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Revista Lationamericana de Estudios del Discurso Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso Adriana Bolívar, Universidad Central de Venezuela

Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso Associação Latinoamericana de Estudos do Discurso

EDITORA DE RESEÑAS

COMITÉ DIRECTIVO

Martha Shiro, Universidad Central de Venezuela

Ana María Harvey

EDITORA

COMITÉ EDITORIAL

Paola Bentivoglio, Universidad Central de Venezuela Francisco José Bolet, Universidad Central de Venezuela Julio Escamilla Morales, Universidad del Atlántico, Colombia Irene Fonte, Universidad Autónoma Metropolitana, México María Laura Pardo, Conicet, Ciafic, Argentina

PRESIDENTA

Neyla Pardo Abril SECRETARIA GENERAL

Lesmer Montecinos TESORERO

Isolda Carranza ARGENTINA

Denize Garcia da Silva BRASIL

Ingedore Villaça Koch, Universidad de Campinas, Brasil

Julia Baquero

Marianne Peronard, Universidad Católica de Valparaíso, Chile

Guillermo Soto

Doris Martínez, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, Puerto Rico

Elin Emilsson

ASESORES INVITADOS

Irene Madfes

Carmen Rosa Caldas-Coulthard, Universidad de Florianapolis, Brasil Teun van Dijk, Universidad de Ámsterdam, Holanda y Universidad Pompeo Fabra, España Teresa Espar, Universidad de Los Andes, Venezuela Lars Fant, Universidad de Estocolmo, Suecia Luisa Martín Rojo, Universidad Autónoma de Madrid, España Jacob Mey, Universidad de Odense, Dinamarca

COLOMBIA

CHILE

MÉXICO

URUGUAY

Francisco José Bolet VENEZUELA SOCIOS HONORARIOS

Teun van Dijk Patrick Charaudeau Lars Fant PRESIDENTA HONORARIA

Adriana Bolívar ILUSTRACIÓN DE PORTADA

Wulf Oesterreicher, Universidad de Munich, Alemania

Carlos Juarez. Cultrun. Collage y óleo sobre madera. 140 x 180 cm. www.carlosjuarez.com.ar

Sírio Possenti, Universidad Estadual de Campinas, Brasil

ALED es arbitrada y está indizada en Revencyt y Latindex. Se publica semestralmente bajo los auspicios de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso

Irayda Sánchez, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Venezuela John Sinclair, Tuscan Word Centre, Italia y Universidad de Birmingham, Inglaterra DISEÑO DE COLECCIÓN

Bernardo Infante Daboín DISEÑO GRÁFICO

Cecilia Sanz

Versión electrónica en: http://www.portalaled.com Dirección electrónica: revistaaled2004@yahoo.es

Depósito legal: 200102CS1090 ISSN 1317-7389 Volumen 7, nº 1 Tiraje: 800 ejemplares

DIAGRAMACION

Impresión editorial: Servi-k, C. A.

Odalis C. Vargas B.

Impreso en Venezuela


Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso VOLUMEN

7

NÚMERO

1 2007

Sumario EDITORIAL

Sobre el discurso de las referencias bibliográficas Adriana Bolívar

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ARTÍCULOS

Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros discursivos como señales de cambio (Ensayo Literario, 1872-1874) Verónica Gallego Mengod

5

Perspectivas en el análisis de la multimodalidad: desde los inicios al estado del arte Martín Kaltenbacher

31

Análisis Crítico del Discurso y análisis de los medios de comunicación: retos y falencias Pedro Santander

59

Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso Shi-xu

79

Humor en editoriales de TalCual Texto e imagen en el discurso político Lenita Vieira

95

RESEÑAS

Bolívar, Adriana (comp.). Análisis del discurso. ¿Por qué y para qué? Reseñado por Francisco José Bolet

115

Pardo Abril, Neyla. Cómo hacer análisis crítico del discurso. Una perspectiva latinoamericana. Reseñado por Alicia Carrizo

124

Ramírez Peña, Luis Alfonso. Comunicación y discurso. La perspectiva polifónica en los discursos literario, cotidiano y científico. Reseñado por Gonzalo Rubiano Bernal

133

Foro

141

Publicaciones y revistas recibidas

143

Índice Acumulado

144


EDITORIAL

Sobre el discurso de las referencias bibliográficas Todo investigador experto sabe que co-existen diferentes modos de escribir las referencias bibliográficas en libros y artículos de investigación. La proliferación de instrucciones que se encuentran en la red: Vancouver, Harvard, Turabian, Chicago, y otras, son indicadores de los intereses de cada comunidad científica y discursiva, aunque la necesidad de facilitar la comunicación y de mantener altos niveles de calidad ha hecho que algunos sistemas sean los preferidos, como sucede con las normas ISO, MLA y APA. En nuestra revista, hemos tratado de seguir las normas de la APA porque parecen ser las más adecuadas en nuestra disciplina y porque, en realidad, son las que nos exigen la mayoría de las publicaciones internacionales. No obstante, esta no ha sido siempre una tarea fácil por varias razones: primero, porque las normas son modificadas de vez en cuando y existen diferentes versiones, segundo porque cada investigador maneja más de un sistema de citas y a menudo se confunde, tercero, porque existe una cierta resistencia a construir las referencias bibliográficas sin poner el nombre completo de los autores mencionados. Posiblemente, la decisión de la APA de incluir solamente la inicial del nombre seguida del apellido del autor o autora se debe al deseo de evitar la repetición y de ahorrar espacio, pero creemos que este es un punto sobre el cual hay que reflexionar, especialmente en una comunidad científica como la nuestra. Uno de nuestros objetivos como Asociación y como Revista ha sido conocer lo que investigamos y conocernos, para promover los contactos y una mayor interacción. No se trata exclusivamente de una cuestión de género, como destacar que somos hombres o mujeres, sino de saber quiénes somos los y las analistas del discurso en América Latina. Estamos ante un asunto de visibilidad en la que el nombre propio tiene una función clave en las relaciones interpersonales. De ahí que, deberíamos plantearnos la posibilidad de introducir cambios en las instrucciones que damos a nuestros autores, porque queremos saber los nombres completos de cada uno para rescatar una identidad que se presenta solamente en parte. Por otro lado, creemos que conocer sistemas de referencia diferentes contribuye enormemente a la formación de buenos investigadores. Cuando uno tiene que escribir artículos para diferentes revistas, que exigen el apego estricto a sus propias convenciones de citas, se toma conciencia de que detrás de esas convenciones se esconden supuestos sobre la visibilidad 3


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de las personas, sus nombres y sus roles (autores, editores, compiladores, coordinadores), el tiempo que llevan escribiendo (las fechas, las re-impresiones, las nuevas ediciones), la autoridad intelectual que se les asigna (las veces que son citados). También se aprende que cada comunidad académica y científica tiene la libertad y la posibilidad de escoger la forma en que utiliza las marcas ortográficas, los puntos, las comas, los paréntesis, las comillas simples y dobles, los tipos de letras, etc. Las diferencias en los estilos no afectan la calidad. Lo que sí la afecta es que se usen sin saber el significado que tienen y el por qué de la forma que han tomado. Recomendamos el uso de la tecnología para mantener una base de datos bibliográficos que pueda ser adaptada a los requerimientos de diferentes normas. ¡Se ruega no olvidar registrar en estas bases el nombre completo de los investigadores! AB

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ARTÍCULO

Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros discursivos como señales de cambio (Ensayo Literario, 1872-1874)

VERÓNICA GALLEGO MENGOD Instituto Universitario De Tecnología Región Capital «Dr. Federico Rivero Palacio»

RESUMEN: Este artículo describe una propuesta metodológica diseñada con la finalidad de observar las transformaciones que sufren las publicaciones periódicas a través del tiempo al determinar los géneros discursivos privilegiados en las mismas. Esta propuesta se fundamenta en Bolívar (2005, 1995), Bajtín (1990) y Genette (1989). Primero, se utilizan las matrices propuestas para sistematizar las características de la publicación periódica y de los números que la conforman. A continuación, se identifican los géneros discursivos, secciones y categorías privilegiados, en detrimento de otros; así como los momentos en los que éstos surgen o desaparecen. Esto nos brinda una visión transversal de la publicación periódica Ensayo Literario como un todo, permitiéndonos comprender cómo se ha transformado a lo largo del tiempo en su contexto. Esta metodología podría ser aplicada para analizar todos los números de cualquier publicación periódica, nacional o internacional. PALABRAS CLAVE: Publicaciones periódicas, propuesta metodológica, géneros discursivos, cambio. ABSTRACT: This article describes a methodological proposal designed to observe the transformations in periodical publications across time by determining the discursive genres present in them. This proposal follows Bolívar (2005, 1995), Bajtín (1990) and Genette (1989). First, the proposed formats are used to systematize the characteristics of the periodic publication and the issues comprised in it. Next, the genres, sections and categories which are privileged in detriment of others are identified as well as the moments when these appear or disappear. This offers a transversal vision of the periodical journal Ensayo Literario as a whole, giving us some understanding on how it has evolved in its context. It is claimed that this methodology could be applied to the analysis of any periodical, national or international. KEY WORDS: periodical publications, methodological proposal, discourse genres, change. RESUMO: Este artigo descreve uma proposta metodológica projetada com a finalidade de observar as transformações que as publicações periódicas têm sofrido através do tempo ao determinar os gêneros discursivos privilegiados em elas mesmas. Esta proposta baseia-se em Bolívar (2005, 1995), Bajtín (1990) e Genette (1989). Primeiramente, os formatos propostos são usados para sistematizar as características da publicação periódica e das edições em ela compreendidas. A seguir, identificam-se quais são os gêneros discursivos, seções e categorias privilegiados, no detrimento de outros; assim como os momentos em que eles aparecem ou desaparecem. Isto oferece uma visão transversal da publicação periódica Ensayo Literario como um todo, dando-nos a compreender como ela conseguiu evoluir no seu contexto. Esta metodologia podeRecibido: 6 de enero de 2007 • Aceptado: 5 de mayo de 2007.

ALED 7 (1), pp. 5-30

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ria ser aplicada para analisar todos os números de qualquer publicação periódica, nacional ou internacional, transformações. PALAVRAS CHAVE: Publicações periódicas, proposta metodológica, Análise do Discurso, gêneros discursivos.

Introducción Este artículo presenta una propuesta metodológica que permite observar las transformaciones que sufren las publicaciones periódicas a través del tiempo. Podríamos comenzar preguntándonos qué entendemos por publicación periódica. La UNESCO (1964: 1) indica que “se entiende por publicación periódica la editada en serie continua con el mismo titulo (sic), a intervalos regulares e irregulares durante un periodo indeterminado de forma que los números de la serie lleven una numeración consecutiva o cada número esté fechado”. Por su parte, el Glosario de la American Library Association (ALA Pérez, 2008: 3) plantea que es una: «publicación en serie que aparece o se intenta que aparezca a intervalos regulares o determinados, por lo común varias veces al año, siendo cada fascículo numerado o fechado consecutivamente y suele contener artículos, narraciones y otras clases de escritos». López (2000) explica con más detalle: Publicación periódica es una publicación colectiva, con título legal, que aparece a intervalos regulares fijados de antemano durante un tiempo no limitado y cuyos fascículos se encadenan cronológicamente unos a otros para constituir, al final del año uno o numerosos volúmenes que se integran en una serie continua. Sus características genéricas son pues: contenido establecido en común por varios autores, periodicidad fija y duración indeterminada. Se diferencia del libro no sólo por su contenido y su forma de publicación, sino también porque la identidad establecida en su fundación está sujeta a modificaciones -en el título, periodicidad, formato, etc.-, mientras que la del libo (sic) es definitiva. (López, 2000: 2)

Esto implica que en esta definición se incluyen las revistas, los periódicos, los diarios, los semanarios, los boletines, las memorias, los anuarios, las series de actas y conferencias y las series monográficas, entre otros. (Moreno, 1994; Pérez, 2008). Si reunimos lo planteado por estos autores, tenemos que las características de una publicación periódica son: • Es una publicación colectiva (tiene varios autores) e impresa (o no impresa, en el caso de las electrónicas); • Es editada en partes sucesivas, en una serie continua con el mismo título legal; • Se intenta que sea editada a intervalos regulares o determinados, fijados de antemano; 6


Verónica Gallego M.: Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros ...

• Es editada durante un periodo indeterminado; • Es editada de forma que cada número de la serie lleve una designación numérica o cronológica consecutiva (o cada número esté fechado); • Sus fascículos se encadenan cronológicamente unos a otros para constituir, al final del año, volúmenes que se integran en una serie continua; • El contenido establecido suele contener artículos, narraciones y otras clases de escritos; • A diferencia del libro, la identidad establecida en su fundación está sujeta a modificaciones (en lo referido al contenido, la periodicidad, el formato, etc.). (UNESCO, 1964; Moreno, 1994; López, 2000; Pérez, 2008). Por todo ello, podemos afirmar que el abordaje del corpus que constituyen las publicaciones periódicas como un todo, es una labor compleja. A partir de las definiciones dadas, sabemos que cada publicación está constituida por una cantidad de números y/o volúmenes, que se han ido editando con cierta periodicidad y se constituyen, en sí mismos, como “textos-artefactos” (Bolívar, 2005, 1996). Si se pretenden analizar varios años de una misma publicación, la cantidad de números a abordar será considerable. Pero, además, cada número está conformado por una cantidad de artículos y los géneros discursivos de cada uno de ellos, así como las secciones en las que se inscriben, cambia de número a número. Aunado a esto, la publicación periódica ha de sufrir, por definición, transformaciones a lo largo del tiempo que se publique. Al respecto, Osuna (1998: 75) plantea que el trabajo del analista consiste en determinar “…las transformaciones que sufre la significación de las unidades de su objeto de análisis”. Mientras que algunas unidades de significación poseen poca capacidad de cambio (como el título), otras cambian constantemente, como la fecha, la numeración o los géneros discursivos de los artículos. Esta complejidad no es ajena a las investigaciones en el área. En general, cada vez que los investigadores e investigadoras se topan con esta dificultad, suelen optar por crear una metodología para el análisis de los tópicos que les interesan. Tal es el caso, por ejemplo, de Franco y Sánchez (1996), Zafra y Contreras (2006), Herrera (2007) y Ramírez y Ñambre (2008). Estos investigadores diseñaron tablas que les permitieron obtener resultados en distintas categorías, con la finalidad de llevar a cabo un análisis de contenido, señalando (en algún momento de la investigación) las dificultades que implicó el diseño de una metodología para llevar a cabo el análisis categorial del amplio corpus abordado. Es por ello que consideré que era necesario proponer una metodología que pueda ser utilizada por diversos investigadores, y que cumpliera con la 7


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finalidad de caracterizar el contenido de las publicaciones periódicas. Esta propuesta se fundamenta en las teorías de Bolívar (2005, 1995), Bajtín (1990) y Genette (1989). La metodología que aquí propongo surgió originalmente con la finalidad de determinar las características y los g��neros discursivos observados en los 67 números que constituyeron una publicación periódica específica: Ensayo Literario (Gallego, 2005, 2006). La selección de este corpus se debe a que hasta ahora, las investigaciones (Gallego, 2005, 2000; Rivas, 2000; Alcibíades, 1997; Russotto, 1997; Ramón, 1985; entre otras) han considerado a Ensayo Literario como la primera publicación periódica que estuvo a cargo de una mujer en Venezuela: Isabel Alderson. Con esta publicación, la historia de la hemerografía femenina se ve inaugurada en Venezuela, lo cual es relevante para la historia tanto de la prensa como de las mujeres venezolanas. La metodología fue utilizada para llevar a cabo un análisis diacrónico de las 1244 páginas que constituyeron la totalidad de Ensayo Literario, lo que permitió comprender el modo como esta publicación periódica fue cambiando en el transcurso del tiempo (Gallego, 2005). Sostenemos que esta metodología es factible de ser aplicada a cualquier publicación periódica para, en primer lugar, identificar cuantitativamente los géneros discursivos encontrados en ella. Esto permite a la persona que investiga describir qué géneros discursivos son privilegiados en una publicación, en detrimento de otros; así como los momentos de aparición y desaparición de cada género discursivo y el contenido que presenta cada sección y categoría de la publicación. La utilidad de esta metodología radica en la posibilidad de analizar las transformaciones experimentadas por las publicaciones periódicas (especialmente aquellas publicadas por períodos extensos) a lo largo del tiempo, a partir de la sistematización de la evidencia cuantitativa. A través de su aplicación, será posible obtener hallazgos cuantitativos y cualitativos que el/la analista del discurso podrá utilizar para explicar el modo como la publicación periódica se comportó, a través del tiempo, en el momento socio-históricopolítico-cultural en el que fue publicada. Esta metodología es útil en la medida en que los datos cuantitativos puedan vincularse con datos contextuales. Para Van Dijk (1990: 45) el objetivo del análisis del discurso está relacionado con la producción de descripciones textuales y contextuales del discurso: “las dimensiones textuales dan cuenta de las estructuras del discurso en diferentes niveles de descripción. Las dimensiones contextuales relacionan estas descripciones estructurales con diferentes propiedades del contexto, como los procesos cognitivos y las representaciones o factores socioculturales”. De ahí que, a partir de los resultados obtenidos se puede llegar a determinar, por ejemplo, que la aparición o desaparición de una sección pudo estar vinculada con problemas políticos sucedidos en un momento dado, o con cambios en el modo como el editor o 8


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editora percibían los gustos de la audiencia. Es así como, a través de la estrategia que propongo, se puede generar un corpus ordenado, que servirá como base para un análisis más profundo del modo como la publicación periódica se comportó, como un todo, en el transcurso del tiempo. Se puede afirmar que esta propuesta cumple con un doble propósito. Por un lado, pretende estudiar las publicaciones periódicas como géneros discursivos que, a su vez, poseen diversos géneros discursivos que se comportan de manera variable a través del tiempo. Por otra, se propone identificar el modo como se comportan esas características y esas variaciones a lo largo del tiempo y el modo como las mismas se vinculan con el momento y la época en la que se insertan, al aplicar la metodología en el análisis de la primera publicación periódica femenina conocida en Venezuela: Ensayo Literario. Todo ello, con el fin de presentar una metodología que puede ser aplicada para el análisis de otras publicaciones periódicas.

1. Consideraciones teóricas El análisis crítico del discurso se asume, tal como lo hago yo en esta investigación, con una función política, consistente en develar y despertar conciencia respecto a las relaciones de poder implícitas y naturalizadas dentro del discurso. (Fairclough, 1992). El discurso, como una forma de práctica social, determina efectos, moldea formas de pensar y tiene una función ideológica. Al estar marcado por las relaciones de poder e investido de ideología, el discurso contribuye en la construcción y los cambios del conocimiento, sus objetos y las relaciones sociales. (Fairclough y Wodak, 1997). Es así como el Análisis Crítico del Discurso se propone develar la práctica ideológica implícita en el manejo del discurso, haciendo un esfuerzo por “descubrir, revelar o divulgar aquello que es implícito, que está escondido o que por algún motivo no es inmediatamente obvio en las relaciones de dominación discursiva o sus ideologías subyacentes”. (Van Dijk, 1997: 17). Develar esta práctica implica deconstruir los factores del discurso que sirven como estrategias para mantener la desigualdad social, en favor del opresor (el régimen patriarcal, en el caso de la investigación que aquí presento como ejemplo) y en detrimento del oprimido (que, en el caso ejemplificado, es la mujer). Pero, para poder analizar el discurso, primero es necesario abordarlo, conocerlo, describirlo. De ahí que, en un primer acercamiento, se debe analizar el contenido a través del “estudio cuantitativo del contenido manifiesto de la comunicación (…) que incluye normalmente la determinación de la frecuencia con que aparecen en un texto ciertas categorías previamente definidas, tales como ideas, expresiones, vocablos o elementos expresivos de diversa naturaleza” (Sabino, 2002: 113). Así, en un primer momento, se identificará y catalogará “…la realidad empírica de los textos o documentos, mediante la definición de categorías o clases de sus elementos” (Piñuel, 2002: 9). 9


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Dichos criterios obedecen a un modelo de sistema categorial, los cuales son “sistemas cerrados en los que la observación de categorías (términos que agrupa a una clase de fenómenos según regla de correspondencia) que son prefijadas por el observador”. (García, Gil y Rodríguez, 1996: 154). Esta metodología propone una reflexión cuantitativa y cualitativa. Cuantitativa, en el sentido de que parte del conteo de unidades y cualitativa, en tanto parte de la combinación de categorías, como veremos más adelante. En palabras de Piñuel (2002: 2), se lleva a cabo un “…conjunto de procedimientos interpretativos de productos comunicativos (…) que proceden de procesos singulares de comunicación previamente registrados, y que, basados en técnicas de medida, a veces cuantitativas (estadísticas basadas en el recuento de unidades), a veces cualitativas (lógicas basadas en la combinación de categorías) tienen por objeto elaborar y procesar datos relevantes sobre las condiciones mismas en que se han producido aquellos textos”. Pues, en el análisis categorial, la finalidad última consiste en re-velar, des-ocultar, indagar en el mensaje, aquello que está oculto, recóndito, implícito, velado, latente, potencial: lo no dicho. (Bardín, 1977; Piñuel y Gaitán, 1995) Por otra parte, es importante aclarar el uso dado a algunos términos. Cada publicación periódica (como un todo) corresponde con la unidad de rango más alto en el Modelo Jerárquico propuesto por Bolívar (2005: 141), llamada “el texto-artefacto”, que es la “unidad que enlaza el mundo del texto con el mundo de los fenómenos (...), y se especifica en los siguientes términos: (i) tiene una ubicación; (ii) tiene un propósito; (iii) tiene una estructura; (iv) tiene un significado y un efecto para los participantes.” Los datos están constituidos por el contenido del texto artefacto como un todo y de cada uno de los números que lo componen. Estos datos serán ordenados en matrices que fueron diseñadas específicamente para esta finalidad, utilizando una matriz para cada elemento del análisis, de manera similar a como lo hiciera Bolívar (1995). A su vez, cada número de la publicación periódica está subdividido en artículos. Siguiendo a Bolívar (2005: 141), cada artículo se constituye como un artefacto mínimo, “…porque no puede subdividirse en artefactos más pequeños”. Llamo artículo a cada texto que conforma una unidad de idea completa y que está antecedido por un título o separado de otro texto por una marca paratextual. Según Genette (1989: 11) un paratexto es, con relación al texto, su «…título, subtítulo, intertítulo, prefacio, epílogo, advertencia, prólogo, etc.; notas marginales, al pie de página, finales; (...) y muchos otros tipos de señales accesorias, autógrafas o alógrafas, que procuran al texto un entorno (variable)». Siguiendo los planteamientos de Bolívar (2005): Cada periódico, a su vez, contiene una variedad de textos en el contexto del periódico como totalidad. Esto nos permite decir que hay textos dentro de textos. 10


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Sabemos, por la experiencia que tenemos del mundo, que los periódicos son diseñados y editados (...). Es importante notar que cada uno de estos textos está ubicado en secciones que corresponden a determinadas áreas de la experiencia. (Bolívar, 2005: 142, la negrita es mía).

Así, cada artículo suele pertenecer a una sección que corresponde con “determinadas áreas de experiencia”. Pero la mayoría de los artículos carecen de marcas paratextuales que identifiquen su pertenencia architextual a un género discursivo específico. Genette (1989: 12) define la architextualidad como: …una relación completamente muda, que sólo es articulada, a lo sumo, por una mención paratextual (titular, como en Poesías, Ensayos, La novela de la Rosa, etc., o, la mayoría de las veces, infratitular: la indicación de Novela, Relato, Poemas, etc., que acompaña al título sobre la cubierta), de pura pertenencia taxonómica. Cuando es muda, puede ser por negarse a subrayar una evidencia, o, por el contrario, para rechazar o eludir toda pertenencia.

Dado que no todos los artículos tienen marcas paratextuales que identifiquen su pertenencia architextual a un género discursivo específico, se torna necesario utilizar un modelo de sistema categorial para determinarlo (Bardín, 1977; Piñuel y Gaitán, 1995; Piñuel, 2002; García, Gil y Rodríguez, 1996). Al considerar el género discursivo al que pertenece cada texto publicado, podemos identificar el modo como la editorial de la publicación construye y presupone los intereses del público en el momento histórico, político y cultural en el que la misma es publicada. De hecho, “…los géneros discursivos se relacionan con una dimensión histórico cultural más general, que incluye la competencia sobre tipos discursivos; estos últimos hacen referencia a una dimensión estrictamente lingüística”. (Ciaspuscio, 1994: 25). Para Ciaspuscio (1994) Bajtín no sólo superó a las corrientes lingüísticas de su época al proponer la noción de género discursivo, sino que, además, se ha mantenido vigente en el tiempo. García y Huerta (1992) comparten esta opinión. Es por ello que partiré de la propuesta bajtiniana para definir el género discursivo. Bajtín (1990: 252) define los géneros discursivos como “unos tipos temáticos, composicionales y estilísticos de enunciados determinados y relativamente estables” que responden “…a las condiciones específicas de una esfera dada”. Es decir, cada esfera de uso de la lengua posee sus propios géneros, que están determinados por la función y las condiciones de enunciación, pues: “una función determinada (científica, técnica, periodística, oficial, cotidiana) y unas condiciones determinadas, específicas para cada esfera de la comunicación discursiva, generan determinados géneros”. (Bajtín, 1990: 252). Esto implica que los géneros discursivos poseen gran riqueza y diversidad “porque en cada esfera de la praxis existe todo un repertorio de géneros discursivos que se diferencia y crece…”. (Bajtín, 1990: 248). 11


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De esta “extrema heterogeneidad de los géneros discursivos” parte Bajtín (1990: 248) para establecer la diferencia entre los géneros discursivos primarios (simples) y los géneros discursivos secundarios (complejos). Al respecto, nos explica: Los géneros discursivos secundarios (complejos) – a saber, novelas, dramas, investigaciones científicas de toda clase, grandes géneros periodísticos, etc.- surgen en condiciones de la comunicación cultural más compleja, relativamente más desarrollada y organizada, principalmente escrita: comunicación artística, científica, sociopolítica, etc. En el proceso de su formación estos géneros absorben y reelaboran diversos géneros primarios (simples) constituidos en la comunicación discursiva inmediata. (Bajtín, 1990: 250)

Es así como esta propuesta se valdrá de lo que Bajtín ha definido como géneros discursivos secundarios (literarios, periodísticos, científicos) en la construcción de categorías, considerando que “en cada época del desarrollo de la lengua literaria, son determinados géneros los que dan el tono” (Bajtín, 1990: 254).

2. Metodología propuesta 2.1. UBICACIÓN DE LA PUBLICACIÓN PERIÓDICA Babbie (2000) plantea que los productos sociales, tales como las publicaciones periódicas, pueden constituirse como unidades de análisis. La expresión unidad de análisis se refiere al objeto de estudio (Babbie, 2000). La unidad de análisis la constituyen todos los números publicados de la publicación periódica, mientras que cada artículo (es decir, cada texto completo publicado en cada número), vendría a conformar la unidad de observación. Entonces, la unidad de análisis escogida corresponde a una publicación periódica completa, “el texto-artefacto”, descrito anteriormente (Bolívar, 2005: 141). Por ello es necesario identificar la ubicación, el propósito, la estructura y el significado de la publicación periódica con la que se trabaje, al determinar sus características formales. Esto ha de permitir al investigador o investigadora, ubicarla en el contexto en que apareció. Al respecto, Bolívar (2005: 142) afirma que “la ubicación de un periódico como totalidad es importante para entender su función en la comunicación (...). Cada periódico es un texto, un artefacto cultural que las personas usan en su interacción diaria (...), y anuncia su rango de artefacto con su nombre y con la información que da sobre el lugar de su publicación”. Van Dijk (1990) sostiene una postura similar al rescatar la necesidad de comprender la noticia como parte integral de un discurso que la antecede y la contiene. Con la finalidad de acceder a una matriz o formato que permitiera ordenar la ubicación y las características de las publicaciones periódicas, diseñé la Matriz A, que presento a continuación: 12


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Matriz A: UBICACIÓN. Características formales de la publicación periódica Título de la publicación periódica: Antetítulo:

Cota: Subtítulo:

Datos de identificación (Fecha, N°, etc.): Editora/editor/Directora/Director: Observaciones: Cantidad de páginas por número:

Tamaño de la hoja:

Descripción gráfica: Numeración de las páginas: Observaciones: Periodicidad de aparición: Fecha de surgimiento:

Fecha de culminación:

Duración total :

Números publicados:

Observaciones: Lugar de publicación:

Lugares de distribución:

Costo: Intencionalidad: Observaciones: Lugar de recolección de los datos:

Fecha:

Investigador/a: Observaciones:

A través de esta matriz, se puede observar que aquellos aspectos esenciales para identificar y ubicar las características de una publicación periódica son: Título de la publicación periódica, Cota, Antetítulo, Subtítulo, Datos de identificación (Fecha, N°, etc…), Editora/editor/Directora/Director, Cantidad de páginas por número, Tamaño de la hoja, Descripción gráfica, Numeración de las páginas, Periodicidad de aparición, Fecha de surgimiento, Fecha de culminación, Duración total, Números publicados, Lugar de publicación, Lugares de distribución, Costo, Intencionalidad y Observaciones. Esta matriz permite identificar, además, el lugar, fecha y persona encargada de recolectar los datos. Aunado a esto, es posible agregar o eliminar elementos, según los requerimientos de quien investiga. En segundo lugar, consideré pertinente diseñar una matriz que permitiera recopilar, en conjunto, todos los números de la publicación periódica. A través de esta matriz, sería posible establecer la cantidad de números que constituyeron la publicación periódica, la fecha en la que cada número fue publicado, la cantidad de páginas de cada uno y cualesquiera otras observaciones relevantes. Esta información es recopilada por medio de la Matriz B, que es útil para resumir las características de los números de la publicación periódica. 13


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Matriz B: UBICACIÓN 2. Descripción de los números de la publicación periódica Nº

Fecha

Año

Mes

Nº de Páginas

Observaciones

1 …

Ambas matrices pueden ser utilizadas para recoger las características formales de cualquier publicación periódica, pues la metodología propuesta se puede adaptar a los requerimientos del investigador o investigadora que la utilice. 2.2. DESCRIPCIÓN DEL CONTENIDO DE CADA NÚMERO Una vez ubicada la publicación periódica como totalidad, se torna necesario determinar, de manera trasversal, cuál es el contenido presente en ella. La estrategia que propongo para la organización y clasificación de la gran cantidad de información contenida en una publicación periódica completa, parte de la realización de una matriz que organice el contenido de cada número publicado, identificada como Matriz C. Es importante resaltar que para cada número de la publicación periódica se debe utilizar una matriz y en cada matriz se deben especificar: los datos de identificación (N°, mes y año de publicación) y la fecha (año, mes y día). Matriz C: CONTENIDO. Contenido de cada N° de la publicación periódica Datos de identificación:

N°:

Mes:

Año:

Fecha:

Año:

Mes:

Día:

Nº pág Sección

Categoría (género discursivo)

Título

Autora/Autor

Observaciones

… …

Cada número consta, a su vez, de varios artículos y para cada uno de ellos se debe especificar la siguiente información: a. Número de página: Se refiere a los números de página ocupados por el artículo, identificados en un borde de cada una de las páginas de la publicación original. b. Sección: constituida por aquellos artículos que indican, a través de un paratexto, su pertenencia a secciones fijas de la publicación. Como bien señala Bolívar (2005: 128, la negrita es mía): “es importante notar que [en las publicaciones periódicas] cada uno de estos textos está ubicado en secciones que corresponden a determinadas áreas de la experiencia”. c. Categoría: Como ya se señaló, algunas publicaciones no especifican la sección a la que pertenece un artículo (Favero y Gonzaga, 2001). Por ello, las

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categorías deben ser creadas con la finalidad de agrupar aquellos artículos que no han sido ubicados architextualmente en sección alguna dentro de la publicación. Las categorías se deben construir tomando en cuenta los géneros discursivos a los que pertenecen los artículos, tal como se señaló anteriormente. d. Título: corresponde al título original dado a cada artículo de la publicación periódica. En el caso de los textos que carecen de título, se coloca, entre paréntesis, el tópico tratado en el mismo. La importancia del título es rescatada por diversos autores, como Bolívar (2005: 167), quien plantea: “los títulos de cualquier texto escrito parecen tener una gran importancia para los efectos de la organización del discurso y de la comprensión del lector”. Por su parte, Van Dijk (1990: 253) nos señala: “Más que cualquier otro tipo de texto, las macroestructuras se expresan explícitamente en la información periodística, mediante titulares y encabezamientos”, dado que los mismos “…resumen el texto periodístico y expresan la macroestructura semántica” (Van Dijk, 1990: 83). e. Autoría: En este caso se debe colocar el nombre de la autora o autor del artículo siempre que éste se especifique. También se debe incluir cualquier información que se considere relevante con respecto a la proveniencia del texto: desde las iniciales o pseudónimo del/la autor/a o el/la traductor/a; hasta la fuente original del artículo, en caso que se indique que éste ha sido tomado de otra publicación. f. Observaciones: Aquí se debe colocar aquella información relevante que aparece en la publicación, generalmente a manera de paratexto, pero que no corresponde a ninguno de los puntos anteriores; así como aquellos comentarios respecto al texto que, si bien no aparecen explícitos en él, requieren aclararse. 2.3. APLICACIÓN DE LA METODOLOGÍA AL ANÁLISIS DE LAS PUBLICACONES PERIÓDICAS A partir de los resultados obtenidos de la Matriz C y con el propósito de abordar el texto como una totalidad, es posible obtener la siguiente información: 2.3.1. Frecuencia de aparición de cada sección/categoría en la publicación periódica Se mide a través de un Cuadro de Excel de doble entrada, en el que se colocan las Secciones y Categorías en las filas y, los números de la publicación, en las columnas. Una vez hecho esto, cada vez que la Sección o Categoría aparezca en un número de la publicación periódica, se debe escribir un número “1” en la casilla correspondiente, tal como se puede observar en la tabla que se ejemplifica a continuación, que corresponde a seis números de una publicación periódica hipotética. 15


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Ejemplo 1. Aparición de cada Sección o Categoría en la publicación periódica Nº de la publicaSecciones ción 1 y Categorías Sección o Categoría X

1

Sección o Categoría Y

1

Sección o Categoría Z

2

3

4

1

1

1

TOTAL % de aparición En relación al total de números de la publicación

6 1

3

50%

1

1

6

100%

1

17%

1 1

TOTAL de números en los que aparece

5

De este modo, es posible contabilizar la cantidad de números de la publicación en los que aparece cada sección o categoría, al sumar todas las marcas de aparición señaladas. Esto se realiza aplicando una sumatoria a cada Sección o Categoría y colocando el resultado en la columna titulada “Total”. El resultado obtenido se puede contrastar con la cantidad de números con los que se cuenta, de manera tal que se puede obtener el porcentaje correspondiente a la frecuencia de aparición de cada Sección o Categoría, con respecto a la totalidad de números de la publicación periódica. En el ejemplo que se presenta, podemos observar que la Sección o Categoría X está presente en tres de los seis números, lo que corresponde a un 50% de los números que constituyen la publicación periódica. Este cálculo se puede realizar para cualquier cantidad de números, secciones y/o categorías. 2.3.2. Géneros privilegiados en la publicación periódica En ocasiones, las secciones y categorías observadas en una publicación periódica no dan una idea clara de los géneros discursivos que constituyen dicha publicación, debido a que no todos los textos de un mismo género se encuentran en una misma sección o categoría. Esto sucede cuando, por ejemplo, nos encontramos con “artículos históricos” o “artículos científicos” en secciones que tienen nombres que no señalan su pertenencia a un género discursivo específico, lo cual, como dijimos, sucede con frecuencia. Por esto, es posible que agrupemos las secciones y categorías según el género discursivo al que pertenezcan. Una vez agrupadas, se procede de manera similar a lo explicado en el punto anterior: se trabaja con un Cuadro de Excel de doble entrada, marcando las oportunidades en las que aparece cada sección o categoría. Al tomar en cuenta la agrupación, se marca con un número “1” cuando aparezca un género discursivo en un número de la publicación, independientemente del número de veces que lo haga, pues el criterio es la ausencia (que equivale a 0) o la presencia (1) del género discursivo, sin considerar el número de veces que éste aparezca por número. A continuación, se contabiliza la cantidad de números en los que aparece cada género y se contrasta el total obtenido con la cantidad de números con los que se cuenta, para obtener así el porcentaje de aparición de cada género discursivo en la publicación periódica. Un ejemplo del resultado de esta operación se puede observar más adelante en el Cuadro Nº 5. 16


Verónica Gallego M.: Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros ...

2.3.3. Momentos de aparición y desaparición de cada sección o categoría en la publicación periódica Esto se puede detectar al hacer un cuadro de doble entrada, similar al ejemplo sobre aparición de sección o categoría. Al igual que en los ejemplos anteriores, en las filas se colocan las secciones y categorías, mientras que en las columnas se colocan todos los números de la publicación. La diferencia consiste en que, en este caso, se debe marcar con un color (en lugar de utilizar el número “1”) cada vez que una sección o categoría aparezca en un número. De esta manera, el gráfico resultante nos permite observar lo sucedido con todos los números de la publicación a simple vista. Un ejemplo de la representación gráfica descrita, se puede encontrar más adelante en el Gráfico Nº 1. 2.3.4. Páginas ocupadas por cada sección o categoría en la publicación periódica Se comienza con un cuadro de Excel de doble entrada, similar a los reseñados en los puntos anteriores, pues las secciones y categorías se mantienen en las filas y los números de la publicación, en las columnas. Sin embargo, cada casilla se va a llenar con una información diferente a la trabajada hasta ahora: en este caso, se colocará la cantidad de páginas que ocupa cada sección o categoría en cada número. La cantidad de páginas que se va a asentar en las casillas, se obtiene a partir de la información arrojada por los renglones “N° de página” y “Sección/Categoría” de la Matriz C. La cantidad de páginas resultantes por sección o categoría en cada número, se va especificando en cada casilla del cuadro de Excel. Una vez completadas las casillas, se puede sumar el total de páginas por sección y categoría, para, con esa información, poder calcular el porcentaje de páginas ocupadas por cada sección o categoría, en relación al total de páginas que constituyen la publicación periódica. El ejemplo 2, corresponde a seis números de una publicación periódica hipotética. En ella, se puede observar que la Sección o Categoría X está presente en seis páginas de los seis números que constituyen la publicación periódica. En este caso, todos los números de la publicación periódica sumaron un total de 22 páginas. Es así como, 6 corresponde al 27% de 22, por lo que se puede afirmar que la Sección o Categoría X está presente en el 27% de las páginas de la publicación. Ejemplo 2. Páginas ocupadas por cada Sección o Categoría en cada N° de la publicación periódica hipotética Nº de la publicaSecciones ción y Categorías

1

Sección o Categoría X

3

Sección o Categoría Y

1

Sección o Categoría Z TOTAL DE PÁGINAS

2

3

4

2

1

2

% con respecto al total de páginas de la publicación

6 1

6

27%

1

3

10

46%

6

27%

22

100%

2 6

TOTAL de páginas ocupadas por la Sección o Categoría

5

17


7 (1)

Todas estas operaciones nos permiten comprender cuáles son los géneros discursivos, secciones o categorías privilegiados por la editorial de la publicación periódica, en detrimento de otros. También es posible determinar los momentos de aparición y desaparición de cada sección o categoría en la publicación periódica, lo que nos brinda la posibilidad de revisar e incluso comprender la evolución de la misma. Al discernir qué secciones o categorías aparecen sustituyendo a otras, podemos tener una visión trasversal de la publicación periódica como un todo, lo que nos acerca más a la comprensión del modo como ha evolucionado en el contexto en el que ésta se encuentra o encontraba. Veamos ahora el modo como esto se expresa en la práctica, aplicándolo a la publicación periódica del siglo XIX, Ensayo literario.

3. Aplicación de la metodología al análisis de Ensayo Literario En este punto se mostrará el modo como se puede llevar a cabo la aplicación práctica de la metodología propuesta con el análisis de la publicación periódica Ensayo literario. 3.1. UBICACIÓN DE LA PUBLICACIÓN La ubicación de Ensayo literario se evidencia a través del uso de las Matrices A y B, como se muestra en los Cuadros 1 y 2, respectivamente. Estas matrices nos permiten determinar las características formales de esta publicación y de los números que la constituyeron, vistos como un todo. Cuadro Nº 1. Características formales de Ensayo Literario (Matriz A: UBICACIÓN) Título de la publicación periódica: Ensayo Literario

Cota: Ensayo literario( F2-141 )

Antetítulo: Publicación Semanal Subtítulo: “La instrucción es el adorno del rico y la riqueza del pobre” Datos de identificación (Fecha, N°, etc.): Mes, año, fecha, N° de publicación Editora/editor/Directora/Director: No especificada (Isabel Alderson, ver observaciones) Observaciones: Se accede a la publicación a través de dos tomos encuadernados, correspondientes a los años 1 y 2. En la publicación nunca se especifica que Isabel Alderson sea su editora. Sin embargo, ella publicó ocho anuncios publicitarios en La Opinión Nacional entre el 4 de octubre de 1872 (Nº 1070, p. 2) y el 4 de noviembre de 1872 (Nº 1094, p. 4), en los que se especifica que Isabel Alderson es la redactora de la publicación. Cantidad de páginas por número: 16 (Ver observaciones)

Tamaño de la hoja: Carta (8,5 x 11 pulg.)

