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Introducción La Universidad CES se ha definido como una organización con sentido, esto implica su compromiso con la sostenibilidad y su desarrollo a través de la construcción cultural de su responsabilidad como parte de la sociedad, no hemos planteado en el plan de desarrollo realizar una omo la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental porque estamos convencidos de que con esta actuación generaremos valor agregado social. Nuestra responsabilidad va más allá de discursos, de seguimiento de normas, es una expresión del cumplimiento del roll social, es asi como el CES ha construido procesos de Beca para 650 estudiantes con apoyo en sus estudios, alimentación, aprendizaje de un segundo idioma, dotación de elementos de estudio y desplazamientos a lugares de estudio y prácticas, también hemos firmado el pacto global y nos proponemos a ser una universidad sostenible y socuialmente comprometida. Nuestra razón de ser es el conocimiento y allí expresamos la misión a través de la construcción de una organización feliz en todos sus integrantes, es así como en este documento, de gran contenido sentimental y académico, plasmamos las experiencias de vida que se han construido como expresión de un compromiso organizacional, al leerlo sólo nos queda la satisfacción de un deber cumplido, un aporte a la felicidad construida entre todos y lo más importante, el compromiso con la humanidad y el ser humano que el CES siempre ha pregonado.


Mi

historia Soledad Monsalve

Estudiante de Odontología Antioquia

Desde que tengo uso de razón mi sueño ha sido ser odontóloga, de niña tenía claro a quien admiraba y que me hubiera gustado ser cuando me convirtiera en un adulto, fue así como de un momento a otro crecí y estando en grado once de bachillerato mis papás me preguntaron si estaba segura de qué quería estudiar después de lograr el tan anhelado grado, en junio del año 2009 a seis meses de graduarme, cumpliendo mis 17 años mis papás me preguntaron qué quería de regalo?, y para mí el mejor regalo en ese momento era hacer el semillero de odontología en la Universidad CES, fue el mejor regalo de todos, me enamoré de mi profesión, me enamoré de la universidad y ya mi sueño no sólo era ser odontóloga, sino también ser egresada de la universidad CES. El ser admitida en enero de 2010 y haber in-

“Desde que tengo uso de razón mi sueño ha sido

odontóloga”.

gresado con el ICETEX me generaba muchos temores, pero también muchas motivaciones a ser la mejor, a rendir académicamente y a disfrutar cada clase a la que asistiera; nunca tuve problemas académicos, siempre tuve un buen rendimiento, hice muchas amistades y de cada una de ellas valoro lo que aprendí, eliminé por completo el miedo que tenía al pensar que iba ser difícil para mí entrar a una universidad privada de tanto prestigio y comencé a conocer personas que hoy por hoy marcaron mi vida. El año 2012 lo recuerdo con mucho cariño, es en este año cuando inicia una nueva historia en mi vida y en la vida de muchos otros universitarios apoyados por Bienestar Universitario. Bienestar era un espacio para los estudiantes ubicado en el tercer piso, 3 o 4 oficinas en un cubículo pequeño, en el

ser

edificio C, no era para nada creativo ni llamativo, es más, muchos de mis compañeros ni sabían dónde estaba ubicada la oficina o qué era. Andrea Escobar la encargada en ese momento junto con otros estudiantes más, incluyéndome, decidió lanzar un proyecto, que recuerdo con mucho cariño, que se llamó “Fondo de Solidaridad Estudiantil”. Este consistía en un auxilio económico para los estudiantes que necesitaran trasladarse en transporte público, para fotocopias y para alimentación, recibir ese fondo fue una ayuda supremamente grande para mí. El 28 de agosto de 2012 Andrea me escribe al correo: “ya te aprobaron el auxilio del fondo, cuando puedas te das una pasada por mi oficina”, a partir de ese momento supe que si se podían hacer muchos planes, que todo era de esfuerzo, de unión y de motivación, éramos nosotros mismos los estudiantes

quienes nos poníamos la camiseta y hacíamos obras para ayudar al otro compañero con ventas de galletas, de chocolates, con obras de teatro, fue una experiencia muy satisfactoria. Bienestar se convirtió en la segunda casa para nosotros, disfrutábamos ir y programar actividades, pero seguía siendo el mismo espacio sin mucho color, pequeño pero con mucho potencial, pero en el año (xxx) nos entregan un volante que con un gran título dice “crece nuestro campus universitario”, mediante mucho empeño, nuevos profesionales que entran a Bienestar Universitario, Carolina Cardona Alvarez la trabajadora social, la Dra. María Teresa Rivera, Franklin, Santiago todos unos grandes profesionales hacen que Bienestar tenga un giro de 180 grados y que los estudiantes se motiven y entreguen toda su confianza a los nuevos proyectos que estaban por venir.

A mí me llena de sentimientos recordar cada una de las reuniones que teníamos, ya en ese momento recuerdo que eran con Carolina Cardona, la actual Trabajadora Social y con Santiago Montoya, un estudiante muy activo de psicología, reuniones en las que no solamente participaba por mí y por mi beneficio, si no por el beneficio de muchos otros compañeros que se comprometían a ser los mejores y recibían el fondo; el color y la alegría se integró con nosotros, los logos y la publicidad se implementaron en nuevas formas de recolectar fondos, el alquiler de lockers, las alcancías, las máquinas para retirar comida, fue una experiencia muy gratificante, toda la universidad estaba a la espera de la inauguración del nuevo edificio de Bienestar. Yo siempre estaré muy agradecida por tanto, a mí no solo se me genero un bien económico, a mí, emocionalmente me tenía activa, me sentía motivada a ser muy buena en mi profesión y a siempre pensar en qué podíamos hacer por ayudar al otro compañero.

El edificio de Bienestar se inauguró, los nuevos integrantes de Bienestar se incorporaron de manera directa a todos los proyectos semilla que se tenían, la Doctora María Teresa Rivera con su alegría y sus ideas potenció cada uno de esos proyectos a ser más grandes y la participación por parte de los estudiantes incrementó, la propaganda, la decoración visual, los carteles generaron motivación e interés y un sentimiento muy especial de saber que no sólo querían trabajar por el proyecto con los estudiantes que requerían un auxilio universitario, sino también por la tranquilidad y la estabilidad de todos los estudiantes, porque estudiar en la Universidad CES requiere mucho compromiso actitud y disciplina y es muy normal que en algún momento el estudiante sienta que requiere un espacio para respirar, para distraerse, para reubicarse y retomar con todas las ganas. Para más sorpresas, en el año 2013, ya el Fondo de Solidaridad Estudiantil no era el


Mi

historia

Vanesa Castañeda Ramírez

“El mejor talento,

Estudiante de Nutrición y Dietética Antioquia

único proyecto que se tenía, por el empeño y la búsqueda de oportunidades por parte de Bienestar Universitario se inició un programa muy especial, un programa de becas y me siento muy orgullosa al decir que fui la primera estudiante becada en mi facultad por la Fundación Sofía Pérez, por mérito propio, por esfuerzo, por perseverancia, estuve becada mis últimos 3 semestres y ahí si las palabras se quedarán cortas para agradecer la oportunidad tan grande que me dieron. Mi vida cambió, los gastos económicos en mi familia, el trabajo por parte de mis padres, la espera de mi hermana para ella también poder lograr su proyecto de vida. Quiero y me siento muy feliz de haberme lanzado al sueño que tenía de entrar a la Universidad CES, el equipo de trabajo de mi facultad, el ejemplo y el carisma del Doctor Julián Emilio Vélez, la disciplina y carácter de la Doctora Mónica Reina, la motivación del Doctor Luis Fernando Vélez, el trabajo y la admiración hacia la Doctora Cristina Giraldo, no cabe duda que hice parte de la mejor facultad. Haber participado como re-

presentante de los estudiantes ante el Consejo Superior, haber obtenido una beca por rendimiento académico, haber conocido a grandes ejemplos en mi vida profesional y haberme formado como persona al compartir y aprender de cada uno de mis compañeros complementa mi formación académica y hacen que hoy por hoy me considere una muy buena profesional. La historia no termina ahí, mi profesor actual de Bioética nos dijo una vez en clase “la vida de cada uno de ustedes puede ser una muy buena película”, yo opino que es totalmente cierto, participé en el sorteo del Servicio Social Obligatorio y lo realicé en el departamento del Amazonas, en el corregimiento de Tarapacá, una historia inolvidable donde pude aplicar cada una de las enseñanzas que tuve y valoré tanto lo que aprendí, no solo como odontóloga sino como persona, un logro más para mi vida; y pienso que la vida es esa, trazarse metas, soñar, pensar en grande, estar rodeado de personas grandes. Disfruto mucho mi pro-

fesión y tras la experiencia vivida encontré una de mis pasiones, el trabajo por la comunidad, el poder hacer algo desde mi profesión que pueda contribuir al progreso y en la salud de la persona. Actualmente me encuentro realizando mi especialización en Gerencia de Salud Pública en la Universidad CES y trabajo en la facultad como docente, es una responsabilidad grande porque me encuentro en un proceso formativo, pero pienso que los grandes retos son los que traen mejores recompensas. Si me preguntan si soy feliz, yo diría que sí, soy muy feliz y no modificaría ninguna de las experiencias que he vivido, al ser tan perseverante y soñadora la vida me ha traído muchas recompensas, tengo errores y tengo actitudes por modificar, pero no puedo pedir más, al estar en mi familia CES, al estar acompañada de mis amigos de Bienestar, al estar con los grandes profesionales que tengo en mi facultad no tengo ningún temor de seguirme arriesgando y seguir aprendiendo cada día más.

