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DÍA 4: jueves 18 de julio Educación y Cultura: Reconciliación Elaborada por Paz y Competitividad1

“La cultura se adquiere leyendo libros; pero el conocimiento del mundo, que es mucho más necesario, solo se alcanza leyendo a los hombres y estudiando las diversas ediciones que de ellos existen” Chesterfield, Lord

INTRODUCCIÓN Es precisamente a partir de la lectura de las diferentes ediciones de los hombres y mujeres que participaron en la semana de reflexión de la Redprodepaz, desde donde el presente escrito pretende dar cuenta de aquellos pensamientos elaborados a través del tiempo, que en lo colectivo recobran sentido a partir de los diálogos y los conversaciones provocadas con un objetivo principal: conocernos y reconocernos en el marco de la Educación y la Cultura como ejes estructurales de la reconciliación y la paz. Este documento, entonces, se constituye en un insumo para la memoria analítica del encuentro, ha sido estructurado en cuatro apartados que abordan diferentes dimensiones de las conversaciones derivadas de los acercamientos que coinciden con una guía orientadora propuesta por el equipo responsable del evento. La organización y el análisis de la información partió de un sistema categorial sugerido por el equipo sistematizador 2 , el cual mantuvo una constante vigilancia en el manejo, el uso, el análisis y la interpretación de la misma, a la luz de las orientaciones que se mencionaron en el párrafo anterior.

RECOGER APRENDIZAJES A partir de la socialización de los aprendizajes colectivos, se pretende, a continuación, presentar una lectura trasversal de las experiencias desde una propuesta de reflexión categorial de las mismas, orientada hacia las evidencias

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Memoria elaborada por el equipo sistematizador de Paz y Competitividad de la Universidad Autónoma de Manizales 2 Paz y Competitividad. Universidad Autónoma de Manizales. Programa de Desarrollo y Paz.

 


más recurrentes desde las narraciones y los puntos centrales desarrollados por los ponentes.3 Una primera aproximación a la lectura de las experiencias desde la educación y la cultura, hace referencia al contexto del desarrollo de las mismas, el cual se caracteriza por el abandono del Estado, una baja escala de valores, la falta de reconocimiento de algunos habitantes de los patrones culturales, y un alto nivel de conflictividad sistémica 4 , el cual es atribuido en gran parte a la presencia en el territorio de megaproyectos, cultivos ilícitos, grupos armados, corrupción entre otros, lo que genera desarticulación de liderazgos y desconfianza.

Desde la educación, las experiencias evidencian las orientaciones del sistema tradicional que en algunas ocasiones trunca los planes de vida de los pueblos y no dan respuesta adecuada a las personas en medio de la diferencia, además del acceso limitado a los cupos, y los bajos niveles educativos; sin embargo la situación que hace más compleja la lógica y la realidad de los territorios tiene que ver con la falta de capacidad de sus habitantes de percibir las potencialidades y riquezas del mismo y de las personas que lo habitan, situación está que alimentan los sentimientos de desesperanza y limita la construcción colectiva de visiones de futuro de los mismos.

                                                                                                                          3 4

Las categorías propuestas hacen parte del ejercicio analítico del equipo sistematizador. Se hace referencia a conflictos de orden económico, social, político, armado; entre otros.

 


