pensáramos que haciendo eso, ella despertaría pero no había respuesta. Todas las noche, cuando solo quedábamos los dos. Le contaba lo que había pasado en el día. No era mucho, porque mi vida era escuela—hospital y hospital— escuela. Pero se lo contaba. Cada detalle que recordara, se lo decía.


RED DE MENTIRAS Se veía tan indefensa en una cama, con miles de máquinas conectada a ella. Daria lo que fuera, por volver a escuchar su risa. Para volver a ver como sus mejillas se sonrojaban cuando la hacía sentir incomoda. Hubiera dado mi lugar, desearía ser yo el que este sentado en esa cama. Pero no dejaría que ella sufra por mí, de la manera en la que yo estoy sufriendo. —A ella no le gusta el rosado—dije haciendo que Kendall volteara a verme.—Cuando se despierte, va a querer cortase los dedos si se los pintas de ese color. Kendall estaba pintándole las uñas a Melanie, mientras yo observaba desde el sofá que estaba del otro lado de ella. Kendall sonrió y guardo el esmalte rosa en el estuche. —Tu que la conoces mejor, ¿Cuál es su color preferido?—preguntó buscando en su bolso. —Arcoíris—respondí inmediatamente. —¿Qué?—preguntó confundida. —Cuando éramos niños, le compre una paleta una vez. Ella dijo que era la paleta era de su color preferido, absolutamente todos. Después de eso, dijo que su color preferido era el arcoíris.


RED DE MENTIRAS —Yo no sabía eso—comentó con una sonrisa—Ustedes son muy unidos. Pero no tengo color arcoíris, lamentablemente. Y por primera vez, en todos estos días. Sonreí. —¿Segundo color favorito? —Celeste—respondí. —Puedo manejar eso—dijo buscando nuevamente en su estuche de esmaltes de colores. Kendall comenzó a pintar sus uñas con mucha delicadez y cuidado, seguía sin entender como las chicas podían ser tan cuidadosas en no arruinárselas. Obviando el olor demasiado fuerte de los esmaltes, que te daba un dolor de cabeza enorme. —¿Sabes que me he preguntado siempre?—Kendall rompió el silencio, nuevamente. —¿Qué? —¿Por qué le dices ―Bubbles‖, tiene una historia? —Cuando la conocí, íbamos al mismo jardín de niños. Ella llevaba su envase de burbujas todos los días. Un día se lo derrame todo en el suelo, ella comenzó a llorar por supuesto. Le dije que si dejaba de llorar, le regalaría


RED DE MENTIRAS todas las burbujas que podría encontrar. Al otro día, le traje como 10 envases de burbujas, de ahí viene ―Bubbles‖. —¿Ella va estar bien, lo sabes no? —Solo quiero que despierte de una vez, la extraño—dije tomando su mano la de Melanie delicadamente. —Puedes ir a casa a descansar un poco, avanzar con las tareas de la escuela. Yo estaré aquí. —No, está bien. Luego arreglare lo demás. La puerta se abrió, y Jake apareció en la habitación. Traía en sus manos una bolsa del supermercado. El acababa de salir de la escuela. —Hola Justin, Hola Kendall. ¿Cómo estas, Sunny?— preguntó acercándose a Melanie. —¿Qué compraste, Jake?—preguntó Kendall guardando sus esmaltes. —Dulces. Para Melanie. —¿Ah? —Cuando hablamos por teléfono, me dijo que iría a pasar el rato conmigo. Si le conseguía buena cantidad de


RED DE MENTIRAS dulces. Compre de sus favoritos, todos menos lo de sabor a… —Menta—terminé la oración. —Exacto—dijo Jake. Quería que esta pesadilla terminara en este mismo momento. Quería poder abrir los ojos, y saber que todo esto era una gran mentira. Quería que sea un Viernes de pizza normal, que Bubbles y yo estemos discutiendo sobre a quién le tocaba pagar la cuenta. Quería hacerla enojar, para que su nariz se arrugara como siempre lo hace. Quería que me fulminara con la mirada, quería volver a escuchar su risa invadir toda la habitación. Quería muchas cosas, yo la quería a ella aquí. ❁❁❁

—¿Justin?—la voz de mi Papá se escuchó desde la bocina del teléfono. No había escuchado su voz desde hace mucho tiempo. —Papá necesito que vengas a Nueva York, por favor— rogué al borde de las lágrimas. Iba una semana y media. Y no había ninguna mejora, los doctores decían lo mismo todos los días. ―No podemos


RED DE MENTIRAS dar ninguna respuesta concreta, van a tener que esperar‖. Que los jodan. No podía ser paciente cuando se trataba de mi Bubbles. —¿Qué ha pasado, Justin? ¿Estas llorando? —Papá es Bubbles, ella está en coma desde hace una semana y algo más. Tienes que venir, por favor. —Tu mamá no me dijo nada, lo siento mucho Justin. Solo tenemos que esperar. —No puedo esperar, Papá. No sabiendo que tal vez nunca vuelva a despertar. Tienes que venir Papá, por favor. —Justin, estoy en Europa en un congreso. Estoy del otro lado del mundo. No puedo ir a Nueva York. —Por favor, Papá. Sabes que no te llamaría si no fuera por ella, te dije cosas muy feas. Y lo siento mucho. Pero por favor, tienes que venir a verla. Tú eres médico, tienes que poder hacer algo. —Podría comunicarte con algún contacto que tengo allí… —Papá, te necesito.


RED DE MENTIRAS Me apoye contra la pared para no caerme, ahora era lo único que me mantenía de pie. Las lágrimas corrían por mis mejillas, y lo odiaba. Odiaba sentirme débil, porque yo también fui uno de esos niños que sus padres les decían: ―Los hombres no lloran‖. Pero no podía no hacerlo, no cuando se trataba de Bubbles. —Tomaré el primer vuelo a Nueva York, nos vemos lo más pronto. —Gracias, Papá—colgué el teléfono y lo guarde en mi bolsillo. Las brazos de mi Mamá me acogieron, y me deje caer. Deje que las lágrimas cayeran y corrieran por mis mejillas. Ya no importaba el qué dirán. En realidad, ya no importaba nada. —Tienes que ser fuerte, mi niño. Por ella. Todos nosotros estamos sufriendo al igual que tú, porque ella forma parte de nuestra familia. Y la amamos. Igual que tú. —No puedo ser fuerte Mamá. Yo tengo miedo. —Sé que lo estás, Justin. Pero tienes que tener fe. ¿Si tu no la tienes quien la va a tener? Vas a ver que todo se va a resolver. —¿Lo prometes?


RED DE MENTIRAS —Lo prometo. ❁❁❁

—Estas aquí—dije cuando mi Padre apareció en la habitación del hospital. —Te dije que estaría aquí, ¿no? Acabo de hablar con sus médicos, su situación no es muy complicada. Solo tenía un traumatismo en la cabeza, varias fracturas en los huesos y se rompió algunas costillas. Ellos no entienden porque hasta ahora no despierta. —¿Puedes hacer algo? —Volveré a revisar esas radiografías, y las placas. Tiene que haber algo. —Gracias Papá. —La quiero como a mi propia hija, como la niña que nunca tuve.—dijo con la mirada fija en Melanie.—¿Estas mejor? —Estoy normal. —Ella va a estar bien, Justin. Confía en mí. —De acuerdo.


RED DE MENTIRAS Él había dejado su congreso en Europa por Bubbles, había pasado toda la madrugada viajando y ahora estaba aquí sin haber pegado un noche de sueño tranquila. De repente, todas las palabras que le dije ese día que tuvimos nuestra discusión, golpeaban a mi conciencia. —Te ves muy mal, Justin. Deberías ir a casa, darte una ducha y regresar. Que este aquí las 24 horas no va ayudar demasiado. —Supongo que una ducha no estaría mal—dije soltando la mano de Melanie. —Debes estar realmente asustado como para haberme llamado. —Así es.—dije dando un largo y lento suspiro. ❁❁❁

Cuando regrese al hospital, Jake estaba ahí. Sentado en el sofá que suelo pasar la noche, descansando a su lado. Después de todo, esa ducha estuvo bien. Me había relajado por cinco minutos, hasta que volví a la realidad. Jake se percató de mi presencia y sonrió. —Estas aquí—dijo sin dejar de mirar a Melanie.—Papá está aquí, tú lo llamaste. —Sí—afirmé acercándome más a Bubbles.


RED DE MENTIRAS —Supongo que él va a poder hacer algo, ¿verdad? —Creo que sí. Entrelace mis dedos con los de Melanie, sus uñas estaban pintadas de un celeste cielo. Kendall me había hecho caso. De repente, sentí que algo se movió en mis manos. Levante la mirada, y una sonrisa apareció en el rostro de Melanie. —¿Conseguiste… tus estúpidos… comics?—preguntó mientras levantaba los párpados lentamente. El oxígeno regresó a mi cuerpo. Por primera vez en toda esta semana, se me hizo fácil poder respirar. —¡Mel, despertaste!—Jake la abrazo fuertemente. —Con cuidado, Jake—advertí. —A la mierda, Mel despertó. No sabes todo lo que sufrido, lo siento mucho. Nunca volveré a leer comics si me lo pides. —¿Qué paso?—preguntó con una mueca de confusión. —Tuvimos un accidente, un auto nos embistió. Has estado con coma por dos semanas. Todos hemos estado aquí contigo, has hecho sufrir un infierno a mi hermano.


RED DE MENTIRAS La mirada de Melanie se centró en la mía, y sonrió lentamente como si le pesara hacerlo. —Eso explica porque me duele todo el cuerpo. —Jake porque no le vas a avisar a los doctores—dije. —Está bien—dijo saliendo de la habitación. Melanie me observo cuidadosamente, paso un minuto entero y solo nos estuvimos mirando el uno al otro. —¿Estas molesto conmigo?—preguntó. —Estoy intentando estarlo—respondí acercándome más a ella. —Lo siento mucho, Justin. Siento haberte hecho pasar por esto. —Sentí que te perdía, Bubbles. No me vuelvas hace esto—dije apretando su mano—Nunca, ¿de acuerdo? —Intentare no acompañar a Jake de nuevo—dijo haciendo que me riera. —Estuve tan preocupado, que llegue al punto en que llame a mi Papá.


RED DE MENTIRAS —¿Enserio hiciste eso?—asentí con la cabeza.—Gracias Justin. Por todo—dijo, ahora ella apretando mi mano. —Espero que te gusten tus uñas—dijo y ella bajo su mirada hasta sus manos. —Oh están hermosas. ¿Un talento oculto, eh? —Desearía, pero no. Fue Kendall. Aunque opine un poco en el color, ella quería rosado. —Oh te debo la vida, entonces—dijo sonriéndome de oreja a oreja. —Te extrañe tanto, Bubbles. —¿No te has perdido nada de la escuela por mí, verdad? —No he ido a la escuela en dos semanas. —Justin—me reprendió. —No podía ir, sabiendo que tú estabas aquí. No sabiendo que no podía volver a verte nunca más, Bubbles. Eres todo lo que tengo, pase un infierno estas últimas semanas. He llorado un montón, y tú sabes que odio llorar. He pasado todas estas noches en el hospital, contigo. —Abrázame, Justin—dijo abriendo sus brazos.


RED DE MENTIRAS Y lo hice. Pegue su cuerpo al mío, como si hubiera estado tanto estar entre sus brazos. La tenia de vuelta, tenía a mi Bubbles conmigo. Y no podía pedir más, ahora podía respirar tranquilamente. Ahora que la tenía en mis brazos. —¿Podemos ir a casa? Odio los hospitales—dijo haciendo que me reír.


RED DE MENTIRAS

Melanie.

—Con cuidado, Bubbles—dijo Justin mientras bajábamos del auto. —No soy una bebé Justin—renegué—Solo tengo un pie enyesado, nada más que eso. —Dijiste que si regresábamos a casa, no ibas a reclamar. Cumple tu promesa. —Está bien—dije dando un largo suspiro. —Deja que te ayude—dijo levantándome en el aire. Subimos las escaleras—O mejor dicho él las subió, yo estaba en sus brazos como una niñas de tres años que no podía caminar—y llegamos a nuestro departamento. El lugar parecía como si no hubiera estado habitado desde


RED DE MENTIRAS hace mucho tiempo. Un nudo se formó en mi estómago al recordar lo que le había hecho pasar a Justin. . No sé si yo hubiera tenido la misma fuerza que él tuvo, si él hubiera estado en mi lugar y yo en el suyo, no podría soportar probablemente por todo lo que él paso por mí. —¿Qué quieres cenar?—preguntó poniéndome en el suelo suavemente. —Muero por un buen pedazo de pizza, odio la comida del hospital. Alguien debería enseñarles como cocinar. Justin rió mientras se lanzaba en el sofá de la sala, cuando lo hizo un poco de polvo se dispersó en el aire. —Mi Papá regreso a Europa anoche. —¿Hablaste con él?—pregunté mientras me sentaba a su lado. —No. No es que tuviera algo que decirle a parte de gracias. No estoy listo aun de tocar nuestro tema. —¿Sabes que es molestoso? —¿Qué?—preguntó con una enorme sonrisa. —Tener yeso en tu pierna, me siento como una estatua. Obviando también el hecho de que no puedo caminar sin decir la palabra con M.


RED DE MENTIRAS —¿Mierda? —Exactamente. ¿Cómo se supone que me daré un ducha con esto? —No tengo la menor idea. —Genial, lo que me faltaba. Seré una momia, asquerosa. Justin rió, haciendo que sonriera yo también. Lo que habían sido para ellos dos semanas enteras de frustración, para mi había sido como una noche de sueño normal. No es que recordara nada, porque cuando desperté solo recordaba los estúpidos comics de Jake—comics que no compro—pero aun así ver la expresión en el rostro pálido de Justin, dolió más que ahora estar enyesada, con costillas rotas y moretones por todo el cuerpo. Y en ese momento, lo supe. Era la persona más afortunada en el mundo. Tal vez no tuve a una madre que me cuidara, tal vez tuve a un Padre abusivo. Pero tenía a otra persona, pendiente de mí y cuidándome, siempre. Y no necesitaba a nadie más, yo hubiera hecho lo mismo que el hizo por mí. Me hubiera sentido de la misma manera que él, si yo hubiera estado en su lugar.


RED DE MENTIRAS Me acurruque en el pecho de Justin. Sus respiraciones se hacían cada vez más lentas. Estaba a punto de hablarle cuando me di cuenta que se había quedado dormido. Fue ahí que me percate de las marcadas ojeras que había debajo de sus ojos. Esta podría ser la primera vez que pegaba un ojo en todo este tiempo. ❁❁❁

—No quiero hacer esto, Justin. Vamos a casa, sobreviviré. Justin se rió, haciendo que me ponga aún más nerviosa. —Vamos, Bubbles. Eres más valiente que eso. Estaré contigo lo prometo. —No lo entiendes. Ayer busque cosas en internet, dicen que el 60% de la población es enyesado una vez al año. Y que el 3% de ellos sufren accidentes cuando le retiran el yeso. No quiero ser parte del 3%. —¿Vas a quedarte con el yeso toda tu vida?—preguntó, y sus cejas formaron una fina línea. —Claro que no, genio. Dejare que se rompa solo. Es ley de la vida. —¿Tienes miedo de que cuando te corten el yeso se lleven tu pierna?


RED DE MENTIRAS —Algo así—respondí con una sonrisa tímida. —Nunca dejaría que te pase nada, Bubbles. Lo prometo. —Cuidado con lo que prometes, si se llevan mi pierna. Te obligare a que me des la tuya. —Con gusto—dijo y beso suavemente mi sien. ❁❁❁

Ir a la escuela, apestaba. Pero apestaba aún más no ir a la escuela, y ponerte al día con todos los cursos. Había faltado tres semanas enteras, casi un mes. Y bueno tenía una semana para regularme. Y esto apestaba. Odiaba las escuela, y odiaba a las personas que pensaban que la escuela era genial. Como Liliana Prescott, esa chica definitivamente iría a Harvard. Su promedio era perfecto, y dudaba haberla visto alguna vez en una fiesta. —La respuesta es Logaritmo de x es igual a la cosecante de pi al cuadrado—dijo ella. Genial. Ahora hablaba chino también. La campana sonó y me concentre en recoger mis cosas de la mesa. Mis huesos aún seguían doliendo, pero ahora podía caminar sin parecer una pequeña bebé.


RED DE MENTIRAS —¿Melanie Heather?—la conocida voz de Lily me llamo. —Sí. Esa soy yo. —Soy Liliana Prescott, soy tu tutora. La escuela me ha dicho que te ayude a nivelarte en lo que han sido estas semanas. Tenía a Einstein como tutor, genial. —Seguro. —Escuché lo de tu accidente, lo siento mucho. Te mandare mis horarios por correo con el programa que llevaremos. Te aseguro que tendrás mayor promedio que estos bastardos. Te veo luego. Lily salió del aula y me dejo ahí sola. A pesar de ser una nerd, ella no era fea. Era linda. Hermosa. Pero que este el 60% del día metida en sus libros, les asustaba a los chicos. Y no se acercaban a ella. Dudo que a ella le interese alguno de esos ―bastardos‖. —¿Vamos a almorzar, Heather?—Kendall entro al salón con una enorme sonrisa. —A que no adivinas a quien tengo como tutora—dije en nuestro camino a la cafetería.


RED DE MENTIRAS —¿Quién?—preguntó ahora curiosa. —Liliana Prescott. —No es esa genio que pareciera que tiene un tic en el brazo, te juro que veo su brazo levantado todas las clases. —Exactamente. —Buena suerte—dijo riéndose. ❁❁❁

El grito de Justin se escuchó por todo el departamento. Cogí lo primero que vi en suelo, el bate de béisbol y salí de mi habitación con el bate en mis manos, lista para pegarle en la cara a cualquier ladrón que haya ingresado. Pero me encontré con algo diferente. Justin tenía una mueca de horror en su rostro, con la puerta abierta. Y ahí estaba Liliana Prescott, con una mueca de confusión. Baje el bate y lo tire cerca a la mesa del comedor. —¿Sabes cuánto me has asustado? Pensé que era un maldito ladrón, tarado.


RED DE MENTIRAS —¿Qué hace Liliana Prescott, aquí?—preguntó Justin sin cambiar su expresión. —Ella es mi tutora, te lo dije Justin. Olvide que estabas besuqueándote con Amy Terds cuando te lo comente. —¿Quién es Amy Terds?—preguntó ahora aún más confundido. —¿La chica con la que te besuqueabas… —¿Se llamaba Amy? —¿Hola? Sigo aquí—dijo Liliana moviendo sus brazos en el aire. —Pasa—dijo abriendo la puerta, moviendo a Justin del camino.—Toma asiento, iré a solucionar unos problemas—tome a Justin del brazo y lo arrastre hasta su habitación. —Veo a Liliana hablando en todas mis clases, con su estúpida vocecita. ¿Ahora también tengo que verla en mi casa? Eso es abuso. —Deja de llorar, Justin. Necesito su ayuda si quiero regularme con los demás. —Pensé que íbamos a estudiar juntos.


RED DE MENTIRAS —Pensé que ibas a mandarle tu trabajo a las de primer año. Justin sonrió con una sonrisa arrogante, recorriendo sus labios. —Promete no molestarla mientras ella este aquí. —No lo haré—dijo sin dejar de sonreír. —Bien. —La conquistaré.


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—Asegúrate de conseguir estos libros de la biblioteca— dijo Liliana apuntando algo en un papel.—Vas a necesitarlos. —Así que, Lily, ¿te puedo decir Lily, verdad? Justin estaba sentado en una silla, al costado de Liliana. Ahora que Liliana estaba en su plan de conquistas, Justin no pararía hasta tenerla en su cama. Liliana ignoraba a todos los ―bastardos‖ que coqueteaban con ella en la escuela, y eso para psicología del hombre era mucho más atrayente. ¿Quién los entendía? —Supongo que sí—dijo rodando sus ojos y siguiendo con los apuntes en mi cuaderno. —¿Qué te parece, Firehell, mañana por la noche, tu y yo? —Claro que no, estoy muy ocupada.


RED DE MENTIRAS Tenía ganas de reírme en la cara de Justin, pero el ejercicio de álgebra me tenía más perdida que no tenía tiempo. —Pero…podría llevarte a mi lugar. ¿Paso por ti?—le ofreció ella. Okeeey, esperaba que Liliana siga rechazándola el resto de la noche. ¿Llevarlo a su lugar? ¿La biblioteca? Voltee a verla, y un brillo en dentro de su boca me llamo la atención. Un objeto brillante estaba dentro de su boca. NO HABÍA FORMA. NO HABÍA FORMA. Liliana Prescott, la chica con el promedio perfecto, la chica Harvard, la presidenta del comité de alumnos. Tenía un pircing. En sus labios. Demonios, si escondía eso así de bien, ¿Qué podría estar escondiendo aparte de eso? ¿Un tatuaje? No me sorprendería. —Creo que es un plan—Justin sonrió de oreja a oreja. Liliana Prescott era una completa puta. Espera, espera. Liliana no era puta, es más, podría ser que es virgen al igual que yo. ¿Por qué le acababa de decir puta en mi cerebro? ¿Por qué en este momento tenía un retorcijón en mi pecho? ¿Por qué tenía ganas de golpearla en este momento?


RED DE MENTIRAS —Liliana creo que vamos a tener que volver a programar nuestra cita, tengo que…hacer, varias cosas. —¿Cómo qué?—preguntó Justin curiosamente. —Como…tengo una…—miente.miente.miente— cita…cita con Tyler. —Oh, ¿Por qué no me dijiste nada Melanie? Entonces, ¿Qué te parece el próximo miércoles? —Como sea. De todas las mentiras en el mundo, ¿Por qué tenía que inventar una cita con Tyler? Porque no invente algo menos vergonzoso, mierda. Estaba jodida. Jodida. Justin ya me estaba fulminando con la mirada, quería desaparecer, desaparecer ahora mismo. —Pero, siéntete como en casa. Ya sabes. —No lo creo, Liliana. Debes irte. Ahora—dijo Justin sin dejar de mirarme. Liliana recogió sus cosas de la mesa, y salió del departamento tan rápido como pudo. Camine lo más rápido posible a mi habitación, pero la voz de Justin me alcanzo.


RED DE MENTIRAS —¿Una cita con Tyler? No me dijiste que ibas a volver a salir con Tyler. ¿Por qué demonios vas a salir con ese idiota Melanie? Pensé que habías aprendido la lección cuando tenías trece años. Tyler es un hijo de… —No te atrevas a insultar a sus padres, Justin. —Iba a decir otra cosa, pero igual. ¿No pensabas decírmelo? Tenía ganas de golpear mi cara contra la mesa, ¿eso era raro? Estaba mintiendo, y se me estaba volviendo una costumbre. —No—solté antes de pensarlo. —¿No confías en mí?—su voz sonaba dolida y rota. —Lo hago. —No le veo sentido a todo lo que dices. Dices que confías en mí, pero no puedes decirme cuando vas a salir con un elfo de dos patas. Wuow, cuanta confianza. —¿Tú me cuentas todas las chicas con las que te acuestas? No. Así que, ¿Cuál es el sentido, Justin? —¿Qué tienen que ver esas aquí?


RED DE MENTIRAS —Solo quiero irme, Justin—dije y me apresure lo más rápido posible para salir del departamento. ❁❁❁

—¿Qué estás haciendo aquí, Melanie?—dijo Kendall cuando apenas abrió la puerta de su departamento.— Pensé que pasarías toda tu tarde con tu ―tutora‖. —Estoy en una cita con tu hermano—dije rodando mis ojos. —¿Una cita conmigo?—Tyler preguntó. Mierda. Mierda. Mierda. Debería a aprender a dejar de decir en voz alta todo lo que piense. Tyler me miró con el ceño fruncido. Crea a una mentira, crea una mentira… Oficialmente, me declaro nada buena mintiendo. —El trabajo de Biología, somos compañeros, ¿recuerdas? —¿Qué trabajo? El último que dejaron fue antes de tu accidente, y ya lo entregué por nosotros hace una semana. Doble mierda.


RED DE MENTIRAS —Ah…sí. Seguro. Ya sabes deber haber sido por el golpe en la cabeza que tuve, lo olvidé por completo. Lo siento, Tyler. Él no me había creído nada. Seguía mirándome con el ceño fruncido de la misma manera de la cual Kendall me evaluaba. —¿Melanie? Estas aquí, hermosa. Escuché lo de tu accidente, no pude ir al hospital porque esas semanas estábamos visitando a los abuelos y después no tuve mucho tiempo. Lo siento tanto, querida. ¿Cómo estas ahora? La mamá de Kendall me atrapo en sus brazos, salvándome del interrogatorio, por ahora. Kendall no iba a dejar pasar esto ni en el fin del mundo. —Mejor. Me retiraron el yeso hace poco, estoy mucho mejor ahora. Gracias por preocuparse, Señora McLock. —Sigues llamándome así, sabes que puedes llamarme Susana. —Lo había olvidado—dije sonriendo. —Mamá, Melanie y yo estaremos en mi habitación. Ya volvemos.—dijo Kendall , antes de tomar mi mano y meterme dentro de su habitación no sin antes cerrar la puerta con seguro.


RED DE MENTIRAS —¿Qué demonios fue eso? Primero que nada, eres una pésima mentirosa Melanie, si vas a mentir no te quedes pensando la mentira. Segundo, ¿Por qué mencionaste la palabra ―cita‖ y ―Tyler‖ en la misma oración? —Yo… —¿Estas volviendo a pensar una mentira? —No. —Sabes que puedes confiar en mí, Melanie. Soy tu mejor amiga, no te juzgare. —La mamá de Justin piensa que somos novios. —¿Qué Mier…—gritó y tuve que taparle la boca con la mano antes de que terminara la oración. —Hmm, sí. No me juzgaras. —No te estoy juzgando, solamente que no puedo creerlo. ¿Por qué estás haciendo eso y desde cuando lo estás haciendo? —Justin me lo pidió, Pattie lo sigue presionando para que tenga novia, ella sabe qué tipo de relación maneja o manejaba Justin con las chicas. Justin un día le soltó que estaba saliendo conmigo, y así paso todo. Desde hace un


RED DE MENTIRAS mes, pero solo fingimos enfrente de los gemelos y su familia. Aunque Jake sabe que estoy mintiendo, cosa que no sabe Justin. —¿Desde cuándo te gusta mentir? —Esa es la peor parte, odio mentir. Y menos a Pattie, ella me ha dado tanto y me siento pésimo mintiéndole a ella. No sé qué voy hacer—dije tirándome en la cama de Kendall. —¿Qué tiene que ver eso con ―la cita con mi hermano‖?—preguntó aun confundida. —Es otro tema. Liliana Prescott fue a darme clases a nuestro departamento, Justin comenzó a coquetear con ella enfrente de mis ojos. Estaba asustada. Sentí algo raro. Yo estaba… —¿Celosa? —No, claro que no. ¿Por qué estaría celosa? No tiene sentido, técnicamente veo a Justin follar con las chicas en mi cara. —¿Lo besaste en el club, verdad? Las cosas han cambiado.


RED DE MENTIRAS —Las cosas no pueden estar cambiando, Kendall. Para que sientas celos, tiene que gustarte una persona. A mí no me gusta Justin, no de esa manera. —No tienes que estar asustada, Melanie. —No estoy asustada—dije levantándome de la cama.— Solo fue una confusión, a mí no me puede gustar Justin. —Tú lees un montón, Melanie. Esto sucede miles de veces. Que una persona de las dos se enamore, es normal. —No puede ser normal, Kendall. No me pudo enamorar de Justin, ¿no lo entiendes? Todo se arruinaría, y me quedaría absolutamente sin nadie en este mundo.


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Justin

—¿Qué estás haciendo?—le pregunté a Melanie mientras ella sacaba unos cuadernos de su taquilla. Pude notar como se tensó apenas escuchó mi voz, fingió seguir buscando algo dentro de su taquilla sin voltear a verme en ningún momento. —Nada. Tengo clase, hablamos después.—respondió secamente. Como había hecho la última semana. —Me has respondido lo mismo desde el lunes, Bubbles. ¿Estas molesta conmigo? —No.—respondió despeinándose su oscuro cabello.— Solo tengo clase, adiós.


RED DE MENTIRAS Se perdió rápidamente entre los pasillos de la escuela, dejándome hablando solo, como lo había hecho la última semana. ¿Lo han sentido? La única persona que tienes, te comience a ignorar. Y haga como si de repente ya no existieras. Así era como yo me sentía. —Hola Justin—saludó Kendall mientras pasaba por el pasillo. —Espera Kendall—grité mientras la alcanzaba. —¿Qué pasa? —Creo que tú sabes qué pasa. ¿Qué pasa con Melanie? Ella hace como si estuviera ocupada todo el día, llega al departamento y se encierra en su habitación en la escuela con las justas intercambiamos unas palabras, no entiendo. —Tienes que darle algo de espacio, Justin. —¿Espacio? ¿Estas bromeando? —Ella está confundida Justin… —No entiendo ni una mierda de todo esto, y ella no parece disponible a hablar eso conmigo. —Ella tiene miedo de que tú le gustes, ella está completamente aterrada, Justin. Tal vez no quiera volver


RED DE MENTIRAS a hablarme después de esto porque no tenía que contártelo. Pero necesitas saberlo y darle el espacio que ella necesita ahora mismo. No la confundas más. Adiós. Kendall se escabulló entre todos los estudiantes, alejándose. Seguía sin entender las palabras que ella acababa de soltar, trataba de dejarlas entrar en mi mente pero no tenían sentido alguno. Melanie.

Las dos cejas de Justin estaban unidas en una fina línea, mientras él observaba el vacío. Por su mente debe de estar pasando algo que lo preocupa realmente. Desde el día que Liliana fue a nuestro departamento, no he vuelto a hablar con el de la misma manera que hacíamos antes. Estoy tan asustada, que ni siquiera puedo acercarme a la mesa del comedor donde él está sentado solo, a diferencia de otros días que se sienta en la mesa del equipo de fútbol. ―Muchas no terminan en un final feliz, ¿sabes por que? Porque dicen: ―Nada de sentimientos‖. Pero uno de los dos termina enamorándose, y todo se arruina‖. ¿El beso que nos dimos en el club puede haber cambiado algo dentro de mí? Justin era la segunda persona a la que besaba, la primera fue Tyler. Y esos no eran besos reales,


RED DE MENTIRAS eran besos de niños de 13 años que se decían que se amaban y recién llevaban una semana saliendo. Pero cuando Justin me beso, se sintió tan real, pero luego volví a la verdadera realidad y me di cuenta de que él estaba ebrio, y probablemente no recordaría nada al día siguiente. Nunca le dije a Kendall, que yo sí sentí algo con ese beso. Que sentí mucho más que solo las estúpidas ganas de querer comerme su boca, y no podía describir ese sentimiento. Cuando volteó a ver mi pasado, me di cuenta de que Justin siempre ha estado en todo. Los bueno y los malos momentos él siempre estuvo ahí, conmigo. El me hizo una promesa, él me dijo que nunca dejaría que algo o alguien me vuelva a lastimar. Que nunca me iba a dejar. Él lo prometió. Liliana Prescott. Justin tiene una cita con ella hoy, y de solo pensarlo siento algo en el estómago. Y lo odio, odio sentirme tan vulnerable y solo por un chico. Justin es más que solo un chico pero igual. ―Lo que tienes que hacer es comenzar a salir con alguien, así te das cuenta si sientes algo o no por Justin, es la única manera.‖ Kendall me había dicho eso hace unas pocas horas. Tal vez sea la mejor opción. Tal vez necesitaba pasar tiempo


RED DE MENTIRAS con alguien más que no sea Justin. Tal vez si paso tiempo con ese alguien todos los pensamientos que dan vueltas por mi cabeza se puedan aclarar de una buena vez. Pero todo es un tal vez. ❁❁❁

—¿Por qué me invitaste hoy?—preguntó Kendall mientras sacaba su celular de su bolsillo. —Porque te quiero, y amo pasar tiempo contigo. —Que graciosa, ahora dime la verdad. Porque dudo que esa respuesta sea verdad, aunque ya sé lo que mucho que me amas. —Justin tiene su cita con Liliana hoy. —¿Y quieres que te ayude a espiar? —¡No vamos a espiar, Kendall! Solo vamos a asegurarnos de que Liliana no lo lleve a cualquier lugar peligroso. —Estamos hablando de Justin, Melanie. Él ama el peligro. —¿Qué no sabemos de ella? ¿Tu sabias que tenía un piercing?


RED DE MENTIRAS —¿Liliana? —Sí, yo me quede como Wuow, es Liliana Prescott. Si eso esconde, ¿Qué más podría estar escondiendo? El sonido del timbre se escuchó por todo el departamento, Kendall se levantó de la cama y pego su oreja a la puerta de mi habitación. —No se escucha nada—dijo. —Vamos a tener que ver por la ventana. —¿Por qué demonios me siento como una acosadora?— dijo haciéndome reír. Escuchamos como la puerta del departamento se cerraba, paso unos minutos y Justin salió del edificio y se acercó a Liliana. Quien estaba en una… ¿moto? ¿Una persona como ella teniendo una moto? ¿Qué se supone que era? ¿Una sabelotodo en las mañanas y una pandillera por las noches? Justin le dio un beso en su mejilla, el cual Liliana aceptó. Se subieron a la moto, esta vez Justin iba en la parte de atrás. Me quedé observando la ventana, hasta que se perdieron y no pude verlos más. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS La presencia de Liliana en nuestro departamento se hizo más seguida. Después de su cita con Justin, la veía venir la mayoría de días. Mis sesiones de tutoría con ella, fueron reemplazadas. Ella me enviaba lo que necesitaba saber por correo y fin del cuento. Pasó una semana, y logré nivelarme al fin. Y Liliana seguía viniendo al departamento, cada vez que ella llegaba me encerraba en mi habitación. Escuchando sus estúpidas risas desde el otro lado de la puerta. Salí de mi habitación, y milagrosamente Justin estaba solo, sentado en el sofá de la sala viendo televisión. —Hola—dijo con una media sonrisa en sus labios. —Hola—respondí dirigiéndome a la cocina. —¿Vas a estar en casa hoy?—preguntó. —No, voy a salir. Tyler me invitó a una cita, iremos a un café a escuchar una banda nueva. Dicen que son buenos. —Tú odias el café—dijo entrando a la cocina. —No lo odio.—mentí.


RED DE MENTIRAS —Te conozco de toda mi vida, nunca te he visto tomar una sola taza de café. —¿Y? ¿A quién le importa? —No necesitas ir a una cita a la cual no quieres ir. —¿Y quién te ha dicho que no quiero salir con Tyler? Es un buen chico, y ha cambiado mucho. Y creo que él me sigue amando, ¿Por qué no darle una oportunidad? —No necesito que sigas fingiendo que seas mi novia.— soltó y casi se me cae la caja de jugo que tenía en mis manos. —¿Le dijiste a tu mamá la verdad? —No. Liliana y yo…estamos saliendo. —¿Saliendo? ¿De verdad?—pregunté sin mirarlo. —De verdad. —Pensé que no tenías novias. Nunca has tenido una. —Ella es… —¿diferente?


RED DE MENTIRAS —Sí. La llevo conociendo poco tiempo, pero es diferente a como la ve toda la escuela, ella puede llegar a ser muy divertida. Ustedes dos podrían llevarse muy bien. —Seguro.—respondí fríamente.


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—¿Estas bien?—preguntó Tyler mientras pasaba su brazo por mi espalda. —Sí, es solo un dolor de cabeza. Pero ya me pasara.— fingí una sonrisa, era muy buena fingiéndola. —No tenemos que estar aquí, si no quieres. Podemos ir a otro lugar.—apenas podía escucharlo por el sonido de la banda. Salimos del café y el frió nos golpe, hubiera sido conveniente llevar otro abrigo. El brazo de Tyler seguía sobre mi espalda. De una manera cubriéndome. Caminamos en silencio hasta llegar a un parque donde nos sentamos sobre un banco cerca a la calle. —Falta poco para que acabe el mes, ¿vamos a ir a Arizona?—dijo Tyler rompiendo el silencio. —No me había dado cuenta del tiempo. Sí, por lo menos sigue en mis planes. No tengo idea si Justin planea


RED DE MENTIRAS acompañarme todavía, pero a fin de mes, yo me voy a Arizona. —Sabes que quiero acompañarte. Pero si prefieres ir sola, podría quedarme. —Está bien por mí. Puedes venir. —¿Estas usándome para hacerlo enojar?—preguntó. —¿Qué? ¿De qué hablas? —¿Estas usándome para hacer enojar a Justin? —No, claro que no. —Cuando regrese a Nueva York, el día que te conté lo de tus padres. Cuando lo abrazaste y comenzaste a llorar, vi la manera en la que él te miraba y como lo mirabas tu a él. Ustedes dos no se han dado cuenta de que lo que sienten el uno por el otro es mucho m��s que una amistad. Estoy seguro que él te ama. —Estas equivocado, él está con Liliana. —¿Y tú? ¿A ti te gusta el? No lo sé—pensé. ❁❁❁


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—Esté es su último año, y después comenzaran su vida universitaria. Algunos de ustedes les falta alcanzar el nivel de madurez, y otros necesitan ponerle más empeño para aprobar este año. —¿Cómo yo?—bromeó Josh, uno del equipo de básquet haciendo que el salón se riera. —Como usted Señor Josh. Como decía, necesitan reunir los créditos suficientes y asegurarse de elegir una buena universidad. —¿Cómo hago si necesito los créditos extras?— pregunté. —Puede quedarse a hablar conmigo después de clase, Señorita. La campana sonó y los alumnos salieron del aula empujándose entre ellos. Los del equipo de básquet salieron saltando, dándonos a entender que el humano descendía del mono. —Señorita, a estas altura conseguir créditos se le va a hacer muy difícil. Pero puedo darle un consejo, hay un programa en la escuela. Un grupo de alumnos de intercambio necesitan adaptarse a la escuela. Si usted los


RED DE MENTIRAS ayuda gana una buena cantidad de créditos, es pan comido. —¿Dónde me inscribo? —Las inscripciones están cerradas, pero haré una excepción por usted, siento mucho lo de su accidente. —Gracias, ¿Cuándo me dará nuevas noticias? —La haré saber que alumno le ha tocado.—dijo con una sonrisa. ❁❁❁

―Zack Hudson‖. Sabía que me había metido en problemas, cuando lo vi cruzar la puerta. Su pelo rubio cobrizo estaba cubierto por una gorra marrón de tela, varios mechones de cabellos se le escapaban. Traía puesto, un polo blanco con unos pantalones negros. Una cadena de plata colgaba de su cuello y sus ojos estaban cubiertos por lentes negros. —¿Zack?—pregunté, mirando hacia arriba debido a que me llevaba una cabeza entera.


RED DE MENTIRAS —¿Melanie?—preguntó, cuando creí que no podría ser más sexy, su acento británico me dejo helada. —Soy tu…asesora. Bienvenido a Estados Unidos. —¿De verdad eres tú? Me imaginaba a una nerd recibiéndome. —Creo que no tienes tanta suerte.—dije sonriéndole. —Supongo que no—dijo mientras sentía como su mirada examinaba cada centímetro de piel en mi cuerpo. —¿En dónde te vas a quedar?¿El programa te designo una casa temporal? —No. —¿Qué? ¿Y dónde piensas quedarte? —En tu cama. —¿Qué? Estoy hablándote en serio. —Yo también—dijo acercándose más a mí. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS — ¿Quién es…este…bombón? —preguntó Kendall en un murmuro cuando me senté a su lado en la mesa del comedor y Zack se sentó enfrente de ella. —Kendall él es Zack. Zack ella es Kendall, mi mejor amiga. —dije abriendo la lata de Coca-Cola. —Hola—dijo Zack levantando la cabeza en forma de saludo. — ¿De dónde demonios se conocen? ¿Eres británico verdad? ¿Tienes hermanos? ¿Primos? Me conformo con que se parezcan a ti. Zack y yo nos reímos ante la cantidad de preguntas que acababa de soltar Kendall. —Soy estudiante de intercambio. Sí, soy británico, toda mi familia lo es. No, soy hijo único. Y nada de primos. —Es una lástima. Debí haberme inscrito en ese grupo de guías turísticas por la escuela, tal vez pude haber conseguido uno tan sexy como que el que te tocó a ti, Mel. —Seguro. Liliana y Justin entraron al comedor, tomados de la mano, toda la escuela volteó a verlos y comenzaban a


RED DE MENTIRAS murmurar en su mesa. Apenas los vi, volteé la mirada, no podía verlos juntos. — ¿Quiénes son ellos?—preguntó Zack. —Son la pareja del año, Justin Bieber y Liliana Prescott, acaban de comenzar a salir hace poco. —respondió Kendall. Yo no habría sido capaz de responder esa pregunta sin sentir un retorcijón en el estómago. — ¿Los conoces?—preguntó Zack, mirándome directamente. —El chico es mi mejor amigo, con la chica comparto apenas unas clases. —respondí tratando de sonar lo más segura posible. —Los dejo chicos, tengo que hablar con mi compañero de laboratorio para un estúpido experimento. Los amo. Kendall salió del comedor dejándonos a Zack y a mí, sentados solos en la mesa. Las chicas comenzaban a percatarse de Zack, comenzaron a murmurar y volteaban a verlo, no siendo tan disimuladas. —Entonces…—Zack se levantó de su silla y se sentó sobre la mesa. — ¿Sí tienes un lugar para mí en tu cama?


RED DE MENTIRAS —Primero, no puedes sentarte sobre las mesas, está prohibido. Segundo, claro que no, no te vas a quedar en mi cama o donde sea que esté cerca mío. —Primero, si no te has dado cuenta. Vengo a romper reglas, nena. Segundo, ¿así recibes a los extranjeros? —Eres un caso perdido. —dije rodando los ojos. —No ruedes los ojos, luego te vas poner fea. Rodé nuevamente los ojos, haciendo que se riera. — ¿No me quieres mostrar la escuela? No quiero perderme cuando vaya al baño. —Seguro. —le di un último sorbo a mi bebida para después arrojar la lata al depósito de basura que estaba cerca. ❁❁❁

— ¿Por qué viniste a NY? Estoy segura que en Inglaterra hay mejor escuelas que aquí. Estábamos caminando por el jardín de la escuela, donde la mayoría de estudiantes se sentaba a comer en el jardín en un día soleado, hoy no era uno de esos.


