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Reportajes sobre economĂ­a


EL MUNDO ECONOMÍA&NEGOCIOS // LUNES 1 DE JUNIO DE 2009

6 ESTRUCTURA ECONÓMICA // DISTORSIONES

Juan Pablo Pérez Alfonzo lo llamó “Efecto Venezuela”. En 1930, Alberto Adriani lo predijo. Es la enfermedad que casi acabó con Holanda, cuando encontró gas en 1970. Este país es un paciente crónico que reclama medicamentos Lisseth Boon y Andrea Daza

Se busca cura para una economía rentista y enferma l agua vale más que la gasolina. Una cena de cuatro personas puede salir más cara que un vuelo a París. Una plancha equivale, más o menos, a dos combos de hamburguesa en un restaurante de comida rápida. Así están los precios en Venezuela, donde el pago de un condominio puede ser más elevado que lascuotasdelaLeydePolíticaHabitacional. Olvídese del índice Big Mac. No hay fórmula para bajar esta fiebre. Es una enfermedad. Los especialistas la apodan el “mal holandés”, pues el país nórdico la padeció cuando descubrió yacimientos de gas en los años setenta. El economista Pavel Gómez lo aclara: “La intuición teórica detrás del tema es que la apreciación cambiaria crea una distorsión en los precios relativos entre transables y no transables”. Traducción: “Mantener el tipo de cambio fijo, con inflación, hace que los precios de los bienes que no se pueden importar”, como los servicios, restaurantes, construcción y auto lavados, “aumenten mucho más que los bienes que sí se pueden comprar fuera del país”. Ejemplo: una plancha. Incluso, si la plancha está “hecha en Venezuela”, Gómez hace una salvedad: “Aun así, debe ser lo suficientemente barata para competir con las planchas hechas en China”. Imagine usted cuánto más, si las chinas son importadas con dólares preferenciales. “Por eso la inflación en restaurantes, salud y auto lavados es mucho más alta que la de calzado, vestido, equipos telefónicos, audiovisuales y fotográficos”, resume el economista. El resultado es una severa distorsión de precios,

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a causa de la bonanza petrolera que hizo de Venezuela un país monoproductor.

Síntomas

“Doctor, estoy perdiendo mi competitividad y casi no exporto” Haga del país un ser vivo. Convierta a la economía en el sistema inmunológico. Cof, cof, cof. No se siente bien. Un médico la examina: “Indigestión de dólares por aumento de los precios del petróleo”, anota en la historia médica. “Elevación de las importaciones y baja tensión de las exportaciones no petroleras”, continúa. “Obstrucción del torrente industrial, fluidez del consumo local e inflamación de la ilusión de prosperidad”. No luce bien. Este cuadro se mantiene, hasta que de repente, baja la dosis del

“Se necesita un buen libro de historia económica que sea de lectura obligada” José Manuel Puente Especialista en políticas públicas y economía política

estimulante petrolero y comienzan a brotar nuevas dolencias endémicas. Así se ha comportado la economía rentista de Venezuela, no sólo desde años recientes, sino desde la bonanza de los setenta, cuando el país se parecía más a Holanda y al fenómeno económico que lleva su nombre. No tiene que ver con un virus provocado por tulipanes o el renombrado queso amarillo. Se trata de un mal que se produce por el incremento de los ingresos derivados de un recurso natural, digamos el petróleo, y que desplaza el desarrollo de otros sectores productivos como la agricultura, la manufactura y la ganadería. Entre las distorsiones, se registraron perturbaciones cambiarias, aumento de las importaciones, baja de las exportaciones y caída de la productividad. La enfermedad holandesa también se emparenta con la llamada “maldición de recursos” o “maldición de la riqueza”, generada en “petroestados” como Nigeria, México y obvio, Venezuela, cuya debilidad más grande es no apro-

vechar la bonanza, para lograr un desarrollo sustentable.

Diagnóstico

“Uy, estas dolencias le comenzaron hace ochenta años” Las distorsiones recientes no son más que nuevas manifestaciones del mal. El país está acostumbrado a servir de “ejemplo clásico” para los analistas económicos.

Para el directivo de la firma Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, Venezuela es un paciente histórico “por ser altamente dependiente del petróleo, 92% de las importaciones corresponden a ese sector”, explica. Un recurso tan competitivo como el petróleo genera una gran cantidad de dólares, que influyen para que el tipo de cambio real sea barato. Esto resulta en exportaciones poco competitivas e importaciones más baratas: “La tendencia entonces se inclina por comprar mejor afuera que aquí”. Oliveros advierte que no se trata de una infección propia del chavismo, sino que se remonta a los gobiernos anteriores. Y suelta