Descripción gráfica: La presentación es modesta, sin muchos ornamentos, pero cuidada. Cada página está impresa a dos columnas. Numeración de las páginas: El número de página se encuentra en el margen superior izquierdo en el caso de las páginas pares y en el margen superior izquierdo en las impares. Las portadas no especifican el número de página. La numeración de las páginas es consecutiva; es decir, el Nº 1 termina en la página 15 y el Nº 2 comienza en la 16 y así sucesivamente. (Ver observaciones) Observaciones: De todos los números de la publicación, únicamente dos tienen menos de 16 páginas: el Nº 15 del Año 1, que tiene catorce páginas (Isabel aclara en el número siguiente el motivo de este error) y el Nº 27 del Año 2, que es el último número de la publicación.

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Verónica Gallego M.: Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros ... Es muy posible que la numeración de las páginas sea consecutiva dado que cada número de la publicación era visto como parte de un todo, que se conformó en dos tomos encuadernados que en su momento fueron recopilados por las suscriptoras. La numeración de las páginas se mantiene consecutiva durante el primer año, llegando a la página 816. En el segundo año, tanto los números de cada entrega como la numeración de las páginas, vuelven a comenzar desde el Nº 1, llegando hasta la página 428. Fecha de surgimiento: 1872, septiembre 30

Fecha de culminación: 1874, mayo 2

Duración total : 20 meses

Números publicados: 78

Observaciones: Durante el segundo año de publicación, el tiraje disminuyó a 4 números por mes, lo que implicó que cada trimestre estuviera compuesto por 12 números (en lugar de trece), tal como explica la redactora en el primer cumpleaños de la publicación: “constarán de aquí en adelante las mensualidades de cuatro números, ó sea el trimestre de doce, en lugar de trece.” (N° 51, septiembre 27, 1873; p. 816) El primer año duró hasta el 27 de septiembre de 1873, publicando un total de 51 números en lugar de 52 debido a que el sábado 12 de abril de 1873, durante la “Semana mayor”, no se publicó Ensayo Literario, tal como se había advertido en el Nº 27 del primer año (abril 5, 1873; p. 426). Lugar de publicación:

Lugares de distribución: Caracas, La Guaira, Puerto Cabello, Puerto Ordaz,

Caracas, Venezuela

Valencia, Los Teques, Petare y Guatire.

Costo: Seis reales mensuales por cuatro números, o un real y medio por cada número suelto. Intencionalidad: El prospecto, presentado en el primer número de la publicación, plantea: Mucho tiempo ha que venimos notando en Venezuela la falta de una de esas publicaciones que abundan en Europa y los Estados Unidos -que los ingleses llaman “Magazine” o sea Folleto- en que se ofrece una lectura útil é instructiva á la vez que amena y aun divertida, á un precio tan módico que esté al alcance de todos. Al presentarnos ante el inteligente público caraqueño, no nos mueve ningun sentimiento de presunción, sino el deseo de prestar nuestro contingente á la grande obra regeneradora iniciada ya por el General Guzman Blanco, y tan dignamente secundada por su Ministro de Fomento, Doctor Martin Sanabria. No somos escritores -por consiguiente no ofrecemos nada original- sin que por esto desechemos algo de mérito que se nos presente: nuestro propósito es aprovechar la ilustración, industria y talento de otros, ofreciendo varios artículos en los cuales se encontrarán en compendio la historia, la biografia, la astronomía, etc., y ademas viajes y novelas, y todo lo que pueda. Este es nuestro propósito: depende su buen o mal éxito del juicio que de él forme el público criterio y del apoyo que le conceda. Caracas, septiembre 29 de 1872. La Empresa. (N° 1; septiembre 30, 1872; p. 1) Con su cierre, se plantea que Ensayo Literario había sido fundado: “...con el doble objeto de proporcionar a la juventud venezolana y en especial a las Señoritas una lectura amena a la par que provechosa, y de asegurarnos una modesta utilidad”. (abril 11, 1874). Observaciones: Su costo era cancelado por medio de la suscripción. Lugar de recolección de los datos: “Hemeroteca-Mapoteca” de la Fecha: mayo 1997 – diciembre 2004. Academia Nacional de la Historia, Caracas-Venezuela. Investigador/a: Verónica Gallego Mengod Observaciones: La data fue obtenida en un largo período y provino de diversas fuentes, tales como: La opinión nacional y Arístides Rojas (1907), entre otros.

Por su parte, la Matriz B nos permite observar un resumen de las características de los números a los que se pudo acceder de Ensayo literario durante todos los años en que ésta fue publicada. Por razones de espacio sólo se presentarán los primeros números, el resto se puede consultar en Gallego (2005).

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Cuadro Nº 2. Características formales de los números de Ensayo Literario (Matriz B: UBICACIÓN 2) Nº

Fecha

Año

Mes

Nº de Páginas

1

Septiembre 30 1872

I

1-17

2

Octubre 12

1872

I

17-32

3

Octubre 19

1872

I

33-48

4

Octubre 26

1872

I

49-64

5

No se posee

1872

II

65-81

6

Noviembre 09

1872

II

82-96

7

Noviembre 16

1872

II

97-112

8

Noviembre 23

1872

II

113-128

9

Noviembre 30

1872

III

129-144

Observaciones La pág. 16 fue llamada 15. La pág. 17 no está numerada y se repite en el Nº 2.

No se pudo acceder a este número.

La pág.137 fue llamada 371

3.2. DESCRIPCIÓN DEL CONTENIDO DE CADA NÚMERO DE ENSAYO LITERARIO Al llenar la Matriz C para cada número de Ensayo literario, obtenemos un total de 67 cuadros que resumen el contenido de los 67 números que constituyen esta publicación de 1244 páginas. En estos cuadros se puede identificar cada uno de los títulos de los textos que en ella fueron publicados, las fechas en las que esto sucedió, el número de páginas que estos textos ocuparon, las marcas autoriales que tenían, así como la sección a la que pertenecían y la categoría (correspondiente al género discursivo) en la que fueron ubicados por la investigadora. Todos los cuadros resultantes se encuentran en Gallego (2005). A continuación, en el cuadro 3, podemos observar los datos correspondientes al primer número de la publicación. Cuadro Nº 3. Contenido del primer N° de Ensayo Literario (Matriz C: CONTENIDO)

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Verónica Gallego M.: Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros ...

En Gallego (2005), se hizo posible abordar Ensayo literario como una totalidad en 67 cuadros, obteniendo interesantes resultados que no sólo hablan del contenido explícito de esta publicación, sino que también permiten ver el modo como ésta evolucionó y la relación que fue estableciendo con el contexto en el que era publicada. Los resultados generales obtenidos se pueden encontrar en Gallego (2005) pues, por razones de espacio, presentaré aquí únicamente un resumen de los mismos, siguiendo los lineamientos que presenté en esta propuesta metodológica: 3.2.1. Frecuencia de aparición de cada sección/categoría en Ensayo Literario Las oportunidades en que cada sección o categoría aparecía en Ensayo literario se midió contabilizando la cantidad de números en los que se identificaba la presencia de éstas y contrastando el total con la cantidad de números con los que se contaba (67 números en total). Esto permitió identificar cuáles eran las secciones y categorías que aparecían con mayor frecuencia, y cuáles con menor. Cuadro Nº 4. Frecuencia de aparición de cada sección/categoría en Ensayo literario Sección - Categoría

TOTAL Nº veces

TOTAL %

Ensayo Literario

67

Novelas por entregas

65

100,0% 97,0%

Historia

64

95,5%

Acertijos

63

94,0%

Sección de las Amiguitas

59

88,1%

Astronomía

50

74,6%

Miscelánea

39

58,2%

Sección de los Amiguitos

31

46,3%

Editorial

27

40,3%

Poesía

23

34,3%

Editorial: Nota al pie

19

28,4%

La cocina para todos

16

23,9%

Relatos

15

22,4%

Otros (Ensayo)

14

20,9%

Ciencia

14

20,9%

Otros (Historia)

13

19,4%

Moda

10

14,9%

Editorial: Errata

10

14,9%

… 67

3.2.2. Géneros privilegiados en Ensayo Literario Como se indicó antes, no todos los textos de un mismo género discursivo se encuentran en una misma sección o categoría. Por ejemplo, existen géneros 21


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que se pueden observar en varias categorías distintas, como sucede con las novelas por entregas, que se encuentran en tres secciones diferentes: en la Sección de las Amiguitas, en la Sección “Ensayo literario” y en la Categoría “Novelas por entregas”. Por ello, decidí agrupar los textos tomando en cuenta el género discursivo al que pertenecían. Aquí se presenta una versión reducida del cuadro resultante presentado en Gallego (2005). La información del cuadro Nº 5 me permitió afirmar que los géneros discursivos privilegiados en Ensayo Literario (observados en más del 80% de los números) fueron: las Novelas por entregas, los Acertijos, la Historia, los Artículos Científicos y las Recetas de Cocina. 3.2.3. Momentos de aparición o desaparición de cada sección o categoría en Ensayo Literario Otra forma de identificar la receptividad de Ensayo Literario consiste en revisar los momentos de aparición y desaparición de las secciones y categorías. A continuación, se presenta una adaptación del análisis gráfico original (Gallego, 2005) que evidencia los momentos en que aparece y/o desaparece cada sección o categoría en cada número de la publicación. Al observar el gráfico Nº 1, se puede determinar que las secciones como “Ensayo Literario”, “Historia”, “Acertijos”, la “Sección de las Amiguitas” y la categoría “Novelas por entregas”, están presentes en la mayoría de los números y tienen una aparición particularmente regular. Otras categorías aparecen en menor cantidad de oportunidades, pero su aparición se reparte regularmente entre todos los números de la publicación, tales como: “Astronomía”, “Poesía”, “Otros (Historia)”, “Editorial”, “Editorial: Nota al pie”, “Editorial: Errata”, “Relatos”, “Otros (Ensayo)”, “Teatro”. Sin embargo, existe un suceso que reviste particular interés: el de dos secciones que habían sido regulares y que desaparecen de manera intempestiva a mediados de la publicación: la sección “Misceláneas” y la “Sección de los Amiguitos”. Al observar el gráfico, se hace evidente que la detención de la publicación de la “Sección de los Amiguitos” coincide con la aparición de dos categorías: “La cocina para todos” y la “Moda”. Al analizar el contexto histórico y otros factores, se puede discernir que es muy posible que la identificación del público al que iba dirigido Ensayo Literario haya determinado este cambio de dirección, que excluye al género masculino (“los amiguitos”) e incluye y legitima tópicos que, desde la construcción patriarcal, interesan al género femenino (Gallego, 2000, 2005). Además, la intempestiva suspensión de “Misceláneas” coincide con el surgimiento de “La cocina para todos”. Este factor, aunado al hecho que “Misceláneas” presentó recetas de cocina en todos sus números, hace suponer que “La cocina…” llega sustituyendo y, por lo tanto, sincerando y legitiman22


Cuadro Nº 5. Oportunidades de aparición de cada género discursivo en Ensayo Literario

Verónica Gallego M.: Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros ...

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Gráfico Nº 1. Momentos de aparición o desaparición de cada sección o categoría en Ensayo Literario 7 (1)

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Verónica Gallego M.: Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros ...

do la presencia de recetas de cocina en Ensayo Literario. Estos datos serán analizados más adelante con mayor profundidad. 3.3. PÁGINAS OCUPADAS POR CADA SECCIÓN O CATEGORÍA EN ENSAYO LITERARIO La cantidad de páginas ocupada por cada sección o categoría en cada número de Ensayo literario, se calculó a partir de la información arrojada por los renglones “N° de página” y “Sección/Categoría” de la Matriz C. Esta cantidad se fue especificando en un cuadro de doble entrada. A continuación, se sumó el total de páginas por sección y categoría y, a partir de esta información, se calculó el porcentaje de páginas ocupadas por cada sección o categoría en el total de los números de Ensayo literario. La categoría “Novela por entregas” es la que mayor número de páginas ocupa en el total de la publicación de Ensayo Literario, un 21,8% del total. Le siguen, en orden decreciente, las secciones “Ensayo Literario” (12,4%), “Historia” (12,2%), “Sección de las Amiguitas” (10,8%), la categoría “Astronomía” (8,2%), la categoría “Poesía” (4,9%), la “Sección de los Amiguitos” (4,5%), los “Acertijos” (4,3%) y las “Misceláneas” (4,2%), entre otras. Los porcentajes y el gráfico resultantes se presentan a continuación. Gráfico Nº 2. Páginas ocupadas por cada sección o categoría en Ensayo Literario

4. Análisis de los datos Si analizamos los datos obtenidos se pueden hacer muchas inferencias. Pero si, además, contrastamos éstos con lo sucedido en la época, la utilidad de estos datos cobra una nueva dimensión. Sólo como muestra, podemos analizar el modo como lo presentado hasta ahora puede vincularse con los ocho 25


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anuncios publicitarios publicados en La Opinión Nacional entre el viernes 4 de octubre de 1872 (Nº 1070, p. 2) y el lunes 4 de noviembre de 1872 (Nº 1094, p. 4). Allí Isabel Alderson, asumiendo su carácter de redactora de publicación, plantea que los “conocimientos útiles” que Ensayo literario ha de almacenar “para las familias” son: “Moral – Literatura – Historia – Ciencia Amena y Variedades”. Los hallazgos nos permiten corroborar si la redactora cumplió lo prometido en el anuncio publicitario, y, al contrastarlos, se evidencia que todos los tópicos propuestos en el anuncio están presentes en prácticamente todos los números que poseemos de la publicación: • La “Moral” se ve representada a través de los ensayos literarios (que se encuentran en el 52% de los números a los que accedí) y las novelas por entregas (que se observan en el 100%); • La “Literatura”, se observa en las novelas por entregas (100% de los números), los ensayos literarios (52%), la poesía (34%), los relatos (22%) y el teatro (en un 4% de los números). • La “Historia” está presente a través de los artículos históricos1, en un 96% de los números. • La “Ciencia Amena” se evidencia a través de los artículos científicos2 presentes en un 88% de los números que conforman la publicación. • Las “Variedades”, presentes a través de las secciones “Misceláneas” (observadas en un 58,2% de los números); y “Acertijos” (en un 97%) se encuentran prácticamente en todos los números de la publicación (el 98%). Sin embargo, en este anuncio publicitario Isabel Alderson deja de considerar dos tópicos de importancia que se asumen tardíamente como parte integrante de la publicación: las recetas de cocina, presentes en un 81% de los números3; y la moda, que se observa en un 13% de los números de Ensayo literario. Es posible que estos temas no se mencionaran en el anuncio publicitario que inaugura la publicación dado que, en un inicio, los mismos no formaban parte del proyecto de revista que la editora se había planteado. De hecho, durante los primeros meses de su publicación, Ensayo Literario se publicita como una revista para la familia o para la juventud, pero nunca especifica que estuviese destinada a ser leída exclusivamente por mujeres, aclaratoria que era común en la época para las llamadas “revistas femeninas”. A los ocho meses de su publicación, comienzan a producirse cambios que denotan que se está asumiendo el género de las lectoras, tales como la eliminación de la “sección de los amiguitos” y la aparición de tópicos considerados más patriarcalmente femeninos, como lo son la moda y la cocina. Esto puede considerarse una transformación profunda, de fondo, pues “las grandes transformaciones de la 26


Verónica Gallego M.: Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros ...

revista ocurren cuando se finiquita una época y se comienza otra nueva, la cual suele aparejar modificaciones profundas en los contenidos…” (Osuna,1998: 79). Con el cierre de la publicación, se plantea de manera definitiva el cambio en la perspectiva de la editora, quien pasa a afirmar que Ensayo Literario había sido fundado “...con el (…) objeto de proporcionar a la juventud venezolana y en especial a las Señoritas una lectura amena a la par que provechosa…”. (abril 11, 1874, la negrita es mía). El modo como los hallazgos obtenidos se relacionan con el contexto de la publicación, se puede estudiar con mayor profundidad al leer la investigación de la que provienen estos datos y este análisis (Gallego, 2005).

5. A manera de conclusión Si bien la metodología que aquí propuse cumplió con su finalidad original, vale decir, servir como punto de inicio para el análisis de Ensayo literario, considero que el potencial que ella alberga es mucho mayor. Esta metodología podría ser utilizada para analizar todos los números de cualquier publicación periódica, nacional o internacional, permitiendo comprender, por ejemplo, cuáles son los géneros discursivos, secciones o categorías privilegiadas por la editorial de dicha publicación periódica, en detrimento de otras. Por medio de esta metodología también es posible determinar los momentos de aparición y desaparición de cada género discursivo en cualquier publicación periódica, lo que nos brinda la posibilidad de analizar la evolución de la misma. Esto permitirá discernir qué géneros, secciones o categorías aparecen sustituyendo a otros, lo que, a su vez, nos brindará una visión trasversal de la publicación periódica como un todo, permitiéndonos comprender el modo como ella ha evolucionado en su contexto. La aplicación de esta metodología abre la posibilidad a la realización de estudios contrastivos. En este sentido, espero que este artículo pueda servir como una invitación para que, en un futuro cercano, tesistas, investigadores e investigadoras de la lengua, el análisis del discurso y la literatura, se valgan de esta metodología con la finalidad de aproximarse a las publicaciones periódicas con una mirada diferente, que les abrirá una nueva posibilidad para su estudio: la de abordarlas como un todo.

NOTAS 1 El historiador del siglo XIX comienza a identificarse cada vez en mayor medida con la investigación científica, lo que lo lleva a irse alejando de la producción literaria. (Burke, 1993: 13). De aquí que la presencia de artículos históricos en Ensayo Literario, implique la introducción de un estadio intermedio entre la no27


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ción de literatura y la de ciencia, así como un interés por parte de la editora por acceder a los campos de conocimiento privilegiados en la época. 2 La presencia de artículos científicos en una revista literaria no solía ser usual en la época, pero sucedía ocasionalmente (Carter, 1959; Cuenca, 1980). El surgimiento del positivismo a principios del siglo XIX como una nueva forma por excelencia de construir el conocimiento científico, es, al parecer, un factor que determinó su presencia en Ensayo Literario. 3 Si bien la sección “La Cocina para todos” es de aparición tardía, desde el inicio de la publicación se habían presentado recetas de cocina en la sección “Misceláneas”; de ahí la razón de una presencia tan regular de tópicos que se asumen tardíamente.

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VERÓNICA GALLEGO MENGOD es Magíster Scientiarium en Estudios Literarios (UCV), Licenciada en Letras (UCV) y Licenciada en Psicología (UCV, Magna Cum Laude). Se ha desempeñado como docente a nivel universitario en la Universidad Central de Venezuela (Escuelas de Artes, Psicología y Administración), USB, UNE y en el IUT Región Capital “Federico Rivero Palacio” (IUT-RC). Ha sido docente de Metodología de Investigación en la Especialización en Telecomunicaciones y se ha desempeñado como Coordinadora del Área Lengua y Comunicación y Metodología de la Investigación (IUT-RC, 2004-2007). Actualmente es docente de Lengua y Comunicación y del Taller de Investigación y Desarrollo Tecnológico, así como Coordinadora de la Cátedra Libre de Literatura en el IUT-RC. Correo electrónico: vgallegomengod@yahoo.com 30


ARTÍCULO

Perspectivas en el análisis de la multimodalidad: desde los inicios al estado del arte

MARTÍN KALTENBACHER Universidad de Salzburgo. TRADUCCIÓN: C. GABRIELA D’ANGELO

RESUMEN - Este artículo proporciona una amplia visión histórica desde los inicios del análisis multimodal hasta los candentes temas actuales y las perspectivas futuras en el estudio de la multimodalidad. A diferencia de otras publicaciones, se considera que el comienzo histórico de las investigaciones sobre multimodalidad fue el Tratado sobre Laoconte de Lessing (1766), de modo que lo que actualmente se da es el resurgimiento de un debate que ya había tenido lugar, parcialmente, entre los clasicistas alemanes. Un tema que se discute fervientemente en la actualidad es cómo los modos se relacionan con otros modos en forma de sub-modos y dentro de los diferentes medios. El potencial de significación de un modo cambia de acuerdo con la preponderancia del modo dentro del constructo semiótico así como también a través de la pérdida o adquisición del significado meta-funcional en el desarrollo tecnológico de los medios masivos. Un ejemplo de esto es la tipografía. Se presentan nuevos temas y tendencias en el campo actual de la investigación de la multimodalidad y los últimos descubrimientos en una gama de estudios en áreas de investigación aplicada, por ejemplo se presentan y discuten trabajos sobre traducción en hospitales, diseño de hipertextos, diseño de museos, subtitulado de películas y traducción de tiras cómicas. Para terminar, se esbozan las futuras perspectivas sobre cómo llevar la investigación de la multimodalidad a una base más empírica, por ejemplo a través del análisis del corpus multimodal. PALABRAS CLAVE: multimodalidad, semiótica, tipografía, síntesis y automatismo del habla, medicina, hipertexto, aprendizaje, traducción, análisis de corpus ABSTRACT. This article gives a broad historical overview from the early beginnings of multimodal analysis to currently burning issues and future perspectives in the study of multimodality. In contrast to other publications, the historical beginning of multimodality research is seen with Lessing’s Treatise on Laocoon (1766), so what we see today is the revival of a debate that was partly already discussed among the German classicists. A fervently discussed topic today is how modes relate as sub-modes to other modes and within different media. The meaning potential of a mode changes according to the salience of the mode within a semiotic construct as well as through the loss or gain of meta-functional meaning in the technological development of the mass-media. This is exemplified for typography. New topics and trends in current multimodality research are portrayed, and recent findings in a range of studies in applied research fields, such as translation in hospitals, hypertext design, museum design, film sub-titling and comics translation are presented and reviewed. Finally, future perspectives on how to put multimodality research on a more empirical basis, e.g. through multimodal corpus analysis, are outlined. Recibido: 18 de marzo de 2007 • Aceptado: 16 de agosto de 2007.

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KEY WORDS: multimodality, semiotics, typography, speech synthesis and automation, medicine, hypertext, learning, translation, corpus analysis. RESUMO. Este artigo oferece uma ampla visão histórica desde os inícios da análise multimodal até os candentes temas atuais e as perspectivas futuras no estudo da multimodalidade. Ao contrário de outras publicações, considera-se que o Tratado sobre Laoconte de Lessing (1766) foi o começo histórico das investigações sobre multimodalidade, de modo que o que atualmente acontece é o ressurgimento de um debate que já tinha acontecido, parcialmente, entre os classicistas alemães. Um tema que é discutido ferventemente na atualidade é como os modos se relacionam com outros modos na forma de sub-modos e dentro dos diferentes meios. O potencial de significação de um modo muda segundo a preponderância do modo dentro do construto semiótico assim como também através da perda ou adquisição do significado meta-funcional no desenvolvimento tecnológico dos meios em massa. Um exemplo é a tipografia. Apresentam-se novos temas e tendências no campo atual da investigação da multimodalidade e os últimos descobrimentos em uma gama de estudos nas áreas de investigação aplicada, por exemplo, apresentam-se e discutem-se trabalhos sobre tradução em hospitais, desenho de hiper-textos, desenho de museus, subtitulagem de filmes e tradução de historietas cómicas. Para terminar, são esboçadas as futuras perspectivas sobre como levar a investigação da multimodalidade a uma base mais empírica, por exemplo, através da análise do corpus multimodal. PALAVRAS CHAVE: multimodalidade, semiótica, tipografia, síntese e automatismo da fala, medicina, hiper-texto, aprendizagem, tradução, análise do corpus.

Introducción Helmut Stöckl (en prensa) ha afirmado que el florecimiento de las investigaciones sobre multimodalidad es «el descubrimiento de lo obvio». Y, de hecho, la multimodalidad debería ser obvia, no sólo para los que nos ocupamos de la investigación científica de los sistemas semióticos y sus interrelaciones, sino para todo aquel involucrado en el proceso de escritura o diseño de textos de cualquier tipo. A pesar de, o probablemente debido a su obviedad, la investigación multimodal es una disciplina muy joven o, para decirlo con más propiedad, es una disciplina que debería haber resurgido mucho antes. El presente artículo trata de esbozar algunos de los temas candentes de la investigación multimodal desde sus inicios al actual estado del arte. La parte 1 trata sobre el desarrollo histórico de la disciplina, mencionando los aportes que han hecho a este campo los clasicistas alemanes, la lingüística sistémico funcional y el análisis del discurso. En la parte 2 se discutirán preguntas teóricas referidas a las jerarquías modales y al cambio de preponderancia y función de los modos, centrándonos particularmente en la tipografía. En la parte 3 abordaremos algunos campos industriales y económicos en los que se aplica la multimodalidad con mayor dinamismo. Y en la parte 4 cerraremos el artículo con un llamado para que se realicen investigaciones de carácter más empírico, y sugeriremos algunas perspectivas para el futuro desarrollo de la investigación multimodal.

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1. El crecimiento de una disciplina - breve historia de la investigación multimodal 1.1. LESSING Y LOS CLASICISTAS ALEMANES. Muchos lingüistas, particularmente aquellos con antecedentes sistémicos funcionales, consideran que la investigación multimodal nació con la publicación de los dos innovadores libros de Kress & van Leeuwen: Reading Images (1990) y Reading Images: The Grammar of visual design (1996). Pero mucho antes de la publicación de estos dos influyentes libros, los académicos habían comenzado a mirar el potencial semiótico inherente a los diferentes modos y medios. En 1755, Johann Joachim Winckelmann escribió un influyente tratado titulado Über die Nachahmung der griechischen Werke in der Malerei und Bildhauerkunst (Pensamientos acerca de la imitación de obras griegas en la pintura y la escultura), que llevó a Gotthold Ephraim Lessing (1766) a escribir su famosa respuesta Laokoon: oder über die Granzer der Malerei und Poesie (Laoconte: un ensayo sobre los límites de la pintura y la poesía). Este ensayo debe ser considerado como el primer abordaje al estudio de la multimodalidad. Lessing analiza dos famosos retratos de la muerte de Laoconte y sus dos hijos. Laoconte fue un sacerdote troyano que aconsejó a su pueblo que no permitiera entrar a la ciudad de Troya el gigantesco caballo diseñado por el héroe griego Odiseo. Sin embargo, los dioses habían decidido la caída y la destrucción de Troya y enviaron dos malignas serpientes para que mataran a Laoconte como advertencia para que los troyanos no destruyeran el caballo. Este asesinato es el tema de dos famosas obras de arte clásicas. Una es la antigua escultura ‘El grupo Laoconte’ (ver Figura 1), hallada en Roma en 1506 y que aún hoy puede verse en el Museo del Vaticano. La otra es un pasaje de la épica nacional romana «La Eneida» de Virgilio (Eneida 2, 199-267), en la que Eneas narra cómo Laoconte fue asesinado por las serpientes. Figura 1: El grupo Laoconte en los Museos del Vaticano

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Ambas obras describen el mismo hecho mítico, es decir, tratan de construir el mismo significado. Lessing escribe acerca de cómo este significado se expresa de manera diferente de acuerdo con el modo en el que se narra la historia. Una gran diferencia en la semiótica de la narración épica y la escultura es el hecho de que la escultura es estática, mientras que el poema es dinámico (Lessing, 1766/1990, pp. 35f.). Las esculturas pueden mostrar sólo un momento de una historia compleja y, por lo tanto, deben concentrarse en el clímax del argumento. El poema puede mostrar la historia completa como si se desarrollara a través del tiempo. Una de las diferencias más notorias en estas dos obras es la forma en que se presenta el grito de Laoconte. Lessing (1766/1990, p.29) sostiene que la escultura griega muestra a un Laoconte que suspira más que grita, ya que un grito afearía su rostro; los escultores griegos tenían que retratar a sus héroes como poseedores de la más pura belleza, incluso si padecían un dolor mortal. El poema de Virgilio no padece de este tipo de restricciones, ya que, como Lessing (1766/1990, p. 35) sostiene «cuando el Laoconte de Virgilio grita, ¿quién va a pensar que para gritar se necesita una boca grande y que una boca de gran tamaño nos hace feos?» Por lo tanto tiene sentido que Virgilio permita que su héroe trágico grite (‘clamores simul horrendos ad sidera tollit / al mismo tiempo manda horribles gritos a las estrellas’; Virg. Eneida 2, 222), ya que esto no viola ninguna convención de género sino que contribuye al desarrollo dinámico de la trama. Lessing continua trabajando sobre las diferencias entre las dos obras y relaciona las características semióticas generales de los respectivos géneros, escultura y escritura. En otras palabras, explora las modalidades en las que se basan estas formas artísticas diferentes y describe su potencial y sus limitaciones semióticas. Su ensayo puede ser considerado como uno de los primeros estudios multimodales de las humanidades europeas. Este hecho ha sido ampliamente referido, particularmente en filología alemana y en el período clásico de la literatura alemana, por autores como Schiller (Über das Patheische, Tratado sobre lo patético, 1793) y Goethe (Über Laokoon, Un tratado sobre Laoconte, 1798). Como tal, el discurso sobre Laoconte se centra en los mismos temas que el famoso libro de Kress & van Leeuwen (1990, 1996) y, en particular, el de O’Toole (1994) que aborda y profundiza el nuevo marco de análisis. Sin embargo, resulta sorprendente que hasta el momento este hecho no se haya reflejado en los trabajos modernos sobre multimodalidad. 1.2. HALLIDAY Y EL RECONOCIMIENTO DE LA SEMIOSIS COMO HECHO SOCIAL Como se mostró anteriormente, el actual interés en investigar los procesos multimodales no puede verse completamente como una nueva disciplina sino como el resurgimiento o redescubrimento de un importante e interesante campo de investigación. La principal diferencia entre los nuevos y los antiguos abordajes es que los clasicistas alemanes veían las obras que estudiaban 34


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con ojos de críticos de arte en general y con ojos de críticos literarios en particular. En la actualidad, los académicos que trabajan en el campo de la multimodalidad a menudo vienen de la lingüística y, en particular, de la escuela de lingüística sistémico funcional desarrollada por Halliday (por ejemplo, 1961, 1975). Esta rama de la lingüística ve el lenguaje como un sistema semiótico que explotamos para funcionar en un amplio contexto social y cultural. Es este énfasis en el contexto social, la principal diferencia respecto de los abordajes lingüísticos tradicionales, estructuralistas y generativos, en los que las oraciones se ven y se analizan en sí mismas, desprovistas de todo cotexto y contexto situacional que pueda rodearlas. La visión sistémica considera que este contexto situacional constituye los factores determinantes de las estructuras semióticas que elegiremos en nuestras interacciones sociales con los demás (Halliday, 1978, p.110). Estas estructuras semióticas incluyen tres dimensiones que constituyen tres tipos diferentes de significados: - campo (el tema del intercambio lingüístico) le da forma al significado ideativo; - tenor (el rol de la relación entre las personas que participan en el intercambio) le da forma al significado interpersonal; y - modo (el canal a través del cual se transmite el intercambio) modela el significado textual. Las tres dimensiones proporcionan el «marco conceptual para representar el contexto social como el medio ambiente semiótico en el que las personas intercambian significados» (ibid.). 1.3. KRESS Y VAN LEEUWEN Y LA SEMIÓTICA DE LA IMAGEN Los primeros que extendieron las tres dimensiones metafuncionales a un modo semiótico que no fuera el lenguaje fueron Kress & van Leeuwen (1990, 1996) y O’Toole (1994). Kress & van Leeuwen (1990, 1996) comenzaron a explorar la semiótica de las imágenes (dibujos, pinturas, gráficos, bosquejos, mapas, retratos, fotografías, etc.) en un profundo análisis de lo que dieron en llamar: - ‘patrones de representación’ (1996, p. 13), es decir, cómo visualizamos nuestra experiencia del mundo (significado ideativo); - los ‘patrones de interacción’ (ibid.), es decir lo que sucede entre los que realizan las imágenes y aquellos que las observan (significado interpersonal); - los ‘principios de composición’ (1996, pp. 181 ff ), es decir, cómo las imágenes están visualmente organizadas por su valor informativo, preponderancia contextual (salience) y su marco de referencia (framing). 35


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En trabajos más recientes, Kress & van Leeuwen (2001) han ampliado su visión de los textos multimodales como articulaciones múltiples que pueden crear significado en y a través de los dominios del discurso, el diseño, la producción y la distribución. 1.4. O’TOOLE Y LA SEMIÓTICA DEL ARTE EN EXHIBICIÓN Al mismo tiempo que Kress y van Leeuwen desarrollaban su marco semiótico para abordar el significado de lo visual, O’Toole (1994) adaptaba la visión sistémica funcional del lenguaje a la semiótica del arte en exhibición, y en ese marco, principalmente para el análisis de la escultura, la arquitectura y la pintura. En analogía con el lenguaje, él sostiene que las tres metafunciones son, de hecho, las funciones de todo tipo de semiosis y, de acuerdo con esto, una obra de arte sólo puede ser analizada a la luz de estas tres funciones. En su teoría de la semiótica, las tres metafunciones son: - la ‘función modal’ (interpersonal), que refiere a cómo la atención, los pensamientos y las emociones del observador están unidas y relacionadas a la obra (O’Toole, 1994, pp. 5ff ). En el retrato de la muerte de Laoconte descripto anteriormente, la función modal se relaciona exactamente con cómo los elementos que emocionan, como el suspiro, el dolor o la tristeza, influyen sobre la recepción subjetiva del observador de esta obra de arte; - la ‘función representacional’ (ideativa), es la que presenta a un observador lo que la obra de arte de hecho muestra (O’Toole, 1994, pp. 12ff ). Esta transmite información básica sobre las personas, los objetos, las acciones, los hechos, las escenas, los paisajes, etc. que se muestran en una pintura o en una escultura, en nuestro caso, dos serpientes que estrangulan a tres personas; - la ‘función composicional’ (textual) (O’Toole, 1994, pp. 22ff.), que representa las decisiones del artista relacionadas con la organización del espacio disponible, la distribución de las formas, las líneas, los colores, etc.. En nuestro ejemplo, esto se relaciona con la distribución de los cuerpos en relación el uno con el otro, por ejemplo, colocar a Laoconte como la figura más grande en el centro de la escultura, presentándolo por lo tanto también como tema. Al igual que las metafunciones del lenguaje, ‘‘las tres funciones siempre trabajan juntas. Son inseparables, y sólo las separamos en nuestra descripción por la conveniencia de concentrarnos en cada uno de los sistemas particulares que operan en cada función’’ (O’Toole, 1994, pp.22f.).

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1.5. ANÁLISIS DEL DISCURSO MULTIMODAL Mientras la lingüística sistémico funcional proporcionó la teoría lingüística a la luz de la cual muchos académicos se orientaron hacia la multimodalidad, la disciplina madre de aplicación fue el análisis del discurso (Iedema, 2003, pp. 29ff.). El análisis del discurso tradicional, o la lingüística textual como se la llamó en un primer momento (por ejemplo, Halliday & Hasan, 1976; De Beaugrande & Dressler, 1981), comenzaron a explorar las estructuras gramaticales que funcionaban más allá de los límites de la oración, es decir, a nivel textual, e investigaron los fenómenos que unían oraciones individuales para formar un todo cohesivo y coherente. El objeto de estudio original fue, primero, el texto escrito y, después, el texto hablado, los que eran considerados como fenómenos más o menos monomodales. Mientras tanto, el trabajo pionero de Kress & van Leeuwen y O’Toole ha servido de inspiración para muchos académicos y lingüistas para profundizar la teoría sistémico funcional y los métodos de análisis del discurso aplicándolos a otros tipos más complejos de semiosis. Los lingüistas se han dado cuenta de que no existe el discurso monomodal puro. Que el lenguaje hablado no existe sin gestos que lo acompañen, muecas, postura corporal y movimiento de la vista, del mismo modo que los textos escritos no existen sin marcos, espacios, tipografía ni color. De modo que lo que vimos no fue, de hecho, un cambio de atención de mono a multimodalidad sino el reconocimiento de la naturaleza completamente multimodal de todo texto (Cf., p.e., Scollon & Levine, 2004: 1). Una de las tendencias más recientes en análisis del discurso multimodal es explorar el despliegue multimodal del discurso en los nuevos medios que proporcionan las tecnologías de información y comunicación. Parece que hasta el momento hemos subestimado la gran influencia que tienen las limitaciones tecnológicas de los nuevos medios sobre el discurso que en ellos tiene lugar. La Mesa Redonda de Georgetown (Georgetown Round Table, GURT) lanzó este tema a la palestra y lo hizo centro de sus discusiones en 2002, y muchas de esas discusiones están actualmente disponibles en un libro nuevo titulado Discourse & Technology - Multimodal Discourse Analysis, editado por Levine & Scollon (2004). Algunas de las preguntas que surgen en esa publicación son: - Cómo el concepto de ‘contexto’ para discursos en comunicación mediada por computadora, los mensajes de correo electrónico y los chats necesitan adaptarse al cambiante medio físico y virtual en el que se desarrolla la comunicación (Jones, 2004); - Cómo se aplican los rituales retóricos tales como pregunar, aludir y citar en videoconferencias a fin de establecer autoridad, identidad y diseño del destinatario (Davis & Mason, 2004); 37


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- Cómo las relaciones entre las tecnologías de la representación (multimodalidad) y las tecnologías de la diseminación (multimedialidad) en softwares educativos da forma al educando, al medio de aprendizaje y al contenido (Jewitt, 2004); - Cómo las videograbaciones han abierto nuevas posibilidades para el análisis del discurso que incorpora formas de comunicación no verbal, como el diseño espacial y arquitectónico de un desván que limpiaron voluntarios vocacionales (de Saint-Georges, 2004), el retiro y la distribución de las mercaderías como parte de un ‘discurso de atención al público’ en una tienda de departamentos (Filliettaz, 2004), el contacto visual y el diseño gráfico de una entrevista con solicitante de Cédula de Residencia (Johnston, 2004) y modos de compensar la falta de contacto visual en interacciones entre videntes y no videntes (Everts, 2004).

2. Cambio de jerarquías y cambios de funciones 2.1. ¿MODOS, VARIANTES, SUBMODOS O CARACTERÍSTICAS? Algunos de los puntos cruciales que se están debatiendo en la actualidad en relación a esta nueva disciplina son: qué es exactamente un modo, cuál es la relación entre modo y medio, cuántos modos diferentes existen, y cómo se los puede categorizar tipológicamente. Algunos de estos temas surgen en el actual debate acerca de la jerarquía de la tipografía como recurso semiótico. ¿La tipografía es un modo en sí mismo y, de serlo, cuál es la relación entre tipografías y entidades tales como tipo, tamaño, negrita, itálica, letra negra versus roja, etc. de las letras? Van Leeuwen sostiene que la nueva tipografía es completamente multimodal. Comunica no sólo a través de las formas de las letras en sí sino también a través del color, la textura, la perspectiva, los marcos, el movimiento. Todos estos son modos que no son particulares de la tipografía sino que forman parte de un lenguaje visual multifacético que la tipografía tiene en común con las imágenes, el diseño de productos, la decoración de interiores y la arquitectura entre muchos otros. (Van Leeuwen, en prensa).