RED DE MENTIRAS —Causo muchos problemas, de mi escuela anterior casi me expulsan, mi padre tiene todo el dinero del mundo así que solo fueron unas llamadas y ya estaba fuera de Europa, en camino a estados unidos. —No pareces muy feliz. —Oh, sí que estoy feliz, no pensé conocer una chica tan sexy como tú. —El rubor recorrió mi cuerpo. — Pero desearía haberme quedado en Inglaterra, no sabes que es un verdadero club nocturno hasta que vas a uno de allá. —Nunca he ido a un club nocturno. — ¿Nunca? ¿Cómo te diviertes? ¿Jugando monopolio? —No, salgo con Kendall a veces, pero son a clubs para menores de edad. ¿Cómo entras a los clubs? —Yo les digo entradas al paraíso, o como las conocen comúnmente, identificaciones falsas. —Así que eres una mala influencia para mí… —No tienes idea. —dijo sonriendo de oreja a oreja. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS —Pruébalo. —dijo sonriendo como un niño en su fiesta de cumpleaños. —Si sabe asqueroso, te mataré. —Vas a ver qué vas pedir más. Solo pruébalo. Tomé la rebanada de pizza en mis manos, y le di un mordisco. Zack había hecho unos de esos experimentos, él había dicho que era delicioso. Y de alguna extraña forma, era delicioso, a pesar de que los sabores eran completamente diferentes. —Este es mi momento de victoria. Te dije que era delicioso. Debí haber apostado algo. — ¿Qué hubieras pedido? Ya tienes todo. —Hubiera pedido un beso, con lengua. —dijo riéndose hasta que le di un puñetazo en el hombro pero no hice ningún movimiento en él. —Eres asqueroso. —Pero aun así, me amas. Solo dame una semana y estarás completamente enamorada de mí. —Si, por supuesto que sí. Tenemos que limpiar lo que has hecho aquí.


RED DE MENTIRAS Zack y yo estábamos en la cocina del departamento. Habíamos traído una pizza, la caja ahora estaba vacía encima de la repisa. Y todos los ingredientes estaban esparcidos por todos lados. Zack me ayudo a limpiar. Entramos a mi habitación y me recosté sobre mi cama, Zack hizo lo mismo. — ¿Quieres ir a divertirte?—preguntó. — ¿De qué hablas? No pienso usar una identificación falsa, no quiero ir a la cárcel. —No te mandan a la cárcel, solo llamarían a tus padres. Un nudo se formó en mi garganta, ellos no podían llamarlos, ellos probablemente ni siquiera saben que aún sigo viva. — ¿Dije algo malo?—Zack estaba preocupado. —No, es solo, prefiero no tocar el tema de mis padres. —Está bien, no hay problema. Pero como decía, te hace un poco de diversión. Mira todos los libros que tienes aquí. —Zack se levantó y se acercó a mi estante de libros— ¿Qué es este libro? ¿‖Cincuenta sombras de Grey‖? Eres una pervertida total.


RED DE MENTIRAS Zack estalló en risas, mientras yo me volvía a ruborizar. Le arrebate el libro de sus manos y lo devolví a su lugar, las risas de Zack parecían eternas. —Está bien, ―Anastasia‖. —No me llames, ―Anastasia‖, y deja de burlarte del libro. Tiene cosas a parte de solo sexo, pervertido. —Lo sé, ya lo he leído. —Estas mintiendo. —dije arrojándole una almohada en la cara. —De verdad, te puedo contar toda la historia si quieres. — ¿Lees algo? Pareces el tipo de chicos que con las justas leen las letras de los comerciales. —Me has ofendido. Yo no soy de esos, aunque no lo creas. Amo leer, es divertido de alguna forma. Además que en mi casa había una enorme biblioteca. Pero ya no salimos del tema, te vas a poner un jodido vestido sexy, y yo iré a buscar algunas ―entradas al paraíso‖. — ¿Y qué pasa si me rehusó a cambiarme y me quedo pegada a la cama? —Te arrastraré, puedes estar segura. —dijo depositando un beso en mi mejilla.


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En cuanto más me estresaba por estirar el vestido para que se vea más largo, más se subía. El vestido negro apenas llegaba hasta mis muslos, la parte de arriba era strapless, cosa que lo hacía aún más fastidioso. Había dejado mi cabello suelto, este caía por toda mi espalda. Me puse un poco de mascara en las pestañas, con brillo en los labios. Lo estúpidos tacones apenas dejaban moverme. El timbre sonó y me las arregle para llegar a este, sin tropezarme o caerme. Abrí la puerta, y me encontré con Justin, quien estaba con el ceño fruncido y la mirada en el suelo, la levantó cuando abrí la puerta. Y sentí como su mirada viajaba recorriendo cada milímetro de mi cuerpo. — ¿Te olvidaste tus llaves?—pregunté entrando al departamento. —Sí. —respondió y cerró la puerta. — ¿Vas a salir con Kendall hoy?


RED DE MENTIRAS —Sí y no, Kendall no viene, tiene algún tipo de experimento de ciencias, somos solo Zack y yo. — ¿Quién demonios es Zack?—preguntó totalmente serio. —Mi estudiante de intercambio, es de Inglaterra, llego a la escuela hoy. Toda la escuela lo vio, debes haber estado ocupado con Liliana. — ¿Por qué te molesta tanto que esté con ella? —No me molesta. Yo solo estoy diciendo. El timbre volvió a sonar, abrí la puerta y cuando pensé que Zack no podía verse más sexy, me confundí, los jeans que traía le quedaban perfectos, su cadena de plata aún seguía colgando de su pecho. —Hola de nuevo. —dijo dándome un beso en mi mejilla, y pude inhalar su perfume. —Hola, Soy Justin, Justin Bieber. —dijo Justin adelantándome. —Hola, si te vi en el almuerzo con tu novia. Melanie Me dijo quien eras. — ¿A dónde van a ir?—preguntó curioso.


RED DE MENTIRAS —A un clu… —A una cita—me apresuré en responder. Sabía que si Justin sabía que iríamos a un club nocturno, me arrastraría de vuelta a mi habitación, y sé que él no tiene derecho porque no es mi padre ni nada por el estilo, pero no dejaría que eso pasara de ninguna manera. — ¿Puedo ir con ustedes? —Bro, no queremos que te sientas solo. Además es algo entre ella y yo. Estoy seguro de que a tu novia le gustaría verte esta noche. —Ella está fuera de la ciudad. —dijo Justin enojado. —Lo siento. Adiós, Justin. Diviértete. —dije despidiéndome con la mano. Empujé a Zack fuera del departamento, fuera de la mirada de Justin. ❁❁❁

A penas el dieron una mirada a las identificaciones cuando entramos, no se molestaron en revisarla. Podía sentir como los hombres se volteaban a ver mi trasero, y


RED DE MENTIRAS me sentía sucia. Zack se puso detrás de mí colocando su mano en mi cintura. —Vamos a tapar el espectáculo. —dijo en mi oído. Llegamos a la barra, Zack con una seña con la mano llamo al barman. — ¿Qué desean? —Un ―Paraíso de durazno‖, ¿tú que quieres?—preguntó Zack mirándome. Generalmente, no tomo alcohol. Pero una vez en la vida, no le haría daño a nadie. —Lo mismo. —dije con una sonrisa. —Entonces son dos. El barman se alejó de la barra. —Creo que es gay—dijo Zack haciéndome reír. — ¿Por qué lo dices? — ¿Viste cómo me miraba? Además no te dio ni una mirada a ti, eso sí es raro. —Tal vez tiene novia.


RED DE MENTIRAS —No lo creo. Te apuesto a que es gay. —Está bien. Amo ganar. El barman regreso con los tragos, y los puso sobre la barra con una portavasos por debajo. La servilleta de Zack era diferente a la mía, tenía algo escrito en ella. —Me dio su número, te lo dije. Gané. —Zack estaba sonriendo. —Eres un tarado, no puedo creer que es gay. Es un desperdicio para todas las mujeres. La canción ―Don’t stop the party‖ sonó, todos en el club gritaron a coro, y un montón de personas entraron a la pista de baile. Zack tomó mi mano y me arrastro a la pista, puso sus manos en mi cintura y comenzó a bailar. El sí sabía moverse, no hay nada más sexy que un chico que sepa bailar. Cuando regresamos a la barra, Zack se tomó su trago de un solo sorbo. Tomé el mío con cuidado, ¿Qué era? ¿Vodka? No lo se, pero sabía delicioso. —Otro—le dije al barman quien me dio un asentimiento con la cabeza. —Parece que a alguien le gusto el alcohol.


RED DE MENTIRAS —Cállate—dije empujándolo, el alcohol comenzaba a viajar por mi sangre. Me enrede con mis propias piernas, y caí encima de su pecho. Zack bajo una de sus manos hasta la parte más baja de mi cintura, casi llegando a mis caderas. Estiré mi cuello, para atrapar sus labios en un beso. Su boca sabía al trago que acabábamos de tomar, así que sabía delicioso. Su lengua entro a mi boca, recorriendo cada parte de ella. Este hombre si sabía besar. Zack me levantó, haciendo que enredara mis piernas en sus caderas. —Es una lástima. —pude escuchar que dijo el barman dando un largo suspiro. ❁❁❁

No sabía que parte de todo esto, dolía más. Tal vez cuando encontré la caja de pizza vacía en la cocina, era la pizza que solíamos comer todos los viernes por las noche. Siempre. Hace una semana que no lo hacíamos. Y ella ya tenía a alguien nuevo con quien compartirla. Yo había mentido. Liliana estaba en la ciudad. Ella me había ofrecido entrar a su casa, sus palabras fueron ―Mis padres están de viaje, ¿no quieres entrar‖ Le respondí simplemente con un ―Estoy cansado. Tal vez después‖. Y


RED DE MENTIRAS regresé al departamento. Me mataba la idea de que Bubbles esté en cualquier lugar con la diminuta falda que llevaba puesta, falda que dejaba al descubierto sus largas y hermosas piernas. El estúpido con acento británico se la había llevado. Tenía ganas de darle un buen golpe en su estúpido rostro. La forma en la que la miraba… me enfermaba. Necesitaba dejar de pensar en Bubbles. Eran las cuatro de la mañana, y la idea de que ella no haya regresado aun a casa me enfermaba aún más. No podía cerrar los ojos ni por un segundo. Risas se escucharon desde la sala, me levanté de la cama rápidamente y abrí la puerta de mi habitación. —Estas demente.—Bubbles se rió escandalosamente.— Hasta ahora no puedo creer que de verdad era gay. Zack tenía sus manos puestas en sus caderas, y me costó mucho-demasiado, no lanzarme sobre él. —Te lo dije.—dijo rozando sus labios en el cuello de ella. —¿Bubbles?


RED DE MENTIRAS Melanie se percató de mi presencia y sonrió de oreja a oreja. Se apartó un poco de Zack y se acercó a mí. —Oh Justin, ¿no te deje dormir? Olvidé decirte que fuimos a un club a las afueras de la ciudad. Nos divertimos mucho, ¿no es verdad Zack? Ambos estaban ebrios. Era la primera vez que la veía ebria y su risa cada vez se hacía más alta con el tiempo que pasaba. —Te he extrañado tanto estas semanas Justin, pero estabas ocupado…con Liliana.—un tono de amargura apareció en su voz cuando mencionó su nombre. —Has tenido suficiente de alcohol.—la sostuve en mis brazos evitando que se caiga al suelo.—Puedes irte.— dije mirando a Zack. —¿Estas bromeando? El no ha llamado al programa de intercambio. No tiene a donde ir, va a dormir en mi cama.—Bubbles se rió moviendo sus piernas al mismo tiempo. —El no se va a quedar aquí, Melanie. —Puedo dormir en el mueble, Bro. No tengo otro lugar a donde ir, y creo que este departamento es de ambos, ¿Verdad?


RED DE MENTIRAS —Puedes quedarte en el sofá, te veo acercarte a su habitación y no vives para contarlo. —Promesa de Boy Scout—levanto dos dedos en el aire. Bubbles se había quedado dormida en mis brazos, su rostro descansaba tranquilamente contra mi pecho. La llevé hasta su habitación y la recosté en su cama. Me encargué de cubrirla con su cubre cama, abrigándola. Al instante se encogió contra la cama. —Te amo, Justin.—dijo en casi un susurro.

Melanie.

La cabeza me daba vueltas, y realmente me arrepentí de haber tomado la noche anterior. ¿Cómo las personas tomaban sabiendo que al día siguiente se sentirían como una mierda? Si yo lo hubiera sabido nunca hubiera bebido demasiado. Me levanté de la cama. Mal error. El mareo empeoro y mi estómago se revolvió, corrí hacia el baño y lo arroje todo contra el inodoro. Esto era mierda. Me lave los dientes, y até el cabello en una cola


RED DE MENTIRAS alta. Juro por mi vida entera que nunca volvería a emborracharme en toda mi vida. Desearía ser de esas personas que al día siguiente no se acuerdan de nada de lo que han hecho. Yo sabía todo lo que había hecho. Primero, me había besado con Zack en el club, o como oír decir al barman, había tenido sexo con ropa. Segundo recuerdo, que era mucho más borroso pero estaba segura de que había pasado, le había dicho a Justin que lo amaba. Borracha o no, se lo había dicho. ¿Cómo lo voy a poder ver a los ojos? O, ¿Por qué mierda se lo dije? Demonios. Demonios. Demonios. No tenía idea de que hora era, pero estaba segura de que era tarde. Salí de mi habitación y un olor a pizza me invadió. Justin y Liliana estaban viendo una película en la sala, Liliana estaba sobre las piernas de Justin ambos comiendo pizza que había salido de la enorme caja que estaba en el centro de mesa. —Despertaste, Justin dijo que alguien se tiro su bomba anoche. Espero que te hayas divertido.—Liliana me sonrió de oreja a oreja. —Ah…eh…sí. Fue lo único que pude decir. —¿Y Zack?—pregunté buscándolo con la mirada.


RED DE MENTIRAS —Está en el baño, como hace media hora. —Iré a ver si está bien.—caminé hacia el baño principal, cuando llegué toque la puerta dos veces. —¿Sigues vivo?—dije y la puerta se abrió. —Sí, ¿y tú? Sorprendentemente, el no parecía que había tomado la noche anterior. Su rostro estaba fresco y se veía muy ―saludable‖. —Voy a sobrevivir. —Me alegro, porque me divertí mucho anoche. —Yo también.—dije con una sonrisa tímida. Zack parecía estar pensando algo que iba a decir, aproveche la oportunidad para cambiar de tema. —¿Quieres comer pizza? Deben de tener algo. —Claro. Caminamos juntos hasta la sala, desafortunadamente Justin y Liliana estaban besándose. Zack se aclaró la garganta, haciendo que Justin y Liliana se alejaran. —¿Nos podrían invitar algo de pizza?—pregunté. —Es suya.—dijo Liliana volviendo a los labios de Justin.


RED DE MENTIRAS Tome la caja de pizza y la llevé hasta mi habitación, Zack me siguió. ❁❁❁

Cuando Zack se fue a hablar con la encargada del programa de intercambios, y Liliana se fue, Justin comenzó a limpiar los restos de pizza que habían dejado en el sofá. Deseché la caja vacía de pizza al tacho de basura. — ¿Dije algo extraño anoche?—pregunté, me moría por escuchar sus respuestas. Pude notar como se tensó en el momento que le mencione la noche anterior. — ¿Por? ¿No recuerdas nada?—se sentó en el sofá mirándome directamente. —No recuerdo nada. —mentí. —Solo dijiste que te habías divertido mucho con Zack, solo eso. — ¿Estás seguro? Por alguna extraña razón quería que me diga la verdad. Demonios, le había dicho que lo amaba la noche anterior, borracha o no, y yo sabía que él lo había escuchado. Él


RED DE MENTIRAS no podía hacer simplemente como si eso nunca hubiera sucedido. —Sí, al menos que tu recuerdes que has dicho algo raro. —No, nada. ❁❁❁

—Bájate de ahí, Zack. Ni lo pienses—lo amenacé pero poco parecía importarle lo que le acababa de decir. — ¡Oigan! ¡Oigan!—exclamó gritando haciendo que todos el centro comercial voltearan a verlo. —Ella es mi novia—Zack me señaló con su mano derecha. —Le pedí matrimonio hoy. Todo el centro comercial exclamo a coro un ―Aw‖. Zack iba a estar muerto, el centro de atención ahora era yo. —Pero ella me dijo que no. —Zack mostró un rostro de tristeza, —Ella dijo que está enamorada de alguien más, y que no me ama a mí. —Yo puedo casarme contigo—gritó una rubia desde el fondo del pasillo.


RED DE MENTIRAS —Yo también—exclamó otra. —Tu chica es una idiota. —Yo solo quiero casarme con ella. Zack se puso de rodillas enfrente de mí y tomo mi mano delicadamente. ¿Enserio las personas no tenían nada más importante que hacer? No sé, ¿cómo seguir con sus propias vidas? —Dile sí, no encuentras a británicos románticos por todos lados. — ¿Qué dices Melanie, quieres casarte conmigo?— repitió Zack. — ¿Cómo puedes pedirme eso? Después de que te encontré con mi mejor amiga en mi propia cara. Eres un idiota, ¿crees que pidiéndome matrimonio puedes solucionar todo? —Eres un idiota, amigo. Yo no engañaría a una chica como esa. —un rubio me evaluó con la mirada. —Juro que no lo volveré hacer, mi amor. No me dejes. —No me vuelvas a hablar idiota, te odio. Comencé a caminar en dirección opuesta a la que estábamos tratando de no explotar en risas, tenía que aceptar que era la primera cosa divertida que hacía en


RED DE MENTIRAS mucho tiempo. Llegué hasta la máquina expendedora y rompí en risas. —Gracias a ti, ahora todo el mundo piensa que soy un patán. Gracias. —Zack apareció a mi lado con una enorme sonrisa. —De nada, cuando quieras. Tú empezaste el juego, me estabas dejando como una rompe corazones. —Supongo que podríamos ser actores. —Estás demente, realmente demente. —Lo sé. Estábamos demasiado juntos, respirando y compartiendo el mismo aire. Sus labios…dios mío no debería de estar queriendo tenerlos encima de los míos. Pero era algo inevitable, no conozco mujer que no quisiera besar sus labios. Uní mis labios con los suyos, enredé mis manos en su rubia cabellera, era mejor ahora a diferencia del día en el club, esto era absolutamente mucho mejor. Zack se alejó de mí, poniendo distancia entre nosotras. — ¿Qué demo…


RED DE MENTIRAS —No quiero apresurar las cosas, Melanie. Normalmente las chicas son solo personas para tener sexo, pero no quiero eso contigo. Quiero algo más. Tal vez quiera ser tu novio, tal vez quiera más que una sola sección de besos. Realmente me gustas, no quiero arruinar nada entre nosotros. — ¿Eso quiere decir nada de besos? —Si supieras lo besable que te ves en este momento, yo soy la persona que quiero besar más tus hermosos labios.

Justin

Zack le puso algo de crema de maní en la mejilla de Bubbles, ella se rió y le dio un leve empujón sin moverlo ni un centímetro. Él la enredo entre sus brazos poniéndola más cerca de él. Melanie depositó un beso en su mejilla, antes de tomar los lentes de él de su cabeza, se los puso y comenzó a hacer muecas raras. Zack se rió, al mismo tiempo que ella. Ambos estaban sentados en la mesa al lado opuesto del comedor. Solos. Bubbles había dejado de pasar sus tardes


RED DE MENTIRAS en el departamento, ahora se las pasaba en el lugar donde Zack se estaba quedando y que el programa de intercambios por fin le había asignado. Tyler se sentó enfrente de ellos, con Natalia—una de segundo año—a su costado. Bubbles y Zack los saludaron. Tyler había entendido que lo de él y Melanie era historia pasada. Pero ahora la presencia de Tyler no me incomodaba. Quería clavarle un tenedor en medio de la cara de Zack, cosa que me hacía sentir patético. —Amor, ¿me puedes traer algo de soda?—preguntó Liliana. —Seguro. Caminé hasta la máquina y deposite un billete en la ranura, seleccioné la primera que vi y la recogí. —Duele, ¿verdad? Kendall estaba a mi costado mirándome a los ojos. Sabía exactamente a qué se refería. — ¿A qué te refieres? —Que ella esté feliz con otro. ¿Pero qué esperabas? ¿Que se ponga a llorar porque su mejor amigo la comience a ignorar? Te dije que ella estaba confundida, Justin. Que te hayas alejado y que hayas conseguid una


RED DE MENTIRAS novia no ayudó en nada. Que la hayas cambiado por una chica perfecta, tampoco. Pero me alegro, ella parece feliz con Zack. —Ella me cambio. —dije estúpidamente. —No, Justin. Tú la cambiaste primero. Kendall se alejó hasta llegar a la mesa donde estaban Melanie y Zack. Él levanto la mano de Melanie por encima de la mesa, no sin antes depositar un beso en su mano.


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Estaba tan asustada, el sudor comenzaba a correr por mi frente, ¿o eran mis lágrimas? No tenía la menor idea, pero si sabía algo. No quería salir nunca de este armario. Los llantos de mamá se escucharon por toda la casa. Un silencio inundó la habitación, lo único que podía escuchar eran los latidos de mi corazón, que latía rápidamente. La puerta de mi habitación se abrió. Un latido, dos latidos, tres latidos, cuatro latidos. La puerta del armario fue abierta, me sujetaron fuertemente del brazo y me empujaron contra la pared fuertemente. Mami no estaba aquí para defenderme. —Así que ese era tu escondite, pequeña perra. —No me hagas daño, por favor papá. —dije llorando.


RED DE MENTIRAS —Eres igual de puta que tu madre. Tu futuro va a ser el mismo que ella. Ella se buscó esta mierda y la consiguió. Ahora es tu turno, pequeña perra. Un latido, y el primer golpe me azotó. Mi corazón latía rápidamente, mi corazón estaba acelerado, cada latido cada vez se hacía más rápido. Otra pesadilla. Pero había una diferencia en esta. Me levanté de la cama y salí de mi habitación, el departamento estaba completamente oscuro. Abrí con cuidado la puerta de la habitación de Justin. Él estaba conversando por teléfono, mientras miraba el techo de su habitación. Él no se había dado cuenta que había entrado. Cerré la puerta de la misma forma. ―—Sabes que estaré ahí para ti — ¿Aunque te despierte a medianoche? —Aunque me despiertes a medianoche‖ En ese momento me di cuenta, que las palabras eran simplemente palabras. Y que las promesas se hacían polvo cada vez más rápido.

❁❁❁


RED DE MENTIRAS —Una semana y media, Loxy. ¿Estas lista?—preguntó Tyler mientras Natalia estaba sobre sus piernas. Ellos estaban saliendo, o algo por el estilo. Natalia comenzó a pasar mucho tiempo conmigo y con Kendall, aunque al principio no le agradaba mucho debido a los rumores entre Tyler y yo que habían estado corriendo. —Supongo que sí. — ¿Una semana para qué?—preguntaron Zack y Natalia al mismo tiempo. —Loxy y yo nos vamos a ir de viaje. —respondió Tyler mientras abrazaba a su novia. — ¿Debería preocuparme de ti McLock?—preguntó Zack con una sonrisa torcida. —Para nada, Hudson. Yo solo tengo ojos para una chica. Tyler y Natalia se besaron. Enfrente de nosotros. Kendall suele molestarlo con eso todo el tiempo, mientras se besan les avienta comida haciendo que Tyler se moleste. —Estoy comiendo, chicos. —dije entre risas. —Y podrías estar besándote conmigo—Zack me dio un leve codazo.


RED DE MENTIRAS —Prefiero seguir comiendo, pero gracias por la oferta. —Esa no era una oferta. Zack se levantó de la mesa y tomó mi mano obligándome a levantarme. Salimos del comedor y comenzamos a caminar por los pasillos que estaban totalmente desiertos. — ¿Qué estamos haciendo aquí?—pregunté. — ¿No me vas a violar no? — ¿Qué persona normal le pregunta a otra si la va a violar? Además no es violación cuando uno quiere. — dijo acercándose más a mí. — ¿Quién te dijo que quiero acostarme contigo? Zack se hacer se acercó lentamente a mi oído. — ¿Qué me hiciste?—susurró en mi oído. —Te conozco de semanas, y estoy completamente enamorado de ti, Melanie. — ¿Qué paso con lo de ir despacio?—pregunté cuando sus manos se posaron en mi cintura. —Al diablo con lo despacio. Sus labios capturaron los míos en un beso.


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Justin

―Son demasiado lindos juntos, no sé quién es demasiado para quien. Ambos son perfectos para el otro‖ ―He oído que él ha comprado una departamento con el dinero que le han estado mandando sus padres. Él quiere vivir con ella, ¿eso no es lo suficientemente tierno? Si yo fuera Melanie Heather, me casaría con ese hombre‖ Sentía ganas de golpear algo solo recordar lo que había escuchado hablar Holly con su amiga en la clase de español. Tenía ganas de pelearme con la primera persona que se cruzase por mi camino. Mi Bubbles, ¿hace cuánto no hablaba con ella? ¿Una semana? Ella llegaba a casa y se iba lo más rápido posible, evitaba cruzar camino conmigo y cuando lo hacía solo intercambiaba conmigo la más falsa de las sonrisas. — ¿Justin me estas escuchando?—había olvidado que estaba conversando por teléfono con Liliana.


RED DE MENTIRAS —Seguro. — ¿Qué te he dicho? Mierda. —Algo…sobre… —Te estaba diciendo si puedo ir a tu departamento. Te extraño tanto en este momento. —Tengo…muchos deberes que hacer, Lily. —Como quieras. Tú te lo pierdes. Liliana corto la comunicación. Ella estaba cabreada, muy cabreada. No tenía idea de porque seguía saliendo con ella. No sentía absolutamente nada por ella. La puerta del departamento se abrió, Melanie entro con una enorme sonrisa en sus labios. Sonrisa que se borró cuando me vio. Melanie.

Dos días. En dos cortos días, íbamos a viajar a Arizona. Iba a regresar a mi ciudad después de mucho tiempo. Iba a ver a mi mamá…y a mi papá. Seguía estremeciéndome


RED DE MENTIRAS al escuchar esa simple palabra. La mayoría de chicas aman a sus padres, son sus héroes. Pero yo no podría tener como héroe a una persona que me ha maltratado cuando aún era capaz de defenderme. Cuando lastimaba a las personas que decía que amaba. — ¿Justin va a ir con ustedes de todas maneras?— preguntó Kendall mientras nos dirigíamos a mi casillero. —No lo se, no hablo con el después de lo que le dije esa vez en el departamento. Con o sin él voy a ir a Arizona, Kendall. —Desearía ir contigo, pero tengo un proyecto de francés que presentar pasado mañana. —No te preocupes, Kend. Estaré bien. —Te quiero un montón, Melanie. No quiero que te pase nada malo. —No pasara nada malo. —aseguré. —O por lo menos eso espero.

❁❁❁


RED DE MENTIRAS —Entonces…me estas dejando por, ¿Cuántos días solo?—preguntó Zack doblando el labio inferior, haciendo puchero. —No te estoy dejando. Solo me iré un par de días. Estaré aquí muy pronto. — ¿Entonces podremos ir juntos al baile de primavera?—me jaló del brazo obligándome a sentarme sobre sus piernas. — ¿Esas es una invitación? ¿En serio? ¿Es lo mejor que tienes? Esperaba más de ti, Hudson. — ¿Qué quieres? ¿Qué me disfrace como príncipe como los idiotas de primer año?—pregunto abrazándome por la cintura. —Pensé que dijiste cero cursi. —No quiero un príncipe. Ellos no son reales. Zack se rió, abrazándome más fuerte. Él me hacía feliz, realmente lo hacía. No había vez que haya estado con el que no me haya reído. Se quedaba conmigo hasta tarde, a ayudarme a terminar mis deberes. Siempre estaba ahí con una sonrisa. — ¿Para qué están yendo a Arizona de todas maneras?— preguntó.


RED DE MENTIRAS Y ahí estaba la gran pregunta. ¿Confiaba en él lo suficiente para contarle mi pasado? Zack aún me miraba con la sonrisa más tierna. —Estoy yendo a ver a mis padres, hace mucho que no los veo. Deje mi casa cuando tenía trece años. Mi padre era uno de los que eran abusivos, él nos golpeaba a mamá y a mí. No lo he vuelto a ver en mucho tiempo. Y yo realmente quiero ver a mi mamá, otra vez. Saber que está bien. —No tienes que avergonzarte por él, Mel. — ¿Cómo no? Ese monstruo es mi padre. —trataba de reprimir el nudo que se estaba formando en mi garganta. —Uno no elige a sus padres, Melanie. Mi papá abandonó a mi mamá cuando estaba embarazada, solo porque él era de una clase más alta que ella, si su familia se enterase que se enrollo con una pobretona lo hubiera desheredado. El prefirió su estúpido dinero. Regreso cuando yo ya tenía 13 años, pensando que con sus estúpidos regalos podría comprarme. El técnicamente le mete ideas a la cabeza de mi mamá, él fue el que le dio la idea de mandarme aquí. No sabes cuánto aprecio que me hayas contado esa parte de ti, Melanie. —dijo mientras depositaba un beso en mi cuello. Justin


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El beso su cuello, haciendo que ella sonriera de oreja a oreja. No sé desde cuando los había comenzado a mirar su escena. Zack le dijo algo al oído, cosa que la hizo reír, risa que escuché hasta la mesa donde yo estaba. Y en el momento en el que escuché su risa, lo supe. Quería ser yo, la persona que la hiciera sonreír. Quería ser yo esa persona que esté en su mente todo el día. Quería ser yo el chico por el cual ella esté orgullosa de hablar enfrente de sus amigas. Quería ser su todo. No me había dado cuenta cuanto necesitaba a Bubbles en mi vida. No me había dado cuenta de muchas cosas. Pero la principal…no me había dado cuenta que había estado enamorado de mi mejor amiga todo este tiempo y nunca lo supe. Si es eso posible. Me levanté de la mesa y salí corriendo del comedor. Quería encontrar a Liliana ya. Cuando la vi salir del laboratorio de ciencias corrí hacia ella. —Hola bebé, ¿Cómo estás?—saludó. —Necesitamos hablar. Ahora.


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—Nadie termina conmigo, Justin Bieber. Nadie. Eres un bastardo al igual que el resto de la escuela, siempre fui mucho para ti. Puedes estar seguro que vas a pagar por esto y muy caro. Liliana se fue, dando zancadas largas y profundas. Todos los que estaban en los pasillos, estaban viéndome en este momento. Les había dado algo de qué hablar. Pero no les prestaba mucha atención a ellos en este momento. Ni a ellos ni a Liliana. En este momento no importaban los miles de rumores que surgirían a causa de todo esto. En la única persona que podía pensar era en Bubbles. Mi Bubbles. La había decepcionado. No había cumplido una de las promesas que le había hecho. La había alejado de mi lado. Pero haría lo que sea para que vuelva a mí, a mi lado. Lo que sea.


RED DE MENTIRAS Melanie.

Regresaba de la casa de Kendall. Juró que odio al profesor de Historia Universal, un ensayo del Imperio Romano ¿a quién demonios le importa lo que pasó en el pasado? Pero claro, después nos están diciendo que olvidemos el pasado y vivamos nuestro presente. ¿Quién los entiende? Nadie. Abrí la puerta del departamento, para sorpresa mía, Justin estaba sentado en el sofá de la sala. Cerré la puerta y entré. —Estas aquí. —dijo con una sonrisa de oreja a oreja. —Eso creo… —Compré pizza, mitad Hawaiana y mitad Americana, con doble queso. Como a ti te gusta. Pasé por el supermercado y conseguí estos. —tomó apresuradamente la bolsa blanca que estaba sobre la mesa de centro. —Menthos. ¿Recuerdas cuando jugábamos a quien resistía más con el caramelo y la soda dentro de la boca? También tengo películas. Y compre toda la serie, esa que te gusta de vampiros, ¿Cómo se llamaba? — ¿‖Vampire Diaries‖? —Exacto, eran los últimos que quedaban. Podemos…


RED DE MENTIRAS —Tengo una cita con Zack. La expresión del rostro de Justin, de felicidad, se ensombreció rápidamente. —Oh, bueno…eh, ¿podemos dejarlo para otro día, verdad? Era la primera vez que veía a Justin nervioso y vulnerable, el siempre parecía tan seguro de sí mismo, sin vergüenza de nada. No reconocía al Justin que tenía enfrente de mis ojos. —Pero puedo quedarme aquí. Quiero quedarme aquí. Lo de ver ―Vampire Diaries‖ suena genial. —dije sinceramente. Tendría que llamar a Zack, y cancelar la noche de cine que había planeado. Pero a una parte de mí, no le importaba. Una parte de mi—una muy grande—quería quedarse con Justin esta noche. — ¿De verdad vas a quedarte conmigo?—preguntó con la sonrisa más hermosa que he visto en mi vida. —De verdad. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS Solo tomó 10 minutos, y ya estábamos como antes. Como los mejores amigos, que siempre hemos sido. Había olvidado lo rápido que se pasaba el tiempo cuando estaba a su lado y lo mucho que me gustaba estar con él. No me había dado cuenta de lo mucho que lo extrañaba. Me costaba explicarle los miles de triángulos amorosos que habían en la serie, la historia de cada personaje, y porque amaba tanto esta serie. —Obviamente soy más apuesto que Damon Salvatore, Elena debería quedarse conmigo. —bromeó haciendo que me riera. —Solo en tus sueños. Nadie es más apuesto que Damon. Justin y yo giramos al mismo tiempo, nuestros rostros se encontraron cara a cara. La distancia que separaba sus labios de los míos no era mucho. Podía sentir sus respiraciones contra mis labios. Yo no podía respirar. En este momento, era como si el resto del mundo hubiera desaparecido. Solo éramos él y yo. Justin se acercó más, y la idea de besar sus labios cada vez era más tentadora. ¿Qué demonios estaba pensado? Tengo novio… ¿verdad? Sí, demonios, sí tengo novio. Y lo amo… ¿verdad? La cabeza comenzaba a darme vueltas, y lo que eran segundos comenzaban a parecerme años. ¿Por qué el deseo de besarlo era tan fuerte? ¿Por qué el deseo de tener sus labios sobre los míos era tan poderoso?


RED DE MENTIRAS Nuestros labios estaban rozándose, cuando el teléfono sonó. —Deberías contestar, puede ser importante. —dije rompiendo la conexión y alejándome totalmente. Pude escuchar como maldijo por lo bajo. Sacó el estúpido celular de su bolsillo, y pude notar lo irritado que estaba. La llamada era de Jake, pude ver. Atendió rápidamente. —Más te vale que sea importante, Jake. ¿Qué paso?— dijo apenas contesto. —Tienes que venir a casa, Justin. Mamá no quiere salir de su habitación, Jack y yo lo hemos intentado pero ello no quiere. Odio verla llorar.—el altavoz estaba encendido. —Espera Jack, ¿de qué me perdí? ¿Por qué mamá está llorando? No entiendo ni una mierda. —Ella y Papá…se van a divorciar. — ¿Todo está bien?—pregunté estúpidamente. Pero era obvio que no, su rostro se había tornado totalmente pálido. Justin se quedó viendo la nada, aun con el teléfono al oído. Podía escuchar la voz de Jake


RED DE MENTIRAS desde el otro lado de la línea preguntando por Justin. Me acerque a Justin y le quite el teléfono de sus manos. — ¿Jake? —Necesitas estar con él, Melanie. Nuestros padres se están divorciando, mamá no se lo está llevando muy bien. Necesitas ayudar a Justin a llegar aquí. —Está bien. Nos vemos después. —dije y corte la comunicación. Cuando volteé, Justin estaba sentado en el suelo, con sus manos sobre su rostro. Me agaché y quede a su altura. Levanté su rostro despacio, y pude ver como dos lágrimas se le escapaban. Antes de tener tiempo de poder decirle algo, sus brazos me rodearon, estrechándome contra su cuerpo fuertemente.

Justin

No necesitaba palabras para expresar como me sentía en este momento, yo sabía que ella entendía todo lo que estaba pasando dentro de mí en este mismo instante.


RED DE MENTIRAS Bajamos de mi auto cuando llegamos al departamento en el que mi Madre y mis hermanos se estaban quedando. Ella y yo bajamos del auto al mismo tiempo que un Mercedes Benz negro con las ventanas polarizadas se estacionaba atrás de nosotros. Reconocía ese auto donde quiera que vaya. Mi padre bajo del auto y cerro despacio la puerta del conductor. Y se quedó ahí. Esperando que yo digiera algo. Que explotara…como siempre lo hacía. —Haz algo por favor, evita que me lancé encima de él y lo comience a golpear. Por favor, Bubbles. No creo que me pueda controlar un minuto más. —susurré en su oído, apenas audible para ella. Ella tomo mi mano y la apretó fuertemente, paso su mano por mi cintura atrayéndome a ella. Su mirada se elevó para mirarme a los ojos. —No vas a ir a ningún lado, no sin mí. —me respondió mientras daba un apretón en mi mano. Ella avanzó y llegó hasta la puerta de la casa de mi mamá, tocó el timbre y la puerta se abrió rápidamente. Bubbles tiró de mi mano y me obligo a entrar para después cerrar la puerta. —Gracias. —dije ahora en voz alta. —Estoy sorprendida…nunca controlas tus ataques de ira.


RED DE MENTIRAS —No siempre te tengo de mi mano cuando estoy a punto de golpear a alguien. —Están aquí, gracias a Dios. Me asustaste, Justin, realmente lo hiciste. —Jake me abrazó apenas me vio. — ¿Dónde está mi mamá y Jack?—pregunté. —Jack está encerrado en su habitación, sabes cómo idolatra a papá, y todo lo que está pasando, lo está matando. No quiere hablar con nadie, ni siquiera con su gemelo. Esta casa está hecha un desastre, Justin. Mamá no ha dejado de llorar toda la noche. No sabía por dónde comenzar, si por mi hermano o por mi madre. Ambos necesitaban a alguien en este momento. Sentí que no iba a poder con lo de ser el hombre de la casa. —Ve con tu madre, hablaré con Jack. Te juro que si es necesario derrumbar la puerta, lo haré. Tu mamá te necesita más. Melanie liberó mi mano y me sentía indefenso. El miedo me recorrió.


RED DE MENTIRAS —Estoy contigo, no tienes que asustarte. Siempre he estado contigo, y siempre lo estaré. Volveré contigo en cuanto solucionemos esto. Bubbles sonrió, y a pesar de ser una simple sonrisa de oreja a oreja, fue suficientemente para darme toda la valentía y fuerza que necesitaba en este momento. Me sentí capaz de consolar a mi madre. Si había una tercera guerra mundial, Bubbles podía ser capaz de solucionar a los países con una de sus sonrisas, porque solo una sonrisa había bastado para solucionar la guerra que había dentro de mí. Melanie.

Toqué la puerta dos veces, sin obtener respuestas algunas. Jake estaba a mi costado, él quería escuchar la voz de su hermano, saber que seguía vivo. No lo había visto desde anoche. —Vamos Jack, sé que estás ahí. Soy yo, Mel. Quiero hablar contigo, quiero ayudarte. Si me abres la puerta puedes hablar conmigo, por favor. No obtuve respuesta alguna. Pero no me rendiría, entraría a esa habitación cueste lo que cueste. Aunque derribar la puerta era algo muy pesado, una idea se me vino a la mente.


RED DE MENTIRAS — ¿La ventana de atrás conecta son su habitación verdad? — ¿Te vas a subir hasta la ventana de su habitación?— preguntó Jake en un susurro. —Sí. —Tenemos una escalera atrás, no sé cómo no lo pensé antes. Jake y yo bajamos las escaleras corriendo hasta llegar al jardín de la parte de atrás de la casa. Jake sacó la escalera del fondo y la empino contra la pared. —Por favor ten cuidado, si algo te pasa, no me lo perdonaría. —Estaré bien, Jake. ¿Cómo estás tú? —Solo quiero que Jack y mamá estén bien. Si ellos están bien yo voy a poder estar bien. Lo abracé, por que sentí que eso era lo que el necesitaba en este momento. Toda la alegría que el siempre sentía, esa alegría que irradiaba a los demás cuando llegaba a un lugar, había sido remplazada por tristeza. Trepé en la escalera y subí cuidadosamente escalón por escalón. Cuando llegué a la ventana la abrí lentamente y entré.


RED DE MENTIRAS Jack se había cubierto el rostro con una enorme almohada. Supe que estaba despierto por el ritmo de sus respiraciones. Me acerqué a él lentamente. —Jack… —Sé que quieres ayudar, Melanie. Pero ahora no quiero hablar con nadie. Vete. Por favor. —No te voy a dejar. Jack, tu hermano está tan preocupado por ti. ¿No crees que el necesita a alguien también? Sabes lo mucho que te ama Jake, tal vez es una conexión de gemelos, pero sea lo que sea. No puedes encerrarte y alejarte de los que te aman. Porque los demás te necesitan. Yo siempre he pensado en ti y en Jake como mis hermanos. Necesitas dejar que te ayuden… —No lo entiendes Melanie. No entiendes que es que el que tú creías que era tu héroe, de repente se vuelva una mierda. —dijo quitándose la almohada de la cara y permitiéndome ver sus ojos llorosos. —Te equivocas, Jack. Créeme que lo he sentido. —Yo…yo no quise ser tan desconsiderado. —Amaba a mi padre, como cualquier niña amaba al suyo, verlo como un rey, como un superhéroe, él era todo sonrisas. Lo amaba…hasta que lo vi pegarle a mi mamá.


RED DE MENTIRAS Después de eso lo único que sentía por él era miedo. A veces las personas se casan…y el amor simplemente se gasta. —Es más que eso Melanie. Papá engaño a Mamá con otra mujer. Él nos engañó a todos. Él no se fue a ningún congreso en Europa, él estaba con la otra.

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— ¿Cómo estas él? ¿Qué te dijo?—preguntó Jake apenas salí de la habitación que él compartía con Jack. —Él está muy afectado, pero es normal. Ahora está durmiendo. ¿Dónde está Justin?—pregunté sentándome a su lado. —Él aun no salé de la habitación de mamá. ¿Quieres comer algo? O no se… —No te preocupes, estoy bien. Cuando Justin y yo llegamos tu papá estaba afuera, ¿has hablado con él? —No quiero verlo, tampoco hablar con él. Él dejo de ser mi padre cuando engañó a mamá. No quiero hablar de él, Melanie.


RED DE MENTIRAS —Entiendo. —dije tomando su mano. —Gracias. —dijo capturándome entre sus brazos. Justin.

No había dolor más grande que el ver a tu mamá llorando en tus brazos. Ella siempre estaba llena de alegría, dispuesta a dejarlo todo por mis hermanos y yo. Ella es la mejor mamá del mundo, de eso no hay duda alguna. No sé cuándo fue, no se me cruzó por la cabeza que papá fuera capaz de hacerle daño alguna vez en su vida, pero me equivoqué. Él era la razón por la que ahora las lágrimas de mamá no dejaban de correr por sus mejillas. —Los amo Justin. A ti y a tus hermanos. Ustedes son todo lo que yo tengo. —dijo apretando sus brazos contra mi cuerpo. —Lo sé, mamá. Nosotros te amamos mucho más, lo sabes.—dije sin apartarla de mis brazos. Melanie

Mi celular sonó, asustándome. Lo saque del bolsillo trasero de mis jeans gastados. — ¿Hola?


RED DE MENTIRAS — ¿Qué se siente haberme cancelado cinco minutos antes de que salga por ti? Tú me rompiste el corazón. — escuché como decía Zack desde el otro lado de la línea. —Aaah…lo siento mucho, Zack. —me disculpé. —No te preocupes, olvidado. Aunque me debes. ¿Vamos a ir a la exposición que querías ver, verdad? —Yo…no voy a poder hoy. Estoy en algo. — ¿Estas enojada conmigo?—preguntó directamente. —No, no es eso. Solo que tengo que cosas que hacer, no me puedo ir. — ¿Dónde estás? ¿Por qué no te puedes ir? —soltó ambas preguntas de un solo tiro. —Estoy en la casa de Justin. — ¿Por qué? —No te lo puedo decir. Son cosas…personales. —Lo entiendo. Eso explica muchas cosas. — ¿Estas celoso?