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Síntomas en números

128% es la inflación acumulada desde febrero de 2005 hasta el tercer trimestre de este año. la perla: “Chávez es un presidente tan de la cuarta como lo fue Lusinchi o Caldera”. El analista petrolero Luis XavierGrisantivamásallá.Enunartículo publicado en el sitio web Analítica.com, sostiene que los efectos del mal se comenzaron a sentir a principios del siglo XX: “La agricultura venezolana fue avasallada por el petróleo a partir de 1914. El fenómeno fue advertido por Alberto Adriani, Arturo Úslar Pietri y Manuel R. Egaña en los años 30. Juan Pablo Pérez Alfonzo lo llamó ‘Efecto Venezuela’, esbozó el concepto de inundación de capital o límites al desarrollo económico y fue pionero en su estudio cuantitativo”. Por ello, economistas como JoséManuelPuenteconsideranque parte de la vacuna radica en entender la historia: “Es la misma telenovela”, bromea. “La caída de las exportaciones no petroleras, no tradicionales, con un boom de importaciones, generaelcuadrodeunaeconomía de puerto, basada en productos importados. Eso ocurre cada vez que hay un boom petrolero”. Y esa telenovela tiene rating en el país, desde hace rato. Pero, ¿qué pasa cuando hay un bajón de ingresos petroleros? Pues que el Rey, como en el cuento infantil, queda desnudo. Sabatino Costanzo, también economista, cree que nunca es

$870.000 millones han ingresado al país desde hace una década.

$408.000 millones de esos 870.000 millones han sido producto de las exportaciones petroleras.

$87.443 millones fue el ingreso petrolero en exportaciones durante 2008. Para este año se calcula que sea solo una tercera parte.

tarde para “comenzar a racionalizar”, para volver a vestir con su traje, al Emperador. “Hasta 2006 hubo un crecimiento económico sostenido. Éramos un típico país como los países árabes”. Pero como canta la salsa, todo tiene su final: “En este momento no tenemos un superávit de ingresos petroleros. Más bien estamos en ayunas”, y por tanto, afirma el especialista, “sufrimos los efectos de la enfermedad”. ¿Cuáles son esos efectos? “Depende de cómo lo veas y en qué coyuntura”, retoma Puente. “En este momento, paradójicamente, Venezuela importa volúmenes importantes de alimentos. Aprovechó los bajos precios relativos

“El resultado de este mal es inflación, desempleo y mayor pobreza. La situación difícil será para 2010” Jesús Casique Consultor financiero

del mercado internacional”. Eso es positivo, indica el economista. Pero, “there’s no free lunch”, dicen los ingleses. No hay almuerzo gratis: “La consecuencia es que estás destruyendo a la producción nacional. El rubro ‘alimentos’ tuvo inflación cero en abril”, insiste Puente, “pero ¿qué pasa con la capacidad productiva del país?”. Cof, cof, cof.

Tratamiento

Seguir el ejemplo que Noruega dio: estimule a sus empresas El analista financiero Jesús Casique, al frente de la consultora Capital Market Finance, llena el récipe rapidito: “Hay que implementar medidas de ajuste fiscal. El Gobierno no ha ahorrado en estos diez años”, lamenta. “Es necesario corregir el tipo de cambio”. Se explaya: “El tipo de cambio está congelado. El problema no es el control, sino que el tipo de cambio no se ha corregido por la inflación”. En la lista, sin embargo, falta lo que podría ser el antibiótico: “Hay que devaluar”. En corto: electro-shock económico. Costanzo comparte, en su mayoría, las indicaciones de Casique. Pero su visión es menos radical. “Es como la gripe”, dice. “Los remedios no te la curan, te alivian el síntoma”. Así que para sostener la metáfora, una devaluación según él, sabe más a limonada caliente: “Si devalúas, en cierta forma alivias uno de los síntomas importantes. Pero no creo que estés llegando a la esencia de la enfermedad, la manera como debería curarse es como lo hicieron los noruegos”. Luis Xavier Grisanti es de esta tesis. Recientemente alabó en artículos la forma como Noruega logró “sembrar su petróleo”.

