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“El Gotero”, por Luis Amézaga ©2008 Luis Amézaga Todos los derechos reservados. Editado digitalmente por Groenlandia con permiso del autor. Directora: Ana Patricia Moya Rodríguez Diseño: Ana Patricia Moya Rodríguez \ Bárbara López Mosqueda Depósito legal: CO-1727-2008 Vitoria - Córdoba, 2008


NOTA PRELIMINAR DEL AUTOR

Me preguntaba esta noche, entre verso y verso, entre reflexiones y aforismos delirantes, quién concede el título de escritor: ¿el que escribe, porque unilateralmente ha decidido "regalar" al resto de la humanidad su verbo fluido? Si fuera así, debiéramos pensar por qué nos quejamos tanto cuando no conseguimos los lectores buscados ni las ventas pretendidas. Y debiéramos recoger con agrado las críticas demoledoras. ¿Quién nos ha pedido nuestra versión del mundo? Nadie, es cierto, la ofrecemos por propia voluntad y no poca jactancia. Y encima queremos atención, incluso repercusión. En esta faceta los que escribimos poesía ya somos la repanocha. Le clavamos nuestros versos a cualquier viandante que se descuide, en cuanto se da la vuelta, toma poemilla en la nuca. Cómo librar a los demás de nuestras mediocres y grises rimas (las más abundantes) y cómo filtrar las talentosas (escasas, muy escasas). Alguien, el problema es quién, debiera atarnos las manos cuando vamos a escribir naderías, y ese mismo alguien debiera cortárnoslas cuando pretendemos publicarlas. ¿El título de escritor deben otorgarlo los grandes editores, los agentes literarios, las fuerzas mediáticas que controlan la opinión y edición en este país, los críticos asalariados? Si es así, que renuncien de inmediato los que no dan bien ante una cámara, los bizcos, los que no tienen don de gentes, los que no están geniales y ocurrentes en las fiestas de promoción, en las entrevistas. Que renuncien de inmediato aquellos que se les dé mejor escribir que hablar. Es una bobada eso que suele decirse en las presentaciones: una de las razones por las que uno escribe es para no tener que hablar demasiado. Renuncien a que se les considere escritores los que tienen opinión propia y la fea costumbre de emitirla en alto, los que no son obedientes ni se consideran carne de consumo. Los que - ingenuos -, consideran que lo importante son sus textos y no la

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exhibición de excentricidades ensayadas. Si todos estos no renuncian, acabarán en la estúpida indigencia. Dedíquense mejor a la estética recauchutada. ¿El título de escritor deben concederlo los lectores? Sí es así, sólo pueden aspirar a él aquellos que logran meterse en la industria de la literatura, en sus fábricas de producción. Porque sólo desde ese lugar mal definido podrá llegar al público. Si son los lectores los que deciden, cuántos ejemplares hay que vender para considerarse ya un escritor. ¿También hay lectores de primera que son los que otorgan el título y lectores de segunda que se dedican a no fastidiar el frontis del armario con un ejemplar de portada folklórica? ¿Los lectores son los jueces del asunto cuando convierten en líder de ventas una escabrosa biografía? ¿El título de escritor lo concede una forma de vida determinada, un espíritu creativo, una búsqueda lingüística, una expresión diferente, una realidad intangible que conocemos de oídas, la inspiración, alguna Universidad extranjera, la intuición verbal tan escasa en la narrativa de hoy que se conforma con la redacción lineal? Os digo de verdad que no sé quién concede el título de escritor. En mi caso, confieso que me lo dispensó mi santa madre. Y ya se sabe qué pasa con las madres; a ver quién les lleva la contraria. Además me parece que tiene tanto derecho como cualquiera a conceder títulos. He dicho. En el gotero, el enfermo escritor se alimenta gota a gota. Espero que si no les cura, al menos no empeore los síntomas.

Luis Amézaga


EL GOTERO

P Po orr L Lu uiiss A Am méézzaaggaa


El Gotero

Jonás no pidió ser elegido. Intentó huir. La boca del pez le exigió agallas. Por fuerza mayor aceptó la misión encomendada. El pueblo le hizo caso y los augurios no se cumplieron. Jonás se sintió ridículo e inútil.

Un profeta necesita de las profecías cumplidas para su autoestima.

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El Gotero

Reiteradas visitas a talleres y hospitales, antesala de desguaces y cementerios.

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El Gotero

Cuando uno muere los vivos se reĂşnen para tapar la gotera. Impermeabilidad, hay que seguir adelante cubriendo la intemperie de la que estamos hechos.

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El Gotero

La soledad no es estar solo, es no poder estar con nadie.