Mi nombre es Vanesa Castañeda Ramírez, tengo 18 años y soy del municipio de La Ceja-Antioquia, estudiante de Nutrición y Dietética del segundo semestre; soy deportista activa de la disciplina de Lucha Olímpica femenina. Elegí este deporte porque desde pequeña me han gustado los deportes individuales y de combate, además algunas condiciones físicas que tengo pudieron facilitar mi desarrollo en este; actualmente llevo seis años, aproximadamente practicando esta disciplina que le ha entregado grandes triunfos y virtudes a mi vida, como la posibilidad de conocer distintas partes de Colombia y de Centroamérica, de descubrir grandes capacidades que tengo, de obtener cierta capacidad de liderazgo con mi grupo de entrenamiento, marcada con experiencias deportivas que ayudan al crecimiento personal y muchas cosas positivas que pueden brindar el deporte. He tenido la posibilidad de representar a mi municipio, departamento y país, participando en competencias como Juegos Nacionales, Juegos Supérate Intercolegiados y Juegos Centroamericanos y del Caribe, obteniendo buenos resultados que me han

se llama disciplina”.

calificado como una buena deportista joven con proyección, además de ser reconocido por un buen desempeño académico. El mejor talento se llama disciplina, cosa que en la vida como en el deporte he aprendido a implementar, así pude acceder a la educación superior eligiendo a la Universidad CES y al Programa de Nutrición y Dietética siendo becada por el buen desempeño en las pruebas del ICFES, con el programa Ser Pilo Paga, una oportunidad que quise aprovechar pues la nutrición en un deportista puede influir demasiado en su rendimiento, además, siempre me llamó la atención el prestigio de la universidad, su compromiso con la educación y con el bienestar de los estudiantes, además de que es un lugar cómodo y tranquilo en el cual podía aprender y cultivar todo un mundo de conocimientos. Esta es una carrera que puedo implementar en mi vida deportiva, lo cual a medida que va aumentando mi conocimiento puede brindar herramientas para mejorar aspectos en mi desempeño, por este motivo siempre me sentí interesada en ella; pero la vida universitaria ejerciendo aún en un deporte requiere de demasiado compromiso y responsabilidad, de horas de estudio y de noches

de desvelo buscando obtener buenas notas para poder formarse como una excelente profesional y persona, no es fácil rendir en ambas cosas, pero no es imposible, requiere de un trabajo de tiempo completo, de dedicación y de horas de esfuerzo, más aún cuando se quiere continuar con un ritmo de entrenamiento bastante alto y con un tiempo reducido, pero en fin, es la pasión y la entrega lo que me ha permitido poder continuar con ambas cosas y más aún cuando vengo de un municipio al cual me desplazo diariamente por lo que el tiempo se acorta un poco más. Nadie dirá que es fácil y más cuando no cuentas con los recursos suficientes para desempeñarse de la mejor manera, pero la persistencia brinda grandes cosas de las que hoy me siento orgullosa y en las que planeo continuar hasta que pueda, porque no sólo será una profesión, será un estilo de vida de los cuales podrán aprender algunas personas, pues, gracias a la disciplina que adquirí en cada uno de mis entrenamientos, hoy puedo ser disciplinada en cualquier cosa de mi vida, incluyendo la dura tarea que implica ser universitario.

Mi historia como historia

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personas diferentes, con una cultura sorprendente.

Mi

historia Silvana Stephanie Jiménez

Estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia Nariño Mi nombre es Silvana Stephanie Jimenez, estudio Medicina Veterinaria y Zootecnia, estoy en cuarto semestre, en la universidad CES. La tierra de mis raices, San Juan de Pasto, hermoso lugar, lleno de hermosos paisajes, con un imponente guardian, el volcan galeras, león dormido que hace aproximadamente un año y medio tuve que dejar, para empezar un sueño en una ciudad diferente. El viaje seria largo, 800 km, 18 horas de viaje. El primer paso: alistar las maletas, ¿que llevar?, ¿que dejar?. Lo mas sencillo entonces fue empacarlo todo, sin tener en cuanta que la altura de las 2 ciudades son muy diferentes, mucho de lo empacado seria inutil en Medellin. La despedida fue dificil, dejar todo mi mundo conocido, para ir en busca de una nueva aventura. Nuevos amigos, nuevos lugares, nuevas experiencias... Cuando me subí en el bus, y este comenzó a andar, no pude evitar que las lagrimas se hicieran presentes, eran tantos los recuerdos y momentos que dejaba, que la nostalgia logró invadir por comle-

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Mi historia como historia

“Un nuevo mundo,

una nueva aventura”. to mi alma. Ver a mi familia, ahí, diciendome adios con sus manos, deseándome lo mejor en la vida, fue tal vez la parte mas dificil de todas. Durante el trayecto, veo mi ciudad cada vez mas lejos, y pienso en que llegaré a una ciudad mucho mas grande, que me acogería calidamente, con sus personas encantadoras dispuestas a brindar ayuda a cualquiera que la necesite. Mientras visualizo los paisajes del magnifico departamento de Nariño, pensaba en que ese sueño que tuve durante tantos años, por fin comenzaria a hacerse real. A pesar de todo, estaría sola, o por lo menos al principio, pues conocería nuevas personas que poco a poco y a pesar de ser completamente diferentes, se convertirían en mi segunda familia. Un conjunto de elementos, que se complementa y es capaz de alivianar las cargas que la vida universitaría con seguridad nos va a generar. Cuando descubres que tu hogar es tan grande como lo puedes imaginar, y que solo depende de ti creer que esto es real, que esto

esta pasando, y que a pesar de estar lejos de casa, la soledad pasaria a un segundo plano, con la satisfacción de estudiar para hacer lo que te gusta, y descubrirte a ti misma en el proceso. Despues de las primeras 7 horas de viaje, horas en las cuales has pensado en como sobrellevar esta nueva vida independiente, sin nadie mas que yo misma para decidir que hacer o que no hacer. El viaje empieza a tornarse agotador, la mayoria de las veces este tiempo es suficiente para que el gigantesco plato de comida que me preparo mi madre antes del viaje ya no este en el estomago. Como es el primer viaje, paramos a comer, y el restaurante, como todos aquellos en las carreteras, era un poco caro, asi que puedo afirmar que la comida no es la mejor parte del viaje. Oscurece, el conductor arranca de nuevo y es hora de dormir. Tras algunas horas de un incomodo sueño, despierto sabiendo que estoy en un lugar demasiado alejado de mi casa, paisajes nuevos, climas diferentees, otro tipo de comidas,

Mientras tanto, pensaba en como seria la universidad, no tenia idea en ese momento, que las personas tendrian una calidad humana tan bella, sabia que era una de las mejores del pais, pero nunca me imagine, de todas las oportunidades que tendria con el simple hecho de estudiar, la carrera que me apasiona en esta universidad. Y ahí, descubriria que la vida universitaria no es solo estudiar, es disfrutar, conocer, aprender. Aprender no solo lo que la carrera me ofrece, sino descubrir otros talentos que tal vez tenia ocultos. A traves de la ventana, el cielo se tornaba de un azul tan brillante, que le daba un mati diferente a las montañas, trataba de no pensar, estaba nerviosa, no sabia que me esperaba, no sabia que encontraria tambien un refugio, un espacio, que me ofrece incluso escapar de ser yo misma por al menos un pequeño instante, actuar, un arte que me permite jugar con el tiempo y el espacio, salir del mundo real que en ciertas ocaciones se vuelve estresante. Ademas al pertenecer al grupo de teatro, siento que soy parte de algo mucho mas grande que yo, me siento parte de un grupo, personas con el mismo gusto por el arte, a pesar de ser tan diferentes. El teatro, algo que me apasiona y me permite ser libre. Estaba a punto de llegar, Medellin era mas grande de lo que habia imaginado, y eso, que solo podia visualizar una parte de el, una nueva aventura comenzaba, y despues del tiempo en que se ha desarrollado, puedo decir, estoy feliz de haber tomado esta decision tan importante en mi vida, la historia continua escribiendose, en lo que yo continuo sorprendiendome…

Mi historia como historia

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Nuestra

historia María Clara Gaviria y Verónica Hernández

“Todos somos una familia,

la familia CES”

Estudiantes de Medicina Antioquia

Hace dos años nos dirigimos a ustedes con la idea de hacer parte de una convocatoria para aplicar a la Beca de la Fundación Sofía Pérez de Soto y la Universidad CES. En ese mismo momento estábamos felices por hacer parte de esta universidad y haber podido cursar muchos de los semestres de un pregrado que ambas habíamos escogido de manera libre y decidida, sin embargo, nuestras situaciones familiares y económicas eran complejas. Decidimos emprender la búsqueda de ayuda, no fue fácil, no sólo porque no lo habíamos hecho antes, sino por el temor que teníamos a que nuestras peticiones fueran rechazadas y se viera en real peligro nuestra posibilidad de continuar estudiando para ser médicas. Fue así como nos encontramos con la ayuda y el acompañamiento de Bienestar Universitario, siempre con las puertas abiertas para nosotras. Sin necesidad de citas fuimos atendidas y pudimos expresar, con toda naturalidad, nuestras situaciones. Ustedes nos plantearon soluciones, nos escucharon y decidieron darnos la mano en 10

Mi historia como historia

este camino, que aunque con un balance muy positivo, tuvo momentos de extrema dureza. Hoy queremos recapitular de manera breve esta historia para decirles de todo corazón: MIL GRACIAS. Gracias por entregarnos las becas, hicieron que nuestras preocupaciones fueran menores y pudiéramos seguir en este hermoso camino de ser médicas. Gracias por acompañarnos, por conocernos, por alegrarse con nosotras y sufrir con nosotras, por invitarnos a sus eventos y enseñarnos que todos somos una familia, la familia CES. Gracias por evitar la “discriminación positiva” y entender que aunque la vida nos ha dado muchas oportunidades, en ese instante las oportunidades parecían escasas. Las palabras se quedan cortas para expresar no sólo el sentimiento de gratitud y cariño que tenemos por Bienestar Universitario y nuestra universidad, sino para compartirles todos los aprendizajes que ustedes infundieron en nosotras. Por todo esto y mucho más, queremos re-

tribuir de una manera mínima a la vida, a ustedes y a nuestros compañeros, todo lo que un día hicieron por nosotras. Queremos hacer una donación de dos equipos de órganos (oftalmoscopio y otoscopio) con sus respectivos espéculos, para que sean entregados a estudiantes de medicina que los necesiten y sepan aprovecharlos. También nos gustaría hacer un especial reconocimiento a Carolina Cardona, trabajadora social, porque sin su ayuda, su comprensión, acogida y cariño por nosotros y su trabajo no hubiera sido posible todo esto. Esperamos que siga acompañando por muchos años más nuestra a universidad. Para terminar, les contamos que el próximo 14 de julio a las 6:00 p.m. recibiremos nuestro grado como Médicas Generales de la Universidad CES. Es para nosotras muy satisfactorio este logro y queremos que siempre recuerden que sin personas como ustedes no podría ser posible. Esperamos seguir vinculadas con la universidad y que sepan que siempre cuentan con nuestro apoyo en todo lo que requieran.