RED DE MENTIRAS —Escucha, veo cómo te mira el todos los días. Entiendo que son amigos desde pequeños pero no me puedes pedir que no sienta nada de celos cuando me cancelas dos veces seguidas por él. — ¿Cómo sabes que te cancele por él ayer? —Deberían cerrar las cortinas de su apartamento. — masculló y cortó la llamada. —No tienes que sentirte esclavizada a estar aquí. Puedes ir con tu…novio. Justin apareció en la sala con la rostro más triste que he visto en mi vida. Esto era demasiado para él. —No me siento esclavizada. Quiero estar aquí. De alguna manera son la única familia que tengo. No pienso dejarte solo. —Gracias. —dijo abrazándome fuertemente. — ¿Por qué?—pregunté. —Por cumplir tú promesa. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS — ¿Qué paso Justin? ¿Por qué estas llorando?— pregunté agachándome en el suelo. —Creo que me rompí mi brazo. Estaba trepando ese árbol. No quiero que me veas así. —Dijo cubriendo sus ojos con la mano sana. —Vas a pensar que soy una niña. —Creo que eres el niño más valiente. Mi mamá dice que todos pueden llorar. Incluso tú. Justin consiguió un yeso en el brazo derecho gracias a la caída del árbol, el doctor dice que es un milagro que solo se haya roto un solo brazo. Lo he ido a visitar desde que regreso del hospital todos los días, pareciera que vivo en la casa de Justin en vez de la mía. —No necesitar aquí. Puedes jugar con los otros niños. No tienes que estar aquí encerrada por mi culpa. —dijo Justin mientras ordenaba el dinero del monopolio. —No quiero estar en otro lado. Eres mi mejor amigo. Y los mejores amigos están para el otro en las buenas y en las malas. Nunca me iré de tu lado. — ¿Lo prometes?—dijo sonriendo de oreja a oreja. —Lo prometo.


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Hoy era el día. Iba a regresar a Arizona después de mucho tiempo. Me aterraba la idea de que me podía encontrar a mi regreso, pero esta era una visita que necesitaba hacer para estar bien conmigo mismo. Para que todas esas pesadillas terminaran de atormentarme por las noches de una vez por todas. Justin había recogido los boletos de avión ayer por la noche y Tyler ya tenía el suyo. — ¿Estas lista?—me preguntó Justin después de haber bajado la pequeña maleta que compartíamos a la primera planta. Me había esa misma pregunta toda la noche anterior, preguntándome si de verdad quería ir por las respuestas que tanto necesitaba. —Sí, —le respondí segura. — ¿le has marcado a Tyler ya? —Él ya salió hacia el aeropuerto. —respondió.


RED DE MENTIRAS Bajamos al primer piso donde un taxi nos estaba esperando. Justin había insistido en que deberíamos viajar en auto. La idea de viajar día y medio por carretera no era muy atractiva. Llegamos al aeropuerto en una hora. Cuando entramos a este, Tyler ya estaba ahí con una pequeña maleta a su costado. — ¿Zack no va a venir?—preguntó Tyler frunciendo el ceño. Justin me observo fijamente. No había hablado con él desde el día que había ido a la casa de Justin. Zack había ignorado todas mis llamados durante el resto de ese día. Hablar de mis peleas con mi novio no era algo que iba a hacer con Tyler y Justin. —No. —respondí evitando la mirada de ambos. — ¿Por qué no vamos a entregar el equipaje?—preguntó Justin cambiando de tema rápidamente y salvándome. ❁❁❁

Aterrizamos en Arizona una hora y media después. Nos tomó otra hora llegar hasta Phoenix donde vivíamos. Todo se veía tan diferente. Cada lugar por el que pasábamos estaba lleno de recuerdos y a la vez tan vacíos. Todos los recuerdos que aparecían en mi mente, eran con Justin o con su familia. No lograba recordar ninguno con mi mamá…o papá.


RED DE MENTIRAS — ¿Quieres ir al hotel primero o…—preguntó Justin. —No. Quiero hacer primero lo que vine a hacer a Arizona. Justin asintió con la cabeza y le indicó la dirección de nuestra antigua casa al chofer del taxi. Los nervios cada vez aumentaban. Demonios estaba yendo a ver a mi madre después de años. ¿Y si ella no quería verme? ¿Y si ella ya no estaba aquí? Justin tomó mi mano delicadamente y me dio un suave apretón seguido de una sonrisa de oreja a oreja. —Estoy aquí. —susurró en mi oído. Eso era verdad. Él estaba conmigo. ❁❁❁

Mi casa no se veía como mi hogar. Y me pregunté si alguna vez se sintió como mi hogar. Se veía tan diferente y a la vez no había cambiado en nada. Supongo que me estoy volviendo un poco emocional. Justin y Tyler estaban detrás de mí, ambos habían insistido en venir conmigo. No era lo suficientemente valiente como para venir sola. Toque la puerta dos veces.


RED DE MENTIRAS Y esperé respuestas. Al pasar cinco minutos enteros. Volví a tocar sin obtener respuesta. —Creo que no hay nadie. —les dije. —Deberías de preguntarle a tu vecina. —dijo Tyler. La expresión de Justin era totalmente seria. Me acerqué a la puerta del lado, y toqué dos veces. Pasó un minuto y la Señora Hyter saló. Ella había sido mi niñera tantas veces, pero ahora el recuerdo era muy borroso. — ¿En qué la puedo ayudar?—preguntó al parecer sin reconocerme. —Señora Hyter, soy Melanie Heather. Vivía al lado, ¿me recuerda? —Melanie, te ves tan adulta e irreconocible. Estas muy hermosa y muy grande. Y pensar que te vi hace muchos años. —Comentó emocionada antes de darme un fuerte abrazo. — ¿Qué te trajo de vuelta a Arizona? —Vine a ver a mi madre. No la he visto ni hablado con ella en muchos años. ¿Sabe si ha salido? He tocado la puerta pero nadie me ha respondido. —He esperado este día por tantos años, y por fin llegó. Creo que deberías pasar, querida.


RED DE MENTIRAS La Señora Hyter cerró la puerta cuando estuve adentro, dejando a Justin y Tyler afuera. La seguí hasta llegar a la sala. Julia, como se llamaba comenzó a buscar entre uno de los cajones del viejo estante de madera que se encontraba en la sala. —Puedes sentarte. —me indicó.—Estoy segura que la he guardado en este cajón. — ¿A qué se refiere?—pregunté curiosa. —A esto. —dijo sacando un sobre rectangular blanco. — Te has perdido de tanto, Melanie. Sé que estás llena de dudas, y tu madre esperaba que algún día regresaras a aclarar todas ellas. Ella no podía irse sin dejarte esto. — ¿Irse a dónde? ¿Ella no está en Arizona? —No, Melanie. Tu madre falleció hace año y medio. Ella fue asesinada, el único sospechoso es…tu padre.


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Querida Melanie: Si estás leyendo esta carta, es porque dos cosas han pasado. Porque al fin has regresado a Arizona, y porque estoy…muerta. Duele escribirlo, pero sé que este infierno va a terminar en eso. Tengo muchas cosas que explicarte que no se por cuál de todas empezar. Nací en Los Ángeles, California. Mis padres murieron jóvenes en un accidente automovilístico cuando tenía quince años. No tenía más familia, no tenía quien se hiciera cargo o responsable de mí. Un día; mientras esperaba que el cocinero de uno del restaurante cerca de mi antigua casa, saliera con las sobras del día; un señor se me acerco. Me ofreció trabajo. No tenía idea en donde podría trabajar alguien como yo, pero acepté. Él señor me llevo a una zona donde nunca había estado en mi vida entera. Era un prostíbulo.


RED DE MENTIRAS Él dijo que si hacía las cosas bien ganaría mucho dinero. Era la única opción que tenía, estaba sola en el mundo y era mi única alternativa. Me enamoré de uno de los encargados del lugar, pero él solo me veía como una puta más. ¿Eso era lo que era, verdad? No iba a conseguir nada mejor que esto, porque esto era todo lo que yo merecía, o al menos pensaba eso. El tiempo iba pasando, tenía dieciocho años cuando un día, un hombre elegante llego al lugar. Él me pidió a mí. Las otras chicas del lugar estaban celosas y enojadas, él hombre parecía ser un hombre muy importante lleno de dinero. Paso lo de siempre. Pasaron semanas y me enfermé, tenía náuseas y mareos. El hombre del prostíbulo del cual estaba enamorada, me llevo al hospital. Estaba embarazada. Había sido una mala semana para mí, y el último hombre con el que me había acostado fue el rico. Sabía que me iban a despedir, sabía que me iban a echar de donde trabajaba. Y así lo hicieron, me echaron del lugar técnicamente a patadas. Y nunca más volví a ver al hombre del cual estaba enamorada. Estaba tan asustada, solo tenía dieciocho años y estaba sola en el mundo. Quise abortarte. Duele tanto escribirlo. Termine en un hospital después de un intento de querer abortar. Quise quitarte la vida, Melanie. La enfermera dijo que habías sobrevivido por un milagro. Me dijo que no podía


RED DE MENTIRAS quitarle la vida aun ser indefenso, que no lo merecías. No lo creí, hasta el día que naciste. Di a luz en un hospital público, y cuando oí tu llanto, es hermosa melodía, sentía que solo quería darte todo lo mejor del mundo. Que no importaba todo lo malo que me había pasado en la vida. Dios si existía, porque me había dado a la criatura más hermosa que hayan visto mis ojos. Eras todo un angelito, me pregunté qué había hecho para merecer algo tan hermoso como tú. Porque realmente no lo hacía. Tu padre nunca fue ese hombre que veías maltratarme todos los días, conocí a Phil en el bar que comencé a trabajar. Él me ofreció una casa, suponía que estaba bien mientras que tú estés bien. Tú ibas a tener un techo donde vivir, y no importaba si tenía que soportar sus golpes. Nunca nos casamos. Mientras estoy escribiendo esta carta, tú estás en el otro lado del país. Pero sé que estas bien. Nunca te hubiera dejado ir si no hubiera estado realmente segura que ibas a estar bien. Puedes estar completamente segura de eso. Porque estas con tú ángel. Cuando veía como Justin te protegía y a veces lo descubría en tu cama cuando eran


RED DE MENTIRAS niños, por la mañana, como te miraba; sabía que ibas a estar bien. Porque tenías un ángel guardián en la tierra. Creo que mereces saber quién es tu padre, ¿verdad? Su nombre es Jordan Watyger. Esa noche, mientras el sacaba el dinero de su billetera para pagar se le cayó su tarjeta de identidad al suelo y pude ver su nombre. Mereces buscarlo. Él no sabe de ti, pero mereces conocerlo al fin y al cabo. Lo siento mucho, Melanie. Siento no haber sido la madre que necesitabas, siento no cuidarte como debí. Siento tantas cosas que no puedo escribirlas todas en esta carta. Solo espero que un día me perdones, y sepas que te amo tanto y que nunca me voy a arrepentir de haberte tenido. No importa si me odias, porque yo siempre te llevaré en mi corazón. La vida me ha dado varias cosas malas, y yo he tomado varias decisiones malas y pocas buenas. Pero la mejor que he tomado ha sido dejarte nacer. Eres lo mejor que me han dado en la vida, y de lo único que no me arrepiento. Te ama con toda su alma. Mamá


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Justin

—Tengo que ir a hacer algunos recados que me ha mandado hacer mi madre, regresaré pronto. —dijo Tyler con ambas manos en sus bolsillos. Mi teléfono sonó, antes de atender le dije a Tyler. —Seguro. —presione el botón verde y contesté. — ¿Mamá? ¿Cómo estás?—pregunté. Las cosas se habían tranquilizado un poco en casa. Aunque me seguía negando a que mi mamá se acercará a mi padre. Por eso todos los trámites del divorcio los estaba realizando el abogado de la familia. Los gemelos estaban mejor, Bubbles había pasado todo el tiempo después de la escuela, en la casa. Ella ya era parte de la familia, así que mi mamá y los gemelos estaban encantados. Mamá disfrutaba tanto tener su compañía,


RED DE MENTIRAS por las tardes Bubbles la ayudaba a preparar pasteles, salían de compras, cosas que las chicas hacen. Y sé que está mal, pero me gustaba la idea de que Bubbles no haya pasado tiempo con el idiota de su novio, en todo este tiempo. La había visto como el primer día que se quedó, se la paso llamándolo. Pero después lo dejo, y era ahora su teléfono el que sonaba y ella ignoraba. — Bien. ¿Cómo están ustedes? ¿Estas con Melanie en este momento? Bubbles era la hija que mi mamá siempre había querido. Alguien con quien compartir una tarde de compras, alguien con quien hacer simplemente cosas de chicas. —No, ella está con la Señora Hyder ahora. —Justin, necesitas decirle todo lo que sabes. A ella le romperá el corazón si un día se entera que tú le ocultabas gran parte de su pasado. Eres la única persona en la que ella confía completamente. Todo lo que sabía. Ella me odiaría en cuanto se enterase de todo lo que le había ocultado en este tiempo. Ella nunca volvería a confiar en mí. Yo solo quería que nada ni nadie la lastimasen. Sabía que venir a Arizona iba a terminar en algo malo, pero ella tenía que saber la verdad, de alguna u otra forma.


RED DE MENTIRAS Estaba a punto de responderle, cuando la Señora Hyder abrió la puerta de su casa y me hizo una seña para que me acercara a la entrada de su lugar. —Mamá te llamo después, te amo. —le dije y corte la llamada para acercarme a la puerta principal de la casa de la familia Hyder. —Señora Hyder, ¿hay algún problema? —Creo que necesitas ir a verificar si Melanie está bien. —respondió, la expresión de su rostro era completamente de tristeza. — ¿Qué? Pero si ella estaba adentro, con usted— pregunté realmente confundido. —Ella está teniendo mucho dentro de su cabeza en este momento. Ella salió hace un minuto por la puerta de atrás, dijo que necesitaba estar sola. Ella te necesita en este momento, más que nunca.

Melanie.


RED DE MENTIRAS Estaba enfrente de su tumba. Queriendo decirle tantas cosas que me he guardado desde que era niña. Pero simplemente no puedo decir ninguna de ellas. Cuando vine a Arizona fue para ver si ella estaba bien, juro por lo que sea, que nunca entro en mi mente la posibilidad de que ella pudiera estar…muerta. El lugar estaba totalmente vacío, la lápida se veía muy reciente y el lugar hecho para colocar flores está vacío. — ¿Piensas que esta carta soluciono algo? Pues estas equivocada. ¿Por qué no pudiste decirme todo esto antes? ¿Sabes? A veces te necesitaba, te sigo necesitando. Quiero tener a alguien con quien hablar sobre los chicos, alguien en quien siempre pueda confiar y saber que nunca me va a traicionar. Eso es lo único que necesitaba. Una mamá. Sabía que en el momento en el que él se enterara que no estaba más con la Señora Hyder, Justin vendría a buscarme. Sabía que él estaba detrás de mí, su mano se posó sobre mi hombro. Me levanté del suelo y busqué un salvavidas en esta fuerte marea. Los brazos de Justin me rodearon, estrechándome fuertemente a su cuerpo. Él siempre había estado en los momentos más difíciles, si algo en esa carta tenía razón, era en que yo sí tenía un ángel. Y ese ángel tenía nombre. —Ella está muerta, Justin. —sollocé y mis lágrimas caían en el hombro de Justin, mojando su camisa azul.


RED DE MENTIRAS —Lo sé. —respondió sin soltarme. — ¿La Señora Hyder te lo dijo?—pregunte. —No. —respondió para después tomar una larga respiración y dejarla escapar. —Yo ya lo sabía. Hace mucho. Me aleje de él, mirándolo a los ojos directamente. Él intentó volver a acercarse a mí pero me aleje de la misma manera. Esto era demasiado para mí. No hay manera. No hay manera de que Justin me haya ocultado esto. Él nunca haría eso, ¿verdad? Él nunca me traicionaría de esa forma, yo nunca le hubiera ocultado algo así. Él tampoco, ¿verdad? —Tienes que escucharme…—dijo y las lágrimas comenzaban a caer más rápido. —tengo muchas cosas que explicarte. ¿Recuerdas esa vez que estábamos jugando fútbol con Kendall y Tyler una semana antes de irnos de Arizona? Teníamos 13 años. El balón cayó en la casa de la Señora Smith, la mejor amiga de tu mamá. Hicimos sorteo para ver quien recogía la pelota, salí yo. Entré por la puerta de atrás, y vi la pelota que estaba detrás del árbol. Escuché que Phil no era tu verdadero padre y muchas otras cosas, escuché una conversación que nunca debí haber escuchado, y que debí haberte contado.


RED DE MENTIRAS — ¿Hace cuánto sabías que mi mamá había muerto?— solté. —Dos meses después de que ella falleció, vine a Arizona a recoger los papeles de nuestra antigua escuela para inscribirme en el equipo de fútbol. — ¿Cómo pudiste, Justin? Mi vida ha estado llena de mentiras desde que nací. Todo el mundo me mintió. Incluso tú. Eres la única persona en la que confío, ¿Por qué nunca me dijiste que sabías que mi mamá estaba muerta? ¿Por qué me dejaste venir aquí si lo sabías? Tú eras todo lo que tenía, ahora ya ni sé lo que tengo. Solo… tengo que irme de aquí. —me di vuelta pero su mano atrapó mi brazo, impidiendo moverme. —Necesito estar sola, y estaba vez si te incluye a ti. — ¿Qué sentido tiene? ¿Hubiera cambiado algo en ese entonces? Yo solo quería protegerte. —gritó. Me di vuelta para verlo, una lágrima se le escapo y comenzó a rodar por su mejilla. —Hubiera cambiado todo. —respondí en un susurro.


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Me esforzaba demasiado por seguir respirando, intentando que el aire llegara a mis pulmones y no desplomarme. Me senté en una de las miles bancas del parque, después de haber caminado por una hora entera, me deje caer. No podía entender nada de lo que estaba pasando en este momento. Era demasiada información solo para un día: 1. Descubrí que mi mamá estaba muerta y que mi mejor amigo me lo había ocultado. 2. Él padre abusivo que tuve desde niña, no era mi verdadero padre. 3. Mi verdadero padre era un hombre el cual mi madre nunca conoció. 4. Justin me había ocultado parte de mi vida. 5. Mi vida estaba hecha una mierda. ¿Podría empeorar aún más? Las lágrimas seguían cayendo libremente por mis mejillas, sabía que mis ojos


RED DE MENTIRAS en estos momentos deberían estar rojos e inflamados. Pero no importaba. Yo solo deseaba nunca haber venido a Arizona, haberme alejado de la verdadera verdad por más tiempo. No era lo suficientemente fuerte. Mi vida había estado llena de mentiras desde que nací. En este momento estaba enredada en una red de mentiras que yo no había querido para mí. Y era doloroso. Porque la verdad de las mentiras, es que cuando mientes en el momento, el daño no lo sientes, se siente mucho tiempo después cuando la verdad vence a las mentiras. Y duele aún más, cuando tú fuiste la que fue engañada. Me levanté de la banca, y seguí caminando. Era la única manera en la que lograba despejar mi mente por unos pocos segundos. — ¿Estas bien? Una pequeña, de al parecer, apenas unos seis años, se detuvo enfrente mío. Tomó mi mano con timidez y sonrió. Había algo en su sonrisa que me recordaba tanto a mí. — ¡Hey Bubbles! ¿Con quién estás hablando?—dijo un pequeño niño apareció por detrás de ella y me evaluó con la mirada. Eran sus ojos, el niño tenía los mismos ojos color miel de Justin, su misma sonrisa, y me hacía sentir segura de


RED DE MENTIRAS alguna extraña manera. Ambos niños se miraron, y compartieron una tímida sonrisa. La niña apretó mi mano y sonrió de oreja a oreja. El vestido que ella llevaba puesto me llamó la atención, cuando era niña mi mamá me había regalado uno por navidad, esa misma noche lo había manchado con soda, mancha que nunca desapareció. Una mancha de soda se encontraba en medio del vestido de aquella desconocida niña. Debía ser solo una coincidencia, ¿verdad? La loca idea que tenía en la cabeza no podía ser verdad. Dicen que comienzas a ver parte de tu pasado cuando te ves al borde de la muerte, ¿Qué demonios estaba pasando conmigo? — ¿Quién eres tú?—pregunté mareada. ¿Por qué todo estaba dando vueltas en mi cabeza? —Mi nombre es Melanie. Igual que el tuyo. —respondió la pequeña. —No entiendo. —un fuerte dolor se apodero de mi cabeza. —Necesitó…respirar. Me alejé de los niños, caminando hacia el otro lado de la calle. — ¡Cuidado!—gritó la niña. Voltee para ver a que se refería. Pero todo se volvió tan confuso y borroso.


RED DE MENTIRAS De momento a otro estaba tendida en el suelo, pude escuchar como una persona gritó: ―Llamen a una ambulancia‖. Una respiración. Dos respiraciones. ¿Desde cuándo era tan difícil respirar? Trataba de mantener los ojos abiertos, pero los párpados cada vez se hacían más pesados. —Vas a estar bien. —La niña con la que acababa de hablar estaba de cuclillas a mi lado, se acercó a mi frente y depositó un suave y delicado beso. —Te lo prometo. Justin.

—Mamá, ella no me contesta el teléfono. Puede estar en cualquier parte de la ciudad, si le ha pasado algo yo… —Justin, respira. La vas a encontrar. Solo tranquilízate, no vas a hacer nada si sigues así de preocupado. —Mamá, antes de que ella me odie completamente necesito decirle algo. Necesito decirle que la amo. —Lo sé, mi niño. —respondió. —No como amigos, mamá. La amo, de verdad. Realmente la amo. —Lo sé desde hace muchos años. Dos personas no se preocupan la una por la otra tanto como ustedes lo hacen


RED DE MENTIRAS por el otro. Ella no te odiará, cariño. La manera en que la miras. Cuando me dijiste que estabas saliendo con ella, me alegre tanto, yo pensé que por fin uno de los dos se había dado cuenta que entre los dos había algo más. Aunque me hayas mentido…ambos se miraban como si fuera una pareja real. Y cuando se miraban… — ¿Sabías que estábamos mintiendo?—pregunté interrumpiéndola extrañado. —Una madre sabe cuándo su hijo le miente. Mi teléfono sonó, la idea de que tal vez pueda ser ella me hizo poner automáticamente nervioso. —Tengo una llamada en espera, un segundo. —Dije y corté la de mi madre. — ¿Hola? — ¿Justin…Bieber?—preguntó una voz desconocida desde el otro lado de la línea. —Sí, ¿con quién hablo? —Soy la recepcionista del Hospital de Phoenix. Una paciente acaba de ingresar por emergencias, lo único que ella traía consigo era su teléfono celular. La última llamada fue a este número, el suyo. Ella se llama… ¿Melanie? Es la última información que tuvimos de ella. ¿Disculpe, señor? ¿Sigue ahí?


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Melanie.

Sabía que podía abrir los ojos, pero la idea de hacerlo era muy agotadora. Lo intenté, pero la luz del lugar donde me encontraba me lo impidió. Demonios. ¿Por qué me dolía todo el cuerpo? ¿Dónde estaba y como había llegado a este lugar? —Ella va a despertar pronto. —Escuché una voz femenina. —Esta con los calmantes y suficiente morfina para que el dolor no sea tan irritante y molestoso. Ella ha tenido mucha suerte. Ese auto pudo haberla matado. — ¿Ella va a estar bien? Oí la voz de Justin, y de alguna manera, mis respiraciones se tranquilizaron. Quería verlo, pero la luz aún seguía molestándome. —Solo tiene conmociones cerebrales, y golpes por todo el cuerpo. La enfermera vendrá en media hora a aplicarle más morfina para clamar el dolor. Vendré pronto. —dijo y después escuché el sonido de una puerta cerrarse.


RED DE MENTIRAS Pude sentir cuando su mano estuvo sobre la mía. Le dio un suave apretón, y puedo adivinar que en este momento me estaba mirando fijamente a los ojos. —La segunda vez, Bubbles. Prometiste que no me harías pasar por lo mismo, y aquí estamos. En un hospital. Pero estas bien. No sé si me puedes escuchar, no sé cómo funciona esto de la morfina, una de las razones por las que pienso que no hubiera sido un buen doctor. —Soltó una carcajada. —Pero quiero decirte que lo siento, yo no quería lastimarte. Sabes nunca haría nada para lastimarte. Yo solo quería protegerte, te prometí que nada ni nadie te volverían a lastimar. Solo intentaba cumplir mi promesa, no me había dado cuenta del daño que te podía hacer yo al ocultártelo. Solo espero que cuando te despiertes, no me odies. No podría vivir sabiendo que la única persona que tengo, me odia. Y hay otra cosa más. ¿Te acuerdas que me preguntabas siempre porque odiaba tanto a Tyler? ¿Y siempre te respondía que era porque él era un idiota? Bueno, una parte es verdad. Él es un idiota. Pero la verdad es, que cuando ustedes comenzaron a salir, pensé que te estaba perdiendo, Bubbles. Estaba celoso. No puedo creer que te esté diciendo esto. No se cuánto tiempo lleve enamorado de ti, pero sé que es mucho. Amo la manera en la que haces que las cosas sencillas, se vuelvan hermosas. Amo el sonido de tu risa. Amo como piensas en otras personas antes de ti. Amo cuando te muerdes tu labio cuando estas nerviosa.


RED DE MENTIRAS Amo que no sepas lo hermosa que eres para el resto del mundo. Amo cuando me sonríes solo a mí, y el mundo se detiene. Amo como siempre estás ahí para mí. Amo como te sonrojas. Porque amo todo de ti, cada pequeña parte, la amo. No sé qué sería de mí sin mi Bubbles. Abrí los ojos lentamente, y tenía razón, Justin me estaba mirando fijamente a los ojos. Una sonrisa se extendió por su rostro cuando sus ojos se encontraron con los míos. — ¿Escuchaste? ¿O tengo que repetir todo de nuevo?— preguntó sin dejar de sonreír. —Escuché. Todo. —respondí. Sabía que estaba sonriendo como una idiota en este momento. Pero no me importaba. ¿Cómo me va a importar después de probablemente las palabras más hermosas que he escuchado en mi vida entera? No, no importaba. — ¡Hey Mel!—exclamaron los gemelos al mismo tiempo, entrando a la habitación del hospital. Justin se rió, haciéndome reír a mí también. —Oh. Te lo dije, deberíamos haber tocado. Te dije que ellos probablemente ya habían abierto los ojos y se estén declarando su amor. —dijo Jack dándole un codazo a Jake.


RED DE MENTIRAS — ¿Yo que iba a saber? Pero ya que estamos aquí…lo siento hermano. Nosotros también tenemos derecho. — Jake me abrazo antes de que Jack hiciera lo mismo. — ¿Dónde está mamá?—preguntó Justin, en ningún momento soltó mi mano. —Ahora viene. Tiene que firmar un estúpido permiso en la entrada. Nosotros vinimos corriendo, y los demás nos miraban con caras extrañas. —respondió Jack. — ¿Viajaron desde Nueva York hasta Arizona, solo para verme?—pregunté. —Eres parte de la familia. Como mi hermana, o tal vez…como mi cuñada ¡eh!—me respondió Jake. —Él tiene razón. Eres parte de la familia, de cualquier forma. —comentó Jack. —Gemelos… ¿podrían darnos…un minuto?—pregunté. —Nosotros…estaremos…afuera…si nos…necesitan. — dijo Jake, mientras Jack se encargaba de empujarlo fuera de la habitación. —Suerte hermano. —dijo Jack antes de cerrar la puerta.


RED DE MENTIRAS —Así que… ¿para qué quieres que estemos solos, Bubbles? —Porque sería incomodo hacer esto enfrente de tus hermanos. —me acerqué a él y capturé sus labios en un beso. Cuando sus labios estuvieron conectados con los míos, como si fueran uno solo, sentí como si hubiera esperado sentir este beso desde hace mucho tiempo. Aunque ya nos habíamos besado una vez antes, nada se comparaba con este beso. Sus labios contra los míos se sentían suaves, mientras nos besábamos sus manos descansaba en mi cintura dándole un poco de estabilidad. Era el beso perfecto, con el que Kendall y yo siempre habíamos soñado cuando éramos más pequeñas. Él se alejó de mí, y me sonrió. —He estado esperando esto por mucho tiempo, no tienes idea—me dijo en un susurro. —Yo también. —dije regresando a sus labios.


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De vuelta en Nueva York. Nos habíamos quedado el resto de la semana en Arizona, yo tratando de que mi cuerpo volviera a la normalidad y que poder asimilar todo lo que estaba pasando. No parecía ser la misma chica que había subido a ese avión en Nueva York una semana antes. Pero aquí estábamos. Justin pasó uno de sus brazos por mi cintura estrechándome contra su cuerpo. Sonrió de oreja a oreja, haciéndome sonreír a mí de igual manera. Se acercó a mis labios, besándome. Probablemente todos en el campus exterior nos deben estar mirando en este mismo instante. Pero no es que me importara mucho tampoco. —Vamos a llegar tarde. —susurré sobre sus labios. — ¿Esta mal si eso no me importa? Desearía quedarme aquí, contigo. Besándote. —me robó un beso fugaz haciéndome reír.


RED DE MENTIRAS —Creo que ya tuvimos suficiente de eso en Arizona. Es asqueroso. —comentó Jack cuando se detuvo a nuestro lado. —Cállate. —le respondió Justin abrazándome. —Él tiene razón, tenemos suficiente romance para toda la vida. —dijo Jack. Justin y yo nos reímos al mismo tiempo. En Arizona nos habíamos pasado jugando muchos juegos de mesa en el hospital: Jake hacia trampa el 40% del tiempo, Jack se aburría antes de terminarlos y yo no me podía concentrar en otra cosa que no sea Justin. Probablemente, suene como una completa enamorada, pero supongo que es así como se siente. —Tengo que ir a clases, los veré luego. — dije dándole un beso en la mejilla de Justin. —Falta media hora para que comience el primer periodo. —dijo Justin. —Lo sé. Pero necesito hablar con Zack. Sobre muchas cosas... —Entonces debería ir contigo. —dijo tomando mi mano. —Me gustaría estar ahí.


RED DE MENTIRAS —No. Justin, quiero terminar bien con él. Sin problemas. Prométeme que no estarás espiando por ahí. —dije señalándolo con mi dedo índice. —No puedo prometerte eso. —dijo haciendo puchero. —Promételo. —insistí. —Lo prometo. —respondió. Se acercó a mí, y me dio un beso en los labios. —Solo por ti. ❁❁❁

—Hola Zack. —dije haciendo que su mirada se detuviese en mí. La chica que lo acompañaba, Marissa, era un año menor que nosotros. Ella solo me sonrió, le dijo algo a Zack y se fue, todo eso en menos de un segundo. Zack se levantó de la silla y en un paso lento se acercó a mí. Era raro tenerlo enfrente de mí después de todo lo que había pasado en Arizona. —Estas aquí. —unió mi mano con la suya, pero la alejé rápidamente. No quería darle falsas esperanzas. —Siento no haberte llamado, estaba tan cabreado. Fui un completo idiota, he estado contando los días para hoy. Ha pasado una semana entera desde la última vez que te vi ¿Estas bien?


RED DE MENTIRAS —Una semana. En una semana pueden cambiar muchas cosas, Zack. —dije, evitando su mirada. ¿Por qué no le podía decir todo esto a los ojos? — ¿De qué hablas? ¿Paso algo en Arizona?—pude notar como su cuerpo se tensó rápidamente. —Han pasado muchas cosas. Escucha... — ¿Vas a terminar conmigo, verdad?—preguntó, sorprendiéndome. —Yo...—no tenía palabra alguna. — ¿Justin y tú... —Estamos...no sé qué estamos haciendo, solo sé que he estado enamorada de mi mejor amigo y nunca me he dado cuenta. —¿Sentiste algo por mí?—Zack llevó su mano a su boca, mordiendo su pulgar, cosa que hacía cuando estaba nervioso. —No te puedo mentir. Sentí algo por ti. Enamorarías a cualquier chica. Eres divertido, apuesto, y muy buena persona. Sería imposible que una chica no notara eso. Nunca he confiado en nadie tan rápido como lo hice contigo, solo...solo creo que no estamos hechos el uno para el otro.


RED DE MENTIRAS —¿Eso es todo? Supongo que las chicas tienen más ventaja en el asunto de rompimientos, ellas pueden decir que están embarazadas. Nosotros...no.—dijo con una media sonrisa, y fue inevitable no reírme. Zack siempre lograba sacarle el lado divertido a todo.—Seguiré estando ahí para ti, Melanie.—dijo sosteniendo mi mano nuevamente, y dándome un apretón— Nunca lo olvides. Puedes estar con cualquier hombre, pero una parte de ti, siempre será mía. ❁❁❁

—¿El enserio te dijo eso? Oh mierda. Espera a que Justin se enterara. Este hombre era celoso cuando solo eran amigos, ahora que eres su novia, oh mierda.—Kendall cubrió sus labios con sus manos. Metí mis manos a mis bolsillos, era un día helado en Nueva York. Había tenido el sol de Arizona una semana entera, pero aquí estamos de nuevo, en la fría ciudad de Nueva York. —Creo que omitiremos esa parte, yo realmente no quiero que exista ningún tipo de rivalidad entre Zack y él.—dije y le di una largo sorbo a mi chocolate caliente.


RED DE MENTIRAS —Así que, ¿no piensas decirle a tu novio que tu ex te dijo que serás siempre de él? Buena chica, yo también haría los mismo. Sonaba raro saliendo de los labios de Kendall. "Novio". "Justin mi novio". Definitivamente una semana no había sido suficientemente para asimilarlo. Justin entro a la cafetería de la escuela, buscó con la mirada alrededor y sus ojos se encontraron con los míos, y él sonrió. Con una de esas sonrisas que podían derretir a cualquiera. Caminó hacia nuestra mesa, y depositó un corto pero dulce beso en mis labios. —Hola para ti también, Justin—dijo Kendall. —Hola Kendall, ¿cómo estás?—dijo con una enorme sonrisa, sus manos pasaron por mi cintura cuando se sentó a mi lado. El calor de su cuerpo era abrigador. —Bien, por ahora. ¿A qué se debe esa enorme sonrisa en tu rostro, niño bonito?—Kendall río. —Porque, tengo a la novia más hermosa del mundo.— dijo besando mi cuello. Mi punto débil. Cosa que él había descubierto en la semana que pasamos en Arizona, un beso ahí y me hacías mantequilla derretida.


RED DE MENTIRAS —Los gemelos tenían razón cuando dijeron que estaban demasiado cursis. Los dejo solos chicos. Por favor, no hagan una escena de porno enfrente de todos.—susurró esta última parte solo para nosotros. —¡Kendall!—exclamé haciendo que se riera mientras salía de la cafetería. —Sabes que yo no tendr��a ningún problema con eso.— dijo Justin, recibiendo un golpe en su brazo. —¡Auch!—dijo abrazándome más fuerte.


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—¿Le gustaría compartir algo con la clase, Señorita Heather?—me preguntó la maestra Abigail, haciéndome levantar la mirada. Trataba de contener la risa que estaba a punto de escapar de mis labios.—¿Nos cuenta el chiste? —No hay ningún chiste.—respondí como pude. —Pues no parece.—dijo seriamente.—Concéntrese en la clase, o tendrá problemas.—y se volvió a voltear para seguir escribiendo en la pizarra. Saqué mi teléfono disimuladamente, y escribí lo más rápido que pude "Es tu culpa", lo envié hacia el móvil de Justin y guardé el mío de nuevo en mi bolso. Justin me había mandado un mensaje: "Alguien necesita un buen acostón", cuando lo maestra nos había dicho que tendríamos un trabajo final que trataría de un ensayo de 50 hojas. Y ahí fue cuando exploté en risas. Probablemente los demás estén pensando que soy una completa demente.


RED DE MENTIRAS Volteé a ver porque no había obtenido respuesta, pero Justin estaba mirándome. Pero él estaba tenso. Le pregunté con la mirada, era increíble cómo podría entender algunas veces lo que intentaba decirle. Justin señalo con la cabeza el lado izquierdo del salón. Zack también me estaba mirando fijamente. Juro haber escuchado un gruñido de parte de Justin. ❁❁❁

—Él es un completo idiota.—dijo Justin mientras me acompañaba hasta mi casillero. —Solo me estaba mirando, Justin.—dije entre risas. —Es en la forma que te mira, Bubbles. Te mira de la misma forma que yo, y...—pasó su mano por mi cintura, haciendo que mi espalda se chocara con los casillero metálicos de color verde.—solo yo puedo mirarte así. —Eres tan celoso.—sonreí de oreja a oreja. —Tú eres igual o más celosa que yo. ¿Recuerdas a la azafata del avión?—preguntó burlonamente. —Ella estaba coqueteando contigo en mi cara. Incluso después que le dije que eras mi novio. Ella era una completa perra.


RED DE MENTIRAS —Okey, chica celosa.—dijo acercando su rostro cada vez más al mío.—Soy solo tuyo, lo sabes ¿no? —Solo mío.—repetí para asegurarme de eso. —¡Heather, Bieber! Esto es la escuela, no un lugar para demostrar su afecto en público.—nos reprendió el entrenador de fútbol. —Lo siento, entrenador. Ya sabe, a veces no puedo controlarla.—dijo y lo pellizque en su abdomen, haciéndolo reír. —Bieber, te necesito en el campo con todo el equipo en cinco minutos. Necesito decirles un comunicado antes del inicio de la temporada. ¡Apúrate!—dijo el entrenador, técnicamente echándolo de mi lado. Justin deposito un suave beso en mi mejilla y dijo un "Te veo después, nos saltamos de tema" y salió corriendo detrás del entrenador. Sabía que lo iba a ver en pocos minutos, tenía clase de deporte en unos pocos minutos. Y la idea, no era muy atractiva. ❁❁❁

—Cuatro vueltas alrededor del campo, mediremos la resistencia de cada uno. ¡Ya!—dijo el profesor Jim, ¿no


RED DE MENTIRAS les parece irónico que los profesores de deporte siempre son un poco rellenos? Ya quisiera ver al profesor Jim, correr esas cuatro vueltas al enorme campo de la escuela. No compartía mi clase de deporte con nadie conocido, ya que Kendall estaba en el club de animadoras, ella no tenía que pasar por esta tortura. Odiaba completamente el uniforme deportivo, o también conocido como el uniforme puti deportivo. Hasta el de las animadoras tenía más tela que este. El short llegaba cubría con las justas mi trasero, y el polo era de color plomo y un poco apretado. ¿No se supone que las escuelas evitan cosas así? El nuevo uniforma apestaba. Extrañaba poder correr con algo con lo que no me vea como una puta. Me coloqué los audífonos de mi iPod, disimuladamente, evitando al profesor. Cuando iba mita de vuelta, busqué con la mirada a Justin. El equipo de futbol estaba en medio del campo, unido con el de las animadoras, Vi a Kendall, ella también me vio y me saludo con la mano alegremente, a lo que respondí de la misma manera. El entrenador termino de decir su discurso y ambos equipos estallaron en gritos. Los chicos se daban empujones de ánimo, y las animadoras estallaban de gritos. Y ahí estaba Justin, con Elena técnicamente encima de él.


RED DE MENTIRAS Elena no era la capitana de las animadoras, oh no, no había forma de comparar a su capitana, Katherine, con ella. Katherine era una paloma blanca, dispuesta ayudar a todo el mundo. Y Elena...era una puta. Ella simplemente no tenía amigas, solo enemigas. Se había acostado con todos los novios de sus ex amigas. Ella parecía tener algo con los chicos que tenían novia. Sentí algo en mi estómago, pero no, no eran celos. Era algo más fuerte que eso, era un presentimiento.

❁❁❁

—¿Estas bien?—preguntó Jake sentándose a mi lado en las bancas que se encontraban en el exterior de la escuela. Acababa de salir de mi clase de deporte, tenía el cabello hecho un completo desastre y amarrado en un moño.


RED DE MENTIRAS Justin no iba a tardar de salir de su entrenamiento de fútbol, e iríamos a casa. —¿Por qué preguntas?—le respondí con otra pregunta. —Te ves muy pensativa. ¿Paso algo con Justin?— preguntó. —No realmente.—respondí insegura. —¿Entonces?—insistió. —No es nada, Jake. Son solo cosas de chicas.—le dije sinceramente. Esto es algo que debería hablar con Kendall, dudo que Jake entienda la lógica femenina. —Oh, entiendo. ¿Prefieres hablar esto con Kendall? Me siento completamente ofendido.—dijo abrazándome.— Cualquier cosa que esté pasando, tienes que saber que Justin nunca haría algo para lastimarte. Se merecen el uno al otro... —Si esto no resulta, estará todo jodido. Nunca podríamos volver a ser como antes. Y tengo miedo de perderlo. —No lo vas a perder, Melanie. Aunque quisieras. Pero, ¿Por qué estás tan insegura?—preguntó. Y esa era la pregunta, pregunta de la cual ni yo misma tenía una respuesta.


RED DE MENTIRAS ❁❁❁

Los ensayos nunca habían sido lo mío. ¿A quién le importa escribir veinte páginas sobre tu opinión acerca de la primera guerra mundial? ¿Qué vas a escribir realmente? Yo no tenía la mínima idea. Me había pasado toda la noche anterior en blanco, y no presenté nada hoy. La campana sonó, marcando la hora del almuerzo. Los otros alumnos comenzaron a guardar sus cosas, recogí mis cosas y me levanté rápidamente de mi asiento. Llegué hasta la puerta cuando escuché que me llamaba. —Señorita Heather, me gustaría hablar con usted unos minutos.—me di vuelta y caminé hasta su escritorio que estaba invadido de papeles. Ella espero hasta que el salón quedo completamente vacío. —¿Sabes cuantos ensayos voy enviando en este periodo? Tres. ¿Sabe cuántos ha presentado usted? Uno. El cual no era muy bueno que digamos. Explíquemelo. —No me gusta la historia, no logró interesarme y termino no haciéndolos. Lo siento mucho, Señorita Güili.—me disculpé.


RED DE MENTIRAS —Su calificación va a estar muy baja. Al menos que haga algo, pronto. —¿Qué puedo hacer?—pregunté. La última vez que hice algo para levantar mi calificación terminé conociendo a Zack. Estaba rezando en mi mente para que no me envíen a ningún club después de clase o algo por el estilo. —La obra de la escuela, estrenará en unos meses.— Había olvidado que la maestra era una de las organizadores de las obras anuales, las más importantes del año. Para la escuela, sus obras eran de oro. Obligaban a todos los alumnos a venir, con el soborno de una más alta calificación. —¿Y eso que tiene que ver conmigo?—pregunté confundida. —Mary Anne se lastimó cabalgando hace poco días, necesito a un remplazo. Y tú quedas perfecta en su lugar. —Yo no sé actuar.—dije sinceramente. —No te preocupes. No actuaras. Bailaras.—dijo mientras salía del salón con su bolso sobre su hombro izquierdo. La seguí, caminando a su lado por el pasillo.


