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Vida de tu madre


Vida de tu madre

01 - Infancia 02 – Pueblo y juventud 03 – Vida universitaria 04 – Aficiones y viajes 05 – Trabajo y trabajo 06 – Madurez y maternidad

Colaboradores: Maribel, Santi, Félix (involuntarios), Ana, Juani, Juanvi, Luis, Lourdes, Marga, Marta, Nacho, Raquel y, por supuesto, Diego.


CapĂ­tulo 1

Infancia


01 - Infancia

Esta era la foto oficial de las nuevas incorporaciones a la familia. Los abuelos Félix y Santi descubrieron que cada vez que hacían una foto se quedaban otra vez embarazados, así es que esta fue la última. Tu tía Maribel debió ser concebida el día que hicieron esta (1969)

NACIMIENTO E INFANCIA Ana nació en Madrid el 12 de Febrero de 1969, hija de Félix y Santiaga. Fue la tercera de una camada de cuatro individuos, dos machos (José Antonio y Pablo) y dos hembras (la propia Anita y Maribel, uno o dos años menor), aunque siempre ha sido la pequeña de la familia, más por una cuestión de talla física que de madurez intelectual. Su infancia transcurrió feliz, a caballo entre el barrio madrileño de Legazpi (vivió con sus padres en varias casas en la zona, todas cercanas a la Plaza de la Beata María Ana de Jesús) y el pueblo de la familia, Miguel Esteban, un estratégico enclave manchego cercano a Alcázar de San Juan. Como cualquier familia numerosa de la época, vivían hacinados en pisos de pocos dormitorios y viajaban, hacinados también, en toda clase de Seat 600 y R4s. El abuelo Félix trabajaba en CASA, Construcciones Aeronáuticas S.A., fabricando piezas para aviones, y la abuela Santi cosía, cuidaba de los niños y organizaba la economía familiar. Los 70 fueron así.


VIDA EN MADRID Al nacer Ana los abuelos vivían en un quinto sin ascensor en la calle Divino Vallés, en el mismo edificio en el que luego viviría tu tío José Antonio. La abuela Santi recuerda con cariño aquella casa, a la que subía cargada con los cuatro (dos en brazos y dos arrastrándose detrás) la compra, la tarea y lo que hiciera falta. A mediados de los 80 compraron la casa de Alonso Carbonell, que es la que tú conoces. Estuvieron a punto de comprar otra, más grande y más cara, en Tomás Borrás (como ves, todo queda a tiro de piedra) pero no se decidieron. La abuela aún se arrepiente un poquito. Las diversiones de aquellos tiempos eran sencillas. Los fines de semana tus abuelos cogían un mantel de cuadros y una merendera, agarraban a tus tíos y a tu madre y se los llevaban al Retiro, a la Casa de Campo o al Cerro de los Ángeles. Los niños triscaban por allí con otros especímenes humanos de edades semejantes, con los que corrían, jugaban o simplemente se pegaban, casi siempre ajenos al control paterno.

Vida de barrio en el Madrid de los 70. Ana posa con el vestidito de los domingos, probablemente un diseño de Confecciones Santi, frente al escaparate de Calzados La Fábrica (¿1975?)


01 - Infancia

En Torrevieja y de visita al retiro con la indumentaria oficial del grupo parchís (¿1975?)

Ir a estos sitios era casi como unas vacaciones. Lo normal era llevar a los niños vestidos iguales (en el caso de la abuela Santi, dos a dos) para así identificarlos fácilmente en casos de extravío, frecuentes por otro lado. Falditas cortitas y pantalones idem estaban a la orden del día, como puedes ver. Las vacaciones de verdad las pasaban en el pueblo de lo abuelos (ver capítulo 2, Pueblo y Juventud). Algunos veranos los pasaron en Torrevieja, el mítico paraíso del españolito turista de aquellos tiempos. Allí se metían en un hotel/apartamento con suelos de terrazo china gruesa, comían paellas en chiringuitos (cuando Santi la ecónoma lo consideraba oportuno) y se bañaban en el mediterráneo casi virgen de aquel tiempo.


Las fotos de aquel tiempo no necesitan comentarios. Casi todas tenian versi贸n de grupo, individual, etc. (驴1975?)


01 - Infancia

Ana era, y sigue siendo, la más modosa de los cuatro. Todo el mundo dice que su sobrina Ana, tu prima, se le parece bastante. Un ejemplo para que te hagas una idea: su hermano mayor, tu tío Jose, se dedicaba a ponerle motes para hacerla de rabiar (risitas y comino fueron, parece ser, los más exitosos). Anita decidió un día pasar a la ofensiva e inventar un mote para él, uno que fuera lo más hiriente posible. Pero no estaba hecha para la batalla: sólo se le ocurrió Sargento Cazuelas, que de agresivo tiene poco o nada. Se lo soltó un buen día a tu tío, que se mondó de risa al oirlo, claro. Muchas de las historias que tu madre recuerda de su infancia son parecidas. Otra más: en el intermedio de una película en un cine de barrio organizaban un concurso. El niño que mejor cantara una canción podría elegir uno de los regalos que había en el escenario. Tu madre salió, cantó una de soldados (una que a ti no te gustaba mucho de pequeño: “qué torta que me dio, el cacho de animal, que estuve cuatro días sin poderme levantar”, decía al final) y triunfó. Se llevó el primer premio, por aclamación popular. Pero cuando fue a recoger su regalo se quedó sin saber qué pedir y el presentador, ni corto ni perezoso, le endosó una muñeca de lo más convencional. La pobre Anita no fue capaz de decir ni mu para reclamar el Scalextric, la casita de muñecas o el avión desmontable. Risitas era el perro de los Autos Locos, una serie de dibujos malísima que ponían en los 70 y primeros 80. También le llamaban perro pulgoso. Se reía con un ruido peculiar, supongo que la risa de tu madre de pequeña sería parecida. El comino, sin comentarios.


El catálogo de anécdotas infantiles de tu madre es infinito. A diferencia de tu padre, tiene una memoria estupenda. En el verano de 2008 te hizo mucha gracia una aventurilla que te contó y tu padre hizo un cómic con ella. La versión de la izquierda es la original; la de la derecha, tu versión Paint.


01 - Infancia

La versi贸n colorista es mucho mejor. Paint es todav铆a tu aplicaci贸n favorita (2008)


EN EL COLE Ana siempre ha sido una empollona. Las cosas como son. Tiene desde siempre una capacidad de estudio difícilmente igualable. Las notas del cole eran siempre sobresalientes, excepto en gimnasia y similares. Un asquito. Para compensar tanta felicidad académica sus relaciones con el mundo exterior, como otros muchos empollones, eran difíciles. Pero ha sabido redirigir bien esa faceta autista (ver Capítulo 3 – Vida Universitaria)

De fiestón con las amigas del cole. La cosa parece tan divertida como una peli de Bergman. (¿1978?)


01 - Infancia

Dos incunables de gran valor: los libros de escolaridad y bachillerato, respectivamente. La evolución física de Anita está comentada al final del Capítulo 2, Pueblo y juventud.


Las notas del cole. Un asco (1980)


01 - Infancia

Idem en el Instituto. Sorprende la B en filosofĂ­a. ÂżUn resfriado antes del examen? (1986 y 1987)


Mรกs de lo mismo. Tu madre las conserva todas con primor (1985)


01 - Infancia

El archivo de papeles del colegio incluye trabajos de diversas asignaturas (entre ellos un catálogo de mapas extensísimo) y diversos premios y menciones. La niña prometía. (¿1984?)


CapĂ­tulo 2

Pueblo y juventud


02 – Pueblo y juventud

Con las amigas del insti. Los pantalones que llevan las tres habían dejado de ser supermodernos tras el motín de Esquilache, allá por 1766 (¿1984?)

PELIGROSA JUVENTUD Ana tardó en hacerse mayor (todavía no está muy claro que esto haya sucedido, de hecho) y probablemente por eso tuvo una juventud complicadilla: los quinceañeros de entonces podían ser muy cabrones con cualquiera que estuviera en desventaja, sobre todo con inadaptados, gordos y bajitos. Y también con los más pequeños, claro. Por eso o por lo que fuera, Ana tenía en Madrid pocas amigas y menos vida social. Pasaba la mayor parte del tiempo libre estudiando; sus escasos ratos de ocio eran para jugar al Risk, un auténtico deporte de riesgo, con su amiga Isabel del Salto. Salir salir, lo que se dice salir, pues no salían. Ni al cine; cuando Ana conoció a tu padre llevaba diez años sin ir. En el pueblo sí que salía. Al principio se juntaba con la pandilla de sus hermanos José Antonio y Pablo, sobre todo con las chicas. Se iban a una portá y se hacían una caldereta. Tan ricamente.


Jóvenes y atractivas, las mozas paseaban sus encantos por los pueblos de España, ajenas al efecto que provocaban en los machos. La foto de abajo, “Existencialismo rural o fiestorro en la huerta”, es de un rollo bollo que no veas. (1986 o por ahí)

Por la noche, las chicas se pintaban el ojo, se disfrazaban de cuarentonas de 16 años y salían a hacer el tonto con el bolso debajo del brazo. Vida de verano. En los bares del pueblo sonaban Spandau Ballet, la de Voyage voyage (la canción favorita de tu tío Pablo) y cosas parecidas. Tu madre empezó a bailar en aquellos saraos. Pero Ana no se encontraba del todo en su sitio. Apenas conserva amigos de aquel tiempo; la única, o casi, es Fátima. Iban juntas a todas partes. Supongo que verlas dando vueltas por el pueblo, en aquel tiempo, debía ser divertido. Fátima es un encanto de 1,90 m. de alto, y tu madre debía parecer su hija. O su mochila.


02 – Pueblo y juventud

En algún momento Ana participó en una obrita de teatro en Miguel Esteban, e hizo amigos propios: El Brujo y El Ocho, dos tíos muy majetes. Aunque muy peligrosos desde el punto de vista de de la abuela Santi. Y, seamos sinceros, desde cualquier otro.

Julián El Fotero hacía retratos de bodas, fichas policiales para el cuartelillo y retratos varios. La de arriba es un híbrido. Abajo, tu madre disfrazada de la Abuela Santi. (1987 o por ahí)

Los dos eran mayores, e iniciaron a Anita en vaya usté a saber qué. Empezaron con unos ensayos para hacer un Jesucristo Superstar que no prosperó, en el que tu madre era Magdalena y El Brujo Judas-Teddy Bautista. Te lo prometo. Hubo química, y al poco estaban quedando los tres a escondidas. El Ocho le prestaba discos infumables de Asfalto y Bloque, El Brujo libros fumables de Henry Miller y Bukowsky, y ambos le presentaban a los personajes más turbios que había visto hasta entonces: El Mulo, El Pinto o Poli, el pastor del pueblo.


Un kilo de kaspa, una peazo Road Movie sin parangón en el panorama cinematográfico Español. Cardado de faena. (1989, más o menos)

Tentador, claro. El Brujo era el más activo culturalmente. Vivía de alquiler en Madrid, en frente del Albéniz, en un piso sórdido, con una baldosa hidráulica preciosa, sin calefacción y sin cristales en las ventanas. Conocía todo tipo de tabernas en la zona (mucha de la cultura que tiene tu padre en este sentido es heredada de él). Por entonces había editado un libro de poemas, Binomio se llamaba, había protagonizado un corto que anda por casa y planeado todo tipo de iniciativas teatrales que se quedaban con frecuencia en el camino. Llevó a tu madre a un pase previo (y creo que único) de una película mítica: Un kilo de kaspa, que forma ya parte de la historia, con mayúsculas, del cine moderno. Con El Brujo y con Fátima sigue viéndose y llamándose de vez en cuando. De El Ocho y de los demás no sabría gran cosa si no fuera porque en el pueblo ya sabe que, al final, todo se sabe.