Mi

historia Miguel Ángel Mesa Zapata

Estudiante de Fisioterapia Antioquia Mi nombre es Miguel Ángel Mesa Zapata, estudiante de fisioterapia y deportista, hoy les voy a contar un poco de mi historia. Desde niño mi madre siempre me mantuvo al tanto de estar ocupando bien mi tiempo, como en clases de dibujo y guitarra, solo que mi hiperactividad no me permitía quedarme quieto, ¡necesitaba algo más!, un deporte, así que comencé con karate, baloncesto, futbol sala, futbol de campo, tanto de portero como de delantero. Un día a mi escuela llegó Sergio Alexander Tamayo, quien era el entrenador de atletismo de mi municipio, Caldas – Antioquia y nos invitó a todos los niños a que practicáramos y conociéramos este deporte; sin muchas expectativas fui y entrenábamos martes, jueves y sábados. Al pasar los meses se veía en mí algo de talento en las pruebas de ruta y decidimos ir

“Con el tiempo te das cuenta que la cuestión no es ganar al otro, es que en cada carrera des lo mejor de ti y eso será

un triunfo completo”. a competir a todos los municipios que nos fuera económicamente posible, esta etapa de iniciación me dio el carácter la disciplina y tenacidad que caracterizan a un atleta. A la edad de 11 años ya sabía lo que era el ganar, pero al subir de categoría no me iba tan bien y eso no me gustaba por que no soportaba perder. Pero, “con el tiempo te das cuenta que la cuestión no es ganar al otro, es que en cada carrera des lo mejor de ti y eso será un triunfo completo”, aunque a esa edad no lo sabía y decidí salirme. Me dediqué a otra cosa, a jugar futbol sala, hasta que un día dije que lo intentaría de nuevo y volví con el entrenador Víctor Castaño que fue un apoyo muy importante para mí ya que me ayudó a levantar y creyó en mí. En esta segunda etapa conocí el valor del esfuerzo y a no rendirme y me funcionó

por 2 años más, en los que coseché nuevos triunfos, pero aun veía la derrota como mi enemiga; esto me puso de nuevo contra las cuerdas y me rendí de nuevo por el hecho de no clasificar a juegos departamentales ya que había entrenado muy fuerte, pero no conseguí el resultado. Pasé un año jugando futbol, con otras metas diferentes, pero simplemente el atletismo por sorpresa volvía a mi mundo. Un día me encontré con Libardo Hoyos, entrenador de la selección Antioquia y Colombia de las pruebas de semifondo y fondo y le pregunté si podía entrenar con él, ese día cambio mi vida, hice un compromiso conmigo: que iba a entrenar tan fuerte que iba a ser campeón nacional. En esta tercera etapa conocí la disciplina, el esfuerzo y que no había excusas. Mi familia siempre me brindó el apoyo desde el

Mi historia como historia

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comienzo, pero acá fueron vitales, me ayudaron con dinero para poder transportarme, hicimos eventos, rifas, todo lo necesario para poder ir a competir, tener los tenis y ropa a adecuada, más que lo material que me brindaron fue el amor y el cariño con el cual me acompañaban, así estuviera en cualquier ciudad de Colombia representándolos a ellos a Antioquia y a Colombia.

Mi

Un día 20 de septiembre de 2014 en Bogotá cumplí mi mayor sueño, ser campeón Nacional, lo cual me permitió representar a Colombia en un Suramericano, desde ese momento todo cambió.

Marilyn Chavarriaga Arias

El deporte me ha dado muchas experiencias, unas más gratificantes que otras, pero el momento que cambió mi vida y me permite en este momento estar escribiendo esta carta, fue en las competencias de Intercolegiados. Pasé por 5 fases que empezaba desde competir en el colegio, después en el municipio, el departamento, el Eje Cafetero y el Nacional, cada fase daba un incentivo y el mayor era una beca estudiantil, pero sólo la ganaba una persona, lo cual me hizo sentir mucha presión porque sabía que esas oportunidades se dan pocas veces en la vida.

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Mi historia como historia

historia Estudiante de Administración de Empresas Antioquia Soy Marilyn Chavarriaga Arias, nací el día 12 de Julio de 1998.

Un jueves, de nuevo en Bogotá, a las 4 p.m., un frio exagerado y el peor miedo que he sentido, acompañaban el momento en el que gané los 800 metros planos y u así mismo fui el ganador de la beca, la cual me permite estar hoy en la Universidad CES y cumplir otro de mis grandes sueños, Universidad con la cual mi familia y yo estamos muy agradecidos, por la manera en que nos acogió junto con Bienestar Universitario.

Mi mamá se llama Luz Marina Arias Aldana, trabaja en un restaurante y es cabeza de hogar. Tengo una hermanita que se llama Karen, muy activa e inteligente. Estudié en la Institución Educativa Ramón Múnera Lopera ubicada en el barrio Manrique Oriental. En el colegio me iba muy bien, era una de las mejores estudiantes, muy buena en matemáticas con reconocimientos como menciones de honor y medallas. Participe en un concurso en Ruta N (robótica) y también en la simulación de las naciones unidas (ONU). Pero en grado once mi vida colapsó, no sabía qué iba a hacer, qué iba a estudiar, pues tuve el dilema entre lo que quería y lo que podía hacer.

Hoy tengo nuevas metas tanto personales como en el deporte y sé que soñando como lo hice cuando tenía nueve años y trabajando fuertemente lo voy a lograr.

En mi casa la universidad es tabú “Esa vaina es muy cara” “No hay tiempo pa’ eso, mejor póngase a trabajar” “esas carreras duran mucho tiempo” “está el SENA”… entre otras más.

“Me enamoré de la universidad,

de su calidad, de su calidez” Creo en el desarrollo, en el mérito y en las puertas. Aunque la situación económica pesaba mucho para escalar hasta allá y me sentía presionada por muchas circunstancias, no agaché la cabeza. Conocía la universidad desde el colegio, y un profesor un día me dijo que tenían una beca SOFIA PEREZ DE SOTO, me inscribí porque, aunque era mínima la posibilidad, no perdía nada. A finales de noviembre del 2015 me llamaron de la universidad CES para decirme que no me había ganado toda la beca, pero si el 35%, cosa que rechacé por miedo de no poder asumir el otro porcentaje, que no es nada despreciable. Mi novio fue la persona que más me intentó persuadir de no perder la oportunidad, buscó de maneras más o menos desafortunadas, medios para que yo cubriera esa otra parte, mi familia no me apoyo y algunas otras per-

sonas a las que busqué tampoco. El último recurso que podía usar era la Institución ICETEX y cuando al fin accedí tuve montones de problemas para entrar a estudiar al CES: 1. Tenía una semana para inscribirme y en menos de una semana no iba alcanzar hacer todas las vueltas para entregar la papelería lista. 2. No tenía codeudor para presentarme al ICETEX, estaba contra el tiempo. Faltando dos días para cerrar inscripciones, fui a donde una prima media y ella me ayudó, en su momento al escondido, como en una película; saqué papelería nueva, fui al CES, a la notaría, al ICETEX y esperar la respuesta de Bogotá. 3. El ICETEX se demoraba un mes para girar, lo que significaba era que yo tenía que pagar el primer semestre hasta que este girara

Mi historia como historia

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y luego me reembolsaban el dinero; no pues yo dije: ya no estudié, ¿de dónde carajos voy a sacar tanta plata?, hablé’ con el Jefe de la Facultad de Administración y él me ayudó, habló en pagos y registros para que me extendieran el plazo de pago y le doy mil gracias por la oportunidad que me brindó. En enero de este año entré a estudiar, me sentía súper bien, todas las personas eran un amor y muy formales, aprendía demasiado, me enamoré de la universidad, de su calidad, de su calidez y no quisiera renunciar a ella, por eso me voy a presentar a la Beca de Sofía Pérez. En la actualidad voy a cumplir un año trabajando medio tiempo en un supermercado, vendo revistas y en la Universidad vendo dulces, cosa que a veces me limita teniendo que ir al centro a pie, pues soy yo quien cubre la totalidad del porcentaje que debo pagar al ICETEX mensualmente. A veces rayo el límite porque no alcanzo a estudiar como quisiera, pues no me queda el tiempo, aun así intento mantener un promedio que hasta hoy no es bajo. Bueno, lo más bonito fue que me enteré del Fondo de Solidaridad Estudiantil, conocí a varias personas con un amor por el quehacer, bien importante y muy enriquecedor, de lo que podrían jactarse con facilidad pues no creo que muchos lugares de educación superior cuenten con esta calidad de gentes. Ahora pertenezco al Fondo y es una de las experiencias más hermosas de mi vida, tiene una premisa incluyente y sobre todo un profundo sentido de pertenencia, que dejará huella en mí. Me preocupa la resolución final de adjudicación de las becas, pero tengo fe en que el universo proveerá y de corazón, ojalá a quien le toque que realmente la viva.

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Mi historia como historia

Mi

historia Laura Lucía Montañez Botero

“Quien persevera,

alcanza”

Estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia Desde pequeña mi sueño era ser una gran profesional, parte de mi infancia tuve la fortuna de vivir en fincas y zonas rurales donde me enamore perdidamente de los animales y toda la magia que ellos aguardan, descubrí que no hay nada más maravilloso que ver sus miradas de agradecimiento, ver cómo con tu ayuda un cachorro, un acaballo o cualquier animal puede continuar su vida, puede recuperarse, ver cómo puedes cambiar la vida, hasta de familias enteras, con sólo salvar la mascota de la casa; son actos que te colman de felicidad porque son importantes, no sólo para ti, sino para aquellos que no tienen voz para contarnos que sienten, se trata de salvar vidas, de devolver esperanzas, de darla toda en la cirugía, de indagar hasta el fondo de cualquier caso médico para diagnosticar verídicamente qué tiene el paciente, se trata de la mejor profesión, según mi criterio. Fueron pasando los años y soñaba con más fuerza siendo una gran veterinaria, pero empecé a perder las ganas, sentí que tal vez no merecía nada de lo que soñaba y que quizás solo eran utopías que mi cabeza locamente creaba, como imaginarios que nunca podría convertir en realidad.

Estando en el grado once quede en embarazo y sentí que el mundo se caía sobre mí, no era capaz de resistir el peso, me sentía sin saber cómo seguir mi vida, tal vez fue una sensación indescriptible, me sentía totalmente perdida en un laberinto sin salida, aún me faltaba más de medio año para graduarme y fue duro estar en el colegio porque los rumores de pasillo y los comentarios eran muy ofensivo; limitaciones por el cansancio debido a la condición en que me encontraba fueron apareciendo paulatinamente y me agotaba fácilmente en las jornadas con la media técnica y llegue a sentir que iba a fracasar en el intento por graduarme. Por otro lado, debido al temor a cómo fueran a reaccionar en mi casa por la noticia, oculte mi embarazo hasta el cuarto mes, era algo que no podía ocultar por mucho tiempo y aún más por los síntomas que ya eran notorios, a los cuatro meses me arriesgué a contarle a mi madre, es una noticia que a cualquiera deja perplejo y sin palabras, sin embargo ella me brindó su apoyo económico y me permitió seguir en el colegio y empezar los procesos médicos correspondientes.