RED DE MENTIRAS —¿Qué? ¿Bailar? ¿Yo? Prefiero un ensayo, se lo juro que se lo presentaré. Yo no sé bailar. Por favor.—la maestra se detuvo y se volteó para mirarme. —Lo siento, señorita. Ya paso el plazo de los ensayos, ahora este es su único salvavidas. Sala de baile, hoy, después de clases. La esperamos.—dijo sonriendo de oreja a oreja. —¿Esperamos? —Su pareja de baile también la estará esperando, por supuesto.—dijo y se volteó para seguir caminando por los pasillos. ❁❁❁

Esto era malo. Muy balo. Iba a ser el ridículo en el escenario. La obra estaba llena de canciones lentas, canciones que nunca aprendería a bailar. Podía bailar todo tipo de música, pero no lograba atrapar el ritmo con esta. Suena inmaduro, pero cuando tienes dos piernas izquierdas no es muy lindo. Aunque tenga a mi lado al mejor coreógrafo, no iba a poder bailar. Nunca. Estaba dispuesta a entrar al salón de baile, y decirle a la maestra que agradecía la oportunidad,


RED DE MENTIRAS pero acababa de recordar que para el día de la obra no iba a estar en la ciudad. Cuando entré al salón de baile de la escuela por primera vez en mi vida, todo era normal. Barras de estiramiento, miles de espejos, equipo de música. La maestra, Zack y los miles...Esperen. ¿Zack? ¿Qué hacia el aquí? —Llegas temprano, eso es bueno. Necesitamos todo el tiempo del mundo. Ambos en medio de la pista ahora. Les enseñaré lo básico, mañana vendrá la profesora de baile.—dijo la maestra empujando a Zack. —Maestra yo...—empecé. —No me vas a abandonar, ¿verdad?—preguntó Zack pasando sus manos por mi cintura, y llevándome al medio de la pista. —Yo...realmente... —Van a bailar "Can I have this dance", ¿la han escuchado? Pues ahora lo harán. Este es su último año, así que haremos un musical se llamara "The night of my life". Los dos se ven hermosos juntos, así que espero que todo salga perfecto. Les pondré la canción, y vayan avanzando. Yo iré a traer mi ordenador, ahora vuelvo.—


RED DE MENTIRAS dijo, pero sin darme oportunidad de hablar. La pista de la canción empezó a sonar. La mano de Zack, tomo la mía, delicadamente. Su mano que estaba en mi cintura, me acerco a él. Teniendo su rostro en una corta distancia, sus ojos con los míos. Dio un paso hacia atrás, al costado, al frente. Ahora mis ojos estaban en el suelo. Logré pisarle el pie, haciendo que ponga una expresión de dolor. —Lo siento.—me disculpé. Pero no se detuvo, solo me sonrió en respuesta. Y siguió bailando. Antes de que termine la canción ya le había destrozado los pies unas diez veces. Cuando termino no soltó su brazos de mi cintura. —Lo siento tanto, soy una pésima bailarina. Te he destrozado los pies. —No bailas tan mal.—dijo mirándome directamente a los ojos, a pesar de que él era más alto que yo. —Estas mintiendo, bailo como un pingüino.—dije. —Claro que no. —Tienes razón. Bailo peor que un pingüino.—dije haciéndolo reír.—De todas maneras, ¿quién te enseño a bailar tan bien?


RED DE MENTIRAS —Mi mamá. Cuando tenía seis años, se ponía a bailar conmigo en medio de la sala, y mi papá con mi hermana. Nadie me había enseñado a bailar a mí. Solo una vez vi a mamá bailar, ella estaba en su cuarto con la puerta entrecerrada, me metí silenciosamente y la vi bailar con su pareja invisible. Ella bailaba hermoso. —¿Hermana?—pregunté mientras me sentaba en el suelo. El me imitó. —Ella es un año mayor que yo, está en Paris haciendo un curso de fotografía.—dijo. —Genial. ¿Cómo terminaste aquí?—pregunté haciendo un movimiento indicando el salón de baile. —Yo me inscribí. Si tengo más créditos, puedo regresar a Inglaterra pronto. Él se quería ir de Nueva York. Y pensar que la razón pueda ser yo, era mala. Muy mala. —¿Te quieres ir?—le pregunté estúpidamente. —No tengo una razón para quedarme mucho tiempo, antes la tenía, pero ya no.


RED DE MENTIRAS —Somos amigos, ¿verdad? Podemos seguir saliendo, con los gemelos, Kendall, Tyler y...Justin. Lo sabes, ¿no? —¿Enserio?—preguntó como si no se lo creyese. —Sí. Lo siento, había olvidado que yo y los chicos éramos tu grupo de amigos en la escuela. Te debes sentir incomodo, ¿no? —Un poco. Hay una fiesta, en el club cerca a Mary Geth. ¿Les gustaría ir? —¿Cuándo es?—pregunté mostrando interés. —El sábado.—respondió. —Genial, les diré. Pero no necesitaremos esas entradas al paraíso, ¿o sí?—pregunté dándole un pequeño empujón y haciéndolo reír. —El dueño es un amigo. Una larga historia. —Como sea, es un plan.


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Abrí la puerta del departamento con mi juego de llaves, cuando entré la sala se encontraba completamente vacía. Caminé hasta la cocina, Justin se encontraba rodeado de un desastre total, había miles de ollas en el fregadero. ¿Era salsa de tomate lo que estaba en el techo? Parecía que hubo una explosión de pasta en la cocina. —Kendall me dijo que te ibas a quedar después de la escuela, te extrañé.—Justin me dio un beso en mi mejilla, pasando sus brazos por mi cintura. —¿Qué paso aquí?—dije mirando alrededor de la cocina. —Mi intento de cocina. Quería hacer la cena para los dos.—liberó una risa.—Y termino en esto, creo que deberíamos ordenar pizza. —Vamos a terminar esto.—dije liberándome de sus brazos.


RED DE MENTIRAS —¿Estas segura?—preguntó, volviendo acercarse a mi.— ¿Por qué mejor no ordenamos pizza? Y podemos ver una película, juntos.—dijo volviendo a pasar sus brazos por mi cintura y dándome un pequeño beso en mi cuello. —No me vas convencer, te vas a poner a arreglar este desastre, mientras yo termino de reparar tu desastre— dije. —Lo intenté.—besó mi cuello nuevamente y comenzó a recoger la pasta del suelo. ❁❁❁

—Nunca intentaré cocinar otra vez, lo prometo. Justin y yo estábamos comiendo, sentados en la mesa del comedor. El televisor estaba encendido, pasando un partido de fútbol que Justin no estaba prestando mucha atención. Habíamos tardado más ordenando el desastre de la cocina que cocinando, cuando terminé lo ayude a terminar de limpiar. —De todas maneras, el entrenador no nos dejó terminar nuestra conversación. ¿Qué paso con Zack? ¿Hablaste con él?—Justin lanzó sus preguntas mirándome fijamente. —Sí. Terminamos.—respondí secamente.


RED DE MENTIRAS —¿Solo eso? ¿Sin dramas ni nada por el estilo? —Sí.—me levanté de la mesa y recogí el plato de Justin y el mío. —¿Por qué te quedaste en la escuela después de clases?—Justin me siguió a la cocina, se sentó sobre la fría barra de mármol, mientras yo abría la llave del agua. —Voy a estar en la obra de la escuela—dije. Sabía que esta conversación no le iba a gustar nada a Justin. —¿En serio? Eso es genial, pero no sabía que te gustaba actuar.—comento sorprendido. —No me gusta, y no voy a actuar.—cerré la llave del agua y me sequé con el mantel que estaba cerca. —¿entonces? —Voy a bailar.—dije y volví a la sala. Justin ya estaba a mi lado cuando volteé. Pasó sus manos por mi cintura, y me empujo contra la pared de la sala. —¿Por qué estás tan nerviosa?—preguntó.—¿qué pasa? —La obra de este año está lleno de cursilerías, el tema es el último año de la escuela. La profesora de historia me ofreció un lugar en la obra, si yo lo hacía podía salvar


RED DE MENTIRAS mis calificaciones de historia. Tengo dos pies izquierdos, y no sé cómo demonios voy a hacer esto. —¿Con quién vas a bailar?—y llego la pregunta que no quería oír en absoluto. —¿Quién va ganando en el partido?—dije escapándome de su agarre, pero solo fueron segundos y llegué de nuevo a la cocina. Parecía que estábamos jugando a los atrapados. Apenas puse un pie en la cocina, Justin me tomo de la cintura y nos puso a ambos contra la pared. —¿Con quién vas a bailar, Bubbles? —Con Zack.—respondí. La sonrisa de los labios de Justin desapareció completamente, y se tensó automáticamente. —Eso explica por qué estabas tan nerviosa. —Escucha, es solo un baile. Que esté haciendo esto con él no significa absolutamente nada para m��, es más, si pudiera evitarlo haría, ¿lo sabes no? —Es en la forma que él te sigue mirando.—masculló. —¿Cómo me sigue mirando?—la única vez que me había percatado de la mirada de Zack fue cuando Justin me había avisado de esta.


RED DE MENTIRAS — te sigue mirando como si siguieras siendo de él, y el tipo está muy equivocado. De todas maneras, ¿qué canción van a bailar? —"Can I have this dance".—respondí no muy emocionada. Justin solo rodó los ojos. —Puedo bailar mejor que él.—dijo haciendo con sus labios camino por mi cuello. Pattie le había enseñado a sus hijos a bailar, ya que ella todas las tardes solía poner videos de musicales, podría apostar que Jake, Jack y Justin se los habían memorizado todos y cada uno de ellos. Pero Justin tenía un ritmo en las piernas increíbles. Si al lado de Zack parecía un pingüino, al lado de Justin era absolutamente nada. —Estoy muy segura de eso.—le respondí con una risa. Atrapé sus labios en un beso. Las manos de Justin bajaron más allá de mi cintura, haciendo pequeños movimientos. Habíamos llegado al punto en que los besos no eran suficientes, y me encontré a mí misma deseando más de él. Un gemido se escapó de mis labios. ¿No se supone que esos son los chicos? Las manos de Justin bajaron a mis caderas, elevándome en el aire y mis piernas abrazando sus caderas, me llevo hasta la barra de la cocina.


RED DE MENTIRAS Estaba algo helada, pero no es que tuviera frío alguno, no con los labios de Justin encima de los míos. ¿Qué demonios estaba sintiendo? ¿Porque quería dejarlo sin ropa en medio de la cocina? Eso tenía nombre. Y era ganas de follar a tu novio. Estaba asustada, y ansiosa al mismo tiempo. ¿Y qué si no era suficiente para él? Él había hecho esto miles de veces, y yo seguía siendo virgen. —No tienes que hacer esto.—dijo Justin entre besos. —Te deseo.—murmuré.—Pero no estoy segura. Justin se separó de mis labios, posó sus manos sobre mis mejillas, las cuales deben de estar en este momento de un rojo ardiente. —Cuando estemos juntos, quiero que este segura al cien por ciento, sabes que te amo, y que te esperaré lo que sea. Solo una cosa. —¿Qué? —Sé lo que estás pensando. Sé que he estado con muchas mujeres, y sabes que con ellas fue solo sexo. Nada de sentimientos. Y ya sabes todo lo que siento por ti. ¿Sabes cuantos profesores me han dicho esta mañana que soy un chico muy afortunado? Todos los con lo que tenido clase,


RED DE MENTIRAS me lo han repetido. Bueno seguida de la frase de Kendall: "Hazle daño, y me voy asegurar de que tu "amiguito" desaparezca".—ambos nos reímos.—No te voy a hacer daño... —Porque no quieres sufrir por tu "amiguito"—dije. —Por eso y porque eres más que solo sexo, Bubbles. Y te lo repetiría miles de veces para que se te quede grabado. Quiero ser el primer chico, y no sabes cuantas veces... —No digas algo que tenga que ver con la felicidad de tu amiguito, por favor. —Está bien.—sonrío de oreja a oreja.—Solo hazme saber el día que este lista, yo lo estaré esperando. —Te amo.—dije abrazándolo. —Lo se.—respondió, lo di un suave pellizco en su abdomen.—Solo estaba bromeando. Yo también te amo, Bubbles.


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—Sigo sin entender porque estamos yendo, podemos ir a otro club y decirle que estábamos ocupados o algo por el estilo, bubbles.—se quejó Justin, como por décima vez en todo el camino. —Porque nos vamos a divertir, Justin.—le respondí por décima vez.—Concéntrate en la pista. ¿Sabes si los gemelos van a ir? —Hasta lo que se, sí. Estas corrompiendo a mi hermanos, Bubbles.—negó con la cabeza. —¿Yo? ¿Enserio? De cualquier manera, evita hacer cualquier comentario sarcástico sobre Zack, enfrente de Zack. ¿De acuerdo? —No puedo prometerte eso, bubbles.—dijo riendo. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS Justin estaciono el auto en un lugar cercano al club, y solo nos tomó unos minutos llegar hasta la entrada de este. Kendall, Tyler, la novia de Tyler la cual no lograba recordar su nombre en este momento, los gemelos, y Zack, estaban a un lado de la larga fila conversando animadamente. Justin pasó su brazo por mi cintura en forma posesiva. —¿Marcando territorio, campeón?—murmuré. —Siempre.—me respondió de la misma manera. —Por fin llegan, hemos estado aquí hace media hora. No quiero saber que han estado haciendo. ¿Podemos entra ahora, Zack?—preguntó Kendall. —Seguro.—le respondió. Él se acercó hasta el hombre robusto que estaba organizando la fila, Zack le dijo algo, e intercambiaron algunas sonrisas. Zack nos hizo una seña con la mano para que nos acercáramos. —Pueden entrar chicos.—dijo el vigilante quien ahora nos observaba con una enorme sonrisa. Una canción conocida se escuchaba fuertemente por los parlantes, no podía recordar el cantante de la canción.


RED DE MENTIRAS Pude darme cuenta de las miles de miradas que lograba capturar Kendall. Y también de las sucias miradas que yo conseguía, Justin su puso detrás mío sin dejar caer su mano de mi cintura en ningún momento. Los gemelos consiguieron una pequeña mesa en el lugar, Zack nos alcanzó pocos segundos después. —Entonces, me voy bailar antes de que esto se ponga aburrido.—Kendall se levantó de su asiento y se aliso el vestido.—¿vienes conmigo, Melanie? —Me vas abandonar a mitad de baile y te iras con cualquier chico que aparezca. —No, claro que no. Al menos que el chico se apuesto no te dejaría por él.—dijo haciéndome rodar los ojos.—Trae el trasero de tu lindo novio, entonces. —¿Vienes?—tomé la mano de Justin, él negó con la cabeza. —Prefiero quedarme mirando.—dijo, rodé los ojos por segunda vez. —Yo bailaré contigo, Sunny.—dijo Jake levantándose de la silla y llevándome a la pista de baile.


RED DE MENTIRAS Cerca de nosotros estaban Tyler con su novia sin nombre, bailando muy cariñosos. Y Kendall, ella ya había encontrado a un hombre, con el cual estaba bailando igual de cariñosa que su hermano. —Pareja demasiado cariñosa a la derecha—le dije en el oído a Jake, quien buscó con la mirada a quien me refería. —Estas teniendo a tu novio y a tu ex novio en la misma mesa. Tú sí que eres valiente. Volteé en dirección hacia donde estaba la mesa, solo estaban Jack y Zack. Justin ya no estaba en el lugar. —Pues parece que ya no están juntos, ¿dónde diablos se ha metido Justin? —Ahí está, observando cada movimiento que hago. Y tal vez observando de que ningún ser masculino te vea, y eso es imposible. Volteé hacia la dirección de la que hablaba Jake, Justin estaba en la barra con una botella de cerveza en sus manos. Me guiñó un ojo y una sonrisa torcida apareció en sus labios. Bailé alrededor de una canción más con Jake, antes de que Tyler me secuestrara y tuviera encima la mirada amenazadora de su novia todo el tiempo. Después de


RED DE MENTIRAS Tyler, baile exactamente tres minutos con Kendall, después aparecieron dos chicos, quien notoriamente estaban completamente ebrios. Kendall acepto bailar con el que estaba medianamente sobrio, y el alcohólico esperaba mi respuesta. Jack apareció y me salvó. Y desearía que hubiera sido Justin. Lo único que había hecho toda la noche era estar sentado en la barra, tomando alcohol. Había perdido la cuenta de cuantas botellas de cerveza había bebido, y ni que hablar de los shots de vodka, con los que inicio después. —¿Podemos bailar?—pregunté tomando su mano y tratando de levantarlo del asiento de la barra. —Estoy muy cómodo aquí, bubbles—dijo alargando las palabras. —Lo único que has hecho es beber toda la noche, Justin. ¿Estás bien?—no me respondió. Todo lo que hizo fue pasar su brazo alrededor de mi cintura y estrecharme contra su cuerpo. Capturo mis labios en un beso, su boca sabía a cerveza combinado con un extraño sabor a vodka. —¿Qué estás viendo, idiota?—preguntó gritando Justin, mirando a uno de los tipos que estaba cerca de nosotros, terminando el beso entre nosotros.


RED DE MENTIRAS —El trasero de tu novia, ¿tienes algún problema?—le respondió el chico valientemente. —No voy a tener ningún problema cuando parta tu maldita cara.—Justin se hubiera lanzado encima del tipo, si no se hubiera casi caído por su mal paso y porque Zack se puso en medio de ambos. —Tranquilo, bro. Creo que tuviste suficiente por hoy.— le dijo Zack, aguantando el peso de Justin.—Creo que deberías llevarlo a casa.—me dijo esta última parte a mí. ❁❁❁

—Te amo—dijo Justin alargando demasiado las palabras. —Yo también, ¿puede ayudar y entrar en el auto por favor?—insistí. Llevábamos mucho tiempo intentando que Justin entrara a su propio auto, pero cada vez que estábamos casi cerca, cambiaba de idea. —¿Qué está haciendo este idiota aquí?—dijo mientras se reía y observaba a Zack. —él nos está ayudando a llevarte a casa, por favor Justin, entra en el auto.


RED DE MENTIRAS —No necesito ayuda, y menos de él. Bro, vas a tener que retroceder.—dijo acercándose a él.—Tuviste tu oportunidad, ahora ella es mía. Siempre lo fue. —¿Por qué no entras en el auto?—pregunté. Justin me robo un beso fugaz de los labios y se tiro en el asiento trasero de su auto. Cuando cerramos la puerta, él ya se había quedado dormido. —Yo conduciré—técnicamente grité. Zack me miro confundido, y asintió con la cabeza únicamente. Justin me mataría si al día siguiente se enteraba que Zack había conducido su auto, Holly era algo sagrado para él. Dejar que Zack condujera de seguro lo iba a enfurecer, y cuando se enterase iba a tener un ataque de pánico. Los hombres y sus autos. Encendí el auto. Zack y yo nos hubiéramos ido contra el parabrisas si no hubiéramos traído puestos los cinturones de seguridad. Había pisado el freno en lugar del acelerador. ¿Por qué demonios Justin tenía que tener un auto mecánico y no uno automático? ¿Y por qué todas las marchas se habían esfumado de mi cabeza? Solo había


RED DE MENTIRAS tomado dos tragos que Kendall me había dado mientras bailaba con ella. No estaba ebria, pero tenían un dolor horrible de cabeza. —¿Segura que quieres conducir tú?—preguntó Zack calmadamente. —Cambio.—dije bajándome del asiento del conductor y pasándome al del piloto. Zack encendió el auto y acelero. Debido al tráfico que había en la ciudad, llegamos a nuestro departamento una hora después de lo normal. Justin no se había despertado en todo el camino. Y el silencio había sido absoluto entro Zack y yo todo el camino. Cuando Zack estaciono el auto en el estacionamiento subterráneo del edificio, bajé del auto y abrí la puerta trasera del auto. —Justin, estamos en casa. Vamos, levántate.—dije moviéndolo. Pero no reaccionaba. Volví a intentar pero Justin no se movía.—Por favor, Justin. Vamos. Su pecho subía y bajaba lentamente, no como cuando dormías. Acerqué mi oreja a su pecho, su corazón estaba latiendo demasiado lento. —Llama a 911, Zack. Por favor.—le dije a Zack, mientras intentaba que Justin reaccionara. Zack no


RED DE MENTIRAS pregunto, sacó el teléfono de su bolsillo y se alejó para hablar. Minutos después una ambulancia llego al sótano del edificio. Entre tres paramédicos sacaron a Justin del asiento trasero del auto y lo subieron a la ambulancia. —¿A qué hospital lo están llevando? ¿Puedo ir con ustedes?—pregunté a uno de los paramédicos. —Es mejor que vaya con su amigo, tenemos que hacerlo reaccionar antes de que suceda algo más grave. Es el Santa Mónica el que está por la octava avenida. Tranquilícese, todo va a estar bien.—subió a la ambulancia y se alejaron. No sé en qué momento había comenzado a llorar, pero mis mejillas estaban húmedas y podía sentir las lágrimas cayendo. Zack tomo mi mano y me dio un fuerte apretón. —¿puedes llevarme al hospital, por favor?—pregunté. —Seguro.—dijo envolviéndome en sus brazos. ❁❁❁

—¿Familiares de Justin Bieber?—preguntó un doctor, mientras entraba a la sala de espera. Me levanté de donde estaba y llegué hacia donde estaba él.—¿Eres su...


RED DE MENTIRAS —Novia.—terminé la oración por él. —De acuerdo. El paciente está fuera de peligro en este momento. Lo máximo que tendrá al despertar serán náuseas y un terrible dolor de cabeza. Tuvo una intoxicación por alcohol, ingirió demasiado alcohol, más del que su propio cuerpo puede manejar. Hizo muy bien en llamar al 911, muchas veces las personas no reaccionan a tiempo y esto termina en casos peores. —¿Puedo pasar a verlo ahora?—pregunté lo mismo que había preguntado desde que llegamos a la sala de emergencias. El doctor se rió y asintió con la cabeza. —Puede ingresar.—respondió con una sonrisa, antes de alejarse por los pasillos. La enfermera dijo que Justin estaba en la habitación 205, de la segunda planta. Subí las escaleras corriendo, y le mostré el permiso que me habían dado en recepción y me dejo ingresar. La habitación era la típica habitación de hospital, una jarra de agua estaba a su lado. Y Justin aún estaba dormido. Saqué mi celular de mi bolsillo, y marqué el número de Pattie desde mi agenda, después de varias tonados contesto.


RED DE MENTIRAS —¿Melanie?¿Paso algo? Son las cuatro de la mañana, lindos— dijo pesadamente. Debí esperar hasta mañana. —Lo siento, mucho. Estoy en el hospital, pero antes de que te preocupes nada está mal. Justin bebió demasiado en el club, y llamé al 911. Nada de qué preocuparse, te lo prometo. —Cariño, ¿Por qué no me llamaste? Ese muchacho, ya me va a oír. Debes haberla pasado horrible. ¿Quieres que vaya al hospital? Necesitas descansar, de seguro no has pegado un ojo. —Estoy bien, mañana temprano le van a dar de alta. —Prométeme que mañana me van a visitar, ¿sí? Hace mucho que no vienes a casa, podemos tomar chocolate caliente con malvaviscos, ustedes siguen amando tomar eso, ¿verdad?—me reí. —Sí, te lo prometo. En cuanto Justin se sienta bien mañana, iremos a tu casa. —Es un trato. Justin es muy afortunado de tenerte a su lado, Melanie, muy afortunado. —Yo también soy muy afortunada de tenerlo conmigo.— dije.


RED DE MENTIRAS —Lo se. Los veo mañana, cuídate y avísame si hay nuevas noticias. —De acuerdo, adiós.—dije y corté la llamada. ❁❁❁

No pude dormir el resto de la noche, o madrugada, como sea. Me quede sentada en el sillón de cuero que estaba al lado de la cama de Justin. Cuando el de seguridad pasó por las habitaciones, sacando a las personas para que se vayan porque el horario de visitas se había terminado, me encerré en la ducha del baño hasta que el hombre cerró la puerta de la habitación con mucho cuidado. No podía ir a casa y dejar a Justin aquí. Le mandé un mensaje a Zack, agradeciéndolo y diciéndole que me iba a quedar aquí el resto de la noche. El solo me respondió un "Está bien". Hoy no fue el típico Zack, él que siempre hacía bromas y estaba con una enorme sonrisa en sus labios. La noche pasada fue diferente, él estaba demasiado serio para ser él. No es que pueda pedirle mucho tampoco, debe ser incomodo estar al lado de tu ex. Cuando la enfermera paso por la habitación el día siguiente temprano, y me sorprendió con mi cabeza sobre el pecho de Justin, pensé que me iba a sacar de la


RED DE MENTIRAS habitación pero solo dijo un "Aw" y volvió a cerrar la puerta de la habitación. Podría jurar que ahora sabía el ritmo de su corazón, porque era el único ruido que había escuchado. —¿Dónde estoy?—preguntó pesadamente. Me levanté de su pecho, y sonreí. —Estamos en el hospital.—le dije tomando su mano. —¿Te paso algo?—la preocupación se reflejó en sus ojos. —Si me hubiera pasado algo, estaría en donde estas ahora tú, campeón.—Justin estaba confundido. —¿Qué me paso?—preguntó extrañado. —Intoxicación por alcohol, más alcohol del que tu cuerpo es capaz de manejar. Eres un idiota, en verdad me hiciste asustar.—dije dándole un golpe en su hombro. —Lo siento. ¿Cómo llegamos aquí? No me acuerdo de absolutamente nada. —Tomaste mucho, me acerqué a la barra donde habías pasado toda la noche y me besaste, intentaste romperle la


RED DE MENTIRAS cara a un tipo que te busco pelea, Zack la detuvo, me ayudo a llevarte al auto, nos llevó a casa... —ESPERA, ESPERA. ¿Zack condujo a Holly?— demonios. —Ah...era un caso de vida o muerte, Justin. Yo no estaba en condiciones para conducir, me dolía mucho la cabeza. —¿Dije algo estúpido?—preguntó. —Solo comenzaste advertirle a Zack que retrocediera, porque yo era tuya. Y comenzaste a repetir que me amaba miles de veces. —Nada de que me arrepienta.—sonrió de oreja a oreja. —¿Qué paso anoche? No sueles descontrolarte tanto con el alcohol, hace mucho tiempo que no te veía tan ebrio. No eras capaz de dar dos pasos sin caerte. —Lo siento mucho, bubbles. Arruiné la noche por completo. Solo que... en la tarde mi padre me llamó. Me dijo que quería vernos, a mis hermanos y a mí. Discutimos, le dije pura mierda y el me lanzó la misma mierda a mí. Él me dijo que extrañaba a mamá, y cuando voy a comprar la cena en Mc Donald´s lo encuentro con una chica que podría ser de mi edad. Lo enfrenté con ella ahí, y se enojó mucho conmigo. Y le dije que yo no tenía


RED DE MENTIRAS padre, que nunca lo tuve y los de seguridad me echaron del lugar. —¿Por qué no me lo dijiste, Justin? Nos hubiéramos quedado en casa, podríamos haber hecho cualquier otra cosa. —Te veías emocionada por salir, no quería arruinar la noche, pero igual la terminé arruinando. —¿No confías en mí? ¿Es eso?—pregunté dolida. —Eres la persona que más confió en este mundo Bubbles, quería que esa noche te diviertas. Te lo mereces, y embarrarte con todos mis problemas no me parecía lo mejor. —¿Estamos en esto juntos no? Quiero decir, somos equipo, Justin. —Sí, lo se. Debí haberlo hablado contigo en vez de haberme tomado toda la barra. ¿Qué dijo el tipo ese que casi me lanzo encima de él? —Nada importante.—dije robándole un beso de sus labios.


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Llegamos a la casa de Pattie, exactamente a las seis de la tarde. Justin había insistido en podíamos visitarla el día siguiente, pero yo le había prometido que iríamos hoy, tenía que cumplir mi promesa. Justin estacionó a Holly enfrente de la casa de su madre. Él había tenido suerte, nada de náuseas y dolores de cabeza, después de que despertó. A pesar de no haber dormido ni un poco, aún seguía con los ojos abiertos. Bajamos del auto, y Justin entrelazo sus dedos con los míos. Antes de tener la oportunidad de poder abrir la puerta, una chica abrió la puerta. Era de mí mismo tamaño, su cabello le llegaba hasta los hombros de un color pelirrojo muy llamativo. Sus ojos verdes combinaban perfectamente con su cabellera. La chica nos dio una sonrisa tímida, y se apresuró en salir lo más rápido posible. Miré a Justin, y ambos


RED DE MENTIRAS intercambiamos miradas de confusión. Entramos a la casa, voces venían de la cocina. —Es solo una chica, Jack. No es nada del otro mundo— se quejó Jake. —Mi bebé ya tiene novia, ya están creciendo, ambos. — Pattie apretó una de las mejillas de Jake, haciendo que este frunciera el ceño. —Mamá, no tengo novia. Ella no es mi novia, ¿no pueden entenderlo? — ¿Llegamos a tiempo para el interrogatorio? — preguntó Justin riéndose. — ¿Quién era la pelirroja? —La novia de Jake. —se apresuró en responder Jack. —No es cierto, ¿podemos tomar el maldito chocolate caliente de una vez? —No maldigas en frente mío, Jake. —lo corrigió Pattie. —Lo siento, mamá. —se disculpó. Me acerqué a Pattie y la saludé con un beso en la mejilla. —Estoy tan feliz de que estén aquí. Y me alegro que hayan llegado a tiempo para conocer a la novia de mi Jake.


RED DE MENTIRAS —No es mi novia, mamá. ¿Por qué es tan difícil de entender? —Si no es tu novia, ¿Por qué vino a casa a visitarte? ¿Estuvieron a solas en tu habitación? ¿Con la puerta cerrada? —comenzó a burlarse Justin. —Que gracioso que eres, Justin. —Jake tomo una taza del lavavajillas y la dejo en la repisa. —Yo solo estoy diciendo. —levantó ambas manos en el aire, en señal de inocencia. Justin y Jack intercambiaron miradas de complicidad. —Jake tiene novia, Jake tiene novia, Jake tiene novia. — comenzaron a cantar gritando. Pattie y yo nos reímos, para a quien no le parecía gracioso era a Jake. —Tuve suficiente de esto. —dijo Jake y abandono la cocina corriendo para subir las escaleras corriendo. —Justin, Jack. Es suficiente. —ambos se callaron. — Miren lo que han hecho, vayan a pedirle disculpas su hermano. —Tú te estabas riendo, mamá. —la acusó Jack sin parar de reírse. —No es cierto—se defendió Pattie.


RED DE MENTIRAS —Yo iré a hablar con él. —dijo Justin. —No, yo voy. No creo que quiera verte sin antes darte un fuerte golpe en la cara, yo iré. —dije. Subí las escaleras, y llegué a la segunda planta de la casa. Toqué la puerta de la habitación de los gemelos. —Lárgate, Justin. —respondió molesto desde adentro. —Soy Melanie. ¿Puedo pasar? —pregunté. Jake abrió la puerta y se volvió a lanzar en su cama. — ¿Ellos están afuera? —preguntó. —No, están abajo. ¿Puedo preguntar quién era ella? —Ella es…ella va a la misma escuela que nosotros. La odio, ella me odia. Somos tan diferentes que paramos peleando el 90% por ciento del día, el otro 10% no la veo. Estamos juntos en la mayoría de clases cosa que es muy malo. Simplemente me molesta oír su nombre, y…—lanzo un grito ahogado contra la almohada haciéndome reír. —Y estas enamorado de ella… — ¿Qué? ¿Has escuchado lo que te acabo de decir? La odio, Melanie. Odio su estúpido cabello rojo, sus


RED DE MENTIRAS estúpidos ojos grandes y verdes, y como siempre quiere hacerme la vida imposible. — ¿Por qué vino hoy aquí si se odian? —No lo se. Ella solo vino, no tenía idea. Estuvimos en mi habitación y después… — ¿Y después? —insistí. —Ella me beso. —dijo y pude notar el rubor subiendo por sus mejillas, que era totalmente adorable. — ¿Y cómo estuvo el beso? —Fue muy bueno, pero ese no es el punto. La chica está completamente loca, ¿Por qué besas a una persona que odias? —Del odio al amor… —No digas esa maldita frase porque o sino vómito, te lo juro. —dijo haciéndome reír. —No es malo enamorarse, ¿sabes? A veces es bueno y muy bonito. —comenté. —Y la chica es muy bonita. —Si sé que es bonita, es solo que tiene algo que...agh logra volverme loco. —se quejó.


RED DE MENTIRAS —Eso es bueno, nunca se van a aburrir. —Al menos que nos matemos el uno al otro. Como sea, vamos por ese chocolate caliente antes de que Justin y Jack se lo terminen todo. Bajamos las escaleras corriendo. Y no fue hasta que estábamos todos en la mesa, los gemelos peleando por los malvaviscos que quedaban y Justin riéndose de ellos, y Pattie mirándolos con una sonrisa en sus labios, que me di cuenta como el tiempo había pasado tan rápido. Parecía ayer, cuando estábamos en Arizona, jugando todos en el parque. Justin siempre era el capitán, el que tenía que encargarse que ningún marinero se perdiera, y el parque era la representación del bote. Los gemelos salían vestidos con la misma ropa, y cuando recién nacieron Justin no lograba diferenciarlos, y ambos jugábamos a ―¿Adivina quién es quién?‖. Todos estábamos creciendo, este era el último año de escuela para Justin y para mí. Después tendríamos que escoger una Universidad, y el verdadero camino empezaba. Era tan afortunada, digo, si nunca hubiera conocido a Justin, no tengo idea de donde podría estar en este momento. Solo imaginármelo me hizo estremecerme. Justin me había ocultado parte de mi pasado, pero lo había hecho para que no me lastimase. Él


RED DE MENTIRAS me dio un apretón en mi mano por debajo de la mesa, el cual yo devolví de la misma manera. Un celular sonó, y la canción de Britney Spears comenzó a sonar. — ¿Tu celular? —preguntó Justin mirándome. —Nop. —dije dándole un sorbo a mi chocolate. — ¿Mamá? —volvió a preguntar, Pattie negó con la cabeza mientras recogía los desperdicios de galletas de la mesa. —No nos mires a nosotros. —le dijo Jake antes de que tenga tiempo de preguntar. Justin sacó su teléfono de su bolsillo, el cual era el que estaba sonando aun. Jake y Jack explotaron en risas, cosa que me hizo reír a mí también. Antes de salir la noche pasada al club, Justin me había prestado su iPhone para llamar a Kendall ya que el mío se encontraba sin batería. Descargué la canción de Britney Spears a su celular y por error debo haberla puesto como tono de llamada. El ceño fruncido de Justin, cambio por una enorme sonrisa. Se levantó de su asiento y atendió. —Hola entrenador. Sí, tengo una vida ¿sabe? ¿Ahora? ¿Esta demente? Es sábado. Debió haberle avisado al equipo entero semanas antes. Estoy ocupado ahora…Esta bien, está bien. ¿A que llama presentable? Entiendo, nos


RED DE MENTIRAS vemos ahí en media hora…o tal vez una entera. Adiós. — se rió y colgó el teléfono. — ¿Quién era? —preguntó Pattie depositando otro plato de galletas con chispas de chocolate en la mesa. —El entrenador. Han venido los representantes del departamento de becas por deporte a la escuela. Quieren ver al equipo entero, y como soy el capitán, y el mariscal de campo, tengo que estar ahí, elegante con traje y todo eso.

—Apresúrate, vas a llegar tarde y esta es una gran oportunidad. Ganar una beca es algo muy importante. — dijo Pattie orgullosa. —Sí, mamá. Gracias por invitarnos. No sé cómo voy a ir a dejar a Bubbles en el departamento, bañarme y alistarme, ir a la escuela para reunirnos con el equipo para después ir al lugar de las entrevistas. —Puedo quedarme aquí, puedo irme en un taxi. Estaré bien, tienes que apresurarte Justin. —dije. — ¿Segura, Bubbles? —preguntó. —Sí, Justin. Corre. —lo apresuré.


RED DE MENTIRAS Me dio un beso en mis labios y salió corriendo, tomando su teléfono y llaves de la mesa. ❁❁❁

—Los gemelos pueden acompañarte, Melanie. Por si pasa algo. —dijo Pattie mientras recogía mi bolso del mueble. —Estaré bien, tomaré un taxi. No me va a pasar nada. —Llámame cuando llegues al departamento, ¿sí? —Está bien. —me despedí de ella con un beso en su mejilla. —Adiós Gemelos, llámame si pasa algo Jake. Sabes que puedes hablar conmigo. — ¿Confías más en ella que en tu gemelo? Me siento ofendido. —Jack posó su mano en su pecho. —Adiós, Sunny. Cuídate. —dijo Jake entre risas. ❁❁❁

Estaba a punto de subirme a un taxi, cuando me percaté del local que se encontraba a mis espaldas. Una librería. Tener una librería enfrente de mí y pedirme que no entrara era una tortura. Le indiqué al taxista que podía


RED DE MENTIRAS irse, y cerré la puerta del auto. Entré a la librería, quien tenía muchos compraderos adentro, había una firma de autógrafos de un escritor local. Llegué al pasillo de ciencia ficción y comencé a buscar cualquier libro que me llamara la atención, tenía una regla ―No juzgues al libro por su portada‖ Así que me dedicaba a leer la sinopsis de cada uno. Saque uno de los miles libros del estante, chocó con la misma repisa y cayó al suelo. Me agaché para recogerlo, y otras manos se encontraron con las mías. Levanté la mirada, y me encontré con los ojos grises y profundos de Zack. — ¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté confundida. —Te dije que me gustaba leer, no lo estaba diciendo solo para conquistarte. —Zack se rió entre dientes. —Además esta es la librería más cerca de donde vivo, no pienses que te estoy acosando o algo por el estilo. Te vi entrar, y vine a rescatar al pequeño libro caído. —dijo mientras yo me reía. — ¿Qué lees? —pregunté curiosa mirando el libro permitiéndome ver la portada. — ¿‖Las ventajas de ser invisible‖? Es un buen libro. Aun mejor que la película. Había terminado de leer ese libro hace unos días. No me gustaban muchos los de ese género, pero le di una oportunidad. E hice bien en hacerlo. El libro había sido maravilloso.


RED DE MENTIRAS Zack sonrió en respuesta. — ¿Y qué hay de ti? —preguntó. —Aun no me decido, no hay nada que no haya leído. —Ya no traen casi ningún clásico. No sabes de verdadera literatura hasta que lees un clásico. —comentó. —En los primeros años de secundaria no hacían leer de esos, no eran muy divertidos que digamos. —confesé. —Porque la escuela escoge cualquier libro. Tengo unos cuantos en mi departamento, mi padre tenía una enorme biblioteca. Te puedo prestar algunos. —De acuerdo. —respondí con una sonrisa ❁❁❁

—Así que…no estabas bromeando. —dije sacando del estante el libro ―Cincuenta sombras Grey‖ y mostrándole el mismo. Él sonrió y se acercó al estante de libros donde yo estaba. —Te dije que no. —me arrebató el libro de mi manos y lo abrazó en su pecho, como si fuera su pequeño tesoro.


RED DE MENTIRAS —Eres el primer chico que conozco que haya leído ese libro. Tienes todos mis respetos. —le dije susurrando la última parte. —Tienes muchos libros aquí, ¿para qué vas a las librerías? Puedes hacer tu propia librería. —Ya leí la mayoría de estos. —dijo dejando el libro en su lugar. —Tengo esto para ti. —dijo mientras sacaba un pequeño libro del estante. El título decía ―Orgullo y prejuicio‖, había oído mucho de este libro, pero nunca se me habría pasado por la cabeza comprarlo. Zack me lo extendió, lo recibí con ambas manos. —Parece antiguo. —comenté. —El libro ha pasado por mi familia desde hace cien años, si le pasa algo quedará en tu conciencia. — ¿Qué? No puedo recibirlo. —dije intentado devolvérselo. Zack se rió. —Solo estaba bromeando. Solo fueron 99 años. —No es gracioso. —dije dándole un golpe en su hombro. —Auch, ¿Estas golpeando a tu pareja de baile, recuerdas? Si me lastimo te quedaras bailando sola. — dijo.


RED DE MENTIRAS —Gracias por recordarme lo del baile, sigue siendo una tortura. —dejé que un largo suspiro se escapara de mis labios. —No sabía que bailar conmigo era tan ―torturante‖ — bromeó haciendo el movimiento de las comillas imaginarias. —Sabes que no eres tú. Odio bailar. —Ayer no parecías odiar bailar. —dijo frunciendo el ceño. —Así que me viste bailar. —dije dándole un empujón. — Eso es campeón. —Kendall estaba en lo cierto cuando dijo que estabas obsesionada con esa palabra. —dijo, el tono rojo en sus mejillas no pasaba inadvertido. —Dices eso, porque no quieres que vea como te sonrojas. Muy tarde, campeón. Ambos reímos. Zack podría ser el chico perfecto para cualquier chica, y cualquier persona disfrutaría pasar tiempo a su lado. Y era muy apuesto, en esta semana el cabello le había crecido mucho, demasiado para ser solo una semana. Y de alguna extraña manera esto lo hacía ver más apuesto


RED DE MENTIRAS de lo que era. Levanté la mirada, y me encontré con sus ojos, quienes estaban sobre mí fijamente. Mi teléfono sonó invadiendo toda la habitación. Me acerqué a mi bolsa, la cual estaba en el mueble de la sala. Saqué mi teléfono lo más rápido que pude. — ¿Ho-Hola? —tartamudeé. —Por fin contestas, ¿Dónde estás, Melanie? Mi mamá y yo te hemos estado llamando hace como una hora entera. —la voz de Justin sonaba enojada. —Estoy con Zack, en su departamento. —confesé. — ¿qué pasa? ¿Por qué estás tan enojado? —No lo sé, tal vez porque prometiste llamar a mi mamá cuando llegaras a casa. Y eso debió haber sido hace como dos horas, según mi madre. Sabes lo paranoica que es, Melanie. Le prometiste una llamada, y nunca llamaste. Ha estado llamando hace una hora y no atendías el teléfono… —Estaba en una librería, Justin. No debí haberlo oído. ¿No debes estar en tus entrevistas con las universidades? —Me salí. —masculló. — ¿Qué? ¿Cómo que te saliste de las entrevistas, Justin? Esas son oportunidades muy importantes.


