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Tan solo un secreto de amor Ana María Londoño Velásquez

¿Listo para enamorarte otra vez?


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¿Por qué no lo gritas? ¿Por qué no le muestras al mundo lo que sientes? ¿Por qué solo le demuestran al mundo que te importa un carajo lo que piensen si no es así? ¿Qué ganas con eso? ¿Qué las personas te vean como la chica ruda? ¿No te lastimas? ¿No sientes que algo te falta? ¿Que tu egoísmo está haciendo que todo lo que creías hermoso se destruya por un capricho tuyo? ¿Es que no entiendes lo que estás perdiendo por todo lo que estás haciendo? ¿Es que no te importa nadie? ¿No te importo yo?

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Claro que me importas, pero… tú no lo entenderías, tu vida es perfecta, es mejor que eso perfecto no se destruya porque yo estoy a tú lado…

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Claro que lo entiendo, por eso te estoy diciendo todo esto… -se acerca a ella y tomando sus manos no deja de mirarla a los ojos- me importas y no me gusta verte así, sé que no eres así, eres mucho mas de que lo estas demostrando en estos momentos, tu corazón es más grande –la retina una mano de entra las de ellas y toma su cara- y lo sé, de ese corazón fue del que yo me enamore y sigo enamorado hasta el día de hoy a pesar de todo lo que ha pasado.

Ella lo mira a los ojos, sabe que lo que dice es verdad, lo nota en sus ojos, en su mirado y en la corriente que transmite su mano a través de las de ella, pero ella sabe que no podrá resistir esto durante más tiempo, tiene que detener esto hasta que sea demasiado tarde. Pero ya lo es, sus miradas no han sido más que un obstáculo para que sus labios se juntaran y por fin después de tanto tiempo que estuvo enamorada de él lo puede besar, saborear la ilusión de que por un momento todo es perfecto, de que su vida no es tan mala como en realidad lo es. Pero ella sabe que no puede volar muy alto, él no es para ella. No es que ella fuera tan mala, pero tiene un pequeño secreto que en el pasar de los meses se hará más grande y por la fama que tiene el de ser el rompecorazones de la universidad ella no cree que el seguiría con ella cuando se dé cuenta de este pequeño secreto que para sus padres es pequeño por ahora que es controlable, pero que para ella es la desdicha más grande, la dejara, no querrá saber más de ella. -

¿En serio no entiendes que muero por ti, que me traes loco desde el primer momento, que no sales de mi mente y que daría lo que sea por encontrarme en una esquina de tu gran corazón de diamanta?

Ella solo lo mira, buscando que de mentira tienen sus palabras, pero no encuentra nada, solo se pierde en sus ojos, en su imaginación, en sus besos, y en sus manos tomadas. -

Dime algo al menos, sé que tus ojos tratan de decirme algo pero tus lágrimas lo ocultan… - ella no se había dado cuenta de que estaba llorando, ni ella misma sabía que sentía en ese instante. Pero sabía que no lo podía hacer frente de él, no dejaría que alguien más lograra ver que tan vulnerable podría llegar a ser.

Seco su rosto con el dorso de su mano y lo miro a los ojos, esos que durante tanto tiempo le habían producido horror. -

No me sucede nada – mintió- me tengo que ir ahora.


Y lo dejo antes de que el saliera de su impacto, antes de que fuera lo suficientemente consiente para seguirla, solo corrió y anduvo lo que más pudo hasta llegar a su casa, el lugar más confiable que conocía, se acostó en su cama y solo trato de recordar que tan agradable eran los besos de aquel chico que en un momento le pareció tan idiota pero ahora parece ser el amor de su vida.