Sin embargo, frente a este panorama el reconocimiento de las de lecciones aprendidas aporta elementos de gran valor para que desde allí se identifiquen y se potencien escenarios de reconciliación y paz en el territorio. En cuanto a la formación, los aprendizajes nos hablan de la urgencia de avanzar hacia la integralidad, la pertinencia, la contextualización y la innovación de la misma5 más allá del discurso académico, para que desde la acción reflexionada responda a las necesidades y a las visiones de las comunidades locales que favorezcan los derechos de sus habitantes, sus cosmovisiones y la apropiación del territorio. Es importante que se profundice, además, sobre la problemática y los conflictos territoriales, se custodien los principios del entorno y desde allí se contribuya con la superación de la crisis humanitaria de los pueblos, el desplazamiento forzado, la violencia contra las mujeres, el reclutamiento y conflicto armado entre otros. Para que dichas transformaciones en los procesos educativos se aproximen a los resultados esperados, se requiere que los programas de formación sean tejidos de manera colectiva y que las investigaciones que los soportan se conciban como procesos naturales que conduzca a cambios reales.6 Sobre la cultura, la apuesta gira en torno a adelantar procesos de recuperación y reconocimiento de la misma, imprimiéndole un enfoque de derechos y de valores humanos donde la espiritualidad juegue un papel preponderante. Aquí la solidaridad y reciprocidad de las unidades indígenas, la dignidad de los campesinos y los negros, y la autonomía de los mestizos deben dejar huella en las demás culturas, al ser concebidas estas como factor de presión colectiva para trabajar la paz y la reconciliación, es decir, el buen vivir como condición indispensable para afrontar momentos difíciles, en armonía con la naturaleza. La consolidación de apuestas de futuro desde las dos categorías abordadas anteriormente valida cada vez una comunidad que piense participativamente en el desarrollo de las alternativas, tomando como eje la población en la construcción de visiones en consenso. Estrategias como los consejos rotativos y la creación de equipos de garantes entre otros, generan y consolidan la confianza desde los procesos y las estrategias de participación y promueven el relacionamiento a partir de la negociación y el trabajo colaborativo entre diferentes instancias7 . Esta visión panorámica que presentan las unidades de análisis derivadas de la lectura transversal de las experiencias arrojan aprendizajes que                                                                                                                           5

Solamente desde allí podrá ser considerada como un eje fundamental para la reconciliación y la paz. 6 Investigación aplicada. 7 Gobierno nacional, Diócesis, Alcaldías, Empresa Privada, Universidades, los PDP con el acompañamiento de las entidades de apoyo, entre otros.

 


necesariamente, al ser situados en diferentes contextos, pueden provocar innovaciones sociales, culturales y educativas que nuevamente deben ser sometidas a la validación de los territorios concebidos estos como construcciones sociales. La estrategia recomendada para leer los aprendizajes parte de concebir el desarrollo individual como condición básica para generar interacción, participación y confianza a la hora de construir redes de apoyo, amigos y vecindad, que posibilitan el intercambio de pensamiento y de conocimiento de manera colectiva. Dicho desarrollo requiere de la generación de lugares de encuentro para lo social, lo cultural, la paz y la reconciliación. Tales lugares deben anclarse en procesos formativos, que desde la planeación de los mismos garanticen avances en dinámicas sociales, y contribuyan con la consolidación del tejido social.

Estos espacios de encuentro 8 deben siempre presentarse en clave de potencialidades9 que posibiliten la articulación de liderazgos, la armonización de las agendas públicas con las privadas, la consolidación de un proyecto educativo cultural y el cambio de percepción del ejercicio político, para que desde allí se pueda reconocer, querer y ordenar el territorio, teniendo como base el cuidado por la naturaleza y el desarrollo humano y social.                                                                                                                           8

Formales e informales Posiblemente partiendo de las restricciones, pero sin caer en la tentación de agotarse en ellas, debe ser propositivo visionario, situado y real. 9

 


El cierre de la lectura transversal de las experiencias, se deriva en este caso de la identificación de las apuestas emergentes del encuentro con las mismas. En este sentido, recuperar el derecho a la cultura, a sus valores y a la espiritualidad; concebir los valores como pegantes ideológicos para construir la ética; armonizar el sistema propio con el sistema educativo nacional; superar los subsidios por apuestas estructurales de cambio, realizar análisis profundos para generar propuestas de paz estables y duraderas centradas en la memoria histórica y avanzar en la construcción de la cultura de la legalidad;   se convierten en temas estratégicos a la hora de pensarse la educación y la cultura desde los criterios clave para la convivencia democrática.