Cuando leemos la lista anterior de van Leeuwen, vemos que algunos de estos modos son más dominantes o sobresalientes, mientras que otros lo son menos. Por lo tanto, necesitamos categorizar los recursos semióticos en una jerarquía de modos primarios, secundarios, terciarios, etc. Lo están intentando, por ejemplo, Stöck (en prensa), que considera que la tipografía está ubicada en un continuum de recursos semióticos y distingue entre modos centrales (el lenguaje), variantes mediales (la escritura), modos periféricos (tipografía), submodos (color) y características (saturación, pureza). Contrariamente, Lim (en prensa) sostiene que la tipografía no debería ser vista como un modo semiótico sino como una red de sistemas que operan en el plano de 38


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la expresión del lenguaje. De modo que, al igual que las líneas, sombras y formas, los componentes tipográficos poseen potencial sólo como subsistemas a través de los que se expresa el significado. Un problema del que se debe dar cuenta es que ciertos modos, como el color, operan como submodos en diferentes niveles en una jerarquía de modos, dependiendo del medio o de la construcción semiótica en la que tienen lugar. En una pintura, el color tendrá más preponderancia y contribuirá más al significado global que el color de ciertas palabras o de ciertas letras en un texto. Esto significa que el color en un texto puede ser un submodo que conlleva parte del significado pero no significados esenciales, mientras que en una pintura, particularmente en la pintura abstracta, el color puede ser un modo central a través del cual se expresa la mayoría de la significación. 2.2. MODOS DINÁMICOS CON FUNCIONES CAMBIANTES Además de la preponderancia de los modos, pueden cambiar también algunas de las funciones originales que cumplían ciertos modos o incluso pueden desaparecer completamente con el paso del tiempo, de manera que el potencial de significación que se aloja en un modo puede también experimentar algunos cambios. Un ejemplo de este tipo de pérdida de potencial de significado es el diseño gráfico de las mayúsculas al comienzo de artículos o párrafos de revistas, como por ejemplo en Newsweek. Esas iniciales normalmente se imprimen en letras más grandes, negritas y mayúsculas. Históricamente esta técnica fue desarrollada por un cúmulo de razones. En la época medieval los monasterios recurrían a monjes particularmente eficientes para diseñar e iluminar las letras iniciales de los folios simples de un códice con oro, plata y colores que se obtenían combinando otros materiales preciosos. Las ‘mayúsculas ilustradas’ contenían las llamadas ‘miniaturas’, que eran dibujos muy pequeños que ilustraban parte del contenido del texto, a veces en forma de pequeños dibujos de historias completas. Estos ornamentos cumplían las tres metafunciones descriptas anteriormente. Desde el punto de vista ideativo, representaban las escenas, acciones, figuras que se describían en el texto y de este modo facilitaban la comprensión. En cuanto a la función interpersonal, cumplían una función estética apelando al lector y poniendo de manifiesto la habilidad del artista. A menudo los monasterios también deseaban exaltar su riqueza e incrementar el valor de los libros mediante el uso prolífico de oro o de otros materiales raros o de gran valor en el diseño caligráfico del libro. Por supuesto, la rica ornamentación de los ‘libros sagrados’ también se consideraba parte de la alabanza a Dios. Textualmente las iniciales servían para estructurar el texto en unidades jerárquicamente organizadas separándolo en capítulos y párrafos. De modo que las mayúsculas de los códices medievales eran multifuncionales y multimodales. El libro de Umberto Eco (1980, 1983) El nombre de la rosa nos puede aportar una idea ‘lúdica’ del trabajo de un calígra39


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fo y miniaturista medieval; para obtener una historia más profunda de la caligrafía ver, por ejemplo, Mazal (1985) o Jakobi-Mirwald (1997). Al contrario de lo que ocurría en tiempos medievales, en los libros y en las revistas modernas las iniciales han perdido bastante de su anterior potencial de construcción de significado. Tanto su significado interpersonal así como también su significado ideativo se reduce a un mínimo. Ya no se expanden en forma de miniaturas porque han sido reemplazadas por otras ilustraciones gráficas que, normalmente, no están unidas a la tipografía verbal, por ejemplo, fotografías o dibujos. En vez de elaborar un libro más valioso usando sustancias preciosas, en la actualidad se utilizan materiales y diseños de bajo costo a fin de mantener los valores de producción de los libros y revistas tan bajos como sea posible. La única función que queda de las mayúsculas iniciales es textual, dado que marcan el comienzo de nuevos artículos y secciones. Incluso esta información es bastante redundante, ya que también se expresa mediante otros recursos tipográficos tales como los encabezados, la tipografía, o incluso otros modos, tales como el espaciado o los enmarcados. Por lo tanto, la mayoría de las antiguas funciones de las mayúsculas caligráficas ya no se explotan y actualmente los lectores han perdido el inmenso potencial de significación que solían tener.

3. Análisis multimodal en investigación aplicada Aparte de los modos estudiados en el trabajo ya mencionado, los recursos semióticos que han sido más investigados incluyen: - todo tipo de visualización, como por ejemplo imágenes, películas, dibujos animados, etc., por ejemplo, Echkrammer (en prensa), Hodge & Kress (1988), Kaindl (en prensa), Stöckl (1998, en prensa), O’Halloran (2004a); - arquitectura, por ejemplo O’Toole (2004), Alias (2004); - modos acústicos tales como el habla, la música, el sonido, por ejemplo, van Leeuwen (1999); - color, por ejemplo, Kress y van Leeuwen (2002); - gestualidad, por ejemplo, Muntigl (en prensa), Kendon (1990), McNeill (1992, 2001); - y, por supuesto, varias combinaciones multisemióticas de diferentes modos, por ejemplo, Hofinger & Ventola (en prensa), Kaltenbacher (en prensa), Taylor (en prensa). Algunas de las ramas industriales y económicas hacia las que se ha orientado la investigación multimodal son:

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síntesis del habla y habla automática (sistemas telefónicos, robótica), medicina (hospitales, textos de auto ayuda); diseño de hipertextos (www, CD); la industria del entretenimiento (cine, caricaturas); y el sector educativo (materiales educativos, diseño de museos, aprendizaje por internet).

En la siguiente sección intentaré brindar un resumen amplio de algunos los últimos desarrollos en estos campos. Sin embargo, debido a la amplia gama de investigaciones multimodales y particularmente a su inmenso espectro de aplicación, un resumen de esta naturaleza debe necesariamente ser de alguna manera rudimentario. Muchas de las contribuciones que aquí se discuten se originan en una perspectiva sistémico funcional y se publican en dos nuevos libros sobre discurso multimodal, es decir, O’Halloran (2004b) y Ventola, Charles & Kaltenbacher (en prensa). 3.1. SÍNTESIS ORAL Y AUTOMATIZACIÓN DEL HABLA La investigación en este área siempre ha tenido una fuerte base tecnológica pero también ha comenzado a reconocer en la multimodalidad un elemento clave para el desarrollo de nuevos sistemas, en particular sistemas que permitan la interacción hombre-computadora. Los últimos trabajos en este campo se han orientado hacia, por ejemplo: - multimodalidad e inteligencia artificial en interfaces multimedia (Lee, 1997; Nijhold, 2003); - terminales de computadoras de pantallas táctiles interactivas (Raisamo, 1999); - unidades automáticas de generación de voz, por ejemplo asistentes de teléfonos celulares en automóviles o centros de atención de llamadas de servicio al consumidor automatizadas (Colby, 2002; Sajor, 2002); - modelos animados de rostros bidimensionales y cabezas tridimensionales que mueven labios y boca de acuerdo a la cualidad del fonema y fruncen el ceño, elevan el entrecejo, asienten y niegan con la cabeza de acuerdo con el contenido (Beskow, 2003). Esta rama depende tanto del desarrollo de la micro-electrónica, de la mecánica de precisión y de la ingeniería de software como de la cabal comprensión de los procesos semióticos subyacentes. El problema crucial a superarse es que solo puede predecirse el intercambio lingüístico de manera limitada. Los sistemas de síntesis del lenguaje existentes sólo son capaces de generar segmentos de significados recurrentes, por ejemplo, un reloj automático con 41


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una unidad de reconocimiento de voz puede responder a preguntas verbales del tipo ‘¿qué hora es?’ y generar la respuesta correcta porque este tipo de intercambio es altamente estandarizado. Sin embargo, si alguien le pregunta al reloj ‘¿ya es hora de almorzar?’, es poco probable que esa persona obtenga una respuesta apropiada. Por supuesto que existen sistemas de respuesta de llamadas que logran funcionar más allá de este nivel extremadamente básico, como un evaluador de este artículo me ha señalado. Muchos sistemas de servicios al cliente en aeropuertos, terminales ferroviarias, servicios telefónicos pero también servicios de asistencia técnica al cliente de empresas de computadoras pueden comprender y reaccionar a ciertas solicitudes. Sin embargo, todos estos sistemas se limitan a un dominio muy específico que es posible programar y ni bien se abandona este dominio la interacción se rompe. Además, muchos usuarios probablemente hayan experimentado la cansadora y frustrante experiencia de que la frase más repetida de muchos sistemas de respuesta automatizada sea ‘¡Por favor, repita!’. Por lo tanto es correcto sostener que los sistemas de generación de voz que existen hasta el momento sólo pueden reproducir cierta cantidad de habla grabada previamente o combinar frases en un contexto muy limitado dentro de un conjunto muy acotado de estructuras opcionales predeterminadas. Si estos sistemas alguna vez serán capaces de participar en una negociación de significados creativa que no se limite a lo verbal sino que incluya lo visual por medio de expresiones faciales y gestos, está muy en duda. 3.2. MEDICINA La medicina es una ciencia muy diversa y compleja y naturalmente también se alimenta de los avances y desarrollos de una vasta cantidad de ciencias auxiliares. La investigación multimodal se vincula con la medicina en una cantidad de formas, tanto en el campo tecnológico como en aspectos que dependen de la comunicación exitosa y la ilustración de conocimiento médico experto. Algunas de las instituciones médicas que recientemente han centrado su atención en el análisis de discursos multimodales son los hospitales, los centros de rehabilitación y los hogares para enfermos y ancianos; géneros clásicos, como la traducción, también se han volcado a la perspectiva de discurso multimodal. Bührig (en prensa), por ejemplo, ha analizado el discurso médico-paciente en hospitales en casos en los que el paciente no es hablante nativo de una lengua y requiere de la asistencia de un intérprete. Ella sugiere que uno de los principales obstáculos en este tipo de comunicación es la barrera lingüística que surge cuando los expertos utilizan un lenguaje especializado que las otras partes involucradas no conocen. En estas situaciones, médicos, pacientes e intérpretes a menudo tratan de superar la barrera lingüística recurriendo a modos semióticos alternativos a la comunicación verbal, y Bührig 42


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muestra cómo los médicos utilizan, por ejemplo, materiales visuales, tales como diagramas y esquemas, a fin de proporcionar a sus pacientes instrucciones acerca de las operaciones pendientes. Eckkrammer (en prensa) ha examinado hipertextos médicos de auto-ayuda a la luz de lo que ella denomina ‘capas inter-semióticas’ de textos multimodales. La autora muestra que los elementos verbales y pictóricos de un texto nunca desarrollan su significado en forma separada sino a través de un proceso de interacción entre las capas semióticas involucradas. Por ejemplo, la Figura 2.

Figura 2: Diseminación de gérmenes de tuberculosos a través del aire

Figura 2: ejemplo de capas intersemióticas del tipo ‘juxtaposición’, reproducidas de Eckkrammer (en prensa), (originalmente reproducidas de http:/ /www.cpmc.columbia.edu/tbcpp/abbouttb.html). Eckkramer sugiere cuatro dimensiones de capas inter-semióticas: - la transposición tiene lugar cuando las imágenes se reproducen en textos verbales o viceversa; - la yuxtaposición tiene lugar cuando el texto visual y el verbal coexisten sin mezclarse; - la combinación ocurre cuando los elementos visuales y verbales se combinan en un texto; - la fusión tiene lugar cuando las imágenes y el texto verbal se funden en una nueva forma textual. Además de su contribución a la investigación del discurso médico, Eckkrammer también toca otras áreas clave de la investigación sobre la multimodalidad, la del diseño de hipertexto. 43


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3.3. DISEÑO DE HIPERTEXTO El gran éxito y la rápida difusión de dos medios relacionados, internet y el CD-Rom, coincidieron con un aumento similar en el estudio científico de estos medios. Su principal ventaja es que pueden integrar en un mismo recurso una gran variedad de modos para construir nuevas clases de documentos multimodales y multimediales, incluyendo: - textos verbales (escritos y orales); - sonido (habla, música, sonido real, como sonidos de animales, sonidos electrónicos, como el sonido de un teléfono sonando); - imágenes (fotografías, dibujos, caricaturas, tablas, gráficos, mapas, diapositivas); - películas (películas narrativas, documentales, clips, animaciones). La fácil accesibilidad a este tipo de documentos los ha hecho muy populares tanto entre usuarios como investigadores, aunque su rápida difusión los ha convertido en el típico caso de una disciplina en la que la comprensión de los fundamentos semióticos de base está muy retrasada respecto de la producción y distribución de los productos. Hasta hace muy poco tiempo prácticamente no se había propuesto ninguna didáctica semióticamente orientada para guiar el proceso de construcción de significado en documentos conectados de esta manera. Esto no es sorprendente debido a que el foco en lo semiótico (o multimodal) incluso en el diseño de documentos más tradicionales es bastante nuevo. Para el diseño de hipertextos en Internet, Lutz (1998, p. 151f.) mostró que una búsqueda de ‘autoría de hipertexto’ (‘Hypertext Authoring’) con Yahoo o Altavista arrojaba miles de sitios con instrucciones de carácter tecnológico pero prácticamente ninguna de ayuda que estuviera fundada en la lingüística (o en la semiótica). De la misma manera, van der Geest y Spyridakis (2000, p. 301) afirmaron: «Una mirada por los estantes de una librería con un buen stock muestra toda una gama de libros sobre los aspectos técnicos del diseño de portales de internet y un puñado de libros sobre diseño gráfico, pero falta algo sobre el abordaje del diseño de portales de internet desde una perspectiva comunicacional abarcadora». No resulta llamativo que en la actualidad muchos diseñadores de hipertextos reconozcan que el arte de diseñar sitios web ha sido abordado directamente desde un aprendizaje de ensayo y error orientado sólo por la tecnología, en el que poco o nada tuvo que ver un abordaje teórico desde la semiosis o desde la comunicación (Lee 1997, p. 1, Lutz 1998; p. 152, de Jong & van der Geest 2000, p. 311). Ha comenzado a producirse un cambio de las cuestiones exclusivamente tecnológicas bajo el término clave «usabilidad» (uso), ligado a Jakob Nielsen. El énfasis en este tipo de didáctica está puesto en diseñar sitios que sean «a la vez útiles y utilizables para la audiencia a la que están dirigidos» (Murray & Cos44


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tanzo 1999). Si bien el énfasis en las reglas de uso parece estar en la selección de contenidos relevantes que el usuario puede recuperar con facilidad, estas reglas incluyen sugerencias mínimas acerca de cómo destacar el texto integrándolo de manera razonable con otros modos. Por ejemplo, www.usability.gov, sugiere cómo usar el espacio en blanco, tablas, listas, íconos, ilustraciones, etc, por ejemplo. «Utilice dibujos, líneas artísticas, tablas y otros gráficos de manera funcional. Los gráficos deben contribuir al mensaje, no sólo ser bonitos». (http/ /www.usability.gov/methods/collecting_writing.html). En los últimos años, académicos de diferentes disciplinas (particularmente de la ciencia de la comunicación y la lingüística) han comenzado a incorporar a sus trabajos sobre diseño de hipertextos un área de atención dedicada a las cuestiones semióticas. Van der Geest (2001, p. 7f.) propone una gama de preguntas nuevas relacionadas con aspectos de la multimodalidad, tales como: - qué modo de presentación se seleccionará y con qué propósito; - qué aspecto tiene una presentación efectiva; - cómo lograr coherencia entre los modos de un sitio web. Technical Communication (3/2000) ha dedicado un número especial a desarrollar un conjunto de herramientas heurísticas para el diseño web dentro del marco de la ciencia de la comunicación. En este número, por lo menos dos trabajos abordan aspectos que también emergen del análisis lingüístico multimodal, ya que trabajan sobre: - aspectos de la navegación en la web a través de links y nodos (Farkas & Farkas, 2000); - estructuración de la información mediante tipografías diferentes, tamaños, mayúsculas, alineados, encabezamientos, ilustraciones, íconos, etc. (Williams, 2000). Además de lo anterior, un creciente número de lingüistas ha comenzado a describir la semiótica que subyace en los hipertextos existentes, aunque sin lograr abarcar todos los aspectos tal como lo solicitaran van der Geest y Spyridakis (2000). Las últimas contribuciones incluyen: - Lemke (2002), que ha proporcionado algunas nociones fundamentales de la semántica del hipertexto en un análisis de cómo los elementos textuales y visuales se combinan en sitios web informativos y educacionales de la NASA; - Kok (2004) explora cómo diferentes presentaciones semióticas se combinan y disponen en un hipertexto a fin de captar la atención del observador mientras representan la realidad; - Eckkrammer (en prensa, para mayor detalle véase 3.2.); 45


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- Kaltenbacher (en prensa, para mayor detalle véase 3.4.); - y muchos otros artículos recopilados en Baldry (2000a). 3.4. EDUCACIÓN También íntimamente interrelacionada a la cuestión del diseño de hipertextos están los actuales avances en la industria educativa, que parece ser un campo particularmente apropiado para explotar las tecnologías de la información y la comunicación. Actualmente podemos distinguir dos tendencias en las disciplinas educativas, ambas basadas en nuevas formas de representaciones multisemióticas. La primera, una tendencia que está bastante de moda, puede incluirse mejor bajo el término e-learning (aprendizaje electrónico). Esta rama atraviesa un período de desarrollo en el cual el contenido de las interacciones en las aulas y los materiales de clase tradicionales (libros, casetes, videos) se adaptan y transfieren a los nuevos medios. A fin de satisfacer los desafíos que constituye el diseño de una lección electrónica efectiva, Clark & Mayer (2003, p. 25) requieren conocimiento experto en psicología de la enseñanza, producción multimedia, gráficos, programación y diseño de interfaces. Pero mientras ellos claramente reconocen la necesidad de las ciencias de la educación, la importancia de comprender las relaciones inter-semióticas permanece nuevamente ignorada. Trabajos recientes sobre las implicancias semióticas de los materiales de aprendizaje electrónico se pueden encontrar en Baldry (2000a), Kress et al, (2001), Kaltenbacher (2003), Kaltenbacher (en prensa), Jewitt (2004), y Ventola & Kaltenbacher (2003). Kaltenbacher (en prensa) estudia los CDs de enseñanza de inglés y evalúa qué demandas deben satisfacer las combinaciones texto-imagen a fin de profundizar el proceso de aprendizaje de los usuarios. Al hacer esto, analiza la visualización de las ondas sonoras en los llamados laboratorios de pronunciación, la semántica de las combinaciones textoimagen y el uso de video clips de corta duración para practicar pronunciación. Sostiene que las visualizaciones deben satisfacer ciertos requisitos semióticos: tienen que ser fácilmente interpretables, deben ayudar al alumno a desambiguar el significado que están aprendiendo, y deben tener una representación exacta del significado que se está enseñando. En imágenes estos requisitos se cumplen mejor mediante el uso de presentaciones icónicas, mientras que la utilización de visualizaciones complejas a menudo impide, en vez de favorecer, la comprensión y el aprendizaje. La otra tendencia en el sector educativo es el museo multisensorial y el diseño de exhibiciones. Los diseñadores que trabajan en este campo han comenzado a integrar modos de grandes dimensiones físicas, como por ejemplo, objetos que se pueden tocar, esculturas, muebles, diseño de interior, arquitectura, paisajismo, etc. para crear nuevas experiencias multisemióticas que desafíen a los visitantes a utilizar sus cinco sentidos y no sólo la vista y el 46


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oído. Trabajos muy recientes centrados en el análisis de la multimodalidad de estos museos han sido llevado a cabo, por ejemplo, por Pang (2004) y Hofinger & Ventola (en prensa). Pang (2004) analiza una cantidad de muestras en una exhibición en el Museo de Historia de Singapur centrándose en cómo la exhibición establece roles sociales e ideológicos particulares entre su tema (Desde la colonia hasta la nación), lo que se exhibe en sí y los visitantes. Hofinger & Ventola (en prensa) analizan los procesos semióticos dinámicos involucrados en la visita a un museo dedicado a la vida familiar de Wolfgang Amadeus Mozart en Salzburgo, Austria. Analizan el interior de una sala del museo concentrándose en la forma en que la pintura de la familia de Mozart y la disposición de algunos muebles próximos a la pintura se interrelacionan con el audiotexto que lo acompaña. También demuestran que la particular explotación de diferentes recursos ideativos, interpersonales y organizativos en la sala pueden decirnos algo acerca del contexto socio-cultural en el que el museo se encuentra. 3.5. INDUSTRIA DEL ENTRETENIMIENTO Otra rama económica que actualmente atrae mucha atención de lingüistas y semióticos es la de la industria del entretenimiento. Esta rama siempre ha sido de algún modo dependiente de la experiencia lingüística dado que las películas, caricaturas, video-juegos, etc. necesitan traducirse a diferentes idiomas para su distribución y recepción internacional. No resulta sorprendente que en la actualidad particularmente la disciplina de estudios de traducción comience a integrar la multimodalidad a sus investigaciones. Algunos aspectos del lenguaje siempre han sido más difíciles de traducir que otros, especialmente aquellos en los que ciertas formas de los textos de origen, como las expresiones idiomáticas y los juegos de palabras, están intrínsecamente ligadas y son altamente dependientes de la semiótica de otros modos, como las imágenes. Por lo tanto, los lingüistas han comenzado a mirar más de cerca los aspectos semióticos del humor y su traducción en largometrajes y caricaturas. Taylor (en prensa) ha llamado la atención sobre el papel que pueden jugar los análisis de textos multimodales en el proceso de subtitulado de un largometraje a un idioma extranjero. Se concentra en instancias en las que el texto de origen contiene un juego de palabras específico de la lengua fuente y que también es visible en la película. En este caso, el juego de palabras puede sufrir una considerable pérdida de significado en el proceso de traducción, dado que el texto de origen y el de llegada involucran muchas modalidades que interactúan y que requieren lo que Taylor denomina una «traducción intersemiótica». Un factor interesante del subtitulado es que no reemplaza el texto original, como en el caso del doblaje, sino que agrega un nuevo canal que tiene que corresponder tanto al texto visual como al texto verbal original. Las estrategias más frecuentes que se emplean en subtitulación son las de 47


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condensar, cortar o elidir elementos del texto original. Taylor sostiene que el lugar y la medida en que estas estrategias deben aplicarse depende de si el espectador puede o no recuperar el sentido original a través de otros modos semióticos (imágenes, música, sonido) de manera que el texto en su conjunto no sufra ninguna pérdida de significado. Kaindl (en prensa) se interesa por la traducción de humor expresado de manera multimodal en las historietas francesas Astérix y Tintin. Sus premisas son que la traducción es un proceso más cultural que lingüístico y que el humor de las historietas está codificado en las ilustraciones y no en el texto. Este último aspecto ha sido hasta el momento especialmente dejado de lado en los estudios de traducción. Kaindl identifica una cantidad de estrategias diferentes para la traducción del humor, que van desde el borrado del humor, cambiando la modalidad del humor, a inventar un humor ausente en el original (ver Tabla 1). Además, investiga la relación entre textos verbales e imágenes en la creación de juegos entre lengua y signos. Kaindl explícitamente desafía la ampliamente difundida premisa de que las imágenes poseen una semiótica comprensible universalmente. Lo que crea un problema particular para el proceso de traducción es cuando un juego visual o sígnico depende de la presentación de un objeto que pertenece a una cultura en particular, por ejemplo una pelota de rugby. Otro fenómeno que depende del conocimiento cultural específico es la intertextualidad pictórica y la alusión pictórica. Tabla 1: Ocho estrategias de traducción de Kaindl reproducidas de su trabajo (en prensa).

Aparte de los temas de traductología discutidos anteriormente, en las películas la multimodalidad actualmente está siendo abordada a través de un análisis basado en la tecnología y desde el punto de vista de los estudios culturales. O’Halloran (2004a) explora la manera en que el software de edición Adobe Premiere 6.0 puede utilizarse para analizar el desarrollo temporal de las elecciones semióticas en el largometraje Barrio Chino (1974) de Roman Polanski. Y Markis Rheindorf (en prensa) emplea una perspectiva de estudios culturales para investigar cómo la danza, la música y el vestuario se utilizan 48


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para establecer la clase social y los roles de género de los personajes en el largometraje Dirty Dancing (1987) de Emile Ardolino.

4. Perspectivas en el análisis de la multimodalidad Si hacemos una búsqueda en Google™del término multimodalidad (multimodality) encontraremos una respetable cantidad de más de 50.000 entradas. Muchas de estas menciones aparecen en artículos publicados en revistas tecnológicas on-line o en los portales de internet de empresas dedicadas a desarrollar tecnología de habla o salud. En una de estas revistas Michael Sajor, vice-presidente de una empresa dedicada a desarrollar infraestructuras multimodales, ha afirmado recientemente: «parece que el mundo está hablando sobre la multimodalidad» (Sajor, 2002). Parece que muchos expertos en industrias tecnológicas han reconocido la necesidad de que entender la multimodalidad es algo vital para comunicar mensajes rutinarios a diario así como para ilustrar complejos conocimientos especializados. Pero aún así, la investigación de la multimodalidad todavía carece de prestigio para muchos lingüistas y expertos en comunicación. Uno de los motivos de que esto ocurra es la falta de fuerte evidencia empírica que sostenga muchas de las afirmaciones que se hacen. De hecho, «hay algunos rincones del campo que tildan al análisis multimodal de investigación débil - afirmando que sólo cuenta lo empírico», como me señaló un evaluador. Tabla 2:

Transcripción fílmica multimodal de un cuadro del documental Echo of the Elephants, reproducida de Taylor (en prensa).

Esta falta de empirismo es por cierto un punto débil. Sin embargo esta debilidad no sólo ha sido reconocida sino abordada por muchos académicos que se encuentran trabajando en la disciplina. Casi a diario se presentan consideraciones teóricas originales así como los análisis cualitativos de documentos multimodales individuales de todo tipo que están muy bien preparados para ser validados o refutados por medio de rigurosas evaluaciones empíricas. El tema candente que necesita abordarse es ¡cómo llevar a cabo esas pruebas! En Italia, un grupo de investigadores pugna por proporcionarle a la investiga49


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ción multimodal una base más empírica y cuantitativa (Anthony Baldry, Paul Thibault, Christopher Taylor). Baldry (2000a, 2000b, 2004), Thibault (2000), Taylor (2000, en prensa) y Baldry & Thibault (2004) han mejorado métodos de transcripción de documentos multimodales «al punto de que se han convertido en herramientas para el desarrollo de lingüística de corpus multimodal» (Baldry, 2000a, p. 31). En la Tabla 2 se presenta un ejemplo de trascripción multimodal. Mientras tanto, Baldry (2004) ha extendido el alcance de esta trascripción al desarrollo de un concordador multimodal en línea, el sistema Multimodal Corpus Authoring (MCA) que brinda la posibilidad de rastrear patrones visuales y tipos en películas y videotextos. Un segundo proyecto, el Modelo GeM (Género y Multimodalidad) está a cargo de las universidades de Bremen, Nottingham Trent, Stirling y Bradford (John Bateman, Judy Dein, Renate Henschel y Patrick Allen). En el proyecto GeM (para mayor detalles véase http://purl.org/net/gem y Bateman et al. en prensa), un equipo de lingüistas computacionales y sistémico funcionales está desarrollado un corpus multimodal anotado en una base XML que integra marcas de lingüística de corpus tradicional con nuevos procedimientos de anotación. El corpus proporciona información sobre el diseño multimodal y las estructuras jerárquicas de documentos individuales, tales como la estructura gráfica de oraciones, encabezados, fotografías, dibujos, figuras, leyendas, textos en imágenes, íconos, celdas, encabezados de listas, numeración de página, notas al pie, etc.. La Figura 3 muestra un ejemplo. Bateman et al (en prensa) sostienen que el Modelo GeM puede, en última instancia, proporcionar «la capacidad de hacer preguntas acerca de nuestro corpus de manera suficientemente flexible y poderosa como para promover la construcción y la evaluación de una teoría». <text xref=»lay-02" font-family=»sans-serif» font-size=»18"font-style=»normal» font-weight=»bold» case=»mixed» justification=»left» color=»white» background-color=»grey»/> Figura 3: anotación de tipografía inicial, reproducida de Bateman et al. (en prensa)

Este tipo de proyectos está bien equipado para satisfacer la exigencia de colocar la investigación multimodal en una sólida base empírica. Sin embargo, estos primeros intentos no son suficientes. Además de estas investigaciones empíricas necesitamos investigaciones sobre el alcance semiótico de documentos multimodales orientadas a las siguientes cuestiones: - cómo los receptores ‘leen’ los documentos multimodales; - qué combinaciones de diferentes tipos de modos promueven la comprensión y una comunicación exitosa, y cuáles inhiben dicho proceso; 50


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- si los alumnos que trabajan con complejos materiales educativos multimodales aprenden mejor y más rápido; y sobre todo: - si los sofisticados documentos multimodales comunican cosas que los documentos tradicionales no pueden comunicar. Este artículo ha tratado de mostrar cómo la comprensión teórica de los procesos multisemióticos sumada a un análisis profundo de documentos existentes en una disciplina puede contribuir a detectar y resolver problemas en la construcción y comprensión de significado que a menudo han pasado desapercibidos. Este artículo también ha señalado áreas que requieren mayor investigación empírica a fin de aportar hipótesis basadas en la multimodalidad con una base más sólida. Entre aquellos que pugnan por lograr alguna de las ambiciosas tareas esbozadas en este artículo existe el consenso general de que es necesario el desarrollo de métodos sistemáticos para que sea posible analizar teórica y sistemáticamente los datos, y evaluar empíricamente el despliegue semiótico de recursos y modos y sus combinaciones en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Algunos de estos aspectos pueden parecer más triviales, como la comprensión de largometrajes e historietas. Otros pueden facilitar tareas más importantes de nuestras vidas, tales como estudiar y aprender. Algunos, sin embargo, pueden ser cruciales para nuestro bienestar, por ejemplo, cuando nuestra vida depende de la exitosa comunicación entre paciente, médico y máquinas. El potencial para la integración de especialistas en multisemiótica en campos sociales, económicos e industriales es grande. En qué medida lo es, es algo que recién comenzamos a comprender.

NOTAS 1. Desafortunadamente, reproducir mayúsculas ilustradas a modo de ejemplo es difícil debido a que estos materiales están fuertemente protegidos por derechos de autor. Pero en Internet abundan las imágenes de iniciales ilustradas. Sólo tienen que buscar ‘historiated initials’ en cualquier buscador.

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MARTIN KALTENBACHER estudió inglés y los clásicos en Salzburgo y Oxford y actualmente tiene un puesto postdoctoral en el Departamento de Inglés de la Universidad de Salzburgo, Austria. Sus áreas de interés en investigación son la sintaxis generativa y la lingüística sistémico-funcional y se concentra en la adquisición del lenguaje, el discurso del turismo y el discurso

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multimodal. Ha publicado numerosos artículos y el libro Universal grammar and parameter resetting in second language acquisition (2001). Correo electrónico: martin.kaltenbacher@sbg.ac.at Acknowledgement: From on «Perspectives on Multimodality: from the early beginnings to the state of the art». In Information Design Journal + Document Design, Vol. 12:3, 2004, pp 190-207. With kind permission by John Benjamins Publishing Company, Amsterdam/Philadelphia.www.benjamins. com. Agradecimiento: Traducción de «Perspectives on Multimodality: from the early beginnings to the state of the art», en Information Design Journal + Document Design, Vol. 12: 3, 2004, pp 190-207. Publicado con permiso de John Benjamins Publishing Company, Amsterdam/Philadelphia. www.benjamins.com

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ARTÍCULO

Análisis crítico del discurso y análisis de los medios de comunicación: retos y falencias

PEDRO SANTANDER MOLINA Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

RESUMEN. El objetivo principal de este trabajo es mostrar lo que consideramos ciertas debilidades y falencias del Análisis de Discurso (AD en adelante), en general, y el Análisis Crítico del Discurso (ACD en adelante), en particular, cuando se analizan textos periodísticos, prescindiendo o descuidando los niveles intermedios de análisis y las teorías de medio alcance que cumplen una importante función en la interpretación de los datos. Para ello, se realiza una discusión teórica y metodológica que apunta hacia la necesidad de desarrollar modelos teóricos y aplicar métodos interdisciplinarios, que tomen en cuenta las características propias de cada contexto cultural y político en América Latina. PALABRAS CLAVE: Análisis crítico, debilidades, discusión, modelos. ABSTRACT. The main objective of this paper is to show what are considered weaknesses and flaws in Discourse Analysis (DA hereafter), in general, and Critical Discourse Analysis (CDA hereafter), in specific, when journalistic articles are analyzed but intermediate levels of analysis and middle range theories that guide the interpretation of data are omitted or overlooked. To this purpose, this paper presents a theoretical and methodological discussion and emphasize the necessity of developing theorical models and applying interdisciplinary methods, considering the political and cultural context of Latin America. KEY WORDS: Critical analysis, weaknesses, discussion, models RESUMO. O objetivo principal de este trabalho é mostrar o que consideramos certas debilidades e falências da Análise do Discurso (AD), em geral, e a Análise Crítica do Discurso (ACD), em particular, quando são analisados textos periodísticos, prescindindo ou descuidando dos níveis intermédios de análise e as teorias de meio alcance que têm uma importante função na interpretação dos dados. Para tal fim, realiza-se uma discussão teórica e metodológica que aponta à necessidade de desenvolver modelos teóricos e aplicar métodos inter-disciplinares, que levem em conta as características próprias de cada contexto cultural e político na América Latina. PALAVRAS CHAVE:Análise crítica, debilidades, discussão, modelos

Recibido: 18 de marzo de 2007 • Aceptado: 16 de agosto de 2007.

ALED 7 (1), pp. 59-78

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1. El problema Hay dos supuestos mínimos desde los cuales tiene que partir cualquier intento por realizar ya sea AD o ACD: 1 asumir la opacidad del lenguaje, 2 realizar un intento científico de ir “más allá del texto”. 1.1. OPACIDAD DEL LENGUAJE Y EL CONTENIDO COMO SIMULACRO El primer supuesto entraña una parte que es evidente, si el lenguaje no fuera opaco, sino transparente, ¿para qué realizar análisis? Sin embargo, hay una segunda parte que no se nos aparece tan claramente, ¿por qué es opaco? Dado que para explicar esa opacidad tenemos que acudir -ya que juegan un rol crucial- a elementos del mundo extralingüístico como la estructura social, el contexto, los tabúes, el intérprete, el conocimiento previo, etc., un análisis discursivo –crítico o no- que pretenda vincular el lenguaje con lo que está en el afuera (Baumann, 2002), tiene que considerar dichos elementos. Pero el problema de la opacidad también nos plantea desafíos en dirección contraria y nos remite al problema del contenido de un texto, problema que, a mi modo de ver, es crucial y debe ser considerado para que cualquier tipo de AD -y qué decir del ACD- logre diferenciarse de la Lingüística Textual (LT en adelante), incluso antes de establecer una problematización y vinculación con nociones como las de estructura social o contexto. Tanto el AD como el ACD tienen que asumir que el contenido de un texto puede en ciertas circunstancias ser un dato engañoso e incluso irrelevante. Esta consideración es especialmente importante para el ACD ya que el AD puede no tener el contenido de un texto como lo central, ya que puede, por ejemplo, concentrarse en estrategias de persuasión o de cortesía. Pero el ACD no puede soslayar contenidos, considerando que sus seguidores y fundadores manifiestan que su interés central se orienta a determinados textos que a priori consideran discriminatorios y cuyos contenidos ejercen abuso de poder y reproducen discursivamente injusticia social. Por lo mismo, vale la pena problematizar la importancia del contenido, antes que deificarlo de antemano. La lingüista Deborah Tannen, por ejemplo, demuestra en investigaciones acerca de la relación entre género y empleo del lenguaje en interacciones cara a cara cómo idénticos medios lingüísticos se usan para fines completamente distintos (solidaridad v/s dominación). Sostiene la autora que no reconocer esa ambigüedad potencial de las estrategias lingüísticas para marcar tanto el poder como la solidaridad en la interacción dialógica, “ha perjudicado la investigación en materia de lenguaje y género” (Tannen, 1996:41). La fuente de dominación no se puede, sin más, localizar en las estrategias lingüísticas que emplean los hablantes de diferente sexo, reducirla a la forma, 60


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error conceptual y metodológico que a menudo presenciamos en los trabajos que se insertan en la línea del ACD. Otro lingüista, Scollon (2003), advierte acerca de la irrelevancia que puede representar el contenido de las crónicas periodísticas empleado como corpus para abordar ciertas problemáticas sociales, considerando la distancia que existe entre lo que los medios dicen, por ejemplo, acerca del SIDA o del consumo de drogas y la realidad de las acciones de los enfermos o de los consumidores. Y siguiendo en el terreno de los medios de comunicación, la tradición crítica advierte, al menos a partir de los planteamientos de la Escuela de Frankfurt (aunque ya en 1845 Carlos Marx insinúa esto al principio de la tercera parte del primer capítulo de La Ideología Alemana), que el contenido del mensaje de los medios puede ser un dato secundario. Esta escuela demuestra que los contenidos de los medios varían poco en relación con ciertos prototipos y estereotipos que se repiten incesantemente en los discursos de las sociedades capitalistas. En ese sentido, para los estudiosos de la industria cultural, no resultaría en absoluto sorprendente, sino más bien evidente y completamente esperable, que una infinidad de trabajos en el área del ACD descubran, una y otra vez, racismo o sexismo en los textos de medios de comunicación latinoamericanos cuyos propietarios pertenecen a la minoría burguesa blanca. A eso, Horkheimer y Adorno (1969:186), sin necesidad de análisis lingüístico, sino con análisis teórico, lo llamaban la “mentirosa sustitución del individuo por el estereotipo”. Desde esta perspectiva, tampoco es motivo de sorpresa que detectemos que periodistas tanto de Europa como de América Latina empleen estrategias lingüísticas similares a la hora de realizar representaciones racistas o sexistas en los medios, como lo demuestra Bolívar (2000). Eso sería, más bien, probar lo esperable ya que la industria cultural no escapa a las leyes del capital y da cuenta ideológicamente y discursivamente de ellas, ya sea en el sur o en el norte. Otro problema que enfrenta el contenido de los textos en los medios de comunicación, sobre todo en la televisión, es la prevalencia del género discursivo. A través de sus permisos y de sus prohibiciones (que no son solamente lingüísticos), se ha fijado en los medios positivamente un tipo de lenguaje que redunda en que los géneros discursivos tengan primacía sobre los contenidos. “Todos los géneros retornan cíclicamente como entidades invariables” (Horkheimer y Adorno, 1969:151). La investigación en comunicación mediática demuestra que la incorporación de nuevos géneros a la televisión es muy escasa y lenta y que una vez que un género se consolida (como los culebrones, los reality, los talk show, los informativos, los video clips, etc.), el contenido se vuelve repetitivo y secundario. A menudo, por ejemplo, nos encontramos con noticias transmitidas por diferentes canales de televisión y diferentes periodistas cuyos textos son muy parecidos. En mis propias investigaciones (Santander, 2003 y 2004) he podido comprobar la similitud que muestran textos periodísticos y no sólo en su 61


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contenido, también en sus estructuras sintácticas y en el uso de imágenes. A menudo un acontecimiento es representado a modo de noticia por diversos informativos de televisión de manera muy similar, incluso tratándose de noticiarios que compiten entre sí por audiencia y avisadores. La explicación a ese fenómeno no está en el texto. La trascripción de las noticias y su posterior análisis lingüístico no dan las respuestas mínimas que nos permitan explicar por qué diferentes periodistas, pertenecientes a canales de TV que compiten entre sí y sin ponerse de acuerdo, producen representaciones e interpretaciones tan similares, de modo tal que en sus textos coinciden las fuentes entrevistadas, el uso de citas directas e indirectas, repeticiones lexicales, macroproposiciones e incluso estructuras sintácticas y argumentativas. La explicación hay que buscarla fuera de las categorías gramaticales y textuales y acudir a categorías conceptuales como la afinidad estructural que se ha construido históricamente entre instituciones con poder social y salas de redacción, los subsidios informativos que proporcionan actores de diversos campos sociales a los periodistas, los valores de la noticia en la visión liberal, etc. A lo anterior podemos agregar un último punto que representa todo un desafío para el análisis lingüístico de los medios: a menudo la identidad informativa de un medio de comunicación, sobre todo si hablamos de prensa escrita, está más dada por sus omisiones informativas, es decir, por aquello que no informa y que mantiene en el silencio, que por aquello que sí publica. 1.2. SALIR DEL TEXTO CIENTÍFICAMENTE El segundo supuesto mencionado más arriba (realizar un intento científico de ir “más allá del texto”), también entraña desafíos no menores. Por un lado, porque los lingüistas nos encontramos con una larga y productiva tradición de una lingüística anclada en el estudio de la oración que opera como fuerza centrípeta sobre los estudios del lenguaje. Por otro lado, porque, dado que el más serio y científico intento realizado para superar los límites de la oración es la Lingüística Textual, el AD y el ACD deben, necesariamente, contemplar objetivos y objetos de estudios diferentes y diferenciarse de la LT. En ese sentido, dar cuenta teórica y metodológicamente de elementos lingüísticos que, a modo de una unidad de análisis afectan a todo el texto, por ejemplo, los llamados marcadores discursivos (Portolés, 1998) no resulta suficiente para afirmar que se está haciendo AD, pues ese es claramente el objetivo y el logro de la LT. El objetivo y el objeto de estudio del AD y el ACD se diferencian del la LT en cuanto están necesariamente ligados a la relación discurso-sociedad. Este punto implica no confundir la noción de texto con la de discurso, ni creer que discurso equivale a una cadena de textos, extrapolando el segundo principio del signo de Saussure. La LT, especialmente la de tradición alemana, ha sabido responder creativa y científicamente al desafío de superar la oración, demostrando que el 62


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texto es una unidad comunicativa cualitativamente distinta a la oración y que no es su gramaticalidad, sino su textualidad lo que hace que un texto pueda ser considerado tal. En esta labor la LT ya comienza a rozar los márgenes y contornos textuales, pero opta por mantenerse preferentemente en su interior, de modo tal que todos los pasos que da y que implican el riesgo de salir al mundo extralingüístico, se dan anclados en el texto. Por ejemplo, cuando respecto de la relación entre el micronivel de la cohesión y del macronivel de la coherencia se sostienen que no sólo estamos ante un conjunto de relaciones interconectadas gramatical y semánticamente, sino que éstas son actualizadas por los interlocutores, es decir, por elementos exteriores al texto, lo que, además, implica, que un mismo texto puede suscitar más de una interpretación (de Beaugrande y Dressler, 1997; Brown y Yule, 1993). Es decir, la coherencia textual no sólo es una propiedad de los textos mismos, sino que también se relaciona con lo que ocurre fuera de los textos, por lo tanto, es, asimismo, una propiedad de las interpretaciones. En ese sentido, se concibe al texto como una construcción cognitiva, articulado por inferencias dirigidas o activadas gracias a indicios textuales.