A mis 17 años estaba esperando una bebe, sinceramente me sentía como un pez fuera del agua, en la vida no estamos preparados para nada y por ello existe el miedo, el miedo al cambio y yo tenía claro que me enfrentaba a un cambio radical de vida; esteba hundida en mis propios temores, pero decidí levantarme con fuerza, porque ahora la vida me había otorgado otra oportunidad, así lo vi yo: otra lucecita que me guiara y me diera esperanza. En ese momento entendí que pocos son los “amigos verdaderos “porque me fui quedando sola y sentí que familiarmente no tenía ese apoyo emocional que deseaba en aquel momento, pero todo eso me dio fuerza y sabía que debía superar cada barrera que se me presentara, porque ya éramos dos personas y tenía que darle lo mejor a ella. Así que me centre y empecé a estudiar mucho. Yo estudiaba media técnica en sistemas y empecé a repartir mi tiempo para leer y hacer ejercicios ICFES en la noche cuando llegaba de clases; en mi colegio hicieron un preparatorio para ICFES y lo aproveché al máximo, siempre me decían que los ICFES abrían grandes puertas y ahora puedo dar crédito Mi historia como historia

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de ello, cuando tenía cinco meses de embarazo presenté las pruebas con toda la esperanza y al salir los resultados en realidad me sentía soñando y empecé a ver que estaba viviendo mi sueño, podía estudiar en una universidad, podía estudiar la carrera de mis sueños y podía darle un excelente futuro a mi hija, empecé a hacer las diligencias para la universidad y era mi mejor experiencia. A medida que iba avanzando el embarazo, entendí que esas cosas que me decían como que había tirado mi vida a la basura, eran mentira, porque nunca me había sentido tan acompañada como me sentía con mi hija en el vientre, yo le hablaba y le contaba todo lo que vivía, recuerdo mucho que le decía casi todos los días que estábamos juntas cumpliendo lo que había soñado toda mi vida: estar en una universidad, le decía con orgullo que ella tenía una mamá que sería una gran medica veterinaria, que le daría el mejor futuro y ella yo sé que me escuchaba, sus pataditas me lo confirmaban, me gocé el embarazo y me imaginaba mi vida de profesional con mi hija que, a pesar de no haber sido planeada, era una niña que iba a llegar al mundo rodeada de quienes la acogieran y la llenaran de amor, y de una mamá que junto a ella iba a crecer y que de la mano la llevaría siempre.

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Mi historia como historia

Di rienda suelta a mis sueños, me gradué y ya tenía boleto para la universidad y gracias a mi esfuerzo esta carrera me la iba a pagar el gobierno, ser becada y ser mamá es lo más grato que he pasado. Mis primeros seis meses los dediqué por competo a mi hija, así que aplacé el primer semestre y con ella descubrí que podía vivir la vida de otra manera y dejar atrás esos pensamientos malos que en algún momento de mi vida nublaron la vista, y empecé con pequeñas pinceladas a darle color a mi lienzo que hasta el momento sentía en blanco; muchos me decían que por ser mamá joven mi vida y mis sueños se habían ido a pique, lo cierto era que mi hija, al contrario, me dio las ganas de soñar, las ganas de cumplir todas mis metas, ella no me arrebató el futuro, me dio uno mucho mejor. Iniciar la universidad fue algo asombroso, estudiaba lo que deseaba y en una excelente universidad, a pesar de que llegue a pensar que no iba a poder estudiar nunca más. Mi familia no debía preocuparse por pagarme la carrera y así se alivianaba la situación económica que se complicó aún más con la llegada de un bebe y aún más porque no

podía ayudar en casa económicamente, además que soy una madre soltera, soltera pero no sola, porque también le encontré otro significado a eso, es decir “madre soltera” es solo un estado civil, pues quizás no cuento con el padre de la niña, pero me puse los pantalones que tal vez a él le faltaron. A medida que va pasando el tiempo se va adquiriendo una percepción distinta de las cosas y empecé a ver la importancia de algunas y así fue el empezar la universidad. Tenía claro desde el inicio que era lo que quería lograr y era estudiar fuerte y arduo para cumplir mis sueño; la universidad ofrece muchas ayudas y en primer semestre las integraciones y todas las actividades me ayudaron mucho a acoplarme al ambiente universitario que es totalmente contrario al colegio, lo “Pilos” tenemos muchos beneficios que sigo agradeciendo cada día; fui conociendo a grandes personas, dos amigas en especial, porque me enseñaron que no requerimos muchos años para ir conociendo a alguien y para estar con esas personas en las buenas y en las malas, tal vez ellas fueron las que afirmaron que no se trata de cantidad si no de calidad, estando en la U muchas personas me han brindado su apoyo de manera que me han hecho sentir en familia con su acogimiento.

He tenido gratas experiencias en la universidad, sin embargo a veces desearía contar con días de 48 horas o más, se trata por responder por todo lo que corresponde a mi hija y con responsabilidad atender el estudio. El tiempo, la distancia y el cansancio han sido factores de frustración en muchas ocasiones, el reloj corre cuando tienes muchas ocupaciones, la distancia me hace extrañar a mi hija, tenerla junto a mí y tal vez desearía poder recargar mi batería de vez en cuando para continuar con las tareas sin parar. Como estudiante veo los parciales como monstruos y me ha llegado a pasar que he estudiado hasta el cansancio y los resultados que veo no son los que espero y trato de perder las esperanzas, he tenido desilusión porque anhelo notas muy altas que a veces no logro alcanzar, pero ahí es donde pienso que aunque la calificación es de gran importancia, no lo es todo, no es estudiar para el parcial, es estudiar para la vida, nada pasa por que sí y de los errores se aprende, es curioso pero recuerdo fielmente parciales en que me he equivocado y esas preguntas en las que en ese momento no respondí correctamente, son las respuestas correctas que ahora tengo más claras; alguien dijo algún día: “el que persevera alcanza” y que tan acertado porque de a pequeñas piedras fue que se construyeron grandes pirámides que ahora son maravillas arquitectónicas y de a paso vamos creando el futuro soñado, y ¿Cuántos intentos hicieron para crear una bombilla? Fueron muchas las veces que no se lograba nada y aun así con esfuerzo y dedicación se logró por fin crear una bombilla y a partir de esa, billones de ellas; grandes esfuerzos crean grandes cosas. Amo lo que estudio, si me dieran la oportu-

nidad de cambiar mi carrera o mi vida no lo haría porque esta es la canción que me quiero bailar, lo lindo de la vida está en que nada es planeado, nada es sistematizado, es tan dinámico que puedes volar en tus sueños y aterrizar en ellos. Yo siempre me he soñado como una médica veterinaria y zootecnista con una especialización en cirugía de grandes especies y es la especialidad que desde ahora estoy proyectando en mi vida profesional y cada vez que me encuentro en una práctica, me siento enamorada de esto, el corazón se acelera la sonrisa de satisfacción aparece y hasta mariposas vuelan en mi barriga, y esa magia es la que deseo sentir siempre. No es fácil, pero vale la pena.

sueños y nunca parar de hacerlo, cada día tener una ilusión cargada de magia que nos ilumine el camino, estudiar es maravilloso, es sembrar la semilla del mejor futuro y día a día regarla con esperanza, fortaleza y magia. Lo importante es no caer, no desistir, es luchar por lo que deseas y con la frente en alto cumplir tus metas, nada es imposible, solo es tener la actitud y ganas de hacer las cosas. ¡Soy una afortunada de Ser Pilo Paga, que día a día vive su sueño gracias a su ayuda!

A pesar de que es duro ser mamá y estudiante, se puede si sueñas hacerlo realidad, yo siendo sincera no tenía la oportunidad de estudiar una carrera profesional y aquí estoy cumpliendo mi sueño, estoy en tercer semestre de medicina veterinaria y zootecnia y hoy mi hija cumple 19 meses de edad; ser pilo paga, sin duda alguna. En la vida no hay barreras, hay pruebas que debes superar, pero que nunca se deben ver como piedras en el camino, cada situación la debemos ver desde el mejor ángulo para no distorsionar la imagen, porque nada es casualidad, todo pasa por algo y no te debes esforzar por buscar el por qué, mejor aprovecha y disfrútalo porque la vida da oportunidades que no deben ser desaprovechadas, lo importante está en que marques la diferencia, si quieres cambios verdaderos camina distinto, si quieres algo haz lo que sea por cumplir ese objetivo. Yo comprendí que cada día al despertar debemos proyectarnos y poner en pie nuestros

Mi historia como historia

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Mi

historia Jessica Tatiana Vargas Garzón

“Mereces

lo que sueñas”

Estudiante de Derecho Bucaramanga

Todo comenzó con un sueño, poder ingresar a una universidad, continuar mis estudios y convertirme en una profesional, pero yo sabía que mi familia no tenía recursos para que asumieran los gastos de una universidad privada, así que no me quedaba de otra que estudiar demasiado para tener un buen ICFES e ingresar a una universidad pública. En el año 2015 cursaba el grado once y fue cuando en una comida con mi madrina me puse una meta, que fuera como fuera entraría a la universidad y continuaría con mis estudios, así que me matricule en un curso PreIcfes en mi ciudad, Bucaramanga, este preicfes era súper exigente y así como era de exigente también fue muy costoso, estudiaba todos los fines de semana, hasta los festivos, pero valió la pena, porque cumplí con lo que me propuse, entre a una universidad, pero lo mejor es que no es publica si no privada, una de las mejores universidades que tiene la ciudad de Medellín. ¿Y cómo sucedió

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Mi historia como historia

esto?, ¿otra ciudad y en una universidad privada? Sí, todo parece un sueño hecho realidad, gracias a Ser Pilo Paga, un programa de créditos condonables que tiene el gobierno nacional. Yo no sabía que esta beca existía, un día en el colegio calculando porcentajes para ingresar a la universidad privada, llegó mi profesor de curso contándome que mis resultados del ICFES eran suficientes para poder ganar una beca de Ser Pilo Paga, y así fue: me la gané. Pero al principio todo no fue felicidad porque me rechazaron en las dos únicas universidades de Bucaramanga a las que se podía ingresar con esta beca, si, parece imposible pero así fue, después de esto me quedaba muy poco tiempo para que una universidad me aceptara y me aprobaran la beca de Ser Pilo Paga. Desde ahí empezó mi desafío, comencé a buscar con urgencia universidades en otras

ciudades, sin importar si era pública o privada, yo estaba dispuesta a todo con tal de ingresar a la universidad y continuar mis estudios. Al poco tiempo me aceptaron en dos universidades, una fue en la ciudad de Bogotá, recuerdo que se llama Jorge Tadeo Lozano, y la otra en la ciudad de Medellín que se llama CES. Me quedé con la segunda opción, la verdad, todo fue por gusto a la ciudad, hace unos años la había conocido y me había gustado muchísimo, pero nunca me imaginé poder llegar a vivir en ella. Me avisaron tres días antes que me tocaba estar para la inducción, yo no tenía nada listo, ni me imaginaba que fuera así de rápido, pero me tocaba cumplir con mi primer compromiso como universitaria, así que comencé alistar toda mi ropa, recuerdo que ni mi mamá, ni mi hermano se imaginaban que yo me fuera a ir tan rápido de la casa.

Mi primer mes en la ciudad fue muy complicado, lo llaman adaptación, no conocía las rutas del bus, ni tenía amigos, era como llegar a un mundo nuevo, lejos de la familia y sí que fue difícil estar lejos de mi casa, lloraba todas las noches pensando que era la peor decisión que había tomado en mi vida, para mi madre también fue muy difícil que su hija estuviera en una ciudad desconocida, sola y no siendo tan feliz. Al principio en las clases no me fue nada bien, mi estado de ánimo estaba por el piso y esto se veía reflejado en mis notas al principio de semestre, sí que fue duro adaptarme, y salir de la depresión en la que me encontraba. Ya todo lo malo pasó y me encuentro feliz, actualmente estoy en segundo semestre de Derecho, mis notas mejoraron, ya conozco un poco más la ciudad, es muy bonita y acogedora, ya tengo amigos; estoy en el Fondo de Solidaridad Estudiantil de mi universidad, su líder, Tatiana me ayudó a salir de la depresión que no me dejaba estar tranquila, tengo un grupo de estudio muy bueno con quienes realizo todos los trabajos de mi carrera, estudio ingles los sábados, me siento como en casa en mi universidad, el CES, nos brindan muchísimo apoyo, también practico patinaje algunos días a la semana, mi relación con mi familia se fortaleció, para ellos soy su orgullo. En conclusión, mi vida tuvo un cambio al 100 por ciento, pero todo fue porque Dios lo quiso así y estoy muy agradecida por todas las cosas que llegan a mi vida, sé que estoy lejos de mi familia pero todo es por cumplir mis sueños y ser una profesional que quiere lograr todo lo que se proponga y que mejor que serlo en la Universidad CES. La vida no es nada fácil, pero si le agregamos un poco de magia y felicidad a nuestro existir de seguro todo te saldrá muy bien. Mi truco es sonreírle a la vida todos los días.