En un ensayo publicado en Petróleo YV, el analista señala: “Lo primero que hicieron los líderes del gobierno y de la industria noruegos fue detectar y reconocer anticipadamente la dolencia que se les avecinaba cuando iniciaron la explotación petrolera; cosa que no ocurrió en la mayoría de los países exportadores de petróleo”. Ni hablar de Venezuela, por mucho que Úslar Pietri insistiera. Costanzo hace la síntesis de la fórmula noruega para salir de abajo: “Recibieron grandes ingresos, pero como son muy astutos, evitaron la inundación de capital, creando un fondo muy grande donde presupuestaron toda la plata que entraba por petróleo”. Fueron cuidadosos: “Tanto, que el auge de la industria petrolera no desplazó a sectores tradicionales como la pesca, la pesca artesanal, imagina tú. Ni ellos fueron desplazados por el boom noruego petrolero”. También en América Latina existen ejemplos de países que lograron mantener a raya la “peste holandesa”, a través de un acertado manejo de los tiempos de bonanza. Le pasó a México, que sin dejar de percibir los ingresos de su renta, diversificó su aparato productivo. También ocurrió en Chile, que aunque dependiente de la industria del cobre, es prudente con las políticas fiscales. En el caso venezolano, Asdrúbal Oliveros recuerda numerosas instituciones, como el Banco Interamericano de Desarrollo y la Universidad Católica Andrés Bello, que llevan décadas proponiendo soluciones clásicas, como la industrialización del país, la creación de fondos de estabilización, la reforma del marco institucional fiscal y la elevación de la competitividad de otros bienes diferentes al petróleo. Pero todos resultaron en fracaso tras fracaso. “Los incentivos para el cambio no son estimulantes debido a que la renta petrolera es muy elevada”, se queja. “Ahora se ha exacerbado esta actitud porque el Gobierno actual tiene una concepción de la renta como mecanismo de compensación social”. ¡Llamen a las enfermeras! “El Gobierno espera que los precios del crudo suban de nuevo”, concluye Oliveros. Mientras tanto, el mal se seguirá incubando. Hasta que el paciente entre en terapia intensiva.


EL MUNDO ECONOMÍA&NEGOCIOS // MIÉRCOLES 10 DE JUNIO DE 2009

4 ESTRUCTURA ECONÓMICA // DISTORSIONES

Un efecto de la llamada “enfermedad holandesa” es el desmantelamiento del aparato productivo de los países. Los gremios aseguran que el Gobierno garantiza la seguridad agroalimentaria en detrimento de la producción nacional Andrea Daza y Lisseth Boon

Una economía rentista con desórdenes alimenticios 205 café grande en barra

l nombre de mujer lo tiene. Y los desórdenes propios de carreras mínimas la adolescencia, tamen taxi en Caracas bién. Pasó la “gripe aviar”, luego la “porcina” y en la economía es histórica la “holandesa”, el mal del rentismo petrolero. El sistema económico venezolano recibió una inundación súbita de recursos financieros -una gran ingesta-, que causó la expansión exagerada en la generación de bienes y servicios no transables (aquellos que no participan del comercio exterior), a expensas de los sectores productores de bienes transables como la agricultura, la minería y la industria manufacturera. El resultado es, para mantener la metáfora, una peligrosa mezcla de bulimia -con petrodólares alimentando el sistema económicoy anorexia, haciendo que el aparato productivo del país, pase hambre hasta desaparecer.

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195 tanques aproximadamente (Bs.F. 4,5 en promedio)

584 viajes en camionetita (rutas urbanas area metropolitana Caracas)

29 menú ejecutivos en el centro de Caracas

178 cervezas en un bar

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Distorsiones a la carta Las consecuencias se traducen en distorsiones de los precios de todo tipo de bienes y servicios, tan grandes y tan disímiles, que hasta merecieron la atención del presi-

dente de la República: “Me comentaba hace poco un amigo colombiano”, enunció Hugo Chávezenabrildeesteaño,“queesincreíble que en Colombia se consigue una camisa a un precio equis y aquí cobran tres veces más”. Bienvenido a la inflación. En Caracas, como reportaron las agencias de noticias en ese momento, un apartamento clase media puede costar cerca de $250.000, al cambio oficial. Un carro pequeño, $30.000. Y todo esto, con el salario mínimo en $409.

“Las expropiaciones en el campo han disminuido las posibilidades de producción” “Las oportunidades de exportación de rubros agrícolas y ganaderos, están comprometidas“ ¿Cómo afecta a esa distorsión la permanencia del precio del dólar? Un tipo de cambio fijo desde 2003, con una inflación interna superior a la externa, hace que con los bolívares con los que se adquiere un dólar en Venezuela

(Bs.F. 2,15), se compre cada vez menos, al comparar con la divisa no controlada. Así, se genera una dependencia cada vez mayor de productos importados, con el costo de perder la competitividad del aparato productivo interno. Vacas flacas y sin leche Este panorama produce una economía que no atiende al productor. Más bien, que lo descapitaliza. Lo deja en el hueso. El presidente de Fedenaga, la gremial ganadera del país, Genaro Méndez, reveló que cerca de 1.700 productores lecheros tienen problemas para cubrir su proceso productivo. Gracias a la importación, explicó, “hay una colocación de leche de 200.000 litros diarios que son rechazados por la industria”. En sus declaraciones de ayer, Méndez dejó ver la palabra temida: quiebra. Manuel Cipriano Heredia, vicepresidente de Fedenaga, amplía sobre la carne: “El Gobierno está garantizando la seguridad agroalimentaria, en detrimento de los productores nacionales”. Esa es, justamente, la tragedia de la enfermedad holandesa. “Garantiza el consumo de carne pero no le importa de donde venga”. Según él, el más afectado en la


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ANÁLISIS

Prescripción médica Luis Xavier Grisanti

“Este país no ha sabido aprovechar los momentos de bonanza petrolera” Francisco Mendoza Presidente de la Asociación de Exportadores de Venezuela (Avex)