2. Desafíos del AD y el ACD De acuerdo a lo hasta aquí señalado podemos sostener que el AD y el ACD enfrentan los siguientes desafíos: a. Aceptar la relatividad del dato lingüístico: como se vio más arriba, el contenido de un texto en ocasiones puede resultar confuso (iguales estrategias lingüísticas para propósitos antagónicos), secundario (el género prima sobre el contenido) o irrelevante (el lenguaje cumple una función de enmascaramiento de la realidad o cuando las omisiones son más importantes que el contenido). b. Dotar al método de carácter científico no está garantizado por lo lingüístico: este punto surge como consecuencia del anterior. Recordemos que uno de los problemas y desafíos que se le presentaron a la LT cuando se propuso superar los límites de la oración, no sólo fue la sospecha y el peso de toda una tradición que, como Benveniste (1971), creía que la oración era la unidad más alta del análisis lingüístico, sino también el desafío de saber aplicar en este nuevo nivel el método científico, ya asumido e incorporado por la lingüística moderna a partir de Saussure. Dada la relatividad del dato lingüístico que postulamos, resulta ahora problemático definir en qué nivel se debe producir el anclaje del análisis discursivo (¿en el texto mismo, en la situación comunicativa, en la práctica social?). Lo que sí parece ser evidente es que el nivel gramatical por sí solo no es garantía suficiente y única 63


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para esa empresa. En ese sentido, y a diferencia de lo que la tendencia mayoritaria en el AD y en el ACD sostienen, el análisis no puede reducirse solamente al contenido del texto y, por lo mismo, el análisis gramatical por sí solo puede ser insuficiente e incluso conducir a interpretaciones y conclusiones erróneas si sobre esa base exclusivamente se pretende realizar AD o ACD, tal como veremos en el punto 3. 2. Lo dicho hasta aquí no pretende sostener que el análisis lingüístico está de más en el AD o el ACD, evidentemente no se apunta a eso, sino a los límites del problema y a los desafíos que se deben considerar. Hay tipos de análisis en los que no sólo no se puede prescindir de lo estrictamente lingüístico, sino que todo el sentido del análisis depende de ello. Sin embargo, en el AD, y con mayor razón en el ACD, eso no siempre es el caso pues su objeto de estudio instala esas restricciones al estar en el núcleo de sus preocupaciones la relación entre lo social y lo discursivo. En todo caso, estas y otras consideraciones forman parte de una rica discusión en torno al desafío que significa analizar discursos de manera rigurosa y más allá de la oración y el texto, y ha sido ilustrada desde otras perspectivas (no necesariamente vinculadas con el discurso de los medios) por autores como Antaki y otros (2003), Kress (1990) o Raiter (1999, 2003).

3. Situación comunicativa Lo que hay más allá del texto ha recibido diversas denominaciones en las Ciencias Sociales y en la Hermenéutica: contexto, estructura social, situación, registro, el afuera, etc. Para los objetivos de este trabajo nos interesará la noción de situación comunicativa, noción que considera lo extralingüístico en diferentes dimensiones. Se trata de la instancia intermedia entre el texto y la situación histórica-social. Fairclough (1992, 1997) la denomina práctica discursiva, pero optamos por denominarla “situación comunicativa”, pues la noción de “situación” la podemos considerar intermedia entre texto y el contexto social, a su vez, lo “comunicativo” nos remite a elementos que sin ser lingüísticos guardan proximidad con éstos ya que se relacionan con rutinas y prácticas de producción, circulación y consumo discursivo. Para responder a los problemas y desafíos señalados, creo que es fundamental hacer esfuerzos por vincular el nivel de análisis lingüístico con un nivel de análisis intermedio, como al que apuntamos. El primer nivel de análisis es de carácter descriptivo, está ligado al texto y trabaja con los elementos de la estructura superficial. Se nutre de la gramática y de metodologías de análisis que proveen corrientes como la Lingüística Crítica (Fowler et al., 1983; Hodge y Kress, 1993; Fowler, 1996), la Gramática Sistémico Funcional (Halliday, 1994; Halliday y Hasan, 1990), etc. El segundo está vinculado a la situación comunicativa en la que se enmarca en el texto y es de carácter 64


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interpretativo. Los resultados observados y obtenidos en la primera instancia son interpretados a la luz de teorías de alcance medio a las que se acude, dependiendo de la problemática específica que se está estudiando (medios de comunicación, género, poder, etc.). Tal como señalamos anteriormente, la situación comunicativa involucra a los participantes, a las condiciones de producción, circulación y recepción; de hecho, Fairclough (1992, 1997) es quien lo propone como el segundo nivel de análisis. Aquí se requiere de teorías que expliquen la relación entre el texto y la situación que lo rodea y, a menudo, lo condiciona. Bourdieu (2000), por ejemplo, emplea la noción de campo y la usa como una instancia intermedia y mediadora entre texto y contexto. Lo que evitamos con esta opción teóricometodológica, es operar como si la relación entre discurso y sociedad fuese directa y no mediada, presuposición que puede provocar que la interpretación no considere en definitiva, factores históricos, sociales a la hora de la lectura interna y la exégesis del corpus lingüístico. Se trata de evitar lo que Bourdieu llama error de cortocircuito (Bourdieu, 2000) que supone una puesta en relación directa entre texto y contexto. A continuación, mostraremos algunos casos que demuestran que basar y anclar el análisis discursivo sólo en el nivel lingüístico y prescindir de la información que la situación comunicativa nos proporciona, puede llevar a realizar inferencias e hipótesis equivocadas. Mostraremos ejemplos en los cuales algunas de las tres instancias del nivel intermedio (producción, circulación, consumo) no han sido suficientemente consideradas a la hora de realizar el análisis. También cabe señalar que lo que queremos mostrar son casos, por lo tanto, la mirada es intensiva, antes que extensiva o generalizadora. Por ejemplo, más que al ACD en general, esta vez nos detenemos en el ACD de orientación socio-cognitiva, en la línea de Teun van Dijk, investigador holandés que ejerce una fuerte influencia en el ACD que se practica en América Latina. 3.1. CONDICIONES DE PRODUCCIÓN Y FUNCIÓN DE LAS ESTRUCTURAS TEXTUALES: El lingüista holandés T. van Dijk es referencia común para quienes realizan ACD, al menos en América Latina. Ciertamente, este autor ha realizado una serie de investigaciones interesantes sobre el lenguaje de la prensa escrita en relación con cuestiones de poder, de racismo y también de procesamiento del discurso (véase, entre otros, Van Dijk, 1990, 1995, 1996a, 1997). Con su aporte, una serie de categorías lingüísticas como coherencia local, macroestructura semántica, proposiciones, macroproposiciones, superestructura, etc. se comenzaron a aplicar en el análisis de textos periodísticos. Esa aplicación de categorías, sin embargo, a menudo se lleva a cabo de manera acrítica al no considerarse –aunque se sostenga lo contrario en muchos artículos- las instancias intermedias a las que hemos hecho referencia y cómo dichas instancias afectan los textos. 65


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Observando las propuestas del ACD, vemos que una preocupación reiterada de muchos analistas se centra en descubrir y describir las macroestructuras semánticas de los textos periodísticos. Van Dijk (1990: 83-86) afirma al respecto que el titular funciona como resumen, que las macroestructuras se expresan en los titulares, y que éstos tienen la función estructural de expresar los principales temas. Van Dijk aplica sus tres macrorreglas de proyección semántica (supresión, generalización y reemplazo o construcción) a los textos en cuestión. Se trata de un análisis que desde un nivel micro parte de lo que él denomina proposiciones de las diferentes oraciones que conforman el texto. Sobre éstas se aplican las macrorreglas, transformando la información semántica local de manera tal que una vez que conozcamos todas las proposiciones, podamos abstraer de ellas macroproposiciones. Estas deben tener una organización jerárquica, de modo que cada secuencia pueda quedar subsumida bajo otra de nivel más alto, hasta llegar a la máxima que constituye el tópico central del texto. Dicha macroestructura resultante, además, no tiene por qué estar literalmente presente en el texto, sino que puede ser interpretada a partir de éste por el analista. Lo anterior nos sitúa ante tres problemas: a) el primero pertenece a la problemática del análisis textual; b) el segundo dice relación con las especificidades de la producción de textos periodísticos; c) el tercero se refiere a las exigencias del método científico. a. Debilidad del modelo de análisis. Si bien se especifica en qué consisten las reglas de proyección semántica -supresión, generalización y reemplazo- no se especifican cuáles son las reglas para suprimir, generalizar y reemplazar, de modo tal que el análisis garantice un acuerdo en torno a las operaciones de proyección. Respecto de esta debilidad, Raiter (2007) muestra, por ejemplo, cómo van Dijk (2003) suprime en una propuesta de análisis todo el párrafo inicial de un texto, párrafo que desde el punto de vista de un análisis ideológico contiene la información más importante. Se trata de una supresión no justificada ni explicada científicamente, cuya motivación parece azarosa. Al hablar de reglas, pero no señalar cómo aplicarlas analíticamente, no se garantizan mayores grados de acuerdos intersubjetivos entre los analistas, pues se sigue dejando el método y sus conclusiones abiertos a la interpretación múltiple. Por ejemplo, cuando no se busca el tópico central del texto en una proposición literal, sino en una lógico-semántica y cuando se plantea una reducción lógica-intuitiva en búsqueda de unidades mayores, la validez del método de análisis sigue residiendo, en parte importante, en el talento y en la pericia del analista y en la confianza que los interesa-

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dos pueden tener en él. Eso es justamente lo que debe evitarse si queremos dotar de carácter científico al AD y al ACD. b. Generalizaciones no científicas. Otro problema reside, a mi modo de ver, en las generalizaciones que se realizan sobre la base de los análisis. Dado que el nivel de análisis gramatical se ha mostrado rico en generalizaciones y ha convertido a la lingüística en una ciencia moderna, es entendible la tentación de querer hacer lo mismo al pasar de la noción de texto a la de discurso, pero la dificultad es inmensamente mayor. Van Dijk (1990:83), por ejemplo, generaliza erróneamente al señalar que los titulares de prensa cumplen la función de resumir. Es cierto que ello puede ocurrir, pero igualmente cierto es que ello puede no ocurrir. Si se considerara la situación comunicativa que rodea los textos periodísticos y, específicamente, cómo las condiciones de producción propias del campo periodístico afectan a los textos, evitaríamos lo hasta ahora señalado. Veríamos, por ejemplo, que en comparación con otros discursos, en el periodístico, las exigencias en torno a las macroestructuras muestran comportamientos muy distintos y particulares. Son diversos los elementos –tanto de orden lingüístico como no lingüístico- que influyen en la mayor o menor presencia y ubicación de los tópicos globales en estructuras textuales como el titular, el título o el epígrafe. Es así como en el género informativo, es decir, aquél ligado directamente con las noticias, efectivamente encontramos una tendencia a resumir las noticias en los titulares, pero en la prensa escrita esa tendencia depende fuertemente del espacio disponible y de la importancia asignada a la noticia, de tal manera que podemos afirmar que existe una relación correlacional: a menor espacio para la noticia, mayor la función de resumen del título y mayor apego a las reglas de proyección semántica, pero a mayor disponibilidad de espacio (por ejemplo, un titular de portada) comienza a primar la función comunicativa de cautivar al lector antes que la proyección semántica. En el caso de las noticias de televisión, en tanto, no existe el equivalente al título y la macroestructura semántica del texto se suele ubicar en el primer párrafo de la noticia que es leído por los locutores ante las cámaras. La relación entre macroestructura y titular de prensa es pues muy dinámica y no unívoca como van Dijk (1990) sugiere, influyen, entre otros, los diversos formatos, la disponibilidad de espacio, la importancia que se asigna al acontecimiento y también el género. En el género de opinión y en el de interpretación, por ejemplo, prima un estilo más literario, antes que factual como ocurre en el informativo, lo que también afecta al título; además, en las columnas de opinión o 67


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en los editoriales a menudo se titula con lo que Pardo (1986) denomina el Rema Textual, que suele encontrarse al final del texto y que, aun siendo una macroestructura, no representa un tópico global, sino una suerte de cierre del texto. Como vemos, para realizar generalizaciones o hipótesis discursivas, no basta con conocer las dinámicas textuales, también hay que considerar la situación comunicativa en que se enmarcan ya que afectan al texto, o, como dice Fairclough (1992), deja sus huellas en éste. Es muy distinta la manera cómo se producen relatos orales, novelas o textos periodísticos. Mientras la narración oral como forma presupone una comunidad básica de valores que vincula al narrador y a la audiencia en contextos compartidos, la narración novelística es una actividad íntima del autor, aislada de su público y que carece de la garantía fática, en tanto, los artículos periodísticos se producen a través de rutinas colectivas por un equipo que ocupa diversos roles y en contextos espaciales y temporales, casi siempre separados de sus interlocutores. Además, es recomendable considerar que, de acuerdo a toda una línea de investigación medial, la actual orientación a la ganancia de los medios en las sociedades capitalistas y el consiguiente imperativo comercial (Hackett, 1995) bajo el cual operan, hace que lo que verdaderamente está en juego sea la función de capturar la atención de la audiencia la cual es vendida por los medios de comunicación a los avisadores. Y, evidentemente, los titulares juegan un rol central en ello. c. Forzar el análisis Cuando los métodos de análisis están sujetos a situaciones como las descritas en los puntos anteriores, es muy fácil comenzar a forzar el análisis. Se trata de una práctica conocida aunque poco. Ocurre cuando adaptamos los textos a nuestras hipótesis, gracias a la laxitud de las técnicas de análisis y al problema metodológico de buscar en el texto justamente aquello que queremos encontrar. 3.2. CONDICIONES DE CIRCULACIÓN Y LOS LÍMITES DEL NIVEL GRAMATICAL También las circunstancias en que los signos circulan afectan los textos y éstas deben ser consideradas en el análisis. No tomar en cuenta estas instancias del proceso comunicativo nos puede llevar a conclusiones erróneas, por muy correcto que, en términos gramaticales, sea el abordaje textual. El modo en que circulan los signos varía significativamente, según el campo social en el que ello ocurra. No es lo mismo cómo circulan los textos producidos en el aula, en la consulta médica, en la interacción cara a cara

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coloquial, o en los medios de comunicación. Los textos se producen y circulan de ciertos modos en contextos sociales específicos. En el caso del campo periodístico siempre nos encontraremos con una ruptura estructurada de contextos entre la producción de formas sígnicas y su recepción. A diferencia de lo que ocurre en la comunicación cara a cara, en la comunicación medial el contexto de producción siempre está separado del contexto de recepción, y el flujo de mensajes circula preferentemente en una sola dirección, instalando lo que Thompson (1998) denomina asimetría estructural del proceso comunicativo. Bajo estas condiciones estructurales circulan los signos en este campo, no considerar la complejidad que ello implica, puede afectar el análisis1. Veamos el siguiente caso. En un artículo del destacado lingüista argentino Martín Menéndez (2003), titulado “Gramática y Discurso: las relaciones evidentes” y en el cual se trata de establecer el hecho de que “todo análisis de discurso está condicionado por una teoría gramatical” (Menéndez, 2003: p. 1), se analiza una cita directa del entonces cardenal Ratzinger. En su artículo Menéndez plantea lo siguiente (Menéndez, 2003: p.6-7) [énfasis en negrita, P.S.M]: Propondré, por último, un fragmento de una nota sobre la salud del Papa aparecida en La Nación el 1 de septiembre de 2003 y firmada por Elizabetta Pique. Dice el fragmento: (…) En el mismo artículo de Bunte, el cardenal Ratzinger, de 76 años, no excluyó que el próximo Papa pueda venir del continente africano, «aunque no creo que pueda suceder, porque el número de cardenales blancos es muy superior», sostuvo. Y ante una pregunta sobre las voces que lo indican a él como eventual «papabile», contestó: «Dios mío, no fui creado para esto” (…).

Luego Menéndez (p. 7) analiza gramaticalmente la cita directa, remarcando, entre otros aspectos, lo siguiente: Tenemos, en principio, dos opciones disponibles: - no creo que suceda [> grado de probabilidad] - no creo que pueda suceder [< grado de probabilidad] Al elegir la menos probable, se la justifica a partir de un argumento que afirma el número de cardenales blancos es muy superior. La cláusula relacional es atributiva. La superioridad es un atributo del número e intensifica esa atribución. Por otra parte, la construcción muy superior elide estratégicamente el elemento comparado que se repone a partir de una relación cohesiva de colocación que está fuera de la cita textual del cardenal Ratzinger y que alude concretamente al “continente africano”. (…) No deja de llamar la atención la utilización del adjetivo “superior” en este contexto ya que la oposición paradigmática en la que participa es “inferior” cuando podría haberse optado por “mayor” y “menor”.

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Hay, sin embargo, un elemento que resulta crucial para este análisis que no se considera y que dice relación con las condiciones de circulación: la cita directa que se analiza y que apareció en el diario argentino La Nación en español ha transitado, al menos, por dos lenguas diferentes y, muy probablemente, por tres. Si leemos con atención, veremos que la cita se extrajo de la revista Bunte, semanario germano que se publica en alemán. Por lo tanto, podemos asegurar que los dichos de Ratzinger fueron emitidos antes en esa lengua. Si además consideramos que la residencia permanente de Ratzinger es Italia, es posible (aunque esto ya no se puede asegurar con la misma certeza que lo anterior) que haya sido entrevistado en Italia, ya sea por el corresponsal de la revista o por una agencia, con lo que el italiano como tercera lengua entra en el juego, y ya conocemos el dicho “traductor, ¡traidor!”. Lo sorprendente aquí es que el nivel gramatical –que se supone es el más formal- nos lleva a la especulación: ¿qué expresión utilizó realmente Ratzinger y que luego se tradujo como “muy superior”?, ¿viel höher, viel grösser, o simplemente mehr?; ¿realmente empleó un adjetivo calificativo como “superior”, con todas las connotaciones que pudiera implicar, o usó un adjetivo comparativo?, ¿usó un superlativo absoluto o un adverbio comparativo?... etc. Como sea, dado que no lo sabemos, no podemos realizar afirmación alguna acerca de las oposiciones paradigmáticas. Tampoco corresponde realizar un contraste sintagmático basado en los mayores o menores grados de probabilidad ya que no sabemos si se utilizó efectivamente el subjuntivo o el indicativo, por lo demás, cualquiera de los dos modos que se haya empleado, ambos exigen en alemán el uso de un auxiliar en una cláusula de relativo. Además, si consideramos el proceso de edición que siempre sufren los textos periodísticos y, de manera especial, las entrevistas, no podemos saber quién es el responsable de la elisión del sintagma nominal “continente africano”, puede haber sido Ratzinger, como afirma Menéndez, o también la periodista en alguna instancia del proceso de producción textual. Es pues, sorprendente e interesante que en situaciones como éstas el nivel interpretativo ligado a la situación comunicativa en que se enmarca el texto, nos proporciona más certezas que el descriptivo y formal. Se nos muestran así los límites del análisis gramatical cuando no se acude a la información que las condiciones de circulación nos otorgan. Podríamos señalar, por último, dos comentarios adicionales que vale la pena hacer, desde un punto de vista tanto histórico como lingüístico. En primer lugar, que, más allá de diferencias modales, basta con consideraciones históricas para saber que un negro no será Papa, por lo que un análisis crítico como éste pierde la dimensión política, racial y simbólica al centrarse sólo en el texto. En segundo lugar, se podría argüir que, más allá de oposiciones modales sintagmáticas, el texto del diario argentino La Nación dice lo que dice y

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la frase “que pueda suceder” está indudablemente escrita y así es leída. Eso es cierto, el problema ocurre cuando la forma gramatical traducida es remitida a la intención del emisor (en este ejemplo a Ratzinger) y, en ese caso, creo que es recomendable distinguir la intención del hablante de aquello que podría llamarse, siguiendo la tradición estructuralista, efectos de lectura. 3.3. CONDICIONES DE RECEPCIÓN Y LOS CONTORNOS DEL TEXTO La palabra pan no quita el hambre (Jodorowsky) Ya anteriormente señalábamos la necesidad de evitar una puesta en relación directa entre texto y contexto y considerar a la luz de teorías de alcance intermedio la mediación. En ese sentido, a menudo la vertiente cognitiva del ACD parece realizar análisis de prensa partiendo de la base de que quienes controlan la producción textual mediática controlan también el pensamiento de sus receptores. Sin embargo, el asunto de los efectos de los medios de comunicación sobre su audiencia, es decir, saber cómo el contenido que los medios hacen circular afectan las creencias o las actitudes de las personas, representa el terreno más resbaladizo y arriesgado en los estudios mediales2. Diversos autores han advertido acerca de la inconveniencia de realizar inferencias lineales acerca del efecto de productos semióticos. Ya Bajtín y Voloshinov (1993) hablaban en 1929 de la orientación social de la enunciación y de la audiencia real y potencial, apuntando a esa problemática; también Verón (1993) problematiza el tema al hablar del desajuste o desfasaje en los procesos de comunicación, lo que lo lleva a distinguir entre gramáticas de producción y gramáticas de reconocimiento. ¿Por qué entonces el ACD cae permanentemente en eso que Bourdieu denomina “error de cortocircuito” (Bourdieu, 2000) que supone una puesta en relación directa entre texto y contexto? Tiendo a pensar que asumir tan acríticamente este postulado en torno a los efectos de los textos tiene que ver, en primer lugar, con una tradición estructuralista que consolidó fuertemente los contornos y la primacía del texto (Eco: “sólo creo en los textos”). En segundo lugar, con una falencia teórica respecto de los aportes que en un sentido contrario ha realizado la teoría de la comunicación, tanto en su vertiente funcionalista como crítica. Se trata de aportes teóricos que desde la sociología y la psicología se han dedicado a estudiar el tema de los efectos desde los años ’20 en adelante y que deberían ser considerados en los análisis lingüísticos de los medios. Es un campo de estudio que, además de complejo, es muy dinámico y en el cual se ha pasado desde un interés por los efectos de corto a los de largo plazo, de los directos a los indirectos y acumulativos, de la pregunta, ¿qué hacen los medios a las personas? a la otra, ¿qué hacen las personas con los medios?; desde teorías que conciben receptores débiles a otras que se fijan en las estrategias de resemantización y contestación de las audiencias, etc.

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En tercer lugar, pienso que la influencia (acrítica) que van Dijk ejerce sobre una gran cantidad de practicantes del ACD3, especialmente en América Latina, lleva a descuidar la complejidad del tema. A lo largo de su obra este autor justifica en gran medida la importancia del análisis lingüístico de los medios bajo este supuesto; cito: - “Los actores sociales con poder, además de controlar la acción comunicativa, hacen lo propio con el pensamiento de sus receptores” (van Dijk, 1997: 21). - “La mayor parte de nuestro conocimiento social y político, así como de nuestras creencias sobre el mundo, emanan de las decenas de informaciones que leemos o escuchamos a diario en la prensa” (van Dijk, 1997: 29). - “Beyond the control of content or style, thus, the speakers may also control audience” (van Dijk, 1996a, p. 88). - “Newspaper editorials play a role in the formation and change of public opinion” (van Dijk, 1996b, p. 1).

Otro autor europeo, a menudo citado por los practicantes latinoamericanos del ACD, como Charaudeau, también realiza definiciones similares respecto de la relación entre audiencia y medios de comunicación: “…con frecuencia el ciudadano parece su rehén, tanto por el modo como se lo representa en ellos como por los efectos pasionales que provocan en él, efectos que se encuentran a mil leguas de cualquier pretendida información” (Charaudeau, 2003:13).

Como vemos, todas estas afirmaciones suponen audiencias débiles frente a medios muy poderosos en la conformación de creencias y actitudes. En cuarto lugar, creo que la cuestión de los efectos representa un terreno propicio para que los seguidores del ACD con buena formación lingüística, pero insuficiencias en teoría de la comunicación y teoría social, realicen inferencias apresuradas acerca del efecto de los textos, influidos por la idea de que el lenguaje tiene una capacidad tanto generativa (Echeverría, 2003) como performativa (Austin, 1975) y que, en ese sentido, construye realidad social. Dichas consideraciones provenientes de la filosofía del lenguaje y del paradigma constructivista y que nos remiten a las fuerzas de los actos de habla, se basan en situaciones de habla bastantes formales y prefiguradas en sus contextos (bautismo, casamientos, promesa, diálogo, etc.), se trata de momentos propios del micronivel de las emisiones, instancias alejadas de las condiciones sociales reales y estructuradas en las que ocurre la interacción mediática. Se extiende de este modo la teoría de los actos de habla y la consiguiente capacidad performativa de ciertas emisiones lingüísticas a los textos periodísticos, atribuyéndoles a los mensajes de estos últimos una naturaleza constitutiva y una fuerza perlocutiva sobre lo social no probada. En quinto lugar, para los lingüistas como advierte Thompson (1998) resulta obviamente tentador concentrarse en el contenido simbólico y en los 72


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mensajes de los medios, pero ello conlleva el peligro de pensar que estudiar los medios equivale a analizar los objetos sígnicos de su lenguaje. Por un lado, confundimos así el objeto de estudio (medios/textos mediáticos) y, por otro, el análisis textual define su objeto de estudio erróneamente como un objeto homogéneo, en el que los conceptos de productor y destinatario son convertidos en formulaciones o estrategias discursivas. Por todo lo señalado, se puede sostener que no es suficiente que afirmaciones acerca del efecto de los medios tengan como único elemento de respaldo el análisis textual. Además es contradictorio, pues si el ACD define discurso como práctica social, no puede, a la vez, tratar la noción de discurso exclusivamente como un objeto semiótico. Recordemos que la definición de discurso como práctica social sitúa el fenómeno discursivo fuera de los límites textuales y lo hace participar de acontecimientos y de estructuras sociales, de manera dialéctica. Entonces, una cosa es realizar una descripción lingüística de un texto y otra distinta es insertar esa descripción en una lógica de discurso que implica abrir los contornos de dicho texto. Debido al olvido de estas consideraciones se confunden, a menudo, hipótesis semióticas con hipótesis sociales. Por ejemplo cuando se sostiene que la violencia semiótica produce violencia social, afirmación sostenida en diversos foros pero jamás probada. 3.3.1. CONSIDERACIONES

METODOLÓGICAS EN TORNO A LA RECEPCIÓN DE LOS

TEXTOS

Finalmente, algunas consideraciones en torno a las dificultades metodológicas, que surgen cuando queremos medir el efecto de los textos mediáticos sobre las audiencias. Gran parte de los estudios de audiencia y de los análisis lingüísticos de textos de prensa, por ejemplo aquellos que se realizan en contextos de campañas políticas, tratan de medir la influencia medial a corto plazo, a pesar de que la teoría advierte que la influencia de los medios sobre las personas es fundamentalmente acumulativa y de largo plazo. En ese sentido, tres o cuatro semanas resulta un período demasiado breve para establecer y formular generalizaciones. Y en un sentido inverso, aquellos estudios que conscientes del impacto acumulativo intentan medir el efecto a largo plazo, se encuentran con un problema central en la investigación sobre efectos: cómo diferenciar entre influencia provocada por el discurso de los medios de comunicación y aquella provocada por otros factores, es decir, cómo aislar las variables. Pareciera ser que mientras mayor sea la curva de tiempo de observación, menor la influencia medial, por lo tanto, la única manera efectiva de aislar esa influencia contextual adicional es mediante métodos experimentales, prescindiendo así de los contextos naturales de apropiación y resemantización de los mensajes por parte de los lectores o televidentes. A todo lo anterior se suma que es muy difícil saber cuántos receptores de medios tradicionales realizan una lectura crítica y oposicional de esos textos, 73


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ya que ello depende significativamente de su acceso a medios alternativos, dinámica que cae fuera de los términos de referencia de los estudios de audiencia (Curran, 2002) que generalmente investigan medios tradicionales.

4. La historia y los textos Resulta pues difícil comprobar cuál es el efecto del discurso medial sobre los receptores. No cabe duda, por una parte, que junto con la concentración de la propiedad se ha producido también lo que podríamos señalar como una clausura discursiva en ese ámbito de la producción y circulación sígnica. A su vez, parece ser que en momentos y frente a ciertos temas hay interpretaciones más hegemónicas que otras, en parte, gracias a la acción de los medios. Sin embargo, la observación de los procesos políticos y sociales que actualmente están teniendo lugar en nuestro continente americano son un buen dato para preguntarnos si realmente los discursos mediáticos inciden de manera tan fuerte sobre los modelos mentales de la audiencia. Los porfiados hechos demuestran que aun cuando la derecha económica es propietaria de la mayoría de los medios de referencia general que intentan construir discursivamente lo que Gomis (1997) denomina el presente social compartido, la agenda de los medios no se ha convertido en la agenda social (contrariando uno de los postulados nucleares de la Teoría de Agenda Setting) y el discurso público que circula hegemónicamente no ha logrado constituir escenarios políticos deseados, ni menos ha demostrado capacidad constitutiva o performativa en un nivel social. Los triunfos electorales de Chávez, Lula, Rafaela Correa, Evo Morales o Fernando Lugo en Sudamérica son ejemplos claros de los límites del efecto del discurso de los medios sobre la voluntad popular, pues aun existiendo un contexto de amplias, sostenidas y sistemáticas campañas mediáticas contra esos líderes continentales de parte de la mayoría de los medios tradicionales, sometidos al escrutinio popular, han triunfado con sólidas mayorías. De hecho, la historia nos enseña y demuestra que los medios de comunicación de referencia general no han sabido o querido leer las dinámicas telúricas sociales y no anticiparon la aparición del movimiento feminista, de los movimientos ecológicos o los de liberación nacional en África o América, de los zapatistas o los altermundistas. Y a pesar de que estos movimientos tenían nulo o escaso acceso a los medios masivos –o un acceso negativo y estigmatizado- éstos se desarrollaron y crecieron en el seno de los movimientos sociales y jugaron o juegan roles de importancia en las relaciones de poder. Por eso sostenemos que una cosa es tener un acceso privilegiado al contexto de producción textual –como ocurre con las elites de cara a los noticieros- y otra muy distintas es creer que ese flujo fuertemente unidireccional de la comunicación, nos permite hacer inferencias lineales acerca del efecto de los textos sobre el polo receptor. 74


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5. Reflexiones finales El presente artículo quiso apuntar a la necesidad que los análisis discursivos se diferencien de aquellos que provienen de la Lingüística Textual y las apasionantes complejidades que el consiguiente ir hacia afuera del texto entraña. Para ello me centré en destacar la importancia del nivel intermedio de la situación comunicativa que forma parte del contexto. Como hemos visto, la comunicación puede estar afecta a una distorsión sistemática, influida por elementos intermedios como los descritos, situación que se intensifica aún más si consideramos nociones macrosociales, como los de poder, clase, estructura social, etc. El foco estuvo puesto en el ACD de orientación socio-cognitiva y en casos específicos, no con el fin de generalizar, sino para graficar situaciones concretas en las que vale la pena detenerse para generar reflexión y discusión teórica. Agregaría a todo lo anterior dos puntos que podrían ser desarrollados en otro momento. Si el ACD se quiere constituir como área del saber o disciplina, también enfrenta el desafío de diferenciarse de la sociolingüística cuya meta, igualmente, es ir más allá de la descripción de la forma del código y profundizar en la relación entre lenguaje y sociedad (Lavandera, 1984). ¿Qué los diferencia? A mi modo ver, el lugar donde cada uno sitúa su énfasis. Mientras la sociolingüística parte del lenguaje para ir a lo social, el ACD pretende ir de lo social a lo lingüístico, o como señala Kress, “Criticial Discourse Analysis sees the linguistics as within the social” (Kress, 1990:87). El análisis de las estructuras lingüísticas no puede, por lo mismo, ser el elemento único en el ACD. Si bien el conocimiento lingüístico es central para una teoría de los discursos, es un error, como ya lo señaló en su momento Verón (1993), creer que se puede acceder a la problemática de los discursos proyectando el saber lingüístico sobre los contextos sociales, o como, le advirtió Foucault a Derrida hace más de 30 años, textualizar las prácticas discursivas y “creer que no hay nada fuera del texto y que por tanto no es necesario ir a buscar en otra parte” (Foucault, 1999:371). En ese mismo sentido, “entender la necesidad de partir de los eventos y no del texto porque son los eventos los que permiten recoger los textos que se necesitan” (Bolivar, 2007)4 puede ser para quienes hacemos estudios del discursos en América Latina un elemento clave para contribuir con rasgos propios a esta área del saber. La historia nos demuestra que los eventos sociales, políticos y discursivos latinoamericanos son muy distintivos, en momentos incluso sintomáticos, respecto de la marcha de buena parte de la política mundial. Recordemos, por ejemplo, la década del 60 y la influencia mundial que ejercieron los movimientos revolucionarios de inspiración castrista sobre esta y otras partes del mundo, o el sorpresivo surgimiento de los populismos de inspiración neoliberal en los ‘90 (los llamados neopopulismos), o la res75


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puesta continental única que desde América se le ha planteado en el Siglo XXI a la globalización capitalista. Sin embargo, a pesar de la riqueza de esa realidad rebelde del contexto latinoamericano nuestras propias teorizaciones en el ámbito de los estudios del discurso son escasas. Lo que sin duda sí que hemos logrado es producir una importante y abundante acumulación de información empírica, pero ésta no ha trascendido el plano de lo descriptivo ni ha abierto las puertas a interpretaciones teóricas nuevas, pues nuestros objetos de estudio están localizados en el sur, pero nuestros marcos conceptuales en el norte. Respecto del caso específico de los medios y de su discurso, se puede sostener, sin ninguna duda y tal como lo hace el ACD, que están sujetos a permanentes y significativas presiones que ejercen sobre ellos las estructuras de poder. Asimismo, es evidente que participan de la lucha ideológica, por ejemplo, justificando, ocultando o enmascarando la realidad. Sin embargo, la contribución y participación de los media en la articulación de relaciones de poder aún se mantiene bastante opaca, y los estudios de discurso pueden ayudar a disminuir dicha opacidad, pues la dimensión simbólica, la puesta en circulación de signos, es un irreductible del fenómeno mediático porque aunque el estudio de esos signos no explica todo el fenómeno, sin signos no hay medios de comunicación.

NOTAS: 1 Esto anterior es especialmente válido para los medios de comunicación tradicionales (prensa escrita, radio y televisión). Internet, en tanto, parece contar con un potencial de alteración, en ese sentido, al menos en cuanto al flujo asimétrico; los blogs son un buen ejemplo de ello. 2 Para una excelente panorámica sobre esta cuestión, recomiendo Wolf (1987) y Bryant y Zillmann (1996) 3 Lo que, por supuesto, no es culpa de van Dijk. 4 Comunicación personal con Adriana Bolívar.

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PEDRO SANTANDER MOLINA es periodista por la Universidad de Chile y Doctor en Lingüística por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Actualmente es director del Postgrado en Comunicación y Periodismo de la Pontificia UCV, Chile. Sus áreas de interés son el análisis de los medios de comunicación y las teorías del discurso. Correo electrónico: pedro.santander@ucv.cl.

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ARTÍCULO

Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso

SHI-XU Centre for Contemporary Chinese Discourse Studies, Zhejiang University TRADUCCIÓN: LUCÍA MOLINA

RESUMEN. En este trabajo sostengo que existen razones genuinas y condiciones importantes para reconstruir los paradigmas orientales de los estudios del discurso más allá de los enfoques actuales, universalistas pero centrados en Occidente. En primer lugar, muestro las limitaciones y las consecuencias humanas del proyecto proliferante del Análisis Crítico del Discurso (ACD) occidental. En segundo lugar, y más importante, identifico varias características de los discursos de Asia, África, Latinoamérica y otras comunidades subalternas, así como sus recursos académicos relevantes. Finalmente, para ilustrar las estrategias de este trabajo de reconstrucción, considero las maneras de forjar un enfoque chino para analizar discursos tanto propios como globales. PALABRAS CLAVE: estudios del discurso, paradigmas orientales, Análisis Crítico del Discurso (ACD), comunidades subalternas, enfoque chino. ABSTRACT. In this paper I argue that there are genuine reasons and important conditions for reconstructing Eastern paradigms of discourse studies, beyond the current universalistic but West-centric approaches. Firstly, I show Western limitations and human consequences of the proliferating project of Critical Discourse Analysis. Secondly and more importantly, I identify various characteristics of the discourses of Asia, Africa, Latin America and other subaltern communities, as well as relevant scholarly resources. To illustrate the strategies for this reconstructive work, finally, I consider the ways of forging a Chinese approach to its own as well as global discourses. KEY WORDS: discourse studies, Eastern paradigms, Critical Discourse Analysis (CDA), subaltern communities, Chinese approach. RESUMO. Em este trabalho explico que existem razões genuínas e condições importantes para reconstruir os paradigmas orientais dos estudos do discurso além dos enfoques atuais, que embora sejam universalistas estão mais centrados no Ocidente. Em primeiro lugar, apresento as limitações e as conseqüências humanas do crescente projeto da Análise Crítica do Discurso (ACD) ocidental. Em segundo lugar, e mais importante, identifico várias características dos discursos de Ásia, África, América Latina e outras comunidades subalternas, assim como seus recursos acadêmicos relevantes. Finalmente, para ilustrar as estratégias de este trabalho de reconstrução, considero as maneiras de forjar um enfoque chinês para analisar discursos tanto próprios quanto globais. PALAVRAS CHAVE: estudos do discurso, paradigmas orientais, Análise Crítica do Discurso (ACD), comunidades subalternas, enfoque chinês. Recibido: 18 de marzo de 2007 • Aceptado: 16 de agosto de 2007.