PREGUNTAS A LAS EXPERIENCIAS Este aparte sugiere la resignificación de saberes, a partir del encuentro del auditorio con los ponentes, mediante una conversación basada principalmente en los puntos centrales sobre los cuales se dan las respuestas, los aspectos en común y el distanciamiento entre los mismos, así: ¿Cómo se ve la dimensión de la reconciliación en las experiencias? En cuanto a este interrogante, ellas 10 centran su mirada en apostarle a la reconciliación desde el ejercicio pleno de los valores humanos, sociales y comunitarios que garanticen la armonía y concilien las diferentes formas de vida. A pesar de la gran coincidencia, el énfasis o la apuesta de cada ponente se centra en cierto tipo de valores de acuerdo a su contexto y a su accionar particular; es decir, en un escenario el acento está puesto en la solidaridad, la compasión y la reciprocidad como elementos innegociables a la hora de hablar de reconciliación en términos de justicia; desde otro ángulo se sugiere que más allá de la reconciliación se reflexione sobre la vida en conexión plena con la naturaleza; el último hincapié recae en el perdón como fin último de la reivindicación de los derechos e inclusión de los contrarios.

¿Cómo se entiende la autonomía? En este aparte el consenso general y permanente parte de concebirla como la capacidad de toma de decisiones de manera participativa, desde el conocimiento del contexto, de la realidad y la vida misma, que posible orientar los propios procesos de formación y gestión. Cabe resaltar la coincidencia total de las experiencias frente a la comprensión de esta categoría.                                                                                                                           10

Las experiencias.

 


¿Cómo se trabaja la formación de la conciencia? Para avanzar en este propósito las lecciones aprendidas recomiendan partir de la identidad cultural, reconociendo cosmovisiones que validen lo humano, lo social y lo territorial y que dinamicen los procesos de cambio y de transformación desde el sentimiento, el pensamiento y la acción. Cómo un posible desencuentro se opta más bien por formar una responsabilidad personal no colectiva frente a la toma de decisiones que tienen que ver con el bien común; es decir las cosas dependen de cada sujeto. ¿Cuál es la estrategia que los Programas de Desarrollo y Paz utilizan para incorporar la educación en múltiples momentos de tensiones? Desde el consenso se hace visible que las estrategias que se utilizan desde los Programas de Desarrollo y Paz para incorporar la educación en múltiples momentos de tensiones, parten desde la construcción colectiva e intercultural del conocimiento situado, lo que posibilita generar nuevos planes de vida desde la autogestión y la participación en contextos adversos. Las apuestas entonces, se conciben primero centrando el énfasis en la solidaridad como sello identitario de una de las experiencias; el segundo énfasis se centra en la reflexión y construcción colectiva de visiones de futuro desde el presente orientadas hacia la persona, la comunidad y sociedad con que se sueña, y el tercero sobre la consolidación de nuevos proyectos de vida centrados en la participación y la autogestión. Es importante recalcar que las posturas que presentan las experiencias son complementarias, lo que implica encuentro y no distanciamiento.

 