2.500 millones de dólares exportó el país en 2008. Según la Avex, en la década de los 90, esa cifra llegó a casi 7.000 millones.

cadena es el pequeño productor: “El trabajador de los estratos más bajos trabaja con dos o tres productos que logra colocar al final en el mercado. Esto le genera pérdidas y lo induce a la quiebra”. Cipriano Heredia explica que hay una saturación en el mercado de leche en polvo y quesos amarillos procesados: “La producción nuestra alcanza cubrir 50% de lo que necesita el país. Sin embargo, 5% tiene problemas de colocación del producto”. En su opinión, la mejor medida que ha tomado el Ejecutivo para el sector fue bajar a 13%, la tasa de interés del financiamiento agrícola. Pero, la inseguridad jurídica y personal (secuestro, extorsión), “sindejarpasarporaltolaamenaza persistente sobre la propiedad privada, y la expropiación de tierras”, se lleva por los cuernos a las buenas intenciones. Por un mejor campo Pedro Rivas, presidente de la Confederación Nacional de Asociaciones de Productores agropecuarios (Fedeagro), completa el diagnósticodel sector: demasiada importación debido a la falta de producción y subida de la demanda por el aumento del poder adquisitivo del venezolano. En cuanto al remedio, Rivas

reconoce que se necesitan dosis más fuertes de políticas agrícolas. “Siempre se planifica para lo inmediato y no para el futuro. Si contáramos con un diseño verdadero de políticas para el sector, pudiéramos minimizar los impactos cíclicos de determinados momentos, que afectan la producción”. Es decir, aprovechar la bonanza. El presidente de Fedeagro adelanta que se están reuniendo con el Ejecutivo para diseñar un conjunto de políticas agrícolas que beneficien al país. Según él, el encuentro es “imperativo”. Pocas oportunidades Francisco Mendoza, presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores, no es nada optimista. Para él, las pequeñas oportunidades de exportación de rubros agrícolas y ganaderos, están comprometidas ante la masiva importación de productos alimenticios. Además, las expropiaciones en el campo, explica Mendoza, han disminuido considera-

“Hay una distorsión en las estructuras de precios aberrante”, dijo el presidente Chávez

blemente las posibilidades de producción: “Es más fácil importar que producir”, concluye. Mendoza señala esfuerzos como la zona libre de plaga de la Península de Paraguaná, que siendo apta para sembrar melones, patillas, auyamas y otros rubros cucurbitáceos destinados a la exportación, se ha visto disminuida por problemas cotidianos, “amén de los problemas de puerto”. El directivo suelta otro ejemplo: “El único productor de bananos para exportar fue invadido y tuvo que suspender las exportaciones y perder todo un mercado realizado con esfuerzo pasión y deseos de superarse”. ¿Cuáles son los rubros que está importando el país? Mendoza reformula: “La pregunta debería ser qué no estamos importando. Y se responde: “El desmantelamiento de las empresas es patético, nos estamos quedando sin aparato industrial y el que existe tiene muy

La “enfermedad holandesa” es el problema central de nuestra economía desde que en 1926 los ingresos fiscales y petroleros pasaron a superar por primera vez aquellos provenientes de la agricultura y demás rubros productivos. Venezuela padece esta enfermedad -y no ha salido de ella- desde el boom petrolero de 1973-1974, particularmente. El doctor Juan Pablo Pérez Alfonzo dijo entonces que nos tomaría una generación (25 años) recuperarnos, y ya van 35 años. La intensidad de los últimos años viene dada por la mayor cantidad de ingresos petroleros. A más altos precios, más se infecta nuestra economía de sus efectos, que Pérez Alfonzo denominó inundación de capital o los límites al desarrollo económico. Entre 2004 y 2008, Venezuela promedió un crecimiento económico de 8-11% interanual, bajó el desempleo y mejoraron los índices de pobreza. Pero se sobrevaluó la moneda y los sectores de bienes no transables, como construcción, servicios financieros y de seguros, gasto público, transporte y comunicaciones, entre otros, repuntaron a una tasa interanual de 20% a 40%. Los ramos de bienes transables, como minería, industria manufacturera, industria petrolera, agricultura y agroin-

dustria registraron tasas estáticas decrecientes o de poca magnitud. Este es un ejemplo claro de enfermedad holandesa. La demanda agregada excedió la capacidad de absorción de la economía y una parte sustancial del boom petrolero se tradujo en importaciones. Noruega, Indonesia y Chile, entre otros, han dominado la enfermedad holandesa. Son varias las prescripciones para superarla: esterilizar una parte de los ingresos y formar un fondo de reserva (que recomendó Alberto Adriani a principios de los años 30 del siglo XX), aumentar el ahorro y la inversión en el conjunto de la economía y minimizar el consumo público y privado. Asimismo, no permitir que se sobrevalúe la moneda, mantener equilibrios económicos sanos y permanentes en las cuentas nacionales, mantener un férreo control sobre la calidad del gasto por parte del Parlamento y otros órganos no gubernamentales, aplicar programas de mejoramiento de la productividad, evitar que los aumentos salariales del sector petrolero excedan los de la industria manufacturera y mejorar las instituciones económicas de supervisión y regulación del comportamiento competitivo de la economía son otras medidas necesarias.