ALED 7 (1), pp. 79-94

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Introducción A pesar de sus innegables logros académicos, la disciplina de los estudios del discurso está, culturalmente hablando, desorientada. Por una parte, las filosofías, los conceptos y los valores, las teorías y los métodos, las preguntas y los datos occidentales – y, por tanto, sus representantes autorizados – ocupan el escenario central y determinan, en gran parte, la agenda. La preponderancia y la proliferación del saber del discurso occidental se hacen posibles gracias a los procesos de selección de los autores, las ponencias centrales, las publicaciones internacionales, el marketing global, los vuelos intercontinentales y, por supuesto, Internet. No necesito profundizar para mostrar lo que llamaré el discurso de la disciplina centrado en Occidente, sino solamente solicitar a los académicos y a los estudiantes de nuestro campo que se detengan a pensar quién está hablando, quién está vigilando de quién son las ideas publicadas en las revistas “internacionales”, de quién son los valores y visiones del mundo promovidos y quién se beneficiará con ellos, desde dónde se reproducen y entre quiénes se distribuyen. Por otra parte, muchos académicos y estudiantes radicados en las comunidades “tricontinentales” (i.e. Asia, África y Latinoamérica), del hemisferio Sur, del Tercero y del Cuarto Mundo – o, como yo prefiero llamarlas, comunidades “orientales” –pueden, de manera consciente o no, emular o reproducir paradigmas y proyectos occidentales, ayudando así a globalizarlos. Mientras los paradigmas de los estudios dominantes sobre el discurso engendrados en Occidente se globalizan exitosamente, este proceso descuida el patrimonio oriental de la investigación sobre lenguaje y comunicación, dejando a sus académicos afásicos, empobrece la academia internacional y en última instancia retarda el crecimiento cultural de la humanidad. Como se verá más adelante, donde se aplican la teoría y los métodos occidentales, las sociedades orientales no son representadas desde sus propias perspectivas, sino que se transforman en productos de la representación de la academia occidental, en el Otro de Occidente. La situación cultural apremiante del ámbito académico internacional del discurso y sus consecuencias humanas son un hecho evidente pero, para muchos, incorregible. Es que, por una parte, detrás de la condición académica actual existe una tradición centenaria occidental, colonial e imperialista (Said, 1978). Por otra parte, el estado contemporáneo no está menos – sino más bien, con la globalización acelerada, más – influenciado por el sistema académico centrado en Occidente (Strattong & Ang, 1996; Lauf, 2005; Shuter, 2000). ¿Realmente no hay salida de este desorden cultural- intelectual? ¿Qué podrían hacer los académicos y los estudiantes de los mundos orientales? ¿Y qué podrían hacer los intelectuales conscientes, autorreflexivos y críticos de los mundos occidentales para compensar la asimetría de poder y de saber, revitalizando así la academia internacional? 80


Shi-xu: Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso

La situación es bastante urgente, pero no desesperanzada. En este trabajo, trataré de mostrar que hay una manera de empezar a transformar este ámbito académico internacional del discurso, monológico y autoritario. Concretamente, argumentaré que existen razones y recursos de peso para que reconstruyamos paradigmas alternativos y contra-hegemónicos de investigación sobre el discurso, que puedan actuar como hablantes culturalmente iguales para dialogar con la tradición dominante existente. Específicamente, en primer lugar identificaré las peculiaridades culturales del discurso universalista del ACD y sus consecuencias humanas desde una perspectiva asiática. Luego, y más importante, clarificaré las características innegables y únicas de los discursos orientales, y más adelante señalaré el rico bagaje de la academia oriental dedicada al lenguaje y a la comunicación que puede aclararlas. Además, esbozaré el posible formato de los paradigmas orientales y las estrategias de acción para conseguir esa meta. Las cuestiones culturales normalmente no se discuten en el campo del saber de los estudios del discurso. Son consideradas, como se indicó más arriba, como epifenómenos. El presente trabajo intenta desafiar ese statu quo y abrir un debate en el campo académico del discurso ofreciendo una crítica cultural de la investigación actual y mostrando luego las bases para una alternativa paradigmática. Además, mientras la mayor parte de los enfoques sobre el lenguaje y la comunicación específicos de cada cultura está pendiente de las culturas orientales particulares como si fueran en alguna medida tradiciones separadas e independientes, el presente trabajo intenta demostrar que hay sin embargo una importante base para que tome forma un conjunto de paradigmas orientales, en oposición a los paradigmas occidentales. El producto resultante será entonces instructivo para la (re)construcción de todos los paradigmas dentro de Oriente. Finalmente, como los paradigmas orientales propuestos aquí son definidos en parte en términos de las relaciones de poder entre Oriente y Occidente, allanan el camino para el diálogo intercultural y la fertilización cruzada entre los paradigmas orientales y occidentales. En este punto, debo señalar dos tipos de peligro en torno a las nociones de Oriente y Occidente. Por un lado, la gente puede caer en la trampa de dicotomizar y homogeneizar al Oriente y al Occidente, cayendo por ende en otros tipos de prácticas polarizadoras –justamente el mismo error que cometieron el estructuralismo y el orientalismo occidentales. Oriente y Occidente no son internamente homogéneos y externamente distinguibles, sino diversificados, dinámicos e interrelacionados dialécticamente. La verdad es que dentro del “Occidente” opresivo hay miembros individuales conscientes, críticos e igualitarios; de la misma manera, dentro del “Oriente” hay seguramente casos de autoritarismo y abuso de poder. Uso estos términos heurísticamente, no para polarizar y estereotipar, sino para referirme a tendencias culturales.

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Por otro lado, está el peligro no menor del nihilismo disfrazado como deconstrucción posmoderna. Este tipo de réplica a menudo intenta borrar o socavar tanto los términos como las nociones de Oriente y Occidente y sus relaciones para negar la dominación, la discriminación y la explotación occidentales. Esto lleva al olvido el sufrimiento de las comunidades y culturas no occidentales a través de los símbolos de poder de la raza, el color de la piel, la etnicidad y los bagajes culturales. Entonces he usado los términos y nociones de Oriente y Occidente, no para reificar características geográficas, raciales o étnicas, sino como una herramienta cultural-política para indicar las prácticas, los efectos y las relaciones de la hegemonía, que son históricamente evolucionados, socialmente construidos y sin embargo materialmente reales. Estas formas de poder típicamente toman la forma del monólogo cultural, del capitalismo global y del neocolonialismo. Al insistir en subrayar tales formas culturales de subyugación, también deseo sugerir que el abismo de poder cultural no está disminuyendo sino creciendo a una velocidad alarmante, y que esto origina muchos desastres y sufrimiento en el Tercer y Cuarto Mundo.

El discurso centrado en Occidente Más arriba aludí a las formas más crudas de dominación occidental en la arena internacional del campo académico del discurso. En adelante quiero mostrar algunas estrategias más sutiles que participan en el discurso disciplinario centrado en Occidente y efectivamente lo hacen posible. Estas estrategias son tanto las declaraciones aculturales sobre el objeto de investigación y el enfoque disciplinario, como los silencios acerca de las características y limitaciones culturales de la percepción y el enfoque propuestos. Por consiguiente, aunque implícitamente, el metadiscurso se vuelve etic, pancultural, universal, debe notarse que este aculturalismo también es repetido e incluso amplificado en los mundos orientales a través de divulgaciones y aplicaciones acríticas, irreflexivas y descontextualizadas, como si no hubiera tradiciones comparables o alternativas en las culturas propias. Así, este metalenguaje se ha vuelto un fenómeno global. El carácter centrado en Occidente del discurso disciplinario puede ser explicitado al revelar las tendencias culturales del contenido del discurso aculturalista en cuestión. Esto puede llevarse a cabo de mejor manera desde una perspectiva culturalmente diferente; en este caso, recurriré a una alternativa oriental, específicamente china. En lo que sigue usaré el discurso teórico del ACD como ejemplo para revelar los principios de articulación teórica subyacentes específicos de la cultura, examinando algunos textos de sus autores destacados: (1) Fairclough (1992): Discurso y cambio social,; (2) Van Dijk (1997): “El estudio del discurso”, capítulo introductorio en Estudios del discurso. 82


Shi-xu: Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso

Peculiaridades occidentales: atomismo, dualismo, perspectiva centrada en el texto, individualismo Involución atómica Una primera manera característica de analizar o describir el discurso en el ACD es clasificar las cosas en cajas dentro de cajas, o en capas sobre capas. Esta manera de enfocar el objeto de investigación está diseñada obviamente tanto para focalizar en ciertas partes de un todo más amplio como para dar cuenta de relaciones causales. Tal conceptualización del mundo puede estar guiada por la ideología científica europea, de mentalidad atomizada. Este rasgo cultural se vuelve inmediatamente evidente si lo comparamos con la visión asiática/china de la realidad, holística y dialéctica, en la que las cosas son entendidas como elementos inseparables y que se influyen mutualmente. A continuación, algunos ejemplos. Analizo el discurso en un marco tridimensional como texto, práctica discursiva y práctica social. (Fairclough, 1992, p.62)

TEXTO

PRÁCTICA DISCURSIVA (producción, distribución, consumo) PRÁCTICA SOCIAL

Esto recuerda bastante a lo que hace referencia van Dijk cuando dice: Incluso después de esta primera aproximación al concepto de discurso, ya hemos encontrado sus tres dimensiones principales: (a) el uso del lenguaje, (b) la comunicación de creencias (cognición) y (c) la interacción en situaciones sociales… (van Dijk, 1997, p.2) …los lingüistas generalmente hacen una distinción metafórica entre diferentes niveles de tales emisiones, como si fueran edificios u otras construcciones. De manera similar, empiezo con lo que es llamado bastante metafóricamente el nivel de expresión ‘superficial’ u ‘observacional’, para luego ahondar en los niveles ‘más profundos’ o ‘subyacentes’ de la forma, el significado y la acción (van Dijk, 1997, p.6) 83


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Enfoque binario Otra característica del ACD es que las cosas se distinguen en dos clases separables y cualitativamente diferentes: por ejemplo, texto versus contexto, discurso versus sociedad, lenguaje versus mente y otros casos similares. Es decir, esto enfatiza el carácter dicotómico de las cosas (que implica la elección de una o la otra) más que las relaciones de adición (que pueden incluir ambas). Más aún, una vez que ha dividido teóricamente todo en entidades separadas, el ACD busca explicaciones causales de las relaciones mecánicas entre ellas (por ejemplo, sociedad y cognición, cognición y producción del lenguaje). Este tipo de orientación es un reflejo de la visión cartesiana de la distinción y contradicción entre la mente y el cuerpo, así como de la ideología europea que supone que la ciencia debe predecir y controlar los eventos o el comportamiento de las personas. En contraposición, la visión china, dialéctica, basada en el yin-yang, ve el mundo como una unidad de partes interrelacionadas, interdependientes y que se influencian mutuamente mutuame.Veamos algunos ejemplos: Antes ya hemos encontrado otro uso de ‘discurso’ (como en ‘el discurso del liberalismo’) que no se limita al lenguaje o a la interacción comunicativa, sino que más bien o además puede referirse a ideas o ideologías. Aunque también encontramos este uso en los estudios del discurso, es obvio que vuelve el término incluso más difuso de lo que ya es, y por eso muchos analistas lo evitan. (van Dijk, 1997, p.4) Lo primero [enfatizar demasiado la determinación social del discurso] vuelve al discurso un mero reflejo de una realidad social más profunda, lo segundo [enfatizar demasiado la construcción de lo social en el discurso] representa de manera idealista al discurso como la fuente de lo social. Lo segundo es quizás el obstáculo más inminentemente peligroso, dado el énfasis puesto, en los debates contemporáneos, en las propiedades constitutivas del discurso. (Fairclough, 1992, p.65) Así la constitución discursiva de la sociedad no emana de un libre juego de ideas en las cabezas de las personas sino de una práctica social que está firmemente arraigada en – y orientada hacia – estructuras sociales reales y materiales. La práctica social tiene varias orientaciones – económicas, políticas, culturales, ideológicas – y el discurso puede estar implicado en todas ellas sin que ninguna de ellas sea reducible al discurso. … el discurso aparece en proporciones variables como un componente de la práctica económica de carácter básicamente no discursivo, como construir puentes o fabricar lavadoras; hay formas de práctica económica que son de carácter básicamente discursivo… (Fairclough, 1992, p.66) 84


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Perspectiva centrada en el texto Como resultado de la visión del discurso atomizada y binaria, se vuelve posible focalizar en ciertas cosas y olvidar otras. Así, típicamente, el discurso es analizado de manera aislada del contexto más amplio y específico de cada cultura. Pero esto también está determinado por la ideología europea centrada en el lenguaje o logocentrismo1, que es entendible desde el punto de vista de las lenguas europeas como más explícito y menos relacionado con el contexto que por ejemplo la lengua china. Sin embargo, en la cultura china se ha pensado por mucho tiempo que todo significado no es expresado solamente por el lenguaje ( Š N=\a, el lenguaje es lo mismo que el hablante (ÿ‡e‚YvQºN. Las siguientes son expresiones de esta perspectiva centrada en el texto. “Me centro en el lenguaje y por consiguiente uso ‘discurso’ más restringidamente que como lo usan generalmente los científicos sociales para hacer referencia al uso del lenguaje hablado o escrito.” (Fairclough, 1992, p.62) “El análisis de un discurso particular como una parte de la práctica discursiva se centra en procesos de producción, distribución y consumo de textos.” (Fairclough,1992, p.71) …[los analistas del discurso] a menudo se centran en las dimensiones verbales, es decir en lo que efectivamente es dicho o escrito por los usuarios del lenguaje como parte de tal evento o acción. Así, de la misma manera como ‘texto’ se usa mayormente para referirse al producto de la escritura, ‘habla’ a menudo se estudia como el producto del lenguaje hablado o como interacción en curso, sin prestar demasiada atención a los usuarios del lenguaje implicados o a los otros aspectos del evento comunicativo en su totalidad. Teóricamente, se enfatiza sin embargo que los estudios del discurso deberían lidiar tanto con las propiedades del texto como con las del habla, y con lo que generalmente se denomina el contexto, es decir, las otras características de la situación social o del evento comunicativo que pueden influenciar sistemáticamente al texto o al habla. En suma, los estudios del discurso tratan del habla y del texto en contexto. (van Dijk, 1997, p.3) Obviamente, tal empresa [la descripción del discurso como uso del lenguaje, comunicación de creencias e interacción social] no es un problema simple. Por tanto, como en el caso de la especialización en otras disciplinas, los analistas del discurso pueden centrarse en un aspecto, nivel o dimensión del texto o del habla, o incluso en una clase general de discurso, como el discurso mediático. Tal división del trabajo puede corresponder a las distinciones teóricas que se hacen entre diferentes propiedades del discurso, como la distinción muy general que hice entre las dimensiones discursivas del uso del lenguaje, la comunicación (cognición) y la interacción. (van Dijk, 1997,p.5) 85


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Individualismo Uno de los pilares filosóficos que subyacen al ACD es una visión funcionalista del lenguaje y del hablante. Concretamente, el lenguaje es entendido como una herramienta usada por los seres humanos para satisfacer sus necesidades y propósitos; por tanto el lenguaje es una institución social cuyas funciones son relevantes para los deseos y objetivos humanos2. Uno de los propósitos más importantes de los hablantes es persuadir a los otros o hacer que hagan cosas. La visión del lenguaje como orientado hacia las metas de los hablantes, y por consiguiente la comercialización de la comunicación humana, se derivan obviamente de la retórica aristotélica y en última instancia del individualismo occidental. Sin embargo, estos valores se contraponen totalmente con las normas culturales y comunicativas chinas, que por ejemplo plantean una relación armoniosa y la orientación hacia el otro. Es típicamente la tarea de los estudios del discurso proveer descripciones integradas de estas tres dimensiones principales del discurso: cómo el uso del lenguaje influencia las creencias y la interacción, o viceversa, cómo los aspectos de la interacción influencian la manera como habla la gente, o cómo las creencias controlan el uso del lenguaje y la interacción. Asimismo, además de proporcionar descripciones sistemáticas, podemos esperar que los estudios del discurso formulen teorías que expliquen tales relaciones entre el uso del lenguaje, las creencias y la interacción. (van Dijk, 1997,p.2) Por un lado, el discurso es moldeado y restringido por la estructura social en el sentido más amplio y en todos los niveles. … Los eventos discursivos específicos varían en su determinación estructural de acuerdo con el dominio social particular o el marco institucional en que fueron generados. … El discurso contribuye a la constitución de todas esas dimensiones de la estructura social que directa o indirectamente la moldean y la restringen: tanto sus propias normas y convenciones como las relaciones, identidades e instituciones que subyacen a ellas. El discurso es una práctica no sólo para representar al mundo, sino también para otorgarle significado, para constituir y construir el mundo del significado. (Fairclough, 1992, p.63) … El discurso contribuye antes que nada a la construcción de… ‘identidades sociales’ y ‘posiciones subjetivas’ para ‘sujetos’ sociales y tipos de ‘self’… mi observación se refiere a la exageración de la posición constructivista. En segundo lugar, el discurso ayuda a construir relaciones sociales entre las personas. Y en tercer lugar, el discurso contribuye a la construcción de sistemas de saber y creencias. (ver también Fairclough, 1992, p.65)

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La preocupación central [de un discurso particular] es trazar conexiones explicativas entre las maneras (normativas, innovadoras, etc.) como los textos son compaginados e interpretados, las maneras como los textos son producidos, distribuidos y consumidos en un sentido más amplio, y la naturaleza de la práctica social en términos de su relación con las estructuras y las luchas sociales. (Fairclough, 1992, p.72)

Consecuencias humanas Hasta ahora el objetivo central de mi análisis no es meramente mostrar los límites de las visiones del mundo, perspectivas e ideologías europeas per se, por lo menos no en todos los casos mencionados más arriba (algunos pueden ser ventajosos, comparativamente hablando), sino además, y más importante, sostener que los conceptos, las teorías, los métodos del discurso supuestamente generales y universales son de hecho específicos de cada cultura, como se mostró anteriormente. Es esta naturaleza confusa del discurso del ACD, especialmente cuando es reproducido, difundido y aplicado globalmente, la que constituye la perspectiva centrada en Occidente. Las prácticas científicas y sus principios subyacentes ilustrados más arriba surgen de las condiciones y los deseos europeos (por ejemplo, los lenguajes explícitos, de escasa relación con el contexto, y la sociedad individualista) y los reflejan. Y en ciertos casos, efectivamente muestran méritos en la búsqueda y la producción del saber mayores que los de la tradición oriental (por ejemplo, la precisión, la claridad, la objetividad, que mencionaré más adelante en referencia a la cultura china). Pero desde un punto de vista oriental, específicamente chino, el paradigma occidental no consigue reconocer la totalidad, la interpenetración, la dinámica de las cosas, y en consecuencia no llega a aprehender la esencia ni a alcanzar un entendimiento adecuado. Además, este paradigma dificulta la autorreflexión, la participación y el compromiso social del investigador. Más importante aún, el discurso académico, tanto implícitamente como explícitamente, presenta al paradigma occidental como situado por sobre la diversidad cultural, y particularmente las tradiciones orientales. Este tipo de discurso globalizador y globalizado plantea un serio problema para el Oriente y para la humanidad en general. Por un lado, cuando este discurso centrado en Occidente es aplicado a las culturas orientales sin consideración al contexto local, no sólo sirve para confirmar y perpetuar las representaciones occidentales del Otro oriental, sino que además no consigue atender las preocupaciones orientales. Por otro lado, mientras que el ACD occidental continúa expandiéndose y globalizándose, la academia oriental es descuidada y menoscabada. Con esta asimetría cultural en la disciplina, más la represión por parte de la academia oriental desatendida, las oportunidades para el diálogo intercultural y las ventajas del aprendizaje intercultural se pierden, y en última instancia el saber humano se empobrece. 87


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Bases para los paradigmas orientales Cada vez más, críticos (tanto dentro de la corriente dominante como entre los campos orientales y occidentales), han comenzado a cuestionar y desafiar las verdades y normas dadas por sentadas, que emanan de los centros occidentales, y llaman a la reflexión y al diálogo cultural- intelectual (Chesebro, 1996; Dissanayake, 1988, 2003; Gergen, 1999; Gordon, 1999; Kincaid, 1987; Shi-xu, 2005, 2006). Debería notarse, sin embargo, que este trabajo crítico alternativo es llevado a cabo principalmente sólo dentro del territorio de los Estados Unidos. Esto solamente muestra la profunda situación alarmante de la academia oriental actual y por tanto la necesidad urgente de revivir o revitalizar los paradigmas orientales en un alcance más amplio. Debería notarse que los marcos de la investigación sobre el lenguaje y la comunicación universalista/general y relativista/particular no son absolutos en sí mismos; tendrían que ser entendidos como interdependientes dialécticamente el uno del otro. Los enfoques universales verdaderamente plausibles no pueden surgir a menos que – y hasta que – ya ha sido llevada a cabo la diversidad de paradigmas culturales. Pero en la condición actual de desorientación cultural de la academia internacional, debe priorizarse la reconstitución de los paradigmas orientales de la investigación en lenguaje y comunicación. En esta sección sostendré que, además de las motivaciones “negativas” y exteriores mostradas más arriba, existen también fundamentos importantes, concluyentes para reconstruir paradigmas de investigación sobre el discurso que sean orientales, culturalmente alternativos. Estos pueden ser encontrados desde por lo menos tres perspectivas. En primer lugar, las comunidades y poblaciones del sur, del Tercer y Cuarto Mundo, así como todas las comunidades marginadas en otras partes, tienen una identidad cultural, una subjetividad y una consciencia compartidas que no deben ser descartadas sino reconocidas y tenidas en cuenta. Esto implica en particular que estas comunidades tienen en común un conjunto de necesidades, aspiraciones y derechos, para hablar por sí mismas y ser escuchadas en el sistema hegemónico internacional actual de comunicación y relación. No es menos importante el hecho de que las culturas orientales se orientan típica y característicamente hacia el colectivismo y la armonía en la comunicación y la interacción (Asante, 1998; Chen, 2004, 2006; Fanon, 1986). Este aspecto subjetivo de los discursos orientales constituye una importante piedra angular para la rearticulación del paradigma. En segundo lugar, las culturas orientales tienen una experiencia histórica única y compartida de subyugación, dominación y exclusión, sufrida por culpa de los poderes coloniales occidentales. En la nueva era actual del capitalismo global, el neocolonialismo y el neoconservadurismo, estas culturas continúan experimentando problemas relacionados con la represión y la explota88


Shi-xu: Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso

ción, el neoliberalismo y el neocolonialismo. Parcialmente en conexión con esta historia subalterna, las culturas orientales también tienen sus propias situaciones, sus propios problemas, sus propias aspiraciones particulares, diferentes de los del Occidente poderoso: por ejemplo, la pobreza, el hambre, las guerras civiles o tribales, los desastres ambientales, el desarrollo y la paz. Entonces este contexto histórico e históricamente derivado es otra de las bases para la reconstrucción. En tercer lugar, además, ya existen en las culturas orientales tradiciones intelectuales ricas, aunque a menudo opacadas, que contienen enfoques, saberes y otros recursos. Estas tradiciones deberían ser movilizadas para dar cuenta de discursos orientales desconocidos o autóctonos y darles sentido, en vez de ser ignoradas o negadas sobre la base de fundamentos centrados en la perspectiva de Occidente. En los márgenes de la academia internacional sobre comunicación ha habido, por ejemplo, alrededor de los últimos veinte años, un número creciente de publicaciones que rearticularon las tradiciones orientales del lenguaje, la comunicación y el discurso y trazaron nuevas direcciones para la investigación, más allá de los paradigmas dominantes centrados en la perspectiva de Occidente (Asante, 1998; Chen, 2004, 2006; Dissanayake, 1988, 2003; Ishii, 2001; Miike, 2004, 2006; Shi-xu, 2005, 2006). Este trabajo, así como el patrimonio intelectual previo, constituye otra importante base para la reconstrucción de los paradigmas orientales.

Principios y estrategias básicos para los paradigmas orientales ¿Cómo deberían ser los paradigmas orientales? ¿Cómo pueden ser moldeados? No creo que todos los paradigmas orientales deban tener los mismos contenidos; tampoco pienso que los investigadores deban seguir los mismos procedimientos para alcanzar sus metas. Pero hay algunos pocos principios básicos comunes para la reconstrucción paradigmática. Ante todo, un paradigma oriental debería apoyarse en la conciencia, la subjetividad y la representación de los grupos y comunidades de Asia, África y Latinoamérica y otros grupos marginados, y hablar a favor de ellos mismos. Esto significa que, liberados de las posturas y perspectivas recibidas pero impuestas y superpuestas, ‘universales’ pero centradas en la perspectiva de Occidente, sus nuevos paradigmas deben articularse desde dentro de las culturas y las comunidades mismas. ‘Lo negro es hermoso’, ‘lo personal es político’, ‘debemos fomentar el nacionalismo ante el imperialismo’ o ‘la propaganda es uno de los deberes importantes de los medios de comunicación’ serían afirmaciones anómalas desde un punto de vista eurocéntrico, y sin embargo expresan una experiencia y una conciencia culturalmente subjetivas y específicas. Para resolver problemas tanto locales como globales, y por ende genuinamente humanos, para comprometerse en un diálogo intelectual igualitario, verdaderamente intercultural, y en última instancia para contribuir al mejo89


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ramiento de la cultura humana, las culturas orientales deben emplear sus propios marcos al entender e investigar su lenguaje, su comunicación y su discurso. Solamente los paradigmas capaces de articular su propia subjetividad cultural, su propia conciencia, sus propias experiencias, sus propias aspiraciones pueden resolver sus propios problemas e interactuar como sujetos y representantes totalmente iguales con los paradigmas occidentales, dominantes y mayoritarios. En segundo lugar, como debería quedar claro desde el principio de este apartado, los paradigmas orientales, además de reflejar sus propias propiedades internas, deben reflejar la experiencia histórica colectiva, y por tanto el desequilibrio y las tensiones culturales en el orden del discurso internacional actual. En relación a esto, deberían también ser capaces de contribuir a socavar la desigualdad cultural y fomentar la diversidad, la transformación y la armonía culturales. Esto me lleva a mi último punto. En tercer lugar, los paradigmas orientales también deberían estar diseñados y articulados de tal manera que fueran capaces de entablar un diálogo con los paradigmas occidentales. Esto implica que los paradigmas orientales deberían ser formulados, explicados o elaborados de modo que fueran tan accesibles como fuera posible, para que los intelectuales que los pusieran en práctica pudieran entenderlos, responder a ellos y criticarlos. Solamente de esta manera puede comenzar el diálogo intercultural, mutuamente estimulante y beneficioso. ¿Cómo alcanzar esta meta? Como primer paso, los investigadores innovadores, culturalmente conscientes, de los mundos orientales deben cuestionar, desaprender y superar los valores, conceptos y marcos de referencia impuestos por la perspectiva de Occidente, que menosprecian o excluyen a otras culturas. Una manera efectiva para esto es emplear perspectivas y marcos culturalmente externos, es decir orientales, para compararlos y contrastarlos con los paradigmas occidentales. Efectivamente yo sostendría que, en las condiciones actuales históricamente evolucionadas del colonialismo y el neocolonialismo académicos, deben hacerse grandes esfuerzos para poner la descolonización psicológica e institucional en la agenda de la academia oriental (Fanon, 1986). La verdad es que los marcos occidentales sí proveen puntos de vista y herramientas útiles para los estudios del discurso; han probado ser herramientas efectivas para la lucha social en Occidente. Sin embargo, deben ser usados e integrados en los paradigmas orientales de manera selectiva y apropiada, para propósitos reales, prácticos y útiles. En este punto, y para ahorrar energía y recursos, me gustaría apelar a los académicos occidentales para que ellos puedan, a través del diálogo y la discusión, ayudar a los colegas orientales en este proyecto histórico y multicultural. Puede notarse que los paradigmas occidentales han sido ya introducidos – y en muchos casos, divulgados – en los países y las comunidades orientales, e incluso muchos académicos han sido capacitados en Occidente. Éstos, entre otros, son buenos elementos y recursos para la fertilización y la regeneración entre culturas. 90


Shi-xu: Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso

Del mismo modo – y quizás más importante – los académicos y estudiantes de los mundos orientales deberían, por una parte, rastrear y recuperar sus propios patrimonios culturales e intelectuales relevantes para investigar acerca de su lenguaje, su comunicación y sus discursos, y por otra parte estudiar y sintetizar las prácticas discursivas orientales concretas. Además pueden intercambiar antecedentes, experiencias y aspiraciones al respecto, en su misión común para la revitalización paradigmática, cuya importancia no ha sido hasta el momento reconocida completamente. Finalmente, los estudios de la comunidad negra [Black Studies], los estudios de la mujer [Women Studies] y los estudios poscoloniales tendrían que ser aprovechados para profundizar el movimiento multicultural en la investigación sobre lenguaje y comunicación, pues también proceden de la experiencia colectiva de la opresión y la explotación. En este punto debería reflejarse el hecho de que los investigadores individuales deben elegir, en el interín, una opción creativa y crítica de entre la variedad de tradiciones culturales e intelectuales, que están a su vez diversificadas. No hay espacio para ahondar en cómo debe hacerse esto, pero me gustaría sugerir brevemente que deberían tratar de formar y formular marcos teóricos y metodológicos con bases locales, mentalidad global y consciencia histórica, que incentiven el entendimiento internacional y la armonía cultural (Chesebro, 1996; Gordon, 1999; Kincaid, 1987). Llamo a esta postura paradigmática “multiculturalista” (Shi-xu, 2006a).

Conclusión En esta versión, el discurso contemporáneo chino es visto no como un objeto fijo, homogéneo y discreto, sino como uno cambiante, diversificado e híbrido en la era de la globalización. Se espera que este nuevo paradigma pueda dirigirse gradualmente al foro internacional, hacer oir su propia voz e interactuar con otras tradiciones alternativas como un interlocutor igual, para la innovación intelectual y la prosperidad cultural común. Así, por medio del diálogo intercultural genuino, podremos no sólo revitalizar la academia oriental de los estudios del discurso, y en términos generales la investigación sobre lenguaje y comunicación, sino también enriquecer y revigorizar la tradición occidental, expandiendo de ese modo el horizonte intelectual humano.

NOTAS 1 Derrida usa este término frecuentemente para referirse al entendimiento cultural occidental que según él fue instituido por Platón. El logocentrismo occidental privilegia el lenguaje por sobre la comunicación no verbal y privilegia el discurso 91


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oral por sobre la escritura, con una metafísica de la presencia. (http:// users.california.com/~rathbone/local4.htm, consultado el 27/04/07) 2 La visión funcionalista del lenguaje puede ser rastreada, pasando por MAK Halliday, por lo menos hasta Malinowski, quien creía que los individuos tienen necesidades y las instituciones sociales se desarrollan para satisfacerlas.

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SHI-XU (½eíe, PhD, University of Amsterdam) es Director del Centro de Estudios Culturales y de Discurso (Centre of Discourse and Cultural Studies) y del Centro de Estudios del Discurso Chino Contemporáneo (Centre for Contemporary Chinese Discourse Studies (CCCDS)) en la Universidad de Zhejiang (Hangzhou). Se ha desempeñado como investigador en la Universidad de Amsterdam y enseñó en la Universidad Nacional de Singapur y en la Universidad de Ulster en el Reino Unido. Es autor, entre muchos otros, de los libros Cultural Representations y A Cultural Approach to Discourse, y editor de Read the Cultural Other y Discourse as Cultural Struggle. Además, edita el Journal of Multicultural Studies (Routledge, Reino Unido) y Studying Multicultural Discourses (Hong Kong University Press), y se desempeña en el comité editorial de otras publicaciones internacionales. Es beneficiario del New-Century Outstanding Resarcher Fund del Ministerio de Educación de China. El argumento central de sus trabajos es que el lenguaje, la comunicación y el discurso deben ser estudiados como un campo para la lucha y la cooperación de las transformaciones culturales. Correo electrónico: xshi@zju.edu.cn

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ARTÍCULO

Humor en editoriales de TalCual Texto e imagen en el discurso político

LENITA VIEIRA Colegio Universitario Fermín Toro Universidad Central de Venezuela

RESUMEN. Explorando teorías y métodos para el estudio del humor en el discurso político, asumo el reto del análisis del discurso definido como multimodal (Gunter Kress, Leite-García y van Leewen, 2000) para estudiar, desde una perspectiva sociosemiótica, editoriales del periódico venezolano TalCual publicados desde el mes de octubre de 2005 hasta abril de 2006 y relacionados con el tema de la corrupción, específicamente con los eventos sucedidos en ese período en el Tribunal Supremo de Justicia, en Venezuela. De ellos, para fines de este artículo, he seleccionado un editorial que sintetiza la posición del periódico frente al problema y que, además, establece relación intertextual -en lo icónico y en lo lingüístico-, con ediciones anteriores. Los editoriales, insertos en las primeras páginas del diario mencionado, están ubicados en un espacio ampliamente ilustrado con colores e imágenes. Muy particularmente, me interesa la relación que se establece entre las imágenes asumidas como símbolos y los textos con los cuales dialogan. En la intersección de esos recursos semióticos se construye no sólo el humor, sino, sobre todo, la evaluación en el discurso político. PALABRAS CLAVE: sociosemiótica, humor, discurso político, interacción dialógica ABSTRACT. After exploring different theories and methods for the study of humor in political discourse, I take the challenge of choosing an approach to discourse analysis which defines discourse as multimodal (Gunter Kress, Leite-García and van Leewen, 2000) to study, from a sociosemiotic perspective, editorials taken from the Venezuelan newspaper TalCual, and published from October 2005 to April 2006. The editorials are all related to the topic of corruption, and specifically to the events that took place during that period at the Venezuelan Supreme Court of Justice. From this corpus, and for the purposes of this article, I have chosen an editorial that synthesizes the newspaper’s stand on the problem, and that also establishes an intertextual relationship – both at the iconic and linguistic dimensions– with previous editorials. The editorials are placed on the front pages of Tal Cual, in a space fully illustrated with colorful images. I am particularly interested in the relationship established among the images conceived as symbols and the texts with which they dialogize. It is precisely in the intersection of these semiotic resources that humor and, above all, the evaluation of political discourse, are constructed. KEY WORDS: sociosemiotics, humor, political discourse, dialogic interaction

Recibido: 6 de enero de 2007 • Aceptado: 5 de mayo de 2007.

ALED 7 (1), pp. 95-114

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RESUMO. Explorando teorias e métodos para estudar o humor no discurso político, assumo a tarefa da análise do discurso definido como multimodal (Gunter Kress, Leite-García e van Leewen, 2000) para analisar, numa perspectiva sociosemiótica, editoriais do jornal venezuelano TalCual, publicados desde outubro de 2005 até abril de 2006 e relacionados com o tema da corrupção, especificamente com os eventos sucedidos durante esse período no Supremo Tribunal de Justiça, na Venezuela. Entre eles, para a apresentação deste artigo, selecionei um editorial que sintetiza a posição do jornal frente ao problema e que, além disso, estabelece relação intertextual – tanto no icônico como no lingüístico - com edições anteriores. Os editoriais, localizados nas primeiras páginas do diário mencionado, estão inseridos num espaço amplamente ilustrado com cores e imagens. Particularmente, meu interesse centra-se na relação que se estabelece entre as imagens assumidas como símbolos e os textos com os quais dialogam. Na intersecção desses recursos semióticos se constrói não somente o humor, mas também, e sobretudo, a avaliação no discurso político. PALAVRAS CHAVE: socio-semiótica, humor, discurso político, interação dialógica

Introducción Dos intereses teóricos y metodológicos orientan este trabajo sobre el humor en el discurso político. En primer lugar, la inquietud suscitada por la lectura del artículo Semiótica discursiva, de Kress, Leite-García y van Leewen (2000), donde los autores plantean la importancia de lo visual en las sociedades desarrolladas y la necesidad de que los investigadores del discurso se rindan a la evidencia de que lo lingüístico es sólo una parte, y no necesariamente la principal, del mensaje. Afirman que “los productores de texto hacen uso cada vez mayor y más deliberado de una gama de modos de representación y comunicación que coexisten dentro de un texto dado” (p. 374) y que, siendo todo texto esencialmente multimodal, todos los modos semióticos deben considerarse conjuntamente en cualquier acercamiento competente al discurso. Aunque la multimodalidad no es un fenómeno nuevo, sí lo es el intento, en los estudios semióticos, de tomar en consideración la interacción entre los diferentes modos en un discurso dado, partiendo del supuesto que “los intereses de quien produce un signo llevan a una relación motivada entre significante y significado y, por lo tanto, a signos motivados”(Kress, Leite-García y van Leewen, 2000: 375, cursivas de los autores). La reflexión anterior implica, en los estudios semióticos, trascender la lexis visual para ocuparse de una sintaxis visual; implica ocuparse más de la representación y la comunicación que de la expresión. Comparto con los autores citados el principio de que todos los sistemas de comunicación humana responden a la necesidad de representación y comunicación de las relaciones sociales, de representación y comunicación de los hechos y de producción de mensajes coherentes como texto. Pero, dada la línea en que desarrollo mis estudios, remito a Charau96


Lenita Vieira: Humor en editoriales de TalCual. Texto e imagen en el discurso político

deau (1997: 40) para afirmar con él que el sentido no preexiste al momento de la comunicación sino que se instaura por la acción lingüística del hombre en situación de intercambio social. Para el autor, el sentido no se puede percibir si no es por medio de formas, pero éstas son seleccionadas en función de “la atribución, por parte del hablante, de una dimensión psicosocial a su acto de habla”. Ello, debido a que el sentido primero del intercambio es el establecimiento de la relación con los demás. Es ésta la perspectiva de análisis que me interesa abordar en este acercamiento a textos multimodales, apoyándome en los principios de la teoría de la enunciación, específicamente en Patrick Charaudeau (1992, 1997, s/f ), JeanMichel Adam y Marc Bonhomme (1997). La segunda inquietud que me motiva a desarrollar este estudio, es una búsqueda que, en lo teórico y en lo metodológico, he estado realizando en los últimos años sobre el tema del humor en el discurso político. En trabajos anteriores (Vieira, 2002, 2003, 2005), he estudiado textos de humoristas, editorialistas y articulistas, en un sinnúmero de voces que, desde los grupos opositores al gobierno construyen discursivamente un punto de vista sobre los procesos políticos de la Venezuela contemporánea. Busco en esos textos diferentes expresiones del humor, asumiendo, a partir de Bajtin (1990), que el humor permite la visualización de los hechos políticos desde nuevas perspectivas, pues la inversión paródica del mundo rompe con los tabúes, con los prejuicios y presupuestos, así como con la inmutabilidad de una visión del mundo impuesta por el poder. Dos perspectivas, por lo tanto, se unen en el estudio que hoy les presento: lo multimodal y el humor en el discurso político. Trataré de estudiar, en textos en que lo lingüístico y lo visual confluyen en una sola intencionalidad, la evaluación de los hechos políticos a través del humor. No me interesará desglosar las diferentes formas del humor: lo paródico, lo sarcástico, lo irónico compartirán el espacio con otras formas enunciativas del humor en un corpus seleccionado a partir de un criterio básico: la conjunción de lo lingüístico y lo visual en la construcción del mensaje. Me interesa, por un lado, el tratamiento dado al tema político seleccionado, pero, sobre todo, explorar los aspectos discursivos del texto multimodal en la generación del efecto humorístico, de acuerdo con la función evaluativa planteada anteriormente.

1. Sobre el tema y el corpus de análisis Mi problema, por lo tanto, es más teórico y metodológico que un tema de análisis sociopolítico. Sin embargo, no quise dispersarme del ámbito de mis indagaciones sobre la construcción de representaciones sociales en el discurso de la disidencia. Para ello, opté por buscar, entre los periódicos que estoy estudiando, aquel que me pareció más rico en la 97


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utilización de diferentes modos semióticos en la construcción de su artículo editorial. El periódico TalCual corresponde perfectamente a esa exigencia. Polémico, utiliza muy a menudo el recurso del humor en sus editoriales. Iniciado en la primera página, profusamente ilustrado por fotografías, caricaturas, colores, el texto normalmente continúa en la segunda, una vez anunciado espectacularmente a través de sus primeras líneas, en la portada. Para fines de la realización de este estudio, seleccioné el tema de la corrupción en el Tribunal Supremo de Justicia venezolano, ampliamente tratado por el periódico TalCual desde la conformación, en julio de 2004, de un comité de postulaciones para la ampliación del número de magistrados del TSJ en virtud de la reforma del poder judicial, como consecuencia de la aprobación de un proyecto de ley presentado por el entonces asambleísta Luis Velásquez Alvaray. Revisé artículos sobre el tema, publicados en diferentes columnas de TalCual, desde la fecha de esas postulaciones hasta el mes de abril de 2006, cuando Alvaray presenta su renuncia a la Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM) y luego es destituido del TSJ por decisión de la Asamblea Nacional. Sobre la elección de los nuevos magistrados, el 23 de junio de 2004, TalCual denunciaba, en el artículo Tribunal sin justicia, que todo el procedimiento estaba previsto “para llenar el TSJ de clones de Luis Velásquez”. Titulares como Magistrados Express (30/06/04), Errata sin fe (07/07/04), Como se goza guisando (16/07/04), Jueces sin rostro (conocido) (16/12/04), Se “renueva” el TSJ (16/12/04), Justicia “revolucionaria” (17/12/04), Velásquez Alvaray se guinda (17/09/04), Justicia de plast-ilina (06/12/04), Corrupción, una lucha sin dolientes (06/12/04), Magistrados sin balanza (16/ 12/04), entre otros, revelan la tónica de los diferentes artículos publicados en diferentes columnas de TalCual sobre el tema del funcionamiento político de la justicia en Venezuela. El año 2005 tampoco fue halagador para el TSJ. Comienza una serie de remociones de jueces opuestos al proyecto del chavismo. Esas destituciones fueron decididas por una Comisión Judicial, presidida por Velásquez Alvaray e impulsadas por el nuevo presidente del TSJ, Omar Mora Díaz, proceso denominado por TalCual como “inquisición bonita”(La mala pava del decreto Carmona, TalCual, 04/02/05, Lo último, pág. 2). En marzo de 2005 se reportaba la destitución de 300 jueces en cinco años (TalCual, 14/03/05, la Nación, pág.4), por lo que es de suponerse el descontento que esas acciones han ido generando en el poder judicial. Al respecto, son significativas las palabras que el humorista Laureano Márquez le había dedicado a Velásquez Alvaray en un artículo de “Humor en Serio”, titulado Reino Bolivariano de Venezuela, ideas para una enmienda, dedicada a “Don Luis de Velásquez”, con el deseo de que “Dios guarde vuestra capaci-

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dad de suspensión, así como la resistencia de la colgadura” (TalCual, 17/09/ 04, portada)1. A pesar de que TalCual reconocía que Velásquez Alvaray era el “poder tras los bastidores, pues encabeza el grupo de los ‘nuevos de la clase’que llegaron al TSJ por el curioso mecanismo legal sancionado por la Asamblea Nacional” (El poder de Velásquez Alvaray, TalCual, 15/03/05), luego comenzó a hablar sobre los enfrentamientos internos en el TSJ. Son muchas las críticas que se le hicieron a Velásquez Alvaray en las páginas del periódico estudiado, pero el problema de la corrupción pronto empezó a perfilarse. Un seguimiento al diario nos permite ver su nombre asociado a varios problemas de orden financiero y ético hasta que en septiembre de 2005 surge la primera referencia a lo que sería el argumento principal de su futura destitución: el tema de las ciudades judiciales, sobre todo la de Caracas, denominada Ciudad Lebrún y calificada en la columna Por mi madre como “Sambil Judicial”2. El año judicial de 2006 se inauguró el 26 de enero. Los discursos de orden insistían sobre la necesidad de combatir los grandes males del Poder Judicial como la corrupción, la impunidad, la inseguridad y la desigualdad jurídica. Unos días después, el 06 de marzo, Luis Velásquez Alvaray presenta al TSJ su carta de renuncia a la DEM y a la Comisión Judicial del Tribunal Supremo de Justicia3. Velásquez Alvaray, magistrado del TSJ, quien gozaba de amplio apoyo en el gobierno y ostentaba un poder considerable dentro del TSJ, no explica las razones de su renuncia, sino que afirma que con ella culmina una etapa trascendental de su trayectoria de hombre público. El 08 de marzo, la portada de TalCual anunciaba “La renuncia a juro de Velásquez Alvaray”, indicando la existencia de una ola de rumores en torno a la salida del director ejecutivo de la DEM, “cuyo mar de fondo parece ser explosivo”. El 09 de marzo otra vez el tema está en la portada “Cayó el comisario político del TSJ”-, y también el 23 de marzo- “Moral y luces... En la revolución de los hombres probos se destapa la olla de la corrupción”-. Acusado, Velásquez Alvaray se defiende acusando a otros y develando responsabilidades de una supuesta “Banda de los Enanos” (TalCual, 27 de marzo, portada), mafia constituida por magistrados que supuestamente cobran comisiones por decisiones en materia de justicia, así como en negocios que involucran, entre otras cosas igualmente importantes, el narcotráfico. La situación se agravaría y generaría un escándalo de gran repercusión sobre la conducción política del país, a pesar de la aprobación por unanimidad de la destitución del magistrado por parte de la Asamblea Nacional. Desde la presentación de su “renuncia” en marzo de 2006, durante muchos meses fueron apareciendo más y más “enanos” y algunas “blancas nieves”. 99


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Para tomar la muestra, utilicé el sistema de búsquedas de TalCual Digital. Las palabras-clave TSJ, Velásquez Alvaray y enanos produjeron una gran cantidad de textos, entre editoriales, entrevistas y artículos de opinión, que me permitieron hacer el minucioso reporte anterior, el cual se asumirá como contextualización del discurso que me propongo analizar. Por las limitaciones de espacio que una publicación como ésta plantea, expondré los resultados de uno de los artículos con los que trabajé en una selección inicial: Cayó el comisario político del TSJ (09/03/06). Mi interés por este editorial reside en la inclusión, en su texto y diagramación, de tres artículos publicados anteriormente y que establecen una relación intertextual con el artículo del 09 de marzo. Tribunal sin justicia (23/06/ 04); La lista de Velásquez Alvaray (15/03/05) y ¡Ay Alvaray! (08/09/05). Todos los trabajos están firmados por Teodoro Petkoff.