02 – Pueblo y juventud

FOTOS DE CARNET Ana conserva un catálogo completísimo de sus propias fotos de carnet, lo que permite ver las diferentes fases de su evolución física. He escogido las más representativas de cada época, pero hay muchísimas más. 01. Guapísima con su casco de Calimero invertido. Era el peinado de moda. La verdad es que está la mar de mona con su peto, ¿no? Qué maja, qué obediente… Se parece bastante a lo que acabará siendo, pero aún tendrá que pasar por alguna fase traumática. Fíjate en que no se le ven los dientes. 02. Un poquito más de pueblo que la anterior, que era decididamente moderna. Con las coletas y la pinta de morenaza parece una Frida Kalho redondita. Los dientes y las cejas, marcando estilo. Los pómulos no sé de dónde los ha sacado. 03. Todo en esta foto es años setenta. El jersey de rayas, el peto de la falda (y su dibujo)… Está casi tan guapa como en la primera, pero se le ve la falta entre los dientes. Qué graciosa. Las horquillas vienen de serie, son las mismas que utiliza todavía.


04. Se intuye que el desastre está al llegar, pero la joven Anita se lo toma con mucho humor. Como una Torres-Ramírez de casta, enseña a la cámara dentadura y carrillera en plenitud. La sonrisa de satisfacción es herencia de tu abuela Santi. Supongo que el bordado de los cuellos de la camisa también será obra suya. 05. El Apocalipsis ha llegado. La pobre Anita, todo cejas y bigote, se embute en un traje de cuadritos modelo mantel de salón, se deja poner el alzacuellos del caballero de la mano en el pecho y se va derecha al fotógrafo. Indescriptible pero graciosísimo. No superará nunca esta cota de fealdad, casi agresiva. Gracias a Dios. 06. Hemos mejorado algo en C&B (cejas y bigote) pero empeorado en actitud, claramente. La pinta de empanada mental se acrecienta con el sudor, el corte de pelo mal organizado y la especie de pijama rosa que lleva a modo de camisa. Sin ser como la anterior, alcanza unas cotas de feismo considerables. 07. Versión camiseta de la foto número 6, que demuestra que lo de la empanada mental no se debía a que el fotomatón la hubiera pillado pensando (esas cosas ocurrían: los fotomatones tardaban en disparar, y siempre lo hacían justo cuando te despistabas) sino que era una actitud ante la vida. Como cualquier otra.


02 – Pueblo y juventud

08 y 09. La cosa empieza a mejorar algo. El bigote y la ceja central empiezan a diluirse y el corte de pelo se define un poco más. La actitud es algo más segura, aunque todo sigue teniendo un aroma de pueblo considerable. Es tiempo de jerseys de lana anchísimos, con los que la abuela Santi no comulga, combinados con pendientes de perlita (con estos sí). Las pintas son como de aficionado al Último de la Fila de aquel tiempo; fíjate en la chupa que se intuye en la foto de arriba, o en las greñas cortas pero sueltas por detrás. Guapa, lo que se dice guapa, todavía como que no. 10 y 11. El Santiaguismo Ilustrado hizo alguna mella en tu madre. Justo cuando parecía que la cosa empezaba a mejorar algo, llegó este bajón repentino que remite a la peor tradición estética de la joven Anita (véanse las fotos números 5 y 6). Que sepas que tu padre no vio estas imágenes hasta mucho después de conocerla; ella las ocultó conscientemente. Como ves, es una versión morena de la abuela Santi cuando era joven, tal vez por eso las ocultaba. Sin gafas, pero idéntica en todo lo demás: mismos collares, mismos cardados, mismo maquillaje. La raya del ojo le pega menos que el jersecito rosa de rombos, prodigio de estilo. El brillo de los labios es muy de tu pueblo. Y lo recio de la cara, pues también.


10. Esto ya sí es tu madre. En esta foto está bastante guapa. El corte de la cara se ha afinado, la melena suelta tiene un rollo grunge de principios de los 90, y la actitud es de seguridad y felicidad. Lleva una chaleco que tu padre heredó de su tío abuelo Chuli y una especie de bolsito colgando que usaba muho por entonces. No se para qué. 11. Otra especie de síntesis de todo lo anterior, que traigo para que la veas con el pelo a lo garçon. La melena la lleva muy organizadita, sí, pero el Foulard y el jersey amplísimo de lana vieja no engañan: estamos ante una peligrosa fan de Bloque, Muro o cosas peores. Tendrías que ver su carpeta de aquellos años. 12. La foto de la orla es extraña. Es como si toda la vida se hubiese estado haciendo fotos de carnet esperando ese momento y cuando llega… ¡zas! Tiene una cara rara, como más achinada de lo normal. El traje es un poema: caben tres en ese cuello, y da la sensación de que se dejó los hombros en casa. 13. Tu madre, y en plenitud además. Guapa, contenta y muy en su estilo vistiendo, con un punto mod que le sienta fenomenal (aquí no es que se note demasiado, pero es así). El corte de pelo de horquillitas es parecido al de la foto 3: las horquillas no se ven, pero seguro que están. Qué suerte tienes de tenerla de madre.


CapĂ­tulo 3

Vida universitaria


03 – Vida universitaria

La Facul. Te lo juro, la llamaban así. Estuvo aquí desde 1988 hasta 1993. Busca las 5 diferencias.

Ana empezó a estudiar Telecomunicaciones en la Universidad Politécnica de Madrid en el curso 87-88. La cosa no le interesó nada de nada (ya sabes que de lo contrario hubiera sacado un sobresaliente tras otro) y se cambió a Ciencias Químicas en la Complutense. No sé cual es el interés que puedan tener las Ciencias Químicas, pero lo cierto es que ella disfrutaba bastante de asignaturas con nombres como quifi, fiqui u orgánica, tenía buena relación con profes que siempre se llamaban el nosecuantos (el Freire, por poner un ejemplo), trato íntimo con los camareros de las cafeterías de media ciudad universitaria y amigos, muchos amigos. Un edén. Hizo la carrera a velocidad de crucero, llorando mucho cuando preveía suspensos que acababan en matrícula de honor (doy fe) y riendo el resto del tiempo. Le dio tiempo a hacer una tesina, de nombre impronunciable, dedicada a tu padre y tutelada por el Freire. La formación canónica la concluyó con un master en energía nuclear que cursó, becada, en el CIEMAT. La tía era, y es, un hacha. Pero eso es de otro capítulo.


El grupo de amigos habitual incluyó durante muchos años, como fijos fijos, a Ángel (abajo, con gafas) y a Lourdes. Iñaki y Mary Anne fueron incorporaciones puntuales (ver capítulo 5: Aficiones).

La llegada a la Universidad despertó a Anita a la vida. Apoyada, eso sí, en sus amigos: tu madre siempre ha sido bastante aficionada a esa cosa tan extraña de tener amigos (ella suele ser la aglutinadora, ya sabes) y la Universidad era el paraíso en la tierra. Empezó por entonces a juntarse con seres de diversa condición. La base fija la formaba el núcleo duro de químicas: los chicos eran Ángel y Julio, unidos por el punk y otras músicas de ese pelo, a los que se sumaba un tal César de forma ocasional. Las chicas de químicas eran muchas más: las titas Lourdes, Ráquel y Juani, a quienes ya conoces, y Eva, Maribel, Elenalarubia y Elenalamorena, novia de Julio. Muy buenos chicos todos. Hasta que llegaban las 12.


03 – Vida universitaria

Impagable registro gráfico del enlace De Mingo – Sierra. No podía resistirme a poner esto. La pinta de pipiolo del tío Luis es muy divertida. 1996, creo.

Cada uno solía incorporar a sus propios amigos a las salidas. Los que traía tu madre eran personajes, por lo general, bastante extraños; gentes del pueblo (con nombres como el Brujo, el Ocho, el Mulo o el Pinto, por ejemplo) o de Teleco (Juan Carlos, un mod encantador que inició a tu madre en el sonido Flechazos). También llegaban amigos de amigos de amigos (Galán –de Ángel; Guillermo Shaw –no se sabe de quién) o simples personajes de barra que se colaban en la conversación (el Búfalo, Guille el bajista, etc). Y un sector novios: tu padre, el tito Luis o un tal Jose pertenecían a este grupo, claro.


Sin comentarios. Fuente: elaboración propia.

Toda esta gente se juntaba en los bares. Probablemente no debería poner esto aquí, pero debes saber que tu madre era muy aficionada, por entonces, a la fiesta. El plan de salir de minis (unos grandes vasos que contenían un cóctel de cerveza y babas de los amigos al 50%) era el mejor de los posibles para ella. Su brebaje favorito (disponible en formato mini o en formato cubata) era una cosa llamada coñá conco cacola, una sustancia negra llena de burbujas, con muy mala pinta y sabor vomitivo. En descargo de tu madre hay que decir que en aquel tiempo todo el mundo elegía uno de estos productos como bebida favorita; los más habituales eran el Róncoli món, el Uis quiconco cacola o el Le checonco lacao, este para los más jóvenes. Tu padre era un rancio que sólo bebía vino y algún vermouth de taberna, cosa que ahora parece más normal pero entonces era una rareza: aunque no lo creas, en ninguno de los bares a los que iba con tu madre había vino. De verdad.


03 – Vida universitaria

Día de cumple en un bar con máquina. Obsérvese la cara de mala. Probablemente el 12 de Febrero de 1992 o 93.

Anita también era muy aficionada a bailar, y los bares eran el lugar ideal para ello (una vez calentados los motores). Podía tirarse horas gastando calorías en la pista, repostando en la barra, eso sí, cada media hora. El alma de la fiesta. Sus compinches principales eran la tita Lourdes, la tita Ráquel (el acento es mío) y la tita Juani. Qué peligro. A tu padre no le gustaba mucho eso del baile, así es que le tocaba filosofar hasta altas horas de la madrugada con descarriados de todo pelo. Se le daba bien, para qué te voy a engañar. Estaban razonablemente compenetrados. Los locales de alterne de por entonces eran lugares bastante cutres, a los que los estudiantes iban por dos motivos: A) cercanía a la zona de estudios (Moncloa era un hervidero en aquella época) y B) alcohol barato. El grupo de Anita frecuentaba sitios como El Sur, El Edurne, La Trainera o El Averno, casi todos antros infectos, con lavabos encharcados y ruinosos. Allí los ejecutivos del futuro podían beber, fumar, dar saltos y sudar a todo meter. El ideal de tu padre, ya sabes.


TĂ­tulo de licenciada en Ciencias QuĂ­micas. TodavĂ­a faltaba un tiempo para conseguir el de Consultor Interno. 1993, claro.


03 – Vida universitaria

Carnet de juerga, creo que de la despedida de soltera de Raquel, y el Profesor Tornasol. En la imagen pequeña, la clientela habitual del bar.

El local por excelencia, para bailar y para lo que hiciera falta, era el Tornasol. Mario, el dueño, era íntimo de Anita y Lourdes, sus clientas favoritas (para desespero de su pareja, una señorona de armas tomar). Tuvo tres sedes distintas durante un tiempo; Moncloa, en la C/Gaztambide, la primera abierta; Bilbao, en la C/Cardenal Cisneros, al lado de casa; y Maravillas, en la C/San Vicente Ferrer. Mario tenía un Land Rover descapotable con el que íbamos de uno a otro bar (cerraban a horas distintas, creo) a altas horas de la mañana, con el pelo (entonces todos teníamos) al viento. Idílico. El ideal de tu padre, etc.