RED DE MENTIRAS —Me importa un demonio, Melanie. Eso es lo que menos me importa ahora. ¿Sabes lo preocupado que estaba? Mi mamá llamó y dijo que no habías llamado. ¿Sabes todos los pensamientos que llegaron a mi cabeza? Te llamé miles de veces antes de dejar las entrevistas. No me había dado cuenta hasta este momento, que me había llamado por mi nombre. Nada de Bubbles. Él debe de estar realmente enojado, y me imagino porque. Yo también lo estaría. Un sentimiento de culpa me recorrió. —Lo siento. —fue lo único que pudo salir de mis labios. Un largo suspiro se escuchó desde el otro lado de la línea. — ¿Dónde dijiste que estabas? No logré escucharte, de todas maneras. —En el departamento de Zack. —respondí. Y después de un largo silencio dijo: — ¿Cómo llego ahí? ❁❁❁

El camino a casa fue en silencio absoluto. Justin no dijo ni una sola palabra. Estaciono el auto, y ambos bajamos al mismo tiempo. Llamó al ascensor y puso su tarjeta en


RED DE MENTIRAS la entrada. Llegamos a nuestro piso. Él bajo antes que yo, y saco su juego de llaves y entro en el departamento, dejando la puerta abierta. Cuando entré, él estaba entrando a su habitación. ¿Qué debería hacer ahora? Sabía que tenía que disculparme, pero no sabía cómo exactamente hacerlo. Sentía que un simple ―lo siento‖ no iba a ser suficiente. Lo había hecho abandonar una de las entrevistas más importantes. Había olvidado por completo que tenía que llamar a Pattie, y realmente deseé no haberlo hecho. Después de la llamada de Justin, Zack no dijo nada. Cuando Justin me volvió llamar para decirme que estaba abajo, me despedí de él con un simple ―Adiós‖ y bajé las escaleras corriendo, como si hubiera fuego en el edificio. Para algunas personas, pedir perdón es difícil. Pero no cuando a la persona a la que le debes esas disculpas, es la persona que amas. Justin. Aventé las prendas de vestir que estaban en la cama al suelo, y me recosté en mi cama. El perfume de Bubbles, llegó hasta mí. La almohada de al lado, tenía su perfume impregnado. Bubbles dormía la mayoría de noches aquí, conmigo. Después de que regresamos de Arizona, no había ningún


RED DE MENTIRAS día que durmiéramos separados. O era en su cuarto o en el mío. Y las pesadillas habían desaparecido, por suerte. Odiaba verla despertar con lágrimas en los ojos, supongo que cerrar ese capítulo en Arizona ayudo mucho. Odiaba estar enojado con ella, pero había pasado un mal rato pensando en donde podría estar. Y lamentablemente heredé el gen paranoico de mi madre. No fue bonito pensar en todas las cosas malas que le pudieron haber pasado a Bubbles. O lo que pensamos que le había pasado, solo porque no contestaba el móvil. Alguien tocó la puerta, y ya sabía quién era ese alguien. —Pasa. —dije. Bubbles entró a la habitación con una media sonrisa en su rostro y una… ¿caja de pizza en sus manos? Fruncí el ceño. ¿Pizza? Debe ser lo que menos me esperaba en este momento. — ¿Quieres pizza? —preguntó. —Supongo. —dije sentándome a su lado. Bubbles abrió la caja enfrente de mí. Encima de la pizza, con pepperoni, estaba escrito un ―Lo siento‖. Bubbles dejo la pizza a un lado y me abrazó.


RED DE MENTIRAS —Realmente lo siento, Justin. No tienes idea. —dijo sin soltarme. — ¿Cómo hiciste eso? —pregunté riendo. —Lo hice yo aquí, lo que más amas es la pizza. —dijo ahora con una sonrisa entera. —No. —dije, sujetándola más fuerte y haciéndola sentarse sobre mis piernas. —Lo que más amo, es a ti. — dije robándole un beso de sus labios.


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—Eres una terrible amiga—Kendall negó con la cabeza, sin despegar su mirada de mí. —Puedo jurar que pasas más tiempo con los gemelos que conmigo, eso no es justo. —No es nuestra culpa que seamos más divertidos. —dijo Jake con una sonrisa. —Cállense. —les dijo Kendall a ambos, haciendo un movimiento con su mano. Volteó su mirada hacia mí nuevamente. — ¿Entonces? ¿Qué tienes que decir contra mis acusaciones ―terrible amiga‖? Ella tenía razón. No recordaba hace cuanto no salíamos juntas, solo las dos. Debe haber sido hace mucho tiempo porque ningún recuerdo aparecía cuando lo mencionaba. Había estado tan ocupada esta semana, después de la escuela usualmente tenía ensayos en el club de teatro.


RED DE MENTIRAS Zack seguía intentado que aprendiera a bailar, y para ser sincera, habíamos progresado mucho. Ya no le pisaba tanto los pies, solo unas cinco veces antes de que acabe. Antes de que se de cuenta, va a estar buscando una nueva pareja de baile o renunciando a la obra. Y todo mi tiempo libre, lo pasaba con Justin. ¿A cuántas funciones de cine habíamos ido y nos habían echado de la sala? Probablemente todo los cines de la ciudad, y deben ser miles. Lográbamos molestar tanto a las otras personas, aventándoles palomitas de maíz, haciendo mucho ruido, y un sinfín de cosas. Habíamos fingido un pelea en media sala, los demás un dudaron en llamar a seguridad para que nos sacaran a patadas. No le había dedicado nada de tiempo a mi mejor amiga. —Me declaro culpable—levanté ambas manos en el aire. —Me debes un día de chicas, entero. Nada de novios, nada de ex novios, nada de gemelos. —dijo mirando directamente a Jake y a Jack, quienes estaban compartiendo la mesa del almuerzo con nosotros. —Jack, me siento ofendido. Ella nos está excluyendo. — dijo Jake haciendo un gesto dramático. Él chico debería estar en el club de teatro absolutamente.


RED DE MENTIRAS —No te preocupes, Jake. —Jack pasó su brazo por encima de los hombros de Jake. — ¿Quién quiere ir a un día de chicas después de todo? Van a ver tontas películas de romance, helado, compras, manicura. Y todas esas cosas aburridas. Podemos hacer… — ¡Un día de gemelos! —exclamó Jake entusiasmado. —Exacto, ¿y adivina quienes nos están invitadas Kendall? —Kendall viró los ojos, y soltó una fina risa. —Como sea. ¿Qué dices? —me preguntó a mí. Un día de chicas sonaba bien. Aunque torturaría a mis pies, caminando con Kendall por todas las tiendas existentes en NY, sin exagerar. Y necesitaba alguien con quien hablar, y Kendall siempre parecía dispuesta a escucharme. Había pasado demasiado en Arizona, cosas que le había contado a la ligera. Pero necesitaba decirle lo que pasaba por mi cabeza últimamente. Ella es mi mejor amiga después de todo. —Es una cita. —dije haciendo que ella sonriera de oreja a oreja y diera pequeños saltos en su silla.

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RED DE MENTIRAS — ¿Me vas a dejar por un día de compras? —preguntó Justin mirando sobre mí. Kendall estaba detrás de nosotros, esperándome en su auto. Volteé al mismo tiempo que él, Kendall le sacó la lengua al mismo tiempo que tocaba el claxon de su auto y sacó su cabeza por la ventana para poder gritar: —Solo me robaré a tu chica por una noche, Bieber. Supéralo. Ambos reímos, Justin paso su mano por mi cintura, estrechando mi cuerpo al suyo. Depositó un suave beso en la coronilla de mi cabeza. —Te extrañaré. —dijo en un susurro cerca de mi oído. —No te darás cuenta que me he ido. Será solo una noche, una larga noche para mi llena de compras, vestidos y faldas. —Asegúrate de no mostrar nada de piel enfrente de ningún idiota. —dijo. — ¿Por qué? —pregunté queriendo molestarlo. —Porque eres mía. Y esas tres palabras fueron suficientes para derretirme. ¿Qué iba a hacer? Ah sí, noche de chicas con Kendall o algo por el estilo. Era patético que esas simples palabras, me hayan dejado como una idiota. El parecía saber el


RED DE MENTIRAS efecto que tenía sobre mí. Sonrió de oreja a oreja, y me volvió a besar. —Diviértete. —fue lo último que me dijo, antes de entrar al auto de Kendall.

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— ¿No crees que todas esas bolsas son suficientes? — pregunté mirando al conjuntos de bolsas que colgaban de sus manos. —Nunca es suficiente. —dijo por décima vez en la noche. — ¿Podemos tener un descanso? Ir a Starbucks por ejemplo—dije realmente agotada. No tenía idea de donde sacaba toda esa energía Kendall, a lo mucho tenía unas tres bolsas en mi manos a comparación de ella que parecía dispuesta a comprar la tienda entera. —Está bien, pero luego seguiremos con el recorrido. No tengo nada de zapatos. —la fulminé con la mirada. —Por lo menos no nuevos. —dijo y se alejó.


RED DE MENTIRAS Entramos al primer Starbucks que encontrábamos, para sorpresa nuestra no estaba tan lleno. Cosa que era sorprendente debido a la hora, la mayoría de las personas siempre querían un café a esta hora. Nos sentamos en la primera mesa que encontramos. Kendall dejo todas sus bolsas en el suelo y fue hacia la caja para ordenar por ambas, estaba segura que sabía lo que yo iba a pedir. Siempre acertaba. Minutos después, nos encontrábamos ambas bebiendo de nuestros frappuccinos, Kendall le había puesto doble crema al mío, cosa que me hizo recordar porque la amaba tanto y estaba soportando esta tarde de compras, apuesto a que lo hizo por eso. Además me trajo un delicioso pastelillo, que podría morir por él. —Chicos lindos mirándonos a las tres. —dijo Kendall en un susurro. Kendall estaba confundida. Ellos no nos estaban mirando, ellos nos estaban violando con la mirada, cosa que me hizo sentir completamente sucia. —Lindos, pero demasiado obvios. —murmuré en respuesta. —Apuesto a que vienen a hablarnos en poco tiempo. — dijo haciéndome rodar los ojos.


RED DE MENTIRAS Y no estaba equivocada, paso solo un minuto cuando ambos chicos se levantaron de sus sitios, ambos con sus cafés en sus manos y se acercaron a la mesa donde nos encontrábamos, varios metros alejados. —Hola. ¿Cómo están? Soy Derek, él es Collin. —dijo uno de los rubios, que al parecer era el más valiente por presentarlos. —Hola, bien. Siempre es bueno un poco de cafeína en la sangre. Soy Kendall, y ella es Melanie. Un placer conocerlos chicos. —dijo Kendall. En realidad si yo me hubiera adelantado, les hubiera dicho algo no muy amable de mi parte. Así que agradecí que ella respondiera, porque no parecía despegar su mirada de Derek. — ¿Podemos sentarnos? —preguntó mirando las dos sillas libres. —Por supuesto. —le respondió Kendall. Ambos se sentaron, Derek al instante, técnicamente, me dio la espalda. Y comenzó a sacarle tema de conversación a Kendall. No es por ofender, pero había dejado a mi novio para venir con ella a una noche de ―chicas‖, para que ella coquetee con unos desconocidos. Nada bonito Kendall.


RED DE MENTIRAS — ¿Melanie, verdad? —preguntó Collin mirándome. O el chico era un completo idiota o tenia memoria de corto plazo. Apostaba por la primera. —Sí. —respondí secamente. —Sí que les gusta las compras. —y ese fue su intento de sacar conversación. —Supongo. —dije levantando los hombros, dándole poca importancia. Le di un largo sorbo a mi café, evitando conversar con él. — ¿A qué escuela van? Si van a la escuela todavía, ¿no? —Sí, aun vamos. Pero no me siento cómoda compartiendo esto con un completo desconocido. —dije y él se rió. No entendí cuál fue el chiste. —Me gustas. Eres divertida. Me gustaría volver a verte, en absoluto. Dek y yo daremos una fiesta mañana. Vamos al Doyer. No eres ninguna violadora, ¿verdad? — Hablando violadores— Tal vez les guste venir. — ¿Enserio? Eso estaría genial. —comenté sintiéndome una completa perra. —Lo sé. Me muero por verte esa noche. —dijo emocionado.


RED DE MENTIRAS —Lo sé. Va a ser genial. Podría llevar a mi novio conmigo, no hay problema ¿verdad? Su expresión cambió totalmente. Y realmente espero que haya entendido el mensaje. ❁❁❁

—Pudiste ser más amable, el pobre se quedó desilusionado. El realmente pensó que tenía una oportunidad contigo. —me reprendió Kendall mientras subíamos a mi departamento. —Era eso o darle más ilusiones. Tengo novio, ¿lo recuerdas? —dije sacando mis llaves y poniéndolas en el picaporte. Cuando entramos al departamento Justin estaba viendo un partido de fútbol en el televisor. Kendall se tiró en el sofá arrojando todas las bolsas al suelo. Por suerte, solo habíamos recorrido un par de tiendas más hasta que ella misma se agotó, y pudimos regresar a casa. —Deberías estar muy orgulloso de tu chica, Bieber. Hoy técnicamente le escupió en la cara a un chico muy lindo. —dijo Kendall, haciendo que Justin frunciera el ceño. — ¿De qué hablas? —pregunto curioso.


RED DE MENTIRAS —Estábamos tomando café, y unos chicos se acercaron a coquetear. Solo faltaba que Melanie le escribiera un enorme cartel con la palabra ―No‖. Fuiste muy malvada. —dijo esa última parte para mí. Justin se acero hacia donde yo estaba y besó tiernamente mi mejilla. — ¿Es verdad? —preguntó. —No fue nada. Simplemente le dije amablemente que tenía novio. — ¿Amablemente? Mi trasero. —Kendall explotó en risas, al igual que Justin. —Nunca volveré a ir a una noche de chicas contigo, Kendall. Es oficial. —dije rodando los ojos. —Hablando de eso, el chico nunca cancelo su invitación a la fiesta. Podemos ir aun. —recordó Kendall, sin perder la oportunidad de ir a una fiesta. —Le dije que llevaría a mi novio. —A mí me encantaría ir a demostrarle lo apuesto que es tu novio. —comentó Justin sin dejar de depositar besos en mi mejilla.


RED DE MENTIRAS —Es un plan entonces. Volveré a ver a Derek, ese chico estaba realmente caliente. —comentó, sacando su teléfono de su bolso. — ¿Tú quieres ir? Digo, si no quieres ir a la fiesta del idiota, está bien por mí. Puedo dejar la testosterona a un lado. —No, no importa. Ya le deje en claro que tengo un novio increíble, no hay de qué preocuparse. Kendall se fue una hora más tarde. Justin y yo tuvimos que ayudarla a bajar todas las bolsas que había traído con ella, debido a que si bajaba sola podría haber caído por las escaleras con bolsas y todo. Y aquí estábamos ahora, viendo una de las películas de James Bond, que habíamos visto millones de veces juntos. No había logrado hablar con Kendall en toda la tarde, y necesitaba decirle a alguien que tenía en mente. —Voy a tratar de contactar con mi Padre. Mi verdadero padre. —dije haciendo que Justin se volteara sorprendido. Puso el televisor en forma de silencio y me miro. —Oh… ¿estas segura? Digo, ni siquiera lo conoces. —Sí. Necesito cerrar esa parte de mi vida para poder estar completamente tranquila.


RED DE MENTIRAS Y tal vez necesito que mi propio padre sepa de mí. Sepa por lo menos que existo. Sepa que tuvo una hija a la cual nunca conoció. Justin sabía que yo estaba informada de cuál era su nombre. Le había mostrado la carta camino a NY, en el avión. —Sabes que estaré contigo siempre. Cual se tu decisión. —dijo dándome un apretón en la mano que sostenía. —Gracias. —dije y besé suavemente sus labios. ❁❁❁

Abrí mi ordenador en medio de la noche, Justin estaba durmiendo a mi lado, tenía su brazo alrededor de mi cintura. Abrí el navegador cuando estuvo listo. El buscador Google apareció en mi pantalla, tecleé lo más rápido que pude el nombre de mi Padre. ―Jordan Watyger‖ Miles de recortes de diarios aparecieron. En las imágenes, aparecía siempre el mismo señor pero con diferentes atuendos. La mayoría de ellos trajes muy elegantes, acompañado siempre de mujeres jóvenes en vestidos largos. Según uno de los recortes, era un empresario muy adinerado, quien tenía una de las más grandes empresas


RED DE MENTIRAS del país a su poder. Uno de los solteros más codiciados. Eso hacia las cosas más sencillas, no iba a ver tanto drama si llegaba a contactar con él. Entré a la página web de su empresa, el número de su departamento de Relaciones Humanas estaba ahí. Tomé mi teléfono y guarde el número ahí. Regresé a las fotos y examine una muy de cerca. Tenía su sonrisa y sus ojos. Él hombre era muy apuesto, muy apuesto para tener sus aproximadamente treinta cinco años. En todas las fotos diferentes mujeres lo acompañaban. ¿Por qué una persona iba a querer vivir toda su vida solo y acompañado de dinero? Se sentí tan vacío con solo pensarlo. Cerré el ordenador, y lo deje en el suelo. Recosté mi cabeza sobre el pecho desnudo de Justin. No sabía que esperar. No todos los días descubres que tu padre es el empresario soltero más codiciado del país entero.


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—Vamos Melanie, puedes hacerlo mejor. —dijo la coreógrafa cuándo le pisé el pie izquierdo por quinta vez a Zack. La verdad es que no, no podía hacerlo mejor. Esto era un gran logro, quiero decir, solo le he pisado cinco veces el pie, y la canción estaba a punto de terminar. Si yo fuera la coreógrafa ya hubiera buscado un remplazo, y no es que sea muy difícil. Estoy segura que encontrar a una chica que quiera bailar con Zack una canción lenta sea muy difícil. La canción termino permitiéndome liberar de los brazos de Zack. Me senté en el piso y me quite los zapatos de tacón con los que estaba practicando—ya se imaginan el dolor de Zack—, mis pies estaban siendo castigados. —Lo estás haciendo genial. —Zack intentó darme ánimos, mientras se sentaba a mi lado.


RED DE MENTIRAS —Chicos, vamos a tener que pulir esto, aumentaremos las horas de ensayo si queremos que salga un baile decente el día del estreno. —nos dijo Anne, la coreógrafa mientras recogía los disco del suelo de madera. No perdí tiempo y cambie los zapatos de tacón por unos planos, salvando a mis pies. — ¿Quieres ir a tomar algo? ¿Un café? Hay un Starbucks cerca. —levanté la mirada para encontrarme con sus ojos. —Yo… —Hola bubbles. —Justin me levantó del suelo, sin previo aviso, de en un solo tirón y me encerró en sus brazos. Su cabello estaba húmedo, y la esencia de su perfume era reciente. Pegué mi cabeza a su cuello e inhalé. Su perfume era droga para mí, si fuera por mí nunca me movería de aquí. — ¿Qué tal el ensayo?—preguntó mientras jugaba con cada uno de los dedos de mi mano. —Creo que el más afectado es Zack—solté una corta risa, y cuando me di cuenta que había mencionado a Zack me sentí tan grosera al recordar que el seguía sentado en el suelo, con nosotros.


RED DE MENTIRAS — ¿Decías algo de un café?—pregunté mirando a Zack quien se acababa de levantar del suelo. —Sí, pero si tienes planes, está bien. No te preocupes. — me dijo sonriente. —Sí, de hecho íbamos a ir a… —A ningún lado. —Interrumpí a Justin, quien ahora me observaba con el ceño fruncido. —Una café estaría bien, ¿no Justin? —Café, genial. ¡Wu!—exclamó, obviamente sin nada de ánimos, y sus palabras sonaron sarcásticas. ❁❁❁

Llegamos al café caminando, para molestia de Justin ya que no quería dejar su auto estacionado en la escuela. Después de mucho tiempo, lo convencí. Y aquí estábamos. Nos acercamos los tres juntos a la caja, y no sabía cuál de los tres estaba más incómodo que el otro. Sí, esto había sido una muy mala idea.


RED DE MENTIRAS —Hola, ¿Cómo estás? ¿Le puedo tomar su orden?— preguntó con demasiado ánimos la chica de la caja registradora. —Sí, un frappucino mocca, con doble crema y doble chocolate. —Dijo Justin, diciendo exactamente lo que deseaba. — ¿Quieres algo de comer?—me preguntó. —No. —respondí. —Y un cappuccino con crema. —le extendió un billete de cincuenta dólares el cual la señorita recibió. — ¿Nombres?—preguntó mientras le devolvía el cambio. —Batman y Gatubela. —respondió el haciendo que todos lo que escucharon, tengan una mirada de confusión. — ¿Disculpe?—volvió a preguntar la chica, haciendo como si hubiera escuchado algo por error. —Batman y Gatubela. Gracias. Justin entrelazo su mano con la mía, con una enorme sonrisa en el rostro. Zack comenzó a observar el enorme cartel de la parte superior, mientras la cajera esperaba pacientemente dándole sus recomendaciones. —Eres increíble. —dije dándole un leve empujón.


RED DE MENTIRAS —Lo sé. —se rió, haciéndome reír a mí también. Nos sentamos en una mesa cerca a la ventana de la calle. — ¿Por qué vinimos? Dijiste que después del ensayo podíamos ir al cine. Yo realmente quería ver esa película—dijo apenas nos sentamos. —Podemos ir al cine. —dije. — ¿Con Zack?—preguntó sin dejar de mirarme a los ojos. — ¿Qué hay de malo? —No lo se, tal vez la idea de que sea tu ex novio, y que yo sea tu novio, ¿te suena? Cuando Zack regreso a la mesa, la cosa se puso más incómoda aun, —Cómo si eso fuera posible. De momento a otro, encontrábamos un tema de conversación como los estrenos que acababan de haber en el cine. Pero Zack no veía películas, y no estaba nada informado del tema. Y dejarlo fuera era algo muy grosero. Si hablamos de libros, Justin no sabría del tema ya que había leído muy pocos, probablemente solo los que envía la escuela cada año. Y no podía dejarlo fuera de la conversación. Había sido una completa estúpida cuando se me ocurrió esta brillantísima idea.


RED DE MENTIRAS — ¿Batman y Gatubela?—gritó la chica de la barra. Justin y yo nos levantamos al mismo tiempo y fuimos a recoger nuestras bebidas, con todas las miradas del café en nosotros.


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— ¿Para qué me necesitas? Ya que, por supuesto, no me llamaste para pasar tiempo conmigo. Kendall se tiró en el sofá de la sala, cruzando sus brazos por encima de su pecho. Ella seguía enojada, y no me dejaba de recordar todos los días que la tenía olvidada, y los gemelos no paraban de hacerla enojar diciendo que ahora tenía nuevos mejores amigos—que obviamente eran ellos—y que ya no la necesitaba. Esa era la pelea hasta que llegábamos al comedor, todos los días. —Vamos, Kendall. Sabes que probablemente eres la única chica en el universo con la que me llevo bien, el resto de población femenina en la escuela me… —Te envidia. Digo, tu ex fue Zack, uno de los chicos más ardientes que ha pisado la escuela, ¿Qué digo escuela? El país, probablemente. Fuiste novia de mi hermano, que obviamente también es hermoso, digo ¿tiene mi sangre como no va a ser hermoso?—dijo moviendo su cabello. —Pasas mucho tiempo con los


RED DE MENTIRAS gemelos, haciendo que las chicas que tienen una obsesión con ellos, se pongan muy celosas. Y bueno, tu novio no ayuda nada. Que Justin te llene de besos, de aquí para allá, hace que te ganes la mirada de odio de toda la escuela, linda. No es nada personal, créeme. Sobrevivirás. —Hablando de chicas que me dan miradas de odio, ¿Qué opinas de Elena? Entrenas con ella, está en tu equipo de animadoras. — ¿Me estas jodiendo? ¿Elena, en serio? Todo el mundo sabe que es la mayor zorra de la toda la escuela. Nadie la quiere cerca, es como la peste. Siempre está lanzándose a los jugadores de fútbol y sobre todo a… — ¿Y sobre todo a quién?—pregunté, sin poder evitar levantar una ceja. — ¿Para qué me llamaste de todas formas? ¿Vas a tener una cita con Justin? ¿Quieres que te ayude a arreglarte?—trató de cambiar de tema, pero era muy tarde. —Kendall Marie McLock Jaldes, termina lo que ibas a decir, ahora. Kendall evitó mi mirada y se levantó del sofá.


RED DE MENTIRAS —No es nada importante, Melanie. Todo lo que tenga que ver con Elena no importa. Es una perra, solo eso. —Tú ibas a decir algo, dilo. —Bien. —Dijo dando un largo suspiro. —Durante los entrenamientos, nos dan un descanso. El equipo de fútbol se acerca a las gradas a hidratarse y todo eso…Elena ha tenido sus garras en Justin, estando detrás de él todo el tiempo, pero…él siempre la ignora. Digo, que se atreva a seguirle el coqueteo en frente mío, ay dios. No conoce aún a la mejor amiga de su novia. ―Elena ha tenido sus garras en Justin‖ Nunca había sido una chica insegura, nunca. Era solo que la idea de Elena estando cerca de Justin lograba hacerme sentir de una extraña forma, y sabía que tenía algo que ver con los celos pero era algo más. Toda la escuela sabía cómo era Elena, siempre lograba salirse con la suya. Y entré más la rechazará un chico, más se encaprichaba con él, y eso era lo que me asustaba. El año pasado, la escuela durante un almuerzo parecía la serie ―Gossip girl‖. Cander Followill, la ex mejor amiga de Elena, descubrió que su novio, Max Templeton, la había engañado con la arpía, el mismo día de su aniversario.


RED DE MENTIRAS Después de haber tenido sexo con ella, el idiota de se había ido con Elena a buscar más. Y Max era el presidente estudiantil, y estaba en mis estándares de chico perfecto, hasta que paso todo el drama de ese día. Cander sigue odiando con su vida a Elena, quien parece no importarle el odio de toda la escuela. Pareciera disfrutar romper relaciones, y eso no me ayudaba en nada a mantenerme tranquila. ❁❁❁

Tenía el teléfono de ―Corporaciones Watyger‖ en mi mano. No había sido muy difícil obtenerla, el problema iba a ser que tomen en serio cuando llamara, pero lo que ahora me debatía era si llamar o no. Tenía que inventar algo, obviamente. No podía solo decirle que yo era la hija que había tenido con la chica que se acostó una vez en un prostíbulo. Él llamaría a la policía. Tomé mi celular en mis manos, y logré armarme de valor. Era ahora o nunca, Melanie. Marque apresuradamente el número que había apuntado en el post-it fosforescente. Una melodía extraña sonaba desde la otra línea. —Buenos días, Corporaciones Watyger, ¿en qué podemos ayudarlo?—preguntó una amable voz desde el otro lado del teléfono.


RED DE MENTIRAS —Eh…yo, tengo… una entrevista de trabajo. —fue lo mejor que pude inventar. —He perdido el papel con las indicaciones que me dio la secretaria la vez que me llamó. ¿Podría repetirme la información? —Señorita… ¿Anna Millar?—preguntó dudosa. —Exactamente. —respondí de inmediato. Me podrían llevar a la cárcel por robo de identidad, pero ya estaba aquí, y no podía retroceder. —Su entrevista es pasado mañana…a las nueve de la mañana. El mismo Señor Jordan Watyger la entrevistará, le gusta seleccionar mucho su personal. Sea puntual, odia esperar. La oficina central a una cuadra del Times Square. ¿Alguna duda? — ¿Debo llevar algo? —Solo su presencia, oh, y obviamente su documento de identidad, para poder facilitarle el carnet de acceso. Esperamos verla mañana, gracias. La llamada terminó. Me acababa de meter en un problema, y en uno muy grande. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS La coreógrafa dio varios aplausos en su mismo sitio, sin poder evitar dar pequeños saltitos en donde estaba. Paró la música haciendo que Zack y yo nos detengamos. — ¿Hice algo mal?—pregunté dudosa, ya que no recordaba haber olvidado algún paso de la complicada coreografía. —No, lo has hecho perfecto. ¿No te has dado cuenta? No le has pisado el pie a Zack ni una sola vez, ___________. Eso es perfecto. —técnicamente gritó. Y entendía su emoción, miré a Zack y le pregunté con la mirada si era cierto. El solo asintió con la cabeza, hice mi extraño baile de cinco segundos a mí alrededor, cosa que hacía únicamente cuando estaba feliz. Zack me miraba con una sonrisa de oreja a oreja. —Eso es todo por hoy, chicos. Los veré el lunes. — Alice, la coreógrafa recogió su bolsa de lana del suelo y se fue del estudio llevándose su disco con ella. —Lo has hecho genial hoy, Melanie. —Dijo Zack. — Deberíamos celebrar. —Me gustaría, pero no puedo. —dije haciendo una mueca, la emoción desapareció de su rostro. —No es que ni quiera, lo que pasa es que…mañana tengo una prueba de literatura aun no termino el libro asignado, lo siento.


RED DE MENTIRAS —No te preocupes, otro día será. Nos vemos después. — se acercó para depositar un beso en mi mejilla pero me aleje. Él me miro extrañado. —Necesito pedirte algo. Muy importante. —empecé, y al instante me puse totalmente nerviosa. — ¿Pasa algo? ¿Por qué estás tan nerviosa?—me interrogó. ¿Era realmente tan obvia? Demonios, tenía que decirle todo de una buena vez antes de que muera de la ansiedad. Me había quedado pensando lo mismo la noche anterior, y la única respuesta a todo esto era Zack. —Necesito que me ayudes con una ―entrada al paraíso‖—dije tratando de sonar lo más alivianada posible. Zack sonrió, sus hoyuelos en ambas mejillas se hicieron presentes. — ¿Piensas irte de fiesta sin mí, Melanie? Me siento ofendido. —bromeó. —No planeo ir a ningún club.—le aclaré.—Es para algo más importante. — ¿Para cuándo las quieres?


RED DE MENTIRAS —Mañana temprano. —respondí, haciendo que el frunciera el ceño. —Es algo rápido, Melanie. Encontrar a un contacto es muy difícil, sobre todo cuando no hay mucho tiempo. No estoy seguro si voy a poder ayudar… —Por favor, es de vida o muerte… — ¿Puedo saber para qué es por lo menos? Quiero saber en qué te estas metiendo, y saber por lo que me voy a esforzar tanto. —Mi verdadero padre tiene una empresa, ayer llamé y me hice pasar por una chica. Se llama Anna Miller, la única forma de entrar a hablar con mi ―padre‖ es por esa entrevista, no hay otra forma. Zack dio un largo suspiro y después asintió con la cabeza. —Está bien, mañana temprano estará lista. ¿Anna Miller, verdad? Solo asentí con la cabeza. —Una cosa más, ni una palabra de esto a nadie, ¿vale? —De acuerdo. —respondió.


RED DE MENTIRAS ❁❁❁

— ¿Ensayo? Es sábado, bubbles. No pueden obligarte ir los sábados a la escuela a ensayar ese estúpido baile. —se quejó Justin mientras llevaba su cuchara llena de cereal a su boca. —La maestra quiere repasar la coreografía, dice que casi lo tenemos—mentí. —Además, Son solo un par de horas, nada más. Volveré y podemos salir, podemos ir al cine esta vez. —Está bien, tú ganas. Pero te tendré solo para mí el resto del día, ¿verdad?—jaló de mi mano, haciendo que cayera encima de sus piernas. Depositó un beso en mi cuello, para después subir a mis labios. Nos besamos hasta que ambos quedamos sin nada de aire en nuestros pulmones, y siendo sincera, tenía ganas de más. Quería más de él, pero ahora no era el momento adecuado. No cuando estoy a punto de fingir ser otra persona, y probablemente me lleven a la cárcel si algo llega a salir mal, aquí. — ¿Segura que no quieres quedarte?—preguntó entre jadeos. —Desearía no irme. —le aseguré.


RED DE MENTIRAS —Te estaré esperando, aquí. —dijo con una sonrisa coqueta. Me apresuré en tomar mi mochila, y baje las escaleras del edifico corriendo. Apenas llegué al Mc Donald´s de la calle, pedí una hamburguesa, ye entré al baño del establecimiento. Cambié la ropa deportiva que tenía, por la entallada falda negra, y la blusa blanca con vuelos y para terminar, unos altísimos zapatos de tacón negro con plataforma. Arreglé mi cabello, para que pareciera un elegante moño. Pero difícilmente eso era algo elegante. Recogí mi pedido, y comencé a comer mi hamburguesa mientras caminaba por la calle, evitando que el aderezo se derramara en mi ropa. Sorprendentemente, conseguí atrapar un taxi en menos de cinco minutos. Le indiqué al conductor la dirección, y el asintió. Esperaba no arrepentirme de lo que iba a hacer, luego.


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Estaba de pie enfrente del enorme rascacielos, cubierto de vidrios por todos lados, vidrios en los que podía ver mi reflejo. Ya estaba aquí. Estaba a punto de cometer una locura enorme, estaba a punto de hacerme pasar por otra persona en una entrevista de trabajo, solo por una razón. Quería conocer a mi verdadero padre. Y esta era la única manera, sin quedar como una completa psicópata en busca de dinero. Había dejado mi mochila detrás de uno de los enormes macetas de afuera del edificio. No es que el basurero que estaba cruzando la calle sea mucho mejor. Una mano toco mi hombro, haciendo que me girara. Zack estaba en frente de mí con una sonrisa de un lado. Y ahí estaba su gorro de lana, el gorro que usaba la primera vez que lo vi. Lo estaba mirando como una completa idiota, me percaté de eso como cinco segundos después. Salí de mi trance, y fingí una sonrisa. No es que me den


RED DE MENTIRAS muchas ganas de sonreír cuando estoy a punto de hacer algo ilegal. —Hola tú. —me saludó, para después depositar un lento y delicado beso en mi mejilla. Un hormigueo se quedó en mi mejilla, hasta cuando sus labios ya no estaban encima de ella. —Hola. ¿Tienes el…—me costaba decirlo en voz alta. —Seh. ¿Aquí es la entrevista?—preguntó mirando el enorme rascacielos, solo asentí con la cabeza, mientras jugaba con mis dedos y miraba el suelo. ¿Realmente podía hacer esto sin morirme de un ataque de nervios antes de entrar a ese lugar?—¿Estas segura de poder hacer esto? Levanté la mirada ante su pregunta. Sus ojos azules, me evaluaban con el ceño fruncido. —Solo son nervios. Puedo hacer esto.—dije tratando de convencerme a mí misma, que a él.—Me das la… —Identificación falsa, Melanie. No es tan difícil decirlo.—se rió, y una sonrisa de escapó de mis labios. Abrió su billetera, y sacó de esta una identificación que si no hubiera sido yo la que se la pidió, pude haber creído que era una verdadera. Anna Millar, indicaba que era el nombre de la mujer.


RED DE MENTIRAS En la foto, una fotografía mía tamaño carnet estaba en ella. Aunque parecía arreglada, dándome más años de edad. —Gracias, Zack.—abrí mi billetera y la metí adentro. Había dejado la mía en casa, tenía miedo de que por accidente se caiga la verdadera en frente de la mujer, y que me saque a patadas del lugar. Simple prevención.— Adiós. —Voy a quedarme aquí.—dijo haciéndome detener. —¿Qué? ¿Por qué? No es necesario, lo tengo todo bajo control —Es por si sale algo mal, ya sabes, si te llevan a la cárcel alguien tiene que pagar tu fianza.—fruncí el ceño ante la idea.—Es broma, solo estoy aquí porque quiero estar aquí. Aunque no me importaría para nada pagar tu fianza.—dio un par de pasos, acercándose a mi.—Tu puedes hacerlo. —¿Cómo sabes eso? ¿Qué pasa si soy una pésima actriz? —Estoy seguro que eres una pésima actriz, pero cuando quieres algo lo tienes todo bajo control.—beso la sien de mi cabeza, y posando sus brazos alrededor de mi cuerpo.—Estaré aquí para ti, cuando salgas. Solo por eso quiero estar aquí.


RED DE MENTIRAS —¿Puedo abrazarte?—pregunté dudosa, y sonando como una completa idiota. Soltó una corta risa, y me estrechó fuertemente contra su cuerpo. —¿Esa es una clase de pregunta tonta?—dijo. Inhalé un poco de su perfume, disimuladamente, olía delicioso. No podía detenerme a pensar en lo delicioso que olía Zack, demonios, tenía que concentrarme y este abrazo no me estaba ayudando mucho. Me separé de él, y tomé una larga respiración antes de girarme y entrar por las enormes puertas de vidrio al edificio. Miles de personas en traje iban de aquí para allá, todas con un aparato en una mano, y maletines en la otra. Me acerqué a lo que parecía ser secretaría general. Una hermosa rubia estaba de pie, con un auricular de manos libres en uno de sus oídos. La falda entubada que llegaba con la blusa blanca, resaltaban mucho su figura. —Tengo una entrevista de trabajo.—dije y suspiré disimuladamente, cuando no tartamudeé en ninguna parte de la oración. —Buenos días, es un placer tenerla aquí con nosotros.— su sonrisa energética, me hacía recordar a las vendedoras


RED DE MENTIRAS de Starbucks.—¿Me podría decir su nombre, y prestarme su identidad? —Sí.—abrí mi billetera y le entregué la identificación falsa que tenía. —Señorita Millar. El Señor Watyger, la estará esperando en el piso veinteavo. Pasé esta tarjeta por la ranura del ascensor, y muéstrele esta identificación al de seguridad.—dijo y me entregó una identificación que colgaba de una tira transparente, y una tarjeta dorada.—la tarjeta se la entrega al de seguridad. —Gracias.—respondí alejándome de ella. Llegué hasta los ascensores, y esperé como veinte segundos hasta que las puertas se abrieron, cuando estuve adentro pasé la tarjeta por la ranura, y marqué el piso veinte, las puertas se volvieron a abrir en menos tiempo de lo esperado. Salí de este, y un enorme gorila se detuvo en frente mío. —¿Identificación?—masculló. Alguien odiaba su trabajo—canté en mi mente. O simplemente odiaba a las personas. Le pasé la identificación que me había entregado la rubia, y me abrió el camino.


RED DE MENTIRAS —¿En qué puedo ayudarla?—otra rubia me detuvo, dándome una enorme sonrisa, tan grande que puedo apostar que dolía. —Tengo una entrevista con el señor Watyger.—dije. —Acompáñeme.—me indicó, la seguí hasta que se detuvo en frente de una puerta de madera doble.—El señor la está esperando adentro. Abrió la puerta de par en par y me abrió el paso. La habitación era enorme, y todas las paredes eran ventanas, en las que se podía ver la ciudad. De las paredes colgaban enorme cuadros, que deben costar lo que nunca iba a ganar en toda mi vida. Y solo dos sillones de cuero negro y reluciente estaban en medio de la habitación, enfrente de una mesa de centro de cristal. Un hombre, muy joven para ser un empresario exitoso, estaba sentado en uno de estos. Con la mirada fija en la ventana. Tenía el cabello algo largo, no lograba ve su rostro aun, pero por lo que veía, y sabía porque le decían el empresario soltero más codiciado. Él podría tener el papel de Christian Grey, demonios, y no el actor que estaba remplazando mi Matt Bomer. Demonios, tenía que superar y dejar de pensar eso en estos momentos.


RED DE MENTIRAS Me acerqué lentamente y me detuve enfrente del otro sillón de cuero. El hombre levantó su mirada, y me vio de pies a cabeza. Con una expresión extraña. —Buenos días, mi nombre es Anna Millar. Vengo por la entrevista de… —¿Cuántos años tienes?—me interrumpió. —Veinticinco, señor.—mentí. —No pareces tener veinticinco.—me dijo, frunciendo el ceño. —Agradezco eso.—fingí una sonrisa. —¿Por qué quieres el trabajo?—preguntó directamente. Ni siquiera sabía para qué trabajo estaba postulando Anna Millar. Santísima mierda. Un teléfono en la mesa de centro vibró, el hombre se acercó y lo recogió de la mesa, para atender. —Dime…sí…¿qué?...¿cómo pudiste dejar que pase algo como eso?...no…ni se te ocurra hacer nada…yo lo solucionare…ah y sí, estas despedida.


RED DE MENTIRAS Obviamente él no era el mejor de los jefes del mundo, parecía ser antipático y muy frió. Aparte de lo que ya sé, que es un mujeriego. Lanzó el teléfono en la mesa de centro y levantó su fría mirada, encontrándose con mía. Él si sabía cómo intimidar a los demás. Sus ojos. Sus ojos, eran un reflejo de los míos. Eran idénticos, y mi color de ojos no era muy usual. Eran de un verde griseo que nunca antes había encontrado en nadie. —¿Quién eres? Porque claramente no eres Anna Millar. Ella es la antipática hija de uno de los amigos de mi padre, reconozco su voz chillona a kilómetros. Además…ella está en la primera planta. Me quedé helada, y podría apostar que estaba totalmente pálida. Correr no era una muy inteligente opción que digamos, así que lo mejor era ir directamente al grano. —Soy su hija. Me miró por lo que fueron cinco segundos, después estalló en carcajadas. Y no entendía el porqué de sus risas. Acababa de decirle algo grande, muy grande, solo para que él se riera. Estaba frustrada, y realmente tenía


RED DE MENTIRAS ganas de apuñalar el lapicero finísimo que estaba en la mesa en su cara. Dejando a un lado mis comentarios asesinos, el tipo realmente tenía que tener serios problemas mentales. —No le veo la parte graciosa. —comenté seriamente mientras él se levantaba del sillón de cuero, llegando hasta la ventana. — ¿Sabes cuantas personas en el mundo me han dicho lo mismo? Deje de contar después de la cincuenta. Pero tú…—me examinó de pies a cabeza. — ¿Cuántos años tienes, realmente? ¿Dieciocho? —Diecisiete. —corregí. —Como sea, ¿sabes cuantos años tengo yo? Treinta y seis. ¿Cuándo se supone que te tuve? ¿A los dieciocho?—volvió a reír escandalosamente. —Lo siento, es que es tan gracioso. Me has hecho reír, solo por eso no llamaré a la policía. Puedes irte. —Supongo que a los dieciocho no eras lo suficientemente hombre y tuviste que ir a buscar a una mujer a un prostíbulo, papá. —rodé mis ojos y tomé el bolso que estaba sobre el asiento. Quería largarme de aquí. Esto había sido un error.


RED DE MENTIRAS Cerré la puerta de un fuerte portazo, y no me fui sin antes hacer un gesto obsceno de mi parte, totalmente inmaduro, lo sé. Pero así era yo. Tomé el ascensor y bajé hasta la primera planta. No necesitaba esto. — ¿Qué paso?—preguntó Zack con el ceño fruncido apenas salí del edificio. —Olvídalo, el tipo es un completo idiota. Yo…no necesito saber de él. Él tiene su vida hecha de todas maneras. Gracias por estar aquí de todas maneras. — ¿Quieres un aventón? Mi auto está a unas calles. Estaba a punto de aceptar su oferta, cuando una mano tocó mi hombro. Volteó, y Jordan Watyger estaba enfrente de mí. El corpulento hombre estaba detrás de él, probablemente Jordan no iba al baño solo. — ¿Qué quiere?—pregunté molesta. — ¿Conociste a Sussan?—preguntó agitado, su pecho subía y bajaba rápidamente. Así que recordaba el nombre de mi madre. —Ella es mi mamá, pero no quiero hacerlo perder su tiempo Señor Watyger, adiós.