poca actualización tecnológica”. Según él, basta con analizar las cifras de Cadivi en cuanto a la importación de bienes de capital, para ver que son menos de 4% de las autorizadas este año. “Amén de que la inversión extranjera directa fue casi nula y el año 2007 fue negativa”, pone la guinda. Mendoza considera, sin embargo, que Venezuela no tiene vocación exportadora, al contrario de otros países que estimulan las exportaciones no tradicionales: “Ya que no solamente generan di-

visas, sino también empleos, inversiones en tecnología de punta, competitividad, capacitación de personal, y ninguna inflación, pueselproductonoseofrecedentro del país”. En resumen, esta holandesa criolla, con distorsiones en su sistema económico, necesita con carácter de urgencia, ir al nutricionista, para que le receten incentivos financieros, tributarios y fiscales como se hace en otras economías y que de paso, le suban la autoestima.

Profesor de la Universidad de Boston Bruselas y Universidad Libre de Bruselas


EL MUNDO ECONOMÍA&NEGOCIOS // MARTES 6 DE JULIO DE 2010

4 DIVISAS // TESTIMONIOS

Las exigencias de los trámites y la incertidumbre ante el nuevo sistema del Banco Central de Venezuela abren paso al retorno del mercado informal para adquirir divisas. Quienes emigran del país, no tienen otra alternativa

Viajeros diseñan estrategias para dar con el tesoro “verde” Andrea Daza Tapia adaza@cadena-capriles.com

ingún venezolano lo admitiría públicamente. Pero, eso sí. Todos han caído: si no tienes una cuenta en el extranjero, si te retrasaste con la entrega de las carpetas y los recaudos de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), si te fuiste antes de que el banco respondiera. Es más, si decides emigrar del país, vender tu casa y probar suerte en otra parte, es se-

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guro que tendrás que acudir al mercado informal de divisas. El hecho de que no se hable de él —porque no está permitido—, no significa que no exista. El mercado alternativo está ahí. Y cada día se oscurece más. “Ya no puedo con Venezuela. Mi paciencia se agotó”, dijo un padre de familia, profesional, asalariado, con hijos pequeños. Se quiere establecer en Estados Unidos. Pero no tiene como llevarse su dinero: “Esto es un corralito. Aquí, o acudes al merca-

do paralelo o lo dejas todo aquí”. Por un trance similar pasó un profesor universitario, quien pidió no revelar su identidad, al igual que el resto de los consultados para esta nota, que cuentan los mecanismos para poner las manos sobre un billete verde e incluso, sobre uno de colores. El expatriado en bolívares Él se llamará Luis. Se fue del país y no tiene cómo sacar sus ahorros. ¿Por qué? Porque ninguno de los sistemas oficiales para adquirir divisas contempla casos como el suyo: ni Cadivi, ni el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), que controla el Banco Central de Venezuela (BCV). Antes de que el organismo publicara el instructivo definitivo, una hoja de trabajo preliminar sostenía que las personas naturalespodríanadquirirtítulos“hasta por un máximo de 150.000 dóla-

“Esto es un corralito. Aquí, o acudes al mercado paralelo o lo dejas todo aquí” Ante las restricciones, las personas acuden a opciones desfavorables pero logran su objetivo

res anuales por venta de activo tangible, siempre y cuando la persona o núcleo familiar cambie de residencia al exterior”. Luis se emocionó. Pero su alegría pronto se vino abajo. Esa noticia, que El Mundo publicó el 10 de junio, se desvaneció en la versión final del instructivo, que solo permite participar por motivos de remesas familiares, estudios en el exterior, viajes al exterior, servicios profesionales y casos especiales de salud, educación, cultura y deporte. “El artículo lo sacaron, lo echaron para atrás. Cadivi tampoco establece nada”, dice Luis. “Así que todo es muy informal”. ¿Qué hizo entonces? “De a poquito”. Se puso a comprar dólares de a poquito: “Cuando las cantidades son grandes siempre procuro que sea a través de transacciones”. Tiene cuidado. También procura que esas transacciones sean entre $1.000 y $8.000, a lo sumo, para no prender alarmas

en el banco por legitimación de capitales. Explicarle al mundo las restricciones del control de cambio en Venezuela no es fácil. Luis dejó un poder en manos de sus familiares para que puedan administrar sus bolívares en su ausencia, hasta que el camino para repatriar sus ahorros se aclare. La que le sacó punta a internet Eulaliatiene27añosdeedad.SupapálareclamódesdeEstadosUnidos y fue así como ella obtuvo la nacionalidaddeesepaís.Sefue.Renunció a su trabajo, reunió sus ahorros y se despidiódeVenezuela,sinunpenny enelbolsillo:“Pedímicupodeviajero Cadiviperonomelodieron.Yno recibíningunaexplicación”. Aunque su pasaje era solo de ida, la agencia de viajes le dio un itinerario con fecha de regreso, para que pudiera hacer el trámite. Llenó sus carpetas, con sus separadores, se fue al banco y nada. Pero se le encendió un bombillo con la asignación de dólares


