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entrevista

Fotografías: Mª Jesús Gómez Garcés

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CARLOS PARDO

arlos Pardo nació en Madrid en 1975, ciudad a la que ha vuelto tras haber pasado por Granada y Córdoba. Con esta última mantiene un vínculo estrecho como coordinador del festival de poesía Cosmopoética. Publicó su primer libro El invernadero (1995) con tan sólo 19 años, obteniendo el premio Hiperión. A este le han seguido dos poemarios: Desvelo sin paisaje (2002) y Echado a perder (2007) premio de poesía Generación del 27. Su poesía no pasa desapercibida por la originalidad de su voz. Se la ha definido como fraccionada, críptica, reflexiva, pero nunca obvia. Es una poesía compleja que no descuida la técnica y en la que cada verso trasluce un discurso poético elaborado y propio. Construye sus poemas con los trazos de un pintor expresionista y con la precisión de un engastador de joyas, insuflándoles las dosis necesarias de ironía y ternura para que cobren vida y viveza. Carlos Pardo , además, compagina su poesía con su trabajo de editor, director de una revista, articulista de un periódico de tirada nacional y coordinador de Cosmopoética. Esta entrevista, como dice uno de sus versos, podía haberse hecho, “deambulando del trabajo al videoclub”.

Eres poeta, editor, director de una revista y coordinador del Cosmopoética, ¿tienes tiempo para “deambular del trabajo al videoclub”? La verdad es que no. A esas labores hay que sumarles muchas más: también soy librero, novio, estudiante, amigo, hijo. Y ahora colaboro en las páginas de cultura de un periódico. De vez en cuando me entra el nervio y me aíslo, o escribo, o salgo. Para escribir tengo que defraudar el resto de obligaciones sociales, quedar mal. De todas estas facetas, ¿hay alguna a la que te gustaría dedicarte por entero o de alguna manera se complementan? Se complementan, pero a veces pienso que se complementarían mejor en diversas personas... Siempre me queda la esperanza de poderme dedicar a leer y vivir, sin más. Pero para eso tendría que haber nacido rentista. Con Echado a Perder, ganaste el año pasado el premio Generación del 27, ¿qué ha supuesto ese reconocimiento en tu carrera? Supone que te lea mucha gente. También que empiecen a hablar de ti como un síntoma de algún tipo de enfermedad generacional: la nueva poesía o algo así. Y también cambia la manera en que algunos te tratan, a mejor y a peor, según la mala leche o la jerarquía que se tenga. Sin duda lo bueno es que te leen mejor, y haces amigos. Has comentado que Echado a Perder nace del amor, del estar enamorado ¿Cómo se refleja este hecho en el lenguaje de este poemario? Cuando digo este tipo de cosas me arrepiento, pero pienso que enamorarse pone en juego casi todos los componentes del idioma. Por un lado la proyección de un sentido sobre algo que no existe: la amada. También el deseo de un lenguaje que no sea puramente

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informativo: que sugiera la densidad de la percepción, que incluye juicios y sentimientos. También la frustración y el miedo a repetir clichés: te amo, te quiero, etc., porque las frases hechas no nombran nada vivo. Y quizá, por último, la confianza en la comunicación, aunque sea insuficiente: uno deja de ser el centro del mundo y busca gravitar alrededor del otro. Eso se da en el amor, en la poesía y en la política. Utilizas una poesía fragmentaria, en que cada verso de un mismo poema parece una pincelada, ¿a qué obedece? Sale de una manera natural, es decir, que es un hábito asumido como propio. La fragmentación tiene que ver con lo primero que me preguntabas: estamos astillados, partidos en actividades y “facetas”. Ya nadie dice “soy así o asá”, excepto cuando se siente atacado. En este sentido, la personalidad es una herramienta de supervivencia. Ahora más bien intentamos acomodarnos a una realidad cambiante: hoy puedes estar enamorado y mañana ser felizmente despedido de tu trabajo y no tener dinero ni para coger un autobús que te lleve a una entrevista de trabajo. Al caer esa especie de absolutismo de cartón piedra, la realidad deja de tener un sentido, para llenarse de matices, caminitos, frases, frustraciones. >>

“YA NADIE DICE «SOY ASÍ O ASÁ», EXCEPTO CUANDO SE SIENTE ATACADO. EN ESTE SENTIDO, LA PERSONALIDAD ES UNA HERRAMIENTA DE SUPERVIVENCIA” 11

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Girándula nº1 (Abril 2008)  

Primer número de la revista cultural Girándula. Publicada en Córdoba. Abril 2008

Girándula nº1 (Abril 2008)  

Primer número de la revista cultural Girándula. Publicada en Córdoba. Abril 2008

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