Tu madre ha sabido mantener muy bien su grupo de amigos, salvo excepciones puntuales. En 2005 la boda de la tita Lourdes les congregó a muchos en Ebnet-im-Freiburg. Tu padre preparó por entonces una broma tontísima como regalo para Lourdes en la que están casi todos, incluyendo muchas de las incorporaciones post-universitarias al grupo. Ahí la tienes. Lourdes y Thomas se casaron por todo lo alto en 2004. Estos son los asistentes al evento, que se lo pasaron como enanos


03 – Vida universitaria


03 – Vida universitaria


Qué amigos son todos… Esto acaba mal, ya lo verás. En realidad de la universidad sólo quedan Ana, Lourdes, Raquel y Juani. Y Julián y Luis, claro. Marga es del master, Coco y Thomas maridos a posteriori, Nandus y Marta son de Ronda y Eugenio es amigo de Ángel. Todo muy complicado.


CapĂ­tulo 4

Aficiones


04 – Aficiones

A tu madre le gusta la vida, y por lo tanto es aficionada a casi todo. Últimamente trabaja mucho y pasa bastante tiempo con su familia, y en consecuencia tiene un poco abandonadas algunas de sus aficiones de toda la vida. Dicho de otro modo: desde que naciste literatura, teatro o música han pasado a un segundo plano. Pero no creo que las deje nunca del todo. Las principales son las siguientes. Sufriendo como una loca contigo dentro. Metidísima en el papel. Grupo de teatro de la Lavandería, 2003.

TEATRO Supongo que es la afición a la que más le ha costado renunciar, aunque creo que volverá a enredarse en algún curso o grupo tarde o temprano. Y lo más probable es que te líe también a ti.


Haciendo un papelón en La Lavandería ¿I wanna be kissed by you? y con tu padre y tu tía Laura disfrazados quien sabe de qué. Supongo que 2002 y 1996. Más o menos.

Lo del teatro es difícil de resumir. Lo lleva en la sangre desde joven. Con 15 años o por ahí interpretó el papel de una abuelita en una obra de aficionados en tu pueblo y la gente aún le recuerda por la calle lo bien que lo hizo. Doy fe. A tu abuela le encanta contar esta historia. El pueblo fue su banco de pruebas para empezar en el mundillo; con 18 años preparó un Jesucristo Superstar con los amigos de allí (el Ocho, el Brujo, el Mulo, el…) que no cuajó pero acabó de meterle el gusanillo. El Brujo, a quien tal vez conozcas, hacía de Judas. Llegados a vivir a la casa de Gonzalo de Córdoba, abrieron justo enfrente una academia de teatro y Anita se apuntó. Se chupó 4 o 5 años de cursos de iniciación, aprendizaje, profundización, iniciación avanzada, en fin… Hizo un montón de amigos (como siempre) y una o varias representaciones anuales en teatrillos o centros culturales del barrio. Sin cobrar, claro. Las fotos de estas páginas son de alguna de las más radicales. La última representación la hizo embarazada de ti.


04 – Aficiones

No he mencionado a los amigos del teatro. En la foto de arriba, la de las zarrias espectaculares (operadas según las malas lenguas) es Julie, una canaria encantadora. En todos los sentidos. El que hace como de tullido en la foto de abajo es Nacho, el tío más majete de toda la escuela. Con él sigue teniendo bastante trato. 2003 o por ahí.

En la Lavandería tuvo muy buenos profesores: Layla Ripoll y Mariano, su marido, o una tal Blanca, que enseñaba literatura. Blanca le metió el gusanillo de la lectura de teatro y le enseñó a los clásicos griegos, a Ben Jonson, a Racine, a Corneille o a Goethe. Estar en la academia también le permitió asistir a espectáculos recomendados, y aficionarse a cosas como DB8, Angélica Lidell o la compañía Micomicón. Auténticas maravillas en muchos casos. A tu abuelo Martín le daría un pasmo.


Los de la compañía Micomicón (Mariano es el de la silla de ruedas), Racine (tu madre se lo descubrió a tu padre, que no te engañe) y el corral de comedias de Almagro.

Aunque su afición principal, como espectadora, era irse los veranos con tu padre al festival de teatro de Almagro. Lo hicieron un montón de años seguidos. De hecho, creo que fueron a Almagro la primera vez que te dejaron solo unos días, con pocos meses. Los muy…


04 – Aficiones

MÚSICA Siempre ha sido muy aficionada a la música, principalmente a la música en vivo. Aunque tuvo, como cualquiera en su generación, todo tipo de rachas. Para que te hagas una idea de las cosas que ha ido escuchando en estos años he organizado cinco fases: Fase 1. Nikka Costa y los demás. Te lo prometo. Entre los vinilos que conserva hay algún single de esta tipa, que tu madre escuchaba mucho al parecer. De la misma época son otros de Álex y Cristina o Jackson Browne. La música de esta gente, incluido el último personaje, era una cosa empalagosa para adolescentes recién salidos de la niñez. Imagínala escuchando Radio80 en el equipo (es un eufemismo) negro y cutre que todavía conservan tus abuelos, con 16 años y la pinta de la foto 6 del apartado anterior. Fase 2. Muro y Bloque. Un salto cualitativo. Anita se autoafirma en sus elecciones musicales y le da por escuchar unos bodrios entre lo psicodélico y lo aflamencado que no hay quien se trague. Influencia de la gente del pueblo de aquella época, espíritus inquietos como el Brujo y el Ocho, que también la iniciaron en cuestiones literarias. Esta vía acabaría llevándole hasta los discos de los Burros y del Ultimo de la Fila, que memorizó de corrido y aún recuerda en su mayoría.

Ya se que da un poco de grima, pero era así. Hay pruebas de ello en el cajón de los discos de vinilo.


Todo el mundo ha sido joven alguna vez, también estos del Último. Calculo que 1992 como mucho. Las entradas de abajo son de Corcobado y Los Flechazos, en invitaciones y fiestas privadas. Ahí es nada. Serán de mediados de los años 90.

Fase 3. La parte concertante de la primera parte. Con la llegada a la universidad, tu madre accede a la música del modo que a ella realmente le gusta; el directo. Primero a través de grupos más o menos populares, en conciertos de tamaño medio: otra vez el Último de la Fila, Kilo Veneno, ese tipo de cosa. Después se especializó en conciertos de dos tipos: 3.1. El maravilloso mundo de los Flechazos. Si tu madre es fan de algo es de estos tipos. Tiene todos sus discos y ha ido a decenas de conciertos suyos. Se los descubrió Juan Carlos, un mod que conoció en sus años de teleco y que siguió frecuentando durante los tiempos universitarios. Los tíos hacían una musiquilla graciosa, rollo mod a la española, un poco mezcla de Paul Weller y Gracita Morales. El cantante, Alejandro Díez, es exactamente un cruce genético entre ambos, con el pelo, ahora ya muy cano, cortado a tazón. Completaban la banda una chica pelirroja que tocaba un sintetizador Moog y varios tipos disfrazados de chico yeyé, con pantalones de pitillo y camisas de mercadillo londinense.


04 – Aficiones

Los directos de los Flechazos eran buenísimos (sonaban mucho mejor que los discos), además de un espectáculo sociológico difícil de ver hoy día. Hasta las salas en las que tocaban (habitualmente Revolver, en la C/Galileo, o El Sol, en la C/Jardines) se desplazaba un ruidoso gentío disfrazado de los 60s, con vespas tuneadas, gafas de sol o cardados atómicos tan demodés que quedaban de lo más cool. A Ana y Lourdes les hacía gracia el peinado de una de estas chicas, una especie de huevo perfectamente perfilado, rematado con broches y agujas fashion total. Dentro, la cosa consistía en dejarse llevar por el sorprendente sonido directo de los Flechazos y bailar como locas. Cosa que en la que ponían todo su empeño, no te quepa duda. Los Flechazos dejaron de tocar juntos a finales de los 90. Hubo otros grupos: Brighton 64, Matamala o Sexy Sadie, o el mismo Cooper, el cantante de los Flechazos, que sigue dando tumbos en solitario. Pero ya nunca fue lo mismo. 3.2. El deprimente mundo de Corcobado. Para compensar un poco tanta alegría, tu madre, tu padre y tu tita Lourdes se chuparon una buena dosis de todo lo contrario. El instigador fue esta vez Ángel, el compañero de carrera por excelencia de tu madre. Ángel se metía en conciertos de todo tipo (con Iñaki y Mary Anne, les tienes en una foto del capítulo de vida universitaria) y descubrió a tu padre la música de unos tipos lamentables que atendían por Mar otra vez. Tu padre se aficionó a la cosa y la pobre Anita, acosada por dos frentes (tres, que la tita Lourdes también se apuntó; se apuntaba cualquier cosa con tal de no estar en casa) no tuvo más remedio que entrar en el juego.

Uno de los últimos conciertos de los flechazos y otra invitación a grupos que nadie recuerda. Fecha indeterminada.


Asistían a conciertos muy raros. Había un montón de grupos, con Corcobado o sin él, que tenían nombres de mucho miedo y hacían ruidos parecidos: Mar otra vez, Vamos a morir, Audiopeste, Demonios tus ojos, Mil dolores pequeños, Carlos Desastre y los Cerdos, etc. y otros anejos, más ligeros pero en el fondo semejantes: Surfin’ Bichos, Superelvis, etc. Casi todos eran unos plastas que imitaban a Nick Cave y cantaban letras torturadísimas como estas: “Excelente infección pulmonar / Y orejas como ceniceros esparcidas por mi casa / No puedo caminar no puedo caminar” No tiene desperdicio, ya ves. Algunas canciones también eran bailables, así que de vez en cuando Anita podía saltar a la pista. Bailar al ritmo de esos ruidos y esas letras daba un poco de mal rollo. Era como entrar en trance de posesión demoníaca; los conciertos parecían aquelarres, y los cantantes chamanes más que músicos. Fase 4. Decepción y festivales. A mediados de los 90 la cosa empezó a cambiar. La cultura de conciertos en pequeños locales, cada vez más complicados de organizar debido a las restricciones municipales (Revolver cerró en esa época, como otros muchos) empezó a cambiarse por la de los macrofestivales campestres que hoy abundan. Supongo que la idea es sacar el ruido y la suciedad de las ciudades y llevarla al campo, que se ve menos.

Muchas, muchas entradas. La cosa funcionaba así: tú ibas a ver a un grupo que te gustaba (Surfin’ Bichos en el caso de arriba) que generalmente tocaba con otro que no (Los Planetas) y un tercero desconocido, que hacía de transición y al que tal vez te aficionaras (El regalo de Silvia). En este caso Anita picó y se compró un disco malo malo. Fecha indeterminada.


04 – Aficiones

Tu madre guarda un cuadernito en el que pega, pone fecha y valora entradas de conciertos, museos, películas y hasta tiovivos. Está haciendo otro para ti. Esto son su entrada y su pulsera del Doctor Music (verano de 1996).

Pero a Anita el modelo campestre no le gustó demasiado. La cosa implicaba viajar (hasta ahí muy bien) y luego compartir tienda de campaña, polvo y letrinas durante días con 12.000 individuos aborregados. Hasta ahí podríamos llegar. Hicieron algunos viajes majos (al Espárrago Rock granadino, por ejemplo) pero la experiencia definitiva fue la del Doctor Music Festival, una burrada organizada en Esterri D’Aneu (pobre pueblo) con un cartel demoledor: Iggy Pop, Lou Reed, Blur, Suede, Albert Pla, Manolo Kabezabolo y Chucho. El centro del mundo estaba allí aquellos días.