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El Gotero

En el oasis de media mañana me puse a leer el periódico. Un grupo de mujeres se sentó en la mesa contigua. Estimuladas por la sacarina del descafeinado de sobre, pronto empezaron a profundizar en sus cosas como si fueran de interés general: que si bajadas de regla, climaterios, quistes en los ovarios, píldoras y desajustes hormonales. Ellas sí que saben cómo sacarme de la columna política y de paso reducir mi libido a su mínima expresión. Otro momento de tranquilidad desaprovechado, y ya van un millón. Aspiro a un ataúd insonorizado.

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El Gotero

Le tiemblan las manos Es su primera vez La muerte es una iniciaci贸n El viejo quiere saber si despu茅s de todo, le quieren.

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El Gotero

Apunto por elevaci贸n. Que vaya la diana en busca del disparo.

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El Gotero

Los viejos consideran que con decir su edad, lo demĂĄs sobra, se da por entendido, como si el tiempo por sĂ­ solo se encargara de hacer las biografĂ­as y definir los detalles del absurdo.

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El Gotero

Problema conyugal de un mĂ­stico: Dios no me habla, argumenta que me gusta demasiado escuchar mi propia voz.

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El Gotero

En el supermercado he visto dos grandes cestos, uno al lado del otro, con un letrero encima: “Todo a dos euros”. Uno de los cestos, que estaba a la mitad, contenía zapatillas de casa. Muchos de los consumidores ya habían aprovechado la oferta. El otro cesto estaba aún lleno de libros de bolsillo. Mientras no se demuestre lo contrario, los pies son más importantes que la cabeza.

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El Gotero

De niño, para mí la pobreza era jugar con dos lapiceros y una canica en el suelo de la cocina como si fueran dos grandes equipos en un estadio de fútbol. ¿O eso era la soledad? En cualquier caso, mis manos competían con un ardor que aún me dura.

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El Gotero

El mayor reproche que le hago a la enfermedad, es que te obliga a luchar por la vida. Y nunca pensĂŠ que por esa dama me fuera a batir en duelo.

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El Gotero

¿A qué juegan los números primos? Orgullosos, irreductibles y autodida ctas. Qué tipo de paradoja practican cuando se dividen por sí mismos para lograr la unidad.

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El Gotero

El sábado para variar las cuatro estaciones no fueron una pizza fría. El sábado giró en mis oídos Don Antonio Vivaldi a la velocidad justa. Entre largo e pianissimo sempre, pastore dance y allegro non molto, eché un vistazo a las fotografías en sepia de antepasados a quienes no represento. Antiguamente se tomaban en serio posar para la posteridad. Invierno.

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El Gotero

Los centros comerciales a pesar de la mĂşsica y de los colores me escupen en cuanto me tragan. Debo ser indigesto.

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El Gotero

Enterradme con mĂşsica de Nyman y versos de Pessoa. O mejor, quemadme, que el fuego convierta en ceniza tanta nota y tanta palabra almacenada en el cuerpo.

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El Gotero

No existe la perfecci贸n excepto la que no se pretende.

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El Gotero

Nos liamos un poco con las lenguas. Buscar en el precipicio tiene estas cosas.

El placer si se precipita, hiere. Si se demora, huye.

Y si se piensa, como estoy haciendo ahora, eso es perversi贸n.

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El Gotero

Contemplo una escena en la calle mientras evoco otra escena.

Escucho una melodía en mi sillón favorito mientras evoco otra melodía.

Un animal así, nunca puede ser feliz.

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El Gotero

Tomo una cucharada Me abraso la lengua Tomo otra cucharada Y me vuelvo a abrasar la lengua Otra, Otra, Y lo mismo

El instinto de saciar el hambre es poderoso Y la idiotez tan comĂşn

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El Gotero

Los poemas Cuando son cortos Dejan las ganas de otro.

Pipas y patatas fritas no son Haikus.

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El Gotero

He dejado las grasas saturadas el trabajo estresante a mi mujer y a mi amante.

He dejado la nicotina la cafeĂ­na la bilirrubina, las chinas.

He dejado los horarios noctĂĄmbulos las bebidas alcohĂłlicas las miradas lascivas.

Vivo sano y feliz, aunque no pueda celebrarlo.

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El Gotero

El felino a rayas sabe estar en su sitio. El ejecutivo con su traje de dise単o, a veces duda.

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El Gotero

Cuando alg煤n asunto me apasiona desmesuradamente me receto la visualizaci贸n del espacio que ocupa la vida de un ser humano en el c贸mputo global de la existencia. Enseguida se me pasa.