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para gastos por internet: “En la página de American Express, con el cupo de dólares electrónico, pude comprar una tarjeta prepago”, cuenta. “Es como una gift-card, que me permite usar el dinero para lo que sea: no solo compras electrónicas, sino sacarlo en efectivo”. Pero el cupo asignado por persona no supera los 400 dólares. ¿Qué hizo? Agotó su cupo del año pasado y el de este año. ¿Cómo podría tener más dinero? Si junta el cupo de internet de varios familiares. “El resto de mi plata está atrapada en bolívares en el Banco de Venezuela,conmiliquidación”.Y, al igual que Luis, dejó en manos de su mamá un poder para que pudiera actuar por ella. Estudiantes: ¡encomiéndense! Ana está preparando papeles para irse a estudiar por un año a Europa. De Cadivi depende: “Todavía no tengo el pasaje y sin eso no

puedo hacer nada”, dice. “En mi opinión es una tranca muy grande que te lo exijan, porque una vez que puedes adquirir el pasaje, la lentitud del proceso hace que te quedes sin nada. Sobre todo porque el resto de las cosas que debes adelantar, no espera”. Como estudiante, ¿ha probado el Sitme?Demomento,Ananolovecomo una opción segura. De nuevo: ¿qué hace? Acude a sus amigos: “Encontréalguienquemelosvendemuy por encima del último dólar permuta”. Todas estas transacciones las haceencash,efectivoparallevar. El que confía en los mecanismos Arturo es economista. Y ya está preinscrito para una maestría en la Universidad Autónoma de Barcelona, España. En 2006 estuvo en Italia y no tuvo mayores problemas con el sistema Cadivi: “Existen algunas irregularidades. Pero aún funciona. Lo engorroso son los trámites”.

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Él sabe que hay que ponerse creativo: “Vivimos bajo un tipo de cambiofijoque,paraabrirseoportunidades, se ha convertido paralelamente en un tipo de cambio variable”. Traducción: “Al ver cómo se les restringen sus oportunidades, las personas buscan alternativas que resultan teóricamente desfavorables ante el poder adquisitivo promedio”. Es decir, compran divisas a tasas superiores a las oficiales, “pero favorables para poder cumplir con metas personales”. Es la lógica del “pago más”, pero “lo tengo seguro”. A él, el nuevo sistema del BCV le parece que arranca sin convencer mucho. Pero se resiste. Arturo se resiste a comprar en el llamado mercado paralelo: “Pero creo que 80% de las personas lo hacen”, afirma. ¿Cómo funciona? “Por lo general este mercado es fijado basándose en la relación entre las reservasinternacionalesyeldinerocir-

culante o bien, a través el valor de las cotizaciones de algunos bonos en Venezuela y Estados Unidos”, explica el economista. “También muchos revendedores fijan su precio de manera ‘informal’, de acuerdo a como va el día a día”. Él se considera “chapado a la antigua”: “Creoeneldineroquesepuedehacer o lograr en el país de destino bajo tus

propiosmediosyporelbuencamino, sumado a lo poco que nos ‘ofrece’ el sistema venezolano”. Es un tema de estrategia. Arturo dice: “Las cosas son, dependiendo de como te muevas”. Así como a Eulalia se le prendió el bombillo para obtener verdes “de manera legal”,Arturocreequesiemprehabrá alguna posibilidad.


EL MUNDO ECONOMÍA&NEGOCIOS // LUNES 14 DE JUNIO DE 2010

6 MERCADO DE VALORES // ENTREVISTA

NORIS AGUIRRE La ex presidenta de la Bolsa de Valores de Caracas cree que el sector no debe “desaparecer” y que es necesario “preservar la confianza en el sistema”. Asegura que hay gobiernos socialistas que entienden el mercado

Intervenciones a casas de bolsa dejan a 300.000 inversionistas de manos atadas

Andrea Daza Tapia adaza@cadena-capriles.com

n pasado imperfecto. Así, Noris Aguirre, ex presidenta de la Bolsa de Valores de Caracas e integrante del directorio principal de la Caja Venezolana de Valores (CVV), conjuga los verbos al hablar del sector.