Haciendo la tijereta con Lourdes en pleno campo, supongo que en alguna excursión escatológica, y en la tienda de campaña del Doctor Music. Cuando llegaron, el suelo era verde. Cuando se fueron, color vaso de plástico. Ni Atila. (1996)

El dichoso Doctor Music Festival fue un puñetero caos, en el que Anita tragó polvo, durmió fatal, tuvo que soportar borrachos de todos los colores y apenas pudo oír los conciertos que le interesaban (Suede, creo). Además era imposible acercarse a las letrinas, atascadas permanentemente, y había que ir muy lejos en el monte para encontrar un lugar sin gente. Bueno, no es para tanto; tuvo un buen montón de buenos ratos y escenitas que recordará siempre, pero no relacionados con la música, de la que fue, en expresión suya, imposible disfrutar.


04 – Aficiones

Fase 5. Los años 2000 y el síndrome de la canción. Hasta el año 2000 casi todo el mundo que rodeaba a Anita era, por lo general, aficionado a determinadas tendencias musicales o a grupos o cantantes concretos. Con la llegada del nuevo milenio la mayor parte empezó a caer, y Anita no podía ser menos, en el síndrome de la canción: ciertas canciones te gustan (y punto) ergo las escuchas, independientemente de que coincidas con las inquietudes estéticas del autor, de lo elaborado de la composición, etc. Puedes poner este proceso en relación con la llegada del formato MP3, con la moda del iPod o con la crisis de la industria musical. Ventajas de las que nadie habla: fin de las bandas asociadas a estilos musicales, fin de las peleas entre unas y otras, fin de los plastas que a media noche te daban la tabarra con las virtudes de tal o cual tendencia o grupete, etc. Anita era una experta, mucho antes del 2000, en eso de mezclar canciones. Una pionera, incluso. En tiempos del vinilo y de las cintas de casete tu madre ya hacía collages de todo tipo de músicas. Mestizaje lo llaman ahora. Sin complejos: los Kinks podían mezclarse con Bjork y los Burros con Metallica. Ahora parece lógico, pero para los puristas de entonces era toda una herejía. Una herejía que a ella le quedaba bien, eso sí. A tu padre le grabó un par de cintas llamadas Selección Radio80 que eran excelsas, qué pena que se hayan perdido. A finales de los 90 las cintas pasaron a llamarse casi siempre De todo un poco menos de lo mejor (I, II, III…) un título, seamos sinceros, realista.

Los Flechazos han sido una constante desde su descubrimiento. No faltaban en las cintas de varios ni faltan tampoco en el iPod.


Priscilla, Antony and the Johnsons y un iPod como el de tu madre. Sin comentarios, aunque lo de Antony es un poema...

Desde la llegada del mundo de la canción es difícil hacer clasificaciones. Le gusta de todo, claro. Menos de lo mejor. Las bandas sonoras son su fuerte: la de Priscilla Reina del Desierto había sonado mucho los años anteriores, con Gloria Gaynor al frente, aunque Ana conocía los precedentes gloriosos de los 90, como el Barefoot de KD Lang o la BSO de The Crying Game (lo de “me compro un disco porque me gusta una canción” ha existido toda la vida). Se enganchó sin complejos a lo que vino después, desde Billy Elliot hasta Jackie Brown. A través de las BSOs y de las cosas raras que escucha tu padre ha descubierto sus últimas aficiones: Antony and the Johnsons, Scissors Sisters, etc. Como siempre, de todas formas, todo muy pop. También soporta bien la clásica que le pone tu padre, o al menos no se queja cuando él escucha horas y horas de Scott Ross al clave (vaya plasta, por cierto). Se ha aficionado tanto que hace poco le pidió que le trascribiera para móvil la cavatina de un quinteto de Beethoven. Y él lo hizo. Milagro. Y en eso estamos. Desde 2004 o por ahí anda con un MP3 viejo y un iPod lleno de canciones de todos estos. Y de la integral de los Flechazos, claro. Que no falten.


04 – Aficiones

VIAJES Cuando tu padre conoció a tu madre, allá por el año 90, ella nunca había salido de España. Increíble, ¿eh? Desde entonces no ha perdido el tiempo. Se aficionó a los viajes a toda velocidad y ha recorrido medio mundo con la excusa de los amigos, el turismo o el trabajo. Ha estado, oficialmente, en los siguientes lugares:

La Europa occidental la tiene bastante trillada. Los países del este son la asignatura pendiente.


04 – Aficiones

Ha picado un poquito de todo, pero sin exagerar. Si a tu padre no le diera pĂĄnico volar probablemente ya no hubiera hueco para banderitas.


Y seguro que me falta alguno. Son muchos viajes, así es que vamos a clasificarlos por modalidades para que te hagas una idea. 01. Viajecitos por Europa sin motivo aparente. Es el sistema más frecuente. Son viajes de turismo puro y duro, sin otro objetivo que ver sitios a distancias razonables para el corazón de tu padre, que le tiene pánico al avión. La primera vez que tu madre salió de España fue en un viaje de este tipo, un Interrail en ese caso. El Interrail era un sistema de bonos de tren que te permitían viajar por Europa durante un mes. Era relativamente barato pero tenía un problema: no podías reservar asiento, con lo que era fácil que te tocara dormir en el vagón de equipajes. Lo complementaba la red de albergues juveniles, por lo general muy poco románticos. Tu padre convenció a tu madre para hacer un viaje hasta Copenhague con el sistema Interrail + albergues. A los abuelos Félix y Santi no les gustó nada la idea (lee el próximo capítulo) pero al final la cosa acabó colando: tus padres iban a dormir separados en albergues con dormitorios para chicos y chicas sin mezclar, etc. Ridículo; nada más llegar a París se metieron en un hotel de mala muerte. Cuando sí fueron de albergues fue porque no tenían un duro.

Billete de Interrail, con la firma perfectamente definida a los 20 años, y recorrido definitivo. 1990.


04 – Aficiones

Guapísima en la plaza del Duomo milanés. Abajo, carnet de alberguista (1990).

Con la edad han ido aumentando las comodidades, como es lógico. Con viajes de este tipo ha estado en Londres, Berlín, Roma, Florencia, Venecia, Freiburg, etc. Y en otros lugares de menor importancia, desde Regensburg hasta Namur. 02. Viajes por España. El chollo de Ronda. Aunque te parezca raro, los viajes de Anita por lo ancho de la península llegaron después de los internacionales. Con tu padre viajó por Cantabria, Asturias y Galicia en 1991, pero la cosa de los viajes interiores estalló en Ronda, en 1994.


Con Samuel y Francis en el Roque Nublo, en 1995. Las otras dos son del campo de trabajo; Nandus lavando ropas en Ronda y todos juntos en Acinipo (1994).

Ese año los dos fueron allí a un campo de trabajo. Tu madre nunca había ido a uno y ya era su última oportunidad (25 añitos), así es que el calzonazos de tu padre se dejó. Tampoco tenían dinero, con lo cual… Allí conocieron e hicieron amistades, tu madre sobre todo, con gentes de las provincias más dispares: Burgos, Bilbao y Las Palmas, principalmente. Viajaron varias veces después a todos esos sitios, con la excusa del alojamiento barato en casa de la familia de los demás.


04 – Aficiones

Al tanto con la cara de Anita. Bueno, con la de todos. El resto son, de izquierda a derecha: Eugenio, Lourdes, Jose, Luis, tu padre, Juan Vicente y Marga. Los fijos de estos viajes, vaya. Noguera Pallaresa en ¿1998?

De aquellos viajes quedan todavía algunos amigos muy cercanos: Samuel, en Canarias, la tita Nandus, en Bilbao, y Marta, en Madrid. Con los tres sigue teniendo trato frecuente. 03. Deporte y casas rurales. A finales de los 90 el grupo de Ana empezó a hacer salidas de puente o fin de semana a casas rurales de todo tipo. Casi siempre en zonas de monte; Navarra, Asturias, Huesca o Ávila eran los objetivos favoritos. Eran salidas de grupo en las que se combinaba la posibilidad de tomar cañas con la de hacer visitas a pueblos perdidos y, ocasionalmente, practicar deportes de riesgo. Por deporte de riesgo debes entender el esquí, algún descenso de barrancos y un par de raftings, todos de nivel bajito bajito. El riesgo solía consistir en que a tu madre se le congelaba un dedo del pie y se le ponía morado durante un buen rato. Creo que siempre el mismo.


En Berlín (2006) y en Lanzarote (2007). Los viajes invernales a Canarias se han convertido en una pequeña tradición familiar, amenazada por el pánico a volar de tu padre.

Tuvo que dejar los viajes durante un tiempo cuando naciste, aunque el trabajo la obligó a alguno: Sao Paulo, Atenas, etc. Pero los viajes de trabajo son de poco turismo, salvo raras excepciones. Contigo también viaja: se ha aficionado a ir a las Canarias en invierno, que tiene menos emoción pero relaja muchísimo. Y te ha llevado a Alemania, Grecia… Ahí la tienes. El álbum de fotos de viajes podría ser casi infinito (desde que tiene cámara digital no hay quien la pare), así que pongo sólo alguna de las más divertidas.


04 – Aficiones

Arriba a la izquierda, más Berlín (2006). A la derecha Yskra y Rommel, la conexión cubana. Son los padres de un amigo de tu padre, le alojaron en la Habana (2002). Debajo, Londres (2005). Trafalgar Square, creo.


Con Gonzalo, un compa帽ero de Siemens, en Brasil (2007) y en la C贸rdoba Califal (2006)


04 – Aficiones

En la acrĂłpolis de Atenas (2007) y cogiendo aviones, una costumbre poco saludable.


M谩s acr贸polis de Atenas (esta vez contigo, estabas un poco cabreado) y en el sur de la India con tu padre y Saji, un conductor excepcional (2008).


04 – Aficiones

Hay muchas fotos de viajes, salidas o fiestas que no han salido y que merecen la pena. Las que siguen son selección de Juani, Juanvi, Ana M., Marga, Nacho y Luis. Los comentarios entre comillas son los títulos que Luis le pone a sus fotos.

En el cañón del Río Lobos (¿1995?)y desayunando zumo en el Campello (¿1997?). “Los picapiedra” y “Étnico”, respectivamente.


Cañas caseras. Arriba, “Gabino Diego y Estopa”. Abajo, Jóvenas en casa de la abuela Santi. Finales de los 90 ambas.


04 – Aficiones

Arriba a la izquierda, “La madre que me parió” y “El gran Gatsby” Abajo, disfraces de todo tipo: Luis y Raquel son los muertos, por cierto. Año 2000, más o menos.


Fiesta de los 30. “Pánico en mi casa”, “Bizcochitos borrachos” y “Se me ha pasao el pánico”.


04 – Aficiones

Con niños es otra cosa. “Cuéntame”, “Potitox” y “Qué mal está el servicio”. El próximo libro se lo hacemos a Luis.


Con Juanvi en Viva Las Vegas. O leaving, no sĂŠ. Y con Ana Marazuela en Salamanca. Nada de bromitas con el nĂşmero de animales ni con su posiciĂłn en las fotos, por favor.


04 – Aficiones

Con Nacho en un montón de espectáculos. En la primera dan miedo, ¿eh? Ah, no; en la segunda. De ninguna recuerdo los títulos, pero deben ser una Coronada que hicieron, una Bernarda Alba, etc. etc. Todas de la colección Magos del humor.