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El Gotero

No serĂŠ suicida mientras siga escribiendo Cuando se acabe la tinta Y se rompa el embrujo TendrĂŠ que despedirme de las excusas.

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El Gotero

Bienvenidos sean los libertadores Pero, quiĂŠn nos librarĂĄ de ellos.

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El Gotero

Los ojos adoctrinados ven al lĂ­der, alto, inteligente, hĂĄbil.

Un hombre libre no se detiene ante los malabares.

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El Gotero

Dices que me amas Dudo

Me tocas Y sĂŠ que es cierto.

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El Gotero

Han venido mis nietos mayores a casa Me han echado a un lado Se quejan de que voy demasiado despacio ÂżEs culpa mĂ­a que la vida se mueva por un solo carril?

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El Gotero

Compruebo que los mancos quieren jugar al tenis Que los cojos quieren correr los cinco mil metros en pista Que los enanos quieren jugar al baloncesto Y los ciegos pintar paisajes.

Compruebo que quiero llorar, regular asĂ­ mi caudal ante lo absurdo.

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El Gotero

La carne vieja nota el frĂ­o de la losa.

Hoy, con 32Âş a la sombra, una anciana paseaba con la chaqueta abotonada hasta el cuello.

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El Gotero

He dejado el teclado. Prefiero la guerra, reflexionar sobre los muertos que permiten plantar nabos en tierras ensangrentadas.

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El Gotero

Has quedado para ir al teatro con una amiga. No te preocupa mi tardanza. Llegaré justo para la cena fría. Me acostaré calentando primero tu lado y esperaré a que te deslices entre las sábanas. Huelo tu belleza por la casa y pienso, qué feas son las máquinas.

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El Gotero

Suena distinto cuando ĂŠl la interpreta, pero la caja fuerte se abre de igual manera.

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El Gotero

Le gustan las mujeres de espaldas porque puede experimentar el deseo unidireccional.

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El Gotero

En la cara del poeta se pueden leer algunos de sus mejores versos.

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El Gotero

Cuando piensas quién estará mirándote la nuca, o quieres descubrir los secretos que guardan los espejos: dudas y escribes, dudas y escribes, dudas y escribes.

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El Gotero

Los cuerpos acribillados caen unos encima de otros para facilitar su recogida.

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El Gotero

Mi vecino, el seĂąor Francisco, es un tipo de interĂŠs, alrededor del 4% TAE.

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El Gotero

Cuando el placebo logra los mismos resultados que la receta ortodoxa, estamos ante el poder de los deseos.

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El Gotero

Huelo a viejo, a vida de segunda mano. Es como cuidar ni単os indefensos, pero sin la esperanza.

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El Gotero

Es de necios aferrarse a aquello que seguro has de perder. No es mi caso. Vivo aferrado a lo que ya he perdido.

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I N D I C E Jonás no pidió ser elegido…

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Reiteradas visitas…

7

Cuando uno muere…

8

La soledad…

9

En el oasis de media mañana…

10

Le tiemblan las manos…

11

Apunto…

12

Los viejos consideran que…

13

Problema conyugal de…

14

En el supermercado…

15

De niño, para mí…

16

El mayor reproche…

17

¿A qué juegan…

18

El sábado para variar

19

Los centros comerciales…

20

Enterradme…

21

No existe…

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Nos liamos un poco…

23

Contemplo una escena…

24

Tomo una cucharada…

25

Los poemas…

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He dejado las grasas saturadas…

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El felino a rayas…

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Cuando algún asunto…

29

No seré suicida mientras…

30

Bienvenidos sean…

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Los ojos adoctrinados…

32

Dices…

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Han venido mis nietos mayores…

34

Compruebo…

35

La carne vieja…

36

He dejado…

37

Has quedado para ir al teatro…

38

Suena distinto…

39

Le gustan…

40

En la cara…

41

Cuándo piensas quién…

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Los cuerpos acribillados…

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Mi vecino…

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Cuando el placebo…

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Huelo a viejo…

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Es de necios…

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EPÍLOGO HETERODOXO PARA EL GOTERO

El final de un trabajo literario suele dar pie al comienzo de otro. Esa es la prueba de su fracaso pues la escritura sólo puede aspirar a su propia desaparición. La idea es del escritor francés, Maurice Blanchot. El lo dijo de esta forma: “La literatura va hacia sí misma, hacia su esencia que es la desaparición”. Nos vemos, nos leemos en ese paraíso extinguido.

Por

último,

quiero

agradecer

la

profesionalidad

y

el

entusiasmo (que a mí me falta) de Ana Patricia Moya Rodríguez. Ella es la tierra verde donde ha enraizado el gotero.