Mi historia como historia

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Mi

historia

“Ser pilo

sí paga”

Brayan David Torres Contreras Estudiante de Psicología Cúcuta

Mi nombre es Brayan David Torres Contreras, tengo 18 años y soy de Cúcuta Norte de Santander, estudié en el colegio Los Santos Apóstoles. Estando en Cúcuta no contaba con los recursos para acceder a una universidad, mi pensado era hacer alguna técnica en el Sena y trabajar para así tener recursos para los gastos. En el 2014 estaba cursando 10°, cuando salieron los resultados de las Pruebas Saber de mis amigos de 11° y se creó el programa Ser Pilo Paga, me causó mucha emoción lo de las becas y me propuse para el año 2015, que cursaría 11°, ganarme la beca, así que empecé desde inicio de año muy juicioso en el colegio, como siempre lo había sido, preparándome bastante para las Pruebas Saber para poder ganarme la beca y gracias al colegio que también nos preparó demasiado, todo el año fue así.

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Mi historia como historia

Cuando empezaron a salir los resultados de la prueba que presenté, estaba en mi casa con mi familia y empecé a buscar los resultados, cuando me sale de primero un pantallazo que decía que había sido beneficiario del programa Ser Pilo Paga me emocioné demasiado, al igual que a mi familia, les causó mucha emoción tanto como a mí. Desde el momento en que supe que sería beneficio de la beca, cambiaron los planes de vida que tenía, pues ahora ya podría ir a estudiar a una universidad y poder ser un profesional en lo que siempre me ha gustado y llamado la atención, la psicología. En el colegio nos empezaron a ayudar con el proceso de las inscripciones de la universidad, pues sabían que debíamos salir de Cúcuta ya que allá no hay universidades certificadas de calidad. Un día haciendo los procesos de inscripción vi en el colegio un folleto de la Universidad CES, entré a la página de la universidad, me fijé en el pensum

de la carrera que quería estudiar y me gustó demasiado, también vi un video de una chica beneficiaria del programa Ser Pilo Paga al igual que yo, ella contaba su experiencia en la Universidad y todos los beneficios que ésta le ofrecía. Al ver la calidad y la gran ayuda que la Universidad brindaba me llené más de ánimo para poder acceder a ésta, así que hice el proceso de inscripción y sólo me quedaba espera la llamada por parte de la Facultad de Psicología para que me dieran la buena noticia de que había sido admitido. Estando fuera de casa con mi familia en una salida, recibí la llamada por parte de la facultad, dándome la buena noticia de que había sido admitido y que me esperaban el 18 de enero para la inducción, empecé a pensar en cómo sería mi nueva vida en una ciudad donde no conocía nada ni a nadie. Cuando llegó la hora de dejar mi familia, mi casa, mi mascota y todas las personas cercanas que me rodeaban a diario, fue muy dura la despedida, pues sabía que me iba

solo, aunque con la compañía de algunos compañeros del colegio también becados, que no es lo mismo que la familia, para una ciudad donde, como lo dije anteriormente, no conocía nada ni a nadie. Cuando llegué a Medellín sentía mucha emoción, pero al mismo tiempo nervios, no sabía que me esperaba en esta ciudad que sería mi nuevo hogar. Una amiga, igual becada de Ser Pilo Paga, que ya tenía un año de experiencia en la ciudad, me ayudó un poco a ubicarme y saber dónde quedaba la Universidad, pues yo no conocía nada de la ciudad. Llegué a vivir al barrio Laureles, me quedaba un poco retirado de la Universidad, por ende gastaba mucho tiempo en transportarme ya que solo conocía una ruta para llegar, era caminar desde donde vivía hasta la estación Floresta del metro y me tomaba como media hora, después de llegar al metro, ir hasta estación San Antonio y de ahí hasta estación Poblado donde debía tomar el integrado para llegar hasta la Universidad, este recorrido me tomaba prácticamente dos horas y media. Al comienzo fue bastante duro, pues no te-

níamos nada en la casa, habíamos llegado de Cúcuta solo con la ropa y teníamos un colchón que desde Bienestar Universitario de la Universidad nos obsequiaron. En Laureles viví tres meses con unos amigos de Cúcuta, me salí de allá porque la convivencia con ellos no era tan buena, éramos muy diferentes en relación al orden y limpieza y quería algo donde gastara menos tiempo para llegar a la Universidad, así que decidí buscar otro lado. Me mudé para la Loma del Indio, llegué a vivir ahí con un amiga que también estudia en el CES, era en un apartamento compartido con el dueño; al comienzo todo marcho muy bien, pues el señor nos ayudaba bastante, algunas veces nos traía a la Universidad y también nos recogía, el ambiente de convivencia en el apartamento marchó muy bien como por dos meses, pues el señor empezó a tener unos cambios muy raros en su forma de ser, no sé qué le habrá pasado, pero esto me hizo estresarme bastante porque estaba en fecha de parciales y me tocó muy afanadamente empezar a buscar un nuevo sitio donde vivir porque la fecha de desocupar se nos acercaba. Al final encontré en otro apartamento, igual compartido con una muchacha, pero nos queremos salir de ahí porque nos toca compartir habitación y esto es muy incómo-

do para estudiar y para el espacio personal de cada uno; estoy en proceso de búsqueda de apartamento nuevamente. La beca ha cambiado mi vida de una gran manera, pues ahora estoy estudiando lo que siempre me ha gustado y en una universidad de excelente calidad, he pasado por momentos duros donde me ha provocado desertar, ya que fueron grandes cambios que pasaron en mi vida, como ya lo había mencionado: llegar a una ciudad donde no conocía nada ni a nadie, a una cultura totalmente diferente a la de mi origen, una gastronomía también diferente y aparte de esto llegar solo, sin la compañía de la familia, que a pesar de estar con amigos del colegio no es lo mismo, porque éstos son muy diferentes a mí; estos cambios le afectan a uno emocionalmente bastante, pero le agradezco infinitamente a la Universidad por la ayuda que me ha brindado, desde la parte de bienestar me han brindado un acompañamiento bastante completo, me han ayudado en lo que más han podido. Gracias a ellos y todos los beneficios de la Universidad, me han ayudado en mi estadía tanto en el CES como en la ciudad. Mi historia como historia

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Mi

historia Andrés Felipe Escobar Bastidas

“El CES es mi

segundo hogar”

Estudiante de Odontología Antioquia

Todos los jóvenes sueñan con poder acceder a una buena universidad (quizá la mejor) para realizar sus estudio y alcanzar sus metas desarrollando su proyecto de vida, pero no todos corren con la misma suerte y muchos no pueden hacerlo; yo tuve la oportunidad de acceder a una de las mejores universidades gracias a mi resultado de las pruebas saber 11 realizadas en el año 2014 y esta ha sido mi experiencia en el CES. Soy un estudiante egresado de la IE INEM JOSÉ FÉLIX DE RESTREPO; cuando estudiaba allí me iba muy bien y sobresalía por mi promedio académico al lado de muchos de mis compañeros los cuales también eran muy aplicados; siempre pensaba: “cuando salga del colegio quiero estudiar en una de las mejores universidades de Medellín” aun sin saber si podría hacerlo. En el colegio siempre me esforzaba por hacer las cosas bien y con poder terminar mis estudios de la manera correcta para así darles a mis pa-

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Mi historia como historia

dres otro logro del cual se sintieran orgullosos. Cuando llegue a grado 11 sentí que se me acabó el tiempo y que tal vez me tocaría salir a trabajar para poder pagar mis estudios, pero gracias a mi resultado en el ICFES el estado me dio el beneficio de Ser Pilo Paga y la Universidad CES me abrió sus puertas para poder acceder a mi pregrado de odontología y poder empezar con mi nueva vida, una vida que sería diferente, llena de retos y experiencias gratificantes. Cuando ingresé a la universidad en el año 2015-1 fue algo que no sabría explicar, una mezcla de miedo, felicidad, expectativas, pero sobre todo las ganas de salir adelante y poder formarme con los mejores. Cuando las personas escuchan Universidad CES siempre piensan en que las personas que están en ella son elitistas, y esto lo hacen muchas personas las cuales simplemente no tienen la oportunidad de conocerla, yo era uno de los que pensaba que poder en-

cajar en la universidad sería duro por este tema, pero cuando llegue fue un mundo totalmente distinto. El miedo que sentí el primer día cuando iba hacia la universidad, se me quitó cuando cruce la puerta del bloque B y entrando, una persona que jamás había visto me dijo “buenos días”; las personas de la Universidad CES son personas educadas, hospitalarias, tolerantes y muy solidarias (cosas que las personas me decían que jamás encontraría acá, pero que tuve la oportunidad de descubrir que no era cierto). El acompañamiento y el ambiente que la universidad les brinda a sus estudiantes desde la decanatura, bienestar y demás personas que hacen parte de la comunidad, son increíbles; en ningún momento me sentí solo y encontraba respuestas a algo cuando no sabía, porque siempre había una persona dispuesta para ayudarme. La universidad, aunque no lo creas, se con-

vierte en tu segunda casa porque pasas demasiado tiempo en ella, aprendes a quererla, cuidarla y aprovechar todo lo que te ofrece. Académicamente puedes tener asesorías, las cuales son muy importantes para poderte adaptar a la nueva manera de estudio, la universidad apoya sus estudiantes desde el fondo de solidaridad para quienes no tienen buenos recursos económicos, y lo que más me gusta son todas las ofertas que Bienestar Universitario tiene para acompañamiento a los estudiantes y el esparcimiento en el campus. Siempre he sido deportista y cuando vi las ofertas de Bienestar no lo pensé dos veces y me inscribí en el elenco de proyección de la universidad “DanCes”, hice la audición y pasé; estar tan poco tiempo en la U y ya haber logrado estar en un grupo en el cual me sentía identificado me hizo feliz; entrené muy duro y logre muchas cosas, como expresarme por medio del baile en muchas

presentaciones que hicimos en el transcurso del año, presentaciones en otras universidades y en otros municipios; sabía que mi prioridad era el estudio, pero sabía que debía seguir haciendo lo que me gustaba para crear mi equilibrio y estar completamente feliz, así que le metí todas las ganas y estudié mucho para que me siguiera yendo bien y poder continuar en DanCes. Unas de las experiencias más gratas que he tenido en el elenco de proyección “DanCes” han sido: 3er puesto en el Regional de salsa universitaria 2015, ser finalista en el Nacional de salsa universitaria en la ciudad de Cali también en el año 2015 ( la universidad nos apoyó en todo y siempre estuvo pendiente para que el viaje fuera una buena experiencia), campeones en la categoría Salsa Cabaret aficionados en el Medellín salsa festival y finalistas en el Colombia salsa festival realizados este año 2016; la motivación por parte de la entrenadora Carolina Valenzuela y el

apoyo desde Bienestar por Mónica Moreno, han hecho que pertenecer a este elenco sea algo que nos haga sentir grandes y buenos en lo que hacemos, vendrán nuevos proyectos como el Regional de salsa universitario y depende como nos vaya competiremos en el Nacional de salsa universitaria. El paso por el elenco ha sido bueno, he conocido personas que han marcado mi vida de alguna manera y me han mostrado que “no hay imposibles” y que desde que queramos algo, y más si sentimos pasión por ello, podemos conseguir grandes cosas y que la vida se vuelve más interesante y más hermosa. Si tuviera la oportunidad de escoger universidad de nuevo, volvería escoger la Universidad CES por su excelencia y su calidad humana, desde las personas que trabajan en ella hasta las personas que estudiamos y pasamos por ella todos los días.