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Intervenciones

Los clientes no pueden disponer libremente de sus títulos Para ella, en los procesos de intervenciónqueadelantalaComisión Nacional de Valores (CNV), en casi todas las casas de bolsa del país, es “fundamental que los inversionistas puedan disponer a la brevedad de sus títulos”. -¿De cuántas personas habla? Son más de 300.000 clientes que tenían las casas de bolsa, y que hoy no tienen quién les de servicio, ni nadie que les pueda dar una respuesta concreta.

-Hay instrumentos que están por vencer. ¿Qué pasará ahí? El 3 de junio se venció una emisión de bonos cambiarios. El Banco Central (BCV) abonó a los depositantes. Vale decir, a las casas de bolsa o bancos, que los habían vendido. Pero ese contravalor no ha podido ser abonado a las cuentas de los inversionistas. -¿Por qué? Porque los interventores que están en estas casas no han dado su aprobación. Es un tema al que debería prestarle atención la CNV. -Pero, no todas las intervenciones han sido iguales. Una cosa son los procesos que está llevando la comisión de intervención a puerta cerrada, en su gran mayoría, a excepción del caso de Econoinvest, y otro es la situación de un inversionista que tenía depositado en esa casa de bolsa, títulos valores en bolívares, de deuda, acciones o bonos cambiarios, por ejemplo, y que hoy los tienen congelados. No puede disponer libremente de ellos, ni traspasarlos a otra casa de bolsa, sin autorización del interventor. -¿Aun en el caso de una intervención a puertas abiertas? Todas están cerradas, a excepción de Econoinvest, pero aún ellos no

pueden traspasar, entregar ni depositar,porejemplo,elbonocambiario que venció en junio. -¿Cuánto dinero estima que está inmovilizado? Para abril, en la Caja de Valores había cerca de Bs.F. 17.000 millones. Todos esos títulos que son custodiados por la caja le pertenecen a un inversionista. -¿Cuántos depositantes tiene la Caja de Valores? Había cerca de 160 depositantes. Entre ellos bancos, empresas de seguros, corredores a título personal, y en su gran mayoría, te diría que 90%, casas de bolsa y casas de corretaje. Lo más importante es preservar la confianza del inversionista. Por ello, los interventores deben mantener adecuada comunicación con su clientela. -Pero, ¿la custodia de la Caja no es una garantía? Con la existencia de un depósito de la Caja, no importa qué pasa con la casa de bolsa, el inversionista tiene sus títulos protegidos. Y puede irse a otra casa de bolsa. -¿Qué hace si las casas de bolsa quedan fuera de juego? Lo que pasa es que el Gobierno decidió paralizar todo el sector del mercado de capitales y dejar a las casas de bolsa sin mayores ac-

tuaciones. Ahora, no pueden invertir en títulos en divisa. No pueden acudir a las ofertas en el Banco Central. No hay emisiones privadas de títulos valores, porque desde diciembre no sale una emisión en Venezuela. ¿Entonces?

Sector

“Como nunca un Gobierno usó el mercado de capitales” -¿Qué alternativas tienen? El abanico de servicios que podían prestar las casas de bolsa no se puede llevar a cabo en este momento. El inversionista se ha quedado con los instrumentos más antiguos que tenía el país: depósitos a plazo fijo, certificados de cuentas de ahorro y cuentas corrientes remuneradas. En una economía globalizada, el inversionista busca diferentes fórmulas para invertir, de acuerdo con su riesgo. No puede ser posible que alguien que quiera invertir sus recursos tenga que volver a un

depósito de plazo fijo. -Pero el Gobierno usó el corro para sus emisiones. Como nunca un Gobierno usó el mercado de capitales en este país. Cuando sacó sus emisiones, que recibió más de un millón de ofertas, de órdenes, siempre ofreció esos títulos hablando de la “democratización del ahorro”. Los presentó como instrumentos para el gran público, para que el venezolano pudiera ahorrar desde 1.000 dólares. -Y Pdvsa fue muy activa. Tan es así que cuando el Gobierno, vía Pdvsa, ofrece su macroemisiónde$7.500millones,unode los problemas que se presentó en ese momento es que los títulos los compraron personas que no tenían una cuenta en dólares. Se les vendió como un ahorro en divisa. Y hubo inconvenientes a la hora de pagar los intereses, que en ese momento, vía la Caja, se empezaron a solucionar. -¿Cómo quedan los bancos? Los bancos no pueden manejar cuentas en divisa porque hay un control de cambio, mientras que las casas de bolsa podían manejar la multicuenta y podían ofrecerle alternativas a ese cliente que no tenía una cuenta en dólares. Hoy,


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Para la especialista, el sistema de bandas instrumentado por el BCV es “otro Cadivi, porque parte de la premisa de que yo requiero que mi oferta sea aprobada por alguien”. JESÚS GIL

el Gobierno ha implantado un nuevo sistema para la compraventa de títulos que excluye, desde el inicio, a todo el que no tenga una cuenta en dólares. Y se habla de que ya no hay por qué ahorrar en divisas. Yo veo una incongruencia en los mensajes.

