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Teoría del Diseño

El descubrimiento de la belleza “Kalón (bello) es lo que gusta, lo que suscita admiración y atrae la mirada”. • “Lo que es bello es amado; lo que no es bello no es amado” Teognis VI- V a.C.

“Bello” al igual que “gracioso”, “bonito”, “sublime”, “maravilloso” son adjetivos que utilizamos a menudo para calificar una cosa que nos gusta. En este sentido, bello equivale a ser bueno y, de hecho en distintas épocas históricas se ha establecido un estrecho vínculo entre lo bello y lo bueno. Es un bien aquello que estimula nuestro deseo; O bien llamamos bueno a aquello que se ajusta a cierto principio ideal. De ahí que lo bello difiere del deseo, determinadas cultura y épocas históricas han reconocido que hay cosas agradables a la vista, independientemente del deseo que experimentamos ante ellas. Han sido los artistas, los poetas, los novelistas los que nos han explicado a través de los siglos qué era en su opinión lo bello, y nos han dejado ejemplos; lo mas importante es que nunca escribieron una palabra para decirnos si y por qué consideraban bellas estas cosas, o para explicarnos qué era para ellos la belleza natural. En a antigua Grecia la belleza no tenía un estatuto autónomo: podría decirse que los griegos, al menos hasta la época de Pericles, carecían de una auténtica estética y de una teoría de la belleza. En la Edad Dorada del arte griego la belleza aparece siempre asociada a otros valores, como la “medida” y la “conveniencia”. El objeto bello lo es en virtud de su forma, que satisface los sentidos, especialmente la vista y el oído. En el caso del humano también desempeñan un papel importante las cualidades del alma y del carácter. Así, podemos hablar de una primera comprensión de la belleza: en los himnos la belleza se expresa en la armonía del cosmos, en poesía se expresa en el encanto que hace gozar a los hombres, en escultura en la medida proporcionada y en la simetría de las partes, en retórica en el ritmo adecuado.

La Belleza de los filósofos De la belleza de Platón nacieron las dos concepciones más importantes de la belleza que se han elaborado a lo largo de los siglos: La belleza como armonía y proporción de las partes (derivada de Pitágoras), y la belleza como esplendor. Para Platón, la belleza tiene una existencia autónoma, distinta del soporte físico que accidentalmente la expresa. No esta vinculada, por tanto, a uno u otro objeto sensible, sino que resplandece en todas partes. La belleza no corresponde a lo que se ve, la visión sensible ha de ser superada por la visión intelectual. No a todos les es dado, captar la verdadera belleza. Según la mitología, Zeus habría asignado una medida apropiada y un justo limite a todos lo seres: el gobierno del mundo coincide así con una armonía precisa y mensurable, expresada en las cuatro frases escritas en los muro del templo de Delfos: “lo mas exacto es lo mas bello”, “Respeta e limite”, “Odia la insolencia (hybris)”, “De nada demasiado”. En estas reglas se basa el sentido general griego de la belleza.

La Belleza como proporción y armonía Según el sentido común, juzgamos bella una cosa bien proporcionada. En la definición común de la belleza, en el mundo griego y latino, el deleite del color (y de la luz) también se unía siempre a la proporción. La secciona áurea como principio del rectángulo armónico. Se ha descubierto que esta relación también es el principio del conocimiento de algunos organismos y esta en la base de muchísimas composiciones arquitectónicas y pictóricas. Se considera “perfecto” porque es potencialmente reproducible hasta el infinito.

La sociedad primitiva y la fase naturalista del diseño Un problema inicial al ahondar en los orígenes de la capacidad humana de diseñar es el de determinar exactamente donde y cuando los seres humanos empezaron a cambiar su entorno en un grado significativo. Esto genera un debate continuo que


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cambia con cada gran descubrimiento arqueológico. Un instrumento crucial ha sido la mano humana; Remontándonos un millón de años, empezaron a utilizarse los objetos naturales a modo de herramientas e instrumentos que complementaron o reforzaran la capacidad de la mano. Incluso a este nivel, el proceso de adaptación implica la capacidad del cerebro humano para comprender las relaciones entre las formas y las funciones. Un ejemplo de un diseño natural y primitivo, seria una sencilla azada. La mano es capaz de cavar en el suelo y arrancar una raíz comestible, pero un palo o la concha de una almeja pueden hacer ese trabajo mas fácilmente, manteniendo el escuezo al reducirse el daño en los dedos y las uñas. La tarea es aún más fácil si se ata la concha con cuero o fibra al extremo de un palo, construyendo así la sencilla azada. Así, el mundo natural ofrecía una gran variedad de materiales y modelos preexistentes. Llenos de potencial de adaptación para resolver los problemas. En el ámbito del diseño, la abstracción también ha llevado a invenciones puramente culturales, sin referencia en la forma física o las habilidades motoras del hombre o en la naturaleza.

La fase inventiva del diseño Las nuevas sociedades agrícolas, con un modo sedentario de vida, permitieron un mayor grado de especialización en la artesanía. En muchas culturas se fundaron monasterios, que contaban a parte de sus actividades religiosas con miembros prácticos que, con una considerable libertad para experimentar, a menudo eran pioneros de la innovación técnica apara dar solución a problemas cotidianos. Durante el Renacimiento se desarrollo el comercio entre centros lejanos, las industrias basadas en el trabajo manual, competía a la baja con los gremios. Al ampliarse la distancia geográfica entre el productor y el mercado, había que representar los conceptos antes de producirlos. Los dibujos y modelos enviados a China desde Europa plasmaban las formas y decoraciones que deban recibir determinados comercios y consumidores. Algunos diseñadores publicaban folios de dibujos o grabados con ejemplos de formas y decoración, y adaptar un amplio repertorio de imágenes para los productos. Pasados algunas décadas, los cambios más radicales llegaron con la industrialización a mediados del siglo XVIII. La necesidad de variar los gustos y las modas se hacia perentoria para atraer a los consumidores, se hizo obligada una afluencia de ideas nuevas.


Anaid González,  matrícula: 88948  UACJ


Tarea no. 2