PROBLEMATIZANDO LAS APUESTAS Para este momento y mediante una metodología participativa se propone una reflexión colectiva mediante preguntas orientadoras frente al tema estratégico de Cultura y Educación, centradas en la reconciliación y en la identidad. Estás reflexiones documentadas, dan cuenta de los puntos de vista que surgen de las conversaciones e interacciones de los diferentes actores de las regiones presenten en la discusión, haciendo énfasis en los encuentros; además permiten también identificar los desafíos generales que se plantean. La dinámica del dialogó se centra entonces en tres preguntas orientadoras; donde las respuestas, para afectos de acercamiento a la memoria analítica se ordenan categorialmente, así: ¿Qué implica un proyecto de reconciliación desde lo local, lo regional y lo Nacional? El primer acercamiento a la reflexión tiene que ver con las exigencias a los procesos de educación, para avanzar hacia un verdadero proyecto de reconciliación. En este sentido, la gran coincidencia radica en reconocer la formación como el escenario principal para dinamizar este tipo de proyectos, ya que desde allí se deben posibilitar los cambios culturales y de paradigma frente a la verdadera reconciliación y por supuesto frente a la paz. Esta educación, entonces, debe superar la formalidad e incluir la informalidad y no la formalidad, es decir, suponerla como una acción incluyente para la vida, donde se contemplen entre otros aspectos, el respeto por la diferencia, la educación en derechos y deberes, y la pedagogía ciudadana como una estrategia para potenciar la cultura como vehículo de reconciliación. Este último elemento permite, en el marco del fortalecimiento de la Ciudadanía Política, la construcción o el robustecimiento de espacios reales y legítimos de participación generando acuerdos de autonomía política, es decir, aprovechar la política como la capacidad de pensar la sociedad que queremos. Este pensamiento es válido cuando permite generar alianzas para la construcción de la paz, garantizando una estructura integral para la misma desde la generación y puesta en marcha de proyectos políticos incluyentes, con posibilidad de incidir en la formulación de políticas públicas en dicha materia, además de convertirse en principios orientadores del pensamiento y la acción de los Programas de Desarrollo y Paz. Las reflexiones anteriores solamente cobran sentido cuando se sueñan y se piensan en el marco de un Territorio concebido más allá de lo local, donde el discurso no se agote en lo regional y transcienda a lo nacional. Es precisamente a partir estas características territoriales desde donde se pueden  


construir proyectos de vida reales con la comunidad, aumentando las capacidades para la ejecuci��n de acciones colectivas en beneficio del perdón y la reconciliación. Estas acciones colectivas se deben derivar necesariamente de la identificación de las causas, consecuencias y actores del conflicto y de los conceptos que las orientan, 11 como también de sus realidades concretas para desde allí recuperar la confianza, a partir de la incorporación una actitud ética desde el ejercicio de los valores humanos y sociales como la honestidad y la solidaridad. El cambio entonces que se promueve desde aquí a partir de la recuperación de la confianza, requiere también nuevas formas de relacionamiento desde las orientaciones éticas, que superen la visión de reconciliación desde las víctimas y trascienda a la generación de estrategias integrales para su atención; es decir desarmar las almas y los corazones a partir de un proceso de sanación interior que permita superar el trauma y el dolor, adelantando inicialmente procesos de acompañamiento psicosocial desde lo personal que transciendan a la afectación directa. Es importante también tener presente que la reconciliación no se agota en el perdón, sino en el acceso a la garantía de los derechos y a la vida misma…el buen vivir. En conclusión, los retos que supone un proyecto de reconciliación transitan desde una urgente aproximación conceptual que permita comprender la diferencia entre estado y nación para la instalación del mismo, y desde allí contribuir a la creación de condiciones institucionales para la paz, fundamentadas en la equidad y la igualdad para todos; hasta una apuesta decidida de los programas de Desarrollo y Paz como actores fundamentales en materia pedagógica que orienten procesos en los territorios hacia el perdón y la reconciliación, soportados en la memoria histórica que permitan hacer visible el pasado a las nuevas generaciones. ¿Cómo construir y potenciar actores de paz desde los procesos culturales e identidades territoriales? Continuando con la misma línea de análisis, se privilegia nuevamente la educación como punto de partida para la construcción y potenciación de los actores de paz, proponiendo inicialmente una ruta que derive en un pensamiento colectivo frente a la categoría de estudio; reconociendo el territorio como escenario fundamental para adelantar los procesos de formación desde su identidad y las manifestaciones culturales propias del mismo.

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Conflicto, perdón, reconciliación y paz.