RED DE MENTIRAS Tomé la mano de Zack y comencé a caminar en dirección opuesta a donde estaban ellos, di solo cinco pasos y Hulk ya estaba enfrente de mí nuevamente. —Sea respetuosa con el Señor Watyger. —me ordenó, técnicamente. —Que él sea respetuoso conmigo, antes. Ha estado riéndose en mi cara hace unos minutos. Puede decirle a su jefe, que se pudra. Fue en un solo segundo, cuando Hulk, quien debía ser el guardaespaldas de Jordan, me subió en su espalda de un solo tiro. — ¿Qué demonios te pasa? ¡Bájala, idiota!—gritó Zack, pero era tarde Hulk ya había entrado corriendo al edificio. No deje de darle golpes en su espalda, hasta que terminé aceptando la verdad, no le haría ningún daño y probablemente terminé rompiéndome la mano. Me sentó en una silla blanca, como toda la habitación en la que estábamos. Jordan apareció enfrente mío con una enorme sonrisa en el rostro…se me ocurrían muchas formas de quitar esa estúpida… —Deja de mirarme con cara de querer matarme. —dijo.


RED DE MENTIRAS —Yo te miro como quiero. —crucé mis brazos encima de mis pecho. — ¿Segura que tienes diecisiete? —Voy a cumplir dieciocho en unos meses, para su información. ¿Sabe que puedo denunciarlo por esto? — ¿Sabes que puedo denunciarte por robo de identidad? Touche. — ¿Qué quiere? Probablemente Zack, debe estar afuera a punto de romper las paredes para entrar. — ¿Tu novio? —No. —Hablemos hipotéticamente, te creo que eres mi hija, ¿Sussan te dijo que yo era tu padre o qué? ¿Por qué no vino ella contigo, de todas maneras? —Ella…ella está muerta. La sonrisa desapareció. —Yo no tenía idea de que usted era mi padre, hasta que leí una carta que ella me dejo.


RED DE MENTIRAS — ¿Qué dice la carta?—preguntó totalmente serio. —Lo conoció en un prostíbulo, se acostó con usted. Y cuando usted se iba logró ver su nombre. Después no volvió a saber de usted, y se hizo cargo de mi sola. Soltó un bufido y comenzó a caminar alrededor de la habitación con los brazos cruzados. Odiaba que tengamos el mismo gesto, tan patético como suene eso. —Parece que tu madre no te ha contado la historia entera. —Solo hablando hipotéticamente, ¿verdad? Nos quedamos con la mirada fija, ninguno de los dos estaba dispuesto a perder esta. De repente me di cuenta que tenía más cosas de él que las que pensaba. ¿Y qué quería decir con ―historia entera‖? ¿Era posible que mi madre me haya vuelto a mentir…otra vez?


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— ¿Qué…qué quieres decir con eso? Odié haber tartamudeado, pero ya estaba hecho. Mi cerebro no paraba de intentar entenderlo que él acababa de decir. No podía solo quedarse quieto mirando el vacío, me debía explicaciones ahora mismo. —Tienes mis ojos, pero todo lo demás…es de ella. — dijo tranquilamente. Cuando él tenía la mirada perdida en el aire, me dejo verlo mejor—ya que en este momento no me estaba muriendo de nervios. Estaba usando un traje muy elegante, y podría decir, es más, podría apostar que era muy costoso, como todo lo que estaba en la habitación. Su cabello oscuro estaba perfectamente peinado, y su barba estaba perfectamente afeitada. —No es que te esté creyendo…pero necesitamos pruebas de ADN, antes de que te pueda pasar algo de dinero y además…


RED DE MENTIRAS — ¡Espera!—técnicamente grité— ¿Qué demonios estas diciendo? —Una pensión, ¿no es eso lo que quieres?—preguntó. La idea de atravesar su rostro con un lapicero, cada vez era más tentadora, y cada vez se hacía más difícil convencerme de que eso estaba mal. ¿Qué había pensado? Personas como él, lo único que tienen en la cabeza es dinero. Viré los ojos y me levanté del sofá blanco en el que estaba sentada. — ¿Qué dije?—preguntó confundido. —No quiero tu maldito dinero, si es lo que te preocupa. Solo quería conocerte, quería estar segura que no era hija de un maldito abusador. Tu dinero es basura para mí, puedes quedarte con él. Y olvida que alguna vez vine hacia a ti, desearía nunca haberlo hecho. Salí de la habitación, y Hulk no dio ni un solo paso hacia mí. Me dejo ir. ❁❁❁

—Siento no haber hecho nada, apenas pise un pie en el edifico la seguridad me echó del lugar. —se disculpó Zack por enésima vez en todo el camino.


RED DE MENTIRAS —No es nada. —le había respondido a cada disculpa que había dicho. Su auto se detuvo enfrente del edificio, ya casi eran las dos de la tarde. Solté un muy largo suspiro, y baje del auto. Me despedí con la mano hacia Zack, no tenía muchas ganas de hablar con él en este momento. Y sé que suena descortés, porque él me había acompañado toda la mañana en el ―asunto‖ y solo quería deshacerme de él lo más pronto posible. Pero me sentía como una mierda ahora mismo. Subí las escaleras cansada, y saqué la llave de mi bolsillo. Abrí la puerta del departamento, esperando encontrarme a Justin sentado en el sofá de la sala, pero no. Él no estaba ahí, pero alguien más estaba ahí. —Hola Justin, decidí pasarme a limpiar tu lugar cuando terminamos con el entrenamiento, espero que no te moleste. Encontré una llave en la maceta de la entrada. Elena estaba de espaldas hacia mí, y ella pensaba que era Justin. ¿Qué demonios hacía aquí? ¿Y realmente hacía venía a limpiar? ¿Con una diminuta falda rosa de encaje que cubría solo hasta donde terminaba su trasero, y un corto top de encaje negro? Oh, esta arpía pensaba hacer algo más que limpiar.


RED DE MENTIRAS Se giró con una sonrisa coqueta, cuando me vio esta desapareció, y fue intercambiada por una mueca de asco. Me examinó de pies a cabeza y viró sus ojos volviendo a lo suyo. — ¿Qué haces aquí?—pregunté cruzándome de brazos. —Soy la chica espíritu de Justin, tengo que hacer cosas como esta. —me respondió con tono indiferente y sacudiendo el sofá de la sala. — ¿él sabe que estas aquí por lo menos?—se volteó y me fulminó con la mirada. —No, pero ¿a quién le importa? Solo vengo a limpiar. — ¿Con tu uniforme de zorra? —Mira maldita perra, no me vuelvas a llamarme zorra o te juro… — ¿Te has visto? Eso parece tu ropa interior, Elena. No debería entrar aquí si ni Justin ni yo estamos aquí. —le dije, ella se recostó en el sofá y comenzó a jugar con su cabello rubio. — ¿Quién lo dice? ¿Tu? Este no es tu departamento, Melanie. Eres solo una mantenida. Yo que tú, no hablaría mucho de ser zorra. Ya sabes lo que dicen de tal palo, tal


RED DE MENTIRAS astilla. ¿Tú sabes de eso no? Total, tu madre sí era una verdadera zorra y prostituta. Abofeteé su cara antes de que yo misma pueda haberme dado cuenta. La puerta se abrió en ese mismo instante, Justin entró y en ese mismo momento Elena estalló en llanto. No estaba de humor para su drama, y si la seguía teniendo enfrente de mí reventaría sus pulmones a patadas. De acuerdo, no. No era tan mala como eso. Pero cuando alguien me buscaba…me encontraba. Un papel en la mesa del comedor llamó mi atención. La carta de mi madre estaba encima de esta, doblada en cuatro partes. La idea de reventarle los pulmones ya no era más ficción. —Eres una maldita perra, te voy a reventar el rostro. — me hubiera lanzado encima de ella si no fuera porque Justin me retuvo, poniendo sus brazos alrededor mío. — ¿Qué pasa? Elena, ¿Qué demonios haces aquí?— preguntó Justin confundido. Las lágrimas de cocodrilo habían hecho que el maquillaje de Elena comenzará a correrse. Y ahora parecía un payaso llorón. Oh, podría hacerla llorar más fuerte, créanme.


RED DE MENTIRAS — ¡Suéltame, Justin! Suéltame, ahora. —comenzó a gritar y a patalear. —Lárgate, Elena. —masculló Justin enojado. —Pero Justin, ella me pego yo no hice nada… — ¡Ahora!—gritó y ella tomó su bolso del sofá y desapareció, no sin antes dar un fuerte portazo a la puerta. — ¡Suéltame!—volví a gritar. — ¿Prometes que no vas a bajar y matarla y te vas a tranquilizar?—preguntó. — ¡No!—le respondí. — ¿Enserio te vuelves tan agresiva por los celos?— preguntó el burlonamente. Y si no fuera porque él no sabía nada, le hubiera dado un buen golpe a él también. Pero él no sabía nada de esto, por supuesto. —Es más que eso. ¿Por qué le dijiste donde estaba la llave de emergencia? ¿Por qué ella es tu chica espíritu?— pregunté.


RED DE MENTIRAS —Nosotros no escogemos, bubbles. No tenemos opción a reclamar. Ayer ella vino en la mañana, y me pidió la llave. Yo solo le dije que estaba en la maceta del árbol que está a la derecha. Ella no tenía derecho a venir sin avisar, le diré al entrenador y la sancionara, ¿está bien? ¿Te hizo algo?—preguntó pasando sus mano por mi mejilla. — ―Ya sabes lo que dicen de tal palo, tal astilla. ¿Tú sabes de eso no? Total, tu madre sí era una verdadera zorra y prostituta‖—cité lo que ella acababa de decirme pocos minutos antes. Podía sentir como el cuerpo entero de Justin se tensó. — ¿Cómo ella supo…—señalé con la cabeza el papel que estaba sobre la mesa. Justin caminó hacia la mesa, sin soltarme y alzándome en el aire. Tomó el papel, y lo revisó. Elena se había metido en mi habitación. Ahora el lugar me parecía repugnante. Lágrimas de frustración comenzaron a rodar por mis mejillas. Mañana todo el mundo sabría todo, la parte más sensible de mí, todos los abrían mañana. Lo único que realmente me podía lastimar. Casi podía oír cómo serían lo susurros


RED DE MENTIRAS mañana por los pasillos. Como todos se burlarían de mí, y me dirían ―zorra‖. Gracias a Elena.


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Faltaban apenas minutos para que la campana que daba inicio al primer periodo, suene. Y aquí estábamos, acabábamos de llegar a la escuela hace diez minutos y aun no me atrevía a bajar del auto. No sabía si iba a ser lo suficientemente fuerte como para soportar todo lo que estarían murmurando de mí. — ¿No podemos solo quedarnos en casa?—pregunté. —No. Porque no has hecho nada malo, bubbles. Vas a demostrarle a la perra de Elena, que eres fuerte. Y que te importa una mierda cualquier cosa que haya hecho. — ¿Y si no es verdad?—levanté mi mirada, para encontrarme con la suya. Atrapó mi mano, y entrelazó mis dedos con los suyos. —Eres fuerte, bubbles. No dudes de eso, —acarició suavemente mi mejilla, con su mano libre, haciéndome sonreír.


RED DE MENTIRAS ¿Cómo es posible que supiera que decir para hacerme sentir mejor? —De acuerdo. Vamos. —dije colgando mi bolso encima de mi hombro. Ambos bajamos del auto al mismo tiempo, cuando se puso a mi lado, pasó su brazo por encima de mis hombros, estrechándome más a su cuerpo. Se acababa de colocar sus lentes de sol negros Ray-Ban, y se veía más sexy de lo normal. Si eso es posible. No estaba nada mal. Al parecer Elena no había usado lo que sabía…aún. Justin me acompaño a mi primera clase y se despidió de mí con un corto pero firme beso en los labios. El día no estuvo fuera de lo normal, cuando llego el periodo del almuerzo salí lo más rápido que pude de Algebra. Letras y números juntos, definitivamente no eran lo mío. Empujé las pesadas puertas del comedor, cuando unas manos rodearon mi cintura. —Entonces…podemos ir a las afueras del campo de futbol. —susurró Justin en mi oído haciéndome estremecer. —Olvídalo. —dije sin poder evitar reírme.


RED DE MENTIRAS El me imitó, y depositó un suave beso en mi cuello. Genial. Ahora éramos la atención del comedor entero. —Mantengan el contenido para todo el público— murmuró Jake, cuando pasaba por nuestro lado con una sonrisa en los labios. — ¿Eh…Melanie?—me giré, y Zack estaba enfrente de nosotros, con un ceño fruncido. Obviamente esta no era una situación muy cómoda para él. Y Justin no iba a estar dispuesto a soltarme, lo supe porque cuando vio a Zack estrechó mi cuerpo más al de él. —Hola Zack. —dijimos Justin y yo casi al mismo tiempo. —Eh…ayer dejaste esto detrás de esa enorme planta. Tuve que abrir la maleta para asegurarme que era tuyo. Había una libreta con tu nombre. —me entregó mi mochila morada, la cual había dejado olvidada ayer. — ¿Ayer? ¿En el ensayo?—preguntó Justin. — ¿Qué ensayo?—preguntó Zack. —Ayer no hubo ensayo por… Ahora que recuerdo sí, sí hubo. Justin me miró fijamente, cuestionándome con la mirada. El intento de arreglar las cosas de Zack había sido inútil. —Gracias Zack. —dije.


RED DE MENTIRAS —De nada, y…lo siento. —abandonó el comedor, Justin tomó mi mano y me llevo a las puertas traseras de este, saliendo hacia el campo de fútbol. — ¿Qué quiso decir? ¿Qué hiciste ayer, Melanie? Ya que obviamente no fuiste a ensayar. —Es una larga historia. —No me importa llegar tarde, habla. —Ayer…conocí a mi verdadero padre. —comenté sin poder verlo a los ojos. Sabía que se iba a enojar, y no era para menos. Debí haberle contado esto, pero después de lo que paso con Elena ayer, me olvidé por completo de eso, y después no tuve la oportunidad. Yo me enojaría con el si estuviera en su lugar. No sabía si me iba a responder, porque solo se quedó mirando la nada con el ceño fruncido. — ¿Qué tiene que ver Zack con todo esto?—preguntó al fin. —El me ayudó con una identificación falsa, ya que entré por una entrevista de otra tipa. Él se ofreció a


RED DE MENTIRAS acompañarme y quedarse conmigo hasta que saliera. — expliqué. — ¿No crees que a mí también me hubiera gustado estar ahí para ti, Melanie?—negó la cabeza con indignación. — ¿Por qué me ocultaste esto? —No te lo oculte. Te lo iba a decir, lo juro. Simplemente después de lo de Elena se me olvido por completo. — ¿Sabes cómo me siento, bubbles? Como si me estuvieras dejando de lado. —Justin yo… —Solo necesito pensar. —me dijo y se alejó corriendo hacia el campo de fútbol. Entré al comedor, y apenas puse un pie los murmullos comenzaron más fuerte. No sabía de qué se trataba todo esto, hasta que vi la sonrisa maliciosa en el rostro de Elena y el papel que sostenía en sus manos. Le quité uno de esos papeles que tenía todo el comedor a un chico que estaba sentado con los del club de ciencias. Era la carta de mi mamá. Era la carta de mi mamá la que estaba en manos de toda la escuela en estos momentos.


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Cerré fuertemente la puerta metálica del baño de la escuela, poniéndole seguro, mientras me deslizaba por ella sentándome en el suelo. Las lágrimas comenzaron a caer, haciendo que es nudo en la garganta dejara de torturarme tanto. Doblé mis rodillas y abracé mis piernas, apoyando mi mejilla sobre estas. No había llorado en frente de ellos, porque no les iba a dar ese gusto simplemente. Solo quería hacerme invisible en este momento, para poder dejar la escuela sin que nadie se diera cuenta. No me avergonzaba para nada lo que mi mamá era, porque la amaba. Y ella había cometido errores, que si yo no había juzgado nadie en el mundo tenía derecho a hacerlo. Eso no era lo que me dolía, lo que verdaderamente dolía, era que ellos tenían una parte de mí con ellos. La parte más sensible de mí. El seguro de la puerta hizo click, y la puerta se abrió al instante empujándome. Sin darme si quiera cuenta de quién era, sus brazos rodearon mi cuerpo, atrapándome en un fuerte abrazo. Lloré encima del hombro del desconocido, dejando salir todo. Deseando fuertemente que todo esto sea una


RED DE MENTIRAS pesadilla, y deseando nunca haber conocido a Elena Hamilton. —Todo está bien, amor. Puedes llorar. —su voz era ronca, más ronca de lo normal. Me aparté de él, escapándome de su abrazo. Zack estaba enfrente mío, sin soltar su agarre sobre mi cintura. Esto no estaba bien, por más que necesitara a alguien en este momento, Zack no era el indicado. —Necesito…—antes de que pueda terminar la oración, Kendall entró al baño cerrando la puerta a sus espaldas y golpeando su cuerpo contra el mío para darme un muy fuerte abrazo. —Puede hacer morir de todas las formas posible a esa perra, Melanie. Solo tienes que escoger tu favorita. Esto no se va a quedar así, te lo juro. —Te quiero, Kendall. —murmuré entre lágrimas. —Te quiero también a ti, tonta. Mejores amigas, ¿recuerdas? Aunque a veces te olvides de que existo. Yo votaría por la opción de contratar a alguien para dejarla calva, ¿tú qué dices? Sonreí con mucho esfuerzo.


RED DE MENTIRAS Zack seguía mirándome fijamente, apoyado en los lavamanos asquerosos de la escuela. Kendall notó lo incomoda que estaba, y me guiñó un ojo disimuladamente. —Zack, ¿Por qué no llamas a los gemelos? Estoy seguro que ellos son los únicos que pueden levantarle el ánimo en este momento. —le indicó Kendall, él solo asintió con la cabeza abandonando el baño. —Gracias. —Zack se recorrió toda la escuela buscando al conserje para conseguir las llaves del baño de mujeres cuando se enteró que estabas encerrada aquí. Ese hombre sigue sintiendo cosas muy fuertes por ti, Melanie. —No sabía que era él cuando entró, pensé que era…Justin. —Hablando del rey de roma, ¿Dónde está? ¿No debería estar aquí contigo?—cuestionó Kendall. Levanté mis hombros, mientras cruzaba mis brazos por encima de mi pecho. —Él está molesto conmigo, y lo entiendo, entiendo que no quiera hablarme ahora…


RED DE MENTIRAS —No, Melanie. Es en las buenas y en las malas, él no puedo solo no venir a ver por lo menos como estas solo porque está enojado contigo. —Liberó un suspiro de frustración. —lo voy a buscar, y le voy a aclarar unas cuantas cosas. No puede hacer el papel de doncella enojada, y simplemente abandonarte. —Probablemente él no sabe de la carta, yo… —Toda la escuela sabe lo de la carta. Alguien tiene que dejar en su lugar a ese muchacho. Y voy a ser yo. Ahora vuelvo, ¿vas a estar bien? Asentí con la cabeza, ella se levantó del suelo y abandonó la habitación. Pasó solo un segundo cuando la puerta se volvió a abrir, los gemelos entraron al baño al mismo tiempo con la sonrisa más grande que he visto en toda mi vida. Ambos se pusieron de rodillas en el suelo, y me abrazaron al mismo tiempo. Les devolví el abrazo, pero después de un minuto entero tenía todo el cuerpo adormecido gracias al abrazo. —Okey, es suficiente. —dije tratando de escaparme de ellos.


RED DE MENTIRAS —Nunca vas a tener suficiente de mis brazos, créeme. — dijo Jake riéndose. Jack rodó sus ojos dándole un empujón a su hermano. —Gracias por estar aquí. —les dije. — ¿Bromeas? Y que conste que estábamos buscándote por toda la escuela antes de que tu príncipe encantador ingles se apareciera. —El hombre está sufriendo. —comentó Jack con una media sonrisa. — ¿Dónde está mi hermano?—preguntó Jake frunciendo el ceño fuertemente. —No lo sé. —respondí. —Él…no ha venido. —Así que así es el baño de las chicas, nada del otro mundo. ¿Tienen un ranking de chicos calientes en las paredes?—preguntó Jake tratando de cambiar de tema rápidamente. Ambos me volvieron a abrazar al mismo tiempo, pero mucho más despacio. Deben estar sincronizados porque ambos suspiraron al mismo tiempo. Gemelos. — ¿Me das permiso para patearle el trasero a mi hermano por ser un imbécil?—preguntó Jack haciéndome reír.


RED DE MENTIRAS —No vas a ser solo tu, créeme. —dijo Jake. —Kendall se está encargando de eso. —Buena suerte, hermano. Kendall es…Kendall. Estoy seguro que ahora le está dándole una buena patada en el culo por ser un completo bastardo. —Él está enojado conmigo, no es realmente su culpa— comenté. —Le oculté algo, y él se enojó mucho conmigo. —Cuando amas mucho a alguien, olvidas hasta porque te enojaste con ella si te necesita. Es simplemente eso. —Eres muy cursi, Jack. Voy a vomitar aquí mismo—le respondió Jake después de la frase romántica que acababa de decir Jack. Él solo volvió a rodar sus ojos y volvió a darle un empujón, pero esta vez más fuerte, a su hermano. Estoy segura que repetían esa escena el 110% del día. La campana, que marcaba el inicio del siguiente período y el fin del almuerzo sonó por toda la escuela. El infierno iba a comenzar.


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Por más que intentaba hacer como si todas esas miradas que obtenía mientras caminaba por los pasillos, o como si no oyera los estúpidos murmullos que lograba escuchar entre clase y clase, no podía. ―Su mamá era una prostituta‖, ―Ella solo fue un error‖, ―Hasta su mamá quiso abortarla, triste‖, ―Ya sé de donde heredó lo puta‖. Mientras escuchaba cada uno de los comentarios, y fingía estar perdida en otro mundo, imaginaba que no estaba ahí. Imaginaba que no estaba sentada en la incómoda carpeta blanca de la escuela, que no estaba en la aburrida clase de Física, haciendo como si de verdad estuviera prestándole atención a la maestra. Porque realmente deseaba estar en el mar, con Justin, descansando en su pecho, permitiendo que el aire y el olor a agua salada nos golpearan. Pero por más que deseaba…no pasaba nada.


RED DE MENTIRAS La campana sonó, los estudiantes se levantaron de sus asientos y comenzaron a dispersarse por los pasillos, listos para su fin de semana. Dejé que de mis labios se escapara un pesado suspiro, recogí mis cosas y en paso lento llegué hasta la puerta de la escuela. Kendall estaba gritándole, Justin solo estaba con los brazos cruzados por encima de su pecho frunciendo el ceño. Cuando su mirada se encontró con la mía, una media sonrisa se marcó en sus labios. Dejó a Kendall hablando sola y se acercó corriendo hasta mí, desde el otro lado del estacionamiento, cuando llegó hasta mí, no espero un segundo más, pasó sus brazos por mi cintura y me estrecho contra él. —Lo siento. —susurré en su cuello. —Lo siento, también. —se alejó unos centímetros de mí, acarició suavemente mi mejilla. —Kendall me dio un par de gritos que necesitaba, y estoy tratando de controlarme para no ir y decirle un par de cosas a Elena en su cara. — ¿Por qué no lo hacemos juntos? No me molestaría para nada.


RED DE MENTIRAS —Porque ella no merece nada de tu tiempo, bubbles. No merece nada, realmente. Solo quiero regresar a casa y tenerte solo para mí todo el fin de semana. Te amo, lo sabes, ¿verdad? Solo eres tú, siempre has sido solo tú. Sonreí por primera vez en todo el día, y regresé a sus brazos, no queriendo separarme de él nunca. El sonido de un auto frenando notoriamente nos hizo voltearnos a los dos, y a toda la escuela probablemente. Un hermoso Ferrari amarillo estaba estacionado enfrente de nosotros, los chicos del equipo de fútbol que estaban cerca se quedaron con la boca abierta comenzando a babear y a envidiar al dueño de ese tesoro. La puerta del piloto se abrió, un señor alto bajó. Su cabello estaba desordenado de una manera que no lo hacía ver desaliñado, al contrario. Un short caqui hasta la rodilla, con Vans negras y acompañada de una camiseta blanca con rayas, lentes negros de aviador cubrían sus ojos. Pero aun así, eso no me impedía saber quién era. Jordan Watyger. Era raro no verlo con su traje formal, y no detrás de un escritorio de oficina. Ni sin su equipo de seguridad, que probablemente era más grande que la del mismo presidente. Llegó hasta donde estábamos, carraspeó,


RED DE MENTIRAS tratando de llamar nuestra atención. Era raro, porque toda la escuela tenía su atención en este momento. La mirada de confusión en el rostro de Justin era notoria. — ¿Qué haces aquí?—le pregunté. Se quitó los lentes y vi sus ojos, y verlos era un recordatorio más de que el hombre que estaba enfrente de mí era mi verdadero padre. Ese arrogante y adicto al dinero, era mi padre. —Pensé que podía devolverte la visita, ya sabes. Después de que tú me visitaste en mi oficina. —me respondió. — ¿tú eres…—preguntó Justin. —Jordan Watyger—le respondió él sin mucho interés, y sin siquiera mirarlo a los ojos.—Como sea, necesito que hablemos. Y no aquí. Odio las escuelas realmente. Y esta no es una muy agradable que digamos, ¿podemos ir a mi casa? —Justin, este hombre que ves es mi padre. Aunque el siga dudando y preguntándose cuando me llevaré todo su dinero. Justin pasó un brazo protector por mi cintura, entendiendo poco a poco la situación.


RED DE MENTIRAS —Como sea, señor Watyger. No quiero hacerlo perder su tiempo.—contesté virando los ojos. —Mi novio viene conmigo. —No me gustan las personas en mi casa. Es suficiente contigo creo yo. —Somos los dos o nada.—lo desafié con la mirada. Me viró los ojos y asintió con la cabeza antes de decir: —Cada segundo que me convences más de que eres mi hija. Rodeó el auto y se subió al asiento del piloto. Tomé la mano de Justin y abrí la puerta del asiento trasero del Ferrari, entré antes que Justin, quien fue quien cerró la puerta un segundo antes de que Jordan acelerara a toda velocidad y tomara la carretera. Al hombre si le gustaba la velocidad. ❁❁❁

Esto era enorme. Y eso era realmente una palabra que le quedaba muy corta. Y ni siquiera habíamos llegado a su verdadera casa todavía. Acabábamos de pasar un portón eléctrico de metal, con varios hombres enfrente de este haciendo guardia.


RED DE MENTIRAS Jordan bajó la ventana de su auto e inmediatamente, el portón se abrió. Él volvió a acelerar a todo lo que le daba, siguiendo el sendero. Esto podría ser dos parques unidos, por el tamaño que tenía. Cuando detuvo el auto enfrente de una enorme casa, mejor dicho mansión, casi se me salen los ojos de la impresión. Jordan se bajó del auto, cerrando la puerta de un fuerte golpe. Rodeó el mismo, y subió las pocas escaleras que había para llegar a la puerta principal, en el mismo instante, dos hombres enormes estaban a su costado, también con dos señoras con ropa de servicio. — ¿Qué demonios?—murmuró Justin haciéndome salir de mi sorpresa. Abrí la puerta, y apenas puse un pie en el suelo, todo el personal de servicio volteó su mirada hacia mí. Jordan les dio unas cuantas indicaciones a los dos gigantes e ingresó a la mansión. Justin me siguió mientras trataba de seguirle el paso a Jordan, quien al parecer tenía un problema en los pies, ya que caminaba como si estuviera corriendo una maratón. Sorprendentemente, el interior de la mansión era aún más bonito. Finas pinturas colgaban de las paredes y todo estaba ordenado y en su lugar. Podía ver mi reflejo en el mármol del suelo. Imagínense.


RED DE MENTIRAS Pasamos varios ambientes de la casa hasta lo que parecía ser una cocina. Y les juro que podría grabarse aquí un costoso programa de cocina. ¿Hay algo en esta casa que no sea hermoso? Al parecer nada en lo absoluto. —Mira quien está en casa, mi hermano favorito. Un chico alto entró en la habitación con una enorme sonrisa en sus labios, su cabello era oscuro y estaba corto. Le tomó varios segundos darse cuenta de nuestra presencia en la cocina. —Así que me trajiste compañía. —Dijo evaluándome con la cabeza, sin ninguna discreción. —Pero… ¿el quien es?—con un leve levantamiento de cabeza señaló a Justin. Quien de inmediato paso su brazo por encima de mis hombros, acercándome a él. —Su novio. —masculló Justin en respuesta. —No entiendo nada, me traes a casa una chica que está para… —Yo que tú, cuidaría lo que vas a decir…—le advirtió Justin. —Y su novio celoso. —terminó la oración, con una mirada divertida.


RED DE MENTIRAS —Deberías ir a casa de tus padres y dejarme de molestar por aquí, ya sabes, algunas personas hacen algo con su vida. —Jordan sacó una botella de agua del refrigerador, sin prestarle mucha atención a la situación. Tomó todo el contenido de la botella, de un solo sorbo. ¿Sediento? Poco. —Nuestros padres, hermano. —corrigió el moreno, rodando los ojos. —Aunque no lo admitas, disfrutas mi compañía. ¿Qué harías sin mí? —Podría vivir en paz, créeme. El moreno volvió a reír, y su mirada regresó a mí. — ¿Quién es ella?—preguntó curioso. —Mi supuesta hija. —contestó Jordan arrojando la botella de plástico a la basura. El moreno frunció el ceño realmente confundido. — ¿Y le crees? Digo, ¿Cuántas veces, millones de mujeres han venido con el mismo cuento? Sin ofender, claro. —dijo dedicándome una sonrisa coqueta al final. —Es diferente. Como sea, nada de esto a papá o a mamá. Ahora piérdete, y ve a hacer algo productivo con tu vida. — ¿Te avergüenzas de tu hermano menor?—preguntó haciendo puchero.


RED DE MENTIRAS — ¿Seguro que quieres escuchar la verdad, Sean? Sean rió y le dio un fuerte golpe cuando paso por el lado de Jordan. Quien solo le viró los ojos. Eso parecía ser una manía de él. —Te veo después, linda. —dijo dándome un guiño coqueto. —Y novio. —dijo riéndose de la amargada expresión en el rostro de Justin. Sean abandonó la cocina, y cuando se marchó la cocina quedo en un silencio absoluto. Jordan y yo estábamos entre un concurso de miradas intensas, y ninguno de los dos parecía dispuesto a renunciar. Tenía muchas preguntas que hacerle, y realmente a mí no se me había cruzado la idea de que el pudiera venir a buscarme a mí, y no al revés. Al parecer me había creído, o simplemente tenía interés. Cualquiera de las dos opciones era muy posible. — ¿Qué quisiste decir con…—empezamos ambos al mismo tiempo. — ¿Puedes esperarnos afuera?—le preguntó Jordan directamente a Justin. Quien asintió con la cabeza, me dio un beso fugaz en los labios y abandonó la habitación. Era, muy


RED DE MENTIRAS probablemente, la primera vez que Jordan Watyger pedía algo educadamente a cualquier persona existente en la tierra. —Necesito saber que exactamente quisiste decir con que mi madre aun no me había dicho la historia entera, porque tengo la cabeza hecha un lío. —De acuerdo, pero…antes de eso yo también tengo una pregunta. ¿Qué quisiste decir con que no quieres nada de mi dinero? —Lo mismo. No estoy cazando tu fortuna ni nada por el estilo, no quiero quitarte todo tu dinero… —¿Entonces porque buscarme? Me he estado cuestionando lo mismo desde que te vi por primera vez. —Porque…—me demoré ordenando las ideas en mi cabeza.—Toda mi vida he vivido con la idea de que ese estúpido hijo de puta que llegaba a mi casa ebrio y nos pegaba a mi madre y a mí era mi padre. No quería tener nada de ese animal, por más que me haya dado la vida. Pero después, enterarme de que esa bestia no fue el hombre que me dio la vida fue…un alivio. —¿él… —Sí, a mi madre y a mí. Cada vez que se le daba la gana, abandoné Arizona cuando tenía solo catorce años.


RED DE MENTIRAS Regresé apenas hace meses, para enterarme de que está muerta…gracias a este idiota. No quiero tu dinero…solo quiero un padre. —No creo estar listo para ser padre, Melanie.—confesó. —Eso es genial, ya que ya superamos la parte de los pañales y horas de llanto hace mucho. — ¿Qué se supone que debo hacer, entonces?—preguntó frunciendo el ceño. —Estar ahí para mí, eso es más que suficiente para mí. —Igual vamos a necesitar esas pruebas de ADN, o sino mi equipo de abogados se van a volver locos. ¿Te molesta? —Para nada. — ¿Estás viviendo en Nueva York, verdad? —Sí, vivo con mi novio en un departamento cerca a… — ¿Qué?—técnicamente gritó haciéndome estremecer. — ¿Qué de qué?—pregunté realmente confundida. — ¿Estás viviendo con tu novio? ¿Cuántos años tienes? Ni siquiera has terminando el instituto aun, ¿la madre del


RED DE MENTIRAS muchacho sabe de esto? No voy a permitir que…—Viré mis ojos con cada oración que él dijo. —Y no me vires los ojos, señorita. —Es algo de familia, lo siento. Él no pudo evitar que una sonrisa de dibujara en sus labios. —No me voy a meter en tus asuntos, y tú tampoco en los míos. Justin y yo hemos vivido juntos desde siempre. Somos novios recién hace unos meses y… —Tengo que contarte algunas cosas de mí, como que odio las historias cursis y todas esas cosas. No pude evitarlo, y antes de tener tiempo de razonarlo en mi cabeza y arrepentirme me lancé en sus brazos, dándole un muy fuerte abrazo de oso. Al principio se tensó completamente, pero segundos después rodeó con sus brazos mi cuerpo, respondiéndome el abrazo.


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— Creo que ahora es nuestro turno—susurró Justin en mi oído apenas salimos de la cocina. Él estaba sentado en el sofá, mientras Sean estaba muy concentrado jugando tenis en el Wii. En cuanto se dio cuenta de que estábamos ahí, dejó el mando de la consola en la mesa de centro. Me dedicó una sonrisa de oreja a oreja y me abrazó, apartando a Justin. —Siempre he querido tener una sobrina. Y debido a lo amargado que es mi hermano, pensé que no iba a existir mujer lo suficientemente valiente como para tener algo más con él que un acostón de una sola noche. Sin ofender, hermano. —dijo esto último sonriéndole burlonamente a Jordan. —Como sea, ellos realmente no quieren pasar tiempo contigo, Sean. —dijo Jordan sentándose en el enorme sofá negro de la sala. —Dudo que alguien quiera. —Eso es bullying, Jordan. Le voy a decir a mamá. — Jordan le viró los ojos y lo ignoró.


RED DE MENTIRAS Justin volvió a posar su mano sobre mi cintura, atrayéndome más a su cuerpo. Aun teníamos cosas que hablar él y yo, a solas. Entrelacé mis dedos con los de él, y le di un fuerte apretón. —Gracias por traernos, Jordan. Tenemos que irnos. — dije. —De acuerdo. —se levantó del sofá dejando el periódico que tenía en la mesa de centro. —Vamos. Salimos de su mansión, llamó al hombre gigante que iba vestido de negro, solo con una seña con la mano. Le indicó que nos debía llevar de vuelta a la escuela a mí y a Justin, para que recogiéramos nuestro auto, y que se asegurará de que lleguemos sanos y salvos a nuestro departamento. El musculoso hombre asintió con la cabeza y abrió la puerta del Range Rover negro, permitiéndonos entrar. Manejaba a una velocidad prudente, ni muy lento como una abuela, ni tan rápido como Jordan. Esta vez me dio tiempo de memorizar y apreciar el camino, estaba muy alejado de la ciudad. Ahora entiendo porque tomamos una de las carreteras. Estábamos tan lejos, que podía oler el olor a mar que probablemente estaba a pocos kilómetros de donde estábamos.


RED DE MENTIRAS A Jordan aun le faltaba contarme a qué se había referido con la ―verdad completa‖ ya que aún no lo había hecho. Y la curiosidad me estaba matando, porque tenía muchísimas versiones que creaba antes de irme a la cama durante estos últimos días. —Estamos aquí, estamos en casa. Nuestra casa. — susurró Justin en mi oído. ❁❁❁

Realmente estaba fuera de forma. Me di cuenta de eso cuando terminé exhausta después de haber dado la quinta vuelta alrededor del campo de fútbol. Bueno, en realidad fueron solo tres. Las otras dos comencé a caminar y movía los brazos para que el profesor pensara que estaba corriendo, cosa que hacía en cada clase. Me arrepentía totalmente de no haber seguido a Kendall a las inscripciones al club de animadoras. A pesar de que la molestaba todo el tiempo diciéndole que dar piruetas en el aire no era un verdadero deporte—aunque pensaba todo lo contrario, ya que yo ni en un millón de años iba a poder hacer eso—seguro era menos agotador que correr con los rayos de sol en tu cara.


RED DE MENTIRAS Justin me dedicó una sonrisa de oreja a oreja, cada vez que se encontraba con mi mirada, mientras hacía abdominales en el campo de fútbol. Le había prometido no ocultarle nada, por más malo y bueno que sea, tenía que decirle. Y realmente él tenía razón. No sé cómo me sentiría si él aun siguiese viendo con una de sus ex, pero estoy segura que no me gustaría para nada. Zack era un capítulo que tenía que cerrar, porque aunque duela no podía seguir siendo su amiga y estando con Justin al mismo tiempo. No cuando antes mi mejor amigo era Justin y Zack mi novio, y la situación era ahora al inverso. Justin era mi novio y Zack había estado postulando por el puesto de mejor amigo. No iba a funcionar. — ¡Bieber, deja de mirar a tu chica o correrás diez vueltas más hoy!—le gritó el entrenador, haciendo que todo el equipo de fútbol estallará en risas. —Si yo tuviera una novia así tampoco la dejaría de mirar, entrenador. —comentó Logan. Me reí y le di un sorbo largo a mi botella de agua, tratando de controlar la reseques en mi garganta que ardía como una perra. Recogí mi bolso del suelo y estaba a punto de irme a los vestidores cuando Elena se detuvo


RED DE MENTIRAS enfrente de mí, de la única puerta de entrada a los vestidores de damas. — ¿Qué quieres?—pregunté directamente. — ¿Las perras ya no saben saludar? ¿Tu mami no te enseño eso? Estaba a punto de perder el control, tan cerca de rebajarme a su nivel y empezar a tirar de sus cabellos. Pero respiré. Lentamente. Unas tres veces antes de volver a hablar. —Muévete de mi camino, Elena. Tengo mejores cosas que hacer que conversar contigo. —Me imaginó, atender a uno de tus clientes es uno, ¿verdad? Él hombre rico que vino ayer a la escuela, vi cómo te subías a su auto. ¿Un cliente bueno? —Dímelo tú, tú estás en ese negocio. Yo no. Ella se rió, con su estúpida risa que solo hacía que el que la escuchase no volver a escuchar nada nunca más. Se acercó más a mí. Éramos exactamente del mismo tamaño, así que verla directamente a los ojos y retarla con la mirada no era un problema.


RED DE MENTIRAS —Vas a pagar muy caro, Heather. Nadie se mete conmigo. Te voy a dar donde más te duele, lo de tu madre ha sido solo un comienzo. — ¿A si? Yo también he escuchado muchas cosas acerca de ti, Elena. ¿Dónde está tu padre? Si lo sigues viendo, claro. ¿Te ha llamado por lo menos? Después que descubriste que tu madre era la otra, y que tu padre ya tenía una familia formada en otro lugar. —Púdrete. —masculló. —Ambas podemos jugar el mismo juego. —Hija de puta… —Tu madre no era una santa tampoco… La palma de su mano golpeó fuertemente mi mejilla inesperadamente, porque no esperaba que perdiera el control tan rápidamente. Sabía que una pelea entre mujeres era bajísimo, pero no iba a dejar que me pegue y que se saliera con la suya. No me importaba mantener el control, la perra me había dado una cachetada. Se la iba a devolver, mil veces peor. Mi puño iba a tocar su cara cuando unos brazos me atraparon, subiéndome en su espalda. ¿Qué demonios?


RED DE MENTIRAS —Bájame, Justin. Le voy a enseñar cómo se da un verdadero golpe, te juro que lo voy a hacer. No me había dado cuenta que todo el equipo de fútbol nos estaba rodeando. También pude ver la sonrisa triunfante en el rostro de Elena. Argh, solo quería que Justin me bajara y me dejara darle lo que se merece. —Ella me pegó. —renegué. —Lo sé. Pero no voy a dejar que te metas en una maldita pelea de gatas, ella es la perra aquí. Tu no. ¿De acuerdo? Ahora deja de darme golpes por toda la espalda y tranquilízate. Ella no merece nada de tu tiempo, Bubbles. —Estoy segura que valgo la pena, Bieber. Puedo enseñártelo. —dijo ella con su estúpida voz chillona. Tuvo la cara de decirlo enfrente mío, justo cuando me estaba calmando. Pero Justin ni siquiera se molestó en responder, se estaba dedicando a depositar delicados besos en mi cuello, sabiendo que eso era más que suficiente para distraerme. —Eso es para lo único que sirves, Elena. Para la cama. Para nada más. —dijo Jackson, uno de los chicos del equipo.


RED DE MENTIRAS Había perdido a su novia por enredarse con ella hace unos meses, él estaba ebrio y ella aprovecho esa desventaja en él y se le tiró encima semidesnuda. Las fotos salieron solas, y una donde ella salía aparentemente desnuda a horcajadas sobre él, besándolo por todo el cuerpo no era algo muy bonito. Elena gruñó y soltó un amargado bufido. —Solo espera, Heather. Ya verás. —amenazó antes de desaparecer por la puerta de salida.


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Justin estacionó a Holly en el sitio habitual del subterráneo. Realmente no daba para más. Las piernas me dolían como un jodido infierno, demonios odiaba definitivamente los jueves. Y obviamente la pelea con Elena no había ayudado mucho a mejorar este día de mierda, lo había empeorado, si existe manera alguna. Liberé un pesado suspiro, Justin tenía su iPhone en sus manos, tratando de pasar uno de los niveles de una de las muchas aplicaciones que tenía. Verlo con el ceño fruncido, concentrado en presionar la pantalla táctil varias veces, me hacía recordar mucho al Justin pequeño. Cuando ambos hacíamos estúpidas apuestas como ―Te apuesto que la luz del semáforo está en rojo, si ganó tienes que ser mi esclava un día entero‖. Siempre perdía, porque el hombre que está a mi lado tiene una suerte increíble.


RED DE MENTIRAS —Mejor toma una foto, duraría más. —dijo haciéndome salir de mi trance. Guardó su teléfono en su bolsillo y me dio una sonrisa de oreja a oreja. — ¿En qué piensas?—preguntó. —En lo estúpido que eran nuestras apuestas, cuando éramos niños. —Solo dices eso porque siempre perdías. Yo creo que eran geniales. —viré mis ojos y el solo se río. —Eres una mala perdedora. —No lo soy. —Perdías en todos los juegos y nunca querías cumplir los castigos. —dijo acusándome con la mirada. —No perdía en todo, mentiroso. Te gané una vez en ajedrez, ¿recuerdas? —Ni siquiera sabía que existía el juego, perdí en la primera partida y en la siguiente te gané. Crucé mis brazos sobre mi pecho, él tenía un argumento. Era verdad, era una pésima perdedora. Odiaba perder tanto como odiaba bailar. Imagínense.