CapĂ­tulo 5

Trabajo y trabajo


05 – Trabajo y trabajo

LOS PRIMEROS TIEMPOS Durante la vida universitaria se divirtió bastante, como te he dicho, pero sin dejar nunca de trabajar como una loca. Tu madre es una de las personas más trabajadoras que hay en el mundo. Ya lo sabes. Todo lo que tiene se lo ha ganado ella solita. Y a pulso. Cuando conoció a tu padre trabajaba los fines de semana como cajera en un supermercado de la cadena Alfaro, junto a Auditorio Nacional. Raquel y ella, almas gemelas, se apuntaron para tener algo de pasta y poder salir sin pedir dinero en casa. Aquello era una vida de mierda (estudiaban de lunes a viernes y trabajaban sábado y domingo) en un curro de mierda (su jefe era un XXXXón que las tenía fregando, colocando cajas o cobrando a clientes sin parar). Salían agotadas. Pero eran jóvenes y se reponían rápido; el tío Luis y tu padre las recogían a la salida, se iban a casa, se quitaban el traje oficial (que era anti-morbo extra) y en menos de un par de horas se reencontraban, con el ojo pintado, en los bares que te he mencionado antes. Eso sí, las tardes de los domingos Anita caía rendida en cualquier parte. Aunque fuera de pié. En eso ha cambiado mucho.

Anita en el CIEMAT, que es el edificio de abajo. El sitio da un poco de miedo, yo creo que es un centro de esos que atraen a los espíritus. Tipo Cazafantasmas. 1996.


El trabajo real le llegó al acabar la carrera en 1993. Eran años un poco complicados, con una crisis considerable en todos los sectores. Durante unos meses mandó curriculums y dio clase en algunas academias. Al poco le concedieron una beca para un Master en Energía Nuclear que se impartía en el CIEMAT, el centro más prestigioso de España en estos temas. La beca era del 100% de la matrícula y posibilitaba quedarte después allí a trabajar como becario precario. Aceptó sin dudarlo.

Con los compañeros del Master en alguna visita. Estamos hablando de un tiempo en que hacer un master estaba reservado a una élite académica, gente con muy buenas notas en sus carreras respectivas. Un asco. Lo de arriba es un cubo con regaliz que regalaban a la entrada de la central nuclear. 1995.

En el master hizo, como en cualquier parte, un montón de amigos: primero Mónica, una sevillana flacucha, y después los titos Jose y Marga, a los que conoces sin duda y con los que ha mantenido trato frecuente. El master fue un tránsito suave entre la vida universitaria y la laboral. Al terminarlo Anita se quedó como becaria, con un sueldo miserable, en el CIEMAT. El contrato (es un eufemismo) le duró apenas un año, después del cual no tenía muchas garantías de poder seguir allí. Su jefa estaba encantada y quería retenerla como fuera (esto va a ser una constante, ya verás) pero no pudo ser. Lo dejó en 1997.


05 – Trabajo y trabajo

Lo de ProSAP era un negocio familiar, una mafia casi. Creo que para entrar exigían un carnet de García. Las tarjetas de tu madre decían que era Responsable del Área Financiera, pero la realidad es que nadie era demasiado responsable de nada. Ni siquiera el abuelo Martín. 2001 o 2002.

LA VIDA ADULTA Por entonces el abuelo Martín había empezado a montar un negocio, una consultoría SAP a la que ingeniosamente llamó ProSAP. Anita, visto que lo del funcionariado nuclear tenía un futuro difícil, se dejó convencer por el abuelo. Martinillo se inventó de la nada un negocio en el que al principio importaba más tener morro que saber algo (cosa en la que el abuelo es un experto y tu madre no) y con cuatro gatos se lanzó al mercado. Ni siquiera cuatro; al principio fueron sólo el tío Ricardo, tu madre y él los trabajadores.


La cosa acabó funcionando, pero los principios fueron duros. Tu madre tuvo su primer destino en Lisboa. Lo pasó fatal: no tenía ni idea de nada (llevaba unos pocos días estudiando) y tu abuelo la había anunciado como una experta internacional en el tema. Menos mal que tu padre pudo ir unos días con ella y consolarla un poco por las noches. Ejem.


05 – Trabajo y trabajo

En un momento dado tu padre le concedió el Diploma de Consultor Interno. No se si estas chorradas dicen más de ella o de él. Probablemente de él. 2002.

Al final se acabó haciendo con el SAP. Y cómo. Es la reina de cualquier cosa que se proponga, como sabes bien, pero es que además el SAP estaba hecho para ella. Durante unos cuantos años siguió en ProSAP, destinada como consultor externo en diferentes grupos anejos al Corte Inglés, Iecisa e Induyco principalmente. Allí trabajó bastante, sí, pero aprendió un montón y consiguió mucha seguridad en sí misma. La empresa del abuelo merece un comentario, o un libro completo. ProSAP era un negocio entre lo amistoso y lo familiar en el que han trabajado todos tus tíos paternos (tu padre es el único que ha escapado al SAP, de momento), tu tía Isabel, Jose el del Master, todo tipo de amigos de los tíos o antiguos compañeros de trabajo del abuelo… casi todo el mundo que conozcas, vaya. Hacían fiestas juntos, se iban de finde... todo de muy buen muy buen rollito. El sueño terminó cuando el abuelo vendió la empresa en el año 2000. El abuelo se jubiló (virtualmente) y los curritos pasaron a depender del grupo Dominion. En 2005 ya sólo quedaba la tía Isabel, y ahí sigue. Le van a dar un premio, creo.


Mírala qué orgullosa. Lo de la empresa se le da bien, hay que reconocérselo. Con los compañeros de Siemens en la portada del boletín oficial de la compañía. 2006.

Anita fichó por Siemens en 2006. Alucinaban de haber conseguido a alguien tan bueno. Tu madre ha demostrado allí que es capaz de todo; domina el inglés de negocios como una leona, viaja por medio mundo solucionando problemas complejísimos… Lo que pasa es que no la cuidan demasiado bien; el sueldo bueno e incluye unas primas jugosas, pero al final de la semana son muchas las horas que dedica al trabajo. Y tiene ganas de disfrutar algo más de su hijo. Será que eres un tío majete.


CapĂ­tulo 5

Madurez y maternidad


05 – Madurez y maternidad

Tu madre y tu padre en Copenhague, con su primera Brompton. 1890.

El 9 de Marzo de 1990 la vida de Anita cambia de una manera radical. Conoce en un bar de alterne a Julián, tu padre, por entonces un chico inteligente, majo, guapo, de buena familia y más raro que un perro verde. Todo un partido. A Anita le encandila la parte de perro verde (y lo demás, supongo) y la pareja se hace oficial rápidamente. Los abuelos ven la cosa con buenos ojos, pero Félix y Santi no acaban de estar de acuerdo con el primer proyecto de la pareja, iniciativa de Julián: dar la vuelta al mundo en ochenta días o, en su defecto, hacer un interrail hasta Copenhague. Para obtener la licencia de viaje de tu madre, Julián tiene que pasar por el trago de disfrazarse de niño bien y visitar a los suegros oficialmente. Imagina a tu padre peinado con raya y vistiendo un polo (¿de dónde sacaría aquello?) de franjas horizontales blancas y amarillas. Una pedida de mano de pueblo como toda la vida de Dios.


El tío lo hace, con un par de narices (ver capítulo 4) y a partir de entonces no les separa ni el tato. Muchas de las cosas que has leído hasta ahora, de las sucedidas desde 1990, quiero decir, las han vivido juntos. Es un poco lastre para los viajes y un cascarrabias que no veas, pero se llevan muy bien y se quieren un montón. Se casaron por lo civil el 13 de Diciembre de 1997. Esta es la imagen que lo atestigua.

Vaya parejita. La foto oficial de la boda se tomó tres o cuatro años antes del evento, en 1894 o por ahí.


05 – Madurez y maternidad

Es broma. Las fotos de verdad son estas. El evento tuvo lugar en la Casa del Reloj de Arganzuela, al lado de casa de tus abuelos Félix y Santi. Asistieron unas cuatrocientas cincuenta personas. Las opíparas celebraciones tuvieron lugar en El Hotel, un afamado restorán Miguelete. A la entrada había no menos de cuarenta camareros disfrazados de cosacos, alzando armónicamente sus sables de porexpan para abrir paso a una tarta del mismo material. El menú consistió en cuarenta langostinos cocidos recién descongelados, veinte gambas cocidas sin descongelar y filete. Amenizó el bodorrio la orquesta Calypo-Fado, que interpretó Paquito Chocolatero a ritmo de bacalao durante de cuatro horas. Ingresos: 22500 €. Gastos: 13500 €. Beneficio neto: 9000 €.

Arriba, con tus bisabuelos Ramón y Ramona y tu tía-bisabuela Agustina. Un encanto de gente, y además todavía bastante sanos. Lo mejor de la boda fue poder juntarles.


Tus bisabuelos partiendo el bacalao ante la estupefacción general. 1997.

También es broma. En tu pueblo las bodas son más o menos así, pero a tu padre, que es un sonso, no le gustan. Así que lo hicieron en petit comité, con los familiares y amigos más íntimos. Y vestidos con la ropa de currar. Venían de ello. Aquello no parecía una boda. De hecho, los camareros del sitio donde fueron a comer creyeron que lo que allí se celebraba eran las bodas de oro de tus bisabuelos Ramón y Ramona. En buena lógica, porque se habían sentado encabezando la mesa y allí no había novios por ningún lado. El camarero les puso, por sorpresa, la tarta delante. Una risa. La partieron, por aclamación popular, como Dios manda. Y en esto quedó la boda. A la semana siguiente estuvieron los dos currando como campeones (tu madre estaba en el CIEMAT y tenía vida relajada, pero tu padre tenía cierre y llegaba a las tantas) y dos semanas después se fueron de viaje de novios a la lejana y exótica Lisboa. De algún modo había que aprovechar los días de baja. Que no se diga.


05 – Madurez y maternidad El hermano del casero era escultor. En un momento de inspiración, o de posesión demoníaca, parió este engendro y se lo regaló al casero, que lo escondió detrás de la puerta principal.

Se fueron a vivir de alquiler a un pisito en la calle de Embajadores, en el 134, 4º-4. Justo enfrente de las primas. El piso estaba bien. Les costaba 60.000 pesetas (360 €) que pagaban a “el Estebaranz”, el casero, un tío majo. Para tu padre el piso tenía dos defectos: A) estaba demasiado cerca de casa de la abuela Santi y B) en el barrio había un tipo con una habilidad impresionante para abrir VolkswagenGolfs por la noche. Por lo demás estaban encantados, aunque la mitad de las noches no pudieran pegar ojo por el ruido de los autobuses y otras minucias. Antes de mudarse le hicieron cuatro fotos al piso. Son estas. El blanco y negro pega mucho con la decoración, ¿eh?


La casa de Gonzalo de Córdoba antes de la detrrrucción. Algunas fotos están trucadas, casi todas las estancias eran muy chiquititas. 2006.

En el año 1999 compraron el piso de Gonzalo de Córdoba. La iniciativa, como todas, fue de tu madre. Se tiraron viendo pisos más de un año. Yo no se ni cuantos vieron, ni cuantas agencias visitaron… ya sabes como es tu madre comprando pan de molde, ¿no? Mira las fechas de caducidad, el sistema de envasado, los etiquetados, etc. Pues eso mismo pero con un piso. La que todavía es tu casa les costó 27 millones de pesetas, unos 160.000 €. Una ganga visto ahora, y una pasta visto entonces. Cuando la compraron era superchuli. Jesús, el dueño anterior, la había reformado y la cosa estaba bastante limpita. A tu madre le dio con que la cocina y el baño estaban asquerosos en 2004, y no calló hasta que consiguió que tu padre la reformara con poquísimo criterio y menos gusto en 2007. Un destrozo. O como tú decías: una casa detrrruída.