 


Esta tarea implica no solo identificar experiencias significativas en cultura, educación y paz 12 y aprender de ellas; sino también avanzar hacia innovaciones pedagógicas culturales que garanticen el reconocimiento y aceptación de la misma en el marco de la reconciliación y la paz, centrar además el trabajo educativo en la familia, la niñez y la juventud a partir de la implementación de pedagogías ciudadanas motivadoras que nutran el espíritu de los actores de la convivencia pacífica. En cuanto a la Cultura, se hace un llamado urgente a recuperar y valorar la memoria ancestral de los pobladores de los territorios, para desde allí reconstruir, mantener y proyectar las identidades, no solo desde la cosmovisión, sino también desde los procesos y la gestión cultural con enfoque diferencial. Es importante también en este sentido diseñar estrategias para el fortalecimiento de los procesos patrimoniales visibilizando constantemente los elementos propios de cada cultura, a la hora de pensar en la construcción de actores de paz.

Tanto la Educación como la Cultura tienen garantizado su escenario propio en el territorio, el cual brinda innumerables oportunidades de formación situada para la paz. Se propone entonces en este sentido, generar espacios de encuentros interculturales donde se incorpore una mirada glocalizada del territorio para dar respuesta incluyente a las problemáticas derivadas de los conflictos y la violencia13, reconociendo en este ejercicio la visión del territorio,                                                                                                                           12 13

Cátedra para la paz. Sin desconocer cómo pensar el problema del territorio desde la globalización.

 


de reconciliación y paz que tiene los jóvenes como sujetos potenciales a la hora de pensar en actores de procesos de convivencia pacífica. Para apalancar estas iniciativas es importante generar procesos de planificación en el territorio de abajo hacia arriba, que evidencien un cambio conceptual y metodológico en la planificación de los procesos de paz; además de participar en las instancias que ya han sido creadas y avaladas para tal fin.14 Este modelo y las instancias mencionadas anteriormente deben mantener una actitud vigilante y ser garantes del ejercicio de los valores como prenda de legitimidad de los mismos, basados en el reconocimiento de la ética, la igualdad y el respeto por la diferencia en todos las acciones propuestas; incluyendo además los diálogos intergeneracionales para potenciar el contenido axiológico de la planificación. Los desafíos entonces para la construcción de actores de paz desde los procesos culturales y las identidades territoriales se resumen en las siguientes ideas centrales: • • • •

Desaprender prácticas violentas y aprender nuevas prácticas de transformación de los conflictos. Vincular los medios de comunicación a la construcción y potenciación de verdaderos actores de paz. Articular los Programas de Desarrollo y Paz a la formación de actores de paz en los territorios y las regiones. Construir sentidos y significados para la paz y la convivencia.

¿Cómo construir identidades que permitan superar las lógicas binarias de amigo/enemigo e inclusión/exclusión? La reflexión de este apartado supone una condición sistémica que invita a pensar la paz como una construcción con dimensiones humanas, sociales, espirituales, políticas y económicas; que requiere de lecturas integrales y policulturales de la misma. Para el caso concreto de la superación de las lógicas binarias se parte de la visión integradora de la educación, la cultura y los valores humanos; interrelaciones que han predominado en el documento que se presenta en calidad de memoria analítica, derivado de las conversaciones y posturas de los ponentes y el auditorio en general.15 Una entrada por la Cultura, nos invita inicialmente a mantener el sentido de pertenencia y arraigo hacia la misma; pensado desde el relevo generacional y                                                                                                                           14

Consejos Municipales de Convivencia La tarea de los equipos sistematizadores radica en dar cuenta de las interrelaciones derivadas de los diálogos y las conversaciones, no de crear su propio relato. 15