Actores

“Han debido estudiar y no autorizar a más casas de bolsa” -¿No cree que había demasiadas casas de bolsa para el tamaño del mercado? El mercado accionario estaba disminuido y pequeño, por varias razones: cada día hay menos empresas en Venezuela. Las que tenían la mayor liquidez en la bolsa, con ofertas masivas, como fue el caso de la telefónica Cantv en su momento o La Electricidad de Caracas, fueron nacionalizadas. Y el Gobierno se hizo dueño del 99% de su capital. Pero las casas de bolsa tienen toda una serie de servicios que prestar. Ahora, si el Gobiernopiensaqueexistíanmuchas casas de bolsa, pues hace tres años tuvo la oportunidad de revi-

sar a los actuantes del mercado. -¿Por qué no lo hicieron? No lo sé. Es verdad que a lo mejor la CNV no tenía a todos los técnicos para inspeccionar en su momento. Los organismos de supervisión van un poco detrás del mercado, casi siempre. Entonces, han debido estudiar. No autorizar más. Pero la licencia la entrega el Gobierno nacional. - Pero, no todos los operadores actuaron limpiamente. Si actuaron mal algunas casas de bolsa,investiga,sanciona,perono puedes perjudicar a toda la masa de clientes que tiene el sector y a una plantilla de 4.500 empleados, que durante años se dedicaron a profesionalizar el mercado. -¿Cómo discriminar? Cuando vienen los momentos de crisis, es difícil decir a priori “estos son los criterios”. Tienes que ir caso por caso. Lo que sí pareciera es que la eliminación de las casas de bolsa es una decisión tomada en el Gobierno. -Aseguran que no las necesitarán más. ¿Usted lo ve posible? Un país necesita del mercado de capitales para la formación del ahorro. Necesita de las empresas emitiendo títulos-valores. El Gobierno no lo puede hacer todo. El mercado de valores de Bolivia tiene más actuación en estos momentos, que nosotros. Igual pasa con China, Ecuador. A pesar de

que son gobiernos “socialistas”, entienden que se requiere un mercado de valores.

Distorsiones

“Confunden simultaneidad con mercado continuo” -¿No tienen ninguna responsabilidad las casas de bolsa? Si alguien incumplió, si alguna casa de bolsa no actuó de acuerdo con el plan de cuenta que llevaba la CNV, pues deben responder. No olvides que las casas de bolsa eran inspeccionadas continuamente y nunca nadie dijo que había problemas. No puedes sancionar y privar de la libertad a gente, sin haberle dado la oportunidad de mostrar la forma como llevaba adelante los servicios al público. -¿Se pueden recuperar? Mira,sepuedencambiarlossistemas, reducir el tamaño. Aquí, como consecuencia de la crisis bancaria de 1994, se dijo: “El sector está sobredimensionado”. ¿Qué hicieron las autoridades? Se reunieron con la Asociación Bancaria y con el Consejo Bancario Nacional, y se promovieron las fu-

siones de bancos. Lo que no puedes es hacer desaparecer el sector como lo estás haciendo ahora. -El Gobierno señala distorsiones en las cotizaciones. Entre el 1° de agosto de 2003 y el 9 de abril de 2010, el Gobierno emitió $39.000 millones. Todos esos títulos, a excepción de los bonos cambiarios que fueron 8 emisiones, se cotizaron internacionalmente. ¿Qué significa eso? Que el título se cotiza afuera. Y ese es el precio en el que uno lo vende. ¿Qué era lo que hacía la permuta? Había operaciones de compra-venta de títulos en bolívares y en divisa. Y eso era, de acuerdo con la ley, aceptado. No había distorsiones. -Pero hubo operaciones poco transparentes, ¿no? Están confundiendo simultaneidad con mercado continuo. “¿Cómo podían transar varias veces el mismo título?”, se preguntan. Y esa es una característica básica de los mercados de valores. Un título puede ser transado muchas veces en el día. Lo que no puede ser, es que simultáneamente, el título esté en dos carteras diferentes. ¿Cómo se solucionó? Con la Caja. Porque quedaba la constancia de queesapersona,enesemomento, había sido propietaria del título. Mira, en algún momento el Gobierno va a requerir del mercado de valores otra vez.

Corro en cifras

301.554 inversionistas están registrados en la Caja Venezolana de Valores (CVV), para mayo de 2010.

160 depositantes tiene la CVV entre bancos, empresas de seguro y corredores a título personal, entre otros.

90% de ellos lo constituyen casas de bolsa y sociedades de corretaje.

17.000 millones de bolívares fuertes tenía la CVV en títulos custodiados, para el mes de abril.

4.500 empleos directos genera el sector del mercado de valores.

$39.000 millones emitió el Gobierno en títulos entre el 1° de agosto de 2003 y el 9 de abril de 2010.

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