05 – Madurez y maternidad

LA LLEGADA DEL BAMBINO En 2003 se produjo la hecatombe. ¡La parejita iba a tener un niño! Los abuelos se asustaron un poquito (supongo que no les veían haciendo de papis) pero ellos tan contentos. Claro, que no sabían lo que se les venía encima. Tan felices estaban que tu padre preparó la siguiente gracieta y la envió por correo a medio mundo occidental:

Número 1 de Bambino News. Nunca hubo número 2, ya conoces a tu padre. 2003.


Tu madre tuvo un embarazo razonable al principio pero muy pesado al final. Las fotos dan fe de ello. Tuvo antojos de ensalada campera, que tu padre le preparaba con mucho amor. QuĂŠ apaĂąao.

La evoluciĂłn del embarazo pudo seguirse minuto a minuto en CNN+. 2003.


05 – Madurez y maternidad

En casa se dedicó a pensar nombres de niño y de niña, a hacerse fotos cada mes, a debatir con tu padre si iban a sacarte el abono transporte… en fin, a todas esas cosas que hacen los papis primerizos. Estuvo trabajando hasta que pudo. A falta de unas semanas estaba ya muy pesada y se cogió una baja merecidísima.

Ahí estáis. Nada más nacer tuviste un quejidito, motivo por el cual te dejaron en la incubadora un par de días. Saliste de allí sin librarte del quejidito, que se ha convertido en un ronquido como Dios manda. Herencia del abuelo Félix, ya sabes.


Las fotos del hospital, como todas las de hospitales, tienen un tono enfermizo. La de la izquierda es la de su primer bocata de jam贸n despu茅s del racionamiento. La de la derecha, de tu primera comida sana.


05 – Madurez y maternidad

Están en orden, pero no me preguntes a qué momento corresponde cada una. 2003.

Hasta que naciste estuvo feliz, drogadísima de la hormona de la felicidad, que no se cual es. El parto fue en el Hospital Clínico, y el médico que atendió a tu madre fue Miguel Ángel, un encanto de hombre, vecino de los abuelos Martín y Juani y ginecólogo de cabecera de todo el vecindario. Con él Anita se había hecho unas cuantas revisiones para ver qué tal ibas. Ahí las tienes. Cuando naciste se cogió una depre que no veas. Parece ser que es normal, pero le pilló con el pie cambiado. Para cuando empezó a pasársele y a disfrutar contigo se le acabó la baja de maternidad. Qué perverso es el sistema, ¿eh?


Las primeras navidades, además, fueron un poco atropelladas. Toda la familia de tu madre, incluidos primos lejanísimos del pueblo, decidió pasar por casa (cosa que ninguno había hecho hasta entonces) para felicitar a tu madre, que no podía con su alma. A tu padre no le gustaba nada tanta visita (ya le conoces) y además es que a las once de la noche casa uno en su casa y Dios en la de todos. Qué tío más borde.

Los tres, la mar de guapos en la felicitación que tu padre hizo para 2004.


05 – Madurez y maternidad

Pero de todo se sale. Es cierto que una vez terminada la baja se pegó unas buenas palizas a sacarse leche por las noches (es probable que tú seas un tío tan sano por eso), pero desde entonces lo del sufrir se acabó. Se lo pasa fenomenal contigo y te enseña y te cuida fenomenal. Y sois muy amiguitos, y te cuenta el cuento de por las noches, y te acaricia la espalda… una mami de lujo. Ya verás el Edipo que te espera.

En el jardín botánico. Te llevó para hacer un trabajo del cole. ¡Cómo mola trabajar! 2008.


LOS DIARIOS. Tu padre tiene la teoría de que escribir es autorretratarse. Piensa, por ejemplo, que si él hubiera hecho este librito, el librito le retrataría a él más que a tu madre. Es un pensamiento bastante estúpido pero vamos a hacerle algo de caso. Las pocas páginas que quedan son para retratar a tu madre a través de sus escritos. Basta con un ejemplo. En 2008 Julián se marchó un mes a la India, a cooperar con la Fundación Vicente Ferrer y preparar una tesis, o al menos eso fue lo que dijo. Casi cada día de ese mes tu madre le escribió un correo electrónico contándole lo que hacíais. Tú eres el protagonista de la novela, ya verás. Pero de tu madre también hay mucha información interesante. A tu padre le encantaba leerlos. A mí también.

De viaje por el sur de la India. Integradísima, ya lo ves. 2008.


05 – Madurez y maternidad

CORREO NUM. 01.- ¿Qué tal has llegado? Espero que no hayas tenido problemas con el taxi y que estés ya en la Fundación sin problemas.

tenido que volvernos, porque como iba con un chandal sin mangas, pantalones cortos y sandalias....

El bambino ha estado majete. Cuando he llegado a buscarle me lo he encontrado con el pañuelo naranja en la cabeza, sin camiseta y con el pantalón de otro niño. Los suyos han desaparecido en combate. Menos mal que previendo eso le había puesto una camiseta del Carrefour y unos pantalones que eran de hace ya un par de años... Nos han tenido que dejar una chaqueta de estas perdidas para que no pareciese un gitanillo por la calle.

En fin, ya te contaré más. Un besazo.

Eso sí, hoy a las nueve nos hemos quedado dormidos. Yo me he despertado a las nueve y media porque me he pegado un susto con un ruido, ya sabes. Me he levantado a escribirte, pero me voy a la cama enseguida. Diego se ha acordado mucho de ti. Y ha dicho que tenía que hacer los dibujos del libro para que tú lo vieras terminado. También hemos hablado de Dios. Me ha dicho que un Dios nos creó a todos, y cuando le he preguntado que quien le había dicho eso, me ha dicho que nadie. Le he contado que hay gente que cree en Dios y gente que no, hemos hablado de la teoría de la evolución… ha estado chulo, porque ha salido lo de la misa y claro, sabe que mi madre va. En fin, conversaciones filosóficas. Un besazo muy grande. Te quiero y te doy muchos ánimos para estos primeros días... CORREO NUM. 02.- El bambino está muy majete, aunque está teniendo esos ataques de mimadito que nunca tiene contigo. Yo creo que lo de levantarse a las siete también influye… Hoy, por ejemplo, no quería desayunar en el cole. Y yo le he dicho que si quiere desayunar en casa muy bien, pero que lo diga antes porque entonces hay que levantarse más temprano. Y a llorar otra vez. Solución: le he preparado una medianoche con Nocilla y se la ha ido comiendo por el camino. Para rematarlo, resulta que hoy hacía un poco de fresquete en la calle y el niño tenía frío; hemos

CORREO NUM. 03.- Siento mucho no haber estado cuando has llamado, ¡qué mala pata! Estaba comiendo y no me había llevado el móvil. Cuando he visto la llamada perdida del 91 en el móvil he mirado inmediatamente las llamadas sin contestar del fijo y lo he visto. ¿Qué tal funciona lo del skipe? Imagino que bien. Me he imaginado que habías hablado con tu madre. No sé si lees mucho el correo, pero bueno, yo te cuento cosas y ya me dirás. El bambino está muy majete. Nos llevamos muy bien los dos. En casa de tus padres se ha portado fenomenal, aunque se ha levantado a las siete y media de la mañana. Eso de ir al campamento de verano y levantarse a las siete pasa factura. Hoy hemos visto títeres en Sanse: tu padre ha ido a por mí (qué detalle) y luego me he echado una siesta. Y después, títeres. Nos hemos venido en metro; se nos ha dado fenomenal y en menos de una hora ya estábamos aquí. Si no hay problemas iremos mañana al tren de la fresa. Pero como a mi hermana se le ha pasado recoger las invitaciones, hay que ir a por ellas a la misma hora que sale el tren y tener suerte. Diego está muy ilusionado. Me he comprado un vestido que seguro que te gustaría. Y encima barato (35 euros), ¡qué más se puede pedir! ¡Ah! Y unas gafas un poco más fashion de lo normal para mí, pero cutres-baratas. Me han costado 15 euros. A ver si mi hermana me hace una foto y te la mando. Tendríamos que pensar en una hora buena para llamar y ponernos de acuerdo, porque si no... Cuando acuesto a Diego te damos un beso imaginario y te decimos que te queremos mucho. Espero que esos besos te lleguen allí y te animen un poco. ¿Cómo estás? Cuéntame porque no sé nada.... Te quiero mucho, precioso. Un beso.


CORREO NUM. 04.- Hoy el bambino ha estado muy majete. Nos hemos tragado Jesucristo Superstar por segunda vez, pero ahora no sólo el disco 2 sino también el 1. Mañana sin falta le compro un libro con la historia. Se emociona que no te imaginas. El personaje de Judas le encanta. Eso sí: cuando hemos escuchado la canción de María Magdalena y decía algo del amor, me ha preguntado que por qué decía eso. Le he dicho que es que estaba enamorada, y ha sonreído y ha dicho: ¿Eh? ¡Se ha enamorado! Con una picardía... Te envío un par de fotos que nos hemos hecho hoy y alguna de Aranjuez. Un beso. CORREO NUM. 05.- Ayer lo pasamos muy bien, vinieron a casa mis sobrinos. Diego quería poner Jesucristo Superstar cuando llegaron y yo le dije que mejor que no, claro. Y él, que “así sería una fiesta con música”. No sabe nada el bambino. De momento no le he contado a nadie lo de Jesús, pero este finde se lo diré a tus padres. Y a ver si compro el libro. Hoy vamos a intentar quedar con Javier Lanzas. Mañana estrenan por fin Kung Fu Panda... Ya te contaremos. Un beso. CORREO NUM. 06.- El bambino ha estado muy majete. Me ha contado que está Teo en su clase pero que todavía no es su amigo, y cuando le he preguntado por qué, le ha salido del alma: "es que no lo consigo". Así es que quiere ser amigo de Teo pero Teo pasa completamente. También me ha dicho que Teo sólo quiere jugar a lo que él quiere y luego me ha contado un poco que si Fabio es amigo, que si Carlitos a veces... en fin. El caso es que lo pasa muy bien en el cole. Hoy me ha dicho que ha comido al lado de una amiga suya, y cuando le pregunto cómo se llama me dice que no lo sabe. “¿Y como la llamas?” “Pues no sé, niña”. Me encanta que pueda ser amigo sin tener necesidad de saber nada, ni siquiera el nombre. Por las tardes lo que más le mola es ver la Pantera Rosa. Y en el DVD que grabé de Luis hay un

montón de episodios, así que se lo pasa genial. Ayer estuvieron todos mis sobrinos viéndolo y partiéndose de risa. Hoy se ha lavado los dientes sin rechistar. Ayer se tiró llorando 20 minutos para al final tener que lavárselos, y lo ha entendido muy bien. Me ha pedido que le vuelva a leer un cuento que cogimos de la biblioteca, que ya no es un cuento sino un libro para niños de 5 años. Es la historia de una niña que es detective. Le encanta. Voy a fijarme en la editorial y a lo mejor compro alguno. Lo que ya no quiere comprar es la historia de Jesús. ¡Dice que lo que le gusta es el disco! Y, por hablar un poco de mí, ¡cómo me duelen los brazos, especialmente el del tétanos! Y ya me he empezado a tomar las pastillas del tifus... Bueno, precioso, te quiero. Espero que hayas pasado una buena mitad del día. Un beso. CORREO NUM. 07.- Hola. Todavía estoy en la oficina. ¡Qué día! Tus padres se llevan al bambino al cine a ver Kung Fu Panda. Espero que le guste. Come todo lo que puedas, porque si no... Como dice mi hermana, tenías que haber engordado aquí para poder permitirte adelgazar allí. A mí no me vendría mal perder un par de kilitos, pero bueno, ya se verá... ¡Qué ganas tengo de ir! El bambino juega a que su papá está en la India y yo no sabía nada, y él me cuenta que estás allí, lo que haces… Suerte con tu día. Un beso. CORREO NUM. 08.- Hoy Diego ha visto por fin Kung Fu Panda y le ha encantado. Tus padres se lo han pasado también muy bien porque el bambino se ponía nervioso en las peleas y lo vivía con emoción. Luego nos han traído a casa y nos han invitado. Nos hemos acordado mucho de ti porque hemos estado en el Villa de Foz y nos hemos comido un chuletón de buey que estaba genial. Lo único es que el bambino se había quedado dormido en el coche, y casi no aguanta en la cena porque se caía de sueño. Pero literal. Espero que en el hotel, al menos, puedas desayunar bien y cenar en condiciones.


