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Cinco cualidades personales para ser un buen profesional de la comunicación Por Mónica Fidelis

Con el día a día que llevamos pocas veces tenemos tiempo de reflexionar cómo debemos desarrollar nuestra profesión. Probablemente porque nos sale por naturaleza, desde el estómago y hacia el cerebro. Sin embargo, el otro día mantenía una interesante conversación con una amiga pre-universitaria que me disparaba una pregunta detrás de otra al estilo: ¿qué hay que hacer para dedicarse a esto que tú haces?, resumiendo. ¡Qué pregunta más difícil! Cada uno de nosotros ha llegado a esta especialización por caminos más o menos distintos pero similares. Por supuesto, hay que ser periodista con formación y vocación, además de haber estado en ‘las trincheras’ de los medios para entender las dinámicas y procesos de los mismos. Parándome a pensar, sin embargo, hay ciertas cualidades personales que me parecen indispensables para desarrollar bien nuestra labor de comunicación al servicio de empresas y organizaciones. La mayoría son innatas pero también se puede aprender a ‘ser’ de una determinada manera a beneficio de que tu trabajo diario tenga un sentido, un objetivo y un retorno: 

Empatía – Es básico tener empatía a ambos lados de esa trinchera. Tanto hacia nuestro cliente u objeto periodístico con el que trabajamos como hacia nuestros colegas de profesión. Muchos le llaman inteligencia emocional. En el fondo es ser capaces de entender las circunstancias del otro y adelantarnos a sus necesidades, identificar oportunidades y canalizarlas.

Latencia – Entendemos como latencia el tiempo de reacción que tenemos ante preguntas, peticiones, atenciones. También nos sirve para ambos lados, manteniendo el equilibrio: el periodista valora positivamente al profesional que le atiende con rapidez e intenta gestionar su petición con el máximo de rapidez posible. La empresa u organización también valora positivamente poder contar

Periodismo Digital – ISIL 2011 - @KikeGiles


con un equipo profesional que se mueve con rapidez y siempre conectado. Y si, los emails y las llamadas se contestan lo más rápido posible. Hay alguien al otro lado que lo espera.

Focalización – Discernir lo que es importante de lo que no lo es también es una cualidad. Se aprende, pero buena parte de lo que a uno le ayuda a focalizar radica en la capacidad de análisis, de atención y racionalización de los temas. Focalizar es básico para no perder de vista los objetivos de comunicación y desgranar las ideas una a una.

Curiosidad – Sin curiosidad no hay nada. Es que no concibo a un periodista que no sea curioso por naturaleza, por entender el porqué, como, cuando, donde y quién. A mayor o menor escala, la curiosidad nos lleva a plantear preguntas concretas de las que podemos obtener nuevas perchas informativas, nuevos enfoques y oportunidades de comunicación.

Honestidad - Puede parecer una obviedad pero es un pilar básico. A una consultoría como nosotros se nos valora no sólo por unos resultados sino por ser honestos con los planteamientos que hacemos. La visión periférica nos aporta enfoques realistas sobre cómo abordar las situaciones de comunicación, aunque a veces la respuesta no sea la que el cliente quisiera oír. Me parece una actitud irrenunciable porque forma parte de la reputación y la confianza que durante años uno se forja ante el resto de profesionales periodistas a los que no puedes darles gato por liebre.

Periodismo Digital – ISIL 2011 - @KikeGiles


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