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GuĂ­a de la Ciencia. Lara.

La Revista que le hace tener un contacto directo con la Naturaleza.

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ENERO. Nro. 14.


La descarga atmosférica, popularmente conocida como “rayo”, es un fenómeno natural observado y temido por el ser humano desde el mismo comienzo del uso de la razón por parte de la especie. Por el ambiente donde ocurren los rayos, la atmósfera terrestre y por las causas que les dan origen, ellos presentan las características propias de un fenómeno climático, es decir con estacionalidad del momento del año en el que pueden ocurrir con mayor probabilidad, pero con mucha variabilidad en cuanto a tipo, cantidad o intensidad de sus descargas. En términos generales podemos afirmar que el rayo es un fenómeno frecuente e inevitable como el viento, la lluvia o la nevada. Si bien existen síntomas claros que preceden la ocurrencia de descargas atmosféricas, no resulta posible predecir con certeza, el momento, el lugar de impacto ni la intensidad de sus parámetros. Todas las mediciones realizadas sirven para ser acumuladas y analizadas en términos estadísticos permitiendo luego hablar sobre probabilidad de la ocurrencia de tal o cual tipo de descarga.


El fenómeno rayo está estudiado seriamente desde hace más de un siglo, habiéndose llegado a determinar y medir, en los últimos treinta años, con un alto grado de minuciosidad, las características de las descargas eléctricas en la atmósfera.

Aunque todos se parecen, no existen dos rayos que sean iguales, y son muchos los que ocurren sobre el planeta tierra.

En cualquier instante dado, casi 1,800 tormentas eléctricas están en progreso sobre la superficie de la Tierra y en promedio, hay 100,000 tormentas eléctricas en los Estados Unidos cada año.

La intensidad media de la descarga de un rayo se estima en 20,000 amperios, pero se han detectado rayos de hasta 200,000 amperios.


En la actualidad no existe método alguno para evitar la formación ni el impacto de un rayo, por lo que es necesario contar con la protección adecuada a fin de evitar daños en la estructura, los equipos y el personal de una instalación. Mientras que un impacto directo puede tener consecuencias catastróficas para las personas, edificaciones y animales; los daños por causas indirectas suelen ser más numerosos y acompañados de cuantiosas pérdidas económicas.

Estos efectos indeseados llegan al interior de las instalaciones de fábricas, hogares, comercios e industrias a través de las líneas de conexión del suministro de energía eléctrica, líneas telefónicas, televisión por cable e incluso por la estructura metálica de los edificios por lo cual es necesario que tanto las acometidas como los equipos eléctricos y electrónicos estén protegidos con dispositivos especialmente diseñados para tal fin. Los sistemas de protección contra descargas atmosféricas, los sistemas de puesta a tierra, los empalmes equipotenciales y la protección contra sobretensiones son todas disciplinas interdependientes en las que se especializan nuestras recomendaciones técnicas, diseños de ingeniería y líneas de productos para la protección eléctrica de las instalaciones.


Las seis disciplinas interdependientes que constituyen el plan de protección son: 1. Captar la descarga eléctrica. La captación de la descarga eléctrica debe realizarse hacia un punto de conexión conocido y preferencial empleando un sistema de terminal aéreo diseñado a tal efecto. 2. Conducir esta energía a tierra. La energía debe conducirse a tierra a través de un conductor de bajada diseñado a tal efecto. 3. Disipar la energía en el sistema de puesta a tierra. La energía debe disiparse en un sistema de puesta a tierra de baja impedancia. 4. Conectar todos los puntos de tierra. Es necesario interconectar todos los puntos de tierra para ayudar a eliminar los retornos de tierra y crear una equipotencial. 5. Proteger las líneas de alimentación de CA entrante. Deben protegerse los equipos contra sobretensiones y corrientes transitorias de las líneas eléctricas entrantes para ayudar a evitar averías y onerosos períodos de inactividad. 6. Proteger los circuitos de datos y telecomunicaciones de baja tensión. Deben protegerse los equipos contra sobretensiones y corrientes transitorias de las líneas de telecomunicaciones y de señales entrantes para ayudar a evitar averías y onerosos períodos de inactividad.


El pararrayos no es más que un dispositivo que, dirigen a un rayo a través de un cable hasta la tierra para que no cause desperfectos. El objetivo del pararrayos es atraer un rayo ionizando el aire para llamar y conducir la descarga hacia tierra, de tal modo que no cause daños a construcciones o personas.

Fue inventado en 1753 por Benjamín Franklin, y su primer pararrayos se conoce como "pararrayos Franklin", en homenaje a su inventor. Donde es necesario colocar un pararrayos: Según las Normas Tecnológicas de la Edificación es necesario la instalación de pararrayos en los siguientes casos:

 Edificios de más de 43 metros.  Lugares en los que se manipulen sustancias tóxicas, radiactivas, explosivas o inflamables.  Lugares con un índice de riesgo superior a 27. Este índice se calcula dependiendo de la zona geográfica, materiales de construcción y condiciones del terreno.


SOPA DE LETRAS. DESCARGAS ATMOSFERICAS Busca en esta sopa de letras las siguientes palabras relacionadas con el tema de esta revista.

-RAYO. -DESCARGAS. -SEGURIDAD. -PARARRAYOS. -TORMENTAS. -ATMOSFERICAS. -NUBES.

-PROTECCION. -CLIMA. -NATURALEZA.


DESCARGAS ATMOSFERICAS  

DESCARGAS ATMOSFERICAS. SISTEMAS PUESTA A TIERRA SAIA "A".

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