05 – Madurez y maternidad

Mañana estaremos aquí y el domingo iremos a casa de tus padres a comer. Así vamos a la piscina. Además, el fin de semana siguiente nos vamos a Sanabria y ya no les veremos, así que... Por cierto, les hemos enseñado el disco de Jesucristo Superstar y no se lo creían. Que se te dé bien tu día en el templo. Un beso. CORREO NUM. 09.- Nos vamos a casa de tus padres. Hoy tu abuelo nos ha dado otro susto. Está en el hospital porque se lo habían encontrado inconsciente y no despertaba. Pero me acaba de llamar tu madre, han conseguido hablar con él. Parece que va despertando. Por lo visto estaba muy intranquilo esta noche, a lo mejor le han dado algo para dormir que, aunque podría ser muy suave, le ha debido hacer un efecto impresionante. Esta noche le veremos a las ocho. Ayer estuve hablando con él y parecía que estaba bien. Le conté que tú no le podías llamar por el horario. Siempre me da muchos recuerdos.

dado nada por la noche, así es que no se explican por qué está así. Le hicieron un TAC y demás pruebas en la cabeza y todo era normal, dentro de su normalidad. No encontraron nada que explicase su estado. Y lo único es que tiene el riñón peor de lo normal, con la bilirrubina muy alta. Nos dijeron que igual hoy le daban el alta, pero tu madre y yo no lo veíamos muy claro. Está muy débil. Se le cerraban los ojos y no era capaz de mantener la atención más de un minuto seguido. Además de las piernas, que no le responden en absoluto. No sé si tus padres podrán estar los 15 días en la playa... Te quiero, precioso. Un beso y ánimo.

Un beso. CORREO NUM. 10.- Hoy me he ido a hacer los análisis para Repsol, y he tenido que firmar una autorización para que me hagan un test de drogas y del SIDA. Ya he firmado también un papel con las condiciones. Y me han confirmado que puedo empezar el 1 de Octubre. Así que de momento, todo bien. Me estoy empezando a poner nerviosa. Ayer el bambino y yo nos echamos una siesta de casi 3 horas y claro, aunque por la noche yo seguía teniendo un sueño alucinante, Diego no se podía dormir. Y venía al sofá, después de no dormirse en su cama, con cara de pillín -ahí sí tenía picardíapara decirme que tenía que dormir en mi cama porque no se podía dormir. Como el resto de los días no se queja, le dejé. Aunque ¡qué mal se duerme con él! Hoy a las siete ya estábamos en pie y hemos ido al cole tan contentos. La verdad es que estoy encantada con el campamento. A ver si el año que viene también tenemos suerte. Vimos a tu abuelo ayer por la tarde y estaba regular. Se supone que en la residencia no le han

CORREO NUM. 11.- Hoy he regañado al bambino y mañana está castigado sin peli. No le apetecía bajar a la calle y cuando le he dicho que yo me iba ha venido a darme un puñetazo en el brazo. Imagínatelo, con el puño cerrado y corriendo para darme. No me ha hecho nada, pero el detalle es el detalle. Total, que se ha puesto a llorar y le he dicho que podía llorar todo lo que quisiera, que no iba a conseguir nada. Y se ha callado.


Hemos estado en la plaza. Como son las fiestas del Carmen había un concierto de jazz. Están arreglando el parque de los pequeños y no sé exactamente qué es lo que harán, pero hay hasta excavadoras. Nos hemos ido al parque de los mayores y hemos visto a Martín. Me hace gracia porque solo se acuerda de mí, de Diego no. Diego ha intentado ir a jugar con él, pero la verdad es que Martín no es muy receptivo. Hoy ha merendado un montón y encima se ha quedado con hambre. Se ha comido 3 sandwiches de triángulo, uno de chorizo, otro de salchichón y otro de lomo (y no es por capricho, es que íbamos agotando existencias) un actimel, un kiwi y una rebanada de sandía. Luego nos hemos hecho unas fotos con el disparador automático. A Diego le ha encantado. Cuando pueda las paso al ordenador para mandártelas. Por la noche hemos luchado en la cama y nos lo hemos pasado muy bien. Me ha explicado cómo lo hace contigo para hacerlo igual. Luego hemos leído un par de cuentos -le encantan los pequeños de aventura de la revista Leo Leo- así que los vamos leyendo por capítulos. Cuando le he dado un beso de buenas noches me ha preguntado si me iba a trabajar otro poco. Éste es más listo que el hambre. Hoy hemos empezado a hacer los dibujos del libro de vacaciones. Los hace sobre todo para que tú los veas. Lo mejor es que cuando los dos estábamos haciendo cosas -él dibujando y yo con el ordenador- me ha preguntado que si me gustaba trabajar. Y claro, le he dicho que sí. “A mí también me encanta trabajar”, y ha seguido con sus dibujos. Y ahora sí que te dejo, que tengo la cabeza... sueño no mucho, la verdad, pero estoy agotada. Te quiero mucho, precioso. Un beso. CORREO NUM. 12.- Ya estoy en el trabajo. Te he llamado pero no contestas… Ayer fui al garaje a por la silla y el mando del coche no funcionaba (debe ser que, por

seguridad, no funciona si llevas mucho tiempo sin usarlo, ¿no?) El caso es que lo peor es que no encontraba la llave para abrir la puerta del coche porque la negra, claro, no valía. Menos mal que después de intentar quitar la tapita al mando para ver si era de la pila salió la pieza gris, que resulta que era la llave de seguridad. Así que por fin pude abrir el coche. Después, curiosamente, sí funcionaba el mando. El bambino está muy majete aunque por las mañanas, como está muerto de sueño, se pone un poco blandito. Hoy en la calle le he tenido que quitar los calcetines “para ver si tenía piedrecitas en el pie”. Pero bueno, aparte de eso y su cabezonería natural todo bien. Ayer cogimos el 149 (llegaba cuando estábamos a la altura de la parada de General Álvarez de Castro) porque íbamos un poco tarde y se enfadó porque él quería ir andando... Cuando llegamos no quería entrar porque quería mochila y no llevábamos la mochila... Esas cosas. Más: la otra noche me pidió un yogur y le di uno de naturales del Carrefour. Él quería de los otros y se puso cerril, yo le dije que no había otra cosa y él que entonces quería un Petit Suisse. Le dije “mira, Diego, el yogur está abierto y si no te lo comes se va a estropear, así que tienes dos opciones: comértelo y, si luego tienes más hambre comerte un Petit Suisse, o no comer nada e irte a la cama. Después de pensarlo (5 minutos o más, no creas) dijo su famosa frase: "Vale, está bien". Un beso. CORREO NUM. 13.- Acabo llegar. La verdad es que estoy cansadísima. Además, hoy Diego y yo hemos acabado tarifando. Cuando volvemos de estar con las gemelas suele volverse un poco desobediente. Lo peor es que cuando le digo que se está portando mal, o cosas por el estilo, me dice que las primas se portan peor. Lo cual es verdad. Le digo que me da igual cómo se porten las primas, que yo quiero que se porte bien… Pero al final, ni con esas.


05 – Madurez y maternidad

Hoy hemos estado volando las cometas, y la verdad es que de los tres era el mejor. Más que nada porque corría, y hacía falta correr porque no hacía mucho viento. Las primas son un poco sosas con los deportes. Diego decía “soy el mejor, soy el mejor” y luego iba explicando a las primas como hacer para que la cometa subiera alto. Esta mañana, hablando de que Laura había dicho algo mal, Diego me ha dicho que la iba a regañar. Y me pregunta “y si se porta muy mal, ¿le damos un azote?” Le he dicho que no, claro, y me ha respondido: “pues papá me da un azote cuando me porto muy mal”. No he sabido que contestar. Yo tengo que reconocer que con las sobrinas me pongo un poco de mal humor. Bueno, más o menos como hermana. Se pasan el día llorando para pedir las cosas o con el “mamá” en la boca todo el día. Y eso quema. Así que deduzco que estoy cansada y de mal humor por el chute de primas durante dos días seguidos. Por cierto, Diego se pasa el día cantando "en inglés" (o sea, en guachi-guachi) una canción del Mago de Oz que no sé como se llama. Él dice que es la canción de Dorita. Te quiero mucho. Y estoy deseando verte. Un beso. CORREO NUM. 14.- Hoy me ha costado despertar al bambino lo que no está escrito. Menos mal que al final se me ha ocurrido ofrecerle un chicle: he comprado un botecito de unos que a él le encantan. Hoy, de camino al cole, íbamos jugando a que él sabe las cosas y yo no, ya sabes. Que las hojas que se caen ya están muertas y las que están en los árboles están vivas... Hemos cruzado un semáforo que tenía el intermitente para los coches pero seguía en verde para nosotros, y Diego no hacía más que decir que estaban pasando mal todos los coches. La canción no es la del Over the Rainbow, sino otra que no sé exactamente en qué parte sale pero es coral. La canta a todas a hora poniendo letra guachi-guachi y moviendo los brazos arriba y abajo.

Ayer empezó a ver La princesa Prometida en el coche. Las niñas ya la han visto y les encanta. A la mitad, Diego preguntó: ¿y esta peli es muy larga? Estaba el pobre más aburrido que una mona. Al final pusieron Peter Pan 2 y se partían de risa. Diego es muy infantil todavía. Un beso. CORREO NUM. 15.- Me voy a acostar ya. Me caigo de sueño y mañana tengo una reunión desde las 9 hasta las 17 h. Todo el día completo. El bambino ha estado con las gemelas toda la tarde. Laura y él están salvajes: se quieren y se pelean constantemente. El problema es que cuando nos hemos tenido que ir a casa (hoy hemos llegado tardísimo porque han cenado en casa de mi hermana) se seguía poniendo tonto y al final me he tenido que enfadar. Pero no ha sido gran cosa; en el camino hemos jugado al gatito y el conejito (yo soy el conejito) y a que yo no tenía familia. Mañana tiene piscina en el cole. Es su penúltimo día. Ya he comprado los libros del año que viene (los encargué en la plaza de Olavide) así que otra cosa hecha. Y deseando que llegue el jueves... Te quiero. CORREO NUM. 16.- En Bilbao. Las ocho y media. Nandus y yo nos acabamos de levantar. Diego sigue durmiendo con los brazos hacia arriba. Como un tronco. Ayer se lo pasó muy bien. Natalia y él se llevan fenomenal y estuvieron jugando todo el rato: de hecho, Natalia quería que se quedara a dormir en su casa. Hablando con Nekane de con quién se iba a quedar Diego durante los 15 días, Diego dijo que si el abuelo Ramón estaba malito se tenía que ir al pueblo y que si no, pues a la playa. Vamos, que se sabe bien la canción. Está teniendo detalles muy buenos. Le preguntaron que cuándo te habías ido y dijo lo de que “yo creo que hace unos pocos años”.