2. Bases teóricas 2.1. SOBRE EL HUMOR Charaudeau (1992, 1997, s/f ) asume el discurso como un conjunto de enunciados portadores de significados y estrategias, seleccionados en función de las intenciones de persuasión o seducción que se plantean entre los interlocutores. El humor, según el autor, se inscribe en esa perspectiva de búsqueda de influencia social. Por lo tanto, para poder estudiar el acto humorístico es necesario describir el dispositivo enunciativo y comunicacional en que aparece, la temática a la que se refiere, los procesos discursivos que lo generan y los efectos que pretende producir sobre el auditorio (Charaudeau, s/f ). Sobre el enunciador-locutor, plantea que la cuestión fundamental gira alrededor de su legitimidad, es decir “lo que lo autoriza a producir, en esa situación, un acto humorístico”iv. A su vez, el destinatario se constituirá en cómplice o víctima del acto humorístico, pero en ambos casos su rol en la construcción de los significados y en la percepción de la intención humorística es fundamental. En cuanto al blanco, éste puede ser una persona (individuo o grupo), de quien se “cuestiona el comportamiento psicológico o social, cuyos defectos se ponen en evidencia así como los ilogismos en las formas de ser y de hacer frente a un consenso social respecto a la normalidad”. También puede ser una situación “creada por el azar de la naturaleza o las circunstancias de la vida en sociedad, de la cual se subraya el carácter absurdo o irrelevante”. Puede ser también una idea, opinión o creencia, “de la cual se muestran las contradicciones, o eventualmente la carencia de sentido”. Para el autor, es a través del blanco que el acto humorístico cuestiona “visiones normalizadas del mundo generando desdoblamientos, disyunciones, discordancias, disociaciones en el orden de las cosas” (Charaudeau, ídem). 100


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2.2.SOBRE LA PERSPECTIVA ARGUMENTATIVA DE LA IMAGEN Jean-Michel Adam y Marc Bonhomme (1997) plantean que, mientras el lenguaje posee una morfología construida a partir de la doble articulación, la imagen tiene una plástica, con componentes cromáticos y geométricos; mientras el lenguaje posee unidades lexicales inventariadas y codificadas, la imagen posee unidades figurativas, multiformes y de difícil clasificación. Por no poseer semas inherentes a ella, en cada ocurrencia asimila semas contextuales, en función de sus dispositivos combinatorios o de las decisiones semánticas de sus productores/receptores. De allí la inestabilidad fundamental de sus desarrollos argumentativos, compensada por diversos procedimientos. En primer lugar, en virtud de sus lagunas sintácticas (ausencia de conectores, de elementos de relación, de grupos proposicionales o de predicación), la imagen recurre a una argumentación de conjunto, que suscita redes inferenciales aleatorias a partir del continuum y de la simultaneidad de las formas. Frente a la ausencia de un metalenguaje y de marcadores explícitamente argumentativos, recurre muy poco al componente explicativo de la argumentación para privilegiar la vertiente seductora. Explota los procedimientos indefinidos, apoyados en las creencias y en los juicios de valor, que persiguen más la movilización que el convencimiento. El modelo que Adam y Bonhomme (1997, capítulo 4) presentan para el análisis de la imagen y que se apoya en una perspectiva pragmática, “obedece a una matriz […] no representacional (centrada en el par significante/significado), sino inferencial” (op.cit.:195). En esa perspectiva, los elementos de la imagen funcionan como índices que pueden o no provocar efectos interpretativos en el receptorinterpretante y generan pistas de lectura contextuales. Según los autores, “aunque la imagen enmascara su circuito enunciativo, es indispensable tomarlo en cuenta para restituir su potencial argumentativo. En realidad, […] la imagen se satura de instrucciones sólo cuando se plantea como el dispositivo de interacción entre un conceptor [...] y un receptor-interpretante” (op.cit.:195)5.

La argumentación icónica se apoya sobre los datos materiales de la imagen, que según los autores consultados, son de dos tipos. En un primer nivel, la imagen se compone de formantes elementales, algunos de naturaleza geométrica, constituidos por el grafismo de las líneas y superficies, y otros de esencia cromática, se vinculan al color y a sus características. En un segundo nivel, la combinación topográfica de esos formantes genera unidades figurativas que remiten o no a referentes del mundo y que se organizan entre ellas según diversas escenografías a partir de técnicas como el encuadre, la ubicación, el plano, la perspectiva, el ángulo de visión. Pero el proceso no culmina allí. El productor de la imagen inserta 101


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un esquema argumentativo sobre esos datos brutos, que Adam y Bonhomme denominan “modelaje argumentativo de la imagen” (op.cit.:196), el cual, a la vez, restringe y orienta su alcance. La sustancia de la imagen se encuentra canalizada por la utilización de esquemas icónicos (iconemas), es decir, “estructuras visuales calculadas con el propósito de provocar efectos perceptivos”. Según los autores, los iconemas se perciben ya sea por el relieve otorgado a formantes o figuras, ya sea por la redundancia de sus procedimientos o por el contraste que establecen respecto a su entorno (op.cit.:196). Por otro lado, esos esquemas icónicos funcionan como soportes visuales de topoi conceptuales, los cuales constituyen unidades argumentativas suficientemente estereotipadas para ser fácilmente reconocidas y se apoyan sobre creencias comunes en el tipo de discurso en que son utilizados (publicitario, político, etc.). Esos topoi conceptuales, que impregnan la imagen de diversos saberes colectivos y toda una ideología implícita, son, de acuerdo con los autores, de dos tipos: los arquetípicos, que “explotan estructuras psicológicas y fantasmas fundamentales para transferir sobre la imagen las expectativas imaginarias” del receptor, y los socioculturales, que “traspasan a la imagen representaciones vinculadas a una corriente de civilización o a un grupo dado” (op.cit.:196-197). Hay que recordar que la asociación entre el esquema icónico y el topos conceptual es inestable y aproximativa, lo que hace de la imagen un “filtro argumentativo cargado de instrucciones que el lector puede o no reactivar” (op.cit.:197). A partir de su modelaje argumentativo, la imagen funciona como un sistema presuposicional o como un desencadenante de inferencias, al término de los cuales el interpretante llega a conclusiones. Las inferencias se hacen por la vía de cálculos interpretativos, entre los cuales los autores resaltan los cálculos referenciales, los tópicos, los axiológicos y los entimemáticos. 2.3.SOBRE LA EVALUACIÓN EN

EL DISCURSO POLÍTICO

Por no poder en este espacio adentrarme en el tema de la evaluación en el discurso, remito a la interesante revisión de literatura especializada publicada por Bolívar (2005), específicamente al capítulo dedicado a la información evaluativa. Allí la autora reseña no sólo la evolución y tendencias de los estudios sobre la evaluación, sino que se dedica a examinar los mecanismos lingüísticos utilizados para evaluar, de acuerdo con propuestas de tres perspectivas desde las cuales se ha enfocado hasta ahora el tema en cuestión: la social, la semántica y la pragmática. Pero Bolívar aclara que todavía queda por encontrar “un mejor marco de referencia para describir un texto completo y definir de manera más explícita el papel de la evaluación en el texto”(p.112).

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Sin la pretensión de enfrentarme a este reto, para fines de este estudio me acercaré a los estudios de Iedema, Freez & White (1994) 6, quienes centran su atención en las formas y estrategias utilizadas en el discurso de los medios para evaluar y, a la vez, preservar el principio de “objetividad”en la noticia. Aunque los artículos de opinión no están restringidos por esa regulación, reconocen los autores que las formas de evaluación que allí se utilizan no son necesariamente explícitas. Más que por medio de razonamientos lógicos, la evaluación en esos textos se formula a través de juicios sobre los comportamientos sociales considerados, juicios que clasifican como de estima social y de sanción moral. En el primer grupo se consideran positiva o negativamente los comportamientos referidos a lo que se espera del ser social evaluado, cuyas acciones y actitudes se miden por parámetros como la “normalidad” (es decir, lo percibido como normal, habitual), la capacidad y la tenacidad del sujeto analizado. En el segundo grupo, los criterios tienen que ver con lo correcto y lo incorrecto, evaluados a partir de categorías como la veracidad y la propiedad, que incluyen valores como, por ejemplo, la honestidad, la credibilidad, la rectitud y la generosidad. Los autores consultados consideran el juicio, por lo tanto, como un sistema basado en los “significados de la modalidad” (p.13) y que provee una clasificación de valores a partir de los cuales se evalúan los comportamientos humanos. En el texto multimodal será interesante identificar los recursos de la evaluación, tema que remite otra vez a lo expuesto por Adam y Bonhomme (op.cit.) sobre los esquemas icónicos asumidos como soportes visuales de topoi conceptuales así como a los cálculos de interpretación en los que entran en juego los índices de valoración social, a los que hacía referencia en páginas anteriores.

3. Trabajando con los datos Para el análisis de los datos, he diseñado, a partir de Charaudeau (1992) y Adam y Bonhomme (op.cit.,) una matriz que trata de dilucidar entre el humor que está en la imagen, es decir, en lo visual, el que está en el texto y el que se produce en la intersección o interacción entre lo icónico y lo verbal. La matriz permite también estudiar la organización textual/icónica de los actos/ procesos humorísticos, identificar sus estrategias discursivas, indicar las representaciones sociales que se infieren de ellos y sus estrategias comunicacionales y evaluativas. Para fines de ilustración, incorporo en anexos la secuencia de imágenes correspondientes al artículo estudiado.

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4. Sobre los resultados 4.1. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS DEL HUMOR Veamos, en primer lugar, el discurso icónico. Me interesaron sobre todo, en la consideración de lo visual, la orientación argumentativa de la imagen, así como las estrategias humorísticas que se insertan en el discurso. Empecemos por considerar la imagen como unidad figurativa. Como tal, según Adam y Bonhomme (1997), hay que buscar en ella los índices que producen efectos interpretativos y que se constituyen en pistas contextuales. Son muchas las oportunidades en que ese recurso fue utilizado en el texto considerado. Como se recordará, el editorial estudiado incluye en su texto no sólo la imagen sino un resumen del texto de tres números anteriores, que se visualizan como periódicos doblados, y que ilustran con imágenes la evidencia de la preocupación de TalCual sobre el tema del TSJ. En un proceso de argumentación implícito, la secuencia de imágenes habla bien del periódico, que comprueba frente a sus lectores lo oportuno y acertado de sus comentarios políticos. Aunque el discurso icónico, según Adam y Bonhomme, enmascara su circuito enunciativo, deja pistas para que el lector lo reconstituya, condición esencial para la comprensión del texto. Allí, en la secuencia de números anteriores, está el nosotros de TalCual que, como equipo editorial y reporteril, ha dedicado mucho centimetraje al tema del TSJ, como vimos en la retrospectiva presentada anteriormente. Ese nosotros, sujeto enunciador, argumenta en dos sentidos en el ámbito de lo implícito: demuestra con pruebas o argumentos su competencia periodística (y las imágenes fungen allí como dato) y argumenta sobre lo inevitable de la caída de LVA anunciada en el titular, en virtud de los elementos reseñados exhaustivamente en por lo menos dos años de periodismo político a través de los medios. Imagen y texto (las portadas y los resúmenes) allí están para demostrarlo, son las pruebas del proceso argumentativo. Entre los formantes elementales, llama la atención la presentación del titular principal que pregona “la caída” por medio de letras negras, lo que contrasta con la alternancia de colores rojo y negro utilizados en los titulares de TalCual, donde el rojo normalmente resalta una palabra, una expresión, una letra, con una intención comunicativa determinada. En contraposición, en el titular Tribunal Sin Justicia, cuyas iniciales -incluida la preposición- se escriben en mayúsculas, se resaltan en rojo las iniciales T, S, J de la secuencia, lo que genera una asociación semántica entre el Tribunal Supremo de Justicia y el juicio valorativo expresado en el enunciado. Reflexiones similares se pueden hacer con el resaltado de la palabra La lista y de la exclamación ¡Ay!. La primera por una relación intertextual con otra lista tristemente famosa para los venezolanos, la de Tascón7. La segunda porque se une por un recurso prosódico de rima, a otro modo de expresión discursiva, el auditivo. Y por106


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que, en el modelaje argumentativo de la imagen, la exclamación se percibe como juicio de valor después de recibirse una descripción de hechos relacionados con Alvaray. La lectura del texto nos indica que se trata de Ciudad Lebrún, pero el lector del titular no lo puede saber. El sentido del humor está en la secuencia de los titulares secundarios, que establecen con el enunciado principal, el que se refiere a la caída, una relación de causalidad. También por el efecto retórico de crescendo: Tribunal Sin Justicia, La lista de Velásquez Alvaray, ¡Ay, Alvaray!. Así, el uso de los colores, forma y espesor de las letras se constituyen en iconemas, es decir, estructuras visuales dispuestas para producir efectos perceptivos, sobre todo si están reforzadas por lo verbal. Pero las unidades figurativas no se restringen a las letras, colores y distribución espacial de las imágenes. En el texto considerado hay otras, principales, que le dan singular efecto humorístico al texto, tanto en su expresión individual, como en su articulación intertextual. Tribunal Sin Justicia está ilustrado por una diana a la que se disparó un dardo. Este le dio justo en el centro. Estampados en el blanco están los magistrados del TSJ, fotografiados en una sesión formal, por lo que están vestidos con el atuendo que corresponde a esa circunstancia. Son ellos, aparentemente, el blanco al que se disparan los dardos. Es compleja la interpretación de la imagen, dada la polisemia que allí se percibe, sobre todo por su relación con el titular. ¿Tribunal sin justicia porque ha perdido su autonomía? ¿O Tribunal sin justicia por la mala actuación de los jueces? Lo que sí se sabe es que el dardo lo dispara LVA, autor de la nueva ley que regula el poder judiciario, la cual, según TalCual, está hecha para llenar el TSJ de clones de ese “dudoso personaje”. Pero el TSJ, si se lee el texto, puede también ser el blanco de las apetencias de LVA, pues allí se informa sobre su intención de postularse como magistrado, como de hecho lo hizo. Así, en la sintaxis de la imagen hay elementos contextuales que se perciben fácilmente, entre ellas la intención de hacer crítica a través del humor. El enunciado que se produce por inferencia, en cambio, debe ser confrontado con elementos contextuales y textuales para que el cálculo referencial se afine. Allí se descartarán, -o no-, algunos de los procesos de referenciación producidos por el carácter polisémico de la imagen. Todos ellos son válidos, sin embargo, como argumentos que establecen relación de causalidad con el titular “Cayó el comisario político del TSJ” y de ejemplificación o ilustración respecto al titular “Tribunal Sin Justicia”. De la misma manera, el cálculo referencial de las imágenes subsiguientes, depende del conocimiento de los hechos relacionados con la trayectoria de LVA en el TSJ. Las hipótesis de interpretación, en ambos casos, son tan amplias como en el mensaje anteriormente considerado, por cuanto el cálculo tópico remite a diversos conceptos evocados por la imagen. Por ejemplo, la mención de “la lista” hace venir a la mente un pase de cuentas político, por la experiencia de la lista de Tascón. Sólo la lectura del texto permite llegar al tema del nepotismo, en clara complementación entre texto e imagen. Asimis107


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mo, la figura de Velásquez Alvaray vestido como magistrado del TSJ, pero con una corona de rey en la cabeza, también requiere de precisiones textuales por el sentido polisémico de la imagen. De todos modos, la incorporación de símbolos contradictorios, el del poder (corona) y el del judiciario (toga), en un mismo personaje, hace de LVA no sólo una figura política polémica, sino que también lo reduce al papel del bufón. En ambos casos, la “lista” y el “magistrado coronado” añaden argumentos de causalidad a los anteriores. Además, tienen función calificadora respecto al personaje en cuestión y argumentan desde la perspectiva de la “persona y sus actos” (Perelman y Olbrechts-Tyteca, 1989:451-455). Pasemos a lo lingüístico. Desde el titular “Cayó el comisario político del TSJ” se percibe el juego con los signos. Como se recordará, dos días antes LVA había presentado su renuncia, no al TSJ, sino a la Comisión Política y a la Dirección Ejecutiva de la Magistratura. El término cayó evalúa semántica y políticamente esa renuncia, que más adelante, en el cuerpo del editorial, se califica como una “destitución disfrazada”. La asociación entre la figura de la renuncia al cargo y la destitución del TSJ, es muy probable porque la estructura actancial de la proposición la puede sugerir: se pasa de agente de la acción semántica “renunciar” a paciente de la acción semántica “destituir”. La referencia al cargo parece intencional. En la DEM está el centro de la actuación política y financiera de LVA. El humor, en ese editorial, es sutil. Sus mecanismos textuales son los que generan la sonrisa, no la carcajada. Así, el recurso irónico de relativización o, en el peor de los casos, de negación, que implica la estrategia de las comillas, es muy utilizado: LVA “pasará a retiro”; por los servicios prestados a la causa de una “revolución”, la conducta abusiva del “magistrado”. Cada una de esas expresiones remite, en lo implícito, a todo un proceso discursivo-argumentativo sobre las razones de esa negación. Además del acto humorístico que se instaura, las comillas del uso irónico abren al interlocutor un nuevo espacio enunciativo, el del mundo al revés, que lo obliga a reflexionar. Otro recurso discursivo, tanto de la crítica como del humor (igualmente sutil) es el de la calificación negativa. Expresiones como suficientemente fondeado (en el sentido de tener fondos, es decir, recursos económicos), el magistrado defenestrado, el hijo de su todopoderoso papi, la prima hermana del interfecto, el primo hermano de unos primos hermanos del aludido, contribuyen a la creación del humor, así como de la imagen del blanco del acto humorístico. Se trata de un juego con signos, pero cuya intencionalidad comunicativa traspasa las fronteras de lo discursivo. Un recurso retórico utilizado con menor frecuencia es el hiperbólico, como en “llenar el TSJ de clones de Luis Velásquez Alvaray” o en “quien ha tomado por asalto el Tribunal Supremo de Justicia”, pero es evidente que aporta también elementos a la generación del humor. En la interacción entre lo visual y lo verbal, se percibe la importancia de la utilización de la imagen-símbolo. En su relación con el texto, se genera un 108


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todo, en que predomina la argumentación, pero no se descuida la descripción. Y ese todo está permeado por una sonrisa crítica. Una sonrisa que no es la intención principal del artículo, pero que le agrega el sabor de un sutil juego de agresión. 4.2. REPRESENTACIONES SOCIALES Y EVALUACIÓN Para el estudio de las representaciones sociales descritas en el texto, nos apoyamos, por un lado, en lo que Adam y Bonhomme incluyen como parte de los cálculos interpretativos del mensaje: el cálculo tópico, que trata de la identificación de los topoi arquetípicos y socioculturales; el cálculo axiológigo que busca percibir en el discurso los índices de valoración y el cálculo entimemático, que remite a las conclusiones a las que la imagen remite. Tanto para la imagen como para el discurso verbal, los conceptos de tema y figura, utilizados por Fiorin (2003) para el estudio de la ideología en el discurso son de mucha utilidad. Las representaciones sociales identificadas en el discurso son las que se pueden esperar en un texto sobre la corrupción: la actuación que se espera y aspira de un Tribunal Supremo de Justicia confrontada con la que se observa en el TSJ venezolano, la que se espera de un magistrado del TSJ contrapuesta a la observada por un magistrado en particular. Estamos en el dominio de lo ético, en todos los temas tratados, en las figuras utilizadas como representación concreta de esos temas, en las valoraciones formuladas en torno a ellos. Así, el funcionamiento político del TSJ, la prepotencia, el personalismo, la conducta abusiva, la corrupción, el nepotismo, son todas concreciones del tema del deterioro de la institución que es el máximo tribunal del país. Metafóricamente, las imágenes-símbolo incluidas en el texto –una diana y su dardo, una lista, una toga y su corona- no sólo remiten al concepto de inversión paródica, sino que denuncian un problema ético. De acuerdo con la clasificación de los juicios propuestos por Iedema, Freez & White (op.cit.), puedo afirmar que la actuación del TSJ y del personaje principal de los eventos considerados, Luis Velásquez Alvaray, fue evaluada negativamente tanto desde el punto de vista de la estima social como de la sanción social. Los valores adscritos a cada uno de los ámbitos de la valoración fueron tratados discursivamente, en lo textual y en lo icónico, para difundir en el espacio público una triste imagen del sistema judicial venezolano y sus representantes. Quedaría pendiente, en el estudio de lo modal, organizar más sistemáticamente los datos obtenidos en el análisis de las estrategias evaluadoras del humor descritas en el subtítulo anterior para ampliar, con los aportes de la semiótica, el estudio que, en el ámbito del discurso verbal se ha ido adelantando sobre los indicadores formales de la evaluación. Pero recuerdo una vez más que el modelo propuesto por Adam y Bonhomme (op.cit.) propone una matriz de orden inferencial, no apoyada en el par significante/ 109


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significado, puesto que los autores reconocen que la asociación entre lo icónico y el topos conceptual no puede ser más que una aproximación (cf.supra). 4.3. LO COMUNICACIONAL En cuanto a los aspectos relacionados con la comunicación en el discurso, se trata de un texto en que las marcas enunciativas del yo enunciador se construyen a partir de la noción implícita de un nosotros que asume la posición del periódico. Ese enunciador, emisor de carácter institucional, se presenta a sí mismo como competente en su área, lo que le da la legitimidad necesaria para hacer los análisis políticos que suele presentar en sus artículos de opinión, y en particular en sus editoriales. Se dirige a un enunciatario que podrá o no percibir todos los juegos discursivos que se hacen con formas, imágenes y discurso verbal, en función de sus intereses, conocimiento del mundo en general, conocimiento del periódico en particular y de su habilidad lectora. El enunciatario no aparece en el discurso en forma explícita, pero la complejidad de las pistas contextuales, de los juegos entre signos de distinta naturaleza, propios del discurso multimodal, permite deducir que el periódico se dirige a un lector competente e informado. Las estrategias comunicacionales del texto incluyen diferentes situaciones enunciativas dialogando entre sí y, en esa interacción, es imprescindible la participación del enunciatario en la construcción de los nuevos significados sugeridos por la intertextualidad. La percepción de los implícitos, la percepción de los propósitos y estrategias de la argumentación de orden inferencial, la comprensión de la intención evaluadora, el desciframiento de las estrategias del humor, en particular las muy sutiles formas del humor enunciativo, son otros de los recursos comunicacionales del yo enunciador con el tú del enunciatario, que asume por esas circunstancias especiales de construcción compartida de significados, el rol de colaborador. En la restitución de los implícitos, en la comprensión de las ironías y sarcasmos, en la participación en el humor derivado de la relación texto-imagen, se requiere, además, de su complicidad. Lo mismo ocurre en la construcción de las representaciones sociales que se derivan del texto. Una vez más apoyada en Iedema, Freez & White (op.cit.: 29), puedo afirmar que se trata de un discurso en que las marcas de la modalidad, explícita o no y –agregaría-, verbales e icónicas, activan un cierto tipo de respuesta interpersonal entre el editorialista y sus lectores que estaría mediada por sus perspectivas particulares de lectura, su estatus social, sus experiencias personales y su posición ideológica. Pero resulta obvio que, como lo aseguran los autores, es la representación textual del evento, más que el evento en sí mismo, lo que produce la respuesta interpersonal.

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5. A manera de conclusión El estudio de la organización discursiva del discurso humorístico en el editorial seleccionado demostró la importancia de un acercamiento multimodal al discurso, puesto que allí se evidenció el valor de lo visual, de lo lingüístico, así como de la interacción entre ambos modos de estructuración del discurso en la construcción del acto humorístico. Sin embargo, mucho camino hay que recorrer para responder a la inquietud formulada por Kress, Leite-García y van Leuween sobre la cuestión que “presupone una descripción detallada de la organización semiótica y de la potencialidad de un determinado modo, así como un estudio de las interrelaciones de diversos modos entre sí” (2000: 386). El enfoque enunciativo, de cierto modo, abre el paso a esa interrelación, por cuanto permite describir diferentes situaciones enunciativas en el texto. Pero la pregunta que queda en el aire es el problema de la simultaneidad. Los diferentes sistemas semióticos incluidos en el texto no son necesariamente discursos independientes que se complementan o que se integran. Son el mismo discurso. En un mismo nivel enunciativo, los recursos de diferentes sistemas semióticos colaboran en la construcción del sentido; por lo tanto, sólo por razones metodológicas pueden ser considerados separadamente.

NOTAS 1 Sobre la situación del poder judicial en Venezuela, remito a la lectura de la entrevista realizada por Hugo Prieto al decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Andrés Bello, Jesús María Casal, el 16/06/05. TalCual, La Entrevista, pág. 4. 2 Alusión a una cadena de inmensos centros comerciales denominados Sambil, que se han ido construyendo en las principales ciudades del país. 3 El texto de la carta está disponible en el website de Globovisión. 4 Son mías todas las traducciones del francés. 5 En el texto original: “... bien que l’image masque [...] son circuit énonciatif, il est indispensable de le prendre en compte pour en restituer le potentiel argumentatif. En effet, [...] l’image se sature d’instructions seulement lorsqu’elle est l’enjeu d’une interaction entre un concepteur […] et un récepteur-interprétant”. 6 Consultas en www.grammatics.com/Appraisal/MediaLit-Comment.doc 7 La lista de Tascón se obtuvo de la relación de firmantes que solicitaban al CNE la instauración de un referéndum para revocar el mandato del presidente Chávez. El diputado Tascón la obtuvo de alguna manera y esa lista se difundió en todo el país, sobre todo en las instituciones públicas, para ser utilizada como “filtro” en contratación laboral o asignación de beneficios laborales.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ADAM, J.-M. y BONHOMME, M. (1997). L´argumentation publicitaire. Rhétorique de l´éloge et de la persuasion. Paris: Nathan Université. BAJTIN, M. M. (1990). La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de François Rabelais. Madrid: Alianza Universidad. 3ª. ed. Primera edición en ruso, 1965. BOLÍVAR, A. (2005). Discurso e interacción en el discurso escrito. Segunda edición. Caracas: CDCH, Universidad Central de Venezuela. CHARAUDEAU, P. (1992). Grammaire du sens et de l’expression. Paris: Hachette Éducation. CHARAUDEAU, P. (1997). Le discours d’information médiatique. La construction du miroir social. Paris: Nathan. Collection Médias-Recherches. CHARAUDEAU, P. (s/f ). Humour quand tu nous tiens. Essai de définition et de catégorisation du discours humoristique. Trabajo inédito FIORIN, J. L. (2003). Linguagem e ideología. São Paulo: Ática. IEDEMA, FREEZ & WHITE (1994). Media Literacy. Sydney: Disadvantaged Schools Program, NSW Department of School Education. Disponible en www.grammatics.com/ Appraisal/MediaLit-Comment.doc KRESS, G. LEITE-GARCÍA, R. y VAN LEEWEN, T. (2000). “Semiótica discursiva”, en T. van Dijk. El discurso como estructura y proceso, pp. 373-416. Barcelona: Gedisa. PERELMAN, CH. y OLBRECHTS-TYTECA (1989). Tratado de la argumentación. La nueva retórica. Madrid: Gredos. VIEIRA, L. D. (2002). “La construcción de la imagen del otro en el discurso irónico”, en L. Molero de Cabeza y A. Franco. El discurso político en las ciencias humanas y sociales, pp. 137-147. Caracas: Fonacit. VIEIRA, L. D. (2003). “El mundo al revés. Humor en el discurso político”, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 3(1) 2003: 83-91. VIEIRA, L. D. (2005). “¡Ojalá sea él y no un líder anacrónico, pero equilibrado! Acerca de la ironía en la argumentación polémica”, en L. Molero de Cabeza; A. Franco y L. Vieira. Estudios del discurso en Venezuela. Teoría y método, pp. 249-258. Barquisimeto: Fonacit.

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ANEXO 1 Reproducción de la portada y otras imágenes del periódico analizado Cayó el comisario político del TSJ TalCual, 09/03/06 Teodoro Petkoff PORTADA

IMÁGENES SECUNDARIAS

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LENITA D. VIEIRA es Licenciada en Letras por la Facultad de Letras y Artes de la Universidad Federal do Paraná (Curitiba, Paraná. Brasil). Maestría en Lingüística ofrecida por la Facultad de Letras de la Universidad de Besançon (Francia) y maestría en Comunicación Social, mención Sociosemiótica de la Comunicación y la Cultura, en la Universidad del Zulia, Venezuela. Diploma Superior de Metodología de la Lengua otorgado por la Universidad de París 3, Sorbona. Cursó los seminarios de Psicolingüística y Lingüística General, dictados por François Bresson en la Escuela Práctica de Altos Estudios en París y por Antoine Culioli en Universidad de París VII, respectivamente. Doctoranda en Estudios del Discurso en la Universidad Central de Venezuela y coordina el Departamento de Investigación y Postgrado del Colegio Universitario Fermín Toro en Barquisimeto, Venezuela. Correo electrónico: ldvieira@cantv.net

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RESEÑAS

BOLÍVAR, ADRIANA (Comp.) (2007). Análisis del discurso. ¿Por qué y para qué? Caracas: Editorial Los libros de El Nacional y Universidad Central de Venezuela, 392 pp. ISBN 978-980-388-350-8. Con tan sugerente y provocador título la compiladora de esta obra, Adriana Bolívar, una de las más destacadas y entusiastas fundadoras del análisis del discurso en América Latina, muestra un excelente panorama de algunas de las principales tendencias contemporáneas del análisis del discurso desarrolladas en Venezuela. En tal sentido, este libro atestigua con hechos, los logros y la elevada calidad académica de los trabajos que realizan los investigadores venezolanos para avanzar en los estudios del discurso y contribuir, sin complejos, al desarrollo de la disciplina en nuestra región. De aquí que esta publicación sea de indudable utilidad para los investigadores, docentes y estudiantes interesados en conocer el estado actual de la disciplina en Venezuela, y sus aplicaciones tanto de orden académico como social. La relevancia académica y social de este libro reside en varios aspectos importantes que no siempre se ven reunidos en un misma obra, como por ejemplo la gran variedad de temas, problemas y tendencias originales que en el vigoroso campo del análisis del discurso se exponen en cada uno de los trabajos; el prestigio y la reconocida trayectoria de los quince autores de los artículos; la forma clara, sencilla y transparente como han sido escritos cada uno de los trabajos, lo que redunda en una lectura amena, sin sacrificar la profundidad y complejidad de los temas y problemas tratados; y el hecho de que es una publicación pensada para ser divulgada entre el gran público, y no sólo para especialistas en el área. Esto último es a mi juicio muy significativo y le confiere un toque novedoso a la obra, puesto que su difusión lleva implícita la idea de que el estudio y comprensión del lenguaje y la interacción social, no son cuestiones del interés exclusivo de los académicos, sino asuntos que por su relevancia deberían interesar a la sociedad en su conjunto, no sólo porque el lenguaje es un medio privilegiado a través del cual construimos socialmente los significados, sino también porque problemas como la desigualdad social, la discriminación, el racismo, el abuso de poder, obedecen con frecuencia a sistemas de ideas y creencias que generalmente se construyen y legitiman mediante las prácticas lingüísticas que se llevan a cabo en la interacción diaria, antes de que se manifiesten bajo la forma de acciones específicas en contra de las personas.

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El libro se inicia con dos textos preliminares dedicados a la presentación de la obra: primero encontramos un breve pero entusiasta Prólogo de Teun van Dijk quien, además de avalar personalmente la publicación al escribir este texto, proporciona una visión general de las virtudes y el alcance de la obra. Luego, en la sección Introducción, por qué y para qué, firmada por la compiladora, se exponen algunos de los más importantes argumentos y metas que justifican la publicación del libro. Seguidamente, Adriana Bolívar presenta las tres grandes partes que componen la obra, considerando brevemente para todos y cada uno de los autores y sus artículos, aspectos como relevancia del trabajo, área disciplinar de procedencia de la teoría de base, enfoque metodológico empleado y logros alcanzados. El libro lo cierra una sección denominada Colaboradores, destinada a proporcionarle al lector una breve pero importante información sobre la trayectoria académica y de investigación de quienes han participado en su elaboración. La primera parte del libro, denominada Sobre avances en la teoría, consta de cuatro capítulos. Su propósito es presentar al lector una visión general de los problemas teóricos, epistemológicos y de método, que debe considerar todo analista del discurso antes de iniciar su investigación. Para ello, la sección ofrece reflexiones y avances en algunas teorías que permiten abordar el análisis del discurso desde perspectivas novedosas. En el primer trabajo, titulado Los primeros problemas del analista: ¿Qué teorías? ¿Qué métodos? ¿Por dónde empezar?, Adriana Bolívar se propone responder, con una clara intención didáctica, algunas de las preguntas más frecuentes que los estudiantes del área de lingüística, los investigadores novatos y los iniciados de otras disciplinas, regularmente se formulan al momento de realizar investigaciones en el amplio campo de los estudios del discurso, como por ejemplo: “¿Qué orientación teórica debo seguir?” “¿Por qué esa y no otra orientación?” “¿Qué implicaciones metodológicas tiene la escogencia de una(s) y no otra(s)?” “¿Es el análisis del discurso teoría o método, o ambas cosas?”. A quienes se inician como investigadores, este trabajo ofrece una idea clara de por dónde empezar en análisis del discurso, por qué hacerlo, y para qué. Seguidamente Nancy Núñez, en La teoría de los actos de habla y la delimitación de los usos lingüísticos, centra su interés en el estudio del significado desde la filosofía del lenguaje, y en la relevancia que el contexto de uso tiene en la construcción y determinación de los significados sociales. Básicamente, la atención de Núñez se enfoca en la propuesta que sobre una teoría de los actos de habla hizo inicialmente Austin en la década de los 60’, y que posteriormente desarrolló Searle. Para exponer los desarrollos teóricos realizados por esta vía, Núñez se pasea de forma crítica y contrastiva por los postulados de autores provenientes de la filosofía del lenguaje, como Grice, Wittgenstein, Austin, Searle. El trabajo de Nancy Núnez nos permite comprender la enorme importancia que el contexto y los actos de habla tienen en el texto y la

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conversación cotidianos, y cómo su clasificación se ha convertido en una herramienta fundamental para los analistas del discurso. Nora Kaplan, en La teoría de la valoración: un desarrollo de los estudios sobre la evaluación en el lenguaje, se propone reseñar los fundamentos de una de las teorías más recientes dedicadas al estudio de la evaluación en el lenguaje, la Teoría de la Valoración (Appraisal Theory), dando cuenta de sus aportes y de sus coincidencias y divergencias con otros enfoques que comparten este mismo interés. La Teoría de la Valoración es un proyecto de investigación, aún en curso, iniciado en la Universidad de Sydney, Australia, que se sustenta en la Lingüística Sistémica Funcional desarrollada por Halliday en Gran Bretaña, y en las nociones de “dialogismo”, “polifonía” e “intertextualidad”, propuestas por Mijail Bajtín. Como perspectiva de análisis, esta teoría permite estudiar cómo se construyen en el discurso los significados actitudinales e ideológicos, las estrategias retóricas o los giros evaluativos, muchas veces expresados, por ejemplo, a través de los géneros, los registros y los estilos individuales. La presentación que hace Nora Kaplan de esta novedosa teoría le permite al lector apreciar su complejidad teórica y su indiscutible valor metodológico como herramienta de análisis del discurso. María Jesús Nieto y Otero, con Discurso y afectividad, cierra la Primera Parte del libro haciendo el esbozo de algunos aspectos teóricos y metodológicos empleados para abordar el análisis lingüístico de la afectividad. Este tipo de análisis, que busca ampliar nuestra comprensión de los roles que es capaz de cumplir el lenguaje en la interacción social, se sustenta en la premisa de que los hablantes pueden recurrir a la “comunicación afectiva” con fines estratégicos para alcanzar propósitos comunicativos en al menos dos grandes sentidos, por un lado, desde el punto de vista del emisor, para “re-crear” la realidad, “transformándola y transformándonos” a través del discurso y, por otro lado, desde la perspectiva del destinatario, para “movilizarlo sensiblemente” y persuadirlo ante el mundo que se le presenta (p.112). En su artículo, Nieto y Otero hace un recorrido general por los postulados que desde la retórica, los estudios de la evaluación, la modalidad y la cortesía lingüística, fundamentan este enfoque. Posteriormente, en el marco de la pragmática, el análisis del discurso y la Gramática Sistémica Funcional, se dedica a describir y a dar ejemplos de las categorías de análisis y los indicadores que evidencian la afectividad en el discurso. El trabajo muestra una rigurosa y sistemática perspectiva de análisis de la dimensión afectiva del discurso. La Segunda Parte del libro se titula Sobre teoría, métodos y aplicaciones. Esta parte, que es la más extensa, consta de ocho capítulos cada uno inclinado hacia la aplicación de distintas teorías y métodos de análisis del discurso. De esta manera, nos encontramos con ocho excelentes investigaciones llevadas a cabo sobre textos y corpus reales, desde diferentes perspectivas y disciplinas. Martha Shiro, en El discurso narrativo oral en la vida cotidiana: géneros y procesos, inicia esta sección con un trabajo que tiene como propósito “exami117