 


la recuperación de prácticas ancestrales tradicionales, que se vinculen desde la Educación, con el mantenimiento y conexión permanente con los principios y valores humanos. De dicha conexión deben emerger modelos educativos centrados en la paz y la reconciliación que permitan adelantar procesos de formación integrales, contextualizados y pertinentes, donde se potencie la diferencia y la lógica de los contrarios como una fortaleza y no como una amenaza, para desde allí construir acuerdos de convivencia y paz donde se re signifique el valor de la vida digna… del buen vivir; recuperando la identidad, la igualdad y el reconocimiento del otro como parte de la ética. Los desafíos entonces se centran en adelantar estrategias de comunicación masiva para la paz y la reconciliación, donde los Programas de Desarrollo y Paz compartan sus experiencias y reconozcan las dinámicas de otras similares; identificando espacios y acciones que representen intereses común. Es importante también desde los imaginarios colectivos perpetuar la diferencia como potencialidad para catalizar la experiencia del otro desde la aceptación y el respeto, mediante mecanismos de educación y formación, involucrando también a los Programas de Desarrollo y Paz como actores fundamentales, donde se generen modelos educativos para la construcción de identidades. VISIONES PROSPECTIVAS Aprovechando el reconocimiento académico y/o institucional de los expertos16 se sometieron los resultados del dialogo del día (experiencias significativas y mesas de trabajo) a juicio de los mismos, mediante un conversatorio que permitió identificar sus perspectivas diferenciales y las posibles rutas de acción para la consolidación de escenarios de paz, en el tema estratégico de cultura y educación, desde la reconciliación y las identidades. Al introducir el tema se hizo énfasis especial, por parte del moderador, sobre la importancia de generar capacidades que cumplan con el propósito de la paz, en el marco del gusto por la verdad, ya que se ha identificado que la educación no tiene que ver solamente con la excelencia, sino también con el desempeño interior. Hablar de educación y cultura es pensar además en relaciones de convivencia en las que participan proyectos orientados al bien común y al interés superior.

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Alejandro Ángulo- Cinep. Antanas Mockus. Ricardo Esquivia-Iglesia Menonita.

 


EJES CENTRALES DE LA REFLEXIÓN DE LOS EXPERTOS, Y RUTAS DE ACCIÓN PARA LA CONSOLIDACIÓN DE ESCENARIOS DE PAZ La lectura transversal del conversatorio partió precisamente de la identificación de los acentos que cada uno de los expertos le otorga a la educación y a la cultura, como nicho fundamental para la paz. Dichos acentos derivados de sus posturas y de la conversación con los postulados del día se traducen en tres escenarios potentes, que tienen que ver no solamente con apuestas conceptuales, sino que también develan posibles rutas o estrategias metodológicas que deben ser contempladas por los agentes de cambio en materia de reconciliación y paz en el país. Partir entonces del reconocimiento de la Compasión17, como uno de los ejes centrales de la conversación, deja completamente claro que solo la educación para el cambio es aquella que se centra en dicho principio, pues es la única que verdaderamente permite sufrir con el otro, también bailar con el otro… ser parte de, para construir una verdadera convivencia. Debe permitirnos también abrir los ojos frente a las realidades que están ahí y no vemos, o vemos con los propios ojos y no con los de los otros, de los que sufren, es decir, que la educación centrada en la compasión sugiere la ruptura de estereotipos, de esquemas mentales que nublan las perspectivas derivadas de los zapatos del otro.                                                                                                                           17

Alejandro Ángulo

 