RED DE MENTIRAS —Hay que hacer una apuesta. Él que llegue de último al departamento tiene que cumplir el castigo del otro. — indicó. Estaba a punto de quejarme cuando Justin abrió la puerta de su lado y bajó corriendo, sin siquiera dejarme un microsegundo para quejarme y decirle que no tenía ganas de jugar. Bajé corriendo, tratando el dolor en mis piernas por la clase de gimnasia. Justin entró al ascensor, corrí más fuerte antes de que la puerta se cierre. Pero fue en vano, ya que la puerta se cerró con un Justin sonriente y divertido adentro. Comencé a subir por las escaleras, cada paso que daba era agotador. Cuando llegué al cuarto piso, llamé al ascensor. Apenas llegó subí inmediatamente, aparté el botón de nuestro piso y las puertas se cerraron automáticamente. Cuando llegué a nuestro piso, la puerta del departamento estaba abierta. Justin estaba sentado el sofá con una sonrisa enorme en el rostro. Si las piernas me dolían antes, ahora era peor. Técnicamente me había cerrado las puertas del ascensor en la cara. El desgraciado iba a pagar. Corrí hasta el sofá y antes de que me diera tiempo de hacer algo, Justin me jaló de la cintura, haciendo que cayera encima de él. Me pegó a su cuerpo, sin soltar su


RED DE MENTIRAS brazos y se dio vuelta haciendo que yo me quedará debajo de él. —Te…voy a…matar—dije con la respiración entrecortada. —Mala perdedora. —Viniste en el ascensor, el perdedor eres tú. —me quejé. — ¿Lista para tu castigo?—preguntó. —Como sea. Pero muévete—moví mi cuerpo tratando de separarme de él, pero parecía ser totalmente imposible. —Un beso. —dijo sin dejar de sonreír. Paso su muñeca delicadamente por mi mejilla, haciéndome sonreír. A veces no me gustaba eso, que con solo una sonrisa era capaz de olvidar lo enojada que estaba. Sentía que él tenía algo de poder sobre mí, que era capaz de controlarme. Inclinó su cabeza para que nuestras frentes no chocaran, mis ojos se cerraron automáticamente cuando sus labios hicieron contacto con los míos, como si fueran un auto reflejo cada vez que sus labios chocaban con los míos. Mordió mi labio haciendo que un gemido se escapara de mis labios. Una sonrisa se dibujó en sus labios, disfrutando haber escuchado ese sonido.


RED DE MENTIRAS Bajé mis manos, hasta la altura de su cintura, levanté el dobladillo de su camiseta permitiéndome posar mis manos sobre su abdomen marcado. Él me imitó, solo que no se molestó solo en tocar, se las arregló para sacarme la sudadera deportiva que traía puesta, dejándome únicamente en mi brasier de encaje, del cual estaba avergonzada en este momento, pero agradecía haber usado uno de esos hoy, ya que sería vergonzoso haber usado el de conejos con fondo rosado que tenía, si me preguntan. Igual, no pude evitar ponerme nerviosa, lo máximo que habíamos tenido había sido toqueteos debajo de la ropa, pero esto era un avance muy grande, por lo menos para mí. Me separé de sus labios, sentándome derecha en el sofá. —Lo siento—se disculpó. —Me dejé llevar…yo…solo…lo siento mucho, bubbles. Toma— dijo entregándome mi camiseta. Sus mejillas estaban sonrojadas, y era una de las primeras veces que estaba nervioso, porque Justin Bieber nunca se ponía nervioso. —Sabes que te esperaré el tiempo que quieras. Pero… ¿a qué estaba esperando? Normalmente la mayoría de las chicas dicen eso cuando no están seguras con quien van a perder esa cosa tan importante, evitando


RED DE MENTIRAS perderla con cualquier idiota caliente en un baño público, la mayoría quiere que se especial con un hombre al que de verdad amen. Y yo amaba a Justin. Y era consciente de que amar era un sentimiento muy fuerte, pero eso era lo que yo realmente sentía por él. Eran solo nervios lo que sentía, nervios de no ser suficientemente buena para él. Ya que esta no era su primera vez, y estaba segura de que había una fila de mujeres detrás de él dispuesta a tener un acostón en cualquier momento. Pero él me amaba, no cualquier chico hacía lo que él hacía por mí solo por un buen acoston. Conocía a Justin de toda la vida. Seguir esperando era estúpido. —Noquieroesperarmás. —dije muy rápido, ni siquiera entendible para mí misma. — ¿Qué?—preguntó riéndose. —No quiero esperar más, estoy lista. — ¿Segura? No tienes que probarme nada, bubbles. Te amo, ¿lo sabes, verdad?—sostuvo mi mano, con nuestros dedos entrelazados.


RED DE MENTIRAS Asentí con la cabeza. Coloqué mis manos detrás de su cuello, cuando me recosté nuevamente su cuerpo cayó sobre el mío. —De acuerdo, ven. —dijo levantándose, sin soltar mi mano. Comenzó a caminar, guiándome hacia su habitación. Milagrosamente estaba muy ordenada, a diferencia de otros días que tenía mucha ropa por todos lados. A veces cuando llegábamos a dormir, tiraba la ropa que estaba sobre la cama y me decía que la ordenaría al día siguiente. Sí, bueno, eso nunca pasaba. La ropa se acumulaba cada día más. —Te juro que no lo sabía, pero esto se estaba poniendo realmente en un basurero. Llegamos hasta la cama de dos plazas, Justin se puso de rodillas sobre la cama, lo imité y me puse de la misma manera en frente de él. —Te amo, Melanie. De todas las maneras posibles. —Yo también te amo—le respondí. Posó ambas manos en mi cintura, estrechando nuestros cuerpos, sin que ninguna distancia nos separara en lo absoluto. Su mano subió hasta la altura de mi mejilla,


RED DE MENTIRAS acercó nuestros rostros y nuestros labios volvieron a encontrarse. Pero ahora el beso era más profundo, como si nuestros labios estuvieran unidos y no había manera existente de poder separarnos, no es que quería hacerlo, podría quedarme así por siempre realmente. Sus manos bajaron hasta la altura de mis caderas, me alzó de ahí recostándome en la cama cabeza arriba, y el sobre mí, todo su peso sobre sus brazos, los cuales estaban a ambos lados de mis hombros. En ningún momento nos separábamos, y el beso parecía hacerse cada vez más intenso. Sus labios bajaron por mi mentón, siguiendo el camino de mi cuello, cuando hizo esto me dio la oportunidad de poder retirar su camiseta. Sus besos bajaban cada vez hasta llegar a la altura de mi vientre, exigí de vuelta sus labios, los cuales regresaron a los míos. Dejó una mano apoyada, pero con la otra se las arregló para retirarme de mi mini-short deportivo, dejándome únicamente en ropa interior. Un rubor se apoderó de mis mejillas. Una de las razones por las que temía llegar muy lejos era esta, temía exponerme totalmente. Se separó de mis labios, dándole una última mordida a mi labio inferior, Justin sonrió coquetamente.


RED DE MENTIRAS —Eres tan hermosa, no tienes realmente nada de qué avergonzarte, bubbles. Que lo hagas solo te hace ver más adorable de lo que eres. No le di una respuesta, por lo menos no una en palabras. Pasé mis manos por su cintura, y con todas mis fuerzas lo empujé para poder quedar yo encima de él. Enredé ambas piernas alrededor de sus caderas, y empecé a llenar su cuello de besos. Justin se deshizo de sus pantalones, quedándose únicamente en sus boxers negros. Tomó delicadamente mis brazos, sentándome en la cama, con mis piernas aun enredadas en él. Se deshizó de mi brasier de encaje, dejándolo caer a un lado de su cama. Sonrió de oreja a oreja. —No me cansaré… de decir lo hermosa… que eres. — dijo apenas con un poco de aire. Comenzó a jugar con mis pechos, comenzando a besarlos delicadamente y lentamente, como si fuera un castigo. Varios gemidos se me escaparon, e hicieron que mis uñas en su espalda se clavaran más. Estiró su brazo y recogió un pequeño paquete de la pequeña cómoda negra. Un condón. Y me volví a poner nerviosa, demonios, tenía que dejar de pensar mucho. Yo en serio quería esto, tan jodidamente.


RED DE MENTIRAS — ¿Estas completamente segura, bubbles?—preguntó al mismo tiempo que liberaba aun suspiro. —Lo estoy—le respondí dándole un último beso. Se bajó sus boxers, dejándome ver a su amiguito, quien estaba muy feliz, disfrutando de esto tanto como yo. Se colocó el condón, y me volvió a recostar sobre la cama. Abrí mis piernas, para que ingresara. —Te amo—susurra en mi oído un segundo antes de sentirlo dentro de mí. Comienza a avanzar lentamente, y no me dolía en lo absoluto. No tanto. No es que estuviera pensando en el dolor, lo siento cada vez más dentro de mí, y se siente genial, jodidamente genial. Los gemidos y jadeos se escapaban de mis labios cada vez más seguido, al igual que Justin gruñía contra mi oído. Caímos rendidos, Justin a mi lado sin soltar mi mano en ningún momento. —Prométeme que nunca te apartaras de mí, bubbles. Prométemelo. —dijo respirando agitadamente a la altura de mi oído. —Te lo prometo. —respondí de la misma manera.


RED DE MENTIRAS —Genial. Porque no creo poder vivir sin ti nunca más. Te amo. Enredamos nuestros cuerpos, haciendo la típica posición de cuchara. Él había sido tan cuidadoso conmigo, preocupándose siempre por mí. Agradecía las clases de gimnasia que habíamos tenido en primaria, que probablemente era la razón por la cual no me había dolido mucho. Liberé un suspiro que no era capaz de expresar todo los sentimientos que sentía en este momento, antes de quedarme profundamente dormida…en sus brazos


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Seguía sin poder asimilar lo que había pasado la noche anterior. Haber estado asustada por eso, ahora sonaba patético hasta para mí misma. Había sido tan perfecto, porque había sido con la persona indicada. Lo que había pasado la noche anterior, era una de las razones por las cuales tenía esa enorme sonrisa en mi rostro, debía parecer un muñeco animado en este momento. —Hola Mel, ¿Cómo has estado?—preguntó Alicia, la coreógrafa de la obra escolar, entrando a la sala de baile. —Bien, muy bien. Lista para ensayar—respondí. —Parece que alguien ha tenido un buen jueves, a diferencia mía. ¿Has visto a Zack? Es tarde, y tenemos que pulir este baile de una vez, Faltan apenas semanas para la obra.


RED DE MENTIRAS —Aquí estoy—dijo Zack entrando a la habitación casi corriendo. —Siento la demora, tuve algunos problemas. ¿Empezamos? Alicia hizo un gesto con las manos, indicando que nos pusiéramos en posición. Me levanté del suelo, y me coloqué en medio de la habitación. Alicia se encargó de la música, la cual empezó a sonar. Zack colocó sus manos a la altura de mi cintura. —Siento interrumpir su ensayo, pero la maestra quiere que vayan al auditorio en este momento—dijo uno de los auxiliares de la coreógrafa. Zack retiró sus manos y abandonó la habitación sin ver atrás. Raro, porque generalmente él hubiera sacado cualquier tema a conversación, solo para que esto no sea muy incómodo. Pero no, solo me soltó y se fue. Mientras caminaba al auditorio a encontrarme con la maestra que me había metido en este aprieto de la obra musical, saqué una tira de goma de mascar de mi bolsillo. Realmente nada podía arruinar mi día. Iba totalmente perfecto. Hasta ahora. El auditorio estaba completamente decorado y listo para el día del estreno. El día que no precisamente estaba esperando con ansias. Por lo que estaba enterada, iba a


RED DE MENTIRAS ser una recopilación de los mejores momentos de las películas de Disney, desde el de las princesas hasta ―High School Musical‖. Por eso el baile que estábamos preparando Zack y yo era de esa película—―Can I have this dance‖. Troy y Grabiella lo bailan perfectamente, Zack y yo…no tanto. Bueno en realidad solo yo, porque Zack tiene algo en las piernas. Esto era una pesadilla hecha realidad. —Ahí estas Melanie, ¿lista para el ensayo?—preguntó la directora de la obra. — ¿Qué?—pregunté confundida. —Pero si ya estábamos ensayando en el estudio de baile. —Necesito que practiquen con la escenografía y todo, para que estén adecuados al escenario. Vamos chicos, que sea rápido. Espero que hayas mejorado esos pasos de baile, Melanie. —dijo empujándonos hacia detrás del escenario. Nos dio una última sonrisa antes de regresar a la primera fila del auditorio. Iba a morir. Una cosa es bailarlo en un estudio, solo con la coreógrafa y tu pareja, y otra muy diferente es en un escenario. No sé qué me va a dar el día de la obra.


RED DE MENTIRAS Probablemente vaya a un hospital, me acerqué a uno de los niños, planeando que me contagié una enfermedad como varicela por ejemplo, sería muy útil. — ¿Vamos?—preguntó Zack fríamente, sacándome por completo de mis pensamientos. Asentí con la cabeza. Ambos salimos al escenario. Me puse en mi posición y la pista de la canción comenzó a sonar. Me dije a mi misma que me olvidara de todo lo demás, que había trabajado muy duro en esto. Y que yo realmente podía hacerlo, a pesar de haber nacido con dos piernas izquierdas. Zack se colocó en frente mío, estiré mi brazo para que él lo sostuviera, él pasó su brazo por mi cintura poniéndonos a ambos en posición de baile. Comenzamos a movernos alrededor del escenario, tratando de no ver el suelo y verlo a él. Y luego venía la parte mala, Zack me levantó en el aire. Cuando volví a pisar el suelo, milagrosamente no me había roto nada importante. Usamos toda la escenografía, como en la misma escena de la película. Subiendo a los barandales del jardín armado en el escenario.


RED DE MENTIRAS Había algo diferente esta vez. Zack apenas me miraba. Mientras yo trataba de hacer contacto con sus ojos, porque según la coreógrafa, lo que trasmites tu es lo que se ve en tus pasos de baile. Zack trataba de no encontrarse con la mía. El hombre estaba huyendo de mí por alguna razón. Cuando la canción terminó, quedé en sus brazos, mirándolo directamente a los ojos. Zack me soltó y me dejó en el suelo. —Wuow, Melanie. La coreógrafa realmente ha hecho un verdadero milagro contigo. —dijo la directora. —Gracias. —dije asintiendo con la cabeza, y una enorme sonrisa en mi rostro. —Zack, ¿estas bailando con ella o solo? Ella te ha estado buscando toda la canción y tu nada. Los problemas los exteriores los dejamos a un lado en el teatro, ¿de acuerdo? Es solo eso, chico. La obra es este fin de semana, su baile está realmente perfecto. Pueden retirarse—nos indicó. Zack comenzó a caminar hacia la salida, y realmente la curiosidad era más grande que yo. — ¡Zack, espera!—grité, alcanzándolo.


RED DE MENTIRAS — ¿Qué pasa?—preguntó deteniéndose en la puerta del auditorio. — ¿Qué pasa contigo? ¿He hecho algo? Somos amigos, ¿no? ¿Por qué estas así conmigo?—pregunté, haciendo que el frunciera el ceño. —Estoy tratando de dejarte ir, Melanie. Y no es muy sencillo si me estas dedicando miradas de chica enamorada mientras bailamos, me recuerda a…cuando estábamos…juntos. —Solo es un teatro, Zack. —Y ese es el problema, para ti es solo teatro. Pero yo… solo…tengo que irme ¿vale? Lo siento. Me dio una última mirada antes de abandonar el lugar sin decir una sola palabra más. Ahora estaba incluso más confundida que antes. —Me gustó mucho el baile—dijo alguien desde los últimos asientos. Volteé a ver quién era, Justin estaba sentado con el ceño fruncido, mirando al escenario.


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— ¿Qué haces aquí?—pregunté acercándome a la fila de asientos rojos acolchados donde él estaba sentado. —Estaba en camino a detención, escuché la canción y no pude evitar entrar. Luego descubrí que eras tú, y pensé que podría ser muy divertido verte bailar, ya que siempre has tenido dos pies izquierdos. —torció su labios, casi riéndose. — Estaba esperando a que salgas del auditorio, para asustarte. Pero no. Ahora estoy tomando todo mi auto control, para no ir donde ese idiota y romperle la cara. —No es su culpa, Justin…—dije, sentándome a su lado. —Bubbles, el idiota está echándote la culpa de su sufrimiento. —reclamó. —Y es la verdad, Justin.


RED DE MENTIRAS Justin frunció el ceño y volteó a verme, encontrándose con mi mirada. — ¿Te arrepientes de estar conmigo, bubbles? Solo dímelo—me dijo. Solté una carcajada sarcástica, porque en realidad no podía creer que me había preguntado eso. Sonaba muy estúpido y era capaz de darle una bofetada a Justin, para que reaccione. Me acerqué más a él, tomé su rostro con mis dos manos, cada palma en cada una de sus mejillas. —Si me arrepiento de algo en esta vida, Justin, es de no haberme dado cuenta antes de que estaba enamorada de ti. De haber ignorada lo que sentía, de no admitir que me moría de celos cuando te veía con Liliana. Si me arrepintiera de estar contigo, no hubiera pasado lo que pasó la noche anterior, Justin. —una sonrisa completa marcó sus labios—Puedes estar muy seguro de eso. —Podemos repetir lo que hicimos la noche anterior— dijo, coquetamente colocando su mano en mi muslo. — Los asientos se ven muy cómodos. —Dime que estas bromeando—dije riéndome. —Tal vez…


RED DE MENTIRAS —Te amo, Justin. No lo dudes nunca. —Supongo que fueron celos, igual me muero de ganas de partirle el rostro en este momento, pero estoy aquí, contigo. Bubbles, hay que escaparnos. Hay que ser rudos—dijo apretando mi nariz con sus dedos. —Tienes entrenamiento de futbol, ¿recuerdas? — ¿Y? No me importa. Solo quiero estar contigo. —hizo puchero con su labio inferior, y por poco acepto saltarme los dos últimos periodos. Dios, ¿Qué persona normal no lo haría? Era algo muy difícil decirle no a Justin Bieber. Este chico, me va a volver completamente loca. Mi teléfono sonó, lo saqué de mi bolsillo derecho, no era ningún número que conociera. Deslicé mi dedo por la pantalla táctil para atender. — ¿Hola?—pregunté. — ¿Melanie?—respondió la pregunta una voz muy animada, y demasiado feliz para mi propio gusto. —Sí, ¿Quién habla? —Soy Sean, ¿te acuerdas de mí? Cuando dijo su nombre, traté de buscar en la base de datos de mi cerebro, personas que conocía con ese


RED DE MENTIRAS nombre. Estaba a punto de decirle que no, cuando recordé a Jordan Watyger, mi padre, y luego a su fabuloso hermano, Sean Watyger. ¿Cómo olvidar al chico que coqueteó conmigo enfrente de la cara de mi novio y milagrosamente salió caminando con dos piernas? —Ah sí, dime. —No suenas muy emocionada de escucharme. No es que lo esté, pensé. —Como sea, esta noche vamos a tener una reunión familiar. Deberías venir. Es algo elegante, puedes venir con tu novio si quieres. Aunque preferiría que no, me gustaría pasar un tiempo a solas contigo, si sabes a lo que me refiero. —Iré con él, puedes estar segura. —Sean soltó una risa divertida— ¿Jordan sabe que me estas invitando? —Él me dijo que te invitara, él piensa que es una oportunidad perfecta para presentarte a la familia. — respondió. —De acuerdo. ¿Dónde es?


RED DE MENTIRAS —Te pasaré la dirección por mensaje, no llegues tarde. Mi familia es muy divertida, nos vemos pronto. —dijo y cortó la llamada. — ¿Quién era?—preguntó Justin mientras recostaba su cabeza sobre mis piernas. —Sean Watyger, si lo recuerdas, ¿no? Justin sonrió amargamente, entrelazando mis dedos con los suyos y jugando con ellos. —No olvidó a los chicos que tengo que cuidar de mi novia. ¿Qué demonios quería, de todas maneras? —Hay una cena familiar, dijo que puedes venir conmigo. Si vendrás, ¿verdad?—pregunté. — ¿Crees que te dejaré regresar al mismo lugar, sola, con el idiota que estuvo coqueteando contigo desde que te vio aparecer por la puerta del lugar? Pues no. —regruñó, sin soltar mi mano. —Deberías confiar más en mi. —le reclamé. —Confió en ti, no en los idiotas que quieren robarse a mi novia. —Recalco el ―mi‖ si hace falta. ❁❁❁


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Me terminé de colocar el vestido azul marino, amarrando las telas que los sostenían en el cuello. Era muy cómodo para ser un vestido, y muy elegante al mismo tiempo. No sabía porque nunca me lo había puesto antes. El problema eran los tacones, que no eran tan bonitos como el vestido. Definitivamente tendría que practicar más caminar con ellos por el departamento. Rize mi cabello en las puntas, y lo sostuve en una media cola, colocándome el cabello al costado, permitiendo que se vea mis espalda media desnuda. Me coloqué un poco de rímel en las pestañas, con brillo para labios, y sombra. El collar que me regaló Justin para mi cumpleaños hace un año era perfecto para el vestido, así que lo colgué de mi cuello, quedando ahora así, totalmente lista. — ¿Lista?—preguntó Justin entrando a la habitación terminando de colocarse su corbata, sin mirarme. —Sí, vamos—le respondí, saliendo de la habitación. No fue hasta que llegué a la puerta que Justin me vio, y lo sé porque cuando levantó la mirada, abrió los ojos como platos y se acercó a mí rápidamente. —Te ves hermosa, incluso más que eso. Espero realmente, que ningún hombre, ni siquiera anciano traté de coquetear contigo, al menos que quiera perder una de


RED DE MENTIRAS sus extremidades. Yo solo digo—dijo levantando sus hombros. Robó un beso de mis labios antes de salir de nuestro hogar.


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Después de haber introducido la dirección que había recibido por mensaje de Sean al GPS, seguimos las indicaciones que este no daba. Había sido un camino largo, que se hizo muy corto para nosotros ya que nos habíamos pasado todo el viaje escuchando canciones de la radio. Yo comenzaba a cantar, haciendo que Justin frunciera el ceño y quisiera soltar el timón para taparse los oídos. Sí, cantar no era una de mis habilidades. A diferencia de él. ¿Había algo en lo que pudiera ganarle al hombre? ¿No? ¿Nada? Estaba a punto de entrar a la etapa de negación. En fin, era divertido como Justin me miraba, y no me decía nada porque no quería herir mis sentimientos—por favor, como si no supiera que mi voz es capaz de romper ventanas—solo sonreía, haciéndome reír. Era tan tierno y adorable. Se detuvo enfrente de un gran portón de rejas blancas. Un hombre apareció, Justin tuvo que bajar la ventana para hablar con él.


RED DE MENTIRAS — ¿Residencia de la familia Watyger?—preguntó Justin revisando si la ubicación del GPS estaba bien, y no estábamos entrando a una casa equivocada. — ¿Con quién tengo el placer?—preguntó el portero uniformado educadamente. —Melanie Heather y su adorable novio. —lo pellizqué en el brazo haciendo que brincará— ¿Qué? ¿Me vas a negar no que soy adorable? Viré mis ojos y me volví a concentrar en el hombre de la puerta, quien estaba comunicándose con alguien por su pequeña radio. Dijo algo rápido antes de regresar a la puerta, presionar un botón y ambas rejas se abrieron. —Sean bienvenidos—nos dijo. Justin aceleró e ingresamos al otro lado. Se parecía mucho al enorme jardín que tenía Jordan, del tamaño de varios parques juntos. Pero este estaba más cuidado, y con varias luces alumbrando el camino. Cuando llegamos a lo que parecía ser la casa principal, dos mayordomos estaban en la acera. Justin apagó el auto, bajamos de este al mismo tiempo. — ¿Me permite llevar su auto al estacionamiento?— preguntó uno de ellos.


RED DE MENTIRAS Sabía que Justin jamás de los jamases iba aceptar dejar que llevaran su auto, nunca lo había hecho en un restaurante, nunca lo haría aquí. Desconfiaba del resto de personas, pensando que podían rallar a su preciada y adorada Holly. ¿Tonto? No lo digas enfrente de él. — ¿Vienes conmigo, me esperas aquí, o vas entrando?— me preguntó. —Voy entrando—respondí a pesar de que me moría de nervios. Él asintió con la cabeza y regresó a su auto, le indicó al mayordomo que le indicará el camino al estacionamiento. El mayordomo sobrante me dio una sonrisa de amabilidad, antes de decir un ―sígame‖ y empezar a caminar hacia la enorme puerta blanca. Todo adentro era brillante y blanco, absolutamente todo, algunos adornos que le daban color a las habitaciones pero todo era completamente blanco. Y muy costoso. El hombre siguió caminando, y ya habíamos pasado varias salas de recibo así que hasta la sala principal iba a ser un camino muy largo. Cada vez caminábamos más, y cada vez se escuchaban más voces. El hombre se detuvo y me hizo una indicación con la mano, hizo una reverencia y me permitió entrar.


RED DE MENTIRAS Cuando crucé el portal, a la primera persona que vi, fue a él. Él apenas me vio, su rostro se volvió completamente pálido, sin ninguna expresión en el rostro. Sean tenía una enorme sonrisa, y el resto de su familia me miraba con confusión. — ¿Tendrías la amabilidad de decirme quien es ella, Walter, y porque la has dejado entrar?—preguntó la mujer de cabello claro, quien parecía nada contenta de verme. —Fueron órdenes del joven Sean, mi señora. — respondió el mayordomo. —Sean, dime que no es una de las miles de novias que tienes. Es una cena familiar, chicas como esas no se traen aquí. —le volvió a decir la rubia. El hombre que lo acompañaba me examinaba con la mirada, y la mujer de cabello blanco y más adulta esperaba paciente la respuesta de Sean. Jordan seguía pálido, sin decir ni hacer nada por completo. —No, ella no es una de mis novias, lamentablemente. Eso sería algo morboso, ya que es mi sobrina, madre. — le respondió Sean. —Explícate, Sean. Ahora mismo—exigió.


RED DE MENTIRAS — ¿Qué demonios haces, Sean?—lo cuestionó Jordan, hablando por primera vez desde que llegué. —Solo pensé que era un buen momento para presentarla a la familia, es la oportunidad perfecta, ¿no lo crees? Madre, padre y la abuela están aquí. —Sean aún tenía esa sonrisa burlona y arrogante en los labios que me daban ganas de borrarla con un golpe. — ¿A qué te refieres, Sean? Habla ahora mismo—casi le gritó su padre. —Pensé que debían conocer al terrible error del pasado de su adorado hijo, Jordan, al que ustedes han confiado todas sus empresas y el negocio familiar. —les respondió él. — ¿Esto es por eso, Sean? ¿Solo por celos?—lo cuestionó Jordan. — Terrible error del pasado del adorado hijo de mis padres, te presento a mis padres. Padres, les presento al terrible error del pasado de su adorado hijo. —Yo…creo…que debería irme—dije como pude, estaba a punto de voltear e irme pero Sean me jaló del brazo, impidiendo mi salida.


RED DE MENTIRAS — ¿Qué? ¿esos son modales, sobrina? ¿Por qué no saludas a tus abuelos? Ellos están muy felices de conocerte. Su madre estaba roja de la furia y su padre estaba más confundido aún, si eso es posible. Yo solo quería que este infierno terminara. —Jordan…di algo…ahora mismo—le gritó su madre. —Madre, yo no tengo nada que decir. Tu espectáculo acabo, Sean. Espero que te hayas divertido haciendo esto—tomo mi brazo, alejándome de él. —Bueno, si su adorado hijo no quiere contarles, yo lo haré. La hermosa mujer que ven aquí, muy hermosa por cierto, se llama Melanie Heather, pero de verdad debería ser Melanie Watyger. ¿Saben por que? Su hijo tiene una hija. Pero aquí viene la mejor parte, tuvo una hija con una simple y barata prostituta de la calle. — ¡No te permito que hables así de mi madre!—le grité soltándome del agarre de Jordan y acercándome a su puto hermano. —Eso es lo que es tu madre, una simple prostituta de la calle, linda. —, me armé de valor y le di una fuerte bofetada en la mejilla izquierda.


RED DE MENTIRAS Lágrimas de frustración estaban a punto de escaparse de mis ojos, nadie llamaba a mi madre así. Él no tenía derecho a hablar así de ella, si él no sabe por todo lo que ha pasado. Nadie tiene derecho a juzgarlo, si yo misma no lo hago. —Veo que no llego tarde al espectáculo—dijo una voz femenina a mis espaldas que conocía muy bien. Demonios, que si lo hacía. Elena caminó con sus tacones taco catorce hacia donde estaba la mujer del cabello blanco, su cabello estaba suelto y estaba usando un apretado vestido de lentejuelas color plateado. Y por supuesto, compartía la misma sonrisa que el estúpido de Sean. La gran pregunta era: ¿Qué demonios hacia Elena aquí? ¿Y porque tengo el presentimiento que ella tiene mucho que ver con esto? — ¿Qué demonios haces aquí Elena?—preguntó Jordan, robándose mi pregunta. —Yo también estoy invitada a la reunión familiar, hermanito. Y eso era todo, estaba a punto de vomitar.


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— ¿Hermano? Espera… ¿!qué!? ¿Cómo demonios eres hermano de este… Estaba a punto de terminar la oración, dándole un adjetivo, el cual se merecía, pero la mujer de cabello rubio y joven me asesinó con la mirada antes de defenderla y decirme: —Cuidado con lo que le digas a mi hija, ella es una mujer con clase. Nunca se rebajaría a tu nivel. Estaba a punto de reírme en su cara. ¿Estamos hablando las dos de la misma Elena? Porque no parecía. Lo último que tenía Elena era clase. Pero no me estaba preocupando solo por ella exactamente, si Jordan es su hermano y si él es mi padre, ella vendría a ser mi tía. Cosa que haría que compartiéramos la misma sangre en nuestras venas. Ahora realmente iba a vomitar.


RED DE MENTIRAS Comencé a ordenar las ideas en mi mente, y un momento de claridad regresó a mí. Elena Halmiton. Jordan Watyger. No podían ser hermanos. —Media hermana—aclaró Elena sin dejar de sonreír.— Este es el segundo matrimonio de mi madre. ¿Por qué sobrina? ¿Sorprendida? Estoy tan emocionada por esto, vamos a poder compartir muchas cosas. —Inclusive al mismo novio—aportó Sean, y él y Elena se comenzaron a reír. —No digas estupideces, Sean. Tu hermana no tiene punto de comparación con…esta. Dudo mucho que sea hija de tu hermano. Jordy, ¿sabes que te puede estar engañando verdad? Al fin y al cabo, su madre era una prostituta, puede ser de cualquier hombre. —¿Cómo se atreve a hablar así de mi madre?—le reclamé soltándome del agarre de Jordan, quien parecía haberme conocido lo suficiente como para saber que yo realmente me estaba aguantando todas sus palabras…hasta ahora. —No me reclames a mi niña, si no a la puta de tu madre. Y eso era todo. Estaba a punto de terminar con ella.


RED DE MENTIRAS Cuando iba a lanzarme encima de la rubia teñida, los gritos de Justin invadieron el silencio recién formado de la habitación, haciendo que me detenga. — ¿Por qué demonios no puedo entrar? ¿Qué está pasando haya adentro? ¿Melanie? ¿Melanie? Muévete de mi camino, idiota. —He terminado con esto. —dije dándome vuelta alejándome del agarre de Jordan, nuevamente. —Tal vez mi madre, era lo que era. Pero por lo menos sé que ella me amaba, me pregunto si usted siente lo mismo por sus hijos. Me pregunto qué haría sin todo el dinero que derrocha de su esposo. Abandoné la sala, dejándolos en un completo silencio. Justin estaba a punto de empujar al mayordomo cuando me vio. Llegué hasta donde él estaba, lo tomé de la mano y lo saqué de esta pocilga. Cuando estuvimos en la puerta lo solté, pasé mis manos por mi cabello, llena de frustración. Tenía realmente ganas de patear el trasero de una persona. — ¿Qué paso, Bubbles? Cuando regresé del estacionamiento, el idiota del mayordomo no me dejaba entrar. Estuve discutiendo con el como una eternidad, ¿Qué paso ahí adentro? ¿Estás bien?—preguntó tratando de abrazarme.


RED DE MENTIRAS —Elena estaba aquí, Elena es su hermana, Justin. Te puedo apostar que ella lo planeó todo, con el hijo de puta de Sean. —Vámonos a casa, bubbles. A nuestra casa—dijo besando la coronilla de mi cabeza. — ¡Melanie, espera! Jordan salió corriendo de la mansión, tenía el cabello alborotado y un ceño fruncido muy pronunciado en su rostro. —Necesitamos hablar, yo no tuve nada que ver con esto. Conozco a mi familia, esa es la razón por la que no te invite. Sabía cómo iban a reaccionar e iban a tratar de romperte… — ¿Romperme? Estaban insultando a mi madre enfrente de mi cara, y tú no hacías absolutamente nada para detenerlo. ¿Sabes que, Jordan? No quiero tener nada que ver con tu familia, he acabado con esto. Fue un error buscarte. — ¿Qué querías que diga?—preguntó casi gritando. —Algo. Quería que digas cualquier cosa, no quedarte ahí de pie como si no fuera nada tuyo. Dejaste que me pisotearan, y no hiciste absolutamente nada. No quiero


RED DE MENTIRAS volver a escuchar de ti. —Dije aguantándome las lágrimas. — ¿Justin? — ¿Si?—preguntó pasando sus manos por cintura, en señal de protección. —Vámonos a casa. ❁❁❁

Le expliqué todo a Justin una vez llegamos a Justin, con cada detalle. Aunque aún no había compartido con él como me había sentido en ese momento. ¿Tristeza? No, porque esas personas no eran más que yo solo por su estúpido dinero. ¿Enojada? Mucho. Porque odiaba a las personas que creían que eran más que otras, que se creían capaces de tratar a las personas que no tenían el mismo nivel que ellos. Estaba tan jodidamente enojada con Jordan, por haberse quedado ahí parado sin detener la situación y solo decir cosas como ―¿Qué demonios?‖ y cosas así. Porque no le puso alto a todo este asunto. Y estaba totalmente asqueado de tener algún parentesco con Elena, de cualquier manera existente seguía apestando.


RED DE MENTIRAS —Siento tanto no haber estado ahí, bubbles. Sabes que te hubiera defendido, demonios si no. Me hubiera metido con la abuela obviamente. —dijo haciéndome reír. —Estoy enojada, no debería reírme. —No, eso no es válido conmigo. Ven aquí—dijo tomándome de la cintura y sentado me encima de sus piernas. —Vas a olvidar todo tu enojo, porque eso ya paso—besó mi cuello lentamente, haciendo que me dé algo por dentro. ¿Ya les conté que los besos en el cuello son mi debilidad?—Estas conmigo ahora. Y no vale la pena enojarse con personas que no lo merecen. Ahora, has feliz a tu novio. — ¿Qué? ¿Tienes que verle el lado pervertido a todo? —Yo iba a decir que me vayas a preparar un poco de comida, pero si piensas eso también está bien por mí. — dijo mostrándome las palmas de su mano en señal de inocencia. Me di vuelta, sobre sus piernas, permitiéndome verlo a los ojos. Enredé mis piernas por su cintura. Comencé a besar lentamente su cuello, tal vez esos besos no lo afectaban tanto como a mí, pero seguía haciéndolo temblar. Seguí recorriendo el camino, hasta llegar a sus labios.


RED DE MENTIRAS Mis manos se enredaron en su cabello cobrizo, abrió su boca permitiéndole a mi lengua explorarla. — ¿Qué haces?—preguntó cuándo nos separamos con las respiraciones agitadas para poder tomar aire. —Haciendo feliz a mi novio. —dije volviendo a besarlo.


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Jordan había intentado llamarme toda la semana. Llamadas que ignoré por completo. Lo último que quería era hablar con él. Y realmente me lo estaba haciendo difícil, mi celular vibraba en clases como cien veces al día. Me debatía entre apagarlo, pero podía recibir una llamada importante así que no lo hacía. Faltaba tan poco para el fin de año. Cosa que hacía que la obra, la graduación y el término de clases este cada vez más cerca. Los ensayos con Zack se hacían cada vez más seguido, el seguía ignorándome en cada baile. Me miraba, sí. Pero no me dirigía palabra alguna. Lo único que me dijo una vez fue un ―Lo siento‖, cuando casi me caigo después de que él, por primera vez, casi me pisara el pie. Los ensayos para la graduación, presentación de asignaturas, trabajos finales. Todo era un completo dolor de cabeza. Justin había postulado para muchas universidades, ninguna en Nueva York. Me preguntaba


RED DE MENTIRAS que iba a pasar si él se iba a estudiar a otro lugar. Porque él estaba debatiéndose entre Los Ángeles y Arizona. Donde tenían el mejor programa de fútbol en las universidades. Pero yo quería algo diferente. Había postulado para Columbia sin decirle nada. Aun no sabía si había entrado o no. Pero eso era en NY, en nuestro hogar. Desconfiaba mucho de las relaciones a distancia, y no quería que el sacrificara algo por mí. Una beca era algo muy grande como para tener la oportunidad de desperdiciarlo. — ¿En qué piensas?—me preguntó besando mi cuello mientras ayudábamos a pintar el auditorio para la graduación. Sí, la escuela nos estaba castigando, o algo por el estilo. —Nada—dije como cobarde que soy. — ¿Has recibido respuestas de Arizona o LA? —Arizona me llamó ayer, hay algunas cuantas universidades dispuestas a acépateme. Podemos comprar un departamento ahí si consigo entrar ahí, y mudarnos antes de que terminara el verano. ¿No es genial? Asentí con la cabeza. Arizona eran sus planes. No los míos.


RED DE MENTIRAS Y no encontraba forma de decírselo. ❁❁❁

Salí temprano de clases, esperando a Justin que salga de su entrenamiento de fútbol, cuando Jordan apareció con su Ferrari amarillo llamando la atención de toda la escuela. Elena se le acercó y comenzó a discutir con el automáticamente, pero su mirada estaba fija en mí. Elena le reclamó un par de cosas más, después de hacer su rabieta, se aburrió y lo dejó. Comenzó a acercarse a mí, me levanté del suelo y caminé en dirección opuesta a él. Pero el no parecía captar la indirecta que no quería hablar con él, porque me detuvo poniéndose enfrente de mi camino, casi haciéndome caer. — ¿Puedes escucharme un segundo?—me pidió. — ¿Por qué debería? —Porque soy tu padre. —respondió, dándome un golpe muy bajo. Solté un largo suspiro y asentí con la cabeza. Le escribí un mensaje rápido a Justin, diciéndole con quien me iría a casa. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS —Bonito apartamento—comentó apenas entramos. — Aunque muy pequeño, podrían hacerle unos cambios al color, y sigo sin aceptar la idea de que estén viviendo… — ¿Qué quieres, Jordan? Porque no creo que solo hayas venido a darme consejos de decoración. —Pues no. Quiero hablar contigo. —indicó sentándose en uno de los sofás de la habitación. —Pues hazlo. —Pues deja de comportarte como una niña, entonces. Escucha ya te dije que yo no tuve nada que ver con lo de la cena. Sean y Elena organizaron esto. Oh que sorpresa, Elena. —Tienes razón, debí haberte defendido. Lo siento. Soy nuevo en todo esto, ¿sabes? Siempre he sido yo solo, cuidando mi propia espalda de los demás. Olvidé que cuando eres padre, no dejarías que les pasé nada a tus hijos, y lo siente ¿vale? — ¿Por qué me estás diciendo esto?—pregunte. —Porque no quiero perderte, recién te he encontrado. — se acercó a mí y posó su mano en mi mejilla. —Te pareces mucho a tu madre.


RED DE MENTIRAS — ¿Aun la recuerdas? —Cada día de mi vida. —me confirmó. Vino a mi mente el recuerdo del primer día que lo vi, él había dicho un ―Parece que tu madre no te ha contado la historia completa‖. Yo aún quería saber toda la verdad, y realmente me había olvidado de interrogarlo. — ¿Cuál es la historia completa?—disparé—La tuya y de mi madre. —No nos conocimos donde ella te dijo, fue cuando cumplí quince años. Mis amigos se burlaban de mí por aun ser virgen, y yo realmente no tenía alguien realmente que me interesara. Fui al pueblo cercano, había un prostíbulo. Conocí a tu madre ahí, ella fue tan delicada conmigo, no quería hacerme sentir avergonzado, y me dejo hacer con ella… —Sí, bueno, no quiero esa clase de detalles… Se rió y siguió —No pude sacarla de mi cabeza, regresé cada mes, y no sabía si ella me reconocía. Seguía siendo un adolescente calentón, y ella parecía una niña en un cuerpo de mujer. Tenía mi edad y era…


RED DE MENTIRAS —He dicho que no quiero esa clase de detalles. Viró sus ojos y siguió hablando. —Dejé de ir por mucho tiempo, hasta que ascendí a un cargo importante en la empresa de mi padre. Era todo un hombre. Fui a verla, y la pedí a ella. No sé si me reconoció… — ¿Qué paso después?—pregunté. —Regresé el mes siguiente, me dijeron que ella ya no estaba ahí, una de las mujeres me dijo que la habían botado porque estaba embarazada. Me debatí en mi cabeza la idea de que yo pudiera ser el padre de esa criatura. No había muchas posibilidades. Ella era lo que era, y no había sido el único hombre. —Pero lo habías sido. Ella no estuvo con ninguno, estuvo enferma mucho tiempo. —No había forma de que averiguara eso. Él tenía razón. Y tal vez mi madre no me mintió, los chicos cambian mucho con la adolescencia, seguro ella no reconoció al chico que venía a verla todos los meses, con el hombre que regreso por ella. —Quiero presentarte a una amiga mía, es probablemente la única amiga mujer que tengo….


RED DE MENTIRAS —Porque con las demás te… —Sigo siendo tu padre—me regañó. — ¿Cómo van los planes para la universidad? ¿Tienes alguna en mente? Los planes que estaba haciendo Justin se dispararon, pero mis planes pedían ser tomados en cuenta también.


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Lo que más me gustaba de diciembre, aparte de que en ese mes terminaba la escuela, era la nieve. Podría quedarme horas solo viéndola caer, sentada en la banca del parque cercano a nuestro edificio. Los niños se tiraban al suelo, y empezaban a hacer ángeles de nieve. Si me dejaban decirles, no llegaría hasta ese punto de amor a la nieve. No cuando tendría mi trasero congelado. Paso. Pero es la esencia. Probablemente porque asocio la nieve con la navidad. Y la navidad…no hace otra cosa que alegrarme. A pesar de que nunca tuve una navidad feliz con mi madre, y no recuerdo navidad existente que no la haya pasado con la familia de Justin. Mi madre solía dejarme en casa de ellos en cada navidad, ella se iba a recoger a Phil ebrio de cualquier bar barato a las afueras de la ciudad. Los Bieber me incluían en sus navidades como si fuera alguien más de la familia. Tenía mi propia bota colgando de la chimenea, y regalos debajo del árbol.