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nar la narración oral como proceso de producción discursiva y reflexionar sobre los rasgos que la caracterizan como género discursivo” (p. 123). En su estudio, realizado con un corpus de 229 narraciones personales de niños venezolanos, Shiro se dedica a caracterizar los rasgos del género que identifican el discurso narrativo oral, y los procesos evolutivos por los que atraviesan los niños hasta alcanzar su madurez en el dominio de este discurso. El análisis muestra un riguroso procesamiento de los datos que se refleja en abundantes gráficos construidos sobre la evidencia empírica. Este capítulo permite apreciar la compleja trama de factores socio-cognitivos, discursivos y textuales que, de forma tanto social como individual, subyacen en el proceso de construcción de las narraciones orales de los niños sometidos al estudio, y por qué estos factores no pueden ser considerados de manera aislada o unilateral al momento de caracterizar el género y el desarrollo de las habilidades narrativas de los infantes. Luis Barrera Linares, en Aplicación del análisis del discurso al estudio de textos literarios narrativos, dedica su capítulo al estudio de la literatura desde la perspectiva del análisis del discurso. Luego de plantear una definición de discurso que permite caracterizar la literatura en un sentido amplio como “manifestación discursiva” o “producto discursivo” (p. 148), propone un acercamiento al discurso literario narrativo y a “sus implicaciones sociales y psicológicas” (p. 149), desde distintas teorías y métodos del análisis del discurso. Para sustentar su propuesta, Barrera Linares ofrece un análisis discursivo de la cuentística de tres autores latinoamericanos: Horacio Quiroga, Alejo Carpentier y Arturo Uslar Pietri. Frente al dilema que todo analista debe afrontar, respecto a cuál orientación de análisis del discurso seleccionar para llevar a cabo el estudio de la literatura, el autor señala muy acertadamente que, considerando el notable desarrollo y especificidad que las ciencias sociales en general, y las teorías y métodos de análisis del discurso en particular han alcanzado en la actualidad, lo más conveniente es realizar una “integración de las diferentes tendencias si se desea estudiar obras de escritura artística en todas sus implicaciones sociales, estéticas y psicológicas o cognitivas” (p. 150). El capítulo muestra cómo entre dos disciplinas tradicionalmente distanciadas, como lo están los estudios lingüísticos y los estudios literarios, un mutuo acercamiento a sus prácticas teóricas, metodológicas y epistemológicas podría ser de gran provecho para ambas y para quienes comienzan a recorrer el análisis literario desde el análisis del discurso. Irma Chumaceiro, en El análisis lingüístico del texto literario: una forma de lectura, desde una perspectiva multidisciplinaria que integra dimensiones del nivel lingüístico, el nivel pragmático y el nivel literario, se propone acercar al lector a una metodología de análisis de textos de narrativa literaria. Desarrollado a partir de las investigaciones de la misma autora, este enfoque busca no solamente despertar “inquietud” y gusto por la lectura literaria, sino también “propiciar en los estudiantes un tipo de lectura más abarcadora y 118


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crítica” (p. 176) al proporcionarles “herramientas que les permitan pasar de una lectura complaciente y pasiva, a otra más exigente” (p. 197), capaz de captar la compleja y múltiple naturaleza del evento narrativo literario. Luego de sintetizar los postulados teóricos y metodológicos la autora, a manera de ejemplo, aplica su esquema de análisis a un mini-relato. El capítulo constituye una muy útil referencia para quienes decidan acercarse al estudio lingüístico de los textos narrativos y realizar lecturas más concientes y críticas, sin abandonar por ello el disfrute que propicia el hecho literario. Seguidamente Lourdes Molero de Cabeza y Julián Cabeza, en El enfoque semántico-pragmático en el análisis del discurso: teoría, método y práctica, presentan una detallada y sistemática descripción de “los esquemas teórico-metodológicos y de algunas conclusiones resultantes” (p. 204) de la aplicación del enfoque semántico-pragmático a diferentes corpus. Este enfoque, desarrollado en la Universidad del Zulia, Venezuela, por los autores y su equipo de investigadores, se fundamenta principalmente en la semántica de Bernard Pottier, en la teoría de los actos de habla y en algunos aspectos del enfoque socio-cognitivo de Teun van Dijk. El trabajo se presenta en tres secciones, una denominada Precisiones conceptuales, destinada a establecer su noción de discurso y las particulares características que lo definen; otra denominada Metodología, en la cual se exponen los procedimientos y los niveles de análisis; y una tercera denominada Aplicaciones y resultados del análisis en diferentes tipos de discurso, cuyo propósito es explicar cómo se realiza el análisis en sus diferentes niveles y qué resultados se han obtenido de su aplicación a corpus de distintos tipos de discursos, como el político, periodístico, literario, publicitario, didáctico. Este capítulo recoge en sus páginas una experiencia de años dedicados a la reflexión y a la elaboración sistemática de este esquema de trabajo, lo que “demuestra –como señalan sus autores- que puede constituirse en un instrumento de análisis idóneo, para ser utilizado en otros ámbitos de las ciencias humanas y sociales” (p. 223). Frances D. de Erlich, en La retórica argumentativa en el discurso político: análisis de textos orales y escritos, aborda el estudio de algunos procesos argumentativos desarrollados en textos orales y escritos de diversa naturaleza, producidos en la esfera política. Su análisis lo lleva a cabo desde una amplia perspectiva que integra en el marco de los estudios sobre la argumentación, teorías y métodos de la semántica, la pragmática y algunos principios de la lingüística de corpus. Mientras el corpus oral es el obtenido de un debate realizado en Francia en los años 80, entre dos políticos enfrentados en una campaña electoral; el corpus escrito está constituido por muestras de artículos de opinión recogidos de diferentes periódicos, con una gran diversidad de emisores y en períodos diferentes. En sus conclusiones, de Erlich observa que, al tratarse de textos y situaciones de naturaleza confrontativa, independientemente de los temas y de la diversidad ideológica, los participantes recurren al mismo repertorio de estrategias retórico-argumentativas para fijar sus 119


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posiciones y rebatir los argumentos del oponente. Este capítulo permite ver cómo los procesos argumentativos desarrollados en las interacciones orales y escritas, están asociados al problema de las tipologías textuales, puesto que más allá de las diferencias formales y funcionales de los textos, la evidencia mostró que las estrategias empleadas en ambos corpus eran similares. En el siguiente capítulo titulado El análisis interaccional del discurso: del texto a la dinámica social, Adriana Bolívar presenta un enfoque de análisis interaccional en el que ha venido trabajando desde hace muchos años, y que permite explicar cómo se construyen los significados en el texto y en la dinámica social. La autora propone focalizar la atención en los textos y en los eventos sociales como polos de un continuum, lo que exige extender las categorías de análisis más allá de la descripción lingüística. Desde esta perspectiva, Adriana Bolívar se ubica en la corriente de la lingüística británica y del análisis del diálogo, y aborda los planos micro y macro del diálogo en el texto y con los textos. Ella reconoce la evaluación como la categoría central del análisis del discurso porque, desde su perspectiva, ésta influye decididamente tanto en la elección y uso que los hablantes hacen de los elementos lingüísticos, como en la construcción de los patrones textuales e intertextuales que surgen en la interacción con otros en la dinámica social. La propuesta de análisis interaccional es presentada en su desarrollo paso a paso con una atención rigurosa a los aspectos teóricos y metodológicos. El enfoque se ilustra con ejemplos tomados del análisis de la conversación, de editoriales de periódicos, avisos de propaganda electoral y macro-intercambios en el diálogo político a través de la prensa. El capítulo presenta un enfoque descriptivo y crítico que promueve la necesidad de que los lingüistas se esfuercen por vincular el estudio del lenguaje con el contexto y la dinámica de la interacción social, a fin de comprender mejor la sociedad y poder elaborar propuestas de cambio que motiven un diálogo social más justo y tolerante. Posteriormente Alexandra Álvarez, en Las ideologías en la vida cotidiana: rituales religiosos en el habla de una región, nos presenta un excelente estudio realizado sobre los contenidos ideológicos que los hablantes de la ciudad de Mérida manifiestan cuando describen rituales religiosos. Para llevar a cabo la investigación, su autora aplicó una metodología cualitativa al Corpus Sociolingüístico de Mérida, constituido por un conjunto de transcripciones de entrevistas aplicadas a 80 hombres y mujeres de diferente nivel socioeconómico y de distintas generaciones. Básicamente, Álvarez centra su atención en lo que dicen estos hablantes y en la forma como lo dicen, lo que le permite estudiar la posición del entrevistado frente a las creencias colectivas, su grado de participación o su actitud ante ellas, y la evaluación que se hace de las prácticas religiosas sobre las que se habla. Este capítulo permite comprender cómo las actitudes, los valores y las creencias que los hablantes del Corpus Sociolingüístico de Mérida manifiestan respecto a algunos rituales religiosos de la cultura merideña, como la Navidad, La Semana Santa, las Paraduras o 120


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los velorios, son construcciones discursivas e ideológicas íntimamente asentadas en la vida cotidiana de la ciudad, y especialmente en las creencias que sus habitantes tienen sobre la familia, la religión y la tradición. Esta Segunda Parte se cierra con un muy sugestivo trabajo de Lourdes Pietrosemoli titulado Análisis del discurso en poblaciones especiales: la conversación con afásicos. El propósito de la autora es presentar una visión panorámica de las posibles aplicaciones del análisis del discurso al estudio de la conversación en poblaciones especiales, es decir, en poblaciones que “debido a alguna circunstancia interna o externa, de evolución natural o de presencia repentina, de índole permanente o transitoria, haya padecido o padezca de alteración de algún aspecto de la capacidad lingüística considerada normal” (p. 305). En cada sección, la autora ilustra su propuesta con numerosos ejemplos tomados de su experiencia adquirida en años de trabajo con el Grupo Interdisciplinario de Investigaciones Neurolingüísticas (GEN) de la Universidad de Los Andes, Venezuela. El trabajo de Pietrosemoli además de sugerir que el análisis del discurso presenta actualmente una amplia gama de problemas de investigación en distintas disciplinas que esperan ser atendidos, señala también que es posible en esta disciplina integrar el interés académico con la labor social. De aquí que este capítulo sea “una invitación abierta a los estudiantes y profesionales que quieran, a través de la lingüística, ayudar en el proceso de rehabilitación de aquellas personas que por diferentes circunstancias hayan perdido, o disminuido de alguna manera sus habilidades naturales para comunicarse a través del lenguaje” (p. 318-319). La Tercera Parte del libro, titulada Sobre Lectura y Escritura, está dedicada a presentar temas y propuestas didácticas surgidas de las investigaciones que las autoras han realizado en torno a la lectura y la escritura de textos académicos en los niveles básico y universitario del sistema educativo venezolano. Lucía Fraca de Barrera da inicio a esta sección con La cultura escrita y la pedagogía integradora en el desarrollo de la discursividad infantil. El interés fundamental de la autora en este capítulo es describir los propósitos, fundamentos y características de la Pedagogía Integradora, una estrategia didáctica dirigida a atender los procesos de enseñanza-aprendizaje de la lengua oral y escrita en los niveles de Pre-escolar y Educación Básica. Sustentada en la idea de que la educación es un proceso social y cultural, la propuesta de Fraca de Barrera y sus colaboradores, consiste en “una filosofía de enseñanza y en un medio didáctico” (p. 326) que favorezca el desarrollo de las competencias discursivas de los estudiantes a los que está orientada. Esta pedagogía se basa en una concepción cíclica del aprendizaje: el conocimiento previo que el niño posee y el conocimiento nuevo que se le provee, son integrados y transferidos al conocimiento general del alumno, quien a su vez lo pondrá en práctica de forma coherente en otras situaciones de uso y aprendizaje, propuestas por el docente. Este capítulo sirve para comprender cómo las teorías y métodos del

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análisis del discurso tienen una aplicación comprobada en la resolución de los problemas que presenta la didáctica de la lectura y la escritura. Seguidamente Rebecca Beke y Elba Bruno de Castelli, en La lectura y la escritura en el contexto universitario: teorías y exigencias institucionales, dedican su atención a reconstruir veinte años de un esfuerzo didáctico e investigacional que ha llevado a lo que hoy se conoce como Programa de Entrenamiento en Estrategias de Compresión de la Lectura (ECOLE). El proyecto surgió de la preocupación de las autoras por las escasas habilidades que los estudiantes de la Escuela de Educación de la Universidad Central de Venezuela mostraban en la lectura de textos escritos en idioma extranjero, como consecuencia de las también insuficientes habilidades que en lectura en lengua materna evidenciaban esos estudiantes. El capítulo da cuenta de tres períodos que marcan la historia “aún inconclusa” (p. 343) de los enfoques por los que ha transitado el programa: el Enfoque cognitivo (1984-1991), época sustentada en los aportes de la psicología cognitiva; Enfoque cognitivo, textual y discursivo (1991-1997), momento en el cual el proyecto comienza una etapa de aplicación en distintos programas de entrenamiento preuniversitario en la Escuela de Educación; y época de Integración Lectura-Escritura, que constituye la incorporación del ECOLE al exitoso programa de iniciación universitaria denominado Proyecto Samuel Robinson. El capítulo muestra el proceso por el que han transitado sus autoras para elaborar un programa y enfrentar con éxito las dificultades de lectura que presentan los estudiantes universitarios y que tanto afectan su rendimiento académico. Finalmente, la obra la cierra Elizabeth Arcay Hands con La transferencia de la lengua extranjera a la lengua materna en el discurso académico escrito. En este capítulo, la autora nos presenta sus novedosas investigaciones sobre las relaciones de transferencia e influencia que ejerce una lengua extranjera sobre el discurso escrito en lengua materna de hablantes bilingües académicos, fenómeno que Arcay Hands denomina bilingualidad académica. Frente al caso de individuos que en contextos académicos universitarios comparten competencias discursivas e identidades, tanto en su lengua materna como en su segunda lengua, la autora se pregunta: ¿De qué modo afecta la adquisición de destrezas de escritura académica en una segunda lengua las características del discurso académico escrito en lengua materna? Para Arcay Hands, los resultados que aportan sus investigaciones parecen indicar que sí hay “semejanzas y diferencias entre el discurso académico escrito en español en Venezuela por sujetos monolingües y bilingües” (p. 377). Sin embargo, se cuida de señalar que las investigaciones realizadas hasta ahora no arrojan evidencias empíricas que sean suficientemente concluyentes. El capítulo promueve una reflexión abierta pero rigurosa sobre el discurso de los académicos bilingües, lo que en palabras de Arcay Hands es una invitación a recorrer “nuevos caminos para explorar con mayor precisión la riqueza y complejidad humana que permite el manejo simultáneo y adecuado de dos o más códigos lingüísticos” (p. 378). 122


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El recorrido que hemos hecho por la gran variedad de temas, problemas y tendencias que conforman este nuevo libro de Adriana Bolívar, nos revela una obra compleja que, al tiempo que exhibe una muestra de la riqueza, originalidad y actualidad de los estudios del discurso en Venezuela, se abre diáfana al lector, invitándolo a interesarse por los problemas y las disciplinas allí representados. De aquí que esta obra merezca toda nuestra atención, no sólo como docentes, investigadores o estudiantes, sino también como ciudadanos comunes interesados en las complejas relaciones que diariamente se tejen entre el lenguaje y la sociedad moderna. Francisco José Bolet franbolet@yahoo.es

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PARDO ABRIL, NEYLA. (2007). Cómo hacer análisis crítico del discurso. Una perspectiva latinoamericana. Santiago de Chile: Frasis. 223 pp. ISBN: 978-956-8170-II-0 “Todo aquel que se dedica al estudio del lenguaje en su contexto social pronto se encuentra con el problema metodológico clásico: los medios empleados para la recolección de los datos interfieren en estos mismos datos” (Labov, 1972) Cómo hacer análisis crítico del discurso es el resultado de la investigación efectuada por la Dra. Neyla Graciela Pardo Abril en la Universidad Nacional de Colombia sobre la lucha armada y el narcotráfico en Colombia en la década del ‘90, desde la perspectiva del análisis crítico del discurso (ACD). Sobre la base de esa investigación, Pardo Abril ejemplifica de manera sistemática un abordaje científico posible a un corpus extenso tomando, en este caso, la prensa colombiana entre los años 1997 a 2004. El trabajo se organiza en cinco capítulos que recorren un camino de acceso al proyecto del ACD. Cuando se analiza un fenómeno cultural desde la óptica del ACD, el investigador define un objetivo de acuerdo con sus intereses y preocupaciones, tras lo cual toma como corpus una serie de textos que provienen de diferentes fuentes (medios masivos de comunicación, conversación, documentos institucionales). Pardo Abril propone, desde un estilo teórico científico riguroso una ruta metodológica a seguir. Integra recursos, procedimientos y las herramientas de los análisis cuantitativos y cualitativos en ciencias sociales. Incluye: 1 reconocer un fenómeno social para recolectar un corpus del que se obtienen datos relevantes para la investigación; 2 tomar decisiones sobre las categorías y recursos analíticos; 3 sistematización y procesamiento de los datos para obtener redes semánticas; 4 esclarecer estrategias y procesos discursivos que surgen de los marcadores lingüístico y 5 análisis en perspectiva cultural cognitiva para interpretar representaciones de un fenómeno sociocultural. Esta propuesta se entiende desde la conceptualización del ACD como heredero de los estudios del estudio del uso del lenguaje en contexto social en general. El ACD se posiciona frente al AD como la sociolingüística a la lingüística: cuestiona el edificio teórico al mostrar sus límites. Parafraseando la Paradoja acumulativa de Labov podemos sostener que cuanto más estudiemos de manera directa el lenguaje, el incremento de los datos disponibles aumenta enormemente y nos ofrece vías y medios para decidir cuál de los posibles análisis es el correcto. ¿Vale preguntarse por la simplicidad de la teoría como rasgo virtuoso? Pardo Abril parece dejar la pregunta pendiente y apuesta a derribar la aparente dicotomía entre los datos lingüísticos recolectados y la intuición del analista, hija de la convicción de que la teoría está determinada desde abajo por los datos (Chomsky, 1968). Esta decisión hace que las teorías interactúen entre sí de manera crítica en función del objetivo de la investigación. Y como rasgo peculiar, recupera la lectura intuitiva de los datos dándole una función casi liminar. 124


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El capítulo 1, El camino hacia el estudio del discurso, presenta el encuadre epistemológico que dio como resultado entender al discurso como práctica social. Resume en un amplio y disímil recorrido los paradigmas científicos del siglo XX, con aportes que van de la filosofía analítica de Wittgenstein a la escuela de Frankfurt y llega a Habermas. La idea es destacar que la recontextualización del lenguaje se enmarca en la crítica a la ciencia, la modernidad y la razón. El lenguaje surge como mecanismo fundamental de la comunicación humana y su consideración como práctica permite la comprensión del mundo y la realidad. La globalización plantea en la actualidad una transformación en la manera de concebir la ciencia que afecta el modo de entender el lenguaje, la tecnología y la comunicación. El ACD forma parte de un campo de estudio que incluye teorías de raigambre cognitiva, cultural, social y fundamentalmente discursivo. En este punto Pardo Abril, nos da una pista del eje de su trabajo: abonando de la perspectivas estructurales y funcionales, plantea tres fases en el estudio del discurso: la descriptiva que da cuenta de mecanismos y categorías del discurso (como veremos en el capítulo 3); la analítica que enfoca los recursos involucrados por estrategias intra y extratextuales de la construcción del texto (más extenso en el capítulo 4) e interpretativa que permite entender la representación sociodiscursiva (reinterpretada en el capítulo 5). El capítulo 2, El discurso: sus recorridos analíticos, nos detalla la tradición lingüística francesa y anglosajona de los estudios del discurso. Presenta, en especial, el aporte de Michel Foucault en el campo de las ciencias sociales en general y de la escuela anglosajona, la perspectiva cognitiva representada por los trabajos pragmáticos de Sperber y Wilson sin olvidar el modelo cognitivo experiencial de Lakoff. En ese marco, Pardo Abril considera, en una posición por más desafiante, que el ACD surge como consecuencia del desarrollo de la escuela de Constanza y el Simposio de Ámsterdam. Teun van Dijk pasa a ser el Bloomfield del ACD al definir de manera científica el marco teórico conceptual de la disciplina, a saber, adoptar una posición histórica social, cognitiva y lingüística de los datos. El ACD, además, supone un rol político que lo diferencia del análisis del discurso. La tarea del analista ahora tiene como propósito crear conciencia, reflexionar y asumir una perspectiva intersubjetiva, de esclarecimiento frente a la automatización ideológica del poder social. Siguiendo la ruta de van Dijk, discurso, cognición y sociedad son los conceptos ejes cuya dinámica y funcionamiento parecen darnos el acceso a la configuración de las formas de dominación y el ejercicio del poder. El discurso se considera como un acontecimiento comunicativo que implica estructuras de cognición individual y social como creencias, valores y emociones que a su vez, generan e interpretan significados sociales. El contexto relevante del discurso surge como bisagra entre la cognición y la sociedad, con modelos contextuales como criterio de comunicación. El ACD estudia el surgimiento y reproducción de la dominación y desigualdad, examinando el papel de las 125


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representaciones mentales de los participantes y las relaciones entre las estructuras del discurso y del poder. Al igual que los estudios del lenguaje en uso, parte de hechos de comunicación real en las condiciones en las que ocurrieron de manera natural. El estudio de la ideología se plantea entonces como un paso en el análisis. La explicación de las ideologías da cuenta de la responsabilidad compartida de los miembros de un grupo social, en tanto los sujetos construyen de manera activa en la construcción de significado social. Una vez expuesto el marco teórico en los capítulos previos, el capítulo 3, Cómo abordar el discurso, avanza en la definición de las nociones básicas del método de investigación y de la propuesta analítica. Descripción y explicación involucran procesos de recolección de datos y de indagación de la razón de los fenómenos. En el siglo XX, la tensión entre los métodos cuali y cuantitativos puede leerse como una pugna entre explicaciones causales y estructurales de la realidad, en la actualidad sin embargo, y a propósito de la ruptura de las fronteras entre las disciplinas, se ha dado un viraje hacia la integración de las metodologías. El trabajo de Pardo Abril decididamente opta por esta perspectiva, entendiendo que la metodología constituye una aproximación general al estudio de un objeto o proceso con medios teóricos, conceptuales y técnicos que se desarrolla para obtener ciertos fines. El ACD presenta cuatro pasos diferenciados: en principio, el reconocimiento de un fenómeno sociocultural y apropiación de un corpus que permita definir lo que piensan los miembros de un determinado grupo social, lo que eliden, lo que proponen como conflicto; en segundo lugar, análisis y sistematización del corpus con técnicas cuantitativas de estadística textual para dar cuenta de la palabra clave del asunto, las asociaciones semánticas o las formas de categorizar la realidad; luego, análisis cualitativo con técnicas lingüísticas y el análisis cultural del discurso que da paso a la formulación de redes semánticas, esquemas conceptuales y modelos culturales; por último, el análisis en perspectiva cognitivo cultural para analizar e interpretar modelos y representaciones como así también, elaborar los resultados interpretativo críticos que permiten dilucidar la unidad y variación intracultural e intercultural, los tejidos discursivos circundantes, los grados de variación y aceptabilidad en los puntos de vista de las personas a propósito de un asunto de su vida social, todo lo cual posiciona al investigador frente al problema social de su interés. La naturaleza de las investigaciones propias del ACD reconoce que la realidad es verificable en la coincidencia entre el saber colectivo, implícito e inconsciente de las comunidades que construyen el saber social como discurso y lo que se devela en la investigación, punto de referencia para el reconocimiento de condiciones de desigualdad, control social y en general, el desentrañamiento de crisis socioculturales configuradas en el discurso. Para el ACD el corpus procede de las formas naturales del uso de la lengua, esto lleva al investigador a abordar el uso real de la lengua con todas sus implicaciones. Pardo Abril asume el estudio de las representaciones discursivas en la prensa colombiana para ilustrar 126


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las fases del procedimiento metodológico mencionado. A partir de una primera exploración visual del contenido textual del corpus se pueden consultar unidades discursivas y su contexto inmediato. Luego, se puede optar por construir una base de datos lo que implica tomar decisiones respecto de las variables que se consideren relevantes para el análisis. De acuerdo con el interés del investigador se pueden recuperar características gramaticales o aspectos formales del texto, siempre y cuando resulten de un proceso reflexivo del corpus. La base de datos así, puede ser útil para identificar de manera automática la estructura textual o superestructura y resulta fundamental para reconocer las figuras retóricas, previo al análisis estadístico. En el trabajo se apuesta por la combinación de la lectura desprevenida de los datos, la categorización y formalización del corpus en una base de datos y el tratamiento realizado con paquetes de análisis de datos textuales como por ejemplo, el Système Portable pour L’Analyse des Dones Textuelle (Spad 4.5). La lectura preliminar del corpus explora la riqueza que potencialmente tiene para efectos de identificar categorías, fenómenos o estrategias discursivas. El corpus del trabajo, recoge noticias de prensa de los últimos períodos presidenciales en Colombia, comprendidos entre 1997 y 2004, caracterizados por incluir dentro de su agenda procesos de paz. Las noticias proceden de periódicos que tienen dos tipos de circulación: los nacionales (El Tiempo y El Espectador) y los regionales (El Heraldo y El País) lo que permitiría, en principio, reconocer distintas maneras de representar los mismos actores del conflicto armado en la prensa colombiana. Los criterios de selección de artículos versan sobre el hecho de hacer alguna referencia, implícita o explícita al actor del conflicto y las maneras como se construyen en el proceso de paz, como así también las acciones propias del conflicto armado. Una vez seleccionado el corpus, se hace una exploración con un programa de visualización textual, en la que se observan intuitivamente los aspectos relacionados con el criterio de selección adoptado. En este caso, los actores del conflicto, el proceso de paz y las acciones serían los criterios para reconocer la frecuencia y cotextos de las expresiones y las unidades léxicas. El programa aporta un conjunto de ocurrencias con sus cotextos. A partir de estas regularidades se extraen las primeras categorías para la construcción de una base de datos, definiendo previamente, las variables, organización conceptual y categorías del corpus. Lo que subyace es la idea de que las categorías analíticas suponen el reconocimiento de que en el uso del lenguaje se reproduce un conjunto de conceptos subyacentes que dan cuenta de las maneras como se entiende la realidad y se organiza, es decir, se reconocen similitudes que ponen en relación los seres, objetos y fenómenos del mundo. Formular categorías implica organizar y reorganizar conocimiento que procede del mundo discursivo y de los saberes que el analista posee o explora. Las categorías son conjuntos abstractos, multiformes y difusos compuestos de elementos con diferentes estatutos. Los titulares es una de las categorías relevantes por su valor semántico y pragmático, en tanto tema y tópico textual. 127


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En el nivel textual se encuentran también las acciones que cobran importancia en tanto son las que visualizan la implicación directa de los actores y remiten a las interacciones de la sociedad. Para comprender el papel de los actores y de sus voces se rastrea en primer lugar la teoría de la acción (desde Marx), en segundo lugar, la teoría del actor social (con Durkheim) y luego, se elabora un discernimiento en torno a la teoría del actor discursivo (Habermas, Bajtín). El actor supone sujetos y colectividades, además determina los intereses y marca las causas de ciertos estados. Se usa para explicar niveles de relación de los individuos y los niveles de relación de instituciones y organizaciones. De la caracterización que se elabora de la acción y del actor social, se puede formular la categoría de actor discursivo, definido en razón de su presencia en el discurso. Desde Bajtín, la categoría del actor discursivo posibilita la explicación del carácter dialógico, constructor de sentido y plurisignificativo del discurso, en la medida en que a través de él y sus voces se desentraña la acción comunicativa. El actor discursivo es el participante activo de la interacción, desempeña roles discursivos y construye como sujeto social una imagen de sí mismo, del otro y de la realidad. En el proceso analítico, las voces de los actores discursivos, las maneras de autoreferenciarse y de referenciar la realidad social establecen relaciones entre las voces que constituyen el discurso. Los actores discursivos se relacionan con los actores sociales en ciertos contextos comunicativos con las distintas formas de nominación y las figuras retóricas. De la categorización del corpus, Pardo Abril construye la Base de Datos Lingüísticos: BADALI con el programa Microsoft Acces 2000 que le permite a su vez, formular clasificaciones. La estructura de BADALI surge de 6 formas de clasificación de la información: 1 Identificadores de la noticia: número de formulario, periódico, fecha, sección, antetítulo, título, subtítulo y cuerpo de la noticia 2 Figuras retóricas: tipo de figura, texto, referente, tipo y ubicación de la figura 3 Tópico y tema discursivo: nivel, ubicación y orden del tópico 4 Acciones: acción, tipo de acción, texto y ubicación 5 Actores: segmentados en tipo de actor social, tipo de actor discursivo, contexto comunicativo, texto, recurso de citación y ubicación y 6 Formas de nominación: nombre, tipo de nominación, subtipo de nominación, estrategia discursiva, proceso discursivo y texto. En la construcción de la base se aprovecha la exploración y los resultados estadísticos. Esto permite realizar un primer análisis de los datos textuales. En este caso se trabaja con el Spad 4.5 que es el programa para trabajar datos textuales que, a diferencia de otros, no exige una forma particular de organización de la información, por lo cual se preserva el carácter auténtico del discurso. Para poder procesar el corpus es necesario normalizarlo. Para esto se requiere ajustarse a los parámetros del Spad: uso de mayúscula, sin acentos. Establecer símbolos para que cumplan la función de separadores entre palabras o segmentos textuales, tales como frases, oraciones, cláusulas y fragmentos. La decisión de trabajar con la observación direc128


Reseñas

ta, mediada por una base o atravesada por un paquete de análisis de datos depende del interés de la investigación y del investigador. El Capítulo 4 Estrategias analítico descriptivas para el ACD expone un nivel analítico más del método propuesto, concebido como un todo integral y articulado de trabajo. Desde una posición casi pandiscursiva (como la vieja lingüística para las ciencias sociales) Pardo Abril presenta la interrelación de procedimientos cuanti y cualitativo del hecho de que el discurso permite desentrañar lo que resulta significativamente estable y permanente para una cultura en un momento histórico particular, es decir, lo que teóricamente sería lo cognitivamente consensuado. Coherente con esta posición, Pardo Abril elabora el concepto de saliencia cultural (SC) entendiendo por tal la propiedad de ciertas expresiones discursivas que, en virtud de su inclusión dentro de un entramado de significados compartidos culturalmente, se presentan más sobresalientes, relevantes o llamativas. La SC está determinada por el uso de ciertas unidades discursivas que tienen una manera particular de distribuirse y jerarquizarse. La hipótesis proviene de la percepción del investigador de que los modelos tienen sus cimientos en formas sociocognitivas que se reiteran en los procesos de aprehensión de la realidad. Se fundamenta en la reconstrucción, desde el discurso, de modos de organización y funcionamiento del conocimiento de una comunidad específica, teniendo como criterio las formaciones de significado procedentes de los universos textuales en los que se pretende materializar la realidad. El papel de la SC en la reconstrucción del conocimiento parte de la posibilidad de identificar unidades conceptuales que están presentes en un amplio número de expresiones, organizadas a través de recursos y estrategias lingüísticas dispuestas conceptualmente como coherentes. Presenta a continuación, los fundamentos, criterios, y modos de proceder para el análisis cuantitativo de las unidades discursivas y su correlación con el análisis cualitativo. Los aportes metodológicos de la antropología, la psicología, la lingüística y la sociolingüística se suman a los avances de la estadística multivariada para decantar el sentido de los textos y del discurso a través de las valoraciones, las tendencias y las relaciones discursivas. Para el análisis cuantitativo, se adoptan las técnicas de análisis de datos textuales (ADT) desarrolladas por la escuela francesa de análisis de datos que consisten en el conteo de unidades textuales y en la construcción de matrices con el fin de organizar y representar gráficamente enormes cantidades de información mediante la aplicación de técnicas de análisis factorial. La aplicación del ADT es una fase exploratoria descriptiva, en la que se consideran 3 pasos analíticos para definir la SC: definición y caracterización de las unidades de análisis, identificación de asociaciones y su representación gráfica y jerarquización y clasificación de las distintas entidades asociadas. Parte de la información proporcionada por el análisis estadístico (bajo el supuesto de que la reiteración, la asociación y la clasificación dan cuenta de la presencia de conceptos recurrentes o estables que permiten reconocer consensos y disensos representados 129


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en el discurso desde el modo de ser de un colectivo) se desarrolla en 3 pasos: análisis de la consistencia, la coherencia discursiva, el análisis de la transformación discursiva y el análisis de las formas de legitimación. Lo distintivo del ACD se presenta en el capítulo 5 Estrategias interpretativas para el ACD. Integrar desde estrategias interpretativas, distintas metodologías y formulaciones teóricas para develar formas de construcción discursiva de la realidad y las maneras como se instala el poder. Articula la primera y segunda fase (descripción y análisis) a través del concepto de saliencia cultural, de acuerdo con el cual, de los múltiples elementos que se reiteran y coexisten en el discurso que constituyen unidades conceptuales (saliencia cuantitativa) algunas de las cuales son imprescindibles en la representación o en la configuración de tejidos colectivos de significados socialmente compartidos (necesidad cualitativa), existen algunos conceptos en torno a los que se organiza un sistema de conocimiento, acción y relación sociocultural determinante de la dinámica colectiva e individual, cognitiva y experiencial, privada o pública que permiten abiertamente la distinción entre una cultura u otra. El analista está comprometido con la construcción, identificación y desentrañamiento de los recursos, las estrategias y los procesos implicados en la estructuración del significado del discurso. Esto puede contribuir a formular una ruta interpretativa que garantice la reelaboración de significados y la adopción de posiciones ancladas en el discurso mismo “suscribir o repudiar –implícita o explícitamente- una posición, no puede sustituir su análisis. Siguiendo este camino, el ACD impone al analista hacer un recorrido sistemático del texto al contexto y en vía inversa de manera que los corpus garanticen la autenticidad del discurso del que proceden y respondan a un análisis detallado de los fenómenos relevantes acordes al objetivo de la investigación. Analizar implica aproximarse a los datos desde perspectivas teóricas que el mismo corpus exige consultar para su comprensión y abordaje; en estos casos, los constructos teóricos que sustentan el análisis encuentran en el discurso su materialización y requieren de algo más que el discurso mismo para explicar su estructura y funcionamiento, exige teoría básica. Sin embargo, la investigación social contemporánea reconoce las implicaciones y los compromisos que se derivan del hacer científico. Pardo Abril propone seguir la ruta de Habermas en lo referente a las ciencias sociales críticas y el desentrañamiento de los intereses y racionalidades que subyacen a los tipos de acción. Habermas le da a la investigadora el cierre de las fuentes heteróclitas que provienen de la filosofía analítica, del marxismo crítico y de la acción comunicativa. Como vimos, la acción comunicativa se entiende en sentido crítico en tanto es posible decantar las limitaciones y alcances de la comunicación humana. El mundo dialógico habermasiano es un mundo racional, un tramado de discursos que entreteje las acciones individuales dentro de un mundo de la vida. El proceso analítico, interpretativo y crítico desarrollado frente a los discursos debe conducir al reconocimiento del tipo de racionalidad, de interés y de 130


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acción que acompaña y posibilita la representación de un fenómeno determinado. El aspecto hermenéutico del ACD supone reglas de la interpretación y explicación de un fenómeno social y de la interpretación misma. La hermenéutica garantiza al ACD la consideración de la intersubjetividad, lo cual favorece el reconocimiento del carácter dialógico del discurso, al tiempo que vitaliza el texto al permitirle el despliegue de formas diversas e incluso contradictorias de leerle y significarle. Abre la cosificación del discurso y la resistencia de los dogmas. Interpretar: busca manifestar y reestructurar un sentido, de los múltiples posibles a través de la reducción de sus excedentes. Se pone de manifiesto cuando se reconocen y describen las estrategias discursivas para hacer explícito los significados que subyacen al discurso y su resignificación en virtud del marco intersubjetivo en el que se encuentra el investigador. Hay un continuo entre las maneras como se constituye la experiencia humana y se configura el significado. En este continuo, las ideologías contienen, generan y configuran una multiplicidad de representaciones sociales. Estas organizan jerarquizan y se estructuran en relación con un conjunto de modelos culturales que se interrelaciona a partir de esquemas fundacionales. Estos esquemas son resultado de la abstracción de propiedades de un conjunto de modelos mentales que recogen a experiencia individual (social y física) que se organiza en una gama de redes conceptuales. El entramado de los niveles de organización del significado es tal, que la formulación de cualquier nivel puede responder a la manera como se organiza y funciona el significado en cualquier nivel. La experiencia es el punto de partida y de llegada en la significación. El paso de un nivel de abstracción a otro ocurre en relación con: 1 la socialización (tomando a Berger y Luckmann) y 2 esquematización cognitiva (de Lakoff ) y tematización discursiva (Moscovici). Se trata de reconstruir las redes conceptuales obtenidas a través de los distintos métodos y procedimientos especificados en los capítulos anterioes. Examinar regularidades y la estabilidad conceptual de las frecuencias, las asociaciones y las clasificaciones que da la saliencia cuantitativa y por otra, el reconocimiento de los sentidos cualitativos de los recursos lingüísticos analizados. La conceptualización de la experiencia permite 1 determinar los conceptos y relaciones a partir de los componentes y recursos lingüísticos, a saber, analizar la Formulación de modelos mentales, Formulación de esquemas fundacionales, Estructuración de los modelos culturales, Organización de las representaciones sociales y Aproximación al desentrañamiento de las ideologías. Lo interesante del trabajo de Pardo Abril es que su investigación avanza de manera sólida y con abundante evidencia empírica, en un campo poco frecuente en el panorama latinoamericano de los estudios del lenguaje. Al forzar los límites del análisis tradicional, la autora enriquece el análisis y abre un camino dentro del ACD a los estudios del discurso natural. Este texto sintetiza el proceso de investigación que le da lugar y en este punto surge su dificultad: la adaptación de un informe de investigación a un texto de difu131


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sión siempre es complicada. La profusa información teórica metodológica exige una lectura cuidadosa y concentrada, incluso para los lectores familiarizados con este tipo de trabajos. Pardo Abril presenta una posibilidad costosa en términos cognitivos pero prometedora en términos heurísticos. Nos demuestra la productividad del cruce de datos que provienen de rutas que tradicionalmente se consideraron antagónicas. Con la tecnología de nuestro lado, el uso de programas automáticos permite un abordaje enriquecedor del corpus discursivo, aunque sigue en el debe el manejo de datos orales. Tanto BADALI como el Spad 4.5 son mostrados con materiales escritos provenientes de la prensa sin que, aparentemente, el analista haya tenido que decidir respecto de posibles ambigüedades significativas. Después de más de 50 años de trabajo con lenguaje en uso, el analista con formación lingüística está al tanto de los desafíos que plantea trabajar de manera inter o transdisciplinaria en el estudio del lenguaje. Podemos tener una teoría lingüística sólida con una teoría social bastante floja o por el contrario una teoría social sólida con una lingüística ecléctica. De acuerdo con Pardo Abril, el ACD parece encuadrarse en el segundo caso. Es hora de saber si este rasgo puede llegar a ser una virtud. Alicia Carrizo aliciac@filo.uba.ar

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RAMÍREZ PEÑA, LUIS ALFONSO (2007). Comunicación y discurso. La perspectiva polifónica en los discursos literario, cotidiano y científico. Bogotá: Cooperativa Editorial Magisterio. 258 pp. ISBN: 978-958-20-094-3. Antes de iniciar cualquier recorrido por los caminos de la reflexión se debería correr riesgos para poner en duda y bajo sospecha muchos de los supuestos según los cuales se ha caminado. Por otra parte, siguiendo a Sábato, ciertos libros vitales, ciertas lecturas que encaminan lo que se piensa, no se buscan sino que ellos, de alguna extraña manera, lo encuentran a uno, dando la sensación de que cada uno es el leído en esas lecturas-experiencias. Al investigador y docente Luis Alfonso Ramírez se le conoce como profesor, como lector, y ahora nuevamente como lectura, como alguien que pone en duda de modo riguroso los supuestos inamovibles de la lingüística, la literatura y los estudios del discurso. Es una obra en la que se piensa el acontecimiento del discurso no desde lo social, ni desde el supuesto de lo ya producido, ni desde la referencialidad o la condición de representación, ni desde la sumatoria establecida en la fórmula texto + contexto = DISCURSO; ni, mucho menos, desde una instrumentalidad o subordinación de uso para contenidos conceptuales. El autor no mira el discurso según quien lo recibe, ni en función del otro, ni de lo que contiene, dejando de lado a quienes lo producen. Luis Alfonso Ramírez adopta una postura que, sin rechazar las anteriores, piensa el discurso desde quien lo produce, pues su preocupación, como docente, es pensar la singularidad, dado que no se puede pensar la novedad total. En su reflexión, Ramírez se refiere al riesgo que, desde el lugar del discurso, una persona puede acometer para liberar sus posturas ante el mundo y sus intenciones, sin negar que, de una u otra manera, todos se acogen a lo ya dicho. Sin embargo, acogerse no es reducirse. Pero tampoco hay que poner las maneras novedosas de producción discursiva por encima de las cotidianas, que también poseen algo del individuo, aunque no necesariamente estén dotadas de un cariz novedoso. “No niego la presencia dominante y dominadora ejercida en una frecuencia constante de los poderes y la ideología, pero afirmo que son los locutores quienes poseen las potencialidades para ejercer o terminar el dominio con acciones discursivas”, afirma Ramírez (p.17). La hipótesis que sustenta esta obra consiste en considerar el discurso como “un conjunto de instancias de voces agrupadas en una voz significante ante unas necesidades concretas de relación comunicativa y de acción” (pp.17-18). Su enfoque se ubica en la abstracción de las condiciones de producción. En lugar de posar la mirada en la lengua y en unas unidades léxicas y de diferente orden, según el componente establecido en los hablantes, el autor constata que ellos poseen voces, voces que se expresan en una sintaxis determinada por las condiciones y necesidades de comunicación. 133


