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EL TORERO, MITO Y REALIDAD Intervención de Carlos Mauricio Barajas Sepúlveda Cuál es el mito? El diccionario de la lengua castellana dice que: es un relato de lo fabuloso y heroico. Eso también lo es en un torero. El relato de toda su vida y todo lo que en torno suyo se vive y muere. Mito es su nacimiento, si de estirpe de toreros nace. Mito es el sueño de su primera faena y mito su alternativa. Mito es su traje y lo son sus trastos. Mito es su porte, su actuación y también sus toros. Mito es su gente y mito sus detractores. Mito es su muerte. Mito es todo aquello que de fantástico, de romántico, de estético, de plástico, de heroico, de dramático, de tristeza y de gloria tiene su vida. Son los aplausos, las puertas grandes, el dinero. Es un recital, un concierto, un rito sagrado, un juego al borde de la muerte. Es su muerte, que es más mítica aún si su vida y su arte caen fulminados por el rayo de una cornada. Es su ayer, su hoy y su siempre. Es su historia de viajes, de coches a altas velocidades, hoteles, mujeres que acosan, curiosos; es el miedo, la expectativa, las recepciones, los trofeos. Todo se viste de luces en torno a un ser que es distinto, por lo que hace, a todos los demás seres. Es de carne y hueso, es tangible, llora y canta y, sin embargo, en el desarrollo de su trabajo, se convierte en un ángel lleno de aureolas o en una simple cosa, según el toro se lo permita. Y toda esta gloria es poca, comparada con la que se le da después de muerto. Le escriben los poetas y los que no lo son; se le componen versos, música, se le llora y nunca se le olvida; se convierte en una leyenda diaria. Se le cita, se le imita, se le contradice. En fin, es el torero. Es su mito. CUAL ES SU REALIDAD? Es la existencia efectiva, es lo cierto, lo real, es la verdad del torero. Pero la verdad desde el comienzo. Como aficionado y como prospecto de torero, pienso que hay tres clases de personas que quieren ser una realidad en el mundo del toro, que quieren ser toreros:


El que nace, crece y se hace con todos los recursos y posibilidades en sus manos: dinero, finca, toros, trajes, amigos, medios publicitarios, apoderados, contratos, etc. Este llega porque llega, así no sea figura. Hay otro que yo catalogo como el de la clase media, sin los recursos del anterior pero tiene la suerte de andar con un torero o el apoyo de un ganadero quien le brinda su ayuda, por lo menos lo recomienda con esta o aquella empresa, es decir, lo ponen y puede salir. Y aquel, que son los mas, que no tienen los recursos del primero pero ni siquiera los del segundo. Es él que a diario recibe las cornadas que da el hambre y todas las demás limitaciones que le da la vida de querer ser torero. Sin amigos del toro, sin padrinos, sin trajes, sin avíos, prestados o alquilados para sus escasas actuaciones. Lo cierto es que, unos y otros pueden llegar a ser realidad. Pero, de estos últimos deberían ser muchos mas si se les diera oportunidades. En ellos hay materia prima excepcional pero desperdiciada; nunca se les ha visto y si se les ve una vez y les fue mal, se les anatematiza definitivamente. Así no se hace realidad un torero. Por eso el tan machacado decir: “Cuales toreros queremos si no hacemos novilleros y como vamos a tener novilleros si no damos novilladas” Esa es la realidad. Para el novillero, actuar en una plaza importante es una lotería, depende de mil y una cosa; intrigas, compadrazgos, privilegios, por enunciar algo. Y actuar en provincia es un suicidio: pagar los toros, toros viejos, a veces toreados, sin médico, sin ambulancia, pletóricos de ilusión y hartos de hambre y sin paga alguna que regresarse a su casa.


El egoísmo en estos menesteres se impone. Vean no mas lo que sucede en las tientas de hembras; los ganaderos invitan a su torero de confianza y gentilmente a dos o tres novilleros para que hagan de repasadores, pues son chavales que sueñan con dar un pase. En ocasiones el matador se presenta con matadores y subalternos retirados, pero amigos suyos. Actúa el matador, torea la vaca, le saca todos los pases buenos, le cede el turno al matador o subalternos retirados, estos le acaban de exprimir el último pase, y le enseñan todas las mañas posibles al animal y, entonces si: ¡Que venga el chaval!. Ya para que; y sin embargo gritan desde la barrera: Coño ¡Quédate quieto!, ¡Dale distancia!, ¡Crúzate con ella!, ¡ Que tu no sabes de esto!, ¡Vete a cultivar patatas!; y es que hasta hablan como españoles. Y así, muchos que tenían cualidades de verdad, se pierden, pasan al anonimato, se les va la ilusión. Porque esto es de valor pero también de sentimiento y, si el sentimiento se estropea, también el valor y ahí queda todo. Esta es su realidad. Para el matador de toros, sea bueno o regular, la realidad es distinta, sin olvidar que también empezó como novillero, sin olvidar que antes habían excelentes novilleros que decidieron no recibir la alternativa porque el doctorado es una cosa muy seria; ahora se hace matador de toros cualquier novillero; llega a la alternativa sin aprender el oficio y, entonces, hace un toreo de tramite, son toreros de nombre, como aquellos médicos o abogados que hacen una carrera con la única recompensa de colocar un diploma en su consultorio o despacho, pero sin pacientes y sin clientes. Por que afirmo esto? Porque en esto del toro hay de todo. Toreros irresponsables que no se preparan ni viven con la disciplina que debe vivir un torero, y alardean de figurones; toreros fracasados que quieren descampar al lado de un incauto principiante, que juegan a ser taurinos sin ponerse delante de un toro, a vivir bien a costillas del miedo del torero. Porque hay aduladores taurinos que presumen de acompañantes y consejeros del torero y lo que hacen es equivocarlo; porque hay padrinos ambiciosos que utilizan al muchacho para ganar. Se les olvida que el torero es hombre, no una maquina de torear y producir. El torero lleva mas de un siglo de existencia, con mucha sangre vertida, sufriendo muchas cornadas y superándolas a pesar de los reveses y desaires, pero eso no merece el desprecio del que es muchas veces es objeto.