Mi historia como historia

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Mi

historia Adrian Ocampo

Estudiante de Fisioterapia Antioquia Me llamo Adrian Ocampo, hace algunos años tenía varias dudas acerca de lo que podría o no hacer con mi vida. Vivo en el barrio Pablo Escobar, donde las oportunidades de progreso son escasas, me gradué de bachillerato en el año 2013, creía que solo podría continuar estudiando si me aceptaban en una universidad pública, como la U de A. Aspiraba a estudiar medicina (No sabía de muchas carreras) y pensaba que solo después de graduarme obtendría ingresos económicos, pero ahora sé que estaba equivocado… Sucedió algo EXTRAORDINARIO después de mi graduación: me informaron que GRACIAS A DIOS, por mi puntuación en las pruebas ICFES, tenía la oportunidad de ESCOGER la carrera y la universidad que MÁS me gustase para continuar mi etapa académica, ya que el 100% de mis matrículas serían financiadas por el municipio de Medellín a través del “Estímulo a los Mejores Bachilleres de Medellín”. Viendo está ENORME oportunidad ante mis ojos NO pude quedarme quieto, em24

Mi historia como historia

“De camino

al CES”

Mi

historia Juan David Cuervo

“Mi vida es el baile urbano y la

Fisioterapia”.

Estudiante de Fisioterapia Valle del Cauca pecé a indagar acerca de lo que podría estudiar y en dónde, pensando: ¿en qué me puedo desempeñar MEJOR? ¿Cuál es el MEJOR lugar para continuar y haciendo qué?, en fin, después de INNUMERABLES y AFORTUNADOS acontecimientos concluí que lo MEJOR para mí, lo que NECESITABA y QUERÍA, era estudiar Fisioterapia en la Universidad CES, así que comencé mi proceso de admisión. Mi primera clase de fisiología fue el lunes 4 de agosto de 2014 a las 8 a.m. en el salón 404c, incursioné en un NUEVO camino, algo DESCONOCIDO para mí, NO tenía miedo, creí CIEGAMENTE en que de la misma forma en que llegué a ese salón (CON LA AYUDA DE DIOS) me estaría graduando 5 años después y lo SIGO haciéndolo, con una pequeña variante: ahora deseo TAMBIÉN realizar una doble titulación como Kinesiólogo de la Universidad de TALCA en Chile. Ésta universidad me abrió sus puertas para estudiar aquí y el Fondo de Solidaridad Estudiantil me ha brindado apoyo económico desde marzo del presente año.

Mi nombre es Juan David Cuervo, soy estudiante de fisioterapia del primer semestre, estudiante que tiene la beca “Ser Pilo Paga 2” y esta es mi historia de cómo fue mi adaptación a la Universidad CES. A un mes de terminar mi bachillerato me enteré de esta beca y de que tenía la posibilidad de entrar en ella, la verdad nunca me lo esperé, pero gracias a Dios al final todo salió muy bien; metí mis papeles, busqué y después de que logré entrar me tocó decidir qué quería estudiar y en dónde. Al principio pensé en estudiar en la Universidad del Valle, ya que tanto por tradición y por gusto mi familia siempre ha optado por estudiar en ella, pero cuando sin haber consultado bien compré el pin para poder inscribirme en la Valle me dijeron que la carrera sólo se abría a mitad de año y comprendí que, además de los paros que suele haber, también sería extremadamente difícil entrar. Decidí mirar otras opciones ya que la beca me permitía elegir prácticamente cualquier

universidad que desease, mis primeras opciones de búsqueda fueron Bogotá y Medellín pues tengo familia en ambas ciudades y esa era una ventaja, además de que en ambas ciudades hay muy buenas universidades, aunque casi que al instante descarté a Bogotá pues no me agrada tanto su clima. Decidí entonces buscar en Medellín y en las universidades en las que se podía estudiar fisioterapia, de las cuales sólo una me llamo particularmente la atención por su mayor interés en la carrera en cuanto a profesión, entonces comencé a investigar más acerca de esa universidad y después de un tiempo, pensándolo bien, me di cuenta de que mi mejor opción sería estudiar en el CES, a la cual gracias a Dios logré entrar.

grupos ni nadie para seguir progresando, eso era lo único que me tenía desanimado, pero me alegró mucho saber lo mucho que estaba equivocado, además del grupo de la U entré a Big Of The Street en el estadio y me ha ayudado muchísimo.

Soy bailarín urbano desde hace aproximadamente 2 años y medio, empecé por hobby, pero terminé enamorándome mucho de todo lo que tiene que ver con la cultura y su entorno. Antes de venir a vivir a Medellín pensé que sería muy malo para mi progreso en el baile estudiar aquí, pues no conocía

Vivo con mi tía Lilia en el barrio Tejelo, puede que no sea un barrio muy seguro, pero gracias a Dios no me ha ocurrido nada, ni siquiera un medio susto y eso que vivo en frente de un parque donde crían gallos de pelea y la droga se ve a toda hora del día y la noche, y debido a la distancia entre la U y mi casa

Unos de los mayores retos y miedos eran llegar a una ciudad a la cual sólo había venido a visitar 3 veces cuando pequeño e igual no recordaba nada de ella, sólo que me encanta su clima, pero gracias a Dios siempre he tenido una gran ventaja y es que soy una persona muy adaptable a todo lo que se presente y además tengo buena memoria, por lo que memorizar el camino a la U y de regreso no fue difícil.

Mi historia como historia

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Mi

historia Eladio Bedoya debo tomar un integrado, luego el metro y luego tengo tres opciones: subir en el bus de la U, subir en otro integrado o subir con otras 3 personas en un taxi, cualquiera de las 3 salen casi al mismo precio y este es un costo casi que diario, por eso mi gasto en transporte es mucho, no sé qué haría si la beca no me diera un subsidio de vivienda. Mi tía me empaca el almuerzo en la clásica coca todos los días y junto a lo que los becados le decimos “la huellita” (que es un subsidio de alimentación para estudiantes becados y los que lo necesiten de 6.000 pesos diarios en varias cafeterías de la U), logro comer y estar relativamente bien hasta las 5 o 6 p.m., el resto del tiempo tomo mucha agua y trato de gastarme lo mínimo. Otro gran reto fue vencer los prejuicios que me habían inculcado, no sólo mi familia sino amigos y casi que cualquier persona (de Antioquia, pues en el Valle casi nadie conoce o sabe algo del CES). Solían contarme, por ejemplo “No, esa universidad de puros ricachos”, “ojo que allá hay muchos niños de papi y mami y esos lo tratan mal a uno”, 26

Mi historia como historia

y a lo largo de este tiempo que he estado estudiando acá me he dado cuenta lo muy equivocados que estaban, esto no significa que todo el mundo es perfecto, cómo en todo lado siempre hay una que otra persona que daña el ambiente, pero hasta ahora he conocido muy pocas, todos han sido súper amables, agradables y corteses, la calidad humana es excelente, tanto en el personal que trabaja aquí como sus estudiantes. Aunque tenga el subsidio y mi tía sólo me cobra lo que como y los servicios, sigo estando apretado económicamente, pues yo suelo comer muchísimo y si gastara dinero cada que tengo hambre estaría en la quiebra en un mes. Esto me llevo a buscar otras alternativas para mejorar mi situación, la primera fue dejar de comer tanto y empezar a engañar mi estómago con agua para que no pidiese comida cada 2 horas y esto me mantendría hidratado, lo segundo fue por segunda vez tener que encontrar trabajo y por la U no tengo un buen horario para trabajar en algo convencional, por esto decidí volver a dar clases

básicas e intermedias de baile urbano (Hip Hop, Popping, Locking, Krump, House, Dance Hall y Wacking) pues es lo único que se me ocurrió, hasta ahora sólo tengo un par de alumnos pero es un gran apoyo para mis gastos y me tiene muy contento la actitud de ellos para aprender, ya que aunque algo parezca imposible o muy difícil, la dedicación te ayudará a lograr lo que parecía inalcanzable. En el horizonte se ven más personas que vendrán a aprender este hermoso arte; y lo tercero fue buscar apoyo en la Universidad, pues en el Fondo de Solidaridad Estudiantil ayudan a los estudiantes que están pasando por situaciones económicas difíciles, y gracias a Dios, además de todas las otras miles de bendiciones que me ha dado, pude entrar al Fondo, y no sólo es cómo que te dan el dinero y ya, si no que nos dan charlas, ayudas, actividades para ayudar al Fondo (que es auto sostenible), la universidad y la comunidad en general, por lo que se nota el excelente trato humano que recibimos siempre. Esto, además de los múltiples espacios que tenemos en la U para el estudio y la recreación, me tienen extremadamente contento con la Universidad CES.

Estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia Antioquia Fue un placer para mi haber compartido con ustedes el tiempo que estuve en la universidad, y ahora que lo pienso bien fue también un honor. Quisiera que no dejasen de leer hasta tanto no sepan cual es el motivo de este escrito. Les platicare un poco de mi vida en un par de fragmentos que he preparado a modo de que puedan comprenderme, por lo cual les pido apartar cinco minutos de su tiempo y no dejar de leer hasta que conozcan mis motivos. Lo primero es saber cuándo actuar y luego descubrir por qué. Soy hijo con gran orgullo de Lucia Balvin y Albeiro Bedoya, dos campesinos aguerridos oriundos de las más entrañables montañas de Yarumal. Desde pequeño y siendo el único hijo varón seguí a papá en las labores de las decenas de fincas en las cuales he estado, hemos estado. Mi contacto con el campo ha sido mi vida íntima, lo que más he amado y desde muy niño tuve la fortuna de saber qué es lo que verdaderamente me gusta: satisfa-

“Quisiera que no dejasen de leer hasta tanto no sepan

cual es el motivo de este escrito”.

cer sus necesidades, engrandecer sus vidas. No puedo negar que cuando cursaba ultimo grado estaba indeciso entre qué carrera escoger. Mi espíritu es de ayudar a quien lo necesite, de salvar vidas, por lo cual la medicina humana se cruzó en mi camino para darme una de las lecciones más importantes de mi vida. Resulta que un día me cruce de frente con la muerte mientras viajaba en autobús de vuelta a casa. El conductor arrollo a un motociclista que cruzaba con su pequeño hijo. Se podrán imaginar el lago de sangre que se formó cuando una de las latas del autobús se incrusto en la pierna del pequeño niño. Las cosas no parecían peor, momento después hubo un derrumbe de grandes proporciones que impedía el paso del cuerpo de emergencias de Santa Rosa, y a pesar de que la vía a Entrerrios- el pueblo siguiente- estaba totalmente despejada, este no contaba con un comité disponible en el momento, por lo cual la ayuda tardaría por lo menos una hora, pero sus heridas no daban espera.

Puedo recordar que un perro, un dálmata poco habitual en la zona, lamia las heridas del niño mientras su padre daba un último suspiro con una mirada realmente perturbadora. El desorden fue total, y morbosamente decenas de personas en vez de ayudar, comenzaban a grabar con su teléfono celular la situación. La pierna del chico cada vez sangraba más y ahora también lo hacía de su brazo izquierdo que parecía estar partido en varias partes. No sé si fue por instinto, por piedad o por simple terror, pero camine hacia él y ante los gritos que me decían: “no lo toque”, “déjelo quieto”, “hay que esperar la ambulancia” le quite el pantalón que tenía puesto dejando al descubierto más y más hematomas que comenzaban a aparecer. Recuerdo que uno de los hombres me quito con furia, pero yo regresé sin importarme el suceso. Retire la chaqueta de mi uniforme del colegio, la rasgue en dos partes y con este le hice un torniquete en la pierna y otro en el brazo, por lo cual la hemorragia se detuvo.

Mi historia como historia

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Al ver esto más personas se acercaron a ayudar y juntos estabilizamos el cuello y lo subimos a un auto particular para llevarlo al hospital de Entrerrios. Desde luego el aplauso no se hizo esperar. Me quede en el sitio mirando al hombre, pero ya estaba muerto, no había nada que pudiésemos hacer. Lo que si me impacto, fue aquel animal, el dálmata, seguía en el sitio al lado del hombre, lamiendo su rostro, lamiendo la sangre que cubría uno de sus brazos. Pronto llego una mujer con botas de caucho y gorra de una empresa de fertilizantes, se desplomo al ver el horror. Ella era su esposa. Gritaba pidiendo explicaciones por su hijo, y al verla desesperada un hombre se ofreció a llevarla en su motocicleta al hospital, y asi fue, partió ella, el hombre y el perro en sus piernas, no comprendía en ese momento porque lo hacía, pero esa imagen jamás se borrara de mi memoria. Fui a mi casa un poco aturdido y manchado de sangre, mi familia se alarmo, pero al no ver ninguna herida en mí y luego de que un vecino les platicara todo, dejaron que descansara. Un par de meses después y habiendo superado casi por completo el hecho, recibí una visita inesperada. El niño y su madre tocaban a la puerta de mi casa y mi alegría fue inmensa ya que de él lo último que supe fue que había sido trasladado a Medellín con un pronóstico grave, pero ahí estaba. Su madre lo sostenía del hombro, pues le habían amputado la pierna y para mi sorpresa el perro estaba de nuevo con él, siguiéndolo. Nos sentamos a platicar por un rato, me decían que había sufrido un cuadro de anemia muy fuerte, además de otras complicaciones

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que por poco le cuestan la vida. Se rompieron en llanto ambos, al recordar tan nefastos momentos. Luego comenzaron a mostrarme fotografías del hospital, la familia con carteles de ánimo, incluso un pastel de cumpleaños, pero siempre estaba el perro a su lado, en cada situación mirándolo muy de cerca y la curiosidad me pudo. Me dijeron que aquel perro lo rescataron de un maltratador, estaba muy mal de salud y en prueba de agradecimiento se quedó con ellos, desde entonces no se separan el niño y él. De hecho su madre me relataba con gran orgullo y melancolía, como era que en cada terapia pedía que el dálmata se quedara con él, y el perro jamás se separaba, no importaba que al personal de la clínica se le olvidase que no había comido, no importaba que llevara días sin un baño, él seguía constante sin dejar que nadie más que el niño lo tocara. No querían separase. El chico lloraba cada vez que amenazaban con apartarlo y podía pasar horas y horas platicándole, como esperando una respuesta. Luego su madre me dijo algo que jamás olvidaré: “Si no hubiese sido por ese perro, mi chiquito no hubiera soportado perder su piernita”. Entonces la percepción de la vida que yo tenía en ese momento cambio de inmediato. ¿El perro?, ¿Por qué el perro? Me tomo un par de días comprenderlo, pero luego todo fue más claro.

Pude haber estudiado Medicina Humana, y sí que tenía una buena excusa, gracias a mi se disminuyó la pérdida de sangre de un niño y por ello se había evitado su muerte, pero no, había algo más grande y más sencillo a la vez. Era el hecho de que hay una fuerza superior capaz de salvar vidas y no menosprecio en ningún momento la acción de los médicos, pero que un animal haya sido capaz de darle las fuerzas de afrontar una hecatombe como la que sucedía, eso es heroico, eso es grandioso. Ese día comprendí que los animales son más que un cuerpo que según muchos “no piensa”. Ese día tuve la fortuna de no dudar más. Ese día me di cuenta de que mi razón de vida, mi motivo en el mundo, era salvar sus vidas, retribuir un poco de su silenciosa magia, saber que los impulsa a hacer de este mundo egoísta y cruel un lugar mejor, fue un animal quien me enseño el verdadero valor de la vida, por eso dedicaré mi vida a ellos.

El segundo asunto que quiero platicarles es sobre hacer las cosas bien y la confianza. Quiero contarles que cuando me faltaban cuatro meses para graduarme del colegio, estaba muy desesperado por mi futuro, bueno, ¿y quién no a esa edad?, tenía solo dieciséis años asi que mi única posibilidad, la del ejército, no era posible. El trabajo no abundaba en la zona, el clima no ayudaba y la situación cada vez era más complicada. Inocentemente busque varias universidades que ofrecieran el programa de Veterinaria, y me encuentro con el primer gran obstáculo: las matrículas; bueno debo decir que ni siquiera tenía para pagar los derechos de inscripción para ninguna, por lo cual solo tenía una opción: la prueba de estado. Yo veía el gran esfuerzo que hacían mis padres para darnos educación a mis hermanas y a mí, por lo cual un día cuando estaba en cuarto grado me decidí a ser el mejor estu-

diante del colegio, y lo logré, justo ese año (cuando aún se cobraba la matrícula en colegios públicos) fui becado y recibí una bonificación para comprar los libros del lectivo. Al año siguiente sucedió lo mismo lo que significó un alivio para mis padres. Luego salió la ley de educación gratuita, por lo cual, no hubo más impedimentos, por lo menos no económicos. Debo decir que cuando pase a secundaria sufrí muchos cambios, es decir, nos mudamos, aunque seguía en el mismo colegio, un nuevo ambiente, por lo cual por primera vez en mucho tiempo, no fui el mejor de la clase y llego un momento al final de sexto grado que me detuve a pensar si era aquello lo que yo quería el resto del bachillerato, cuando la respuesta fue no, me decidí a retomar el control de mi vida, y de nuevo, con mis padres como inspiración, regresé a ganar el primer puesto, lo cual era un motivo de orgullo para mis padres que no los dejaba rendirse, desde Mi historia como historia

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entonces no deje de ocupar ese lugar hasta que me gradué. En medio de todo aquello, me propuse sacar el mejor resultado posible del examen Saber, asi que aproveche al máximo el curso de preparación, más sin embargo en los simulacros, mis resultados no reflejaban el esfuerzo. ¿Qué está pasando?, me preguntaba, y alguien me respondía. Resulta que yo estudiaba con el hijo del rector general del colegio y era él quien sacaba los mejores resultados en esos simulacros, a decir verdad, él era muy inteligente, pilo como diría mi papá, asi que ocho días antes del examen me dijo lo siguiente: ¿Qué creía Eladio, qué sacando menciones de honor y buenas notas va a poder con el ICFES? Se burlaba de mi al verme en el puesto ocho y luego me dijo ¿las buenas calificaciones nunca lo van a hacer llegar a una universidad? Y más que enfurecerme todo eso, me dio más ánimos para el día de la prueba y todos mis compañeros me daban un segundo lugar, después del afamado hijo del rector. Le suplique a Dios el día antes que mi esfuerzo se viera reflejado, al fin de cuentas yo no quería ser el mejor, no quería superarlo, quería superarme y poder tener la posibilidad, con mi resultado, de aspirar a una beca, a una buena universidad, por el contrario el objetivo de él era ganarme, simplemente eso, pues al parecer ya tenía su cupo asegurado en una prestigiosa universidad en la facultad de veterinaria… A pesar de que no quería trasnochar para llegar fresco al examen, no pude dormir un solo minuto, quizás por la ansiedad. Cada minuto en el examen pensaba que ese

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día definiría mi vida para siempre (¿suena muy raro que una prueba defina la vida de alguien?), pero asi era, mi futuro estaba entre ponerme a ordeñar o estudiar para ser un profesional y no es que ordeñar fuese malo, con ello mi papá nos daba de comer, pero soñaba darles una casa, una mejor vida donde no tuviesen que sufrir más. Espere ansioso. “Una eternidad”. Unos días antes de que salieran los resultados, el presidente anunciaba con bombos y platillos el programa “Ser Pilo Paga”, una revolución educativa, dijeron. De inmediato fui a internet a ver las bases, “más de 310 en el Global”, fue lo único que se me grabo. Asi que el día esperado llego, pero los resultados no salían y el sueño me venció, eso me hizo llegar una hora tarde el día siguiente al colegio y cuando ingresé al salón, vi que todos felicitaban al hijo del rector por que habían entregado un papel individual con los resultados a cada uno y hasta el momento, él era el mejor. No me importo y fui a recibir al mío con la esperanza de un buen resultado, y vaya sorpresa cuando veo el puesto en que había quedado: el mejor de la clase, dos puestos mejor ubicado que el hijo del rector, el que se había burlado de mí. Más sin embargo para mi importaba el puntaje y en mi mente se repetía una y otra vez “más de 310”, pero gracias a Dios, lo había superado por varias decenas. ¿Pueden imaginarse lo que es para alguien como yo, un campesino, que no hablaba muy bien, que sus mejores amigos eran un par de vacas viejas, la posibilidad de irse a la ciudad a estudiar? Eso fue hermoso.