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El método de la reflexión hecha escritura, que el autor practica también en la oralidad de los encuentros académicos de unas clases de las maestrías en Lingüística Española y en Literatura Hispanoamericana del Seminario Andrés Bello, del Instituto Caro y Cuervo, y en las aulas de la Universidad Pedagógica y la Universidad Distrital, entre muchas otras clases, grupos y encuentros, es un “antimétodo”, como lo ha afirmado muchas veces en sus encuentros pedagógicos. Es decir, su modo de interpretación, antes que presentar categorías, fórmulas y aplicaciones de éstas, aporta indicios y procedimientos para que sus escuchas (o lectores, como en el caso de este libro) no sean receptores sino locutores de su propia producción de sentido. Son muchos los recorridos realizados por el autor. Al inspeccionarlos, uno puede hallar los diálogos de Platón, los modos de ser culturales del pueblo griego, la manera de ser de la polis, el pensar y actuar de los sofistas, etc. En medio de este encuentro con el mundo griego clásico se encuentra la argumentación, que, además de una técnica establecida en la retórica, es una “dinámica de relación entre los individuos y la polis” (p. 4). Esta dinámica permea su postura y su planteamiento: nunca hay acuerdo sobre lo mismo sino confrontación de diferencias, tensión entre voces y mundos, encuentro que se hace sentido por alguien y para alguien. Estos supuestos, nacidos en la interpretación, son desarrollados en cada capítulo. En el capítulo titulado “Comunicar, actuar y entender”, Ramírez nos dice que la comunicación es encuentro hecho condición de la relación significativa entre locutor e interlocutor en un acto discursivo. Hay que fugarse de los modelos telegráficos y tautológicos de comunicación, en los cuales el contenido, antes que un motivo de diferencia, es otro lugar de la mismidad, en donde el consenso, mas no la comunicación, es condición previa, crítica que se origina en su conversación conceptual con Sfez (1995) y las teorías comunicativas que éste mismo critica. Por ejemplo el modelo de orquesta de Bateson (1994), un modelo donde no hay quien comunique, pues la singularidad se reduce a aceptar y recrear la inmersión de cada uno en la totalidad comunicativa preexistente. La mirada de Habermas (1987), quien plantea una acción comunicativa, como parte de una acción social, en la cual alguien pone en juego, previa racionalización, sus pretensiones para que sean aceptadas o rechazadas, con un norte: el consenso que realiza un compartir argumentativo de las partes. Este planteamiento y en general, las propuestas teóricas o prácticas sobre la comunicación, el lenguaje y la lengua proponen un modelo y un fin en función de lo conceptual. En este mismo capítulo el autor propone tres técnicas de comunicación que son respuestas a necesidades culturales, en tanto que son manifestaciones discursivas en las que la vieja dicotomía, oralidad y escritura, deviene tricotomía al disponerse de una tercera técnica, la digital. Son técnicas simultáneas aunque una aparezca primero y las otras sean posteriores. El pro134


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blema no es tanto saber cuál fomenta más la conceptualización y garantiza mejor la permanecía de la memoria cultural y de la historia y cuál facilita la interacción, la banalidad y el olvido. El problema es de necesidades, de interacción, de conocimiento y de expresión, es indagar qué quieren los usuarios del sentido. El capítulo que se titula “Antecedentes de los enfoques discursivos del lenguaje”, Ramírez continúa considerando el acto singular del productor por el cual la comunicación establece o mantiene “relaciones significativas interactuantes entre un origen o productor, su destino o punto de llegada y unas referencias” (p. 25). En otras palabras, el encuentro de las relaciones subjetivas, intersubjetivas y objetivas. En el mundo griego, las relaciones de intersubjetividad que dan cuenta de los usos del lenguaje y, por lo tanto, de la función preponderante de la retórica y la presencia de los sofistas para enseñar una manera de llegar a ser ciudadano, se desarrollaron gracias a la condición democrática de la polis: utilidad discursiva del lenguaje, que se observa en Aristóteles (1985) y que se recupera en Perelmann (1989, 1997). Esta referencia al mundo antiguo no se hace tanto para sostener un mundo que cree y se consolida en la democracia como para hacer dudar de la verdad y la transparencia en un mundo actual que pierde la unidad de la verdad y donde el lenguaje como representación posee cimientos débiles y amenaza con derrumbarse, un mundo donde la retórica resulta necesaria para hacer evidente lo no evidente e, igualmente, lo evidente. Otra tendencia que propone una respuesta a la pregunta sobre dónde aparece lo discursivo, si es que aparece, es la que se ubica en las relaciones entre los mundos del texto, los consumidores de textos y los productores de textos. Se vuelve entonces a una perspectiva social y cultural. Es el caso de Wodak y Meyer (2003), entre otros. Estas nuevas posturas o teorías no examinan solamente qué se dice ni cómo se dice sino también cómo se impide decir o cómo se impide desde el decir, y también cómo se cultiva la desigualdad en el lugar del discurso, una de las preocupaciones de Teun van Dijk (1998). Las nuevas tendencias se caracterizan por ser actitudes del investigador frente a usos sesgados del discurso en cuanto instrumento de control. A muchas de estas tendencias se las enmarca en el “análisis crítico del discurso”. Y, en este camino de propuestas, otra sale al encuentro para ser interpretada, una que ve el discurso según la manera como alguien lo produce y produce mundo, y que también mira cómo alguien es producido por el discurso de los demás. Por eso, afirma Ramírez que no sólo se piensa cómo dominar con el discurso sino que igualmente se proponen maneras de fugarse mediante el discurso En el capítulo “Las voces en la culturización, socialización e individualización del discurso” se parte de un supuesto ya nombrado, la comunicación como condición, pues, de lo contrario, las condiciones de producción 135


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de sentido no serían condiciones sino simples competencias o simples agregados explicativos del contenido. Es cierta base común lo que provoca un encuentro: “la comunicación no se da entre quien sabe y no sabe nada; requiere, en cualquier caso, de una base común y compartida de saber”, afirma el autor (p. 91). En este capítulo se observa que, en la comunicación, el locutor es quien hace posible al otro al prefigurarlo y redireccionar lo que concibe de él en el curso del encuentro, no necesariamente cara a cara. Es también quien selecciona los referentes con las motivaciones para hablar. No obstante, el otro, como sociedad, afecta lo que el locutor propone, pudiendo incluso sesgarlo al convertir su singularidad en continuidad de “lo mismo”. Esta posibilidad del locutor y la influencia de la intersubjetividad aparecen como contenidos, siendo saberes o conocimientos que adquieren límites por las necesidades del locutor y por la situación en que se producen, pues ellas mismas superan o desbordan los significantes que los realizan. Por lo pronto, existen tres condiciones o ámbitos de saber, no datos o categorías contextuales: la cultura, la sociedad y el individuo. Esta puesta en el sentido de múltiples voces bajo la voz de alguien, para alguien, según unas necesidades y orientaciones; este despliegue de una multiplicidad de las voces es una manera de darse la polifonía, no necesariamente un aparecer presente de voces ajenas, también ausente, además no solo como palabras, también como discursos. El capítulo “El discurso como argumentación, narración y descripción” nos muestra que la sintaxis, antes que de formas o de palabras, es de voces, y que éstas poseen tres maneras: argumentación, narración y descripción. Cada una se diferencia de las otras por la mayor o menor presencia del individuo, de la cultura y la sociedad como contenidos. Si el individuo se manifiesta discursivamente en propuestas, planteamientos, opiniones, puntos de vista, etc., la argumentación es la sintaxis que ordena según unos significantes las necesidades de la significación. Si lo que predomina es la constatación y las relaciones cronológicas intervienen en este ordenamiento, la sintaxis es narrativa, y si lo que se busca es mostrar y predomina la voz de lo referido, con poca o nula presencia de quien produce el discurso, se habla de descripción. Esta última muy pocas veces se manifiesta sola: forma parte de las dos anteriores. Y en este recorrido “goloso” entre los diferentes capítulos, otro que llama la atención es el titulado “El discurso como enunciación del texto”. Lo que mueve al autor es presentar cómo se distribuye el contenido según la manera particular de organizarse las formas significantes en función de las necesidades de la comunicación. Y esta distribución no es de formas sino de presencias de condiciones de producción, que se realizan en los que se denominan “marcadores”, los cuales son las formas que indican desde dónde y sobre qué se habla. Los marcadores establecen las relaciones entre el discurso y las identidades que producen la comunicación y las acciones. 136


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Tal vez en este capítulo se plantea un choque con las concepciones más comunes, en las que nombrar el texto es nombrarlo todo, es nombrar el contenido mismo; hasta en el sentido común, es designar el objeto material de una lectura. En el caso presente, vistas las necesidades de las ciencias del lenguaje y sus propuestas, en la lingüística, la semiología y otras disciplinas el texto se piensa como esa necesidad, el texto no resulta ser ese constructo estructural y sistemático que supera cualquier hecho concreto, esa necesidad de abstraer como condición para pensar. Por eso se habla del texto como olvido de quienes deberían ser recordados: los agentes de su producción y las condiciones de su gestación. Es su predominio lo que también permite el dominio de la función representativa del lenguaje, con lo que se invisibiliza el discurso mismo. Entonces, si el texto es olvido, el discurso es presencia, es concreción significante, es “una inclusión de las voces del ‘él’, del ‘ello’ en el texto, del ‘yo’ en la enunciación y del ‘tú’ en el discurso” (p.157). Y la enunciación consiste en el proceso de producción que delimita el texto al evaluarlo, al ubicarlo en la irrealidad y al organizar las estructuras significantes en narraciones y argumentaciones: es la verdadera aparición de la voz de un productor, denominado “enunciador”. Otro punto de llegada, “Las voces en los discursos ordinarios, científicos y literarios”, guía la reflexión por un nuevo derrotero y la conduce a una dimensión discursiva relacionada con los escenarios que constituyen los saberes desde donde se habla, sea desde el individuo, la sociedad o la cultura. Los dominios son esos saberes y prácticas particulares que posee y maneja el individuo. Los ámbitos son saberes y prácticas que orientan las actuaciones de oficios, profesiones y roles que se han constituido en imaginarios colectivos. Y los marcos son los saberes seleccionados de los ámbitos, selección dinamizada en los procesos mismos de producción. En este apartado se hace referencia, además, a los modos como se dan estos saberes en la representación y estos contenidos según el ámbito. De esa pluralidad forman parte, en primer lugar, la imagen, contenido perenne y concreto, sujeto al aquí y al ahora, a la cotidianidad y a la interacción inmediata, a los afectos y a la percepción, en segundo lugar, el concepto, contenido más general y perdurable por extraerse de él la experiencia del mundo, producto de dinámicas abstractas y de generalización, elemento común al discurso técnicocientífico y a los ámbitos académicos, científicos y técnicos y, finalmente, la imagen poética o imagen conceptual, que generaliza y especifica, pone en tensión lo singular y lo general, lo abstracto y lo concreto, y es característico del discurso literario. La significación como pluralidad de procesos también tiene una manera de teñir el discurso. Estos procesos, que no deben confundirse con figuras retóricas o literarias reducidas al límite de la palabra, son la sinecdoquización, la metonimización y la metaforización. La primera es la relación entre la significación propia de la imagen y la representación que posibilita la producción del discurso de la cotidianidad se137


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gún las relaciones parte-todo y todo-parte. Los procesos metonímicos establecen relaciones de contenidos conceptuales desprovistos de condiciones de producción, los cuales fundan la significación en relaciones causa-efecto. Y los procesos metafóricos, por su parte, articulan los mundos del locutor y el discurso a partir las relaciones de comparación del mundo referido y el mundo propuesto. Ya al final de su recorrido, Ramírez busca mostrar una ruptura con la unanimidad del entendimiento, pues ambos, el locutor y el interlocutor, producen su andadura en el discurso, andadura que, de una primera manera, busca un mayor ajuste de los interlocutores a la inmediatez y al reconocimiento del contenido en función de la permanencia del contacto, la comprensión; de una segunda manera, hace que el locutor produzca búsquedas que el interlocutor asume (por ejemplo, en el acto de la lectura, en la cual el “lector es conducido al acceso y búsqueda de conocimiento e información” (p. 244), la explicación, y, de una tercera manera, da lugar a un acontecer hermenéutico en el cual el locutor y el interlocutor se ajustan a las aperturas de sentido y donde se reconoce la diferencia entre la propia voz y la del otro, pues hay un cotejo de diferencias en la cual el sentido se va construyendo en el acontecer mismo del acercamiento al acto discursivo, manera propia, pero no exclusiva, de la literatura, la interpretación. Este último proceder del encuentro dado por el entendimiento en la significación es la manera de proceder de un individuo que busca y quiere experimentar su singularidad. La interpretación implica ser responsable del sentido, encontrar sus fuentes, defenderlas, pero sin asumir un cierre o agotamiento de las posibilidades que ni siquiera quien produce supuso. Por eso, en el discurso, y por él, se puede ser libre: “La interpretación es no dejarse repetir, ni entrar en el círculo de lo mismo de los otros. Es no dejar reducir su diferencia a las reiteraciones de los demás, con quienes se comparte el anonimato, en una masa en la que todos carecen de voz porque hay una sola que las representa” (pp. 256-257). Este locutor e interlocutor, que camina en la interpretación, es el lector o auditorio buscado, compuesto, antes que de profesores, académicos y estudiantes universitarios a quienes les interesen las reflexiones acerca del lenguaje, el discurso y la docencia, por individuos que se dejan provocar por la diferencia propia del sentido de quienes aun sospechan y crean. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ARISTÓTELES (1985). Retórica. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales. BATESON, G. (1994). La nueva comunicación. Barcelona: Kairós. HABERMAS, J. (1987). Teoría de la acción comunicativa. Madrid: Altea, Taurus, Alfaguara. 138


Reseñas

PERELMANN, C. (1989). Tratado de la argumentación. Madrid: Gredos. PERELMANN,C. (1997). El imperio retórico. Bogotá: Norma. SFEZ, L. (1995). Crítica de la comunicación. Buenos Aires: Amorrortu. VAN DIJK, T.A. (1998). Ideología. Barcelona: Gedisa. WODAK, R. y MEYER, M. (comp.) (2003). Métodos de análisis crítico del discurso. Barcelona: Gedisa. Gonzalo Rubiano Bernal gonzoliosalfar@gmail.com

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FORO

LOS MEDIOS Y SUS EFECTOS El texto de Pedro Santander, en el volumen 6(2) de la revista, defiende a los medios de comunicación de tres acusaciones realizadas por “lingüistas destacados”. Según estos últimos, los medios: 1) no cumplen con su función educadora; 2) favorecen el deterioro del idioma y 3) contribuyen a “males sociales” como el sexismo, el racismo o la discriminación. Para Santander, la primera acusación encierra una “falacia funcionalista” y las otras dos encubren una “falacia mecanicista”, según la cual las acciones de los medios tienen un efecto directo en la sociedad. En primer lugar, aunque los medios no deban tener necesariamente una función educadora – no es su función única ni la principal –, excepcionalmente pueden cumplirla. Sin entrar en demasiado detalle acerca de qué entendemos por educar, es innegable que los medios difunden ciertas informaciones, imparten ciertos valores, hacen circular ciertas ideologías. Que el “origen” de los medios de comunicación, su “esencia” y su “naturaleza” (si es que es válido utilizar tales conceptos para caracterizar una institución social), no hayan estado ligados específicamente con este fin, no implica que eventualmente en su existencia material e histórica no puedan adquirirlo. Por otra parte, si, como indica Santander, “son las inquietudes comerciales e ideológicas las que mueven a los medios”, ¿no se relacionan también con los procesos y las instituciones dedicados a la educación? En segundo lugar, en relación a la cuestión del deterioro del lenguaje, cabe preguntarse en qué consiste y por qué es un problema. ¿Significa que el lenguaje cambia a lo largo de la historia, que varía de acuerdo al contexto? Sólo podemos hablar de deterioro si consideramos que el lenguaje y la lengua estándar son entidades equivalentes. Si como lingüistas estamos lejos de sostener esa equivalencia, ¿por qué deberíamos preocuparnos por refutar la afirmación de que los medios contribuyen al deterioro? Desde una perspectiva crítica podemos abordar el problema de la norma preguntándonos qué papel tienen los medios de comunicación en su definición y consolidación. Pero más allá del mecanicismo o no de los efectos de los medios, el deterioro simplemente no es un problema lingüístico, a menos que sea la tarea de la lingüística la definición de lo correcto y de lo desviado. En tercer lugar, con respecto a la influencia de los medios y sus discursos en la sociedad, Santander se pregunta: “si desaparecieran las expresiones clasistas en la prensa, ¿desaparecería el clasismo?; si los pobres no fueran estigmatizados por los medios, ¿tendrían mayores oportunidades en la sociedad?”. Estas pre141


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guntas retóricas apuntan a la minimización del rol de los medios en la discriminación y la reproducción del prejuicio. Sin embargo, Santander olvida una cuestión central: los medios no son un ente aislado de la sociedad, ni son ajenos a la circulación ideológica y económica que tiene lugar en ella. Forman parte de un contexto histórico ligado a un determinado sistema sociopolítico. Como toda institución social, no son independientes de este sistema: lo construyen y son construidos por él. No son extraños a los intereses de las clases dominantes, a los procesos económicos, a las ideologías y las políticas empresariales. Es evidente que no son los responsables últimos, la mano negra detrás de los males sociales como el racismo o el sexismo o incluso la pobreza: para que desaparezca el clasismo tiene que desaparecer el sistema de clases. Sin embargo, esto no quiere decir que los medios no tengan efectos en la sociedad en lo que se refiere a la construcción y legitimación del discurso clasista, racista o prejuicioso, aunque no podamos precisar a priori su alcance ni su especificidad. Es obvio que los medios no son la causa del clasismo, pero ¿podemos afirmar que no tienen ninguna relación con la construcción y difusión de las representaciones discursivas que definen y legitiman las prácticas clasistas? Afirmar que si los medios dejan de usar determinadas formas estarán contribuyendo a la eliminación del racismo, del sexismo o de la discriminación significaría caer en la falacia de lo políticamente correcto. Como señala Alicia Carrizo, reemplazar una forma discursiva por otra no modifica la representación social asociada. Decir “indigente” en vez de “negro villero” no constituye de por sí una acción progresista. Pensar en un efecto tan transparente y unívoco es pensar al lenguaje separado de la sociedad, sin tener en cuenta que las prácticas sociales están atravesadas por el lenguaje, como así también moldean sus usos. Pero los medios ponen en funcionamiento discursos, que no causan unívocamente males sociales pero seguramente se relacionan con su difusión y su afianzamiento. El afán antimecanicista no nos autoriza a ignorar la importancia de la reflexión acerca del papel de los medios de comunicación en la construcción de prácticas discriminatorias, por un lado, y acerca de la posibilidad de intervención (entendida como problema, fuera de toda lógica simplista) de los lingüistas y analistas del discurso, por el otro. Estas preguntas representan innegablemente un punto de partida para tratar de mejorar la sociedad desde nuestra esfera de trabajo. En conclusión, Santander no se equivoca en decir que el efecto de los medios sobre los receptores no es inmediato, directo u homogéneo. Pero este argumento no alcanza para restar importancia a la existencia y la importancia de sus efectos. La lingüística, desde una perspectiva crítica, y mediante el diálogo multidisciplinar continuo, debe abordar esta problemática. Lucía Molina lulimolina@fibertel.com.ar 142


PUBLICACIONES RECIBIDAS

LIBROS Alexandra Álvarez Muro (2007). Textos sociolingüísticos. Mérida: Vice Rectorado Académico. Universidad de los Andes. Adriana Bolívar (Comp.) (2007) El análisis del discurso. Por qué y para qué. Caracas: Los Libros de El Nacional y Universidad Central de Venezuela. Adriana Bolívar y Frances D. de Erlich (eds.) (2007). El análisis del diálogo. Reflexiones y estudios. Caracas: Fondo Editorial de Humanidades. Daniel Cassany (2007). Afilar el lapicero. Barcelona: Anagrama. María Eugenia Flores Treviño (2007). El arte de persuadir en las publicaciones religiosas. México: Universidad Nacional Autónoma de México. Mariana Gómez (2007). ¿Obsesionados por comer sano? La ortorexia: una lectura desde la cultura y el poder. Maracaibo: Ediciones del Vice Rectorado Académico, La Universidad del Zulia. Neyla Pardo Abril (2007). Discurso, impunidad y prensa. Bogotá: Centro Editorial Facultad de Ciencias Humanas. Neyla Pardo Abril (2007). Cómo hacer análisis crítico del discurso. Santiago de Chile: Frasis. Giovanni Parodi (2007). Lingüística de corpus y discursos especializados: puntos de mira. Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso. Nancy Núñez. (2003). Entre usos lingüísticos y actos de habla: Wittgenstein y Austin. Caracas: Comisión de Estudios de Postgrado, Facultad de Humanidades y Educación, Universidad Central de Venezuela. REVISTAS RASAL. Revista de la Sociedad Argentina de Lingüística. Nº 1-2005.Texto e interacción. RASAL. Revista de la Sociedad Argentina de Lingüística. Nº 1 / 2 -2006. RASAL. Revista de la Sociedad Argentina de Lingüística. Nº 2-2005. OPCIÓN. Revista de Ciencias Humanas y Sociales. Nº 55.2008. Maracaibo: LUZ. PÁGINAS DE GUARDA. Revista de Lenguaje, Edición y Cultura Escrita. Nº 2, 2006. Argentina. PÁGINAS DE GUARDA. Revista de Lenguaje, Edición y Cultura Escrita. Nº 3, 2007. Argentina. PÁGINAS DE GUARDA. Revista de Lenguaje, Edición y Cultura Escrita. Nº 4, 2007. Argentina. PÁGINAS DE GUARDA. Revista de Lenguaje, Edición y Cultura Escrita. Nº 5, 2008. Argentina. ÚNICA. Revista de Artes y Humanidades. Año 8. Nº 18. 2007. Caracas. ÚNICA. Revista de Artes y Humanidades. Año 8. Nº 19. 2007. Caracas. ESCRITOS. Revista Universitaria de Arte y Cultura. Año 17, III etapa, Nº 21-22. 2005. Caracas. 143


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Indice acumulado VOLUMEN 1 (1) 2001 CHARAUDEAU, Patrick, De la competencia social de comunicación a las competencias discursivas, 7-22. MARCUSHI, Luiz Antônio, Aspectos da questão metodológica na análise da interaçao verbal: o continuum cualitativo-cuantitativo, 23-42. CARBÓ, Teresa, Tocar el lenguaje con la mano: experiencias de método, 43-67. VAN DIJK, Teun, Algunos principios de la teoría del contexto, 69-81. ESPAR, Teresa, Estrategias enunciativas en el discurso irónico: un artículo de opinión de José Ignacio Cabrujas, 83-100. Reseñas Teun van Dijk (comp.), El discurso como estructura y proceso. Estudios del discurso: Introducción multidisciplinaria, reseñado por Guillermo Soto, 103-125. Giovanni Parodi Sweis (comp.), Relaciones entre lectura y escritura: una perspectiva cognitiva discursiva. Bases teóricas y antecedentes empíricos, reseñado por Rebeca Beke, 127-130. Helena Calsamiglia Blancaflor y Amparo Tusón Vals, Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, reseñado por Antonio Núñez, 133-137.

VOLUMEN 2 (1) 2002 VILLAÇA KOCH, Ingedore G., A construçã de objetos-de-discurso, 7-20. CUCATTO, Mariana, Cómo “hacer hacer” cosas con palabras. La construcción discursiva del estereotipo femenino en la publicidad de los 90. El caso de Slim Center, 21-49. WILLIAMSON, Rodney, Situación comunicativa y estructura genérica en la telenovela mexicana, 51-68. MADRIZ, María Fernánda, La noción de pueblo en el discurso populista, 69-92. RUIZ ÁVILA, Dalia, Discurso autobiográfico e identidad sociocultural, 93-109. Reseñas Bob Hodge y Kam Louis, The politics of Chinese language and culture. The art of reading dragons, reseñado por Irene Fonte, 111-114. Susan Hunston y Geoff Thompson (eds.), Evaluation in text: Authorial Stance and the Construction of Discourse, reseñado por Nora Kaplan, 115-121. Ingedore Grunfeld Villaça Koch, Desvendando os segredos do texto, reseñado por Lenita Vieira, 122-126.

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Indice acumulado

VOLUMEN 3 (1) 2003 CADEMARTORI D. Yanina, La inscripción de las personas en textos de divulgación científica, 9-27. CHAMORRO MIRANDA, Diana, MIZUNO HAYDAR, Jorge y MOSS, Gillian, Tergiversaciones y correspondencias: la metáfora y sus bemoles, 29-47. GRACIA DA SILVA, Denise Elena, Discurso y cognición social en la “red” de las metáforas, 49-69. MARTINS FERREIRA, Dina María, La identidad en la posmodernidad: Lula y la construcción discursiva del sujeto, 71-81. VIEIRA, Lenita D., El mundo al revés. Humor en el discurso político, 83-91. Reseñas Leda Berardi (comp.), Análisis crítico del discurso. Perspectivas latinoamericanas, reseñado por Luisa Martín Rojo, 93-96. Luisa Martín Rojo (dir.), Ester Alcalá Recuerda, Aitana Gari Pérez, Laura Mijares, Inmaculada Sierra Rodrigo y Mª Ángeles Rodríguez, ¿Asimilar o integrar? Dilemas ante el multilingüísmo en las aulas, reseñado por Dalia Ruiz Ávila, 97-101. Analia Brandolín y María Eugenia Rosboch, Transformaciones “al aire”: radio, medios y poder, reseñado por Pedro Santander Molina, 102-107.

VOLUMEN 4 (1) 2004 ROMANO PACÍFICO, Soraya Maria y SOUSA ROMÃO, Lucília Maria, Intertextualidade e humor: No país do carnaval “Muito riso e pouco siso” é o lema nacional, 7-24. ACOSTA V., Gladys Lucía, El Ser y el Hacer del DIRCOM: un análisis en la perspectiva del discurso, 25-46. RODRÍGUEZ ALFANO, Lidia y KOIKE, Dale April, La interacción en diálogos transmitidos por la radio en la frontera, 47-72. KICZKOVSKY, Silvia, Los relatos tradicionales como vehículos de valores éticos, 73-88. HESS ZIMMERMANN, Karina, El desarrollo de la habilidad para manejar tiempos verbales en la narración, 89-102. Reseñas Patrick Charaudeau. El discurso de la información. La construcción del espejo social, reseñado por María Jesús Nieto Nieto y Otero, 103-104. Dalia Ruiz Ávila. Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva, reseñado por Irania Malaver, 105-107. Deborah Schiffrin, Deborah Tannen y Heidi E. Hamilton, (comps.) The handbook of discourse analysis, reseñado por Nora Kaplan, 108-114.

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VOLUMEN 4 (2) 2004 ZULLO, Julia y RAITER, Alejandro, Piquetes y piqueteros. Los actores sociales de la pobreza en la prensa argentina, 7-26. ESCAMILLA MORALES, Julio y MORALES ESCORCIA, Efraín, Imaginarios culturales subyacentes en la canción vallenata, 27-53. OSUNA, Zulaima, GALINDO VILLARDÓN, M a Purificación y MARTÍN VALLEJO, Javier, Análisis estadístico de datos textuales. Aplicación al estudio de las declaraciones del Libertador Simón Bolívar, 55-62. ALVAREZ, Guadalupe, Estudio sobre la representación del trabajo en el discurso de los indigentes de la Ciudad de Buenos Aires, 63-89. CHUMACEIRO, Irma, Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos: Hugo Chávez y Enrique Mendoza, 91-113. Reseñas Gladys Acosta y Jorge Sánchez, Construcción de Identidad y Función Política en el discurso del director de comunicaciones, reseñado por Olga Beatriz Muñoz, 115-119. Michel Meyer (Ed.), Perelman. Le renouveau de la rhétorique, reseñado por Frances D. de Erlich, 120-126. Teun A. van Dijk, Racismo y discurso de las élites, reseñado por Leda Berardi, 127-133.

VOLUMEN 5 (1) 2005 BERTORELLO, Adrián, El estatuto de la subjetividad en la teoría polifónica de la enunciación, 7-25. RESENDE, Viviane De Melo, Y SEBBA RAMALHO, Viviane C., Análise de discurso crítica: uma reflexão acerca dos desdobramentos recentes da teoria social do discurso, 27-50. MARTINS FERREIRA, Dina Maria, La construcción de la identidad de lo femenino: pragmatismo, imaginario y simbolismo, 51-61. SHARIM PAZ, Sarah y MUÑOZ ACEVEDO, Daniel, Una propuesta metodológica para el análisis del diálogo: la Unidad Interaccional, 63-96. BURDACH, Ana María y ROSS A., Paula, La construcción de la voz del enunciador en el discurso político de Ricardo Lagos, ex-Presidente de la República, 97112. Reseñas Marianne Peronard y Ximena Gómez García (Eds) El hombre y su palabra, reseñado por Juana Marinkovich, 113-115. Anamaría Harvey (comp.) En torno al discurso. Contribuciones de América Latina, reseñado por Marianne Peronard Thierry, 121-125. Giovanni Parodi (ed), Discurso especializado e instituciones formadoras, reseñado por Carmen López Ferrero, 116-120.

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Indice acumulado

VOLUMEN 5 (2) 2005 CONSTANTINO, Gustavo Daniel, Modalidades comunicativo-discursivas de participación en comunidades virtuales de aprendizaje: una propuesta para la evaluación formativa, 7-32. FLORES TREVIÑO, María Eugenia, La ironía y el humor en El Habla de Monterrey, 33- 47. GALLUCCI, María José, Argumentación y funciones estratégicas en el discurso político venezolano: el cierre de campaña del referéndum revocatorio presidencial, 49-75. FONTE Irene y WILLIAMSON, Rodney, Marcos temporales y proyectos comunicativos: el análisis de la temporalidad en la interacción verbal, 77- 94. RODRÍGUEZ ALFANO, Lidia y ELIZONDO REGALADO, Gabriela, Dime a quién citas y te diré quién eres. La co-construcción de la identidad en el diálogo, 95- 106. SALGADO ANDRADE, Eva, Una nueva tipología para analizar la prensa en México, 107- 125. Reseñas Alexandra Álvarez Muro. Poética del habla cotidiana, reseñado por Ainoa Larrauri, 127- 133. Jan Renkema. lntroduction to discourse studies, reseñado por María Valentina Noblía, 134- 137. Rodney Williamson y Fernando de Diego. Verbo e Imagen en la Telenovela mexicana, reseñado por Yoconda Correa Maneiro, 138- 146.

VOLUMEN 6 (1) 2006 OQUENDO, Luís y DOMÍNGUEZ, Mariluz, Género, étnia y actitudes lingüísticas en hablantes bilingües wayuu, 5-20. SOUSA ROMÃO, Lucília María, RIBEIRO PATTI, Ane y DE MACEDO RIBEIRO PATTI, Antônia, Heróis da mídia na voz das crianças: efeitos de sentido sobre/da infancia, 21-38. MARCHESE, Mariana Carolina, La construcción del signo “indigente” en el discurso de las instituciones estatales de la Ciudad de Buenos Aires, 39-62. TRINDADE, Eneus y FABIANO ANNIBAL, Sergio, Os sentidos do espaço na enunciação midiática publicitária, 63-76. ESTRADA, Andrea, Originalidad vs. claridad en el discurso académico: la comprensión del evidencial reformulativo ‘en todo caso’, 77-112. Reseñas Luís Alfonso Ramírez Peña y Gladis Lucía Acosta Valencia (comps.), Estudios del discurso en Colombia, reseñado por Martha Shiro, 113-119. Viviane de Melo Resende y Viviane Ramalho, Análise de discurso crítica, reseñado por João Bosco B. Bonfim, 120-123. Denise Elena García Da Silva, Nas instancias do discurso. Uma permeabilidade de fronteiras, reseñado por Lúcia Gonçalves de Freitas, 124-128. Entrevista Óscar Iván Londoño Zapata, El análisis crítico del discurso (ACD), una actitud de resistencia. Entrevista a Teun A. van Dijk, 129-135. 147


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VOLUMEN 6 (2) 2006 MASSONE, María Ignacia y BUSCAGLIA, Virginia Luisa, La cumbia villera (en)red(ada) en el discurso. Una introducción al monográfico sobre cumbia villera en Argentina, 5-20. MASSONE, Manuel y DE FILIPPIS, Mariano, «Las palmas de todos los negros arriba…» Origen, influencias y análisis musical de la cumbia villera, 21-44. MARCHESE, Mariana Carolina, Tango: el lenguaje quebrado del desarraigo, 45-60. SERPA, Cecilia, Estado argentino y cumbia villera, 61-82. PARDO, María Laura, Cumbia villera en Argentina: un análisis crítico del discurso de la posmodernidad, 83-95. Reseñas Daniel Cassany, Tras las líneas. Sobre lectura contemporánea, reseñado por Cristina D’Avolio, 97-103. Norman Fairclough, Language and globalization, reseñado por Viviane de Melo Resende, 104-111. Teun A. Van Dijk, Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina, reseñado por Luisana Bisbe, 112-120.

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Instrucciones para las reseñas · La reseña tendrá como encabezado el autor (o editor), el año, el título, el número de páginas, la casa editorial y el ISBN de la obra reseñada. · En la introducción se identificará el tema y el problema central. · Se describirá la estructura de la obra (en capítulos, y partes, existencia de glosarios, apéndices, etc.) y se hará una síntesis completa del contenido. Asimismo, se especificará quiénes son los lectores potenciales del libro reseñado. · El texto de la reseña será evaluativo y expresará la posición del autor frente a la obra reseñada. · El libro reseñado se pondrá en relación con otros trabajos sobre el mismo tema y/ o del mismo autor y se situará en el contexto del momento y lugar en que aparece publicado. · Se seguirán las convenciones de citas que se indican para el resto de las contribuciones a la revista de la ALED. · El texto de la reseña tendrá un límite máximo de 3.000 palabras (aproximadamente diez cuartillas). · Enviar dos copias en papel tamaño carta y una en disquete en formato de documento Word (o compatible) a: Martha Shiro. Apartado 6339. Caracas 1010-A. Venezuela. E-mail: shiromartha@gmail.com

Instruções para as resenhas · No encabeçado da resenha devem ser indicados o autor (ou editor), o ano, o título, o número de páginas, a casa editorial e o ISBN da obra resenhada. · Na introdução serão indicados o tema e o problema central. · Descrição da estrutura da obra (em capítulos, ou partes, a existência de glossários, apêndices, etc.) e apresentação de uma síntese completa do conteúdo. É importante a informação sobre os leitores potenciais do livro resenhado. · O texto da resenha será avaliativo e expressará a posição do autor frente à obra resenhada. · Comentar-se-á a relação entre o livro resenhado e outros trabalhos sobre o mesmo tema, alheios ou do autor considerado, e situar-se-á a obra no seu contexto temporal e espacial. · Para as citações, serão seguidas as mesmas convenções que se indicam para o resto das contribuições da revista da ALED. · O texto da resenha terá um limite máximo de 3.000 palavras (aproximadamente dez páginas). · Enviar duas cópias em papel tamanho carta e uma em disquete em formato Word (ou compatível) a: Martha Shiro. Apartado 6339. Caracas 1010-A. Venezuela. E-mail: shiromartha@gmail.com

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Instruções para os autores · Política Editorial. A Revista Latino-americana de Estudios del Discurso publica trabalhos originais e inéditos dos membros pesquisadores da Associação. Os trabalhos recebidos são submetidos à arbitragem por parte de especialistas de reconhecido prestígio. O Comitê Editorial reserva-se o direito de sugerir aos autores modificações formais aos artículos que forem aceitos, assim como publicá-los no número que considerar mais conveniente. · Instruções para os autores: Os pesquisadores interessados em publicar seus trabalhos na Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, deverão seguir as seguintes instruções: 1. Enviar seus trabalhos ao seguinte endereço postal: Adriana Bolívar Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Os trabalhos também podem ser enviados em attachment às seguintes direções eletrônicas: Revistaaled2004@yahoo.es aled_edicion2006@yahoo.es 2. Os artículos deverão ser escritos em papel tamanho carta, com espaço duplo, de um só lado e ter uma extensão máxima de 10.000 palavras ou 25 laudas, incluindo notas e bibliografia. 3. O texto do artículo deve ser precedido por um resumo em espanhol, português (resumo) e inglês (abstract) de não mais de 150 palavras. Incluir-se-ão até seis palavras chave. Os títulos gerais e de seções devem ser breves e explícitos. 4. Todo artículo deve estar acompanhado por uma breve informação biográfica em numa extensão entre 50 e 100 palavras, onde se indique o nome completo do ou dos autores, instituição onde trabalha, telefone, fax e correio eletrônico. Do mesmo modo, dever-se-á proporcionar, de forma clara e completa, o endereço postal mais seguro para receber a correspondência. 5. As citações textuais de mais de 40 palavras devem insertar-se no texto com sangria de 1cm de cada lado. Sua referência far-se-á segundo o sistema autor-data. Ao final da citação, escrevese entre parêntese o sobrenome do ou dos autores, o ano de publicação e o número de página. Exemplo: (Charaudeau, 2003: 25) 6. As notas devem enumerar-se consecutivamente e colocar-se ao final do texto, antes das Referências Bibliográficas. 7. Todas as referências bibliográficas devem ser ordenadas alfabeticamente depois das notas, e como se verá a seguir: Livros: Ruíz Ávila, D. (2003) Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial. Capítulo de libro: Wodak, R. (2003) ‘De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos’, en R. Wodak & M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.17-43. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004) ‘Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos’, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. As letras a, b, c, anexadas à data de publicação, podem ser usadas para referenciar trabalhos de um mesmo autor publicados no mesmo ano.

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Instrucciones para los autores

Revista Lationamericana de Estudios del Discurso Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso

· Política Editorial. La Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso publica trabajos originales e inéditos de los investigadores miembros de la Asociación. Los trabajos recibidos serán sometidos a arbitraje por parte de especialistas de reconocido prestigio. Como consecuencia, el Comité Editorial se reserva el derecho de sugerir a los autores modificaciones formales a los artículos que sean aceptados, así como publicarlos en el número que considere más conveniente. · Instrucciones para los autores: Los investigadores interesados en publicar sus trabajos en la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, deberán seguir las siguientes instrucciones: 1. Enviar sus trabajos a la siguiente dirección postal: Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Adriana Bolívar Editora. Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Los trabajos también pueden ser enviados en attachment a las siguientes direcciones electrónicas: revistaaled2004@yahoo.com aled_edicion2006@yahoo.es 2. Los artículos deberán ser escritos en papel tamaño carta, a espacio y medio en Times New Roman 12, por una sola cara y tener una extensión máxima de 25 cuartillas, incluyendo notas y bibliografía. Tanto las imágenes, gráficos o tablas deben anexarse en su formato original (jpg, tif, gif, png, excel, power point...) 3. El texto del artículo debe ir precedido por un resumen en español, portugués (resumo) e inglés (abstract) de no más de 150 palabras. Se incluirán hasta seis palabras clave. Los títulos generales y de secciones deben ser breves y explícitos. 4. Todo artículo debe estar acompañado por una breve información biográfica y académica escrita en una extensión entre 50 y 100 palabras, donde se indique con claridad el nombre completo del o los autores, nombre y dirección de la institución donde labora, teléfono, fax y correo electrónico. Asimismo, aparte se deberá proporcionar de forma clara y completa la dirección postal más segura para recibir correspondencia. 5. Las citas textuales de más de 40 palabras deben insertarse en el texto con sangría de 1cm a cada lado. Su referencia se hará según el sistema autor-fecha: al final de la cita se escribe entre paréntesis el apellido del o los autores, el año de publicación y el número de página. Ejemplo: (Romano y Sousa, 2004: 17), (Charaudeau, 2003:25). 6. Las notas deben numerarse consecutivamente y colocarse al final del texto, antes de las Referencias Bibliográficas. 7. Todas las referencias bibliográficas deben ser ordenadas alfabéticamente después de las notas, y como se muestra a continuación: Libros: Ruíz Ávila, D. (2003) Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial; capítulo de libro: Donaire, M. L. (2004) ‘La polifonía, una relación binaria’, en E. Arnoux & M.M. García Negroni (Comps.) Homenaje a Oswald Ducrot, pp. 117-133. Buenos Aires: Eudeba. Wodak, R. (2003) ‘De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos’, en R. Wodak & M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.17-43. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004) ‘Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos’, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. Las letras a, b, c, anexadas a la fecha de publicación, pueden ser usadas para referenciar trabajos de un mismo autor publicados en el mismo año. 8. Cada autor recibirá 2 ejemplares del número de la revista donde aparece su trabajo.

Adriana Bolívar Editora de la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos Caracas 1041-A, Venezuela Vanessa Courleander Asistente de edición Email: vcourleander@unimet.edu.ve


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