Capítulo 1 Keriaj Ya era muy tarde, nuevamente la había perdido, pero por primera vez se había logrado hacer algo que deseo durante tanto tiempo, ganarle 50 dólares a su amigo en esa apuesta, solo recordaba cómo había iniciado todo, como fue capaz de meterse en el vestidor de las damas y buscar a Leila y acostarse con ella. Marlon le decía que no iba a ser capaz, que no le alcanzarían las agallas para sobrepasar a la entrenadora vestido de mujer y colarse en aquel cuarto que para muchos en la universidad lo veían tan prohibido. -

¿Cómo te fue?- dice Marlon fuera del campus, con la esperanza de saber que sus amigo Keriaj le debiera 50 dólares – la gallina se acobardo, ¿no te creías muy macho?

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No me lo creo – le responde – lo soy, ahora dame mis 50 dólares.

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Yo no te daré nada hasta que me des pruebas

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Quieres pruebas, vamos y te las muestro.


Ambos chicos volvieron a la universidad para encontrarse con una Leila muy arreglada saliendo de la ella. Leila era como las típicas chicas que buscaban a Keriaj, bella, como una muñeca, sin dignidad y con mucho escote, Keriaj siempre las buscaba cuando no tenía nada que hacer, o cuando quería quitarle dinero a sus amigos. Leila al ver a Keriaj y Marlon les sonrió y fue hasta ellos cuando la llamaron con la mano. -

hola bombón – le dijo a Keriaj al oído cuando lo tuvo lo suficientemente cerca – ¿qué te sucede?

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Nada dulzura – dice Keriaj – solo que este idiota no cree que estuvimos juntos hace rato.

Parecía no importarle lo más mínimo las palabras de Keriaj ya que aumento su risa y se acercó a Marlon diciéndole. -

Tu prueba está en el cubículo número 10 – le guiño el ojo y se alejó.

Marlon no podía creer lo que le acababan de decir, sabía que su amigo estaba demente, pero nunca creyó que haría algo como eso, y se lo dijo a Keriaj, la entrenadora siempre ha sido muy estricta y siempre que se enteraba que un hombre sin su consentimiento entraba al baño de las damas, lo vetaba de la sección de deportes y muchos más castigos que para que mencionar. Le dio el dinero a su amigo y se marcharon a sus habitaciones, tan solo diciendo que tan loca habían sido esas experiencias.

Keriaj solo miraba el techo, recordando cómo le pago a Leila esos 20 dólares para que dijera que había estado con él en el cubículo número 10 del vestidor para damas en la zona de deporte. No todo lo que le dijo a su amigo fue mentira, él si había entrado a ese cubículo con ella con esa intención, pero apenas serraron la puerta se echó atrás, no quería utilizarla solo para una apuesta, sabía que aun así estaba haciendo mal en pedirle que mintiera por él, pero al menos ella tendría más oportunidades al decidir si quería ser parte de esa apuesta o no. Al principio no fue fácil convencerla pero él le dijo que le daría algo a cambio si lo hacía, aun no sabía qué, pero lo haría. -

¿Por qué no puedo ser como los otros chicos del campus que están con cualquier chica y siguen su vida común y corriente, si les gusta lo siguen haciendo y si no le dejan de hablar? Sin compromiso, sin nada a cambio, solo sexo. – dice en voz alta, pero no le importa, su compañero de cuarto estaba con su novia en ese momento.

Eso no es la primera vez que le sucedía, ya lo ha estado con unas chicas antes, pero siempre ha considerado el sexo como algo personas, íntimo y mutuo, pero sus amigos no lo consideraban así. Un día trato de tocar el tema con sus amigos y ellos se rieron tanto que tuvo que decir que era solo una broma, aunque él sabía que nunca seria así.


Se levanta de la cama y mira por la ventada, a lo lejos ve en bosque que tanto le agrada. Se separa de la ventana y decide llegar a ese bosque que tantos recuerdos le trae. Se quita la ropa que tiene en estos momentos y sale por la puerta, en el fondo del pasillo alcanza a ver a Marlon, pero estas salidas inesperadas son para pensar, no para hablar de chicas con su mejor amigo.

CapĂ­tulo 2

Tan solo un secreto de amor  
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