Empecé a buscar como loco una universidad y me topé con el CES, hice los tramites y comencé a ir intermitentemente, lo cual se volvió un problema, los pasajes escaseaban, y yo creía inocentemente que podría ir y volver todos los días, viajando más de setenta kilómetros, por lo cual con mis sueños por el suelo, me retiré de la universidad. Sentí que había fracasado. Que nada había valido la pena y entré en cierto estado de depresión. Mi familia me apoyo y lo único que logro recomponerme fue el apoyo de mi familia y las palabras de mi madre diciéndome: “No importa mijo, Dios sabe hacer sus cosas y el motivo de ellas” y entonces ahí estaba yo, sin nada de nuevo. Pero meses después recibo una llamada del coordinador de mi colegio, del que me gradué: “El decano quiere hablar contigo”, ¿el decano?

Fue algo muy extraño, ¿Por qué alguien tan importante quería verme? Pero esa no fue la sorpresa, la sorpresa fue que la cita era en mi colegio, es decir en Santa Rosa de Osos, además de que él no llegaba solo, venía con la coordinadora de primeros semestres, la directora de Bienestar Universitario, y dos trabajadoras sociales. Ellos habían viajado desde Medellín, desde su universidad para verme, para darme todo el apoyo para volver a mis estudios.

Hace unos días leía un libro de un escritor estadounidense muy reconocido, en él vi una frase que recordé cuando regresé a la universidad con decenas de beneficios: “apostar por alguien, querido amigo, es apostar por una vida mejor” ustedes apostaron por mí y eso cambio mi vida, gracias.

No podía creerlo. El dirigente de la facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, para ese entonces el Dr. Santiago Henao, había movido su personal hacia mí. Todos y cada uno de ellos había apostado por mí. No sé qué fue lo que los motivo, el hecho es que estaban allí, con mis papás y conmigo, y créanme, esa ha sido la cosa más grande que alguien pudo hacer por mí.

Para muchos de ustedes en su momento, quizás fue un fracaso mi asunto, y es entendible.

El tercer y último asunto, tiene que ver con la guerra y las perdidas necesarias para empezar de nuevo.

Tantos beneficios, con todas las garantías posibles, estando en una de las mejores facultades de veterinaria del país, ¿no es muy injusto que tanto esfuerzo se valla a la borda?, yo sé que sí, pero quiero que sepan mi razón, no me justifico, solo es mi razón.

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condujeron hasta un lugar alejado donde había un pequeño bosque, para “hablar”, según ellos. Él pedía a gritos que me dejaran ir, que yo no tenía nada que ver, pero ellos continuaron su camino. Lo ataron con una soga y lo obligaron a arrodillarse, lo golpearon, le reclamaron por no cumplir “las ordenes”. Cuando habían pasado algunos minutos, me entregaron un fusil, no pensé que fuera tan pesado y lo deje caer, ellos se burlaban mientras Javier me decía que corriera. Me quede paralizado… sin saber qué hacer, pero ellos si sabían lo que iba yo a hacer. Me dijeron “apriete aquí”, yo estaba pequeño, pero no era tonto para no saber que ese era el gatillo. Me rehusé y me puse a gritar, a llorar, asi que me golpearon en el rostro en muestra de su maldita “superioridad”. Podrán imaginarse que paso con Javier. Resulta que cuando tenía catorce años vivíamos en una finca muy alejada. La guerrilla mandaba todo, no se movía un alfiler si ellos no lo decidían. Era angustiante vivir allá. Yo tenía un buen amigo, Javier, alguien que consideraba mi hermano. Él tenía diecinueve años y la responsabilidad de sacar su casa y a su madre adelante. Se levantaba temprano, se acostaba tarde y su empeño era infinito. En un año logro pagar la hipoteca de la finca con la que le costearon el tratamiento a su padre, que murió luego de que el cáncer lo consumiera por completo, a pesar de que la perdida le dolió intensamente, él se levantó y se prometió trabajar duro para darle una mejor vida a su viuda mamá. Yo estaba en el periodo vacacional del colegio y casi todos los días, mientras mis padres laboraban, yo le colaboraba a él en las labo32

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res de la finca: ordeñar, vacunar, arar… y en la noche veíamos una serie que nos gustaba mucho, éramos como hermanos. Se desato una tremenda crisis en el país. La guerrilla intensifico sus ataques y todo se volvió muy peligroso. Por ese entonces la vida en el campo se detenía a eso de las cinco de la tarde, por seguridad. Comenzaron a extorsionarnos. Por fortuna o desgracia, mi padre no era el dueño de la finca, asi que solo le decía al dueño sobre la cuota semanal: veinte mil pesos y él, como quitándole un pelo a un gato, se los daba y todo normal, nunca hubo un conflicto con ellos; más sin embargo, un día Javier decidió no pagar más, decía que él se esforzaba demasiado, para que un montón de delincuen-

tes se lo llevaran todo de gratis, y tenía toda la razón. El pago se hacia los viernes, a veces los sábados y él ya estaba “atrasado” en tres cuotas. Asi que una tarde mientras terminábamos el ordeño, llegaron dos hombres armados a tomar agua y a decirle que a su “jefe” no le estaba gustando su rebeldía y que si no pagaba, tendría que irse de inmediato. Pero él obstinado continúo sin importarle, sin decirle nada a nadie y me pidió discreción. Volvieron otra vez y me dijeron que le dijera que se tenía dos días para irse… entre tanto trabajo y la indiferencia de Javier frente al asunto, olvide decirle. Pasaron un par de días más y al ver que Javier no se iba, lo llamaron de nuevo, esta vez estábamos juntos en el ordeñadero y nos

No sé cuánto tiempo me quede allí mirándolo desangrándose por una herida en la cabeza sin poder hacer nada. Cuando llego la noche reaccione y regresé a mi casa, sin poder siquiera hablar, pero todos estaba distraídos hablando de la desaparición de Javier y el único que podía saber algo, era yo. Señalé el pequeño bosque… La culpa me invadió, yo era el responsable del recado que pudo haber salvado su vida, pero no lo hice, me sentí muy miserable, más que todo, cuando todos se dieron cuenta de que yo lo sabía. Después su madre me dijo que me odiaba por mi negligencia. Su finca, avaluada en unos sesenta millones, la guerrilla se la compró en tres, pero ella se conformó y huyo, no volví a verla.

¿Ustedes se preguntaran, porque les cuento esto?, es más, ¿Qué tiene que ver esto con mi baja de la U? El día en que recibí la primera amenaza en Niquia, todos los recuerdos volvieron a mi mente. Es algo que no he superado y que me ha dejado una gran cicatriz. Ustedes merecen saber que a causa de ese suceso, tuve mucho miedo, quizás no tanto por mí, sino por mi madre que es lo que más amo, temía que ella culpara a alguien por lo que podría sucederme, temía ver la tristeza de la madre de Javier en el rostro de mi mamá. Podrán imaginarse ustedes el terror que sentí al escuchar las palabras de aquel tipo diciéndome: “sino va a colaborar, no lo quiero volver a ver”, podrán imaginarse que de nuevo la guerra se interponía en mi camino, todo volvió a mi mente y ha sido uno de los episodios más fuertes que he vivido. No fue un capricho mío salir de la universidad, no saben cuánto extraño cada minuto que estuve allí y todo lo que ustedes significan para mí. Recuerdo que el día en que fui a la oficina de la Dra. Carolina a comunicarle mi miedo, ella me dijo que era cuestión de adaptarme, pero no, no era eso, he aprendido que uno jamás debe adaptarse a la guerra, jamás. Quizás huir tampoco fue una buena opción, pero compréndanme, mis miedos de niño, el casi asesinar a una persona físicamente y el asesinarla por negligencia me atormentaban. Yo no quería ser negligente de nuevo. Espero que esto sea un poco más comprensible. Las cosas no han sido nada fáciles, pero estoy dispuesto a empezar de nuevo, fui admitido en las cuatro universidades a las que me presente,

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elegí veterinaria de nuevo, listo para dar lo mejor de mí. Será difícil empezar de cero, lo económico es un tema pesado, más sin embargo la distancia será el gran obstáculo para mí, pero no temo por ello. Recuerdo siempre una frase que me dijo un maestro en el colegio: “Entre la locura, los errores y las caídas se encuentra la perfección, pues que aburrido sería el mundo si no cayéramos nunca” y tiene razón. El haber visto aquel perro dándome una lección de vida, el encontrar a personas tan maravillosas en mi camino, el regresar a mis miedos, eso me hace más fuerte, más real. Finalmente quiero decirles que esto lo hago con el único propósito de agradecerles. La universidad puede estar acreditada por cualquier motivo, pertenecer a cientos de organizaciones, figurar en los mejores ranking, más sin embargo lo que hace grande a una universidad, son las personas que laboran en ella y ustedes son los mejores. La calidad humana es al final lo que uno se lleva como estudiante. Es maravilloso saber que hubo alguien como la Dra. Carolina Cataño que se ocupara personalmente de mí, era reconfortante verla todos los días en su oficina con una sonrisa siempre dispuesta a ayudar, gracias Dra. y muchos éxitos en su nuevo oficio. A usted Dr. Santiago, que al fin de cuentas es quien inicio todo, la vida seguirá recompensándole todo lo que hizo por mí, gracias. A la Dra. Alina Berrio por estar tan pendiente de mi proceso. A la Dra. Carolina Cardona por su amabilidad, por su disposición. A todos y cada uno de mis maestros por ayudarme a aprender tanto, es especial a la Dra. María Adelaida, al nuevo decano, el Dr. Didier Ruiz por su desinteresado apoyo y a Karen Espinal, gracias por la gran persona que es. La universidad, la facultad es lo que es, gracias a ustedes.

Posdata: Quisiera que estas páginas les sean algún día compartidas a mis compañeros, asi sea que las cuelguen en la cartelera del semestre, sé que es un semestre difícil y muchos (lo sé por boca de ellos), están pensando en darse por vencidos. A ellos, mis compañeros, me resta decirles que no podemos dejar que la educación sea un maestro de espaldas hacia nosotros y frente a un tablero, no podemos dejar que se nos obligue a permanecer sentados en silencio y hablar solo cuando se nos de la palabra, para cambiar el mundo hay que tomar la iniciativa, hay que hacer las cosas con humildad, optimismo, no somos superiores a nadie y no va a dejar de ser asi aunque tengamos un cartón en la pared o el título de Dr., o Dra., en las reuniones. No se conformen con resultados mediocres, el campesino necesita grandes profesionales, pero sobre todo grandes personas, la excelencia y la disciplina son los únicos caminos para lograrlo, no vayan por la vida aspirando a pasar con un simple y ridículo tres. Una vez leí el discurso de Steve Jobs despidiendo a los graduados de Stanford University, les decía algo que me impacto y que debe impactar a cada persona, especialmente cuando se labora y se estudia veterinaria, una carrera de toda la vida: “Si vives cada día como si fuera el ultimo, es muy probable que algún día hagas lo correcto, por lo cual mantente hambriento, mantente descabellado”, sigo hambriento, sigo descabellado, espero que todos ustedes también lo hagan. Con cariño y respeto, Eladio A. Bedoya Balvin.


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