Ninguna profesión es tan deslumbrante como la del torero. Nada en el mundo puede sustituir una profesión tan hermosa como la del torero; pero llega el momento en que esa profesión es la más dura; en que esa fantasía también aflige y amarga, y a veces para siempre. La verdad derrota a cualquiera. Que bonito es ser torero y que hermoso ser figura del toreo, pero a veces que difícil y que trágico es ser torero. Por eso, que cierto aquello de Manolo Molinero – maestro de escuelas taurinas -; “ Ser figura del toreo es casi un milagro”. Distinto a mi otra profesión, como odontólogo. Es una carrera muy bonita llena de gratitudes y sonrisas. Entonces el porque toreo? porque para ser odontólogo no se necesita sino de querer serlo y estudiar, algo muy real. Para ser torero se necesita de sentimiento, afición, aptitudes y actitudes de torero y llegar a serlo es tan difícil, tan irreal, tan ficticio, tan lleno de obstáculos, que si no se llegase a ser torero me quedaría de vago, toda mi vida, frustrado, rencoroso y lleno de sin sabores que lo único que me causaría sería ser un amargado más del mundo taurino, uno más del montón de desempleados sin nada que hacer para el resto de la vida, mangando, viviendo mal, sin pasado, ni presente, ni futuro. Y si no es así es la cara trágica, una cornada, un golpe o una voltereta que lo inhabilite a uno para poder torear o para seguir toreando. Y entonces que? De que se va a vivir? Si de los toros no se puede. Y no se sabe hacer nada mas? Señores, hay que crear conciencia en las personas que quieren ser toreros que ésta profesión es tan difícil y tan incierta que lo mejor es alternarla con algún tipo de estudio, o actividad que le pueda dar un sustento en caso de que el futuro en los toros no sea el que se espera. Y así poder llegar a tener una vida digna. El mundillo del torero es un mundo de envidias, de muchos ignorantes en la materia, pero que dogmatizan; de mangantes, de sin oficio; alguien decía: ¡tacaños en los elogios y generosos en el ataque!. Si el torero triunfa: aplausos, enhorabuenas, recepciones, publicidad. Si fracasa: vociferación, ultrajes, desprecios, almohadillas, sillas. Si el toro no lo mató físicamente, hay que matarlo moralmente. Todo se le niega, sin reconocerle ni una sola virtud. El toro asusta pero asusta más la incomprensión.


El torero, como cualquier profesional y cualquier ser humano, merece respeto, y por ponerse frente al toro, lo merece más, incluso en sus malas tardes y, todavía mas, por cuanto que los que lo irrespetan no son capaces ni de coger una muleta. Es que el hombre que allí sale vestido de colorines, como dicen, es capaz de hacer algo que muchísimos no lo intentarían por nada del mundo. El torero no se le gana cantando sino luchando con la muerte. El dinero de los toreros no es fácil ni dulce; es demasiado amargo, como que no compensa todos los sinsabores. Amarguras que provienen de muchas personas desorientadas, mal informadas, con mucha ignorancia taurina y que la viven alimentando mal. Por que hay quienes son insensibles, insensatos y pedantes, que les gusta buscarles la parte mala a un torero y poner por encima sus intereses. Eso no es decir la verdad. Es que se nos están acabando los buenos aficionados. Nos estamos quedando con los simples espectadores que son los que constituyen la masa en los tendidos y en los mentideros y la masa se impone, la carencia de cultura taurina manda y entonces, a este tema del toro le revuelven actitudes descalificadoras y atropellantes. Yo les diría a muchos que, cuando de criticar toreros se trate, en la forma tan barata como lo hacen, más les valiera hablar poco para no decir tantas tonterías. Porque estamos matando la fiesta con tantas envidias e intereses propios, no defendemos sino lo que nos parece y no luchamos sino por lo nuestro. Pero por la cabeza no se nos pasa que esto es un arte y como tal debemos mantenerlo, respetarlo, hacer que perdure y no matarlo y acabarlo como lo estamos haciendo. Debemos luchar, pero por un interés común: defender y fomentar la fiesta taurina, que nos llena y nos da tantas alegrías a todos. Porque el arte de los toros es sinónimo de poesia, estética, canto, pintura, amigos, fiesta, alegría, mujeres bellas, campo y hasta arquitectura como lo son los cosos taurinos, esto es la fiesta taurina. No la acabemos, no tiremos cada uno para nuestro lado, tiremos todos para el lado del bien común taurino. Así salvaremos nuestra fiesta nacional. Esto es un congreso de aficionados taurinos y que pocos aficionados están quedando. Pero no importa. Hay que cambiar a los espectadores por aficionados auténticos, de lo contrario se van a acabar los toreros y quien les torearán los toros para que ustedes se diviertan? La fiesta de los toros es pasión pero hay que dejarle un sitio a la razón, porque cuando se pretende mantenerla con intereses propios, altanería y soberbia no se hace más que deshonrarla y más se deshonra y se destruye la realidad del torero.


ESTO ES PARA MI EL TORERO, SU MITO Y SU REALIDAD


Tauromaquia