Luis Amézaga - 49 -


LLu uiiss A Am méézzaaggaa N Naacciiddoo eenn eell aaññoo 11996655 eenn llaa cciiu uddaadd ddee V Viittoorriiaa.. A Ahhíí vviivvee aaccttu uaallm meennttee.. E Ennttrree lleeccttu r a s y e s c r i t u r a s c o n c i b e l a m e d i d a d e l t i e m p o . U n e s c r i t o r c o n v o c a c uras y escrituras concibe la medida del tiempo. Un escritor con vocaciióónn yy lleeccttoorr pprrooffeessiioonnaall.. C Cu ueennttaa ccoonn vvaarriiaass ppaarrttiicciippaacciioonneess eenn aannttoollooggííaass ppooééttiiccaass ddee eeddiittoorriiaalleess eessppaaññoollaass yy llaattiinnooaam meerriiccaannaass.. H Haa ppaarrttiicciippaaddoo eenn llaa aannttoollooggííaa ddee rreellaattooss ““N Auuttoorreess,, 6600 rreellaattooss”” ddee llaa Naarrrraattiivvaa ccoonntteem mppoorráánneeaa eessppaaññoollaa”” yy eenn ““6600 A eeddiittoorriiaall B e t a . T a m b i é n c o l a b o r a c o n r e v i s t a s l i t e Beta. También colabora con revistas literraarriiaass eenn ppaappeell ccoom moo ““N Nuueezz”” ((M Mééxxiiccoo))””,, ““LLooss PPaappeelleess Niitteeccuueennttoo”” ((B Baarrcceelloonnaa)),, ““R Reessoonnaanncciiaass”” ((SSu uiizzaa)) ““LLaa N ddee llaa M a n s c u p i a ” ( M é x i c o ) , “ L a B o l s a d e P i p a s ” ( P a l m a d e Manscupia” (México), “La Bolsa de Pipas” (Palma de M Maalllloorrccaa)),, ““C Cuuaaddeerrnnooss ddee PPooeessííaa TTE ELLIIR RA A””,, eettcc.. C Coollaabboorróó eenn eell ú úllttiim moo nnú úm meerroo ddee llaa ppu ubblliiccaacciióónn ““LLuucceess yy SSoom b r a s ” d e l a F u n d a c i ó n M a r í a d e l V i l l a r B e r r u e z o . A s í m moo iim mppu ullssaa ccoonn mbras” de la Fundación María del Villar Berruezo. Así miissm ddiiffeerreenntteess ccoollaabboorraacciioonneess eell pprrooyyeeccttoo ddee llaa nnu ueevvaa rreevviissttaa ““E ELL G GE EN NE ER RA AD DO OR R””,, aassíí ccoom o e n e l a m b i c i o s o p r o y e c t o d e p o e s í a y a r t e d e “ A m i l a m i a ” ( V i t o r i a ) . T a mo en el ambicioso proyecto de poesía y arte de “Amilamia” (Vitoria). Tam mbbiiéénn eessccrriibbee ppaarraa llaa rreevviissttaa ““D Reem moolliinnooss”” oo Deessttiieem mppooss””,, ““A Allm miiaarr--M Maarrggeenn C Ceerroo””,, ““R ““PPaallaabbrraass D i v e r s a s ” . D e s d e h a c e a ñ o s c u e l g a t r a b a j o s e n d i s t i n t a s Diversas”. Desde hace años cuelga trabajos en distintas rreevviissttaass yy ppeerriióóddiiccooss vviirrttu Ell V Veerrssoo uaalleess ccoom moo ““LLuukkee”” yy ““A Arriiaaddnnaa””,, yy hhaa ddiirriiggiiddoo llaa rreevviissttaa ““E qquuee V i e n e . S i g l o X X I ” . H a e s c r i t o d i v e r s o s a r t í c u l o s , y e s a u t o r d e d o s l i b r o Viene. Siglo XXI”. Ha escrito diversos artículos, y es autor de dos libross ddee ppooeem maarr maass:: ““E Ell C Caaooss ddee llaa IIm mpprreessiióónn”” ppu ubblliiccaaddoo ppoorr llaa eeddiittoorriiaall m maaddrriilleeññaa SSiinnm ddeell ggrru p o V i t r u v i o , y “ A P e s a r d e T o d o . . . A d e l a n t e ” , p u b l i c a d o p o r l a e d i t o upo Vitruvio, y “A Pesar de Todo... Adelante”, publicado por la editorriiaall ccaannaarriiaa B Baaiillee ddeell SSooll..

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Groenlandia


El Gotero, de Luis Amézaga