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A detalle. Juguetes Populares Mexicanos D. R. © Ana Sofía Zambrano Ruy Sánchez, 2013 Diseño y edición: Ana Sofía Zambrano Ruy Sánchez D. R. © Fotografías de los autores mencionados en el Índice Fotográfico.

Impreso en MADS México Prado Sur 245 Lomas de Chapultepec, C.P... 11000, México DF ISBN: 978-607-11-1290-3 Primera edición: Abril 2013

Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, de la editorial.

CONTENIDO 6

Introducción

de madera y guaje

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de madera, hilo y mecanismos

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de VIDRIO, tela, palma Y MAÍZ

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de barro, papel, lata y plástico

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índice de imágenes

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AGRADECIMIENTOS

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INTRODUCCIÓN Los juguetes son como una ventana recreativa y bella donde los niños se asoman al mundo real, al mundo de los adultos que serán. Son objetos cuyas formas y colores estimulan la imaginación y la creatividad. Para mí el juguete tradicional mexicano cumple esa función. Sin duda se trata de objetos que despiertan los sentidos y hasta las emociones en sus destinatarios e incluso en quienes los contemplan con admiración. Lo que siempre ha llamado mi atención es que están hechos a mano con gran destreza y gracia. No pasaron por un proceso industrial donde cada juguete es idéntico al siguiente. El hecho de ser un producto manual le confiere características particulares como la sencillez, la habilidad en su elaboración, la armonía de las formas, las diversas texturas que producen los materiales utilizados, el ingenio y un sabio concepto de belleza. Además de divertido tiene un fondo desinteresado como si su objetivo último fuera dar más de lo que se espera de él. Estas características facilitaron el contacto con sus usuarios, los niños, que se van a relacionar con ellos de manera inmediata. Los materiales de los que están hechos ayudan a intensificar esa relación táctil: juguetes de madera, de barro, de palma y tule, de cartón, de hojalata, de guaje y

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demás materiales. Durante muchas décadas estos juguetes fueron, y en algunas partes aún siguen siendo disfrutados por los niños mexicanos. A mi lo que me llama la atención no sólo es el juguete en sí, sino precisamente todos estos materiales con los que están hechos y que crean vida. Es decir, cómo el diseño de estos objetos lúdicos puede crear también emociones. ¿Por qué al ver una muñeca de trapo, un trompo de colores, un puerquito de barro de alcancía o un caballo de cartón sobre un palo dejamos ir de manera casi impulsiva una sonrisa? He visto los ojos de asombro en niños a quienes les he obsequiado un trompo de colores o un balero y cómo sus manos se han deslizado por ellos buscando que sean suyos completamente, como si quisieran comerlos con los ojos y al mismo tiempo, los he observado jugar por horas de manera obsesiva. Desde que empecé a interesarme en este tema, he pasado muchas horas observando los juguetes que he adquirido en mercados o en casa de mi abuela. Este tipo de juguetes ya no forman parte de la diversión de los niños de hoy, como tampoco las canciones y juegos de ronda que solían jugar mis padres de niños. Sin embargo, los juguetes

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tradicionales han mantenido su magia, su forma particular de estar en este mundo. En este trabajo mi interés esta enfocado no solo al juguete en sí, sino a las formas y los detalles que lo conforman. Tratando de entender desde su diseño el misterio de su permanencia. He intentado explorar cada uno de esos juguetes desde dentro como si quisiera hacer una especie de radiografía, para eso mi cámara resultó una herramienta de suma importancia. Y gracias a la cercanía que alcancé a través de la lente, descubrí que los detalles de cada objeto en sí mismos, me sugerían nuevas perspectivas para abordar el fenómeno juguete tradicional. Al ir desarmando a cada uno, las imágenes aparentemente desarticuladas que iba obteniendo, iban creando nuevas composiciones que me parecían estéticamente interesantes, en sí mismas adquirían vida. Cada uno de los juguetes que analicé fue fragmentado tratando de no perder de vista el juguete en su conjunto. Algunos me permitían una disección mayor, otros se negaban a perder colores y formas. Cada uno me planteaba un problema distinto, por lo que fue muy difícil hacer una selección final de cada foto.

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Por otra parte en esta búsqueda no fue mi intención descontextualizar a estos objetos junto con sus detalles. La idea original era mostrar a los juguetes en los lugares donde se utilizan, puse los carritos sobre el piso o en el pasto, las muñecas en una silla o una mesa, la lanchita en el agua, la pirinola girando sobre una mesa o en el suelo. Al afocar la cámara hacia los detalles, el fondo, es decir, su contexto, tendía a fusionarse con la forma o el color del juguete creando imágenes individuales que no me alejaban del concepto juguete tradicional pero que enriquecían mi perspectiva por los nuevos ángulos que aparecían. La yuxtaposición de texturas, de formas y colores me ayudaron a crear una visión plástica personal. Creo que los detalles que logré conjuntar dan un panorama general y particular de estas formas. Claro que no es un trabajo exhaustivo ya que tuve que dejar muchos juguetes fuera. Y creo que las posibilidades son infinitas como son las de los caleidoscopios. Después de esta inmersión tan particular en ellos y de constatar que los detalles me revelaron secretos formales que había imaginado, estoy convencida de su gran valor y su efectividad. Y sobre todo de su calidad estética.

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VIBORITA

Te la digo una vez: en su danza serpentea sempiterna adivinanza. La ropa sucia muda en su andanza. Te la digo otra vez: Sempiterna adivinanza serpentea en su danza. La ropa sucia muda en su danza.

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Cestería ®Ana Sofía Zambrano

Trompo y cuerda ®Ana Sofía Zambrano 

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Reimpresión