Aunque también sigue cabezón, no creas. Ayer me estuvo ayudando a preparar la maleta, pero no se quería llevar su mochila porque dice que no le gusta y que es de chicas. Y que a él le gustaba más la roja. Creo que en el campamento alguien le ha debido decir algo. Le dije que era la que él había elegido, que ahora ya no tenía remedio y había que llevarse la que teníamos. Pero aún así, insistía en que no la quería. Al final le dije que si quería llevarse cuentos a Bilbao tendría que ser en la mochila, porque en la maleta no nos cabían (la llevábamos a reventar). Después de media hora decidió que mejor se los llevaba en la mochila. En el taxi que nos llevó al aeropuerto iba con los ojos cerrados. Yo pensaba que se había quedado dormido. Cuando hice ademán de despertarlo me dijo: “no, mamá, no estoy durmiendo, es que con este aire tengo que cerrar los ojos”. El taxista llevaba el cristal de delante abierto. En el avión íbamos en preferente. Diego quería le pusiera el ordenador, y le dije que hasta que no se apagara la luz del cinturón no se podía. Yo me quedé un poco traspuesta y al rato me despertó Diego diciendo que se había apagado ya la luz. Así que le puse el ordenador, pero al pobre sólo le dio tiempo a ver episodio y medio de la Pantera Rosa. Eso sí, teníamos una chica al lado que se hizo amiga de Diego. Se lo cogió en las rodillas para que viese el paisaje. Y él, como siempre, haciéndose querer. Yo creo que es un tipo resultón. En el campamento todos le saludaban con mucha emoción, y María me dijo que era muy maduro y muy inteligente. Ayer estuve jugando él a las 3 en raya. La primera vez que jugamos me ganó porque me hizo una jugada en la que podía hacer dos a la vez. Le dije “muy bueno, Diego” y se puso más contento... Pero luego empezó a jugar con Natalia y me convencí de que había sido por casualidad. Natalia y él empezaban cada uno en un lado, jugando a ver quién la hacía antes pero sin preocuparse de que el otro la hiciera. El que empezaba era el que ganaba. Me partía de risa al verles jugar... Diego se acaba de despertar. Aquí son las nueve de la mañana. Está muy contento. Ayer Nandus le regaló una barca de playmobil con dos marineros

y según se ha levantado ha dicho que hay que montar la barca. Le acaba de decir a Nandus que es muy lista porque sabe montar la barca. Le está contando que cuando nos hemos venido aquí hemos cerrado la puerta con llave. “¿Sabes por qué?” le dice “Para que no entren los ladrones”. Está un poco obsesionado con el tema de los ladrones. Me preguntó si contaban mentiras, y cuando le dije que para robar muchos mentían pues era ya lo peor para él... Bueno, vamos a desayunar. Voy a intentar mandarte esto. A partir de ahora, intentaré escribirte un testamento como este todos los días. CORREO NUM. 17.- Son las seis y cuarto de la tarde del sábado. Hoy Dieguete ha tenido un día sembrado. Está parlanchín total. Ahora está viendo por segunda vez (la primera ha sido hace dos horas) El tiovivo mágico. Le ha gustado mucho, muchísimo: tiene los ingredientes que a él le interesan (soledad, buenos, malos, aventuras...) y estaba ansioso por saber quiénes iban a ganar al final. Por supuesto, la vamos a grabar y nos la llevamos para casa. Hoy hemos comido en casa de Sole y se ha puesto a contarle a la madre de Nandus cosas de la abuela Ramona. Cuando me lo ha dicho le he preguntado: “pero ¿de la abuela Ramona o del abuelo Ramón?” “De la abuela Ramona”, me ha dicho. Le he preguntado qué cosas eran: “pues... que está ya en el cielo y que era muy buena y... esas cosas”. En la comida se ha tomado todo el arroz (hoy hemos comido arroz con pollo). Habíamos hecho el trato de que si se tomaba un helado al irnos de la playa se comería toda la comida, y ha cumplido su promesa. Se lo ha comido todo. Nandus y yo hemos repetido un poco de arroz, pero él ha dicho: "Bueno, aunque está muy rico yo no voy a repetir". Cuando hemos venido de la playa Nandus y yo hemos subido a lavar los bañadores y él se ha ido con Sole a su casa y se ha duchado allí. Con toda naturalidad. No sólo se lo está pasando genial sino que es como si estuviese con la familia. Habla igual que cuando está en casa y se va con cualquiera. Está siendo un viaje muy agradable.


05 – Madurez y maternidad

Esta noche dice que ha tenido sueños raros. Eran de colorines y tenía miedo. Así que a las cuatro de la mañana ha despertado a Nandus diciendo: “mamá, mamá... no me puedo dormir”. Nandus se ha ido a su cama y Diego y yo hemos dormido en la de Nandus. Pero debía tener miedo de verdad, porque luego le ha costado dormirse. Cuando esta mañana le hemos dicho que nos contase el sueño ha dicho que los sueños no se pueden contar. Y todo ha empezado porque ha dicho en el desayuno: “Nandus, ayer te vi en un puente”. Nosotras le hemos mirado extrañadas y él, después de pensar, ha dicho: “¡Ahí va, si era mi sueño!” Ya no ha dicho nada más. Sólo sabemos que estaba Nandus en un puente, que había colorines y que era muy raro....

porque yo les dije que no lo dijeran- se me debió quedar en el subconsciente. El sueño ha sido raro-raro.

En la playa ha disfrutado un montón con las olas. Eran muy grandes, así es que estábamos Sole, Nandus y yo con él para levantarle cuando venían. Lo ha pasado genial. Eso sí; cuando han venido dos o más olas seguidas que le han tapado completamente nos hemos ido a la orilla porque se ha asustado un poco. Ayer en la casa de Liendo lo pasamos fenomenal. Ya sabes cómo es la hospitalidad de Alfonso y Alberto, y de todos en general. Un lujo de viaje, la verdad. Diego se lleva muy bien con Iratxe, con Goiuri y con Natalia, y eso que Iratxe y Natalia pasan de los demás cuando están juntas. Estuvieron jugando a un montón de cosas. En la piscina, que parecía nuestra porque sólo estábamos nosotros, iba con un churro, intentando hacer el perrito para demostrar todo lo que sabía hacer. ¡Ah! Y Alberto hizo un pastel de zanahoria que le encanta a Diego. Tendremos que pedirle la receta. Te quiero. Ya me contarás qué tal la de Batman... CORREO NUM. 18.- Hoy me he despertado pronto porque he tenido sueños raros, tal como diría Diego. Tenía como miedo porque ayer, en la cena, Nandus y Sole estuvieron hablando sobre El resplandor y, aunque no contaron casi nada -

Diego todavía sigue durmiendo. Ayer se acostó a las once porque llegamos a casa a las diez y algo y tuvimos que cenar después. Fuimos a un bar que da comidas gigantes. Ya lo pone en la carta: todo es mega algo o super nosequé, aunque la realidad supera con creces lo que tú imaginas. Para que te hagas una idea, los sandwiches se hacen cortando a lo largo un pan de molde tamaño mediano y tienen 4 pisos. Los que pedimos tenían huevo, bacon, queso, cebolla, lechuga… estaban buenísimos. Diego intentó comerse un cuarto de sandwich pero no pudo con él. Dijo “no puedo más, mamá” y “me voy a la cama” todo seguido. Estaba muerto de cansancio. Para que quiera irse a la cama por iniciativa propia…


Por la tarde estuvimos en un parque cerca del Guggenheim que tiene los aparatos como los del retiro, con muchas redes y mallas para trepar. A Diego le daba algo de miedo pero quería intentarlo. Había una malla muy alta y Diego la cruzó dos veces. Ronaldo, el novio de Sole, estaba pendiente, sobre todo a la bajada. Con Ronaldo hizo un comentario muy gracioso. Sole había quedado con él y vinieron con nosotros. Les presentamos pero, al no decirle quien era, preguntó: “mamá, ¿porque este chico viene con nosotros?” Cuando le dije que era el novio de Sole se quedó más tranquilo. Y hasta cogió confianza, sobre todo cuando subió con él a las cosas del parque. Cambio y corto. Te quiero. CORREO NUM. 19.- Hola Julen. Hoy es nuestro último día y es una pena porque lo estamos pasando genial. Vamos a ir a San Juan de Gaztelugatxe (o así) que la verdad es que hace un montón de años que no hemos ido. El día está un poco gris, pero seguro que lo pasaremos bien. Vienen Nekane y Natalia, y también Pedro con las niñas. Ayer estuvimos en el parque de Cabárceno. A Diego le gustó, pero tampoco es que los animales le emocionen. Eso sí, ver un montón de osos tan cerquita fue muy chulo. Diego estaba más pendiente de si la gente estaba haciendo cosas mal (dar de comer a los animales, subirse a las vallas, etc. Suele respetar las normas, y querer que las respeten...). Ya te conté que a un niño que se subió a una valla le dijo que eso no se hacía y, en vista de que el otro no le hacía caso se fue a su padre y le dijo: "¿Eres tú su parrrre?" Antes había estado hablando con el niño sobre lo que no se puede hacer, sobre lo que ponen los carteles... Antes de llegar a casa de Nandus pasamos un rato por el parque. Ellos venían en el coche de Nekane –del nombre de Nekane siempre se olvida y dice cosas como "la que es la mamá de Natalia"– y llegaron antes. Cuando llegamos Nandus y yo vino corriendo y me dijo "Mamá, hemos llegado antes que ti" y se fue a montar en el trenecito. Al rato vino otra vez corriendo y me

dijo "mamá, he hablado con un niño de 2 años" y corriendo. Y así toda la tarde. Bueno, por hoy te dejo. Por cierto, he visto en el periódico lo de los atentados de la India y me asustado un poquito porque decían que habían puesto las bombas en mercados, trenes... no se, se lo voy a comentar a los de la agencia. Un beso. CORREO NUM. 20.- Hola precioso. Ya estoy aquí sola. ¡Dios mío! Dos días sola y sin trabajar... No sé qué voy a hacer... El bambino se ha quedado tan pichi en tu casa. Le he preguntado: “¿quieres que le diga algo a papá?” Y me ha dicho “Sí, que me lo estoy pasando muy bien”. Conclusión, está disfrutando como un enano. Hoy ha visto por sexta vez “El tiovivo mágico”. Y ya la han visto también tus padres y tu hermana. Nos hemos reído mucho cuando Diego le ha contado a tu padre que Natalia no podía venir porque no tenía "sapaporte". Ha estado jugando con ella en el aeropuerto, se llevan muy bien. Él le va contando a todo el mundo que su amiga Natalia tiene el pelo amarillo-rubio. También ha hecho un dibujo en el avión, para un concurso de dibujo infantil. Si ganamos nos tocaría un viaje a Eurodisney. No hace más que preguntar que cuándo es el concurso, y eso que ya le he explicado que nosotros ya hemos participado y que en septiembre unas personas elegirán el mejor dibujo y darán el premio. Ha dibujado a Emilio con nubes y lluvia en la mitad de la hoja, y en la otra mitad un león con sol y nubes pero sin lluvia. La lluvia le encanta. Y es un cotilla de mucho cuidado. Me ha llamado Ana Marazuela por los atentados y me pregunta Diego: “¿con quien hablas?” y le digo por lo bajito, “con Ana” y él “¿qué Ana?” Tu madre le ha dicho que era Ana la de Segovia, y como me ha oído hablar con ella de sus vacaciones me ha preguntado al colgar: “mamá, ¿me cuentas cómo se lo han pasado Héctor y Alonso en sus vacaciones?”. La pena es que he podido contarle muy poquito; que habían estado en Tarragona y que se lo habían pasado muy bien. Un beso.


© Tucán Producciones 2008


Ana