Es precisamente de esta analogía de donde emerge el verdadero sentido de la educación, la cual debe estar centrada en el conocimiento que se tiene de uno mismo, del otro, de los otros, de las comunidades y del territorio. Este saber indispensable a la hora de la construcción de apuestas y rutas debe contribuir con el desarrollo de nuestra capacidad relacional desde el conocimiento18 y la acción. “De la compasión pasamos a la pasión por seguir creando vida conjuntamente. Si no hay compasión no hay reconciliación posible”. En la misma línea de los valores humanos se reconoce la confianza19 como elemento determinante para la paz, pues está completamente comprobado que la falta de la misma ha disminuido sustancialmente la consolidación de proyectos de nación soportados en el bien común, donde las reconciliación recobra un papel determinante cuando se concibe como un acto de fe en la vida, cuando el ser humano vuelve a creer en el otro, cuando genera esperanza. Este sublime acto de fe en la vida y la recuperación de la misma, solo es posible mediante el acto educativo cuando la distracción en el discurso académico lo permite. Es decir, una formación basada en la fe y la esperanza, concebidas estas como raíces de la confianza, nos permiten democratizar el poder para impulsar otros poderes y generar empoderamientos que nos hacen dueños de la paz. “La paz no se construye en la habana, se construye desde las regiones, sus comunidades y la sociedad civil”. Desde otra orilla cercana cobra vigencia también la Resistencia Cultural20, concebida esta como el conjunto de lazos complejos que hacen que la violencia 21 disminuya. Una forma de contribuir con la superación de dicha situación es apoyarse en organizaciones locales que trabajen por la identidad cultural, que generen lazos y se proponga la resistencia cultural a la violencia (rechazo) avanzando de manera decidida hacia la reciprocidad. Desde una verdadera resistencia cultural se puede entonces, iniciar un proceso de reconciliación por medio de alianzas entre diferentes sectores, donde el perdón cobra un sentido vital para alcanzarla. “El perdón es muy difícil, es posible, pero es más exigente de lo que usualmente lo vemos”. A nivel de estrategia, centrada en la resistencia cultural, se propone el reconocimiento cultural y geográfico de los valores, contribuyendo con la formulación de procesos y estrategias de paz y reconciliación, teniendo como base la educación.                                                                                                                           18

No sólo del experto, sino también el intuitivo. Ricardo Esquivía 20 Antanas Mockus. 21 La geografía de la violencia varía según el territorio, muchas veces por el desconocimiento local de lo que es bueno y lo que es malo.   19

 


PREGUNTAS A LAS EXPERTOS Después de la conversación con el grupo de ponentes se posibilitó el encuentro con el auditorio a partir de los siguientes interrogantes: ¿Cómo adelantar proceso de reconciliación y paz en perspectivas de valores humanos? Para dar respuesta a este interrogante que se hizo explícito en las conversaciones previas, se debe partir de reconocer que en algo nos estamos equivocando cuando a la hora de orientar los valores nos referimos. Es importante entonces revisar la forma como se vienen adelantando los procesos, es decir, la metodología y las estrategias. Esta forma debe necesariamente partir de los contextos reales y situados, evitando la estandarización de las acciones, pues todas las condiciones son diferentes, y desde allí incluir estrategias innovadoras22 donde se incorpore la creatividad y las diferentes formas de espiritualidad. En esta lógica se debe reconocer la importancia de trabajar la pedagogía de los mismos, ya que la transformación de Colombia está ligada a ellos. Se debe partir de las experiencias exitosas y replicables desde la ciudadanía para aprender de ellas, avanzando hacia el concepto de eficiencia, es decir, que los valores sean realizables, medibles y posibles en un contexto específico. ¿Qué pasa con la calidad educativa en el país? La calidad educativa en términos de estándares no convence a nadie, no es asunto de competencias solamente, es un asunto de voluntad y optimismo. El optimismo es más eficaz en la acción. ¿Cómo incluir otros elementos además del cultural en los procesos de paz? Es importante alivianar la reflexión sobre los condicionantes para la paz, mejor centrar la atención. Hagamos la paz y después componemos la economía y otros asuntos que son supremamente importantes y que se deben atender, por ejemplo la economía. ¿Cómo respetar los Dioses del otro en los procesos de reconciliación y paz? En el país se ha ganado demasiado en ese sentido. Se valida el escenario como prueba de ello.                                                                                                                           22

Arte, música y deportes entre otras.

 


¿Qué papel juegan las universidades en el perdón y la reconciliación? La tarea de la reconciliación es muy compleja, predicarla es más fácil. No se debe condicionar la paz ni siquiera a la academia, los desafíos son mayores. No se deben envenenar los acuerdos con cosas incumplibles.

 



Día 4