RED DE MENTIRAS El sobre crema se hacía cada vez más pesado en mis manos. Estaba realmente nerviosa, y no sabía qué hacer con él. El sobre había llegado hace unas horas, la carta de respuesta de la Universidad de Columbia. Iba a saber si había ingresado o no a la universidad. En realidad no tenía muchas expectativas, porque no tenía el mejor promedio del mundo. Tomé una larga respiración. Rasgué la esquina del sobre y terminé rompiéndolo todo. Saqué el papel que estaba adentro. Solo quería leer una sola palabra que era importante. ―…le informamos que estamos muy entusiasmados de recibirla con nosotros en nuestra Universidad, donde…‖ Iba. A. llorar. Había ingresado a la universidad, maldita sea, lo había conseguido. Iba a estudiar Periodismo en la Universidad de Columbia. ¿Hay algo mejor? Creo que podría tirarme en la nieve y enfriar todo mi trasero sin importarme lo más mínimo.

❁❁❁


RED DE MENTIRAS —Tengo buenas noticias—dijimos Justin y yo al mismo tiempo, haciéndonos reír por eso. —Dime tu primero—le dije. —Recibí una oferta de Washington, ¿sabes qué es eso? Es demasiado asombroso, tienen el mejor equipo de fútbol de todo el país. Y…me aceptaron, bubbles. Estoy dentro. —Eso es increíble—dije abrazándolo—Te felicito, aunque esos de Washington si no te aceptaban iban a ser unos completos estúpidos, así que bien que tomaron la decisión correcta. —Gracias Bubbles, ¿Qué me querías decir?—me preguntó. —Eh…tengo entradas para el estreno de la obra. — mentí, estúpidamente. No podía simplemente soltarle todo esto, después de que hace poco ha recibido la carta de aceptación de parte de Washington. Dios, algo tan grande como Washington no es algo a lo que puedas renunciar fácilmente. Es de verdad el mejor equipo. Y Justin había conseguido una beca. —Eso es…genial—dijo confundido—Es raro verte emocionada por la obra.


RED DE MENTIRAS —Solo quiero que eso termine. —me aferré a él, abrazando sus brazo y recostándome en su pecho en el sofá. ❁❁❁

— ¿Qué esperas para decirle a tu jodido novio, que no está en tus planes mudarte a Washington porque piensas quedarte a estudiar en Nueva York? Es mejor decirle ahora, Melanie—se quejó Kendall, mientras compartíamos un chocolate caliente de Starbucks. —Solo…aun no sé qué voy a hacer. No confió en las relaciones a distancia. —O…no confías en él. —Confió en él. Solo que…es diferente ver a una persona todos los días a verla cada fin de semana después de haber conducido más de tres horas. No quiero eso, Kend. Pero tampoco quiero renunciar a él, y yo no quiero renunciar a lo que quiero, y no sería justo que el renuncie a su sueño. — ¿Entonces?—se recostó a mi lado en mi cama— ¿Qué planeas hacer? Esa era la gran pregunta.


RED DE MENTIRAS Porque sabía claramente que no iba a hacer, pero el problema era que no tenía la menor idea sobre que podía hacer. No quería dejarlo, pero tampoco quería una relación a larga distancia. Yo no quiero renunciara mis sueños, pero tampoco quiero que el renuncie a los sueños. No quería ser de la mayoría de chicas que sigue a su novio a donde sea que él vaya. Porque a pesar de que amo a Justin con todo mi ser, yo también quería que mis sueños se hagan realidad. Golpeé mi cara contra la suave almohada, soltando un chillido. No tenía la menor idea sobre qué hacer con mi vida. ❁❁❁

—Estas pensativa—afirmó Justin mientras me estrechaba más a él en la cama. Besó mi frente y siguió acariciando mi espalda suavemente. Lo estaba. El problema sobre nuestro futuro había desaparecido mientras estábamos haciendo el amor, pero no todo dura para siempre. Y apenas me recosté a su lado, con sus


RED DE MENTIRAS manos alrededor de mi cintura, todos los pensamientos regresaron. — ¿Qué piensas con la palabra ―futuro‖?—pregunté volteándome para poder verlo directamente a los ojos. — ¿A qué te refieres? ¿Es una pregunta con trampa que hacen las chicas? Sonreí. —No. Solo… ¿Qué piensas cuando piensas en tu futuro?—pregunté más directamente, yendo justo al punto. Se rió y mordió su labio, probablemente inconscientemente, siempre lo hacía cuando se ponía a pensar profundamente. Una sonrisa marcada se dibujó en sus labios. —Tú. Yo. Juego en el mejor equipo del país, Washington probablemente. Vivimos juntas. Yo siendo un sexy mariscal de campo, capitán del equipo por supuesto. Tú, una sexy animadora, obviamente estas en una fraternidad. Somos la envidia de toda la universidad, porque tú eres la chica más caliente. —me guiñó un ojo—Pero solo eres mía, y yo solo tengo ojos para ti. Terminamos la universidad, y nos casamos. Tenemos dos hijos. Una niña y un niño. La niña se parece mucho a ti, por lo que es preciosa. Y bueno el niño es una versión pequeña mía.


RED DE MENTIRAS — ¿Con tus mejillas adorables?—pregunté interrumpiendo. —Por supuesto. Trabajo en una empresa grande, mientras tú te quedas con los niños en casa. Siendo la ama de casa más sexy del planeta. Te pondrías celosa por las secretarias que tendré pero yo te responderé que eres la única mujer que he visto desde que tengo memoria. Nuestros hijos crecerán, y se irán de casa. Solo seremos tú y yo. Envejeceremos juntos, hasta nuestro último día. ¿Qué te parece eso?—preguntó dándome un codazo suavemente. —Es perfecto, ¿verdad? Solo pude responderle con una sonrisa y abrazarlo. Porque sus planes…no eran nada parecidos a los míos.


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Hoy era el día de la obra. Y estaba tan jodidamente nerviosa que no podía lograr de despejarlo de mi mente. Por esa razón me había mantenido ocupada todo el día, haciendo cosas como ayudando a los maestros y así. Se nota que no tenía nada en que ocupar mi mente, porque a los que participaban en la obra les habían dado el día libre y solo habíamos ido a la escuela para ensayar. Cuando mi lista quedó vacía, no tuve otra opción que arreglar mi taquilla y vaciarla de una vez por todas. Tenía cosas ahí dentro que no sabía que aun guardaba, hasta encontré el suéter que juré que había perdido. Kendall se pondría muy feliz cuando le diga que encontré su sujetador de cabello aquí dentro. Solo quedaban pocos libros dentro de este, ya que solo estábamos viniendo a dar exámenes estos últimos días. No faltaba nada para la graduación, y bueno eso no ayudaba a que dejara de estar nerviosa realmente.


RED DE MENTIRAS Cerré la puerta de mi taquilla, y al voltearme encontré a Elena. Sus brazos estaban cruzados por encima de su pecho y tenía esa sonrisa arrogante en sus labios, que siempre me hacían querer ahorcarla. No iba a discutir con ella, no hoy. Como si pelear con ella fuera lo que me faltaba. Solté un suspiro y levanté mi bolso del suelo para irme al auditorio para darle la última revisada al baile. —Espera—gritó, haciéndome detener. Volteé pesadamente. — ¿Qué?—pregunté. — ¿No quieres ninguna explicación?—preguntó—Puedo dártela si quieres. No sabía a qué se refería, pero tampoco es que estuviera emocionada por saberlo. Viré mis ojos y crucé mis brazos. —No quiero nada de ti, Elena. Adiós. Me giré pero ella extendió su brazo, haciendo que me detenga.


RED DE MENTIRAS — ¿Qué demonios quieres de mí? Porque tú no diciéndome puta o cosas por el estilo simplemente es algo muy raro. —aclaré. Levanté la mirada, y vi lo más raro en todo el mundo. Una lágrima había caído por su mejilla. Fruncí el ceño, con la confusión torturándome. Lo que menos me esperaba era ver a Elena llorando. Ella es la clase de personas que son como el hielo, nunca lloran, no sienten y nada les duele. Es una arpía tan fría. No quería que esa escena me ablandara. Porque ella había hecho cosas horribles, como mostrarle a toda la escuela la carta de mi madre. Y verla llorar, solo…Me quería dar vuelta y olvidar que había visto esa lagrima caer. Pero no. Borré mi orgullo y me acerqué a ella suavemente. — ¿Estas bien?—pregunté, hablando despacio. Ella automáticamente quitó mi mano de su hombro bruscamente, dándome completamente la espalda y cubriéndose el rostro totalmente. Esta era mi oportunidad para huir. Para hacer como si ella no estuviera mal y solo largarme, porque ya había intentado ayudarla.


RED DE MENTIRAS Pero otra vez no. — ¿Puedo ayudarte en algo?—le ofrecí. —Como si realmente te importara, ve, cuéntale a todos que la puta de la escuela está llorando. Grábame, así se los puedes mostrar a todos y que todos se rían de esto por semanas. Hazlo de una vez. —gritó, al borde del llanto. —Yo no soy así. —le dije, sentándome en el suelo apoyándome de mi casillero. —A pesar de que tú hayas hecho eso conmigo, yo no lo haría. —Y ese es el maldito problema—gritó, se dio vuelta. Sus ojos estaban negros por culpa del rímel y delineador corrido. —Tú no eres como yo, tú eres señorita perfecta. Eres el tipo de chica que toda madre le gustaría que su hijo lleve a casa para presentarla. Linda, buena, alegre, divertida. ¿Y que soy yo? La puta, la tachada, la que se mete con todos. —Lo dices como si fuera culpa de los demás todo lo que haces—comenté. —Tienes razón, no lo es. Pero tampoco es mía. Yo no tengo padre. Se divorciaron cuando era pequeña, y mi madre solo se casó con él por su dinero. Él ni siquiera se preocupa por mí. Manda el dinero que mi madre le pide, bueno…su abogado lo hace. Porque no he hablado con él


RED DE MENTIRAS en años. Y mi madre…ella solo me da una tarjeta para que pueda vivir. Hace sus estúpidas reuniones familiares, y a veces se olvida de invitarme. Porque la avergüenzo. —lloró. —Lo sé, porque una vez me negó con una de sus amigas. Dijo que era adoptada. —Yo no tuve una vida mejor, Elena. Mi ―padre‖ golpeaba a mi madre y a mí, gastaba todo nuestro dinero en alcohol y drogas. No era nada mejor que el tuyo. —Eso es a lo que me refiero, ¿es que no lo entiendes? Tú pudiste salir. Yo no. Yo solo…pensé…yo solo quería que me quieran. Quería saber cómo se sentía. Pero solo me veían como chica de una noche. No querían nada más conmigo. Y tú…te veo con Justin Bieber todo el tiempo. Y te envidió. Realmente lo hago. —Pasó sus manos por sus ojos haciendo que el maquillaje se corriera aún más—Porque él te ama, de verdad lo hace. Tú no eres lo que yo soy. Tú saliste de esto de la mejor manera… —Porque nunca estuve sola. Justin siempre estuvo conmigo—dije. — ¿Y yo a quien tuve? Jordan estaba en el extranjero y a Sean, solo me busca cuando tengo algo que darle. Dios, hasta me he acostado con mi hermanastro. Realmente soy una puta. —golpeó su cabeza contra el armario metálico verde. Wuow.


RED DE MENTIRAS Realmente no tenía ninguna palabra que decir. Tenía a Elena enfrente de mí llorando, y contándome su historia. Esto es realmente algo que nunca pensé que pasaría. No sabía que pasar, porque ir a abrazarla no sería lo más sincero que podría hacer. Sería algo muy extraño e incómodo. —Solo quiero empezar de nuevo. Maldita sea si no quiero eso. —se lamentó, sin dejar de llorar. —Todos merecemos una segunda oportunidad. La universidad parece tu segunda oportunidad. Puedes empezar de nuevo. Empezando por dejar de quitarle los novios a las chicas, eso es algo realmente feo, Elena. —Lo es—afirmó. Zack apareció en el pasillo, cuando nos vio frunció el ceño, extrañado. Elena automáticamente cubrió su rostro, deseando que no la vean llorar. —Eh…quieren que vayamos a…ensayar—me dijo Zack. —Ya voy—le respondí. —Gracias. Zack asintió con la cabeza y se fue hacia el lado derecho del pasillo. Me levanté del suelo y me quité el polvo de


RED DE MENTIRAS mi pantalón jean. Comencé a seguir a Zack, cuando la voz de Elena me hizo detenerme. —Sé que esto no significa que vamos a ser las mejores amigas del mundo, pero…gracias por escucharme, Melanie. Y lo siento. Realmente lo hago. Por todo lo que te he hecho. Cuando pensé que el día no podía ser más extraño, Elena disculpándose conmigo rompió todas las expectativas del mundo.


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Tomé varias respiraciones largas, tratando verdaderamente mis nervios, cosa que se hacía cada vez más difícil. Faltaban apenas minutos para salir al escenario, y estaba a punto de vomitar de los nervios, literalmente. Tenía el cabello suelto en pequeñas ondas, imitando el peinado de Gabriela y tenía un vestido exactamente igual al que ella usaba en la escena de la película. Comencé a caminar alrededor, tratando de controlar los latidos de mi corazón, pero el tiempo disminuía cada vez más rápido. Siendo una completa tortura para mí. ¿Qué pasaba si me olvidaba de un estúpido paso de baile? ¿Si me caía? ¿O si simplemente me daba pánico escénico y vomitaba enfrente de todos ellos? Oh Jesús, María y José, no podía hacer esto. —Te calmara los nervios—me volteé para ver quien me había hablado, Zack estaba enfrente mío extendiéndome goma de mascar con una sonrisa torcida.


RED DE MENTIRAS La acepté y rápidamente me la metí a la boca. Mantener mi boca ocupada supongo que ayudaba a controlarme. —Gracias—dije sin dejar de masticar. Zack se sentó en la silla que estaba a su costado. Él estaba de lo más normal, como si bailar enfrente de muchas personas no fuera nada del otro mundo. Y bueno…ahora que lo decía en mi cabeza, no parecía nada del otro mundo. —De nada. ¿Crees poder controlarlo?—preguntó divertido, recordándome tanto al Zack anterior. —Eso espero. O vomitaré sobre tus brillantes zapatos— dije y automáticamente ambos reímos. Hubo un silencio incomodo, porque no sabía que decir. Preguntarle sobre su vida para que después me diga que no me metiera sería algo muy malo, así que preferí quedarme simplemente callada, y tal vez esperar si a él se le ocurría decir algo. —Melanie, yo…—empezó. —Regreso a Inglaterra el día de la graduación. Fruncí el ceño, y sentí un pequeño retorcijón en el estómago.


RED DE MENTIRAS A pesar de que Zack y yo no habíamos sido íntimos amigos las últimas semanas, lo habíamos sido antes. Y en realidad, él se había portado tan bien conmigo, y él no se merecía que una chica lo dejara, porque él no se había equivocado en nada. Probablemente fue mi culpa haber iniciado una relación con él, sabiendo que sentía algo por Justin. Pero no es que no haya querido a Zack, porque lo quise, mucho. Pero lo que sentía por él, no es algo tan fuerte como lo que siento por Justin. — ¿Estas feliz? Digo, ¿de volver a tu país?—pregunte. —Veré a mi madre, y a mi mejor amiga. No la veo en meses. Ella es una persona muy adorable, deberías de visitarme algún día. Estoy segura que se llevaran increíble las dos. —Zack yo…lo siento, porque… —No, déjame disculparme a mi primero por haber sido un completo idiota. No es tu culpa, nada de esto. ¿Te acuerdas ese día en la cafetería, el primer día que llegué? Vi tu mirada de dolor cuando vimos a Justin y su ex novia entrar por la cafetería. Y aun así, no me detuve, y me enamoré de ti. Digo, ¿Quién no lo haría? Espero realmente, que podamos ser verdaderos amigos esta vez. Prometo dejar de ser un completo resentido, esta vez.


RED DE MENTIRAS Me tiré en sus brazos dándole un fuerte abrazo. Lo extrañaría demasiado, de verdad lo haría. Él besó mi frente para después suspirar en mi oído. —Me tienes que visitar, o te traeré desde el otro lado del país. Créeme, tengo contactos secretos. —me reí. — ¿Cómo los que te dan las identificaciones falsas? —Exactamente. —sonrió de oreja a oreja—Gracias por todo, Mel. No sabes cuánto he cambiado gracias a ti. Antes de venir aquí era un completo idiota que paraba de fiesta en fiesta, con amigos que nunca debí tener, y estaba a punto de entrar a las drogas. —Fue el cambio de país, yo realmente… —No. Fuiste tú. Porque estoy seguro que si no te hubiera conocido me estaría drogando en uno de los clubes de la ciudad, fingiendo que vengo a estudiar esta escuela, mientras en realidad estoy en bares todos los días. Tú me cambiaste. Tu amor lo hizo. —No te olvides de mí y llámame, ¿de acuerdo? Tal vez no tengo contactos secretos pero sí un buen puño derecho—le confirmé haciendo que se riera. Rompí el abrazo, y realmente esperé no haber arruinado el maquillaje que llevaba encima o las de maquillaje me iban a asesinar, literalmente.


RED DE MENTIRAS Una tos falsa se escuchó en la habitación. Zack y yo nos volteamos al mismo tiempo, Justin estaba apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Zack se levantó de la silla y antes de darme una última sonrisa abandonó la habitación. Justin entró y se sentó en el lugar donde había estado Zack, aun con el ceño fruncido pronunciado. —Solo estábamos conversando, Justin, él y yo… —Lo sé. —dijo haciendo que me confundiera. — ¿Qué? ¿Cómo es que lo sabes?—ahora estaba confundida. —Zack habló conmigo hoy. Me dijo que eras toda mía, —viró los ojos—Como si no lo supiera. Y también me dijo que si te hacía sufrir en lo más mínimo, vendría de Inglaterra a romperme las bolas, literalmente. Así que sí, sé más o menos de que han estado hablando. —Lo voy a extrañar—dije acercándome a Justin, entrelazando nuestros dedos. — ¿Lo amas?—preguntó, disimulando muy bien sus celos.


RED DE MENTIRAS No pude evitar reírme, después uní nuestros labios. Cuando me separé de ellos, susurré sobre ellos un: — Solo hay una persona que amo, y está enfrente de mí. ❁❁❁

Todo salió bien en la obra. Hasta el baile de Zack y yo saló perfecto, la coreógrafa me abrazó apenas bajamos del escenario y me dijo que estaba orgullosa de mi y que le acababa de confirmar que los milagros existían. Yo estaba tan de acuerdo con ella, porque si me ven como entré a bailar en el primer ensayo y en el de la obra, eso es un verdadero milagro. Zack me abrazó apenas salimos del escenario, diciéndome que podría conseguir todo lo que quería cuando me lo proponía. Después apareció Justin, con un enorme ramo de rosas, dejó el ramo a un lado y me dio varias vueltas en el aire con sus brazos alrededor mío. —Estuviste fabulosa—dijo robándose un beso de mis labios. —Estoy tan orgulloso de ti, Bubbles. —Gracias—respondí. —Estas son para ti—me extendió el enorme ramo. Definitivamente amaba las rosas.


RED DE MENTIRAS Cuando la obra terminó, todos los del elenco planeaban ir a celebrar a un club que estaba por el centro de la ciudad. Realmente no tenía muchas ganas de ir, pero después de que todo el elenco me pidió que tuviéramos que estar todos porque era la última noche de diversión en Nueva York de Zack, acepté. Algunos del equipo de fútbol nos acompañaron, y bueno, ellos apenas llegamos al club salieron a cazar a su presa. Buscando a chicas de una sola noche con las cuales divertirse. Justin besó mi mejilla, sacándome de mis pensamientos. —¿Estás conmigo?—preguntó divertido, extendiéndome una botella de agua, conociéndome tan bien como para saber que esta noche no estaba en mis planes emborracharme con alcohol. Tenía demasiadas cosas en mente. Mañana era el último día. Nuestro día de graduación, y estaba realmente nerviosa. Porque aún no le había comentado nada de Columbia a Justin, y no podía sacar de mi mente ese tema. — ¿Algo anda mal? Podemos irnos a casa si quieres— susurró nuevamente en mi oído. — ¿Podemos ir afuera un segundo?—pregunte levantándome de la silla de la barra.


RED DE MENTIRAS Justin me imitó, tomó mi mano y ambos cruzamos el gentío de personas que estaban en la pista para llegar a la salida del club. Había muchos adolescentes afuera, haciendo cola para entrar, a pesar de ser un jueves. —Bubbles, me estas asustando. No vas a terminar conmigo, ¿verdad? Estaba notoriamente nervioso, cosa que lo hacía ver más adorable aun. —No—me reí. —Solo, hay algo importante que necesito decirte y con toda esa música no parecía un buen lugar. —Dime. —No quiero ir a Washington—dejé el aire salir por mi boca, estaba temblando demonios. — ¿Qué? ¿Por qué?—preguntó confundido. —Esos no son mis planes, Justin. Quiero estudiar periodismo… —En Washington hay periodismo, bubbles, no veo el problema. —No, Justin, quiero estudiar periodismo pero en la Universidad de Columbia.


RED DE MENTIRAS — ¿Aquí? ¿En Nueva York?—preguntó frunciendo el ceño. —Sí, aquí. Pasó sus manos por su cabello, estaba pensando, pensando una solución para nuestro pequeño gran problema. —De acuerdo, puedo postular para la universidad de NY, puedo conseguir una beca, a pesar del tiempo… —No. No quiero hacerte dejar la universidad de tus sueños, solo por mí. —Bubbles, no voy a dejarte, ¿de acuerdo? ¿Entiendes eso? No pienso separarme de ti. Las relaciones a distancia son realmente una jodida mierda—por lo menos concordábamos en algo— ¿Por qué no me dijiste esto antes? ¿Esta es la razón por la que estabas tan pensativa? Asentí con la cabeza. —Me aceptaron en Columbia hace unos días atrás. —le informé. — ¿Y porque te guardaste todo eso para ti? No tienes que llevar todo tu sola, bubbles. —se acercó más a mí, y pasó


RED DE MENTIRAS sus brazos por mi cintura, permitiéndome recostar mi cabeza sobre sus hombros. —Vamos a encontrar una solución, lo prometo—dijo antes de besar suavemente mi mejilla.


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—Con mucha emoción, y orgullo, les presentamos a nuestros recién graduados de este año. —dijo la directora de la escuela por el micrófono. Los padres se levantaron de sus asientos, y empezaron a aplaudir fuertemente. Todos estábamos sobre el escenario, con las togas rojas y el gorro típico de egresado que hacia juego con el conjunto. Debajo de la horrible toga, llevaba un vestido azul que Pattie me había ayudado a comprar esta mañana temprano. Y bueno…tacones que Kendall se encargó de prestarme, de color crema que me hacían ver casi del mismo tamaño que ella. —Como es tradición, uno de los miembros de la promoción, se encargara de dar el discurso de despedida. ¿Quién va?—preguntó la directora. Todos nos miramos entre nosotros, el equipo de fútbol comenzó a darle empujones a Justin indicándole que él suba al escenario. Desgraciadamente estábamos


RED DE MENTIRAS separados varios asientos, él era Bieber, y yo Heather o Watyger como sea. Justin se rindió y se acercó al podio, donde estaba la directora quien le cedió el micrófono. —Bueno…no tengo la más mínima idea de que decir. Pero…no voy a mentirles diciendo basura como que la escuela es la mejor etapa de nuestras vidas, porque no lo es para la mayoría de nosotros. Algunos hemos estado contando los días para que este llegara—todos nos reímos. —Pero, como sea, quiero agradecerle a todos nuestros maestros por habernos soportado todos estos años, probablemente algunos nos han aprobado solo para no volver a ver nuestras caras, pero no me arrepiento de nada de lo que pasado en esta escuela, porque de una manera u otra, todo eso, es lo que somos ahora. El auditorio volvió a estallar en aplausos, todos nos reunimos en medio del escenario y lanzamos nuestras gorras al aire. Cubrí mi cara evitando que me caigan varias directamente. Los primeros brazos que me rodearon fueron los de Kendall, quien por poco no me deja sorda por todos los gritos que me dio directamente en el oído, gritando cosas como: ―Lo logramos, Melanie, estamos graduados, demonios si no lo estamos‖, y cosas muy parecidas. Tyler también me abrazó, pero fue un abrazo rápido y un beso en la mejilla diciéndome que tenía que buscar a su novia.


RED DE MENTIRAS Creo que abracé al equipo de fútbol entero, era sorprendente que me haya aprendido todos sus nombres. Hasta abracé a mi profesora de historia, me dijo que me deseaba suerte y que era una excelente alumna. Sí, bueno, ella era una excelente mentirosa. Unos brazos me rodearon por la cintura y me alzaron en el aire, y depositó un beso en la comisura de mis labios. — ¡Lo logramos, bubbles! Inventé un baile para este día. —exclamó y comenzó a bailar alrededor mío haciendo pasos extraños, haciéndome reír muy fuerte. Me acerqué a él y lo volví a abrazar. Pattie vino unos minutos después, diciéndonos que estaba muy orgullosa de nosotros. Después se alejó diciendo que nos esperaría en el auto. Zack se acercó, me abrazó y me susurró al oído que era una excelente chica, y que iba a lograr grandes cosas. Le dije que pensaba lo mismo de él. Solo estrechó su mano con Justin y estaba a punto de irse cuando lo llamé. — ¿Con quién la vas a pasar?—pregunté. —No tengo familia aquí, así que esperaré hasta mañana para ir al aeropuerto. —me respondió con el ceño fruncido.


RED DE MENTIRAS Miré a Justin, preguntándole con la mirada si estaba bien lo que iba a hacer. Él asintió con la cabeza y me dio un apretón en mi mano. —Deberías venir con nosotros, vamos a ir a almorzar a un restaurante, con la familia de Kendall y la de Justin. Va a ser divertido. —No quiero incomodar… —No vas a incomodar, tienes que venir Zack. —dije sonriéndole, él rió y asintió con la cabeza. —De acuerdo, ¿Dónde es? ❁❁❁

La familia de Kendall iba a llevar a Zack al almuerzo. Pattie, Justin, los gemelos y yo íbamos en el auto de Justin hacia el restaurante. Jake se había pasado todo el viaje imitando a un cantante de rap de la radio, haciendo que todos nos riéramos. —No puedo creer que se acaban de graduar hoy, si solo fue ayer cuando…—Pattie soltó un sollozo, los gemelos y Justin se quejaron. —Mamá, dijimos que nada de drama—dijo Justin.


RED DE MENTIRAS —Lo sé, pero…son como mis niños. Melanie, sabes cuánto te amo, ¿verdad? Eres la hija que siempre quise tener, y bueno los gemelos iban a ser gemelas antes, así que fuiste mi salvación cuando compré toda esa ropa de niña. — ¿Íbamos a ser mujeres? Eso es raro, mamá. —Jack estaba con cara de que iba a vomitar en este instante. —Amo que los dos estén juntos, de verdad, esto es algo cursi pero—las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas—es como si estuvieran hechos el uno para el otro. Los amo, chicos, realmente los amo. Abracé a Pattie, Justin le dio una sonrisa por el espejo retrovisor. Llegamos al restaurante, y estaba repleto de personas. Los McLock nos felicitaron a mí y a Justin, y nos regalaron un pequeño obsequio a cada uno. Me sentía mal, porque no le había regalado nada a Kendall y a Tyler. Bueno, a Kendall le regalé un par de pendientes la noche anterior, espero que eso cuente. Brindamos con copas de champagne, cuando estuvimos todos en la mesa. Zack estaba con nosotros, parecía llevarse bien con el padre de Kendall, quien era un fanático de los autos al igual que él.


RED DE MENTIRAS Cuando terminamos de comer, nos despedimos de todos. Los gemelos me dieron una caja antes de irse, pero me ordenaron que no la abriera hasta que llegué a casa, y ambos comenzaron a pelear enfrente mío sobre quien lo había elegido. Al final terminaron con un, fuimos los dos. Los abracé a los dos, diciéndoles que los quería y que no sabía que haría sin ellos. Justin se unió a nuestro abrazo, haciendo que los gemelos me soltaron diciendo un ―No queremos formar una orquesta de cuerdas‖. Antes de que nos diéramos cuenta, habíamos llegado al departamento. Lancé las togas de graduación a la mesa del comedor, y me lancé encima del sofá, estaba realmente agotada. —Creo que no voy a comer nada más el resto de mi vida—dijo Justin, imitándome. — ¿Eso significa que no va a haber viernes de pizza?— pregunté. —Definitivamente no, a menos que tú quieras Bubbles. Negué con la cabeza. No podía comer ni un solo grano más de…lo que sea. ❁❁❁


RED DE MENTIRAS Kendall se iba a Los Ángeles, iba a seguir una carrera de teatro y según ella era el mejor lugar del país para empezar una carrera artística. Tyler, su hermano, se iba con ella. Había conseguido una beca de deporte allí y a pesar de que Los Ángeles no era su lugar favorito, sus padres insistían en que tenían que estar en el mismo estado para poder vigilarse el uno al otro. Ellos no estaban tan felices. Parecía que el futuro de Justin y el mío, estaba resolviéndose. Justin había llegado la noche anterior diciéndome que lo habían aceptado en otra de las mejores universidades del país, en la universidad de NY, había obtenido una beca, y había la carrera que él quería estudiar. Derecho. Sí, yo tampoco me lo imaginaba como abogado. Así que cuando me fui al supermercado ese mismo día, para hacer las compras, nada me podía borrar la sonrisa de mis labios. — ¿Melanie?—preguntó una voz masculina a mis espaldas. Volteé y Parker estaba ahí, con una gran sonrisa en sus labios. Parker jugaba en el equipo de fútbol de la escuela, con Justin. Tenía una six pack de cervezas en su mano derecha, y un paquete de cigarrillos en la otra. Si el entrenador los viera, los mandaría bien al demonio.


RED DE MENTIRAS Supongo que celebraba que él ya no podía hacer nada en este momento. —Hey Parker, divirtiéndote ¿eh?—pregunté. Él solo se rió y respondió: —Ahora que lo puedo hacer, por supuesto. ¿Cómo estás? ¿Ya tienes una universidad? —Columbia. ¿Y tú? —Arizona fue lo mejor que conseguí. Tuve una beca de fútbol allí. — ¿Qué me dices de la universidad de NY? ¿Cómo es su equipo de fútbol?—pregunté lista para presumir orgullosamente de mi novio. — ¿Estas bromeando? No hubiera ido ahí aunque me hubieran ofrecido una beca completa, tienen el peor equipo de fútbol en ligas universitarias. Amo nueva York, pero su equipo universitario es una basura. — ¿De verdad? —En serio, ¿Por qué? ¿Quién va a ir ahí? ❁❁❁

Justin estaba tratando de freír un huevo cuando llegué al departamento, intentaba porque estaba a kilómetros de la


RED DE MENTIRAS cocina y la sartén y realmente no creo que le salga muy bien el huevo si lo dejaba quemarse. Me acerqué a la cocina y apagué el fuego. —Heeeey, intentaba hacer la cena—se quejó acercándose a mí. — ¿Por qué me mentiste?—pregunté directamente. — ¿Qué? — ¿Por qué me mentiste?—repetí—Dijiste que el equipo de NY era bueno, pues investigué y Parker me ayudó, es el último en todas las tablas. Y adivina que, no dan becas deportivas desde hace cinco años. La culpa se reflejaba en el rostro de Justin. —Bubbles yo…no quiero perder esto. Y sabía que si te decía la verdad no me ibas a permitir quedarme en NY, contigo. —No quiero que renuncies a tus sueños solo por mí, ¿de acuerdo? No lo quiero de esta manera, ¿vale? Tiene que haber otra manera. Realmente esperaba eso.


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La semana había sido muy rara en general. Considerando que esta era la última semana de Kendall aquí, antes de que empezara toda la mudanza. Pero ella me había ignorado, y realmente creo que me ha estado evitando. Zack había regresado la noche anterior a Inglaterra, me llamó antes de subir al avión para decírmelo. Mañana era mi cumpleaños, y en realidad no estaba muy emocionada por eso. Nunca había estado emocionada por mi cumpleaños, Probablemente porque los primeros cumpleaños que tuve fueron una completa mierda, como Phil llegando a la casa y tirando la tarta que mamá había preparado diciendo que eso era pura basura. A veces deseaba que ese día nunca llegara. Sentí cuando Justin entró al departamento, pero inmediatamente se encerró en su habitación. Realmente esperaba que no esté haciendo una fiesta sorpresa, no me


RED DE MENTIRAS gustaban, seguro porque odiaba a las sorpresas. Justin nunca había sido bueno en ellas, pero aun así hacia su mejor esfuerzo. Justin salió de su habitación, se acercó a mí y me besó en los labios. — ¿Vamos a cenar fuera esta noche? ¿Está bien?— preguntó sentándose en el borde del sofá. —De acuerdo… ¿a qué hora? —En un par de horas. Aún es temprano. Cuando el reloj marcó las siete, salimos al restaurante que estaba cerca al departamento. Comí un plato de Lasaña, y Justin pidió una hamburguesa…en un restaurante italiano. La mesera dijo que le podía conseguir algo parecido. Y lo hizo. En el camino de regresó al departamento, Justin estaba notoriamente nervioso, y enserio esperaba que lo de la fiesta sorpresa sea solo una suposición. Cuando estacionó el auto en el sótano, cruzó hasta mi puerta y la mantuvo abierta para mí. Subimos silenciosamente en el ascensor, y realmente tuve un alivio enorme cuando vi nuestro departamento vacío. Sin globos ni nada parecido.


RED DE MENTIRAS — ¿Bubbles?—preguntó Justin. Volteé para verlo, y para mi sorpresa estaba arrodillado enfrente de mí. Fruncí el ceño confundido, ¿acaso me había engañado con una rubia y me estaba pidiendo perdón de rodillas? Sacó una pequeña caja roja de terciopelo de su bolsillo derecho, eso no era un…. —Cásate conmigo, Bubbles. Y te prometo que nunca te voy a dejar sola, vas a tenerme a tu lado siempre. Por más idiota que sea, y por más errores que cometa. Te amo, no hay palabras que poder expresar lo que siento por ti, porque infinito no es aun suficiente.—sus ojos estaban brillosos, y estaba segura que estaba a punto de llorar, al igual que yo,—Te prometí cuidar de ti para siempre, ¿recuerdas? Cuando teníamos quince años y planeábamos escaparnos, iríamos a Nueva York. Y tú me prometiste que nunca te irías de mi lado. —Justin… —Quiero que esto sea para siempre. Probablemente suene estúpidamente cursi, pero una vida no sería suficiente para mí. —Besó suavemente mis nudillos de una sola vez. — ¿Quieres casarte conmigo? Tomé una respiración y sollocé al mismo tiempo, saliendo un sonido como cuando ahogan un gato, así. La primera lágrima rodó por su mejilla, haciéndome sentir una mierda por lo que le estaba a punto de responder.


RED DE MENTIRAS —No puedo casarme contigo, Justin. No ahora. Estaba pisoteando su indefenso corazón en el suelo. Me odiaba a mí misma por la oración que había salido de mis labios. — ¿Por qué no?—preguntó levantándose del suelo, sin liberar mi mano. — ¿No me amas lo suficiente para que te cases conmigo? —Te amo, y eso lo sabes. Pero…Justin, acabamos de graduarnos de la escuela. Tienes la universidad, vas a irte a Washington, tienes una carrera de fútbol muy larga y llena de oportunidades, no puedes desperdiciarlas solo por mí… —Te podría llevar conmigo, sabes eso… —Sí. Pero yo no quiero eso Justin. El futuro que me dijiste ese día, no es nada parecido al mío. También van a haber fraternidades, aventuras, animadoras, miles de chicas dispuestas a estar contigo… —Yo no quiero nada de eso, bubbles, ¿no lo entiendes? —No quiero que te pierdas nada de eso, solo porque te sientas amarrado a mí. No tienes ninguna obligación conmigo.


RED DE MENTIRAS —Sé que no tengo ninguna obligación contigo, te amo bubbles. —Yo quiero viajar, terminar de estudiar y viajar por todo el mundo, no simplemente quedarme en casa después de haber salido embarazada apenas salga de la universidad, cuidar de niños y perderme todo lo del mundo. Tu tampoco quieres eso, Justin, no realmente. Una gira de futbol sería el paraíso para ti. —Estaría dispuesto a dejar todo esto solo por ti. ¿Qué necesitas? ¿No confías en mí? Me estaba tomando mucho respirar, porque tenía muchas ganas de tirarme al suelo y llorar como un bebé. Lo amaba, realmente lo hacía. Pero él tenía una vida, una vida que yo no planeaba quitársela. Pero decirle todo esto me estaba doliendo a mí tanto como a él. Sentía cuchillos atravesando mi corazón, en este momento. —No, Justin, no confió en ti. ¿Cómo sé que te vas a enrollar con cualquier universitaria que pasé por enfrente tuyo? Eras un mujeriego, y las personas nunca cambian, no realmente. —Tú me cambiaste… —Lo siento tanto, pero no puedo casarme contigo. — dije.


RED DE MENTIRAS Liberó mi mano, pasó sus manos por sus cabellos despeinándolo totalmente. Le dio una fuerte patada a la mesa de centro, haciendo que los cristales que la cubrían se rompieran en miles de partes. Lo estaba lastimando, lo estaba lastimando tan mal. — ¿Confiaste alguna vez en mí, Melanie?—me preguntó, poniendo ambos manos en mis hombros, obligándome a mirarlo a los ojos. — ¿Lo hiciste? —No—mentí. Justin me soltó y soltó un sollozó, y ahora eran varias las lágrimas que caían libremente por sus mejillas. Se dejó caer, y comenzó a llorar como un pequeño niño indefenso en el suelo. Cubriendo con sus manos su rostro. Me acerqué a él, con el corazón destrozado, y puse mi mano en su hombro. Movió su hombro, haciendo que mi mano cayera. —No me toques. —Murmuró—No…me…toques. Se levantó del suelo, pateó los cristales desparramados esparciéndolos por toda la habitación. Le dio varios golpes al mostrador, todos los adornos que estaban encima de él, cayeron automáticamente. Quería solo


RED DE MENTIRAS abrazarlo, y decirle que lo amaba. Que hacía esto porque lo amaba. —No puedo estar más aquí. —dijo abriendo la puerta del departamento, para después cerrarla de un fuerte portazo. Me dejé caer en el suelo, y no resistí más. Comencé a llorar, lloré como nunca antes lo había hecho. Porque sabía que lo acababa de perder, por un plazo tan largo como para siempre. Sabía que me estaba odiando en este momento, sabía que lo había destrozado. El teléfono que estaba en el suelo comenzó a sonar, por un momento pensé que era el de él pero no, el forro rosa me confirmó que era mío. Atendí la llamada y no pude decir palabra alguna. — ¿COMO ESTA LA NOVIA MÁS HERMOSA DEL MUNDO? Estoy tan feliz por ti, obviamente tengo que ser una de las dama de honor, demonios, todo esto es tan perfecto. ¿Cómo te sientes?—chilló Kendall desde el otro lado de la línea. —Lo lastimé, Kendall, lo he lastimado tanto. No quería lastimarlo…y terminé haciéndolo—sollocé. — ¿Qué? ¿Qué carajos ha pasado, Melanie? —Te necesito, por favor. Te necesito.


RED DE MENTIRAS Tardó como quince minutos en llegar al departamento, se lanzó al suelo conmigo, enredando sus brazos a mí alrededor. No me dijo nada, solo me dejó llorar en su hombro como por una hora entera. —Duele tanto...duele tanto—dije sin dejar de llorar en sus brazos. — ¿Qué paso? Dime que paso, Melanie—me pidió. —Le dije que no, Kendall. Le dije que no. — ¿Por qué hiciste eso, Melanie?—me preguntó dulcemente, como si fuera una niña pequeña. — ¿Dónde está él? —Se fue, se ha ido. Me estrechó más a ella, y me permitió llorar en sus brazos toda la noche. Agradecí eso, porque si hubiera estado sola aquí, no sé qué hubiera hecho. Solo quería llorar, para ver si algún día las lágrimas se agotaban de una vez por todas. Lo había sacado de mi vida. Y solo la idea, dolía como una completa mierda. Acababa de perder a mi todo. A mi mejor amigo, a mi salvador, a mi novio. A mí todo.


RED DE MENTIRAS La alarma de mi teléfono sonó. Y sorpresa…ya era mi cumpleaños. ❁❁❁

Kendall quería limpiar el desastre del departamento, pero me rehusé a dejarla. Le dije que estaría bien cuando de mis ojos ya no salía lágrima alguna, me sequé, si eso es posible. Ella me dijo que iría a casa, y regresaría antes de que me diera cuenta. Me dejó en la cama, y tenía que dormir, porque no había pegado ojo en toda la noche. Pero simplemente no pude. Salí de la cama y del edificio. Recorrí las calles cercanas al departamento. Tenía los ojos muy hinchados, y estaba usando la sudadera de Justin, era tan masoquista, pero tenía aun impregnado su olor en esta. La capucha me cubría la mayoría del rostro. Pasé por una panadería, mi estómago gruñó automáticamente porque la noche anterior no había terminado de cena. Entré a la panadería donde generalmente Justin y yo íbamos a comprar pan cada vez que podíamos.


RED DE MENTIRAS — ¿Melanie? ¿Qué haces por aquí tan temprano?— preguntó el dueño del local, que nos conocía de años. — ¿Me puede dar un agua mineral y tiene alguna barra de cereal?—pregunté. —Tengo el agua, la barra no. Pero tengo un poco de pastel. Feliz cumpleaños por cierto. —Eso sería bueno, gracias. —respondí. Le pagué el agua, y me entregó un pequeño pastelillo con una vela encendida en él. Me senté en la mesa cerca al escaparate que daba directamente a la calle. Y así soplé la vela de mi cumpleaños, totalmente sola.

❁❁❁

Después de haber dado la vuelta a toda la ciudad de NY a pie, regresé al departamento. Había estado como ocho horas exactas afueras, simplemente caminando por los parques y deteniéndome en ellos. Observando a las personas pasar, como algunos iban tan estresado porque llegaban tarde al trabajo y cosas como esas.


RED DE MENTIRAS Cuando me di cuenta que no podía más, y había llegado al otro extremo de la ciudad. Tomé un taxi al departamento. Demoré una hora entera en llegar por el tráfico. Subí lentamente las escaleras, contando cada peldaño. Abrí la puerta del departamento con mi llave, y todo el desastre estaba igual. Fui a la habitación de Justin, y por un momento pensé que habían robado. Los armarios estaban totalmente vacíos. Sus cosas personales que guardaba en su cómoda ya no estaba, las fotos de su equipo de fútbol tampoco. Todo había desaparecido. Justin tenía una manía de enmarcar fotos, la razón por la que su cómoda siempre estaba llenas de estas. Pero hoy no. La cómoda estaba casi vacía, excepto solo por un cuadro de madera que se había caído. Me acerqué a la cómoda y recogí la foto. Fue la foto que nos tomó Pattie cuando aún mentíamos, cuando fuimos a visitarla apenas llegó a NY. Nuestro primer beso. Todo lo que le importaba a Justin en esta habitación había desaparecido. Él obviamente había estado aquí. El departamento se sentía tan vacío y solo.


RED DE MENTIRAS Al igual que mi coraz贸n.


Red de mentiras —Paola Begazzo