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COLUMNA

DEBATE

ENSAYO

ENTREVISTA

INVESTIGACIÓN

Una Fotografía a la Industria Musical Mexicana DESTACADO

UK music industry: insight Por: Paul Stokes / @Stokesie Foto: Mari Sarii

Ya que con WARP MAGAZINE estás

echando un vistazo a la industria mexicana de la música, pensé que era oportuno hacer un balance de lo que está pasando aquí en el Reino Unido. Spotify, el servicio de streaming de música que sólo hace algunos años fue aclamado como el sabor de la música en Europa (por ejemplo, podías escuchar un streaming e inmediatamente ibas a comprar el álbum), ha tenido un poco de tambaleos últimamente. Con ingresos que ya no están a la altura de las expectativas, la música gratuita ilimitada (sin duda, periódicamente interrumpida por los comerciales más vacíos que uno pueda escuchar) ha desaparecido; ha sido reemplazada por un límite-de-diez-horas-mensuales, a menos que uno pague por los servicios premium. En alguna otra parte, un oligarca ruso trajo Warner para complementar sus preocupaciones de petróleo y de aluminio, y con las ventas de música en el Reino Unido cayendo por sexto año consecutivo (cayeron siete por ciento en el año 2010), algunos comentaristas respetados han declarando que el 2011 marca el final de la Era del Rock, casi de la misma forma en que F. Scott Fitzgerald enterró la Era del Jazz un siglo antes. Sin embargo, si Spotify resulta un falso amanecer, también debemos tener cuidado con los atardeceres demasiado prematuros. Para empezar, revisemos la muerte de la era del rock en Reino Unido: El fin de la música con base en guitarras fue anunciado porque a comienzos del 2011 no había ni una canción de rock dentro de los 40 sencillos más importantes en el Reino Unido. Bastante ominosa como afirmación, pero con el aumento de las ventas de viniles y muchas tiendas independientes de discos –precisamente el tipo de lugares para hacer un comercio sano en los 33 y 45– evitando el costo de ser la gráfica en la red, las cifras no parecen tan tajantes como blanco y negro. Los fans del rock (y como rock, estoy usando el término general más amplio posible) tienden a preferir los álbumes sobre los sencillos, o como lo mostraron las filas afuera de las tiendas británicas independientes el Día de la Tienda del Disco (Record Store Day), gustan de hacerse de interesantes lanzamientos como el de Radiohead, y no sólo descargar música al azar. Y como si fuese el momento justo para probar ese punto, Adele prácticamente vive en los primeros lugares de las listas de popularidad en Reino Unido con su segundo álbum 21. En una época en la que cantantes casi idénticos compiten por la fama, en lugar de por una carrera musical, en concursos de talento en televisión y donde a las grandes

marcas se les hace agua la boca y gastan en campañas publicitarias, (basta con ver el reciente empuje a Lady Gaga), una gran personalidad como Adele, con los pies en la tierra y en una disquera independiente, no se supone que domine la industria musical del Reino Unido. Sin embargo, desde que sorprendió al público con su interpretación de ‘Someone Like You’ en los Brit Awards en febrero, la londinense ha vendido alrededor de 2.5 millones de copias de 21 en el Reino Unido, mientras que su primer disco, 19, también se deslizó de nuevo en los diez primeros lugares, sumando ventas por más de un millón y medio, en el proceso. Todo esto se logró en XL Recordings, un sello mejor conocido por sus éxitos indie como Vampire Weekend y Friendly Fires, y no como uno que se atragante con billetes en grandes anuncios espectaculares. Parece que a pesar de la decreciente infraestructura de la industria, la caída de las ventas o la piratería por Internet, tener el álbum correcto en el momento preciso es algo que algunas personas necesitan poseer. Y esa tendría que ser la lección si la industria musical del Reino Unido se va a estabilizar, y darle la vuelta. Spotify es desechable, el arte no lo es y la gente quiere poseer grandes obras de arte, ya sea un vinil raro o un álbum como el de Adele (o el de The xx del año pasado, que fue otro triunfo de XL, contra viento y marea), que precisamente mejora con el tiempo. Es cierto, la industria musical del Reino Unido tiene que encontrar dinero –por eso que Warner fue castigado con miles de millones–, pero parece que la inversión más duradera, gratificante y exitosa es la que se hace cuando los amantes de la música encuentran un gran disco que toca sus vidas. Así que, ¿más programas de televisión produciendo cantantes que duran 5 minutos o más artistas con el espacio necesario para centrarse en su arte? Ustedes díganme qué es lo mejor para el futuro de la industria de la música…

›› Paul Stokes es Editor Asociado de Q Magazine, una de las revistas con contenido musical más importantes del Reino Unido.

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